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El Gobierno quiere subir el salario mínimo un 20% en 3 años, olvidando que en realidad no existe el salario mínimo

Estos días puede que hayáis oído la noticia de que el gobierno, porque es más güeno que Obi Wan recién acostao, subirá el salario mínimo un 4% en el 2018 y quiere subirlo otro 16% hasta el 2020. Pero claro, si el salario mínimo actual son 707,60 euros, ¿cómo es que tu primo de Navalcarnero sólo cobra 400 euros? Pues por la sencilla razón de que eso a lo que llaman salario mínimo no es el salario mínimo, nos ha jodido. ¿Ah, no? A ver de qué te extrañas viviendo en Españistán, la tierra en la que los contratos fijos no son fijos, en la que los planes de pensiones no son pensiones, y además los prejubilados no están jubilados, por citar sólo un ejemplo.

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Cornelius Castoriadis: "Autogestión y Jerarquía"

Texto escrito en colaboración con Daniel Mothe

y publicado en Aujourd’hui, n°8, julio – agosto 1974,

reimpreso en « Le contenu du socialisme », UGE 10/18, 1979

Vivimos en una sociedad organizada jerárquicamente, ya sea en el trabajo, la producción, la empresa o la administración, o en educación e investigación científica. La jerarquía no es un invento de la sociedad moderna. Sus orígenes han recorrido un largo camino, aunque no siempre ha existido, y es que ha habido sociedades no jerárquicas que funcionaban muy bien. Pero en el sistema jerárquico (o, lo que es aproximadamente equivalente al sistema moderno burocrático) se ha vuelto casi universal. Tan pronto como haya una actividad colectiva, se organiza según el principio jerárquico, y la jerarquía de mando y poder coinciden cada vez más con la jerarquía de salarios e ingresos. De modo que la gente difícilmente puede imaginar que podría ser de otra manera,y que ellos mismos podrían ser algo no definido por su lugar en la pirámide jerárquica.

Los defensores del sistema actual están tratando de justificarlo como el único «lógico»,»racional»,»económico». Ya hemos intentado demostrar que estos «argumentos» son inútiles y no justifican nada, que son falsos, considerados por separado y contradictorios cuando se consideran juntos. Tendremos la oportunidad de volver sobre este tema más adelante. Pero también se nos presenta el sistema actual como el único posible, supuestamente impuesto por las necesidades de la producción moderna, por la complejidad de la vida social, la complejidad de la producción social, la envergadura alcanzada por todas las actividades, etc. Intentaremos demostrar que no es así y que la existencia de una jerarquía es radicalmente incompatible con la autogestión.

Autogestión y jerarquía de mando

Decisión colectiva y problema de representación

¿Qué significa socialmente el sistema jerárquico? Que un grupo de personas dirige la empresa y otros simplemente ejecutan sus decisiones; también, este es el grupo que recibe los ingresos más altos, se beneficia de la producción y el trabajo de la empresa mucho más que otros. En resumen, esa sociedad está dividida en una capa que tiene el poder de tomar decisiones y dispone de privilegios, y el resto está desposeído de ellos. La jerarquía o la burocratización de todas las actividades sociales es hoy en día la forma cada vez más extendida de la división de la sociedad. Como tal, es tanto un resultado como una causa del conflicto que desgarra a la sociedad.

Si este es el caso, es ridículo preguntarse: ¿La autogestión, el funcionamiento y la existencia de un sistema social autodirigido es compatible con el mantenimiento de la jerarquía? Es como preguntarse si la abolición del actual sistema penitenciario es compatible con el mantenimiento de guardias de prisiones, supervisores y superintendentes de prisión. Pero como sabemos, lo que huelga decir es mejor decirlo. Especialmente desde que, durante milenios, hemos estado metiendo en la cabeza de las personas desde su más tierna infancia la idea de que es «natural» que algunos de ellos manden y otros obedezcan, unos son superfluos y de los otros no hay suficientes.

Queremos una sociedad autogestionada. ¿Qué quiere decir eso? Una sociedad que se gestiona, es decir, se dirige a sí misma. Pero hay que ser más preciso. Una sociedad autogestionada es una sociedad donde todas las decisiones son tomadas por la comunidad a la que concierne el objeto de esas decisiones. Es decir, un sistema en el que aquellos que desempeñan una actividad deciden colectivamente qué necesitan hacer y cómo quieren hacerlo, con los únicos límites que establecen la coexistencia con otras colectividades. Por ejemplo, las decisiones que afectan a los trabajadores en un taller deben ser tomadas por los trabajadores de ese taller; aquellas que conciernen a varios talleres al mismo tiempo, por el conjunto de todos los trabajadores a los que les concierne, o por los delegados elegidos y revocables; y si concierne a toda la empresa, por por todo el personal de la empresa; los relativos a un barrio, por los habitantes del barrio; y los que conciernen a toda la sociedad, por todas las mujeres y hombres que viven allí.

Pero, ¿qué significa decidir?

Decidir, es decidir por uno mismo. No es dejar la decisión a «personas competentes», sujetas a un vago «control». Tampoco se trata de elegir a aquellos que van a decidir. No se trata de lo que hacen los franceses una vez cada cinco años, a esos que después aprobarán las leyes. No se trata de elegir a aquellos que decidirán la política del país durante los próximos siete años. No se trata de que después el poder quede enajenado en manos de los «representantes», que por este motivo no pueden ser sus representantes. Efectivamente, la designación de representantes y delegados, por las diferentes colectividades, como la existencia de comités o consejos formados por tales delegados, será, en muchos de los casos, indispensable. Pero no será compatible con la autogestión si estos delegados no representan verdaderamente a la comunidad de donde emanan, y esto implica que permanecen sujetos a su poder. Esto significa, a su vez, que no solamente los elige, sino que también puede revocarlos cuando lo considere necesario.

Así que se puede decir que hay una jerarquía de mando formada por «personas competentes» y, en principio, inamovibles por un período de tiempo determinado (y que como la experiencia lo demuestra, se vuelven prácticamente inamovible para siempre), esto significa que no hay ni autogestión ni siquiera «gestión democrática». Esto equivale a decir que la comunidad está dirigida por personas cuya gestión de los asuntos comunes se ha convertido ahora en un asunto de interés y que, de hecho o de derecho, están más allá del poder de la comunidad.

