Capital de riesgo y el pasado de Monsanto

Por Jonathan Matthews, 22 de marzo de 2022

GMWatch

Con la selección del jurado que pronto se iniciará en el último juicio por los casos de cáncer por Roundup, los abogados de Monsanto argumentan que la empresa debería «tener derecho a presentar pruebas atenuantes que respalden su buen carácter». Pero si el tribunal permite a la empresa, ahora propiedad de Bayer, presentar ese tipo de testimonio, sugerimos que los demandantes respondan llamando al estrado a Bartow J. Elmore.

Elmore es profesor de historia del medio ambiente y de asuntos económicos en la Universidad del Estado de Ohio, y a finales del año pasado publicó su estudio sobre la historia de Monsanto. Dado que Seed Money: Monsanto’s Past and Our Food Future (Capital de riesgo: el pasado de Monsanto y nuestro futuro alimentario) contiene más de 80 páginas de notas, se podría temer que se trate de un libro academicista, pero es todo lo contrario. A pesar de su profunda investigación, el libro ofrece un relato vivo y lúcido del enorme impacto tóxico que Monsanto ha tenido en nuestro mundo, así como del intento infructuoso de la empresa de escapar de su legado tóxico transformándose en la mayor empresa de semillas del mundo y pionera en ingeniería genética en la agricultura.

Entre los que destacan los méritos del libro se encuentra Edmund Russell, Presidente de la Sociedad Americana de Historia Ambiental, que afirma que Seed Money probablemente «se convertirá en el libro sobre Monsanto», y añade: «Cualquier persona interesada en la biotecnología, o en la relación entre las empresas y el medio ambiente en general, no puede permitirse ignorar este importante libro». El veterano observador de Monsanto, Tom Philpott, se muestra igualmente entusiasmado al reseñar lo que denomina este «maravilloso nuevo libro» y, al igual que Russell, lo considera el «relato histórico definitivo«.

A pesar de estos elogios, y de que Bart Elmore habló del libro en el programa Joe Rogan Experience y en otros lugares, «Seed Money» todavía no ha creado el revuelo que se merece. Esto puede deberse a que la gente cree que ya sabe mucho sobre la empresa, gracias a los innumerables artículos sobre ella a lo largo de los años, sin olvidar publicaciones más importantes como The Monsanto Files, The Monsanto Papers y The World According to Monsanto (una película muy vista entre los activistas, además de un libro). Pero Elmore no sólo ha dirigido la mirada de un historiador profesional hacia la empresa, sino que ha descubierto «una veta madre» de material valioso, en palabras del veterano periodista Sam Fromartz. También ha expuesto los resultados de su investigación con una habilidad que hace casi imposible creer que de niño se pensara que tenía «graves problemas de aprendizaje«.

Vertederos de basura radiactiva

Bart Elmore nos llamó la atención por primera vez como alguien con aptitudes periodísticas además de notables habilidades de investigación en 2017, cuando la revista Dissent Magazine publicó su artículo, Monsanto’s Superfund Secret. En un momento en el que la atención de todo el mundo estaba puesta en los impactos tóxicos de la utilización de Roundup, Elmore estuvo con un amigo fotógrafo cerca de los vertederos de basura radiactiva producidos por la planta de fósforo mineral de Monsanto en Idaho para arrojar luz sobre los «inquietantes problemas medioambientales y de salud humana al principio, no solo al final, del ciclo de vida de Roundup«. Pasaron otros cuatro años antes de que Elmore publicara el libro que situaba su fascinante relato sobre la producción, cargada de contaminantes, del ingrediente clave del principal herbicida de Monsanto en su contexto histórico.

Elmore se interesó inicialmente por la historia de Monsanto mientras investigaba su anterior libro, Citizen Coke. La exploración de los contratos de Monsanto con Coca-Cola (fundada en 1886) fue la puerta de entrada de Elmore a los registros corporativos de Monsanto. Y tras su primer viaje a los archivos de San Luis, dice que salió convencido de que había tropezado con una «mina de oro». Por ello, pasó buena parte de la década siguiente explorándolos, así como investigando las actividades de la empresa en distintas partes de Estados Unidos y del mundo, sobre todo en Brasil y Vietnam.

Una nueva empresa con escasos recursos

Algo que Elmore hace particularmente bien en Seed Money es relacionar el carácter incipiente de la empresa que está investigando con las disposiciones y los antecedentes de algunas de las figuras clave en su desarrollo. Y al principio de Seed Money, señala que gran parte del carácter notoriamente inflexible de Monsanto puede haber sido moldeado por sus primeros años como una empresa en ciernes que luchaba por la supervivencia contra las pocas posibilidades de éxito. John Queeny, su fundador, tuvo que poner en marcha la empresa con gran rapidez en 1901 debido a la escasez de dinero, sobre todo porque su primer intento de crear una empresa química en el este de San Luis, a finales del siglo XIX, se quemó casi de inmediato y se llevó todos los ahorros de Queeny.

Esta falta de capital obligó a Queeny a trabajar en Monsanto mientras mantenía su trabajo como vendedor de medicamentos, sólo para sobrevivir económicamente. También significaba que tenía que montar todo para su nueva empresa sobre la marcha. Además, la nueva empresa de Queeny no sólo se enfrentaba a la competencia local, sino también a los gigantes europeos que entonces dominaban el mercado químico estadounidense, en particular a las potencias alemanas BASF y Bayer.

Capitalismo carroñero y Coca-Cola

Este comienzo poco propicio puede ayudar a explicar porqué la empresa se dedicó desde el principio a lo que Elmore llama «capitalismo carroñero», viviendo de los desechos y subproductos baratos generados por otras industrias. Su cafeína para Coca-Cola, por ejemplo, se extrajo inicialmente de los residuos de té desechados por los productores de té. Y Monsanto extrajo la sacarina que hizo para Coca-Cola del alquitrán de hulla, un subproducto negro y pegajoso de la transformación del carbón en coque. Más tarde, también desarrolló una cafeína sintética a partir del alquitrán de hulla. De hecho, durante muchas décadas, la gran mayoría de los productos de Monsanto se basaron en los productos de desecho de las industrias de combustibles fósiles, ya que primero las compañías de carbón y luego las de petróleo proporcionaron a Monsanto las materias primas que necesitaba, en su mayoría a muy bajo coste.

Fue su contrato de sacarina con Coca-Cola lo que aseguró la supervivencia inicial de Monsanto. Como dijo Elmore a Joe Rogan, «si no fuera por Coca-Cola, no habría Monsanto. A principios del siglo XX, Monsanto no era nada. Estaban a punto de quebrar. Un gigantesco contrato les salvó, y finalmente les permitió crecer hasta convertirse en el gigante que son hoy«.

La guerra, impulsada por Coca-Cola, fue el catalizador del crecimiento de la empresa. Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, las líneas comerciales de las grandes empresas europeas se vieron interrumpidas, por lo que, de repente, no había competencia. Esta desaparición de los proveedores europeos del mercado estadounidense también significó que el gobierno de EE.UU. estaba dispuesto a invertir en empresas locales como Monsanto.

Crecimiento vertiginoso

Monsanto se apresuró a producir, a partir de una escasa base de conocimientos, los componentes químicos esenciales para sus productos de siempre, cuyo suministro había confiado anteriormente a empresas europeas. Al mismo tiempo que intentaba fabricar productos completamente nuevos a partir del alquitrán de hulla, los trabajadores negros e inmigrantes de Monsanto que realizaban el trabajo pesado fueron los que sufrieron las duras consecuencias de toda la cruda experimentación que se estaba llevando a cabo en la empresa.

No había tiempo ni conocimientos para evitar la contaminación química, que, según Elmore, abundaba en Monsanto, que se apresuraba a saldar las deudas acumuladas en su afán de diversificación y expansión. Y Elmore da ejemplos elocuentes de trabajadores muertos y heridos por el trabajo sucio y peligroso que hacían en Monsanto.

Este crecimiento frenético permitió a Monsanto no sólo diversificarse en diferentes productos, sino expandirse más allá de San Luis. En 1920, Monsanto realizó incluso su primera inversión de capital en el extranjero, cuando compró una empresa química en Gales, adyacente a ricos yacimientos de carbón. Pero fue con el sucesor de John Queeny cuando la empresa empezó a crecer de verdad.

El hijo de John Queeny, Edgar Monsanto Queeny, asumió la dirección de la empresa en 1928 y se mantuvo al frente de ella hasta 1960. Durante esos más de 30 años contribuyó a cimentar el carácter de la empresa y a convertirla en un gigante industrial.

La ley de la selva

Según Elmore, Edgar Queeny era amigo por correspondencia de la asociada de Ayn Rand y fundadora del Partido Libertario Americano, Rose Wilder Lane. Como esto podría sugerir, el joven Queeny era un apasionado defensor del capitalismo a » uñas y dientes» sin restricciones. Esto acabaría expresándose en su manifiesto contra el New Deal, The Spirit of Enterprise, publicado en 1943. En lo que el New York Times calificó de «defensa por parte de un hombre de negocios de la fe por la que vive», Queeny se describió a sí mismo como «un frío y granítico creyente en la ley de la selva» y condenó cualquier intervención del gobierno en la política empresarial o monetaria como un «colectivismo ajeno y maligno».

La ironía de esto, por supuesto, es que Monsanto se benefició enormemente en momentos clave de su existencia del generoso apoyo, contratos y protección del gobierno. La xenofobia y el racismo también salpican los escritos de Queeny, a pesar de que, como señala Elmore, los hombres negros y los inmigrantes construyeron literalmente el negocio que ahora dirigía, incluso realizando el trabajo más sucio y peligroso de su empresa.

Curiosamente, la rápida expansión que comenzó bajo el mando de Edgar Queeny no provino de la innovación de productos internos, sino de la concentración de la industria química, ya que Monsanto comenzó la adquisición estratégica de otras empresas. Sus adquisiciones incluyeron a la empresa química Swann en 1935, lo que le llevó a producir uno de sus mayores beneficios, los bifenilos policlorados (PCB). Monsanto pasó a dominar la producción mundial de PCB y fue el único productor de PCB en toda Norteamérica.

El control de la información

Es en el caso de los PCB donde se ve más claramente lo que Elmore identifica como un tema recurrente en el comportamiento corporativo de Monsanto: la empresa actúa como guardián de la información, controlando cuidadosamente lo que se divulga sobre sus productos, no sólo al resto del mundo, sino incluso a su propia plantilla. Este control de la información explica en parte, según Elmore, por qué ha tardado tanto tiempo en elaborar la historia que presenta en Seed Money: «He tenido que luchar mucho para conseguir los archivos que sirven de base a este libro«.

Los beneficios antes que las personas

Elmore también ha dicho que le sorprendieron algunos de los documentos que encontró. Por ejemplo, mostraban que Monsanto sabía que los PCB eran un contaminante global «en bola de nieve» y que, por lo tanto, instruía a su personal sobre cómo revelar lo menos posible sobre el problema de los PCB, al tiempo que contemplaba opciones como la de vender «todo lo que podamos». «Ese fue uno de esos momentos de zozobra», dijo Elmore a un entrevistador, «ver una cultura tóxica en la que los beneficios se anteponían a la gente y a la salud humana».

Por supuesto, Elmore no es ni mucho menos el primero en identificar el control de Monsanto. En su libro de 2014 sobre la injusticia medioambiental que afectó a Anniston, Alabama -Titulado PCB: Race, Pollution, and Justice in an All-American Town – Ellen Griffith Spears escribe: «Una gran distancia, física y social, separaba a los responsables de la toma de decisiones, que consideraban que la contaminación era un precio que merecía la pena pagar, y a las personas que pagaban un precio muy alto. Pero para calcular realmente el coste de la contaminación es necesario conocer su alcance y sus riesgos… mientras las consecuencias de la contaminación permanecieran ocultas en los archivos de las empresas y detrás de las puertas de los consejos de administración, nadie fuera de Monsanto podía evaluar los peligros y los beneficios de la producción de PCB

Ocultar los peligros de los productos

Pero con el amplio alcance temporal de su libro, Elmore es capaz de mostrar el hábito de Monsanto de mantener en el mercado productos que sabían que eran dañinos durante el mayor tiempo posible, ocultando sus peligros a los reguladores y al público, que se repite una y otra vez, sobre todo con los productos químicos agrícolas que Monsanto comenzó a producir en los años cuarenta y cincuenta. Entre ellos, el insecticida Santoban (su marca de DDT, un gran producto para Monsanto) y el herbicida 2,4,5-T, ambos promocionados durante mucho tiempo como productos maravillosos.

Elmore ofrece un relato especialmente impactante sobre el sufrimiento de los trabajadores dedicados a la producción de 2,4,5-T en Nitro, Virginia Occidental, donde los problemas de toxicidad del 2,4,5-T empezaron a manifestarse ya a finales de los años cuarenta. Cuenta el impactante ejemplo de un trabajador al que le pelaron la cara capa a capa con un disolvente para tratar de solucionar su terrible cloracné, proceso que continuó hasta que le dijeron que si le quitaban más capas podrían empezar a exponer sus terminaciones nerviosas.

Al igual que en el caso de los PCB, Monsanto se convirtió en el guardián en el que se apoyaron los organismos reguladores durante los debates sobre la seguridad del 2,4,5-T, y la empresa proporcionó selectivamente a los responsables públicos información que disipara sus preocupaciones a lo largo de la década de 1950. Como resultado, el 2,4,5-T contaminado con dioxinas siguió siendo producido de manera rentable por Monsanto hasta 1969, convirtiéndose en uno de los ingredientes clave del Agente Naranja. Esto, como señala Elmore, condujo directamente a que cientos de miles de civiles vietnamitas y tropas estadounidenses se expusieran innecesariamente a los peligros de la dioxina.

Escapar de la responsabilidad

Y Elmore muestra cómo, incluso a largo plazo, Monsanto ha demostrado un notable talento para no rendir cuentas de sus acciones. En ninguna parte es más claro que en el caso del 2,4,5-T, donde Elmore detalla cómo los trabajadores de Nitro, cuya salud fue tan claramente dañada por su producción, no pudieron conseguir justicia de los tribunales debido a la eficacia del control de Monsanto. Incluso con la demanda más favorable de los veteranos de Vietnam contra los fabricantes del Agente Naranja, Monsanto -el mayor productor del herbicida por volumen- aún «escapó a una importante responsabilidad financiera, asegurando un generoso acuerdo [para Monsanto]… que le permitió evitar miles de millones de dólares en gastos sanitarios» que quedaron a cargo del Departamento de Asuntos de los Veteranos del gobierno federal. Ese acuerdo legal, como señala Elmore, terminó tan bien para Monsanto que sus abogados brindaron con champán en el despacho del juez. Y en el propio Vietnam, Monsanto evitó pagar un solo centavo por la eliminación del Agente Naranja, y la factura de los trabajos realizados fue pagada una vez más por el contribuyente estadounidense, a través de USAID.

Todo ello a pesar de que Monsanto era la empresa que había producido no sólo la mayor cantidad de Agente Naranja sino una versión más sucia -más contaminada por dioxina- que la de cualquiera de los otros productores, incluida Dow Chemical, que escribió a Monsanto en 1965 advirtiendo que la dioxina era «el compuesto más tóxico» que habían experimentado. Sin embargo, Monsanto continuó suministrando su herbicida cargado de dioxina al ejército estadounidense durante otros cuatro años, asegurando una mayor contaminación masiva en Vietnam, gran parte de la cual persiste en la actualidad.

Los ingresos multimillonarios de los fosfatos

A finales de la década de 1960, Monsanto se enfrentaba a una crisis en la que no sólo estaban amenazados los productos rentables de la empresa, como los PCB, el 2,4,5-T y el Agente Naranja, sino que su floreciente negocio de detergentes a base de fosfatos también estaba siendo atacado por contaminar los cursos de agua con la proliferación de algas. Pero en lugar de abandonar sus costosas inversiones en la extracción y el procesamiento de fosfatos, Monsanto trató de reorientar el fosfato elemental que producía en Idaho hacia productos totalmente nuevos basados en fosfatos.

En este contexto, un químico de la empresa dio en el clavo con su sustituto del cada vez más asediado 2,4,5-T de Monsanto. El glifosato llegó al mercado en 1974, como ingrediente activo del Roundup, que se convirtió en el primer herbicida del mundo que recaudó miles de millones de dólares, contribuyendo a transformar la fortuna de una empresa que luchaba cada vez más por superar su pasado tóxico. A finales del siglo XX, Roundup suponía la mitad de los ingresos de la empresa, tras recibir un gran impulso con el lanzamiento de las semillas Roundup Ready de Monsanto en 1996.

La ingeniería genética se ve como una vía de escape a la dependencia del petróleo

Monsanto se metió en la ingeniería genética, dice Elmore, mientras buscaba una vía de escape no sólo de su legado tóxico, sino también de su preocupación por su profunda dependencia de las industrias del petróleo y el gas. La confianza de la empresa en su capitalismo carroñero existente había quedado muy mermada por la crisis del petróleo de los años setenta. Hizo que los ejecutivos de Monsanto temieran no poder seguir confiando en la obtención de los hidrocarburos baratos que la empresa necesitaba para cerca del 80% de sus productos. El campo emergente de la biotecnología, como aseguró el jefe del nuevo programa de biotecnología de Monsanto en una junta de accionistas de 1982, prometía nuevas líneas de productos «menos dependientes de los costes de las materias primas» y con un «fuerte carácter de propiedad». La manipulación de los genes, dice Elmore, se consideraba ya como «el gran generador de beneficios» para Monsanto en las próximas décadas.

Cuando la última patente comercial de Monsanto sobre el glifosato en Estados Unidos expiraba en el año 2000, se inició la carrera para introducir la tolerancia al glifosato en las semillas agrícolas mediante ingeniería genética. Esto resultó ser una tarea frustrantemente difícil hasta que los ingenieros químicos de la empresa sugirieron que la planta de Luisiana donde Monsanto convertía el fósforo elemental en glifosato podría ser el lugar donde buscar. La razón era que el entorno de la planta estaba tan contaminado que cualquier microorganismo que lograra sobrevivir allí probablemente tendría genes que le habrían conferido tolerancia al glifosato.

Monsanto » explota su propia basura»

Hay un simbolismo obvio aquí. Monsanto se vio impulsada a desarrollar el glifosato -su mayor fuente de ingresos- en un intento de desviar su fósforo mineral de una línea de productos considerada altamente contaminante. Y la clave de la línea de productos de ingeniería genética más rentable de Monsanto -las semillas Roundup Ready- provino, según Elmore, de la » explotación de su propia basura».

