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Geoingeniería solar: experimentando con el clima terrestre

Muchos son los que se oponen a rociar partículas en la atmósfera, pero un pequeño grupo de investigadores dicen que merece la pena estudiar estos enfoques antes de que sea demasiado tarde

Por Tien Nguyen, 26 de marzo de 2018

cen.acs.org

Estos proyectos grandiosos que los climatólogos más sensatos rechazan por las “acciones imprevistas” que podrían desencadenar, recuerdan los delirios de un científico loco de tebeo”. – “Catastrofismo, administración del desastre y sumisión sostenible”, René Riesel y Jaime Semprun.

La primera vez que Frank Keutsch oyó hablar de la geoingeniería solar, pensó que la idea era aterradora. Para el químico atmosférico de la Universidad de Harvard, proyectos como rociar millones de toneladas de partículas de sulfato en el cielo para reflejar los rayos del sol y enfriar el planeta parecían peligrosos. Las estrategias no sólo podrían alterar la atmósfera de manera inesperada, sino que también podrían alterar dramáticamente el clima y dañar la vida de los habitantes de la Tierra.

«Es un tema muy polémico, y por una buena razón», dice Keutsch. Claro, las incógnitas de abrir lo que equivale a una sombrilla química sobre nuestras cabezas son preocupantes. Pero aún más preocupante, dice Keutsch, es el «riesgo moral» de la geoingeniería solar: la idea de que en lugar de abordar directamente la causa del cambio climático, reduciendo el uso de combustibles fósiles, los seres humanos recurrirían a la geoingeniería solar para simplemente evitar sus síntomas. El término «riesgo moral», tomado de los economistas, describe la tentación de las personas de adoptar decisiones más arriesgadas cuando se sienten a salvo de las consecuencias.

Los científicos han discutido la geoingeniería solar en voz baja durante años, pero temores como el de Keutsch significaban que los experimentos eran un tema tabú. Eso comenzó a cambiar en 2006, cuando Paul J. Crutzen, que había compartido el Premio Nobel de Química más de una década antes por su trabajo sobre el deterioro de la capa de ozono, escribió un polémico ensayo en el que solicitaba la investigación de la geoingeniería estratosférica (Clim. Change 2006, DOI: 10.1007/s10584-006-9101-y). Si bien esperaba un mundo en el que redujéramos las emisiones de carbono hasta el punto de que estas medidas arriesgadas nunca fueran necesarias, escribió: «En la actualidad, esto parece un anhelo piadoso».

En la década transcurrida, un número relativamente pequeño de grupos de investigación ha asumido el compromiso de Crutzen, en su mayoría realizando estudios teóricos. Ahora algunos dicen que están listos para realizar experimentos en el mundo real, posiblemente a finales de este año.

Pero la mayoría de los científicos todavía encuentran esta idea profundamente preocupante. Entre ellos se encuentra Daniel Cziczo, un científico de la atmósfera del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Para Cziczo, la idea de rociar sulfatos en el aire como respuesta al cambio climático es un fracaso porque destruiría el ozono. Tampoco aborda la acidificación de los océanos, uno de los efectos secundarios más perjudiciales del cambio climático.

Investigadores de Harvard proponen, a finales de este año, realizar el primer experimento de geoingeniería solar en la vida real: un globo volando a 20 km del suelo que liberaría un penacho de partículas, como hielo y CaCO3, para luego estudiar sus propiedades físicas y químicas.

«Los científicos están lanzando propuestas que a veces son una locura absoluta», dice Cziczo. Es «totalmente ilógico», dice, enseñar a la gente a reducir las emisiones de carbono a la vez que se impulsa una opción que les permite ignorar sus consejos.

Aún así, los responsables gubernamentales y los partidarios de la investigación en geoingeniería siguen evaluando sus opciones. Dos son las clases principales que componen las técnicas de geoingeniería: la geoingeniería solar -también conocida como modificación de albedo- que se centra en reflejar la luz solar antes de que llegue a la Tierra, y la captura directa de aire, un conjunto de técnicas para succionar el dióxido de carbono del aire exterior. En 2015, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE. UU. evaluaron las propuestas para ambos tipos de enfoques en un par de informes y concluyeron que no había suficiente información para recomendar ninguna de estas tecnologías de geoingeniería para su aplicación a gran escala.

Algunos en el Congreso están ahora pidiendo a las Academias Nacionales que reevalúen sus estudios, especialmente de geoingeniería solar.

A finales del año pasado, después de la primera audiencia del Congreso sobre geoingeniería, centrada principalmente en tecnologías solares, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, los demócratas Jerry McNerney de California y Eddie Bernice Johnson de Texas propusieron el proyecto de ley H.R. 4586 para que «las Academias Nacionales estudien e informen sobre una agenda de investigación para avanzar en la comprensión de las estrategias de modificación de albedo, y para otros fines». La captura directa de aire, la otra rama de la geoingeniería, también ha captado el interés federal. Este mes, el Congreso introdujo un incentivo fiscal diseñado para estimular el gasto en la captura de carbono, tanto desde fuentes puntuales como las centrales térmicas como directamente desde el aire circundante.

Mientras tanto, con un océano entre medias, representantes de muchas de las naciones del mundo se reunían en Bonn para discutir los próximos pasos en la reducción de emisiones para cumplir con las metas del Acuerdo de París de 2015, que tiene como objetivo limitar el aumento de las temperaturas globales a menos de 2 °C para el año 2100. Los EE.UU. no estuvieron presentes en esta reunión, después de haber dejado el acuerdo unos meses antes.

De hecho, todavía creo que es un concepto aterrador”.

-Frank Keutsch , químico líder en experimentos de geoingeniería solar al aire libre, Universidad de Harvard

En medio de todas estas discusiones científicas y políticas, un equipo de investigadores de Harvard propone lanzar el primer experimento de geoingeniería solar al aire libre cerca de Tucson a finales de este año. El grupo planea lanzar al aire a 20 km de altura un globo con mecanismos que permitirían la descarga de partículas en una superficie de 1 km de largo y 100 metros de ancho, luego dar la vuelta y estudiar las propiedades físicas básicas de las partículas en la atmósfera superior.

Dirigiendo esta prueba estratosférica, a pesar de su inquietud inicial, está Keutsch.

«De hecho, sigo pensando que es un concepto aterrador», dice. «Pero al mismo tiempo, si miras las predicciones del cambio climático, creo que también son muy aterradoras».

Keutsch, al igual que los demás científicos que estudian la geoingeniería solar, insiste en que la reducción de las emisiones de carbono debe ser la primera prioridad de la sociedad. Pero mientras tanto, dice, una mayor comprensión de los riesgos que implica la geoingeniería solar a través de experimentos podría ser útil. «El conocimiento es mejor que la ignorancia.»

Si el incipiente campo avanza -y algunos esperan asegurarse de que no lo haga-, los investigadores en geoingeniería solar no carecerán de preguntas a las que responder: ¿Qué tipos de partículas deberían liberarse en el cielo? ¿Cuántas partículas y dónde? ¿Qué pasa cuando caen a la Tierra? Y tal vez lo más apremiante: ¿Quién decide si es algo apremiante y cuándo hacerlo?

Modelos avanzados muestran que rociar partículas de sulfato en la atmósfera podría enfriar la Tierra a medida que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan provocando el aumento de la temperatura global, pero estas estrategias conllevan peligrosos efectos secundarios, como el agotamiento de la capa de ozono, la lluvia ácida y los cambios en los patrones climáticos.

La geoingeniería solar, aunque suene a ciencia ficción, no fue concebida desde el aire. Los científicos se inspiraron en un acontecimiento natural: la erupción del Monte Pinatubo en 1991 en Filipinas. El segundo estallido volcánico más importante del siglo XX, arrojó cenizas y 17 megatones de dióxido de azufre a 35 km hacia el cielo. Durante varios años, el SO2 permaneció en la atmósfera, reaccionando con los productos químicos de la atmósfera para formar partículas de aerosol de sulfato que reflejaban la luz solar y provocaban una caída de la temperatura global de 0,5 °C. Una vez que esas partículas finalmente descendieron a la Tierra, la temperatura se recuperó.

Erupción del volcán Pinatubo en 1991, Filipinas. Los efectos de la erupción se sintieron en todo el mundo. Envió grandes cantidades de gases hacia la estratósfera más que cualquier otra erupción desde la del Krakatoa, en Indonesia, en 1883. Los gases emitidos produjeron una capa global de ácido sulfúrico durante los meses siguientes. Las temperaturas globales bajaron aproximadamente 0,5 °C , y la destrucción de la capa de ozono aumentó de manera importante.

Siguiendo el ejemplo de la explosión tropical, algunos científicos desarrollaron modelos climáticos que simularon lo que sucedería si los sulfatos fueran rociados en la atmósfera en el ecuador, donde se encuentra el Monte Pinatubo. Otros fueron aún más simples, eliminando los sulfatos de la ecuación y simulando lo que pasaría si pudiéramos bajar el brillo del sol con un interruptor de atenuación imaginario. Ambos tipos de modelos revelaron que las temperaturas globales descenderían; sin embargo, el enfriamiento ocurriría de manera desigual, siendo mayor en los trópicos y menor en las áreas árticas.

El pasado otoño, varios de estos investigadores en modelos de geoingeniería solar que participaron en una colaboración que incluía a cuatro instituciones, presentaron uno de los modelos de geoingeniería solar más avanzados. El modelo tiene en cuenta la química atmosférica compleja, la dinámica atmosférica y la formación de aerosoles de sulfato y, por primera vez, permite a los científicos diseñar, en lugar de sólo predecir, resultados climáticos específicos (J. Geophys. Res.: Atmos. 2017, DOI: 10.1002/2017jd026888).

Según el modelo, que asume que los seres humanos no van a tener éxito en la reducción de sus emisiones, si la geoingeniería solar comenzara en 2020, las temperaturas globales podrían estabilizarse en el nivel de ese año para el resto del siglo. La estrategia consistiría en rociar cantidades cada vez mayores de dióxido de azufre en cuatro lugares situados a 15° y 30° al norte y al sur del ecuador. Para 2090, según los cálculos del equipo, necesitaríamos rociar anualmente una cantidad de SO2 equivalente a hasta la mitad del volumen total que la quema de combustibles fósiles libera a nivel mundial cada año.

«No es algo que veamos como un plan B», enfatiza Simone Tilmes, una de las coautoras del estudio y científica del proyecto en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos. Todavía necesitamos reducir las emisiones de carbono, dice Tilmes, pero este planteamiento podría mantener las temperaturas bajas mientras lo hacemos. El mundo puede tener sólo de cinco a 10 años más para aprobar un plan de lucha contra el cambio climático, dice, antes de que seamos incapaces de cumplir los objetivos del Acuerdo de París. «Para mí, ni siquiera se trata de ganar tiempo; ya hemos perdido el tiempo que podríamos tener que recuperar», dice.

Pero por cada grado que bajan las temperaturas al rociar con aerosoles de sulfato, el equipo ve varios posibles efectos secundarios peligrosos.

Aunque las partículas de sulfato reflejan y dispersan la luz, también pueden absorber la radiación solar, calentando la estratosfera inferior y modificando el transporte de productos químicos atmosféricos, lo que produce efectos impredecibles sobre los patrones meteorológicos y las precipitaciones, señalan los investigadores. Las partículas grandes de sulfato, que se formarían a medida que el SO2 se vierte continuamente en el aire, no son tan buenas como las partículas pequeñas que se encuentran en las partes altas de la atmósfera y que reflejan la luz, y pueden caer del cielo más rápidamente, potencialmente como lluvia ácida, agregan.

Podría decirse que el efecto secundario más grave es que los sulfatos podrían llevar a la degradación de la capa de ozono. La pérdida de ozono ocurre cuando las moléculas halógenas, como el ácido clorhídrico y el nitrato de cloro, se transforman en radicales halógenos que destruyen el ozono. Las partículas de sulfato aceleran este proceso al proporcionar una superficie para la formación de radicales.

Los efectos secundarios de la geoingeniería solar podrían ser numerosos, desde el momento en que se despliega un proceso de tratamiento atmosférico hasta el momento en que se interrumpe abruptamente. Debido a que la geoingeniería solar sólo aborda los síntomas y no la causa del cambio climático -el tratamiento para detener los gases de efecto invernadero- podría tener consecuencias devastadoras, dice el ecologista Christopher Trisos, becario postdoctoral del Centro Nacional de Síntesis Socioambiental.

Las temperaturas globales se volverían a elevar tan rápidamente a los niveles anteriores que muchas especies podrían tener dificultades para sobrevivir, dice.

Trisos fue coautor de un estudio que evaluó la velocidad, llamada velocidad climática, a la que una especie tendría que moverse para alejarse de los efectos negativos del clima si la geoingeniería solar se interrumpiera abruptamente (Nat. Ecol. Evol. 2018, DOI: 10.1038/s41559-017-0431-0).

Las especies tendrían que moverse, en promedio, de dos a seis veces más rápido de lo que requeriría el cambio climático sin la geoingeniería solar para escapar de los efectos dañinos del clima en su hábitat, según el modelo. Los monos aulladores, por ejemplo, pueden migrar a un nuevo hábitat a aproximadamente a una velocidad de 1 km/año. Si las temperaturas cambiaran drásticamente después de la terminación de la geoingeniería solar, tendrían que moverse a 10 km/año.

Ante estos riesgos, los ecologistas han emitido una de las pocas directivas sobre geoingeniería. En 2010, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, un instituto de las Naciones Unidas con más de 190 miembros -excluyendo a Estados Unidos- emitió lo que equivale a una moratoria sobre cualquier actividad de intervención climática a gran escala, incluyendo la geoingeniería solar o la captura de carbono, hasta que haya suficiente evidencia científica para justificar tales estrategias.

La decisión, sin embargo, permite que experimentos de investigación a pequeña escala, como el experimento con globos de Harvard, avancen en un intento de recopilar esas evidencias.

Avanzando

Mientras que los estudios con modelos han explorado los efectos de los sulfatos en la estratosfera, los investigadores también han estado investigando las posibles consecuencias de otro enfoque de geoingeniería solar que se aleja de las partes altas de la atmósfera.

Esta estrategia apunta un poco más bajo en las nubes. Llamadas nubes marinas brillantes, el planteamiento se inspiró en los portacontenedores, cuyos gases de escape crean nubes que, a menudo, tienen cientos de kilómetros de largo y que se denominan «trayectoria de los barcos» mientras cruzan el océano. Estas trayectorias de los barcos reflejan la luz del sol, pero también pueden perturbar las precipitaciones de manera impredecible.

En lugar de usar los gases de escape, los investigadores argumentan que la aspersión de agua de mar, que es más segura, también puede hacer el trabajo. Investigadores involucrados con el Proyecto Nubes Marinas Brillantes, una colaboración entre científicos de la atmósfera, ingenieros y científicos sociales, ha desarrollado una boquilla especial de alta presión que expulsa partículas de aerosol de agua salada de tamaño nanométrico al cielo. Para generar una sola trayectoria de barco, dice Robert Wood, un colaborador de la Universidad de Washington, 500 de estas boquillas tendrían que ser agrupadas e instaladas en cada barco especialmente diseñado, un recurso que requiere de más fondos. El equipo ha estado esperando financiación durante bastante tiempo, dice Wood, estimando que podría tardar 10 o 20 años más. «No estoy conteniendo mientras tanto la respiración», dice.

Cómo la Geoingeniería solar podría enfriar el planeta

Wood reconoce los temores que muchos tienen sobre el riesgo moral de la geoingeniería solar, pero no cree que el desarrollo de una tecnología signifique necesariamente su uso. «No estoy haciendo esto para probar que funciona», dice. En cambio, está tratando de demostrar que no funciona, lo cual, según él, también puede revelar información útil.

Otros laboratorios, como los de Keutsch y su colaborador, el defensor de la geoingeniería David Keith, que también trabaja en Harvard, han investigado alternativas químicas a los aerosoles de sulfato. «Es un gran problema químico», dice Keutsch.

En el laboratorio, Keutsch y sus colegas esperan encontrar partículas capaces de atrapar menos calor en la atmósfera y de reflejar más luz hacia el cielo. Entre los candidatos químicos están el diamante, el dióxido de titanio y el carbonato de calcio. Debido a que es inerte, el diamante tiene las mejores propiedades, pero su precio es muy elevado. Según los investigadores, el TiO2 puede resultar problemático, ya que el compuesto es un fotocatalizador conocido y, por lo tanto, podría causar reacciones secundarias no deseadas.

Eso deja al CaCO3 barato y fácilmente disponible. Según los modelos del equipo, el CaCO3 puede calentar la estratosfera inferior una décima parte de la cantidad de lo que lo hacen los aerosoles de sulfato, y puede contrarrestar la pérdida de ozono neutralizando los ácidos emitidos por los seres humanos (Proc. Natl. Acad. Sci. USA 2016, DOI: 10.1073/pnas.1615572113).

V. Faye McNeill, un químico de la atmósfera que estudia el impacto de las partículas de aerosol en el clima de la Tierra en la Universidad de Columbia, advierte que queda por ver cómo el CaCO3 interactuará con el ozono estratosférico en la realidad. McNeill contrasta estas partículas de calcita con aerosoles de sulfato, que han sido estudiados a fondo porque se encuentran naturalmente en la atmósfera y porque fueron emitidos en abundancia después de la erupción del Monte Pinatubo. «Hasta ahora lo que he visto en la literatura son conjeturas razonables y educadas sobre la química estratosférica heterogénea del CaCO3», dice, «pero necesita ser respaldado con datos de laboratorio».

El equipo de Harvard está estudiando actualmente partículas del material en el laboratorio, utilizando reactores de flujo para exponer el CaCO3 a diversos gases atmosféricos. Otra idea es cubrir las partículas de CaCO3 con compuestos que harían que sus superficies sean menos atractivas para la formación de radicales que agotan la capa de ozono.

El equipo planea probar cantidades extremadamente pequeñas de CaCO3 en su experimento al aire libre, programado para llevarse a cabo sobre Tucson, después de descargar partículas de hielo, un material de menor riesgo.

«El experimento en sí no afectará a nadie, pero tiene implicaciones para todos», dice Keutsch.

La gente ha expresado preocupación, y a veces emociones mucho más fuertes, acerca de este tipo de experimentos. Los teóricos de la conspiración de las Estelas Químicas, por ejemplo, quienes postulan que el gobierno ha estado envenenando al público con químicos esparcidos por aviones comerciales, han reaccionado de manera bastante ruidosa a la idea de rociar aerosoles en la atmósfera.

A lo largo de los años, Keith dice que ha recibido cientos de correos electrónicos de personas acerca de la geoingeniería solar, desde curiosidad educada hasta amenazas. Otros en el campo de la geoingeniería solar también han recibido correo llenos de odio e incluso amenazas de muerte, incluyendo a Douglas MacMartin de la Universidad de Cornell, quien testificó en la audiencia congresional del año pasado sobre geoingeniería. MacMartin informó que había visto un aumento en tales misivas el año pasado. «Existe el riesgo de que alguien salga herido», dice Keith.

Fue por la opinión pública en parte por lo que descarriló un intento de llevar a cabo un experimento de geoingeniería solar al aire libre en el Reino Unido en 2012. Llamado Stratospheric Particle Injection for Climate Engineering (Inyección de partículas estratosféricas para la ingeniería climática) o SPICE, el proyecto proponía bombear agua a través de una manguera de 1 km de longitud hasta un globo cautivo, que rociaría el agua a la atmósfera.

La controversia podría definitivamente detener la geoingeniería solar, dice Tim Kruger, gerente del Programa de Geoingeniería de Oxford y miembro de la junta directiva que decidió si SPICE sería financiado. Dice que en medio de la preocupación del público, el experimento finalmente se vino abajo después de que se reveló que otro miembro de la junta de financiación había presentado una patente sobre tecnología similar a uno de los investigadores de SPICE. Dado el claro conflicto de intereses y la reacción pública simultánea, el proyecto fue cancelado, dice Kruger.

El equipo de Harvard no tiene planes de patentar ninguna de las tecnologías del experimento, dice Keutsch. Pero sigue preocupado por la opinión pública. «Lo que no quiero que suceda es que digamos :’Oh, estamos listos para hacer el experimento’, y luego haya una reacción tan negativa que haga que la futura investigación en geoingeniería solar sea imposible durante mucho tiempo».

¿Quién decidirá?

Peter Frumhoff, director de ciencia y política de la Unión de Científicos Preocupados (Union of Concerned Scientists), fue coautor de un artículo de opinión el año pasado junto con Jennie Stephens, de la Universidad Northeastern, en el que detallaba las formas en que los investigadores en geoingeniería solar pueden progresar de manera responsable obteniendo el consentimiento informado del público.

Los científicos deberían crear un comité asesor independiente, algo que el equipo de Keutsch está en proceso de hacer, cuyas recomendaciones deberían tomarse en serio. Los investigadores también deben ser transparentes sobre las fuentes de financiación y restringir la financiación a las entidades que se comprometen a reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Los científicos deberían incorporar en las conversaciones a un conjunto diverso de actores de la sociedad civil, especialmente aquellos que están en mayor riesgo, como los países en desarrollo, dice Frumhoff.

El artículo concluye que «la investigación en el campo de la geoingeniería solar no debe llevarse a cabo a menos y hasta que se haya establecido una mayor legitimidad social».

Varias partes han ofrecido una guía similar para la investigación responsable de la geoingeniería. En 2009, Kruger y algunos otros académicos idearon los «Principios de Oxford», y en 2015, los juristas elaboraron un código de conducta voluntario para la investigación en geoingeniería que ha sido actualizado recientemente por una iniciativa internacional llamada el Proyecto de Gobernanza de la Investigación en Geoingeniería.

«Hay fragmentos de gobernabilidad, pero la suma total no equivale a lo que se necesita», dice Janos Pasztor, ex subsecretario general de las Naciones Unidas para el cambio climático del Secretario General Ban Ki-moon.

Pasztor es el director ejecutivo de Carnegie Climate Geoengineering Governance Initiative (C2G2), un pequeño grupo que fomenta el debate y el desarrollo de marcos de gobernabilidad sobre la geoingeniería solar pero que no toma posición sobre el despliegue de estas estrategias.

Desde el año pasado, Pasztor y su equipo han estado discutiendo la geoingeniería solar con comunidades de todo el mundo, incluyendo países como Kenia y Sudáfrica, que hasta ahora no han sido parte de la conversación. Mientras que muchas de las personas con las que habla son positivas cuando se trata de aprender acerca de la geoingeniería solar, Pasztor dice, «Es un paso difícil pasar de positivo a proactivo.»

El equipo espera facilitar la presentación de una resolución en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en Nairobi, Kenia, en marzo de 2019. Esa resolución serí aun llamamiento a los gobiernos a acordar no desplegar técnicas de geoingeniería solar hasta que los científicos entiendan mejor los riesgos y la sociedad esté de acuerdo en la gobernabilidad de la geoingeniería solar. Aunque algunos aspectos de la resolución podrían cambiar durante las negociaciones, dice Pasztor, el equipo espera que la acción evite cualquier decisión unilateral por parte de naciones deshonestas de desplegar la geoingeniería solar. Esto plantea un riesgo, dado el precio relativamente barato de las técnicas, estimado recientemente en unos 50.000 millones de dólares para el equipo inicial y luego en 12.500 millones de dólares cada año posterior (Earth’s Future 2018, DOI: 10.1002/2017ef000735).

«El manejo de esto es muy, muy difícil», dice Pasztor. «No es demasiado pronto para empezar a hablar de estos temas, incluso si estas tecnologías no fueran relevantes durante un par de décadas, porque ese es el tiempo que podría llevar construir el marco de gobernabilidad».

Sin embargo, quienes se oponen a la geoingeniería no creen que la gobernanza de la geoingeniería sea el tema principal. Linda Schneider, oficial superior de programas de la Fundación Heinrich Böll, un grupo de reflexión afiliado al Partido Verde de Alemania, encuentra problemático gran parte del discurso en torno a la geoingeniería.

«La mayoría de los investigadores en el campo parten del supuesto de que podríamos necesitar las técnicas de geoingeniería», dice, lo cual, en su opinión, da paso a la pregunta básica de si la geoingeniería debería realizarse. Schneider dice que fue una de las pocas voces no científicas y críticas entre los asistentes a la Conferencia de Ingeniería Climática 2017 en Berlín en octubre, que atrajo principalmente a científicos físicos y sociales.

Schneider y la fundación dicen que es crítico enfocarse en la reducción de emisiones. En la conferencia, dirigió una sesión en la que presentó una vía para limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 °C, una versión más estricta del objetivo del Acuerdo de París. El plan implica una reducción radical de las emisiones y la ausencia de geoingeniería. La sesión esencialmente se transformó en una «gran pelea», dice.

Como Schneider abogó por respuestas climáticas sin geoingeniería, los proponentes criticaron los escenarios que se basaban sólo en la reducción drástica del carbono como políticamente poco realistas. «Creo que lo que les molestó es que se vieron obligados a enfrentarse a sus propios valores políticos que subyacen a su propia investigación», dice Schneider. Los científicos quieren que sus experimentos se desarrollen fuera del contexto real y político, argumenta.

Su grupo se opone a cualquier investigación de geoingeniería solar al aire libre, incluyendo el experimento con globos de Harvard. «Si siguen adelante, definitivamente sería algo que desafiaríamos pública y abiertamente», dice.

