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Contaminación del aire, enfermedades mentales y Covid-19

por Graham Peebles, 8 de junio de 2020
 
Dióxido de nitrógeno sobre la Península Ibérica del 14 al 15 de marzo de 2020 y en el mismo periodo de 2019   –   Derechos de autor  Contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 Los confinamientos impuestos en respuesta al Covid-19 han obligado a millones de personas a permanecer en sus casas, los negocios cerraron y se extendió un silencio generalizado. El principal beneficiario de los mencionados controles ha sido el medio ambiente natural; en particular, se ha producido una drástica reducción de la contaminación atmosférica en todas partes. Sin embargo, a medida que los países empiezan a levantar las restricciones, los niveles de tráfico por carretera vuelven a aumentar y la contaminación atmosférica y acústica se incrementa.
 
Los cambios en los patrones de trabajo y la vida diaria han creado una oportunidad única para reimaginar cómo vivimos y trabajamos. El medio ambiente debe ser el centro de cualquier nuevo patrón; muchas personas reconocen esto y la importancia de no «volver atrás». Algunas ciudades de Europa ya están respondiendo positivamente (Milán, Londres, Bristol, por ejemplo), proponiendo zonas sólo para peatones junto con un aumento de los carriles para bicicletas, y los resultados de una reciente encuesta de la Asociación de Automovilistas (AA) en Gran Bretaña son alentadores. «La mitad de los encuestados dijo que caminarían más y el 40% tenía la intención de conducir menos… para mantener el aire más limpio y proteger el medio ambiente». Además, alrededor de un cuarto dijo que planeaban continuar trabajando más desde casa, así como viajar menos.
 
Muerte por inhalación
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 90% de la población mundial respira aire sucio y tóxico. La mayor parte de la contaminación del aire es el resultado de la quema de combustibles fósiles para la generación de calor y energía (por ejemplo, centrales eléctricas de petróleo y carbón y calderas) y la combustión de combustible de los vehículos – coches, motos, camiones, etc. Todo ello no sólo arroja toxinas al aire sino que también genera enormes niveles de contaminación acústica.
 
Se dice que la contaminación atmosférica mata alrededor de 9.000.000 de personas al año, lo que la convierte en el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. Los niños son particularmente vulnerables; inhalan más toxinas que los adultos, tienden a pasar mayores períodos de tiempo al aire libre y son más activos. Los efectos perjudiciales pueden ser duraderos y afectar a su salud física y mental, así como a su educación.
 
Francia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
El aire contaminado es también un factor importante en la susceptibilidad de una persona al Covid-19. La contaminación del aire, en particular el dióxido de nitrógeno (NO2), así como las partículas en suspensión (PM) -ambas liberadas por los vehículos que queman combustibles fósiles- causan y agravan los problemas respiratorios. Un estudio universitario realizado en Alemania encontró que del total de muertes por coronavirus en 66 regiones administrativas de Italia, España, Francia y Alemania, «el 78% de ellas ocurrieron en sólo cinco regiones, y éstas fueron las más contaminadas».
 
Los resultados de la investigación «indican que la exposición a largo plazo a este contaminante puede ser uno de los contribuyentes más importantes a la mortalidad causada por el virus Covid-19… envenenar nuestro medio ambiente significa envenenar nuestro propio cuerpo, y cuando experimenta estrés respiratorio crónico [Covid-19, por ejemplo] su capacidad para defenderse de las infecciones es limitada». Un estudio independiente realizado en los Estados Unidos muestra que incluso pequeños aumentos de «una sola unidad» en la contaminación de partículas en los años anteriores a la pandemia están relacionados con un aumento del 15% en las muertes. Un aire más limpio en Londres o Nueva York, por ejemplo, en el pasado podría haber salvado cientos de vidas.
 
La contaminación del aire afecta a todos, pero, como era de prever, los miembros más pobres de la sociedad, incluidas las personas de grupos negros y de minorías étnicas (BAME), son los más afectados, y también parecen ser los que corren más riesgo de infección por Covid-19. En la Gran Bretaña multicultural, por ejemplo, las personas de las zonas desfavorecidas han tenido una tasa de mortalidad por coronavirus al doble de la tasa de los habitantes de las zonas ricas. Y los de origen BAME -que constituyen alrededor del 13% de la población del Reino Unido- representan un tercio de los pacientes de coronavirus que ingresan en las unidades de cuidados críticos de los hospitales. Patrones similares han ocurrido en otros países europeos con ciertas minorías, así como en los EE.UU. Los estadounidenses negros representan alrededor del 14% de la población de los Estados Unidos, pero representan el 30% de los que han contraído el virus. En Noruega, las personas nacidas en Somalia tienen tasas de infección más de 10 veces superiores a la media nacional.
 
Italia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
Las causas sociales detrás de las estadísticas son complejas. Muchas personas de los grupos BAME viven en viviendas saturadas en zonas extremadamente contaminadas y trabajan en trabajos de alto riesgo y de baja remuneración. La dieta de algunas comunidades de BAME es pobre y (en parte como resultado) existe una propensión a trastornos de salud subyacentes como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la obesidad y las enfermedades respiratorias, todo lo cual hace que las personas sean más vulnerables al Covid-19.
 
La pobreza es la mayor causa de muerte en el mundo, y el Covid-19 es, al parecer, la aportación más reciente a las causas sintomáticas de muerte de los pobres, los vulnerables y las personas pertenecientes a minorías, que, en muchos casos, son una misma cosa.
 
Además de causar millones de muertes y diversas afecciones respiratorias, la contaminación del aire se está vinculando cada vez más a una serie de enfermedades mentales, entre ellas la depresión, la bipolaridad y, según un estudio realizado en el Reino Unido, las manifestaciones psicóticas en los niños.
 
Se estima que 300 millones de personas en el mundo sufren de depresión, un número similar está afectado por la ansiedad. Muchos aspectos de la vida contemporánea contribuyen a las enfermedades de salud mental. Varios estudios de los últimos años muestran que la contaminación del aire es uno de ellos. Se sabe que los contaminantes de partículas más finas llegan al cerebro a través del torrente sanguíneo y la nariz, según informa The Guardian, causando una mayor inflamación del cerebro, «daño a las células nerviosas y a los cambios en la producción de la hormona del estrés, que se han relacionado con una mala salud mental». También se ha demostrado que la contaminación atmosférica cuadruplica el riesgo de depresión en los adolescentes y se la relaciona con la demencia.
 
Junto con la contaminación acústica, los estudios muestran que el aire sucio alimenta los síntomas de la apnea del sueño y puede perturbar el sueño al exacerbar el asma, la EPOC u otras enfermedades respiratorias o crónicas. Esto, a su vez, crea una mayor vulnerabilidad a la depresión y la ansiedad, así como al actual virus Covid-19.
 
Cambiar el comportamiento
La contaminación del aire es un veneno. Estamos literalmente respirando compuestos tóxicos que nos están enfermando, física y mentalmente. Se necesitan medidas urgentes y duraderas para reducir al mínimo absoluto los niveles de contaminación del aire. Esto requiere que la humanidad reduzca drásticamente su dependencia de los combustibles fósiles.
 
Para que esto suceda, es necesario que haya un gran cambio de actitud, que desencadene un cambio de comportamiento y mayores niveles de responsabilidad ambiental. El consumismo (incluyendo el consumo de productos alimenticios de origen animal) es la principal causa de la emergencia ambiental, incluyendo la contaminación del aire. Es necesario detener el consumo excesivo e innecesario, promoviendo y adoptándose a las necesidades y no el exceso como principio rector. Se reduzcan las dietas de carne y lácteos y se fomente la tendencia a las dietas vegetarianas.
 
Al mismo tiempo, es necesario aumentar la inversión en fuentes renovables de generación y suministro de energía en todo el mundo. Se deben eliminar todos los viajes innecesarios (incluidos los viajes en avión) y (cuando sea práctico) se debe realizar un movimiento estratégico para pasar del automóvil al transporte público: fiable y limpio, en bicicleta y a pie. El transporte debe ser de propiedad pública y funcionar como un servicio, no con fines lucrativos. China, con el 99% de la flota eléctrica total del mundo, lidera la electrificación del transporte público. Además, el gobierno chino ha invertido considerablemente en coches eléctricos y ha establecido un objetivo del 40% de vehículos eléctricos para 2025.
 
El embellecimiento de nuestros pueblos y ciudades (donde vive actualmente más del 50% de la población mundial) va de la mano de la reducción del tráfico y la promoción de modos de transporte limpios. Se necesitan iniciativas audaces e imaginativas que den prioridad al medio ambiente y al bienestar humano por encima de las preocupaciones corporativas. Secciones enteras de ciudades y pueblos, calles principales y sitios abandonados podrían ser rediseñados como espacios verdes pacíficos. Y aunque muchos temen el cierre de los comercios y la lenta muerte de las calles comerciales, la posibilidad de convertir estas áreas en parques y jardines, se presenta y debe ser aprovechada.
 
Todo surge de un cambio en el pensamiento. La emergencia ambiental es la mayor crisis a la que se enfrenta la humanidad; con cada nuevo informe que se publica el alcance y la profundidad de la crisis se hace cada vez más evidente, la necesidad de actuar es más urgente. Hasta la fecha, la complacencia de los gobiernos y las empresas, así como de grandes sectores de la población, ha sido sorprendente y vergonzosa; esto debe cambiar ahora.
 
El Covid-19 obligó a los gobiernos a actuar (aunque en muchos casos de manera inadecuada); el mismo sentido de urgencia debe aplicarse a la lucha contra la contaminación del aire, que, repito, es responsable de al menos nueve millones de muertes al año, y de una emergencia ambiental de mayor alcance. La pandemia ha dado al medio ambiente natural un breve respiro de los abusos humanos; a medida que los países se «abren», tenemos la oportunidad de adoptar un nuevo enfoque responsable de la vida y no volver a las viejas formas destructivas.
 
Graham Peebles es un escritor independiente y creó The Create Trust en 2005 y ha dirigido proyectos educativos en la India, Sri Lanka, Palestina y Etiopía, donde vivió durante dos años trabajando con niños de la calle, con menores de 18 años que trabajan en el comercio sexual y realizando programas de formación de profesores. Vive y trabaja en Londres.
 
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Nuevas tecnologías para el aprovechamiento de la energía solar

Por Eleanor Greene y Sytonia Reid

greenamerica.org

La energía solar está en auge. En algunas partes del mundo la energía solar es ahora más barata que la obtenida de la quema del carbón, y según Bloomberg obtener energía del sol será la opción energética más barata a nivel mundial en menos de diez años.

Incluso las grandes empresas de servicios públicos están adoptando con rapidez la energía solar y la eólica, que también está mejor preparada que la obtenida del carbón en términos de coste). The New York Times informaba que Xcel Energy, que suministra energía a medio país, desde Colorado a Texas pasando por Michigan, ha propuesto la construcción de grandes plantas de energía solar y eólica en Colorado, y los precios ofrecidos están por debajo de la construcción de una central térmica. El proveedor de energía de la costa Oeste, Pacific Gas & Electric, se comprometió a que la energía renovable, incluida la solar, represente antes del año 2031 el 55% de su aporte de energía. Muchos expertos creen que California alcanzará el 50% de energías renovables en el año 2025, incluso tal vez antes.

Cada vez con un mayor dominio de la tecnología, los investigadores están explorando nuevas formas de generar energía solar para cubrir las necesidades humanas. Los métodos innovadores para aprovechar la energía solar, tales como las baldosas solares adhesivas o las tejas solares, pueden llegar pronto a nuestros barrios.

Energía solar para cada hogar

Sunflare, una nueva empresa con sede en Los Ángeles, espera convertirse en una empresa puntera en la fabricación de paneles solares ligeros. En comparación con los paneles solares convencionales, los paneles de Sunflare tienen el mismo aspecto azul metálico, pero las semejanzas se acaban ahí.


Los paneles de esta empresa son delgados, flexibles y muy livianos. En lugar de silicio y vidrio, Sunflare usa un sustrato de acero inoxidable con cobre, indio, galio y seleniuro para fabricar un semiconductor de sólo unos micrómetros de espesor.

Los paneles rectangulares de Sunflare tienen un tamaño estándar, pero se pueden fabricar a la medida. Hay paneles extremadamente finos que tienen más posibilidades. En lugar de utilizar pesados marcos de aluminio y tener que contratar a instaladores expertos, los paneles de Sunflare se adhieren a casi cualquier superficie con un adhesivo especial, y debido a que son flexibles, pueden adaptarse a las superficies curvas y no sólo a las planas.

Si una rama sombrea un panel solar tradicional, eso supone la desactivación de ese panel o una serie de paneles, explica la directora de marketing de Sunflare, Elizabeth Sanderson. Elizabeth dice que los paneles de Sunflare tienen más diodos, lo que ayuda a que sólo deje de producir el área sombreada. Además, estos paneles se pueden usar en aquellas viviendas sin conexión a la red en las que no pueden colocarse los paneles rectangulares, como viviendas rodantes, casas pequeñas, caravanas, etc.

Uno de los primeros clientes de Sunflare colocó estos paneles en una pequeña casa en España, lo que le ha permitido independizarse de la red. Y Vistabule, fabricante de remolques de acampada, está trabajando con Sunflare para incorporar paneles solares en el techo de sus remolques.


Sanderson dice que se muestra optimista con las aplicaciones comerciales de estos productos: “Los paneles de silicio son cuatro veces más pesados que los paneles de Sunflare”.

Los techos de almacenes y centros de distribución a menudo no pueden soportar este tipo de peso. Además, los propietarios de edificios comerciales no se muestran muy dispuestos a que se perforen sus techos para instalar aditamentos. Pero sí pueden mostrarse dispuestos a instalar panes de Sunflare: quitar la lámina y pegar. Son paneles duraderos y proporcionan aislamiento al edificio. Todo son ventajas.

Debido a que Sunflare se encuentra en sus inicios y al comienzo de su ciclo de vida tecnológico, sus precios son entre un 50% y un 100% más altos que los paneles tradicionales. Sin embargo, esta brecha se va reduciendo a medida que van disminuyendo los costes de instalación. Sunflare está a la espera de obtener la certificación de seguridad para la instalación de este tipo de paneles en los tejados.