Pero si bien en este sentido, tanto Roundup como las semillas Roundup Ready eran innovaciones recuperadas de su pasado químico, Monsanto se promocionaba ahora como una empresa de ciencias de la vida con visión de futuro, centrada principalmente en la agricultura, que se estaba alejando con éxito de ese pasado. Y, según Elmore, Monsanto encontró el testaferro perfecto para proyectar esta supuesta transformación en Robert B. Shapiro, que se convirtió en presidente de la empresa en 1993 y en director general en 1995, justo a tiempo para lanzar la revolución de los productos Roundup Ready.

«La Microsoftización de Monsanto»

Bob Shapiro, como le gustaba que le conocieran, se había incorporado a Monsanto en 1985, cuando ésta adquirió la empresa farmacéutica Searle, en la que Shapiro había trabajado primero como vicepresidente y consejero general, a las órdenes del presidente y director general de Searle, Donald Rumsfeld, y luego como presidente del grupo NutraSweet de Searle. Elmore dice que aunque «el hombre de Searle fue visto inicialmente como un extraño, encarnaba el ambiente de Silicon Valley que la empresa quería proyectar» en el boom de las puntocom de los años 90.

El hecho de que Shapiro fuera abogado también se consideraba una ventaja, dadas las posibles responsabilidades de Monsanto. Y en los años siguientes, Shapiro demostraría su astucia legal al escindir el antiguo núcleo del negocio químico de Monsanto en una nueva empresa llamada Solutia, como una forma de despojar a Monsanto de los costes de limpieza ambiental potencialmente elevados y de otras responsabilidades por sus acciones pasadas, responsabilidades que en tan sólo seis años obligaron a Solutia a solicitar el Capítulo 11 de la ley de quiebras. Dado el peso financiero de todos los pasivos tóxicos y las deudas que Shapiro había contraído, algunos accionistas agraviados consideraron que Solutia estaba condenada al fracaso.

Según Elmore, cuando se trataba de cambiar la imagen de Monsanto, Shapiro hablaba el lenguaje técnico que los inversores querían oír. En su primer informe a los accionistas en 1995, Shapiro «proclamó que Monsanto se dedicaría a partir de entonces a vender software genético. La empresa estaba reduciendo drásticamente su cartera de productos químicos y realizando inversiones clave que le permitirían convertirse en una empresa de comercio de información de alta tecnología… A través de un agresivo plan de adquisiciones, la empresa pretendía hacerse con negocios de semillas y empresas de biotecnología en los próximos años. Esta fue la Microsoftización de Monsanto».

Para ayudar a conseguir esta metamorfosis corporativa, Shapiro trabajó en equipo con el «feroz» Rob Fraley, un negociador «despiadado» al que un colega cercano describió como «el hombre más motivado que he conocido». Juntos, este dúo decidido ayudó a convertir a Monsanto en la mayor empresa de semillas del mundo, a la vez que imponía a los agricultores acuerdos de uso de tecnología que les prohibían estrictamente reutilizar las semillas genéticamente modificadas de la empresa.

El resto es historia. Y un cuarto de siglo después del lanzamiento de la revolución del Roundup Ready, Elmore dice que, como historiador, está en condiciones de evaluar lo que la historia nos dice sobre el visionario mensaje de Shapiro.

Una vuelta a su pasado químico

Según Shapiro, los cultivos Roundup Ready de Monsanto iban a proporcionar tanto abundancia como sostenibilidad. Parecía demasiado bueno para ser verdad, dice Elmore, y así fue. Monsanto predijo que el uso de la soja Roundup Ready reduciría el uso de herbicidas en un tercio, pero en los 25 años que llevan cultivándose el uso de herbicidas en los cultivos Roundup Ready se ha disparado. La resistencia a las malas hierbas que surgió en la década de 2000 ha contribuido en gran medida a ello. Los agricultores no tenían ni idea de lo que se avecinaba, dice Elmore, porque Monsanto negaba que la resistencia a las malas hierbas fuera posible con Roundup y durante años persiguió sin piedad a los científicos especializados en hierbas adventicias cuando decían que tenían pruebas de ello.

Mientras los agricultores luchaban por suprimir las malas hierbas, no sólo utilizaban cada vez más Roundup, sino que también se produjo un importante resurgimiento del uso de productos químicos más antiguos y evidentemente más tóxicos. Y estos productos químicos pronto se convirtieron en parte de la estrategia de Monsanto. De hecho, lejos de ofrecer el futuro brillante desvinculado del legado tóxico de Monsanto que Shapiro había prometido, la empresa condujo deliberadamente a la agricultura hacia el pasado químico mediante la ingeniería de semillas resistentes a los herbicidas de la vieja escuela como el dicamba y el 2,4-D, en respuesta a la explosión de la resistencia a las malas hierbas. Esto, por supuesto, aumentó el uso de los herbicidas que Roundup pretendía sustituir.

Y había algo más. Uno de estos herbicidas más antiguos, dicamba, era especialmente propenso a vaporizarse en climas cálidos. Monsanto afirmó tener una nueva fórmula que solucionaba el problema, pero después de salir al mercado también resultó ser propenso a los problemas. Esto significó que las nuevas semillas de Monsanto tolerantes a dicamba, que podían ser tratadas con dicamba durante toda la temporada de crecimiento, trajeron consigo un cúmulo de nuevos problemas, ya que el herbicida se desvió hacia los cultivos no tolerantes a la dicamba, por no hablar de los árboles y otra vegetación, causando grandes daños – agrícolas, sociales y ecológicos, que Monsanto hizo todo lo posible para negar, o incluso para beneficiarse, como muestra Elmore.

Visionarios y criminales

Monsanto fue adquirida por Bayer en el momento en que los juicios por los daños causados por dicamba, al igual que los veredictos contra Monsanto en los casos de cáncer provocados por Roundup, llegaron muy lejos. Y, de hecho, el precio del incumplimiento de sus promesas no fue pagado en ningún momento por la propia Monsanto, que ganó enormes sumas con sus semillas modificadas genéticamente, los productos químicos que las acompañan y los problemas que crearon. Sin embargo, Elmore presenta a Shapiro -alguien a quien entrevistó para el libro- como un visionario completamente sincero que realmente creía que él y Monsanto nos estaban llevando a todos a un futuro ecológico gracias a la panacea de los cultivos transgénicos.

Elmore destaca, frente a los antecedentes de Shapiro en la Big Pharma como lugarteniente de Rumsfeld, un idealismo que, según él, puede verse en un joven Bob Shapiro que rasgueaba su guitarra en los años 60 junto a Joan Baez en apoyo de los derechos civiles y la oposición a la guerra de Vietnam. Sin embargo, es difícil casar esta imagen idealista con el completo fracaso de Shapiro, cuando tuvo la oportunidad, de dar un solo paso para mejorar el terrible daño que la compañía que dirigía había infligido a Vietnam -un impacto que Elmore exploró en detalle mientras investigaba el libro, incluyendo un viaje al centro de la ciudad de Ho Chi Minh para visitar una «casa de los horrores», un museo que muestra los devastadores impactos humanos supuestamente causados por el Agente Naranja.

Si uno se pregunta si no fue sólo la visión de Shapiro de la revolución biotecnológica de Monsanto lo que era demasiado bueno para ser verdad, sino la imagen que Shapiro proyecta de sí mismo como líder empresarial visionario. Algo que no se menciona en Seed Money son los años que Shapiro sirvió posteriormente en el consejo de administración de Theranos. Esta es la empresa creada por Elizabeth Holmes – otra «visionaria» con el ambiente de Silicon Valley que lanzó un producto biotecnológico revolucionario. Holmes, por supuesto, terminó siendo condenada por estafar criminalmente a los inversores de su empresa y se enfrenta potencialmente a hasta 80 años de cárcel y una multa de un millón de dólares.

Rentabilizar el problema que creó

Para los inversores de Monsanto, el fracaso de su revolución biotecnológica no supuso ningún problema, ya que Monsanto sacó provecho de las dificultades que la tecnología Roundup Ready tenía cada vez más para suprimir las malas hierbas, sacando al mercado semillas aún más caras y resistentes a más herbicidas de las que también se benefició. En otras palabras, Monsanto consiguió rentabilizar el problema que estaba creando vendiendo nuevas variantes cada vez más caras de la misma solución fallida.

Y Shapiro acabó enriqueciéndose personalmente, como señala Elmore. De hecho, le fue tan bien con el lanzamiento de la revolución del herbicida Roundup que, después de que dejara la empresa en 2001 -que para entonces había sido adquirida por Pharmacia-, el St Louis Business Journal publicó un artículo titulado: Shapiro lidera a los ejecutivos en las gratificaciones por la jubilación. Entre esos beneficios figuraba una pensión de un millón de dólares al año, según nos cuenta Elmore, y una indemnización por despido de 14 millones de dólares. Elmore contrasta esto con las indemnizaciones lamentablemente pequeñas que recibieron muchas de las víctimas, en su mayoría pobres y negras, de los PCB de la empresa en Anniston, Alabama.

Hugh Grant, vendedor de Roundup

Si el retrato que Elmore hace de Shapiro deja interrogantes, su retrato del último presidente y director general de Monsanto (2003-2018), Hugh Grant, es totalmente convincente. Elmore muestra cómo la ascendente trayectoria profesional de Grant dentro de la empresa fue alimentada por el herbicida Roundup desde el principio.

El primer trabajo de Grant en la empresa, en 1981, con sólo 23 años, consistió en vender Roundup a los cultivadores de cebada de su Escocia natal. Elmore dice que Grant demostró ser un vendedor de Roundup tan talentoso que una serie de rápidos ascensos lo llevaron, aún en la treintena, a la sede de Monsanto como principal estratega de la marca Roundup, donde se aseguró de que Roundup siguiera siendo una gran fuente de ingresos para Monsanto, a pesar de que el glifosato dejara de estar patentado en 2000.

En otras palabras, dice Elmore, «Grant era un hombre de Roundup, alguien que debía toda su carrera y su éxito profesional a un poderoso producto químico, aunque en sus declaraciones públicas intentara distanciarse de este legado químico». Y sea lo que sea lo que diga la gente, incluido el propio Grant, sobre que Monsanto ya no es una empresa química, «el nombramiento del principal vendedor de Roundup de la empresa para el cargo más alto de la ‘nueva’ Monsanto debería haber dejado claro que el pasado químico de la empresa estaba muy ligado a su futuro biotecnológico».

La agricultura no transgénica, y no la transgénica, propicia el aumento de los rendimientos

Los diversos problemas que causó la revolución de Roundup, argumenta Elmore, podrían haber valido la pena si, a cambio de toda la «intimidación, el control corporativo, las malas hierbas resistentes, el regreso a los antiguos herbicidas y el problema de la deriva de dicamba», los cultivos modificados genéticamente «hubieran mejorado radicalmente la producción de alimentos». Al fin y al cabo, ésta era la misión declarada de Monsanto. ‘Preocuparse de que las generaciones futuras se mueran de hambre no las alimentará’, exclamaba un anuncio de la empresa en 1998: ‘La biotecnología alimentaria lo hará'». Pero Elmore dice: «La realidad fue que estas semillas nunca produjeron la abundancia que Monsanto o Shapiro habían prometido».

Elmore respalda esta conclusión con los resultados de una serie de estudios e informes clave que demuestran que los rendimientos de la «biotecnología alimentaria» no han sido mejores que los de los cultivos no transgénicos y que, de hecho, es la agricultura no transgénica la que ha estado impulsando los constantes aumentos de rendimiento de la agricultura. Asimismo, señala que, en lo que respecta a la tentadora perspectiva de los cultivos resistentes a la sequía, los mayores avances han procedido de nuevo del cultivo tradicional de plantas, no de la ingeniería genética.

En otras palabras, todos los problemas no han servido para nada, lo que nos lleva a lo que Elmore dijo a Joe Rogan que era «la cuestión principal del libro: … ¿cómo una empresa que tenía los productos más tóxicos que el mundo ha visto llegó a ayudar a diseñar nuestro sistema alimentario? … A esa pregunta, creo que la respuesta es bastante clara. Ellos nunca fueron realmente responsables, ya sabes. No es por la EPA, no es por la USDA, no es por...»

En ese momento Joe Rogan le interrumpe con otra pregunta, pero si no lo hubiera hecho, es evidente que Elmore habría seguido añadiendo a la lista de organismos federales que no han protegido a los agricultores, al público y al medio ambiente de este titán tóxico: la FDA y el Departamento de Justicia son algunos de los que inmediatamente me vienen a la mente. Y, por supuesto, no es sólo en la patria de Monsanto donde se ha producido este fracaso.

Necesidad de actuar con rapidez

La última parte de Seed Money analiza la promoción de la revolución Roundup Ready por parte de Monsanto fuera de Estados Unidos. Al expandirse en el extranjero, dice Elmore, «la empresa tuvo que actuar con rapidez. Al fin y al cabo, las tecnologías que vendía en los mercados de ultramar eran las mismas que eran objeto de críticas en su país». Así que la cuestión era: ¿podría la empresa conseguir que los agricultores compraran sus semillas antes de que los problemas intrínsecos se hicieran evidentes? En este contexto, Elmore se centra en particular en dos países que podrían no haber parecido objetivos ideales para la comercialización de Monsanto, Vietnam -que aún sufre los estragos del Agente Naranja- y Brasil, donde el gobierno de Lula no parecía ni remotamente dispuesto a apresurarse a cultivar transgénicos. El relato de Elmore sobre lo que sucedió después es uno de los mejores capítulos del libro e incluye muchos detalles incisivos, muchos de ellos recogidos de sus visitas a los dos países, incluyendo algunos comentarios muy reveladores de las entrevistas.

Cuidado con Bayer

La conclusión de Seed Money se centra en las consecuencias para Bayer de su adquisición de Monsanto. Elmore centra este capítulo final en la junta de accionistas de Bayer de 2020, en la que el director general de la empresa y otras cinco personalidades trataron de explicar a los inversores por qué debían considerar que el futuro de Bayer era brillante a pesar de que muchos de los pasivos tóxicos de Monsanto se habían hecho notar de forma espectacular tras la adquisición, y la consiguiente devastación del precio de las acciones de Bayer, por no mencionar el daño a su marca.

En cierto modo, sugiere Elmore, la adquisición podría verse como el último fracaso del fundador de Monsanto, John Queeny, y su desesperada búsqueda por liberar a su empresa del «control de la muerte» de los gigantes alemanes como Bayer. Pero, por otro lado, el fabricante alemán de aspirinas puede haberse tragado una píldora envenenada.

Bayer, sugiere Elmore, dada su ansiedad por tranquilizar a los inversores conmocionados de que todavía hay grandes beneficios que obtener del sistema creado por Monsanto, seguirá presionando a los agricultores para que «vean los viejos productos químicos como el futuro de la agricultura.» La única cuestión, dice, es «si los agricultores seguirán comprando lo que Bayer vende» o si «pueden escapar de los crecientes costes asociados a la tecnología transgénica». La puerta para un futuro alimentario alternativo no se ha cerrado».

Este resumen de lo que ofrece el libro de Elmore no puede ni remotamente hacer justicia a la riqueza de matices y detalles bien probados que se encuentran en Seed Money, pero esperamos que al menos pueda abrir el apetito de cualquiera que aún no lo haya leído. Y si eso incluye a algún abogado demandante, descubrirá rápidamente por qué el historiador de asuntos económicos que ha pasado una década investigando de forma forense sería el testigo experto ideal en cuanto al «buen carácter» de Monsanto.

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Bioseguridad y Política

Por Giorgio Agamben

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Lo sorprendente de las reacciones a los aparatos de excepción que se han implementado en nuestro país (y no solo en este) es la incapacidad de observarlos más allá del contexto inmediato en el que operan. Son raros quienes intentan interpretarlos como síntomas y signos de un experimento más amplio, como requeriría cualquier análisis político serio, en el que lo que está en el juego es un nuevo paradigma para el gobierno de los hombres y las cosas. Ya en un libro publicado hace siete años, (Tempêtes microbiennes [Tempestades microbianas], Gallimard 2013), Patrick Zylberman describió el proceso mediante el cual la seguridad sanitaria, hasta ahora al margen de los criterios políticos, se convirtió en una parte esencial de las estrategias políticas e internacionales. El tema en cuestión es nada menos que la creación de una especie de «terror a la salud» como instrumento para gobernar las llamadas «peores situaciones». De acuerdo con esta lógica de lo peor, ya en 2005, la Organización Mundial de la Salud anunció que se acercaban «de 2 a 150 millones de muertes por gripe aviar», lo que registró una estrategia política de los estados que aún no estaban listos para aceptar en ese momento. Zylberman muestra que el dispositivo sugerido se articuló en tres puntos: 1) la construcción, sobre la base de un posible riesgo, de un escenario ficticio en el que los datos se presentan de tal manera que promuevan comportamientos que podrían gobernar una situación extrema; 2) la adopción de la lógica de lo peor como régimen de racionalidad política;3) la organización total del cuerpo de ciudadanos de una manera que fortalezca la máxima adhesión a las instituciones del gobierno, produciendo una especie de buena ciudadanía superlativa en la que las obligaciones impuestas se presentan como evidencia de altruismo y el ciudadano ya no tiene derecho a la salud (seguridad de la salud) pero se vuelve legalmente obligado a la salud (bioseguridad).

Lo que Zylberman describió en 2013 ahora ha sido debidamente confirmado. Es evidente que, aparte de la situación de emergencia, vinculado a un virus determinado que en el futuro puede ser reemplazado por otro, lo que está en juego es el diseño de un paradigma de gobierno cuya eficacia supere la de todas las formas de gobierno reconocido hasta ahora en La historia política de Occidente. Si ya, en el declive progresivo de las ideologías y las creencias políticas, las razones de seguridad permitieron a los ciudadanos aceptar limitaciones en su libertad que antes no estaban dispuestos a aceptar, la bioseguridad se ha demostrado capaz de presentar el consenso absoluto de toda actividad política y todas las relaciones sociales como la máxima forma de participación ciudadana. Así fue posible ver la paradoja de las organizaciones de izquierda, Tradicionalmente, en el hábito de reclamar derechos y denunciar limitaciones de la constitución, aceptar las limitaciones a la libertad hecha por decreto ministerial desprovisto de cualquier base legal y que incluso el fascismo no podría imponer.