Schneider dice que incluso si el grupo de Harvard reuniera un consejo asesor independiente, se pregunta si los miembros de un consejo selecto serían verdaderamente independientes. Frumhoff, de la Unión de Científicos Preocupados, está de acuerdo en que es una preocupación legítima, pero también se pregunta quién más podría formar una junta.

Frumhoff dice que la discusión es increíblemente difícil, pero eso no significa que debamos rehuirla. «La comunidad científica está luchando con todo tipo de tecnologías que no nos tomábamos en serio hace unos años», dice. «Ahora es el momento de tener esta conversación porque viene hacia nosotros.»

Por ahora, es probable que la geoingeniería solar siga siendo una conversación polémica. Cziczo, del MIT, dice que está dispuesto a equivocarse sobre la geoingeniería solar, pero que «nadie me ha demostrado que sea una buena idea».

Cziczo y Keutsch son colegas en el mismo campo y en realidad son buenos amigos. Incluso han discutido sus puntos de vista opuestos. «No estoy seguro de que ninguno de los dos pueda convencer al otro», dice Cziczo.

Sin embargo, piensa que es importante enseñar la ciencia de la geoingeniería y le dedica algunas conferencias en un curso especial para estudiantes universitarios del MIT basado en los informes de geoingeniería de las Academias Nacionales. Señala que estos estudiantes serán los que se ocuparán del impacto de las decisiones climáticas que tome su generación.

Después de la lección, le gusta preguntar a la clase si elegirían una opción de geoingeniería solar de bajo costo o si pagarían más por reducir las emisiones para responder al cambio climático. Dice que puede ser la forma en que enseña el tema, pero «los estudiantes siempre eligen abordar el problema subyacente».

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“OVERCAST” : documental sobre ingeniería climática, estelas químicas y guerra climática

Por  Matthias Hancke , 23 de diciembre de 2017

globalresearch.ca

OVERCAST (Nublado) es un documental inédito dirigido por Matthias Hancke y producido por Tristan Albrecht sobre un fenómeno que la mayoría de nosotros consideraríamos normal: las estelas producidas por algunos aviones que se expanden en las nubes, cubriendo el cielo y obstruyendo la luz solar. Para algunas personas, sin embargo, estas estelas son el mayor crimen ambiental en la historia de la humanidad.

Estudios recientes muestran que los cirros producidos por el hombre mediante el tráfico aéreo tienen un impacto mucho mayor en el cambio climático de lo que se suponía y ya se han descrito como Geoingeniería involuntaria.

OVERCAST saca a la luz un fenómeno que debería estar presente en el debate público y climático, pero en cambio ha sido ignorado hasta ahora.

Entre los minutos 1.02-1.07 el Prof. Michel Chossudovsky hace referencia a la Guerra Climática y las Técnicas de Modificación Ambiental (ENMOD).

El cineasta suizo Matthias Hancke ha trabajado durante casi siete años en su primer documental OVERCAST. En 2007 se dio cuenta por primera vez de que la cubierta artificial de nubes no era un subproducto natural de la aviación.

Por lo tanto, comenzó su investigación con la intención de obtener una respuesta concluyente ante el programa de Geoingeniería en marcha.

Matthias realizó más de 40 entrevistas en 10 países diferentes y dedicó 1.000 horas a investigaciones para averiguar más sobre la pulverización de aerosoles y por qué nuestros responsables públicos no lo están investigando.

OVERCAST recoge opiniones de ambos lados de la controversia, los que tratan de desmitificar estos mitos y los científicos ya establecidos, así como los activistas. El documental muestra brillantemente cómo los desmitificadores se debaten con su limitada argumentación y la falta de datos científicos.

Por primera vez en la historia del movimiento, Matthias recogió muestras directamente de las estelas químicas en 2009. Este vuelo de investigación no está en la película pero se puede ver en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=Z2PaLS8YfUM

Los otros dos vuelos marcan las líneas rojas del documental. Después de que el documental estuviese casi terminado, un extraño estudio del Instituto Federal Suizo de Tecnología publicó algunos resultados innovadores; se encontraron metales no regulados de aluminio y bario en el combustible para aviones, como se describe en muchas patentes de geoingeniería (por ejemplo Welsbach, Huko).

OVERCAST es una película que todo activista debe ver para emplear buenos argumentos. Muéstreselo a sus amigos escépticos para que despierten. Es un documental que otorga credibilidad a aquellos que están en contra de estas prácticas y que consideran hay que tomar la iniciativa para detener estas pruebas criminales. OVERCAST ya ha sido presentado en más de 12 festivales de cine en todo el mundo.

Fuente original de este artículo:  Overcastthemovie

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Un nuevo estudio científico alerta sobre utilización de cenizas volantes procedentes de la combustión del carbón en las prácticas de Geoingeniería

 

Por J. Marvin Herndon

Int. J. Environ. Res. Public Health 2015, 12(8), 9375-9390; doi:10.3390/ijerph120809375

Evidencias de la utilización de cenizas volantes tóxicas procedentes de la combustión del carbón mediante Geoingeniería química en la troposfera: consecuencias para la salud”

Figura 1. Cuatro imágenes del cielo tomadas en San Diego (Estados Unidos) mostrando cómo el cielo se va oscureciendo con la pulverización de partículas ultrafinas en la troposfera procedentes de los depósitos de aviones. En la imagen de arriba a la izquierda se observa el comienzo de la pulverización. Véase como en un momento dado el avión detiene la pulverización durante el vuelo. Las partículas se dispersan formando nubes. Imagen derecha inferior: Se genera un cielo nublado debido a la presencia de las partículas pulverizadas por el avión.

Figura 1. Cuatro imágenes del cielo tomadas en San Diego (Estados Unidos) mostrando cómo el cielo se va oscureciendo con la pulverización de partículas ultrafinas en la troposfera procedentes de los depósitos de aviones. En la imagen de arriba a la izquierda se observa el comienzo de la pulverización. Véase como en un momento dado el avión detiene la pulverización durante el vuelo. Las partículas se dispersan formando nubes. Imagen derecha inferior: Se genera un cielo nublado debido a la presencia de las partículas pulverizadas por el avión.

Resumen

La pulverización de productos químicos de forma intencionada en la troposfera es cada vez más frecuente durante los últimos años. El autor presenta pruebas de que las tóxicas cenizas volantes de la combustión del carbón son las partículas pulverizadas por aviones como prácticas de Geoingeniería para la modificación de los fenómenos meteorológicos, cuyo objetivo es la modificación del clima, y describe las múltiples consecuencias que esto tiene para la salud pública. Emplea dos métodos: 1) El análisis y comparación de 8 partículas recogidas mediante filtración del agua de lluvia, con los datos de las cenizas volantes obtenidas en los experimentos de laboratorio, y 2) El ensamblaje de los elementos presentes en 14 partículas recogidas de un filtro de partículas de aire muy eficiente (HEPA) y su comparación con las cenizas volantes de la combustión del carbón. Los resultados: 1) El análisis de las partículas recogidas de la filtración del agua de lluvia y de los datos de los estudios de laboratorio, indica que son esencialmente idénticas. Con un intervalo de confianza del 99%, se presentan las mismas discrepancias (F-test) y semejanzas (T-test); y 2) El ensamblaje de los elementos de las partículas recogidas mediante el filtro de polvo HEPA y las cenizas volantes de la combustión del carbón, indica que son esencialmente idénticas. Las consecuencias para la salud pública son profundas, debido a la exposición a una amplia variedad de metales pesados tóxicos, elementos radiactivos y aluminio, productos implicados en problemas neurológicos, que se liberarían en la humedad corporal después de su inhalación o por vía transdérmica.

Palabras clave: Geoingeniería, cenizas volantes del carbón, partículas del aerosol, chemtrails, desorden espectro autista (ASD), Alzheimer, Parkinson, desorden de hiperactividad con déficit de atención (TDAH), daños neurológicos, aluminio químicamente móvil.

1.Introducción

La interacción de intereses políticos, militares y comerciales durante la Segunda Guerra Mundial llevó al desarrollo y despliegue a gran escala de una gran cantidad de herbicidas y pesticidas, como el dicloro difenil tricloroetano (DDT). En su libro de 1962, Primavera silenciosa [1], Rachel Carson lanzó una llamada de atención sobre las consecuencias involuntarias del uso de herbicidas y pesticidas, y supone el principio del moderno movimiento ecologista. Medio siglo después, hay pruebas de que suponen una amenaza persistente y grave para la salud ambiental mundial, otra vez instigada por la interacción de intereses políticos, militares y comerciales. La nueva amenaza surgida por la pulverización intencionada de partículas en forma de aerosoles en la troposfera, ha pasado inadvertida en la literatura científica durante más de una década. El autor, realizando una investigación original, da pruebas sustanciales para la identificación y la naturaleza específica de las partículas y realiza una descripción de las implicaciones en salud pública y amenazas ambientales.

Recientemente han aparecido noticias tanto el prensa como en los medios científicos relacionadas con el inicio de un debate sobre la conveniencia de realizar experimentos de Geoingeniería en la estratosfera como forma de combatir el calentamiento global [2,3]. La Geoingeniería, también denominada Modificación Meteorológica, ya se ha venido realizando en altitudes mucho más bajas en la troposfera. Los recientes llamamientos para abrir un debate sobre el control del clima o la prácticas de Geoingeniería, tienden a ocultar que los sectores militar y civil de todo el mundo han venido modificando las condiciones atmosféricas durante décadas, como ha descrito el historiador de la Ciencia James R. Fleming [4]. Durante las primeras investigaciones sobre modificación meteorológica se desarrollaron programas como el Proyecto Skywater (1961-1988), llevado a cabo por la U.S. Bureau of Reclamations para el trazado de “los ríos del cielo”; la Operación Ranch Hand del Ejército estadounidense (1961-1971), de la que el Agente Naranja era una parte infame; y el Proyecto Popeye (1967-1971), utilizado para “hacer barro, no la guerra” en la Ruta Ho Chi Minh.

Estos pocos ejemplos de modificación meteorológica, todos ellos secretos en su tiempo, muestran que en términos militares las condiciones atmosféricas “multiplican la fuerza” [5].

En la primavera de 2014, el autor empezó a notar que los aviones a reacción dejaban a menudo un rastro blanco en el cielo despejado de San Diego, California. Creció en frecuencia la pulverización de esos aerosoles, un fenómeno relativamente nuevo en aquel lugar. Debido al aire seco que se acumula por encima de San Diego, los aviones a reacción no suelen formar estelas, que se deben a la condensación en forma de hielo. Hacia noviembre de 2014, los aviones realizaban estos grafitis aéreos diariamente. Al cabo de unos minutos, los rastros del aerosol pulverizado por los aviones comenzaba a difundirse, formando finalmente nubes parecidas a cirros, que luego seguían difundiéndose para formar una neblina blanca que dispersa la luz del sol, ocultando a atenuando al sol. La pulverización del aerosol era a veces tan intensa que un cielo de un azul intenso y totalmente despejado se nublaba, con algunas áreas de un color pardusco (Figura 1). A veces eran visibles durante la noche las luces de posición de los aviones que continuaban con su trabajo, de modo que sus estelas oscurecían las estrellas; antes del alba, el cielo de la mañana, que generalmente tiene un color azul claro, presentaba una neblina blanca lechosa. Pero incluso las pulverizaciones continuaban durante el resto del día. La necesidad de pulverizar estos aerosoles a altitudes relativamente bajas en la troposfera, hace que se mezclen con el aire y desciendan, exponiendo a la humanidad y a la biota terrestre a estas partículas de grano muy fino. La preocupación del autor es que la exposición diaria a partículas aerotransportadas ultrafinas de composición desconocida, podía tener efectos concomitantes en la salud de su familia y la salud pública en general, lo que le llevó a la realización de la investigación que aquí se recoge.

Desde principios del siglo XXI, han sido numerosas las observaciones de pulverización de aerosoles por parte de los aviones. A veces los propios ciudadanos han recogido muestras en el agua de lluvia, del suelo o de otros lugares y enviadas a laboratorios certificados para su análisis, aunque sin saber que podía hacerse con tal cúmulo de pruebas. Las composición de las partículas de los aerosoles ha sido un secreto fuertemente resguardado. Ante algo desconocido, se ha producido una intensa especulación, tanto en Internet como en los libros publicados, pero también se ha extendido desinformación: intentos de convencer a la gente de que esas partículas no son otra cosa que cristales de hielo formados por los gases procedentes de los motores de los aviones, y de calificar peyorativamente a los ciudadanos que lo denunciaban como “teóricos de la conspiración”.

De la variedad de observaciones recogidas en los libros y en Internet, uno podría llegar a la razonable conclusión de que, al menos durante los primeros años, se han llevado a cabo varios experimentos de modificación del clima. Pero como indico por las fotografías y los análisis químicos de las partículas recogidas en el agua de lluvia, estas prácticas se han estado realizando diariamente en los cielos de San Diego, pero también en la mayor parte de Estados Unidos y en otros países [6]. Junto a la concordancia de las observaciones, en el agua de lluvia posterior a la pulverización de aerosoles se han encontrado partículas que contienen aluminio y bario; a veces estroncio, un tercer elemento que se incluyó en los análisis y que ha resultado estar presente [7]. La presencia de estroncio, junto con el bario, sugiere que las partículas proceden de un producto natural, porque los elementos alcalinos de la tierra, Grupo II de la Tabla Periódica, se comportan de manera similar y a menudo se encuentran juntos en la naturaleza. Por ejemplo, el cemento contiene calcio y a menudo también contiene un poco de estroncio. Esta intuición nos reveló algunas consideraciones adicionales relacionados con los posibles costes y la presencia de toda una estructura logística para producir millones de toneladas de partículas fuera de la vista pública.

La quema industrial de carbón produce cuatro tipos de residuos (CCRs): cenizas volantes, cenizas de fondo, escorias y los gases producidos por la desulfurización del producto(FGDP), por ejemplo, el yeso. La ceniza de fondo es pesada y se asienta en el exterior; las cenizas volantes son partículas del orden de la micra o más pequeñas, que ascienden por la chimenea a no ser que sean capturadas y luego almacenadas. A causa de los conocidos efectos adversos sobre la salud ambiental, las naciones Occidentales recomiendan ahora que esas cenizas volantes sean capturadas y almacenadas [8,9]. La Industria del carbón y sus representantes comerciales están promoviendo activamente la comercialización de las cenizas volantes para varios usos, entre los que se encontrarían: como aditivo para el cemento Portland, complementos en suelos agrícolas, reemplazo para rellenos compactos, regeneración de minas, fusión de ríos helados y como firme para la construcción de carreteras. Algunas de estas aplicaciones plantean potenciales problemas de salud ambiental, tanto a largo como a corto plazo, ya que las cenizas volantes de la combustión del carbón contienen muchos microelementos que quedaron atrapados durante su formación, entre los que se pueden encontrar bario, berilio, boro, cadmio, cromo, cobalto, plomo, manganeso, mercurio, molibdeno, selenio, talio, torio, vanadio y uranio.

Aunque aparentemente no sea reconocido en los Informes públicos a los que se puede acceder, ni en la literatura científica, como material potencial para su uso en Geoingeniería, sin embargo, las cenizas volantes de carbón tienen el tamaño apropiado para su pulverización en forma de aerosoles en la troposfera, disponibles en el acto y a un precio sumamente bajo, y con un procesamiento y una infraestructura de transporte ya existentes. El autor propone la siguiente hipótesis: las cenizas volantes procedentes de la combustión del carbón son las partículas más probables que sean utilizadas para su pulverización en forma de aerosoles en la troposfera por los aviones para su empleo en Geoingeniería o modificación meteorológica, con el objetivo de modificar el clima.

El objetivo de esta investigación es la de proporcionar pruebas científicas que prueben la exactitud de esta hipótesis, a saber, que las cenizas volantes del carbón son las partículas pulverizadas en forma de aerosoles en la troposfera por medio de aviones, para su empleo en Geoingeniería o modificación meteorológica, con el objetivo de modificar el clima, implicando consecuencias adversas para la salud pública, el medio ambiente y la biota terrestre.

2. Sección experimental

La metodología fue doble: 1) Se compararon las proporciones de los elementos presentes en las partículas encontradas en el agua de lluvia, que se lixiviaron del aerosol pulverizado en la atmósfera, con las proporciones de los elementos presentes en las cenizas volantes procedentes del lixiviado de las partículas la quema de carbón en el laboratorio; y 2) se compararon las proporciones de los elementos analizados en el polvo recogido en un filtro HEPA situado al aire libre, con las proporciones de los elementos analizados en las cenizas volantes del carbón.

Uno de los motivos por los cuales las cenizas volantes, por lo general, se depositan en los revestimientos de los depósitos, es por la presencia de una amplia variedad de elementos químicos que fácilmente son disueltos por el agua, pero no se limita solamente al aluminio, sino también al arsénico, cadmio, cromo, talio, plomo, mercurio y uranio. Los científicos han realizado experimentos de lixiviado de las cenizas volantes procedentes de la quema del carbón, pero ninguno de ellos tan cuidadoso como el realizado por Moreno et al. [10]. Se obtuvieron muestras de cenizas volantes del carbón de 23 lugares distintos de Europa (de España, Los Países Bajos, Italia y Grecia) y se analizaron 33 elementos químicos.

Se lixiviaron 100 gramos de cada muestra de cenizas volantes en un litro de agua destilada durante veinticuatro horas, y luego se determinaron las concentraciones de 38 elementos presentes en el lixiviado, en cada uno de los experimentos. Aunque se observaron algunas variaciones en la composición química de las cenizas volantes antes de su lixiviado y en la proporción relativa de los elementos extraídos del lixiviado, así como variaciones en el PH, el modelo total de los elementos del lixiviado era notablemente consecuente entre las distintas fuentes de procedencia de las cenizas volantes. En la tabla 1 se resume los valores medios de la composición antes de la lixiviación de las cenizas volantes de las muestras europeas y los valores medios de la composición química de los lixiviados usados en la presente investigación.

Tabla 1:Composición química de las 23 muestras, antes de ser lixiviadas y después de la lixiviación, de las cenizas volantes de carbón europeo, de Moreno et al. [10]

Tabla 1:Composición química de las 23 muestras, antes de ser lixiviadas y después de la lixiviación, de las cenizas volantes de carbón europeo, de Moreno et al. [10]

Como normalmente en San Diego la nubosidad natural es muy baja, resulta ideal para observar la dispersión de las partículas ultrafinas pulverizadas por los aviones. Como la ciudad carece de Industria pesadas y de contaminación de partículas, es un ambiente ideal para averiguar por el análisis del agua de lluvia la naturaleza específica de esas partículas que son lixiviadas por el agua de lluvia. El autor recogió personalmente muestras de agua de lluvia para su análisis químico y luego comparar esos datos con los valores medios obtenidos en los análisis químicos del lixiviado realizado en el laboratorio [10], que ha mostrado proporcionar una base firme para identificar las sustancias presentes en los aerosoles pulverizados en la troposfera: cenizas volantes del carbón. Debido a una pulverización tan persistente, no se encontró agua de lluvia que no estuviese contaminada con estos aerosoles.

Durante tres meses seguidos de 2011 se realizó una intensa pulverización, y una persona de Los Ángeles, California, recogió y analizó las partículas transportadas por el aire. Los resultados los publicó en Internet [11]; posteriormente el autor consiguió el informe analítico de laboratorio. Los análisis dieron como resultado la presencia de aluminio, bario y otros doce microelementos. Pero el sentido de estos datos todavía no estaba claro. La comparación de aquellos datos con los de las muestras de cenizas volantes de carbón antes de su lixiviación, como se muestra en la Tabla 1, reforzaron la idea de que se trataba de cenizas volantes, que eran pulverizadas en la troposfera por aviones para las prácticas de Geoingeniería.

3. Resultados y discusión

La composición elemental media de cada uno de los 38 elementos de las 23 fuentes diferentes de las cenizas volantes de carbón europeo lixiviadas y estudiadas por Moreno et al. [10], muestra las proporciones en relación al aluminio, lo que aparece en la Figura 2 en función del número atómico. La normalización a un elemento común, el aluminio en este caso, hace posibles las comparaciones cuando no se dispone del volumen total o de las masas totales. No se muestran las proporciones de los elementos del lixiviado menos abundantes. Nótese que el aluminio (número atómico 13),el estroncio (38), y bario (56), son elementos que son relativamente abundantes en el agua de lluvia después de la pulverización.

Figura 2. El promedio de la concentración química de cada uno de los 38 elementos presentes en los lixiviados de las cenizas volantes de las 23 muestras diferentes de carbón europeo (Tabla 1) estudiadas por Moreno et al., normalizado al aluminio para facilitar la comparación con el agua de lluvia analizada después de la pulverización con aerosoles. Los elementos de menor concentración no se muestran. Los elementos lixiviados en rojo equivalen a lo medido en el agua de lluvia de San Diego (Figura 3), de izquierda a derecha: boro, magnesio, aluminio, azufre, calcio, hierro, estroncio y bario.

Figura 2. El promedio de la concentración química de cada uno de los 38 elementos presentes en los lixiviados de las cenizas volantes de las 23 muestras diferentes de carbón europeo (Tabla 1) estudiadas por Moreno et al., normalizado al aluminio para facilitar la comparación con el agua de lluvia analizada
después de la pulverización con aerosoles. Los elementos de menor concentración no se muestran. Los elementos lixiviados en rojo equivalen a lo medido en el agua de lluvia de San Diego (Figura 3), de izquierda a derecha: boro, magnesio, aluminio, azufre, calcio, hierro, estroncio y bario.

Dos laboratorios de California, Babcock Laboratories Inc. y Basic Laboratory, fueron los que realizaron los análisis del agua de lluvia de San Diego mediante espectrometría de masas con plasma de acoplamiento. Los resultados analíticos fueron consecuentes en un margen del 2% al 10%. La Figura 3 muestra las concentraciones de 8 elementos químicos, normalizados al aluminio, presentes en el agua de lluvia de San Diego después de la pulverización con aerosoles, para la comparación de las proporciones de los elementos correspondientes obtenidos por Moreno et al. en los lixiviados de las cenizas volantes realizados en laboratorio (Tabla 1).

Figura 3. Concentraciones químicas de 8 elementos, normalizados al aluminio, presentes en el agua de lluvia de San Diego después de la pulverización de aerosoles, para su comparación con las proporciones medidas en los lixiviados de las cenizas volantes realizados por Moreno et al. (Figura 1). Se observan unas cifras similares de los elementos presentes en el agua de lluvia y los lixiviados de las cenizas volantes. Es un testimonio fehaciente de que la sustancia empleada son las cenizas volantes de carbón. Intervalo de confianza del 99%, los dos grupos de datos tienen el mismo grado de discrepancia (F-test) y de similitud (T-test).

Figura 3. Concentraciones químicas de 8 elementos, normalizados al aluminio, presentes en el agua de lluvia de San Diego después de la pulverización de aerosoles, para su comparación con las proporciones medidas en los lixiviados de las cenizas volantes realizados por Moreno et al. (Figura 1). Se observan unas cifras similares de los elementos presentes en el agua de lluvia y los lixiviados de las cenizas volantes. Es un testimonio fehaciente de que la sustancia empleada son las cenizas volantes de carbón. Intervalo de confianza del 99%, los dos grupos de datos tienen el mismo grado de discrepancia (F-test) y de similitud (T-test).

Como si se tratase de una huella digital, las proporciones de los 8 elementos presentes en el agua de lluvia de San Diego se corresponden elemento por elemento con el lixiviado de las cenizas volantes. Dicho de otro modo, las partículas troposféricas tienen las mismas características que los lixiviados de cenizas volantes realizados en laboratorio, al menos en ocho elementos, lo cual es un testimonio fehaciente de la identificación de la sustancia pulverizada: cenizas volantes de carbón. Para cualquiera de los elementos indicados, la diferencia entre la composición de los lixiviados y el agua de lluvia es menor que las diferencias observadas entre la composición de las distintas muestras de cenizas volantes [10].

Al no disponer de la masa y los volúmenes totales, el tratamiento estadístico resulta un tanto limitado. Sin embargo, con un intervalo de confianza del 99%, la comparación de los elementos presentes en el agua de lluvia y en los lixiviados experimentales, presenta semejanzas (T-test) y discrepancias (F-test) similares. Además, la huella digital de los 8 elementos mostrada en la Figura 3 , con propiedades químicas muy diferentes entre ellos, proporciona validez a la hipótesis: las partículas que probablemente sean cenizas volantes de carbón, pulverizadas en la troposfera por los aviones para la realización de prácticas de Geoingeniería o modificación meteorológica, con la finalidad de modificar el clima,

Los laboratorios comerciales tienen algunas limitaciones en el análisis de algunos elementos. Véase que en la Figura 2 las cenizas volantes de carbón utilizadas en los lixiviados experimentales proporcionan diferencias de seis órdenes de magnitud. Los laboratorios de investigación científica, con una sensibilidad mucho mayor, quizás aporten datos adicionales de otros elementos presentes en el agua de lluvia después de la pulverización de aerosoles; pares combinados adicionales para otros elementos que se añadirían a la huella digital de las cenizas volantes, presentada en la Figura 3.

