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Estudio de la Universidad de Michigan: “Los biocombustibles serían incluso más perjudiciales para el cambio climático que los combustibles fósiles”

Por Keith Matheny, 25 de agosto de 2016

Detroit Free Press

Los cultivos de maíz para la producción de biocombustibles se han triplicado en los últimos 10 años

Los cultivos de maíz para la producción de biocombustibles se han triplicado en los últimos 10 años

Los miles de millones de dólares que ha recibido la Industria de los biocombustibles, promovidos y fomentados por el Gobierno federal, se han gastado en base a una falsa suposición, según el estudio publicado por la Universidad de Michigan el pasado jueves, que seguro generará una amplia polémica sobre esta Industria.

A pesar de sus supuestas ventajas, los biocombustibles, producidos a partir de cultivos como el maíz y la soja, originan más emisiones de dióxido de carbono que los combustibles fósiles, lo que favorecería el cambio climático, según el estudio del profesor del Instituto de la Energía de la Universidad de Michigan John DeCicco.

Este estudio viene a sumarse a la controversia sobre el aumento en la producción de biocombustibles y la superficie de tierras que se destinan a estos cultivos industriales, y que en realidad no están proporcionando los beneficios ambientales y económicos que muchos esperaban.

Dado que el Gobierno federal aprobó el uso de combustibles renovables mezclados con los combustibles fósiles en el año 2005 y se amplió en el año 2007, la parte anual de la cosecha de maíz dedicada a los biocombustibles se ha triplicado, alcanzando unos 184 millones de m3, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. La cantidad de aceite de soja destinada a la producción de biodiésel se ha duplicado en los últimos ocho años, alcanzando unas 2.300.000 toneladas.

Esto echa por tierra más de una década de políticas públicas de apoyo a los biocombustibles”, dijo DeCicco.

Pero este estudio de DeCicco está recibiendo las críticas y una fuerte oposición por parte de los agricultores y defensores de estos combustibles, cuestionando su metodología y observando que su estudio ha sido financiado por el Instituto Americano del Petróleo, que tiene un interés personal en el fracaso de los biocombustibles.

La investigación de DeCicco desafía una de las premisas del Gobierno federal sobre los combustibles renovables: la suposición de que los biocombustibles son inherentemente neutrales en las emisiones de carbono, es decir, la cantidad emitida a la atmósfera cuando se queman los biocombustibles se compensa con la cantidad de carbono que el maíz o la soja captarían de la atmósfera durante su ciclo de desarrollo.

Investigadores y políticos han analizado las emisiones generadas por los diferentes combustibles en las cadenas de suministro. En el caso de la gasolina, se han tenido en cuenta no sólo las emisiones de los tubos de escape de los vehículos, sino también las emisiones de carbono durante la extracción del petróleo, su transporte, el refinado del combustible y otros procesos. En el caso de los biocombustibles, en la ecuación se han considerado no sólo el proceso de refinado, sino también las actividades agrícolas y uso de fertilizantes, dijo DeCicco, pero no las emisiones relacionadas con la quema de biocombustibles, debido a la compensación en las emisiones de carbono durante el proceso de cultivo del maíz.

El que se generaban unas emisiones neutras de carbono ha sido sólo una suposición. Para comprobar la veracidad de esa suposición, se necesita analizar lo que realmente está pasando en la tierra de cultivo, allí donde se cultiva para la obtención de biocombustibles. Es algo que no se ha hecho anteriormente. Se pensaba que no era necesario.

Tragué saliva la primera vez que lo vi representado matemáticamente, sin ocultar el problema, de eso hace unos cuatro años. Una gran cantidad de intereses han intentado encubrir esa suposición”.

Utilizando los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, los datos de producción de las tierras de cultivo, determinando la composición química de esos cultivos y contabilizando todo el carbono de las plantas, DeCicco creó un factor denominado “captura de carbono”. Durante la última década, ya que el consumo de etanol de maíz y otros biocombustibles se ha triplicado en los Estados Unidos, el aumento de la absorción de carbono por los cultivos sólo se ha visto compensado en un 37% en las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la combustión de los biocombustibles, señaló DeCicco.

Cuando se trata de emisiones que favorecen el calentamiento global, resulta que los biocombustibles son más perjudiciales que la gasolina”.

Esto supone un duro revés para la Asociación de Combustibles Renovables, organización líder en el comercio del etanol.

biocombustibles

Se trata del mismo estudio con la misma metodología errónea y resultados falaces que ha utilizado ya en el pasado el profesor DeCicco”, dijo Geoff Cooper, vicepresidente de la Asociación.

Lleva repitiendo los mismos argumentos durante años, y durante esos años han sido rechazados por los científicos del clima, los organismos de regulación y Gobiernos de todo el mundo, del mismo modo que por los expertos de reconocida reputación que analizan los ciclos productivos.

Del mismo modo que en años anteriores, su trabajo ha sido financiado por el Instituto Americano del Petróleo, que obviamente tiene un gran interés en ocultar y encubrir las prácticas contables aceptadas del balance de carbono de los biocombustibles. Resulta halagador que la API haya mostrado su interés por los beneficios para el clima de los biocombustibles, pero se informaría mejor al público si la API emplease su tiempo y su dinero en analizar los muy reales, y muy negativos, impactos climáticos del petróleo”.

Jim Zook, Director ejecutivo del Programa de Comercialización del Maíz de Michigan y la Asociación de Productores de Maíz de Michigan, hablan de otros estudios que demostrarían que el uso de los biocombustibles reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la gasolina. Y tendría otros beneficios: los subproductos pueden ser convertidos en alimento para el ganado con un alto valor proteico.

En realidad estamos obteniendo más productos en el proceso de elaboración del etanol, administrando mejor los recursos al hacer esto”, dijo Zook.

La producción de biocombustibles para el transporte también reduciría la dependencia del petróleo procedente de otras zonas del mundo que a menudo se muestran hostiles hacia los Estados Unidos y sus intereses. Zook añadió:

Es algo de sentido común, que no se despliegan tropas en un campo de maíz”.

DeCicco ha respondido que toda su investigación ha sido revisada por pares, es decir, por otros científicos expertos en el mismo campo, que seguirán escudriñando. En cuanto a la financiación por parte de la Industria del Petróleo, DeCicco dijo que hace años buscó otras fuentes de financiación más orientadas hacia el medio ambiente, que se negó a especificar, pero no estaban interesadas en la financiación del análisis de los ciclos productivos.

En este campo tengo una reputación científica considerable, como un científico que obtiene unos datos numéricos que generan la gráfica correspondiente. Los defensores de los biocombustibles, y otras personas que se mueven en el mismo círculo, empezaron a plantear dudas cuando aparecieron los primeros resultados”.

Andy McGlashen, portavoz de la organización no lucrativa Consejo Ambiental de Michigan, dio su opinión sobre la investigación de la Universidad de Michigan.

Nuestro trabajo para reducir el impacto climático provocado por el transporte se va a centrar en la mejora del transporte público y apoyar el desarrollo y adquisición de vehículos eléctricos. Vamos a seguir las discusiones en torno a esta investigación, pero a primera vista de los resultados parece más razonable mantener nuestro enfoque en cuanto a las prioridades”.

Emily Cassidy, analista de investigación del Grupo de Trabajo Ambiental, dijo que DeCicco está estudiando un área que “merece un profundo escrutinio”.

Hay crecientes evidencias de que los biocombustibles han sido perjudiciales para el medio ambiente y el clima, y esta investigación viene a incidir en ello. Hay algunos combustibles que podrían ser beneficiosos para el clima, pero esos combustibles debieran proceder sobre todo de residuos de los cultivos y biomasa leñosa que no es utilizada para otras cosas”.

Michigan podría combatir mejor el cambio climático utilizando otros métodos, dijo DeCicco.

Habría que acelerar la cantidad de CO2 que se captura del aire. La mejor manera de hacerlo es plantando más árboles y dejarlos. Antes de su poblamiento, Michigan fue muy boscosa. Un estado como Michigan podría hacer mucho más para equilibrar las emisiones de CO2 mediante la reforestación en lugar de reasignar las tierras de cultivo para la obtención de biocombustibles. Se trataría de un juego de trileros que no funciona”.

El estudio de DeCicco fue publicado el pasado jueves en la revista científica Cambio Climático.


Artículos relacionados:

http://rebelion.org/noticia.php?id=217128

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Ébola Neoliberal: Los orígenes agroeconómicos del brote de Ébola

Por Rob Wallace, 27 de julio de 2015

independentsciencenews.org

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Que el Ébola esté relacionado con el programa Neoliberal es algo tan inaceptable como para provocar a los más destacados del ecologismo y la salud un ataque de apoplejía. 

He aquí uno de los cinco tuits del autor de bestsellers Quammem en el que denuncia mi hipótesis de que el Neoliberalismo pudo ser la causa de la aparición del Ébola en África Occidental. Yo sería “un tipo listo” cuya “descabellada publicación (blog) carece de sentido” y Quammem espera “no engañar a las personas crédulas”.

El científico estadounidense Steve Mirksy bromeó diciendo que temía “una rebrote de salmonela”. Me indicaba que había suficiente información como para documentar las formas y los medios por los cuales la economía del sector avícola había fomentado la evolución de la salmonela.

Sobre el brote de Ébola surgen las mismas objeciones que las que tiene Quammem en su cabeza.

El virus parece llevar varias años extendiéndose por África Occidental. El grupo epidemiológico de Joseph Fair encontró anticuerpos frente a múltiples especies de Ébola, incluyendo la cepa de Zaire, que fue la que desató el brote, en los pacientes de Sierra Leona. De esto hace ya cinco años. Los análisis filogenéticos y de coalescencia bayesiana muestran que la cepa Zaire se remonta en África Occidental por lo menos a una década.

El equipo del NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas) comprobó que la cepa del brote no presentaba ninguna anomalía molecular, con unas tasas de sustitución de nucleótidos típicas de los brotes de Ébola en África.

Los resultados plantean una explicación que pasa de la ecotípica consideración del virus del Ébola como un asesino de los bosques que aparece de forma intermitente, a ser considerada una protopandemia que infectó a 27.000 personas y causó la muerte de 11.000 en toda la región, dejando las calles de las ciudades de Monrovia y Conakry llenas de cuerpos.

Una explicación de la aparición del Ébola

La respuesta, poco destacada por la literatura científica y los medios de comunicación, aparece en el contexto más amplio en el que surge el Ébola en África Occidental.

La conexión dinámica de las enfermedades, el uso de la tierra y el panorama económico mundial, es algo que se olvida a expensas del principio de conveniencia. Esta contextualización representa a menudo una amenaza para muchas de las premisas subyacentes en aquellos que detentan el poder.

A la vista de tal objeción, hay que decir que los ajustes estructurales a los que se ha sometido a África Occidental en la última década, incluyendo la falta de inversiones en infraestructuras de salud pública, permitió la transmisión de la enfermedad del Ébola una vez que éste excedió las capacidades del sistema.

Los efectos, sin embargo, se retrotraen en la cadena causal. Los cambios en el uso del suelo en los Bosques de la Región de Guinea, desde donde se extendió la epidemia de Ébola, tienen conexiones con los esfuerzos neoliberales para la inclusión de la selva en los circuitos del capital.

Daniel Bausch y Lara Schwarz caracterizan la Región Forestal, donde apareció el virus, como un mosaico de pequeñas aldeas y poblaciones aisladas, con una gran variedad de grupos étnicos con poco poder político y que reciben poca inversión social. La economía y la ecología de estos bosques también se han vistos resentidas por la presencia de miles de refugiados de la guerras civiles que han asolado los países vecinos.

La región está sometida a un proceso de deterioro de las infraestructuras públicas y se realizan esfuerzos de desarrollo privado para acabar con los minifundios y las tierras tradicionales para la alimentación, en favor de la minería, la explotación forestal y una agricultura cada vez más intensificada.

La zona caliente del Ébola en su conjunto, comprende una gran parte de la Sabana de Guinea, que el Banco Mundial describe como “una de las mayores reservas de tierras agrícolas subutilizadas del mundo”. África alberga el 60% de la última frontera de las tierras agrícolas del mundo. Y el Banco Mundial ve la Sabana únicamente como un modelo para los agronegocios.

Como señalan los documentos del Observatorio de la Matriz de la Tierra, tales perspectivas están en proceso de actualizarse. Son 90 las ofertas por las cuales la multinacionales apoyadas por Estados Unidos pretenden hacerse con el control de cientos de miles de hectáreas de cultivos para la exportación, biocombustibles, explotación minera, incluyendo múltiples ofertas en el África Subsahariana. La base de datos de este Observatorio muestra que las transacciones de tierras también han sido realizadas por otras potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia y China.

