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| Dióxido de nitrógeno sobre la Península Ibérica del 14 al 15 de marzo de 2020 y en el mismo periodo de 2019 – Derechos de autor Contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA |
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junio 9th, 2020 — Contaminación química, Régimen energético
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| Dióxido de nitrógeno sobre la Península Ibérica del 14 al 15 de marzo de 2020 y en el mismo periodo de 2019 – Derechos de autor Contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA |
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mayo 28th, 2020 — Contaminación química, glifosato
octubre 2nd, 2018 — Contaminación química, glifosato, Monsanto
baumhedlundlaw.com, 27 de septiembre de 2018

27 de septiembre de 2018 – Los Angeles, California – – La revista científica Critical Reviews in Toxicology publicó ayer correcciones de algunos artículos que fueron publicados en un número adicional de 2016 dedicado a la revisión de la seguridad del glifosato, el ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto.
Las correcciones apuntan a que Monsanto no reveló completamente su participación en los cinco artículos publicados bajo el título «An Independent Review of the Carcinogenic Potential of Glyphosate» (Una revisión independiente del potencial carcinogénico del glifosato), en la que se llegó a la conclusión de que había pocas probabilidad de que el glifosato fuera cancerígeno para los seres humanos. El estudio fue redactado por grupos de expertos supervisados por Intertek, una empresa consultora contratada por Monsanto.
Critical Reviews in Toxicology’s publisher, Taylor & Francis, publicó una rara «Expresión de Preocupación» porque los autores de la revisión no proporcionaron «una explicación adecuada de por qué no se alcanzó el nivel necesario de transparencia en la primera publicación».
La corrección de la revista refuerza lo que los abogados de las causas contra el herbicida Roundup han estado diciendo durante años: en lugar de informar a los consumidores y al público sobre la relación entre Roundup y el linfoma no Hodgkin, Monsanto escribió artículos científicos y participó en campañas de relaciones públicas fraudulentos con el fin de dar la impresión de que el herbicida Roundup no tiene efectos nocivos para el medio ambiente.
El bufete nacional de abogados de Baum, Hedlund, Aristei & Goldman, que representa a casi 1.000 demandantes en juicios por cáncer provocado por Roundup, emitió la siguiente declaración sobre las correcciones de la revista:
“Esta decisión confirma, como hemos sostenido durante mucho tiempo en base de las pruebas documentales, que Monsanto hizo contribuciones sustanciales a estos trabajos. Sin embargo, aunque parte de la participación de Monsanto en estas publicaciones ha sido reconocida en las correcciones, la investigación de Taylor & Francis se quedó muy corta para revelar hasta qué punto Monsanto violó las normas científicas y de ética en aquella revisión «independiente».
Las correcciones, que incorporan las disculpas de varios autores por sus defectuosas declaraciones, son un paso en la dirección correcta, pero no van lo suficientemente lejos como para abordar lo que sabemos que es cierto sobre la base de las pruebas.
Por ejemplo:
– Una de las correcciones señala que el Dr. John Acquavella fue «pagado directamente por Monsanto» por su participación en uno de los paneles de expertos. Acquavella recibió 20.000 dólares por su trabajo en el documento de revisión. Sin embargo, no fue el único autor de la revisión que aceptó dinero de Monsanto. Larry Kier recibió más de 27.000 dólares de Monsanto para escribir una de las críticas. Otro correo electrónico de Monsanto confirma que el Dr. Kier era un «consultor» que trabajaba en «la misma función que Acquavella para el panel de expertos». Un tercer autor de la revisión, el Dr. Tom Sorahan, también puede haber recibido un pago directamente de Monsanto basado en un intercambio de correos electrónicos entre Acquavella y Heydens. Los pagos que Monsanto hizo a Kier y posiblemente a Sorahan no han sido corregidos.
– Otra corrección afirma que el científico de Monsanto William Heydens «señaló algunos errores tipográficos». Basándonos en los documentos que tenemos, Heydens hizo algo más que unas correcciones, y trabajar en la edición y organización de las revisiones. En la correspondencia por correo electrónico con el Dr. Ashley Roberts de Intertek, Heydens admite haber escrito «un borrador del capítulo de introducción» para la serie de reseñas, y luego pregunta a Roberts «quién debería ser el autor final» del capítulo de introducción que escribió como escritor fantasma. La participación del Dr. Heydens en estas revisiones sigue sin corregirse a pesar de que muchas de sus ediciones y revisiones se encuentran en el manuscrito final publicado.
– Las revisiones fueron concebidas como parte de un plan de la empresa para desacreditar a la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) mucho antes de que la agencia llegara a la conclusión de que el glifosato es un probable carcinógeno humano. Uno de los objetivos del plan era «orquestar las protestas contra la decisión de la IARC, mientras que otro plan dejaba claro que la empresa buscaba una «retractación de la OMS» y daba prioridad a «invalidar la relevancia de la IARC». Una «Reunión Post-IARC» de Monsanto detalla a aquellos científicos que Monsanto califica como de autores potenciales. La presentación de la reunión también plantea la siguiente pregunta: «¿Cuánto pueden escribir los científicos de Monsanto para ayudar a mantener bajos los costes? En un correo electrónico bajo el título «Actividades post-IARC para apoyar el glifosato», el ejecutivo de Monsanto Michael Koch escribió que la revisión de los datos obtenidos en los estudios con animales citados por la IARC debería ser «iniciada por MON empleando escritores fantasma», y que «esto tendría más validez si fuera escrito por científicos de fuera de Monsanto (por ejemplo, Kirkland, Kier, Williams, Greim y quizás Keith Solomon).
– Los autores de estos documentos citaron reseñas anteriores que fueron escritas por Monsanto. En un correo electrónico en el que se discutía el plan para los artículos de la revisión, Heydens escribió: «Una opción sería añadir Greim y Kier o Kirkland para que sus nombres figuren en la publicación, pero mantendráimso bajo los costes si nosotros los escribiéramos y ellos simplemente editarían y firmarían sus nombres por así decirlo». Recuerden que así es como manejamos a Williams, Kroes & Munro, 2000″.

Aunque nos complace que la revista tome medidas para corregir algunas de las falsedades de la declaración original de conflictos de interés y reconocimiento, y encomiamos a los autores que se disculparon por su violación de los requisitos de divulgación, la integridad científica de esta «revisión» se vio comprometida el día de su publicación y, por lo tanto, es necesaria una divulgación completa de la participación de Monsanto, la redacción fantasma y los pagos a los expertos que socavan cualquier afirmación de su independencia.
Nuestra publicación de los Documentos de Monsanto y su parte en el reciente veredicto de Monsanto claramente presionó a estos autores para que tomaran al menos estos pasos para corregir la falsa impresión de que sus revisiones eran ajenas a la participación y dirección de Monsanto. Es una pena que Monsanto y ahora Bayer se nieguen a disculparse por su papel en este asunto. Seguiremos presionando a Monsanto y a Bayer para que reivindiquen los derechos de nuestros clientes”.
Las acusaciones de escritura fantasma ha sido asunto central en el veredicto del herbicida Roundup contra Monsanto
Monsanto ha mantenido durante mucho tiempo que la revisión del glifosato de 2016 en Critical Reviews in Toxicology era independiente, y la Declaración de Intereses inicial subrayaba la afirmación de la empresa:
“«Los expertos fueron contratados por Intertek y actuaron como consultores de Intertek, y no fueron contratados directamente por la Compañía Monsanto. La financiación para esta evaluación fue proporcionada a Intertek por la empresa Monsanto, que es un productor primario del glifosato y de productos que contienen este ingrediente activo. Ni los empleados de la compañía Monsanto ni los representantes legales revisaron los manuscritos del Panel de Expertos antes de enviarlos a la revista».
Pero según documentos internos de la compañía obtenidos durante el litigio contra el herbicida Roundup de Monsanto, es evidente que «An Independent Review of the Carcinogenic Potential of Glyphosate» era cualquier cosa menos independiente.
En la primera demanda de Monsanto Roundup se presentaron alegaciones recogidas en la literatura científica escrita por escritores fantasma sobre el glifosato y Roundup. La demanda, presentada por el jardinero de California, Dewayne «Lee» Johnson, culminó en un veredicto que obligada a Monsanto al pago de 289,2 millones de dólares.
Los documentos internos de la compañía que ahora forman parte de los Documentos de Monsanto muestran que el científico y ejecutivo de Monsanto, William Heydens, no sólo se limitó a revisar la evaluación del glifosato, sino que en realidad redactó y editó el trabajo sin revelar su participación ni la de su empresa.
En una comunicación por correo electrónico entre Heydens y el Dr. Ashley Roberts, Heydens escribió:
Heydens también discutió con uno de los autores del documento, el Dr. John Acquavella, acerca de las declaraciones que quería incluir sobre la IARC. En los comentarios de un borrador del documento, Acquavella consideró que las afirmaciones «inflamatorias» y «no necesarias», a las que Heydens se refería, » Yo ignoraría el comentario de John».