Las personas preocupadas han recogido durante al menos quince años muestras de agua, de suelo y de otros materiales con la intención de comprobar qué sustancias se estaban pulverizando en la atmósfera. Entre el 15 de mayo de 2011 al 15 de agosto de 2011, se realizó una intensa pulverización, y una persona de Los Ángeles, California, utilizó un filtro HEPA Honeywell HHT081, situado en su patio de los alrededores del Complejo Olímpico y el Boulevard de la Ciénaga, Los Ángeles, California, 90035. Las muestras se guardaron y luego custodiadas para su análisis por el American Scientific Laboratory, un laboratorio del Estado de California, para el análisis de aluminio, bario y otros doce microelementos por espectrometría de masas con plasma de acoplamiento.

La Figura 4 muestra las concentraciones de 14 elementos químicos, normalizados al aluminio, del polvo recogido por medio un filtro HEPA en Los Ángeles, para su comparación con las proporciones de los elementos presentes en las cenizas volantes de carbón no lixiviadas, según Moreno et al. (Tabla 1) [10]

Figura 4. Concentraciones químicas de 14 elementos, normalizadas al aluminio, presentes en las partículas de un filtro HEPA, en Los Ángeles, para su comparación con las proporciones de los elementos encontrados en las cenizas volantes de carbón no lixiviadas (Tabla 1) [10]. Estas cifras muestran que los 14 elementos medidos en el polvo del filtro presentan las mismas proporciones relativas que los elementos similares de las cenizas volantes. Este es un testimonio fehaciente de que la sustancia empleada en la troposfera son cenizas volantes de carbón. El intervalo de confianza es del 99%, y los datos muestran las misma discrepancias (F-test) y similitudes (T-test).

Figura 4. Concentraciones químicas de 14 elementos, normalizadas al aluminio, presentes en las partículas de un filtro HEPA, en Los Ángeles, para su comparación con las proporciones de los elementos encontrados en las cenizas volantes de carbón no lixiviadas (Tabla 1) [10]. Estas cifras muestran que los 14 elementos medidos en el polvo del filtro presentan las mismas proporciones relativas que los elementos similares de las cenizas volantes. Este es un testimonio fehaciente de que la sustancia empleada en la troposfera son cenizas volantes de carbón. El intervalo de confianza es del 99%, y los datos muestran las misma discrepancias (F-test) y similitudes (T-test).

Como si se tratase de una huella digital, las proporciones de los 14 elementos presentes en el polvo del filtro HEPA se corresponden con las proporciones de los elementos químicos presentes en las cenizas volantes. Como ocurre con los datos de la Figura 3, al no disponer ni de la masa ni de los volúmenes totales, el tratamiento estadístico es algo limitado. Sin embargo, el intervalo de confianza es del 99%, y de la comparación de los elementos presentes en el polvo y en las cenizas volantes se observan las mismas similitudes (T-test) y discrepancias (F-test).

Varían las proporciones relativas de elementos químicos presentes en las cenizas volantes de carbón provenientes de distintas fuentes. La Figura 5, donde se ha realizado una normalización de los valores mayores y menores para cada uno de los 14 elementos respectivos presentes en las cenizas volantes no lixiviadas [10], proporciona detalles sobre la variedad de materiales presentes en las cenizas volantes de carbón procedentes de diferentes lugares. Para cualquier proporción de un elemento dado de la Figura 4, la diferencia entre la composición de las cenizas volantes y del polvo recogido en el filtro HEPA es generalmente menor que los valores extremos observados en las cenizas volantes procedentes de diferentes lugares, mostradas en la Figura 5. Además, la huella digital de los 14 elementos mostrados en la Figura 4, elementos con propiedades químicas diferentes, implican un proceso único, y resulta en una validación de la hipótesis: se trataría de cenizas volantes de carbón.

Figura 5. Estas cifras están normalizadas en sus valores más altos y más bajos para cada uno de los 14 elementos respectivos presentes en las cenizas volantes no lixiviadas [10]. Da u na idea de la variedad de materiales distintos presentes en las cenizas volantes procedentes de diferentes lugares. Esta variación natural en las composición de las cenizas volantes puede ayudar a explicar algunas de las variaciones observadas en la Figura 3 y en la Figura 4.

Figura 5. Estas cifras están normalizadas en sus valores más altos y más bajos para cada uno de los 14 elementos respectivos presentes en las cenizas volantes no lixiviadas [10]. Da u na idea de la variedad de materiales distintos presentes en las cenizas volantes procedentes de diferentes lugares. Esta variación natural en las composición de las cenizas volantes puede ayudar a explicar algunas de las variaciones observadas en la Figura 3 y en la Figura 4.

Observadores en los que se puede confiar relatan que la presencia de aerosoles en la troposfera se remonta a finales de los años 1990. En las fases tempranas del programa uno podría sospechar que se probaron distintas sustancias. ¿En qué momento se eligieron las cenizas volantes de carbón como la sustancia preferida? En el pasado, una de las grandes incertidumbres sobre el análisis del agua lluvia después de la pulverización de un aerosol era qué elementos medir. Generalmente se medían los niveles de aluminio, mientras que el bario y el estroncio sólo se hacía algunas veces; otros elementos químicos raramente se medían. Como el aluminio, el bario y el estroncio siempre están presentes en los lixiviados acuosos de las cenizas volantes, su presencia en el agua de lluvia después de la pulverización de aerosoles podría considerarse como una huella digital de 3 elementos de las cenizas volantes pulverizadas, aunque con mucha menos certeza que si se realiza de 8 elementos, como se hace en la Figura 3. Si nos basamos en la huella digital de 3 elementos, con las limitaciones indicadas, tendríamos datos del año 2002, que son los más tempranos que he podido encontrar, en los que se recogen los análisis de estos tres elementos en las aguas de lluvia recogidas después de la pulverización [12]. Dentro de estas limitaciones, la huella digital de 3 elementos puede indicar la dispersión de las cenizas volantes de carbón pulverizadas en la troposfera: tales mediciones se han hecho en Estados Unidos, Canadá, Francia, Portugal, Alemania, Australia y Nueva Zelanda. Esta lista está lejos de ser exhaustiva. El emplazamiento de las cenizas volantes se ha realizado en base a la presencia en las aguas de lluvia de estos tres elementos (aluminio, bario y estroncio), que siempre están presentes en los lixiviados de las cenizas volantes realizados en laboratorio.

La investigación realizada proporciona un testimonio fehaciente de que las cenizas volantes de carbón son las partículas pulverizadas en la troposfera por aviones en las prácticas de Geoingeniería o modificación meteorológica, con el objetivo de modificar el clima. No obstante, se debieran emprender investigaciones adicionales (1) para confirmar la identidad de las cenizas volantes de carbón como las partículas pulverizadas (2), así como las consecuencias que esto tiene para la salud pública y en la biota terrestre, y (3) las implicaciones geofísicas consiguientes.

Las muestras de agua de lluvia y de polvo recogidas en San Diego y Los Ángeles, respectivamente, se obtuvieron en lugares alejados de las industrias pesadas que pudieran contaminar el aerosol, después de una intensa pulverización y la aparición de partículas de grano muy finas que dejaron una especie de neblina blanca en el cielo. El tiempo de suspensión de estas partículas en la troposfera era lo suficientemente corto como para tener que pulverizarlas diariamente, que es un argumento en contra de lo que dicen que esas partículas proceden de otros lugares más lejanos, tal como China, debido a la dinámica global de los fenómenos meteorológicos. Aunque las pruebas aportadas por la huella digital son arrolladoras, que sugieren que se trata de procesos/materiales idénticos, se deberían emprender investigaciones adicionales, y en efecto, se están planificando.

En la costa Sur de California, las personas han observado aviones que vierten cantidades masivas de partículas en pulverizaciones relativamente cortas, lo que familiarmente se conoce como “bombas”, que se dispersan antes de que los vientos predominantes arrastren las partículas al litoral. Un plan que se está considerando es el de emplear un avión para capturar durante el vuelo una cantidad concentrada de este material, que se analizaría por medios físicos y químicos, y también se sometería a experimentación por lixiviación.

La lluvia ácida de los años 1970 [13], que arrojó cantidades de aluminio en una forma químicamente móvil, aunque procedente de fuentes inertes, tales como las escorias de las minas, planteó amenazas de salud ambiental para una amplia variedad de organismos [14,15]. Daños en los bosques, reducción de la supervivencia o perjudicando la reproducción de invertebrados acuáticos, peces y anfibios, que se relacionó directamente con la toxicidad del aluminio, mientras que también se observaron efectos indirectos en aves y mamíferos [16]. Las cenizas volantes de carbón pulverizadas en la troposfera también plantean una amenaza de salud ambiental similar, sin que se requiera necesariamente un ambiente ácido. En los experimentos de Moreno et al. [10], la extracción del aluminio se realizó con agua destilada, obteniendo valores del pH en los lixiviados entre 6,2 y 12,5. El pH del agua de lluvia después de la pulverización depende de la composición de las cenizas volantes de carbón y su nivel se equilibra con el del agua presente en la atmósfera. El agua de lluvia natural tiene un pH ácido, en torno a 5,7, debido a la interacción del CO2 atmosférico (17). El pH del agua de lluvia de San Diego después de la pulverización era de 5,2, mientras que en otras partes se ha obtenido un pH de 6,8.

Una larga exposición a las partículas que contaminan el aire, no necesariamente las cenizas volantes de carbón, con un tamaño ≤ 2.5µm (PM2.5), está relacionada con morbilidad y mortalidad prematura [18,19]. Por tanto, se puede concluir razonablemente que las cenizas volantes de carbón pulverizadas, al menos las que tiene un tamaño PM2.5, son perjudiciales para la salud humana.

Las partículas ultrafinas de las cenizas volantes de carbón no permanecen en las altitudes donde operan los aviones que las rocían, sino que se mezclan y contaminan el aire que respiran las personas. Estas partículas ponen en peligro a las personas por dos vías principales: 1) por la ingestión del agua de lluvia con toxinas procedentes de las cenizas volantes, directamente o después de concentración por evaporación y 2) la penetración de las partículas por inhalación, a través del contacto con los ojos o con la piel [20]. En este último caso, el daño a las personas proviene de la extracción in situ de las toxinas de las cenizas volantes [21], así como consecuencias por su contacto con los tejidos [22]. Las cenizas volantes de carbón con un tamaño PM2.5 fácilmente penetran en las vías respiratorias y llegan a los alveolos, donde permanecen en los pulmones durante largos períodos de tiempo; el pequeño tamaño de las partículas es lo que las permite penetrar profundamente en las vías aéreas, donde pueden causar inflamación y heridas pulmonares [23].

Los lixiviados de las cenizas volantes de carbón contienen una amplia variedad de toxinas, entre las que se incluyen el aluminio, arsénico, bario, berilio, boro, cadmio, cromo (III), cromo (IV), cobalto, plomo, manganeso, mercurio, selenio, estroncio, talio, torio y uranio. Las cenizas volantes de carbón se han descrito como más radiactivas que los residuos nucleares [24]. Además, otros muchos elementos más tóxicos están presentes en estas partículas [25]. Si la cenizas volantes utilizadas en Geoingeniería tienen una alta concentración de partículas con un tamaño PM2..5, algo que no se conoce, la presencia de estas partículas, aunque fuese en pequeña cantidad, favorecería la reflexión de la luz solar al disponer de una mayor superficie.

Las consecuencias adversas para la salud de las cenizas volantes de carbón depende de varios factores, entre los que se encuentra la edad, el estado físico, la susceptibilidad individual, la concentración y duración de la exposición. Además, algunos de los elementos tóxicos presentes en las cenizas volantes, además de entrar directamente por inhalación o infusión transdérmica, pueden concentrarse por procesos naturales. El arsénico, por ejemplo, que es una de las toxinas presentes en las cenizas volantes, plantea la mayor amenaza en su forma inorgánica. El arsénico puede ser ingerido por una amplia variedad de organismos, y como el mercurio, puede pasar a la cadena alimentaria [26]. El arsénico está relacionado con enfermedades cardiovasculares e hipertensión [27], cáncer [28], derrames cerebrales [29], enfermedades crónicas de las vías respiratorias [30] y diabetes [31]. El arsénico lixiviado de las cenizas volantes, puede pasar en las mujeres embarazadas a través de la placenta al feto [32]. La concentración y duración de la exposición aumenta las probabilidades de que esto ocurra.

Las pruebas aquí presentadas de que se está pulverizando de forma deliberada, extendida y persistente cenizas volantes de carbón en la troposfera, que luego se mezclan con el aire que las personas respiran, abre las puertas a nuevas posibilidades de investigación sobre los efectos fisiológicos por la exposición a largo plazo de una sustancia que potencialmente desprende múltiples toxinas una vez que entra en contacto con los fluidos corporales internos. Esto está más lejos del alcance de este trabajo. Sin embargo, debe mencionarse que quizás la toxina más abundante en las cenizas volantes y que es extraída al entrar en contacto con un medio acuoso, es el aluminio químicamente móvil.

Aunque el aluminio es abundante en la corteza terrestre, es muy inmóvil. La biota de nuestro planeta, incluidas las personas, no ha desarrollado unos mecanismos naturales de defensa contra la exposición al aluminio químicamente móvil. Es un asunto que debe preocupar seriamente, ya que fácilmente puede extraerse de las cenizas volantes de carbón con el agua de lluvia o por los fluidos corporales. El aluminio está implicado en enfermedades neurológicas, como desorden del espectro autista (ASD), Alzheimer, Parkinson y desorden de hiperactividad por déficit de atención (TDAH) [33,34,35,36,37], todos los cuales han aumentado de manera notable en los últimos años. El aluminio puede perjudicar la fertilidad humana [38] y también está implicado en desórdenes neurológicos en las abejas y otras especies [39,40,41].

Si algunos casos de enfermedades neurológicas estuvieran relacionados con las actividades de modificación climática durante las dos décadas pasadas utilizando aerosoles con cenizas volantes de carbón rociados por aviones en la troposfera, entonces la repetida pulverización en San Diego, de la que ha sido testigo el autor, provocaría un aumento de este tipo de trastornos. Las investigaciones epidemiológicas, incluso en la infancia, y desórdenes mayores como defectos de nacimiento, podrían arrojar luz sobre el peaje que estamos pagando las personas por estas prácticas. Esas investigaciones deberían considerar sobre todo a las tripulaciones de los vuelos de las líneas aéreas y los viajeros que realicen frecuentes viajes en avión, ya que respiran el aire casi a la misma altitud a la que se rocían las cenizas.

La intensa pulverización diaria sobre San Diego formaría parte de un programa desarrollado en varios países Occidentales, y que se ha observado en Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia y Nueva Zelanda, pero nunca reconocido en público por las autoridades gubernamentales. Sin una sincera declaración pública es difícil conocer las motivaciones subyacentes y la variedad de actividades específicas implicadas. Una cosa parece segura: el daño potencial a la salud pública y al ambiente no tendrá precedentes en su alcance planetario.

La combustión del carbón concentra las impurezas en las cenizas volantes, un complejo químico anhidro cuyos riesgos para la salud ambiental son bien conocidos. Durante décadas, personas y colectivos han luchado para que se aprobasen normas y disposiciones sobre los residuos industriales que generan riesgos. Así que uno se podría preguntar ¿qué motivaciones existen para pulverizar de forma extendida y persistente cenizas volantes de carbón en la troposfera sabiendo del daño potencial para la salud pública y el ambiente?

El Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) se creó en 1988 para aprobar medidas en contra del calentamiento global y porque se consideraba como amenaza a la seguridad. La Geoingeniería ofrece dos enfoques básicos al problema del calentamiento global: atrapar el dióxido de carbono, o bloquear al radiación solar antes de que alcance la superficie terrestre. Atrapar el dióxido de carbono precisa de una tecnología difícil, prohibitivamente cara, poco desarrollada. Bloquear la luz del sol es algo casi generalmente aceptado por los geoingenieros como relativamente barato, fácil de poner en práctica, y además existen precedentes en la naturaleza: las erupciones volcánicas, que inyectan cenizas a la atmósfera superior (estratosfera) , donde pueden permanecer durante años o más tiempo, atenuando la radiación solar y refrescando momentáneamente la Tierra.

Mientras los científicos debaten que la Geoingeniería podría ser una actividad potencialmente necesaria en el futuro [2,3], las pruebas sugieren que los Gobiernos y las instancias militares Occidentales ya habrían avanzado un programa operacional de Geoingeniería a gran escala. Pero en lugar de extraer y moler la roca para producir ceniza volcánica artificial en volúmenes suficientes para refrescar el planeta, optaron por una alternativa económica, pragmática, pero con unas consecuencias más extremas para la vida en la Tierra que las que pudiera causar alguna vez el calentamiento global, usando cenizas volantes procedentes de la combustión del carbón. Puestos ya en ello, podrían haber pulverizado el material en las capas altas de la atmósfera, en la estratosfera, donde podría permanecer durante un año o más, sin embargo optaron por rociar las cenizas volantes de carbón en las capas bajas de la atmósfera, en la troposfera, donde se mezclan rápidamente con el aire que respiramos y luego llueve arrastrando esas sustancias.

Aparte de las consecuencias potenciales de toxicidad, de salud pública y de daño a la biota terrestre, que se derivan directamente de la pulverización de las cenizas volantes en la troposfera, tal práctica realizada de forma persistente, extendida, por aviones, afectando a los condiciones meteorológicas y al equilibrio de calor en la Tierra, actuaría incluso en contra de la refrigeración de la tierra. Aquellos que residen en zonas donde la nubosidad es escasa, como en San Diego, notan una rápida refrigeración después de que la radiación solar disminuye, excepto durante los días nublados, cuando es calor se retiene. Con la pulverización de las cenizas volantes de carbón, se puede bloquear la radiación solar, pero durante la noche pueden retardar la pérdida de calor del suelo, no favoreciendo las precipitaciones y por tanto contribuyendo al calentamiento global. Pulverizar durante la noche, probablemente para evitar hacerlo a la luz pública, retrasa la pérdida de calor.

Hay otra consecuencia de la pulverización en la troposfera de las cenizas volantes, además de impedir la refrigeración terrestre y de los efectos ecológicos potencialmente adversos y las implicaciones para la salud pública: la modificación de los fenómenos meteorológicos e interrupción de los fenómenos concomitantes a los hábitats y su influencia en los suministros de alimentos. Como ha señalado la NASA: “Para que se formen las gotitas de agua durante una precipitación normal es preciso que se condense el vapor sobre ciertas partículas [núcleos de condensación], formando las nubes. Finalmente las gotitas se juntan para formar una gota de mayor tamaño como para caer al suelo. Sin embargo, las partículas de contaminación (aerosoles) penetran en las nubes de lluvia, de modo que la cantidad de agua presente se difunde. Las gotitas acuosas más pequeñas flotan en el aire y si no pueden unirse y hacerse mayores no forman una gota de lluvia. Así que estas nubes producen menos precipitaciones durante su período de formación que las nubes limpias (no contaminadas) del mismo tamaño” [42]. Además de impedir que las gotitas se unan y hacerse grandes para caer sobre la tierra, las cenizas volantes de carbón, que se formaron en condiciones anhidras, se hidratarán, atrapando la humedad adicional, interfiriendo aún más en las precipitaciones. Esto podría causar sequía en algunas áreas, inundaciones en otras, deterioro de las cosechas, daños a los bosques y otros impactos ecológicos adversos, sobre todo debido a la contaminación por aluminio químicamente móvil. Por último, las consecuencias podrían ser devastadoras para los hábitats y reducir la producción de alimentos para consumo humano.

4. Conclusiones

Esta investigación proporciona un testimonio fehaciente que corroboraría la exactitud de la hipótesis: que las cenizas volantes de la combustión del carbón son probablemente las partículas pulverizadas en forma de aerosoles en la troposfera por aviones en las prácticas de Geoingeniería, modificación meteorológica, con el objetivo de modificar el clima. Esta afirmación se basa en los siguientes descubrimientos: 1) el ensamblaje de 8 elementos presentes en el agua de lluvia y los lixiviados experimentales son esencialmente idénticos. Con un intervalo de confianza del 99%, presentan las mismas discrepancias (F-test) y similitudes (T-test); y 2) el ensamblaje de 14 elementos presentes en el polvo retenido en un filtro HEPA y en las cenizas volantes de carbón no lixiviadas, indica que son esencialmente idénticos.

Las evidencias indican que la pulverización de cenizas volantes de carbón (1) es algo que viene ocurriendo en muchos lugares durante todo el siglo XXI, a gran escala (2), y con un aumento significativo a partir de 2013 (3). Durante este período se ha desarrollado un programa de desinformación muy bien orquestado, pero no se ha producido ninguna declaración pública, ningún consentimiento informado y no se ha dado ninguna advertencia de salud pública.

Todo esto tiene profundas implicaciones para la salud ambiental, incluyendo la exposición de las personas y del resto de la biota terrestre a: 1) aluminio químicamente móvil, implicado en desórdenes neurológicos y daños a las plantas; 2) exposición a metales pesados tóxicos y elementos radiactivos; 3) interferencia en las precipitaciones, con la consecuencia de dañar la producción de alimentos y los hábitats; y 4), contribuyendo posiblemente al calentamiento global, favoreciendo la fusión de los hielos árticos.

Hace más de medio siglo, Rachel Carson llamó la atención del mundo sobre las consecuencias involuntarias del uso de herbicidas y pesticidas de forma extensa en la agricultura. En lugar de hacer la vista gorda, mucha gente se movilizó para evitar males mayores de este impacto ambiental. Hoy somos conscientes de que la vida de nuestro planeta forma parte de una red interconectada con enormes dependencias y relaciones simbióticas. En la tierra existe un estado de equilibrio biológico, químico y físico dinámicos, cuya complejidad excede los actuales conocimientos de la ciencia. La pulverización de cenizas volantes de la combustión del carbón amenaza este equilibrio, cuya delicadeza o resistencia no podemos cuantificar. La salud humana está en peligro, como el resto de la biota terrestre. ¿Debemos permanecer en silencio? ¿O ejerceremos nuestro derecho primordial a ejercer nuestra propia defensa como especie y poner cordura la peligrosa práctica de pulverizar cenizas volantes de carbón en la dinámica atmósfera de la tierra?

Reconocimientos

Agradezco a Ian Baldwin las provechosas discusiones, las críticas y sus consejos. Agradezco a Weidan Zhou su consejo estadístico profesional.

Conflictos de interés

El autor declara que no tiene ningún conflicto de interés

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Este artículo es de acceso abierto y distribuido conforme a los términos y las condiciones de una licencia Creative Commons (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

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Procedencia del estudio:

http://www.mdpi.com/1660-4601/12/8/9375/htm

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Traducción: noticias de abajo

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El ataque neoliberal a Naomi Klein y su libro Esto lo cambia todo

por John Bellamy Foster y Brett Clark

monthlyreview.org

Naomi_Klein

No hay dudas de que otra crisis nos sacará  a todos de nuevo a las calles y plazas, pillándonos  por sorpresa. La pregunta es qué harán en ese momento las fuerzas progresistas y la fuerza con que será considerado ese  movimiento . Porque en esos momentos en los que algo parece imposible y  de repente se hace posible, son raros y valiosos . Hay que aprovechar esas circunstancias. La próxima vez que se presente la ocasión, debe ser aprovechada no sólo para denunciar el mundo tal y como es y  no sólo para  construir efímeras estructuras en los espacios liberados . Debe ser el catalizador para  un mundo nuevo, en el que todos estemos más seguros. Las aspiraciones son muy elevadas, el tiempo escaso, como para conformarse con menos que esto

La portada del nuevo libro de Naomi Klein, Esto lo cambia todo, está diseñada para parecer un símbolo de protesta. Sólo el título en grandes letras mayúsculas, destacando la palabra changes. Tanto el nombre de la autora como el subtítulo no aparecen. Sólo cuando nos fijamos en el lomo del libro, o al darle la vuelta o al abrirlo por la primera página es cuando vemos que ha sido escrito por una de las más destacadas intelectuales y activistas de la Izquierda norteamericana y que el subtítulo reza El Capitalismo contra el clima (1). Lo que se pretende es expresar con claridad y en términos inequívocos que el cambio climático lo cambia, literalmente, todo en la sociedad de hoy. Amenaza con trastocar la mítica conquista humana de la naturaleza, poniendo en peligro la civilización actual y generando dudas sobre la supervivencia a largo plazo de la especie humana.

El origen de este círculo que se cierra no es el planeta, que actúa de acuerdo con las leyes naturales, sino más bien el sistema económico y social en el que vivimos, que trata los límites naturales como meros obstáculos a superar. Lo está haciendo ahora a escala planetaria, convirtiendo la tierra en un lugar donde cada vez se haga más difícil vivir. Por lo tanto, el cambio a que hace referencia Klein, lo que más le preocupa, no es el propio cambio climático, sino la transformación social radical que debe llevarse a cabo para poder afrontarlo. Nosotros debemos cambiar como especie las condiciones materiales de nuestra existencia o de lo contrario nos veremos obligados a unos cambios mucho más drásticos. Klein sostiene que es preciso un cambio del Sistema, no un cambio de clima, que es lo que propone el movimiento ecosocialista actualmente en Estados Unidos (2).

De esta manera Klein, cuyo libro No logo fue el comienzo de una nueva crítica generacional de la cultura de la mercancía, y que en La doctrina del shock se postuló quizás como la más destaca crítica norteamericana del desastre provocado por el capitalismo neoliberal, empleando la famosa metáfora de William Morris, cruzó el río de fuego para convertirse en una destacada crítica del Sistema Capitalista (3). De por medio está el cambio climático, demasiado tiempo hemos esperado para hacerle frente, y lo cierto es que va a ser necesaria una verdadera revolución ecológica si queremos afrontar el problema.