En el Gobierno de Guinea recién democratizado, empresas de Nevada y Británicas respaldadas por  Farm Land of Guinea Limited han firmado contratos de arrendamiento con una duración de 99 años por dos parcelas que suman casi 9.000 hectáreas en los alrededores de la aldeas de N’Dema y Konindou en la Prefectura de Dabola, donde se desarrolló un epicentro secundario del Ébola, y 98.000 hectáreas en la localidad de Saraya, en la Prefectura de Kouroussa. El Ministerio de Agricultura ha encargado a  Farm Land Inc el estudio para la explotación adicional de 1,5 millones de hectáreas por parte de terceros.

Mientras que estas adquisiciones aún sin explotar no están directamente relacionados con el Ébola, sí son señales de un complejo cambio de fase provocado por las políticas agroecológicas, en las que subyace nuestra hipótesis de aparición del Ébola.

El papel del aceite de palma en el África Occidental

Nuestra tesis gira en particular en torno al aceite de palma.

El aceite de palma es una grasa vegetal altamente saturada que se obtiene del mesocarpio rojo de la palma africana, pero que ahora se cultiva por todo el mundo. El núcleo de la fruta también produce su propio aceite. Se refina y se obtienen una amplia variedad de subproductos. Ambos aceites se utilizan en muchos productos alimenticios, en cosméticos, en productos de limpieza, así como para la obtención del biodiésel. Con el abandono de las grasas trans, el aceite de palma representa un mercado en crecimiento, con unas exportaciones globales de casi 44 millones de toneladas en el año 2014.

Las plantaciones de palma cubren una superficie de 17 millones de hectáreas en todo el mundo, y han supuesto la deforestación y la expropiación de tierras a las comunidades indígenas. En este mapa de la Organización para la Agricultura y la Alimentación se observa que, si bien la mayor parte de la producción se obtiene en Asia, particularmente en Indonesia, Malasia y Tailandia, la mayor parte de las tierras aptas para el cultivo de la palma se encuentran en las cuencas del Amazonas y del Congo, las dos mayores selvas tropicales del mundo.

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El aceite de palma representa un caso clásico de la Paradoja de Lauderdale. Cuando se destruyen los recursos ambientales, lo que queda adquiere más valor. Cuando los recursos básicos escasean, entonces es causa justificada para que la Industria aparezca como un buen ciudadano global, como argumentan los abogados financiados por la Industria. Al contrario, la Agroindustria busca un acceso exclusivo a nuestro apreciado sistema fiscal, aunque se produzca un declive ecológico del medio.

La producción de alimentos no comenzó de está manera en África Occidental, por supuesto.

Los bosques naturales y semisilvestres de diferentes tipos de palma han servido durante mucho tiempo como fuente para la obtención de aceite en la Región del Bosque de Guinea. Los agricultores llevan plantando palma de una u otra forma desde hace cientos de años, con períodos de barbecho para permitir que los suelos se recuperasen, sin embargo, se produjo una reducción en estos períodos: 20 años en la década de 1930 y a 10 años en la década de 1970, e incluso más en la década de 2000, con el efecto añadido de aumentar la densidad de los árboles. Al mismo tiempo, la producción semisilvestre se ha sustituido por híbridos de cultivo intensivo y el aceite rojo por una mezcla de aceites industriales y de semillas.

También hay otros tipos de cultivos. La agricultura regional también cultiva café, cacao y cola. Se desmontan zonas del bosque para la siembra de arroz, maíz, hibisco y bulbos, el primer año, y maní y yuca el segundo, y luego un período de barbecho, siguiendo un sistema de rotación agrícola en el bosque. La inundación de las tierras bajas favorece el cultivo de arroz. Esencialmente, se está produciendo una mayor intensificación pero sin aportaciones de capital privado, pero todavía se puede hablar de agricultura forestal (agrosilvicultura)

Pero incluso se está produciendo una transformación de estos tipos de cultivos.

The Guinean Oil Palm and Rubber Company ( con el acrónimo en francés SOGUIPAH) comenzó en 1987 como una cooperativa paraestatal , pero desde entonces ha crecido hasta el punto que se puede hablar ya de una empresa estatal. Está llevando a cabo desde 2006 plantaciones intensivas de una palma híbrida para la obtención de materias primas para la exportación. SOGUIPAH economizó la producción a partir de la palma expropiando a la fuerza tierras de cultivos, lo que ha generado violentas protestas.

Las ayudas internacionales han acelerado la industrialización. La nueva planta industrial de SOGUIPAH tiene cuatro veces la capacidad de producción de la anterior y fue financiada por el Banco Europeo de Inversiones.

Esta capacidad de producción ha arrinconado la extracción artesanal que todavía en 2010 daba pleno empleo a las poblaciones locales. Este aumento de la producción estacional ha provocado por una parte que la cosecha supere la capacidad de procesado de la planta, mientras que opera por debajo de su capacidad fuera de temporada, lo que ha originado conflictos entre la empresa y los 2000 recolectores, ahora parcialmente proletarizados, algunos de los cuales insisten en el procesamiento de su propia producción para cubrir los vacíos en el flujo de caja. Los recolectores insisten en el procesamiento de su propio aceite durante la temporada de lluvias, cuando existe riesgo de paro en la producción.

El nuevo panorama económico ha iniciado los clásicos procesos de expropiación de tierras, dando un vuelvo a una tradición de bienes comunes forestales y compartidos, hacia unas expectativas en las que los recolectores que trabajaban la tierra en barbecho han quedado privados de ese derecho familiar y tienen que obtener el permiso del propietario antes de recoger la palma.

Palma aceitera y Ébola

¿Y qué tiene que ver todo esto con el Ébola?

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Figura 1: Palma aceitera y Ébola

En la parte superior de la Figura 1 se muestra una serie de parcelas de palma aceitera en la zona de Guéckédou, donde comenzó aparentemente la epidemia. El paisaje característico es el de un mosaico de pueblos rodeados por una densa vegetación e intercalados campos de cultivo de palma aceitera ( en rojo), con zonas de bosque abierto y bosque joven regenerado.

El patrón general se puede discernir con más detalle a otra escala, al oeste de la ciudad de Meliandou, donde apareció el caso índice.

El paisaje presenta una interfaz creciente entre los seres humanos y los murciélagos frugívoros, un reservorio del virus del Ébola, entre los que se encuentra el murciélago cabeza de martillo, pequeños murciélagos de la fruta con collar y murciélagos de la fruta de Franquet.

Nur Juliani Shafie y sus colegas documentan una amplia variedad de murciélagos de la fruta atraídos por las plantaciones de palma aceitera. Los murciélagos irían en busca de estos cultivos para alimentarse y como refugio contra el calor, mientras que los amplios senderos entre las plantaciones facilitan el desplazamiento entre las zonas de descanso y los sitios de alimentación.

Los murciélagos no son tontos y, como desaparece el bosque, cambian sus comportamiento en la búsqueda tanto de alimento como de refugio.

La caza de animales silvestres y su posterior sacrificio es un medio por el cual se puede producir el contagio. Pero alejándose de ese periodismo deshumanizador, o como llama el periodista Howard French, periodismo Ooga-Booga, que trata a África como un lugar sucio y lleno de enfermedades, el cambio en los cultivos agrícolas puede ser suficiente. Los murciélagos de la fruta de Bangladesh transmitieron el virus Nipah a los huéspedes humanos por medio de la orina que depositaron en la fruta.

Almudena Marí Sáez y sus colegas han propuesto que la propagación inicial del Ébola se produjo fuera de la ciudad de Meliandou, cuando los niños, incluido el caso índice, capturaron y jugaron con un murciélago de cola libre de Angola, que tenía su nido en el hueco de un árbol. También se ha documentado que los murciélagos insectívoros son portadores del virus del Ébola.

Cualquiera que sea el reservorio específico del virus, los cambios en el contexto agroeconómico siguen apuntando como causa primaria. Estudios previos muestran que los murciélagos de cola libre se sienten atraídos por la expansión de los cultivos comerciales en África Occidental, incluyendo la caña de azúcar, el algodón y las nueces de macadamia.

De hecho, cada brote de Ébola parece estar conectado con los cambios en el uso del suelo, incluido el primer brote en Nzara, Sudán, en 1976, donde una fábrica financiada por los británicos procesaba el algodón local. Cuando terminó la guerra civil en Sudán en 1972, la zona fue repoblada con rapidez y gran parte de la selva tropical, donde se encontraba el murciélago, fue utilizada para una agricultura de subsistencia, y se recuperó el cultivo del algodón como cultivo comercial en la zona.

¿Son tan culpables Nueva York, como Londres o Hong Kong?

Es evidente que tales brotes no se deben a empresas específicas.

Hemos empezado a trabajar con Lucas Bergmann de la Universidad de Washington para comprobar si los circuitos mundiales de capitales tienen relación con los cambios en el uso de la tierra y la aparición de enfermedades. Los mapas de Bergmann y Holmberg, todavía en preparación, muestran el porcentaje de tierras cuyas cosechas están destinadas a la exportación, así como los productos agrícolas o bienes manufacturados, servicios en las tierras de cultivo, praderas y bosques.

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Los mapas también muestran que los paisajes quedan remodelados por los circuitos de capital. De esta manera, el origen de la enfermedad puede darse en un determinado país, para luego extenderse hasta el otro lado del mundo. Hay que identificar, en principio, quién financió el desarrollismo y la deforestación.

Tal caracterización epidemiológica nos plantea si debiéramos establecer con mayor precisión lugares tales como Nueva York, Londres o Hong Kong, principales centros del capital, como los puntos calientes del origen de la enfermedad, por derecho propio. Las enfermedades están emparentadas en sus geografías, y no sólo en términos absolutos, como los argumentos esgrimidos por David Quammen.

Del mismo modo, este nuevo enfoque echa por tierra la clara dicotomía entre las respuestas de emergencia y las intervenciones estructurales.
Algunas enfermedades de los perros que reconocen problemas estructurales globales tienden a centrarse en la logística inmediata de cualquier brote. Se necesitan respuestas de emergencia, por supuesto, pero tenemos que reconocer que esa situación de emergencia tiene raíces estructurales. De hecho, este tipo de emergencias se utilizan como medio para evitar hablar sobre el panorama que conduce a la aparición de nuevas enfermedades.

El bosque podría ser su propia cura

Hay que desenmascarar otra falsa dicotomía: entre el ruido del ecosistema de la selva y el efecto determinista.

La estocasticidad ambiental en el centro de la ecología forestal no es sinónimo de ruido aleatorio.

En este caso, un poco de Matemáticas nos pueden ayudar. Un modelo diferencial estocástico simple de crecimiento exponencial de la población de patógenos puede incluir una fracción de ruido blanco en un índice de 0 a 1, definido por una relación de covarianza en el tiempo y en el espacio. Las series de Taylor son un ejemplo clásico de crecimiento de la población:

Por debajo de un umbral el exponente de ruido es lo suficientemente pequeño como para permitir que una población de patógenos crezca en tamaño. Por encima de ese umbral, el ruido es lo suficientemente grande como para que se controle el brote, frustrando los esfuerzos del patógeno para transmitirse a un gran número de personas susceptibles de infectar.

No importan los detalles técnicos,. Lo importante es que las trayectorias de la enfermedad, incluso en el bosque profundo, no están separadas de su contexto antropogénico. Ese contexto puede tener un impacto sobre el ruido ambiental del bosque y sus efectos sobre la enfermedad.

¿Cómo funciona exactamente en el caso del Ébola?

Se sabe desde hace mucho tiempo que si se puede bajar el brote de una infección por debajo del umbral de Alle, por ejemplo por una vacuna o por prácticas sanitarias, no encontrará el suficiente número de personas susceptibles, consumiéndose sólo. Pero la mercantilización del bosque puede haber bajado el umbral del ecosistema de la región hasta un punto en el que ninguna intervención de emergencia puede controlar el brote de Ébola para que se consuma por si solo. El virus continuará circulando, con el potencial de que estalle otra vez.

En resumen, los cambios estructurales provocados por el Neoliberalismo no están sólo como un fondo sobre el que surge la emergencia del Ébola. Los cambios están en la raíz en tal emergencia, como el virus mismo.

En contraste con la historia de El Cisne Negro de Nassim Taleb, como demonios pase, tenemos aquí un ejemplo del impacto de la estocasticidad que proviene del fenómeno determinado por la política agroeconómica, y que he dado en llamar el Cisne Rojo.

De modo que los cambios repentinos en el uso de la tierra explicarían la aparición del brote de Ébola. La deforestación y la agricultura intensiva suprimen la fricción estocástica de la agricultura tradicional, que hasta ese momento momento había impedido que el virus pudiera avanzar en la cadena de transmisión.

