Contaminación del aire, enfermedades mentales y Covid-19

por Graham Peebles, 8 de junio de 2020
 
Dióxido de nitrógeno sobre la Península Ibérica del 14 al 15 de marzo de 2020 y en el mismo periodo de 2019   –   Derechos de autor  Contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 Los confinamientos impuestos en respuesta al Covid-19 han obligado a millones de personas a permanecer en sus casas, los negocios cerraron y se extendió un silencio generalizado. El principal beneficiario de los mencionados controles ha sido el medio ambiente natural; en particular, se ha producido una drástica reducción de la contaminación atmosférica en todas partes. Sin embargo, a medida que los países empiezan a levantar las restricciones, los niveles de tráfico por carretera vuelven a aumentar y la contaminación atmosférica y acústica se incrementa.
 
Los cambios en los patrones de trabajo y la vida diaria han creado una oportunidad única para reimaginar cómo vivimos y trabajamos. El medio ambiente debe ser el centro de cualquier nuevo patrón; muchas personas reconocen esto y la importancia de no «volver atrás». Algunas ciudades de Europa ya están respondiendo positivamente (Milán, Londres, Bristol, por ejemplo), proponiendo zonas sólo para peatones junto con un aumento de los carriles para bicicletas, y los resultados de una reciente encuesta de la Asociación de Automovilistas (AA) en Gran Bretaña son alentadores. «La mitad de los encuestados dijo que caminarían más y el 40% tenía la intención de conducir menos… para mantener el aire más limpio y proteger el medio ambiente». Además, alrededor de un cuarto dijo que planeaban continuar trabajando más desde casa, así como viajar menos.
 
Muerte por inhalación
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 90% de la población mundial respira aire sucio y tóxico. La mayor parte de la contaminación del aire es el resultado de la quema de combustibles fósiles para la generación de calor y energía (por ejemplo, centrales eléctricas de petróleo y carbón y calderas) y la combustión de combustible de los vehículos – coches, motos, camiones, etc. Todo ello no sólo arroja toxinas al aire sino que también genera enormes niveles de contaminación acústica.
 
Se dice que la contaminación atmosférica mata alrededor de 9.000.000 de personas al año, lo que la convierte en el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. Los niños son particularmente vulnerables; inhalan más toxinas que los adultos, tienden a pasar mayores períodos de tiempo al aire libre y son más activos. Los efectos perjudiciales pueden ser duraderos y afectar a su salud física y mental, así como a su educación.
 
Francia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
El aire contaminado es también un factor importante en la susceptibilidad de una persona al Covid-19. La contaminación del aire, en particular el dióxido de nitrógeno (NO2), así como las partículas en suspensión (PM) -ambas liberadas por los vehículos que queman combustibles fósiles- causan y agravan los problemas respiratorios. Un estudio universitario realizado en Alemania encontró que del total de muertes por coronavirus en 66 regiones administrativas de Italia, España, Francia y Alemania, «el 78% de ellas ocurrieron en sólo cinco regiones, y éstas fueron las más contaminadas».
 
Los resultados de la investigación «indican que la exposición a largo plazo a este contaminante puede ser uno de los contribuyentes más importantes a la mortalidad causada por el virus Covid-19… envenenar nuestro medio ambiente significa envenenar nuestro propio cuerpo, y cuando experimenta estrés respiratorio crónico [Covid-19, por ejemplo] su capacidad para defenderse de las infecciones es limitada». Un estudio independiente realizado en los Estados Unidos muestra que incluso pequeños aumentos de «una sola unidad» en la contaminación de partículas en los años anteriores a la pandemia están relacionados con un aumento del 15% en las muertes. Un aire más limpio en Londres o Nueva York, por ejemplo, en el pasado podría haber salvado cientos de vidas.
 
La contaminación del aire afecta a todos, pero, como era de prever, los miembros más pobres de la sociedad, incluidas las personas de grupos negros y de minorías étnicas (BAME), son los más afectados, y también parecen ser los que corren más riesgo de infección por Covid-19. En la Gran Bretaña multicultural, por ejemplo, las personas de las zonas desfavorecidas han tenido una tasa de mortalidad por coronavirus al doble de la tasa de los habitantes de las zonas ricas. Y los de origen BAME -que constituyen alrededor del 13% de la población del Reino Unido- representan un tercio de los pacientes de coronavirus que ingresan en las unidades de cuidados críticos de los hospitales. Patrones similares han ocurrido en otros países europeos con ciertas minorías, así como en los EE.UU. Los estadounidenses negros representan alrededor del 14% de la población de los Estados Unidos, pero representan el 30% de los que han contraído el virus. En Noruega, las personas nacidas en Somalia tienen tasas de infección más de 10 veces superiores a la media nacional.
 
Italia del 14 al 25 de marzo de 2019 y en el mismo periodo de 2020 contiene datos modificados del Copernicus Sentinel (2019-20), procesados por KNMI/ESA
 
Las causas sociales detrás de las estadísticas son complejas. Muchas personas de los grupos BAME viven en viviendas saturadas en zonas extremadamente contaminadas y trabajan en trabajos de alto riesgo y de baja remuneración. La dieta de algunas comunidades de BAME es pobre y (en parte como resultado) existe una propensión a trastornos de salud subyacentes como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la obesidad y las enfermedades respiratorias, todo lo cual hace que las personas sean más vulnerables al Covid-19.
 
La pobreza es la mayor causa de muerte en el mundo, y el Covid-19 es, al parecer, la aportación más reciente a las causas sintomáticas de muerte de los pobres, los vulnerables y las personas pertenecientes a minorías, que, en muchos casos, son una misma cosa.
 
Además de causar millones de muertes y diversas afecciones respiratorias, la contaminación del aire se está vinculando cada vez más a una serie de enfermedades mentales, entre ellas la depresión, la bipolaridad y, según un estudio realizado en el Reino Unido, las manifestaciones psicóticas en los niños.
 
Se estima que 300 millones de personas en el mundo sufren de depresión, un número similar está afectado por la ansiedad. Muchos aspectos de la vida contemporánea contribuyen a las enfermedades de salud mental. Varios estudios de los últimos años muestran que la contaminación del aire es uno de ellos. Se sabe que los contaminantes de partículas más finas llegan al cerebro a través del torrente sanguíneo y la nariz, según informa The Guardian, causando una mayor inflamación del cerebro, «daño a las células nerviosas y a los cambios en la producción de la hormona del estrés, que se han relacionado con una mala salud mental». También se ha demostrado que la contaminación atmosférica cuadruplica el riesgo de depresión en los adolescentes y se la relaciona con la demencia.
 
Junto con la contaminación acústica, los estudios muestran que el aire sucio alimenta los síntomas de la apnea del sueño y puede perturbar el sueño al exacerbar el asma, la EPOC u otras enfermedades respiratorias o crónicas. Esto, a su vez, crea una mayor vulnerabilidad a la depresión y la ansiedad, así como al actual virus Covid-19.
 
Cambiar el comportamiento
La contaminación del aire es un veneno. Estamos literalmente respirando compuestos tóxicos que nos están enfermando, física y mentalmente. Se necesitan medidas urgentes y duraderas para reducir al mínimo absoluto los niveles de contaminación del aire. Esto requiere que la humanidad reduzca drásticamente su dependencia de los combustibles fósiles.
 
Para que esto suceda, es necesario que haya un gran cambio de actitud, que desencadene un cambio de comportamiento y mayores niveles de responsabilidad ambiental. El consumismo (incluyendo el consumo de productos alimenticios de origen animal) es la principal causa de la emergencia ambiental, incluyendo la contaminación del aire. Es necesario detener el consumo excesivo e innecesario, promoviendo y adoptándose a las necesidades y no el exceso como principio rector. Se reduzcan las dietas de carne y lácteos y se fomente la tendencia a las dietas vegetarianas.
 
Al mismo tiempo, es necesario aumentar la inversión en fuentes renovables de generación y suministro de energía en todo el mundo. Se deben eliminar todos los viajes innecesarios (incluidos los viajes en avión) y (cuando sea práctico) se debe realizar un movimiento estratégico para pasar del automóvil al transporte público: fiable y limpio, en bicicleta y a pie. El transporte debe ser de propiedad pública y funcionar como un servicio, no con fines lucrativos. China, con el 99% de la flota eléctrica total del mundo, lidera la electrificación del transporte público. Además, el gobierno chino ha invertido considerablemente en coches eléctricos y ha establecido un objetivo del 40% de vehículos eléctricos para 2025.
 
El embellecimiento de nuestros pueblos y ciudades (donde vive actualmente más del 50% de la población mundial) va de la mano de la reducción del tráfico y la promoción de modos de transporte limpios. Se necesitan iniciativas audaces e imaginativas que den prioridad al medio ambiente y al bienestar humano por encima de las preocupaciones corporativas. Secciones enteras de ciudades y pueblos, calles principales y sitios abandonados podrían ser rediseñados como espacios verdes pacíficos. Y aunque muchos temen el cierre de los comercios y la lenta muerte de las calles comerciales, la posibilidad de convertir estas áreas en parques y jardines, se presenta y debe ser aprovechada.
 
Todo surge de un cambio en el pensamiento. La emergencia ambiental es la mayor crisis a la que se enfrenta la humanidad; con cada nuevo informe que se publica el alcance y la profundidad de la crisis se hace cada vez más evidente, la necesidad de actuar es más urgente. Hasta la fecha, la complacencia de los gobiernos y las empresas, así como de grandes sectores de la población, ha sido sorprendente y vergonzosa; esto debe cambiar ahora.
 
El Covid-19 obligó a los gobiernos a actuar (aunque en muchos casos de manera inadecuada); el mismo sentido de urgencia debe aplicarse a la lucha contra la contaminación del aire, que, repito, es responsable de al menos nueve millones de muertes al año, y de una emergencia ambiental de mayor alcance. La pandemia ha dado al medio ambiente natural un breve respiro de los abusos humanos; a medida que los países se «abren», tenemos la oportunidad de adoptar un nuevo enfoque responsable de la vida y no volver a las viejas formas destructivas.
 
Graham Peebles es un escritor independiente y creó The Create Trust en 2005 y ha dirigido proyectos educativos en la India, Sri Lanka, Palestina y Etiopía, donde vivió durante dos años trabajando con niños de la calle, con menores de 18 años que trabajan en el comercio sexual y realizando programas de formación de profesores. Vive y trabaja en Londres.
 
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Contra el Goliat de la Industria Automovilística alemana

Este abogado alemán hará esta pregunta: ¿existen leyes sobre la calidad del aire en la práctica o sólo es sobre el papel?

Por Derek Scally, 12 de febrero de 2018

irishtimes.com

El abogado Remo Klinger dijo: “Los automóviles suponen para los alemanes lo que las armas pequeñas para los estadounidenses. Tan pronto como alguien intenta hacer algo para limitar el automóvil, se origina una gran resistencia”.

Este hombre de 48 años de edad tiene su mirada puesta en el invento de Rudolf Diesel de 1903, que durante los últimos dos años ha sido fuente de un gran escándalo que se ha extendido por Alemania y el resto del mundo.