Es evidente, las propias autoridades gubernamentales no dejan de recordarlo, el llamado «distanciamiento social» se convierte en el modelo de política que nos espera y que (como representantes de un llamado «grupo de trabajo» anunciaron), cuyos miembros están en un evidente conflicto de intereses con el papel que se espera que ejerzan) se aprovechará este distanciamiento para reemplazar equipos tecnológicos digitales en todas las partes en lugar del acercamiento físico entre los seres humanos, que como tal se vuelve nuevamente sospechoso de contagio (contagio político, que se entienda). Las enseñanzas universitarias, como MIUR ya lo ha recomendado, serán “on line” desde el próximo año; ya no te reconocerás mirándote a la cara, que podría estar cubierta con una mascarilla,sino a través de dispositivos digitales que reconocen los datos biológicos que se recopilan obligatoriamente; y cualquier «multitud», ya sea que se formó por razones políticas o simplemente por amistad, continuará estando prohibida.

Se trata de toda una concepción de los destinos de la sociedad humana desde una perspectiva que, en muchos sentidos, parece haber adoptado la idea apocalíptica del fin del mundo de las religiones que ahora están en su ocaso. Habiendo reemplazado la política por la economía, ahora, para asegurar la gobernabilidad, incluso ésta debe ser integrada con el nuevo paradigma de bioseguridad, al cual todas las demás exigencias tendrán que ser sacrificadas. Es legítimo preguntarse si una sociedad así puede seguir definiéndose como humana o si la pérdida de relaciones sensatas, cara a cara, de la amistad, del amor puede compensarse realmente con una seguridad sanitaria abstracta y presumiblemente completamente ficticia.

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Un grupo de científicos editan embriones humanos en un laboratorio y acaba en un desastre

Por Claire Robinson, 19 de junio de 2020
 
Un embrión humano observado al microscopio (Science Photo Library – ZEPHYR / Getty)
 
 
«Esta es una señal para que todos los editores de genomas para que se mantengan al margen de la edición de embriones» – dice experto en edición de genes
 
Los científicos que utilizan la técnica de edición de genes CRISPR para editar embriones humanos encontraron que alrededor de la mitad de los embriones que editaron genéticamente contenían importantes alteraciones no deseadas en forma de supresiones o adiciones de ADN directamente adyacentes al gen editado – véase el artículo a continuación.
 
El artículo contiene un comentario de Fyodor Urnov, experto en edición genética y profesor de biología molecular y celular en la Universidad de California, Berkeley, que dice: «No hay nada que lo disimule. Esta es una señal para todos los editores del genoma para que se mantengan alejados de la edición de embriones.»
 
Nosotros no podríamos haberlo expresado mejor.
 
Lo que estos investigadores han encontrado que sucede en los embriones humanos también se ha encontrado en numerosos estudios pasados en las células somáticas – es decir, grandes deleciones y reordenamientos del genoma en el sitio de previsto para la edición después de la ruptura del ADN de doble cadena de CRISPR-Cas. ¿Estamos sorprendidos? No, en absoluto.
 
Estas mutaciones en el objetivo son complementarias a las inevitables mutaciones fuera del objetivo, que los autores no parecen haber observado.
 
La investigación fue llevada a cabo por la bióloga Kathy Niakan y su equipo en el Instituto Francis Crick del Reino Unido.
 
La prepublicación a la que se hace referencia en el siguiente artículo está disponible aquí.
 
La edición de genes de la línea germinal «no es segura»
Comentando los nuevos hallazgos del Centro de Genética y Sociedad, la Dra. Katie Hasson escribió:
 
«Algunos defensores de la edición del genoma hereditario han afirmado recientemente que los científicos están bien encaminados para resolver los problemas técnicos y de seguridad conocidos, como las ediciones fuera del objetivo. Esta clara muestra de Niakin de los riesgos adicionales de la edición del genoma fuera del objetivo apoya aún más las opiniones contrarias de muchos científicos (algunos de los cuales pidieron una moratoria) de que la edición del genoma de la línea germinal [hereditario] no es segura y no debe utilizarse para la reproducción”.
 
«Existen, por supuesto, graves preocupaciones sociales y éticas sobre la edición del genoma hereditario que van mucho más allá de estas cuestiones técnicas y de seguridad (y hay llamamientos complementarios para que se conceda tiempo tanto para la deliberación pública como para una ‘corrección del curso’ que garantice que los debates sean informados, inclusivos e imparciales).
 
«Pero los actuales debates públicos, políticos y éticos suelen basarse en una situación hipotética en la que se demuestra que la edición del genoma hereditario es ‘segura y eficaz’, lo que da la sensación de que estamos más cerca de esa situación de lo que jamás podríamos estar.
 
«Es de esperar que estas nuevas pruebas llamen la atención de los múltiples comités internacionales que actualmente redactan informes y directrices sobre el gobierno de la edición del genoma humano hereditario. No necesitamos más razones para rechazar la edición del genoma humano hereditario, pero parece que se están multiplicando».
 
En las plantas también
Los nuevos hallazgos siguen de cerca a un estudio que encontró una amplia gama de mutaciones indeseables y no deseadas en el objetivo y fuera del objetivo en las plantas de arroz editadas mediante CRISPR. Los autores advirtieron que «la caracterización y selección molecular temprana y precisa debe llevarse a cabo durante generaciones antes de hacer la transición del sistema CRISPR/Cas9 del laboratorio al campo» y que «la comprensión de las incertidumbres y los riesgos relativos a la edición del genoma es necesaria y crítica antes de que se establezca una nueva política mundial para la nueva biotecnología».
 
A pesar de todo esto, una facción de los Verdes alemanes está pidiendo la desregulación de los alimentos y cultivos editados genéticamente. ¿Cuándo se despertarán, otros que se entusiasman con CRISPR, y tomarán nota de lo que realmente está pasando en los laboratorios de edición genética?
 
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Los científicos editaron embriones humanos en el laboratorio, y fue un desastre
Emily Mullin, 16 de junio de 2020
 
* El experimento plantea serias preocupaciones de seguridad para los embriones humanos editados genéticamente
 
Un equipo de científicos ha utilizado la técnica de edición genética CRISPR para crear embriones humanos genéticamente modificados en un laboratorio de Londres, y los resultados del experimento no auguran nada bueno para la perspectiva de los embriones editados genéticamente.
 
La bióloga Kathy Niakan y su equipo del Instituto Francis Crick querían entender mejor el papel de un gen en particular en las primeras etapas del desarrollo humano. Así que, usando CRISPR, suprimieron ese gen en los embriones humanos que habían sido donados para la investigación. Cuando analizaron los embriones editados y los compararon con los que no habían sido editados, encontraron algo preocupante: Alrededor de la mitad de los embriones editados contenían considerables modificaciones no deseadas.
 
«No hay nada que lo disimule», dice Fyodor Urnov, experto en edición genética y profesor de biología molecular y celular en la Universidad de California, Berkeley. «Esta es una señal para que todos los editores de genoma se mantengan alejados de la edición de embriones.»
 
Aunque los embriones no se desarrollaron más allá de 14 días y fueron destruidos después del experimento de edición, los resultados proporcionan una advertencia para futuros intentos de realizar embarazos con embriones modificados genéticamente y obtener niños editados genéticamente. (Los hallazgos fueron publicados en línea en el servidor de preimpresión bioRxiv el 5 de junio y aún no han sido revisados por pares). Tal daño genético descrito en el documento podría conducir a defectos de nacimiento o problemas médicos tales como el cáncer en un futuro.
 
Desde la aparición de CRISPR como una herramienta de edición genética en 2013, los científicos han promocionado sus posibilidades para tratar todo tipo de enfermedades. CRISPR no sólo es más fácil de usar, sino más precisa que las anteriores tecnologías de ingeniería genética, pero no es infalible.
 
El equipo de Niakan comenzó con 25 embriones humanos y utilizó CRISPR para recortar un gen conocido como POU5F1 en 18 de ellos. Los otros siete embriones actuaron como controles. Los investigadores utilizaron sofisticados métodos de computación para analizar todos los embriones. Lo que encontraron fue que de los embriones editados, 10 parecían normales pero ocho tenían anormalidades en un cromosoma en particular. De ellos, cuatro contenían supresiones o adiciones inadvertidas de ADN directamente adyacente al gen editado.
 
Una de las principales preocupaciones de seguridad al usar CRISPR para arreglar el ADN defectuoso en las personas ha sido la posibilidad de que se produzcan efectos «fuera del objetivo», lo que puede suceder si la maquinaria de CRISPR no edita el gen deseado y edita erróneamente en algún otro lugar del genoma. Pero el periódico de Niakan da la alarma por los llamados efectos «en el objetivo», que resultan de ediciones en el lugar correcto del genoma pero que tienen consecuencias no deseadas.
 
«Lo que significa que no sólo se está cambiando el gen que se quiere cambiar, sino que se está afectando tanto el ADN alrededor del gen que se está tratando de editar y que se podría estar afectando inadvertidamente a otros genes y causando problemas», dice Kiran Musunuru, un cardiólogo de la Universidad de Pensilvania que utiliza CRISPR en su laboratorio para investigar posibles terapias para las enfermedades cardíacas.
 
Si piensas en el genoma humano – todo el código genético de una persona – como un libro, y un gen como una página dentro de ese libro, CRISPR es como «arrancar una página y pegar una nueva», dice Musunuru. «Es un proceso muy tosco». Dice que CRISPR a menudo crea pequeñas mutaciones que probablemente no son preocupantes, pero en otros casos, CRISPR puede borrar o codificar grandes secciones de ADN.
 
No es la primera vez que los científicos utilizan CRISPR para modificar el ADN de los embriones humanos en un laboratorio. Científicos chinos llevaron a cabo el primer intento exitoso en 2015. Luego, en 2017, los investigadores de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon en Portland y el laboratorio de Niakan en Londres informaron que habían realizado experimentos similares.
 
Desde entonces, se ha temido que un científico sin escrúpulos pueda usar CRISPR para hacer criaturas con genomas editados. Ese temor se hizo realidad en noviembre de 2018, cuando se reveló que el investigador chino Jiankui He usó CRISPR para modificar embriones humanos, y luego realizó embarazos con esos embriones. Como resultado, nacieron niñas gemelas, apodadas Lulu y Nana, lo que provocó una conmoción en toda la comunidad científica. La edición de óvulos, espermatozoides o embriones se conoce como ingeniería de la línea germinal, que da lugar a cambios genéticos que pueden transmitirse a las generaciones futuras. La edición de la línea germinal es diferente a los tratamientos CRISPR que se están probando actualmente en ensayos clínicos, donde la modificación genética sólo afecta a la persona que está siendo tratada.
 
Aunque muchos científicos se han opuesto al uso de la edición de la línea germinal para crear embriones editados genéticamente, algunos dicen que podría ser una forma de permitir que las parejas con alto riesgo de transmitir ciertas enfermedades genéticas graves a sus hijos tengan bebés sanos. Más allá de la prevención de enfermedades, la capacidad de editar embriones también ha planteado la posibilidad de crear » niños de diseño» hechos para ser más sanos, más altos o más inteligentes. Los científicos condenaron casi universalmente su experimento porque se hizo en relativo secreto y no estaba destinado a arreglar un defecto genético en los embriones. En su lugar, modificó un gen saludable en un intento de hacer a los bebés resultantes resistentes al VIH.
 
En los Estados Unidos, iniciar un embarazo con un embrión que ha sido genéticamente modificado está prohibido por la ley. Más de dos docenas de otros países prohíben directa o indirectamente los bebés editados genéticamente. Pero muchos países no tienen tales leyes. Desde que se hizo público su fatídico experimento de edición genética, un investigador en Rusia, Denis Rebrikov, ha expresado su interés en editar embriones de parejas sordas en un intento de proporcionarles bebés que puedan oír.
 
No se pudo contactar con Niakan para pedirle comentarios, pero en un editorial de diciembre de 2019 en la revista Nature, sostuvo que se necesita mucho más trabajo sobre la biología básica del desarrollo humano antes de que la edición genética pueda utilizarse para producir bebés. «Hay que asegurarse de que el resultado sea el nacimiento de niños sanos y libres de enfermedades, sin ninguna posible complicación a largo plazo», escribió.
 
Los embriones editados por Niakan y su equipo nunca fueron destinados a ser utilizados para iniciar un embarazo. En febrero de 2016, su laboratorio se convirtió en el primero en el Reino Unido en recibir permiso para usar CRISPR en embriones humanos con fines de investigación. Los embriones utilizados son sobrantes de tratamientos de fertilidad y donados por pacientes.
 
El documento de Niakan llega cuando las Academias Nacionales de EE.UU., la Sociedad Real del Reino Unido y la Organización Mundial de la Salud están contemplando normas internacionales sobre el uso de la edición del genoma germinal en respuesta a la protesta mundial por el experimento de He. Se espera que los comités publiquen sus recomendaciones este año o en 2021. Pero debido a que estas organizaciones no tienen poder de aplicación, dependerá de los gobiernos nacionales adoptar tales normas y hacerlas ley.
 
Urnov dice que los nuevos hallazgos deberían influir en las decisiones de esos comités de manera sustancial.
 
Musunuru está de acuerdo. «Nadie tiene por qué usar la edición del genoma para tratar de hacer modificaciones en la línea germinal», dice. «No estamos ni cerca de tener la capacidad científica para hacer esto de una manera segura.»
 
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Wolbachia: la bacteria que vuelve inofensivos a los mosquitos

por Christophe NOISETTE, 10 de junio de 2020

Inf’OGM

Cultivos de Aedes aegypti infectados con la bacteria Wolbachia

Oxitec desarrolla insectos transgénicos macho estériles. Target Malaria tiene planes para desarrollar mosquitos mediante genética dirigida [forzada]. Otras empresas o consorcios están trabajando en una tercera posibilidad: los mosquitos «Wolbachia». ¿transgénico o no? Un debate complicado con pocas respuestas todavía.

¿Se ha eliminado la fiebre del dengue de Townsville, en Queensland (Australia), mediante la propagación en el medio ambiente de los mosquitos Aedes aegypti infectados con la bacteria Wolbachia? Esa es la afirmación de las autoridades y del Profesor O’Neill de la Universidad de Monash, que es el responsable del proyecto. Después de liberar entre 10.000 y 20.000 mosquitos en un período de diez semanas, más del 80% de la población está compuesta ahora por mosquitos infectados con la bacteria Wolbachia, una bacteria que interfiere con la replicación del virus del dengue. Y seguían portando esta bacteria cuando los investigadores los examinaron dos meses después de que las liberaciones terminaran. Dado que la Wolbachia se transmite de una generación a otra (a través de las hembras), no era necesario que se produjeran liberaciones repetidas: según mecanismos poco conocidos, la bacteria Wolbachia debería invadir las poblaciones de mosquitos, a diferencia de la estrategia Oxitec, que se basa en liberaciones repetidas de machos exclusivamente. Esta estrategia desarrollada a través del consorcio Eliminar el Dengue consiste en liberar a los machos y hembras infectados con Wolbachia. El objetivo es reemplazar las poblaciones silvestres con estas poblaciones infectadas por Wolbachia.

Eficacia aún por determinar

Como explica Julien Cattel, investigador de la Universidad de Reunión, «muchos modelos demuestran que la propagación de la Wolbachia en las poblaciones naturales es rápida, y los datos experimentales también lo demuestran. Algunos datos muestran que esta estrategia funciona bien en virus de ARN como el Zika, el dengue… pero todavía tendremos que esperar los datos relativos a la disminución del número de casos de dengue para validar su eficacia». Interrogado por Inf’OGM, Yvon Perrin (Institut de recherche pour le développement – IRD y Centre National d’Expertise sur les Vecteurs, CNEV) confirma y precisa que «en el laboratorio, el virus está efectivamente ‘bloqueado’ en las hembras portadoras de esta bacteria».

Julien Cattel explica que los investigadores del programa Eliminar el Dengue también se enfrentan a ciertos problemas, en particular a los aumentos de temperatura que pueden afectar a las densidades de Wolbachia. También menciona un estudio reciente que demostró que la presencia de un simple obstáculo podría interrumpir la dispersión de los mosquitos. Además, se dispone de pocos datos sobre la evolución de la virulencia de estos virus para evitar la barrera de Wolbachia. «Hay muchos parámetros que deben tenerse en cuenta para asegurar que los mosquitos que se liberan se dispersen y reemplacen a las poblaciones silvestres. No se trata sólo de inducir un 100% de esterilidad, también se trata de que los mosquitos puedan vivir en la naturaleza, siendo competitivos», dice. Reemplazar estos mosquitos en un sistema complejo no es tan fácil…

Esta estrategia, que se aplica en varios países (Vietnam, India, Indonesia, Nueva Caledonia y otras islas del Pacífico, Brasil, Colombia y Australia), plantea otras cuestiones. Frédéric Jourdain (CNEV) se pregunta, por ejemplo, si esa difusión no fomentará el desarrollo de otros virus. Además, estas liberaciones (llamadas autosuficientes) son, de hecho y en teoría, menos controlables que otras.

Los investigadores también reconocen que el virus del dengue puede evolucionar genéticamente, lo que limitaría la eficacia de estos métodos «wolbachianos». Sin embargo, para Luciano Moreira, de la Fundación Oswaldo Cruz, que ha estado experimentando con la estrategia O’Neill en el Brasil, esta evolución será lenta, reduciendo efectivamente la escala de la epidemia «durante décadas». Para Pablo Tortosa, de la Universidad de la Isla de la Reunión, «la estrategia es claramente atractiva aunque no sabemos si el virus del dengue será capaz de adaptarse a estas nuevas poblaciones de Aedes aegypti infectados y de sortear la barrera de Wolbachia, y sobre todo es difícil prejuzgar la virulencia de un virus tan adaptado».

Esterilizar los mosquitos

Ya en la década de 1960 se propuso otra estrategia [1]: la esterilidad inducida. Cuando un macho portador de la bacteria Wolbachia se reproduce con una hembra no infectada, los huevos producidos no eclosionan. Actualmente está siendo asumida esta estrategia por la Universidad de Kentucky, está siendo desarrollada por Verily, una subsidiaria de Google. Esta estrategia tiene por objeto erradicar (no reemplazar) la población de mosquitos del Aedes aegypti. El proyecto Debug de Verily ha sido probado en los Estados Unidos, Singapur, etc. Para Julien Cattel, «la clave principal de esta estrategia es el sexo. Tienes que ser capaz de tener sexo rápido y eficiente (…) porque no puedes permitirte liberar a las hembras en la naturaleza». A pesar de estas incógnitas y dificultades, esta estrategia también podría aplicarse para erradicar las poblaciones de plagas de insectos de los cultivos agrícolas. La estrategia de eliminación del dengue no tiene interés en el contexto agrícola, sólo tiene por objeto la transmisión de virus a los seres humanos.