En la era del cambio climático, afirma Klein, el Sistema se basa en la constante acumulación de capital y en un crecimiento económico exponencial, algo que ya no es compatible con el bienestar humano y el progreso, e incluso con la propia supervivencia humana a largo plazo. Por tanto, necesitamos reconstruir la sociedad en base a unos pilares que nada tengan que ver con la interminable acumulación de riqueza como principal objetivo. La sociedad debe ser construida bajo otros principios, como la regeneración de la vida y de lo que ella llama un amor inexorable (4). Esta inversión en las relaciones sociales de producción debe comenzar de inmediato, con una batalla contra los combustibles fósiles y el omnipresente crecimiento económico, cuando ese crecimiento económico significa mayores emisiones de carbono, más desigualdad y más alienación de la humanidad.

Este cruce del río de fuego por parte de Klein ha dado lugar a una serie de ataques neoliberales a Esto lo cambio todo, a menudo también provenientes de la Izquierda. Estas críticas del establishment hacia su trabajo nos demuestra que son poco sinceras, y tienen poco que ver con un análisis riguroso del problema. Más bien parece que su objetivo es acomodar sus ideas a la corriente de opinión mayoritaria. Y si eso resultara imposible, el siguiente paso será el de excluir estas ideas del debate social. Sin embargo, su mensaje representa la creciente conciencia de que es necesario un cambio sustancial, y por esta razón no es fácil silenciarlas.

El climaterio global
El meollo central de Esto lo cambia todo es una premisa histórica: si el cambio climático se hubiese abordado con seriedad en la década de 1960, cuando los científicos hablaron por primera vez de este importante desafío, o incluso a finales de 1980 o principios de 1990, cuando James Hansen acudió al Congreso y advirtió en su célebre discurso de los problemas del calentamiento global, se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y se aprobó el Protocolo de Kioto, entonces, en ese caso, el problema podría haber sido abordado sin una completa reorganización del Sistema. En ese momento histórico, Klein sugiere que habría sido posible reducir las emisiones en torno a un 2% anual (5).

Hoy día, este tipo de soluciones ya no son concebibles, ni siquiera en teoría. Los números hablan por sí mismos: Se han emitido a la atmósfera más de 586.000 millones de toneladas métricas de carbono; para evitar que la temperatura medida mundial aumente en 2ºC, el límite máximo para no caer en un abismo climático, sería necesario no llegar al billón de toneladas métricas de emisiones acumuladas de carbono. Al ritmo actual de emisiones de carbono, se estima que llegaríamos al billón de toneladas métricas en menos de un cuarto de siglo, en torno al año 2039. Una vez alcanzado este punto, los científicos temen que aumenten las probabilidades de que se produzca una retroalimentación, con repercusiones tan amplias que ya no fuésemos capaces de controlar dónde se va a detener el termómetro. De seguir en la actual dinámica, ya no solamente nos veríamos abocados a un aumento de la temperatura media de 2º C, sino que podríamos llegar a los 4ºC, el punto en el que los ecosistemas planetarios se verían totalmente alterados y la civilización estaría en franco peligro. Es necesario, por tanto, una auténtica revolución ecológica que desate toda la potencia de una humanidad organizada y rebelde.

Lo que se necesita, en primer lugar, es dejar de quemar combustibles fósiles, acabando de una vez con un Régimen Energético que ha dominado desde el inicio de la Revolución Industrial. Unos simples cálculos aritméticos nos dicen que no hay forma de llegar a un nivel cero de emisiones, es decir, la interrupción completa de la quema de combustibles fósiles en las próximas décadas sin la aplicación de algún tipo de moratoria planificada en nuestro sistema económico, lo que requeriría de una mengua de las inversiones de Capital y una reducción en el consumo en los países más ricos del sistema mundial. No tenemos más remedio de echar el freno y llegar a un punto muerto en lo que respecta a las emisiones de carbono antes de caer por el abismo climático. Nunca antes en la historia de la humanidad el hombre se ha enfrentado a semejante desafío, y en una situación tan desalentadora.

Klein echa mano de un argumento de Kevin Anderson, del Centro Tyndall para el Cambio Climático de Gran Bretaña, que dice que los países ricos tendrán que reducir las emisiones de carbono de un 8% a un 10% al año. “El actual despilfarro colectivo de carbono continúa. Se ha dilapidado cualquier oportunidad para un cambio evolutivo cuando se nos ofreció el presupuesto anterior de un aumento de 2º C. Hoy, después de dos décadas de mentiras, el presupuesto de los 2ºC requiere de un cambio revolucionario en la hegemonía política y económica” , dice Anderson (7).

En lugar de hacer frente al cambio climático, cuando se convirtió en un problema crítico allá por la década de 1990, el mundo dio un giro hacia políticas neoliberales, en particular con la creación de la Organización Mundial de Comercio. El éxito de la campaña neoliberal para eliminar la mayoría de las restricciones sobre las maniobras capitalistas, y el efecto negativo que esto tuvo para poder abordar el desafío del cambio climático, afirma Klein que “ahora solamente unos cambios de transformación revolucionaria del sistema sean la única esperanza para evitar el caos climático (8).

Como resultado de todo ello, nos encontramos en una difícil situación y un tanto irónica. A dos décadas del aviso seguimos aumentando las emisiones cuando debiéramos de estar disminuyéndolas. Lo que hay que hacer para evitar un calentamiento catastrófico ya no entrá en conflicto sólo con el capitalismo desregulado que se abrió paso en la década de 1980. Ahora está en conflicto con un imperativo fundamental, que está en el meollo de nuestro modelo económico: crecer o morir…

Nuestra economía esta en guerra con muchas formas de vida en la tierra, incluyendo la vida humana. Para evitar el colapso climático se tiene que producir una reducción en la utilización de los recursos, pero nuestro sistema económico dice que para evitar el colapso es necesaria una expansión sin trabas… Sólo uno de estos imperativos puede ser modificado, y no se trata precisamente de la leyes de la naturaleza…

Debido a las décadas que hemos dilapidado, ahora es el momento del cambio ¿Es posible? Desde luego. ¿Es posible hacerlo sin desafiar la lógica fundamental del capitalismo desregulado? No. (9).

Al hablar de la lógica fundamental de capitalismo desregulado estamos hablando indirectamente de la lógica fundamental del capitalismo en sí: la acumulación de capital, que casi no se ve limitada en su ansia de acumulación, incluso en un entorno de fuerte regulación normativa. En su lugar, el Estado en una sociedad capitalista, libera las fuerzas para la acumulación de capital en nombre del sistema en su conjunto, racionalizando las relaciones de mercado con el fin de lograr una mayor expansión mundial a largo plazo. Como observó Paul Sweezy, hace casi tres cuatros de siglo en su Teoría del desarrollo capitalista: “Desde el punto de vista histórico, el control de la acumulación de capital no parece de momento entrar entre las preocupaciones del Estado; la legislación económica ha tenido como objetivo el de ocultar las contradicciones de clase, por lo que la acumulación, el objetivo normal del comportamiento capitalista, pudo seguir adelante sin problemas e ir acumulando de forma ininterrumpida (10)”.

Klein parece perder de vista este hecho fundamental que define el Capitalismo cuando habla del “consumo por el consumo”, sin darse cuenta del efecto de dependencia que señaló Galbraith: las condiciones en las que consumimos determinan estructuralmente las condiciones en las que producimos (11). Sin embargo, el reconocimiento de que la acumulación de Capital, o la obsesión por el crecimiento económico como propiedad que lo define, y no un mero atributo del sistema, subyace a lo largo de todo su discurso. El reconocimiento de esta propiedad sistémica llevó al gran economista conservador Joseph Schumpeter a declarar: “Un capitalismo estacionario sería un oximoron” (12).

capitalismo-y-socialismo-18-638De todo esto se desprende que ningún cambio tecnológico, promovido por ejemplo por el Instituto Breakthrough, va a impedir acabar con la realidad del cambio climático, sobre todo cuando las fuerzas impulsoras del sistema socioeconómico imperante miran sólo su propia autoexpansión. Unas meras mejoras en la eficiencia de las emisiones de carbono es algo nimio, sobre todo cuando sigue aumentando la producción, aumentando como consecuencia de ello la cantidad de dióxido de carbono emitido. La inevitable conclusión es que tenemos que reorganizar rápidamente la sociedad bajo otros principios distintos a los de avivar la locura del capitalismo con los combustibles fósiles.

Klein nos dice que este panorama no nos debe llevar a una situación de desesperación. Más bien, frente a esta dura realidad debiéramos definir un contexto estratégico para luchar contra el cambio climático. No es un problema principalmente tecnológico, a no ser que intentemos cuadrar el círculo: conciliar la acumulación capitalistas con el preservación del clima. Existen diferentes soluciones prácticas para combatir el cambio climático, soluciones que son consistentes con un mayor bienestar y un enriquecimiento de la comunidad humana. Podemos empezar rápidamente a implementar los cambios necesarios, tales como: una planificación democrática en todos los niveles de la sociedad; introducción de tecnologías energéticas sostenibles; mejora del transporte público; evitar el despilfarro económico y ecológico; desaceleración en la rueda de producción; redistribución de la riqueza y el poder; y sobre todo poner el mayor empeño en un desarrollo humano sostenible (13).

Hay muchos precedentes históricos: un programa de choque como en tiempos de guerra, donde las poblaciones se sacrificaron en aras del bien común. En Inglaterra, durante la Segunda Guerra Mundial, los coches dejaron de circular por las calles. En Estados Unidos, la Industria del automóvil se reconvirtió en poco menos de medio año en un sistema de producción de tanques, aviones y otra maquinaria de guerra. El racionamiento creo un sistema más igualitario. De hecho, el propósito del racionamiento es el de compartir los sacrificios cuando los recursos son limitados, creándose un sentimiento de comunidad de bienes, de que todos estamos embarcados en la misma situación de emergencia. Aunque Klein no haga referencia a él, uno de los ejemplos históricos que más han inspirado ha sido el lema “Todos comen lo mismo”, de la Revolución cubana y seguido de forma solidaria por toda la sociedad. Además, la movilización en tiempos de guerra y el racionamiento, no son los únicos ejemplos históricos a los que podemos acudir. El New Deal en Estados Unidos centró su interés en la inversión pública y el bien público, orientado a la mejora del valor de uso en lugar del valor de cambio (14).

Los principales críticos de Esto lo cambio todo a menudo confunden deliberadamente el decrecimiento con las medidas de austeridad asociadas al Neoliberalismo. Sin embargo, la perspectiva de Klein, como hemos visto, es totalmente diferente, ya que se trata de la utilización racional de los recursos en unas condiciones de absoluta necesidad y del fomento de la igualdad y la vida en comunidad. Sin embargo, Klein podría sostener sus argumentos acudiendo a la teoría del monopolio del Capital y a la crítica de la enorme cantidad de residuos generados por nuestro sistema económico, de modo que sólo una mínima parte de la producción y del trabajo humano se dedican a las necesidades humanas reales, a diferencia de las necesidades generadas por el mercado. Como autora de No logo, Klein es consciente de la locura del marketing que caracteriza a la economía mercantilizada contemporánea. Sólo en Estados Unidos se gastan más de un billón de dólares al año en promoción de las ventas (15).

Un país rico como Estados Unidos no necesita en la actualidad, como se detalla en Esto lo cambio todo, abandonar las comodidades de la civilización, sino volver a un nivel de vida como el que existía en la década de 1970, tras dos décadas de lo que Galbraith denominó “la sociedad de la abundancia”. Supone la vuelta a menor producción per cápita (en términos de PIB), lo que es factible con una redistribución de la renta y de la riqueza, mediante una planificación social, disminución de las horas de trabajo y la satisfacción de las legítimas necesidades humanas ( medio ambiente sostenible, agua y aire limpios; alimentos, ropa y vivienda; atención médica de calidad; educación, transporte pública y una vida cultural en comunidad) de tal manera que la mayoría de las personas experimentarían una mejora sustancial en su vida cotidiana (16). Lo que Klein propone es una verdadera revolución ecológica y cultural. Todo lo que se requiere, ya que existen los medios tecnológicos necesarios, es el poder del pueblo: la movilización democrática de gran parte de las gentes.

Tales iniciativas, y Klein está convencida de ello, ya están surgiendo en el actual contexto de emergencia planetaria. Se puede ver en el movimiento socioambiental, que es enorme aunque difuso, que se extiende por todo el mundo, suponiendo la lucha de decenas de millones de personas de todo el mundo, lo que ella denomina (o más bien, al movimiento en sí mismo) Blockadia. Innumerables personas están situadas en primera línea de la lucha, enfrentándose al poder, exponiéndose a ser arrestados, oponiéndose a la Industria de los combustibles fósiles y al mismo Capitalismo. Pueblos indígenas de todo el mundo han asumido un papel de liderazgo en las luchas medioambientales, como el movimiento “Idle no More” de Canadá. Las luchas contra el Sistema con motivaciones ecológicas está en aumento en todos los continentes.

Están especialmente obligados a hacer frente al cambio climático los países ricos, que son los históricamente responsables de la mayoría de las emisiones de carbono a la atmósfera desde la Revolución Industrial y que actualmente son los que más carbono per capita siguen emitiendo. La desproporcionada responsabilidad de estos países con el cambio climático es aún mayor si tenemos en cuenta los bienes de consumo. Los países más pobres dependen en gran medida de la producción de bienes por las grandes multinacionales para la exportación, que son vendidos a los consumidores de los centros económicos del capitalismo mundial. Por lo tanto, las emisiones asociadas con esas exportaciones debieran ser asignadas a los países ricos importadores de esos productos, en lugar de a los países exportadores. Por otra parte, los países ricos disponen de más recursos para abordar el problema y lleva a cabo las medidas necesarias para la regeneración social sin comprometer el bienestar básico de sus habitantes. En estas sociedades, el problema ya no está en aumentar la riqueza per capita, sino más bien en la organización de una sociedad más racional, sostenible y justa. Klein evoca el espíritu de Seattle en 1999 y el de Occupy Wall Street de 2011, para creer que todavía existe un ápice para propiciar un cambio ecológico radical incluso en América del Norte, donde un número creciente de personas están dispuestas a unirse a un alianza mundial de los pueblos. Es esencial para la lucha, insiste, en que haya un reconocimiento explícito de la deuda ecológica y con el cambio climático tiene el Norte con los países del Sur (17).

La Izquierda tampoco está libre de crítica en la obra de Klein. Reconoce la existencia de una corriente crítica ecológica dentro del marxismo, y cita a Marx hablando de una “ruptura irreparable” que el Capitalismo ha provocado con “las leyes naturales de la vida”. Sin embargo, señala que las sociedades de tipo soviético también emiten grandes cantidades de carbono, y que economías como las de Bolivia y Venezuela dependen de la extracción de grandes cantidades de recursos naturales, sin perjuicio de que hayan iniciado amplias reformas de justicia social. También se cuestiona el apoyo dado por SYRIZA a la exploración de petróleo en el mar Egeo. Muchas personas de la Izquierda, y en particular de la llamada Izquierda liberal, con su predilección por las teorías keynesianas, siguen atados a la rueda de la producción, incluso en los países ricos, como único medio de avance social (18). Las críticas de Klein en este sentido son importantes, pero podrían haber sido más penetrantes de tener en cuenta la estructura imperialista de la economía mundial, que está específicamente diseñada para satisfacer las necesidades de los países más ricos y olvidar las de los países más pobres. Esto genera una trampa incluso en el Movimiento hacia el Socialismo, con profundas raíces ecológicas e indígenas, como en la actual Bolivia, pero no puede superar sus profundas contradicciones (19).

El proyecto inacabado de liberación requiere de un proceso de reconstrucción y de reinvención de la misma idea de lo colectivo, lo comunitario, los bienes comunes, lo civil y lo cívico, después de tantas décadas de ataques y negligencias (20)”, aconseja Klein. Para lograr este objetivo es necesario construir un gran movimiento de masas que genere un cambio revolucionario jamás visto: un reto que se pone de manifiesto en una de sus conclusiones: “Los años del salto: el tiempo preciso para conseguir lo imposible”. Quizás esto pueda parecer algo utópico, pero la respuesta es que el mundo se dirige hacia algo peor que una mera distopía: una interminable catástrofe climática, que amenaza la civilización y a un sinnúmero de especies, incluida la nuestra (21).

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Los críticos liberales como los guardianes

Ante los poderosos argumentos de Klein en Esto lo cambia todo, los peritos liberales se han apresurado a contrarrestar sus argumentos para que sus ideas entren menos en conflicto con el Sistema. Incluso cuando se aborda el tema de la catástrofe ecológica mundial, que pone en peligro a cientos de millones de personas, a las generaciones futuras, a la civilización y la propia especie humana, pero parece ser que hay una regla inviolable: el Capitalismo es algo intocable.

Como explica Noam Chomsky, la crítica liberal juega el papel vital de guardián del Sistema, que se define a sí misma como la izquierda racional de centro, y que marca los límites exteriores de toda crítica. Dado que la mayoría de la población de Estados Unidos, y del mundo en su conjunto, está en contra del Régimen capitalista, es crucial propagar la idea de que queda fuera de los límites cualquier posición que cuestione las bases del propio Sistema. Los medios de comunicación son sus voceros: “Hasta aquí y no más”. Ir más allá de los estrechos límites permitidos por el discurso liberal se considera como estar en otro mundo (22).

En el caso de esta influyente periodista y activista radical, autora de libros de éxito, los críticos liberales intentan remodelar su mensaje para hacerlo compatible con el Sistema. Le dan la oportunidad de permanecer dentro de la confraternidad liberal, claro, que sólo si accede a cumplir sus reglas. El objetivo no es solamente el de parar a Klein, sino también al movimiento que en su conjunto representa. Así que nos encontramos con muestras de simpatía, en las buenas intenciones que pretende alcanzar. Unido a todos esos elogios, se produce una sutil fusión de sus argumentos con la finalidad de atenuar las críticas al Sistema. Por ejemplo, es perfectamente admisible por razones liberales hacer una crítica al desastre del capitalismo neoliberal, como un Régimen político extremista. Pero en ningún momento se admite esa crítica al Capitalismo en general. Las críticas liberales a Esto lo cambia todo, en la medida en que sean positivas, se cuidan mucho de interpretarlas como una forma de adhesión a posiciones anteriores.

Sin embargo, esos mismos peritos liberales que aparentemente hablan con suavidad, no se privan de blandir un palo para usarlo en el caso de que se transgreda el principio de “Hasta aquí y no más”. Si resultase que los argumentos que Klein expone en Esto lo cambio todo fueran argumentos serios, y realmente se viese que el problema es el Capitalismo contra el clima, entonces dirán que está en otro planeta y que ha perdido su derecho a ser escuchada en los medios de comunicación y que ni siquiera es motivo de debate. El objetivo es transmitir la advertencia y recordar a todo el mundo las reglas con las que se puede jugar y las sanciones que se aplican en el caso de no estar conformes con las mismas. La pena por desviarse es la excomunión, y aplicada por todos los medios corporativos. Noam Chomsky puede ser considerado como uno de los intelectuales más prestigiosos de hoy en día, pero por lo general se le considera fuera de los límites y por tanto una persona non grata en lo que respecta a los medios estadounidenses.

Nada de esto es algo nuevo, por supuesto. Invitado a hablar en la Universidad de Oxford en 1883 con su gran amigo John Ruskin, William Morris, célebre artista de la Inglaterra victoriana, maestro artesano, y poeta, autor de El Paraíso terrenal, sorprendió al público cuando declaró públicamente que él era “una de esas personas que llaman socialistas”. Los guardianes del orden oficial ( los Podshaps de Nuestro amigo común de Dickens) inmediatamente se levantaron para denunciarle, sin escuchar las protestas de Ruskin, que dijo que si hubieran sabido de las intenciones de Morris no le habrían dejado hablar. Allí mismo le hicieron saber que no era bienvenido en Oxford, o en otros círculos del establishment. El historiador E.P. Thomson dijo: “Morris ha cruzado el río de fuego”. Acababa de empezar la campaña para intentar silenciarlo (23).

Klein, sin embargo, supone algunos problemas adicionales para los guardianes de hoy en día. Su oposición a la lógica del Capital en Esto lo cambio todo no está expresada en la línea tradicional de la izquierda, que se suele hacer en términos de explotación. Más bien deja claro que lo que le ha obligado a cruzar el río de fuego es la amenaza inminente para la supervivencia de la civilización y de la humanidad misma. Ve necesaria una rebelión contra el Capitalismo para crear una sociedad más sostenible en respuesta a los desafíos de nuestro tiempo. Se trata de una cuestión totalmente diferente a la que los liberales no pueden dar la espalda sin más, porque en su contra están la preocupación científica y la de la humanidad en su conjunto.

Para complicar aún más las cosas, Klein modifica el orden existente cuando declara en su libro que “la derecha tiene razón”. Lo que quiere decir es que la postura de la derecha política sobre el cambio climático está motivada en gran medida por un dilema del tipo uno u otro: Capitalismo o clima. Por lo tanto, los conservadores tratan de negar el cambio climático, incluso yendo en contra de las evidencias científicas, con tal de defender el capitalismo. En contraste, los ideólogos liberales están atrapados en el mismo dilema, pero se contradicen a sí mismos porque por una parte aceptan las pruebas científicas, pero por la otra quitan importancia a las implicaciones que todo ello tiene para la sociedad. Dicen que hay formas más fáciles, indoloras, con la aplicación de tecnologías aún no desarrolladas, gracias a la magia de los mercados y las regulaciones, permitiendo la toma de algunas medidas por parte de los Gobiernos pero sin afectar mucho a la economía capitalista. El lugar de aceptar el dilema lo uno u otro, Capitalismo o clima, los liberales lo convierten en una cuestión de Neoliberalismo o clima, insistiendo en que una mayor regulación, tales como las compensaciones por emisiones de carbono o el establecimiento de unos derechos de emisión, constituyen la solución, sin necesidad de hacer frente a la lógica fundamental del sistema económico y social.

En última instancia, es esta forma liberal de negación la que es más peligrosa, ya que niega la dimensión social del problema y bloquea las soluciones sociales necesarias. Por lo tanto, es este punto de vista liberal el principal objetivo del libro de Klein. En un sentido más amplio, los conservadores y los liberales pueden ser vistos como participantes en un baile en el que se dan la mano para bloquear cualquier solución que vaya en contra del Sistema. El baile de los conservadores: el coste de hacer frente al cambio climático es demasiado alto y amenaza al sistema capitalista. Por lo tanto, el problema que apunta la Ciencia debe ser negado. El baile de los liberales: lo que dice la ciencia es correcto, pero el problema se puede resolver mediante algunas reformas con coste prácticamente nulo y con la aprobación de nuevas medidas de regulación. Por lo tanto, el Sistema no supone ningún problema.

Es la constante exposición de esta farsa lo que hace tan peligrosa la crítica de Klein. Exige que se abran las puertas y que el margen de maniobra tanto política como social se amplíe enormemente. Lo que se necesita, para empezar, es un movimiento a favor de la Democracia, pero no sólo en la periferia del mundo capitalista, sino en el centro mismo del Sistema, donde la plutocracia mundial tiene su sede principal.

La tarea desde la perspectiva de la clase gobernante es ver la manera de contener o neutralizar las ideas de Klein y de todo el movimiento radical contra el cambio climático. Las ideas que representa van a ser objeto de debate en los medios corporativos sólo después de pasar un calvario, pero será bajo una perspectiva reformista liberal, que no amenace el Sistema basado en la acumulación de capital.

A Rob Nixon se le puede atribuir el mérito de presentar la estrategia liberal en una reseña al libro de Klein en The New York Times. Declara abiertamente que Klein ha escrito “el libro más trascendental y polémico desde La primera silenciosa” publicado en 1962 por Rachel Carson. Aplaude las críticas a los negacionistas del cambio climático, cómo la Industria ha corrompido el proceso político, retrasando cualquier tipo de acción en contra del cambio climático. Pero esta entradilla sólo es para contener su crítica. Dice que hay defecto muy importante en el libro: el subtítulo, El Capitalismo contra el clima. ¿Qué quiere decir este subtítulo?, dice desdeñosamente. Luego, presentándose como amigo y protector de Klein, Nixon dice a los lectores de The New York Times que se trata, simplemente, de un error, y que por lo tanto puede ser ignorado. “No debemos dejarnos confundir por semejante subtítulo, que dice parece más bien la proclama de un combate de boxeo. El contrincante de Klein es el Capitalismo neoliberal que ha creado las condiciones de esta situación extrema”, continúa diciendo. Es una sutil modificación de su argumento anterior, de modo que Klein aparece sólo como crítico del exceso capitalista, rechazando las particularidades del neoliberalismo, que no formarían parte de las propiedades fundamentales del Sistema. Su objetivo, nos dice, es el mismo que en su libro La doctrina del shock: darle la vuelta a la contrarrevolución neoliberal y devolvernos a la época dorada de un orden liberal más humanitario. El subtítulo se puede, por tanto, rechazar en su totalidad, pues hace que su trabajo pierde parte de su valor, dice. Deja claro ese principio del que antes hablábamos: Hasta aquí y nada más. Este ejemplo sirva para ilustrar la actitud de los guardianes, lo que le puede pasar a cualquier persona que transgreda dicho principio. Nixon, sin embargo, dice que el trabajo de “Klein es elegante y bastante pragmático como para rehuir el utópico derrumbamiento del capitalismo (24)”.