Las revelaciones de que hay una manipulación generalizada del software de los motores por parte de las empresas automovilísticas alemanas han reducido el precio de los automóviles diésel, y a medida que continúan las acciones legales a ambos lados del Atlántico, Volkswagen se encuentra de nuevo bajo presión a raíz de los ensayos de emisiones realizados con monos.

Después de 12 años de acciones legales, no está perdiendo más el tiempo con un problema ya familiar: la contaminación procedente de los vehículos diésel que viola los limites establecidos por la UE. En cambio, está intentando un golpe de efecto.

El 22 de febrero, pedirá al Tribunal Administrativo Federal de Leipzig que decida si las prohibiciones de circulación de los vehículos diésel por el centro de las ciudades, tal como exige el profesor Klinger y grupos medioambientales, son un remedio legal, apropiado y proporcionado para la contaminación del aire de las ciudades.

El plan del abogado: espolear a los políticos alemanes por la fuerza de sus propias e ilusorias leyes sobre emisiones que las empresas han estado ignorando durante años. Este caso aventará las pruebas fraudulentas y el cuento de hadas de unos vehículos diésel “limpios”, haciendo una sencilla pregunta: “¿Existen leyes sobre la calidad del aire en la práctica o sólo es sobre el papel?”.

Es un caso audaz y no exento de riesgos, admite el profesor Klinger, dado el estrecho vínculo emocional de los alemanes con sus automóviles.

Pequeñas armas

Los automóviles suponen para los alemanes lo que las armas pequeñas para los estadounidenses. Tan pronto como alguien intenta hacer algo para limitar el automóvil, se origina una gran resistencia”, dice con una sonrisa.

Sentado en la sala de reuniones de su oficina de Berlín, una gran sala con el techo pintado que representa un cielo azul nublado, el abogado explica el sinuoso camino a los tribunales desde 2005, más por accidente que por búsqueda consciente, momento en el que chocó con el escándalo del Dieselgate.

Durante años, sus clientes, Environmental Action Germany (DUH), han estado recogiendo datos de la contaminación del aire de la ciudad alemana. Stuttgart, sede de la empresa matriz de Mercedes, Daimler, es pésima, con unos niveles de dióxido de nitrógeno, emitido por los motores diésel, el doble de los límites permitidos por la UE, que es de 40 microgramos/m³. Algunas calles de Stuttgart también violan los límites de partículas finas establecidos por la UE en más de 60 días al año.

Haga click en la imagen para acceder a los datos de contaminación del aire.

Pero la próxima semana se presenta una batalla legal por la calidad del aire en la ciudad de Düsseldorf, de cuyo resultado podría afectar a otros 19 casos más en Frankfurt, Berlín y Munich. Dado que unas 40 ciudades alemanas están infringiendo los niveles de calidad del aire establecidos por la UE, según la organización DUH, ha llegado el momento de que los políticos alemanes sean espoleados por este asunto.

Demonizados por el lobby automovilístico, los activistas de DUH dicen saber de la dependencia de las personas hacia el automóvil, para ir al trabajo, para viajar, la libertad de elegir su modo de transporte.

Máscaras de gas

Pero cuando esa libertad individual se contradice con la salud pública en general, ¿cuál es el precio de la individualidad?”, dice Dorothee Saar, experta en transporte y calidad del aire de DUH.

En un estante de la sala de reuniones de su organización hay un angelito de piedra con una máscara antigás: un recuerdo de lo que se trata en esta campaña de DUH, fundada en 1975 y ahora uno de los principales grupos medioambientales de Alemania.


DUH no está librando una batalla ilusoria contra la movilidad, pero está utilizando la amenaza de las limitaciones de uso de los vehículos diésel para que los políticos actúen. A corto plazo, quiere que se realicen pruebas independientes de las emisiones de los automóviles y actualizaciones de hardware para los motores diésel más antiguos, para que se ajusten a las leyes sobre emisiones.

Su objetivo a largo plazo: un debate público sobre el futuro de la movilidad urbana y una reflexión sobre la planificación de las ciudades. El punto de partida: aceptar y actuar, en lugar de negar, un problema de contaminación del aire urbano que la UE calcula mata a unas 40.000 personas al año en Europa, más muertos que por accidentes de carretera. En Alemania, el número de muertos es de alrededor de unos 10.000 al año.

Si murieran 10.000 personas por consumir agua contaminada, se produciría un gran alboroto, pero la contaminación del aire no es algo tangible, y las personas que sufren no tienen a nadie que les apoye, pero los fabricantes tienen sus grupos de presión”, dice Saar de DUH.

DUH está pidiendo medidas concretas: unos períodos realistas de transición para los motores diésel; están abiertos a algunas excepciones para los vehículos diésel comerciales, pero están presionando para que los políticos actúen y soliciten que las empresas de automóviles recuperen los motores diésel más contaminantes y realicen las oportunas reparaciones hasta un máximo de 2000 euros.

Las últimas conversaciones sobre la coalición sugieren que los políticos alemanes todavía no es algo en lo que piensen o sobre lo que tengan que actuar. A pesar de dos años de desastrosas revelaciones sobre los vehículos diésel, y una batalla legal de 12 años, ahora se ha llegado a un punto crítico: el estribillo más común de los políticos en las últimas semanas ha sido la necesidad de evitar las prohibiciones sobre los vehículos diésel, pero no hablan sobre un aire más limpio.

Falla la política

Para el profesor Klinger, este caso revela el fracaso político masivo en Alemania y el coste humano de la contaminación del aire.

Loo menos que podía esperar de los políticos en que actuasen y resolviesen este problema de larga duración. En cambio, se han quedado temblando ante la Industria, como un conejo ante una serpiente”.

Mientras el enérgico abogado hace su última preparación para el juicio del próximo jueves, no se hace ilusiones sobre sus poderosos oponentes, bien relacionados y con los bolsillos llenos: una Industria de más de 400.000 millones de euros. A medida que finaliza nuestra entrevista, anuncia que está seguro de que su teléfono móvil está intervenido.

Recuerdo cómo un día vi el curso de mi Blackberry moverse por sí solo en mi libreta de direcciones. Nunca me han amenazado con aplicar métodos violentos, son mucho más caballerosos que eso. Pero en Alemania todo se está haciendo por detrás para proteger a esta Industria”.

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Diésel: el escándalo de nunca acabar, camino de la prohibición en Alemania

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Contaminación del aire de nuestras ciudades: los niños, los más perjudicados

Por Graham Peebles, 9 de diciembre de 2016

dissidentvoice.org

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La catástrofe ambiental causada por el hombre es una de las cuestiones más graves a las que se enfrenta la humanidad. Debiera ser prioridad de todos los Gobiernos, pero a pesar de los repetidos llamamientos de científicos, grupos ecologistas y ciudadanos interesados durante años, las políticas a corto plazo y los intereses económicos tienen prioridad sobre la integridad del planeta y la salud de la población.

Desigualdad ambiental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aire contaminado es el mayor riesgo ambiental evitable para la salud, responsable de la muerte prematura de unas 6,5 millones de personas anualmente (11,6% de las muertes en todo el mundo), es decir, un promedio de seis personas cada minuto. A menos que se reduzca la cantidad de contaminantes emitidos a la atmósfera, el pronóstico es que el número de muertes se duplicará para el año 2050. La contaminación del aire en espacios interiores , principalmente procedente de las estufas que usan como combustible madera o estiércol en los países en vías de desarrollo, representa una cifra asombrosa: tres millones de muertes anuales.

Respirar, incluso dentro de la propia vivienda, se ha vuelto más peligroso que una mala alimentación, la falta de ejercicio o fumar tabaco.

Respirar aire tóxico se ha convertido en una pandemia mundial. Un reciente informe de la OMS sobre la calidad del aire, revela que el “92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de contaminación del aire superan los límites establecidos por la OMS”. Y aunque el aire contaminado afecta prácticamente a todo el mundo, casi dos de cada tres personas mueren por respirar el aire contaminado de las ciudades del sudeste de Asia y el Pacífico Occidental, incluida China, donde la contaminación del aire es responsable de las muertes de unas 4000 personas al día (1.600.000 personas al año), según un estudio del año 2015, debido a emisiones generadas por la quema de carbón para la producción de electricidad o para su uso en calefacción.

Es el hombre el responsable de esta crisis global, sin embargo, a pesar de las repetidas advertencias, poco se ha hecho y la situación sigue empeorando. Desde 2011, la contaminación atmosférica en todo el mundo ha aumentado un 8%, y con la actual obsesión por los combustibles fósiles la situación parece que va a empeorar, y con ello más muertes y serios problemas de salud. La mayoría de las muertes están causadas por la inhalación de partículas microscópicas, que provocan ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, que representan el 75% de las muertes anuales. El cáncer de pulmón y las enfermedades respiratorias se encargan del resto.

Tal vez no es sorprendente que las personas más pobres del mundo sean las que más sufren los graves efectos de la contaminación del aire.

Además de la injusticia que supone la desigualdad social y económica, vivimos en un mundo de desigualdad ambiental. Un niño pobre que vive en una ciudad en un país en vías de desarrollo tiene hasta 10 veces más probabilidades de sufrir problemas de salud a largo plazo como resultado de respirar contaminado que un niño que vive en una nación rica industrializada.

Esta desigualdad en la calidad del aire sigue el mismo rastro que la desigualdad económica entre Norte-Sur, y revela que además de ser una cuestión de ámbito mundial de suma importancia, la contaminación atmosférica es una cuestión geopolítica agravada por un sistema en el que impera la Economía Neoliberal. Las gentes más pobres del mundo y las más vulnerables son las que sufren los peores efectos de la contaminación atmosférica, en los países donde la pobreza es generalizada, hay una inadecuada educación y unos pobres servicios de salud.

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Aire envenenado

La contaminación del aire provoca una amplia gama de problemas de salud: además de enfermedades cardíacas y afecciones respiratorias, incluyendo el asma, que se ha convertido ahora en la enfermedad crónica más común en los niños, hay “fuertes evidencias de los efectos adversos de la contaminación del aire en las muertes infantiles y problemas durante el embarazo”, según una investigación de la Universidad Médica de Silesia en Varsovia, Polonia. Y como si todo esto no fuera ya de por sí una situación grave, en el año 2013 la OMS llegó a la conclusión de que el aire contaminado tiene el potencial de ser carcinógeno, es decir, que causa cáncer.

Los principales contaminantes que desencadenan todos estos problemas son de tres tipos: partículas finas (PM2.5); dióxido de nitrógeno (NO2), que es un gas sofocante y el ozono que se forma a nivel del suelo. Las partículas finas provienen de los gases que desprenden de los tubos de escape de los vehículos y de la quema de madera, el combustible de la calefacción y el carbón, así como de fenómenos naturales como las erupciones volcánicas. Las consecuencias de la presencia de estas partículas finas en el aire varían dependiendo de la temperatura y velocidad del viento. La peor situación se presenta en condiciones de temperaturas frías y ausencia de viento, lo que les permite agruparse. En cuanto al NO2, Plume Labs dice que “proviene de la combustión, (calefacción, generación de electricidad, motores de vehículos y embarcaciones); el 50% se produce por las emisiones de los vehículos”. El ozono a nivel del suelo es un componente principal del aire contaminado y se produce cuando los óxidos de nitrógeno (Nox) y los compuestos orgánicos volátiles (COV) (emisiones de la Industria y de los escapes del motor de los vehículos, las centrales térmicas, vapores de los combustibles y los disolventes químicos), interactúan con la luz solar.

