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Los ingredientes añadidos a los herbicidas son más tóxicos que su principio activo

Por Carey Gillam, 8 de mayo de 2018

The Guardian

Imagen: Science

Investigadores del Gobierno de los Estados Unidos han descubierto que algunos productos muy populares utilizados como herbicidas, tales como Roundup de Monsanto, son potencialmente más tóxicos para las células humanas que el mismo principio activo que llevan en su composición.

Estos formulaciones herbicidas se usan comúnmente en la agricultura, dejando residuos en los alimentos y el agua, así como espacios públicos, campos de golf, parques y áreas de juegos infantiles.

Estas conclusiones forman parte del primen examen realizado por el Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos (NTP, por sus siglas en inglés) de las formulaciones hechas con el ingrediente activo glifosato, pero también se incluyen a otras sustancias químicas. Si bien las agencias de regulación han solicitado pruebas exhaustivas del glifosato de forma aislada, los científicos del Gobierno no han examinado la toxicidad de los productos tal y como se venden a los consumidores, agricultores y otras personas.

Monsanto presentó su herbicida Roundup, que presenta glifosato, en 1974. Pero es ahora, después de más de 40 años de su uso generalizado, que el Gobierno está investigando la toxicidad de los “herbicidas a base de glifosato” en las células humanas.

Las pruebas realizadas por el Programa Nacional de Toxicología fueron solicitadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), después de que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) clasificara en el año 2015 al glifosato como probable carcinógeno para los seres humanos. La IARC también destacó sus preocupaciones sobre las formulaciones que combinan glifosato con otros ingredientes activos para mejorar la efectividad en la eliminación de las plantas adventicias. Monsanto y otras empresas venden cientos de estos productos en todo el mundo, un mercado que está valorado aproximadamente en 9.000 millones de dólares.

Mike DeVito, Jefe interino del Laboratorio Nacional del Programa de Toxicología, dijo a The Guardian que el trabajo de la agencia está en curso, pero sus primeras son claras en este asunto: “Vemos que las formulaciones son mucho más tóxicas. Las formulaciones [de herbicidas] matan a las células. El glifosato por sí solo no lo hacía”, dijo DeVito.

Vemos que las formulaciones son mucho más tóxicas.

Las formulaciones [de herbicidas] matan a las células.

El glifosato por sí solo no lo hacía”, dijo Mike DeVito,

Jefe interino del Laboratorio Nacional del Programa de Toxicología.

Un resumen del trabajo realizado por el NTP indica que las formulaciones de glifosato disminuyeron la “viabilidad” de las células humanas, alterando las membranas celulares. La viabilidad celular fue “considerablemente alterada” por las formulaciones, indicó.

DeVito dijo que la primera fase de la evaluación realizada por el NTP no quiere decir que las formulaciones causen cáncer u otras enfermedades. Lo que indican es que hay una toxicidad, matando a las células humanas. Esto parece entrar en contradicción con las conclusiones de la IARC que indica que el glifosato, o sus formulaciones, producen estrés oxidativo, una posible vía para la aparición del cáncer. El Gobierno aún debe realizar más pruebas, incluidas aquellas relacionadas con la toxicidad en el material genético de la célula, para así comprender mejor los riesgos, según DeVito.

El trabajo del NTP se inserta dentro de un debate global sobre si las formulaciones químicas de los herbicidas a base de glifosato ponen o no en peligro a las personas expuestas. Más de 4.000 personas, hasta el momento, han demandado a Monsanto alegando que desarrollaron cáncer debido al uso de Roundup, y varios países europeos están promoviendo limitar el uso de estos herbicidas.

Esta evaluación es importante, porque la EPA sólo ha investigado el ingrediente activo. Pero son las formulaciones a las que las personas están expuestas en sus jardines y parques, donde juegan o se producen sus alimentos”, dijo Jennifer Sassm, científica del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

Un problema con el que se han topado los científicos del Gobierno es el secreto con el que mantienen las Corporaciones la lista de ingredientes utilizados conjuntamente con el glifosato en sus productos. Los documentos obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información muestran incertidumbre en el seno de la EPA sobre las formulaciones de Roundup y cómo estás formulaciones han cambiado en las últimas tres décadas.

Pues bien, esta confusión se ha mantenido en las evaluaciones del NTP.

No sabemos muy bien cuál es la formulación. Se trata de una información comercial confidencial”, dijo DeVito. Los científicos del NTP recogieron muestran de los establecimientos, aquellos que son los más vendidos según la EPA, dijo.

No está claro si Monsanto conoce la toxicidad de las formulaciones que vende. Pero los correos electrónicos internos de la empresa, que datan de hace 16 años, y que se conocieron a raíz de de un juicio celebrado el año pasado, y que dan una idea de la actitud de la empresa ante la opinión pública. En un correo electrónico interno de la empresa del año 2003, , un científico de Monsanto decía:

No se puede decir que Roundup no sea carcinógeno…no hemos realizado las pruebas necesarias con la formulación para hacer esa afirmación. Las evaluaciones de las formulaciones no están ni de cerca al mismo nivel que las del ingrediente activo”.

Otro correo electrónico interno, de 2010, decía:

Respecto a la carcinogenicidad de nuestras formulaciones, no hemos realizado evaluaciones directamente con ellas…”.

Y otro correo interno de Monsanto de 2002, decía:

El glifosato no es dañino, pero la formulación completa del producto… sí lo es”.

Monsanto no respondió a una solicitud para que hiciese comentarios. Pero en un informe de 43 páginas, la empresa dice que la seguridad de sus herbicidas cuenta con el respaldo de “ la base de datos ambientales y de salud humana más extensa compilada hasta ahora sobre un herbicida”.

Carey Gillam es periodista y escritora, e investigadora de interés público de US Right to Know, un grupo de investigación sin fines de lucro de la industria alimentaria.

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Agroquímicos y corrupción institucional: suplicar al Dueño de los Esclavos no sirve de nada

Por Colin Todhunter, 5 de mayo de 2018

globalresearch.ca

La activista medioambiental Dra. Rosemary Mason acaba de escribir al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al Vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y al Comisario de Sanidad, Vytenis Andruikaitis. Como se expone a continuación, les hace a estos altos funcionarios algunas preguntas muy pertinentes sobre la connivencia de la UE con las corporaciones agroquímicas:

1) Al autorizar el glifosato en nombre del Grupo de trabajo sobre el glifosato dirigido por Monsanto, ¿por qué el Presidente Juncker no ha considerado la evaluación completa de riesgos de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA)?

2) ¿Por qué la UE se alió con corporaciones que fabricaron gases neurotóxicos para su uso en la guerra química de la Segunda Guerra Mundial y para su uso en los campos de concentración nazis? Estas empresas continúan utilizando productos químicos similares en la agricultura para matar a los `parásitos’, insectos beneficiosos, aves y personas.

3) ¿Podría ser que se deba a que las regulaciones de biocidas en la UE están diseñadas simplemente para que las Corporaciones hagan dinero y el control esté en última instancia en manos de la industria agroquímica?

4) ¿Por qué Monsanto, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la ECHA y el Science Media Centre del Reino Unido, financiado por la industria, no tuvieron en cuenta el estudio de dos años de duración realizado por Gilles-Eric Seralini sobre la alimentación de ratas con semillas transgénicas y Roundup, que produjo daños en órganos y tumores a los cuatro meses?

5) ¿Saben los comisarios que la organización Cancer Research del Reino Unido sufrió la apropiación por parte de la industria agroquímica en 2010 con el pleno conocimiento del gobierno británico? Michael Pragnell, ex presidente de Cancer Research UK (CRUK), fue fundador de Syngenta y ex presidente del grupo de presión de la industria CropLife International. El sitio web de CRUK dice que no hay evidencias convincentes de que los pesticidas causen cáncer. En cambio, CRUK relaciona el cáncer con las opciones de estilo de vida y el comportamiento individual y culpa al consumo de alcohol, la obesidad y el tabaquismo.

6) ¿Por qué los organismos reguladores de la UE y David Cameron, en nombre del gobierno británico, hicieron caso omiso de la Carta firmada por casi 60 milones de estadounidenses, advirtiéndoles que no autorizaran los cultivos transgénicos y Roundup debido a su toxicidad para la salud humana y el medio ambiente?

7) ¿Qué ha pasado con los insectos y aves como resultado de la agricultura química intensiva? El Reino Unido, Alemania, Francia, Dinamarca y Canadá están perdiendo rápidamente biodiversidad. Las tierras agrícolas de EE.UU. que cultivan cultivos transgénicos Roundup Ready se han convertido en un desierto biológico.

8) ¿Ocultaron Monsanto y el Presidente Juncker la clasificación de la ECHA del glifosato como «tóxico para la vida acuática con efectos duraderos» porque explicaría el deterioro acelerado del coral en la Gran Barrera de Coral?

Mason concluye su carta reiterando la condena por parte del Tribunal Internacional de Monsanto emitida en 2017. También envió a los comisarios una carta reciente firmada por 23 organizaciones destacadas en la que criticaba la decisión de la UE de renovar la licencia del glifosato y describía la influencia excesiva de Monsanto en la toma de decisiones.

Junto con su carta, Mason también envió un documento de 22 páginas con información detallada sobre:

Leer más: ¿Cuándo se llevará a los tribunales a ciertas autoridades y a los miembros de los consejos de administración de empresas como Monsanto y Bayer?

¿Cuándo se llevará a los tribunales a ciertas autoridades y a los miembros de los consejos de administración de empresas como Monsanto y Bayer?

– La renovación viciada de la licencia de glifosato por parte de la Comisión Europea

– Las causas de la disminución del coral en la Gran Barrera de Coral

– Legislación europea en beneficio de la industria agroquímica

– Contaminación por glifosato e insecticidas neonicotinoides que causa una disminución dramática en insectos y aves.

– El glifosato está presente en todas partes.

– El Tribunal Internacional de Monsanto y varios informes alarmantes sobre plaguicidas, su uso y sus impactos.

Hasta la fecha, no ha habido respuesta de los comisionados a Mason.

En 2003, el Fondo Mundial para la Naturaleza (Reino Unido) llegó a la conclusión de que todas las personas a las que realizó un análisis en el Reino Unido estaban contaminadas por un cóctel de productos químicos altamente tóxicos, cuyo uso se prohibió en la década de 1970. A lo largo de los años, Mason ha citado una serie de fuentes para demostrar el impacto perjudicial de los plaguicidas y que la cantidad y la variedad de residuos de plaguicidas en los alimentos británicos aumenta anualmente. También observa un aumento generalizado del uso del glifosato entre 2012 y 2014.