Dave Pruett en el Huffington Post también sigue el mismo paso, mostrando lo bien que ha comprendido la estrategia general expuesta por Nixon en The New York Times. Al mismo tiempo, muestra su disposición a tirar un poco más de las riendas. Dice que el libro de Klein es una obra maestra, como para que sea colocado al mismo nivel que La Primavera Silenciosa de Rachel Carson. Y la emprende de nuevo contra el subtítulo, Capitalismo contra el clima, que dice es algo incorrecto. Recurriendo a la clásica estrategia de la época de la Guerra Fría, Pruett insinúa que el subtítulo da pie “para acusar a Klein de apoyar un modelo de economía regulado por el Estado, al estilo soviético, algo ya desacreditado”. Por supuesto, cree que tal crítica quizás sea excesiva. La argumentación de Klein en Esto lo cambia todo no es más que una crítica contra “el capitalismo desenfrenado, es decir, el neoliberalismo”. Por otra parte, el verdadero culpable lo señala más concretamente: el extractivismo, o la explotación extrema de los recursos naturales no renovables. No obstante, Pruett, con esa estrategia clásica, tiene una consumada habilidad para que surja en la mente del lector una duda y planea una advertencia, junto con una amenaza dirigida contra la propia Klein. Si lo que Klein ha puesto en el subtítulo se toma en serio, es decir, si realmente estamos hablando del Capitalismo contra el clima, entonces ya es algo desacreditado por la suerte corrida por la Unión Soviética, a la cual se la había asociado.

Elisabeth Kolbert, en la reseña de libros de New York Review, rápidamente nos hace saber que no se va a deshacer en elogios hacia Klein, sino que va a intentar enterrarla. Sobre las referencias de Klein al manejo del decrecimiento y la necesidad de disminuir la huella ecológica de la humanidad, Kolbert dice que tales ideas no son vendibles, condenadas directamente por los principios del consumismo capitalista. Tales estrategias y acciones no van a atraer a los consumidores de hoy en día, incluso si se viesen en peligro en un futuro. Nada conseguirá que la gente renuncie a la “televisión, las visitas al supermercado o al auto personal”. A no ser que se les demuestre que las acciones para frenar el cambio climático tengan muy poca repercusión en su modo de vida. Todo lo que se les diga sobre el cambio climático les entrará por una oreja y les saldrá por la otra. Klein dice que ha escrito una fábula conveniente de poco valor real. Dice que el libro de Klein, Esto lo cambia todo, viola los axiomas aceptados por el Sistema, y que Kolbert atrofia para convertirlo en un argumento a favor de la austeridad extrema. Las críticas de Klein no deben tener cabida en la sociedad estadounidense “porque no tiene en cuenta lo que esto comportaría (una reducción de la economía de los bienes de consumo)”. Klein, dice, no ha contabilizado cuántos watios de energía eléctrica podría consumir cada persona bajo los planes que propone. Kolbert parece querer decir que los consumidores estadounidenses son capaces de imaginar el final de unas condiciones climáticas que permitieran la supervivencia humana, pero no la desaparición de un centro comercial de doscientos mil metros cuadrados (26).

David Ulin en Los Angeles Times destapa otra arma del arsenal liberal denunciando a Klein por su optimismo y fe en la humanidad. “Hay lugares en su libro en los que existe una desconexión entre su idealismo y su realismo, entre lo que ella cree que puede ocurrir y lo que ella reconoce como probable que suceda”. El análisis social, en opinión de Ulin, parece reducirse a prever los resultados más probables. Klein, parece ser, no pudo consultar con los jugadores de Las Vegas antes de presentar sus alternativas para salvar la humanidad. La inclinación de Klein hacia el idealismo, dice, “se hace evidente en sus sugerencias para mitigar las políticas a gran escala, lo cual es muy simplista, confiando en las nociones de imparcialidad… que la cultura empresarial no comparte”. Lamentablemente, Ulin no nos dice donde nos van a llevar los programas de justicia climática establecidos por la cultura corporativa de Exon o Walmart. Sin embargo, nos ofrece una pista que puede llevar a engaño, al final de su escrito, diciendo lo que él considera como el escenario más realista: “El planeta tienen la suficiente energía como para zarandearnos, quemarnos y deshacerse de nosotros por completo”. La Tierra seguirá sin nosotros (27).

Otros guardianes del liberalismo tocan todos los palillos, atacando no sólo las ideas radicales del libro de Klein, sino al libro en su conjunto, e incluso a la misma Klein. Michael Signer, en el Daily Beast, describe el libro de Klein como “un curioso manifiesto sin ideas”. No va a provocar ningún movimiento en contra de las emisiones de carbono, en parte porque Klein “rechaza el Capitalismo, los mecanismos del mercado, e incluso, aparentemente, el afán de enriquecimiento y el Gobierno Corporativo… Ofrece una historia convincente, pero tiene el efecto paradójico de que esta autora parezca una idiota”. Signer la representa como si fuera de otro planeta, negándola el derecho al debate por no ajustarse a los estrechos márgenes definidos por el Wall Street Journal por un lado, y The New York Times por el otro. “Para cualquier persona que cree en el Capitalismo y en el liderazgo político, el libro no le va a cambiar en absoluto (28).

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Mark Jaccard, un economista ortodoxo que escribe para la Revista Literaria de Canadá, declara que Esto lo cambio todo ignora los mecanismos en los que se basa el mercado que son un medio poderoso para reducir las emisiones de carbono. La principal prueba de esta afirmación es la firma de un proyecto de ley sobre el clima en California en 2006, que se supone era para reducir las emisiones de carbono, dejándolas para 2020 al mismo nivel que en 1990. Por desgracia, poco después de presentar este experimento en California, Los Angeles Times publicaba un artículo en el que se aseguraba que tal iniciativa sobre la reducción de emisiones en California no era más que un juego de trileros, puesto que la reducción de las emisiones no era más que unos números en el papel, cuando en realidad las emisiones estaban aumentando en los estados vecinos, a los que California compraba cada vez más energía. A esto hay que añadir que la iniciativa de California es una iniciativa de tipo capitalista, y que el verdadero problema no es de poner las emisiones de carbono al nivel de 1990, sino la de llegar a los niveles anteriores a 1760, es decir, que las emisiones tienen que reducirse a cero, y no sólo en California, sino en todo el mundo.

Jaccard acusa a Klein de llevar puestas “las anteojeras contra el capitalismo”, lo que le impide ver las dificultades reales que hace que ocuparse del cambio climático sea una tarea imponente. También incluiría su incapacidad para percibir el dilema fáustico asociado a los combustibles fósiles, que tantos beneficios han dado a la humanidad y que tanto pueden ofrecen a los más pobres del mundo. Este dilema, del que se muestra muy orgulloso de haber descubierto, no es culpa del capitalismo. De hecho, la economía capitalista, nos dice, está perfectamente equipada para resolver el problema del cambio climático y sólo unas políticas estatales equivocadas se interponen en el camino. Basándose en el argumento que ya dio Paul Krugman en The New York Times, Jaccard sugiere que “la reducción de los gases de efecto invernadero han demostrado no ser tan costosa como los negacionistas de la ciencia, a la derecha, y los activistas por el decrecimiento, a la izquierda, nos han querido hacer creer”. Krugman rechaza la idea que algunos sustentan de que el cambio climático no sea una amenaza para el Sistema simplemente por rechazar las evidencias científicas que lo sustentan. Rebate esta actitud tan despreocupada con argumentos que él considera más complejos, mediante regulaciones del mercado, y con muy poco coste. Tan convencido está de la relación armoniosa del capitalismo con el clima que hace oídos sordos a los argumentos de Klein y los enormes cambios que se requieren para frenar el cambio climático (30).

Will Boisvert, en nombre del Instituto Breakthrough, que se califica a sí mismo como postecologista, condena a Klein y a todo el movimiento ambiental en un artículo titulado deliberadamente “La Izquierda contra el cambio climático: Por qué los progresistas deben rechazar la fantasía pastoral de Klein y abrazar nuestro modelo de un planeta con gran cantidad de energía. Al parecer, no es la Industria la que está descontrolando el clima mediante las emisiones de dióxido de carbono, sino los ecologistas, al negarse a apoyar la cruzada tecnológica del Instituto Breakthrough para superar los limites que la naturaleza ha establecido a escala mundial. Como miembro de este Instituto, Bruno Latour, escribe un artículo para el citado Instituto, y dice que es necesario “ amar a los monstruos”, es decir a las creaciones tipo Frankenstein que aparece en la novela de Mary Shelley. La humanidad debe estar dispuesta a poner toda su confianza en las maravillosas respuestas tecnológicas, como la energía nuclear, el carbón limpio, la geoingeniería y la fractura hidráulica. Por su escepticismo a este tipo de tecnologías, la Izquierda ( y gran parte de la comunidad científica) han sido calificada de luditas. Así habla Boisvert en unos términos que deleitará a todo el sector empresarial:

Para hacer una contribución útil a Esto lo cambia todo, la Izquierda podría empezar por cambiarse a sí misma. Podría empezar con sus evaluaciones de riesgos y repensar su fóbica hostilidad a la energía nuclear. Podría abandonar esos caprichos de las insurrecciones populares y apoyar una política estatal sería y sistemática. Podría dejar de lado su glamurosa visión de la austeridad como si se tratase de unos ejercicios espirituales y colocar en su orden del día y en lugar prominente el Desarrollo. Podría aceptar que la Industria y la Tecnología nos distancian de la naturaleza y de este modo poder proteger la naturaleza contra las extracciones humanas. Y podría darse cuenta que, por miserable que le pueda parecer el Capitalismo, convertirlo en cabeza de turco no nos ahorrará los quebraderos de cabeza para conseguir un futuro sostenible (31).

Boisvert repite a aquí los argumentos de Erle Ellis, que en un artículo anterior para el Instituto Breakthrough afirmaba que el cambio climático no es una amenaza catastrófica, porque los “sistemas humanos se preparan para adaptarse y para prosperar en un ambiente más cálido, en un planeta con menos biodiversidad, algo que estamos logrando tan afanosamente”. Con estas mimbres, Boisvert se atreve a regañar a Klein y a todo aquél que piense como ella: negarse a celebrar la destrucción creativa que ejerce el capitalismo de toda la existencia (32).

Klein, por supuesto, no ignora todos estos ataques. Para quienes sólo acarician los valores del actual sistema, dice en su libro: “que cambie el clima de una manera caótica y desastrosa es más fácil de aceptar que la posibilidad de cambiar los presupuestos fundamentales del Capitalismo: la lógica del crecimiento y la obtención de beneficios económicos (33)”. De hecho, todos los ejemplos recogidos anteriormente inciden sobre lo mismo: que el capitalismo en el fin de la historia, y que la acumulación de carbono en la atmósfera desde la Revolución Industrial y la amenaza que ello representa para la vida, no cambia nada de esta visión de optimismo desmedido y de que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

La última línea de defensa

No son sólo los liberales, sino también los socialistas, en algunos casos, los que han atacado a Esto lo cambio todo. Las críticas de los socialistas, aunque algo más compresivos en sus análisis, se inclinan por criticar el libro por no ser lo suficientemente explícito sobre la naturaleza de los cambios del Sistema, la totalidad de las transformaciones requeridas y la necesidad del Socialismo (34). Klein habla poco de la clase obrera, sin la cual los cambios revolucionarios que ella prevé son imposibles. Así que es necesario preguntarse: ¿En qué medida las transformaciones propuestas son un camino hacia el Socialismo, hacia una sociedad controlada por la asociación de productores? Tales preguntas siguen sin ser contestadas por el movimiento climático de la Izquierda y por la misma Klein.

En nuestra opinión resulta difícil criticar a Klein por sus silencios sobre estas cuestiones. Tiene como principal objetivo la de exponer claramente la urgente y estratégica necesidad de cambiar el Sistema, no el clima. Millones de personas, dice ella, están cruzando o ya han cruzado el río de fuego. El Capitalismo es ya una carga obsoleta, puesto que no es compatible con nuestra supervivencia como especie o para nuestro bienestar como seres humanos individuales. Por lo tanto, es necesario construir una sociedad nueva empleando toda la creatividad humana y toda la imaginación colectiva de que dispongamos. Debe ser un movimiento mundial el que brote exigiendo soluciones anticapitalistas y postcapitalistas. Klein se ve como la persona que con megáfono en mano grita a la gente esta urgente necesidad. La meta es la de fundir en uno solo todos los movimientos de la Izquierda en contra del Sistema, la lucha para hacer de la tierra un lugar habitable es la última línea de defensa de la humanidad, pero eso requiere que tomemos un actitud ofensiva, de forma colectiva, ampliando los límites y el espacio liberado. David Harvey describe la fusión de todos estos movimientos como una estrategia correvolucionaria (35).

¿Es compatible la visión presentada en Esto lo cambia todo con la posición clásica del Socialismo? Dado los profundos compromisos ecológicos que tenían pensadores como Marx, Engels y Morris, hay poco lugar para la duda, lo que no significa que los socialistas no tengan que hacer autocrítica, dado los últimos fracasos a la hora de llevar a cabo los valores ecológicos y los nuevos desafíos que caracterizan nuestra época. Con todo, la pregunta nos resulta extraña, puesto que el materialismo histórico no es un todo rígido, inamovible, sino más bien la lucha para hacer del mundo un lugar más justo y un desarrollo humano sostenible. Como Morris escribió en El sueño de John Ball:

Medité sobre todas estas cosas, y sobre cómo los hombres luchan y pierden la batalla, y que eso por lo que luchan ocurre a pesar de su derrota, y que cuando ocurre resulta ser otra cosa que la que querían decir, y que otros hombres tienen que luchar por lo que ello querían decir bajo otro nombre- mientras reflexionaba sobre todo esto, John Ball comenzó a hablar en voz baja otra vez, con esa voz suave y clara con la que finalizó”.

Esa voz clara y suave de Ball, cabecilla de la rebelión campesina en Inglaterra en el siglo XIV, proponía, según señala Morris, la confraternidad de la tierra, la intención de crear un movimiento del pueblo, algo que nadie podría detener (36).

Klein nos ofrece de nuevo la misma visión de la comunidad humana surgida en una época de cambios revolucionarios. “No hay dudas de que otra crisis nos llevará a todos de nuevo a las calles y plazas, pillando a todos por sorpresa. La pregunta es qué harán en ese momento las fuerzas progresistas, la fuerza con que ese movimiento será considerado. Porque en los momentos en los que algo parece imposible, de repente se hace posible lo que nos parecía extraño. Hay que aprovechar esas circunstancias. La próxima vez que se presente la ocasión, debe ser aprovecha no sólo para denunciar el mundo tal y como es y construir efímeras estructuras en los espacios liberados . Debe ser el catalizador para construir un mundo nuevo, en el que todos estemos más seguros. Las aspiraciones son muy elevadas, el tiempo escaso, como para conformarse con menos que esto (37)”.

El último objetivo no es simplemente “construir un mundo nuevo en el que todos estemos más seguros”, sino el de construir una mundo más justo y de una verdadera comunidad humana, la única base concebible para un desarrollo humano sostenible. La igualdad, como dijo Simón Bolívar, es la “ley de leyes”.

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John Bellamy Foster es editor de Monthly Review y profesor de sociología en la Universidad de Oregón; Brett Clark es profesor asociado de sociología en la Universidad de Utah y coautor de The Tragedy of the Commodity (Rutgers University Press, de próxima publicación).

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Notas:

  1. Naomi Klein, This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate (New York: Simon and Schuster, 2014), “‘A Feeling It’s Gonna Be Huge: Naomi Klein on People’s Climate Eve” (interview), Common Dreams, September 21, 2014, http://commondreams.org.
  2. On this, see Adam Morris, “The ‘System Change’ Doctrine,” Los Angeles Review of Books, October 21, 2014, http://lareviewofbooks.org; System Change Not Climate Change, http://systemchangenotclimatechange.org; Klein, This Changes Everything, 87­–89.
  3. William Morris, Collected Works (London: Longmans Green, 1914), vol. 22, 131–32; E.P. Thompson, William Morris: Romantic to Revolutionary (New York: Pantheon Books, 1976), 244; Naomi Klein, No Logo (New York: Picador, 2002), The Shock Doctrine (New York: Henry Holt, 2007).
  4. Klein, This Changes Everything, 342, 444­–47.
  5. Klein, This Changes Everything, 55.
  6. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), Climate Change 2014: Synthesis Report, http://ipcc.ch; trillionthtonne.org, accessed January 3, 2015; “Carbon Budget Message of IPCC Report Reveals Daunting Challenge,” Huffington Post, October 4, 2013, http://huffingtonpost.com; Myles Allen, et. al., “The Exit Strategy,” Nature Reports Climate Change, April 30, 2009, http://nature.com, 56–58. It should be noted that the trillionth metric ton calculation is based on carbon, not carbon dioxide. Moreover, the 2039 estimate of the point at which the trillion metric ton will be reached, made by trillionthtonne.org (sponsored by scientists at Oxford University), should be regarded as quite optimistic under present, business-as-usual conditions, since less than three years ago, at the end of 2012, it was estimated that the trillion ton would be reached in 2043, or in thirty-one years. (See John Bellamy Foster and Brett Clark, “The Planetary Emergency,” Monthly Review 64, no. 7 [December 2012]: 2.) The gap, according to these estimates, is thus closing faster as time passes and nothing is done to reduce emissions.
  7. Klein, This Changes Everything, 13, 21, 56, 87; Kevin Anderson, “Why Carbon Prices Can’t Deliver the 2° Target,” August 15, 2013, http://kevinanderson.info.
  8. Klein, This Changes Everything, 19, 56. The fact that neoliberal globalization and the creation of the WTO had permanently derailed the movement associated with the Earth Summit in Rio in 1993, including the attempt to prevent climate change, was stressed by one of us more than a dozen years ago at the World Summit for Sustainable Development in Johannesburg 2002, when Klein was present. See John Bellamy Foster, “A Planetary Defeat: The Failure of Global Environmental Reform,” Monthly Review 54, no. 8 (January 2003): 1–9, originally based on several talks delivered in Johannesburg, August 2002.
  9. Klein, This Changes Everything, 21–24.
  10. Paul M. Sweezy, The Theory of Capitalist Development (New York: Oxford University Press, 1942), 349.
  11. Klein, This Changes Everything, 179; John Kenneth Galbraith, The Affluent Society (New York: New American Library, 1984), 121­–28. As the author of No Logo, Klein is of course aware of the contradictions of consumption under capitalist commodity production.
  12. Joseph A. Schumpeter, Essays (Cambridge: Addison-Wesley, 1951), 293.
  13. Klein, This Changes Everything, 57–58, 115, 479–80.
  14. Klein, This Changes Everything, 10, 16–17, 115–16, 454; Adolfo Gilly, “Inside the Cuban Revolution,” Monthly Review 16, no. 6 (October 1964): 69; John Bellamy Foster, “James Hansen and the Climate-Change Exit Strategy,” Monthly Review 64, no. 9 (February 2013): 13.
  15. “U,.S. Marketing Spending Exceeded $1 Trillion in 2005,” Metrics Business and Marketing Intelligence, June 26, 2006, http://metrics2.com; Michael Dawson, The Consumer Trap (Urbana: University of Illinois Press, 2005), 1.
  16. Klein, This Changes Everything, 91­–94.
  17. Klein, This Changes Everything, 381–82, 408–13.
  18. Klein, This Changes Everything, 176–87; “‘A Feeling It’s Gonna Be Huge.’”
  19. For historical materialist analyses of the extractivism problem in Bolivia and the difficult problem of overcoming it see Álvaro García Linera, Geopolitics of the Amazon, 2012, http://climateandcapitalism.com; Frederico Fuentes, “The Dangerous Myths of ‘Anti-Extractivism’,” May 19, 2014, http://climateandcapitalism.com. As the author of The Shock Doctrine, Klein is cognizant of imperialism but it does not enter in her analysis much here, partly because she is making a point of being balanced by criticizing the left as well as the right.
  20. Klein, This Changes Everything, 458–60.
  21. Klein, This Changes Everything, 43, 58–63.
  22. Manufacturing Consent: Noam Chomsky and the Media (New York: Black Rose Books, 1994), 58. On the “off limits” notion see Robert W. McChesney and John Bellamy Foster, “Capitalism: The Absurd System,” Monthly Review 62, no. 2 (June 2010): 2.
  23. Thompson, William Morris, 270–71; Morris, Collected Works, vol. 23, 172.
  24. Rob Nixon, “Naomi Klein’s ‘This Changes Everything,’New York Times, November 6, 2014, http://nytimes.com.
  25. Dave Pruett, “A Line in the Tar Sands: Naomi Klein on the Climate,” Huffington Post, November 26, 2014, http://huffingtonpost.com.
  26. Elizabeth Kolbert, “Can Climate Change Cure Capitalism?,” New York Review of Books, December 4, 2014, http://nybooks.com; Naomi Klein and Elizabeth Kolbert, “Can Climate Change Cure Capitalism?: An Exchange,” New York Review of Books, January 8, 2015, http:// nybooks.com.
  27. David L. Ulin, “In ‘This Changes Everything,’ Naomi Klein Sounds Climate Alarm,” Los Angeles Times, September 12, 2014, http://touch.latimes.com.
  28. Michael Signer, “Naomi Klein’s ‘This Changes Everything’ Will Change Nothing,” Daily Beast, November 17, 2014, http://thedailybeast.com.
  29. Mark Jaccard, “I Wish This Changed Everything,” Literary Review of Canada, November 2014, http://reviewcanada.ca; “Despite California Climate Law, Carbon Emissions May be a Shell Game,” Los Angeles Times, October 25, 2014, http://latimes.com.
  30. Mark Jaccard, “I Wish This Changed Everything”; Paul Krugman, “Errors and Emissions,” New York Times, September 8, 2014, http://nytimes.com.
  31. Will Boisvert, “The Left vs. the Climate: Why Progressives Should Reject Naomi Klein’s Pastoral Fantasy—and Embrace Our High-Energy Planet,” The Breakthrough, September 18, 2014, http://thebreakthrough.org; Bruno Latour, “Love Your Monsters,” The Breakthrough no. 2, Fall 2011, http://thebreakthrough. Klein herself situates the Breakthrough Institute within her criticism of the right, questioning its claim to progressive values. Klein, This Changes Everything, 57.
  32. Erle Ellis, “The Planet of No Return,” The Breakthrough no. 2, Fall 2011, http://thebreakthrough.org; Boisvert, “The Left vs. the Climate.”
  33. Klein, This Changes Everything, 89.
  34. See the important analysis in Richard Smith, “Climate Crisis, the Deindustrialization Imperative and the Jobs vs. Environment Dilemma,” Truthout, November 12, 2014, http://truth-out.org.
  35. David Harvey, The Engima of Capital (New York: Oxford University Press, 2010), 228­–35.
  36. William Morris, Three Works (London: Lawrence and Wishart, 1986).
  37. Klein, This Changes Everything, 466.
  38. Símon Bólivar, “Message to the Congress of Bolivia, May 25, 1826,” Selected Works, vol. 2 (New York: The Colonial Press, 1951), 603.

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Procedencia del artículo:

http://monthlyreview.org/2015/02/01/crossing-the-river-of-fire/

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Profesora Vicki Vance, Monsanto y silenciamiento génico

 GMWatch, 5 de abril de 2014

Imagen: Nature Vídeo

Imagen: Nature Vídeo

En este artículo se muestra cómo Monsanto está intentando controlar y silenciar las investigaciones y el debate sobre los riesgos de los transgénicos, aquellos que incorporan la tecnología del ARN de interferencia (ARNi).

Las moléculas de microARN presenten en dichos transgénicos están diseñadas para silenciar ciertos genes o afectar a la expresión génica.

En el artículo se describe cómo los grupos de presión de la Industria Agroquímica y a favor de los transgénicos, caso de ILSI, están tratando de evitar la aprobación de un artículo científico sobre la evaluación de riesgos del ARNi.

ILSI está especializada en el diseño de metodologías de evaluación de riesgos relacionados con la Industria de los Transgénicos, los aditivos alimentarios y los pesticidas, para la aprobación de normas reguladoras en todo el mundo. A menudo esto se realiza a través de conferencias y trabajos científicos en los que los investigadores de la Industria colaboran con el organismo regulador y los científicos del sector público, para promover las herramientas de regulación que sean precisas.

De hecho, ILSI, ha diseñado la base para la evaluación de los riesgos de los transgénicos en Europa. Mientras que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha tratado de excluir de su plantilla a todos aquellos expertos que han tenido vínculos con ILSI, lo cierto es que todavía persiste en aquélla sus reglas de evaluación de riesgos de los transgénicos.

http://www.testbiotech.org/en/node/431

Nos damos cuenta de la frustración de los destacados científicos que aparecen a continuación, que se muestran desconcertados ante la actitud de Monsanto sobre la evaluación de los riesgos de los transgénicos, sin embargo pone poco empeño en asegurarnos que sus transgénicos son seguros.

Estoy sorprendida del tiempo y la energía empleada por Monsanto para tratar de aplastar mi investigación, porque pone un punto de contraste. Soy una profesora que dirige un pequeño laboratorio de investigación en Carolina del Sur”. – Vicki Vance, profesora de la Universidad de Carolina del Sur.