Durante una declaración, Heydens admitió que se le enviaron borradores de los manuscritos de la revisión del glifosato, y que leyó «partes de ellos» antes de que se publicara el artículo. Cuando se le preguntó si había editado partes del manuscrito, Heydens dijo: «No lo recuerdo».
«Aunque estoy contento de que la revista haya constatado que fueron engañados al publicar estos artículos, una retractación está más que justificada por esta situación», dijo Nathan Donley, científico principal del Centro para la Diversidad Biológica. Donley fue uno de los cuatro científicos que envió una carta a los editores de Critical Reviews in Toxicology el año pasado pidiendo una retractación.
«Además, la revista parece estar permitiendo que la frase ‘una revisión independiente’ permanezca en el título del número. No hay nada independiente en esta revisión, ni por asomo».
Revisiones actualizadas con nuevas secciones de Agradecimientos y Declaración de Intereses
Varios de los autores presentaron sus disculpas en las secciones actualizadas de la Declaración de intereses de tres de los cinco documentos de revisión, entre ellos:
Keith R. Solomon (ha trabajado como consultor para Monsanto)
David Brusick (ha trabajado como consultor para Monsanto)
Marilyn Aardema
Larry Kier (ha trabajado como consultor para Monsanto)
David Kirkland (ha trabajado como consultor para Monsanto)
Gary Williams (ha trabajado como consultor para Monsanto)
John Acquavella (antiguo empleado de Monsanto, ha trabajado como consultor para Monsanto)
David Garabrant
Gary Marsh
Tom Sorahan (antiguo empleado de Monsanto, ha trabajado como consultor para Monsanto)
Douglas L. Weed (ha trabajado como consultor para Monsanto)
Las correcciones del artículo de revisión se pueden ver a continuación:
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septiembre 29th, 2018 — bisfenol A, Contaminación química
El controvertido estudio sugiere que la exposición al bisfenol A (BPA) podría alterar la cantidad de insulina producida y elevar el riesgo de diabetes tipo 2 en las personas.
Por Lynne Peeples, 13 de septiembre de 2018

Un estudio único en su tipo de un pequeño grupo de personas expuestas a una cantidad muy pequeña de bisfenol A (BPA) está planteando interrogantes sobre la postura del gobierno federal de que bajas dosis de esta sustancia química común son seguras, así como sobre la ética de llevar a cabo un experimento de este tipo en seres humanos.
Los autores afirman que sus hallazgos, que enfatizan la necesidad de repetir, se basan en las crecientes pruebas de que las exposiciones continuas al BPA, ampliamente utilizado en plásticos, revestimientos de alimentos enlatados y papel para recibos, podrían aumentar el riesgo de que una persona desarrolle resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
«Vivimos en una época en la que la diabetes tipo 2 está muy extendida. He aquí una señal de un nuevo camino a explorar qué es lo que la está causando», dijo Pete Myers, fundador, director ejecutivo y científico jefe de Environmental Health Sciences y coautor del estudio publicado hoy en Journal of the Endocrine Society. (Nota del editor: Myers también es el fundador de Environmental Health News, aunque la publicación es editorialmente independiente).
Más del 9 por ciento de la población estadounidense tiene diabetes (N. del T.: el 13,8% de la población española mayor de 18 años, lo que equivale a unas 5,3 millones de personas. Datos de la Fundación para la Diabetes) predominantemente diabetes tipo 2, lo que significa que el cuerpo lucha por producir o usar insulina. Múltiples factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar diabetes tipo 2, incluyendo una dieta deficiente y falta de ejercicio.
Hasta este punto, la investigación del BPA se ha limitado a pruebas con animales y estudios epidemiológicos que comparan la salud de diferentes poblaciones de personas, sin exponer a ninguno de ellos a la sustancia química de forma intencionada. Esta es la primera vez que los investigadores han probado el BPA en humanos, que están expuestos diariamente a los productos químicos cuando comen, beben y compran.
«Encontramos un efecto con una dosis de BPA que no debería producir ningún efecto»
En el experimento, realizado en dos partes, los investigadores analizaron la producción de insulina -la hormona que evita que los niveles de azúcar en sangre suban o bajen demasiado- en respuesta a que la glucosa afecte al torrente sanguíneo. Se tomaron muestras de sangre de cada uno de los 16 participantes, tanto después de haber tomado un cóctel que contenía BPA como en una presentación separada, después de haber tomado un cóctel idéntico que no contenía BPA.
En ambos casos, después de ingerir el cóctel se administró glucosa por medio de una bebida para los ocho participantes en la primera parte del experimento y a través de vía intravenosa para los ocho participantes en la segunda parte.
La cantidad de insulina liberada, en promedio, difirió significativamente entre los análisis: mayor con la exposición al BPA en el primer experimento, que se centró en la liberación temprana de la hormona, y menor con la exposición en el segundo, que se centró en la fase posterior de la respuesta de la insulina. Y los participantes que ya tenían un control relativamente pobre del azúcar en sangre parecían más sensibles a los efectos del BPA.
«Encontramos un efecto con una dosis de BPA que no debería producir un efecto», señaló Angel Nadal, profesor de fisiología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (España) y coautor del estudio. La dosis que usó su equipo -0.05 miligramos de BPA por kilogramo de peso corporal- se presume segura por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).
El hecho de que encontraran alguna respuesta fisiológica en las personas a esa dosis, concluyeron los autores, «indicaría que las suposiciones clave en el proceso regulatorio son incorrectas».
El Dr. Robert Sargis, endocrinólogo de la Universidad de Illinois en Chicago que no participó en el estudio, dijo que, aunque el experimento confirma lo que se ha visto en estudios anteriores que relacionan el BPA con la diabetes, «los resultados no son un hecho innegable».
«No están diciendo que el BPA cause diabetes en una sola dosis», dijo.
El BPA es una de las sustancias químicas capaces de imitar o bloquear los mensajes naturales de la insulina, el estrógeno y otras hormonas del cuerpo. Al final del embarazo, se cree que los cambios hormonales empujan a la mujer a un estado temporal de resistencia a la insulina para asegurar que una cantidad suficiente de azúcar atraviese la placenta y llegue al feto en rápido crecimiento. Los autores plantearon la posibilidad de que el BPA, si el cuerpo lo confunde con un esteroide, podría desencadenar efectos similares.
La sustancia química se ha relacionado con una variedad de problemas de salud, incluyendo trastornos reproductivos, problemas de comportamiento, enfermedades cardíacas y obesidad.
Anteriormente se había encontrado una asociación entre la exposición al BPA y la diabetes en estudios en animales y en estudios epidemiológicos. Sin embargo, la FDA y la EPA «no prestaron atención» a esos estudios, señaló Frederick vom Saal, profesor de biología de la Universidad de Missouri-Columbia, y otro coautor del nuevo estudio.
«Así que pensamos que teníamos que investigar en las personas.»
Vom Saal y varios otros científicos han estado trabajando con la FDA en otro estudio único en su tipo para determinar los verdaderos impactos del BPA. El proyecto, denominado Consortium Linking Academic and Regulatory Insights on BPA Toxicity, o CLARITY-BPA, fue iniciado con la intención de ayudar a los reguladores gubernamentales y a los investigadores académicos a llegar a un consenso sobre los daños potenciales para la salud del BPA.
Sin embargo, ese esfuerzo ha suscitado su primera controversia en los últimos meses. Investigadores académicos han expresado su preocupación de que los reguladores del gobierno estén nuevamente descartando sus hallazgos a favor de las propias conclusiones de la FDA, que siguen diciendo que el BPA es seguro.
Ética sobre la administración de BPA en las personas
El Consejo Americano de Química, que representa a los fabricantes de productos químicos, calificó de «especulativo» el nuevo estudio de exposición humana y subrayó que los resultados no demuestran que los efectos del BPA estén relacionados con la enfermedad.
El Consejo también cuestionó la ética de la administración de dosis a un grupo de voluntarios humanos, dada «la expectativa de que se produzcan efectos», dijo Steven G. Hentges, director principal del Grupo Global de Policarbonato/BPA en la ACC.
Sheldon Krimsky, profesor de la Universidad de Tufts que estudia ética en ciencia y tecnología, expresó una preocupación similar. «Es el primer estudio de este tipo, pero me hace sentir incómodo», dijo.
«Es un poco irónico que estén tratando de mostrar que niveles muy bajos de BPA podrían ser peligrosos, usando los criterios de las agencias que dicen que no es peligroso», dijo. «Una de las justificaciones para hacer la prueba es que los niveles que administraron estaban dentro de las directrices federales.»
Vom Saal y sus colegas dicen que se tomaron muy en serio las consideraciones éticas: trabajaron durante más de dos años con la Junta de Revisión Institucional de la Universidad de Missouri para disipar cualquier preocupación sobre el diseño del estudio. La junta finalmente aprobó el experimento.
A los participantes del estudio se les instruyó sobre las formas de reducir su exposición al BPA durante dos días anteriores al experimento. Luego, los investigadores administraron una dosis baja, que se cree que los estadounidenses experimentan varias veces al día. «Nadie piensa que una administración única sea dañina», dijo vom Saal. «Es que estamos expuestos repetidamente a este producto químico.»