En sus numerosos y detallados documentos y cartas (que contienen sus propios puntos de vista sobre todas las cuestiones que plantea a los comisionados) que ha enviado a los responsables a lo largo de los años, Mason ofrece pruebas suficientes para demostrar que la influencia financiera y política de un grupo de poderosas corporaciones agroquímicas y agroindustriales garantizan que sus intereses se vean privilegiados por encima de la salud pública y el medio ambiente en detrimento de ambos. Mason ha hecho todo lo posible para describir los vínculos políticos entre la industria y varios departamentos gubernamentales, agencias reguladoras y comités clave que han asegurado de manera efectiva para que todo siga igual.

Las corporaciones que promueven la agricultura industrial contra los agroquímicos se han integrado profundamente en la maquinaria de elaboración de políticas tanto a nivel nacional como internacional. Desde la falsa consideración de que la agricultura industrial es necesaria para alimentar al mundo, hasta la provisión de generosas subvenciones para investigación y la captación de importantes instituciones encargadas de la formulación de políticas, la agroindustria mundial se ha asegurado una falsa `y excesiva legitimidad‘ dentro de la mentalidad y el discurso de los responsables de la formulación de políticas.

Al referirse al Tribunal de Monsanto, Mason insinúa que los gobiernos, los individuos y los grupos civiles que cooperan con las corporaciones para facilitar el ecocidio y los abusos de los derechos humanos resultantes de las acciones de las corporaciones agroindustriales, deben ser llevados a los tribunales. Tal vez sólo cuando los funcionarios y ejecutivos de la compañía reciban largas sentencias de cárcel por destruir la salud y el medio ambiente, algo es posible que cambie.

Desde Rachel Carson en adelante, el intento de menoscabar el poder de estas corporaciones y sus grupos de presión financiados a gran escala ha tenido un éxito limitado. Unos 34.000 agroquímicos permanecen en el mercado de los EE.UU, muchos de los cuales se encuentran allí debido a la debilidad de las normas regulatorias o al fraude descarado, y desde Argentina hasta Indonesia, el devastador impacto del modelo industrial de la alimentación y la agricultura dependiente de productos químicos sobre la salud y el medio ambiente ha sido documentado por varios informes y periodistas, en profundidad.

Lo que es preocupante es que estas corporaciones están siendo favorecidas por la » autorización del negocio de la agricultura » del Banco Mundial, los acuerdos comerciales como la US-India Knowledge Initiative on Agriculture, la » apertura » de la agricultura africana por parte de la Fundación Gates y la anulación de los procedimientos democráticos a nivel de estados soberanos para imponer monopolios de semillas e insumos patentados a los agricultores e incorporarlos a una cadena de suministro global dominada por estas poderosas empresas.

Por las razones expuestas en mi artículo anterior, en el que rogaba a los responsables públicos que no permitieran una influencia tan descarada de las corporaciones agroquímicas y de la agroindustria, sin embargo consideraba que eso no tendría más relevancia que suplicar al dueño de los esclavos para que los liberara.

En última instancia, la solución depende de que la gente se reúna para desafiar un sistema de capitalismo neoliberal que por diseño facilita la corrupción institucionalizada que vemos junto con la destrucción de la autosuficiencia y los sistemas alimentarios tradicionales. Al mismo tiempo, deben promoverse alternativas basadas en la localización, los principios de un modelo agroecológico (esbozado aquí, aquí y aquí) y un sistema alimentario que sirva al bien público y no a la codicia privada.

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Colin Todhunter es un colaborador frecuente de Global Research y de Asia-Pacific Research.

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Una sustancia química para el control de los mosquitos bajo el punto de mira de los casos de microcefalia en Brasil

Nuevos estudios han despertado las preocupaciones de que el larvicida piriproxifeno, utilizado para prevenir la transmisión del virus Zika, pueda ser un factor que actúe en los casos de microcefalia

Por Claire Robinson, 5 de marzo de 2018

GMWatch


En 2015 y principios de 2016, Brasil sufrió una epidemia de microcefalia, una deformidad en la que el recién nacido presentaba una cabeza anormalmente pequeña y daños en el cerebro. Las posibles causas han sido objeto de un bronco debate. En los últimos años hemos visto la publicación de estudios que identificaban al virus del Zika como una causa probable y creíble [1, 2].

Sin embargo, cuando se trata de afirmar que el Zika es la única causa del brote de microcefalia, se presenta un problema: hay una discrepancia entre la propagación de las infecciones por el virus del Zika y la distribución geográfica de los casos de microcefalia. No todos los lugares con frecuentes infecciones por el virus del Zika se corresponden con una alta incidencia de microcefalia [3,4,5,6]. Esta discrepancia sugiere que otras causas o cofactores pueden estar en juego.

Es importante destacar que en su página web sobre microcefalia, la Organización Mundial de la Salud enumera el virus del Zika como causa “probable” de esta deformidad, pero también agrega otras posibles causas, incluida la “exposición a sustancias químicas tóxicas” [7].

Hipótesis del larvicida

Hace dos años, un grupo de médicos y expertos en salud pública de Argentina y Brasil propusieron la posibilidad de que el piriproxifeno, un larvicida agregado al agua potable para controlar los mosquitos que transmiten el Zika, pudiera causar microcefalia al interactuar con el desarrollo fetal [8]. El piriproxifeno es fabricado por la empresa japonesa Sumitomo, socio industrial de Monsanto en el campo de los productos agroquímicos.

Aquellos que informaron de esta hipótesis del larvicida, especialmente GMWatch y The Ecologist, fueron objeto de furibundos ataques por parte de los defensores de los pesticidas y los transgénicos. Pero ahora el piriproxifeno vuelve a estar bajo el punto de mira debido a la aparición de un artículo revidado por pares [9] en PLOS Current Outbreaks por autores del New England Complex Systems Institute en Cambridge, Massachusetts. El autor principal es Yaneer Bar-Ya, el presidente fundador del Instituto.

El documento establece que el piriproxifeno está estructuralmente relacionado con una hormona juvenil, que se ha demostrado que interactúa con diferentes vías metabólicas en los mamíferos. En particular, los autores proponen que el piriproxifeno puede alterar el metabolismo del ácido retinoico, un metabolito de la vitamina A, que se sabe puede causar microcefalia.

Los estudios del fabricante mostraron problemas cerebrales en las ratas expuestas

Además, los autores afirman que las pruebas con el piriproxifeno realizadas por el fabricante Sumitomo, que inicialmente decía que no había pruebas de teratogenicidad, realmente mostraban efectos en el desarrollo cerebral, tales como baja masa encefálica y anencefalia (una deformidad cerebral), en las crías de ratas que fueron expuestas. Los autores critican los estudios por ser “estadísticamente débiles” y “juzgan que las interpretaciones de Sumitomo de los datos se basan en “supuestos” que “no están bien justificados”.

Según los autores, el uso de piriproxifeno en Brasil no tiene precedentes: nunca antes de había aplicado a los suministros de agua, al menos a tan gran escala. Echan por tierra una de las objeciones planteadas contra la hipótesis del larvicida: que el piriproxifeno no se usó en Recife, que era, sin embargo, el epicentro de los casos de microcefalia. Afirman que estas afirmaciones “no distinguen el área metropolitana de Recife, donde se usa ampliamente, y el municipio, y no han sido adecuadamente confirmadas”.

Los autores concluyen que, a la luz de la distintas informaciones sobre mecanismos moleculares y evidencias toxicológicas, el uso de piriproxifeno en Brasil debe suspenderse “hasta que se investigue aún más el posible vínculo causal con la microcefalia”.

Aprobación en Australia

El piriproxifeno también está aprobado para su uso en el agua potable en Australia bajo la marca comercial Sumilarv [10], aunque no tenemos información sobre si realmente se usa de esta manera allí, y de ser así, por quién. Los ciudadanos de los países donde se aprueba este uso deberían evitar la exposición al agua potable que ha sido tratado con el larvicida, hasta que se aclaren las cuestiones de seguridad.

El piriproxifeno se utiliza contra los mosquitos en un intento de prevenir la transmisión del virus del Zika, una de las posibles causas de microcefalia. Sería irónico si se demostrara que esta “cura” fuese una causa adicional de microcefalia.

Referencias

1. Awadh A et al (2017). Does Zika virus cause microcephaly – applying the Bradford Hill viewpoints. PLOS Current Outbreaks, 22 Feb. Edition 1. http://currents.plos.org/outbreaks/article/zika-virus-and-microcephaly-applying-the-bradford-hill-criteria-for-causation/

2. McGrath EL et al (2017). Differential responses of human fetal brain neural stem cells to Zika virus infection. Stem Cell Reports 8(3): 715–727. DOI: https://doi.org/10.1016/j.stemcr.2017.01.008

3. Doucleff M (2017). Why didn’t Zika cause a surge in microcephaly in 2016? NPR, Mar 30. https://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2017/03/30/521925733/why-didnt-zika-cause-a-surge-in-microcephaly-in-2016

4. New England Complex Systems Institute (2016). New doubts on Zika as cause of microcephaly. Science Daily, Jun 24. https://www.sciencedaily.com/releases/2016/06/160624150813.htm

5. Pacheco O et al (2016). Zika virus disease in Colombia — preliminary report. New England Journal of Medicine, Jun 15. http://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMoa1604037#.V4LwCezPCuM.twitter

6. Butler D (2016). Brazil asks whether Zika acts alone to cause birth defects. Nature 535:475–476.

7. World Health Organisation (2016). Microcephaly. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/microcephaly/en/

8. Robinson C (2016). Argentine and Brazilian doctors name larvicide as potential cause of microcephaly. GMWatch, 10 Feb. http://www.gmwatch.org/en/news/latest-news/16706

9. Parens R et al (2017). A possible link between pyriproxyfen and microcephaly. PLOS Current Outbreaks, Nov 27. http://currents.plos.org/outbreaks/article/a-possible-link-between-pyriproxyfen-and-microcephaly/

10. Sumitomo (2017). Sumilarv. http://bit.ly/2CYECCA. See also: APVMA (2015). Commonwealth of Australia Gazette, No. APVMA 24, Dec 1. https://apvma.gov.au/sites/default/files/gazette_01122015_3.pdf


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La incapacidad de la Comisión Europea para regular la nanotecnología y las nuevas técnicas de Ingeniería Genética

¿Seguirán el TJCE y la Comisión el camino emprendido por la Administración Trump de desregular las nuevas tecnologías emergentes (y casi todo lo demás)?

Por el Dr. Steve Suppan, 31 de enero de 2018

iatp.org

«Las normativas por las que regulan los productos obtenidos mediante las nuevas tecnologías resultan sorprendentes e inesperadas… ponen en duda la capacidad científica y la voluntad política de la Comisión Europea para proporcionar una supervisión efectiva de los productos de consumo, agrícolas e industriales obtenidos mediante estas nuevas tecnologías», dice el Dr. Steve Suppan.