Resolviendo el problema de almacenamiento

No podemos dejar de hacer referencia en lo que se refiere a la utilización de la energía solar sin hablar de Tesla. Con sus grandes inversiones y su constante presencia en los medios, Tesla ha pasado con rapidez de la fabricación de vehículos al empleo de la energía solar en las viviendas.

En el pasado, una de las grandes preocupaciones con la energía solar era cómo almacenar la energía generada durante el día para luego usarla durante la noche. En 2015, Tesla lanzó su Powerwall, una enorme batería de iones de litio para el almacenamiento que resuelve el problema. Cada batería Powerwall puede almacenar diez kilovatios hora (kWh) de electricidad. En comparación, una batería de automóvil sólo tiene aproximadamente 1,2 kWh.


Powerwall es la más conocida de algunos productos que permiten el almacenamiento de la energía obtenida mediante el sol. LG, Panasonic, MMW y Nissan, así como otras empresas, venden baterías para el hogar similares a la Powerwall (Nissan utiliza baterías recicladas de los vehículos eléctricos para alimentar su batería xStorage, que es aproximadamente 1000 dólares más barata que la de Tesla).

Tejados solares

Tesla comenzó a admitir pedidos para la instalación de techos solares en el mes de mayo pasado. Las tejas solares del tejado son idénticas a las tejas comunes, ya sean tejas grises, de pizarra o las tejas españolas de arcilla. Pero las tejas de Tesla generan energía. Los tejados solares de Tesla se ofrecen con cuatro texturas distintas y pueden instalarse en el tejado o simplemente en un lugar soleado.


Los consumidores pensábamos que pasarían años o décadas antes de que los tejados solares llegasen a los mercados. Pero en enero de 2018, Tesla confirmó que los tejados solares se habían instalado en las viviendas de los ejecutivos de la empresa, y ya comenzó la instalación en las viviendas de clientes.

Como se puede apreciar, dicha instalación constaría unos 52.200$ (tejado + batería). En esta estimación hay que considerar los siguientes aspectos:

  • Valor de la energía. Es el valor de la energía producida por nuestro tejado solar, durante 30 años. Está basado en el precio de la electricidad en nuestra zona, y suponiendo una inflación anual del 2%. Este dato también dependerá del uso que se haga de la electricidad, de la capacidad de almacenamiento, y de las regulaciones de las compañías eléctricas.

  • Coste del tejado. En este precio ya se incluyen los materiales, instalación, y eliminación del antiguo tejado.

  • Coste de la batería Powerwall. Dentro del precio de la batería de Tesla, se incluye su instalación. Aquí es importante señalar los beneficios de las baterías en una instalación fotovoltaica: usar más energía producida, y seguir funcionando a pesar de cortes de suministro eléctrico.

  • Crédito fiscal. Esta cifra está relacionada con incentivos fiscales asociados con la instalación y las baterías, y relativos a los Estados Unidos.

  • Valor ganado en 30 años. El valor de la energía producida con el tejado solar podría ser superior al coste del tejado, ganando valor con el tiempo.

http://blog.is-arquitectura.es/2017/05/16/precio-de-la-teja-solar-de-tesla/

Tesla dispone de una calculadora en su página web para calcular el coste del tejado solar en función del tamaño de su tejado, descontando el valor de la energía generada y los incentivos fiscales disponibles. Para la vivienda de Eleanor Greene, editora asociada de Green America, de 92 metros cuadrados, situada en Washington D.C., y con un coste de 90 dólares en consumo energético al mes, la calculadora estimó un coste neto de 37 dólares al mes (comparado con un promedio de 22 dólares/mes para las tejas comunes) durante los 30 años de vida de capacidad solar del tejado.

Tesla garantiza que las losetas durarán el mismo tiempo que su vivienda, incluso si dejan de producir electricidad después de 30 años.

Tesla anunció recientemente que colocará secciones en 800 tiendas Home Depot en todo el país para vender sus paneles solares , baterías Powerwall y Solar Roofs, y Loewe también está en conversaciones para vender los productos solares de Tesla.

Ventanas solares

Aunque suene como a un mundo de fantasía, las ventanas solares podrían estar en el mercado muy pronto. Una ventana solar es una ventana de vidrio transparente que utiliza la luz del sol para generar electricidad, del mismo modo que un panel solar.

Las malas noticias es que las ventanas solares todavía están en la fase de desarrollo. El propósito de las ventanas solares es el de dejar pasar la luz, pero la tecnología también debe permitir un equilibrio correcto entre la luz que captura el vidrio de la ventana para obtener energía y la luz que debe pasar para iluminar la habitación.

Las buenas noticias es que la empresa ya ha conseguido ventanas solares que funcionan, lo que sugiere que estas tecnologías pueden estar disponibles para los consumidores antes de lo que pensamos.

En 2017, Solar Window Technologies anunció una asociación con Triview Glass Industries para la fabricación de los productos SolarWindows que pueden generar electricidad. La clave de esta nueva tecnología está en los revestimientos transparentes líquidos de Solar Window Technologies que hacen que el vidrio actúe como un dispositivo fotovoltaico.


Una vez que se alcance la etapa de comercialización, la empresa con sede en Maryland planear utilizar estas ventanas para convertir los enormes rascacielos en generadores verticales de energía.

Nuestra empresa está escribiendo un importante capítulo sobre la comercialización e instalación en grandes superficies de paneles fotovoltaicos orgánicos”, dice el Director General John A. Conklin.

Las viviendas consumen el 40% de la electricidad producida en los Estados Unidos y la empresa anticipa que los revestimientos SolarWindow podrían reducir los 150 mil millones de dólares anuales que cuesta la electricidad a la mitad, según los modelos de la empresa, situando estos revestimientos en los cuatro lados de un edificio comercial.

Además de sus productos de ventanas solares para empresas, la empresa también está desarrollando vidrio para ventanas de las zonas residenciales.

Mientras tanto, Physee, una empresa de energía de los Países Bajos, ha patentado ventadas solares similares fabricadas con vidrio transparente de doble pared. Physee ya instalado con éxito estas PowerWindows en edificios de oficinas comerciales en el distrito comercial Zuidas de Amsterdam y planea instalar 1850 metros cuadrados en el edificio de apartamento BOLD de Amsterdam.


Pintura solar

En junio de 2017, el Instituto de Tecnología de Melbourne (RMIT) de Australia anunció que había desarrollado una pintura solar que podía general energía a partir del sol.

Dirigido por el Dr. Torben Daeneke, el equipo inventó una pintura fabricada con óxido de titanio, un ingrediente común en la pintura y en los filtros solares, y sulfuro de molibdeno, un compuesto que absorbe la humedad del aire. Esta combinación química recoge tanto la luz solar como la humedad de modo que convierte el agua en combustible de hidrógeno, así como oxígeno.


El Dr. Daeneke explicó en el Sydney Morning Herald que el producto final de la pintura debería incluir membranas que puedan recoger el hidrógeno de manera selectiva para su uso como fuente de energía.

En el pasado, la obtención de hidrógeno dependía de procesos sucios, tales como la quema de combustibles fósiles. La pintura del RMIT demuestra que el hidrógeno puede ser una fuente de energía limpia cuando se obtiene el hidrógeno a partir de energías renovables.

 

Energía solar en las ciudades

Danny Kennedy ha estado trabajando en el asunto de la energía solar durante mucho tiempo, como defensor de las energías limpias en Greenpeace en los años 90, y fundó Sungevity, la empresa de instalación de energía solar en los tejados, en 2007. Forma parte del Green Circle de Green America, que congrega a líderes de la Industria para impulsar la industria solar, que progresa rápidamente desde 2002. Ahora, Kennedy trabaja con empresarios del Fondo de Energía Limpia de California, que se encuentra en las fases iniciales de proyectos de energía limpia, y Powerhouse, un vivero de nuevas empresas de energía limpia.

Su pretensión es que la gente pueda acceder más fácilmente a la energía solar. Pero lo que realmente le entusiasma en ver que la gente está empezando a colocar paneles solares en los lugares más inesperados, como en los recipientes para la basura alimentados con energía solar, de Bigbelly (empresa con la que no tiene relación).

Debido a que ahora la energía solar es lo suficientemente barata, se puede instalar un motor en el cubo de la basura para que se compacte la basura, de modo que se vacíen los cubos cuando estén completamente llenos”, explica Kennedy. “El resultado es menos basura en las calles y una recogida más eficiente, lo que ahorra en las ciudades muchos miles de dólares”.


Kennedy dice que los sistemas de bicicletas compartidas que no serían lo mismos sin la energía solar, especialmente aquellos sin sistemas de aparcamiento, como el de la empresa Mobike, con la que Kennedy se reunió el verano pasado. Las bicicletas de Mobike tienen un panel solar en la cesta, que conecta el candad0 de la bicicleta y el GPS con una aplicación para teléfono, para que el cliente pueda ubicar, reservar y desbloquear fácilmente la bicicleta que quiere usar. Sin la energía solar, todo el proceso automatizado requeriría de una costosa batería, dice Kennedy. Y agrega que más facilidad en el uso de la bicicleta implica menos viajes en automóvil, lo que disminuye la contaminación del tráfico y la congestión.

Un brillante futuro

En 2016, la energía solar se convirtió en la fuente de energía de más rápido crecimiento en los Estados Unidos, y el mayor empleador de todas las industrias energéticas, con alrededor de 370.000 empleados, en comparación con los 187.000 de todos los combustibles fósiles combinados, según el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. El precio de la energía solar cayó un 165 por ciento entre 1975 y 2015, ya que los megavatios instalados en todo el mundo pasaron de dos a 65.000 en el mismo período, según un informe de Bloomberg y el Earth Policy Institute.


Dadas las duras realidades de la crisis climática, el inminente acercamiento del mundo al pico de carbón y el pico de petróleo, y la rápida adopción de la energía solar en todo el mundo, Kennedy habla de un futuro brillante para la energía solar, y espera más innovaciones solares no tardando mucho.

» Estados Unidos fue pionero en algo que literalmente cambió el mundo «, dice Kennedy. “La energía fotovoltaica, inventada por Bell Labs en 1954, ya está y seguirá transformando completamente la civilización hasta que nos convirtamos en una sociedad completamente solar «.

 

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10 monos y un Escarabajo: Volkswagen vuelve a engañar con las emisiones de sus vehículos

Por Jack Ewing, 25 de enero de 2018

The New York Times

FRANKFURT – En 2014, para comprobar los efectos nocivos del escape de los vehículos diésel en la salud humana, los científicos de un laboratorio de Albuquerque llevaron a cabo un experimento inusual: Diez monos encerrados en cámaras herméticas, mirando dibujos animados como entretenimiento, mientras inhalaban humos de un Volkswagen Beatle diésel.

Los fabricantes de automóviles alemanes financiaron el experimento en un intento de probar que los vehículos diésel con la última tecnología eran más limpios que los modelos más antiguos. Pero los científicos estadounidenses que llevaron a cabo la prueba no eran conscientes de un hecho crucial: el Beatle proporcionado por Volkswagen había sido manipulado para producir niveles de contaminación que eran mucho menos dañinos en el laboratorio que en la carretera.

Los resultados fueron manipulados deliberadamente.

La investigación de los monos de Albuquerque, de la que no se había informado con anterioridad, es una nueva vertiente en un escándalo sobre las emisiones que ya ha forzado a Volkswagen a declararse culpable de fraude federal y cargos de conspiración en los Estados Unidos y a pagar más de 26 mil millones de dólares en multas.

La empresa admitió haber instalado software en los vehículos, lo que les permitía hacer trampas en las pruebas de emisiones. Pero los procedimientos legales y los registros del gobierno muestran que Volkswagen y otros fabricantes de automóviles europeos también participaron en un intento prolongado y bien financiado de llevar a cabo investigaciones que esperaban que influyeran en el debate político y preservaran los privilegios fiscales para el combustible diésel.

Los detalles del experimento de Albuquerque han sido divulgados en una demanda judicial presentada contra Volkswagen en los Estados Unidos, ofreciendo una rara visión de la investigación respaldada por la industria. La organización que encargó el estudio, European Research Group on Environment and Health in the Transport Sector, recibió su financiación de Volkswagen, Daimler y BMW. Cerró el año pasado en medio de una controversia sobre su trabajo.

La organización, conocida por sus iniciales en alemán, E. U. G. T., no hizo ninguna investigación por sí misma. Más bien, contrató a científicos para realizar estudios que pudieran defender el uso del vehículo diésel. Patrocinó una investigación que intentaba cuestionar la decisión del año 2012 de la Organización Mundial de la Salud de clasificar los gases de escape de los vehículos diésel como carcinógenos. Financió estudios que arrojaban dudas sobre si la prohibición de los vehículos diésel más antiguos en las ciudades reduciría o no la contaminación. Se produjo una evaluación dudosa de los datos que mostraban que la contaminación de los vehículos diésel superaba con creces los niveles permitidos en ciudades como Barcelona.

Industrias como la alimentaria, química y farmacéutica tienen un largo historial de apoyo a la investigación a favor de sus agendas políticas. Sin embargo, el grupo de fabricantes de automóviles promocionó sistemáticamente la afirmación del sector de que el diésel era respetuoso con el medio ambiente, una afirmación que ahora se veía cuestionada por el escándalo de Volkswagen.

Margaret Douglas, presidenta de un panel que asesora al sistema de salud pública escocés sobre cuestiones de contaminación, comparó el comportamiento de los fabricantes de automóviles con la industria tabacalera. Tal como las compañías tabacaleras promovieron la adicción a la nicotina, dijo la Sra. Douglas, los fabricantes de automóviles presionaron para obtener exenciones fiscales que convirtieron a los conductores europeos en dependientes de los vehículos diésel.

Hay muchos paralelismos entre estas dos industrias en la forma en que tratan de minimizar el daño y alentar a la gente a volverse adicta «, dijo Douglas.