Wolbachia: ¿transgénica o no?

Existe, dice Frédéric Jourdain a Inf’OGM, una cierta forma de manipulación genética con la estrategia de Wolbachia que consiste en introducir una bacteria exógena mediante técnicas manuales. El mosquito Aedes aegypti no está infectado naturalmente por la Wolbachia. En el laboratorio, los investigadores recuperan óvulos de drosophila infectados con Wolbachia, toman el citoplasma del óvulo y lo inyectan en un óvulo de A. aegypti. Consideran que esta operación no modifica el genoma del huésped, o sólo de manera extremadamente insignificante. Lo que se logra es sólo una transferencia de la cepa de Wolbachia. Julien Cattel señala que «en la naturaleza, la transmisión horizontal [de un gen] de una especie a otra ha estado ocurriendo durante cientos de miles de años con la Wolbachia. Y se ha demostrado que las transferencias horizontales de genes entre la bacteria y el insecto ya se han producido, pero durante períodos de tiempo muy largos. A nuestra escala, el riesgo de transferencia de genes es cercano a cero y sigue siendo un fenómeno natural». Natural, sí, pero en otras especies de insectos. La infección aquí se lleva a cabo en el laboratorio. Así que Wolbachia tiene que pasar por alto el sistema inmunológico del mosquito para asentarse.

También señala que la infección de Wolbachia puede tener efectos significativos en el fenotipo. Puede alterar la supervivencia del insecto, la fecundidad, etc. No sería sorprendente desde el punto de vista biológico que el mosquito infectado con Wolbachia se considere un organismo transgénico», concluye, «pero, sin embargo, estoy a favor de facilitar el uso de este tipo de transgénicos en la lucha contra los vectores. Son herramientas específicas, baratas y respetuosas con el medio ambiente. A diferencia de la mutagénesis dirigida, como Crispr/Cas9 o la estrategia Oxitec, el riesgo de que los mosquitos desarrollen resistencia a la introducción de estos genes y el riesgo de transferir estos genes letales a otras especies es prácticamente inexistente».

Esta cuestión de la condición de transgénico también ha sido planteada por el Consejo Superior de Biotecnología (HCB). Su Consejo Científico (SC) escribe [2]: «Cualquiera que sea la situación reglamentaria de los insectos infectados artificialmente con la bacteria Wolbachia en la UE, el SC considera que podría llevarse a cabo de manera pertinente una evaluación según los criterios adaptados de la Directiva 2001/18/CE». Más adelante, también señala que «la técnica de propagación (…) es similar (…) a una técnica de forzamiento genético que propagaría un factor que interfiere con la competencia vectorial de los mosquitos».

Transgénicos o no, estos mosquitos son relevantes para el HCB

Según el Comité Económico, Ético y Social del HCB, «los mosquitos como los transinfectados con Wolbachia están efectivamente incluidos en los mosquitos «con patrimonio genético modificado». Por lo tanto, el hecho de que caigan bajo la calificación de «genéticamente modificados», que los incluiría inmediatamente en la actual normativa sobre transgénicos y, por lo tanto, en las preocupaciones del HCB, parece a priori haber sido desestimado por la consulta [del gobierno al HCB]. Sin embargo, muy pronto se hizo evidente que no se puede afirmar, como cuestión de derecho, que existe una diferencia claramente identificada entre «modificado genéticamente» y «manipulado genéticamente»». Una reflexión más profunda ha llevado a la idea de que estos mosquitos podrían estar sujetos a la normativa sobre transgénicos (…). En cualquier caso, sí entran en el ámbito de las «biotecnologías» y, por lo tanto, en las preocupaciones legítimas del HCB» [3].

Esta estrategia sigue siendo un enfoque técnico, con sus interrogantes y limitaciones. En cualquier caso, no debe sustituir la aplicación de políticas de salud pública o de equipo. El dengue es tanto más virulento cuanto que las poblaciones están desnutridas, y la OMS recomienda una mejor gestión de los desechos y la destrucción de los criaderos de mosquitos.

Referencias:

1] En el decenio de 1960 se propuso por primera vez el uso de mosquitos infectados con Wolbachia para el control del mosquito Culex pipiens: se trataba de liberar exclusivamente machos con el fin de inducir la esterilidad (técnica de los insectos incompatibles) con el objetivo de erradicar la población de mosquitos.

2] http://www.hautconseildesbiotechnologies.fr/sites/www.hautconseildesbiotechnologies.fr/files/file_fields/2018/04/09/aviscshcbmoustiques170607rev180228.pdf

[3] http://www.hautconseildesbiotechnologies.fr/sites/www.hautconseildesbiotechnologies.fr/files/file_fields/2017/10/03/rapportgtceesmoustique.pdf

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Contaminación del aire, enfermedades mentales y Covid-19

por Graham Peebles, 8 de junio de 2020
 
Dióxido de nitrógeno sobre la Península Ibérica del 14 al 15 de marzo de 2020 y en el mismo periodo de 2019   –   Derechos de autor  Contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 Los confinamientos impuestos en respuesta al Covid-19 han obligado a millones de personas a permanecer en sus casas, los negocios cerraron y se extendió un silencio generalizado. El principal beneficiario de los mencionados controles ha sido el medio ambiente natural; en particular, se ha producido una drástica reducción de la contaminación atmosférica en todas partes. Sin embargo, a medida que los países empiezan a levantar las restricciones, los niveles de tráfico por carretera vuelven a aumentar y la contaminación atmosférica y acústica se incrementa.
 
Los cambios en los patrones de trabajo y la vida diaria han creado una oportunidad única para reimaginar cómo vivimos y trabajamos. El medio ambiente debe ser el centro de cualquier nuevo patrón; muchas personas reconocen esto y la importancia de no «volver atrás». Algunas ciudades de Europa ya están respondiendo positivamente (Milán, Londres, Bristol, por ejemplo), proponiendo zonas sólo para peatones junto con un aumento de los carriles para bicicletas, y los resultados de una reciente encuesta de la Asociación de Automovilistas (AA) en Gran Bretaña son alentadores. «La mitad de los encuestados dijo que caminarían más y el 40% tenía la intención de conducir menos… para mantener el aire más limpio y proteger el medio ambiente». Además, alrededor de un cuarto dijo que planeaban continuar trabajando más desde casa, así como viajar menos.
 
Muerte por inhalación
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 90% de la población mundial respira aire sucio y tóxico. La mayor parte de la contaminación del aire es el resultado de la quema de combustibles fósiles para la generación de calor y energía (por ejemplo, centrales eléctricas de petróleo y carbón y calderas) y la combustión de combustible de los vehículos – coches, motos, camiones, etc. Todo ello no sólo arroja toxinas al aire sino que también genera enormes niveles de contaminación acústica.
 
Se dice que la contaminación atmosférica mata alrededor de 9.000.000 de personas al año, lo que la convierte en el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. Los niños son particularmente vulnerables; inhalan más toxinas que los adultos, tienden a pasar mayores períodos de tiempo al aire libre y son más activos. Los efectos perjudiciales pueden ser duraderos y afectar a su salud física y mental, así como a su educación.
 
Francia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
El aire contaminado es también un factor importante en la susceptibilidad de una persona al Covid-19. La contaminación del aire, en particular el dióxido de nitrógeno (NO2), así como las partículas en suspensión (PM) -ambas liberadas por los vehículos que queman combustibles fósiles- causan y agravan los problemas respiratorios. Un estudio universitario realizado en Alemania encontró que del total de muertes por coronavirus en 66 regiones administrativas de Italia, España, Francia y Alemania, «el 78% de ellas ocurrieron en sólo cinco regiones, y éstas fueron las más contaminadas».
 
Los resultados de la investigación «indican que la exposición a largo plazo a este contaminante puede ser uno de los contribuyentes más importantes a la mortalidad causada por el virus Covid-19… envenenar nuestro medio ambiente significa envenenar nuestro propio cuerpo, y cuando experimenta estrés respiratorio crónico [Covid-19, por ejemplo] su capacidad para defenderse de las infecciones es limitada». Un estudio independiente realizado en los Estados Unidos muestra que incluso pequeños aumentos de «una sola unidad» en la contaminación de partículas en los años anteriores a la pandemia están relacionados con un aumento del 15% en las muertes. Un aire más limpio en Londres o Nueva York, por ejemplo, en el pasado podría haber salvado cientos de vidas.
 
La contaminación del aire afecta a todos, pero, como era de prever, los miembros más pobres de la sociedad, incluidas las personas de grupos negros y de minorías étnicas (BAME), son los más afectados, y también parecen ser los que corren más riesgo de infección por Covid-19. En la Gran Bretaña multicultural, por ejemplo, las personas de las zonas desfavorecidas han tenido una tasa de mortalidad por coronavirus al doble de la tasa de los habitantes de las zonas ricas. Y los de origen BAME -que constituyen alrededor del 13% de la población del Reino Unido- representan un tercio de los pacientes de coronavirus que ingresan en las unidades de cuidados críticos de los hospitales. Patrones similares han ocurrido en otros países europeos con ciertas minorías, así como en los EE.UU. Los estadounidenses negros representan alrededor del 14% de la población de los Estados Unidos, pero representan el 30% de los que han contraído el virus. En Noruega, las personas nacidas en Somalia tienen tasas de infección más de 10 veces superiores a la media nacional.
 
Italia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
Las causas sociales detrás de las estadísticas son complejas. Muchas personas de los grupos BAME viven en viviendas saturadas en zonas extremadamente contaminadas y trabajan en trabajos de alto riesgo y de baja remuneración. La dieta de algunas comunidades de BAME es pobre y (en parte como resultado) existe una propensión a trastornos de salud subyacentes como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la obesidad y las enfermedades respiratorias, todo lo cual hace que las personas sean más vulnerables al Covid-19.
 
La pobreza es la mayor causa de muerte en el mundo, y el Covid-19 es, al parecer, la aportación más reciente a las causas sintomáticas de muerte de los pobres, los vulnerables y las personas pertenecientes a minorías, que, en muchos casos, son una misma cosa.
 
Además de causar millones de muertes y diversas afecciones respiratorias, la contaminación del aire se está vinculando cada vez más a una serie de enfermedades mentales, entre ellas la depresión, la bipolaridad y, según un estudio realizado en el Reino Unido, las manifestaciones psicóticas en los niños.
 
Se estima que 300 millones de personas en el mundo sufren de depresión, un número similar está afectado por la ansiedad. Muchos aspectos de la vida contemporánea contribuyen a las enfermedades de salud mental. Varios estudios de los últimos años muestran que la contaminación del aire es uno de ellos. Se sabe que los contaminantes de partículas más finas llegan al cerebro a través del torrente sanguíneo y la nariz, según informa The Guardian, causando una mayor inflamación del cerebro, «daño a las células nerviosas y a los cambios en la producción de la hormona del estrés, que se han relacionado con una mala salud mental». También se ha demostrado que la contaminación atmosférica cuadruplica el riesgo de depresión en los adolescentes y se la relaciona con la demencia.
 
Junto con la contaminación acústica, los estudios muestran que el aire sucio alimenta los síntomas de la apnea del sueño y puede perturbar el sueño al exacerbar el asma, la EPOC u otras enfermedades respiratorias o crónicas. Esto, a su vez, crea una mayor vulnerabilidad a la depresión y la ansiedad, así como al actual virus Covid-19.
 
Cambiar el comportamiento
La contaminación del aire es un veneno. Estamos literalmente respirando compuestos tóxicos que nos están enfermando, física y mentalmente. Se necesitan medidas urgentes y duraderas para reducir al mínimo absoluto los niveles de contaminación del aire. Esto requiere que la humanidad reduzca drásticamente su dependencia de los combustibles fósiles.
 
Para que esto suceda, es necesario que haya un gran cambio de actitud, que desencadene un cambio de comportamiento y mayores niveles de responsabilidad ambiental. El consumismo (incluyendo el consumo de productos alimenticios de origen animal) es la principal causa de la emergencia ambiental, incluyendo la contaminación del aire. Es necesario detener el consumo excesivo e innecesario, promoviendo y adoptándose a las necesidades y no el exceso como principio rector. Se reduzcan las dietas de carne y lácteos y se fomente la tendencia a las dietas vegetarianas.
 
Al mismo tiempo, es necesario aumentar la inversión en fuentes renovables de generación y suministro de energía en todo el mundo. Se deben eliminar todos los viajes innecesarios (incluidos los viajes en avión) y (cuando sea práctico) se debe realizar un movimiento estratégico para pasar del automóvil al transporte público: fiable y limpio, en bicicleta y a pie. El transporte debe ser de propiedad pública y funcionar como un servicio, no con fines lucrativos. China, con el 99% de la flota eléctrica total del mundo, lidera la electrificación del transporte público. Además, el gobierno chino ha invertido considerablemente en coches eléctricos y ha establecido un objetivo del 40% de vehículos eléctricos para 2025.
 
El embellecimiento de nuestros pueblos y ciudades (donde vive actualmente más del 50% de la población mundial) va de la mano de la reducción del tráfico y la promoción de modos de transporte limpios. Se necesitan iniciativas audaces e imaginativas que den prioridad al medio ambiente y al bienestar humano por encima de las preocupaciones corporativas. Secciones enteras de ciudades y pueblos, calles principales y sitios abandonados podrían ser rediseñados como espacios verdes pacíficos. Y aunque muchos temen el cierre de los comercios y la lenta muerte de las calles comerciales, la posibilidad de convertir estas áreas en parques y jardines, se presenta y debe ser aprovechada.
 
Todo surge de un cambio en el pensamiento. La emergencia ambiental es la mayor crisis a la que se enfrenta la humanidad; con cada nuevo informe que se publica el alcance y la profundidad de la crisis se hace cada vez más evidente, la necesidad de actuar es más urgente. Hasta la fecha, la complacencia de los gobiernos y las empresas, así como de grandes sectores de la población, ha sido sorprendente y vergonzosa; esto debe cambiar ahora.
 
El Covid-19 obligó a los gobiernos a actuar (aunque en muchos casos de manera inadecuada); el mismo sentido de urgencia debe aplicarse a la lucha contra la contaminación del aire, que, repito, es responsable de al menos nueve millones de muertes al año, y de una emergencia ambiental de mayor alcance. La pandemia ha dado al medio ambiente natural un breve respiro de los abusos humanos; a medida que los países se «abren», tenemos la oportunidad de adoptar un nuevo enfoque responsable de la vida y no volver a las viejas formas destructivas.
 
Graham Peebles es un escritor independiente y creó The Create Trust en 2005 y ha dirigido proyectos educativos en la India, Sri Lanka, Palestina y Etiopía, donde vivió durante dos años trabajando con niños de la calle, con menores de 18 años que trabajan en el comercio sexual y realizando programas de formación de profesores. Vive y trabaja en Londres.
 
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Prepárense para el último gaslighting

Lo vieron. No están locos, amigos míos

Por Julio Vincent Gambuto

forge.medium.com

Cielo de Madrid prácticamente limpio de contaminación debido al confinamiento. EFE/Javier López

Esta es la primera parte de una serie de artículos. Lea la Parte II aquí.

*Gaslighting, si no conoces la palabra, se define como la manipulación para dudar de tu propia percepción; como Carl hizo creer a Mary que estaba loca, aunque claramente le pilló haciendo trampas. Hizo gaslighting.

Muy pronto, cuando el país empiece a darse cuenta de cómo nos » abriremos de nuevo » y avanzaremos, fuerzas muy poderosas intentarán convencernos a todos de que volvamos a la normalidad. (Eso nunca ha sucedido. ¿De qué estás hablando?) Se gastarán miles de millones de dólares en publicidad, mensajes y contenidos de televisión y medios de comunicación para que te sientas cómodo de nuevo. Vendrá en las formas tradicionales – una valla publicitaria por aquí, un centenar de anuncios por allá – y en las formas de los nuevos medios: una generación 2020-2021 de memes para recordarte que lo que quieres de nuevo es la normalidad. En realidad, quieres la sensación de normalidad, y todos la queremos. Queremos desesperadamente volver a sentirnos bien, volver a las rutinas de la vida, no quedarnos en la cama por la noche preguntándonos cómo vamos a pagar el alquiler y las facturas, no despertarnos con un interminable rollo de tragedia humana en nuestros teléfonos, tomar una taza de café perfectamente preparado y simplemente salir de casa para ir al trabajo. La necesidad de comodidad será real, y será fuerte. Y cada fabricante en Estados Unidos vendrá a rescatarte, querido consumidor, para ayudarte a disipar esa oscuridad y hacer que la vida vuelva a ser como era antes de la crisis. Les insto a que sean conscientes de lo que se avecina.

Durante los últimos cien años, el multimillonario negocio de la publicidad ha operado en base a este principio cardinal: Localizar el problema del consumidor y arreglarlo con su producto. Cuando el problema es práctico y táctico, la solución es «como se ve en la TV» y está disponible en Home Depot. Las instrucciones me ahorrarán tener que repintar. También lo hará el Borrador Mágico del Sr. Clean. Las estanterías de Elfa me permitirán librarme del desorden de mi armario. El timbre Ring me permitirá ver quién está en el porche si no puedo apartar la vista de Netflix. Pero cuando el problema es emocional, el arreglo se convierte en un nuevo elemento básico en tu vida, y te conviertes en una persona leal de por vida. La Coca-Cola te hace: feliz. Un Mercedes te hace: exitoso. Llevar a tu familia a un crucero de Royal Caribbean te hace: especial. Los comerciantes inteligentes saben cómo destacar lo que las marcas pueden hacer por ti para hacerte la vida más fácil. Pero los vendedores brillantes saben cómo reconfigurar tu corazón. Y, no se equivoquen, el corazón es lo que ha estado más traumatizado estos últimos meses. Somos, como sociedad, ahora vulnerables de una forma diferente.