 

El pasado mes de enero, las Agencias de la Unión Europea publicaron tres documentos sobre la supervisión gubernamental de la nanotecnología y las nuevas técnicas de Ingeniería Genética. Juntos, los tres documentos, ponen en duda la capacidad científica y la voluntad política de la Comisión Europea para proporcionar una supervisión efectiva de los productos de consumo, agrícolas e industriales obtenidos mediante estas nuevas tecnologías. En cambio, parece que la Comisión permite que las empresas que desarrollan esos productos, incluidos científicos y empresarios, juzguen si su productos plantean riesgos inaceptables, y quizás inimaginables, para la gente, los trabajadores que fabrican esos productos y el medio ambiente.

Para los defensores de las políticas públicas de los Estados Unidos, acostumbrados durante mucho tiempo a La Guerra de los Republicanos contra la Ciencia y El Abandono del Asesoramiento Científico de la Administración Trump, los documentos de la Agencia de la Unión Europea suponen algo sorprendente e inesperado. Nos hemos acostumbrado a que la aparentemente regulada industria de los Estados Unidos controlé qué estudios científicos presenta para su revisión por parte de las Agencias de Regulación, pero no nos hemos acostumbrado a esta rendición de las Agencias europeas ante las exigencias políticas y las razones económicas de esos científicos/empresarios que les permita comercializar sus productos sin restricciones mediante regulaciones gubernamentales.

En enero, Chemical Watch informó sobre la reunión de la Junta Directiva de European Chemicals (Echa) celebrada en diciembre de 2017 para revisar la aplicación por parte de la Comisión Europea de la regulación de los nanomateriales. El Consejo de la Echa concluyó que la Comisión Europea les había proporcionado una información inadecuada para determinar si los nanomateriales a escala molecular podían usarse de forma segura en los productos comercializados.

La IATP (Instituto para la Agricultura y Política Comercial), como miembro del Diálogo Transatlántico del Consumidor, había solicitado a las autoridades de la UE y de los Estados Unidos, ya en 2013, que proporcionasen “un inventario público sobre todos los nanomateriales que estén sujetos a investigación en la fase previa a la comercialización y que ya se utilizan en ciertos productos”. La Comisión ha ignorado esa recomendación y otras, incluidas las que figuran en una resolución de regulación de sustancias químicas y materiales TACD 2016.

El inventario de los nanomateriales se solicita en un reglamento de la UE del año 2012 para establecer la legislación marco sobre sustancias químicas de la UE, conocida como REACH. La Junta de la ECHA dijo:

En la actual situación, las autoridades no pueden verificar si los solicitantes [del anexo de nanomateriales REACH] han demostrado el uso seguro de los nanomateriales en toda la cadena de suministro o si se necesitan medidas adicionales de gestión de riesgos. Esto también puede tener consecuencias en cuanto a la confianza del mercado en los nanomateriales. Las grandes oportunidades que la nanotecnología y los nanomateriales pueden ofrecer a la sociedad deben ir de la mano de la demostración transparente por parte de la Industria de su seguridad y sostenibilidad”.

En resumen, la Comisión Europea está permitiendo la comercialización de productos que emplean la nanotecnología sin que se hayan presentado datos verificables de la seguridad de esos productos.

El Consejo de Administración de la ECHA ya había advertido a la Comisión en 2016 que la información presentada sobre los nanomateriales por las empresas que desarrollan estos productos en el registro de nanomateriales en REACH era inadecuada para evaluar la seguridad de los productos que emplean la nanotecnología. En junio de 2017, la Comisión decidió cerrar el registro y abrir un “observatorio” de nanomateriales al cual la Industria y los desarrolladores de productos podían enviar la información de manera voluntaria. El Consejo de Administración de la ECHA concluyó que el observatorio, también ubicado en la ECHA, no ha proporcionado información adecuada para la evaluación de riesgos de los productos que emplean la nanotecnología. De hecho, algunos desarrolladores europeos de productos, como sus contrapartes de los Estados Unidos, creen que incluso informar a la ECHA supone un “estigma” para sus productos y la nanotecnología en general y cuestionar si los requisitos de información de REACH sobre sustancias químicas deberían aplicarse a los nanomateriales.

Nuestro análisis parece, al menos en parte, estar en contradicción con el anuncio del 12 de enero de la consulta por parte de la Autoridad de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre los nanomateriales en los alimentos y la alimentación animal. El borrador del documento de orientación propone un enfoque escalonado para la evaluación de la exposición y de la evaluación de riesgos de los nanomateriales, documento que está abierto para la presentación de comentarios hasta el 4 de marzo. La IATP tiene previsto hacer comentarios, pero señala que la información específica de los nanomateriales que los desarrolladores de dichos productos envíen a las autoridades no requerirá que se haga pública. Si la Industria de procesamiento de los alimentos y de los piensos responde a la EFSA con una información inadecuada, como la Industria Química ha respondido a la ECHA, entonces la EFSA no podrá realizar evaluaciones de seguridad antes de la comercialización de alimentos y productos alimenticios con nanomateriales. (El Gobierno francés exigió informes sobre nanomateriales. En 2016, la Industria informó de 350 usos de nanomateriales en alimentos, piensos y envases alimentarios en el registro de Francia).

Desafortunadamente, la Comisión no sólo está olvidando su promesa de regular la nanotecnología y los nanomateriales según REACH: ahora también está cooperando con la Industria para aprobar leyes que les permita no evaluar o regular los productos derivados de las nuevas técnicas de Ingeniería Genética, como CRISPR y TALEN (nucleasas efectoras de tipo activador de transcripción, por sus siglas en inglés). La IATP, como miembro de TACD (Diálogo Transatlántico de Consumidores), envió unaResolución sobre las preocupaciones de los consumidores sobre nuevas técnicas de Ingeniería Genética”, incluido un anexo técnico, a la Comisión en septiembre de 2016. La TACD instó a la Comisión a

regular productos obtenidos mediante las nuevas tecnologías de Ingeniería Genética como modificación genética”. “La regulación requiere una evaluación de seguridad previa a la comercialización: eximir a los productos derivados de la edición de genes de los requisitos de la regulación a la que están sometidos los organismos modificados genéticamente permitiría vender esos productos sin una evaluación obligatoria de la seguridad previa antes de su comercialización”.

La TACD informó sobre la presentación de la Resolución en septiembre de 2017 en un panel de alto nivel en una conferencia patrocinada por la Comisión sobre “Biotecnología moderna en la agricultura”.

En octubre de 2017, L’Info OGM informaba que la Comisión Europea había rechazado en abril la última oferta de la Red Europea de Laboratorios de OGM (ENGL), una fuente de asesoramiento científico a la Comisión, para llevar a cabo un estudio de las nuevas técnicas de modificación genética. La Dirección General de Salud y Protección del Consumidos (DG Santé) dijo que prefería un “debate abierto” sobre las nuevas técnicas antes que la ENGL presentara un estudio científico al que la Comisión tendría que responder públicamente.

Este “debate más abierto” se refiere a la afirmación de la Industria Biotecnológica de que las nuevas técnicas de Ingeniería Genética no producen organismos modificados genéticamente, y que por lo tanto no deberían regirse por la legislación (Directiva) de la UE del año 2001 sobre transgénicos. En abril de 2016, Greenpeace, Corporate Europe Observatory y GeneWatch UK informaron que la Comisión Europea había cedido a la presión del Representante del Comercio de los Estados Unidos para no publicar una opinión legal del Tribunal Europeo de Justicia (ECJ) sobre el estado legal en la UE de las nuevas técnicas de Ingeniería Genética. El 18 de enero, el TJCE finalmente publicó la tan esperada opinión de su Abogado General. Si bien su opinión no es vinculante para los Estados miembro de la UE, Nature informa que cuando el TJCE emita su resolución vinculante sobre el estado legal de las nuevas técnicas de Ingeniería Genética, es muy probable que esté de acuerdo con la opinión de su Abogado General.

Según Nature, “si se considera que los productos editados genéticamente están sujetos a la Directiva, los controles necesarios harían demasiado caro desarrollar tales nuevos productos para el mercado, tanto para los investigadores europeos como para las pequeñas empresas”, afirman los investigadores y los empresarios. Además, temen que si los nuevos productos obtenidos mediante Ingeniería Genética se consideran organismos modificados genéticamente, la gente los rechazaría, como ya ha sucedido con los transgénicos”.

La suposición de este artículo es que la empresas europeas de Biotecnología no podrían vender las patentes de estos productos, desarrollados por las empresas químicas y de Biotecnología en combinación. O sea, que se puede deducir que si logran evadir la regulación como productos transgénicos, la Comisión y las empresas podrán persuadir a la gente para que compren sus alimentos transgénicos no regulados y presuntamente no etiquetados y derivados de las nuevas técnicas de Ingeniería Genética.

Sin embargo, según el Dr. Michael Antoniou, jefe del Grupo de Expresión y Terapia Génica en el King’s College de Londres, las técnicas analizadas en opinión del Abogado General

implican el uso de moléculas recombinantes de ácido nucleido, y por lo tanto todos los organismos producidos con estos métodos tendrán que ser regulados como transgénicos, según la definición establecida en la opinión del Abogado General”.

En septiembre de 2017, el Dr. Antoniou y otros 60 científicos elaboraron esta visión en la Declaración ENSSER sobre las Nuevas Técnicas de Modificación Genética. La modificación basada en el ARN es, además, parte de la definición de la Biotecnología moderna en los Principios para el análisis de los riesgos en los alimentos derivados de la Biotecnología moderna” de la Comisión del Codex Alimentarius, que la Comisión Europea y los Estados Unidos ayudaron a elaborar y en los cuales estuvieron de acuerdo.

Pero los científicos/empresarios aparentemente tienen un argumento en contra de la definición del uso del ARN como modificación genética por parte de la UE. De cuerdo con un análisis de Beyond OGM de la opinión del Abogado General y la respuesta a la misma, la Dra. Wendy Harwood, científica de cultivos en el Centro John Innes del Reino Unido, dijo: El término ácidos nucleicos recombinantes aún está abierto a interpretación”. Si el TJCE está de acuerdo que el ARN, tal como se utiliza en una amplia gama de técnicas de Ingeniería Genética, no es un término aceptado por consenso por la comunidad científica, podría utilizarse como un argumento legal en sentido contrario, de modo que la Comisión Europea puede unirse a los Estados Unidos, como analizó IATP, en una campaña para no regular los cultivos y animales modificados genéticamente. El TJCE tiene previsto dictaminar a finales de este año sobre la aplicación de la legislación sobre transgénicos en la UE, en lo referente a las nuevas técnicas de Ingeniería Genética. ¿Seguirán el TJCE y la Comisión el camino emprendido por la Administración Trump de desregular las nuevas tecnologías emergentes (y casi todo lo demás)?