Bajo ciertas condiciones, el bosque puede actuar como escudo de protección epidemiológica. Corremos el riesgo de nuevas pandemias si destruimos esa capacidad del bosque.

Rob Wallace es biólogo evolutivo y filogeógrafo de salud pública que actualmente visita el Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Minnesota. Tiene un blog titulado Patógenos en la agricultura.

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/health/neoliberal-ebola-the-agroeconomic-origins-of-the-ebola-outbreak/

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Podemos revertir el calentamiento global y eliminar el hambre y la pobreza

Por Ronnie Cummins, 5 de diciembre de 2014

Common Dreams

Imagen: https://carbonpilgrim.wordpress.com/

Imagen: https://carbonpilgrim.wordpress.com/

Podemos invertir ( no sólo mitigar) el calentamiento global, y ya que estamos en ello, también podemos restaurar la fertilidad del suelo y eliminar la pobreza y el hambre”.

Es fácil olvidar que alguna vez toda la agricultura era ecológica, los animales sólo se alimentaban del pasto que crecía de forma natural y se respetaban los procesos ecológicos de regeneración. Se disponía de una reserva de semillas, se utilizaba como abono el estiércol, una diversidad de cultivos, y se criaba el ganado con la hierba. Todo esto lo asociamos con una alimentación y una producción sostenibles, algo que era la norma no hace más de un siglo, siendo ahora la excepción. Por aquel entonces la gente se las arreglaba para alimentarse y seguía un modelo de no inmiscuirse demasiado en los llamados procesos naturales de regeneración.

Todos sabemos lo que pasó después: el arado, el tractor, los combustibles fósiles, el monocultivo, los fertilizantes nitrogenados, los pesticidas, los herbicidas, las grandes salas de engorde, los subproductos de origen animal, los transgénicos, la erosión del suelo, algo que la mayoría de nosotros pensamos que es lo normal, sin atenernos a otras consecuencias.

Afortunadamente, se está produciendo un movimiento para redescubrir y aplicar aquellas viejas prácticas de antaño, sin olvidar la innovación tecnológica, los avances científicos, y los numerosos conocimientos que antes se tenían para resolver los problemas”.

—Courtney White, El peregrino del carbono, Nov. 16, 2014

Una cada vez mayor cantidad  de científicos nos advierten de que hay que reducir la concentración de CO2 en la atmósfera a 350 partes por millón (ppm), con el fin de preservar la vida en la Tierra.

Pero por desgracia, el comportamiento de las Empresas está fuera de control, los políticos están sometidos a las leyes que aquellas imponen y los consumidores se lanzan a un consumo desmedido y sin sentido, de modo que se siguen lanzando millones de toneladas de CO2 y otros gases de efecto invernadero, habiéndose alcanzando ya las 398 ppm: una atmósfera y un océano sobresaturados. Una reducción en el uso de combustibles fósiles en un período de 20 años podría ser demasiado tarde. Dentro de 20 años podríamos haber alcanzado las 450 ppm, acercándonos al punto de no retorno, con consecuencias tales como una grave inestabilidad climática y el aumento de las catástrofes climáticas.

Mientras que los científicos hacen sonar las alarmas sobre el cambio climático, agrónomos y otros expertos nos advierten de estos efectos catastróficos: a menos que no nos embarquemos en una campaña mundial para reducir los efectos de la Agricultura Industrial, restaurar la fertilidad del suelo ( sobre todo ese 22% de suelo que es cultivable en potencia, pero que ahora se encuentra erosionado o desertificado), mejorar las calidad de los cultivos y los nutrientes de los alimentos, preservar el agua, y hacer frente a la pobreza rural, crecerá el hambre y las guerras por los alimentos y el agua, especialmente en Asia, África y América Latina, donde vive la mayor parte de la población mundial.

Todas estas catástrofes relacionadas con el cambio climático, la pobreza, el hambre y el control de los alimentos y el agua, no son cosas que no estén estrechamente relacionadas. Y tampoco sus soluciones.

Se puede invertir (no sólo mitigar) el calentamiento global, y ya que estamos en ello, también se puede restablecer la fertilidad del suelo, eliminar el hambre y la pobreza. Todo esto se puede hacer captando cientos de millones de toneladas de CO2 que hay en exceso en la atmósfera, utilizando herramientas tradicionales y que ya han sido probadas durante mucho tiempo y que tenemos a mano: la agricultura ecológica, el tipo de cría de ganado y el uso del suelo.

¿Qué se necesita hacer para hacer de la tierra un lugar habitable?

En primer lugar, hay que cambiar el enfoque del debate en torno al clima, que se ha centrado estrictamente en la reducción de las emisiones producidas por los combustibles fósiles, a otro en el que se hable también del secuestro del carbono. Después, es necesario un movimiento a nivel mundial, lo que implica la movilización de los agricultores, ganaderos, horticultores, consumidores, activistas y conservacionistas del norte y del sur, para comenzar la formidable tarea de devolver el carbono al suelo.

Cambiando el debate en torno al cambio climático

Hasta la discusión que se ha entablado en torno al calentamiento global y la crisis climática se ha visto envuelta en un entramado oscuro y difícil de desenredar. Pero hay una cuestión que no se puede dejar de hacer: revertir el calentamiento global. O quizás deberíamos decir que tenemos que apoyar a esos 2.800 millones de pequeños agricultores de todo el mundo y los habitantes de las zonas rurales, con la cooperación de los consumidores conscientes, de que aquellos lo pueden hacer.

Sabemos, a partir de las crecientes evidencias aportadas por los científicos, que la mejora de la fotosíntesis de las plantas, que es una consecuencia de la agricultura ecológica, de la ganadería y de unas prácticas adecuadas en el uso de la tierra, puede captar cientos de millones de toneladas que hay en exceso en la atmósfera y devolverlas allí donde allí se encontraban: en el suelo.

Si se implanta a escala global las prácticas de una agricultura regenerativa, podemos al mismo tiempo reducir el uso de combustibles fósiles en un 80-90% en los próximos decenios. Y al mismo revertir la pobreza a nivel mundial y el deterioro de la salud pública.

Nuestra tarea inmediata es la difundir un mensaje de que se puede transformar la práctica agrícola, desarrollando en cada país, en cada región, en cada continente, y en última instancia en cada persona, un programa que implique una concepción ecológica. Esto podría suponer un cambio en muchas zonas del mundo, incluso en aquellas donde se niega el cambio climático, y responder de una forma más positiva a la necesidad de llevar a cabo otras prácticas.

Por ejemplo, las gentes afectadas por el calentamiento global estarán interesadas en una agricultura regenerativa, como forma de evitar un desastre climático. Otras, menos interesadas en ello, pero bajo consideraciones de carácter ambientalista, podrían responder de forma positiva a este mensaje y entender que la agricultura regenerativa puede preservar la biodiversidad, los bosques y la salud de los océanos. La capacidad de la agricultura regenerativa para restaurar la fertilidad del suelo, de hacer frente a la sequía y otros fenómenos climáticos, es un mensaje que puede despertar la atención de algunos agricultores. Y finalmente, otras gentes pueden estar motivados por la práctica de la agricultura regenerativa para ayudar a reducir la pobreza en las zonas rurales, acabar con el hambre y preservar el agua.

No es necesario que todo el mundo, en todas partes al 100%, adopten la agricultura regenerativa para poder construir un movimiento en este sentido. Lo que tiene importancia es que diferentes grupos de gentes se identifiquen con este mensaje y, a continuación, construyan algo en base a estas preocupaciones compartidas. A través de una diversidad de mensajes y de campañas se puede construir una coalición que permita nuestra supervivencia y la supervivencia de las futuras generaciones.

¿Por dónde empezar? ¿Cómo construir un movimiento mundial? ¿Cómo cambiar el enfoque en la discusión sobre el cambio climático, centrado exclusivamente en los combustibles fósiles, por otro donde se habla de devolver el carbono al suelo? ¿Cómo impulsar ese movimiento para evitar una catástrofe climática, la hambruna, el agotamientos de los recursos, y por tanto más guerras?

La construcción de un movimiento mundial

No hay espacio aquí para un Manifiesto completo y un Plan de Acción Mundial, pero aquí se recogen los siete pasos preliminares que debemos atacar en 2015, el año del suelo.

1. La creación de grupos de trabajo para buscar soluciones en las formas de devolver al suelo el carbono. El objetivo de estos grupos de trabajo será la de ampliar cualitativamente el nivel de discusión y tratar de hacer ver la estrecha relación entre clima, salud, alimentación, el hambre y la paz, para así empezar a reconocer las raíces del problema y la soluciones comunes a esta crisis mundial.

Estos grupos de trabajo deben tratar de hacer oír su mensaje, en los medios de comunicación, sean estos alternativos o no, pero también deben de tratar de establecer alianzas y coaliciones con otras organizaciones, activistas, construyendo redes a nivel local, regional y nacional…Los colaboradores se pueden encontrar en las explotaciones agrícolas, entre los agricultores, entre los defensores de los derechos de los animales, los defensores del medio, de la salud, de la agricultura y la alimentación ecológica, entre los que buscan justicia… todos ellos podrían estar dispuestos a encontrar puntos de acuerdo y abordar soluciones. Los grupos de trabajo de cada país debe intentar sumarse a intelectuales, investigadores y activistas de sectores estratégicos, y hacer comprender que la lucha contra el calentamiento global supone una mejora de la salud pública, pero también una forma de reducir la pobreza, el hambre, de aumentar la fertilidad del suelo, la salud de los animales, la productividad agrícola, la biodiversidad y la prosperidad del medio rural.

Además de todas estas alianzas, habría que constituir grupos de investigación y educación científica en cada región ( así como a nivel mundial) para recopilar, traducir y distribuir información científica y artículos revisados por pares, así como otros de divulgación, vídeos, mensajes dirigidos a la población en general.

2. Regionalizar y globalizar el movimiento para la mejora de las prácticas en cada lugar, dando a conocer las prácticas agrícolas y ganaderas, y los proyectos de uso regenerativo del suelo. Las soluciones al calentamiento mundial implica, en primer lugar, el apoyo, la financiación y la movilización de esos 2.800 millones de pequeños agricultores, ganaderos y gentes de las zonas rurales, para llevar a cabo prácticas de regeneración forestal y el uso adecuado del suelo, dando prioridad a aquellas regiones donde el suelo está más degradado y erosionado, generalmente donde la pobreza rural es más severa.

Para impulsar este movimiento, es necesaria la cooperación con redes mundiales, como Vía Campesina, Consumers International, IFOAM, Savory Institute, explotaciones con cierta relevancia y organizaciones indígenas, para compartir el desarrollo de prácticas, asesoría técnica, con el apoyo de organizaciones internacionales como Greenpeace, Amigos de la Tierra y Oxfam.

En el continente americano, las áreas prioritarias para devolver el carbono al suelo son el suroeste y el oeste de Estados Unidos, México, América Central y los suelos más degradados de América del Sur. Otras áreas prioritarias incluyen la mayor parte de África y Asia, especialmente la India y el norte de China.

3. Llevar a cabo una campaña de educación global multifacética, empezando por la declaración que hace la ONU en el año del suelo, que será en 2015. Esta campaña debe estar diseñada para educar y movilizar al mayor número de gentes posible, teniendo en cuenta la diferentes condiciones objetivas y subjetivas de cada lugar. Esto supondrá el desarrollo de campañas en cada comunidad, región y nación, movilizando los recursos de las Naciones Unidas y los Gobiernos locales y regionales, organizaciones y empresas.

4. Poner en marcha campañas en contra de las explotaciones agroindustriales y la alimentación industrial en la cría de ganado. Esta campaña debe hacer hincapié en los peligros de que plantea el confinamiento en la alimentación de los animales (CAFO), Industria que alberga el 70% de los animales que se crían en todo el mundo, amenazando la salud humana, el medio ambiente, la estabilidad del clima, el bienestar animal, a los pequeños agricultores y ganaderos, a las gentes de las zonas rurales y boscosas.

Hay que fomentar una educación pública en este sentido, reformar las políticas públicas, rechazar el mercado de las granjas industriales y los alimentos que de ellas proceden, generando un cambio en el consumo a favor de los animales alimentados con hierba u obtenida mediante pastoreo, la producción local y ecológica de cereales, frutas y verduras. Así como se lucha contra los transgénicos haciendo ver las prácticas de Empresas de Biotecnología como Monsanto, también hay que hacer ver al consumidor cómo se obtienen los productos de la granjas-fábrica al estilo Monsanto.