La forma en que se producen estos venenos varía de un país a otro, pero abundan en todas las áreas densamente pobladas, donde hay un número elevado de vehículos a motor, así como centrales térmicas de carbón y refinerías. En el este de los Estados Unidos, Europa, Rusia y Asia Oriental, el número de muertes y enfermedades resultantes de la contaminación del aire se deben a las emisiones en la agricultura, principalmente por el óxido nitroso y el metano.

Los niños, los más afectados

Más del 50% de la población mundial viven ahora en ciudades. Se espera que para el año 2030 suponga el 65% de la población. Todas las ciudades sufren congestión del tráfico y todas están contaminadas, algunas más que otras. Las megaciudades asiáticas son las más contaminadas, y quizás no sorprenda que las ciudades de la India y Pakistán sean las más afectadas, ocupando las siete primeras posiciones dentro de las aglomeraciones urbanas con los niveles más alto de partículas finas de todo el mundo. La capital de la India, con 25 millones de habitantes, ocupa el primer puesto, y también es cierto que es el lugar más ruidoso de toda la orbe.

Contaminación por partículas finas en algunas ciudades españolas, según datos de la OMS (promedio anual). Como se puede observar, la mayoría están por encima de los niveles recomendados por la OMS

Contaminación por partículas finas en algunas ciudades españolas, según datos de la OMS (promedio anual). Como se puede observar, la mayoría están por encima de los niveles recomendados por la OMS

En un estudio sin precedentes entre 11.000 escolares de 36 escuelas de Delhi, se encontró que más de la mitad de los niños padecían daño pulmonar irreversible, además, “un 15% se quejaba de irritación ocular frecuente; un 27% de cefaleas frecuentes; un 11,2% de náuseas; un 7,2% de palpitaciones y el 12,9% de fatiga”. Y de acuerdo con la investigación llevada a cabo en Polonia, se descubrió que también se ve afectada la salud mental de los niños, con una gran cantidad de ellos con estrés y déficit de atención.

En todo el mundo la gente está sufriendo las consecuencias de respirar aire tóxico: en Mumbai, por ejemplo, respirar el aire de las caóticas calle equivaldría a fumarse medio paquete de cigarrillos al día; las muertes se multiplican por seis en los días calurosos de Atenas; y la megaciudad de México, una de las ciudades más contaminadas del mundo, ha sido calificada para los diplomáticos como puesto de especial dificultad debido a su aire malsano; en Nairobi, Kenia, los niveles de contaminación se sitúan entre 5 y 10 veces por encima de los niveles recomendados por la OMS, sufriendo la peor situación los barrios marginales, donde viven unos 3 millones de personas.

Londres es una de las ciudades más contaminadas de Europa, más limpia que París y Milán, pero más sucia que Berlín y Oslo. Casi 10.000 personas mueren al año en esta ciudad por la exposición a largo plazo al aire contaminado, que ahora se considera uno de los riesgos ambientales más letales de Gran Bretaña, donde morirían por esta causa unas 40.000 personas al año.

Y en los Estados Unidos, según un estudio de la Asociación Americana del Pulmón, más del 50% de la población está expuesta al aire contaminado, lo suficientemente tóxico como para provocar problemas de salud, siendo la ciudad de Los Ángeles una de las ciudades más contaminadas.

No importa dónde sea la contaminación del aire, los niños son los más vulnerables. Según la UNICEF, “esto se debe a que respiran con mayor rapidez que los adultos y la capa celular de los pulmones es más permeable a las partículas contaminantes”. Esta investigación encontró que 300 millones de niños viven en áreas del sur y el este de Asia donde la toxicidad del aire supera en más de 6 veces las directrices internacionales; otros 520 millones de niños que viven en el África subsahariana están expuestos a niveles de contaminación atmosférica por encima de los límites establecidos por la OMS. Este aire tóxico causa “daños duraderos en la salud y afecta al desarrollo cerebral de los niños”, h contribuye a “a la muerte de 600.000 niños al año”, más muertes que las provocadas por el paludismo y el VIH combinados.

La contaminación del aire no da lugar sólo a problemas de salud a corto plazo, sino que impide el desarrollo cognitivo del niño, afecta a su concentración y a su progreso académico. El estudio de Polonia afirma que “los niños que viven en barrios con graves problemas de contaminación del aire… tienen un menor cociente intelectual y una puntuación peor en las pruebas de memoria que los niños que bien en ambientes más limpios… Los efectos son aproximadamente equivalentes a los observados en niños cuyas madres fumaron 10 cigarrillos al día durante el embarazo”.

Contaminación del aire y deforestación

También se produce contaminación del aire por procesos naturales: tormentas de polvo e incendios forestales, de la digestión de los animales y de erupciones volcánicas.

Sin embargo, la quema de combustibles fósiles (centrales térmicas, refinerías, fábricas y emisiones de los vehículos a motor) es la principal causa.

La deforestación es otra de las causas. Las grandes selvas tropicales es nuestro gran pulmón, que aunque sólo cubre el 6% de la tierra produce el 40% del oxígeno del mundo. También capta el carbono. A medida que se reduce el número de árboles, disminuye la producción de oxígeno y la captura de carbono.

Si bien es cierto que la deforestación ha disminuido algo en los últimos 15 años, sin embargo en algunos países sigue produciéndose a un ritmo alarmante. La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) estima que se pierden unos 7,3 millones de hectáreas de bosques cada año (aproximadamente la extensión de 20 campos de fútbol cada minuto), de las cuales 5,3 millones corresponderían a selvas. La mitad de los bosques tropicales del mundo ya han sido aniquilados y si continúa el actual ritmo de destrucción, en 100 años, predice la FAO, no quedará nada. Brasil, Tailandia, el Congo, partes de Europa del Este e Indonesia, son lugares donde los bosques están siendo diezmados a mayor ritmo, sobre todo en Indonesia.

La razón principal por la cual los bosques están siendo destruidos es para convertir el suelo en terreno agrícola, un efecto de la superpoblación. Se desmontan los suelos para dar paso a terrenos urbanos. También media la deforestación ilegal, árboles cortados para ser utilizados como combustible.

La producción de papel es otra de las razones, papel que se utiliza sobre todo en los países desarrollados.. Hasta la mitad de la madera del mundo y el 70% del papel es consumido en Europa, Japón y los Estados Unidos. Sólo en los Estados Unidos, con sólo el 5% de la población mundial, utiliza el 30% de todo el papel, informa Rainforest Action Network. Una gran parte de este papel se utiliza en correo basura, unos 19 kilos por adulto y año, casi la mitad del cual se tira sin haberlo abierto.

Reutilice, reduzca, recicle

Si queremos reducir las muertes y los efectos perjudiciales en la salud provocados por respirar un aire contaminado, es evidente que necesitamos reemplazar los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables más limpias y que simplifiquen nuestras vidas.

Además podemos hacer otras cosas para reducir los contaminantes: detener la destrucción de los bosques del mundo; instalar filtros en las chimeneas; reemplazar el transporte a gasolina y gasóleo por vehículos eléctricos o de hidrógeno; compartir el vehículo, mejorar el transporte público y reducir las tarifas del transporte público; fomentar el uso de la bicicleta.

Algunas de estas medidas deben ser consideradas por los Gobiernos, pero también pueden tomar medidas las personas, asumiendo una mayor responsabilidad social y ambiental: un modo de vida más sencillo, no verse impulsados por la insaciable necesidad de consumir. Todo esto es esencial. Y las conocidas tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Del mismo modo que otros muchos de nuestros problemas, compartir puede desempeñar un papel importante en afrontar el problema de la contaminación del aire: compartir los recursos y la riqueza para reducir la pobreza y la desigualdad, así como compartir habilidades, conocimientos y tecnologías. Y el intercambio de información: hacer que la información sobre la contaminación del aire, los niveles a los que nos exponemos, sus riesgos, las causas, etc, se pusieran a disposición de la gente, lo cual aumentaría la visibilidad de un problema que pareciera no existir. Esto es algo particularmente necesario en los países en desarrollo, donde muchas de las personas afectadas no disponen de la información sobre los graves riegos para su salud. Las Agencias gubernamentales de todas partes recogen datos sobre contaminación del aire, que algunas publican y otras no, pero todas debieran hacerlo.

La magnitud del peligro que representa la contaminación del aire es enorme”, afirma Anthony Lake, director ejecutivo de la UNICEF. “Ninguna sociedad puede permitirse el lujo de ignorar la contaminación del aire”. Es una cuestión que está causando un sufrimiento incalculable a millones de personas. La responsabilidad de nuestro bienestar depende de todos nosotros. Ahora es el momento de actuar y salvar la tierra que pisamos.

Graham Peebles es Director de The Create Trust, una organización del Reino Unido que apoya un cambio social radical y la defensa de los derechos humanos de aquellas personas con carencias graves. Puede visitar su sitio web.

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Batas blancas de alquiler

o Cómo algunos científicos defienden la inocuidad de productos químicos tóxicos

La Ciencia en venta: Cómo la investigación financiada por las Corporaciones está corrompiendo a los Tribunales y las Agencias de Regulación

Por David Heath, febrero de 2016

publicintegrity.org

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Sobre “La Ciencia en venta”

Cada vez se enredan más la Ciencia y las opiniones,

en gran parte debido a la influencia de las Corporaciones.

Como ya explicamos en “La Ciencia en venta”,

una serie de investigaciones del Centro para la Integridad

Pública y copublicado conjuntamente con Vice.com,

la investigación respaldada por la industria ha aumentado,

a menudo con el objetivo de ocultar la verdad,

mientras que la investigación pública se reduce.

Leer más

BELLEVUE, Ohio.- San Francisco, las dos y cuarto de la noche, un abogado de la defensa de una Corporación, medio insomne, termina de elaborar una teoría científica revolucionaria.

Ahora Evan Nelson, del bufete de abogados Tukcker Ellis & West, necesita un científico que esté dispuesto a publicarla en una revista médica. Si a su teoría se le diese validez científica, entonces Nelson la podría utilizar para ganar pleitos.

Nelson defiende a las Empresas que han expuesto a sus trabajadores al amianto, un mineral fibroso resistente al calor. El amianto causa varias enfermedades mortales, entre ellas el mesotelioma, un cáncer poco común que a menudo acaba en derrame pleural.

Nelson mostró frustración ante el argumento de que el amianto es la única causa conocida de mesotelioma. Pero después de barrer la literatura científica y aplicando su propia lógica, Nelson acertó a descubrir un nuevo culpable: el tabaco.

Nelson envió un correo electrónico a Peter Valberg de Cambridge, Massachussetts. Ex Profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard, Valberg era por entonces Director de la consultora Gradient Corporation, con oficinas en Harvard Square.