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Cómo las Corporaciones tratan de impedir que se conozcan las informaciones que sobre ellas mismas hay en los registros públicos

Por Camille Fasset, 27 de febrero de 2018

freedom.press

Gary Ruskin, defensor de la transparencia, quería saber cómo las poderosas industrias alimentarias y de agroquímicos influyen en las universidades públicas y su investigación.

Su pequeña organización de defensa de la salud del consumidor, US Right to Know (USRTK), comenzó a investigar las conexiones entre la Industria, sus aliados y la Universidades financiadas por los contribuyentes. Los registros públicos son una importante herramienta que Ruskin utiliza con frecuencia para descubrir detalles de las interacciones entre las Universidades y las Empresas de agroquímicos.

Mi impresión era que: en las relaciones entre las Universidades y la Industria Agroquímica y sus grupos-fachada, habría secretos de la Industria y otras informaciones de interés, cosas que los ciudadanos y los consumidores deberían saber. Entonces, consulté la documentación obtenida mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA), y al final vi que tenía razón, encontré más de lo que había imaginado”, dijo Ruskin a la Fundación Freedom of the Press.

Sus numerosas solicitudes de acceso a los registros públicos han puesto al descubierto documentos que exponen las relaciones entre las Universidades y empresas como Monsanto, pero la Industria Agroquímica está luchando para mantener en secreto esos vínculos.

Estas solicitudes incluyen tres presentadas a la Universidad de Florida sobre las comunicaciones entre los empleados universitarios y las personas relacionadas con empresas que fabrican plaguicidas utilizados en la agricultura. Ruskin recibió algunos, pero no todos, de los documentos que solicitó en sus peticiones de las comunicaciones entre la Universidad y empresas como Monsanto, por lo que presentó una demanda contra la Universidad de Florida alegando una violación de la Ley de Sunshine de Florida.

Un profesor jubilado de la Universidad de Oklahoma que ocupa un puesto en la Junta directiva de una organización vinculada a Monsanto, Drew Kershen, intervino en la demanda. Argumentó en su petición de sentencia sumaria, que luego fue denegada, que la divulgación de los documentos solicitados, que incluyen correos electrónicos de la Industria Agroquímica, violaría su derecho a la privacidad.

Kershen presentó una solicitud de descubrimiento el 17 de enero de 2018 para interrogar a Ruskin sobre por qué los correos electrónicos enviados mediante Yahoo debían considerarse registros públicos, y por qué presentó esa solicitud de entrega de documentos.

En su respuesta, Ruskin se negó a contestar a muchas de las preguntas de Kershen, que incluían “describir que es lo que quería saber o tenía la intención de comunicar o formalizar al realizar esa petición de los registros solicitados” y “¿Por qué busca los documentos solicitados de la Universidad de Florida?”. El abogado dice que la Ley de Florida no establece los motivos para solicitar documentos públicos, y los sujetos que solicitan dicha información no tienen que argumentar nada en particular para que esos registros puedan ser consultados. Piensa que es poco probable que el juez le pida que conteste a esas preguntas.

Michael Morisy, cofundador del sitio web de transparencia gubernamental Muckrock, que ayuda a automatizar las solicitudes de consulta de registros públicos, dice que resulta preocupante cuando el juez se toma en serio ese tipo de preguntas.

Según la mayoría de leyes estatales, si los registros están abiertos para usted, están abiertos para todos y no importa por qué el solicitante hace tal petición. La base para su consulta no es la motivación que está detrás de la solicitud. Sería muy raro que los solicitantes se viesen obligados a explicar el porqué”.

Los correos electrónicos que Ruskin recibió fueron esclarecedores. En ellos, Kershen insta a otros miembros de una lista de correo de Yahoo, utilizada como medio de discusión interna de la Industria, a resistir frente a las solicitudes de registros legales de Ruskin.

Exhorto a resistir la divulgación tanto como como sea posible porque USRTK está intentando conseguir los correos electrónicos como sea posible”, escribió Kershen en un correo electrónico dentro de la lista de correo de Yahoo utilizada en la discusión interna de la Industria y que se publica gracias a las solicitudes de acceso a los registros públicos de Ruskin. “Por supuesto, USRTK analizará esos correos electrónicos para ofrecer una narrativa negativa sobre cada uno de nosotros como un gran grupo que conspira y forma una camarilla secreta”.

US Right to Know ya investigó la organización de Kershen, Genetic Literacy Project (Proyecto de Alfabetización Genética), y ha publicado los vínculos financieros con empresas de Ingeniería Agrícola, incluidas Monsanto y Syngenta ( Kershen no respondió a la solicitud de Freedom of the Press Foundation para que hiciera los comentarios que considerase pertinentes).

No es la primera vez que las solicitud de acceso a los registros públicos de Ruskin se han enfrentado a la oposición de la Industria Agroquímica. Los documentos obtenidos a través de sus solicitudes fueron la base para la redacción de un artículo que ocupó la primera plana del New York Times en 2015, que detallaba cómo Monsanto reclutó a investigadores para oponerse al etiquetado de los alimentos transgénicos. En respuesta, Kevin Folta, profesor de la Universidad de Florida, demandó al New York Times y al periodista Eric Lipton por difamación en 2017.

Folta incluso presentó una citación contra Ruskin y otros dos empleados de Right to Know de los Estados Unidos para que testificasen en la demanda y presentasen documentos, incluidas sus comunicaciones con el Times. Ruskin dice que la solicitud exigía esencialmente que la organización entregara más de 100.000 documentos, sólo para su citación. Folta finalmente retiró la solicitud de citación después de que la representación legal de Ruskin presentara una moción para anularla.

Los registros revelan los detalles de las relaciones entre las agencias gubernamentales y las entidades privadas y la importancia de la Ley de Libertad de Información y el acceso a los registros públicos a nivel estatal. Sin embargo, como ya viene siendo algo común, las organizaciones privadas están desplegando cada vez más diversas tácticas para evitar la divulgación de los documentos en los que ellas mismas aparecen.

Las poderosas Corporaciones que se resisten a la consulta de los registros públicos no son exclusivamente del ámbito de la Industria Agroquímica ni de Florida. La Corporación multinacional Landis + Gyr demandó a un solicitante de consulta de un registro público y el sitio web de transparencia MuckRock en 2016 después de que la ciudad de Seatle publicara los registros sobre la nueva red eléctrica de contadores inteligentes de la ciudad. La empresa obtuvo una orden judicial para que MuckRock anulara la publicación de los documentos, e incluso exigió a MuckRock que ayudara a identificar a los lectores que pudieran haber visto los documentos, una enorme violación de la privacidad.

La empresa de Fabricación de autobuses New Flyer demandó a Metro en mayo pasado para que bloquease la difusión de los detalles de su contrato por valor de 500 millones de dólares con la agencia. Cuando un periodista de Texas solicitó las previsiones de tráfico para un proyecto de carretera de peaje construida por una empresa privada, la empresa presentó una demanda para bloquear su difusión.

Facebook ha exigido que las autoridades le notifiquen al menos con tres días de antelación antes de responder a las solicitudes de acceso a registros públicos que involucren a la empresa. En algunos casos, incluso ha pedido a las ciudades que le envíen una copia de la solicitud de acceso a los registros antes de que las autoridades respondan. Facebook, así como otros empresas, incluida Amazon, también ha utilizado nombres en código para proteger sus identidades y ocultar a la gente sus vínculos con las agencias gubernamentales.

La notificación anticipada de las solicitudes de acceso a registros públicos podría permitir a Facebook iniciar una “FOIA inversa”, en la que la empresa intentase bloquear la publicación de documentos al llevar al solicitante a los tribunales. También podría permitir a las empresas determinar qué documentos está buscando el periodista y desarrollar una estrategia para retrasar o detener la difusión de una información que les pudiera resultar desfavorable.

A Gary Ruskin le preocupa la oposición a las solicitudes de acceso a registros públicos y que disuada a futuros periodistas y organizaciones a investigar de manera crítica las fechorías de las Corporaciones, especialmente aquellos con menos recursos.

Si ganamos la demanda de solicitud de acceso a la información (FOIA) de la Universidad de Florida y conseguimos los documentos de interés periodístico, ¿algún periodista escribirá sobre ellos? ¿Escribirán sabiendo que si escriben un artículo que sea comedido y preciso […] pueden ser demandados por difamación?”.

Para Ruskin, la resistencia de la Industria Agroquímica frente a la investigación de Right to Know de los Estados Unidos, sólo reafirma que tiene información que ocultar. Piensa que la información sobre los alimentos que consumimos y los pesticidas que hay en ellos, es algo de interés público, y no dejará de luchar para sacar a la luz la influencia de las Corporaciones en las instituciones científicas.

La presentación de solicitudes de acceso a registros públicos permite conocer las actividades del Gobierno, un inherente acto de periodismo. Los intentos de las Corporaciones e Industrias para bloquear la publicación de la información de los registros públicos cuando les afecta a ellos mismos, suponen una amenaza para la libertad de prensa, ya que actúan contra periódicos, periodistas y ciudadanos. La gente tiene derecho a saber qué hacen las Agencias Gubernamentales con el dinero de los contribuyentes, y el cumplimiento de las leyes por parte de los contratistas, algo que sólo puede garantizarse cuando se divulgue esa información.

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«Ríos hormonados»: la masiva presencia de plaguicidas contamina las aguas de la Península

En 2016 se detectaron 47 sustancias plaguicidas en los ríos del país, con una presencia mucho mayor en las zonas de agricultura intensiva, según un informe de Pesticide Action Network Europe y Ecologistas en Acción. El 70% de los pesticidas detectados están prohibidos y más de la mitad interfieren con el sistema hormonal.

Por Pablo Rivas

El Salto

La cuenca del Júcar es la más contaminada por plaguicidas, según el informe.

Las aguas superficiales de la península ibérica sufren una elevada contaminación por plaguicidas y todas sus cuencas contienen pesticidas tóxicos. Es lo que afirma el informe Ríos hormonados, realizado por Pesticide Action Network Europe y Ecologistas en Acción, un documento que se basa en los datos oficiales de los Programas de Vigilancia de la Calidad de las Aguas de una decena de confederaciones hidrográficas.

Los datos recabados por las dos organizaciones señalan que, en 2016, se detectaron 47 sustancias plaguicidas de las 104 analizadas. 26 de las encontradas “son o se sospecha que son disruptores endocrinos, sustancias que interfieren en el sistema hormonal”, señalan las organizaciones ecologistas. Además, el 70% de los plaguicidas detectados fueron prohibidos hace años. Es el caso del lindano, el DDT, la atrazina o el endosulfán.

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¿Qué sustancias tóxicas tenemos en nuestro cuerpo?

En nuestros cuerpos están presentes muchas sustancias tóxicas que proceden de los productos que utilizamos todos los días.