5. Estrechar lazos con el movimiento climático para eliminar de forma gradual el uso de los combustibles fósiles. Debemos desmantelar el Sistema Industrial y de Energía, y la producción intensiva de productos químicos tóxicos, por una agricultura y ganadería regenerativas, ecológicas, manteniendo y regenerando los bosques, los humedales, soluciones para mitigar el cambio climático, pero es preciso revertirlo para luchar contra la pobreza en el medio rural.

Es irresponsable hablar de la eliminación de las emisiones de los gases de efecto invernadero y el desmantelamiento de la Industria de los combustibles fósiles si no se habla de devolver el carbono al suelo mediante la práctica de una agricultura regenerativa y las prácticas agroecológicas. No hay manera de volver a las 350 ppm de CO2 sin una revolución en la agricultura que devuelva al suelo de 50 a 100 ppm de CO2 y otros gases de efecto invernadero, utilizando la fotosíntesis de las plantas y el práctica del pastoreo regenerativo.

Del mismo modo, es peligroso e irresponsable sólo basarse en las prácticas regenerativas para resolver la crisis climática y ambiental sin hacer frente a los Criminales del carbono y su Imperio de Combustibles Fósiles. Todos nosotros debemos convertirnos en activistas del clima, así como defensores de las actividades forestales, alimentarias y agrícolas regenerativas. Debemos trabajar juntos para reducir de forma drástica el uso de combustibles fósiles, implementar políticas de disminución en el uso de energía en el transporte, la vivienda, los servicios públicos y los sectores industriales; poner fin a la práctica extractiva que destruye el suelo, las montañas, las selvas tropicales, o la extracción de petróleo del Ártico, mediante la fractura hidráulica o las arenas bituminosas, y pasar lo más rápidamente posible a las energías renovables. Nuestra supervivencia depende de unir el problema del clima, con la alimentación, con una mayor justicia ambiental y económica entre Norte y Sur.

6. Únase a las organizaciones locales o regionales que luchan en contra de la destrucción de los bosques, que preservan los océanos, los humedales, las aguas superficiales y los ríos. Debemos interactuar y apoyar a los movimientos de conservación locales y globales. Es preciso para ello ver los puntos en común, destacando el papel destructivo de la moderna Agricultura Industrial en la deforestación, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, y los océanos.

7.Únase a los movimientos en favor de la salud que destacan el papel fundamental del medio en el desarrollo de muchas patologías. La mayoría de los expertos coinciden en que a pesar de los avances de la Medicina Moderna ( o tal vez a causa de ellos mismos), nos enfrentamos a graves crisis de salud. Esto es particularmente evidente en los países occidentales, donde se consumen grandes cantidades de alimentos procesados, una comida, o comida basura, muy deficiente en nutrientes.

Si hay una cuestión que nos une a todos es que queremos para nosotros mismos y nuestra familia lo mejor. Sin embargo, los alimentos producidos por nuestro moderno Sistema Industrial menoscaban nuestra salud. Las prácticas regenerativas pueden mejorar considerablemente nuestra salud y nuestra economía, mediante la reducción de la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, el autismo y otras enfermedades crónicas, mientras que al mismo tiempo reducimos gastos médicos en millones de dólares.

Es tarde. Estamos en una situación crítica: la vida o su destrucción . Todos y cada uno de nosotros debe unirse al creciente movimiento mundial en favor de la reducción de las emisiones de efecto invernadero, y adoptar lo más rápidamente posible una economía sostenible y una agricultura basada en las energías renovables y la devolución del carbono al suelo.

No tenemos otra opción, ni desde el punto de vista ético o existencial. Debemos desechar de la faz de la tierra a los criminales del clima, de los políticos corruptos, a las empresas que infringen la ley mediante el boicot, cambiar el sistema de transporte, que ahora es insostenible, la vivienda, la agricultura, el complejo militar-industrial, las infraestructuras y servicios públicos. Debemos convertirnos en activistas del clima, de la paz, en consumidores conscientes, en conservacionistas y en defensores de las energías renovables.

Pero lo más importante de todo es que hay que convertirse en defensor y activista de una agricultura ecológica regenerativa, así como la ganadería y en el uso del suelo.

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Este artículo está bajo una licencia Creative Commons 3.0, y se debe compartir bajo la misma licencia.

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Ronnie Cummins es un activista ya veterano, escritor y organizador. Es el director de la Asociación Internacional de Consumidores Ecológicos y de su filial en México, Vía Orgánica.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/views/2014/12/05/reversing-global-warming-hunger-and-poverty-supercharging-global-grassroots

La difícil situación alimentaria y el cambio climático

por Robert Hunziker, 18 de julio 2012

El cambio climático tiene efectos perturbadores y un gran impacto en el suministro de alimentos, motivo de muchos de los levantamientos en distintos países y de que se derriben Gobiernos en todo el mundo.

Los Estados Unidos es el granero del mundo, el mayor exportador de maíz, soja y trigo, representando su producción una de cada tres toneladas de grano para la alimentación. El mes pasado, los precios de futuros para el maíz y el trigo han aumentado aproximadamente un 50%. El motivo de estos precios anormales es una gran sequía que está arrasando la mitad del granero de América. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó el 11 de julio que más de 1000 condados de 26 estados han sido declarados zonas de desastre natural, la mayor que se haya dado nunca.

Según The Economist (1), hacia finales de 2007, cuando los precios del grano subieron, se produjeron disturbios en 48 países, alcanzando el índice de precios de los alimentos su nivel más alto desde 1845. Resulta alarmante que el maíz vuelva a adquirir los mismos precios de 2007, con el trigo también acercándose a los mismos altos niveles, y la soja manteniéndose en máximos durante varios años, pero la sequía en Estados Unidos sólo acaba de empezar… tal vez. Afortunadamente, el arroz, del que se alimenta la mitad del mundo, todavía tiene un precio medio en relación con estos últimos 5 años… hasta ahora, porque están al acecho los especuladores de los productos básicos, ya que el aumento de los precios de otros cereales, también podría hacer subir el del arroz. Sin lugar a dudas Goldman Sachs está considerando este punto de vista.

La escasez y los altos precios de los alimentos suponen una presión enorme para los Gobiernos de todo el mundo, haciendo tambalear los sistemas socio-económicos capitalistas. Según Abdolreza Abbasian, economista de UN Food & Agriculture Organization (Roma), “El mundo mira a los Estados Unidos como una de las fuentes más seguras… Todo el mundo mira a los Estados Unidos porque confían en él. Sin su producción de cereales el mundo se moriría de hambre”.

Los disturbios en las calles para protestar por la falta de alimentos a un precio razonable es algo tan antiguo como la Historia, por ejemplo cuando la casa del Emperador Cicerón (106-43 a. de C.), situada en la colina del Palatino, con vistas al Foro, fue atacada por turbas enfurecidas debido a la escasez de alimentos. En Francia, dos años seguidos de malas cosechas de cereales, 1788-89, con el precio del pan alcanzando el 88% del salario promedio de un trabajador del siglo XVIII, fue el preludio de la Revolución Francesa. Y en 2007-08, el aumento de los precios de los cereales en todo el mundo provocó disturbios, produciéndose numerosas muertes y derrocando a Gobiernos.

Los levantamientos de la Primavera Árabe del año pasado sacó a relucir asuntos políticos y económicos, pero por detrás la situación climática juega un papel importante. El cambio climático afecta seriamente a Siria, es decir hay una gran sequía, creando una situación escalofriante. Las tierras de cultivo del norte de Siria y al este del río Éufrates son el granero de Oriente Medio, pero hasta el 60% de las tierras de Siria experimentaron una de las peores sequías en el período 2006-11. En el noreste y el sur, cerca del 75% de los cultivos se han visto también afectados. Los pastores del noreste perdieron el 85% de su ganado. Según la ONU, 800.000 sirios vieron destruidos sus medios de vida, trasladándose a las ciudades en busca de trabajo o a los campamentos de refugiados. Además, la sequía llevó a tres millones de sirios a una pobreza extrema. Desde enero de 2012, Abeer Etefa, del Programa Mundial de Alimentos, dice que “la inflación de los alimentos sigue siendo el principal problema de los ciudadanos”. Y cree que es una de las principales causas de malestar interno.

Con la actual fragilidad de las condiciones económicas mundiales, un aumento rápido de los precios de los alimentos y a la par su escasez podría provocar un cambio radical de la situación mundial, con un Mundo Occidental que necesita unas bajas tasas de interés, de estabilidad para permitir la recuperación económica, y con una situación en la cuerda floja para mantener unos niveles asequibles de la deuda. Un desequilibrio en este polvorín económico puede suponer un ataque directo al estatus quo, provocando disturbios sin precedentes en las calles, lo cual es ya una tendencia indefinida en las grandes ciudades.

Las naciones Capitalistas ya están en grandes dificultades financieras, algo no visto desde la Gran Depresión, sin embargo la situación actual es distinta de la de 1930, con los países desarrollados con el agua al cuello por unos niveles de deuda más altos que los de 1930. ¿ Puede la Civilización Occidental soportar un rápido aumento de los precios de los alimentos, acompañado de disturbios callejeros, y con un severo deterioro de las condiciones socioeconómicas?

La buena noticia es que la escasez de cereales, por sí sólo, no supondrá una espiral inflacionaria incontrolable debido a la contribución de la agflación sobre los índices del PCE ( Gastos de consumo personales), que son más modestos de lo que cabría esperar, afectando a una variedad muy limitada de bienes de consumo ( Últimos datos en Economía y Finanzas, Reserva Federal de NY, noviembre de 2008). Sin embargo, el aumento de los precios de los componentes de los alimentos tiene un efecto brutal en los hogares de todo el mundo. El Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2011 (2) dice: “La inseguridad alimentaria es causa y consecuencia de la violencia política”.

No hay evidencia directa de que el cambio climático haya sido la causa de las revueltas políticas en el Norte de África, es decir, la Primavera Árabe, o de las protestas en Rusia. La sequía extrema provocó grandes incendios que destruyeron un tercio de la cosecha de trigo de Rusia. Rusia se negó a exportar el resto de su cosecha. Los mercados sintieron pánico y los precios de los alimentos se dispararon.

Es una de las causas de la Primavera Árabe”, dice Shenggan Fan, director general del International Food Policy Research Institute. Cada vez queda más claro que los modelos climáticos que predicen sequía en los países mediterráneos son correctos (3).

Mientras tanto, hoy en día en los Estados Unidos, la NOAA dice que “…el período de 12 meses entre julio de 2011 y junio de 2012 fue el más cálido registrado desde que se llevan registros, que comenzaron en 1895”. Y para empeorar las cosas, también hay sequía en América Central y al este de Canadá. “Los cultivos se cuecen”, dice David Phillips, climatólogo de Medio Ambiente de Canadá: “Es como si la atmósfera hubiese olvidado cómo es la lluvia”. Michael Oppenheimer, profesor de Geociencias de la Universidad de Princenton: “Lo que estamos viendo es el paisaje lo más parecido a lo que conlleva el calentamiento global”.

Estas preocupaciones por el calentamiento global son tonterías según un político republicano, Rick Santorum, que escuetamente informó a Rush Limbaugh en una entrevista de junio de 2011: “…El calentamiento global es ciencia basura, absurda”. Y Ann Coulter dijo de los investigadores sobre el clima, que son “miembros de una secta” y que practican el engaño. En cuanto a Mitt Romney, mientras mantiene un dedo en el aire hacia arriba, viendo la dirección de las encuestas, dice que no está seguro “si los seres humanos están causando el cambio climático”, pero por otra parte no es “un negacionista del cambio climático” ¡Su apuesta es segura! Hablando de lo uno y lo otro ¿ a qué ciencia del clima se refiere?

Es algo inquietante que alguien niegue el cambio climático cuando el 97% de los científicos dicen que la causa del mismo es de origen humano, de acuerdo con la Academia Nacional de las Ciencias, que planteó esta cuestión a 1372 científicos (4). Teniendo en cuenta que el tres por ciento no comparten esta postura, habría que preguntarse si es a este 3% de científicos a los que Rick Santorum consulta o cuando Mitt Romney dice que no es un “negacionista del cambio climático”, que pensando en lo que dijo, pudiera ser, mientras que los Santurums y Coulters de todo el mundo hacen de defensores de las posturas más recalcitrantes contra el calentamiento global.