La exposición experimental «sólo replico los niveles de exposición que un apersona habría tenido», agregó Myers. «Este estudio necesita ser replicado. Las implicaciones son demasiado importantes.»
Aún así, en lugar de replicar el experimento en más personas, Krimsky sugirió que los investigadores busquen vías alternativas para recolectar datos humanos, como el monitoreo de personas que ya están expuestas a dosis relativamente altas de BPA. Los cajeros de los supermercados que manejan regularmente los recibos podrían ser uno de los grupos objetivo, ya que se ha demostrado que el producto químico que revuelve las hormonas se filtra del papel y penetra en la piel, especialmente en presencia de desinfectantes para manos u otros productos para el cuidado de la piel.
Sargis, mientras tanto, cuestionó la necesidad de cualquier estudio adicional en humanos. «¿Cuánto datos necesitamos conocer antes de hacer algo con respecto al BPA?», dijo.
«No creo que debamos estar en un punto en el que tengamos que hacer deliberadamente estos estudios en humanos para probar que estos productos químicos son dañinos, cuando en realidad debería ser responsabilidad de los fabricantes probar que son seguros».
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septiembre 18th, 2018 — Contaminación química, plásticos
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Las ventajas de la recogida de envases
Los sistemas de recogida de envases recompensan a los ciudadanos que devuelven y reciclan sus envases y botellas de plástico devolviéndoles una modesta contribución en el momento de la compra. La investigación sugiere que los sistemas de recogida de envases no sólo reducen la cantidad de residuos, sino que también aumentan la cantidad y la calidad del plástico recogido para su reciclado, ya que puede limpiarse y clasificarse más fácilmente para su procesamiento. Pero a los productores de envases de plástico no les gusta la recogida de envases, porque implica que deben pagar un impuesto por cada botella o envase que producen para financiar el sistema, pero también potencialmente otros costes de cumplimiento, como el reetiquetado de los productos. Como explica Samantha Harding, de la Campaña para la Protección de las Zonas Rurales de Inglaterra, «la industria sabe que el depósito es una forma mínima de responsabilizarlos por el verdadero costo de la recogida y el reciclaje del plástico que producen. En la actualidad, el 90% de este coste repercute en el contribuyente. »
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mayo 12th, 2018 — Contaminación química, Industria química
Por Carey Gillam, 8 de mayo de 2018

Imagen: Science
Investigadores del Gobierno de los Estados Unidos han descubierto que algunos productos muy populares utilizados como herbicidas, tales como Roundup de Monsanto, son potencialmente más tóxicos para las células humanas que el mismo principio activo que llevan en su composición.
Estos formulaciones herbicidas se usan comúnmente en la agricultura, dejando residuos en los alimentos y el agua, así como espacios públicos, campos de golf, parques y áreas de juegos infantiles.
Estas conclusiones forman parte del primen examen realizado por el Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos (NTP, por sus siglas en inglés) de las formulaciones hechas con el ingrediente activo glifosato, pero también se incluyen a otras sustancias químicas. Si bien las agencias de regulación han solicitado pruebas exhaustivas del glifosato de forma aislada, los científicos del Gobierno no han examinado la toxicidad de los productos tal y como se venden a los consumidores, agricultores y otras personas.
Monsanto presentó su herbicida Roundup, que presenta glifosato, en 1974. Pero es ahora, después de más de 40 años de su uso generalizado, que el Gobierno está investigando la toxicidad de los “herbicidas a base de glifosato” en las células humanas.
Las pruebas realizadas por el Programa Nacional de Toxicología fueron solicitadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), después de que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) clasificara en el año 2015 al glifosato como probable carcinógeno para los seres humanos. La IARC también destacó sus preocupaciones sobre las formulaciones que combinan glifosato con otros ingredientes activos para mejorar la efectividad en la eliminación de las plantas adventicias. Monsanto y otras empresas venden cientos de estos productos en todo el mundo, un mercado que está valorado aproximadamente en 9.000 millones de dólares.
Mike DeVito, Jefe interino del Laboratorio Nacional del Programa de Toxicología, dijo a The Guardian que el trabajo de la agencia está en curso, pero sus primeras son claras en este asunto: “Vemos que las formulaciones son mucho más tóxicas. Las formulaciones [de herbicidas] matan a las células. El glifosato por sí solo no lo hacía”, dijo DeVito.
“Vemos que las formulaciones son mucho más tóxicas.
Las formulaciones [de herbicidas] matan a las células.
El glifosato por sí solo no lo hacía”, dijo Mike DeVito,
Jefe interino del Laboratorio Nacional del Programa de Toxicología.
Un resumen del trabajo realizado por el NTP indica que las formulaciones de glifosato disminuyeron la “viabilidad” de las células humanas, alterando las membranas celulares. La viabilidad celular fue “considerablemente alterada” por las formulaciones, indicó.
DeVito dijo que la primera fase de la evaluación realizada por el NTP no quiere decir que las formulaciones causen cáncer u otras enfermedades. Lo que indican es que hay una toxicidad, matando a las células humanas. Esto parece entrar en contradicción con las conclusiones de la IARC que indica que el glifosato, o sus formulaciones, producen estrés oxidativo, una posible vía para la aparición del cáncer. El Gobierno aún debe realizar más pruebas, incluidas aquellas relacionadas con la toxicidad en el material genético de la célula, para así comprender mejor los riesgos, según DeVito.
El trabajo del NTP se inserta dentro de un debate global sobre si las formulaciones químicas de los herbicidas a base de glifosato ponen o no en peligro a las personas expuestas. Más de 4.000 personas, hasta el momento, han demandado a Monsanto alegando que desarrollaron cáncer debido al uso de Roundup, y varios países europeos están promoviendo limitar el uso de estos herbicidas.
“Esta evaluación es importante, porque la EPA sólo ha investigado el ingrediente activo. Pero son las formulaciones a las que las personas están expuestas en sus jardines y parques, donde juegan o se producen sus alimentos”, dijo Jennifer Sassm, científica del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.
Un problema con el que se han topado los científicos del Gobierno es el secreto con el que mantienen las Corporaciones la lista de ingredientes utilizados conjuntamente con el glifosato en sus productos. Los documentos obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información muestran incertidumbre en el seno de la EPA sobre las formulaciones de Roundup y cómo estás formulaciones han cambiado en las últimas tres décadas.
Pues bien, esta confusión se ha mantenido en las evaluaciones del NTP.
“No sabemos muy bien cuál es la formulación. Se trata de una información comercial confidencial”, dijo DeVito. Los científicos del NTP recogieron muestran de los establecimientos, aquellos que son los más vendidos según la EPA, dijo.
No está claro si Monsanto conoce la toxicidad de las formulaciones que vende. Pero los correos electrónicos internos de la empresa, que datan de hace 16 años, y que se conocieron a raíz de de un juicio celebrado el año pasado, y que dan una idea de la actitud de la empresa ante la opinión pública. En un correo electrónico interno de la empresa del año 2003, , un científico de Monsanto decía:
“No se puede decir que Roundup no sea carcinógeno…no hemos realizado las pruebas necesarias con la formulación para hacer esa afirmación. Las evaluaciones de las formulaciones no están ni de cerca al mismo nivel que las del ingrediente activo”.
Otro correo electrónico interno, de 2010, decía:
“Respecto a la carcinogenicidad de nuestras formulaciones, no hemos realizado evaluaciones directamente con ellas…”.
Y otro correo interno de Monsanto de 2002, decía:
“El glifosato no es dañino, pero la formulación completa del producto… sí lo es”.
Monsanto no respondió a una solicitud para que hiciese comentarios. Pero en un informe de 43 páginas, la empresa dice que la seguridad de sus herbicidas cuenta con el respaldo de “ la base de datos ambientales y de salud humana más extensa compilada hasta ahora sobre un herbicida”.
Carey Gillam es periodista y escritora, e investigadora de interés público de US Right to Know, un grupo de investigación sin fines de lucro de la industria alimentaria.
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mayo 5th, 2018 — Alternativas Capitalismo, Contaminación química, glifosato, Industria química, Régimen político y económico
Por Colin Todhunter, 5 de mayo de 2018
La activista medioambiental Dra. Rosemary Mason acaba de escribir al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al Vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y al Comisario de Sanidad, Vytenis Andruikaitis. Como se expone a continuación, les hace a estos altos funcionarios algunas preguntas muy pertinentes sobre la connivencia de la UE con las corporaciones agroquímicas:
1) Al autorizar el glifosato en nombre del Grupo de trabajo sobre el glifosato dirigido por Monsanto, ¿por qué el Presidente Juncker no ha considerado la evaluación completa de riesgos de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA)?
2) ¿Por qué la UE se alió con corporaciones que fabricaron gases neurotóxicos para su uso en la guerra química de la Segunda Guerra Mundial y para su uso en los campos de concentración nazis? Estas empresas continúan utilizando productos químicos similares en la agricultura para matar a los `parásitos’, insectos beneficiosos, aves y personas.