Por Nicholas Kristof, 23 de febrero de 2018

nytimes.com

             

Alimentos enlatados

Botella agua plástico duro

Tickets de la compra

Pasta de dientes

Protector solar

Jabón líquido

Maquillaje

           

Cortina de baño de vinilo

Suavizantes

Bolas de naftalina

Protectores de la tela

Esmalte de uñas

Muebles con espuma

Sustancia química Detalles Producto o lugar donde se puede encontrar esta sustancia química
Antimicrobianos Puede interferir con el tiroides y otras hormonas Pasta de dientes, jabón, desodorante
Benzofenonas Puede imitar a las hormonas naturales como los estrógenos Protector solar, lociones, protector labial
Bisfenoles Puede imitar a las hormonas naturales como los estrógenos Barniz protector para alimentos enlatados, botellas de agua de plástico duro, tickets y recibos impresos en papel térmico.
1,4-diclorobenceno Puede afectar las hormonas tiroideas y puede aumentar el riesgo de cáncer Bolas de naftalina, desodorantes de tocador
Parabenos Pueden imitar a las hormonas naturales como los estrógenos Cosméticos, productos para el cuidado personal como champús, geles para el cabello, lociones
Ftalatos Puede interferir en el desarrollo reproductivo masculino y la fertilidad Cortinas de ducha de vinilo, comida rápida, esmalte de uñas, perfumes / colonias
Productos químicos de fragancia Puede exacerbar los síntomas del asma y alterar las hormonas naturales Perfume / Colonia, productos de limpieza, suavizantes, ambientadores
Sustancias per- y polifluoroalquilos (PFAS) Pueden afectar a las hormonas, la respuesta inmune en los niños y puede aumentar el riesgo de cáncer Compuestos fluorados, como Scotchgard, y otros tratamientos antimanchas, envoltorios de comida rápida
Retardantes de llama Puede afectar el neurodesarrollo y los niveles de hormonas, y puede aumentar el riesgo de cáncer Esmalte de uñas, amortiguación de espuma en los muebles, aislamiento de espuma rígida.

¿Sorprendido? De la misma manera me quedé yo cuando analizaron mi orina para detectar la presencia de estas sustancias químicas. (Es necesaria una prueba de orina o sangre para confirmar si realmente ha estado expuesto a estas sustancias).

Déjeme decirle que yo no esperaba encontrarme tantas sustancias químicas.

Hace casi una década me estremeció un artículo sobre una clase de sustancias tóxicas denominadas disruptores endocrinos. Están relacionadas con el cáncer y la obesidad, y también parece que tienen relación con la feminización de los machos, de modo que caimanes macho han desarrollado unos genitales atrofiados y las percas macho produjeron huevos.

En los seres humanos, Los disruptores endocrinos se han relacionado con la aparición de espermatozoides de dos cabezas y la disminución en el número de espermatozoides. También se ha observado que pueden interferir en un aumento de anomalías de los testículos, que no descienden, y en un defecto congénito que se conoce como hipospadias, en el que la uretra sale del lado o de la base del pene en lugar de hacerlo de la punta.

Estas son historias que se cuentan en las revistas de urología. Si usted es un hombre, no se retuerza las manos mientras lee esto; colóqueles entre la entrepierna.

Así que he intentado durante estos años limitar mi exposición a sustancias químicas que alterasen el sistema endocrino. Siguiendo los consejos del Panel sobre el Cáncer del Presidente, consumo alimentos ecológicos para reducir la exposición a los disruptores endocrinos que se encuentran en los pesticidas. Intento guardar las sobras de la comida en un recipiente de vidrio, no de plástico. Evito manejar los tickets de la compra o de los cajeros automáticos y gasolineras. Intento evitar los muebles con retardantes de llama.

Estas son algunas de las fuentes más comunes de presencia de los tóxicos disruptores endocrinos, así que pensé que mi orina estaría limpia, pura como el agua de un arroyo de montaña.

En el Instituto Silent Spring, cerca de Boston, que estudia la seguridad de las sustancias químicas, se ofrece un “kit de ayuda a la desintoxicación” para que los consumidores puedan determinar qué sustancias dañinas hay en sus cuerpos. Siguiendo las instrucciones, congelé dos muestras de orina (advirtiendo a mi esposa e hijos de que tuviesen cuidado con la comida que sacaban del congelador) y las llevé para su análisis.

Por cierto, la prueba también sirve para las mujeres. Los hombres pueden hacer una mueca de dolor al oír hablar de micropenes de cocodrilo, pero los disruptores endocrinos también se han relacionado con el cáncer de mana y otros cánceres ginecológicos. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos advierte a las mujeres que los disruptores endocrinos también pueden provocar abortos, defectos fetales y otros muchos daños.

Mientras esperaba los resultados del laboratorio, continué leyendo las últimas investigaciones. Un investigador me envió un extraño vídeo en el que aparecía un ratón expuesto a un disruptor endocrino de presencia común que no paraba de dar volteretas, como una especie de tic nervioso.

Finalmente recibí noticias del Instituto Silent Spring. Pensé que era un boletín en el que aparecerían muy buenas notas. Ya dije que evito aquellas cosas que puedan dañarme. En mis artículos digo a los lectores cómo pueden evitarlas.

Efectivamente, tenía unos niveles bajos de bisfenoles (BPA), que están presenten en las botellas de plástico, aunque ahora hay algunas en las que pone “libre de BPA”.

Pero incluso un estudiante diligente como yo no tuvo buenas notas. Fueron malas. Tenía unos niveles altos en un sustituto del BPA, el BPF. Ruthann Rudel, un toxicólogo que es jefe de investigación en Silent Spring, me explicó que las empresas están cambiando el BPA por el BPF, el cual puede ser incluso más dañino (el cuerpo tarda más en descomponerlo). El BPF es similar a esa sustancia que hizo que esos ratones no parasen de dar volteretas hacia atrás.

Este tipo de lamentables sustituciones, cuando las empresas eliminan una sustancia química que tiene mala reputación y la sustituyen por otra poco conocida, es algo muy frecuente”, me dijo Rudel. “A veces, los científicos ambientalistas creemos estar jugando al juego del whack-a-mole con la Industria Química”.

Suspiro. Pensé que estaba actuando adecuadamente para evitar los plásticos con BPA, pero puedo incluso estar causando más daño a mi cuerpo.

Mi orina tenía un nivel medio de un disruptor endocrino llamado triclosán, posiblemente presente en el jabón y la pasta de dientes. Como la mayor parte de las personas, también tenía fenoles clorados (tal vez de las bolas de naftalina de mi armario).

Tenía altos niveles de un retardante de llama llamado fosfato de trifenilo, posiblemente de los acabados del piso, sustancia que puede ser neurotóxica. Hmmmm… Cada vez que observe defectos en mis artículos, sepa que se debe a la presencia de sustancias neurotóxicas.

Los resultados de mis análisis realizados en el laboratorio: se encontraron altos niveles de cuatro sustancias químicas

Sustancia química Detalles
1,4-diclorobenceno Puede afectar las hormonas tiroideas y puede aumentar el riesgo de cáncer
Antimicrobianos Puede interferir con el tiroides y otras hormonas
Bisfenoles Puede imitar a las hormonas naturales como los esstrógenos
Retardantes de llama Puede afectar el neurodesarrollo y los niveles de hormonas, y puede aumentar el riesgo de cáncer
Benzofenonas Puede imitar a las hormonas naturales como los estrógenos
Parabenos Puede imitar a las hormonas naturales como los estrógenos

Notas: También se encontraron benzofenonas y parabenos, pero en niveles más bajos que la mayoría de los estadounidenses. No se incluyeron los análisis de la presencia de ftalatos y productos químicos de los ambientadores.

¿Estos disruptores endocrinos me provocarán un cáncer? ¿Me convertirán en una persona obesa? ¿Un deterioro de mis genitales? Al menos no he observado retrocesos, todavía.

Los consejos que sigo me ayudaron, y recomiendo a las personas que consulten las guías del consumidor en ewg.org para intentar reducir la exposición a las sustancias químicas tóxicas. Del mismo modo, si me hubiera descargado la aplicación para el teléfono móvil DetoxMe, me habría desecho de las bolas de naftalina, de los ambientadores y las velas perfumadas. (Lección de ciencias: el uso de menos fragancias supone una orina más limpia).

Sin embargo, mi conclusión es que los grupos de presión de la Industria Química han manipulado el sistema para que los consumidores no podamos protegernos de manera adecuada.

No deberíamos tener un doctorado en toxicología para estar a salvo de tantos productos químicos tóxicos”, me dijo el Dr. Richard Jackson de la UCLA. “Gran parte de las sustancias a las que estamos expuestos no han sometidas a una evaluación de riesgos y mucho menos están reguladas”.

La Administración Trump ha aumentado el problema al aprobar unas leyes más laxas sobre ciertas sustancias como los clorpirifos, el pesticida presente en el gas nervioso fabricado por Dow Chemical. La ciénaga prevalece.

Entonces, la triste lección es que incluso comprendiendo el problema y tratando de protegerse usted y su familia, lo cual les sugiero encarecidamente, su cuerpo no puede evitar estar contaminado. La Industria Química gasta decenas de millones de dólares en publicidad y grupos de presión, de modo que ha conseguido que la regulación sea menos firme y sus ingresos sean superiores al dinero que gastan.

Ellos están llevando a cabo su programa y nosotros somos sus conejillos de indias.

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El Principio de Precaución plantea cuánto daño se puede evitar, no cuánto daño estamos dispuestos a aceptar

Por Peter Montague, 16 de febrero de 2017

truth-out.org


En 1980, un científico del Gobierno de los Estados Unidos descubrió que la leche materna estaba tan contaminada con DDT, PCB y otros tóxicos industriales que, si fuera leche de vaca, estaría prohibida por la FDA. Después de décadas de fracaso en la regulación de los productos químicos, un estudio del año 2001 mostraba que los bebés de todo el mundo ingerían tóxicos industriales con la leche materna. Pero incluso peor, en el año 2005, un pequeño estudio que analizó la sangre del cordón umbilical de 10 recién nacidos elegidos al azar en los Estados Unidos mostraba que los bebés ya vienen a este mundo cargados de contaminantes, unos 200 compuestos industriales. (A pesar de estas malas noticias, la lactancia materna sigue siendo la mejor manera de alimentar a un bebé).

Tal vez no sea sorprendente que en los Estados Unidos la salud infantil se siga deteriorando. La incidencia de cáncer en los niños ha aumentado un 20% desde 1974. En los 12 años transcurridos entre 1994 y 2006, las enfermedades crónicas infantiles (asma, obesidad, problemas de aprendizaje y de conducta) se duplicaron (del 13% en 1994 al 27% en 2006).

¿Por qué no se puede controlar la contaminación química?