Volkswagen, Daimler y BMW dijeron que el grupo de investigación hizo un trabajo científico legítimo. «Todo el trabajo de investigación comisionado con la E. U. G. T. E. fue acompañado y revisado por un comité asesor de investigación compuesto por científicos de renombradas universidades e institutos de investigación «, dijo Daimler en una declaración.

Daimler y BMW dijeron que no sabían que Volkswagen en el experimento con los monos de Albuquerque había preparado el vehículo para obtener datos falsos. Volkswagen dijo en una declaración que los investigadores no habían logrado publicar un estudio completo.

No fue por falta de esfuerzos.

Documentos presentados en procedimientos legales muestran que en agosto de 2016 Michael Spallek, el director del grupo de investigación de los fabricantes de automóviles, envió un correo electrónico a Lovelace Respiratory Research Institute, la organización de Albuquerque que llevó a cabo las pruebas con monos. «El punto de vista de la E. U. G. T. E. es que es hora de finalizar el informe y presentar o discutir los problemas del estudio de una manera científica lo antes posible «, escribió el Sr. Spallek.

Eso fue casi un año después de que Volkswagen admitiera haber equipado a millones de vehículos diésel vendidos en Estados Unidos y Europa con «dispositivos de manipulación» ilegales que ponían en marcha controles de contaminación cuando el software detectaba que se estaban realizando pruebas en un laboratorio. En otras ocasiones, los dispositivos permanecían desconectados, lo que permitía a los coches producir más óxidos de nitrógeno que un camión que recorre largas distancias.

El Sr. Spallek declinó realizar comentarios, diciendo que su contrato le prohibía discutir el trabajo del grupo de investigación.

En la década de 1990, los fabricantes de automóviles utilizaron su influencia política para persuadir a los líderes europeos de que el diésel ayudaba a luchar contra el cambio climático porque quemaba de manera más eficiente el combustible. Como resultado, casi todos los países europeos ahora gravan el gasóleo a una tasa más baja que la gasolina, haciéndolo más barato en las estaciones de servicio.

Los fabricantes de automóviles sostenían que la moderna tecnología había resuelto el gran inconveniente del diésel: las emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas finas de hollín que pueden contribuir al asma, ataques cardíacos y cáncer.

David King, un ex asesor científico jefe del gobierno británico, recordó haber sido enviado a un laboratorio a principios de los años 2000, donde 10 vehículos diésel funcionaban sobre unos rodillos. El aire estaba tan limpio que el Sr. King, un asmático, podía respirar sin problemas.

Lo que el Sr. King no sabía es que la mayoría de los fabricantes de automóviles europeos habían construido sus coches diésel para pasar las pruebas de emisiones de laboratorio y nada más. En el camino, según estudios recientes de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Alemania, los automóviles diésel de casi todos los fabricantes europeos emitieron gases tóxicos en cantidades muy superiores a las permitidas por la ley.

Todos fuimos engañados por los fabricantes de automóviles «, dijo el Sr. King en una entrevista.

El costo para la salud pública no se puede ignorar. En 2012, 72.000 personas murieron prematuramente en Europa debido a la contaminación por dióxido de nitrógeno, que proviene principalmente de los vehículos diésel, según un informe publicado el año pasado por una comisión del Parlamento Europeo.

La investigación patrocinada por la industria «todos tienen el mismo objetivo fundamental», dijo Joachim Heinrich, un experto en salud ambiental de la Universidad de Munich que ha dedicado su carrera a estudiar los efectos de la contaminación atmosférica,»a saber, debilitar o desacreditar la regulación – para decir’ las pruebas no están tan claras,» no deberíamos tomárnoslo tan en serio,» tenemos que pensar más en este asunto».

El grupo de investigación de los fabricantes de automóviles se creó en 2007, ya que Volkswagen estaba intentado impulsar la comercialización de la tecnología diésel en los Estados Unidos, que tiene unos límites más estrictos en las emisiones de óxido de nitrógeno que Europa. El Sr. Spallek, director ejecutivo, había sido el director médico en jefe de la división de vehículos comerciales de Volkswagen.

Los efectos negativos para la salud del gasóleo empezaban a llamar la atención. Las zonas en las que el gasóleo estaba restringido eran abundantes en Europa, lo que suponía una amenaza para los fabricantes de automóviles, ya que esto desalentaba las ventas de vehículos diésel.

En respuesta, el grupo de investigación financió dos estudios que concluyeron que las zonas de bajas emisiones sólo tenían un efecto marginal en los niveles de contaminación. Pero los estudios utilizaron una metodología dudosa, dijo la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente en un informe publicado el año pasado.

Sin embargo, los estudios del grupo industrial sobre las zonas de bajas emisiones fueron influyentes. Fueron citados en los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y del Instituto Nacional para la Excelencia de la Salud y la Atención, un organismo público en Gran Bretaña que proporciona orientación sobre la atención de la salud.

En otra parte, un tribunal regional de Austria citó la investigación en una resolución de 2014 contra los residentes de Graz que habían demandado a las autoridades para que restringiesen el tráfico de los vehículos diésel. La decisión, del Tribunal Administrativo del Estado de la provincia de Estiria, calificó el estudio de «exhaustivo» y dijo que demostraba que el efecto de las zonas de bajas emisiones sobre la contaminación por hollín fino era «menor de lo esperado». La decisión no mencionó que el estudio había sido financiado por la industria automovilística.

Los responsables del grupo de investigación también intentaron influir en el debate público. En 2016, Helmut Greim, presidente de la junta consultiva de investigación del grupo, declaró ante el Parlamento alemán que era imposible establecer una relación directa entre la contaminación por dióxido de nitrógeno y las enfermedades pulmonares. El Sr. Greim es una bestia negra entre los defensores del medio ambiente, que afirman que siempre está de acuerdo con el punto de vista de la industria.

El Sr. Greim, de 82 años, dijo en una entrevista que la investigación del grupo era independiente y sólo se publicó en revistas revisadas por pares. Durante una entrevista en Munich, dijo que el miedo a la contaminación por dióxido de nitrógeno es «muy exagerado».

El grupo de investigación pensó que el experimento de Albuquerque sería una refutación a un hallazgo de 2012 por una división de la Organización Mundial de la Salud que había clasificado los gases de escape diésel como cancerígenos.

El grupo de investigación de los fabricantes de automóviles se propuso demostrar que los nuevos vehículos diesel eran mejores. Contrató al Instituto de Investigación Respiratoria Lovelace, un centro de investigación que también ha hecho trabajos para la Agencia de Protección Ambiental, para llevar a cabo un estudio que compararía las emisiones de un Volkswagen último modelo con las de una camioneta diesel Ford de 1999.

Las pruebas se realizaron en 2014 utilizando 10 monos Cynomolgus macaque, raza ampliamente utilizada en experimentos médicos, según los registros legales. Volkswagen asumió un papel clave en la investigación.

Volkswagen asumió un papel destacado en el estudio. Los ingenieros de la compañía supervisaron la instalación de rodillos que permitirían que los vehículos rodasen mientras el equipo aspiraba los gases de los tubos de escape.

Para mantener a los animales tranquilos durante las cuatro horas en las que respiraron los gases, los trabajadores del laboratorio instalaron una televisión con dibujos animados.

«Les gusta ver dibujos animados «, dijo Jake McDonald, el científico de Lovelace que supervisó los experimentos, en una declaración jurada del año pasado como parte de una demanda judicial presentada por propietarios de vehículos diésel de Volkswagen en busca de que se resarzan los daños y perjuicios más allá de los previstos en un acuerdo colectivo.

Sin embargo, instalaron sistemas de control para que la contaminación de dióxido de nitrógeno, que se ha relacionado con el asma, la bronquitis, los ataques cardíacos y posiblemente el cáncer de pulmón, fuera sólo una pequeña fracción de lo que sería durante la conducción normal.

Aún así, el estudio no proporcionó un hallazgo claro. Los investigadores lucharon por producir un artículo que pudieran publicar, una condición para recibir la cantidad estipulada.

En el correo electrónico de agosto de 2016, el Sr. Spallek se quejó de numerosas deficiencias en la metodología utilizada por el equipo de investigación de Lovelace. Pero nunca mencionó el software ilegal instalado que hacía que el Beatle emitiera unas niveles más bajos de gases contaminantes.

Las discusiones sobre la publicación del estudio continuaron hasta el año pasado, según el Dr. McDonald. Un abogado de Volkswagen, Michael Steinberg, insinuó durante el contrainterrogatorio que el Dr. McDonald había presionado para que se publicasen los resultados para que el instituto pudiera cobrar los 71.000 dólares fijados mediante contrato.

El Dr. McDonald cuestionó esa afirmación. «La decisión de continuar», dijo en una declaración enviada por correo electrónico,«fue elección del cliente».

Aunque el Dr. McDonald y otros empleados del instituto intercambiaron correos electrónicos sobre el dispositivo de manipulación de Volkswagen en el año 2015, el Dr. McDonald testificó que no había seguido de cerca el caso Volkswagen y se había dado cuenta recientemente de que el Beatle utilizado en las pruebas fue manipulado para producir emisiones artificialmente bajas.

«Me siento como un tonto», dijo el Dr. McDonald.

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Dra. Helen Caldicott: La fusión nuclear en Fukushima continúa sin cesar

Por Helen Caldicott

independentaustralia.net

La imagen por satélite muestra daños en la planta de energía nuclear de Fukushima

La Dra. Helen Caldicott explica las recientes fotos tomadas con robots de los reactores de la central nuclear de Fukushima Daiichi: los niveles de radiación no han alcanzado su punto máximo, pero se siguen vertiendo desechos tóxicos al Océano Pacífico.

Los recientes artículos que hablan de unos altos niveles de radiación en la Unidad 2 del complejo nuclear de Fukushima Daiichi no significa que se hayan alcanzado los niveles más altos en el edificio del reactor.

En todo caso, indicaría que por primera vez los japoneses han podido medir la intensa radiación emitida por el combustible fundido, ya que los anteriores intentos fracasaron porque la radiación es tan intensa que los robots enviados dejaban de funcionar.

La medición de la radiación fue de 530 sieverts, o 53.000 rems (Roetgen Equivalent Man). La dosis a la cual moriría la mitad de una población expuesta a la radiación es de 250 a 5oo rems, por lo que se trata de unos valores muy elevados. Es bastante probable que si el robot hubiera podido penetrar más profundamente en la cavidad interna que contiene el corium fundido, las mediciones hubieran sido mayores.

Estos nos da idea de por qué será casi imposible desmantelar las unidades 1, 2 y 3 de los reactores, ya que ningún ser humano puede soportar una radiación tan extrema. Esto quiere decir que Fukushima Daiichi seguirá siendo una terrible mancha en Japón y el mundo durante mucho tiempo, estando además asentada en una zona activa de terremotos.

Imagen obtenida mediante robot en la unidad 2 de Fukushima Daiichi (Fuente: tepco.co.jp).

Lo que revelan las fotos obtenidas por el robot es que algunos soportes estructurales de la Unidad 2 están dañados. También es cierto que los cuatro edificios fueron dañados por el terremoto hace unos cinco años y por las posteriores explosiones de hidrógeno, por lo que si se produjera un terremoto superior a 7 en la escala de Richter, es probable que una o más de estas estructuras colapsasen, lo cual provocaría la emisión de grandes cantidades de radiación a medida que el edificio cayera sobre el núcleo fundido subyacente. Pero las unidades 1, 2 y 3 también contienen estanques de enfriamiento con barras de combustible muy radiactivas, que hacen un total de 392 en la Unidad 1, 615 en la Unidad 2 y 566 en la Unidad 3. S un terremoto afectara a una de estos estanques de enfriamiento, los rayos gamma serían tan intensos que el sitio tendría que ser evacuado de manera permanente. El combustible de la Unidad 4 y su grupo de refrigeración han podido ser retirados.

Pero hay más motivos de preocupación.

El complejo de reactores está construido junto a una cadena montañosa y millones de litros de agua fluyen desde las montañas hasta filtrarse por debajo del complejo de reactores, provocando que parte de la tierra que está por debajo de los edificios de los reactores se licúe parcialmente. A medida que el agua se filtra por debajo de los reactores dañados, cubre los tres núcleos fundios y el agua se carga de radiactividad a medida que se filtra hacia el Océano Pacífico, que se encuentra en las cercanías.

Todos los días desde que se produjo el accidente, se han vertido entre 300 y 400 toneladas de agua al Pacífico, donde numerosos isótopos, incluidos el cesio 137, 134, estroncio 90, tritio, plutonio, americio y hasta otros 100 más, penetran en las aguas del océano y se bioconcentran de manera paulatina en la cadena alimentaria: algas, crustáceos, peces pequeños, peces grandes y los seres humanos.

Los peces nadan a miles de kilómetros y los atunes, el salmón y otras especies que se encuentran en la costa oeste de los Estados Unidos ahora contienen algunos de estos elementos radiactivos, insípidos, inodoros e invisibles. Al entrar en el cuerpo humano por ingestión, se concentran en varios órganos e irradian a las células adyacentes durante muchos años. El ciclo del cáncer se inicia con una sola mutación en un solo gen regulador en una sola célula y el tiempo de gestación del cáncer puede durar de 2 a 90 años. Y ningún cáncer se define por su origen.


Se podrían capturar peces radiactivos en Australia o los peces importados podrían contener isótopos radiactivos, pero a menos que se realice un análisis nunca lo sabremos.

Además del agua que fluye de la montaña hacia el Océano Pacífico desde el día del accidente, TEPCO ha bombeado directamente más de 300 toneladas de agua de mar a los reactores dañados para mantenerlos refrigerados. Este agua también se vuelve muy radiactiva, se bombea de nuevo y almacena en más de 1200 enormes tanques de almacenamiento diseminados por el espacio de Daiichi. Estos tanques no resistirían un gran terremoto y podrían romperse, con lo que su contenido fluiría hasta el océano.

Pero incluso, de no suceder esto, TEPCO se está quedando sin espacio de almacenamiento y está tratando de convencer a los pescadores locales de que se podría verter esta agua al mar. La radiación de frenado, como los rayos X emitidos por estos tanques, es bastante alta (10 milirems) y representa un peligro para los trabajadores. Hay más de 4000 trabajadores en el lugar diariamente, muchos de ellos reclutados de la Yakuza (mafia japonesa) e incluye a hombres sin hogar, drogadictos y aquellos que carecen de estabilidad mental.