Lo que el trauma nos ha mostrado, sin embargo, no puede ser invisible. Los Ángeles sin coches tiene cielos azules claros, ya que la contaminación simplemente se ha reducido. En una Nueva York tranquila, se puede oír el canto de los pájaros en medio de la Avenida Madison. Se han visto coyotes en el puente Golden Gate. Estas son las imágenes de la tarjeta postal de lo que el mundo podría ser si pudiéramos encontrar una manera de dejar una impronta menos mortal en el planeta. Lo que no cabe en una postal son las otras escenas que hemos presenciado: un sistema de salud que no puede proporcionar el equipo de protección básico para su primera línea; pequeñas empresas – y muy grandes – que no tienen suficiente dinero para pagar su alquiler o trabajadores, enviando a más de 16 millones de personas a buscar subsidios de desempleo; un gobierno que ha dañado tan gravemente la credibilidad de nuestros medios de comunicación que 300 millones de personas no saben a quién escuchar para obtener los detalles básicos que pueden salvar sus vidas.

El gato está fuera de la bolsa [es una expresión coloquial que significa revelar hechos previamente ocultos]. Nosotros, como nación, tenemos problemas extremadamente preocupantes. Tienes razón. Eso no es noticia. Son problemas que ignoramos todos los días, no porque seamos personas espantosas o porque no nos preocupemos por arreglarlos, sino porque no tenemos tiempo. Lo siento, tenemos otras cosas que hacer. La pura verdad es que no importa nuestra etnia, religión, género, partido político (la lista sigue), ni siquiera nuestro estatus socioeconómico, como americanos compartimos esto: Estamos ocupados. Estamos fuera y a la carrera para hacer que nuestras propias vidas funcionen. Tenemos metas que cumplir y reuniones a las que asistir e hipotecas que pagar, todo mientras el teléfono suena y el portátil hace ping. Y cuando llegamos a casa, Crate and Barrel y Louis Vuitton y Andy Cohen nos hacen sentir lo suficientemente bien como para levantarnos al día siguiente y hacerlo todo de nuevo. Es muy fácil cerrar los ojos ante un problema cuando apenas tienes tiempo de cerrarlos para dormir. El mayor error entre nosotros, que causa una profunda y dolorosa tensión social y política cada día en este país, es que de alguna manera no nos preocupamos por el otro. A los blancos no les importan los problemas de la América negra. A los hombres no les importan los derechos de las mujeres. A los policías no les importan las comunidades a las que sirven. A los humanos no les importa el medio ambiente. Esto no podría estar más lejos de la verdad. A nosotros sí nos importa. Sólo que no tenemos tiempo para hacer nada al respecto. Tal vez sea sólo yo. Pero tal vez también seas tú.

Bueno, la cinta de correr en la que has estado durante décadas se ha detenido. ¡Bam! Y esa sensación que tienes ahora es la misma que si te hubiesen tirado de tu bicicleta Pelotón al suelo: ¿Qué carajo acaba de pasar? Espero que puedas pensar en esto: Lo que pasó es algo incomprensible. Es el mayor regalo jamás desenvuelto. No las muertes, no el virus, sino La Gran Pausa. Es, en una palabra, profundo. Por favor, no retrocedan ante la luz brillante que atraviesa la ventana. Sé que te hace daño a los ojos. También me duelen los míos. Pero la cortina está abierta de par en par. Lo que la crisis nos ha dado es una oportunidad única de vernos a nosotros mismos y a nuestro país en la más clara de las vistas. En ningún otro momento de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad de ver lo que pasaría si el mundo simplemente se detuviera. Aquí la tenemos. Estamos en ello. Las tiendas están cerradas. Los restaurantes están vacíos. Las calles y las autopistas de seis carriles son estériles. Incluso el planeta mismo está temblando menos (historia real). Y porque es más raro que poco frecuente, ha sacado a la luz todas las bellas y dolorosas verdades de cómo vivimos. Y eso se siente de una forma rara. Realmente raro. Porque nunca… ha… sucedido… antes. Si queremos crear un país mejor y un mundo mejor para nuestros hijos, y si queremos asegurarnos de que somos incluso sostenibles como nación y como democracia, tenemos que prestar atención a cómo nos sentimos ahora mismo. No puedo hablar por ti, pero imagino que te sientes como yo: devastado, deprimido y con el corazón roto.

Lo que la crisis nos ha dado es una oportunidad única

de vernos a nosotros mismos y a nuestro país

en la más clara de las vistas. En ningún otro momento

de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad

de ver lo que pasaría si el mundo

simplemente se detuviera.

Aquí la tenemos. Estamos en ello.

Y qué momento perfecto para que Best Buy y H&M y Wal-Mart me ayuden a sentirme normal de nuevo. Si pudiera tener el nuevo iPhone en mi mano, si pudiera descansar mis pies en las almohadillas de nos Nike nuevos, si pudiera beber un venti latte de vainilla rubio o sorber una Coca-Cola Light, entonces esta sensación tan oscura desaparecería. Crees que estoy bromeando, que estoy siendo amable, que estoy negando los beneficios obvios de tener una economía en auge. Tienes razón. Nuestra forma de vida no carece de propósito. La economía no es, en el fondo, malvada. Las marcas y sus productos crean millones de empleos. Como la gente – y casi todo en la vida – hay marcas que son responsables y éticas, y hay otras que no lo son. Todas ellas son parte de un sistema que nos mantiene vivos y fuertes. Hemos sacado a más humanos de la pobreza a través del poder de la economía que cualquier otra civilización en la historia. Sí, sin duda, el americanismo es una fuerza para el bien. No es un plan villano para causar estragos y destruir el planeta y todas nuestras almas con él. Lo entiendo, y estoy de acuerdo. Pero sus defectos han quedado al descubierto para que todos los vean. No funciona para todos. Es responsable de una gran destrucción. Está tan desigualmente distribuido en su beneficio que tres hombres poseen más riqueza que 150 millones de personas. Sus intenciones se han pervertido, y la protección que ofrece ha desaparecido. De hecho, ha sido puesto de rodillas por un pangolín. Tenemos que hacerlo mejor y encontrar un camino hacia un mercado responsable.

Hasta entonces, prepárense, amigos míos. Lo que se va a desatar en la sociedad estadounidense será la mayor campaña jamás creada para que se sientan normales de nuevo. Vendrá de las marcas, vendrá del gobierno, incluso vendrá de cada uno, y vendrá de la izquierda y de la derecha. Haremos cualquier cosa, gastaremos cualquier cosa, creeremos cualquier cosa, sólo para poder quitarnos lo horriblemente incómodo que se siente uno con todo esto. Y encima de eso, sólo para apretar más las tuercas, será el único esfuerzo que será aún mayor: el bombardeo total para hacerte creer que nunca viste lo que viste. El aire no era realmente más limpio; esas imágenes eran falsas. Los hospitales no eran realmente una zona de guerra; esas historias eran hipérboles. Los números no eran tan altos; la prensa está mintiendo. No viste a la gente con máscaras paradas en la lluvia arriesgando sus vidas para votar. No en Estados Unidos. No viste al líder del mundo libre empujar una droga milagrosa no probada como un vendedor de anuncios nocturnos. Eso fue una actualización de la crisis. No viste a los indigentes muertos en la calle. No visteis la desigualdad. No visteis la indiferencia. No viste el fracaso total del liderazgo y los sistemas.

…el bombardeo será total para hacerte creer

que nunca viste lo que viste. El aire no era realmente

más limpio; esas imágenes eran falsas. Los hospitales no eran

realmente una zona de guerra; esas historias eran hipérboles.

Los números no eran tan altos; la prensa está mintiendo”.

Pero lo vieron. No están locos, amigos míos. Y por eso estamos a punto de ser iluminados de una manera realmente sin precedentes. Comienza con un cheque de 1.200 dólares (No digas que nunca te di nada) y luego será tan grande que será grandioso. Y será un golpe de uno-dos de las grandes empresas y de la gran Casa Blanca – inextricablemente entrelazados ahora más que nunca y siendo dirigido por, como nuestra suerte así ha querido, un vendedor en persona. Los negocios y el gobierno están a punto de unirse para dejarnos inconscientes de nuevo. Será financiado como ninguna otra operación en nuestras vidas. Será rápido. Será frenético. Y será abrumador. El gran retorno a la normalidad de los estadounidenses se acerca.

A un ciudadano y a otro, les ruego: respiren hondo, ignoren el ruido ensordecedor, y piensen profundamente en qué quieren que sean sus vidas. Esta es nuestra oportunidad de definir una nueva versión de lo normal, una rara y verdaderamente sagrada (sí, sagrada) oportunidad de deshacerse de la mierda y sólo devolver lo que funciona para nosotros, lo que hace nuestras vidas más ricas, lo que hace a nuestros hijos más felices, lo que nos hace realmente orgullosos. Llegamos a Marie Kondo con la mierda de todo esto. Nos preocupamos profundamente el uno por el otro. Eso está claro. Eso se puede ver en cada mensaje de apoyo en Facebook, en cada comida que se deja a un vecino, en cada fiesta de cumpleaños de Zoom. Somos buenas personas. Y como buenas personas, queremos definir, en nuestros propios términos, cómo será este país dentro de cinco, 10, 50 años. Esta es nuestra oportunidad de hacerlo, la más grande que hemos tenido. Y la mejor que jamás tendremos.

A un ciudadano y a otro, les ruego:

respiren hondo, ignoren el ruido ensordecedor,

y piensen profundamente en qué quieren que sean sus vidas.

Esta es nuestra oportunidad de definir

una nueva versión de lo normal, una rara

y verdaderamente sagrada (sí, sagrada)

oportunidad de deshacerse de la mierda

y sólo devolver lo que funciona para nosotros,

lo que hace nuestras vidas más ricas,

lo que hace a nuestros hijos más felices, lo que nos hace realmente orgullosos”.

Podemos hacerlo a escala personal en nuestros hogares, en cómo elegimos pasar el tiempo en familia por las noches y los fines de semana, qué vemos, qué escuchamos, qué comemos, y en qué elegimos gastar nuestros dólares y dónde. Podemos hacerlo localmente en nuestras comunidades, en qué organizaciones apoyamos, qué verdades decimos y a qué eventos asistimos. Y podemos hacerlo a nivel nacional en nuestro gobierno, en qué líderes votamos y a quiénes damos poder. Si queremos un aire más limpio, podemos hacerlo. Si queremos proteger a nuestros médicos y enfermeras del próximo virus, y proteger a todos los estadounidenses, podemos hacerlo. Si queremos que nuestros vecinos y amigos obtengan un ingreso digno, podemos hacer que eso suceda. Si queremos que millones de niños puedan comer si de repente su escuela está cerrada, podemos hacer que eso suceda. Y, sí, si sólo queremos vivir una vida más simple, también podemos hacer que eso suceda. Pero sólo si nos resistimos a la manipulación que está a punto de llegar. Está en camino. Cuidado con eso.

Gracias a nuestros lectores. Este artículo dio la vuelta al mundo a más de 20 millones de personas. Esta es la primera parte de una serie de artículos. Lea la Parte II aquí. Lea la Parte III aquí.

Nota: El autor y Medium han hecho pequeños cambios desde su publicación inicial.

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Sobre unas de las vacunas contra el Covid-19: Cuando el dinero y la política están detrás de la Ciencia

Encontrar cuanto antes una vacuna contra un virus que parece que se desvanece

Por Ellen Brown, 5 de junio de 2020

Dissident Voice

Más de 100 empresas compiten por ser las primeras en la carrera por conseguir una vacuna contra el COVID-19 para comercializar. Es una carrera contra el tiempo, no porque la tasa de mortalidad esté subiendo sino porque está bajando, hasta el punto de que pronto habrá muy pocos sujetos para probar la eficacia del medicamento.

Pascal Soriot es el director ejecutivo de AstraZeneca, una compañía farmacéutica británico-sueca que está desafiando a la compañía biotecnológica Moderna, la líder de la carrera en los Estados Unidos. Soriot dijo el 24 de mayo: «La vacuna tiene que funcionar y esa es una de las cuestiones, y la otra es que tenemos que ser capaces de demostrarlo. Tenemos que correr lo más rápido posible antes de que la enfermedad desaparezca para poder demostrar que la vacuna es efectiva».

Se espera que COVID-19, como otros coronavirus, mute al menos cada temporada, lo que plantea serios interrogantes sobre las afirmaciones de que cualquier vacuna podrá funcionar. Nunca se ha desarrollado una vacuna con éxito para ninguna de las muchas cepas de coronavirus, debido a la naturaleza del propio virus; y las personas vacunadas pueden tener una mayor probabilidad de padecer una enfermedad grave y de morir cuando se exponen más tarde a otra cepa del virus, un fenómeno conocido como «interferencia del virus«. Una vacuna anterior contra el SARS nunca llegó al mercado porque los animales de laboratorio en los que se probó contrajeron síntomas más graves al reinfectarse, y la mayoría de ellos murieron.

Los investigadores que trabajan con la vacuna de AstraZeneca afirmaron haber tenido éxito en los estudios preliminares porque todos sus monos de laboratorio sobrevivieron y formaron anticuerpos contra el virus, pero los datos comunicados más tarde mostraron que todos los animales se volvieron a infectar, lo que plantea serias dudas sobre la eficacia de la vacuna.

Moderna ha obtenido la aprobación rápida de la FDA y ha logrado saltarse por completo los ensayos con animales antes de lanzarse a los ensayos con humanos. Su candidato es una vacuna de «ARN mensajero», una réplica generada por ordenador de un componente de ARN que lleva información genética que controla la síntesis de las proteínas. Ninguna vacuna de ARNm ha sido aprobada para su comercialización o probada en un ensayo clínico a gran escala. Como se explica en la revista Science, el ARN que invade desde el exterior de la célula es el sello distintivo de un virus, y nuestro sistema inmunológico ha desarrollado formas de reconocerlo y destruirlo. Para evitarlo, la vacuna de ARNm de Moderna se introduce en las células encapsuladas en nanopartículas, que no se degradan fácilmente y pueden causar una acumulación tóxica en el hígado.

Sin embargo, estas preocupaciones no han disuadido al Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), que está procediendo a «Velocidad vertiginosa» para probar las nuevas tecnologías en la población estadounidense antes de que el virus desaparezca por mutación e inmunidad natural de rebaño. El HHS ya ha acordado proporcionar hasta 1.200 millones de dólares a AstraZeneca y 483 millones de dólares a Moderna para desarrollar sus candidatos experimentales. «Como contribuyentes americanos, tenemos razón al preguntarnos por qué», escribe William Haseltine en Forbes. Ambas empresas han atraído miles de millones de inversores privados y no necesitan el dinero de los contribuyentes, y las apuestas especulativas del gobierno se están haciendo sobre tecnologías no probadas en las primeras etapas de los ensayos.

El argumento que se ha dado es que la magnitud de la crisis justificaba el riesgo, pero ahora el virus está desapareciendo por sí mismo. La proyección de 2,2 millones de muertes en los Estados Unidos, realizada por el Imperial College London (un socio comercial de AstraZeneca), que ha dado lugar a confinamientos en todo el territorio de los Estados Unidos, ha resultado ser » extremadamente exagerada «. El modelo fue descrito en el UK Telegraph el 16 de mayo como «el error de software más devastador de todos los tiempos». Los investigadores escribieron que «despediríamos a cualquiera por desarrollar un código como este» y que la pregunta era «por qué nuestro Gobierno no obtuvo una segunda opinión antes de tragar la prescripción del Imperial».

El Centro de Control de Enfermedades de EE.UU. también ha revisado sus proyecciones. Los expertos no están de acuerdo en lo que significan los nuevos datos, pero según un experto del Instituto Económico de Montreal, «El escenario más probable del CDC estima ahora que la tasa de mortalidad por coronavirus para las personas infectadas está entre el 0,2% y el 0,3%». Esto está muy lejos de la cifra del 3,4% que había propuesto la OMS al inicio de la pandemia».

En otras noticias del CDC, el 23 de mayo la agencia informó que las pruebas de anticuerpos utilizadas para determinar si las personas han desarrollado una inmunidad al virus son muy poco fiables para ser utilizadas.

Pero nada de esto parece atenuar la publicidad y el diluvio de dinero que se está invirtiendo en las últimas vacunas experimentales. Y quizás esa es la cuestión: extraer tanto dinero como sea posible de inversionistas crédulos, incluyendo el gobierno de los EE.UU., antes de que el público descubra que los fundamentos de estas acciones no apoyan el bombo mediático.

Moderna: Un «Unicornio» multimillonario que nunca ha sacado un producto al mercado

Se sospecha que Moderna, en particular, ha inflado el precio de sus acciones con datos preliminares poco fiables. El 18 de mayo, las acciones de Moderna subieron hasta un 30%, después de que emitiera un comunicado de prensa anunciando los resultados positivos de un pequeño ensayo preliminar de su vacuna contra el coronavirus. Después del cierre del mercado, la compañía anunció una oferta de acciones con el objetivo de recaudar 1.000 millones de dólares; y el 18 y 19 de mayo, los ejecutivos de Moderna se deshicieron de acciones por valor de casi 30 millones de dólares para obtener una ganancia de 25 millones de dólares.

El 19 de mayo, sin embargo, las acciones volvieron a bajar, después de que STAT News cuestionara los resultados de las pruebas de la empresa. Se informó de una respuesta de anticuerpos para sólo ocho de los 45 pacientes, no suficiente para un análisis estadístico. ¿Fue la respuesta lo suficientemente significativa como para crear inmunidad? ¿Y qué hay de los otros 37 pacientes?

Robert F. Kennedy Jr. llamó a los resultados una «catástrofe» para la compañía. Escribió el 20 de mayo:

Tres de los 15 conejillos de indias humanos de la cohorte de alta dosis (250 mcg) sufrieron un «evento adverso grave» a los 43 días de recibir el pinchazo de Moderna. Moderna … reconoció que tres voluntarios desarrollaron eventos sistémicos de grado 3, definidos por la FDA como «Prevención de la actividad diaria y la necesidad de intervención médica».

Moderna sólo permitió que participaran en el estudio voluntarios excepcionalmente sanos. Una vacuna con esas tasas de reacción podría causar lesiones graves en 1.500 millones de seres humanos si se administra a «todas las personas de la Tierra».

Un voluntario llamado Ian Haydon estimuló los mercados cuando apareció en la CNBC para decir que se sentía bien después de recibir la vacuna. Pero más tarde reveló que después del segundo pinchazo, tuvo escalofríos y fiebre de más de 39,4°C, perdió el conocimiento y «se sintió más enfermo que nunca».