Podemos colaborar en la publicación de varios artículos clave, revolucionarios, que usted podrá descubrir en cuanto le envíe el material de que dispongo”, decía en su correo electrónico de 2008.

Citando algunos artículos científicos, Nelson estableció un vínculo entre la hipotética posibilidad de que el humo del cigarrillo pudiera contener partículas radiactivas y pruebas limitadas de que las personas expuestas a la radiación tendrían unas tasas mayores de mesotelioma.

Es sorprendente que nadie haya hecho una mueca (sic) antes que yo, pero estoy seguro de que usted estará de acuerdo en que es un hecho científico irrebatible que demuestra que el humo del tabaco causa mesotelioma – sólo hay que observar el tejido (sic) a través de la lente (sic) adecuada”.

Pero había un problema obvio con la Ciencia de Nelson. Los investigadores han analizado exhaustivamente los datos sobre la salud de cientos de miles de fumadores. Desde 1964, Surgeon General  ha resumido uno tras otro los resultados de los estudios, ninguno de los cuales muestra evidencia alguna de que el tabaco cause mesotelioma.

Valberg le contestó en cuestión de horas, señalando que la teoría científica de Nelson era “muy intrigante”. Estaba dispuesto a difundirla en revistas revisadas por pares. Más tarde envió a Nelson un contrato para la redacción de los tres primeros artículos, e incluso le ofreció un descuento del 10%. Y a partir de entonces, Valberg adoptaría la teoría de Nelson y actuaría como testigo experto en los juicios, usándolo contra las víctimas de mesotelioma, como Pam Collins, de Bellevue, Ohio.

Los mensajes de correo electrónico ofrecen una rara visión, la de un mundo donde los intereses de las Empresas pueden dictar su propia Ciencia y los científicos de alquiler ofreciéndose con agrado. Es un fenómeno que ha crecido en las últimas décadas, a medida que la investigación financiada con fondos públicos se reduce. Sus efectos se dejan sentir no sólo en los Tribunales, sino también en las Agencias de Regulación que dictan las normas para tratar de prevenir enfermedades.

Los Institutos Nacionales de Salud han visto disminuir su presupuesto para becas de investigación en un 14% desde el máximo alcanzado en 2004, según la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Con unos recursos escasos, poco es el dinero para que se investiguen aquellos productos químicos que se estiman son tóxicos. Sin embargo, los funcionarios de las Agencias de Regulación y los abogados dicen que las Empresas tienen mucho interés en que se publiquen investigaciones favorables a la Industria.

Gradient pertenece a una estirpe de negocios relacionados con la consultoría científica que defiende a sus clientes, las Corporaciones, más allá de la credulidad, incluyendo sustancias exhaustivamente estudiadas, cuyos peligros nadie pone en duda, tales como el amianto, el plomo y el arsénico.

Los científicos de Gradient rara vez reconocen que un producto químico plantea problemas serios de salud pública. El Centro para la Integridad Pública ha analizado 149 artículos científicos y cartas publicadas por los principales científicos de la Empresa. El 95% de las veces señalaron como inofensiva una sustancia a los niveles a los que las personas suelen estar expuestas.

Resultan ser el epítome de la bata blanca alquilada”, dijo Bruce Lanphear, profesor de la

Universidad Simon Fraser, cuya investigación demuestra que incluso pequeñas cantidades de plomo pueden producir daños a los niños, algo que ha sido puesto en duda por los científicos de Gradient. Un panel de expertos convocados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades concluyó en 2012 que no hay pruebas fiables sobre los niveles seguros de plomo.

Valberg y otros científicos de Gradient se negaron a ser entrevistados para dar su punto de vista en este artículo, del mismo modo que la Presidenta de la firma, Teresa Bowers. En su página Web, Gradient dice que “aplican unos conocimientos científicos consolidados y unos análisis rigurosos para ayudar a nuestros clientes a resolver difíciles problemas ambientales”.

Nelson, de 51 años de edad, perdió su trabajo en 2013 después de que su nueva firma de abogados descubriese los mensajes de correo electrónico que intercambió con Valberg. Tres años después, sigue sin empleo y vive con sus suegros.

Lo que dije sobre que la radiación presente en el humo del tabaco causase mesotelioma, eso es algo marginal. En todas mis conversaciones con Gradient estaba claro que mi pretensión es que conociesen los estudios científicos y que no hiciesen nada que la Ciencia no apoyase”, dijo en una reciente entrevista.

Las estrategias que Empresas de consultoría como Gradient emplean, son las mismas que la Industria del Tabaco: crear dudas acerca de lo que dicen los estudios científicos. Gradient no realiza sus propios estudios ni en animales ni en seres humanos, pero sí critica el trabajo que otros hacen.

Douglas Dockery, Presidente del Departamento de Salud Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Harvard, cuyos trabajos sobre la contaminación del aire es objetivo frecuente de los científicos de Gradient, describe a sus críticos como “patéticos”.

Para un investigador no tiene ningún valor el volver una y otra vez para tratar de refutar unos estudios de baja o nula calidad. Los que queremos son avances reales”, dijo.

Observa que Gradient a veces ataca el trabajo de otros mediante cartas publicadas en revistas, que no pasan la revisión por pares, pero que tienen un aire de autoridad. Treinta de las 149 publicaciones analizadas por este centro eran cartas.

Estancamiento de la normativa

Casi la mitad de los artículos de Gradient que son revisados por pares, son publicados en dos revistas con estrechos lazos con la Industria: Critical Reviews in Toxicology y Regulatory Toxicology y Pharmacology, según ha podido comprobar este Centro de Integridad Pública.

Estos artículos a menudo se dirigen directamente a las Agencias de Regulación. El Departamento de Salud y el Programa Nacional de Toxicología, por ejemplo, estimaron que el estireno, utilizado generalmente para fabricar bandejas de poliestireno, “se puede razonablemente considerar un carcinógeno para los seres humanos”. Los científicos de Gradient respondieron con un artículo pagado por la Industria del estireno, diciendo que el hallazgo de los organismos gubernamentales estaba equivocado.

Además de la publicación de artículos, Gradient publica de manera rutinaria comentarios y asiste a las audiencias en las que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) revisa un producto químico para determinar su toxicidad. Esta Compañía es una de las muchas en las que confía la Industria Química para detener la normas de regulación.

Estas presiones han tenido un enorme éxito, sobre todo durante el Gobierno de Obama. Si bien hay más de 80.000 productos químicos disponibles para uso comercial, en los últimos 30 años la EPA sólo ha evaluado la seguridad de 570 de ellos. Estas evaluaciones científicas son necesarias antes de proceder a cualquier nueva regulación que vaya a ser promulgada. Así, la oficina de investigación de la EPA se ha convertido en un cuello de botella, allí donde apunta la Industria Química.

La Industria y el Congreso lanzaron aireadas críticas sobre el proceso de evaluación química de la EPA, lo que obligó a la Agencia a comenzar a revisar de nuevo docenas de productos químicos tóxicos. En muchos de ellos, como el formaldehído, el arsénico y el cromo hexavalente, había estado trabajando durante años.

Durante la Administración Bush, la EPA dijo que necesitaba evaluar por lo menos 50 productos químicos al año para mantener el ritmo. Sin embargo, en los últimos cinco años, el Sistema Integrado de Información de Riesgos de la Agencia ha completado sólo 6 evaluaciones, el menor nivel nunca alcanzado. El año pasado no pudo completar ni una sola.

Evaluaciones de seguridad de productos químicos realizadas por la EPA en los últimos años. La actividad de la oficina de investigación de la Agencia de Protección Ambiental, que emite los informes sobre la toxicidad sobre los productos químicos antes de que se apruebe la normativa que los regule, se encuentra casi paralizada durante los últimos años. La Agencia se enfrenta a las presiones del Congreso y de la Industria cada vez que pretende determinar si un producto químico presenta riesgos para la salud pública. La Industria contrata a científicos que no dudan en afirmar que carcinógenos muy conocidos, tales como el arsénico, el formaldehído y el cromo hexavalente, son seguros a los niveles actualmente permitidos. Este escrutinio está haciendo muy difícil que la EPA pueda realizar la regulación de los productos químicos.

Evaluaciones de seguridad de productos químicos realizadas por la EPA en los últimos años.
La actividad de la oficina de investigación de la Agencia de Protección Ambiental, que emite los informes sobre la toxicidad sobre los productos químicos antes de que se apruebe la normativa que los regule, se encuentra casi paralizada durante los últimos años.
La Agencia se enfrenta a las presiones del Congreso y de la Industria cada vez que pretende determinar si un producto químico presenta riesgos para la salud pública. La Industria contrata a científicos que no dudan en afirmar que carcinógenos muy conocidos, tales como el arsénico, el formaldehído y el cromo hexavalente, son seguros a los niveles actualmente permitidos. Este escrutinio está haciendo muy difícil que la EPA pueda realizar la regulación de los productos químicos.

Las revisiones recurren a la literatura científica publicada. La Industria argumenta que sus investigaciones no son tenidas en cuenta, ejerciendo de este modo presión sobre la EPA y hacer valer cada uno de sus estudios. La EPA ha respondido a las críticas diciendo que sus revisiones de sustancias químicas han sido mantenidas en secreto durante la celebración de las frecuentes reuniones públicas, que están dominadas por los científicos de la Industria.

Los científicos que trabajan para Gradient han desempeñado un papel muy activo para tratar de evitar que se establezcan unas regulaciones más estrictas.

En el año 2010, provocaron una demora de varios años en la revisión por parte de la EPA del arsénico, una sustancia que la mayoría de los estadounidenses consume regularmente en el agua, en el arroz, los zumos de fruta y otros alimentos. Los científicos de la Agencia estuvieron a punto de informar que el arsénico plantea mayores riesgos para la salud de lo que se pensaba, incluso en la cantidad permitida por la EPA en el agua potable. Estimaron que por cada 10.000 mujeres que estuvieran expuestas a diario a las cantidades de arsénico permitidas por la ley, 73 de ellas desarrollarían cáncer de vejiga o de pulmón.

Los científicos de Gradient argumentaron que la EPA no tuvo en cuenta investigaciones más recientes sobre el arsénico y que debía realizar un nuevo análisis. Esta omisión se debió principalmente a los retrasos por parte de la Oficina de Administración y Presupuesto del Gobierno de Bush, que tenía que aprobar todos las revisiones científicas de la EPA. Algunos miembros del Congreso recogieron el argumento de Gradient para acusar a la EPA de tener en cuenta sólo los datos que más les interesaba. Lograron que la Agencia tuviera que realizar una nueva revisión.

La EPA se disponía a prohibir el uso de aquellos plaguicidas que contienen arsénico, a principios de 2013, sin embargo, sin una revisión científica, tuvo que posponer la prohibición de manera indefinida.

Gradient también colaboró para persuadir a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para que declarase que otra sustancia química ubicua, el bisfenol A, era inofensiva. Esa polémica decisión fue tomada en 2008. Casi todos los estadounidenses están expuesto de manera rutinaria al bisfenol A, ya que está presente en los alimentos enlatados, en las botellas de plástico y los tickets que nos entregan al hacer la compra.