Contrariamente a las posiciones sobre el calentamiento global de varios ex candidatos presidenciales republicanos, que recomiendan a los políticos estadounidenses acabar con la EPA ( Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos), la lista de la Universidad de Yale de las “naciones más verdes del mundo” demuestra una política sensible, sobria y un trabajo prudente: “Los países que están atentos a realizar una buena gestión ambiental son también los que hacen una buena gestión comercial”. Por ejemplo, los países escandinavos han invertido en negocios ambientales, siendo una parte importante de su base económica. La mayor compañía de energía solar se encuentra en Noruega, que ocupa el puesto número 3 en la lista de Yale. Estados Unidos ocupa el número 39, detrás de Costa Rica y varios países de Europa del Este, así como Japón. Alemania y el Reino Unido -todos los cuales ocupan un lugar mucho mejor que Estados Unidos. Y eso a pesar de que Estados Unidos ha sido el propulsor, ya que no tiene corazón político para superar su adicción mortal a los hidrocarburos, de las condiciones actuales de sequía.

¡Qué extraña paradoja, que Estados Unidos construyese carreteras interestatales que conectan todos los rincones del país, con una longitud de 3000×1500 millas, pero ni siquiera considere la posibilidad de construir paneles solares o aerogeneradores al igual que ha hecho con las carreteras, para producir electricidad que sirva a todas las comunidades desde Maine hasta California.

No hay duda de que el cambio climático está perturbando el desarrollo de los cultivos, algo especialmente evidente para todos los norteamericanos que son testigos de primera mano de esta situación de sequía. Según Marco Lagi (5), afirma haber descubierto el factor que desencadena los disturbios en todo el mundo: ¿¡El precio de los alimentos! Las evidencias provienen de dos fuentes: la primera viene de los datos recogidos por las Naciones Unidas que recoge el precio de los alimentos a lo largo del tiempo, lo que se denomina Índice de Precios de los Alimentos; la segunda de la fecha de los disturbios en todo el mundo, sea cual la causa. Con este trabajo, Lagi demuestra el viejo dicho: La Sociedad, con tres comidas diarias, se aleja de los disturbios.

El 13 de diciembre de 2010, cuatro días antes de que Mohamed Bouazizi se pendiese fuego en Túnez, haciendo estallar la Primavera Árabe, el NECSI (New England Complex Systems Institute) se puso en contacto con el Gobierno de los Estados Unidos advirtiendo que los precios mundiales de alimentos estaban a punto de cruzar el umbral identificado como el punto de inflexión, y cualquier mínimo incidente podía provocar disturbios. El estudio fue presentado por el NECSI a invitación del Foro Económico Mundial de Davos y aparece como uno de los 10 mejores artículos de 2011 según la revista Wired. Lagi y sus colegas han aislado dos importantes causas que hacen que los precios de los alimentos estén fuera de control, además del típico de la oferta y la demanda: 1.- la desregulación de los productos básicos, de modo que los especuladores pueden controlar un número ilimitado de contratos de compra; 2.- la transformación del maíz en etanol. Aquí vemos otra vez – el dilema de la desregulación- el tema predominante de la derecha y uno de los favoritos de Mitt Romney…, algo similar a la fusión financiera de 2007-08 y la conexión directa entre aquel trampantojo y la desregulación del Congreso de los Estados Unidos, de la Glass-Steagall Act de 1933, que mantuvo a los bancos comerciales fuera de la especulación financiera durante más de 60 años.

 El cambio climático es la fuente y el origen de los levantamientos. En este sentido, es espantoso cómo la derecha sigue prestando apoyo a ciertas políticas, haciendo caso omiso de los estragos del calentamiento global, que inevitablemente afecta gravemente a la sociedad, un calentamiento provocado por la quema de hidrocarburos y la expulsión a la atmósferas de los gases de efecto invernadero. En este mismo sentido, uno de los efectos más alarmantes del calentamiento global de origen humano es el hecho de que los glaciares se estén consumiendo, tal y como se derrite un helado en el mes de julio (6)

Con los precios de los cereales aumentando una vez más, y con la especulación campando a sus anchas, bendecida por la desregulación, que prevé un número ilimitado de contratos de compra para manipular el precio de los alimentos, lo más probable es que acabe en disturbios en todo el mundo, más sangre en las calles, sobre todo en los países más subdesarrollados del mundo, pero tampoco América del Norte está fuera de este problema.

  1. “The End of Cheap Food” (December 2007). []
  2. Henk-Jan Brinkman and Cullen S. Hendrix, Food Insecurity and Conflict, August 2010. []
  3. Human-Caused Climate Change Already a Major Factor in more Frequent Mediterranean Droughts, National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), Oct. 27, 2011. []
  4. USA Today, June 2010. []
  5. New England Complex Systems Institute (“NECSI”) Cambridge, MA (Technology Review, MIT, August, 2011). []
  6. See “The Extreme Ice Nexus,” Z Magazine, 25(6), June 2012. []

Robert Hunziker, que anteriormente era encargado de la gestión de fondos, es un profesional independiente que se ocupa de las transacciones mundiales de materiales y un escritor free lance que publica en varios diarios de negocios. Hunziker obtuvo el título de MA en Historia Económica por la Universidad de DePaul, Chicago, y reside actualmente en Los Ángeles. Puede ponerse en contacto con él en la siguiente dirección de correo: rlhunziker@gmail.com. Lea otros artículos de Robert Hunziker.

Fuente: http://dissidentvoice.org/2012/07/the-food-ordeal-and-climate-change/

Artículos relacionados:

https://noticiasdeabajo.wordpress.com/?s=seguridad+alimentaria&x=0&y=0

Especulando con el hambre

Por Jean Ziegler. 7 de marzo de 2012

Le Monde Diplomatique

 

 Cómo controlar el comercio mundial de productos básicos de la alimentación

Los especuladores financieros llevan invirtiendo en el mercado de alimentos antes incluso de la crisis de 2008, provocando un aumento peligroso del precio de los alimentos. Esto debe ser parado inmediatamente.

La carretera asfaltada era recta y monótona. Íbamos pasando un baobab tras otro, la tierra de color amarillento y polvorienta, a pesar de ser una temprana hora de la mañana. Dentro de viejo auto el ambiente era sofocante. Me dirigía hacia el norte, hacia las grandes plantaciones de Senegal, con Adama Faye, un ingeniero agrónomo que asesora en cuestiones de desarrollo a la embajada de Suiza, y con el conductor Ibrahima Sar. Queríamos comprobar el impacto que está produciendo la especulación financiera en torno a los alimentos, aunque ya disponíamos de la última estadística del Banco Africano de Desarrollo. Pero Faye ya sabía que algo muy distinto nos estaba esperando. En el pueblo de Louga, a 100 kilómetros de San Luis, el coche se paró de forma repentina. “Venga a ver a mi hermana pequeña”, dijo Faye, “ ella no necesita su estadística para explicarle lo que está pasando”.

Había algunos puestos al lado de la carretera, un mercado muy escaso: montones de caupí y yuca, unos pocos pollos cacareando en las jaulas, cacahuetes, tomates, patatas y naranjas y mandarinas españolas. No había mangos, aunque Senegal es conocido por ellos. Detrás de un puesto, una mujer joven con un pañuelo amarillo en la cabeza conversaba con sus vecinos. Era la hermana de Faye, Aisha. Estaba dispuesta a responder a nuestras preguntas, pero se enfadó mientras hablaba. En poco tiempo, una ruidosa multitud de niños, jóvenes y ancianas se reunieron a nuestro alrededor.

Un saco de arroz importado de 50 kilos había subido a un precio de 14000 francos ( 27 dólares) (1), por lo que la comida había que hacerla más acuosa, con sólo unos pocos granos de arroz flotando en el plato. Las mujeres compraban arroz en los tenderetes en pequeñas cantidades. El precio de una botella de agua ha subido de 1300 a 1600 francos; un kilo de zanahorias, de 175 a 245 y una barra de pan de 140 a 175, mientras que un cartón con 30 huevos ha aumentado en un año de 1600 a 2500 francos. Igual ocurría con el pescado. Aisha regañaba a sus vecinos por ser demasiado tímidos en sus apreciaciones: “Dile al toubab (hombre blanco) lo que tenemos que pagar por un kilo de arroz. ¡Díselo! No tengas miedo. Los precios están subiendo casi todos los días.”

Así es como las altas finanzas van provocando el hambre entre la gente, mientras que permanecemos ignorantes de los mecanismos de la especulación.

Se consume más de lo que se vende

El comercio de productos agrícolas es muy distinto del resto: se trata de un mercado donde se consume más de lo que se vende. El economista Olivier Pastré estima que “el comercio internacional de cereales representa poco más del 10% de la producción, si tenemos en cuenta todos los cultivos ( 7% para el arroz). Un mínimo aumento o disminución en la producción mundial puede alterar todo el mercado”. Como la demanda ha crecido, la oferta (producción), se muestra fragmentada, sino también muy susceptible al clima, la sequía, los incendios y las inundaciones.

Por este motivo, a principios del siglo XX se inventaron en Chicago los derivados. Esto quiere decir que su precio deriva de otro activo subyacente, tales como acciones, bonos y otros instrumentos financieros. Se creía al principio que esto iba a permitir a los agricultores del Medio Oeste estadounidense vender sus cosechas a un precio fijo antes de cosechar, de ahí el nombre de “contrato de futuros”. Si el precio de las acciones caía en el momento de la cosecha, el agricultor estaba protegido, y si el precio subía, ganaban los inversionistas.

Pero en la década de 1990 estos activos comenzaron a utilizarse para especular en lugar de cumplir el objetivo de medida preventiva. Heiner Flassbeck, economista jefe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), estableció que entre 2003 y 2008, la especulación en torno a las materias primas que utilizan los fondos índice (2) (Los fondos índice son fondos de inversión de renta variable que tratan de replicar el comportamiento de un índice bursátil. ), aumentó en un 2300% (3). Al finalizar este período, el repentino aumento del precio de los alimentos básicos provocó disturbios por los alimentos en 37 países. La televisión mostró imágenes de las mujeres haitianas en los tugurios de Cité-Soleil haciendo tortitas de barro para alimentar a su hijos. Se produjeron disturbios en las ciudades, saqueos y protestas de cientos de miles de personas en la calles del El Cairo, Dakar, Bombay, Puerto Príncipe y en Túnez, pidiendo pan para sobrevivir, algo que acaparó las portadas de los medios de comunicación.

El índice de precios de 2008 publicado por la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) indica un aumento promedio del 24% con respecto al precio de 2007 y un 57% más que en 2006. La fabricación de bioetanol en los Estados Unidos – impulsado por los subsidios anuales de 6 mil millones de dólares a los productores del llamado oro verde- reduce de forma considerable la oferta de Estados Unidos en el mercado mundial de maíz. Dado que el maíz es un importante alimento para la ganadería, su escasez en los momentos de aumento de la demanda de carne, también contribuyó al alza de los precios a partir de 2006. “Otro alimento fundamental es el arroz, que ha seguido más o menos la misma tendencia”, dijo el economista Philippe Chalmin, “aumentando los precios en Bangkok de 250 dólares a más de 1000 dólares la tonelada”. De repente el mundo se dio cuenta en el siglo XXI que decenas de millones de personas estaban muriendo de hambre. Sin embargo, esto apenas se ha dicho y poco se ha hecho.

Alarma en el Senado de los Estados Unidos

La especulación con los alimentos se ha incrementado con la crisis financiera: ante la confusión creada, los especuladores, en particular los fondos de cobertura, se han trasladado a los mercados agrícolas. Para ellos, todos los recursos del planeta son presa fácil de la especulación, incluidos alimentos básicos como el arroz, el maíz y el trigo, que en conjunto representan el 75% del consumo mundial de alimentos (50% para el arroz). De acuerdo con un informe de 2011 de la FAO, sólo el 2% de los contratos de futuros de materias primas están fijados en el momento de la entrega del producto. El otro 98% es comercializado por los especuladores antes de que llegue la fecha de caducidad.

El fenómeno alcanzó tales proporciones que el Senado de Estados Unidos trató esta cuestión, y en julio de 2009 denunció una “excesiva especulación” con el trigo, criticando el hecho de que algunos comerciantes habían realizado 53.000 contratos de futuros de trigo en un momento dado. El Senado también se quejó de que seis fondos índice fueron autorizados para mantener al mismo tiempo 130.000 contratos de trigo, 20 veces más que el límite autorizado para los operadores financieros estándar (4).

El Senado de Estados Unidos no fue el único en hacer saltar las alarmas. En enero de 2011 otra institución denunció el aumento de los precios de las materias primas, particularmente de los alimentos, siendo una de las mayores amenazas para el bienestar de las naciones, semejante a la guerra cibernética y las armas de destrucción masiva. Esta institución era nada menos que el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos.