Esos eran sólo los efectos adversos a corto plazo. Los efectos sistémicos a largo plazo, incluyendo el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, las enfermedades autoinmunes y la infertilidad pueden tardar décadas en desarrollarse. Pero ya se está preparando el escenario para las vacunas obligatorias que serán «desplegadas» por el ejército de los EE.UU. tan pronto como finalice el año. El HHS en conjunto con el Departamento de Defensa ha otorgado un contrato de 138 millones de dólares para 600 millones de jeringas precargadas con la vacuna contra el coronavirus, marcadas individualmente con chips RFID rastreables. Eso es suficiente para dos dosis para casi toda la población de los EE.UU. Cien millones serán suministradas para finales de año.

Afortunadamente para los fabricantes de vacunas y los inversores, no tienen que preocuparse por los efectos secundarios de los medicamentos, ya que el Programa Nacional de Compensación por Lesiones Causadas por Vacunas y la Ley PREP de 2005 los protegen de la responsabilidad por las lesiones causadas por las vacunas. Los daños recaen en su lugar en el gobierno y en los contribuyentes de EE.UU.

Sin embargo, lo que podría preocupar a Moderna es por las acciones penales que podría emprender la Comisión de la Bolsa de Valores. Para el 22 de mayo, las acciones de Moderna bajaron un 26% desde su máximo anterior, haciendo que su subida del 30% en un comunicado de prensa falso parezca un plan de «bombeo y descarga». En CNBC el 19 de mayo, el ex abogado de la SEC, Jacob Frankel, dijo que su oferta de acciones después de las noticias publicitadas era el tipo de acción que atraería el escrutinio de la SEC, y que podría tener un componente criminal.

¿Por qué tanto bombo y platillo? La vacuna de ARNm de Moderna

No era la primera vez que las acciones de Moderna se disparaban por un comunicado de prensa bien oportuno. El 24 de febrero, la Organización Mundial de la Salud dijo que se preparara para una pandemia global, colapsando los mercados de valores en todo el mundo. La mayoría de las acciones se derrumbaron, pero las de Moderna se dispararon en casi un 30%, después de que el 25 de febrero informara que las pruebas en humanos comenzarían en marzo. Los megainversores ganaron decenas de millones de dólares en un solo día, incluyendo a BlackRock, el mayor administrador de activos del mundo, que ganó 68 millones de dólares sólo el 25 de febrero. BlackRock fue llamada «la cuarta rama del gobierno» después de que se le encargó en marzo la tarea de dispensar hasta 4,5 billones de dólares de crédito de la Reserva Federal a través de «vehículos de propósito especial» establecidos por el Tesoro y la Reserva Federal.

Moderna tiene otros amigos en las altas esferas, incluyendo el Pentágono. Hace varios años, Moderna recibió millones de dólares de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa del Pentágono (DARPA), así como de la Fundación Bill y Melinda Gates. Las acciones de Moderna se han más que triplicado este año, llevándolas a un tope de mercado de más de 22 mil millones de dólares. STAT News lo llamó «una hazaña asombrosa para una compañía que actualmente vende cero productos». Muchas de las compañías que desarrollan activamente las vacunas COVID-19 tienen una trayectoria más larga e impresionante. ¿Por qué todo el interés de los inversores en esta nueva empresa «unicornio» que no se hizo pública hasta 2018 y no tiene ningún registro de éxito en el mercado?

La principal ventaja de las vacunas de ARNm es la velocidad con la que pueden ser desarrolladas. Creadas en un laboratorio en lugar de un virus real, pueden ser producidas en masa de forma rentable a gran escala y no requieren un almacenamiento en frío ininterrumpido. Pero esta velocidad viene con el riesgo de importantes efectos secundarios. En una charla de TED en 2017 llamada «Reescribiendo el código genético», el actual director médico de Moderna, el Dr. Tal Zaks, dijo: «En realidad estamos hackeando el software de la vida…»

Como explicó un médico que escribió en el Independent del Reino Unido el 20 de mayo:

La vacuna de ARN mensajero de Moderna … utiliza una secuencia de material genético de ARN producido en un laboratorio que, cuando se inyecta en el cuerpo, debe invadir las células y secuestrar la maquinaria de producción de proteínas de las células llamadas ribosomas para producir los componentes virales que posteriormente entrenan el sistema inmunológico para luchar contra el virus. …

En muchos sentidos, la vacuna casi se comporta como un virus ARN en sí mismo, excepto que secuestra sus células para producir las partes del virus, como la proteína en forma de espiga, en lugar de todo el virus. Algunas vacunas de ARN mensajero incluso se auto-amplifican… Hay riesgos únicos y desconocidos para las vacunas de ARN mensajero, incluyendo la posibilidad de que generen fuertes respuestas de interferón de tipo I que podrían conducir a la inflamación y a condiciones autoinmunes”.

Un virus auto-amplificador creado en laboratorio y encapsulado en nanopartículas que evitan las defensas de la célula mediante el sigilo suena muy parecido a los «virus sigilosos» que se clasifican como «armas biológicas», y eso podría explicar el interés de DARPA en la tecnología. En un documento de 2010 titulado «Biotecnología: Patógenos genéticamente modificados», la Fuerza Aérea de los Estados Unidos reconoció que estaba estudiando «patógenos genéticamente modificados que podrían representar serias amenazas para la sociedad», incluyendo «armas biológicas binarias, genes de diseño, terapia génica como arma, virus sigilosos, enfermedades de intercambio de huéspedes y enfermedades de diseño». DARPA estuvo detrás de la creación de las vacunas de ADN y ARN, financiando sus primeras investigaciones y desarrollo por Moderna así como por Inovio Pharmaceuticals Inc.

En diciembre de 2017, más de 1.200 correos electrónicos publicados bajo solicitudes de registros abiertos revelaron que el ejército de los EE.UU. es ahora el principal financiador de la controvertida tecnología de «extinción genética» conocida como «impulso genético». Como la reportera investigadora Whitney Webb observó en un artículo del 4 de mayo, «estos ‘interruptores asesinos’ genéticos también podrían ser insertados en humanos reales a través de cromosomas artificiales, los cuales – así como tienen el potencial de extender la vida – también tienen el potencial de acortarla». La guerra biológica está prohibida en virtud de un tratado internacional, pero el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del ejército en Fort Detrick dice que sus investigaciones tienen por objeto «proteger al combatiente de las amenazas biológicas» y proteger a los civiles de las amenazas a la salud pública. Aun suponiendo que eso sea cierto, ¿son los técnicos del ejército lo suficientemente competentes como para manipular el código genético humano sin pulsar por error uno o dos interruptores de apagado?

Los militares piensan en la guerra, las empresas farmacéuticas y los inversores piensan en los beneficios, los políticos piensan en hacer que el país vuelva a funcionar, e incluso los reguladores están pasando por alto las pruebas de seguridad adecuadas en la prisa por vacunar a toda la población mundial antes de que el virus desaparezca. Nos corresponde a nosotros, los receptores de estas novedosas vacunas genéticamente modificadas no probadas, exigir una seria investigación de antecedentes antes de que los militares aparezcan en nuestras puertas con sus jeringas precargadas con RFID a finales de este año.

Ellen Brown es abogada, fundadora del Instituto de Banca Pública, y autora de doce libros, incluyendo el best-seller Web of Debt. En The Public Bank Solution, su último libro, explora modelos exitosos de banca pública histórica y globalmente

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Los indicios van en la dirección de que Covid-19 fue desarrollado en un laboratorio

Por Jonathan Latham, 2 de junio de 2020
 
 
Si la gente ha aprendido algo de esta pandemia de COVID-19 es que la ciencia no genera certezas. ¿Funcionan las mascarillas caseras? ¿Cuál es la tasa de mortalidad de COVID-19? ¿Cuán precisas son las pruebas? ¿Cuántas personas no tienen síntomas? Y así sucesivamente. Prácticamente la única afirmación indiscutible hecha hasta ahora es que todos los parientes genéticos más cercanos conocidos del virus Sars-CoV-2 se encuentran en los murciélagos de herradura (Zhou et al., 2020). Por lo tanto, el probable huésped del virus era un murciélago.
 
Sin embargo, la mayoría de estos coronavirus de murciélago similares a los de los precursores no pueden infectar a los seres humanos (Ge et al., 2013). En consecuencia, desde su inicio, una cuestión clave que pende sobre la pandemia ha sido: ¿Cómo evolucionó un virus de ARN de murciélago a ser un patógeno humano que es a la vez virulento y mortal?
 
La respuesta que casi universalmente se considera es que hubo una especie intermedia. Algún animal, tal vez una serpiente, tal vez una civeta de palma, tal vez un pangolín, sirvió como huésped temporal. Este animal puente probablemente habría tenido un receptor celular ACE2 (la molécula que permite la entrada en la célula del virus) intermedio en la secuencia de proteínas (o al menos en la estructura) entre el murciélago y el humano (Wan et al., 2020).
 
En la prensa y en la literatura científica, los escenarios por los cuales esta transferencia zoonótica natural podría haber ocurrido han sido discutidos sin cesar. La mayoría fueron impulsados por los primeros hallazgos de que muchos de los primeros casos de COVID-19 parecen haber ocurrido en y alrededor del mercado de animales vivos de Huanan de Wuhan. Los últimos datos son que 14 de los 41 primeros casos, incluido el primero, no tenían ninguna conexión con el mercado de animales (Huang et al. 2020)].
 
Dado que los dos coronavirus anteriores casi pandémicos del SARS (2002-3) y del MERS (2012) probablemente procedían de murciélagos y se piensa (pero no se ha demostrado) que ambos han pasado a los humanos a través de animales intermedios (civetas y dromedarios respectivamente), una vía zoonótica natural es una primera suposición razonable (Andersen et al., 2020).
 
La idea, tal como se dijo del brote inicial (2002) de SRAS, es que el virus original del murciélago infectó una civeta. El virus evolucionó luego brevemente en esta especie animal, pero no lo suficiente como para causar una pandemia en las civetas, y luego fue contraído por un humano antes de morir en las civetas. En este primer humano (el paciente cero) el virus sobrevivió, quizás muy poco, pero se transmitió, marcando el primer caso de transmisión de humano a humano. Al ser transmitido sucesivamente en sus primeros huéspedes humanos, el virus evolucionó rápidamente, adaptándose para infectar mejor a sus nuevos huéspedes. Después de unas pocas transmisiones tan provisionales, la pandemia propiamente dicha comenzó.
 
Tal vez este escenario es aproximadamente como comenzó la actual pandemia de COVID-19.
 
Pero hay otra posibilidad preocupante que no debemos olvidar. Se desprende del hecho de que la ciudad epicentro, Wuhan (11 millones de habitantes), resulta ser el epicentro mundial de la investigación del coronavirus de los murciélagos (por ejemplo, Hu et al., 2017).
 
Alentados por esta proximidad, varios investigadores y medios de comunicación, en particular el Washington Post, y con muchos más datos Newsweek, han elaborado un argumento a primera vista de que el origen en un laboratorio tiene una alta probabilidad (Zhan et al., 2020; Piplani et al., 2020). Es decir, uno de los dos laboratorios en Wuhan que ha trabajado con coronavirus dejó escapar accidentalmente un virus natural; o bien, el laboratorio estaba manipulando genéticamente (o de otra manera) un virus similar al Sars-CoV-2 que luego se propagó al exterior.
 
Desafortunadamente, al menos en los EE.UU., la cuestión del origen de la pandemia se ha convertido en un fútbol político; una oportunidad para la Sinofobia o un «juego de echarse las culpas» partidista.
 
Pero el potencial de una diseminación catastrófica desde un laboratorio no es un juego y los problemas sistémicos de competencia y opacidad no se limitan ciertamente a China (Lipsitch, 2018). El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) está construyendo actualmente una nueva y ampliada instalación nacional de Bio y Agro-defensa en Manhattan, Kansas. El DHS ha estimado que el riesgo a 50 años (definido como el impacto económico de 9-50 mil millones de dólares) de una propagación desde su laboratorio es del 70%.
 
Cuando un comité del Consejo Nacional de Investigación inspeccionó estas estimaciones del DHS concluyó «El comité encuentra que los riesgos y costes podrían ser significativamente más altos de lo que aquí se indica».
 
Un informe posterior del comité (NAP, 2012) continuó:
 
«el comité fue comisionado para evaluar la idoneidad y validez de la uSSRA [Evaluación de Riesgos Específicos del Sitio]». El comité ha identificado serias preocupaciones acerca de (1) la mala aplicación de los métodos utilizados para evaluar el riesgo, (2) el hecho de que no se haya aclarado si la evidencia utilizada para apoyar las suposiciones de la evaluación de riesgos ha sido revisada a fondo y evaluada adecuadamente, (3) la limitada amplitud de la literatura citada y la mala interpretación de algunas de las publicaciones significativas de apoyo, (4) el hecho de que no se expliquen los criterios utilizados para seleccionar las suposiciones cuando la literatura de apoyo es conflictiva, (5) el hecho de que no se consideren importantes vías de riesgo, y (6) el tratamiento inadecuado de la incertidumbre. Esas deficiencias no son todas ellas igual de problemáticas, pero se producen con suficiente frecuencia como para suscitar dudas sobre la idoneidad y la validez de la evaluación de riesgos presentados. En la mayoría de los casos (por ejemplo, las actividades operacionales en el marco del Marco Nacional de Acción de NBAF), los problemas identificados llevan a una subestimación del riesgo; en otros casos (por ejemplo, los peligros naturales catastróficos), los riesgos pueden estar sobreestimados. En consecuencia, el comité concluye que la uSSRA es técnicamente inadecuada en aspectos críticos y constituye una base insuficiente para juzgar los riesgos asociados con el Marco Nacional de Acción propuesto en Manhattan, Kansas».
 
China, por su parte, tras haber abierto el primero en Wuhan en 2018, tiene previsto desplegar una red nacional de laboratorios de BSL-4 (Zhiming, 2019). Al igual que muchos otros países, está invirtiendo considerablemente en la vigilancia de enfermedades y la recolección de virus de poblaciones de animales salvajes y en la investigación de virus recombinantes de alto riesgo que son Patógenos Potenciales de Pandemia (PPP).
 
El 4 de mayo, las naciones y los grandes filántropos mundiales, reunidos en Bruselas, se comprometieron a destinar 7.400 millones de dólares para prepararse ante futuras pandemias. Pero la pregunta que pende sobre todas estas inversiones es la siguiente: ¿el cometido del laboratorio de Wuhan en el centro de las denuncias de liberación accidental es la preparación para la pandemia? Si la pandemia de COVID-19 comenzó allí, entonces necesitamos repensar radicalmente las ideas actuales para la preparación ante una pandemia a nivel mundial. Muchos investigadores ya creen que deberíamos hacerlo, tanto por razones de seguridad como de eficacia (Lipsitch y Galvani, 2014; Weiss y otros, 2015; Lipsitch, 2018). El peor resultado posible sería que los miles de millones donados aceleren la llegada de la próxima pandemia.
 
Historial de transmisione desde un laboratorio, un breve repaso
Una transmisión accidental desde un laboratorio no es sólo una posibilidad teórica. En 1977 un laboratorio de Rusia (o posiblemente de China), muy probablemente mientras desarrollaba una vacuna contra la gripe, emitió accidentalmente el extinto virus de la gripe H1N1 (Nakajima et al., 1978). El H1N1 se convirtió en un virus pandémico mundial. Una gran parte de la población mundial se infectó. En este caso, las muertes fueron escasas porque la población mayor de 20 años tenía una inmunidad previa al virus. Este episodio no es muy conocido porque sólo recientemente se ha reconocido formalmente esta conclusión en la literatura científica y la comunidad virológica se ha mostrado reacia a discutir estos incidentes (Zimmer y Burke, 2009; Wertheim, 2010). Aun así, las fugas de patógenos de laboratorio que provocan la muerte de personas y animales (por ejemplo, la viruela en Gran Bretaña; la encefalitis equina en América del Sur) son lo suficientemente comunes como para que se conozcan mucho mejor (resumido en Furmanski, 2014). Sólo en raras ocasiones han estallado en pandemias reales de la escala del H1N1, que, por cierto, volvió a estallar en 2009/2010 como «gripe porcina» causando muertes que se estiman, en esa ocasión, entre 3.000 y 200.000 personas (Duggal y otros, 2016; Simonsen y otros, 2013).
 
Muchos científicos han advertido de que los experimentos con los PPP, como los virus de la viruela y del Ébola y la gripe, son intrínsecamente peligrosos y deben estar sujetos a límites y supervisión estrictos (Lipsitch y Galvani, 2014; Klotz y Sylvester, 2014). Incluso en el caso limitado de coronavirus similares al SRAS, desde la contención del brote original de SRAS en 2003, se han documentado seis brotes de enfermedad de SRAS originados en laboratorios de investigación, incluidos cuatro en China. Estos brotes causaron 13 infecciones individuales y una muerte (Furmanski, 2014). En respuesta a estas preocupaciones, los Estados Unidos prohibieron ciertas clases de experimentos, llamados experimentos de ganancia de función (GOF) 2014, pero la prohibición (en realidad una moratoria de financiación) se levantó en 2017.
 
Por estas razones, y también para asegurar la eficacia de los futuros esfuerzos de preparación frente a una pandemia, es un asunto de vital importancia internacional establecer si la hipótesis de fuga del laboratorio tiene pruebas creíbles que la respalden. Esto debe hacerse independientemente del problema -en los EE.UU.- de la política partidaria tóxica y el nacionalismo.
 
La tesis de una filtración de Covid-19 desde el laboratorio de Wuhan
La esencia de la teoría de la filtración desde un laboratorio es que Wuhan es el sitio donde se encuentra el Instituto de Virología de Wuhan (WIV), la primera y única instalación de bioseguridad de nivel 4 (BSL-4) de China. (BSL-4 es el nivel más alto de seguridad de patógenos). El WIV, que no abrió un laboratorio de BSL-4 hasta 2018, ha estado recogiendo grandes cantidades de coronavirus de muestras de murciélagos desde el brote original de SARS de 2002-2003; incluso ha recogido más en 2016 (Hu, et al., 2017; Zhou et al., 2018).
 