Cientos de artículos científicos han relacionado el bisfenol A (BPA) con problemas de salud en los seres humanos, entre los que se encuentra infertilidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardíacas. El el año 2006, los científicos de Gradient publicaron un artículo atacando a docenas de estudios que señalaban problemas reproductivos en ratas y ratones alimentados con bisfenol A. La FDA citó el artículo de Gradient y algunos otros estudios de la industria para tomar su decisión.

Gradient sostuvo que los seres humanos están expuestos a cantidades menores de bisfenol A que los animales de esos estudios. Frederick vom Saal, profesor de la Universidad de Missouri, que lleva investigando el bisfenol A desde hace varias décadas, dijo que este argumento “era completamente absurdo”.

Se presenta toda una falsa relación de hechos, y luego se desprecia toda una literatura científica”, dijo vom Saal.

Fue tal la indignación de un grupo de investigadores por el artículo sobre el bisfenol A escrito por Julie Goodman y Lorenz Rhomberg de Gradient, que escribieron una larga respuesta en la que se enumeraban todas las falsedades que se decían en él.

En este artículo no hay nada que sea verdad. Es ridículo. Es su forma de actuar”, dijo vom Saal.

Rhomberg, que trabajó en la EPA, ahora forma parte de un panel que revisa todas las evaluaciones de productos químicos tóxicos de la Agencia, antes de que se den por finalizadas.

Adam Finkel, investigador principal de la Law School de la Universidad de Pennsylvania y ex funcionario de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) de Estados Unidos, fue muy amigo de Rhomberg durante muchos años. Pero ahora dice sentirse perplejo al ver cómo se ha transformado su amigo desde que empezó a trabajar en Gradient.

En 1997, el Dr. Rhomberg presentó brillantes observaciones a la OSHA para la regulación del cloruro de metileno (un disolvente), descartando las pretensiones de la Industria de desechar como irrelevantes para los seres humanos las observaciones de que una exposición a este producto en los animales producía ciertos tipos de cáncer”, dijo Finkel. “Hoy en día, le veo envuelto en las mismas observaciones rutinarias y los mismos argumentos poco convincentes para que ciertas sustancias se consideren de poco riesgo”.

Ante lo cual, Rhomberg respondió lo siguiente: “La discusión que se ha abierto acerca de cómo interpretar las evidencias es algo esencial para el conocimiento científico, y cualquier consideración de que ciertos comentarios críticos son ilegítimos redunda en un perjuicio del proceso científico”.

Finkel se muestra especialmente molesto con los argumentos de Gradient para evitar que la EPA (Agencia de Protección Ambiental) incluyese un producto químico poco conocido, el bromuro de n-propilo, como un peligroso contaminante del aire, dentro de la Ley de Aire Limpio. Goodman, de Gradient, escribió un largo comentario que hizo público en el año 2014, pagado por un fabricante del bromuro n-propilo. En él, Goodman argumentaba que un estudio del Gobierno que mostraba altas tasas de cáncer en las ratas expuestas a esta sustancia química no tenía ninguna relevancia para los seres humanos.

Finkel dijo que Goodman no ofreció ningún tipo de pruebas para apoyar sus argumentos, sino que “simplemente se inventó cosas”. Es más, encontró ofensivo dicho documento, ya que cientos de trabajadores están expuestos a esta sustancia química y algunos han sufrido graves discapacidades. En 2013, The New York Times contaba las historias de varios trabajadores de empresas de muebles de Carolina del Norte que tenían dificultades para caminar después de haber estado expuestos al bromuro n-propilo, a pesar de haber sido sólo durante unas pocas semanas.

Comercio Tóxico, un documental de The New York Times sobre los efectos en la salud por la exposición al bromuro n-propilo de los trabajadores de una fábrica de muebles.

Comercio Tóxico, un documental de The New York Times sobre los efectos en la salud por la exposición al bromuro n-propilo de los trabajadores de una fábrica de muebles de Carolina del Norte.

La defensa de un producto de este tipo, dijo Finkel, “no se hace en el mejor momento cuando estamos hablando de que está causando daños a la gente”.

Vínculos con Harvard

Gradient fue fundada en 1985, casi al mismo tiempo que dos de su principales competidoras; Environ y ChemRisk. Cuando la empresa fue comprada en 1996 por el grupo TI, una empresa dedicada al tratamiento de residuos peligrosos, sus ingresos anuales eran de 5 millones de dólares. Pero Gradient se vendió de nuevo a sus fundadores en 1999, y desde entonces ya no ha vuelto a conocerse el estado de sus cuentas.

La Empresa se jacta de sus estrechas relaciones con la Universidad de Harvard. Varios de sus científicos estuvieron en la Escuela TH Chan de Harvard de Salud Pública (antes Escuela de Harvard de Salud Pública). Algunos de ellos continúan enseñando allí como profesores adjuntos.

Entre los clientes de Gradient se encuentran algunos de los más poderosos grupos de presión de Washington, como el Instituto Americano del Petróleo o el American Chemistry Council. Otros frecuentes clientes son Navistar, un fabricante de camiones diésel, y la Comisión de Texas sobre Calidad Ambiental, un organismo regulador que tiene una larga trayectoria de alinearse con la Industria.

Gradient se ha convertido en una voz científica que dirime en asuntos como la aprobación de una normativa sobre la contaminación del aire. Esto hace que sus científicos estén en desacuerdo con sus antiguos colegas de la Escuela de Salud Pública de Harvard, como Dockery.

Dockery se encontraba entre el grupo de científicos de Harvard que tras el embargo árabe de petróleo en 1973, se propuso evaluar los efectos en la salud de la quema del carbón nacional en lugar de petróleo para generar energía. Con fondos de los Institutos Nacionales de Salud, los científicos de Harvard reclutaron más de 8000 voluntarios, en 6 ciudades, que vivían cerca de las plantas de energía que quemaban carbón. Se instalaron puestos de medición del hollín y otros contaminantes del aire.

Estuvieron recogiendo datos durante 15 años, y los mismos investigadores no se podían creer lo que habían descubierto. Las personas que vivían en las ciudades con el aire más contaminado morían, de promedio, dos años antes que los que respiraban aire más limpio. Eso significaba que la contaminación del aire podía aumentar la esperanza de vida en algunas ciudades, algo así como haber encontrado una cura para el cáncer.

Los resultados del Estudio en Seis Ciudades fueron tan impresionantes que los investigadores decidieron no publicarlos sin una corroboración, dijo Dockery. Los científicos de Harvard fueron capaces de convencer a la Sociedad Americana del Cáncer para compartir los datos sobre la salud de 1,2 millones de voluntarios examinados desde 1982. Los investigadores también estudiaron los datos de la EPA sobre el hollín, con resultados similares.

Al principio, estos estudios casi no atrajeron la atención de nadie. Pero eso cambió en 1997, cuando la EPA, bajo la presión de los Tribunales para hacer valer la Ley de Aire Limpio, utilizó los estudios de base para aprobar nuevas normas sobre la contaminación del aire.

Según la EPA, ninguno de sus reglamentos ha salvado tantas vidas como la Ley de Aire Limpio. La Agencia estima que en 2010 las normas aprobadas sobre el hollín y la contaminación del aire han podido salvar a 164.000 estadounidenses de morir de forma prematura, y en 2020 se espera que el número de vidas salvadas se eleve a 237.000.

Sin embargo, esta normativa resulta cara: la EPA estima que la Industria se habrá gastado un total de 65 mil millones de dólares en los controles de contaminación para el año 2020.

Casos prevenidos por las normas de Aire Limpio

Para el año 2010

Para el año 2020

muertes de adultos – hollín

160.000

230.000

muertes infantiles – hollín

230

280

Muertes – aire contaminado

4.300

7.100

Bronquitis crónica

54.000

75.000

Enfermedad del corazón

130.000

200.000

exacerbación del asma

1,700,000

2,400,000

visitas emergencias hospitalarias

86.000

120.000

días escolares perdidos

3,200,000

5.400.000

días de trabajo perdidos

13.000.000

17.000.000

Fuente: EPA

Costes y beneficios de la Ley de Aire Limpio

La EPA estima que la Ley de Aire Limpio tendrá un coste de 65 mil millones de dólares entre 1990 y 2020, pero el ahorro obtenido por un menor número de muertes prematuras, reducirá los costes en gasto sanitario y supondrá un aumento de la productividad, lo que supone unos 2 mil millones de dólares.

Frente a las intensas críticas de la Industria, los investigadores de Harvard accedieron a que terceros reanalizaran los datos. Se pusieron a disposición del Health Effects Institute, un organismo científico respetado, que está financiado tanto por la Industria de la Automoción como por la EPA.

Causó mucho nerviosismo la larga espera de tres años hasta que el Instituto dio los resultados, dijo Dockery. Pero finalmente, el nuevo análisis confirmó los hallazgos de los investigadores de Harvard.

Después de los resultados se hicieron públicos, pensamos que el problema estaba resuelto”, señaló Dockery.

Sin embargo, desde entonces los científicos de Gradient han asumido un papel principal en el intento de poner en duda las conclusiones de los estudios. Gradient ha publicado 37 artículos sobre diferentes aspectos de la contaminación del aire, financiados por el Instituto Americano del Petróleo, Navistar y la Asociación Internacional de Negro de Carbón, cuyos miembros están obligados por los reglamentos establecidos por la Ley de Aire Limpio.

En su testimonio del año 2012 ante el Congreso, Goodman acusó a la EPA de parcialidad por demasiado peso a los estudios de Harvard y de la Sociedad Americana del Cáncer, ignorando docenas de otros estudios epidemiológicos”, incluyendo muchos que no han encontrado problemas en la salud causados por los actuales niveles de contaminación del aire.

Goodman sólo citó seis estudios que no muestrarían efectos dañinos por el hollín. Pero dos de estos estudios fueron financiados por la Industria. Y los autores de los otros cuatro dicen que sus conclusiones apoyan el Estudio en Seis Ciudades.

Es incorrecto decir que no hemos encontrado efectos (en la salud)”, dijo el Dr. Bill McDonnell, ex científico de la EPA cuyo trabajo fue citado por Goodman. “Hemos encontrado una relación. Pareciera que pretende componer los hechos a su manera”.

La Sra. Goodman y la Empresa para la que trabaja tienen una reconocida reputación de tergiversar frecuentemente los conocimientos científicos”, dijo Bert Brunekreef, Director del Instituto de Ciencias de la Evaluación de Riesgos, de la Universiteit Utrecht de los Países Bajos, y coautor de dos de los estudios.

Un equipo de investigadores europeos encabezados por Brunekreef, analizó los resultados de más de 20 estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, encontrando que cuando las personas están expuestas a más partículas finales de hollín, son más propensas a morir de forma prematura, especialmente por enfermedades cardíacas. Para Dockery, el vínculo entre las muertes tempranas y el hollín está fuera de toda duda.