Toma colectiva de decisiones, formación e información

Por otra parte, decidir es tomar una decisión con conocimiento de causa. Ya no es la comunidad la que decide, aunque se vote formalmente, si solamente alguno o algunos son los que disponen de la información y definen los criterios bajo los cuales se toma una decisión.

Esto significa que aquellos que deciden deben disponer de toda la información pertinente y estar a su disposición. Pero, también, que puedan definir ellos mismos sus criterios a partir de los cuales pueden decidir. Y para hacer esto, deben tener cada vez una formación más amplia. Sin embargo, una jerarquía de mando implica que aquellos que deciden tienen -o más bien pretenden tener- un monopolio de la información y formación, y en todo caso, tienen acceso privilegiado a ella. La jerarquía se basa en este hecho, y tiende constantemente a reproducirlo. Porque en una organización jerárquica, toda la información surge de la parte superior y no descienden de ella, ni circula (en realidad, circula, pero contra las reglas de la organización jerárquica). También todas las decisiones se toman de arriba hacia abajo, por aquellos que no tienen que ejecutarlas. Es más o menos lo mismo que decir que hay una jerarquía de mando, y decir que estas dos circulaciones van cada una en una sola dirección: en lo más alto se recoge y absorbe toda la información que se presenta, y sólo se redistribuye a los miembros en el mínimo estrictamente necesario para la ejecución de las órdenes que solamente emanan de él. En tal situación, es absurdo pensar que podría haber autogestión, o incluso «gestión democrática».

¿Cómo podemos decidir si no tenemos la información necesaria para tomar las decisiones correctas? ¿Y cómo podemos aprender a decidir si siempre no han reducido a ejecutar lo que otros han decidido? Tan pronto como se establece una jerarquía de mando, la comunidad se vuelve opaca para ella misma, y se produce un enorme despilfarro. Se vuelve opaca, porque la información está retenida en la parte superior. Un despilfarro porque los trabajadores desinformados o mal informados no tienen acceso a la información y no saben lo que deberían saber para llevar a cabo su labor, y sobre todo porque las capacidades colectivas para dirigirse, como también la inventiva e iniciativa, formalmente reservadas a la cadena de mando, están obstaculizadas e inhibidas a todos los niveles.

Por lo tanto, querer autogestión – o incluso «gestión democrática», si la palabra democracia no se utiliza con fines puramente decorativos, y querer mantener una jerarquía de mando es una contradicción en sus términos. Sería mucho más coherente formalmente, decir, como hacen los partidarios del sistema actual: la jerarquía de mando es indispensable, así que no puede haber ninguna sociedad autogestionada.

Pero eso no es cierto. Al examinar las funciones de la jerarquía, es decir, para qué se utiliza, podemos ver que, en su mayor parte, sólo tienen sentido y existen de acuerdo con el sistema social actual, y que otras, aquellas que conservarían el sentido y la utilidad en un sistema social autogestionado, podrían fácilmente ser colectivizadas. No podemos discutir, dentro de los límites de este texto, el alcance íntegro de la cuestión. Intentaremos esclarecer algunos aspectos importantes de esto, refiriéndonos principalmente a la organización de la empresa y a la producción.

Una de las funciones más importantes de la jerarquía estriba en organizar la coacción. Así las cosas, y por ejemplo, en el trabajo, sea en talleres o en oficinas, una parte fundamental de la “actividad” del aparato jerárquico, desde los jefes de equipo hasta la propia dirección, consiste en vigilar, en controlar, en sancionar, en imponer de forma directa o indirecta la “disciplina” y la ejecución con arreglo a las órdenes recibidas. ¿Y por qué hace falta organizar la coacción? ¿Por qué es preciso que exista esta última? La razón parece sencilla: los trabajadores no suelen mostrar un gran entusiasmo a la hora de hacer lo que la dirección quiere que hagan. Y es que ni el trabajo ni lo que producen les pertenecen, porque se sienten alienados y explotados, y porque en modo alguno han decidido lo que deben hacer, cómo hacerlo y el destino que habrá que darse a lo producido. Existe, en suma, un conflicto permanente entre quienes trabajan y entre quienes dirigen el trabajo ajeno y le sacan provecho. Así las cosas, debe haber jerarquía para organizar la coacción, de la misma forma que debe existir coacción por cuanto hay división y conflicto, esto es, porque hay jerarquía (*).

De manera más general, es común que la jerarquía se nos presente como un instrumento que permite regular los conflictos. De esta forma se oculta que la jerarquía es en sí misma el origen de un conflicto permanente. Porque mientras exista un sistema jerárquico se revelará siempre un conflicto radical entre el estrato dirigente y privilegiado, por un lado, y el resto de categorías, condenadas a meras tareas de ejecución (*).

Dicen que si no hay coacción, no habrá disciplina, todo el mundo haría lo que le diese la gana, y sería un caos. Pero aquí se presenta otra vez un sofismo. La pregunta no es si es necesaria o no la disciplina, sino qué disciplina, decidida por quién, controlada por quién, en qué forma y con qué propósito. Los propósitos a los que sirve la disciplina son ajenos a las necesidades y deseos de aquellos que deben alcanzarlos, pero las decisiones que les concierne en relación a esos fines y las forma de la disciplina son externas, y más apremiante es su cumplimiento.

Una colectividad autogestionada no es en modo alguno una colectividad sin disciplina: es, antes bien, una colectividad que decide por sí misma su disciplina y que, llegado el caso, determina las sanciones contra quienes la vulneran. En lo que atañe al trabajo, la cuestión correspondiente no puede discutirse en serio si se concibe la empresa autogestionada como algo completamente igual a las empresas hoy existentes, con la sola modificación que nace de la desaparición de la estructura jerárquica. En las empresas de hoy se impone a las personas un trabajo que les resulta ajeno y en relación con el cual nada tienen que decir. Lo que sorprende en este terreno no es que muestren su oposición, sino, antes bien, que no la hagan valer con mayor frecuencia (*). Uno sólo puede creer por un momento que su actitud hacia la relación laboral no seguiría siendo la misma cuando su relación con su trabajo se transforme y se conviertan en los dueños. Por otra parte, incluso en los negocios contemporáneos, no hay una sola disciplina, sino dos. Hay disciplina que se ejerce a través de la coerción y las sanciones económicas u otras formas que el aparato jerárquico trate de imponer. Y hay una disciplina, mucho menos evidente pero no menos fuerte, que emerge dentro de los grupos de trabajo de un equipo o taller, y que, por ejemplo, que aquellos que se extralimitan y aquellos que no hacen lo suficiente, no son tolerados. Los grupos humanos nunca han sido y nunca serán unos conglomerados caóticos de individuos impulsados únicamente por el egoísmo y la lucha de unos contra otros, como los ideólogos del Capitalismo querrían y la burocracia, que representa nada más que a sus propios intereses. En los grupos, y en particular aquellos que están comprometidos en una tarea común permanente, se plantean siempre estándares de comportamiento y presión colectiva para mantenerlos.