Dirigidos por la investigadora Shi Zheng-Li, los científicos del WIV también han publicado experimentos en los que se introdujeron coronavirus de murciélagos vivos en células humanas (Hu et al., 2017). Además, según un artículo del 14 de abril en el Washington Post, el personal de la Embajada de los Estados Unidos visitó el WIV en 2018 y «mostraron graves preocupaciones» sobre la bioseguridad en ese lugar. El WIV está a sólo ocho millas del mercado de animales vivos de Huanan que inicialmente se pensó que era el lugar de origen de la pandemia COVID-19.
 
Wuhan también es el lugar donde está el laboratorio llamado Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades de Wuhan (WCDPC). Es un laboratorio BSL-2 [un nivel más bajo de seguridad] que está a sólo 250 metros del mercado de Huanan. En el pasado, los coronavirus de murciélago se han conservado en el laboratorio WCDPC de Wuhan.
 
Por lo tanto, la teoría de la filtración del laboratorio es que los investigadores de uno o ambos laboratorios pueden haber recogido un coronavirus de murciélago similar al Sars-CoV-2 en uno de sus muchos viajes de recolección (también conocido como «vigilancia de virus»). O, alternativamente, un virus que estaban estudiando, trasladándolo, manipulándolo o modificándolo de alguna manera, se ha filtrado al exterior del laboratorio.
 
Las evaluaciones científicas de la teoría de una filtración desde un laboratorio
El 17 de abril el Centro Australiano de Medios Científicos preguntó a cuatro virólogos australianos: «¿Vino el COVID-19 de un laboratorio de Wuhan?»
 
Tres de ellos (Edward Holmes, Nigel McMillan y Hassan Vally) descartaron la sugerencia de la filtración del laboratorio y Vally simplemente la etiquetó, sin explicación alguna, como una «teoría de la conspiración».
 
El cuarto virólogo entrevistado fue Nikolai Petrovsky de la Universidad Flinders. Petrovsky abordó primero la cuestión de si la vía natural de la zoonosis era viable. Le dijo al Centro de Medios de Comunicación:
 
«No se ha encontrado en la naturaleza ningún virus natural que coincida con el COVID-19, a pesar de una intensa búsqueda para encontrar sus orígenes».
 
Es decir, la idea de un intermediario animal es una especulación. De hecho, hasta la fecha no ha surgido ningún intermediario viral o animal huésped creíble, ya sea en forma de un huésped animal confirmado o de un intermediario viral plausible, para explicar la transferencia zoonótica natural de Sars-CoV-2 a los humanos (por ejemplo, Zhan et al., 2020).
 
Además de la observación de Petrovsky, existen otras dos dificultades con la tesis de la transmisión zoonótica natural (aparte de la débil asociación epidemiológica entre los casos tempranos y el mercado «húmedo» de Huanan).
 
La primera es que los investigadores del laboratorio de Wuhan viajaron a cuevas en Yunnan (a 1.500 km de distancia) para encontrar murciélagos de herradura que contenían coronavirus similares al SARS. Hasta la fecha, el pariente vivo más cercano del Sars-CoV-2 que se ha encontrado hasta ahora proviene de Yunnan (Ge et al., 2016). ¿Por qué un brote de un virus de murciélago ocurriría por lo tanto en Wuhan?
 
Además, China tiene una población de 1.300 millones de habitantes. Si los efectos secundarios del tráfico de fauna silvestre es la explicación, entonces, en igualdad de condiciones, la probabilidad de que una pandemia comience en Wuhan (11 millones de habitantes) es inferior al 1%.
 
Shi Zheng-Li , la jefe de investigación de coronavirus de murciélagos en WIV, lo dijo a Scientific American:
 
«Nunca esperé que este tipo de cosas sucedieran en Wuhan, en el centro de China». Sus estudios habían demostrado que las provincias meridionales y subtropicales de Guangdong, Guangxi y Yunnan tienen el mayor riesgo de que los coronavirus salten a los seres humanos desde los animales, en particular los murciélagos, un reservorio conocido. Si los coronavirus son los culpables, recuerdo haber pensado, «¿Podrían haber venido de nuestro laboratorio?»
 
Wuhan, en resumen, es un epicentro bastante improbable para una transferencia zoonótica natural. Por el contrario, sospechar que el Sars-CoV-2 podría haber venido del WIV es tanto razonable como obvio.
 
¿Fue desarrollado el Sars-CoV-2 en un laboratorio?
En su declaración, Petrovsky continúa describiendo el tipo de experimento que, en principio, de hacerse en un laboratorio, obtendría el mismo resultado que la hipótesis de transferencia zoonótica natural – adaptación rápida de un coronavirus de murciélago a un huésped humano.
 
«Tomemos un coronavirus de murciélago que no sea infeccioso para los humanos y forcemos su selección cultivándolo con células que expresen el receptor ACE2 humano, ya que dichas células se desarrollaron hace muchos años para cultivar coronavirus del SARS y podemos forzar al virus de murciélago a adaptarse para infectar células humanas mediante mutaciones en su proteína de espiga, lo que tendría el efecto de aumentar la fuerza de su unión al ACE2 humano e inevitablemente reducir la fuerza de su unión al ACE2 del murciélago.
 
Los virus en cultivos prolongados también desarrollarán otras mutaciones aleatorias que no afectan a su función. El resultado de estos experimentos es un virus que es altamente virulento en los humanos pero es lo suficientemente diferente como para no parecerse al virus original del murciélago. Debido a que las mutaciones se adquieren al azar por selección no hay ninguna firma de un ingeniero genético humano, pero este es claramente un virus desarrollado por la intervención humana».
 
En otras palabras, Petrovsky cree que los métodos experimentales actuales podrían haber llevado al desarrollo de un virus alterado que se filtró desde un laboratorio.
 
Pases, la investigación de la ganancia de función (GOF por sus siglas en inglés) y las fugas del laboratorio
El experimento mencionado por Petrovsky representa una clase de experimentos llamados pases o subcultivo de células. El pase es la colocación de un virus vivo en un animal o cultivo celular al que no está adaptado y luego, antes de que el virus muera, transferirlo a otro animal o célula del mismo tipo. El pase se hace a menudo de forma iterativa. La teoría es que el virus evolucionará rápidamente (ya que los virus tienen altas tasas de mutación) y se adaptará al nuevo tipo de animal o célula. El pase de un virus, al permitir que se adapte a su nueva situación, crea un nuevo patógeno.
 
El experimento más famoso de este tipo se llevó a cabo en el laboratorio del investigador holandés Ron Fouchier. Fouchier tomó un virus de la gripe aviar (H5N1) que no infectó a los hurones (ni a otros mamíferos) y lo transmitió en serie a los hurones. La intención del experimento era específicamente desarrollar PPP (patógenos potencialmente pandémicos) . Después de diez pases, los investigadores descubrieron que el virus había evolucionado efectivamente, no sólo para infectar a los hurones sino para transmitirse a otros en las jaulas vecinas (Herfst et al., 2012). Habían creado un virus de hurón de transmisión aérea, un Patógeno Potencial Pandémico y una tormenta en la comunidad científica internacional.
 
La segunda clase de experimentos que con frecuencia han sido objeto de críticas son los experimentos de GOF (ganancia de función). En la investigación de GOF, se crea deliberadamente un nuevo virus, ya sea por mutación in vitro o cortando y pegando dos (o más) virus. La intención de tales reconfiguraciones es hacer que los virus sean más infecciosos añadiendo nuevas funciones como el aumento de la infecciosidad o la patogenicidad. Estos nuevos virus se experimentan después, ya sea en cultivos celulares o en animales. Esta es la clase de experimentos prohibidos en los EE.UU. desde 2014 hasta 2017.
 
Algunos investigadores incluso han combinado la ganancia de función y los experimentos de pases mediante el uso de virus recombinantes en los experimentos de pases (por ejemplo, Sheahan et al., 2008).
 
Todos esos experimentos requieren técnicas de ADN recombinante y experimentos con animales o cultivos celulares. Pero la hipótesis más simple de cómo el Sars-CoV-2 pudo haber sido causado por la investigación es simplemente suponer que un investigador del WIV o del WCDCP se infectó durante una expedición de recolección y transmitió su virus de murciélago a sus colegas o a su familia. El virus natural evolucionó entonces, en estos primeros casos, hacia el Sars-CoV-2. Por esta razón, incluso los viajes de recolección tienen sus críticos. El epidemiólogo Richard Ebright los llamó «la definición de la locura». Manipular animales y muestras expone a los coleccionistas a múltiples patógenos y al regresar a sus laboratorios, estos patógenos regresan a lugares densamente poblados.
 
¿Estaba el WIV haciendo experimentos que pudieran desencadenar la transmisión de los PPP?
Desde 2004, poco después del brote original de SRAS, los investigadores del WIV han estado recogiendo coronavirus de murciélago en una campaña intensiva de búsqueda de patógenos similares al SRAS (Li y otros, 2005). Desde el viaje original de recolección, se han realizado muchos más (Ge y otros, 2013; Ge y otros, 2016; Hu y otros, 2017; Zhou y otros, 2018).
 
Petrovsky no lo menciona, pero el grupo de Shi Zheng-Li en el WIV ya ha realizado experimentos muy similares a los que él describe, utilizando esos virus recolectados. En 2013 el laboratorio de Shi informó de haber aislado un clon infeccioso de un coronavirus de murciélago que llamaron WIV-1 (Ge et al., 2013). El WIV-1 se obtuvo introduciendo un coronavirus de murciélago en células de mono, realizando pases y luego probando su infecciosidad en líneas celulares humanas (HeLa) diseñadas para expresar el receptor humano ACE2 (Ge et al., 2013).
 
En 2014, justo antes de que entrara en vigor la prohibición de las investigaciones de la ganancia de función en los Estados Unidos, Zheng-Li Shi, de WIV, fue coautora de un documento con el laboratorio de Ralph Baric en Carolina del Norte que realizó investigaciones de ganancia de función sobre los coronavirus de murciélagos (Menachery et al., 2015).
 
En este conjunto concreto de experimentos, los investigadores combinaron «las proteínas en espiga del coronavirus de murciélago SHC014 en la que se puede considerar la espina dorsal del SARS-CoV adaptada al ratón» en un único virus vivo diseñado. La espiga fue suministrado por el laboratorio de Shi. Ellos pusieron este virus de murciélago/humano/ratón en células cultivadas de vías respiratorias humanas y también en ratones vivos. Los investigadores observaron una «patogénesis notable» en los ratones infectados (Menachery et al. 2015). La parte de este virus adaptada al ratón proviene de un experimento realizado en 2007 en el que el laboratorio Baric creó un virus llamado rMA15 a través de pases (Roberts et al., 2007). Este rMA15 era «altamente virulento y letal» para los ratones. Según este documento, los ratones sucumbieron a una «infección viral abrumadora».
 
En 2017, de nuevo con la intención de identificar los virus de murciélago con capacidad de unirse a ACE2, el laboratorio WIV de Shi informó de que había infectado con éxito líneas celulares humanas (HeLa) diseñadas para expresar el receptor ACE2 humano con cuatro coronavirus de murciélago diferentes. Dos de ellos eran virus de murciélagos recombinantes (quiméricos) hechos en el laboratorio. Tanto con el virus salvaje como el recombinante se realizaron pases brevemente en células de mono (Hu et al., 2017).
 
En conjunto, lo que estos documentos muestran es que: 1) El laboratorio de Shi recogió numerosas muestras de murciélagos con énfasis en la recolección de cepas de coronavirus similares al SARS, 2) cultivaron virus vivos y llevaron a cabo experimentos de pases en ellos, 3) miembros del laboratorio de Shi Zheng-Li participaron en experimentos de ganancia de función llevados a cabo en Carolina del Norte sobre coronavirus de murciélagos, 4) el laboratorio de Shi produjo coronavirus recombinantes de murciélagos y los colocó en células humanas y de monos. Todos estos experimentos se llevaron a cabo en células que contenían receptores ACE2 humanos o de mono.
 
El propósito general de este trabajo era ver si un patógeno mejorado podía emerger de la naturaleza mediante el desarrollo de uno en el laboratorio. (Para un resumen técnico informativo de la investigación de la WIV sobre los coronavirus de murciélagos y la de sus colaboradores recomendamos este artículo, escrito por el empresario de biotecnología Yuri Deigin).
 
También parece que el laboratorio WIV de Shi tenía la intención de continuar tales investigaciones. En 2013 y de nuevo en 2017 Zheng-Li Shi (con la ayuda de una organización sin ánimo de lucro llamada EcoHealth Alliance) obtuvo una subvención de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH). La más reciente de estas subvenciones propuso que:
 
«La gama de huéspedes (es decir, emergencia potencial) se probará experimentalmente utilizando la genética inversa, ensayos de unión de pseudovirus y receptores, y experimentos de infección de virus a través de una gama de cultivos celulares de diferentes especies y ratones humanizados» (proyecto NIH #5R01Al110964-04).
 
Es difícil exagerar el hecho de que la lógica central de esta subvención era probar el potencial pandémico de los coronavirus de murciélago relacionados con el SRAS desarrollando unos con potencial pandémico, ya sea a través de la ingeniería genética o de pases, o ambos.
 
Aparte de las descripciones que figuran en sus publicaciones, todavía no sabemos exactamente qué virus estaba experimentando el VMV, pero es ciertamente intrigante que numerosas publicaciones desde que apareció por primera vez el Sars-CoV-2 hayan dejado en evidencia el hecho de que la proteína de la espiga del SARS-CoV-2 se une con una afinidad excepcionalmente alta al receptor humano de la ACE2 «al menos diez veces más estrechamente» que el SARS original (Zhou et al., 2020; Wrapp y otros, 2020; Wan y otros, 2020; Walls y otros, 2020; Letko y otros, 2020).
 
Esta afinidad es tanto más notable por la relativa falta de adecuación de los estudios de modelización de la espiga del SARS-CoV-2 a otras especies, incluidos los intermediarios postulados como serpientes, civetas y pangolines (Piplani et al., 2020). En esta prepublicación estos especialistas en modelización concluyeron que «Esto indica que el SARS-CoV-2 es un patógeno humano altamente adaptado».
 
Dado el historial de investigación y recogida de datos del laboratorio Shi, es por tanto totalmente plausible que un murciélago antepasado del coronavirus del SARS-CoV-2 se haya preparado en el receptor humano ACE2 al pasarlo a las células que expresan ese receptor.
 
El 4 de junio un excelente artículo en el Boletín de los Científicos Atómicos fue más allá. Señalando lo que habíamos pasado por alto, que el laboratorio de Shi también amplificó las proteínas de espiga de los coronavirus recolectados, lo que las haría disponibles para la experimentación de (Ge et al., 2016)].
 
¿Cómo se filtran los virus de los laboratorios de alta seguridad?
Las filtraciones de los laboratorios de patógenos adoptan varias formas. Según la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos, un laboratorio del Departamento de Defensa de los Estados Unidos una vez «envió inadvertidamente Bacillus anthracis vivo, la bacteria que causa el ántrax, a casi 200 laboratorios en todo el mundo en el transcurso de 12 años». El laboratorio creyó que las muestras habían sido inactivadas». En 2007, Gran Bretaña sufrió un brote de fiebre aftosa. Su origen fue un mal funcionamiento del sistema de eliminación de residuos de un laboratorio BSL-4 que se filtró en un arroyo del que bebían las vacas vecinas. El sistema de eliminación no había recibido un mantenimiento adecuado (Furmanski, 2014). En 2004, un brote de SRAS originado en el Instituto Nacional de Virología (NIV) de Beijing (China) provocó, una vez más, la inactivación inadecuada de una muestra viral que luego se extendió a partes no seguras del edificio (Weiss et al., 2015).
 
Escribiendo para el Boletín de los Científicos Atómicos en febrero de 2019, Lynn Klotz concluyó que el error humano estaba detrás de la mayoría de los incidentes de laboratorio que causaban exposiciones a patógenos en los laboratorios de alta seguridad de los Estados Unidos. Si bien las deficiencias del equipo también fue un factor, de los 749 incidentes comunicados al Programa de Agentes Selectivos Federales de los Estados Unidos entre 2009 y 2015, Klotz llegó a la conclusión de que el 79% se debía a un error humano.
 
Pero podría decirse que la mayor preocupación son los incidentes que no se notifican en absoluto porque la filtración del patógeno no se detecta. Es verdaderamente alarmante que un número significativo de eventos de filtración de patógenos se hayan descubierto sólo porque los investigadores estaban examinando un incidente completamente diferente (Furmanski, 2014). Esos descubrimientos representan una prueba contundente de que las filtraciones de patógenos no se notifican suficientemente y de que todavía hay que extraer importantes enseñanzas (Weiss et al., 2015).
 
El historial de seguridad del WIV
El último punto importante de información es la historia de la bioseguridad del WIV. El WIV se construyó en 2015 y se convirtió en un laboratorio BSL-4 en 2018. De acuerdo con Josh Rogin del Washington Post, los representantes de la embajada de EE.UU. visitaron el WIV en 2018. Posteriormente advirtieron a sus superiores en Washington de una «seria escasez de técnicos e investigadores adecuadamente entrenados necesarios para operar con seguridad este laboratorio de alta contención».
 
Y según VOA News, un año antes del brote, «una revisión de seguridad realizada por un equipo nacional chino encontró que el laboratorio no cumplía con los estándares nacionales en cinco categorías».
 
Informes creíbles procedentes de China también cuestionan la bioseguridad de los laboratorios y su gestión. En 2019, Yuan Zhiming, especialista en bioseguridad del WIV, citó los «desafíos» de bioseguridad en China. Según Yuan: «varios BSL de alto nivel no tienen fondos operacionales suficientes para procesos rutinarios pero vitales» y «Actualmente, la mayoría de los laboratorios carecen de gerentes e ingenieros especializados en bioseguridad». Recomienda que «Deberíamos revisar con prontitud los reglamentos, directrices, normas y estándares existentes de bioseguridad y bioprotección». No obstante, también señala que China tiene la intención de construir «5-7» más laboratorios BSL-4 (Yuan, 2019).
 
Y en febrero de 2020, Scientific American entrevistó a Shi Zheng-Li. Acompañando la entrevista había una fotografía de ella soltando un murciélago capturado. En la foto ella está usando una chaqueta rosa sin cierre, guantes finos, y sin máscara u otra protección. Sin embargo, es la misma investigadora cuyas charlas dan advertencias «escalofriantes» sobre los graves riesgos del contacto humano con los murciélagos.
 