Una de las mayores decepciones sobre Gradient es que tienden a poner en duda una y otra vez cuestiones que ya se han discutido previamente. Esto no favorece el avance de la Ciencia”, dijo Dockery.

Desde el año 2013, la Comisión sobre Calidad Ambiental de Texas, un organismo regulador, ha pagado a Gradient 1,65 millones de dólares para que ponga en duda el análisis científico de la EPA sobre los beneficios de la reducción del ozono a nivel del suelo, también considerado un contaminante. Gradient ya había hecho un trabajo similar para el Instituto Americano del Petróleo.

Goodman ha criticado un estudio financiado por el Gobierno estadounidense, dirigido por un grupo de científicos de salud pública de la Universidad de California, Berkeley. El estudio exploró si el ozono estaba relacionado con un aumento de la mortalidad.

Michael Jerret, el autor principal del estudio sobre el ozono, explicó que los investigadores analizaron los historiales clínicos de 448.850 personas de la base de datos de la Sociedad Americana del Cáncer durante un período de 18 años. Los voluntarios vivían en 96 ciudades distintas.

Los investigadores encontraron que, del mismo modo que el hollín, la gente que vive en las ciudades con mayor contaminación mueren de forma prematura.

Es el único estudio hasta el momento que se ha ocupado de los “efectos a largo plazo sobre la mortalidad provocada por el ozono”, dijo Jerret.

En el año 2011, una carta publicada en Environmental Health Perspectives, Goodman describía la investigación como “un estudio sin corroborar, que probablemente haya malinterpretado las conclusiones relativas a los efectos del ozono”. A Jerrett no se le dio la oportunidad de contestar.

Sentía que esa carta no seguía las convenciones normalmente establecidas en los debates científicos”, dijo.

El estudio sobre el ozono fue publicado en el año 2009 en la reconocida revista New England Journal of Medicina. Jerret dijo que tuvo que superar dos rondas de revisión por pares con más de 50 páginas de preguntas y otras 40 páginas de respuestas.

No creo, en absoluto, que hayamos malinterpretado los resultados”.

 

Jason Collins sostiene una fotografía de su madre, Pam Collins. Trabajaba en una planta de General Electric en Bellevue, Ohio, donde durante 14 años llevó unos guantes de amianto. Años más tarde desarrolló un mortal mesotelioma, que es causado por la exposición al amianto, demandando al fabricante de los guantes. Sin embargo, un científico que trabaja para una empresa de consultoría científica escribió un Informe indicando que los guantes no eran la causa de la enfermedad, sino el tabaco. Era la teoría expuesta en primer lugar por un abogado en los correos electrónicos que envió al fabricante de los guantes.

Jason Collins sostiene una fotografía de su madre, Pam Collins. Trabajaba en una planta de General Electric en Bellevue, Ohio, donde durante 14 años llevó unos guantes de amianto. Años más tarde desarrolló un mortal mesotelioma, que es causado por la exposición al amianto, demandando al fabricante de los guantes. Sin embargo, un científico que trabaja para una empresa de consultoría científica escribió un Informe indicando que los guantes no eran la causa de la enfermedad, sino el tabaco. Era la teoría expuesta en primer lugar por un abogado en los correos electrónicos que envió al fabricante de los guantes.

Gradient en los Tribunales

Gradient no solamente se fija en investigadores de alto perfil de Harvard. También ayuda a las empresas a defenderse de personas como Pam Collins, una graduada en la Escuela Secundaria de Bellevue, Ohio.

En 1965, a los 21 años de edad, consiguió un trabajo en la planta de fabricación de bombillas de General Electric en Bellevue.

Era muy trabajadora. No se tomaba ningún descanso”, recuerda Gail Veith, que trabajó con Pam Collins.

Durante 14 años, el trabajo de Collins consistió en marcar el logotipo de GE en las bombillas de cuarzo utilizadas en los proyectores. Cada 15 minutos, se colocaba unos guantes y metía las bandejas con los bulbos de las bombillas en un horno industrial para que la tinta se secara.

Los guantes estaban llenos de polvo. “Cuando los dejaba sobre la mesa se podía ver el polvo que salía de ellos”, dijo años más tarde.

La crisis de la década de 1980 golpeó con dureza en las fábricas de Ohio. En 1985, GE cerró su fábrica de fabricación de bombillas.

Años más tarde, Collins sufrió de acumulación anormal de líquido en los pulmones, uno de los cuales colapsó. El 1 de octubre de 2007, el médico de Collins le dijo que tenía mesotelioma. Su pulmón derecho fue extirpado no mucho tiempo después en la Clínica Cleveland.

Collins, en ese momento, se sintió profundamente desgraciada, dijo su hermano, Tom Smith, no podía recuperar el aliento, siempre estaba cansada.

No se recuperó de la cirugía. Cada vez se encontraba peor”, señala su hijo menor, Jason.

Su madre se fue un tiempo a vivir con él. Pesaba sólo 45 kilos y necesitaba ayuda incluso para ir a la ducha. Con el tiempo, Jason vio que no tenía más remedio que enviarla a una residencia de ancianos. Llora cuando recuerda este hecho.

El polvo que se desprendía de los guantes que Collins utilizó en la fábrica de GE tenían amianto. Ella lo sabía, pero confiaba en que la Empresa no la expusiera a productos que la pudieran causar daño. Su hijo habla del choque emocional que su madre sintió al comprobar que la habían traicionado. Recurrió a un bufete de abogados de Cleveland para que la ayudasen con la demanda. Uno de los abogados del caso fue Shawn Acton, que ya había estado trabajando en casos de mesotelioma durante años.

La demanda de Collins comenzó de forma rutinaria. Pero rápidamente tomó un cariz muy distinto a todo lo que Acton había visto con anterioridad. Recuerda haber leído un Informe de un científico contratado por el bufete de abogados de la defensa del fabricante de los guantes. El Informe, redactado por Valberg, decía:

En primer lugar, con un grado razonable de certidumbre científica, en contra de lo que describe Pamela Collins en cuanto al uso de los guantes de amianto, es probable que no hayan contribuido al desarrollo del mesotelioma pleural.

En segundo lugar, con un grado razonable de certidumbre científica, el agente carcinógeno y las dosis de radiación que la Señora Collins recibió por exposición al humo del tabaco sea como más probable que aumentase el riesgo de desarrollar mesotelioma pleural”.

Casi me caigo de la silla”, dijo Acton en una reciente entrevista. “He hablado con algunos de los mayores expertos del país en la defensa. Y nunca había oído, incluso del abogado más acérrimo, afirmar que el tabaco causase mesotelioma. Nunca nadie había ido tan lejos como Peter Valberg”.

Acton, a continuación, estuvo investigando y descubrió que Valberg era coautor de un artículo publicado en la revista Journal of Environmental Radioactivity, en el que decía que el humo del tabaco emite radiación. Y se dio cuenta de que el artículo estaba financiado por el bufete de abogados que representaba al fabricante de los guantes.

Acton no tenía ni idea por entonces de que unos meses antes el abogado de la firma, Evan Nelson, había inventado una teoría científica que ahora Valberg utilizaba contra Collins. O que Valberg y su colega Goodman habían enviado de antemano por correo electrónico los borradores del artículo al abogado, ya que así se exigía en el contrato que habían firmado.

Acton se fue hasta Boston en abril de 2009 y le preguntó a Valbegr, bajo juramento, por qué había escrito el artículo y por qué el bufete de abogados de la defensa había pagado por él.

Valberg: Estoy interesado en los factores de riesgo de la radiactividad y Julie Goodman es una biólogo molecular… a los dos nos pareció que era un artículo útil de trabajo y dejar constancia de él por escrito y ver lo que el resto de la comunidad científica decía al respecto…

En términos generales, estos artículos requieren más tiempo de lo que realmente cobramos luego de la empresa. De este modo, Gradient contribuye a ellos como una forma de inducir a los científicos en su desarrollo profesional…

Acton: ¿Quién medió ante Tucker Ellis & West para que contribuyese, como usted dice, a la financiación de este artículo?

Valberg: Dijimos, este es un trabajo que podemos hacer. Así que podemos realizar una aportación…

Acton: ¿Discutió con alguna persona de Tucker Ellis & West aspectos del artículo antes de su publicación?

Valberg: No. Es decir, sabían que estábamos trabajando en ello. No tenían proyectos. No hicieron comentarios, ni observaciones científicas, etc.

Acton: ¿Así que nunca envió un documento a Tucker Ellis & West en forma de borrador antes de que el artículo fuese publicado y que está identificado como Anexo 24 de la demanda?

Valberg: No, que yo sepa, no.

Acton no descubriría hasta años más tarde que lo que Valberg le había dicho no era verdad.

Correos electrónicos condenatorios

Pocos días después de aquel testimonio, David Durham, de 67 años de edad, electricista retirado de Louisville, Kentucky, sería diagnosticado de mesotelioma. Durham estuvo expuesto al amianto en los trabajos que llevó a cabo en algunas de las mayores fábricas de Louisville, como sus abogados alegaron en la demanda.

Pero un médico que testificó a favor de las empresas culpó del mesotelioma de Durhan, en parte, a los tratamientos con radiación que recibió en 1967 para tratar un cáncer. El médico dijo que había tenido en cuenta las informaciones publicadas recientemente en varias revistas científicas, incluyendo Cancer Causes and Control. Entre los autores de esta revisión se encuentran Goodman y Valberg.

Cuando los abogados de Durham, Hans Poppe y Joseph Satterley, se dieron cuenta de que este artículo estaba financiado por Tucker Ellis & West, uno de los bufetes de abogados de la defensa, decidieron consultar todos los registros que hubiera en la empresa sobre este artículo.

Se sorprendieron mucho cuando descubrieron las 498 páginas de correos electrónicos entre Nelson, Valberg y Goodman.

Así no es como funciona el verdadero conocimiento científico. No puede ser que un abogado incoe una teoría”, dijo Poppe.

Nelson dijo al Centro que su antiguo bufete de abogados no debiera haber entregado los mensajes de correo electrónico, ya que eran confidenciales de conformidad con los privilegios entre abogado y cliente. Ha demandado a Tucker Ellis & West por daños y perjuicios. También dijo que se no dio a conocer otro mensaje en el que señalaba que no quería que Gradient publicase nada que no tuviese el respaldo científico.

Nelson reconoce que los estudios científicos que se utilizan en las demandas por amianto pueden estar manipulados.

De algún modo me alegro de estar alejado de los litigios sobre el amianto, porque creo que hay de por medio mucha corrupción”, incluso por parte de los abogados que trabajan en las demandas presentadas por las víctimas. “Es lo que he oído decir a otros abogados expertos. Yo tengo la misma opinión”.

Nelson dijo que nunca hizo tal cosa, y no piensa que Gradient haya hecho nada inapropiado en el caso de Collins. Ningún bufete de abogados quiere contratarlo, porque el abogado de la parte contraria siempre podría decir: “Miren lo que hizo Nelson en este caso, y ahora está tratando de hacer lo mismo”.