La crítica es sorprendente, dado el método de este exclusivo grupo de reclutamiento. El fundador de la FEM, el economista suizo Klaus Schwab, no ha dejado a los 1000 miembros de su club a la intemperie. Sólo los jefes de empresa con una facturación de más de mil millones de dólares son invitados a unirse. Los miembros pagan una cuota de 10.000 dólares, lo que les da acceso a todas las reuniones. Entre ellos se encuentran muchos especuladores.

Los discursos de apertura de 2011 en Davos, ya señalaban con claridad el problema. Los delegados condenaron enérgicamente a los especuladores irresponsables que, en busca de su solo beneficio, destruyen los mercados de alimentos y provocan un aumento del hambre en el mundo. El tema se discutió en seminarios, conferencias, fiestas y reuniones privadas en los hoteles. Parece extraño que la cuestión del hambre en el mundo sea objeto de debate en los restaurantes, en los bares y los bistrós de Davos.

A Flassbeck se le ocurrió una solución radical para derrotar a los especuladores y proteger las materias primas agrícolas tras los repetidos ataques: quitarles los alimentos de sus manos. Se propone que la ONU tenga el control en todo el mundo en base a la determinación de la UNCTAD para establecer el precio de las materias primas agrícolas. Solamente los productores, comerciantes y consumidores de estas materias podrían intervenir en los mercados de futuros. Cualquier persona que negocia con el trigo, el arroz o el aceite, tendría que entregar la mercancía. También sería conveniente imponer un alto nivel mínimo de autofinanciación de los operadores. Cualquier persona que no hiciese buen uso de este comercio quedaría excluida de la bolsa de valores.

Si el método Flassbeck se lleva a cabo, se eliminaría la especulación de los alimentos básicos para la supervivencia, y dificultaría la financiarización de los mercados de alimentos. Una coalición de organizaciones de investigación y organizaciones no gubernamentales apuesta decididamente la propuesto de Flassbeck y la UNCTAD. Pero los Gobiernos no tienen voluntad de aplicarla.

Fuente: Le Monde Diplomatique – Quand le riz devient un produit financier

http://axisoflogic.com/artman/publish/Article_64348.shtml

Los alimentos usados como combustible: una forma segura de producir una crisis alimentaria

Por Jean Ziegler y Siv O’Neall, 27 de diciembre de 2011

http://axisoflogic.com/artman/publish/Article_64191.shtml

 

 Jean Ziegler [1] , en su reciente libro “Destrucción masiva, la Geopolítica del hambre” [2], denuncia la estrategia brutal que los amos del mundo están utilizando para aniquilar la resistencia y así dirigirlo como mejor les parezca.

Jean Ziegler es un luchador incansable por los derechos humanos y el derecho a la alimentación, tal y como se indica en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y como ha recogido en sus números libros anteriores sobre diversos temas, pero sobre todo la extrema crueldad del Imperio. Su último libro es una denuncia de la Agroindustria en sus diversos aspectos: los biocombustibles y la industria de los transgénicos, y va a hacer todo lo posible para que este mensaje llegue a todas las partes del mundo. El profesor Ziegler ha hablado con voz alta y clara en las Naciones Unidas denunciando el neoliberalismo y la pobreza que engendra en todo el mundo. Esto le ha granjeado numerosos enemigos, pero también amigos. ¿Qué se está haciendo en nombre del neoliberalismo, sino un asesinato calculado? El título del libro lo dice claramente.

 

El profesor Ziegler denuncia los tres factores principales que contribuyen a la escasez y a la carestía de los productos alimenticios.

El acaparamiento de tierras para cultivos como la caña de azúcar y otros, especialmente en Estados Unidos, para la producción de biocombustibles (etanol), siendo una de las principales causas de la escasez de alimentos, ya que priva a los pequeños propietarios de sus tierras y reduce la cantidad de alimentos disponibles. La pérdida de tierras cultivables para la producción de biocombustibles ha contribuido al escandaloso aumento de los precios de los alimentos. Menos tierra, menos alimentos: precios más altos. A ello se suma también el hecho de que los biocombustibles aumentan el daño a la Tierra, que sus defensores de forma deshonesta tratan de ocultar.

La especulación sobre los alimentos, así como de las tierras de cultivo, también debe ser denunciado con fuerza, siendo otro importante factor que contribuye al aumento espectacular de los precios de los alimentos básicos, hecho que se viene produciéndose desde mediados de 2007. Por lo tanto, no sólo se priva a los agricultores de sus tierras, a menudo sin ningún tipo de compensación, sino que también los precios de los alimentos aumentan, así que no pueden adquirir los productos que necesitan para sobrevivir.

La tercera causa es la desertificación, la degradación del suelo, proceso que es acelerado por la sustitución de los cultivos tradicionales por grandes extensiones de monocultivos, bien para biocombustibles o para cultivos transgénicos, con enormes demandas de agua. Ríos y lagos se están secando y un número cada vez mayor de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable.

Los siguientes textos son extractos de cuatro capítulos del libro “Destrucción masiva”, un resumen de los argumentos que el profesor Ziegler plantea frente a los intentos monstruosos de matar de hambre a ingentes cantidades de personas, con la sola finalidad de aumentar la riqueza y el poder de unos pocos. Yo agregaría también, con la finalidad de mantener a las masas a raya, ignorantes y sumisos.

La mentira

Oro verde se ha considerado desde hace varios años como un complemento a la rentabilidad del oro negro.

Las industria de los biocombustibles lanza un argumento que pareciera irrefutable: la sustitución de los combustibles fósiles por energía procedente de las plantas, es un arma contra el rápido deterioro del clima y el daño irreversible que se está haciendo al medio y a los seres humanos.

Algunas cifras

Más de 100 millones de litros de bioetanol y biodiésel se produjeron durante 2011. En el mismo año, 100 millones de hectáreas de cultivos agrícolas se utilizaron para producir biocombustibles. La producción mundial de biocombustibles se ha duplicado en los últimos cinco años, de 2006 a 2001.

La degradación del clima es una realidad

A nivel mundial, la desertificación y la degradación del suelo afecta ya a más de mil millones de personas en más de 100 países situados en zonas áridas. Las regiones áridas o semiáridas son particularmente susceptibles a la degradación, representando más del 44% de las tierras cultivables del planeta.

La destrucción de los ecosistemas y la degradación de extensas zonas agrícolas en todo el mundo, y especialmente en África, es una tragedia para los pequeños agricultores y ganaderos. En África, la ONU estima que hay 25 millones de refugiados ambientales o migrantes ambientales, es decir, seres humanos que se han visto obligados a abandonar sus hogares a causas de desastres naturales (inundaciones, sequías, desertificación) y que han de luchar por la supervivencia en los suburbios de las grandes ciudades. La degradación de la tierra es causa de conflictos, sobre todo entre los ganaderos y los agricultores.

Empresas transcontinentales para la producción de biocombustibles han convencido a la mayoría de la opinión pública mundial y a la mayor parte de los Estados occidentales, de que la energía producida a partir de las plantas es un arma milagrosa contra la degradación del clima. Pero este argumento es falso. No tienen en cuenta los métodos ni los costes ambientales de la producción de biocombustibles, ni el agua ni la energía que se requiere para ello.

Sin embargo, por todas partes del planeta el agua potable es cada vez más escasa. Una de cada tres personas bebe agua contaminada. 9000 niños menores de diez años mueren cada día al consumir agua no apta para el consumo.

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Según la OMS, un tercio de la población mundial aún carece de acceso al agua potable a un precio asequible, y la mitad de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Aproximadamente 285 millones de personas que viven en el África subsahariana no tienen acceso regular al agua potable [3].

Y por supuesto, son los pobres los que sufren con más severidad la falta de agua.

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Sin embargo, si tenemos en cuenta las reservas mundiales de agua, la producción cada año de decenas de miles de millones de litros de biocombustibles es una verdadera catástrofe. Se necesitan 4000 litros de agua para producir un solo litro de bioetanol.

Un estudio detallado de la OCDE, Organización de los estados más industrializados, con sede en París, calcula la cantidad de energía fósil necesaria para producir 1 litro de bioetanol. Es una cantidad enorme. The New York Times, también señaló en su día la gran cantidad de energía que se requiere para producir etanol y además indicando que “los biocombustibles aumentan la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera en lugar de contribuir a reducirlo”.

La obsesión de Barack Obama

Las mayores corporaciones multinacionales productoras de biocombustibles tienen su sede en los Estados Unidos. Cada año reciben miles de millones de dólares en ayudas gubernamentales. En el discurso de Obama a la Nación en 2011 dijo que el bioetanol y el biodiésel son una causa nacional, y que entra dentro de la seguridad nacional.

En 2011, se subsidiaron con 6 mil millones de dólares procedentes de fondos públicos, utilizándose el 38,3% de la cosecha nacional de maíz para la producción de biocombustibles, frente al 30,7% en 2008. Desde el año 2008, los precios del maíz en el mercado mundial se han incrementado un 48%.

 Estados Unidos es con mucho la potencia industrial más dinámica y la mayor productora a nivel mundial. A pesar de que tiene un número relativamente bajo de habitantes, 300 millones, en comparación con los 1,3 millones de China o la India, Estados Unidos produce más del 25% de todos los productos industriales fabricados en un año en todo el planeta.

La materia prima de esta impresionante máquina es el petróleo

Estados Unidos quema diariamente 20 millones de barriles, alrededor de un cuarto de la producción mundial. El 61% de esta cantidad, más de 12 millones de barriles al día, son importados [4].

Para el Presidente de Estados Unidos, esta dependencia exterior es, obviamente, una preocupación. Y lo más preocupante es el hecho de que el petróleo importado procede de regiones con una elevada inestabilidad política o donde los estadounidenses no son bien recibidos, en una palabra, la producción y la exportación a los Estados Unidos no están garantizados.

George W. Bush fue el que inicio este programa de biocombustibles. En enero de 2007 estableció la meta a alcanzar: en los 10 años siguientes Estados Unidos tenía que reducir en un 20% el consumo de combustibles fósiles y multiplicar por 7 la producción de biocombustibles.

La quema de millones de toneladas de alimentos en un planeta donde cada cinco segundos un niño menor de 10 años muere de hambre es, obviamente, un escándalo.

Los partidarios de los biocombustibles están tratando de desarmar los argumentos de los críticos. No niegan que no sea ético desviar alimentos para su uso como fuente de energía, pero dicen que no hay de qué preocuparse, ya que pronto habrá una segunda generación de biocombustibles que se obtendrán a partir de los residuos forestales, o de plantas como la jatrofa, que sólo crece en tierras áridas (donde no es posible cultivar alimentos). Y luego añaden que las técnicas de que ya se disponen permiten el tratamiento de los tallos de la planta de maíz, sin emplear la semilla… ¿Pero a qué coste? (La producción de biocombustibles requiere una enorme cantidad de agua y energía).

Lo de una nueva generación es una terminología, en este caso, que da lugar a engaño. La segunda generación de biocombustibles no existe, y por contra la producción de los mismos será aún más costosa. Así que en un mercado donde manda la maximización de beneficios, estos cultivos tendrán un papel marginal.

El depósito de combustible de un automóvil mediano tiene una capacidad de 50 litros. Para fabricar 50 litros de bioetanol se requieren 358 kilogramos de maíz.

En México y en Zambia el maíz es el alimento básico. Con 358 kilogramos de maíz un niño de Zambia o de México puede comer durante un año.

Amnistía Internacional resume mi punto de visto: “Biocombustibles: depósito lleno y estómagos vacíos”.

La maldición de la caña de azúcar

No sólo los biocombustibles consumen cada año cientos de millones de toneladas de alimentos como el maíz, el trigo y otros, y se lanzan a la atmósfera millones de toneladas de dióxido de carbono, sino que además se causan desastres sociales en los países donde las empresas transcontinentales que fabrican biocombustibles se hacen fuertes.

Tomemos por ejemplo el caso de Brasil.

La lucha de los trabajadores de engenho Trapiche es un ejemplo. Las vastas tierras que antaño fueron propiedad del Estado, la Terra da União, estaba dividida en parcelas agrícolas de 1 a 2 hectáreas, cultivadas por pequeños agricultores en una economía de subsistencia. Las familias vivían pobremente, pero disfrutaban de un cierto grado de bienestar y de relativa libertad.

A través de su excelentes relaciones con Brasilia, las empresas han logrado el desmantelamiento y la privatización de estas tierras. Los pequeños agricultores de frijoles y cereales que vivían aquí fueron deportados a los barrios pobres de Recife, excepto aquellos que aceptaron convertirse en cortadores de caña de azúcar. Hoy en día son trabajadores que se encuentran en situación de sobreexplotación.

En Brasil, el programa de producción de biocombustibles se considera una prioridad. Y la caña de azúcar es uno de los cultivos más rentables para la producción de bioetanol.