Todo lo cual tiende a confirmar la evaluación original del Departamento de Estado. Como le dijo a Rogin un anónimo «alto responsable de la administración»:
 
«La idea de que fue un acontecimiento totalmente natural es circunstancial. Las pruebas que dicen que se filtró de un laboratorio son circunstanciales. En este momento, el libro de cuentas del lado de la filtración desde un laboratorio está lleno de marcas de balas y no hay casi nada en el otro lado.»
 
La hipótesis principal es un brote en el laboratorio
Por todas estas razones, una filtración desde un laboratorio es, con mucho, la hipótesis principal para explicar los orígenes de Sars-CoV-2 y la pandemia de COVID-19. La mera proximidad de los laboratorios WIV y WCDCP al brote y la naturaleza de su trabajo representa una evidencia que difícilmente puede ser ignorada. La larga historia internacional de las filtraciones de los laboratorios y las preocupaciones de bioseguridad de todas las instancias acerca de los laboratorios de Wuhan refuerzan enormemente el caso. Especialmente porque las pruebas para la hipótesis alternativa, en forma de un vínculo con la exposición de animales salvajes o el comercio de fauna silvestre, siguen siendo extremadamente débiles, y se basan principalmente en la analogía con la del SRAS (Bell et al., 2004; Andersen et al., 2020).
 
No obstante, el 16 de abril Peter Daszak, que es el Presidente de la Alianza EcoHealth, dijo a Democracy Now! en una larga entrevista que la tesis de filtración desde un laboratorio era «pura tontería». Les dijo a los oyentes:
 
«No había ningún producto viral aislado en el laboratorio. No había ningún cultivo de virus que estuviera relacionado con el coronavirus del SARS 2. Así que no es posible».
 
Daszak hizo afirmaciones muy similares en «Sixty Minutes» de la CNN: «No hay ninguna evidencia de que este virus haya salido de un laboratorio en China». En su lugar, Daszak animó a los espectadores a culpar a «la caza y el consumo de la fauna silvestre».
 
La certeza de Daszak es muy problemática en varios aspectos. Los coronavirus conocidos más cercanos al Sars-CoV-2 se encuentran en el WIV, así que mucho depende de lo que él quiera decir con «relacionado con». Pero también es deshonesto en el sentido de que Daszak debe saber que el cultivo en el laboratorio no es la única forma en que los investigadores del WIV podrían haber causado un brote. Tercero, y esto no es culpa de Daszak, los medios de comunicación están haciendo la pregunta correcta a la persona equivocada.
 
Como se mencionó anteriormente, Daszak es el investigador principal nombrado en múltiples becas de EE.UU. que han sido destinadas al laboratorio de Shi. También es coautor de numerosos artículos con Shi Zheng-Li, incluyendo el artículo de 2013 en Nature que anuncia el aislamiento del coronavirus WIV-1 a través de pases (Ge et al., 2013). Uno de sus coautores es el autor del documento de recopilación en el que sus colegas de WIV situaron los cuatro coronavirus de murciélago completamente funcionales en células humanas que contenían el receptor ACE2 (Hu et al. 2017). Es decir, Daszak y Shi juntos son colaboradores y corresponsables de la mayor parte de la recolección y experimentación de alto riesgo publicada por el WIV.
 
Se necesita una investigación, pero ¿quién la hará?
Si el laboratorio de Shi tiene algo que ocultar, no sólo el gobierno chino será reacio a que se lleve a cabo una investigación imparcial. Gran parte del trabajo fue financiado por el contribuyente de EE.UU., canalizado allí por Peter Daszak y la Alianza EcoSalud. Prácticamente todas las organizaciones internacionales creíbles que en principio podrían llevar a cabo una investigación de este tipo, la OMS, el CDC de EE.UU., la FAO, el NIH de EE.UU., incluida la Fundación Gates, son asesores o socios de la Alianza EcoHealth. Si el brote de Sars-CoV-2 se originó en el trabajo sobre el coronavirus de murciélago en el WIV, entonces casi todas las instituciones importantes de la comunidad de salud pública mundial están implicadas.
 
Pero para resolver muchas de estas cuestiones no se requiere necesariamente una investigación costosa. Probablemente bastaría con inspeccionar los cuadernos de laboratorio de los investigadores del WIV. Todos los científicos investigadores guardan notas detalladas, por propiedad intelectual y otras razones, pero especialmente en los laboratorios de BSL-4. Como dijo Yuan Zhiming a la revista Nature en un artículo que marcaba la apertura de las instalaciones en Wuhan: «Les decimos [al personal] que lo más importante es que informen de lo que han hecho o no han hecho».
 
Los meticulosos registros de laboratorio, además de los registros de salud del personal y los informes de accidentes y cuasi accidentes son todos componentes esenciales (o deberían serlo) del trabajo del BSL. Su principal propósito es permitir el seguimiento de los incidentes reales. Se podría poner fin a muchas especulaciones con la publicación de esa información. Pero la WIV no la ha proporcionado.
 
Esto es desconcertante ya que el gobierno chino tiene un fuerte interés en producir esos registros. La completa transparencia podría disipar los malestares de la responsabilidad, especialmente en la cuestión de si el Sars-CoV-2 tiene un origen de ingeniería o de pases. Si Shi Zheng-Li y Peter Daszak están en lo cierto al afirmar que no se estaba estudiando nada similar al Sars-CoV-2, entonces esos cuadernos deberían exonerar definitivamente al laboratorio de haber hecho a sabiendas un Patógeno Pandémico real.
 
Dada la simplicidad y la utilidad de este paso, esta falta de transparencia sugiere que hay algo que ocultar. Si es así, debe ser importante. Pero entonces la pregunta es: ¿Qué?
 
Una investigación exhaustiva del WIV y su investigación del coronavirus de murciélago es un primer paso importante. Pero las verdaderas preguntas no son los percances específicos y las divulgaciones de los Drs. Shi o Daszak, ni del WIV, ni siquiera del gobierno chino.
 
Más bien, la pregunta más importante se refiere a la filosofía actual de predicción y prevención de pandemias. Deberían hacerse investigaciones profundas sobre la idea general de recolectar y contar los virus salvajes y luego realizar una peligrosa investigación recombinante «qué pasaría si» en laboratorios de alta tecnología pero falibles en bioseguridad. Este es un enfoque reduccionista, también observamos, que hasta ahora no ha logrado predecir o protegernos de las pandemias y puede que nunca lo haga.
 
Nota al pie: Este artículo fue actualizado el 3 de junio para ampliar las estimaciones de muertes por «Gripe Porcina», de 3.000 a de 3000 a 200.000.
 
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¿Hacia un «golpe suave» en España?

Por Germán Gorraiz López, 29 de mayo de 2020

Global Research

 El establishment del Estado español estaría formado por las subélites financiero-empresariales, políticas, militares, de la jerarquía católica, universitarias y de los medios de comunicación del Estado español, herederos naturales del legado del General Franco que habrían englobado todas las esferas de decisión (según la lectura del libro «Oligarquía financiera y poder político en España» escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet). Sin embargo, estas subélites sólo serían satélites que orbitan en la esfera de influencia del Opus Dei, la élite Alfa que habría engullido a todas las subélites del establishment y que habrían iniciado una estrategia de acoso y derribo del gobierno de Sánchez.

La primera fase de esta operación incluiría una ofensiva mediática para convertir al gobierno central en el único culpable de «la pésima gestión ante la crisis sanitaria». La segunda fase consistiría en la negativa del PP y Vox a implementar nuevas prórrogas del Estado de Alarma por ser «una dictadura constitucional que restringe las libertades individuales», intento que fracasó debido al cambio de actitud de Ciudadanos al apoyar al Gobierno de Sánchez en las dos últimas prórrogas. La tercera fase de la operación «Acoso y Demolición» tratará de aprovechar la incomodidad de amplios sectores de la ciudadanía durante el tiempo que dure el confinamiento así como la situación de deterioro de los autónomos y pequeños empresarios para iniciar «una Revolución Patriótica o Rojigualda» que a través de «cacerolas y escraches» desafiará al Gobierno al no cumplir con las restricciones incluidas en el actual Estado de Alarma.

En la actualidad, estamos asistiendo al inicio de la cuarta fase que consiste en la «judicialización de la política o activación de las querellas judiciales». Con este término nos referimos al «abuso de los procedimientos legales e internacionales para provocar un rechazo popular contra un opositor manteniendo una apariencia de legalidad» que tendría su expresión en el juicio abierto por la nueva estrella mediática del firmamento judicial, la juez Carmen Rodríguez-Medel contra el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, una ofensiva legal que continuaría con la presentación de una denuncia penal por homicidio imprudente contra el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, pero que tendría poca probabilidad de seguir adelante.

En caso de fracasar las fases anteriores, el establishment mantendría en su cámara la quinta fase conocida como «Ave Fénix» que intentará reeditar el Tejerazo de 1981, en el que los dirigentes políticos confinados en el Congreso fueron «invitados» a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraba intocable el statu quo dominante (establishment) asociado al sistema monárquico (Felipismo), el sistema político bipartidista, el eurocentrismo y la defensa de la «unidad indisoluble de la nación española». Así, tras el «golpe suave» y la disolución del Gobierno de Sánchez, asistiremos a la convocatoria de nuevas elecciones de las que surgirá un Gobierno de Salvación que procederá a adoptar medidas de austeridad siguiendo los dictados de la Troika europea. Estas medidas se traducirán en una drástica reducción de las prestaciones sociales que afectará a la duración y cuantía de las prestaciones por desempleo, pensiones de jubilación y viudedad, así como en una severa reducción de los salarios de los funcionarios, lo que supondrá de facto un retorno a los escenarios económicos. de la posguerra.

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Bayer llega a un acuerdo para negociar 85.000 demandas relacionadas con el cáncer y el herbicida Roundup

Por Jef Feeley, 26 de mayo de 2020
 
 
 
La empresa química y farmacéutica Bayer ha llegado a acuerdos verbales para resolver una parte sustancial de las aproximadamente 125.000 demandas por cáncer en Estados Unidos por el uso de su herbicida Roundup, según personas conocedoras de las negociaciones.
 
Los acuerdos, que aún no han sido firmados y que cubren alrededor de 50.000 a 85.000 demandas, son parte de un plan de 10.000 millones de dólares (unos 9.100 millones de euros) de Bayer para poner fin a una costosa batalla legal que la compañía heredó cuando adquirió Monsanto en 2018. Mientras que algunos abogados siguen negándose, los pagos por los casos resueltos oscilarán entre algunos millones de dólares y algunos miles de dólares cada uno, dijo una persona, que pidió no ser identificada porque no están autorizados a hablar en público.
 
Es probable que Bayer anuncie los acuerdos, que necesitan la aprobación de la junta de supervisión, en junio, dijeron personas relacionadas con las negociaciones. Ninguno de los acuerdos está firmado, aunque se espera que los abogados de los demandantes lo hagan el día del anuncio, dijo esa persona.
 
Las acciones subieron un 8% el lunes en la bolsa de Frankfurt.
 
Superar el desastre de Roundup es una prioridad para el director ejecutivo Werner Baumann, quien planeó la adquisición de Monsanto por 63.000 millones de dólares y ha sufrido las consecuencias legales desde entonces. El aumento de las demandas de Roundup, junto con tres grandes derrotas en los tribunales de EE.UU., ha afectado a las acciones de la empresa, arrastrando decenas de miles de millones de dólares del valor de mercado y llevando a los accionistas a emitir una reprimenda sin precedentes a Baumann la primavera pasada.
 
Pero desde el verano pasado, el director general ha mantenido a la empresa al margen de más juicios con jurado mientras participaba en conversaciones de mediación de alto nivel. El mes pasado, ganó el voto de confianza anual del 93% de los accionistas en medio de señales de que Bayer podría llegar pronto a una resolución.
 
«Un acuerdo de todas las demandas presentadas en EE.UU. por 10.000 millones de dólares debería ser un importante estímulo para el aumento del precio de las acciones de Bayer», dijo Markus Mayer, un analista del Banco Baader, el lunes por correo electrónico.
 
Una vez que se llegue a una resolución, Baumann tendrá que demostrar que su estrategia de combinar los productos farmacéuticos, la salud del consumidor y la agricultura tiene sentido. Algunos inversores tienen dudas sobre este enfoque.
 
Bayer se negó a comentar los detalles de las conversaciones. Chris Loder, un portavoz que reside en los EE.UU., dijo el viernes que la empresa ha hecho «progresos en las mediaciones» que se derivaron de las demandas. «La compañía no dará detalles sobre los resultados de los acuerdos o el momento en que se produzcan», dijo Loder en un comunicado enviado por correo electrónico. «Como hemos dicho anteriormente, la compañía considerará una resolución si es financieramente razonable y proporciona un proceso para resolver posibles litigios futuros».
 
Aunque el número exacto de acuerdos no está claro hasta el momento, la estimación de al menos 125.000 demandas es más del doble de la cantidad de demandas por Roundup que Bayer había reconocido hasta ahora. La compañía sólo ha reconocido haber presentado y notificado casos de alrededor de 52.500 hasta abril. Decenas de miles más están siendo consideradas en suspenso por los abogados de los demandantes en virtud de los acuerdos con Bayer, dijeron personas familiarizadas con las negociaciones. Ken Feinberg, el mediador principal de Roundup, dijo que en enero el total era de 85.000 y que probablemente aumentaría.
 
Bayer ha dicho que destinará 8.000 millones de dólares para resolver todos los casos actuales, incluidos los que están en suspenso, según algunas personas conocedoras de los acuerdos. Los acuerdos hasta ahora involucran muchas de las demandas más importantes contra la compañía. No está claro cuánto se destinará a los que ya han llegado a un acuerdo y lo que queda para los casos pendientes. Otros 2.000 millones de dólares se reservarán para cubrir futuras demandas que relacionen el herbicida con el linfoma no Hodgkin, dijeron las personas relacionadas con las conversaciones.
 
Según los términos de los acuerdos, Roundup seguirá vendiéndose en los EE.UU. para su uso en patios y explotaciones agrícolas sin ninguna advertencia de seguridad, y los abogados de los demandantes estarán de acuerdo en dejar de aceptar nuevos casos o de hacer publicidad para captar nuevos clientes. Debido a que algunos de los casos de Roundup están consolidados ante el Juez de Distrito de EE.UU. Vince Chhabria en San Francisco, es posible que tenga que aceptar el acuerdo de los que actualmente tiene pendientes.
 
Bayer comparte la responsabilidad después de que el tribunal determinase que Roundup causa cáncer
Sin embargo no hay seguridad de que con las decenas de miles de casos aún sin resolver la empresa tenga suficiente con los 8.000 millones de dólares que ha presupuestado para las demandas presentadas y pendientes. Bayer complicó las cosas el mes pasado al dar marcha atrás en algunos acuerdos y exigir a los abogados que aceptasen menos debido a las pérdidas relacionadas con la pandemia de Covid-19. Eso podría llevar a que más abogados cancelasen el acuerdo con la empresa.
 
Feinberg, el abogado de Washington al que Chhabria recurrió para supervisar las negociaciones del acuerdo, dijo la semana pasada que sigue siendo «cautelosamente optimista de que se alcanzará un acuerdo nacional». Reconoció que las consecuencias de Covid-19 «han ralentizado el impulso» en las conversaciones.
 
Los acuerdos están diseñados para resolver las reclamaciones de que Roundup, cuyo ingrediente activo es el glifosato, causó linfoma no Hodgkin en algunos usuarios. La compañía niega que Roundup o el glifosato causen cáncer, una posición respaldada por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Aún así, después de que las pérdidas de Bayer en los tribunales estimularan un aumento de nuevas demandas, inversionistas como Elliott Management instaron a la compañía a buscar un acuerdo integral.
 
Feinberg envió mediadores para supervisar las reuniones entre los abogados de Bayer y los abogados de los demandantes, que negociaron únicamente en nombre de sus clientes. La empresa ha elaborado varios calendarios de pagos, aunque ninguno excederá los tres años.
 
En este momento, sólo un puñado de abogados están pidiendo mayores indemnizaciones. James Onder, un abogado de San Luis que maneja más de 24.000 casos de Roundup, dijo la semana pasada que ha rechazado las ofertas de acuerdo que dejarían a sus clientes con tan sólo 5.000 dólares cada uno.
 
Las propuestas de Bayer «han sido insultantes», dijo Onder en una entrevista. La compañía está tratando de «presionar a los más vulnerables de nuestra sociedad para que acepten acuerdos minúsculos, con la esperanza de que se acobarden ante las repetidas y poco convincentes amenazas de bancarrota de Monsanto». Onder dijo que se está preparando para los juicios en St. Louis del año que viene.
 
Las personas relacionadas con las conversaciones han dicho que los abogados de Bayer usaron la amenaza de llevar a Monsanto a la bancarrota para que la gente acepte indemnizaciones más bajas. Otras compañías, incluyendo Purdue Pharma, solicitaron protección a corto plazo de los acreedores para hacer frente a una creciente ola de demandas por su analgésico opiáceo OxyContin.
 
En un movimiento sorprendente, Bayer también está presionando mediante apelaciones en las primeras demandas que perdió en los tribunales. En total, los jurados de tres juicios ordenaron a la compañía pagar un total de 2.400 millones de dólares en daños y perjuicios. Los jueces más tarde redujeron esas indemnizaciones a 191 millones de dólares.
 
El primer veredicto del Roundup proviene de un jurado de un tribunal estatal de California, que consideró a Monsanto responsable de un linfoma no Hodgkin en 2018 y le concedió 289 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Un juez más tarde lo redujo a 78,5 millones de dólares. Los alegatos orales de la apelación están programados para el 2 de junio en San Francisco.
 
Negarse a incluir sentencias pasadas en el acuerdo puede ser una señal para futuras reclamaciones de que Bayer no se limitará a dar la espalda y pagar, dijo Carl Tobias, un profesor de la Universidad de Richmond que se especializa en derecho de daños colectivos.
 
«Dice que los defenderán a través de las apelaciones, que pueden tardar años en resolverse», dijo Tobias. «Mientras tanto, la gente morirá».
 
Los acuerdos también limitan la admisibilidad de los pagos en los casos de linfoma no Hodgkin y a aquellos en los que los demandantes murieron de ese cáncer específico en la última década, según una hoja de condiciones de Bayer revisada en enero por Bloomberg News. Los usuarios de Roundup que culpen al producto de causar sus cánceres de mieloma múltiple no recibirán nada según este acuerdo.
 
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