Autogestión, competencia y toma de decisiones

Volvamos ahora a la otra función esencial de la jerarquía, que es independiente de la estructura social contemporánea: las funciones de decisión y de gestión. La pregunta es la siguiente ¿Por qué las colectividades afectadas no pueden llevar a cabo esta tarea ellos mismos, gestionarse y decidir por sí mismos para ellos mismos? ¿Por qué tiene que haber un grupo especial de personas, organizadas en un aparato separado, que son las que deciden y dirigen? A este respecto, los defensores del sistema actual ofrecen dos tipos de respuestas. Una se basa en la invocación del «conocimiento» y de la «competencia»: significa que aquellos que saben o son competentes, deciden. Afirman, en palabras más o menos encubiertas, que es necesario de todos modos que algunas personas decidan, porque de lo contrario sería el caos, en otras palabras, porque la colectividad sería incapaz de dirigirse a sí misma.

Nadie discute la importancia del conocimiento y la competencia y, sobre todo, el hecho de que hoy en día algunos conocimientos y competencias están reservados a una minoría. Pero de nuevo se recurre a estas apreciaciones sólo para ocultar falacias. No son los que tienen más conocimientos y aptitudes en general los que lideran el sistema actual. Los que dirigen son los que se han mostrado capaces de ascender en el aparato jerárquico, o los que, en función de su entorno familiar y social, han seguido la senda correcta desde el principio, después de haber obtenido algunos diplomas. En ambos casos, la «competencia» requerida para mantenerse o elevarse en el aparato jerárquico se refiere mucho más a la capacidad de defenderse y superar en la competencia frente a otros, camarillas y clanes dentro del aparato jerárquico-burocrático, como la capacidad de dirigir el trabajo colectivo. En segundo lugar, no es porque alguien o unos pocos posean conocimientos o aptitudes técnicas o científicas sea la mejor manera confiarles la gestión de un conjunto de actividades. Usted puede ser un ingeniero excelente en su especialidad, pero no puede «administrar» todo el departamento de una fábrica. Basta con observar lo que está ocurriendo a este respecto. Los técnicos y especialistas están generalmente confinados a su campo particular. Los «líderes» se rodean de unos pocos asesores técnicos, recogen sus opiniones sobre las decisiones a tomar (opiniones que a menudo difieren entre ellos) y finalmente «deciden». Esto demuestra claramente lo absurdo del argumento. Si el «oficial» decidiese en base a su «saber» y «competencia», debería ser conocedor y competente en todo, ya sea directamente o para decidir cuál de las opiniones divergentes de los especialistas es mejor. Esto es obviamente imposible, y los líderes deciden arbitrariamente sobre la base de su «juicio». Sin embargo, este «juicio» de una sola persona no tiene ninguna razón para ser más que eso. Más valdría que el juicio se formase en una comunidad autogestionada, basándose en una experiencia real infinitamente mayor que la de un solo individuo.

Autogestión, especialización y racionalidad

El conocimiento y la competencia son, por definición, especializados, y cada día más. Fuera de su campo especial, el técnico o especialista no es más capaz de tomar una buena decisión que cualquier otra persona. Incluso dentro de su dominio particular, su punto de vista es inevitablemente limitado. Por un lado, ignora otras áreas, que necesariamente interactúan con las suyas y, naturalmente, tiende a descuidarlas. Así pues, tanto en las empresas como en las administraciones actuales, la cuestión de la coordinación «horizontal» de los servicios de gestión es una pesadilla perpetua. Se cuenta con una larga trayectoria en el establecimiento de especialistas en coordinación para coordinar las actividades de los especialistas en gestión – que no pueden dirigirse por sí mismos. Por otra parte, y sobre todo, los especialistas colocados en el aparato de gestión están así separados del propio proceso productivo, de lo que está ocurriendo, de las condiciones en las que los trabajadores tienen que realizar su trabajo. La mayor parte del tiempo, las decisiones tomadas por las oficinas tras unos cálculos minuciosos, perfectos sobre el papel, resultan inaplicables tal como son, porque no han tenido suficientemente en cuenta las condiciones reales en las que deberán aplicarse. Sin embargo, estas condiciones reales, por definición, sólo las conoce la colectividad obrera. Todo el mundo sabe que este hecho es, en las empresas contemporáneas, fuente de conflictos perpetuos e inmensos despilfarros.

Por otra parte, los conocimientos y las habilidades pueden ser utilizados racionalmente si quienes los poseen los reintegran a la colectividad de productores, si se convierten en parte de las decisiones que esta colectividad tiene que tomar. La autogestión requiere de la cooperación entre aquellos con conocimientos o habilidades especiales y aquellos que realizan un trabajo productivo en sentido estricto. Es totalmente incompatible con una separación de estas dos categorías. Sólo si se lleva a cabo esta cooperación será posible aprovechar plenamente estos conocimientos y competencias, mientras que hoy en día sólo se utilizan para un pequeño número de proyectos. Esto se debe a que los que las poseen están confinados en tareas limitadas, limitadas por la división del trabajo dentro del aparato de gestión. Por encima de todo, sólo esta cooperación puede garantizar que el conocimiento y la competencia se pongan al servicio de la comunidad, y no para fines particulares.