Hay otro problema: debido a que los núcleos fundidos de los reactores generan hidrógeno de manera continua, y es un gas explosivo, TEPCO ha estado bombeando nitrógeno a los reactores para disminuir los peligros del hidrógeno.

Grandes áreas de Japón están ahora contaminadas, incluso algunas áreas de Tokio, que son tan radiactivas que al borde de algunas carreteras se pueden medir 7.000 becquerelios por kg y se está estudiando su enterramiento en una instalación de desechos radiactivos de los Estados Unidos.

Como se explicó anteriormente, estos elementos radiactivos se concentran en la cadena alimentaria. La Prefectura de Fukushima ha sido una fuente de alimentos para Japón, y aunque gran parte del arroz, las verduras y las frutas que se cultivan aquí presentan radiactividad, hay un fuerte impulso para la venta de estos alimentos, tanto en el mercado japonés como en el exterior. Taiwán ha prohibido la venta de comida japonesa, pero Australia y los Estados Unidos, no.

El Primer Ministro Abe aprobó recientemente una ley según la cual cualquier periodista que difunda la verdad sobre la situación que vive el país podría ser juzgado por un delito castigado hasta con 10 años de prisión. Además, los médicos que digan a sus pacientes que su enfermedad podría estar relacionada con la radiación no recibirán su sueldo, por lo que hay un absoluto silencio tanto en Japón como en los medios de comunicación de todo el mundo.

El Comité de Supervisión de Gestión de la Salud de Fukushima sólo está estudiando el cáncer de tiroides en la población, y en junio de 2016, 172 personas que tenían menos de 18 años en el momento del accidente lo desarrollaron, o se sospechó que padecían cáncer de tiroides. La incidencia normal en esta población es de 1 a 2 casos por millón.

Sin embargo, otros cánceres y leucemias que son causados por la radiación no están siendo documentado de manera rutinaria, ni las malformaciones congénitas, que eran y siguen siendo abundantes entre la población expuesta a la radiación de Chernobyl.

En pocas palabras, estos reactores nunca se podrán limpiar ni desarmar, porque tal tarea no es humanamente posible. Por lo tanto, continuarán vertiendo agua contaminada al Pacífico durante mucho tiempo y supone una amenaza para Japón y el hemisferio norte, con elevadas emisiones de radiación en caso de que se produzca un fuerte terremoto.

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El calentamiento de los suelos podría desencadenar un circuito de retroalimentación del clima potencialmente imparable

Por Andrea Germanos, 6 de octubre de 2017

Common Dreams

Parcelas cultivadas y de control en un estudio a largo plazo sobre el calentamiento del suelo en Harvard, Petersham, Mass. Jerry Melillo del Laboratorio de Biología Marina y sus colegas comenzaron el estudio en 1991 (Crédito de la imagen: Audrey Barker-Plotkin).

Los nuevos resultados de un estudio a largo plazo apuntan hacia un circuito de retroalimentación potencialmente imparable cuando el creciente aumento de las temperaturas del suelo impulsen una mayor cantidad de emisiones de carbono.

Como se dice en Bloomberg: “Hay una bomba de carbono bajo nuestros pies”.

Los investigadores llevan realizando este estudio desde hace 26 años, cuando enterraron unas resistencias bajo el suelo en un bosque de Massachusets y calentaron el suelo 5ºC por encima de la temperatura ambiente para comprobar cómo las emisiones de carbono variaban en relación con las parcelas de control. Los investigadores encontraron cuatros fases que alternaban la pérdida de carbono y la estabilidad del carbono. Newsweek explica que “el equipo de investigación cree que durante los períodos de mayor demanda, los microorganismos [del suelo] consumen una gran cantidad de alimento, pero cuando éste se agota, tienen que encontrar nuevas fuentes de alimentos, liberando mayor cantidad de carbono”.

A lo largo de todo el período del experimentación, encontraron que las parecelas calentadas habían perdido el 17% del carbono que se había almacenado en la materia orgánica en los 60 centímetros superiores del suelo.

Jerry Melilo, autor principal del estudio y científico del Laboratorio Biológico Marino en Woods Hole, Massachussets, declaró:

Para poner esto en contexto: cada año al quemar, sobre todo, combustibles fósiles, emitimos en torno a unas 10 millones de toneladas de carbono a la atmósfera. Esto es lo que está causando un aumento en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y el calentamiento global.

Los suelos contienen alrededor de 3.500 millones de toneladas de carbono. Si se agrega una parte significativa de ese carbono del suelo a la atmósfera debido a la actividad microbiana en unos suelos más calientes, eso acelerará el proceso de calentamiento global y una vez que comience el proceso de retroalimentación, no habrá manera de pararlo. No hay ningún interruptor para detenerlo”.


Si lo mismo que se ha observado en cuanto a las emisiones de carbono en los suelos de Nueva Inglaterra se produjera en todo el mundo, en el transcurso de un siglo sería el “equivalente a dos décadas de emisiones de carbono por la quema de combustibles fósiles”, extrapolan los investigadores.

Melillo dice que acciones como el cierre de centrales térmicas de carbón pueden ayudar a reducir las emisiones de carbono:

El futuro se prevé mucho más cálido. Pero si los microorganismos de todos los suelos responden al calentamiento global de la misma forma que hemos observado en los suelos forestales de latitudes medias, este fenómeno de retroalimentación continuará por un tiempo y si no somos capaces de que se convierta en un motivo de especial preocupación, será una gran fuente de emisiones de carbono, sobre todo en los suelos del Ártico a medida que se descongelen. Este fenómeno de retroalimentación sería un componente importante del sistema climático en un mundo más cálido”.

El estudio dirigido por Melillo fue publicado el pasado viernes en la revista Science, señalando que el calentamiento de los suelos conduce a una mayor emisión de carbono en lugar de secuestrarlo. La investigación también muestra que con unas mejores prácticas de manejo de la tierra se podría ayudar a mitigar el cambio climático.

Rob Jackson, que dirige la investigación publicada en la Revista Anual de Ecología, Evolución y Sistemática, dijo:

El suelo tiene el potencial de ser una solución al cambio climático, sin riesgos y con grandes beneficios colaterales, fomentando la seguridad alimentaria y fortaleciendo la resistencia a las sequías, las inundaciones y la urbanización”.

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Estos gráficos, que el informe de BP no recoge, quizás cambien su forma de pensar sobre los combustibles fósiles y el auge de las energías renovables

Por Barry Saxifrage, 13 de julio de 2017

nationalobserver.com

Para hacer frente a las amenazas del cambio climático y la acidificación de los océanos, casi todas las naciones han prometido reducir la quema de combustibles fósiles. Pero hasta ahora, la humanidad sigue aumentando esa cantidad. El año pasado se batió un nuevo récord, la mayor cantidad utilizada nunca.

Eso es lo que se desprende de los datos recogidos a partir del último informe de BP: “Estadísticas de la Energía Mundial”. Este informe anual es uno de los más influyentes a nivel mundial. Es extenso y completo, de 50 páginas, treinta y tres hojas de cálculo y cuarenta gráficos. El Informe destaca las tendencias más importantes de la energía. Pero no se encontró una tendencia que se pueda considerar crítica…

Llama la atención que no aparezca una estadística sobre los combustibles fósiles, algo que yo, como periodista que se ocupa de asuntos relacionados con el clima, estaba buscando: ¿qué cantidad de combustibles fósiles se están quemando cada año en el mundo? Es una pregunta sencilla y la respuesta daría cuenta de una de las cuestiones más importantes actualmente: ¿estamos cambiando nuestra dependencia de los combustibles fósiles?

Para encontrar los datos que faltaban necesita descargar y analizar múltiplos hojas con los datos proporcionados por BP, hacer cálculos, y luego construir mis propios gráficos para descubrir esas tendencias. Aquí (un redoble, por favor) están los “gráficos perdidos” y lo que tienen que decirnos…

Los gráficos que faltan: ¿qué cantidad de combustibles que emiten carbono está quemando la humanidad?

Construí tres gráficos utilizando los datos que sobre los combustibles fósiles aparecen en el informe de BP. Este primer gráfico muestra la energía total consumida por la quema de combustibles fósiles cada año.

Como se puede ver, la cantidad que quemamos continúa aumentando. El año pasado, la humanidad estableció un nuevo récord energético en el uso de combustibles fósiles, equivalente a 11.400 millones de toneladas de petróleo (tep). Hace una década estábamos en 10 tep. En el año 2000, en 8 tep.

Ciertamente, no hay ninguna señal en este gráfico de que nos encontremos en un punto de inflexión en nuestra relación con los combustibles fósiles.

La siguiente tabla también la he elaborado con los datos de BP, y muestra el crecimiento anual año tras año:

En 25 de los últimos 26 años se ha quemado mayor cantidad de combustibles fósiles que el año anterior. El único año en el último cuarto de siglo en el que hubo una disminución fue en 2009. Fue debido a una profunda recesión a nivel mundial. Pero al cabo de un año, ese momento de respiro desapareció con un gran incremento en el uso de combustibles fósiles.

Lamentablemente tampoco se observa ningún punto de inflexión en este gráfico.

Consideremos el año pasado, por ejemplo. El aumento no fue muy considerable, pero tampoco fue particularmente pequeño. De hecho, se encuentra en línea con el promedio de los años 90. Y en los años 90 no rondaba por la cabeza de nadie el terminar con la quema de combustibles fósiles. Tampoco fue un punto de inflexión en nuestra lucha contra el cambio climático o la acidificación de los océanos. Los años 90, en este sentido, fueron como el resto.

Por último, aquí un tercer gráfico con los datos también del informe de BP. Este gráfico ilustra la participación de los combustibles fósiles en el conjunto de toda la energía mundial producida. ¿Hay un punto de retorno?


Lo que este gráfico nos dice es que los combustibles fósiles siguen dominando el consumo mundial de energía. Incluso los esfuerzos que se vienen realizando desde hace un cuarto de siglo para una transición a fuentes de energía más seguras no han sido capaces de dejar una huella significativa en el dominio de los combustibles fósiles.

Si juntamos estas tres cartas desaparecidas de los datos de BP sobre combustibles fósiles, vemos que cada vez se queman mayores cantidades, que año tras año se va produciendo un aumento, y que hay un dominio indiscutible de estos. Esto indica la mediocre respuesta de la humanidad a una creciente amenaza.

Como dijo el gobernador de California, Jerry Brown, en una entrevista concedida a The New York Times:

Ninguna nación o estado está haciendo lo que debiera estar haciendo. Esto es muy grave y la mayoría de las personas se lo están tomando demasiado a la ligera frente a la realidad de una amenaza. Habrá que hacer sonar de nuevo las alarmas porque hasta ahora la respuesta no es adecuada a los desafíos a los que nos enfrentamos”.

Estos tres gráficos que faltan ilustran claramente nuestra inadecuada respuesta. Tal vez por eso BP (una empresa de petróleo y gas después de todo) los dejó fuera de su Informe.

Petróleo, gas y carbón: los últimos cinco años

Empecé a rebuscar entre los datos de BP porque había leído una buena cantidad de artículos en los se venía a decir que se está produciendo un cambio fundamental en el uso de los combustibles fósiles, y quería comprobarlo por mí mismo. Incapaz de encontrar nada en los datos sobre combustibles fósiles, decidí profundizar en el petróleo, el gas y el carbón, por separado.

Si realmente estamos en un punto de inflexión en nuestro uso de los combustibles fósiles, entonces deberíamos ser capaces de encontrar alguna señal de esto en los datos sobre el petróleo, el gas y el carbón aportados por BP en los últimos cinco años. Así que echemos un vistazo a cada uno de ellos.

Voy a empezar por el más importante: el petróleo.

Nuestra dependencia del petróleo aumenta sin cesar

El gráfico de la derecha muestra el aumento en el uso mundial de la energía en los últimos cinco años. Las energías renovables aparecen en verde y el petróleo en negro. ¿Se observa algún punto de inflexión?

Para empeorar las cosas desde una perspectiva del clima, un análisis realizado por el Instituto de Energía de ARC muestra que la eficiencia del petróleo en la economía mundial también ha empeorado significativamente en los últimos años. En otras palabras, la humanidad ha invertido el rumbo y ahora está quemando más petróleo por dólar del PIB con cada año que pasa.

Conclusión:

Los titulares sobre los coches eléctricos y las políticas sobre el carbón sugieren que nuestra dependencia del petróleo estuviera disminuyendo. Los datos recientes de 2016 sugieren lo contrario: nuestra adicción a nivel mundial se está haciendo más fuerte «.

Viendo que no está produciendo un punto de inflexión en la quema de petróleo, veamos qué pasa con el gas.

El creciente uso de gas muestra el fracaso contra el cambio climático. Añadí el gas natural a las cartas desaparecidas y… ¡ay!, parece que el aumento en la quema de gas natural sigue los mismos pasos que el petróleo.

De hecho, hemos aumentado el uso de gas mucho más que otras fuentes de energía con alguna esperanza, la eólica y solar.

Como señala Bloomberg New Energy Finance, que lo resume de la siguiente manera: La perspectiva del gas natural es más brillante que nunca”. BP, Exxon Mobil, Shell y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han publicado informes en los que están de acuerdo: el consumo de gas seguirá en aumento en el futuro.

Ésta son malas noticias para nuestro clima y los océanos. El título de un nuevo informe de Climate Action Tracker ponen de relieve estos riesgos: “Abandonar el gas: una mayor dependencia del gas natural en el sector de la energía supone un mayor riesgo en reducir las emisiones”.

Su análisis muestra que las crecientes inversiones en infraestructuras y producción de gas es suficiente para asegurar el fracaso de los Acuerdos de París sobre el cambio climático.

Con el aumento en el uso de petróleo y gas tenemos asegurado nuestro fracaso contra el cambio climático. Veamos qué pasa con otro combustible fósil: el carbón.

Por lo menos el uso de carbón está descendiendo ¿Es así?