Los mensajes de correo revelaron que Valberg y Goodman tuvieron problemas para publicar los tres artículos encargados por Nelson que luego aparecieron en revistas. Dos de los tres fueron finalmente aceptados. Pero el artículo que relaciona el humo del cigarrillo con el mesotelioma nunca llegó a la imprenta.

La primera frase de este artículo decía: “Fumar puede aumentar el riesgo de mesotelioma en personas no expuestas al amianto”

En declaración realizada por Goodman, trató de distanciarse de esa idea diciendo que reflejó la teoría científica de Nelson. Un abogado de una de las víctimas de mesotelioma le preguntó a Goodman si la empresa que había aportado los fondos había tenido alguna influencia sobre el artículo.

Goodman: No, y eso debiera ser algo obvio por el hecho de que nuestras opiniones son diferentes a las de Evan Nelson en muchos casos.

Poppe: ¿En qué medida?

Goodman: Bueno, por ejemplo, el creía que había pruebas epidemiológicas que mostraban una asociación entre el tabaquismo y el mesotelioma, algo que no asumo.

El artículo que Goodman y Valberg escribieron concluía diciendo que había datos que sugerían que fumar tabaco podía causar mesotelioma, de acuerdo con la teoría de Nelson. Goodman y Valberg reconocieron que ningún otro estudio realizado en fumadores había mostrado tal relación, pero dijeron que esos estudios eran estadísticamente muy pobres porque no habían incluido el suficiente número de fumadores.

Uno de los científicos a los que se solicitó revisasen el manuscrito, de la revista  Human and Ecological Risk Assessment, dijo estar sorprendido de esta explicación. “No es cierto” escribió este científico en todas las tapas.

Es práctica habitual que las revistas especializadas envíen los manuscritos a otros científicos, que comentan de forma anónima y hacen recomendaciones a favor o en contra de la publicación. En este caso, los tres científicos que hicieron la revisión señalaron con el pulgar hacia abajo.

Otro crítico dijo: “La lógica de este documento es muy difusa”.

Y el revisor definitivo dijo:

Este artículo presenta la que considero es una revisión muy sesgada de las evidencias de que la exposición al tabaco esté asociada con un mayor riesgo de padecer mesotelioma. Tengo la firme sospecha de que los autores trabajan con alguien que tiene un gran interés monetario en este asunto… Las pruebas de que el humo del tabaco esté asociado con mesotelioma son muy débiles y escasamente convincentes”.

Incluso Nelson cuestionó el compromiso de Goodman para publicar el trabajo. “Bien sabe Dios lo que lo intento”, dijo.

Goodman siguió declarando en los juicios por mesotelioma y escribiendo artículos en los que exoneraba al amianto. Publicó otra investigación financiada por la Industria, en 2013, diciendo que la forma más común del amianto, el crisotilo (amianto blanco), no era responsable de tasas más altas de mesotelioma y cáncer de pulmón en los electricistas.

Esto se ha convertido ya en el estándar por parte de la defensa en los casos de amianto. Sin embargo, es algo rechazado por la mayor parte de la comunidad científica. En 2012, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, llegó a la conclusión de que todas las formas de amianto causan mesotelioma. Ese mismo año, una coalición de nueve organizaciones epidemiológicas emitieron un comunicado conjunto solicitando la prohibición mundial del amianto.

Numerosas organizaciones científicas internacionales y nacionales, a través de un proceso imparcial y riguroso de deliberación y evaluación, han llegado a la conclusión de que todas las formas de amianto son capaces de inducir mesotelioma, cáncer de pulmón, asbestosis y otras enfermedades”, decía el comunicado.

En ese momento, Goodman pertenecía al Consejo de Administración de una de las organizaciones, el Colegio Americano de Epidemiología, que apoyó esta declaración. Estuvo intentando que no se emitiese dicha declaración. Después de revisar un proyecto, Goodman escribió:

No creo que este documento refleje con precisión los actuales conocimientos científicos. Antes de continuar, quisiera decir que estoy involucrada en litigios relacionados con el amianto. Si bien entiendo que algunos pueden pensar que mi posición personal es parcial, siento que estoy más cerca y más familiarizada con los estudios científicos que actualmente se hacen”.

Goodman continuó argumentando que hay una dosis segura de amianto.

Sin embargo, estaba en minoría con respecto a sus colegas. Pero tuvo que rendirse ante la aprobación de la declaración por parte de 227 organizaciones de salud pública y expertos.

Al año siguiente, citando otros estudios de la Industria, Goodman volvió a afirmar en Regulatory Toxicology and Pharmacology  que existe una dosis segura de amianto blanco. En el mismo artículo, que contradice el trabajo que hizo para Evan Nelson, escribió que “fumar no se ha asociado con el mesotelioma”.

El abogado de Pam Collins dijo que los consultores de la industria del amianto dirán cualquier cosa para eximir de culpa al amianto.

¿Por qué estas empresas dedican tanto dinero en investigaciones que se publicarán en revistas científicas y médicas años o incluso décadas después de que dejen de producir un producto?, se hizo esta pregunta retórica Acton. “¿Su propósito real es el de que avance la Medicina? ¿Realmente quieren hacer frente a un problema de salud pública? No, su propósito es el de ganar pleitos. Es decir, la Ciencia puesta a la venta”.

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Procedencia del artículo:

https://www.publicintegrity.org/2016/02/08/19223/meet-rented-white-coats-who-defend-toxic-chemicals

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Algunas cuestiones en torno a la fractura hidráulica

Por James Hoover, 3 de junio de 2014

Dissident Voice

HALLIBURTON-FRACKING-large

Imagen: http://www.huffingtonpost.com/2011/08/22/halliburton-executive-drinks-fracking-fluid_n_933621.html

 Hace algunos años, bajo la atenta mirada del Director General de la Compañía Halliburton, Dave Lasser, otro ejecutivo supuestamente bebió un vaso que contenía los productos usados en la fractura hidráulica, lo que esta empresa denomina CleanStim, que todavía estaba en fase de desarrollo. Intentaba con ello convencer a los asistentes a la conferencia de la Asociación del Petróleo y el Gas de Colorado que los productos usados en la fractura hidráulica eran seguros.

Este tipo de manifestaciones son una broma, la sustitución de un fluido orgánico en fase de desarrollo en lugar de los productos tóxicos que efectivamente son los que se utilizan. ¿Por qué las empresas que realizan la fractura hidráulica no informan de los productos que utilizan? ¿Por qué esta falta de transparencia?

Los científicos que investigan las consecuencias de la fractura hidráulica saben que los productos químicos que se utilizan en los pozos de perforación contienen agua, arena, ácido clorhídrico y etilenglicol (anticongelante), inyectándose a muy altas presiones para romper las pizarras y así desprender el gas presente en la roca. No es el CleanStim, ni nunca lo será.

El estado de Carolina del Norte declaró ilegal la fractura hidráulica, quizás debido a que este estado no era el mejor candidato para utilizar estas técnicas, y dijeron con claridad que no se permitiría la fractura hidráulica sin estudios serios y aplicando normas muy meticulosas. Ese estudio duró diez días, hasta que los legisladores republicanos aprobaron una ley diciendo que era legal, penalizando cualquier información que desvelase los ingredientes químicos utilizados en la fractura hidráulica. Este proyecto de ley establecía por primera vez que la divulgación de esa información era un delito grave, cuando anteriormente era un delito menor, castigado con 4 meses de cárcel.

Esa legislación ya estaba redactada, posiblemente por la American Legislative Exchange Council (ALEC), que está financiado por las Corporaciones, entre las que se encuentran Halliburton, la NRA, Industrias Koch y los grupos de presión de las armas de fuego.

¿Cuál es la razón de la fractura hidráulica? Es una ficción, aunque diga lo contrario el Presidente Obama, que el gas obtenido mediante fractura hidráulica es mejor que el uso del carbón. Eso sólo es cierto en parte, sobre todo a partir de lo que se ha ido descubriendo en los últimos tiempos.

Hemos realizado estudios sobre el impacto del empleo de esta tecnología para conocer el coste total, incluyendo externalidades, los sistemas de desarrollo y comercialización, las operaciones de extracción, los sistemas de apoyo y la eliminación de residuos.

Es decir, se han tenido en cuenta todos los procesos de extracción. Hay que considerar los productos utilizados, el método de extracción, el transporte, la mano de obra requerida, el uso y las externalidades. Estas últimas rara vez se consideran, porque las compañías de energía rara vez pagan por lo que contaminan. Los contribuyentes pagan ese coste en forma de subsidios para ayuda social y así aminorar los impactos ambientales, y ni siquiera se tienen en cuenta los daños ocasionados a los perjudicados, los problemas de salud e incluso la muerte. Los Exxons sólo limpian cuando meten la pata, y a regañadientes.

Carol French de Bradford County, Pa, dijo a Public Herald en una entrevista de junio de 2012 que los productos químicos utilizados en la fractura hidráulica estaban contaminando el agua utilizada para beber. Foto: J.B.Pribanic. Public Herald

Carol French de Bradford County, Pa, dijo a Public Herald en una entrevista de junio de 2012 que
los productos químicos utilizados en la fractura hidráulica estaban contaminando el agua utilizada para beber. Foto: J.B.Pribanic. Public Herald

Vamos a ofrecer un ejemplo de cómo se explota el gas mediante la fractura hidráulica

Se realiza en aquellos lugares donde existen grandes depósitos de esquisto, como la formaciones de esquisto de Bakken en Dakota del Norte y las formaciones Barnett o Eagle Ford en Texas. Ya se han perforado más de un millón de pozos mediante fractura hidráulica desde la década de 1940. Este es un proceso mejor conocido ahora, sobre todo en las formaciones de esquisto.

Se necesitan grandes cantidades de agua, de arena, ácido clorhídrico y etilenglicol, que son inyectados a presiones muy altas para fracturar las pizarras mediante una perforación horizontal, que puede invadir las propiedades privadas. El gas natural se va desprendiendo a través de los cientos de fisuras que se han producido.

Se coloca una capa de cemento, incluso en las perforaciones horizontales, que se supone que es para contener el gas natural y proteger las aguas subterráneas y los pozos, pero los científicos estiman que existen al menos un 35% de fugas. El 5% de los elementos de contención de hormigón fallan, y al cabo de 30 años se produce un fallo del 50%.

La fractura hidráulica también se ha relacionado con terremotos en Ohio, Texas, Oklahoma y Arkansas, produciéndose en este último casi 1000 pequeños temblores en unos pocos meses.

Según Seth Shonkoff, un experto en salud pública de la Universidad de Berkeley, “Está claro que cuento más cerca se esté de un pozo mayor es el riesgo”. Teniendo en cuenta los altos niveles de metano ( que es peor que el CO2) que se miden en los pozos de fractura hidráulica ( recuerde que son millones lo que hay ahora), resulta cuestionable que el gas natural así obtenido sea mejor que el carbón.

Además, estas perforaciones pueden provocar enfermedades:

  • Contaminación del aire cerca de los pozos: en un radio de media milla se encuentran contaminantes ( algunos de los cuales son disruptores endocrinos); altos niveles de ozono, que provoca enfermedades respiratorias y cardiovasculares; arena de sílice, que causa enfermedades pulmonares y cáncer de pulmón.