“¿Por qué no tienen en consideración que puede haber un peligro para la gente en sus plantas transgénicas? Incluso si sólo hubiera una pequeña posibilidad de que sean peligrosas “ – Vance hace una pausa, ya que se encuentra frustrada tras numerosas conversaciones con Monsanto- “No entiendo su modo de pensar”, suspira.

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Enmudecida por Monsanto

Por Caitlin Rockett, 3 de abril de 2014

Boulder Weekly

http://www.boulderweekly.com/article-12640-you-are-confused-cs.html

Después de casi 30 años estudiando cómo las plantas utilizan sus genes para defenderse de los virus, Vicki Vance, profesora en la Universidad de Carolina del Sur, no ve en la modificación genética de las plantas un esfuerzo malévolo o una actitud arrogante de creerse dioses.

El ADN pasa de unos organismos a otros; es algo de lo más natural. Si ese fuese el problema con las plantas transgénicas, no sería una buena razón para estar en contra de ellas”, dice Vance.

Sin embargo, tiene problemas con las grandes Corporaciones, que utilizan su dinero y su poder para ocultar los riesgos de las nuevas tecnologías empleadas en la modificación genética.

No soy una persona que esté en contra de los transgénicos, ni tengo sentimientos en contra de Monsanto, pero…”, dice ella, a medida que su voz se va apagando.

Eso fue antes de que se hiciese pública una investigación realizada en China, antes de que recibiera algunos toques de atención por parte de Monsanto, antes de que ella se diera cuenta de que no podía obtener financiación para su trabajo de investigación, que creía podría cambiar la forma en que tratamos el cáncer y otras enfermedades. Su investigación supuso un encontronazo con las Corporaciones más poderosas del mundo.

Vance no es una desconocida en el mundo de la investigación del ARN. En una conferencia celebrada en junio de 2011, organizada por el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI), se reunieron un grupo de académicos, de profesionales de la Agencias de Protección Ambiental, del Departamento del Programa de Análisis de Riesgos Ambientales en la Agricultura, y miembros de la Industria Biotecnológica, en Washington DC. Vinieron para evaluar los riesgos ambientales de una nueva técnica, muy prometedora, para proteger los cultivos de los insectos, una tecnología que establece un proceso de regulación de genes mediante el ARN de interferencia.

Vance no era una simple asistente al evento, iba a dar la conferencia inaugural. Había estudiado las pequeñas moléculas de ácido ribonucleico de interferencia, siRNA, durante la mayor parte de su vida profesional. Su nombre aparece a menudo en trabajos académicos y actas de congresos sobre el tema del silenciamiento génico, que es la función principal de la llamada tecnología ARNi.

En ese momento, las opiniones de Vance, y del resto de asistentes, era más bien positivo: “No veíamos riesgos plausibles en la utilización de los mecanismos del ARNi, en comparación con otras plantas modificadas genéticamente con rasgos similares”.

En ese momento, estaba, qué demonios, segura ¿Cómo iban a ser peligrosas?”, dice Vance. “El gusano de la raíz del maíz ingerirá estos siARN, dejando de producir las proteínas esenciales que promueven las plagas. Al parece funcionaba muy bien. De lo contrario habría que utilizar plaguicidas, sustancias químicas que son tóxicas”.

Pero su postura sobre el ARNi utilizado como pesticida cambiaría poco después de esta Conferencia.

Controvertida investigación

El ARNi tiene aplicaciones tanto en el mundo de la medicina como en la agricultura. Pero estos dos mundos no tienen el mismo tratamiento en lo que se refiere al ARN. Mientras que la comunidad médica está tratando de perfeccionar los procesos para que el cuerpo humano acepte cadenas de ARN modificadas, las empresas agrícolas trabajan en el campos de los transgénicos, y están tratando de demostrar que sus cadenas de ARN no pueden ser asimiladas por el cuerpo humano.

Por ejemplo, algunos microARN interfieren en la división celular y el bloqueo del cáncer. Estos ARN supresores de tumores no están presenten en los pacientes con cáncer. Si pudieran ser sustituidos, mediante un tratamiento experimental que se conoce como terapia de reemplazo de los microARN, entonces los médicos podrían, en teoría, evitar la proliferación de las células cancerosas. Sin embargo, en la agricultura, el ARN está diseñado como un pesticida para matar los insectos que atacan los cultivos, como los esfuerzos de Monsanto para acabar con el gusano del maíz, una plaga muy destructiva que reduce la producción de maíz, siendo muy importante que el ARN presente en el maíz consumido por los humanos no se infiltre posteriormente en nuestras células, provocando no se sabe qué consecuencias indeseadas.

En resumen, el mundo de la Medicina necesita que el ARN modificado genéticamente sea asimilado por nuestro organismo, y en el mundo de la Agricultura, justo lo contrario.

En septiembre de 2011, tres meses después de que Vance hiciese la presentación de los ARNi en la Conferencia de ILSI, un equipo dirigido por Chen-Yu Zhang, de la Universidad de Nanjing en China, publicó un artículo en la revista Cell Research. Alegaba en su estudio que en su trabajo con mamíferos ( ratones, en su caso) observó que asimilaban pequeños ARN al consumir plantas. Estos ARN regulan la expresión de los genes en los mamíferos […]

Este equipo informó del hallazgo de pequeñas moléculas de ARN en la sangre y en los tejidos de los ratones y en los seres humanos. Encontraron que una molécula en particular del ARN presente en el arroz podía inhibir una proteína que se encarga de eliminar las lipoproteínas de baja densidad, el denominado colesterol malo de la sangre. Si realmente se ha constatado la presencia en los seres humanos, esto indicaría que el consumo de alimentos que contengan ARN modificado genéticamente, podría tener un vínculo con enfermedades cardíacas y otros problemas de salud relacionados con el colesterol.

Eso nunca de había dicho antes. Nadie había pensado en eso. ¿Eso quiere decir que si comes una planta que tenga ese ARN se va a producir una regulación en la expresión de los genes? Creo que esto debe de tenerse en cuenta… Pero se ha producido una gran resistencia. Cuando aparece algo que es inesperado, se produce una gran resistencia”.

Ya la resistencia era evidente incluso antes de que se publicase el estudio del equipo chino. El artículo que pensaba publicar este equipo fue rechazado por revistas como Science, Cell and Molecular Cell. Zhang dijo a The Scientist Magazine que se pudo deber a que su descubrimiento era demasiado extraordinario.

La mayoría de las personas, aquellas que especulan acerca de nuestro trabajo, no se lo creyeron, porque la idea dominante en ese momento quedaba desbaratada con los resultados obtenidos”, dijo Zhang a Boulder Weekly, en una reciente entrevista de Nanjing. “No piensan aceptar estos resultados hasta que se tengan nuevos datos o que otros equipos reproduzcan y obtengan resultados parejos. Y, por supuesto, hay otras personas que por razones que no quiero decir…ni siquiera lo tienen en consideración. Van en contra de nuestro descubrimiento, sin importarles lo que esto representa”.

Este trabajo ha creado tanta polémica que otra importante revista, Nature Biotechnology, hizo movimientos muy poco usuales. Publicaron una carta de otro equipo que había obtenido conclusiones negativas. En otras palabras, se trataba de un estudio que no presentaba nuevas conclusiones, sólo un intento que acabó en fracaso al intentar reproducir los resultados de Zhang.

El nuevo informe, resultado de la colaboración entre miRagen Therapeutics y Monsanto, señalaba los hallazgos controvertidos del estudio de Zhang. El estudio provocó un intenso debate, ya que había detectado la presencia de microARN en el plasma sanguíneo de los seres humanos, e indicaba que uno en particular, el miARN 168 A, se encontraba en el arroz, al ser ingerido alcanzaba la circulación sanguínea de los ratones, produciendo una modulación de los genes objetivos del miARN”.

El artículo continúa diciendo que en el estudio de miRagen/Monsanto se utilizaron tres grupos diferentes de ratones para el control y comparación, no encontrando la presencia de miARN 168 A en el plasma sanguíneo ni el tejido hepático de los ratones alimentados con una dieta de arroz, y atribuía los cambios en los niveles de lipoproteínas de baja densidad en la sangre de los animales a las diferentes dietas que habían recibido los ratones de los diferentes grupos.

Uno de los problemas de comer sólo arroz, sin ningún otra fuente de proteínas, es que el metabolismo muestra la carencia de una dieta equilibrada, en lugar de achacar los cambios al microARN y la expresión de genes de otras especies”, dice William Marshall, Presidente y Director ejecutivo de miRagen Therapeutics. miRagen es una compañía de investigación del ARN utilizado en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas y la fibrosis.

Marshall dice también que cree que es importante que la revista Nature Biotechonology rompiese la tradición y publicase el estudio de miRagen/Monsanto.

Es una tendencia general que las publicaciones científicas no publiquen muy a menudo los estudios que contradicen otros. Las revistas de Ciencia quieren informar sobre las innovaciones y los éxitos. Pero la publicación en Nature Biotechnology se hace para intentar destacar estos resultados, porque si no se dice que existen dudas sobre la validez de un estudio, este estudio se puede acabar convirtiendo en una cosa dada por cierta. Así es como funciona la literatura científica. Y creo que es importante que nos replanteemos este viejo sistema, algo muy importante en la Ciencia de hoy en día”.

Sin embargo, Marshall dice sentirse decepcionado por no poder reproducir los resultados obtenidos por Zhang.

miRagen se muestra entusiasmada con el hecho de poder desarrollar fármacos con microARN. Lo lamentable del resultado es que no pudimos observar que un microARN en particular, el miARN 168, estuviese presente en el tránsito intestinal ( tanto en los intestinos como en el flujo sanguíneo hacia las células). Es algo decepcionante, porque veíamos una oportunidad de ampliar el horizonte de todos los medicamentos a base de ácidos nucleicos. Iba a ser algo innovador, pero hasta ahora no hemos sido capaces de reproducirlo. Y en ausencia de pruebas en nuestro estudio, va a ser muy difícil que se vuelve a repetir”, dice Marshall.

Monsanto/miRagen no fue el único equipo que no pudo reproducir los resultados del estudio de Zhang. En mayo de 2012, los investigadores de Brighan y del Hospital Femenino de Boston, fueron incapaces de detectar microARN en la sangre de atletas sanos alimentados con fruta con ARN. El equipo tampoco pudo encontrar rastros de ARN ni en ratones ni en abejas.

Llegamos a la conclusión de que la transferencia horizontal de microARN a través de la ingestión alimenticia no es un mecanismo muy frecuente”, dijeron los autores del estudio.

En el mes de junio, un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins publicó un artículo en la revista RNA Biology diciendo que los resultados de Zhang fueran probablemente un falso positivo, como resultado de la técnica utilizada.

En el estudio de Monsanto/miRagen, el equipo sugiere que los resultados de Zhang estaban sesgados, quizás por la contaminación ambiental de los equipos de secuenciación que se utilizan para detectar los microARN de plantas en los seres humanos.

Ese microARN en particular se utilizó en el pasado para normalizar estos estudios y quizás podría haberse producido la contaminación en el laboratorio cuando fue utilizado para realizar una secuenciación profunda”, dice Marshall.

Pero el hecho de que Monsanto colaborase con miRagen en este estudio, sugiere algunas dudas sobre la credibilidad. La empresa agrícola tiene mucho que ganar con esta tecnología genética que mata al parásito, uno de los que más daño hace al grano más producido en el mundo. Pero, ¿y miRagen?

¿Qué está en juego?

Algunos científicos, como Kevin M. Folta, profesor asociado en el Departamento de Ciencias de la Horticultura en la Universidad de Florida, cree que miRagen no gana nada desacreditando el estudio de Zhang.

miRagen tiene interés en identificar los mecanismos por los cuales tras la ingestión oral de miARN se detecta en los resultados fisiológicos”, decía Folta en noviembre de 2013 en un artículo publicado en un blog.

Si miRagen hubiese obtenido los resultados del trabajo de Zhang et al, esto habría sido algo positivo para la empresa, ya que eso hablaba en favor de la viabilidad de sus terapias”, concluía Folta.

El artículo de Monsanto/miRagen establece con claridad que fue la empresa Monsanto la que solicitó a la compañía terapéutica con sede en Colorado la participación en la reproducción del estudio de Zhang. Marshall dice que Monsanto estuvo en contacto con miRagen, incluso desde antes de la realización del estudio, debido al interés de la Empresa Agrotecnológica en la tecnologías del ARNi, sobre todo en lo referente a la prevención de la regulación génica entre especies diferentes.

Así que el estudio era algo en que podíamos ganar los dos, porque era una manera de comprobar si este microARN era capaz de transferirse una vez ingerido, y al mismo tiempo colaborar con Monsanto para comprender los mecanismos de cómo ocurría esto”, añade Marshall. “La idea era diseñar plantas que no produjesen una regulación génica entre especies diferentes (transkingdom), y comprender los mecanismos de este proceso”.

Vance no está muy convencida de la inocencia de la asociación de esta dos empresas.

Creo que Monsanto estaba tratando de conseguir legitimidad al incorporar a personas de miRagen, porque quizás consideraba la posibilidad de que el microARN pasase a las personas – la empresa tiene un importante consejo consultivo”, dice ella.

Pero Monsanto fue quien dirigió el estudio, y esta empresa figura como primer y último autor, mientras que ellos quedan en el medio. Esto quiere decir: no tenga en cuenta a Monsanto, no preste atención a sus científicos. Fíjese en el primer y último autor, eso es lo importante. Como primer autor figura el que ha realizado la mayor parte del trabajo, y el último autor es el científico que lo comunica, el que asume la responsabilidad del estudio. ¿Pero no es Monsanto quien desde atrás está impulsando el estudio?”, dice Vance.

Vance dice que ambas empresas tienen un interés financiero en desacreditar el trabajo realizado en China.

Por otro lado, creo que miRagen tiene interés en desacreditar el trabajo de los chinos. Están tratando de utilizar microARN desde el punto de vista terapéutico, lo que es algo difícil de conseguir y todavía les queda mucho trabajo por hacer, y esas cosas son caras y presenta muchas desventajas. Lo que el trabajo chino viene a decir es: Bueno, usted no tiene que hacer nada, simplemente ingiere la planta”.

Este hallazgo tendría importantes implicaciones en la investigación y desarrollo de medicamentos caros y muy rentables que se podrían vender, en lugar de desarrollar alimentos que combatiesen ciertas enfermedades simplemente ingiriéndolos.

Mientras que Zhang se ha negado a comentar directamente la investigación de Monsanto, sí dijo que se sentía menospreciado por Nature Biotechnology.

Zhang publicó una respuesta a la correspondencia de Monsanto/miRagen en la que se criticaba el estudio de Zhang, mientras que Nature Biotecnology publicó la respuesta inmediatamente después de la crítica. Zhang dice sentirse decepcionado de que la revista no mencionarse su respuesta en el editorial, sobre la importancia de la reproducibilidad.

No se menciona en absoluto nuestra respuesta, como si dijesen: Bueno, se reprodujo el estudio pero no se obtuvieron los mismos resultados. No me puedo creer que una revista científica, supuestamente de prestigio, tenga un comportamiento tan injusto y poco profesional”, dice Zhang.

Sólo quiero decir que, obviamente, algo está pasando. Esto no es Ciencia. Sólo pienso que alguien está detrás de ellos para que actúen así”.

Hace una pausa y luego añade: “No quiero decir nada más”. Zhang parece sentirse incómodo al mencionar la palabra Monsanto, a la que a menudo menciona como “La Compañía”.

No quiero trabajar con ellos. Cuando publicamos el artículo se pusieron en contacto conmigo. No quiero tener ninguna relación con ellos. Incluso ahora no quiero decir nada sobre los transgénicos ni los alimentos transgénicos”.

Toc, toc. ¿Quién está ahí? Es Monsanto. Ahora mostramos su investigación

Tras la publicación del trabajo de Zhang, Vance se mostró intrigada, así que sin financiación externa quiso diseñar un experimento similar para probar si podían detectar ARN de las plantas en los animales, simplemente dándoles de comer esas plantas.

Diseñamos plantas que tenían tres ARN supresores de tumores y luego alimentamos con esas plantas a los ratones. Los alimentábamos una vez al día a lo largo de 28 días. La carga tumoral fue suprimida de forma significativa en los ratones. Estábamos muy entusiasmados con el trabajo realizado. Parece que hay un gran potencial en este tipo de terapia, y esto sugiere que el estudio realizado en China tenía razón”.

No encontramos toxicidad, al menos en los resultados obtenidos en nuestro estudio, sólo algunos efectos terapéuticos sorprendentes”.

Pero Vance pudo comprobar que su entusiasmo no era el mismo que el de las revistas científicas.

No hemos logrado publicarlo. No sé lo que vamos a hacer. Los revisores dicen siempre lo mismo: que es un trabajo que no puede ser replicado. ¿Cómo demostrar que los pequeños ARN presentes en las plantas se transfieren? El estudio chino ha generado mucha controversia; nadie se lo cree”, dice Vance.

Zhang también se ha ocupado de contestar a preguntas relacionadas con el ARN de las plantas y su presencia en la sangre y los tejidos humanos. Los investigadores escépticos dudan en cómo se puede diferenciar el ARN vegetal del ARN animal. Como los microARN son muy cortos, alrededor de 22 nucleótidos de longitud (en comparación con los millones que tiene el ADN), podrían encontrarse secuencias coincidentes entre los animales y las plantas.

A pesar del escepticismo dentro de la comunidad pública y científica, Vance y Zhang continúan con sus trabajos.

Vance dice que fue alrededor de un año después de aquella conferencia celebrada por ILSI cuando Andrew Roberts, subdirector de ILSI para la Evaluación de los Riesgos Ambientales, la llamó para preguntarle si ella sería la última autora, es decir, aquella persona a quien recurrir para realizar consultas, en un Libro Blanco sobre las conclusiones de la conferencia.

Fue entonces cuando le dije – el trabajo de Zhang acababa de aparecer- que no quería que mi nombre apareciese en tal publicación”, dice Vance. “Fue entonces cuando Monsanto comenzó a llamarme”.

Una rápida caída

Antes de la publicación del estudio de Zhang y de la negativa de Vance de aparecer en el Documento de Evaluación de Riesgos de ILSI, Monsanto había invitado a Vance a dar una conferencia en el Simposio Internacional de Seguridad Biotecnológica de las plantas transgénicas, un encuentro internacional bianual organizado por la Sociedad Internacional para la Seguridad de la Investigación Biotecnológica.

Esta reunión, por extraño que parezca, se celebró en Saint Louis ese año, que es donde tiene su sede el gigante agrícola Monsanto. Según Vance, Monsanto se presentaba como la responsable de la seguridad de las plantas con ARNi.

Me pidieron que mostrase un panorama sobre el ARNi parecido al que había expuesto en la Conferencia de ILSI. Ya se había pagado mi estancia, se habían hecho las reservas de hotel, tenía el programa y todo lo demás. Entonces es cuando surge todo este alboroto provocado por la publicación del trabajo de Zhang. Me llamaron y me preguntaron si pensaba hablar del estudio de Zhang en el Simposio. Les dije que sí, que es algo que debía tenerse en cuenta y ser discutido”, dice Vance.

Vance dice que Monsanto insistió en que no mencionase el trabajo de Zhang en su exposición. Su insistencia en este punto hizo que la situación se complicase.

Tuve que participar en una teleconferencia, con los abogados presentes. Después me volvieron a llamar y me dijeron que no estaba invitada a este Simposio Internacional de Seguridad Biotecnológica de las plantas transgénicas”, dice.

Pero las llamadas no terminaron ahí.

Insistieron en llamarme porque decían que yo disponía de datos coherentes con el trabajo de Zhang y me querían ayudar con los experimentos, porque tenían otros datos que entraban en conflicto con los resultados. Me dijeron que querían asegurarse de que estábamos haciendo los controles adecuados en los experimentos. Les dije: Llevo investigando durante 30 años, y creo que sé lo que estoy haciendo y cuando se publica un artículo puedo hablar sobre él”.

Según Vance, los representantes de Monsanto dijeron: “Teníamos esperanza de llegar a un acuerdo antes de que eso ocurra”.

Después de otra serie de llamadas telefónicas en las que Monsanto nos preguntaban si podían enviar sólo dos científicos en lugar de un equipo al laboratorio, Vance les dijo simplemente que no estaban invitados.

Estoy sorprendida del esfuerzo y el tiempo empleado por Monsanto para tratar de silenciar mi investigación, porque supone un contraste en los resultados. Soy una profesora que dirige un pequeño laboratorio de investigación en Carolina del Sur. Quizás puede parecer paranoico, pero compruebo que hay un gran esfuerzo por parte de una gran Empresa, que tiene mucho dinero, para desacreditar el trabajo de este otro grupo y evitar que esta información se haga pública”.

Con el tiempo, recibí otra llamada de Andrew Roberts, subdirector del Centro de Evaluación de la Investigacón Ambiental de ILSI, que es el que había invitado a Vance a realizar la presentación en la Conferencia de 2011 sobre riesgos ambientales del ARNi. Vance le habló sobre sus recientes fricciones con Monsanto. Según Vance, Roberts se dirigió a Monsanto y les pidió que dejaran de llamarla, y a partir de entonces las llamadas cesaron.

Cuando BW llamó a Roberts, se negó a comentar las posibles interferencias de Monsanto en el trabajo de Vance. Cuando le preguntó si iban a apoyar a la investigadora de Carolina del Sur, dijo: “Sin comentarios, pero ninguna buena acción queda impune”.

Más pruebas

Vance y Zhang no son los únicos investigadores que afirman tener resultados prometedores que indican una posible regulación de genes entre especies de diferente reino (transkingdom). Eric Lam, profesor del Departamento de Biología Vegetal y Patología en la Universidad de Rutgers, ha estado investigando la transferencia de pequeños ARN de las plantas a las células animales durante más de una década.

La idea era ver si podíamos expresar pequeños ARN, lo que llamamos ARN de silenciamiento o siARN, que se dirigen a los virus patógenos humanos, caso del virus de la gripe. Hay que desarrollar nuevas vacunas contra la gripe debido a que estos virus tiene una tasa neurogénica muy alta, lo cual significa que pueden evolucionar fácilmente a partir de los residuos de aminoácidos que escapan a las nuevas vacunas que se desarrollan cada año”, dice Lam.

Su proyecto consiste en producir plantas transgénicas de tomate que expresan un ARN dirigido a los virus de la gripe y de la hepatitis C.

Pero los científicos que han realizado la revisión no están convencidos de la fiabilidad del estudio preliminar de Lam, y dijeron que no estaban claros los métodos de secuenciación empleados por el equipo, es decir, el proceso para determinar el orden exacto de los nucleótidos de las moléculas de ARN ( en realidad intentaban detectar pequeños ARN de las plantas en los conejos utilizados durante el ensayo.

Se trata de pequeños ARN, que tienen 21 nucle de longitud. Eso es algo muy pequeño en términos de secuenciación. Hay que tener muchas copias, no sea que la detección sea fruto de la casualidad, simplemente coincidencia encontrada en la secuencia”, dice Lam.

Lam dice que los argumentos empleados por Mosanto/miRagen son los mismos que hizo sobre el trabajo de Zhang.

El problema que originó la controversia fue de si sólo se detectan un par de variantes de un pequeño ARN, ¿no podría ser un error de secuenciación? La cuestión es de si se trata de un secuencia errónea o de si se trata del microARN de la planta presente en el animal. Ese es el quid de la cuestión del estudio publicado por Monsanto/miRagen en Nature Bitech”.

Lam dice que su grupo ha capaz de producir una planta de tomate que contiene un fragmento de 400 pares de bases del virus de la gripe.

Sabemos que hay fragmentos de 21 bases. Estamos analizando las muestras de ARN presentes en la sangre de los conejos para tratar de averiguar si múltiples siARN que se encuentra en los alimentos siguen presente en la sangre. No uno solo, sino múltiples. Creo que tenemos la capacidad suficiente para resolver esta controversia”, dice Lam.

Lam no se siente menospreciado porque su investigación esté bajo escrutinio.

Acepto la revisión (afirmaciones extraordinarias necesitan datos extraordinarios para respaldarlas). Así es como se hace la Ciencia en los Estados. Soy consciente de que sobre este asunto hay mucha controversia y discusión, y si se demostrase que esto es cierto, realmente podría cambiar la forma de hacer medicina y cómo nos relacionaríamos con nuestros alimentos. Pero para que un hallazgo tal se considere importante, hace falta un escrutinio muy cerrado”.

Jonathan Lundgren, entomólogo de investigación en el Laboratorio de investigación de Agricultura del Ministerio de Agricultura estadounidense, está de acuerdo que el ARNi necesita un mayor control, especialmente si se utiliza como pesticida.

La mayoría de nuestros estudios con ARNi y los riesgos que plantea, se han realizado en una placa de Petri o en personas enfermas. Con el ARNi utilizado como pesticida, a la escala que estamos hablando, los cultivos transgénicos ocupan un 9% de la superficie de cultivo de nuestro país (Estados Unidos), se comprende la importancia de conocer los riesgo que plantea la tecnología ARNi. Se puede estar o no seguro, pero antes de que se extiendan hay que conocer sus riesgos”.

Vance aún tiene esperanzan en el potencial de las plantas transgénicas. A diferencia de otras muchas personas, no cree que los científicos “jueguen a ser dioses”, y de hecho ve el proceso como algo natural.