Considerando los datos sobre el carbón en el informe de BP, finalmente obtenemos algunas esperanzas frente a las malas noticias: parece que la quema de carbón ha disminuido en los últimos años. ¿Es así? ¿O podrían estos datos sobre el carbón ser erróneos?

Lamentablemente, cuanto más profundizo en ellos más me parece que los números están informando a la baja de lo que realmente se está quemando.

Aquí doy cuatro razones convincentes para mostrarnos escépticos sobre el descenso en el uso de carbón:

1.- Datos: nuestra atmósfera no muestra signos de que sea así

2.- Historia: China tiene enormes problemas de informar a la baja.

3.- La naturaleza humana: presión creciente para informar a la baja y que no haya forma de saberlo.

4.- Dinero: La construcción de nuevas centrales térmicas de carbón está en auge en todo el mundo.

Miremos cada una de ellas por separado.

Razón 1: nuestra atmósfera no muestra signos de que sea así.

BP dice que el descenso en la quema de carbón significa que las emisiones mundiales de CO2 han dejado de aumentar. Si fuese así, alguien se olvidó de decirle a nuestro atmósfera que diese señales de tal descenso. En cambio, los niveles de CO2 en el aire han estado aumentado a unos niveles no conocidos.

El gráfico de arriba nos muestra el aumento de CO2 año tras año desde 1960. Esas dos barras anaranjadas de mayor longitud de la derecha muestran que el CO2 aumentó en cantidades récord en los últimos dos años.

(Ver artículo relacionado: Los niveles en la atmósfera de CO2 aumentan, rompiendo récords).

No sólo no hay signos de un punto de inflexión en las emisiones, sino que los niveles de CO” se están acelerando. Mi siguiente gráfico lo muestra con claridad:


Los científicos son capaces de medir los niveles de CO2 en nuestra atmósfera con mucha precisión. Los datos sobre la presencia de CO2 en la atmósfera se basan en informes no verificables, que tienen ciertos intereses, bien las Industrias o los países, como ocurre con las estadísticas sobre el carbón de BP.

Ahora bien, pudiera ser que el enorme desajuste entre lo que muestra nuestra atmósfera y lo que dicen los que queman carbón fuera el resultado de que la naturaleza se comporta de una manera que no logramos entender.

Por otro lado, podría ser el resultado de que los seres humanos actúan de una manera que sí logramos entender: informar de cantidades menores de lo que se realmente se emite.

Razón 2: China tiene enormes problemas de informar a la baja.

China quema la mitad del carbón del mundo. Y China también lucha por medir con precisión y dar cuenta de sus emisiones. ¿Son exactos los números ofrecidos por China?

El New York Times informaba recientemente que China “ofrece unos datos sobre contaminación y energía que pueden ser poco fiables o simplemente falsos”.

Los problemas generalizados de contabilidad se han convertido en un importante problema que amenaza el desarrollo del nuevo mercado nacional de carbono de China. En otras palabras, no confían en su contabilidad energética lo suficiente como para confiar en ellos mismos.

Un ejemplo llamativo de uno de los errores de contabilidad de China en el pasado se produjo hace apenas unos años. El Gobierno revisó sus estimaciones de uso de carbón para 2013, estableciéndolas en 600 millones de toneladas. Sí, eso es mucho.

Poniendo estos datos en perspectiva, he añadido esta cantidad a mi gráfico, señalándolo con una flecha roja. Como se puede ver, es el doble de la disminución total de carbón mundial anunciado de los últimos tres años.

¡Ah!, y antes de esta revisión de 2013, China también tuvo otro desliz gigantesco: una década antes, otro error en el Informe del carbón de China “produjo la errónea impresión de que China había logrado un crecimiento económico sin aumentar las emisiones”. En su lugar, no informó de manera adecuada sobre sus datos de uso de carbón.

Por lo tanto, ¿ las estimaciones sobre el uso de carbón de China también son a la baja? Desafortunadamente no será hasta el cabo de años cuando quizás lo descubramos, porque China sólo informa de sus revisiones cada cinco años.

Si sus números están trucados de nuevo a la baja en una cantidad considerable, se puede decir que la supuesta recesión mundial en el uso de carbón tampoco sería cierta. Esto haría que las emisiones mundiales producidas por los combustibles fósiles estuvieran más en línea con lo que nos dicen los científicos sobre el estado de nuestra atmósfera.

China no es la única nación con los números inexactos sobre la utilización de carbón. India y otros también lo hacen. En parte se debe a la falta de recursos de estas naciones en desarrollo. En parte está causado por la creciente presión para subestimar los números, como veremos a continuación.

Razón 3: presión creciente para informar a la baja y que no haya forma de saberlo.

A medida que los impactos del cambio climático y la contaminación del aire continúan empeorando, crece la presión en los Gobiernos y las Industrias para maquillar las cifras y parecer que están actuando con más vigor de lo que realmente lo están haciendo.

Y esto sucede en todo el mundo, no solamente en China. Por ejemplo, consideremos el caso de las trampas en las emisiones de Volkswagen que revelan un esfuerzo generalizado e internacional en subestimar las emisiones a escala mundial. Y este engaño se ha producido en una Industria altamente regulada con el requerimiento de pruebas de verificación.

Caixin informa sobre otro reciente ejemplo de China: “Recientes inspecciones del Ministerio de Medio Ambiente encontraron que un tercio de los fabricantes del Norte de China habían manipulado los datos sobre emisiones para evitar fuertes sanciones”. Ahora hay una “industria casera” para falsificar los números. Esta trampa también se produjo en una Industria regulada que requería de pruebas de verificación.

Así que consideremos la quema de carbón. Está creciendo la presión para reducir su uso debido a la contaminación tóxica del aire, como se dice en el Acuerdo de París, empeorando el cambio climático y la crisis emergente de acidificación de los océanos. También considere que, a diferencia de otros ejemplos de mentiras, no hay manera de verificar las trampas sobre el uso de carbón.

Scientific American advierte que el mundo necesita una forma de verificar que las naciones han hecho sus prometidos recortes en las emisiones de carbono… La actual incapacidad de verificar que una nación los ha hecho sigue siendo una laguna que viene de muy atrás, y que los expertos dicen que debe cerrarse en un Pacto Mundial (Acuerdo de París).

El New York Times informaba sobre la verificación de China:

Del mismo modo que otras naciones, China, el país más contaminante del mundo, se ha negado a aceptar un control internacional de sus emisiones y dice que proporcionará los datos a observadores externos. El uso de la energía en el país ha planteado dudas sobre su exactitud… Además, hay persistentes diferencias entre las estadísticas de consumo de carbón a nivel provincial y nacional”.

El engaño generalizado sobre las emisiones se está produciendo incluso en áreas muy reguladas con pruebas obligatorias de verificación. Es aún más tentador subestimar los números sobre las emisiones de carbono porque son datos autodeclarados y no hay manera de que otros desmientan esas afirmaciones.

Razón 4: La construcción de nuevas centrales térmicas de carbón está en auge en todo el mundo

La última razón para ser escéptico sobre el descenso en el consumo de carbón es el auge en la construcción de nuevas centrales térmicas en todo el mundo.

Si realmente hubiese un punto de inflexión en el consumo de carbón, ¿por qué los inversores invertirían cientos de miles de millones de dólares en el aumento de la capacidad para quemar carbón en un 43%?

Estas deprimentes estadísticas proceden de la base de datos del consumo de carbón recopilada por un grupo alemán, Urgewald. Un reciente artículo en el New York Times nos da una imagen que deja poco lugar a dudas sobre la amplitud de la expansión de uso del carbón. Este auge mundial del carbón está siendo capitaneado por empresas chinas, pero no está limitado a China. Naciones que antes no quemaban carbón ahora están a punto de unirse al club por primera vez.

Este desajuste entre las promesas de luchar contra el cambio climático reduciendo el uso de los combustibles fósiles y la financiación que se inyecta a estos combustibles, es algo que está sucediendo ahora mismo en el mundo.

Un nuevo informe conjunto dirigido por Oil Change International, “Hablar no cuesta nada: Cómo financian los Gobiernos del G20 los desastres climáticos”, lo dice todo.

De toda la financiación proporcionada por las instituciones del G20 y los bancos de desarrollo entre 2013 y 2015… el 58% ha sido para apoyar la producción de los combustibles fósiles”.

A la derecha se puede ver el gráfico que he elaborado con los datos de este informe. Muestra las cuatro naciones que más han destinado dinero público a financiar los combustibles fósiles entre 2013 y 2015. Se puede comprobar que cada uno de ellos empleó más dinero a los combustibles fósiles que al resto de fuentes de energía combinadas.

Y si únicamente miramos el caso de China, veremos que el 90% de la financiación pública a los diferentes tipos de energías se destino a los combustibles fósiles. El informe “Hablar no cuesta nada” dice que China consumió más en carbón que en el resto de todas las fuentes de energías no fósiles combinadas. ¿Recesión?

Incluso bajo el ex Presidente estadounidense Barack Obama, un defensor de acciones en contra del cambio climático, Estados Unidos empleó más dinero público en combustibles fósiles que en todas las energías alternativas combinadas.

Los combustibles fósiles frente a la esperanza de acciones contra el cambio climático

Es difícil para mí ver alguna señal que dé motivo para buenas noticias sobre nuestro futuro, el cambio climático y los océanos, de los datos datos del Informe de BP. No hay señales de un punto de inflexión en nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Aquí les muestro de nuevo el primero de los gráficos perdidos, que muestra claramente que nuestra demanda de combustibles fósiles en cada vez mayor.

Incluso a nivel relativo, la quema de combustibles fósiles continúa dominando abrumadoramente el consumo global de energía. Décadas de esfuerzo para cambiar a fuentes más seguras apenas han afectado a la participación de los combustibles fósiles en el cómputo energético total, que continúa situado en torno al 85%.

Cuando profundizamos en las reciente tendencias de consumo de petróleo y gas, todavía el panorama resulta más desalentador. La quema de ambos tipos de combustibles fósiles sigue aumentado de manera vertiginosa, superando las alternativas más seguras. Los informes vienen a decirnos que de seguir así las cosas todas las iniciativas que llevemos a cabo para combatir el cambio climático están condenadas al fracaso.

La única esperanza que nos queda para llevar acciones efectivas sobre el cambio climático y los océanos, son los datos de consumo de carbón. Sin embargo, estos datos son los que tienen más posibilidades de estar infravalorados. La quema de carbón ha sido subestimada en el pasado, de manera repetida. Y ahora, a medida que crece la presión, cada vez más naciones e Industrias se beneficiarán de la falta de información. Tienen pocas probabilidades de ser atrapados en el engaño. Eso es porque el mundo carece de una forma de verificar la solidez de los informes mundiales sobre el carbón.

Mientras tanto, la construcción de nuevas centrales térmicas de carbón siguen creciendo en todo el mundo y los niveles de CO2 continúan aumentando.

Si queremos un clima y unos océanos habitables, los datos sugieren que nuestros esfuerzos hasta ahora han sido demasiado escasos. En palabras del Gobernador de California Jerry Brown: “Habrá que hacer sonar las alarmas de nuevo porque hasta ahora la respuesta no es adecuada al reto al que nos enfrentamos”.

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Reacción de los científicos ante la decisión de los Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París sobre el cambio climático

Lo que la salida de los Estados Unidos de un pacto histórico supone para los esfuerzos de combatir el calentamiento global

Por Jeff Tollefson y Quirin Schiermeier, 2 de junio de 2017

Nature


Nature recoge las reacciones de investigadores de todo el mundo ante la decisión del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de renunciar al Acuerdo sobre el clima de París.

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Jane Lubchenco, bióloga marina de la Universidad Estatal de Oregón, Corvallis, ex administradora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos:

¿Por dónde empezar? La decisión del Presidente Trump de retirarse del Acuerdo de París muestra un enorme desprecio ante los deseos de la mayoría de los estadounidenses y responsables empresariales, una irresponsable y cruel indiferencia ante la salud, la seguridad y el bienestar económico de los estadounidenses, un vacío moral al ignorar el impacto que esto tendrá en los más pobres, tanto de los Estados Unidos como de todo el mundo, y una burda ignorancia ante las abrumadoras evidencias científicas. Lejos de “proteger a los Estados Unidos”, como dijo el Presidente, al abandonar el Acuerdo de París, los Estados Unidos serán más vulnerables y disminuirá su liderazgo a nivel mundial. Resulta aterrador que la persona que debiera ser un ejemplo ante el resto del mundo sea tan arrogante e irresponsable.

Nuestro futuro colectivo y el de la mayor parte del resto de la vida en la tierra depende de afrontar los efectos del cambio climático y la acidificación de los océanos. Hacerlo requiere de una acción colectiva. Es difícil imaginar que alguien decida conscientemente dejar un legado mísero, con más problemas económicos, con un clima cada vez más errático, con un mayor impacto en la salud, desde mayores temperaturas a la propagación de enfermedades, el aumento del nivel del mar e inundaciones. Pues bien, eso es lo que ha hecho este Presidente. Además, el nuevo rumbo y los nuevos presupuestos dejan a un lado importantes oportunidades económicas.

Afortunadamente, alcaldes, gobernadores, líderes religiosos, científicos y ejecutivos, entienden lo que está en riesgo, respetan las evidencias científicas y ven el potencial económico y los imperativos morales de una transición hacia las energías renovables, para adaptarse a los cambios que ya se han producido, realizando investigaciones científicas que guíen las futuras decisiones. Hay un enorme impulso económico para seguir en esta línea, pero sería más efectivo si detrás hubiese un fuerte apoyo por parte del Presidente. Por desgracia, el ha decidido esconder la cabeza en la arena.

Jean-Pascal van Ypersele, científico climático de la Universidad Católica de Lovaina, Lovaina-la-Nueve, Bélgica, y ex Vicepresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC):

La decisión del Presidente Trump de presentar una solicitud para abandonar el Acuerdo de París en 2020 me parece lamentable. Niega los resultados de análisis científicos serios (muchos de ellos realizados por científicos estadounidenses) sobre la urgencia de abordar el problema del cambio climático, y las evaluaciones rigurosas realizadas por el IPCC sobre los aspectos técnicos y socieconómicos de las opciones de respuesta, entre los que se encontrarían los importantes beneficios en otros ámbitos, como la mejora de la calidad del aire, la seguridad energética, la salud o la creación de empleo.