  • Reciclado de los productos químicos: un tercio de los productos químicos utilizados en la fractura hidráulica retroceden, incluyendo metales como el plomo y arsénico. Generalmente estos agentes tóxicos van al agua, que se procesa para el riesgo o se vierten en lagos de agua dulce.

  • Rotura de los pozos: ya se dijo anteriormente que se producen un 35% de fugas, contaminando las aguas subterráneas y dejando los pozos inutilizables para consumo.

  • Metano y benceno: gases que se emiten al aire, aumentando el efecto invernadero.

En la 2º parte del documental Gaslands, se dice que muchos propietarios han sido expulsados de sus hogares debido a la fractura hidráulica, contaminando sus pozos y el aire, provocando enfermedades. A algunos se les ha callado pagándoles indemnizaciones. Muchos de estos perjuicios pueden ser suavizados mediante la ingeniería, pero se necesitan muchos estudios más, algo que la EPA (Agencia de Protección Ambiental) está haciendo de forma tardía, incluso aunque el gobierno sea Demócrata.

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Las soluciones que se aporten al cambio climático deben contemplar todas estas cuestiones. La sustitución del gas por etanol ha sido una de las propuestas, pero se utilizan más recursos, provocando escasez de alimentos y distorsionando los mercados, incluso que en la obtención de los combustibles fósiles y considerando los combustibles fósiles que son necesarios para producirlo.

Decir que la obtención de gas natural o petróleo mediante la fractura hidráulica es una panacea es ignorar los riesgos para la salud ya documentados y la amenaza de contaminación.

James Hoover es un ingeniero de sistemas recientemente jubilado. Ha obtenido licenciaturas en Economía e Inglés. Antes de su carrera aeroespacial, fue profesor en una escuela secundaria y también ha impartido cursos universitarios. Recientemente ha publicado una novela de ciencia ficción, Visitantes extraordinarios, y escribe artículos en varios sitios web.

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Procedencia del artículo: http://dissidentvoice.org/2014/06/fracking-finds/#more-54466

Artículos relacionados:

http://www.ultimocero.com/articulo/el-gobierno-rajoy-censura-los-informes-técnicos-que-cuestionan-el-fracking

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Fractura hidráulica, corrupción política

por Peter Rugh, 15 de febrero de 2013

Dissident Voice

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 Los ecologistas han ganado una importante batalla en Estados Unidos contra la fractura hidráulica. Quienes se oponen a este sistema de extracción de las reservas de gas metano situadas en la formación geológica de Marcellus Shale, se movilizaron para que se mantuviese una moratoria sobre la fractura hidráulica, establecida en 2010 ( una victoria que podría tener una implicación más amplia en la lucha para frenar este método de extracción en otras partes del país).

Esta moratoria entró en vigor durante el mandato del ex gobernador de Nueva York David Paterson. El actual gobernador del Estado, Andrew Cuomo, que recibió más aportaciones económicas por parte de la Industria que cualquier otro candidato a gobernador en las elecciones de 2010, se espera levante esta moratoria a final de este mes de febrero.

Pero para poder levantar esta moratoria y se inicien de nuevo las perforaciones, Cuomo necesita una evaluación del impacto en la salud por el empleo de la fractura hidráulica, y debe ser el Departamento de Salud de Nueva York el que emita dicho informe. El Departamento de Conservación Ambiental debe recibir este Informe de impacto en la salud antes de que finalicen las revisiones de los estudios de impacto ambiental de la fractura hidráulica.

Y esta es la noticia: el plazo que tenía el Departamento de Conservación Ambiental para publicar el informe de impacto ambiental ha pasado, el último día fue el pasado miércoles 13 de febrero, después de que el Departamento de Salud indicase que retrasaba la publicación de su Informe. Sin este Informe de salud, parece casi seguro que Cuomo no podrá presentar antes del próximo 27 de febrero la reglamentación sobre la fractura hidráulica.

Si esto ocurriese, el proceso de aprobación de este método de extracción debe empezar de nuevo.

Resulta curioso que Cuomo y la Administración hayan guardado silencio sobre este tema en el período previo a la fecha límite de expiración del plazo. El gobernador no hizo mención a la fractura hidráulica en su discurso sobre la marcha del Estado, a pesar de que ante el centro de convenciones en el que Cuomo dio su discurso se produjeron manifestaciones en contra de la fractura hidráulica.

Tampoco se hizo mención a la fractura hidráulica el pasado diciembre, cuando Joseph Martens, jefe del Departamento de Conservación Ambiental, leyó una declaración sobre las actividades del Departamento ante los legisladores de Albany. En esta ocasión también se produjeron protestas por parte de opositores. Sin embargo, a pesar de las presiones ejercidas por los legisladores, Martens se negó a informar sobre la postura de su Departamento sobre este tema.

Según los correos electrónicos obtenidos el pasado mes de junio por el Environmental Working Group, se reveló que el Diputado que fue comisionado en el mes de diciembre, Steven Russo, había presentado un propuesta de regulación favorable a los grupos de presión de la Industria de la fractura hidráulica.

Los activistas en contra de la fractura hidráulica han obtenido un respiro: “Hemos logrado superar un gran obstáculo”, dijo Russell Mendell, quien ayudó a organizar una gran manifestación en contra de las perforaciones el pasado verano frente a la mansión del Gobernador.

Fracking Volante Nacional

La fractura hidráulica no estaría cuestionada, agregó Mendell, si no fuera por las protestas masivas ante el Gobernador Cuomo, las agenciasfracking_Nueva_York de regulación y la Administración. Se han producido cientos de manifestaciones por todo el Estado. En una cumbre política organizada por el Gobernador el pasado verano en Manhattan, los actividades desplegaron una gran pancarta desde el hotel Sheraton que decía: “¡Cuomo, no a la fractura hidráulica en Nueva York!ª. Más de 6000 personas se han comprometida a realizar acciones no violentas en contra de los permisos de perforación.

Para que no se olvide cuál es la fecha límite, el próximo 27 de febrero, el Departamento de Conservación Ambiental ha recibido más de 200.000 comentarios escritos, la mayor por parte de los opositores a la perforación, durante el reciente período que se abrió para comentar las propuestas de regulación. La Agencia tendrá que responde a cada uno de esos comentarios antes de que se aprueban dichas propuestas.

Ante esta fuerte resistencia, las empresas con intereses en la fractura hidráulica han empleado más de 3 millones de dólares en comprar influencias. Cuomo ha recibido entre 150.000 y 200.000 dólares por parte del lobby a favor de las perforaciones.

Como ha revelado DeSmog recientemente, el Secretario del Gobernador, Lawrence Schwart, tendría acciones en varias empresas energéticas, cuyo valor estaría pendiente de si la fractura hidráulica sale adelante en Nueva York o no.

Y luego está el propio grupo de presión de Cuomo, el Comité para Salvar Nueva York. Como dice Kevin Conner, codirector de la Iniciativa de Responsabilidad Pública:

Cuatro personas que simpatizan con el Comité participan en el debate sobre la fractura hidráulica ya sea directamente o a través de las empresas que representan. Son: Con Edison, Sociedad de New York City, el Consejo Empresarial del Estado de Nueva York y la Asociación Buffalo Niagara. Estas organizaciones son las principales promotoras del Comité, realizando donaciones directamente o contribuciones significativas a la Comisión”.

Y éstos son todos los donantes del Comité. Si usted apoya la fractura hidráulica y desea pasar una cantidad al Gobernador Cuomo, el “Comité para salvar al 1%” le ayudara en esa labor, señala Iniciativa de Responsabilidad Pública. Millones de dólares han sido canalizados a otros jugadores de Wall Street, que también buscan beneficiarse del mercado de la fractura hidráulica.

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La fractura hidráulica en su contexto

La técnica de la fractura hidráulica, que consiste en bombear una mezcla a alta presión de agua, arena y cientos de productos químicos, conocidos como fluido frack, en el suelo a gran profundidad para romper los depósitos de esquisto y así liberar el gas natural que en ellos hubiera, no es algo nuevo. Pero se consideró que era algo demasiado costoso y no respetaba las normas ambientales federales, es decir, hasta el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley en 2005 que protegía el aire y el agua frente a esta práctica extractiva.

Pero un ex ejecutivo de Halliburton y el entonces vicepresidente Dick Cheney, encontraron un resquicio y consiguieron una regulación adecuada por parte del Gobierno Federal a nivel estatal y municipal para desarrollar la fractura hidráulica.

Los funcionarios municipales no tenían ni idea en ese momento de lo que se les venía encima. Las perforaciones a escala industrial se extendieron a 31 estados, en regiones poco preparadas para oponerse a los que se estaba haciendo con su tierra. La producción de gas se ha disparado un 20% desde 2005, y la producción de petróleo un 10%.

Sin embargo, en algunas de las regiones donde más perforaciones se están realizando sólo existe un inspector por cada 2000 pozos., En Nuevo México, la proporción es de un inspector por cada 4500 pozos.

Junto con los fluidos de la fractura hidráulica, también ha llegado el dinero. Mucho. El dinero de la fractura hidráulica interviene en las contiendas políticas y ha conllevado que muchos ganaderos y agricultores arrienden sus tierras, allí donde sus rendimientos eras escasos.

Sin embargo, muchos se han encontrado que, tras arrendar sus tierras a los perforadores, sus aguas estaban contaminadas y el aire contenía hidrocarburos cancerígenos. Con una eficiencia vampírica, las empresas de fractura hidráulica están logrando succionar el gas y el petróleo de la tierra, pero dejando tras de sí restos de putrefacción, con muy pocos beneficios para las comunidades cercanas.

Y en ninguna otra parte este proceso de colonización por parte de la Industria del gas ha sido más fructífero que en Pennsylvannia, donde se encuentra la formación de esquistos de Marcelus, en la Cuenca de los Apalaches, que se extiende desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Ontario, y que contendría, según estimaciones, del orden 163-313 billones de pies cúbicos de gas (entre 4 y 8 billones de metros cúbicos).

El Gobernador de Pensilvania, Tom Corbett, recibió más de un millón de dólares por parte de los perforadores durante su campaña de 2010. A cambio, este Gobernador reparte favores, por ejemplo vetando las leyes que aprueban impuestos a la extracción de gas, o dando permisos con muy poca supervisión ambiental.

Los perforadores, al arrimo del Estado de Nueva York, han conquistado Pensilvania. Pero los acontecimientos de esta semana muestran el poder de la gente para organizarse y hacer retroceder a los intereses de los combustibles fósiles por encima de cualquier consideración.

Ahora es el momento para que las comunidades de base que participan en campañas hagan lo mismo en otros lugares, luchando por la justicia ecológica y social.

  • Este artículo se publicó por primera vez en Occupy.com

  • Peter Rugh es escritor y activista. Resido en Brooklyn, Nueva York.

Documental argentino sobre la fractura hidráulica: RÍO IMPETUOSO. HIDROFRACTURA

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http://noticiasdeabajo.wordpress.com/?s=fractura+hidr%C3%A1ulica&x=4&y=6