En 1991, los científicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge descubrieron la razón por la que las sustancias tóxicas industriales se están extendiendo por todas partes, en todo el mundo: las Agencias de Regulación se han basado en una técnica sobre la que toman sus decisiones, que se denomina evaluación cuantitativa (o numérica) para determinar el riesgo de las emisiones químicas y qué cantidad es “segura”. Al emitirse cantidades “seguras” de 80.000 sustancias químicas diferentes, las Empresas han contaminado todo el planeta, por lo que ahora nadie está a salvo de los daños producidos por estas sustancias químicas.

Una evaluación numérica del riesgo es una estimación de la probabilidad de que algún daño se pueda estar produciendo. La evaluación numérica de los riesgos se inventó hace cientos de años para reducir las pérdidas en los juegos de azar. Con el auge de la Industria Química a principios del siglo XX, la evaluación de riesgos comenzó a dominar todo tipo de decisiones. En la década de 1980, el Gobierno de los Estados Unidos adoptó una evaluación numérica del riesgo en la “protección del medio ambiente”. Desde entonces, la evaluación de riesgos se ha utilizado para estimar la probabilidad de un accidente catastrófico en una central nuclear o la probabilidad de que una población de osos pardos se extinga porque se destruyó en exceso su hábitat, o la probabilidad de tener un cociente intelectual bajo debido a la exposición al plomo o a los PCB que se encuentran en las inmediaciones de las escuelas construidas al lado de un basurero de residuos tóxicos.

En sus primeros años (1970-1974), la Agencia de Protección Ambiental (EPA) fue atacada por las Corporaciones que emitían desechos tóxicos, alegando que sus decisiones eran arbitrarias y no científicas. Para aumentar su credibilidad, en 1975 la EPA elaboró su primera evaluación numérica de riesgos, estimando el número de personas que contraerían cáncer por la exposición al cloruro de vinilo [que se utiliza en la fabricación del cloruro de polivinilo o PVC), un producto químico tóxico. En 1983, otras agencias federales también empezaron a tomar sus decisiones en base a la evaluación numérica de riesgos y la Academia Nacional de Ciencias publicó su primer manual de “Cómo hacerlo”. Desde entonces, la evaluación de riesgos ha dominado absolutamente todas las decisiones gubernamentales. Esto ha mantenido muy felices a las Corporaciones que emiten desechos tóxicos.

Por qué las Corporaciones que contaminan no pueden evitar la evaluación de riesgos

Las Corporaciones contaminantes están encantadas con la evaluación numérica de riesgos por muchas razones.

La evaluación de riesgos es compleja y requiere de numerosos cálculos matemáticos, por lo que la mayoría de la gente no la entiende, y mucho menos cuestionar sus conclusiones. Por lo tanto, la evaluación de riesgos disminuye la participación de la gente e incluso socava la legitimidad de los Gobiernos. Por definición, las personas no pueden dar su consentimiento informado de algo que no entienden. Un Gobierno más débil deja más espacio de maniobra para las Corporaciones contaminantes.

Además, la evaluación de riesgos se puede manipular fácilmente. Dos grupos de evaluadores de riesgos, cualificados, con datos idénticos, pueden llegar a estimaciones de riesgo muy distintas. Por lo tanto, la evaluación numérica de riesgos falla la prueba de fuego de la ciencia (la reproducción de los resultados) y no se puede calificar como “científica”. La evaluación de riesgos es un arte de la política que utiliza algunos datos científicos. Como escribió el administrador de la EPA William Ruckelshaus en 1984:

Debemos recordar que la evaluación de riesgos puede ser algo así como el espía que es capturado: si lo torturas lo suficiente te dirá cualquier cosa que quieras saber”.

Además, todos los sistemas biológicos (ya sea el cuerpo humano o un bosque) son extremadamente complejos y nunca se llegan a comprender completamente, por lo que las evaluaciones de riesgo siempre se daban en datos incompletos, que se complementan con suposiciones y estimaciones ( a menudo denominadas “mejor juicio profesional”). Como escribió la Academia Nacional de Ciencias en 1991:

Las técnicas de evaluación de riesgos son extremadamente especulativas, y casi todas dependen de múltiples suposiciones de hecho, algunas de las cuales son imposibles de evaluar”.

De modo que si cambian los supuestos, cambian las conclusiones. Por lo tanto, las evaluaciones de riesgo pueden ser objeto de interminables revisiones, oposiciones y cuestionamientos y recursos judiciales.

Debido a que se trata de una evaluación de carácter matemático, la evaluación numérica de riesgos omite todo lo que no se puede representar mediante números. La evaluación de riesgos da un valor 0 a los saberes anteriores, las costumbres y preferencias locales, los valores espirituales, los lugares considerados sagrados, las perspectivas éticas sobre el bien y el mal, la equidad y la injusticia. En las evaluaciones numéricas de riesgos, estas cosas simplemente no cuentan.

Finalmente, todos los seres humanos (y todos los ecosistemas) están sujetos a múltiples tensiones de forma casi continua. En el ejemplo de los productos químicos, la mayoría de las personas están expuestas de manera rutinaria a las emisiones de los vehículos, a los vapores que emiten las alfombras, pegamentos, los suelos, los muebles, las pinturas, los productos de limpieza, los pesticidas, los desinfectantes del agua potable, etc, etc. Las evaluaciones de riesgos no disponen de ningún método confiable de evaluar las múltiples exposiciones a diferentes sustancias químicas. Por lo tanto, crean un mundo imaginario con una exposición a una sola sustancia química. En este mundo imaginario, una exposición a una sustancia química puede declararse “segura”, aunque en realidad puede resultar muy dañina en combinación con el resto de sustancias químicas a las que estamos expuestos.

Una alternativa: el Principio de precaución

A principios de la década de 1990, los daños provocados por una deficiente evaluación de riesgos era algo obvio. En 1992, los Gobiernos europeos comenzaron a considerar una forma diferente de tomar decisiones sobre cuestiones ambientales. Lo llamaron “Principio de precaución”, y se recogió en el Tratado de Maastricht de fundación de la Unión Europea:

La política comunitaria sobre medio ambiente debe apuntar a unos altos niveles de protección… Se basa en el Principio de precaución y sobre los principios de que deben tomarse medidas preventivas, de que el daño ambiental debe ser rectificado prioritariamente en el origen y que el que contamine debe pagar”.

Ese mismo año, las Naciones Unidas publicaron la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo. En ella, el Principio 15 dice:

Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deben aplicar de manera amplia el principio de precaución según sus capacidades. Cuando existan amenazas de graves o irreversibles daños, la ausencia de certezas científicas no se utilizará como excusa para posponer medidas favorables para prevenir la degradación ambiental”.

Resumiendo, la evaluación de riesgos plantea la cuestión de cuánto daño se puede evitar, no cuánto daño estamos dispuestos a aceptar.

La declaración de Wingspread sobre Precaución

Las primeras declaraciones sobre precaución no fueron objeto de mucha atención hasta enero de 1998, cuando se publicó la Declaración de Wingspread. De repente, había una alternativa a la tradicional evaluación de riesgos. Enfrentados a una nueva incineración de residuos, a una nueva fuente de contaminación por combustible diésel o una propuesta de fractura hidráulica, los activistas podían exigir un enfoque de prevención o cautela para proteger a las personas y el entorno local.

La Declaración de Wingspread fue elaborada por 32 activistas de base, organizaciones laborales, académicos y científicos de los Estados Unidos, Canadá y Europa durante una intensa reunión de un fin de semana en el Centro Wingspread en Racine, Wisconsin. La reunión fue convocada por la Red de Salud Ambiental y Ciencia (SEHN) y el Centro Lowell para la Producción Sostenible de la Universidad de Massachusetts Lowell, y patrocinada por la Fundación Johnson, la Fundación W. Alton Jones y el Fondo CS ( Yo asistí a la reunión y ahora forma parte de SEHN).

La Declaración de Wingspread dice:

Cuando una actividad supone una amenaza para la salud humana o el medio ambiente, se deben tomar medidas de precaución incluso si algunas relaciones de causa y efecto no están completamente establecidas científicamente. En este contexto, el proponente de una actividad, más que la gente, debe asumir la carga de la prueba. El proceso de aplicación del Principio de Precaución debe ser abierto, informado y democrático, y debe incluir a las partes potencialmente afectadas. También debe incluir un examen de todas las posibles alternativas, incluida la de que no se lleve a cabo tal actividad”.

Esta simple declaración contenía cuatro desafíos fundamentales para el dogma de la evaluación numérica de riesgos:

1.- La carga de las pruebas de seguridad debe recaer sobre el proponente de un proyecto o actividad. En un mundo en el que los ecosistemas y la salud humana se encuentran bajo grave amenaza, se supone que los productos químicos industriales y otras intrusiones en el mundo natural son dañinos, a menos que se demuestre lo contrario.

2.- Las decisiones no deber ser tomadas por expertos a puertas cerrada. La gente afectada debe ser totalmente informada y comprometida con las decisiones.

3.- Los que toman las decisiones no deben esperar a que haya certezas científicas de los daños causados antes de tomar medidas preventivas. Es probable que las certezas científicas sólo lleguen después de que se haya producido un daño generalizado.

4.- Los que toman las decisiones deberían considerar una amplia gama de alternativas, incluida la alternativa de considerar el cese de tal actividad o proyecto.

Después de Wingspread

Menos de un mes después de la reunión de Wisconsin, Bette Hileman informaba sobre la Declaración de Wingspread en la muy leída revista Chemical & Enrineering News, calificándola como “una nueva guía para la política ambiental de los Estados Unidos”. Entonces, el Principio de precaución empezó a extenderse como un fuego por la pradera. Una búsqueda en la base de datos de Newsbank revela un fuerte aumento en las noticias mundiales que mencionan el principio de precaución después de la Declaración de Wingspread de 1998 (Figura1).


Las Corporaciones contaminantes y sus sicarios pronto organizaron una campaña de desinformación contra la formulación del Principio de precaución de Wingspread, alegando que no era científica, que era una declaración de carácter emocional, imprudente, mal definida, impracticable y de poner en peligro la civilización occidental. Hasta ahora, con el dinero que corrompe nuestro sistema político, esta campaña contra el Principio de precaución ha sido efectiva en Washington, donde las políticas de precaución federales son poco frecuentes. A nivel local, sin embargo, la cosa es bastante diferente. Los activistas de base han aprovechado el Principio de precaución para utilizarlo como una honda y vencer a Goliat.

En 1999, Carolyn Raffensperger y Joel Tickner publicaron su primer libro en el que presentaban el Principio de precaución. (Raffensperger y Nancy Myers publicaron un segundo libro sobre la aplicación del Principio de precaución por las comunidades en el año 2005). En 1999, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles adoptó el principio de precaución en su programa de manejo de plagas. En 2001, Michael Pollan escribió sobre el Principio de precaución en The New York Times Magazine. Ese mismo año, la ciudad y el condado de San Francisco comenzaron a adoptar el Principio de precaución, formalizándose en 2003. En resumen, ahora está disponible para que las comunidades aboguen por él y lo adopten: hay otra manera de tomar decisiones relacionadas con el medio ambiente y no solamente hacerlo mediante una evaluación numérica de los riesgos.