Muchos beneficios se pueden obtener de las plantas transgénicas, pero tengo mis reparos ante la forma de actuar de Monsanto, ya que los riesgos potencial podrían evitarse. Soy científico y desarrollo plantas transgénicas, y no me siento como que estoy jugando a ser Dios. Si es una cosa útil, debemos hacerla. Si surge un nuevo riesgo, se debe luchar contra él. Si los nuevos datos muestras que es riesgo es posible, hay que considerarlo”.

Un paso muy simple, en opinión de Vance, sería el diseñar plantas de maíz que expresasen un ARN específico en la raíz de la planta, que es donde se alimenta el gusano que lo ataca, evitando su consumo por los seres humanos.

Por qué tiene que expresarse el ARNi en las semillas de maíz? No tiene por qué. Se podría poner únicamente en las raíces, lo cual no es algo difícil de hacer. ¿Por qué no desarrollar unas plantas que no sean peligrosas para la gente? Incluso si hay una pequeña posibilidad de que sea peligroso”. Vance hace una pausa, ya que se siente frustrada por tantas conversaciones con Monsanto.

Será que no entiendo su forma de pensar”, suspira.

Procedencia del artículo: http://gmwatch.org/index.php/news/archive/2014/15377-muzzled-by-monsanto-over-gene-silencing-technology

 

Al Gore: las propuestas de la Geoingeniería son delirantes

Por Jon Queally, 16 de enero de 2013

Common Dreams

geoingenieria-570

En respuesta a un borrador del próximo Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) sobre la mitigación del cambio climático, según informó Reuters ayer miércoles, el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, dijo que los planes para ejecutar los proyectos de geoingeniería son “delirantes, una locura, obra de dementes”.

Aunque el Proyecto del IPCC que ha sido conocido por Reuters parace no incidir en aquellos propuestas más calamitosas, lo que sí desvela el Informe es la incapacidad de los Gobiernos de todo el mundo para reducir las emisiones, lo que requeriría de medidas más contundentes para evitar que la temperatura mundial aumentase, tal y como predicen los científicos.

Como informa Suzanne Goldenberg en The Guardian:

El panel climático de la ONU, en su próximo Informe, advertirá que los Gobiernos deben limitar las emisiones de gases de efecto invernadero antes del año 2100 para reducir el cambio climático, según una copia del borrador del Informe al que tuvo acceso Reuters”.

Pero ex vicepresidente de los Estados Unidos dijo que la búsqueda de una solución inmediata surge de la desesperación, que se trata de un error y puede conducir a una catástrofe aún mayor.

La idea de que podemos colocar en la atmósfera una sustancia que anule los efectos de la contaminación que causa el calentamiento climático es una locura”, dijo en una rueda de prensa ante periodistas sudafricanos. “El hecho de que algunos científicos, con un mejor conocimiento de la situación, no accedan a una discusión seria de las alternativas, es señal de lo desesperado de la situación y de la parálisis de los sistemas políticos a nivel global”.

Una multitud de proyectos de Geoingeniería pululan por doquier, en un intento por contrarrestar mediante intervención humana los efectos de la contaminación industrial y el carbono presente en la atmósfera.

Hace una semana, ya Common Dreams informó de un estudio realizado por la Universidad de Reading que mostraba un plan para la utilización de “aerosoles estratosféricos” para bloquear el calentamiento producido por el sol, lo que podría causar “un efecto secundario no deseado sobre una gran parte del planeta”, que podría ser tan negativo como los efectos del aumento en los niveles de CO2.

La periodista y activista climático Naomi Klein en una entrevista realizada por el Earth Island Journal, en el que decía que la Geoingeniería es “la máxima expresión para evitar una reducción de las emisiones, de ahí su atractivo. Continuando con esta trayectoria, el cambio climático va a ser imposible de negar. Mucha gente verá los atractivos de la Geoingeniería, ya que no amenaza nuestra visión del mundo. Es tratar de conquistar una posición de dominio, como una válvula de escape.

Si empezamos a juguetear con el termostato terrestre, volviendo de un verde turbio nuestros mares para absorber el carbono y si blanqueamos los cielos dejándolos de un blanco brumoso para evitar parte de la incidencia solar, entonces nuestra influencia pasa a un nuevo nivel”.

Hay que distinguir aquellos proyectos de mitigación que pudieran ser sostenibles, de la reducción de emisiones y de los proyectos de Geoingeniería a gran escala. Casi todos los expertos están de acuerdo en que habrá soluciones tecnológicas y científicas para disminuir el impacto destructivo del calentamiento global, pero lo que rechazan tanto Gore como Naomi Klein son los proyectos a gran escala, tales que el vertido de hierro en los océanos o la colocación de productos químicos en la atmósfera, para así revertir los daños causados por la era industrial.

Las propuestas de Geoingeniería de las que más se habla, como la de lanzar dióxido de azufre a la atmósfera para reflejar la luz del sol, son una locura. Vamos a insistir en decir que no se admitan tales desmanes.

Ya estamos inmersos en experimentos a escala planetaria, cuyas consecuencias ya podemos decir que no son positivas para la humanidad. La arrogancia que preside esa idea de la realización de un segundo experimento para contrarrestar los efectos del primero, es absolutamente delirante”, dijo Al Gore.

Y en 2012 decía Naomi Klein en el New York Times:

Lo más espantoso de esta propuesta es que los modelos sugieren que podrían resultar afectadas más personas por estas tecnologías que las posibles damnificados por los impactos del cambio climático. Imagínese lo siguiente: América del Norte decide esparcir azufre en la estratosfera para reducir la radiación solar con la esperanza de salvar sus cultivos de maíz, a pesar de la posibilidad real de provocar sequías en Asia y África. En resumen, la Geoingeniería podría provocar el exilio de un gran parte de la humanidad, sacrificando enormes zonas.

Las ramificaciones geopolíticas son escalofriantes. El cambio climático ya está haciendo que sea difícil saber si los eventos que antes se calificaban como fuerza mayores ( una ola de calor anormal en marzo o una gran tormenta en Halloween) todavía pertenecen a esta categoría. Pero si empezamos a jugar con el termostato de la Tierra, convirtiendo de forma deliberada nuestros océanos en algo verdoso para absorber el carbono o blanqueando los cielos para desviar el sol, entonces la influencia humana adquiere un nuevo nivel. Una sequía en la India podría ser vista como resultado de una decisión consciente de un grupo de ingenieros que están trabajando al otro lado del planeta. Lo que antes se consideraba mala suerte, ahora podría ser visto como un acto consciente, un complot en contra de un país, o un ataque imperialista”.

Procedencia: http://www.commondreams.org/headline/2014/01/16

Cambio climático: emisión de grandes cantidades de metano en el Ártico

por Robert Hunziker, 27 de abril de 2013

Dissident Voice

emisiones_metano

Un grupo de científicos que estudian la evolución del clima han descubierto señales de que se puede estar produciendo un cambio climático fuera de control, lo que ha hecho sonar las alarmas sobre los riesgos que tales circunstancias pueden representar para la Tierra. Y el responsable de este cambio es el metano.

Lo que aparece a continuación es una cita del Grupo de Emergencia de Metano en el Ártico (AMEG), una organización creados por científicos del clima de alto nivel.

Evaluación de la AMEG:

¿Podría el mundo estar en un inminente peligro y no decirlo nadie?

La AMEG ha estudiado las tendencias no lineales en el sistema Tierra-hombre y ha llegado a la impresionante conclusión de que el planeta se encuentra al borde de un abrupto cambio climático que podría ser catastrófico, como resultado de una serie de cambios sin precedentes en el Ártico.

El metano (CH4) tiene veinte veces mayor impacto por molécula, en un período de 100 años, que el dióxido de carbono (CO2). O dicho de otro modo, el metano es más eficaz en la absorción de la radiación infrarroja emitida desde la superficie de la tierra que el dióxido de carbono, evitando que irradie hacia el espacio. El metano, al acumularse en la atmósfera, tiene mayor impacto a igual peso de CO2.

Y parece que grandes cantidades de metano están empezando a acumularse en la atmósfera de la Tierra.

Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, desde febrero de 2013, los niveles de metano en la atmósfera llegaron a alcanzar 1874 ppb (partes por billón). Este nivel en su contexto histórico representa dos veces más que cualquier otro momento en los últimos 400.000 años antes de la Revolución Industrial. En el pasado, el metano ha oscilado entre 300 y 400 ppb durante los períodos glaciales; entre 600 y 700 ppb en los períodos interglaciales cálidos.

Emisiones de metano en los mares árticos profundos

En el año 2012, equipos de expedición en el Ártico se sorprendieron, y se quedaron consternados, al comprobar que el metano burbujea desde las aguas profundas del océano. “Las anteriores observaciones apuntaban a grandes penachos de metano que se liberaban en los fondos marinos a escasa profundidad en la costa norte de Siberia, pero los últimos hallazgos muestran emanaciones en el mar profundo, allí donde la superficie está cubierta por el hielo” (1).

((Véase también: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/05/22/emision-de-grandes-cantidades-de-metano-en-las-regiones-subarticas/)

El físico Eric Kort ( Doctor en Física Aplicada por la Universidad de Harvard) del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en Pasadena, California, se sorprendió al ver cómo aumentaban los niveles de metano cuando sobrevolaban por encima de las grietas aparecidas en el hielo marino. Estas mediciones de metano se realizan con aviones que disponen de instrumentos científicos, recorriendo largas distancias a diferentes altitudes. El estudio, que abarca numerosos vuelos por el Ártico en diferentes épocas del año, se publicó en la revista Nature Geoscience. Se cubrió un área de 950 kilómetros cuadrados al norte de la costa de Alaska, a 350 kilómetros al sur del Polo Norte.

concentracion_metano

Por otra parte, como si el descubrimiento de las emisiones de metano procedentes de los mares profundos del Ártico no fuese suficiente motivo de preocupación, un estudio reciente descubrió enormes cantidades de metano secuestrado bajo el hielo del Ártico: “Se calcula que la cantidad de hidrato de metano y gas metano libre que se encuentra bajo la capa de hielo de la Antártida podría ser de hasta 4 millones de toneladas métricas, un orden de magnitud similar a algunas estimaciones realizadas sobre el permafrost en el Ártico. La profundidad de estas reservas hace que sean más susceptibles para producir un cambio climático que otras reservas de hidratos de metano en la Tierra” (2).

El Ártico se encuentra en proceso de fusión, al mismo tiempo se libera el metano a la atmósfera

Según el Grupo de Emergencia de Metano en el Ártico (AMEG), en el Ártico se está produciendo una crisis: “El riesgo para la seguridad internacional es muy alto, debido a una alteración muy profunda del clima, con un calentamiento global fuera de control”.

También los científicos rusos han descubierto emanaciones de metano, formando burbujas que en ocasiones tienen más de un kilómetro de diámetro, llegando a la superficie de la Plataforma Ártica de Siberia Oriental, que es la mayor plataforma continental del mundo en acumulación de metano. El 75% del mar situado sobre esa plataforma tiene aguas poco profundas, menos de 50 metros de profundidad, y por lo tanto más expuesta a las consecuencias del calentamiento.

La cantidad de metano que se libera ha asombrado al jefe del equipo de investigación ruso, que ha estado estudiando los fondos marinos de la Plataforma Ártica de Siberia Oriental, al norte de Rusia, durante casi 20 años” (3).

“Hemos llevado a cabo controles en casi 115 puntos estacionarios y hemos descubierto grandes emanaciones de metano, a una escala nunca vista con anterioridad. Algunas eran de un kilómetro o más de ancho, y el metano directamente se elevaba a la atmósfera, con una concentración 100 veces superior a lo normal”, dijo el Dr. Igor Semiletov del Centro Internacional de Investigación del Ártico de la Universidad de Alaska Fairbanks, que fue quien dirigió la octava travesía entre los Estados Unidos y Rusia a través del Ártico de Siberia Oriental. (3)

En cuanto a las cantidades de metano que van a la atmósfera, la Dra. Natalia Shakhova del Centro de Investigación Internacional del Ártico dijo: “La concentración de metano en la atmósfera aumentó tres veces en los últimos dos siglos. Esto supone un enorme aumento, entre dos y tres veces, y esto nunca había ocurrido en la historia del planeta”. (3)

La causa de estas emanaciones de metano, según ha explicado la AMEG, se debe a un ciclo que comenzó hace unos 20 o 30 años cuando las corrientes del Atlántico y del Océano Pacífico, calentadas por los gases de efecto invernadero, fluyeron hacia el Ártico. Este exceso de calor en el océano Ártico ha provocado un aumento de la temperatura y la fusión del hielo marino. Como suele suceder, el calor adicional llega hasta las aguas poco profundas de la plataforma continental, y con el tiempo se extiende a los fondos marinos, de modo que los hidratos de metano y el gas allí atrapado durante milenios en la tapa del permafrost se libera.

Las cantidades de metano que hay en la plataforma continental es tan grande y abrumadora que si sólo se liberase el 1% o el 2% del metano allí acumulado, podría desencadenar un calentamiento imparable del planeta. Por este motivo, algunos de los más renombrados científicos del clima del mundo constituyeron la AMEG, impulsados por esas señales indiscutibles de la liberación de enormes cantidades de metano, poniendo en peligro la vida sobre la Tierra.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=YegdEOSQotE&feature=player_embedded]

El metano ya participó hace unos 200 millones de años en un masiva extinción, conocida como la “Gran Extinción”, con el resultado de la desaparición de más de la mitad de todas las formas de vida. Algunos sugieren que todo comenzó con erupciones volcánicas, produciéndose un calentamiento, lo que provocó que se derritiese la capa de permafrost y se liberase el gas metano a la atmósfera ( algo parecido a lo que está ocurriendo hoy en día, con la excepción de que no se debe a los volcanes, sino a los seres humanos), amplificando aún más el calentamiento, liberando más metano, llegando un momento en que las condiciones se volvieron tan inhóspitas que se produjo una gran extinción. (4)

Grupo de Emergencia de Metano del Ártico

El pasado 11 de noviembre de 2012, la AMEG dijo: “Un cambio abrupto del clima ya está presente… los precios de los alimentos por las nubes, y con las políticas de los Gobiernos respecto al cambio climático por los suelos. El Gobierno debiera de haber actuado hace años, ahora ya es demasiado tarde… Ha entrado el elefante en la habitación, y lo hemos seguido ignorando. Se trata del hielo marino del Ártico…”.

La AMEG hace poco que realizó un documental: El metano del Ártico: su relación con el hielo marino (5).

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=iSsPHytEnJM]

Lo que aparece a continuación son extractos sacados del documental:

Peter_WadhamsPeter Wadhams, Presidente de la Asociación Internacional del Hielo Marino y Director del Grupo de Física del Océano Polar/Departamento de Matemática Aplicada y Física Teórica de la Universidad de Cambridge, dice: “Es muy urgente saber lo que está pasando….la capa de hielo ha alcanzado los valores mínimos desde hace 40 años, perdiendo cerca de la mitad de su espesor. Hace cinco años la contracción de la capa de hielo empezó a acelerarse. Ahora la fusión del hielo en verano no puede compensarse con la congelación en invierno”.

James_Hansen

Imagen: Elmundo.es

James Hansen, profesor adjunto del Departamento de la Tierra y Ciencia Ambientales de la Universidad de Columbia y ex director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales, afirma que la fusión del hielo por el calentamiento de los océanos está provocando una emanación masiva de hidratos de metano, es decir, moléculas de metano atrapadas en los cristales de hielo, llegándose a un punto de inflexión. Además, ya se está liberando metano de la tundra Ártica y está burbujeando en el Océano Ártico, lo que es una clara evidencia del calentamiento de las aguas del océano Ártico. Por lo tanto, hay pruebas claras de un calentamiento del fondo del océano y de la liberación de grandes cantidades de metano a la atmósfera, con unas consecuencias nefastas.

David_WasdellSegún David Wasdell, Coordinador Internacional del Programa Meridian: “El cambio climático está fuera de control, eso es algo que ahora se ve con claridad, y se está empezando a cuantificar por primera vez. Es la mayor amenaza a la que se enfrenta el planeta. La tasa de cambio es de 200 a 300 veces más rápida que cualquier otro evento de extinción, a parte del impacto de un asteroide. Por ejemplo, se tarda alrededor de 10.000 años para cambiar la concentración de dióxido de carbono en 100 ppm, y actualmente se está haciendo en un período de 20 años. La tasa de cambio del clima es enorme en comparación con otros sucesos anteriores de extinción”.

Wasdell continúa diciendo: “Ya estamos en un proceso de extinción en masa. Estamos perdiendo especies y población, en parte por el cambio climático y en parte por el cambio de los hábitat, en parte por su sobreexplotación. Hemos perdido alrededor del 40% del fitoplancton de los océanos, que es la base de la cadena alimentaria”.

Imagínese que despareciera el 40% de las tierras de cultivo: se produciría un caos mundial, con hordas de gente desesperada invadiendo otros países en busca de comida y agua. Por el contrario, ¿qué hacemos cuando desaparece el 40% de la principal fuente de alimento en el mar como consecuencia del cambio climático inducido por el hombre?

Una amenaza al suministro mundial de alimentos

El calentamiento del Ártico afecta a todo el Hemisferio Norte de una manera muy negativa, poniendo en peligro el suministro de alimentos de la Humanidad. Con el calentamiento de las corrientes marinas se produce un calentamiento del Ártico. Las corrientes se hacen más sinuosas y lentas, generando un clima anormal en todo el hemisferio norte.

A modo de ejemplo: Hace un par de años las corrientes marinas se estacionaron en la zona de Pakistán; la cresta se situó sobre Rusia. La corriente marina no se movió durante 35 días. Se produjo una gran cantidad de lluvias, con inundaciones en Pakistán, durante más de un mes. Se pudo ver en televisión a los pakistaníes apiñados en pequeños trozos de tierra, rodeados por agua. Sin embargo, en Moscú, afectado por una cresta de altas presiones experimentó una ola de calor que duró 35 días. Se estima que hubo una tasa de mortandad de 50.000 rusos por encima de lo normal, y el país perdió el 40% de su cosecha de trigo. Rusia interrumpió las exportaciones de trigo. (Véase: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2010/08/22/el-big-one-de-las-olas-de-calor-y-de-las-inundaciones/)

En 2012, hubo una enorme sequía en los Estados Unidos, la peor desde 1950. Siria, uno de los países que nutre de trigo en la región de Oriente Medio, tuvo una sequía que duró seis años; la India ha tenido dos sequías en los últimos cuatro años. Y la lista es más larga…

Un cambio radical del clima en el Ártico

Según la AMEG, el cambio climático en el Ártico ha cambiado los patrones climáticos: “Durante las últimas tres décadas, el hielo se ha reducido en torno a un 17-18% por década, debido al calentamiento global inducido por el hombre. El efecto albedo tiene enormes consecuencias en el Ártico. El albedo es la reflexión de la radiación solar sobre el hielo y las superficies heladas. Por desgracia, cuando este efecto decae, el agua del mar y la tierra absorben la mayor parte de la radiación solar. El colapso de este efecto tendría consecuencia catastróficas para el mundo. Y desgraciadamente ya se encuentra en decaimiento. Esto producirá mayores emisiones de metano y un ciclo vicioso de reacciones que conducirán a una situación de extinción, probablemente imparable”.

Paul_BeckwithSegún el físico Paul Beckwith, de la Universidad de Ottawa, desde 2007 se ha producido un fuerte incremento en la emisión de metano, y dice que el metano puede producir que el clima llegue a un punto de inflexión. Cree que es posible que antes de 2020 el hielo del Ártico se haya derretido por completo, por lo menos durante tres meses al año, y sin hielo marino que produzca el efecto albedo provocará un calentamiento desbocado del planeta y de los patrones climáticos, tales como sequías, lluvias torrenciales, etc.

¿Solución?

Beckwith cree que la Geoingeniería es la única salvación para el Ártico. Esto implica la inyección de dióxido de azufre a la atmósfera del Ártico, que actuaría como un volcán en erupción, bloqueando la luz solar, permitiendo que el Ártico se enfríe. Sin embargo, hay científicos que cuestionan el uso de la Geoingeniería sin antes establecer unos protocolos internacionales muy precisos. Por otro lado, muchos científicos hablan de las consecuencias desastrosas de una manipulación de la atmósfera por parte del hombre.

Muchos interrogantes y pocas soluciones

Uno se pregunta por qué los Gobiernos no han actuado con antelación, promoviendo el uso de las fuentes renovables de energía, sustituyendo el uso de los combustibles fósiles. Las tecnologías de las energías renovables han demostrado ser amigables con el cambio climático.

Con un clima fuera de control, que ha resultado ser el mayor fracaso de la labor política a lo largo de la historia.

Lo cual viene a mostrarnos que los humanos y los asteroides están al mismo nivel.

Postdata: Una cita del astronauta Ulf Merbold, de la República Federal de Alemania, que ha participado en tres vuelos espaciales:

Por primera vez en mi vida vi el horizonte como una línea curva, acentuada por un costura muy final del color azul oscuro: la atmósfera. No era el océano de aire de que me habían hablado muchas veces en mi vida. Estaba aterrorizado por su aparente fragilidad”.

  1. Steve Connor, Danger from the Deep: New Climate Threat as Methane Rises from Cracks in Arctic Ice, The Independent (UK), April 23, 2012. []

  2. EcoAlert: New Climate-Change Threat? Immense Amounts of Methane Locked Under Antarctic Ice, The Daily Galaxy (University of California/Santa Cruz), Aug. 29, 2012. []

  3. Steve Connor, Vast Methane ‘Plumes’ Seen in Arctic Ocean as Sea Ice Retreats, The Independent (UK), Dec. 13, 2011. [] [] []

  4. George Papadakis, UK, Methane Gas Hydrates: A Potential Threat to Climate Stability, Climate Emergency Institute, Dec. 22, 2011. []

  5. Envisionation, Producer: Nick Breeze, Spring 2012. []

http://dissidentvoice.org/2013/04/methane-outbreak-alert/#more-48628

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Geoingeniería: ahora también pretenden quitarnos hasta el azul del cielo

Titulo original: Geoingeniería, examinando las aguas

por Naomi Klein

Common Dreams

(Foto: Jacob Escobedo)

Durante casi 20 años he estado viviendo en una zona bastante escarpada de la costa en la Columbia Británica, en un lugar llamado Sunshine Coast. Este verano me ocurrió algo que me hizo recordar por qué me gusta este lugar, y por qué opté tener un hijo en esta parte poco poblada del mundo.

Eran las 5 de la mañana, estaba con mi marido y mi hijo de 3 semanas de edad. Mirábamos el océano cuando vimos dos enormes aletas dorsales de color negro: eran orcas, o también llamadas ballenas asesinas. Luego aparecieron dos más. Nunca habíamos visto a las orcas tan cerca de la costa, y nunca hoy que se acercasen tanto a la orilla. A pesar de habernos privado de dormir, parecía como que el bebé no quiso que nos perdiéramos esta visita tan poco común.

La posibilidad de que esta observación no fuese el resultado de un hecho fortuito no se me pasó por la cabeza hasta hace dos semanas, cuando leí las noticias que hablaban de un extraño experimento en el océano frente a las islas de Haida Gwaii, a varios cientos de kilómetros de donde vimos nadando a las orcas.

Allí, un empresario norteamericano llamado Russ George vertió 120 toneladas de polvo de hierro desde un barco de pesca alquilado, con la intención de que creciesen las algas y secuestrasen el carbono, en un intento de luchar contra el cambio climático.

Un invasivo experimento se está dando en pleno Océano Pacífico, el gran problema es que las consecuencias podrían ser irreversibles. Una compañía privada estadounidense, cuyo dueño es el conocido empresario Russ George, ha vertido cerca de 100 toneladas de sulfato de hierro al mar, la idea es generar una fertilización oceánica de plancton, para que luego este se hunda generando dióxido de carbono.

El Sr. George es uno más del creciente número de aspirantes a geoingenieros que defienden la intervención a gran escala para la modificación de los océanos y de los cielos con el fin de reducir los efectos del calentamiento global. Además de las técnicas utilizadas por el Sr. George para la fertilización de los océanos con hierro, se está etudiando utilizar otras estrategias de Geoingeniería, entre las que se incluyen la dispersión de aerosoles de sulfato en la atmósfera superior para imitar los efectos de enfriamiento producidos por las erupciones volcánicas y “avivar” las nubes para así reflejar los rayos solares y vayan de vuelta al espacio.

Los riesgos son enormes. La fertilización de los océanos podría provocar zonas muertas y mareas tóxicas. Y las simulaciones predicen que el tratar de imitar los efectos de las erupciones volcánicas podría interferir con los monzones de Asia y África, lo que podría suponer una amenaza para los recursos hídricos y la seguridad alimentaria de millones de personas.

Hasta el momento, estas propuestas han servido sobre todo para recrear modelos informáticos y elaborar documentos científicos. Pero con la aventura del Sr. George, la Geoingeniería se ha escapado de los laboratorios. Si lo que predice el Sr. George se cumple, se verá un crecimiento de las algas en una zona del tamaño de Massachusetts, atrayendo a una gran variedad de vida acuática, incluyendo a las ballenas, que podrían incluirse entre los resultados.