El programa brasileño para el incremento de la producción de bioetanol tienen un curioso nombre: Plan Pro-alcohol. Es el orgullo del Gobierno. En 2009, Brasil consumió 14 mil millones de litros de bioetanol (y biodiésel) y exportó por valor de 4 mil millones de dólares.

El sueño del Gobierno es exportar 200 mil millones de litros

El Gobierno de Brasilia quiere aumentar a 26 millones de hectáreas la superficie cultivada de caña de azúcar. En lucha contra los gigantes del bioetanol, los cortadores de caña de azúcar en la plantación de Trapiche no tienen ninguna oportunidad.

El Plan Pro-alcohol brasileño ha provocado la concentración de las tierras en unas pocas manos de indígenas y empresas transnacionales.

Esta monopolización aumenta las desigualdades y exacerba la pobreza rural ( al igual que la pobreza urbana, como resultada de la migración de las zonas rurales). Además, la exclusión de los pequeños productores amenaza la seguridad alimentaria del país, ya que son los que mediante la agricultura pueden garantizar su sustento.

En cuanto a los hogares de las zonas rurales, encabezados por la mujeres, tienen menos acceso a la tierra y sufren mayor discriminación.

En resumen, el desarrollo y producción del llamado “oro verde” es un modelo que enriquece únicamente a los dueños de las explotaciones y que empobrece a los pequeños agricultores y en O boiafrio [6] incluso se va más lejos. En realidad, se ha firmado la sentencia de muerte para las pequeñas explotaciones familiares y las medianas empresas, y por lo tanto se pone en peligro la soberanía alimentaria del país.

Pero además de los dueños de las explotaciones, el Programa Pro-alcohol produce enormes beneficios a las grandes empresas extranjeras transcontinentales, tales como Louis Dreyfus, Bunge, Noble Group, Archer Daniels Midland, y para los grupos financieros de Bill Gates y George Soros, así como los fondos soberanos de China.

En un país como Brasil, donde millones de personas están exigiendo el derecho a tener un pedazo de tierra, donde se ve amenazada la seguridad alimentaria, la apropiación de tierras por las corporaciones transnacionales y los fondos soberanos es un escándalo adicional. [7]

En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se luchó contra el Plan Pro-alcohol [8].

Incluso el Presidente Luis Inácio Lula da Silva, durante su visita al Consejo en 2007, me atacó desde lo más alto del podio.

Vanucci y Lula tenían un poderoso argumento: “¿Por qué preocuparse por el avance del cultivo de la caña de azúcar, tal y como dice el Relator Especial para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, si el Plan Pro-alcohol nada tiene que ver con la comida, la caña de azúcar no lo es? A diferencia de los norteamericanos, los brasileños no quemamos ni maíz ni trigo”. [9]

Para obtener nuevas tierras, los grandes propietarios y las Empresas Transcontinentales queman la selva. Decenas de miles de hectáreas cada año.

La destrucción es definitiva. Los suelos de la cuenca del Amazonas y de Mato Grosso [10], cubiertos de bosques primarios, sólo tienen una fina capa de humus. Incluso en el improbable caso de que las autoridades tuvieran un arrebato de lucidez, ya no se podría restablecer la Selva Amazónica, los pulmones del planeta. De acuerdo con los datos del Banco Mundial, al ritmo actual de quema de la selva, el 40% de la Selva Amazónica habrá desaparecido en 2050.

En la medida en que Brasil ha ido sustituyendo progresivamente los cultivos para la producción de alimentos por la caña de azúcar, se ha entrado en el círculo vicioso del mercado internacional de alimentos: se ven obligados a importar alimentos que ya no producen, y se aumenta la demanda mundial… que a su vez provoca un aumento de los precios.

La inseguridad alimentaria, de la que una gran parte de la población brasileña son victimas, está directamente relacionada con el Programa Pro-alcohol. Esto afecta especialmente a las zonas en las que se cultiva la caña de azúcar, ya que los alimentos de primera necesidad con casi exclusivamente importados, estando sujetos a fluctuaciones muy significativas de los precios. Muchos pequeños agricultores y trabajadores agrícolas deben comprar alimentos, ya que no tienen tierras suficientes para producir los alimentos que necesitan sus familias. Así, en 2008, los campesinos no pudieron comprar los suficientes alimentos debido a la subida repentina de los precios.

Con la finalidad de reducir costes, los productores de biocombustibles explotan a los trabajadores migrantes, según el modelo de agricultura ultra-liberal capitalista. No sólo se pagan bajos salarios, sino que los horarios son inhumanos, no hay infraestructuras de apoyo y las condiciones de trabajo rayan en la esclavitud.

Postdata: El infierno de Gujarat

Las condiciones de esclavitud de los cortadores de caña de azúcar no son exclusivas de Brasil. Miles de migrantes de otros países están siendo explotados de la misma manera.

En la plantación de la Fábrica de Azúcar Bardoli, situada en Surat, Guajarat, India, la mayoría de los hombres que trabajan pertenecen a los pueblos indígenas de los adivasi, famosos por su dominio del arte de la cestería y la fabricación de muebles de caña.

Las condiciones de vida en la plantación son terribles: comida infestada de gusanos, agua potable en estado deficiente, falta de madera para cocinar los alimentos. Los adivasi y sus familias viven en chabolas en unas condiciones deplorables.

¿Denunciarlo en los tribunales?

Los adivasi tienen mucho miedo al Mukadam, el agente de contratación de la explotación. Tal es la magnitud de desempleo en Guajarat que a la menor protesta el cortador de caña crítica es sustituido por otro más dócil.

Recolonización

Durante la XVI sesión del Consejo de Derechos Humanos de marzo de 2011, Vía Campesina, junto con otras organizaciones no gubernamentales, FIAN y CETIM, organización un evento paralelo: una consulta oficiosa sobre la protección de los agricultores (derecho a la tierra, semillas, agua, etc).

El Embajador de Sudáfrica encargado de los derechos humanos, el obstinado Pizo Moved, dijo en esa ocasión: “Primero se llevaron a los hombres, luego nos quitaron la tierra. Estamos viendo la era de la recolonización de África”.

En realidad la maldición del oro verde se extiende por Asia, América Latina y África.

En casi todas las partes,, pero especialmente en Asia y América Latina, el acaparamiento de tierras por parte de las empresas transcontinentales va acompañada de violencia.

La selva de África Central es la segunda más grande del mundo después de la del Amazonas y es un importante sumidero de carbono [11] del mundo. Hay que comprender que muchas comunidades dependen de ella, su biodiversidad es enorme y es sustento mediante la caza y la recolección. Estas comunidades están en peligro de desaparición.

Conclusión

Tenemos que actuar rápidamente frente al intento de control de los nuevos amos del mundo, hacer frente al neoliberalismo insensible y codicioso [12]. Tenemos que abrir los ojos y tener las mentes abiertas frente a estos depredadores que acaparan el mundo y nos convierten en sus rehenes, en un intento absurdo de aumentar su riqueza y la dominación del planeta. Debemos unirnos y trabajar sin descanso, sin perder la esperanza, sin perder el objetivo de salvar la Tierra. No hay que dejarse engañar por el ensordecedor gritería de las máquinas de propaganda. Debemos mantenernos firmes y juntos. Es la única manera de poder salir de este infierno.

Notas:

[1] Jean Ziegler, a former professor of sociology at the University of Geneva and the Sorbonne, Paris, is member of the UN Human Rights Council’s Advisory Committee with an expertise on economic, social and cultural rights. For the period 2000-2008, Jean Ziegler was the UN Special Rapporteur on the Right to Food. In March 2008, Jean Ziegler was elected Member of the UN Human Rights Council’s Advisory Committee. One year later, the Human Rights Council decided, by acclamation, to re-elect Jean Ziegler as a member of the Advisory Committee, a post he will now hold until 2012. In August 2009, the members of the Advisory Committee elected Jean Ziegler as Vice-President of the forum.

[2] DESTRUCTION MASSIVE – GÉOPOLITIQUE DE LA FAIM, Jean Ziegler – ÉDITIONS DU SEUIL published on October 13, 2011

[3] 248 million in South Asia are in the same situation, 398 million in East Asia, 180 million in South Asia and the East Pacific, 92 million in Latin America and the Caribbean, and 67 million in Arab countries.

[4] Only 8 million barrels are produced from Texas, the Gulf of Mexico (offshore) and Alaska.

[5] Engenho is a colonial-era Portuguese term for a sugar mill and the associated facilities. The word engenho usually only referred to the mill, but it could also describe the area as a whole including land, a mill, the people who farmed it.

[6] Landless workers (boia = ox ; frio= cold) He’ll be working like an ox and he’ll be eating cold food

[7] A sovereign wealth fund (SWF) is a state-owned investment fund composed of financial assets such as stocks, bonds, property, precious metals or other financial instruments. Sovereign wealth funds invest globally.

[8] Sitting in front of me was the government minister Paulo Vanucci, a friend, a former guerrilla of the VAR-Palmarès (Vanguardia Armada Revolucionaria) and hero of the resistance against the dictatorship. He was sincerely sorry.

[9] This argument is not valid, since the agricultural frontier in Brazil moves continuously: the sugar cane moves toward the interior of the continental shelf and the cattle which for centuries have been grazing there, migrates to the west and the north.

[10] Mato Grosso is a state in the center-west of Brazil, bordering on Bolivia and Paraguay.

[11] A carbon sink is anything that absorbs more carbon that it releases, whilst a carbon source is anything that releases more carbon than it absorbs.

[12] See ‘Les Nouveaux maîtres du monde et ceux qui leur résistent’ de Jean Ziegler (Editions Fayards), 2005

http://axisoflogic.com/artman/publish/Article_64191.shtml

 

 

 

La nueva política de escasez de alimentos

Por la Dra. Mae-Wan Ho, 14 de junio de 2011
ISIS (Instituto de Ciencia y Sociedad)

El veterano observador del mundo Lester Brown realiza una advertencia sobre la propagación de los disturbios políticos, los conflictos y la profundización de las diferencias entre ricos y pobres y de como los precios de los alimentos aumentan, mientras que la oferta disminuye siendo creciente la demanda, sin apuntar ninguna solución viable a este problema.

Aumento de los precios de los alimentos e inestabilidad política

El aumento de los precios de los alimentos fue uno de los principales desencadenantes de los disturbios que se han producido en el norte de África y Oriente Medio, que se iniciaron en Túnez en diciembre de 2010. La inestabilidad política también se ha extendido a Argelia, Egipto, Jordania, Libia, Siria, Yemen, y después por Burkina Faso, Níger, Nigeria, Camerún, Uganda y otros (1-4). También se habla de inestabilidad en América Latina (5) y de Gran Bretaña, sobre todo si los precios de los alimentos siguen aumentando (6). El Índice de Precios de los alimentos de las Naciones Unidas ronda los 231 puntos desde principios de 2011, alcanzando un máximo histórico de 238 puntos en febrero. El promedio de mayo es de 232 puntos, un 37% más alto que hace un año (7).

Richard Ferguson, jefe de la sección de Agricultura de Renaissance Capital, un banco de inversión especializado en mercados emergentes, dijo en el periódico The Guardian que es probable que los problemas se extiendan. “Los precios de los alimentos es algo fundamentales es la creciente inestabilidad. Si se tiene 25 años de edad, sin ingresos, viviendo en un ambiente político de represión, va a sentirse realmente indignado por el aumento del precio de los alimentos en la forma en la que lo está haciendo”. Está actuando como un catalizador de la inestabilidad política, a lo que se añade la ausencia de Democracia.

La escasez es la nueva norma

La alimentación se ha convertido de repente en el hilo conductor de la política mundial (8), dice Lester Brown, que también predice que las crisis van a ser cada vez más comunes. “La escasez es la nueva norma”.

Históricamente, el aumento de los precios de los alimentos se han debido a condiciones meteorológicas adversas, tales como escasez de monzones, sequías, olas de calor, etc, pero hoy en día se debe a un creciente aumento en la demanda y una disminución en los suministros. Con una población en rápida expansión que exige mayor cantidad de alimentos, los cultivos sucumben a las altas temperaturas y los acuíferos se agotan, haciendo muy difícil aumentar la producción. Por otra parte, el mundo está perdiendo su capacidad para suavizar los periodos de escasez. Estados Unidos, el mayor productor mundial de grano, fue capaz de suplir la escasez con sus excedentes de grano en el pasado, o de aumentar la producción con el cultivo de las tierras abandonadas. “Ahora no podemos hacer eso, el colchón de seguridad ha desaparecido”.