¿Podría tener lugar tal cooperación sin conflictos entre los «especialistas» y el resto de trabajadores? Si un especialista afirma, sobre la base de sus conocimientos especializados, que un metal determinado, por poseer tales propiedades, es el más adecuado para una determinada herramienta o pieza, no veo por qué se iban a plantear objeciones gratuitas por parte de los trabajadores. Incluso en este caso, sin embargo, una decisión racional también requiere que los trabajadores no sean ajenos a ella – por ejemplo, porque las propiedades del material elegido juegan un papel importante durante el mecanizado de piezas o herramientas. Pero las decisiones realmente importantes sobre la producción siempre tienen una dimensión esencial sobre el papel y lugar de los hombres en la producción. En esto, por definición, no hay conocimiento y ninguna habilidad que pueda tener prioridad sobre el punto de vista de aquellos que realmente tendrán que hacer el trabajo. Ninguna organización de una cadena de producción o montaje puede ser racional o aceptable si se ha decidido sin tener en cuenta las opiniones de quienes trabajarán en ella. Debido a que no tienen esto en cuenta, actualmente estas decisiones son casi siempre defectuosas, y si la producción todavía funciona, es porque los trabajadores se organizan para hacer que funcione, rompiendo las reglas e instrucciones «oficiales» sobre la organización del trabajo. Pero incluso si se supone que son «racionales» desde el punto de vista estrecho de la eficiencia productiva, estas decisiones son inaceptables precisamente porque se basan, y sólo pueden basarse en el principio de «eficiencia productiva «. Esto significa que tienden a subordinar completamente a los trabajadores al proceso de fabricación y a tratarlos como partes del mecanismo productivo. Esto no se debe a la maldad de la gestión, su estupidez, o incluso simplemente a la búsqueda de ganancias. (Prueba de que la «Organización del trabajo» es rigurosamente la misma en los países del Este y los países Occidentales). Esta es la consecuencia directa e inevitable de un sistema donde las decisiones son tomadas por otros que no sean los que debieran tomarlas; tal sistema no puede tener otra «lógica».

Pero una sociedad autogestionada no puede seguir esta «lógica». Su lógica es muy diferente, es la lógica de la liberación del hombre y de su desarrollo. Es posible que la comunidad de trabajadores decida -y en nuestra opinión sería correcto hacerlo- , unas jornadas de trabajo menos extenuantes, menos absurdas, más libres y más felices son infinitamente mejor que unos trozos extra de chatarra. Y para tales elecciones, absolutamente fundamentales, no existe un criterio «científico» u «objetivo» que valga la pena: el único criterio es la opinión de la colectividad misma sobre lo que prefiere, basada en su experiencia, necesidades y deseos.

Esto es cierto para toda la sociedad en su conjunto. No existe ningún criterio «científico» que permita a nadie decidir que es mejor para la sociedad disponer de más tiempo libre el año que viene en lugar de más consumidores o a la inversa, un crecimiento más rápido o más lento, etc. Quien dice que tales criterios existen es un ignorante o un impostor. El único criterio que tiene sentido en estos ámbitos es el que quieren los hombres y mujeres que conforman la sociedad, y eso solo puede decidirlo y nadie más puede hacerlo por ellos.

(*) La traducción de este párrafo ha sido extraída del libro Libertari@s de Carlos Taibo

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Privatización de servicios públicos: La Unión Europea y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA)

La Unión Europea promueve una privatización de los servicios públicos en los países en desarrollo, una desregulación de los Servicios Financieros y disposiciones en contra del desarrollo. Tal acuerdo antidemocrático no debe apresurarse en su aprobación.

Por Deborah James, 15 de octubre de 2016

commondreams.org

“Estas revelaciones son una advertencia a la sociedad civil para que sepa del impacto de la privatización y la potencial desregulación que promueve TISA”, dice Deborah James (Foto: GGAADD / flickr / cc) socava el Acuerdo sobre Cambio Climático COP21, desregula aún más el sector financiero y socava las leyes de privacidad de datos ¿Qué otras cosas mantienen los Gobiernos en secreto?” (Foto: GGAADD / flickr / cc)

“Estas revelaciones son una advertencia a la sociedad civil para que sepa del impacto de la privatización y la potencial desregulación que promueve TISA”, dice Deborah James (Foto: GGAADD / flickr / cc) socava el Acuerdo sobre Cambio Climático COP21, desregula aún más el sector financiero y socava las leyes de privacidad de datos ¿Qué otras cosas mantienen los Gobiernos en secreto?” (Foto: GGAADD / flickr / cc)

El pasado viernes WikiLeaks publicó las pretensiones de la UE para establecer una lista de sectores de servicios y disposiciones para la privatización y desregulación incluidas en el tratado TISA, incluyéndose los servicios públicos en los países en desarrollo. A mediados de la década del año 2000, cuando activistas europeos filtraron peticiones similares por parte de las Corporaciones para incluir en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, la UE se vio obligada a dar marcha atrás en muchas de esas peticiones. Las presiones de la Unión Europea sobre los países en vías de desarrollo fueron ampliamente condenadas por la gente, y revelaron los esfuerzos de las Corporaciones, en contra del desarrollo, tal y como de nuevo se reveló el pasado viernes.

Federaciones mundiales de sindicatos, incluyendo la Internacional de Servicios Públicos (PSI), la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA), Trabajadores del Transporte (ITF), UNI Global Union y la Internacional de la Educación (IE), así como las federaciones europeas, incluyendo la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos (FSESP) y UNI Europea, que por primera vez se unieron para hacer un llamamiento de suspensión de las conversaciones, que se puede consultar aquí [pdf].

Adalides de la globalización se están lamentando por la mayoritaria oposición a los tratados comerciales. Pero lo que no dicen es que la gente no rechaza el comercio entre países, sino que lo que rechaza es el mayor control que las Corporaciones perpetran sobre nuestras vidas. La gente quiere vivir en Democracia, quiere unos servicios públicos asequibles y de calidad, un sector financiero bien regulado, un empleo digno para todos, es decir, lo opuesto a la desregulación, la privatización, medidas en contra del desarrollo, todo ello incluido en las negociaciones secretas del TISA que el pasado viernes se filtraron.

Dada la oposición pública en Europa a las propuestas de la UE y de los Estados Unidos a la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), cuyas negociaciones se encuentran actualmente en punto muerto, y la creciente oposición a la Asociación Transpacífico (TPP), las Corporaciones y los Gobiernos han puesto sus esperanzas en poder aprobar el tratado TISA antes de que se produzca el relevo en la Administración de los Estados Unidos. Pero esta farsa corporativa no debe acelerar sus negociaciones antes de que el Presidente Obama deje su cargo, pues la gente tiene derecho a saber qué se negocia y debatir sus pros y sus contras.