Cuando leí información acerca de las ballenas, comencé a preguntarme: ¿es posible que las orcas que vi estuviesen camino de la zona donde echó su carga el Sr. George ante la abundancia de marisco? Tal posibilidad, por improbable que sea, nos da una idea de las inquietantes repercusiones de la Geoingeniería: una vez que se empiece a interferir de forma deliberada en los sistemas climáticos de la Tierra, ya sea por el oscurecimiento del Sol o por la fertilización de los mares, todos los sucesos naturales pueden empezar a mostrarse poco naturales. Se podría producir un cambio en los patrones cíclicos de las migraciones, o algo que se sentía como un don milagroso de pronto hacerse siniestro, como si toda la naturaleza estuviese siendo manipulada entre bastidores.

La mayoría de las noticias califican al Sr. George como un delincuente de la Geoingeniería. Pero lo que más me preocupa, después de investigar el tema durante dos años para un libro de próxima aparición sobre el cambio climático, es que científicos mucho más serios, apoyados por bolsillos con mucho más dinero, parecen estar dispuestos a interferir de forma activa en los complejos sistemas naturales con consecuencias impredecibles para la vida en la Tierra.

En 2010, el Presidente del Comité de Ciencia y Tecnología recomendó mayor investigación en Geoingeniería, y el Gobierno británico ha empezado a emplear fondos públicos para pruebas de campo.

Bill Gates ha destinado millones de dólares en la investigación en Geoingeniería. Ha invertido en una empresa denominada Intellectual Ventures, que está desarrollando al menos dos herramientas de Geoingeniería: la StratoShield, una manguera de 19 kilómetros de longitud suspendida por globos de helio que arroja partículas de dióxido de azufre a la atmósfera para bloquear la radiación solar y otra herramienta que teóricamente podría debilitar la fuerza de los huracanes.

La Geoingeniería ofrece la tentadora promesa de una solución al cambio climático que nos permitiría continuar con nuestro agotamiento de los recursos, de manera indefinida. Y por otro lado, el miedo. Semanalmente aparecen noticias sobre el clima, cada vez más aterradoras, como el rápido deshielo de los polos o la acidificación de los mares, que se produce mucho más rápidamente de los esperado. Al mismo tiempo, el cambio climático no aparece en la agenda política, y ni siquiera ha sido nombrado en los tres debates entre los candidatos presidenciales. ¿ Es de extrañar que entonces que muchos pongan sus esperanzas en lo que los científicos están cocinando en los laboratorios?

Pero con la gran cantidad de Geoingenieros que andan por ahí sueltos, es buen momento para pararse un momento y preguntar si queremos ir por eso camino, el de la Geoingeniería. Porque la verdad, la Geoingeniería es en sí misma una propuesta con muy pocos escrúpulos. Pero las tecnologías que manipulan los océanos y la química atmosférica es algo que afecta a todos. También es cierto que es imposible conseguir un consentimiento unánime para llevar a cabo estas intervenciones. Pero tampoco se intenta un consentimiento informado y no nos hablan, porque quizás no los conocen, de todos los riesgos involucrados por estas tecnologías que pretenden alterar el planeta.

Si bien en las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el Clima se ha establecido la premisa de que los países deben acordar una respuesta conjunta a los problemas que afectan a todos, la Geoingeniería plantea una perspectiva muy diferente. Por menos de mil millones de dólares una coalición de individuos de un solo país, o incluso un solo individuo rico, podría decidir tomar tales prácticas en sus manos. Jim Thomas, de ETC Group, un grupo de vigilancia del medio ambiente, expone el problema de la siguiente manera: “La Geoingeniería lo harán sólo unos pocos, pero todos tendremos que convivir con las consecuencias”.

Lo más espantoso de esta propuesta es que los modelos sugieren que podrían resultar afectadas más personas por estas tecnologías que las posibles por los impactos del cambio climático. Imagínese lo siguiente: América del Norte decide esparcir azufre en la estratosfera para reducir la radiación solar con la esperanza de salvar sus cultivos de maíz, a pesar de la posibilidad real de provocar sequías en Asia y África. En resumen, la Geoingeniería podría provocar el exilio de un gran parte de la humanidad, sacrificando enormes zonas.

Las ramificaciones geopolíticas son escalofriantes. El cambio climático ya está haciendo que sea difícil saber si los eventos que antes se calificaban como fuerza mayores ( una ola de calor anormal en marzo o una gran tormenta en Halloween) todavía pertenecen a esta categoría. Pero si empezamos a jugar con el termostato de la Tierra, convirtiendo de forma deliberada nuestros océanos en algo verdoso para absorber el carbono o blanqueando los cielos para desviar el sol, entonces la influencia humana adquiere un nuevo nivel. Una sequía en la India podría ser vista como resultado de una decisión consciente de un grupo de ingenieros que están trabajando al otro lado del planeta. Lo que antes se consideraba mala suerte, ahora podría ser visto como un acto consciente, un complot en contra de un país, o un ataque imperialista.

Habrá otras importantes consecuencias, y eso cambiará la vida. Un estudio publicado esta pasada primavera en Geophysical Research Letters decía que si se inyectan aerosoles de azufre a la estratosfera con el fin de reducir la radiación solar, el cielo no sólo se volvería mucho más blanco y brillante, sino que también habría unas puestas de sol de aspecto más volcánico. Pero, ¿que tipo de relaciones se pueden esperar al tener esos cielos hiperreales? ¿ No nos llenarían de temor y de una vaga inquietud? ¿Sentiríamos lo mismo cuando hermosas criatura salvajes se cruzasen en nuestro camino de una forma inesperada, como le pasó a mi familia este pasado verano? En un libro de divulgación sobre el cambio climático, Bill McKibben advirtió que no enfrentamos «Al final de la Naturaleza.» En la era de la Geoingeniería podríamos encontrarnos también con el final de estos milagros inesperados.

El Sr. George y su experimento de alteración del océano ofrece una oportunidad para el debate público sobre un tema tan esencial, pero que ha estado ausente del ciclo electoral. ¿Cuáles son las soluciones reales al cambio climático? ¿No sería mejor cambiar nuestro comportamiento, reduciendo el uso de combustibles fósiles, por ejemplo, antes de comenzar a jugar con el soporte vital del planeta?

A menos que no cambie el rumbo, seguiremos oyendo noticias como las de bloquear la radiación solar y esparciendo productos en los océanos, como hizo el Sr. George, cuya experiencia con el vertido de partículas de hierro no fue sólo una prueba sobre las tesis sobre fertilización de los océanos, sino también abrió el camino a los experimentos de Geoingeniería en el futuro. Y a juzgar por la débil respuesta que ha habido hasta el momento, los resultados de la prueba del Sr. George son claras: los geoingenieros continuarán, y no se tendrá en cuenta ningún principio de precaución.

© 2012 The New York Times

Naomi Klein es periodista con varios premios en su haber. Consiguió un best-seller con su libro La doctrina del shock: el camino del capitalismo hacia el desastre, que acaba de editarse en edición de bolsillo. Otro libro suyo que consiguió un enorme éxito fue No logo: el poder de las marcas. Puede visitar su página web: www.naomiklein.org. Su cuenta en Twiter: @ NaomiAKlein.

Procedencia: http://www.commondreams.org/view/2012/10/29-1

 

 

Los peligros no intencionales de la Geoingeniería

Por el Prof. Peter Saunders, 23 de julio de 2012

ISiS

 

 La reducción de la radiación solar que llega a la Tierra va a tener consecuencias significativas más allá de la disminuación de la temperatura media del planeta, ya que también se pueden reducir las precipitaciones anuales, sobre todo en América y el norte de Eurasia, dice el Prof. Peter Saunders.

Los geoingenieros de Harvard se proponen esparcir en la atmósfera partículas químicas para intentar enfriar el planeta, lo que harán desde un globo a 80.000 pies de altura por encima de Fort Sumner, Nuevo Mexico (1). El investigador jefe, David Keith, gestiona un fondo de varios millones de dólares concedido por el fundador de Microsoft, Bill Gates. Ya se ha encargado un estudio realizado por una empresa aeroespacial de Estados Unidos, que hizo un gran despliegue tecnológico en la aplicación de tecnologías para la gestión de la radiación solar. El experimento, que será dirigido por James Anderson dentro de un año, esparcirá decenas de cientos de kilogramos de partículas para medir el impacto en la química del ozono y probar el tamaño adecuado de los aerosoles de sulfato.

Muchos científicos se oponen a los experimentos de geoingeniería, prefiriendo estudiar los impactos del polvo sulfúrico emitido por los volcanes, y usar modelos para identificar los riesgos. Una prueba de campo en Gran Bretaña, que suponía bombear desde un globo y con una tubería agua en la atmósfera, como parte del proyecto Stratospheric Particle Injection for Climate Engineering ( véase [2] Skyhook to Save the Climate?), fue cancelado después de una protesta pública.

Pero hay buenas razones que debieran ser consideradas sobre la Geoingeniería

Por qué no a la Geoingeniería

La manera obvia de combatir el cambio climático es enfriando el planeta mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y eliminándolos de la atmósfera. Eso significa usar menos energía, sustituyendo los combustibles fósiles por energías renovables, detener la deforestación y la adopción de prácticas agrícolas sostenibles. Como se documenta en anteriores artículos publicados por IsiS [3, 4] Food Futures Now: *Organic *Sustainable *Fossil Fuel Free , Green Energies – 100% Renewable by 2050, todas las tecnologías necesarias están disponibles y cada día son más baratas, pero falta la voluntad política de llevarlas a cabo.

La Geoingeniería ofrece una solución alternativa rápida reduciendo la cantidad de radiación que llega a la superficie terrestre, como primera opción. Hay varias sugerencias de cómo se podría hacer esto, por ejemplo, colocando espejos en el espacio o partículas de azufre en la estratosfera, o aumentando el brillo de las nubes mediante la pulverización de sal marina en ellas ( (véase [5] GeoEngineering A Measure of Desperation, SiS 41). La Geoingeniería implica la realización de cambios a escala planetaria [5,6].

Un gran inconveniente de la Geoingeniería, ya se trate de la gestión de la radiación solar (SRM) u otras medidas tales como la fertilización de los océanos, con la esperanza de aumentar la absorción de carbono por el fitoplancton, es que es probable que sea muy difícil de revertir. Si lanzamos pequeñas partículas a la estratosfera ¿ no podría suceder que se desplazasen fuera de su posición, o se fusionaran, volviendo a bajar antes de lo previsto? No sólo supondría un enorme desperdicio de unos valiosos recursos, sino que se podría producir un daño irreparable en el planeta.

Pero si pudiéramos poner en la atmósfera lo que se diseño para poder llevarlo a cabo, reducir la radiación que llega a la Tierra, con sólo la cantidad necesaria que compense el efecto invernadero ¿lograrían resolver los problemas del cambio climático sin tener que hacer frente a los problemas políticos y económicos de las medidas más convencionales?

Desafortunadamente el clima de la Tierra es un sistema muy complejo, y responde a más variables que la mera cantidad de energía y la energía promedio de las cuatro estaciones en toda la superficie del planeta. Las variaciones espaciales y temporales en la distribución de la energía pueden tener efectos muy diferentes sobre el clima mundial, y distintas medidas de SRM darán lugar a diferentes efectos. Por otra parte, las medidas de SRM no son de ninguna manera equivalentes a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y si las medidas SRM fallan, todavía tendremos todos los gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera.

No es difícil ver por qué las diferencias nos deben importar. Por ejemplo, un factor importante en la gestión del tiempo atmosférico son las diferencias en la temperatura y la presión entre zonas vecinas. Las brisas que son tan comunes en las zonas costeras en el verano aparecen debido a que el aire sobre la tierra está más caliente, y por lo tanto a una presión más baja que el aire sobre el mar. El diferencial de temperatura también puede provocar la aparición de nubes cerca de la orilla, donde las dos masas de aire se encuentran. Ni la brisa ni las nubes estarían allí si la temperatura fuera la misma sobre el mar que sobre la tierra, aunque la temperatura media de la zona fuera la misma.

Por lo tanto, dos estrategias climáticas que reprodujeran modelos distintos de calentamiento y enfriamiento de la superficie de la Tierra podrían tener diferentes efectos sobre el clima. Lo que necesitamos saber es si esas diferencias serían lo suficientemente grandes como para ser importantes, y sólo un modelado detallado nos lo podría indicar. Ese trabajo ya ha comenzado, y hay un largo camino por recorrer antes de que podamos predecir con seguridad qué va a pasar, pero ya se está haciendo evidente que las medidas SRM tendrían graves consecuencias no deseadas sobre el clima.

Los modelos

El clima de la Tierra es un sistema muy complejo y por lo tanto muy difícil de modelar. Las conclusiones sobre los efectos y las aproximaciones diferirán de un grupo de investigación a otro. Por esta razón es importante contar con varios modelos climáticos en lugar de una simulación consensuada. Cuando los diferentes modelos hacen predicciones similares podremos tener muchas más confianza en los resultados. Dada la complejidad del clima y de los modelos, es de extrañar que los diferentes modelos se pongan de acuerdo que la temperatura se irá elevando a medida que aumenta la concentración de gases de efecto invernadero. Por otro lado, todos están de acuerdo en que la Tierra se calentará, y en una estimación razonablemente optimista de las emisiones de carbono en el futuro, al menos 2ºC. Es un resultado muy abultado y estaríamos mal aconsejados si lo ignoramos.

Bill Gates es el patrocinador de un proyecto de Geoingeniería
que se propone esparcir partículas químicas en la atmósfera, a 80.000 pies de
altura sobre Fort Sumner, Nuevo México.

Comparando los efectos de limitar los gases de efecto invernadero, por un lado, y la reducción de la radiación incidente por el otro, es aún más difícil crear un modelo que prediga los efectos de un crecimiento de los niveles de CO2. El trabajo ha comenzado, siendo importante comparar los resultados de diferentes modelos, y muchos se están dedicando en averiguar en lo confiables que son los diferentes modelos (7).

Recientemente, un equipo internacional liderado por H. Schmidt, del Instituto de Meteorología Max Planck de Hamburgo, compararon cuatro modelos climáticos diferentes, uno del propio Instituto frente a los demás del Centro Hadley del Reino Unido, del Instituto Pierre Simon Laplace de Francia y del Instituto Meteorológico de Noruega, en Oslo, respectivamente (8). Para iniciar cada modelo, el nivel de CO2 se ajusta a cuatro veces su valor en la época preindustrial, la constante solar, la cantidad de radiación que alcanza la superficie de la Tierra, se ajusta la temperatura media de la Tierra a la que era en la época preindustrial. A continuación aplicaron esos modelos a un período de 50 años.

Como era de esperar, la temperatura promedio en toda la superficie de la Tierra es aproximadamente la misma en todos los modelos. Por otro lado, la variación de la temperatura a medida que se avanza hacia el norte o el sur se reduce desde la era preindustrial. Teniendo en cuenta la importancia de los gradientes de temperatura en la determinación del tiempo, no es de extrañar que se produzcan cambios en los patrones de las precipitaciones. Las precipitaciones se reducen de promedio en todo el planeta, con fuertes efectos en toda América y en el norte de Eurasia.

La nubosidad total mundial también se reduce en todos los modelos, Esto contribuye a un cambio en el albedo (reflectividad) del planeta, reduciéndose en un 2% en los cuatro modelos. Los modelos predicen un fuerte efecto sobre Europa, pero están en desacuerdo sobre lo que sucedería en muchas partes de los trópicos y zonas subtropicales. Téngase en cuenta que la reducción del albedo significa que menos radiación solar es reflejada por la Tierra, de modo que harían falta más partículas o espejos para reducir la radiación incidente lo suficiente como para mantener la temperatura media de la época preindustrial.

Por supuesto, hay muchas incertidumbres en los cálculos. La cuadruplicación de CO2 no es algo realista, aunque el aumento en cuatro veces el nivel de la época preindustrial se encuentra dentro de los límites de los modelos climáticos actuales, aunque en el extremo superior del rango de predicciones. […]

Conclusión

Una Tierra con un alto nivel de gases de efecto invernadero y un plan de geoingeniería que compense mediante la reducción de la cantidad de radiación solar incidente, no es igual que una Tierra con un menor nivel de gases de efecto invernadero y ningún escudo. La temperatura media anual como un promedio de todo el planeta puede ser la misma, pero no se tendrán en cuenta los cambios muy marcados entre unas zonas y otras. Es muy probable que las precipitaciones sean significativamente ( desiguales) menores, al igual que la nubosidad total. Más allá de esto, es demasiado pronto para decir lo que va a pasar, lo que es una razón para ser muy cautelosos sobre los proyectos de Geoingeniería.

Es obvio que si un proyecto de Geoingeniería va mal, el planeta podría ser dañado. Ahora estamos descubriendo que podría tener consecuencias muy dañinas, incluso si todo fuese según lo establecido.

[ Para acceder a las referencias es preciso estar registrado en el sitio web de IsiS).

Fuente: http://www.i-sis.org.uk/Unintended_Hazards_of_Geoengineering.php

Bill Gates y la financiación de los proyectos de geoingeniería

Common Dreams, 6 de febrero de 2012

Mientras que los científicos intentan buscar soluciones al cambio climático, otros siguen un camino más controvertido, el de la geoingeniería, una solución al cambio climático que implica, por ejemplo, la utilización de reflectores de la radiación solar en el espacio o la fertilización de los océanos.

El multimillonario filántropo Bill Gates colabora con un grupo de científicos del clima para la realización de experimentos de geoingeniería.

Bill Gates es otro de los ricos que respaldan financieramente a los científicos que presionan a los Gobiernos para que impulsen los proyectos de Geoingeniería, aumentando la preocupación sobre el impacto que este pequeño grupo pueda tener sobre las decisiones relacionadas con la Geoingeniería.

The Guardian informaba:

Bill Gates respalda a los científicos que presionan para la realización de actividades de geoingeniería a gran escala. Otros ricos también han financiado una serie de informes para el futuro uso de tecnologías que permitan una transformación intencional de clima”.

Crece la preocupación por este pequeño pero influyente grupo de científicos, y los que les financian, ya que pueden tener un efecto muy importante en las decisiones sobre la investigación y la política en materia de Geoingeniería.

Tendremos que protegernos de estos intereses creados y corroborar que las decisiones que se tomen no estén influenciadas por aquellas partes que podrían hacer un enorme negocio a través de la modificación del clima, sobre todo en la propiedad intelectual de las patentes”, dijo Jane Long, directora general del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de los Estados Unidos, durante una ponencia presentada en una conferencia sobre geoingeniería y ética.

Las apuestas son muy altas y los científicos no son los más adecuados para hacer frente a los problemas sociales, éticos y políticos que plantea la Geoingeniería”, dijo Doug Parr, jefe científico de Greenpeace. “La idea de que un grupo autoseleccionado tenga tanta influencia es algo extraño”.

La presión para la búsqueda de una rápida solución tecnológica al cambio climático crece a medida que los políticos no llegan a un acuerdo para reducir de modo significativo las emisiones. En 2009-2010, el Gobierno de los Estados Unidos recibió peticiones por valor de más de 2 mil millones de dólares para investigaciones en Geoingeniería, pero gastó aproximadamente unos 100 millones de dólares.

Al igual que Gates, otros individuos adinerados, incluyendo a Sir Richard Branson, magnate de arenas bituminosas Murray Edward y el cofundador de Skype, Niklas Zennström, han financiado una serie de informes oficiales sobre el uso futuro de esta tecnología. Branson ha solicitado de forma reiterada que se emplee la Geoingeniería para combatir el cambio climático, financiado la investigación de la Royal Society para la gestión de la radiación solar a través de la Carbon War Room. No se sabe mucho  cuál fue su aportación.

Los profesores David Keith, de la Universidad de Harvard, y Ken Caldeira, de Stanford, son líderes a nivel mundial en la promoción de proyectos de Geoingeniería basados en la utilización de escudos reflectantes que protejan la Tierra. Hasta el momento han recibido más de 4,6 millones de Bill Gates para el Fund for Innovative Climate and Energy Research (Ficer). Casi la mitad de los fondos de Ficer provienen directamente de los ingresos personales de Gates, que hasta ahora se han utilizado para investigaciones propias, pero el resto se ha desembolsado para financiar la labor de los defensores de otras intervenciones a gran escala.

Según la declaración de intereses financieros, Keith ha recibido anualmente una suma no revelada de Bill Gates, y es el Presidente y dueño mayoritario de la compañía Carbon Engineering, en la que tanto Gates como Edwards tiene una importante participación, que se cree tienen conjuntamente un valor superior a los 10 millones de dólares.

 

Otras empresas de Edwards, como Canadian Natural Resources, tienen planes de emplear 25 mil millones de dólares para convertir las arenas bituminosas que se encuentran al norte de Alberta en barriles de petróleo. Caldeira dice que recibe 375.000 dólares al año de Bill Gates, y tiene una patente sobre la captura de carbono. Trabaja para Intellectual Ventures, una empresa privada de investigación en Geoingeniería, propiedad en parte de Gates, dirigida por Nathan Myhrvold, es jefe de tecnología de Microsoft

De acuerdo con cálculos recientes de Ficer, los dos científicos han entregado hasta ahora 300.000 dólares de Gates al fondo para importantes revisiones y evaluaciones de Geoingeniería: el informe de la UK Royal Society sobre la Gestión de la Radiación Solar, a un grupo de trabajo de Estados Unidos sobre Geoingeniería y un informe del año 2009 de Novin, un grupo de expertos con sede en Santa Bárbara, California, Keith y Caldeira se encontraban entre los científicos que participaron en el informe o aportaron pruebas. Los tres informes recomiendan que se realicen más investigaciones sobre la gestión de la radiación solar.

El fondo también entregó 600.000 dólares a Phil Rasch, científico sobre el clima, jefe del Pacific Northwest National Laboratory, una de las 10 instituciones de investigación financiadas por el Departamento de Energía de los Estados Unidos.

Rash presentó su primer informe ante la Royal Society sobre Geoingeniería en 2009 y participó en la elaboración del informe de 2011. Ha testificado ante el Congreso de Estados Unidos sobre la necesidad de que el Gobierno financie los proyectos de Geoingeniería a gran escala, y de acuerdo con su declaración financiera, trabaja para Intellectual Ventures. Además, Caldeira y Keith dieron otros 240.000 dólares a los defensores de la Geoingeniería para que asistieran a reuniones y 100.000 dólares a Jay Apt, un destacado defensor de la Geoingeniería como último recurso, profesor de ingeniería en la Universidad Carnegie Mellon. Apt trabajó con Keith y Aurora Flight Sciences, una empresa de Estados Unidos que desarrolla tecnología con aviones teledirigidos para el ejército, a fin de estudiar los costes de enviar 1 millón de toneladas de partículas de sulfato a la parte superior de la atmósfera.

El análisis de las ocho principales investigaciones nacionales e internacionales sobre Geoingeniería en los últimos tres años, muestra que Keith y Caldeira, Rash y el profesor Granger Morgan, jefe del departamento de Ingeniería y política pública en la Universidad Carnegie Mellon, donde Keith trabaja, se han asentado en siete comisiones, incluida una de la ONU. Otros tres defensores de la Geoingeniería sobre la radiación solar, incluyendo a Rash, han participado en investigaciones nacionales financiadas por Ficer.

Hay claros indicios de conflictos de interés entre muchas de las personas involucradas en este asunto”, afirmó Diana Bronson, investigadora de una organización de vigilancia de la Geoingeniería, con sede en Montreal. ETC.

Lo que es realmente preocupante es que el mismo pequeño grupo de trabajo sobre tecnologías de alto riesgo, proyectos de Geoingeniería en el planeta, estén tratando de manipular las discusiones en torno a las normas y reglamentaciones internacionales. No podemos poner al zorro a cargo del gallinero”.

La eco-camarilla está presionando para que se inyecten fondos públicos en la investigación sobre geoingeniería. Acaparan casi todas las investigaciones sobre Geoingeniería. Están presentes en casi todas las deliberaciones de los expertos. Han sido asesores en las investigaciones parlamentarias y sus puntos de vista, con toda probabilidad, dominan las deliberaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC), ya que se enfrentan por primera vez a una auténtica maraña científica y ética sobre la Geoingeniería del clima”, dijo Clive Hamilton, profesor de Ética Pública de la Universidad Nacional de Australia, en un blog de The Guardian.

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En un debate en 2010 sobre Geoingeniería en Democracy Now, la científica y ecologista Vandana Shiva advertía en contra de los métodos utilizados para hacer frente al cambio climático:

“…Existe la idea de que se puede diseñar nuestra vida en este planeta, al mismo tiempo frágil y complejo, con múltiples interrelaciones e interconexiones, lo que ha dado lugar a este lío en el que estamos sumidos. El paradigma de la Ingeniería que creó la era de los combustibles fósiles, trajo consigo el cambio climático. Ya Einstein nos advirtió que no se pueden resolver los problemas con la misma mentalidad con la que se crearon. La Geoingeniería está tratando de resolver los problemas con la misma mentalidad de siempre, la de controlar la naturaleza. Y a la naturaleza no se puede engañar. Esto es algo que la gente debe saber a estas alturas. No hay engaño posible. Finalmente, las leyes de Gaia determinan el resultado final”.

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En un edición de 2008 del Boletín de los Científicos Atómicos, Alan Robock da 20 razones por las cuales la Geoingeniería puede ser una mala idea, incluyendo el uso militar de esta tecnología y el riesgo de producir consecuencias no deseadas.

http://www.gmwatch.org/latest-listing/1-news-items/13677-gates-and-the-millions-funding-geoengineering