3) ¿Podría ser que se deba a que las regulaciones de biocidas en la UE están diseñadas simplemente para que las Corporaciones hagan dinero y el control esté en última instancia en manos de la industria agroquímica?
4) ¿Por qué Monsanto, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la ECHA y el Science Media Centre del Reino Unido, financiado por la industria, no tuvieron en cuenta el estudio de dos años de duración realizado por Gilles-Eric Seralini sobre la alimentación de ratas con semillas transgénicas y Roundup, que produjo daños en órganos y tumores a los cuatro meses?
5) ¿Saben los comisarios que la organización Cancer Research del Reino Unido sufrió la apropiación por parte de la industria agroquímica en 2010 con el pleno conocimiento del gobierno británico? Michael Pragnell, ex presidente de Cancer Research UK (CRUK), fue fundador de Syngenta y ex presidente del grupo de presión de la industria CropLife International. El sitio web de CRUK dice que no hay evidencias convincentes de que los pesticidas causen cáncer. En cambio, CRUK relaciona el cáncer con las opciones de estilo de vida y el comportamiento individual y culpa al consumo de alcohol, la obesidad y el tabaquismo.
6) ¿Por qué los organismos reguladores de la UE y David Cameron, en nombre del gobierno británico, hicieron caso omiso de la Carta firmada por casi 60 milones de estadounidenses, advirtiéndoles que no autorizaran los cultivos transgénicos y Roundup debido a su toxicidad para la salud humana y el medio ambiente?
7) ¿Qué ha pasado con los insectos y aves como resultado de la agricultura química intensiva? El Reino Unido, Alemania, Francia, Dinamarca y Canadá están perdiendo rápidamente biodiversidad. Las tierras agrícolas de EE.UU. que cultivan cultivos transgénicos Roundup Ready se han convertido en un desierto biológico.
8) ¿Ocultaron Monsanto y el Presidente Juncker la clasificación de la ECHA del glifosato como «tóxico para la vida acuática con efectos duraderos» porque explicaría el deterioro acelerado del coral en la Gran Barrera de Coral?
Mason concluye su carta reiterando la condena por parte del Tribunal Internacional de Monsanto emitida en 2017. También envió a los comisarios una carta reciente firmada por 23 organizaciones destacadas en la que criticaba la decisión de la UE de renovar la licencia del glifosato y describía la influencia excesiva de Monsanto en la toma de decisiones.
Junto con su carta, Mason también envió un documento de 22 páginas con información detallada sobre:
¿Cuándo se llevará a los tribunales a ciertas autoridades y a los miembros de los consejos de administración de empresas como Monsanto y Bayer?
– La renovación viciada de la licencia de glifosato por parte de la Comisión Europea
– Las causas de la disminución del coral en la Gran Barrera de Coral
– Legislación europea en beneficio de la industria agroquímica
– Contaminación por glifosato e insecticidas neonicotinoides que causa una disminución dramática en insectos y aves.
– El glifosato está presente en todas partes.
– El Tribunal Internacional de Monsanto y varios informes alarmantes sobre plaguicidas, su uso y sus impactos.
Hasta la fecha, no ha habido respuesta de los comisionados a Mason.
En 2003, el Fondo Mundial para la Naturaleza (Reino Unido) llegó a la conclusión de que todas las personas a las que realizó un análisis en el Reino Unido estaban contaminadas por un cóctel de productos químicos altamente tóxicos, cuyo uso se prohibió en la década de 1970. A lo largo de los años, Mason ha citado una serie de fuentes para demostrar el impacto perjudicial de los plaguicidas y que la cantidad y la variedad de residuos de plaguicidas en los alimentos británicos aumenta anualmente. También observa un aumento generalizado del uso del glifosato entre 2012 y 2014.
En sus numerosos y detallados documentos y cartas (que contienen sus propios puntos de vista sobre todas las cuestiones que plantea a los comisionados) que ha enviado a los responsables a lo largo de los años, Mason ofrece pruebas suficientes para demostrar que la influencia financiera y política de un grupo de poderosas corporaciones agroquímicas y agroindustriales garantizan que sus intereses se vean privilegiados por encima de la salud pública y el medio ambiente en detrimento de ambos. Mason ha hecho todo lo posible para describir los vínculos políticos entre la industria y varios departamentos gubernamentales, agencias reguladoras y comités clave que han asegurado de manera efectiva para que todo siga igual.
Las corporaciones que promueven la agricultura industrial contra los agroquímicos se han integrado profundamente en la maquinaria de elaboración de políticas tanto a nivel nacional como internacional. Desde la falsa consideración de que la agricultura industrial es necesaria para alimentar al mundo, hasta la provisión de generosas subvenciones para investigación y la captación de importantes instituciones encargadas de la formulación de políticas, la agroindustria mundial se ha asegurado una falsa `y excesiva legitimidad‘ dentro de la mentalidad y el discurso de los responsables de la formulación de políticas.
Al referirse al Tribunal de Monsanto, Mason insinúa que los gobiernos, los individuos y los grupos civiles que cooperan con las corporaciones para facilitar el ecocidio y los abusos de los derechos humanos resultantes de las acciones de las corporaciones agroindustriales, deben ser llevados a los tribunales. Tal vez sólo cuando los funcionarios y ejecutivos de la compañía reciban largas sentencias de cárcel por destruir la salud y el medio ambiente, algo es posible que cambie.
Desde Rachel Carson en adelante, el intento de menoscabar el poder de estas corporaciones y sus grupos de presión financiados a gran escala ha tenido un éxito limitado. Unos 34.000 agroquímicos permanecen en el mercado de los EE.UU, muchos de los cuales se encuentran allí debido a la debilidad de las normas regulatorias o al fraude descarado, y desde Argentina hasta Indonesia, el devastador impacto del modelo industrial de la alimentación y la agricultura dependiente de productos químicos sobre la salud y el medio ambiente ha sido documentado por varios informes y periodistas, en profundidad.
Lo que es preocupante es que estas corporaciones están siendo favorecidas por la » autorización del negocio de la agricultura » del Banco Mundial, los acuerdos comerciales como la US-India Knowledge Initiative on Agriculture, la » apertura » de la agricultura africana por parte de la Fundación Gates y la anulación de los procedimientos democráticos a nivel de estados soberanos para imponer monopolios de semillas e insumos patentados a los agricultores e incorporarlos a una cadena de suministro global dominada por estas poderosas empresas.
Por las razones expuestas en mi artículo anterior, en el que rogaba a los responsables públicos que no permitieran una influencia tan descarada de las corporaciones agroquímicas y de la agroindustria, sin embargo consideraba que eso no tendría más relevancia que suplicar al dueño de los esclavos para que los liberara.
En última instancia, la solución depende de que la gente se reúna para desafiar un sistema de capitalismo neoliberal que por diseño facilita la corrupción institucionalizada que vemos junto con la destrucción de la autosuficiencia y los sistemas alimentarios tradicionales. Al mismo tiempo, deben promoverse alternativas basadas en la localización, los principios de un modelo agroecológico (esbozado aquí, aquí y aquí) y un sistema alimentario que sirva al bien público y no a la codicia privada.
*
Colin Todhunter es un colaborador frecuente de Global Research y de Asia-Pacific Research.
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abril 25th, 2018 — Cáncer, Contaminación química, Ingeniería Genética, Transgénicos
Autores: Medardo Avila-Vazquez, Flavia S. Difilippo, Bryan Mac Lean, Eduardo Maturano, Agustina Etchegoyen
Resumen
Argentina utiliza anualmente 240.000 toneladas de glifosato en la agricultura industrial y se observa un cambio en el perfil de morbilidad por parte de los médicos de las zonas agrícolas; ahora parecen prevalecer los trastornos reproductivos. El objetivo de este estudio es determinar la concurrencia de la exposición al glifosato y los trastornos reproductivos en un típico pueblo agrícola argentino (Monte Maíz). Se desarrolló un estudio ecológico con un análisis ambiental de las fuentes de contaminación, incluyendo mediciones de glifosato y otros pesticidas, y un estudio transversal de la prevalencia de abortos espontáneos y anomalías congénitas. Se detectó la presencia de glifosato en el suelo y en el polvo de los cereales y se comprobó que su concentración era aún mayor en el suelo de las aldeas que en el de las zonas rurales; en la región se utilizan anualmente 650 toneladas de glifosato y se contamina el suelo y el polvo en suspensión afecta también a los núcleos de población, lo que supone una carga de exposición ambiental al glifosato de 79 kg por persona y año. No encontramos otras fuentes relevantes de contaminación. Las tasas de aborto espontáneo y anormalidades congénitas son tres y dos veces más altas que el promedio nacional registrado por la salud nacional (10% vs. 3% y 3% – 4.3% vs. 1.4% respectivamente). Nuestro estudio verificó una alta exposición ambiental al glifosato en asociación con una mayor frecuencia de trastornos reproductivos (aborto espontáneo y anomalías congénitas) en la aldea agrícola argentina, pero es incapaz de hacer afirmaciones de causa-efecto. Se requieren estudios adicionales con diseños para tales propósitos.