Los negociadores están siendo presionados para decidir si se cederá a las demandas o se aprueba una política de reserva de espacio para empresas nacionales de sectores de la UE que puedan promover un mejor empleo y un crecimiento económico. Se han fijado un plazo hasta el 21 de octubre, a lo que seguirá otra ronda de negociaciones del 2 al 10 de noviembre y tienen la intención de finalizar el acuerdo (que se ha negociado casi por completo a puerta cerrada, con un conocimiento público muy escaso de lo negociado, con la casi única asistencia de los asesores corporativos, a pesar de la creciente resistencia a estos acuerdos comerciales a nivel mundial) los días 5 y 6 de diciembre de 2016 en una reunión de Ministros.

Las filtraciones de las demandas de la UE solicitan que los servicios de Costa Rica y Perú se sujeten a las normas de liberación establecidas en el TISA. A menos que la UE pueda demostrar que todos los servicios que se ofrecen en todos los municipios de estos países estén ya abiertos a la gestión de proveedores extranjeros, se trataría de demandas que pretenden privatizar los servicios públicos a nivel local y abrir esos servicios públicos a la competencia de los proveedores extranjeros de servicios, lo cual la UE ha afirmado de manera reiterada que nunca ha pedido.

La exigencias de la UE también incluyen el acceso a los servicios postales de Chile, Costa Rica, México, Pakistán, Panamá, Perú y Turquía, y en otros países desarrollados que participan en las conversaciones. Muchos países mantienen programas de ayuda, lo que permite que estos servicios lleguen a las zonas rurales. Si los países se comprometen en este sector, deberían de dar las mismas subvenciones a las Corporaciones extranjeras, como lo hacen con sus empresas nacionales, y no se podría volver a nacionalizar el sector en el caso de que se compruebe que la privatización ha tenido efectos adversos.

Las exigencias de la UE también incluyen el acceso a los servicios de saneamiento, alcantarillado y otros servicios ambientales, que se administran a menudo desde el ámbito local; las telecomunicaciones (incluida la radiodifusión); servicios de venta al por menor y distribución; los servicios de envío; el transporte aéreo y marítimo; los servicios de energía y minería ( algo particularmente sensible en toda América Latina); y otros. Además la UE también solicita más compromisos sobre los servicios financieros en casi todos los países.

Las demandas de nuevos servicios financieros que deben incluirse en la lista es algo especialmente problemático dada la nueva versión actualizada del anexo sobre servicios financieros, también dada a conocer el pasado viernes.

De acuerdo con el análisis realizado por la profesora de Derecho Jane Kelsey, de la Universidad de Auckland, según el tratado TISA los Gobiernos “no podrían restringir el tamaño de las instituciones financieras, no se permitirían muros cortafuegos para disminuir los riesgos en los seguros, y no se evitaría que la banca de inversión y la banca al por menor emplease los fondos de los depositantes para operaciones especulativas en todo el mundo, tampoco se prohibirían los servicios financieros y productos tóxicos, incluyendo productos desarrollados en un futuro, se establecen severas restricciones al control de los capitales, las empresas financieros tendrían derecho a intervenir en los procesos de formulación de las políticas de los legisladores, y en muchas áreas se les permitiría una autorregulación, incluso si hubiesen dem0strado una incapacidad para hacerlo”.

Además, no se permitiría que los Estados restringiesen la transferencia de información de servicios financieros sensibles a otros países cuando las empresas decidieran hacerlo. Esto se está convirtiendo en un tema candente en los Estados Unidos, que exige una transferencia de datos sin restricciones, y sin embargo la UE emitió el pasado 11 de octubre una norma sobre la privacidad, que contradice la posición de los Estados Unidos.

Las revelaciones también incluyen disposiciones en contra del desarrollo en el anexo de disposiciones de localización. Localización hace referencia a las normas que los países más desarrollados han utilizado para su desarrollo ayudando a las empresas locales hasta que estuviesen listas para competir en el mercado internacional. Se incluyen requisitos para la transferencia de tecnología, la contratación de personal local, la contratación de gestores locales para que adquieran conocimientos sobre cómo dirigir una empresa, requisitos sobre el capital para garantizar los depósitos locales y el uso de los productos locales.

De hecho, se trata de los mismos mecanismos por los cuales los defensores del TISA argumentan que supondrá beneficios para los países en desarrollo por la presencia de Corporaciones extranjeras. Sin embargo, el anexo de Localización restringe a los miembros firmantes del TISA la exigencia de esos mecanismos, incluso van tan lejos como la de restringir que una empresa tenga una presencia local (como una sucursal) con el fin de prestar servicios fuera de sus fronteras. En esencia, eso significa que los aspectos relacionados con el desarrollo están protegidos por una hoja de parra, ya que están restringidos por el mismo acuerdo.

Además del texto central y los anexos sobre cuestiones sistémicas, el TISA incluiría una “lista de compromisos” por parte de cada país en la que se enumeren los sectores que estarían dispuestos a permitir el acceso a mercados específicos del TISA, y qué sectores se excluirían de las normas nacionales de tratamiento del TISA. Se trata de negociaciones donde los países hacen ofertas y sus socios de negociación hacen solicitudes, es decir, piden más sectores que deben incluirse y que las exclusiones se limiten.

La combinación de las exigencias de la UE respecto a los servicios públicos y privados, incluidos los servicios financieros, los aspectos de desregulación del anexo de servicios financieros, así como las disposición de Localización, las filtraciones del pasado viernes exponen la naturaleza fundamentalmente en contra del desarrollo del TISA.