El discurso del Presidente Trump, en el que intentó justificar su decisión, fue un popurrí de los aturullados argumentos de los que niegan el cambio climático y de los lobbies del combustibles fósiles.

Los Estados Unidos han desempeñado un papel muy importante a los largo de los años para fomentar la investigación científica de calidad sobre las causas y los procesos del cambio climático, los riesgos potenciales y las opciones de respuesta. Es una lástima que este liderazgo por parte de los Estados Unidos se pierda temporalmente. Otros países de Europa, Asía y de economías emergentes, probablemente compensen esta pérdida, transformado estas dificultades en nuevas oportunidades.

Casi 150 países, que representan el 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero, han ratificado el Acuerdo de París. Al eliminar la contribución estadounidense a este total, son casi los ⅔ de las emisiones están cubiertas por el resto de países, que han confirmado su deseo de no abandonar el Acuerdo. Esto significa que la transición hacia una economía baja en carbono ahora se ve como una oportunidad para muchos, con o sin los Estados Unidos.

Susanne Dröge, investigadora de política climática del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad, Berlín:

La salida de los Estados Unidos es una mala noticia en lo que se refiere a las acciones contra el cambio climático a nivel internacional. Esto lo hará todavía más difícil, sobre todo porque no está claro cómo Trump quiere renegociar el Acuerdo. Lamentablemente, la atención política se dirige hacia esta actitud de los Estados Unidos, una atención que se debiera poner en cosas mucho más importantes, como la de llevar las acciones sobre el clima hacia adelante.

Thomas Stocker, ex copresidente de Ciencia Climática del IPCC y físico climático y ambiental de la Universidad de Berna, Suiza:

La decisión de Trump de ignorar las evidencias científicas del cambio climático y los elevados riesgos de sus impactos es algo irresponsable, no sólo hacia su propia gente, sino también hacia todas las personas y la vida que se sustenta sobre la tierra. La Administración estadounidense prefiere las viejas tecnologías frente a la innovación y la transformación. Está rechazando unos enormes beneficios, incluidos los de la próxima revolución industrial, la descarbonización.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de dióxido de carbono de todo el mundo (y ha contribuido, junto con Europa, al 52% de todas la emisiones acumuladas de carbono desde la industrialización). Abandona su responsabilidad histórica de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero encabezando el camino a seguir. Dado el compromiso de la mayoría de los países para reducir las emisiones y el firme liderazgo de Europa, China y Rusia en la transición hacia una economía descarbonizada, los Estados Unidos corren el riesgo de quedarse atrás y de perderse una de las mayores oportunidades económicas de nuestros países.

Susan Lozier, oceanógrafa de la Universidad de Duke, Durham, Carolina del Norte:

La decisión de Trump es tan miope como desalentadora. Los océanos ya contienen alrededor del 35% del dióxido de carbono que se ha lanzado a la atmósfera desde la Revolución Industrial, nada bueno ni para el océano ni para la vida que hay en él. Si admiramos la vida marina y la fuente de subsistencia que también supone, esta decisión no es nada favorable. Un océano ya frágil de por sí, se pone todavía más en peligro.

Kevin Anderson, subdirector del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, Manchester, Reino Unido:

Bajo el velo de la retórica de más bajas emisiones de carbono recogidas en el Acuerdo de París, no hay evidencias de que haya un programa de reducción de las emisiones a la escala de nuestras obligaciones internacionales. La decisión, ostensiblemente imprudente de Trump, puede ser utilizada como una excusa adicional para continuar con esta apatía, o como un catalizador para transformar nuestra cómoda retórica en una acción significativa y oportuna. En este sentido, los ignorantes desaciertos de Trump pueden ser utilizados en sentido positivo, y de ser así podría obligarnos a renunciar a nuestra dependencia cada vez mayor de tecnologías de carácter especulativo y de un aumento en las emisiones de carbono, y comenzar a dar forma a una agenda de reducción que sea apta para nuestros propósitos.

Hay que tomar la decisión de Trump en su sentido nominal. Si tiene éxito en restituir en los Estados Unidos una economía basado en el carbón (algo que parece poco probable), entonces la Unión Europea necesitaría tomar prestada una legislación “proteccionista” sobre las emisiones de carbono y aplicarla a los productos importados.

Hay que situar a Trump en un contexto. Los estados y las ciudades de los Estados Unidos tienen muchas atribuciones transferidas, y muchos de sus responsables apoyan las evidencias científicas sobre el cambio climático.

Joeri Rogelj, investigador sobre la energía en el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, Laxenburg, Austria:

El abandono de los Estados Unidos del Acuerdo de París es algo perjudicial frente a los esfuerzos de colaboración internacional para limitar los efectos del cambio climático, pero probablemente sea más perjudicial para la propia economía estadounidense. Los Estados Unidos ha decidido marginarse a nivel internacional, diplomático y moral, no para prepararse para el futuro, sino para mirar hacia el pasado durante algunos años más. Otras importantes economías, entre China y la Unión Europea, han manifestado su firme compromiso con la aplicación del Acuerdo sobre el clima. Es una señal que impulsará la innovación y el desarrollo empresarial en estas regiones. Sin embargo, el Gobierno estadounidense se niega a establecer una dirección clara para la empresas y desprecia las evidencias científicas más sólidas al tomar esta decisión. Al establecer la investigación, la innovación y las prioridades de negocios en unas metas ficticias a corto plazo, los Estados Unidos perderá este barco y podría convertirse en un país rezagado a nivel mundial en tecnología e innovación.

El problema del cambio climático es un problema mundial y acumulativo, que no se va a resolver con el Acuerdo de París, pero que requiere de actuaciones que aumenten en intensidad y de ajustes en la lucha contra el cambio climático. Para frenar el cambio climático, las emisiones mundiales de dióxido de carbono deben limitarse de modo que las emisiones anuales se reduzcan a cero. Un país que no cumple sus compromisos requiere que otros las recorten aún más. Esto hace que el problema sea más difícil y menos equitativo en la forma de resolverlo.

Oliver Geden, investigador visitante en el Instituto de Ciencia, Innovación y Sociedad, Universidad de Oxford, Reino Unido:

Los Estados Unidos abandonó el liderazgo en la lucha contra el cambio climático el mismo día que Trump tomó posesión. En marzo, Trump ya anunció que anulaba las leyes que sobre el cambio climático se habían aprobado en la era Obama. Así que ha quedado claro que el Gobierno Federal de los Estados Unidos no va a hacer nada sobre el cambio climático en un futuro previsible. Retirarse del Acuerdo de París es sólo otro paso más, aunque tenga una elevada carga simbólica.

De momento, parece que esta medida ha logrado juntar al resto del mundo, aunque sólo sea a nivel simbólico. Es muy fácil para un Gobierno decir que mantendrá lo firmado en el Acuerdo de París. Sin embargo, en un régimen de política climática que pretende una reducción en el aumento de la temperaturas medias, otros Gobiernos tendrían que intensificar y aumentar sus restricciones en las emisiones y actuar en consecuencia. Eso es, obviamente, lo más difícil de hacer.

Katharine Hayhoe, directora del Centro de Ciencias del Clima de la Universidad Tecnológica de Texas, Lubbock:

El mayor perdedor de la decisión podría ser los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque aunque el Acuerdo de París es un tratado sobre el clima, un triunfo basado en evidencias científicas, también es mucho más: un acuerdo comercial, un plan de inversión y un fuerte incentivo para la innovación energética y la economía del futuro.

A principios de esta semana, la India superó su propio récord en cuanto a las ofertas más bajas de electricidad producida por la energía solar. El mes pasado, Ernst & Young reseñaron como uno de los mercados más atractivos el de las energías renovables: Estado Unidos se queda en tercer lugar, por detrás de China y la India. Y a principios de este año, China anunció una inversión de 360.000 millones de dólares en energías limpias que crearán unos 13 millones de nuevos empleos. El anuncio de los Estados Unidos muestra que hará todo lo posible para dar marcha atrás, mientras que el resto del mundo se mueve hacia adelante.

Es cierto que las políticas del Gobierno federal son solamente una parte del pastel, ni siquiera la más grande. Las ciudades, los Estados y la Industria privada han desempeñado un papel aún más importante en la configuración de la innovación tecnológica en el campo de la energía y la reducción de las emisiones de carbono en los últimos diez años, incluso bajo una política climática preventiva del Gobierno federal. Pero el anuncio de Trump lanza un mensaje contundente de que los Estados Unidos prefieren ser una de los dos únicas naciones del mundo que no están interesadas en prevenir la “peligrosa interferencia humana en el sistema climático” ¿Cuál es esa otra nación? Siria, un país destrozado por la guerra. (Tenga en cuenta que Nicaragua también rechaza el acuerdo, pero en este caso porque piensa que hay que hacer más, no menos).

Atte Korhola, investigadora de políticas climáticas y cambio ambiental en la Universidad de Helsinki, Finlandia:

El abandono de los Estados Unidos del Acuerdo de París es algo decepcionante, que no favorece a los Estados Unidos y el resto del mundo. Muchos científicos consideran que el Acuerdo de París es insuficiente para limitar el calentamiento a 2º C, por lo que la tarea será aún más difícil. Sin embargo, los acuerdos internacionales sobre el clima no han sido muy eficaces hasta ahora en reducir las emisiones, por lo que todavía queda la esperanza de los Estados Unidos actúe en otros frentes, como acuerdos bilaterales, desarrollo de tecnologías limpias e inversiones en nuevas tecnologías de “emisiones negativas”.

Pero los planes de la Administración Trump de recortar en más del 30% el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y alrededor del 70% de los fondos para la investigación y desarrollo de energías renovables apuntan en otra dirección. La situación, en todos los sentidos, es deprimente. La única esperanza es que los Estados, las ciudades y las empresas estadounidense continúen con su trabajo de reducción de las emisiones.

Benjamin Santer, científico climático del Lawrence Livermore National Laboratory, California:

En la obra Julio César de Shakespeare, Bruto dijo esta famosa frase: “En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas”.

Hoy, día en el que los Estados Unidos abandonó el Acuerdo Climático de París, se perdió esa marea que se toma a tiempo. Lejos de “Hacer grande a América de Nuevo”, esta decisión condena a los Estados Unidos a convertirse en una de las viejas glorias del pasado. Nos volveremos cada vez más irrelevantes para el mundo. El resto marcha hacia adelante, nosotros retrocedemos.

Hans Joachim Schellnhuber, Director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, Potsdam, Alemania:

No supondrá esencialmente un obstáculo en la lucha contra el cambio climático si Estados Unidos realmente abandona el Acuerdo de París, pero perjudicará gravemente tanto la economía como a la sociedad estadounidenses. China y Europa se han convertido en los líderes mundiales en el camino hacia las energías más limpias y fortalecerá su posición frente a los Estados Unidos, que retrocede a nivel nacional. Sin embargo, estados innovadores como California, la sexta economía mayor del mundo, seguirán adelante en la lucha contra el cambio climático. El pueblo de Washington se esconde en las trincheras del pasado en lugar de construir otro futuro. No reconocen que se han terminado las guerras climáticas mientras se busca una prosperidad sostenible.

David Victor, experto en política climática de la Universidad de California, San Diego:

Las probabilidades de que otros países renegocien el Acuerdo de París están por debajo de cero. Toda la estructura del Acuerdo de París se basa en permitir a los países que fijen sus propios compromisos. Así que no hay nadie con quien negociar si un país necesita fijar sus propios límites. Las afirmaciones que hablan de que el Acuerdo de París no se alcanzó de manera correcta es un argumento que no se ajusta a la verdad, o que no está informado de cómo funciona realmente este Acuerdo, ni cómo funcionan las artes de otros grandes y complejos acuerdos.

Glen Peters, experto en política climática del Centro para la Investigación Internacional del Clima y el Medio Ambiente, Oslo:

Parece que Trump y sus asesores se han confundido por completo sobre lo que supone el Acuerdo de París. Todas las razones que ha dado para retirarse fueron concesiones que permitieron la aprobación del Acuerdo de París. ¡El Acuerdo de París es el acuerdo que Trump deseaba!

La genialidad del Acuerdo de París es el de permitir que los países cumplan con aquellas promesas que crean pueden cumplir (unas contribuciones determinadas a nivel nacional). Las intenciones de Estados Unidos fue presentada por el propio Estados Unidos. Los países ya están aprobando su plan de emisiones, y como podría esperarse del diseño del Acuerdo de París, la mayoría de los países muestran signos de superación de sus iniciales promesas de emisiones. China parece que podría alcanzar un pico de emisiones dentro de una década antes de lo prometido. La India ha frenado el consumo de carbón y acelerado las instalaciones solares. Incluso los Estados Unidos ha hecho grandes progresos en la última década, y estaba a punto de hacer más.

¡La ironía es que el Acuerdo de París es un acuerdo flexible adaptado a las circunstancias nacionales, algo que el propio Trump defiende!

Myles Allen, científico climático de la Universidad de Oxford, Reino Unido:

El Acuerdo de París está lejos de ser un acuerdo perfecto, y uno de sus problemas, como lo estamos comprobando ahora, es el de la falta de penalizaciones en caso de incumplimiento o abandono del acuerdo. Hablar de sanciones económicas es una hipérbole y lo último que el mundo necesita ahora mismo. Pero tal vez es hora de pensar en una simple etiqueta añadida a los productos: “Producto fabricado en una región que apoya el Acuerdo Climático de París”. Mientras California y Oregón dicen que cumplirán los términos del Acuerdo de París de todos modos, podría haber una interesante discusión sobre cómo se podría poner en un zumo de naranja de California, o en las computadoras con microprocesadores Intel.