Palabras clave
Glifosato, Abortos espontáneos, Anomalías congénitas, Exposición ambiental, Salud ambiental.
1. Introducción
En 1996, Argentina comenzó a cultivar semillas genéticamente modificadas (GM), y actualmente se emplean 25 millones de hectáreas donde viven 12 millones de personas; estos cultivos han provocado un aumento sustancial en el consumo de plaguicidas. En 2013, Argentina fumigó 240.000 toneladas de glifosato [1][2] . Se percibe un cambio en el perfil de morbilidad y mortalidad por parte de los médicos de las zonas agrícolas; ahora parecen prevalecer los trastornos reproductivos y el cáncer [3] y recientemente la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (International Federation of Gynecology and Obstetrics) expresó su preocupación por los efectos en la salud reproductiva por la exposición a productos químicos tóxicos del medio ambiente [4]. La ciudad de Monte Maíz (Distrito de Unión en la Provincia de Córdoba) se encuentra en el corazón del área agrícola argentina, la región de mayor productividad agrícola del país, donde se cultivan soja, maíz y trigo en el centro del país. En los últimos años, las autoridades del gobierno local, junto con los residentes locales y los médicos, han mostrado su preocupación por un aumento evidente en el número de abortos espontáneos, anormalidades congénitas y cáncer, por lo que solicitaron una evaluación del estado de salud a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). La comunidad había llevado a cabo un censo de salud en 2007 (no publicado), realizado por maestros y otros voluntarios, en el que se identificaron altas tasas de abortos espontáneos y cáncer. Existen pocos estudios epidemiológicos sobre la salud ambiental de las poblaciones rurales en Argentina y muy pocos han sido publicados hasta la fecha. El objetivo de este estudio es conocer la contaminación ambiental registrada en Monte Maíz, principalmente la presencia de glifosato y otros plaguicidas y comprobar si se ha incrementado la prevalencia de abortos espontáneos y de anomalías congénitas. Nuestro objetivo era verificar la concurrencia de la exposición ambiental al glifosato y esos trastornos reproductivos; también se midieron las tasas de cáncer y este resultado ya ha sido publicado recientemente por los autores [5].
2. Material y Métodos
Se realizó un estudio ecológico exploratorio sobre trastornos reproductivos y contaminación ambiental, consistente por un lado en un estudio epidemiológico (estudio transversal) con una encuesta de salud por hogares dirigida a toda la población (encuesta poblacional), diseñada para ubicar cada registro en la localidad mediante el uso de nueve ratios de censo (R) por parte del Censo del Instituto Nacional de Censos, que dividen el municipio en nueve sectores con mayor peso demográfico, tal y como se observa en el mapa de la Figura 1. A partir de la encuesta de hogares, se verificó la prevalencia del aborto espontáneo
(mujeres de entre 15 y 45 años que han sufrido o inexplicables en los últimos 5 años y con 5 o más años de residencia en Monte Maíz) y prevalencia de anomalías congénitas (niños con anomalías congénitas mayores vivos en el momento de la entrevista), estas fueron variables dependientes, mientras que el sexo, la edad, la ocupación, la permanencia en la aldea, el tabaquismo, la proporción de residencia censal, el nivel educativo y la presencia de contaminantes ambientales fueron las variables independientes. Por otro lado, un análisis ambiental que registra las fuentes de contaminación tales como vertederos, antenas de telefonía móvil, transformadores de energía eléctrica, sitios industriales, reservas de granos, depósitos de pesticidas y máquinas de fumigación. Entrevistamos a las partes interesadas de la comunidad y del gobierno, dueños de negocios, representantes de la ciudad, maestros, agricultores y trabajadores que fumigaron pesticidas, con el fin de reconocer el funcionamiento de las industrias, los servicios públicos locales y los agronegocios (agua potable, manejo de alcantarillado, desechos domésticos, contaminación de las industrias, prácticas y dosis de uso de pesticidas). El Centro de Investigaciones Ambientales de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata recolectó y analizó muestras de matrices ambientales (agua, suelo, cáscara de granos), seleccionando doce sitios internos y periféricos de la ciudad para examinar la presencia de glifosato, su metabolito ácido aminometilfosfónico (AMPA), y los plaguicidas utilizados actualmente (clorpirifos, endosulfán, cipermetrina, atrazina, 2.4D, y epoxiconazol). Tanto el pretratamiento como el análisis de plaguicidas se realizaron bajo normas internacionales utilizando cromatografía líquida-espectrometría de masas [6] [7] . Se realizó una determinación de arsénico (As) en la red de agua doméstica mediante espectrometría de absorción atómica de generación de hidruros.
El área de estudio fue Monte Maíz, municipio ubicado en la Ruta Provincial N.º 11, 33˚12′ latitud Sur y 62˚36′ longitud Oeste de Greenwich, a una altura sobre el nivel del mar de 114 metros; el municipio tiene 113 años de antigüedad y cuenta con 7788 habitantes (8045 incluyendo residentes de zonas rurales circundantes). La agricultura es la principal actividad económica con industria metalúrgica complementaria que se encuentra en el extremo sur de la ciudad [8].
2.1. Análisis estadístico
Las tasas brutas se obtuvieron a través de una base de datos y una matriz numérica, se realizó un análisis de correlación bivariada Pearson para evaluar la asociación de abortos espontáneos y anomalías congénitas con variables independientes, incluida la distribución espacial de acuerdo a las razones del censo en el que se dividió la ciudad (R09-R18). Construimos mapas para abortos espontáneos y anormalidades congénitas y fuentes de contaminación usando el software Quantum GIS 2.4 y creamos tablas de contingencia para realizar mediciones relacionales entre la exposición y la enfermedad. Para ello se utilizó el siguiente software: INFOSTAT (UNC), SPSS y EPIDAT (OPS). Se compararon las tasas de abortos espontáneos y anormalidades congénitas de Monte Maíz con las tasas nacionales reportadas por el Registro Nacional de Anomalías Congénitas (RENAC) del Ministerio de Salud de la Nación [9].
2.2. Realización del estudio
Los médicos o estudiantes de medicina llevaron a cabo el trabajo de campo durante octubre de 2014; todas las encuestas de salud fueron realizadas por estudiantes de medicina de último año de la UNC y profesores de medicina. El estudio se realizó de acuerdo con la Declaración de Helsinki y en el marco de la Ley 9694 Artículo 2 de la Provincia de Córdoba de acuerdo con la Ley Reguladora de la Investigación Sanitaria y fue aprobado por el Comité de Bioética creado por esta ley para los estudios de observación[10]. Todas las encuestas se realizaron después de obtener el consentimiento informado.
3. Resultados
3.1. Análisis Ambiental
En Monte Maíz la red eléctrica está alimentada por energía de media tensión distribuida en el área urbana, con subestaciones de 33 kV a 380 w, sin alta tensión. Cuenta con un sistema de alcantarillado con una red de recogida doméstica que llega a todos los hogares; los residuos sólidos urbanos son gestionados por un servicio municipal que cuenta con una planta de Residuos Sólidos. El área cuenta con 45.000 ha de soja y 20.000 ha de maíz , que son los principales cultivos de verano y el trigo en una superficie de 15.000 ha como cultivo de invierno. Identificamos un vertedero abierto, a 800 metros al noreste del límite del pueblo, sin evidencia de incendio en los últimos 5 años. Hay una ausencia de silvicultura en la periferia de la ciudad, que es reemplazada por cultivos de soja y maíz, comenzando en el borde inmediato de las casas.
Estos cultivos son frecuentemente tratados con pesticidas, con maquinaria terrestre y fumigadores. En el suroeste de Monte Maíz encontramos dos fincas ganaderas y, en el lado oeste, una zona de inundación, con estanques, un parque y una planta de tratamiento de aguas residuales entre los campos de cultivo, y dos industrias de equipos agrícolas, ubicadas en el extremo sur del pueblo, que utilizan gas metano como fuente de energía. Las fuentes de radiación electromagnética fueron dos torres de telefonía móvil, ubicadas en R9 y R12, que se destacan en el mapa de factores de contaminación de Monte Maíz en la Figura 2 (hay otras dos torres ubicadas fuera del área urbana). La población de Monte Maíz recibe agua potable de muy buena calidad, potable y libre de arsénico. Dentro de la aldea habitada, hay silos de cereales de donde se desprenden la soja y las hojas de maíz (polvo de cereal) que se muestran en el mapa de la Figura 2 y se identificaron veintidós depósitos para la fumigación y contenedores de pesticidas utilizados en la región. Agrónomos locales y aplicadores de agroquímicos informan que en Monte Maíz los cultivos de soja y maíz transgénicos utilizan 10 kilogramos de glifosato por hectárea y año. Seiscientas cincuenta toneladas de glifosato se pulverizan en la zona, lo que supone una carga general de exposición ambiental al glifosato de 79 kg por persona y año, que varía en función de la actividad agrícola o no agrícola y de la distribución espacial del glifosato. Esta región utiliza novecientas setenta y cinco toneladas de todos los plaguicidas cada año.