La evaluación tradicional de los riesgos está perdiendo fuelle

Incluso a nivel federal en los Estados Unidos, la confianza en la evaluación matemática de los riesgos está perdiendo credibilidad, lentamente. Por ejemplo, la EPA tiene un programa de “diseño para el medio ambiente” que aboga por la selección de productos químicos menos nocivos, que es un enfoque del principio de precaución.

Y lo que es más importante, en el año 2009 la Academia Nacional de Ciencias publicó Science and Decisions, con el subtítulo “Evaluación avanzada de riesgos”. A pesar de ese subtítulo, la Academia no presentaba ningún avance en la evaluación de riesgos, más bien hacía todo lo contrario, la degradaba. La Academia venía a decir que las decisiones en la actualidad comienzan con una evaluación alternativa, y se preguntan: “¿Cuáles son las opciones para lograr nuestro objetivo (el que sea) y qué opciones son las menos dañinas? Esta es la esencia del Principio de precaución”. Sólo después de que se hayan presentado diferentes opciones, sólo entonces se debería utilizar una evaluación de riesgos como una herramienta para evaluar cada una de las opciones y encontrar la menos dañina, dijo la Academia. Y, por supuesto, ahora se disponen de otras herramientas de evaluación. El informe de la Academia de 2009 dio un duro golpe a las antiguas decisiones sobre riesgos.

Aún así, el Principio de precaución, mejor prevenir que curar, ahora se encuentra bajo un nuevo ataque en Europa, el Reino Unido y en los Estados Unidos. El monstruo de la extrema derecha, asentado en el Partido Republicano ( y que Nancy MacLean describe como una “quinta columna” que intenta subvertir de manera permanente la Democracia) ha puesto su punto de mira en la eliminación del Principio de cautela. El abandono del Acuerdo de París es sólo un ejemplo.

A medida que los ecosistemas globales de deterioran y el calentamiento global altera los patrones hídricos, de modo que el crecimiento económico es cada vez más precario, las élites globales de extrema derecha confían en nuevas tecnologías para estimular el crecimiento económico: geoingeniería (para modificar el clima planetario y contrarrestar el calentamiento global); nanotecnología (para manipular el mundo a nivel molecular y desarrollar materiales novedosos) y biología sintética (para desarrollar formas de vida completamente nuevas, previamente desconocidas en la naturaleza). Estas tecnologías son potencialmente más poderosas que incluso la energía atómica, por lo que se pide un enfoque prudente y de cautela ante los ensayos y su posible aplicación. Desafortunadamente, mientras las Corporaciones contaminantes disfruten de una capacidad ilimitada de inyectar dinero corrupto en las decisiones políticas, especialmente en los Estados Unidos, la evaluación de riesgos al estilo antiguo continuará dominando porque sirve muy bien a los interés y propósitos de las Corporaciones.

Sin embargo, 20 años después de Wingspread, ahora está claro que para que tengamos un futuro habitable es necesario aplicar el Principio de precaución. La elección es fatal e irrevocable.

Peter Montague es historiador y periodista, cuyo trabajo ha aparecido en Counterpunch, Huffington Post, The Nation y muchas otras publicaciones. Es coautor de dos libros sobre metales pesados tóxicos.

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Amazon y la venta de pesticidas ilegales

Amazon llega a un acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), aceptando el pago de una multa de 1,2 millones de dólares

Por Christine Clarridge y Lynda V. Mapes, 15 de febrero de 2018

seattletimes.com

El acuerdo entre Amazon y la Agencia de Protección Ambiental intenta dar por finalizadas las violaciones de la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas. Algunos de estos pesticidas podrían fácilmente confundirse con un trozo de tiza, dice la EPA.

La Empresa Amazon, con sede en Seatle, llegó a un acuerdo para el pago de una sanción administrativa de 1,2 millones de dólares, como parte de un acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, que según la Agencia protegerá a los consumidores de los pesticidas ilegales y mal etiquetados que han sido vendido por dicha Empresa a través de la red.

Este anuncio se hizo público el pasado jueves, y la EPA dijo que este acuerdo resuelve las acusaciones de que en los últimos cinco años Amazon ha violado en casi 4.000 ocasiones la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas, al permitir a terceros vender y distribuir productos plaguicidas importados desde los almacenes de Amazon, a pesar de que dichos pesticidas no estaban autorizados para su venta.

Este acuerdo reducirá considerablemente la venta a través de la red de pesticidas ilegales, que representan una seria amenaza para la salud pública…”, dijo el administrador de la Región 10 de la EPA, Chris Hladick, en un comunicado de prensa.

Es una de las mayores sanciones impuesta por la Agencia, dijo Ed Kowalski, Director de la Oficina de Cumplimiento en la Región 10 de la EPA. Al aceptar el acuerdo, Amazon no admitió ni negó los hechos específicos alegados por la EPA.

Pero como resultado del acuerdo, Amazon indicó que ahora está “comprometida a seguir de cerca y eliminar los plaguicidas ilegales que venden en su sitio web”, dijo Hladick en el comunicado de prensa de la Agencia.

Entre los productos más preocupantes para la venta se encuentran productos que parecen una tiza, y que son utilizados por los clientes para dibujar una barrera cargada de pesticidas en una superficie que el usuario no quiere que el insecto cruce o que no sobreviva.

Vienen estos productos en un envase brillante, de colores alegres y de fácil apertura, es decir que se pueden confundir con una tiza, con un juguete o incluso con caramelos. Cualquier niño podría abrirlo y jugar con estos productos tóxicos.

Se podría recibir el paquete por correo, y un niño abrirlo y estar expuesto al producto”, dice el responsable de la aplicación correcta de pesticidas de la Región 10 de la EPA. “El riesgo es real”.

El número de paquetes involucrados en la venta fue pequeño, y por lo tanto la cantidad total de productos que llegó a los hogares de los clientes no es grande, dijo Schulze. Sin embargo, la toxicidad de los productos ilegales y el posible atractivo para los niños los hacen especialmente peligrosos.

Amazon también ha vendido pesticidas prohibidos en la UE, como el clorato de sodio, que está prohibido en Europa desde el año 2009. http://www.landscapejuice.com/2014/08/amazon-selling-the-banned-weed-killer-sodium-chlorate.html

La EPA dijo que la investigación sobre la venta de productos ilegales comenzó el pasado verano con la revisión de los pesticidas no registrados ofrecidos a través de la red por los minoristas. Debido a la enorme cantidad de minoristas , “se trata de una vía en la que es difícil obtener muestras de los mismos”, dijo Schulze. Al preguntarle cuantos productos ilegales se venden todavía, dijo que “muchos”.

“… esta es la razón por la queríamos adoptar una postura firme en relación con este asunto”, dijo Schulze.

Amazon, en una declaración, dijo que el cumplimiento de la normativa es una de las principales prioridades de la Empresa y que los vendedores externos también deben cumplir con todas las leyes y normativas pertinentes que se venden a través de Amazon.

Cuando los vendedores no cumplen con nuestros términos, rápidamente tomamos medidas en nombre de los clientes. Continuaremos innovando en nombre de nuestros clientes y trabajando con marcas, fabricantes, agencias gubernamentales, agentes de la ley y otros para proteger la integridad de nuestro mercado”, decía el comunicado de Amazon.

Los términos del acuerdo con Amazon incluye la realización de cursos de capacitación sobre regulaciones y políticas sobre plaguicidas, en un esfuerzo por reducir el número de plaguicidas ilegales disponibles a través de la red, dijo la EPA.

Estos cursos de capacitación serán obligatorios para todas las entidades que pretendan vender pesticidas en Amazon, y estarán disponibles para el público y los especialistas en marketing en inglés, español y en chino.

La EPA comenzó la investigación de la venta y distribución de pesticidas a finales de 2014, según el comunicado de prensa.

En 2015 realizó una inspección en las instalaciones que Amazon tiene en Lexington, Kentucky, y los inspectores de la oficina de la Región 10 de la EPA encontraron pesticidas ilegales.

En agosto de 2015, la EPA emitió una orden a Amazon para que prohibiera la venta de los plaguicidas ilegales, algunos de los cuales podrían confundirse con una tiza de pizarra por los niños.

En enero de 2016, se emitió la orden de “paralización de la venta” contra Amazon, después de que se descubriera que otros productos, como cebos insecticidas no registrados o etiquetados erróneamente, también se ofrecieran para su venta.

Amazon retiró inmediatamente los productos del mercado, prohibió a los vendedores externos vender plaguicidas y cooperó con la EPA durante su investigación posterior”, dijo la Agencia en su comunicado de prensa. “Las órdenes emitidas, así como el compromiso de la EPA con la Empresa, llevaron a Amazon a controlar de manera más exhaustiva su sitio web en busca de plaguicidas ilegales. Como resultado, Amazon se ha comprometido a desarrollar un programa de cumplimiento, formado por un sofisticado sistema de evaluación informática y por un numeroso personal capacitado”.

En octubre de 2016, Amazon notificó a los clientes que habían comprado los plaguicidas ilegales entre 2013 y 2016 las preocupaciones de seguridad en torno a estos productos y reclamó que se deshicieran de ellos. Amazon reembolsó aproximadamente 130.000 dólares a esos clientes.

Los gerentes de la EPA advirtieron que, debido a que habrá muchos más plaguicidas ilegales en la red, los clientes deben verificar la etiqueta de registro de la EPA de cualquier producto que compren. Cualquier producto que no lleve tal registro no es de venta legal en los Estados Unidos. [En la UE: Actualmente todos los productos fitosanitarios (y la mayoría de los productos químicos que se comercializan) llevan en su registro y en su etiqueta la clasificación toxicológica y medioambiental que se identifica con pictogramas (Xn, Xi, N) y frases R y S.  Esto viene regulado por la Directiva de Preparados Peligrosos (DPD, Dangerous Preparations Directive” : https://fertitienda.com/blog/reglamento-sobre-clasificacion-y-etiquetado-de-fitosanitarios-n37].

Otra posible señal de advertencia es un nombre del producto en inglés no estándar. Los nombres de los productos ilegales que fueron objeto del acuerdo incluyen “cebo en polvo para matar moscas y cucarachas y hormigas en forma de tiza” [«Green Leaf Powder Killing Fly Killing Bait» y «Cockroach Cockroach Cockroaches Bugs Ants Roach Kills Chalk»].

Cualquier cliente que haya comprado los productos debe dejar de usarlos inmediatamente, ya que los productos atacan el sistema nervioso, pueden causar enfermedades e incluso la muerte, especialmente en los niños. Deseche los productos en la basura, pero no los arroja por el inodoro ni los desagües. No abra el paquete y manipúlelo con guantes.