Las Naciones Unidas acaban de advertir sobre otra inminente crisis financiera. Sin embargo, la extensas exigencias de la UE para una mayor liberalización de los servicios públicos que se recogen en el TISA, los países en vías de desarrollo se estarían exponiendo a los efectos de esa crisis financiera, con una incapacidad para responder a una potencial crisis aumentando el acceso público a los servicios…

Antecedentes

Estas filtraciones suponen una advertencia para la sociedad civil sobre el impacto de la privatización y la potencial desregulación establecida en el TISA, ya desde septiembre de 2013, cuando fue aprobada la iniciativa para llegar a un acuerdo por parte de 354 organizaciones de todo el mundo. Ya en ese momento, la red Nuestro mundo no esta en venta (OWINFS) argumentó:

Las negociaciones del TISA siguen las directrices de las Corporaciones, obligando a los países a una liberalización y desregulación extremas con el fin de garantizar los mayores beneficios empresariales a costa de los trabajadores, los agricultores, los consumidores y el medio ambiente. El acuerdo propuesto es el resultado directo de la promoción sistemática de las empresas transnacionales en sectores de servicios de banca, energía, seguros, telecomunicaciones, transporte, agua, trabajando por medio de los grupos de presión, como la Coalición estadounidense de industrias de Servicios (USCSI) y el Foro Europeo de Servicios (FSE)”.

Las revelaciones del pasado viernes prueban que los argumentos de esta red están más allá de cualquier sombra de duda.

Las filtraciones del pasado viernes siguen a otras que ya se han hecho, como un Informe de junio de 2014, que hacía referencia a un versión anterior de un texto mantenido en secreto sobre servicios financieros; las filtraciones de diciembre de 2014, que hacía referencia a una propuesta de los Estados Unidos sobre flujo de datos más allá de las fronteras nacionales, transferencia de tecnología y neutralidad de la red (disponible en inglés y español), lo que aumentó las preocupaciones sobre la protección de la privacidad de datos a raíz de las revelaciones de Snowden; el 5 de febrero de 2015, nuevas filtraciones de un documento sobre la promoción del turismo de salud (disponible en inglés, francés, alemán y español); y en junio de 2015, WikiLeaks publica 17 documentos sobre el TISA, junto con un análisis del contenido; en julio de 2015 se publica una actualización de los textos, incluyendo un texto básico y acompañando un análisis; las filtraciones de diciembre de 2015 sobre documentos relacionados con los servicios de energía y medio ambiente; las filtraciones de 2016 revelan nuevos capítulos sobre las empresas estatales y las disposiciones de localización, entre otros; en septiembre de 2016, se publica un anexo sobre servicios energéticos y otros documentos por parte de Greenpeace; y en ese mismo mes se publican actualizaciones del texto básico y nuevas propuestas sobre disposiciones institucionales y solución de controversias (los enlaces están disponibles en el texto original en inglés).

El TISA se está negociando actualmente entre 50 países ( o 23 partes, si consideramos a la UE como uno solo) con el objetivo de ampliar la cobertura del ámbito del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios de la OMC. Sin embargo, incluso peor que las opacas conversaciones en la OMS, las negociaciones del TISA se llevan en absoluto secreto. La Federación Sindical Internacional de Servicios Públicos (PSI) lanzó las primeras críticas en “TISA vs. Servicios Públicos” en marzo de 2014 y la PSI y OWINFS publicaron conjuntamente “Las buenas amistades de los Acuerdos Transnacionales”, un Informe sobre la reglamentación nacional, de septiembre de 2014. Una hoja informativa sobre el TISA se puede encontrar aquí y más información sobre el TISA en este otro lugar.

deborah_jamesDeborah James es la Directora de Programas Internacionales del Centro Económico e Investigación Política, con sede en Washington, y coordina la campaña de la red OWINFS. Con anterioridad fue directora del Programa de Vigilancia Pública del Comercio Internacional, donde trabajó para informar a la sociedad civil y los Gobiernos sobre los impactos potencial de la OMC tras la reunión de Doha. También fue Directora Económica de Cambio Global, donde hizo un trabajo similar sobre las áreas de Libre Comercio en América.

Este artículo se encuentra bajo una licencia Creative Commons Attribution 4.0 International

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La filtración de documentos sobre el TTIP revela el menoscabo de las leyes de protección de la salud y del ambiente

Por Alexander Hagelüken y Alexander Mühlauer, 1 de mayo de 2016

international.sueddeutsche.de

TTIP2
El Gobierno de Estados Unidos está ejerciendo una mayor presión sobre la Unión Europea de lo que se pensaba en el trascurso de las negociaciones del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés). Esto se ha hecho más evidente al conocer el contenido de los documentos confidenciales (zip) que han sido filtrados y puestos a disposición de  Süddeutsche Zeitung y las emisoras de radio y televisión alemanas WDR y NDR. El material, que consta de 240 páginas, fue proporcionado por Greenpeace y será publicado el próximo lunes [se refiere a este pasado lunes]. Varias personas familiarizadas con las negociaciones han confirmado que los documentos presentados son actuales.

De acuerdo con estos documentos, Washington amenaza con poner trabas a las exportaciones de la Industria Europea de Automóvil con el fin de obligar a Europa a comprar más productos agrícolas de Estados Unidos. El Gobierno de Estados Unidos también ha realizado una crítica al Principio Fundamental de Precaución al que se acoge el Centro Europeo del Consumidor, que protege a 500 millones de europeos frente a los alimentos transgénicos y la carne tratada con hormonas. También se ha sabido que Estados Unidos se opone al intento de la Unión Europea de sustituir los Tribunales Privados de Arbitraje (ISDS), que resolverían las demandas de las Corporaciones, por otro modelo estatal. En su lugar, Washington ha realizado una propuesta en esta materia que hasta ahora no se ha hecho pública.

La publicación de estos documentos del TTIP ofrece a los ciudadanos una visión más clara de las negociaciones entre Estados Unidos y Europa. Desde el inicio de las negociaciones, la gente sólo ha podido adivinar qué se estaba discutiendo, lo que ha llevado a muchas personas a salir a la calle en señal de protesta contra el TTIP, negociaciones que se han mantenido en secreto hasta el momento. Se utiliza esta táctica para garantizar un ámbito más amplio en las negociaciones. La divulgación de estos documentos de negociación, ofrece ahora una mayor transparencia para los 800 millones de personas de los dos continentes que se verían afectadas en su vidas por este acuerdo bilateral, que de ser firmado sería el mayor acuerdo comercial registrado hasta ahora.

Las pretensiones de Washington de no facilitar las exportaciones de la Industria Europea del Automóvil, se basarían en la importancia que este sector juega en la economía de Europa. Uno de esos documentos confidenciales muestra que el Gobierno de Estados Unidos “se apresuró a señalar que tendría que consultar con su Industria en relación con algunos productos y que el progreso en las negociaciones con las partes relacionadas con la Industria del Automóvil sólo sería posible si la UE mostraba avances en la discusión de los aranceles agrícolas”.