3.2. Análisis de Contaminantes Químicos
Se detectó glifosato del herbicida y AMPA en el 100% de las muestras de suelo y cáscara. En la cascarilla de los silos predominaron el glifosato y el AMPA (505 y 607 ppb), seguidos por el clorpirifós (14 ppb) y el epoxiconazol (2,3 ppb) como se muestra en la Tabla 1. El sitio de muestreo N˚ 6 (mapa en la Figura 2), perteneciente a un parque infantil, contenía 68 veces más glifosato que el sitio Nº 5, perteneciente a un campo de cultivo de maíz resistente al glifosato. De manera similar, el sitio N˚ 8, donde la muestra de suelo fue tomada de la acera al lado de los depósitos de pesticidas, tenía la concentración más alta de glifosato (3868 ppb), AMPA (3192 ppb), y otros pesticidas. El glifosato también presentó las concentraciones más altas entre todas las matrices estudiadas (3868 ppb), excediendo por mucho a los otros pesticidas: endosulfán II (337.7 ppb) y clorpirifos (242 ppb) (ver Tabla 1). Había concentraciones mínimas de pesticidas en el agua potable; también, el arsénico en el agua potable era menos de 5 ppb.
3.3. Análisis epidemiológico
En general, se visitaron el 92% de los hogares y el 4,8% corresponde a hogares que se negaron a contestar la encuesta. Algunas casas estaban deshabitadas en el momento de la visita. La información fue recabada de 4859 personas (62% de la población), sus características están disponibles en la Tabla 2.98. Los abortos espontáneos ocurrieron en los últimos 5 años entre 981 mujeres encuestadas en edad reproductiva; 62 de ellas tuvieron un solo episodio, 15 tuvieron dos y 2 de ellas tuvieron tres abortos, una tasa de prevalencia de abortos no intencionales del 10% por cada 100 mujeres en edad reproductiva; 79 mujeres entre 981 fueron las que sufrieron abortos espontáneos (8%).Entre la población estudiada hubo 853 nacimientos en los últimos 10 años, 25 niños presentaron anomalías congénitas mayores y estaban vivos en el momento del estudio (cuatro anomalías del sistema nervioso, cinco genitales, cuatro extremidades, tres renales y urinarias, dos digestivas, cuatro cardiopatías y una atresia biliar, labio leporino y quiste tiroglosal), una tasa de prevalencia del 3% (Tabla 3), sin incluir a los niños malformados que murieron durante este período. Incluyendo a los muertos ( doce casos) la tasa de anomalías congénitas alcanzaría el 4,3% porque la OMS estima una mortalidad por anomalías congénitas del 40% en diez años [11] Los abortos espontáneos que se muestran se correlacionan con las mujeres jóvenes y las mujeres que viven en R16 y R17 con una significación del 0,05%, estos radios (R) son en los que sopla el viento procedente de los almacenes de cereales. Las anormalidades congénitas no mostraron correlación significativa con variables independientes, los niveles de asociación se midieron como la tasa de prevalencia (OR) que surge de las tablas de contingencia (2 × 2); la OR para los abortos espontáneos en mujeres de Radio 16 y Radio 17 con respecto a otros Radios fue de 1,29 (IC: 0,71 – 2,34) con un valor p no significativo, por lo que a pesar de la existencia de riesgo aparente de aborto en esas áreas, no se pudo excluir la presencia de sesgo.
4. Comentarios
Las semillas manipuladas genéticamente que contienen un transgén tienen la capacidad de sobrevivir en ambientes saturados con glifosato, un herbicida utilizado para erradicar otras plantas. El glifosato interfiere con el metabolismo vital de las plantas, pero no con las plantas transgénicas para las que se generó una vía metabólica alternativa a través de la bioingeniería. Desde 1996, año en que se introdujo la soja transgénica en Argentina, su uso ha continuado expandiéndose debido a las altas ganancias generadas por su comercialización y fácil cosecha [12] a medida que aumenta la extensión de este cultivo, también lo hace el uso del glifosato. Actualmente, Argentina utiliza 240.000 toneladas de glifosato al año. Esto ha aumentado año tras año como consecuencia de las malezas resistentes a herbicidas que requieren dosis más altas de glifosato y el uso combinado de otros herbicidas como 2,4D, atrazina, etc. [13] . Este aumento se ha traducido en 5 kg de glifosato por persona al año como carga potencial de exposición para todos los habitantes del país, mayor en las zonas agrícolas.
Monte Maíz muestra los efectos de este modelo agrícola, así como el auge de la producción en la región, el alto nivel de vida de la población y la reubicación de los agricultores locales en la aldea, que abandonaron las zonas rurales y se trasladaron con los equipos y suministros, junto con sus familias. Los depósitos de maquinaría agrícola se están multiplicando dentro de la población (veintidós en total), los mayores depósitos de la ciudad están en R15 y son cinco sitios de almacenamiento de pesticidas. Un total de 650 toneladas de glifosato al año se concentran, manipulan y han rodeado el pueblo, que ahora enfrenta campos que son fumigados diariamente. El glifosato se encontró en el 100% de las muestras de suelo y polvo de la cáscara, la concentración fue 10 veces mayor que la de otros plaguicidas, lo que demuestra que, de todos los plaguicidas que contaminan el medio ambiente, el glifosato es el más frecuente. Las concentraciones encontradas en el centro de la ciudad son varias veces más altas que en el suelo de los campos cultivados (ver tabla 1), lo que reafirma la impresión de que la ciudad está en el centro de operaciones del área fumigada. El glifosato también es alto en el polvo de los cereales, también se acompaña de otros pesticidas cuya presencia conjunta descarta que el glifosato sea alto dentro del pueblo debido a su uso en jardinería.
En las fábricas de metalurgia, no se encontró contaminación significativa; la densidad por km2 de la fuente de radiación electromagnética, como el emplazamiento de las antenas de telefonía móvil, las líneas de alta tensión y los transformadores de tensión eléctrica, es baja en comparación con la densidad de la radiación electromagnética de la fuente en las grandes ciudades, lo que minimiza el valor de esta contaminación; por ejemplo, Nueva Córdoba, un barrio de la ciudad de Córdoba, que está ubicado en la misma superficie que Monte Maíz, con una mayor población, tiene nueve sitios de antenas de telefonía móvil, mientras que sólo hay dos torres en Monte Maíz [14], aunque una debilidad del estudio es la falta de mediciones directas de radiación electromagnética.
Además, el manejo de la basura doméstica, las aguas residuales y el agua libre de contaminantes (desde hace 16 años) eliminan la relación de estos factores contaminantes de las patologías observadas. Así, la contaminación con glifosato y en menor medida con otros plaguicidas es el factor predominante en el análisis de la contaminación ambiental de Monte Maíz.
La tasa de abortos espontáneos en cinco años (10%) en Monte Maíz fue tres veces superior a la reportada en un análisis nacional realizado en 2005 por el Ministerio de Salud Nacional (0,6% anual)[15] , y también superior a la de una encuesta socio-sanitaria realizada recientemente (2016) por nuestro equipo en un barrio de Córdoba donde la prevalencia de abortos espontáneos fue de 3,7% en 5 años [16] . La distribución espacial de los abortos muestra una acumulación de casos en el sector (R16 y R17) que está más contaminado con cáscara de grano impregnada de glifosato, aunque la asociación no es significativa. Esta mayor prevalencia es consistente con los hallazgos de Aiassa et al. que detectaron una tasa de abortos espontáneos del 19% entre 166 hogares de la localidad campesina de Las Vertientes (Córdoba, a 180 km de Monte Maíz)[17]. El «Ontario Farm Family Health Study» (Estudio de Salud Familiar en Granjas de Ontario) refería el 18,7% de la tasa de abortos espontáneos en familias de granjeros con un riesgo significativo de exposición al glifosato antes de la concepción [18]. En nuestra población, las madres jóvenes estaban vinculadas a este resultado perinatal y no al revés; el tabaquismo tampoco estaba vinculado al aborto. La población no es endogámica (es una gran ciudad formada por agricultores y siderúrgicos) y su estructura social muestra un excelente estatus socioeconómico medido en tasa de necesidades básicas insatisfechas. Ni la edad materna, ni los hábitos tóxicos, ni la pobreza pueden explicar la alta tasa de abortos espontáneos en Monte Maíz.
Parece haber una relación clara entre la exposición a plaguicidas, incluido el glifosato, y la interrupción del embarazo, similar a las observaciones realizadas por Settini en Italia [19] , o a las revisiones sistemáticas de la medicina basada en la evidencia de Sanborn et al. en la Universidad MacMaster, Canadá, en 2007 [20] y actualizada en 2012 [21].