Aunque resulte algo doloroso para los partidarios del acuerdo, reconocer que no es perfecto también debe ser parte de la respuesta a esa propuesta de renegociación de los términos de participación de los Estados Unidos. Algunos verán en esto una táctica de distracción. Otros dirán que incluso renegociar supondría un triunfo político para Trump. Pero si pensamos más allá de 2020, finalmente deberíamos encontrar una forma para que el acuerdo fuese más efectivo y aceptable para las naciones, empresas e individuos que poseen importantes reservas de combustibles fósiles, o los Estados Unidos no será el único país en abandonar el Acuerdo Climático de París.

Benjamin Sanderson, experto en modelos climáticos en el Centro para la Investigación Atmosférica, Boulder, Colorado:

El anuncio de hoy, de que los Estados Unidos abandonan el Acuerdo de París, es algo lamentable, pero no es el momento para fatalismos. A partir de este punto, surgen grandes incertidumbres sobre los esfuerzos mundiales para mitigar los efectos del cambio climático. La evolución del clima a largo plazo depende de los que hagan otros países y agentes, tanto de dentro como de fuera de los Estados Unidos, y su respuesta a la salida de los Estados Unidos del Acuerdo.

Un fracaso del Acuerdo en este momento, con el mismo ritmo de crecimiento que anteriores décadas, casi seguramente supondría un calentamiento mayor del previsto en los objetivos del Acuerdo de París, y las consecuencias para los seres humanos serían catastróficas. Sin embargo, algunos de los principales restantes signatarios han expresado su compromiso de incrementar la reducción de emisiones, y dentro de los Estados Unidos, muchos estados, ciudades y algunas grandes empresas del país, se han comprometido a una reducción independientemente de la participación estadounidense en el acuerdo.

Las decisiones tomadas hoy se deben considerar en el contexto de las proyecciones sobre el futuro calentamiento y la continuidad de las emisiones, pero hay que hacer más para conocer mejor las consecuencias humanas y económicas de retrasar la lucha contra el cambio climático y cómo enmarcar estas cuestiones en el contexto de otras preocupaciones. El papel de la comunidad científica es más importante que nunca, tanto para seguir proporcionando las mejores investigaciones posibles para la posterior toma de decisiones, como para comunicar cualquier riesgo asociado con nuevas emisiones de forma accesible al público.

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Una transformación imparable de la Industria energética

Los combustibles fósiles han perdido esta batalla. Y el mundo no se ha enterado todavía”

Por Andy Rowell, 19 de mayo de 2017

Common Dreams

Los combustibles fósiles ha perdido esta batalla. El resto del mundo no se ha enterado todavía”, dijo Eddie O’Connor, Director Ejecutivo de la Compañía Mainstream Renewable Power de Irlanda.

O’Connor hizo estas declaraciones al influyente periódico financiero Financial Times en un artículo sobre la rápida transición energética que se está llevando a cabo ahora en el mundo, que está afectando desde los automóviles hasta las centrales de producción de energía, desde los techos solares a las turbinas eólicas, aportando la energía necesaria a los hogares y la industria.

El cambio se está produciendo con mucha más rapidez de lo que la gente piensa, como dice el artículo: “La gran explosión de las energías verdes: las energías renovables se expanden de manera imparable”.

Después de muchos años de unos comienzos titubeantes, el cambio hacia las energías limpias ha comenzado a acelerarse a un ritmo que ha pillado por sorpresa incluso a los expertos con mayor experiencia. Incluso los directivos del sector del petróleo y el gas se han visto obligados a enfrentarse a una cuestión existencial: ¿verá el siglo XXI la desaparición de los combustibles fósiles?”.

Como dice el viejo refrán, la edad de piedra no se terminó por falta de piedras y la era de los hidrocarburos no terminará por quedarnos sin petróleo. Finalizará debido a las preocupaciones sobre el cambio climático y por el hecho de que los combustibles fósiles no podrán competir con unas energías renovables más baratas.

No hace mucho, en un nuevo informe de la Universidad de Stanford se advertía: “Estamos en el momento del cambio más rápido, profundo y consecuente del transporte en la historia”.

Dentro de 10 años podremos presenciar un cambio tecnológico radical en la forma en que la gente se desplaza, pasando de los motores diésel y gasolina a los vehículos eléctricos… el motor de combustión interna pronto podría pasar a los libros de historia”.

Algunas personas se burlaron de este informe de Stanford y de la publicidad sobre los vehículos que circularían sin conductor. Pero no se puede cuestionar el crecimiento de los vehículos eléctricos, debido a un menor coste de las baterías, que se ha reducido a la mitad en los últimos cuatro años. Como observa el Financial Times: “La venta de vehículos eléctricos enchufables aumentó un 42% respecto a 2015, creciendo ocho veces más rápidamente en el mercado mundial”.

Las grandes empresas petroleras están preocupadas, como señala el Financial Times:

Estos avances son demasiado importantes como para que la Industria del gas y del petróleo los ignoren. En los tres primeros meses de este año, los dirigentes de algunas de las mayores compañías petroleras del mundo han hablado de una “transformación global” (Saudi Aramco) que es “imparable” (Royal Dutch Shell) y que está “reestructurando la Industria energética” (Statoil). Isabel Kocher, Directora ejecutiva del grupo francés Engie, lo ha denominado una nueva “revolución industrial que provocará un cambio profundo en nuestra forma de actuar””.

Después de muchas falsas promesas e intentos de un lavado verde, se ha producido un cambio de imagen de BP; con su documento “más allá del petróleo”, en el que se dice:

Algunas empresas de combustibles fósiles están comenzando a invertir en serio en energías verdes, pero estas empresas que producen gas y petróleo quizás debieran de actuar con mayor rapidez ante los ambiciosos planes de otras grandes compañías de energía y puede que tengan éxito”.

El documento de trabajo es interesante porque muchas personas todavía no se han dado cuenta del ritmo de transición hacia las energías limpias, especialmente en “países donde el tema del cambio climático está siendo muy debatido”. Y, por supuesto, uno de esos países, son los Estados Unidos.

El veterano inversionista Jeremy Grantham, cofundador de Boston GMO, argumenta:

Creo que se está produciendo mucho más rápidamente de lo que la mayoría de las gentes de negocios de los Estados Unidos cree”.

Se está produciendo a pesar de tener un Presidente, Donald Trump, que niega el cambio climático. Al parecer, el Presidente está considerando la posibilidad de recortar en un 70% los fondos destinados a la sección de energías renovables del Departamento de Energía (DOE).

Puede intentar detener esta marea de energía verde, pero más pronto que tarde se dará de bruces con la realidad. Como Eddie O’Connor dice: “Los combustibles fósiles han perdido esta batalla”, pero Donald Trump no se ha enterado todavía.

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Andy Rowell pertenece a la organización Oil Change International, además de trabajar como escritor independiente y periodista de investigación especializado en cuestiones ambientales, de salud y grupos de presión. Sígalo en Twiter: @andy_rowell

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La contaminación procedente de los vehículos es un 50% más alta de lo que dicen las pruebas realizadas en laboratorio

La nueva investigación se ha realizado después de las pruebas que descubrieron el escándalo de las emisiones de los vehículos diésel de Volkswagen

Por Seth Borenstein, 15 de mayo de 2017

Portland Press Herald

Un Volkswagen Passat del año 2013 c0n motor diésel en una prueba de emisiones realizada en el laboratorio de El Monte, California, en el año 2015. Associated Press / Nick Ut

La contaminación procedentes de los camiones, autobuses y automóviles con motor diésel es un 50% más alta que los niveles indicados en las pruebas llevadas a cabo en los laboratorios gubernamentales, según un nuevo estudio.

Esta contaminación adicional se habría traducido en 30.000 muertes en el año 2015, provocadas por las partículas y los gases emitidos, según estimaciones de los investigadores.

Este estudio fue publicado el pasado lunes en la revista Nature, y se ha realizado como continuación de las pruebas que descubrieron los falsos datos sobre contaminación de los vehículos diésel de la empresa Volkswagen. Los investigadores compararon la cantidad de los principales contaminantes procedentes de los tubos de escape de los vehículos diésel que circulan por las carreteras de 10 países y de la Unión Europea, con los resultados obtenidos para los óxidos de nitrógeno en las pruebas realizadas en los laboratorios gubernamentales.

Pues bien, sus cálculos arrojan 5 millones más de toneladas que los 9,4 millones de toneladas que aseguraban se emitían según las pruebas de laboratorio. Los Gobiernos realizan pruebas rutinarias de emisiones para asegurarse que los nuevos vehículos cumplan con la normativa sobre contaminación.

Los expertos y los investigadores no acusan directamente a los fabricantes de automóviles y camiones de que hagan trampas, pero dicen que dichas pruebas de laboratorio no simulan las condiciones del mundo real.

Este trabajo muestra el coste de un fracaso humano”, dijo Jens Borken-Kleefeld, científico del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, Austria, que no participó en este estudio.

Los investigadores incluyeron un equipo del Consejo Internacional por un Transporte Limpio, un grupo sin fines de lucro, que fue el que organizó una serie de pruebas que mostraron que los vehículos diésel de Volkswagen fueron manipulados para engañar en las pruebas de emisiones.

Utilizaron datos previamente publicados sobre contaminación procedentes de miles de vehículos, de todos los modelos, para calcular la contaminación adicional en 2015. Las tres cuartas partes de la contaminación adicional de 2015 provino de camiones y autobuses.

Algunas investigaciones muestran una relación entre las partículas y los gases procedentes de los vehículos con enfermedades cardíacas y pulmonares, y tal contaminación mataría de forma prematura a más de 4 millones de personas cada año en todo el mundo, dijo Susan Anenberg, investigadora de Environmental Health Analytics y ex científica del gobierno estadounidense.

Los investigadores calcularon que los óxidos de nitrógeno adicionalmente emitidos fueron responsables de alrededor de 31.400 muertes en 2015 debido a partículas de hollín presentes en el aire y otras 6.600 muertes por contaminación adicional. La Unión Europea, que tiene un parque de automóviles en su mayoría con motor diésel, habría tenido 11.5000 muertes adicionales; China, 10.600; la India 9.300, y los Estados Unidos, 1.100.

En Europa, la nueva reglamentación sobre camiones está funcionando y gran parte del exceso de contaminación procedería de los automóviles, dijo el coautor del estudio, Ray Minjares, del grupo de transporte limpio.

Los autores del estudio y expertos externos dijeron que la solución a este problema es una aplicación más estricta, con mayores regulares y pruebas realizadas.

No encuentro estos resultados sorprendentes, pero son significativos, porque la extensión del problema ha sido subestimada, y es algo que demasiados políticos prefieren barrer bajo la alfombra”, dijo John DeCicco, del Instituto de Energía de la Universidad de Michigan, en un correo electrónico. “Así que la mayor parte de lo que está pasando no es que se hagan trampas, sino que las pruebas son inadecuadas y una normativa que no se cumple”.

Allen Schaeffer, director ejecutivo del grupo industrial estadounidense Diesel Technology Forum, dijo que es imposible diseñar una prueba de laboratorio que cubra todas las situaciones de conducción del mundo real, pero responsables y reguladores de la Industria están trabajando en ello.

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King CONG contra Solartopía

Por Harvey Wasserman, 16 de enero de 2017

Common Dreams

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

Al recorrer la costa del Pacífico entre Los Ángeles y San Diego por la red estatal interurbana de trenes de pasajeros (Amtrak), se pasa cerca de la central nuclear de San Onofre, donde se levantan tres gigantescos reactores atómicos cerrados gracias a las protestas ciudadanas.

Rodeados por hermosas playas de arenas y algunos de los mejores sitios para practicar surf de toda California, los reactores nucleares ahora apagados son un silencioso homenaje a las reivindicaciones en favor de la energía renovable. De ello da fe uno de los movimientos más vigorosos y persistentes de la historia.

Pero a 250 millas de la costa, dos reactores todavía operan en el Cañón del Diablo, rodeados por una docena de fallas tectónicas activas. Se encuentran a menos de 112 kilómetros de San Andrés, aproximadamente la mitad de la distancia de la central nuclear de Fukushima a la falla tectónica que la destruyó. Si se produjera un terremoto mientras se encuentra en funcionamiento la central del Cañón del Diablo, los reactores podrían quedar reducidos a escombros y la contaminación radiactiva podría llegar a Los Ángeles.

Se han producido unas 10.000 detenciones durante las protestas ciudadanas en contra de esta central nuclear, dentro de la campaña mundial en contra de la Energía Nuclear. Pero esta épica batalla va más allá de la energía atómica: es un enfrentamiento sobre la propiedad de los suministros de energía y cómo esto afectará al futuro de nuestra tierra.

Por un lado está King CONG (carbón, oro negro, nucleares y gas), el megalito corporativo que está desequilibrando el clima y domeñando a los Gobiernos en nombre de un control centralizado con fines lucrativos. Por otra parte, una comunidad decidida a reorganizar las fuentes de energía para que funcionen en armonía con la naturaleza, para que sirva a las comunidades y a las personas que consumen y producen cada vez más ese tipo de energía y para construir los cimientos de una ecodemocracia sostenible.

La guerra moderna por el control de la energía se inició en los Estados Unidos en los años 1880, cuando Thomas Edison y Nikola Tesla se enfrentaron sobre cómo debía ser el nuevo negocio de la electricidad, que ahora está entrando en su fase final, ya que los combustibles fósiles y la energía nuclear se hunden en el abismo, mientras que las energías renovables están provocando una auténtica revolución, aparentemente imparable.

En muchos sentidos, ambas concepciones se separaron nada más nacer.

Edison fue el pionero en la idea de establecer una red centralizada, alimentada por grandes generadores en manos de grandes Corporaciones. Apoyado por el banquero J. Pierpont Morgan, Edison desarrolló la bombilla eléctrica y previó la forma de hacer dinero mediante una red que llevara la electricidad a los hogares, oficinas y fábricas. Comenzó con una central térmica de carbón en la Quinta Avenida, donde se encontraba la mansión de Morgan, siendo la primera vivienda en el mundo con iluminación eléctrica.

El padre de Morgan no parecía muy impresionado, y su esposa quería que esa central estuviese fuera de la propiedad. Así que Edison y Morgan comenzaron a colocar cables por toda Nueva York, inicialmente con una sola central eléctrica. La ciudad pronto se vio llena de cables eléctricos de otras compañías competidoras.