Llame al Centro Nacional de Información sobre Pesticidas para obtener más información. [ En España el número de teléfono del Servicio de Información Toxicológica es el 91 562 04 20 . http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/es/ministerio/organismos-ministerio-justicia/instituto-nacional/servicio-informacion1]

Estas acciones de la EPA se producen incluso en un momento en el que los consumidores y defensores de la salud pública se sienten frustrados sobre la actitud de la EPA hacia muchos plaguicidas, como la reciente decisión de revertir la prohibición de usar clorpirifós, un pesticida, en los alimentos. Los propios científicos de la EPA concluyeron que ingerir incluso una pequeña cantidad de sustancia química puede interferir en el desarrollo cerebral de los fetos y los bebés.

En las personas, la exposición por poco tiempo (un día) a niveles bajos (miligramos) de clorpirifos puede causar mareos, fatiga, secreción nasal, lagrimeo, salivación, náusea, molestia intestinal, sudor y cambios en el ritmo cardíaco. La exposición oral de corta duración a niveles más altos (gramos) de clorpirifos puede causar parálisis, convulsiones, desmayos y muerte. Los informes también muestran que la exposición al clorpirifos por poco tiempo puede causar debilidad muscular en las personas, semanas después de la desaparición de los síntomas originales. Otras consecuencias de la exposición al clorpirifos abarcan cambios de conducta o hábitos de sueños, cambios de humor y efectos en el sistema nervioso y en los músculos de las extremidades (que pueden manifestarse a través de sensaciones extrañas como insensibilidad u hormigueo o como debilidad muscular). La EPA no ha clasificado el clorpirifos por su carcinogenicidad (Clase D). https://www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs84.html

El Administrador de la EPA, Scott Pruitt, revirtió la orden de prohibición de los clorpirifós, que fue ordenada por la Administración de Obama, poco después de su nombramiento por el Presidente Donald Trump.

La aplicación de las medidas contra Amazon indica los pesticidas que ya son de venta ilegal en los Estados Unidos.

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Gases lacrimógenos: de los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial a su uso en las calles hoy en día

Por Evaggelos Vallianatos, 12 de febrero de 2018

independentsciencienews.org

Cuando empecé a trabajar en la Oficina de Programas de Pesticidas de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) en mayo de 1979, no sabía prácticamente nada sobre pesticidas. Aunque había recibido clases de química en la Universidad e incluso había escrito un libro sobre Agricultura Industrial, nadie me preparó para los secretos que me esperaban en los veinticinco años de trabajo en una burocracia diseñada y preparada para guardar esos secretos.

Mis colegas me abrieron los ojos a un mundo secreto de productos químicos que se conocen, capciosamente, como pesticidas. Respondieron a mis preguntas e hicieron más, me empezaron a dar sus informes y documentos científicos. No veían excesiva controversia en la “regulación” de dichos pesticidas. La mayoría pensaba que los pesticidas son necesarios para la agricultura.

De hecho, los economistas de la EPA, siempre defendieron el uso de los pesticidas, sugiriendo que sin ellos el precio de los alimentos subirían por las nubes. Otros científicos de la EPA, como biólogos, ecologistas, químicos y toxicólogos, evaluaron esos productos químicos para ver sus efectos sobre la salud y en los ecosistemas. Habían leído la Ley sobre Plaguicidas, la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas, y algunos de ellos habían redactado reglamentos para su uso en granjas, jardines, fábricas y en el entorno natural.

¿Quién iba a oponerse a acabar con las “plagas” de insectos, roedores, hongos y malezas?

Sin embargo, no tardé mucho en poner objeciones al uso de pesticidas. Mi conocimiento sobre estos productos químicos aumentó rápidamente. Los informes de mis colegas y las discusiones que tuve con ellos me convencieron de que los pesticidas eran algo más que pesticidas. Son biocidas petroquímicos que lo matan todo.

Pero había algo particularmente alarmante sobre ciertos productos químicos utilizados en las granjas y que se surgieron hace un siglo, durante la Primera Guerra Mundial. Los plaguicidas organofosforados paratión y malatión, por ejemplo, son gases nerviosos relacionados con las armas químicas. Son armas químicas presentadas en forma diluida.

Recuerdo cómo los ecologistas de la EPA reaccionaron ante la noticia de que el paratión estaba matando a las abejas en grandes cantidades. Estaban muy molestos e instaron a los responsables de la Agencia a que se prohibiese el uso del nocivo gas nervioso. Una enorme cantidad de abejas murió durante décadas debido al envenenamiento con paratión. La EPA prohibió el etil paratión en el año 2003. En 2015, la White House Energy-Climate Czarina y la ex administradora de la EPA, Carol Browner, anunciaron la prohibición del metil paratión en “todas las frutas y muchas verduras”. Ahora, en 2018, las abejas mueren debido a otras neurotoxinas, los insecticidas conocidos como neonicotinoides, y fabricados en Alemania.

Sin embargo, no recuerdo haber escuchado a los científicos de la EPA de la relación entre el paratión y otros pesticidas neurotóxicos con agentes químicos utilizados en la guerra. Me pareció algo muy extraño, ya que hablaba de terribles consecuencias: contracción de las pupilas, sudoración, convulsiones, vómitos, asfixia y muerte.

La conexión con la industria militar de muchos plaguicidas hizo que conocer sus orígenes fuera algo oscuro y difícil de descifrar. Era como si existiera un pacto universal entre los expertos de la Industria, los científicos y el Gobierno para no cuestionar estos compuestos extremadamente tóxicos.

Si los estadounidenses supieran que sus alimentos están contaminados por agentes neurotóxicos, ¿qué dirían y qué harían? ¿Y cómo actuarían los movimientos ecologistas ante la evidencia de la presencia de productos químicos neurotóxicos en los alimentos convencionales?

[El uso del malatión no está prohibido en la UE, y no solamente se usa en agricultura, sino que también tiene uso en pediatría para el tratamiento de los piojos en el cuero cabelludo. La loción Filvit lleva un 0,5% de malatión en su composición. El empleo del paratión metílico en el cultivo de cítricos está prohibido en España desde 1979, mientras que el límite máximo de presencia de azinfos metil es de dos partes por mil, el doble de lo recomendado por la Unión Europea.]

Según Anna Feigenbaum, profesora titular de la Facultad de Medios de Comunicación de la Universidad de Bournemouth, en torno a los gases lacrimógenos modernos también opera la misma neblina de ignorancia y miedo que rodea a los plaguicidas neurotóxicos. El gas lacrimógeno no es un gas en absoluto. Lacrimógeno significa que provoca la secreción de lágrimas. Los gases lacrimógenos más populares incluyen CS ((2-clorobencilideno malonitrilo), CN (chroroacetofenona) y CR (dibenzoxazepina): productos irritantes que se liberan en forma de humo, vapor o aerosoles líquidos. Otro gas lacrimógeno es el gas pimienta o OC ((oleoresina capsicum). Es una sustancia que provoca inflamación y la secreción de lágrimas.

Feigenbaim narra la historia de los gases lacrimógenos de forma inteligente y con pasión en su “Gases lacrimógenos: de los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial a las calles hoy en día”. (Verso 2017).
Según Feigenbaum, los gases lacrimógenos comenzaron su andadura bélica en agosto de 1914, cuando las tropas francesas dispararon granadas llenas de bromuro de metilbencilo a las trincheras alemanas. Su objetivo era el de acabar con el estancamiento de la guerra de trincheras. El gas lacrimógeno obligó a los soldados alemanes a salir corriendo de las trincheras protectoras, para ser ametrallados por las tropas francesas. Fue la Batalla de las Fronteras. En abril de 1915, en Ypres, los alemanes tomaron represalias con cloro gaseoso. La guerra con gases asfixiantes estaba en pleno apogeo.

Daan Boens, soldado y poeta belga, vivió la guerra en la que se usaba este gas nervioso. En 1918, publicó un poema, “Gas”, que captaba la barbarie de la guerra química. Feigenbaum cita el poema:

El hedor es insoportable, mientras que la muerte se burla.

Las máscaras alrededor de las mejillas recortan el aspecto de los hocicos bestiales,

las máscaras con ojos salvajes, locos, absurdos,

sus cuerpos flotan a la deriva hasta que tropiezan con el acero.

Los hombres no saben nada, respiran miedo.

Sus manos aprietan las armas como un salvavidas al que agarrarse,

No ven al enemigo que, también enmascarado, se asoma;

asaltarlos escondidos en los anillos de gas.

Así que en la sucia niebla se perpetra el mayor asesinato «.

Del mismo modo que los comerciantes de plaguicidas y los grupos de presión, los defensores de los gases lacrimógenos han ocultado estos asesinatos. Ellos, de acuerdo con Feigenbaum, rechazan los efectos de estas sustancias: lagrimeo, náuseas, abortos, ardor en los ojos, ceguera y muerte. Dejan sus orígenes militares y los usos de los gases lacrimógenos en el olvido. El resultado de esta exitosa campaña es que los gases lacrimógenos no están sujetos a ninguna prohibición como agente de la guerra química. Este gas, de ser un agente directo, se ha convertido en un elemento pacificador. Y sus daños son inocentes.

Feigenbaum se lamenta de las dificultades que tuvo para seguir el rastro de las ventas y el uso de los gases lacrimógenos:

Hay demasiados secretos y demasiadas mentiras. El comercio internacional de gases lacrimógenos está sepultado bajo una enorme burocracia, y a menudo está clasificado de modo que no se puede acceder a la información mediante una solicitud de Libertad de Información. Hay archivos que han sido quemados o triturados, eliminados, alterados o falsificados”.

Era algo de esperar de un agente de la guerra química que ahora lleva traje de civil.

Sin embargo, Feigenbaum tuvo éxito en su tarea. Su libro es una historia lúcida que pone a prueba los gases lacrimógenos. Muestra a los especuladores, a los científicos, a los comerciantes de productos militares, a los traficantes de armas, a los proveedores de la policía y a los editores, los cuales tratan de poner un rostro humano a un arma tan peligrosa.

Los pesticidas neurotóxicos están conectados con los gases lacrimógenos por su neurotoxicidad. También son productos procedentes de la guerra química. Matan por presentar toxicidad nerviosa y asfixia. Deben ser prohibidos.

Como señala Feigenbaum, los gases lacrimógenos hacen algo más que matar. Están diseñados para “atormentar a las personas, destrozar el ánimo y provocar daños físicos y psicológicos”.

El libro de Feigenbaum es un libro oportuno, bien escrito y de cierta relevancia.

Evaggelos Vallianatos trabajó en Capitol Hill durante dos años y en la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, durante 25 años. Es autor de cientos de artículos y de 6 libros, incluido “Poison Spring”, junto a McKay Jenkins.

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