Por otro lado, el Registro Nacional de Anomalías Congénitas de Argentina (RENAC) en 2014 informa que entre 281.249 recién nacidos se registraron un total de 4.120 anomalías congénitas estructurales mayores, con una prevalencia del 1,4% [9] ; en Monte Maíz la prevalencia (3%) fue el doble de la prevalencia nacional (ver Tabla 3). Vale la pena mencionar que nuestros datos no incluyen a los niños malformados que murieron, por lo que la diferencia seguramente podría ser aún mayor. Los tipos de anomalías congénitas no difieren significativamente de los reportados por el RENAC para toda la Provincia [9]. La tasa nacional de anomalías se genera a partir de informes mensuales emitidos por los servicios de neonatología, puede haber subregistro de casos. Por el contrario, nuestros datos pueden estar sesgados debido al hecho de que son auto-referenciados, y aunque esto es un factor limitante para cualquier estudio de la enfermedad a través de encuestas, es poco probable en alguna patología menos prevalente donde, por el contrario, el error más común es el tipo II. Los datos recopilados de manera diferente pueden reflejar discrepancias, generando así un sesgo de información. En cualquier caso, la mayor frecuencia de niños nacidos con anomalías congénitas en poblaciones expuestas a agroquímicos se describe en los registros de las maternidades [22], control de casos [23],[24], estudios ecológicos estadounidenses [25],[26], revisiones sistemáticas canadienses [21], entre otros.
En 2010 Paganelli demuestra cómo los herbicidas a base de glifosato producen efectos teratogénicos sobre los vertebrados al perjudicar la señalización del ácido retinoico [27] y en los últimos años se ha publicado información sobre la genotoxicidad del glifosato en modelos experimentales, información que antes se desconocía, utilizando pruebas de aberraciones cromosómicas, micronúcleos y ensayos de cometa han verificado el daño a las cadenas de ADN [28][29] incluso en células humanas [30][31]. Más recientemente, estos mismos estudios se llevaron a cabo en personas ambiental y ocupacionalmente expuestas a plaguicidas en general y al glifosato en particular, los cuales registraron tasas de daño genético muy superiores a las encontradas en poblaciones no expuestas a plaguicidas utilizados como grupos de referencia o de control [32][33].
El Grupo de Trabajo de Monografías de la IARC-OMS para la Evaluación de Riesgos Carcinogénicos en Humanos en 2015 revisó 1000 estudios sobre glifosato y escogió 200 trabajos relevantes para concluir que existe una sólida evidencia de que la exposición a formulaciones a base de glifosato o glifosato es genotóxica basándose en estudios en humanos in vitro y en estudios en animales experimentales [34], la aparición de daños en las cadenas de ADN que, cuando no se reparan o no se extraen las células, pueden conducir a mutaciones de las células germinales con impacto en la salud reproductiva. Cerca de Monte Maíz, en la ciudad de Marcos Juárez, estudios publicados mostraron una doble frecuencia de aberraciones cromosómicas y micronúcleos en personas ambientalmente expuestas al glifosato u otros plaguicidas[35] y genotoxicidad en niños expuestos a plaguicidas en comparación con los que no lo están [36].
Esta asociación es consistente con respecto a los abortos y malformaciones, la plausibilidad biológica es muy razonable para los problemas reproductivos en su relación causal con los 600.000 kg de glifosato que contaminan el medio ambiente de Monte Maíz, aunque se reconoce que la falacia ecológica no puede descartarse de este análisis y el diseño de este estudio es limitado por causalidad. El cambio en la secuencia temporal no se pudo establecer en este estudio transversal, pero los médicos locales notaron cambios en el perfil de la enfermedad desde la introducción de semillas transgénicas y el uso masivo de glifosato. Aunque las limitaciones metodológicas de esta exploración sugieren que reconocemos su alcance limitado, resalta la asociación a nivel de evidencia y debe ser considerada con cautela dado el pequeño tamaño de la población, la naturaleza autorreferenciada de la encuesta y la modalidad descriptiva del estudio. Los resultados de este estudio también son importantes porque describen un problema de salud en el ambiente donde vive la gente.
5. Conclusión
Esta investigación detectó un ambiente urbano severamente contaminado por glifosato y otros pesticidas con alta exposición ambiental al glifosato en los pobladores e identificó frecuencias elevadas de anormalidades congénitas y abortos espontáneos, sugiriendo un vínculo entre la exposición ambiental al glifosato y los problemas reproductivos, aunque este fue un diseño exploratorio y de observación incapaz de hacer afirmaciones causales directas. Sin embargo, desde el punto de vista de la salud colectiva, este vínculo requiere recomendar la aplicación cautelar de medidas para proteger a la población de esta exposición ambiental.
Agradecimientos
Al Programa SUMA 400, Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC que hizo posible viajar con un equipo de 70 personas a Monte Maíz. A la Municipalidad de Monte Maíz, que facilitó la permanencia de nuestro equipo durante los 5 días de trabajo de campo. A los profesores y estudiantes de Medicina y Geografía de la ONU, a los profesores y estudiantes de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, que realizaron el trabajo de campo en Monte Maíz. Y a «Ayni Translations» que realizó la traducción del original español al inglés.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen intereses financieros competidores reales o potenciales.
Citar este artículo
Avila-Vázquez, M. , Difilippo, F. , Lean, B. , Maturano, E. y Etchegoyen, A. (2018) Environmental Exposure to Glyphosate and Reproductive Health Impacts in Agricultural Population of Argentina. Journal of Environmental Protection, 9, 241-253. doi: 10.4236/jep.2018.93016.
Referencias
Consultar el artículo original.
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marzo 22nd, 2018 — agricultura, biodiversidad, Contaminación química
Los autores del Informe sobre la disminución de las poblaciones de aves dicen que la Agricultura Intensiva y los pesticidas podrían convertir las tierras agrícolas de Europa en un desierto que finalmente pondría en peligro también a los seres humanos.
Por Patrick Barkham, 21 de marzo de 2018

Una perdiz roja en Borgoña. Ocho de cada diez perdices han desaparecido en Francia en los últimos 23 años, según un reciente estudio. Fotografía: Pierre Vernay/Biosphoto/Alamy.
El catastrófico declive de las aves que habitan entre los cultivos de Francia marca una crisis de biodiversidad más amplia en Europa, que pone en peligro a todos los seres humanos, según han informado los principales científicos a The Guardian.
El dramático declive de las aves de las tierras de cultivo, como las alondras, las currucas y el escribano en Francia, fue evidenciado por dos estudios publicados esta semana, y que se asocia con el empleo de los plaguicidas neonicotinoides y la desaparición de los insectos.
La producción intensiva fomentada por la política agraria común en la UE, ha supuesto la disminución de las poblaciones de aves, y los grupos ecologistas adviertes que muchos países se enfrentan a una segunda “primavera silenciosa”, un término acuñado por la ecologista Rachel Carson para describir el declive de las poblaciones de aves en los años 1960, debido a los pesticidas.
“Hemos perdido un cuarto de las alondras en 15 años, lo cual es algo realmente desmesurado. Si habláramos en términos de la población humana sería algo sumamente preocupante. Estamos convirtiendo nuestras tierras de cultivos en desiertos. Estamos perdiendo todo y, sin embargo, es algo que necesitamos, la biodiversidad: la agricultura necesita polinizadores y la fauna del suelo. Sin esto, simplemente, supondrá nuestro fin”, dijo el Dr. Benoit Fontaine, del Museo de Historia Natural de Francia, coautor de uno de los dos estudios, en los que se realiza una encuesta nacional de las aves más comunes de Francia.
Las tierras de cultivo representan el 45% de la superficie de la UE, pero las poblaciones de aves en Francia han disminuido en un tercio en los últimos 15 años. En algunos casos incluso la disminución es más acusada: 7 de cada 10 bisbitas pratenses han desaparecido de los campos franceses durante ese período, mientras que 8 de cada 10 perdices han desaparecido en los últimos 23 años, según estudio francés que examinó 160 áreas de llanuras cultivables de Francia.

Una bisbita de prado. Fotografía: Stephane Bouilland/Biosphoto/Amay.
Según el estudio, la desaparición de las especies de las tierras de cultivo se ha intensificado en la última década y nuevamente en los dos últimos veranos.
No obstante hay otras especies, como las palomas torcaces, los mirlos y los pinzones, que también habitan en las áreas urbanas y bosques, que están aumentando a nivel nacional, pero incluso están disminuyendo en las tierras de cultivo, lo que ha llevado a los investigadores a identificar las prácticas agrícolas como la causa de esas enormes disminuciones.
Los científicos establecen una correlación entre las disminuciones de aves y la drástica reducción de las poblaciones de insectos, como la disminución del 76% de los insectos voladores en las reservas naturales de Alemania en los últimos 27 años, disminuciones que se relacionan con el aumento en el uso de pesticidas, y en concreto de los neonicotinoides.
A pesar de que el Gobierno francés pretende reducir a la mitad el uso de los pesticidas en el año 2020, las ventas han aumentado, llegando a más de 75.000 toneladas de ingrediente activo en 2014, según cifras de la UE.

“Todas las aves dependen de los insectos de una u otra forma. Incluso la aves granívoras alimentan a sus crías con insectos y las aves de presa se alimentan de aves que comen insectos. Si se pierde el 80% de su alimentación, no se puede mantener una población estable”, dijo Fontaine.