Sin embargo, la exportación de productos agrícolas no es el principal foco de atención de Estados Unidos. Washington ha puesto su mirada en los polémicos alimentos transgénicos que están prohibidos en la mayoría de países de la Unión Europea. Ambas partes habrían subrayado que hasta ahora Estados Unidos habría respetado las preocupaciones europeas en este sentido, y que los ciudadanos europeos no tenían por qué preocuparse por este problema. Pero los documentos clandestinos ofrecen una imagen muy distinta de la situación. “Resulta muy interesante ver las demandas que los estadounidenses han realizado. Examinando los documentos se demuestra que casi todos los temores que teníamos respecto a las intenciones estadounidense sobre el mercado de alimentos estaban justificados”, dijo Klaus Müller, presidente de la Federación Alemana de las Organizaciones de Consumidores.

Estados Unidos, por ejemplo, exige que las prohibiciones legales sobre ciertos productos con objeto de proteger la salud humana sólo se deberían aprobar si ha sido demostrado científicamente que son productos realmente perjudiciales. La Unión Europea prohíbe productos tales como la carne tratada con hormonas o los alimentos transgénicos, basándose en el principio de precaución, de existir el mínimo indicio de riesgo, mientras que Estados Unidos sólo los prohíbe si se han producido daños como consecuencia del consumo de tales productos.

Los documentos de las negociaciones también revelan, por primera vez, con qué frecuencia se producen desencuentros entre ambas partes. Estados Unidos solicita en un capítulo que hace referencia a la protección de los consumidores, entre otras cosas, que antes de aprobar una prohibición por parte de la UE, se evalúen “alternativas para lograr el nivel adecuado de protección”, lo que significaría que ninguna ley se debería aprobar sin su visto bueno. Además, la UE también debería explicar públicamente “si alguna de esas alternativas es significativamente menos restrictiva para el comercio”. La UE se opone a ello, a que la otra parte decida si los controvertidos alimentos estadounidenses pasen sus fronteras, ya que “el nivel de protección sanitaria debe incumbir sólo a la parte importadora”.

Otro motivo de controversia está relacionado con la cooperación legislativa. Tanto Estados Unidos como Europa dieron la impresión de que estaban de acuerdo en lo que se refiere a la materia legislativa. Pero los documentos de la negociación sugieren algo muy diferente. Mientras que la UE insiste en su derecho a la independencia legislativa, Estados Unidos quiere restringir el alcance de la legislación europea en lo que respecta a las decisiones económicas, como se desprende de las varias sugerencias recogidas. Un ejemplo es la demanda estadounidense de que “ambas partes mantendrán procedimientos que promuevan la consideración de los factores implicados en una evaluación con impacto normativo (RIA)”. Lo que quiere decir que la UE tendría que introducir un proceso que evalúe “la necesidad del reglamento que se propone” en conjunción con un análisis de “los costes y beneficios (cuantitativos, cualitativos, o ambos) de las alternativas previstas”.

Se va a complicar mucho la legislación en materia medioambiental y de los consumidores si atendemos a las pretensiones estadounidenses”, dijo Markus Krajewski, profesor de Derecho Público en Erlangen.

La legislación estadounidense es fundamentalmente diferente de la de la UE. En la UE, por ejemplo, 1308 productos químicos cosméticos están prohibidos, debido a la sospecha de que pueden ser cancerígenos. La legislación estadounidense, por el contrario, de acuerdo con las organizaciones de defensa de los consumidores, sólo prohíbe 11 de ellos.

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Procedencia del artículo:

http://international.sueddeutsche.de/post/143690739565/ttippapiere

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Solicitud de Greenpeace:

No queremos carne hormonada o transgénicos: paremos el TTIP


Para profundizar:

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Senadora Elizabeth Warren sobre los Acuerdos de Libre Comercio estadounidenses: “Si la gente supiese lo que se está negociando, entonces se opondría”

Por Ron Forthofer, 29 de abril de 2016

dissidentvoice.org

 Las Grandes Corporaciones Alimentarias

Las Grandes Corporaciones Alimentarias

En mayo de 2014, la senadora Elizabeth Warren habló sobre el acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP):

Por lo que sé de Wall Street, las empresas farmacéuticas, de telecomunicaciones, los grandes empresas contaminantes y los subcontratistas, todos ellos están salivando ante la oportunidad de manipular el acuerdo comercial en las próximas conversaciones. Las pregunta es: ¿Por qué se mantienen en secreto? Le va a encantar la respuesta. Es una de las muchas cosas que se aprenden en el Capitolio. Los partidarios del acuerdo me han dicho: Tienen que mantenerse en secreto, porque si la gente supiese lo que en realidad se está negociando, entonces se opondría”.

En mayo de 2012, el senador Ron Wyden, Presidente del Senate Finance Committee’s Subcommittee on International Trade, Customs, y Global Competitiveness, dijo:

Sin embargo, la mayoría del Congreso desconoce qué se está negociando en el acuerdo comercial TPP, mientras que los representantes de las Corporaciones, tales como Halliburton, Chevron, PHRMA, Comcast y la Motion Picture Association of America, están siendo consultados y conocer todos los detalles del acuerdo”.

En una carta de mayo de 2012, el Representante Comercial de Estados Unidos ante 30 profesores de derecho de algunos de los países que están participando en las negociaciones del TPP, señaló:

En estas comisiones no hay representantes de los consumidores, ni de las bibliotecas, ni de los estudiantes, ni de los grupos de defensa del paciente o de la salud, u otros usuarios de la propiedad intelectual, y una mínima representación de otras empresas afectadas, tales como los fabricantes de medicamentos genéricos o los proveedores de servicios de Internet. Nunca creeríamos que una ley o unas normas de regulación aprobadas en Estados Unidos fueran tan clandestinas y sesgadas”.

Pues bien, si aún no se muestra preocupado por un acuerdo que se está negociando por parte de las Grandes Corporaciones a expensas de la gente, tenga en cuenta lo siguiente. Un capítulo de este acuerdo, Solución de Controversias Inversionistas-Estados (ISDS), pone en peligro la Democracia y la soberanía de los Gobiernos.