Pero la corriente continua producida por el generador de Edison no podía llegar muy lejos, así que ofreció a su ayudante serbio, Nikola Tesla, 50.000 dólares para que intentase resolver el problema.

Tesla pensó en la corriente alterna, pero Edison dijo que era muy peligrosa y nada práctica. Así que renegó de esta idea de Tesla y los dos se convirtieron en rivales de por vida.

Para demostrar los peligros de la corriente alterna, Edison lanzó la “Guerra de las Corrientes”, usándola para matar grandes animales (incluso un elefante). También realizó una ejecución humana utilizando una silla eléctrica, que secretamente había financiado.

La idea principal de Edison era la de centrales eléctricas centralizadas de propiedad de Corporaciones que alimentasen una red eléctrica con fines lucrativos, beneficiando a capitalistas como Morgan.

Tesla se hizo millonario trabajando con el industrial George Westinghouse, utilizando corriente alterna procedente de la primera estación generadora en Niagara Falls, pero Morgan le obligó a salir del negocio, de modo que Tesla entregó sus derechos a Westinghouse, y luego dedicó el resto de su carrera a una serie de invenciones para producir grandes cantidades de electricidad y la forma de distribuirla sin necesidad de cables.

Mientras tanto, las empresas propiedad de los inversionistas, que llevaban el nombre de Edison y el dinero de Morgan, construyeron nuevas redes conectadas con grandes centrales térmicas, que les dieron sus buenos beneficios, pero produjeron contaminantes letales para el agua y el aire.

En la década de 1930, el New Deal de Franklin Roosevelt estableció la Tennessee Valley Authority y el Bonneville Power Project. El New Deal también permitió la conexión mediante cables de las explotaciones agrícolas a través de la Administración de Electrificación Rural. Cientos de cooperativas eléctricas rurales surgieron por todos lados. Como organizaciones sin fines lucrativos, con raíces y de propiedad comunitaria, las cooperativas han proporcionado mejores servicios y han sido más receptivas que las empresas privadas con fines lucrativos.

Pero fue otra Agencia federal, la Comisión de la Energía Atómica, la que llevó a la Industria de servicios públicos a la actual situación de crisis que conocemos hoy en día. Después de la Segunda Guerra Mundial, la misión de la Comisión era la de mantener la capacidad nuclear de los Estados Unidos. Pero después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, cambió la situación, impulsada por científicos del Proyecto Manhattan que esperaban que la utilización pacífica de la energía atómica les redimiese de las culpas por haber desarrollado una arma tan destructiva.

Cuando el presidente de AEC, Lewis Strauss, prometió una electricidad proceden de la energía atómica muy barata, también anunció el compromiso gubernamental de invertir miles de millones y la creación de miles de empleos. Después, en 1952, el presidente Harry Truman formó una comisión para discutir el futuro energético de los Estados Unidos, comisión encabezada por el presidente de CBS, William Paley. El informe de la Comisión incluía la energía nuclear, pero llevaba una cosmovisión en la que las energías renovables acabarían teniendo un papel determinante. Paley predijo que los Estados Unidos tendrían 13 millones de hogares con calefacción solar en 1975.

Por supuesto, se trataba de una visión irreal. En cambio, la energía nuclear siguió creciendo de manera atropellada y sin seguir una planificación racional. El diseño de los reactores no estaba estandarizado, así que cada nueva planta nuclear que se construía se convertía en una aventura de ingeniería, ya que la capacidad subió de los aproximadamente 100 megavatios de la central de Shippingport en 1957, a los más de 1000 MW de los años 70. Por aquella época ya se observaba un declive en esta industria. De hecho no se ha terminado ninguna nueva planta desde 1974.

Pero contra la energía nuclear, peligrosa y sucia, se han levantado alternativas más amigables con la tierra, que arrancaron con los movimientos populares de los años 60. “Lo pequeño es hermoso” se convirtió en la biblia de un movimiento de vuelta a la tierra, dando lugar a una nueva generación de veteranos activistas.

Se produjeron multitud de enfrentamientos, siendo miles de personas las arrestadas. En junio de 1978, nueve meses antes del accidente nuclear en Three Mile Island, la Alianza Clamshell convocó a 20.000 participantes en una marcha en Seabrook, New Hampshire. Y en uno de los primeros artículos de Amory Lovins, “Estrategia energética: el camino que no se ha tomado”, se abogaba por un nuevo futuro energético, basado en tecnologías fotovoltaicas y eólicas, junto con avances en conservación y eficiencia, y un poder descentralizado y de propiedad comunitaria.

A medida que ha ido creciendo la preocupación sobre el calentamiento global y cambiando nuestra visión de los combustibles fósiles, la Industria Nuclear que parecía se iba desvaneciendo, de repente vio un nuevo resurgir. El experto en clima James Hansen, la anterior directora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) Christine Todd Whitman y el fundador de Whole Earth Catalog Stewart Brand, comenzaron a patrocinar la energía nuclear ante el aumento de las emisiones de CO2. Los medios de comunicación corporativos también apoyaron la campaña de renacimiento nuclear, supuestamente liderada por unas hordas de ecologistas.

Pero la propaganda de Átomo con Fines Pacíficos 2.0 está en pleno descrédito.

Como se señala en un reciente artículo aparecido en The Progressive, la energía atómica favorece más que reduce el calentamiento global. Todos los reactores nucleares emiten Carbono-14. En el proceso de extracción, trituración y enriquecimiento, se emiten grandes cantidades de CO2. El ingeniero nuclear Arnie Gundersen ha reunido una gran cantidad de estudios que concluyen diciendo que la construcción de nuevos reactores nucleares empeoraría la crisis climática.

Además, han fracasado los intentos de reciclar el combustible gastado o el utilizado en armamento nuclear, del mismo modo que también han fracasado los intentos de establecer un protocolo viable de gestión de los desechos nucleares. Durante décadas, los defensores de la energía nuclear han argumentado que los impedimentos para el almacenamiento de los desechos radiactivos era algo más cuestión de políticas que de tecnologías. Pero después de 6 décadas, ningún país ha presentado una estrategia eficiente de almacenamiento a largo plazo de los residuos nucleares.

A pesar de todo el dinero gastado, ese renacer de la Industria nuclear no ha producido ni siquiera un nuevo reactor. Nuevos proyectos en Francia, Finlandia, Carolina del Sur y Georgia han visto un incremento desmedido en los costes, de modo que se van retrasando las fechas de apertura. Cinco proyectos impulsados por el Sistema de Energía Pública de Washington provocaron la mayor bancarrota municipal en la historia de los Estados Unidos. Que sepamos no hay grupos ecologistas que se hayan autoproclamado pronucleares. En Wall Street también está en retroceso.

Incluso los más ardientes partidarios de la división del átomo se ven obligados a discutir sobre todos y cada uno de los nuevos reactores que se quisieran construir en los Estados Unidos, u otros dispersos en cualquier otro lugar que no sea China, con un debate que se intensifica y de resultado incierto.

Hoy en día, cerca de 100 reactores estadounidenses todavía tienen autorización para su funcionamiento, y alrededor de 450 en todo el mundo. Cerca de una docena de centrales nucleares se han cerrado en los últimos años en los Estados Unidos. Otra media docena están a punto de cerrar por motivos financieros. La caída en los precios del gas y las energías renovables las han llevado a una incierta situación. Como señala Gundersen, los costes de operación y mantenimiento han aumentado a medida que la eficiencia y el rendimiento ha disminuido. El envejecimiento de una mano de obra cualificada hará que las operaciones de mantenimiento sean cada vez más arriesgadas.

Y las centrales nucleares tienen un período de vida útil corto para un funcionamiento más seguro.

Cuando se produjo el accidente del 11 de marzo de 2011, emitiéndose grandes dosis de radiactividad por el hemisferio norte, la central nuclear de Fukushima Daiichi llevaba operando sólo un mes después de que hubiese cumplido 40 años de vida”, dice Gundersen.

Pero la Industria Nuclear no se rinde. Ahora quiere 100.000 millones de dólares en rescates por parte del Estado. El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, aprobó recientemente la concesión de 7.600 millones de dólares para apuntalar los cuatro decrépitos reactores que se encuentran al norte del Estado. Un rescate similar fue aprobado en Ohio. Si antes exigían desregulación y la competencia del mercado, la Industria Nuclear ahora quiere regulaciones y unos beneficios garantizados, sin importar lo mal que gestione el negocio.

El rechazo por parte de la gente es contundente. Rescates similares han sido rechazados en Illinois y están cuestionados los de Nueva York e Illinois. Un acuerdo entre grupos ecologistas y sindicales ha establecido plazos para cerrar los reactores nucleares del Cañón del Diablo, aunque activistas locales han exigido un acortamiento de los plazos. Cada vez están más preocupados por los posibles accidentes; las campañas en contra de los viejos reactores nucleares están aumentado tanto en Estados Unidos como en Europa. En Japón, las protestas ciudadanas han impedido la apertura de casi todas las centrales nucleares desde el accidente de la central nuclear de Fukushima.

Al contemplar el parón nuclear, personas como Lovins ven un sistema solartopiano descentralizado, siendo propiedad y gestionado desde sus bases.

El principal campo de batalla ahora mismo es Alemania, la cuarta mayor economía del mundo. Hace muchos años, el poderoso movimiento ecologista logró arrancar el compromiso de ir cerrando las centrales térmicas y nucleares del país y obtener la energía exclusivamente de energías renovables. Pero el régimen de centroderecha de Angela Merkel va arrastrando los pies.

A principios de 2011, los verdes exigieron una reconversión total hacia una energía verde descentralizada. Pero poco después, se produjo el accidente nuclear de Fukushima, y ante la sacudida que esto produjo en la opinión pública, la canciller Merkel (con formación en química cuántica) reafirmó su compromiso con los verdes. 8 de los 19 reactores de Alemania se cerraron con rapidez, con planes de cerrar el resto antes del año 2022.

El hecho de que la economía europea más importante tuviera esa deriva contra la energía nuclear, llevó a una respuesta dura de la resistencia corporativa, siempre bien financiada. “Se puede construir un parque eólico en tres o cuatro años. Obtener un permiso para una línea de alta tensión puede durar 10 años”, dijo Henrich Quick de 50 Hertz, un operador de la red eléctrica alemana.

Pero de hecho, la transición está teniendo más éxito y está siendo más rentable de lo que sus más firmes partidarios podían imaginar. Las energías eólica y solar están avanzando. Los precios de la energía verde se han reducido y los alemanes están dispuestos a poner células solares en sus tejados. Las ventas de paneles solares se han disparado, con un porcentaje cada vez mayor de proyectos comunitarios e instalaciones en edificios independientes. La red se ha inundado de una energía verde más barata, desplazando a la energía nuclear y los combustibles fósiles, cortando las piernas al viejo sistema.

En muchos sentidos es la peor pesadilla de los inversionistas, ya que parece que estuviéramos retrocediendo a la década de 1880, aquella batalla entre Edison y Tesla. Por aquel entonces, el Edison Electric Institute, financiado por la industria, advirtió que una generación diversificada podía significar el fin de la Industria que apoya la existencia de una red centralizada. Y eso que temía la Industria está llegando, la producción local y descentralizada.

En los Estados Unidos, donde dominan los millonarios hermanos Koch, cuyo negocio es el de los combustibles fósiles, muchos estados han recortado los programas de eficiencia energética y de conservación. Ohio, Arizona y otros estados que habían aprobado transiciones progresivas hacia la energía verde, ahora las están cancelando. En Florida, una consulta estatal en apoyo de la energía solar fue presentada de tal modo que el resultado estaba cantado de antemano: en contra.

En Nevada, los propietarios que ponen paneles solares en sus tejados están siendo perseguidos. El monopolio del Estado, con el apoyo del gobernador y legisladores, está tratando de que los propietarios de viviendas que pongan paneles solares en sus tejados paguen más que otros por la electricidad.

Pero estas medidas pueden ser anacrónicas. En su acuerdo con el Estado, los sindicatos y los grupos ecologistas, Pacific Gas and Electric han admitido que las energías renovables podrían absorber toda la energía que producen las centrales nucleares del Cañón del Diablo, en franca decadencia. El Distrito Municipal de Servicios Públicos de Sacramento cerró un reactor en 1989 y ahora está floreciendo con la oleada de las renovables.

La revolución se ha extendido al sector del transporte: automóviles eléctricos conectados a tomas de corriente alimentadas por paneles solares instalados en las viviendas, oficinas, edificios comerciales y fábricas. Del mismo modo que la energía nuclear, el automóvil impulsado por gasolina puede estar en camino de desaparecer.

A nivel nacional, más de 200.000 estadounidenses trabajan ahora en la industria solar, incluyendo más de 75.000 sólo en California. Por contra, sólo unas 100.000 personas trabajan ahora en la Industria nuclear estadounidense. Unos 88.000 estadounidenses trabajan en la industria eólica, en comparación con los 83.000 que lo hacen en las minas de carbón, un número que sigue cayendo constantemente.

Según Irena, que utiliza como fuente a la Asociación de Empresas de Energía Renovables (APPA), el sector empleó en 2014 a 76.300 personas, lo que supone la mitad que en 2008, cuando se registró la cifra más elevada en nuestro país. Irena culpa de esta situación a «las políticas adversas en el sector eléctrico», que hacen que sigan disminuyendo los empleados en la eólica, la solar y la biomasa.

economía.elpais.com

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Arrumbada la esperanza de la Industria energética corporativa, con el declive de la energía nuclear, quizás estemos ante un cambio épico, lejos del control corporativo en el suministro de la energía basado en una red centralizada, hacia una red de energía verde y operada comunitariamente.

A medida que los propietarios de las viviendas, los administradores de edificios, fábricas y comunidades afianzan cada vez más el control sobre una fuente de energía con base local, el arco de nuestra guerra energética que ya dura 128 años, se inclina hacia Solartopía.

El último libro de Harvey Wasserman, America in the Brink of Rebirth: The Organic Spiral of US History, publicado en 2016. Su Solartopia Green Power & Wellness Show está en www.progressiveradionetwork.com y edita www.nukefree.org

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