Fontaine dijo que la política agrícola de la UE no favorece revertir la disminución de las aves, pero dijo que los agricultores no tienen la culpa, y que es posible mantener los cultivos para producir alimentos y preservar la vida silvestre.
“Los agricultores están realmente dispuestos a realizar un cambio. Sobreviven en medio de un sistema que depende de grandes empresas que fabrican pesticidas y tienen que lidiar con esa situación. No son los malos de esta película. El problema no es la agricultura, sino que la solución tiene que venir de los propios agricultores”, dijo Fontaine.
La disminución de las aves en Francia es un reflejo de lo que está ocurriendo en el resto de Europa: la abundancia de aves en las tierras agrícolas de los 28 países europeos se ha reducido en un 55% en las últimas tres décadas, según las cifras compiladas por el Consejo Europeo del Censo de Aves.
Entre las 39 especies más comunes que se encuentran en las tierras agrícolas europeas, 24 han visto reducir sus poblaciones y sólo 6 han aumentado. La cigüeña blanca es una de las pocas especies que ha tenido éxito, y su aumento está relacionado con un aumento en la colocación de nidos artificiales en las ciudades.
Iván Ramírez, jefe de conservación de BirdLife Europa y Asia Central, advirtió que Europa se percata ahora de la pérdida de biodiversidad en sus tierras de cultivo, con unos estudios científicos que atribuyen la disminución de las aves a la política de ayudas de la UE. Según Ramírez, los países que se han unido recientemente a la UE muestran unos descensos acusados en las aves presentes en los cultivos, mientras que les ha ido mejor a las poblaciones de aves de los países que no pertenecen a la UE en Europa Oriental, donde las prácticas agrícolas son menos intensivas después del colapso de la Unión Soviética.

Situación de las aves comunes de España (2005-2016) Fuente: SEO/BirdLife.
Martin Harper, director de conservación de la RSPB en el Reino Unido, dijo:
“En el Reino Unido, la situación es igual de preocupante. Nuestras atribuladas aves de las tierras de cultivo han disminuido en un 56% entre 1970 y 2015, junto con la disminución de otros animales silvestres vinculados a cambios en las prácticas agrícolas, incluido el uso de pesticidas. Necesitamos urgentemente acciones a ambos lados del Canal, y esto es algo que esperamos ver de los gobiernos del Reino Unido mientras nos preparamos para salir de la UE”.
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Artículos relacionados:
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marzo 5th, 2018 — Contaminación química, Industria química
Nuevos estudios han despertado las preocupaciones de que el larvicida piriproxifeno, utilizado para prevenir la transmisión del virus Zika, pueda ser un factor que actúe en los casos de microcefalia
Por Claire Robinson, 5 de marzo de 2018

En 2015 y principios de 2016, Brasil sufrió una epidemia de microcefalia, una deformidad en la que el recién nacido presentaba una cabeza anormalmente pequeña y daños en el cerebro. Las posibles causas han sido objeto de un bronco debate. En los últimos años hemos visto la publicación de estudios que identificaban al virus del Zika como una causa probable y creíble [1, 2].
Sin embargo, cuando se trata de afirmar que el Zika es la única causa del brote de microcefalia, se presenta un problema: hay una discrepancia entre la propagación de las infecciones por el virus del Zika y la distribución geográfica de los casos de microcefalia. No todos los lugares con frecuentes infecciones por el virus del Zika se corresponden con una alta incidencia de microcefalia [3,4,5,6]. Esta discrepancia sugiere que otras causas o cofactores pueden estar en juego.
Es importante destacar que en su página web sobre microcefalia, la Organización Mundial de la Salud enumera el virus del Zika como causa “probable” de esta deformidad, pero también agrega otras posibles causas, incluida la “exposición a sustancias químicas tóxicas” [7].
Hipótesis del larvicida
Hace dos años, un grupo de médicos y expertos en salud pública de Argentina y Brasil propusieron la posibilidad de que el piriproxifeno, un larvicida agregado al agua potable para controlar los mosquitos que transmiten el Zika, pudiera causar microcefalia al interactuar con el desarrollo fetal [8]. El piriproxifeno es fabricado por la empresa japonesa Sumitomo, socio industrial de Monsanto en el campo de los productos agroquímicos.
Aquellos que informaron de esta hipótesis del larvicida, especialmente GMWatch y The Ecologist, fueron objeto de furibundos ataques por parte de los defensores de los pesticidas y los transgénicos. Pero ahora el piriproxifeno vuelve a estar bajo el punto de mira debido a la aparición de un artículo revidado por pares [9] en PLOS Current Outbreaks por autores del New England Complex Systems Institute en Cambridge, Massachusetts. El autor principal es Yaneer Bar-Ya, el presidente fundador del Instituto.
El documento establece que el piriproxifeno está estructuralmente relacionado con una hormona juvenil, que se ha demostrado que interactúa con diferentes vías metabólicas en los mamíferos. En particular, los autores proponen que el piriproxifeno puede alterar el metabolismo del ácido retinoico, un metabolito de la vitamina A, que se sabe puede causar microcefalia.
Los estudios del fabricante mostraron problemas cerebrales en las ratas expuestas
Además, los autores afirman que las pruebas con el piriproxifeno realizadas por el fabricante Sumitomo, que inicialmente decía que no había pruebas de teratogenicidad, realmente mostraban efectos en el desarrollo cerebral, tales como baja masa encefálica y anencefalia (una deformidad cerebral), en las crías de ratas que fueron expuestas. Los autores critican los estudios por ser “estadísticamente débiles” y “juzgan que las interpretaciones de Sumitomo de los datos se basan en “supuestos” que “no están bien justificados”.
Según los autores, el uso de piriproxifeno en Brasil no tiene precedentes: nunca antes de había aplicado a los suministros de agua, al menos a tan gran escala. Echan por tierra una de las objeciones planteadas contra la hipótesis del larvicida: que el piriproxifeno no se usó en Recife, que era, sin embargo, el epicentro de los casos de microcefalia. Afirman que estas afirmaciones “no distinguen el área metropolitana de Recife, donde se usa ampliamente, y el municipio, y no han sido adecuadamente confirmadas”.
Los autores concluyen que, a la luz de la distintas informaciones sobre mecanismos moleculares y evidencias toxicológicas, el uso de piriproxifeno en Brasil debe suspenderse “hasta que se investigue aún más el posible vínculo causal con la microcefalia”.
Aprobación en Australia
El piriproxifeno también está aprobado para su uso en el agua potable en Australia bajo la marca comercial Sumilarv [10], aunque no tenemos información sobre si realmente se usa de esta manera allí, y de ser así, por quién. Los ciudadanos de los países donde se aprueba este uso deberían evitar la exposición al agua potable que ha sido tratado con el larvicida, hasta que se aclaren las cuestiones de seguridad.
El piriproxifeno se utiliza contra los mosquitos en un intento de prevenir la transmisión del virus del Zika, una de las posibles causas de microcefalia. Sería irónico si se demostrara que esta “cura” fuese una causa adicional de microcefalia.
Referencias
1. Awadh A et al (2017). Does Zika virus cause microcephaly – applying the Bradford Hill viewpoints. PLOS Current Outbreaks, 22 Feb. Edition 1. http://currents.plos.org/outbreaks/article/zika-virus-and-microcephaly-applying-the-bradford-hill-criteria-for-causation/
2. McGrath EL et al (2017). Differential responses of human fetal brain neural stem cells to Zika virus infection. Stem Cell Reports 8(3): 715–727. DOI: https://doi.org/10.1016/j.stemcr.2017.01.008
3. Doucleff M (2017). Why didn’t Zika cause a surge in microcephaly in 2016? NPR, Mar 30. https://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2017/03/30/521925733/why-didnt-zika-cause-a-surge-in-microcephaly-in-2016
4. New England Complex Systems Institute (2016). New doubts on Zika as cause of microcephaly. Science Daily, Jun 24. https://www.sciencedaily.com/releases/2016/06/160624150813.htm
5. Pacheco O et al (2016). Zika virus disease in Colombia — preliminary report. New England Journal of Medicine, Jun 15. http://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMoa1604037#.V4LwCezPCuM.twitter
6. Butler D (2016). Brazil asks whether Zika acts alone to cause birth defects. Nature 535:475–476.
7. World Health Organisation (2016). Microcephaly. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/microcephaly/en/
8. Robinson C (2016). Argentine and Brazilian doctors name larvicide as potential cause of microcephaly. GMWatch, 10 Feb. http://www.gmwatch.org/en/news/latest-news/16706
9. Parens R et al (2017). A possible link between pyriproxyfen and microcephaly. PLOS Current Outbreaks, Nov 27. http://currents.plos.org/outbreaks/article/a-possible-link-between-pyriproxyfen-and-microcephaly/
10. Sumitomo (2017). Sumilarv. http://bit.ly/2CYECCA. See also: APVMA (2015). Commonwealth of Australia Gazette, No. APVMA 24, Dec 1. https://apvma.gov.au/sites/default/files/gazette_01122015_3.pdf
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