Es por esta razón que la crisis alimentaria de 2011 es real, dice Brown, lo que puede ocasionar más disturbios por los alimentos y nuevas revoluciones políticas. Túnez, Egipto y Libia no serán las últimas, sino el principio de otras muchas.

Brown no menciona la especulación que se está produciendo sobre los productos básicos agrícolas en los mercados financieros mundiales, que no sólo hacen subir los precios, sino que la volatilidad aumenta, lo que hace mucho más difícil para agricultores y consumidores hacer frente a esta situación ( ver Financiación del hambre en el mundo, SiS 46). Olivier de Shutter, ponente especial de las Naciones Unidos sobre el derecho a la alimentación, se ha referido a la crisis de 2007-2008 como “crisis de los precios” , no una “crisis de los alimentos”, provocada por la especulación, no vinculada a una producción insuficiente, al menos por ahora, como dice Brown.

La magnitud del problema es enorme (8). Por un lado la demanda, ya que los agricultores tienen que alimentar a 80 millones de personas más cada año, casi todas de los países en desarrollo. La población mundial se ha duplicado desde 1970, y se va camino de los 9 mil millones de habitantes hacia el 2050. Al mismo tiempo, las clases medias han crecido en China y otros países, aumentando mucho el consumo de alimentos, sobre todo de carne, leche y huevos, lo que hace que se requiera de más productos agrícolas primarios. Para agravar el problema, Estados Unidos está convirtiendo gran cantidad de grano en biocombustible. En 2010, se cosecharon alrededor de 400 millones de tonelada de cereales, de las cuales 126 millones de toneladas se usaron para producir etanol ( 16 millones de toneladas en el año 2000).

El calentamiento global está comprometiendo la productividad. Los controles que se han llevado a cabo directamente en el campo, han demostrado que el aumento de la temperatura durante la noche de 1ºC en la temporada de crecimiento redujo el rendimiento en un 10% (10). Al mismo tiempo, las capas freáticas están disminuyendo, sobre todo en los países durante vive más de la mitad de la población mundial (8). Los árabes de Oriente Medio son los primeros que han alcanzado su máxima producción de cereales, comenzando a declinar debido a la escasez de agua. También ha disminuido en Siria e Irak, y pronto disminuirá en Yemen. Pero las necesidades mayores de alimentos se encuentran en China y la India.

En la India, los agricultores han perforado unos 20 millones de pozos de riego, y según informes del Banco Mundial, 175 millones de hindúes están siendo alimentados con granos que se producen por un exceso de extracción. En China, las extracciones se concentran en la llanura del Norte, que produce la mitad del trigo de China y un tercio del maíz. Se estima que unos 130 millones de chinos están alimentados por un exceso en la extracción de agua.

Las imágenes obtenidas por satélite muestran dos nuevas regiones que se desertizan, una que se extiende por el norte y el oeste de China y el oeste de Mongolia; la otra, por el África Central. Cada año, unos 1400 kilómetros cuadrados de tierra del Norte de China se convierten en un desierto. En Mongolia y Lesotho, las cosechas de cereales se han reducido a la mitad durante las últimas décadas. Corea del Norte y Haití también están sufriendo grandes pérdidas de suelo, y ambos países se enfrentan a una hambruna si no reciben la ayuda alimentaria internacional.

Los rendimientos de los cultivos de arroz en Japón no han aumentado en los últimos 16 años. En China, los rendimientos parecen estabilizarse. Mientras tanto, los rendimientos de los cultivos de trigo se han estabilizado en Gran Bretaña, Francia y Alemania, los tres mayores productores de trigo de Europa Occidental.

Mientras escribo esto, el Reino Unido está experimentando la peor sequía desde 1990, y los agricultores el Gobierno están negociando sobre este asunto (11). Los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más comunes a medida que se calienta el planeta.

Una lucha mundial entre la oferta y la posesión de la tierra

Durante la crisis alimentaria de 2007-2008, muchos países exportadores trataron de controlar el aumento de los precios internos de los alimentos mediante la restricción de las exportaciones, entre ellos Rusia y Argentina, los dos principales exportadores de trigo. Vietnam, el segundo mayor exportador mundial de arroz, prohibió la exportaciones por completo durante varios meses en el año 2008. Se produjo el pánico entre los países importadores, y varios de ellos trataron de llegar a acuerdos de larga duración de suministro de cereales con los países exportadores. Argentina negoció un acuerdo con una duración de tres años con Vietnam, por una cantidad de 1,5 millones de toneladas de arroz por año. Yemen trató de suscribir un acuerdo similar con Australia, pero tal acuerdo fracasó.

Algunos de los países más ricos, liderados por Arabia Saudí, Corea del Sur y China, comenzaron a comprar o arrendar tierras en otros países para cultivar cereales para su propia suministro ( ver también “Land Rush”, cómo se intensifica ante la amenaza a la seguridad alimentaria, SiS 46). La mayoría de las adquisiciones se han hecho en África, donde algunos Gobiernos las arriendan por menos de 1 libra por acre al año, principalmente en Etiopía y Sudán, donde millones de personas ya han tenido que mantenerse mediante el programa de alimentos de las Naciones Unidas.

A finales de 2009, se habían negociado cientos de ofertas de adquisición de tierras, alguna de ellas de más de un millón de hectáreas. Un análisis del Banco Mundial en 2010 indicaba que había unos 140 millones de hectáreas involucradas, lo que hace una superficie mayor que las tierras dedicadas al cultivo combinado de maíz y trigo en Estados Unidos. Las adquisiciones también suelen incluir los derechos sobre el agua, así que la adquisición de tierras también afecta a todos los países situados aguas abajo. El agua que se extrae de la cuenca alta del río Nilo para regar los cultivos en Etiopía o Sudán, por ejemplo, es agua que ya no llega a Egipto.

La posibilidad de un conflicto es alto. Mantenido en secreto, las ofertas de tierras en la mayoría de los casos hacen referencia a las tierras utilizadas por los pobladores, y han sido vendidas o arrendadas. Y como normalmente no existe ningún título formal de propiedad de la tierra en muchos países en desarrollo, los agricultores con pocos recursos han perdido sus tierras.

La hostilidad local hacia la posesión de las tierras es la regla, no la excepción (8). En 2007, los precios de los alimentos comenzaron a subir, y en ese momento China firmó un acuerdo con Filipinas para arrendar 2,5 millones de acres de tierras de cultivo para la obtención de alimentos, que luego serían enviados a China. Una vez que se conoció este hecho, se produjeron protestas públicas de los campesinos filipinos en Manila, obligando a que se suspendiera el acuerdo. Algo similar ha ocurrido en Madagascar, donde una empresa de Corea del Sur, Daewoo Logistics, ha producido una tormenta política contra el Gobierno y se le ha obligado a romper el acuerdo.

La posesión de la tierra no es la solución

La adquisición de tierras se calcula que representa en Estados Unidos unos 50 mil millones de dólares. Pero no es una solución a la crisis alimentaria. Requeriría de muchos años el aumentar la producción de forma considerable. Una infraestructura pública para la agricultura moderna orientada hacia el mercado aún no existe en la mayor parte de África. En algunos países se precisaría de varios años para construir las carreteras y los puertos necesarios para traer, por ejemplo, los fertilizantes agrícolas y luego exportar los productos obtenidos. El análisis del Banco Mundial indica que sólo el 37% de los proyectos están relacionados con los cultivos alimentarios. La mayor parte de los terrenos son comprados para producir biocarburantes y otros cultivos industriales.
Incluso si algunos de estos proyectos lograse aumentar con el tiempo la productividad de la tierra, es muy probable que contribuyese muy poco a la economía del país, sobre todo si casi toda la maquinaria agrícola, los fertilizantes, los pesticidas y las semillas se traen de fuera y los productos obtenidos se envían fuera del país. “Hasta ahora, la apropiación de tierras ha contribuido más a la producción de disturbios que al aumento de la producción de alimentos”.

Profundizando la brecha entre ricos y pobres
La brecha entre países ricos y pobres podría crecer aún más, y pronto. Brown así lo predice (8).

Crece la diferencia entre los países ricos y pobres

En enero de 2011, Corea del Sur, que importa el 70% de su consumo de grano, anunció la creación de una nueva entidad público-privada responsable de la adquisición de grano. Con una oficina inicialmente situada en Chicago, su plan consiste en pasar por alto a las grandes empresas de comercio internacional y comprar el grano directamente a los agricultores de Estados Unidos. Así fue cómo los coreanos adquirieron sus propios silos, firmando contratos de varios años con los agricultores para la entrega del grano, comprometiéndose al pago de un precio fijo. China, Japón y Arabia Saudí, y otros importadores podrían firman acuerdo con países exportadores, tales como Canadá, Australia y Argentina. Los 1400 millones de chinos, que cada vez consumen más, comenzarán a competir con los consumidores de Estados Unidos por las cosechas de cereales de Estados Unidos, por lo que “una comida barata, visto por muchos como un derecho de nacimiento en Norteamérica, podría estar llegando a su fin”.

Los países de bajos ingresos, donde se adquieren las tierras, o donde se importan cereales, es probable que cada vez tengan una situación más deteriorada.

No se está haciendo ningún esfuerzo para asegurar el suministro de alimentos
No hay ningún esfuerzo organizado para garantizar el suministro de alimentos en el mundo. De hecho, la mayoría de las negociaciones internacionales sobre el comercio agrícola se centraban hasta hace poco en el acceso a los mercados, con una necesidad urgente para que Estados Unidos, Canadá, Australia y Argentina abran sus mercados agrícolas, altamente protegidos. Pero en la primera década del siglo actual, el acceso a los alimentos se ha convertido en una cuestión de primer orden. El Programa Mundial de Alimentos ya ha proporcionado ayuda alimentaria a 70 países, con un presupuesto anual de 4 mil millones de dólares, lo que es insuficiente, y además existe muy poca coordinación internacional. Y además se dirige a aliviar los síntomas y no la causa de la escasez de alimentos.

“Estamos muy cerca de que se produzca una gran crisis del sistema alimentario, podría llegar en cualquier momento”, dice Brown. “Consideremos, por ejemplo, ¿ qué habría pasado si la ola de calor de 2010 que se centró en Moscú se hubiera dado en Chicago? En números redondos, si una caída en la producción del 40% en Rusia suponga unos 100 millones de toneladas en pérdidas, un 40% de la producción de Estados Unidos habría supuesto unas pérdidas de 150 millones de toneladas. (…) Esta producción habría sido la más baja de la historia,…”.

“La cuestión ahora es si el mundo puede ir más allá de centrarse en los síntomas de deterioro de la situación alimentaria y atacar las causas subyacentes. Si no podemos producir mayores rendimientos con menos agua y conservar las fertilidad de los suelos, muchas zonas agrícolas dejarán de ser viables. Y esto va mucho más allá que un mero problema de los agricultores. Si no se consigue estabilizar el clima, no se va a poder controlar el precio de los alimentos. Si no podemos controlar el crecimiento de la población, el número de hambrientos es casi seguro que continúe aumentando. Es tiempo de actuar ahora, antes de que la crisis alimentaria de 2011 se convierta en una nueva normalidad”.

Las recomendaciones de Brown son decepcionantes, falla de nuevo en no recomendar un cambio total a la agricultura ecológica, que, de acuerdo con el consenso científico, es capaz de hacer frente a la mayoría, si no a todas, de las causas subyacentes del deterioro de la productividad, así como la conservación del suelo y los recursos naturales, el agua, y detener el cambio climático [ ver (13,14)

El futuro de los alimentos: la agricultura sostenible. Combustibles fósiles, ISIS/ Una agricultura sostenible se necesita con urgencia. SiS 50]. Mejor aún, la agricultura agroecológica se puede combinar fácilmente con los recursos locales, incluso en una red de generación mediante energías renovables [(14). Energía verde, 100% renovable para el año 2050. Isis /publicación TWN], que puede servir para las empresas locales, estimulando sus economías y creando muchas oportunidades de empleo.

Una versión completa de este artículo se publica en el sitio web de ISIS y está disponible para su descarga aquí ( en inglés) .

http://foodfreedom.wordpress.com/2011/06/14/the-new-politics-of-food-scarcity/#more-8816

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Conferencia de François Houtart sobre los Agrocombustibles

Conferencia sobre los Agrocombustibles de François Houtart, impartida en A Fera da Terra, Bissau, diciembre 2009.

Parte 1: Crisis financiera y climática

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=Mbfx2QS_RqE]

Parte 2: Efectos ambientales

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=honK8HMbZXM]

Parte 3: Efectos sociales y económicos

http://www.dailymotion.com/embed/video/xbqp5x
Agrocombustibles: efectos sociales F… por SODEPAZ

Parte 4: Alternativas

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=HDIYzSlhTaQ]