Por ejemplo, Joseph Stiglitz, el ex economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía en el año 2001, abordó esta cuestión en relación con el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en enero de 2004:

Se oculta que el NAFTA supone un nuevo conjunto de derechos, para los negocios, que potencialmente debilita la Democracia en toda América del Norte. Bajo las condiciones impuestas por el NAFTA, si los inversores extranjeros consideran que están siendo perjudicados por unas normas ( no importa si éstas están justificadas o no), pueden demandar por daños y perjuicios ante los Tribunales Especiales, sin la transparencia de los procedimientos judiciales regulares. Si tiene éxito, reciben una compensación directa del Gobierno Federal…”

En un artículo publicado en octubre de 2015, Stiglitz y Adam Hersh, añadían:

Imagínense lo que habría ocurrido si el acuerdo hubiera estado vigente cuando se descubrieron los efectos letales del amianto. En lugar de cerrar las fábricas y obligar a los fabricantes a compensar a los perjudicados, bajo los ISDS los Gobiernos habrían tenido que pagar a los fabricantes por impedir que aquellos matasen a sus ciudadanos. Los contribuyentes se habrían visto perjudicados dos veces: primero por los daños a la salud causados por el amianto, y luego compensar a los fabricantes por los beneficios no obtenidos cuando el Gobierno se decidió a regular un producto peligroso”.

De acuerdo con  Public Citizen’s Global Trade Watch, los Tribunales Internacionales de Arbitraje (ISDS) del TPP “están formados por abogados privados no sujetos a ningún sistema de elección, a los sistemas legales precedentes ni a los conflictos de interés en que pudieran verse envueltos. Sus resoluciones no pueden impugnarse. Muchos abogados de los ISDS desarrollan otras funciones, sirviendo tanto para demandar y juzgar a los Gobiernos a favor de las Empresas, donde claramente se puede observar un inherente conflicto de intereses”.

Permitir que estos abogados tengan la última palabra en los casos que amenazan nuestra salud y bienestar, así como la salud de los ecosistemas y su capacidad capacidad para soportar todas las formas de vida, es una auténtica locura. Este proceso desastroso de resolver los conflictos pisotea la Democracia y la soberanía, y prioriza las ganancias por encima de cualquier otra consideración. Una antigua profecía de los Cree dice:

Sólo después de que el último río haya sido envenenado;

Sólo después de que el último pez haya desaparecido;

Sólo entonces nos daremos cuenta que el dinero no se puede comer”

Si este proceso de soluciones corporativas no le convence para oponerse a estos Tratos de Libre Comercio, considere las normas para los servicios financieros. Según Public Citizen, estas normas fueron escritas bajo la asesoría de los Grandes Bancos, que trabajan para reducir a la mínima expresión la legislación que regula Wall Street. Así, el TPP podría suponer un aumento de aquellas políticas que han provocado la desastrosa crisis financiera de 2008. Las normas del TPP también impedirían a los Estados proteger a sus monedas en tiempo de crisis. Es como si la crisis de 2008 nunca hubiera sucedido.

Paul Krugman, otro Premio Nobel de Economía, y partidario del NAFTA, lo dijo muy bien en un artículo del pasado 9 de marzo:

Pero también es cierto que gran parte de la defensa que hace la élite de la globalización es francamente deshonesta: falsas afirmaciones de que es algo inevitable, tácticas del miedo (que el proteccionismo provoca depresión económica), exageraciones en cuento a los beneficios de liberalización del comercio y los costes de producción, olvidando los efectos distributivos tal y como predicen los modelos estándar.

Por lo tanto, lo que dice la élite sobre los Tratados de Libre Comercio es en gran parte una estafa, que posiblemente los votantes sientan de un modo y otro, incluso si no saben lo que se está fraguando”.

El TPP, y otros acuerdos comerciales, como el TTIP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones) será, de aprobarse, un medio de transferencia de más riqueza hacia los de arriba, mientras que veremos amenazados aún más nuestros ecosistemas.

¡Estos Acuerdos los debemos detener, ya que nuestras vidas y las de las generaciones futuras dependen de lo que nosotros hagamos ahora!

Ron Forthofer es profesor retirado de Bioestadística en la Universidad de la Escuela de Salud Pública en Houston, Texas, y candidato del Partido Verde al Congreso y a Gobernador de Colorado. Otros artículos de Ron Forthofer.

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2016/04/just-say-no-to-corporate-rule/

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Lo aquí dicho hace referencia a ese otro tratado que Estados Unidos está negociando con varios países asiáticos del área del Pacífico (el TPP), pero bien podría valer para el que actualmente está negociando con la UE, el TTIP. En el siguiente vídeo, el Prof. Carlos Taibo realiza una reflexión crítica sobre lo que podría suponer la firma de este acuerdo comercial:

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Posición de los partidos políticos respecto al Acuerdo Comercial TTIP:

http://www.lamarea.com/2015/01/30/la-posicion-de-los-partidos-espanoles-sobre-el-ttip/

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Industria de fabricación del PVC y cáncer: cómo ocultar el alcance de un problema

Después de que se produjeran un número de excesivo de tumores en una planta química, la Industria puso en marcha un estudio para oscurecer el alcance del problema

Por David Heath, febrero de 2016

publicintegrity.org

La antigua empresa Atofina, posteriormente denominada Arkema Química, que se dedicaba a la producción de PVC, donde habrían sido 27 los trabajadores fallecidos a causa de algún tipo de cáncer durante los últimos 15 años, según denuncia del sindicato CC.OO. porexperiencia.comLa antigua empresa Atofina, posteriormente denominada Arkema Química, que se dedicaba a la producción de PVC, donde habrían sido 27 los trabajadores fallecidos a causa de algún tipo de cáncer durante los últimos 15 años, según denuncia del sindicato CC.OO. porexperiencia.com

Comenzó con un dolor de cabeza, luego se produjeron temblores en las manos. La esposa de Leuwell Malone notó un comportamiento inusual: tenía dificultades para abrocharse correctamente los botones de la camisa y en un incidente con su coche en la cochera, se llevó por delante el calentador de agua. Y finalmente, a los 55 años de edad, este trabajador de la Industria Química acabó en el hospital.

La primera impresión del médico que atendió a Malone fue la de que había sufrido un derrame cerebral. Pero fue algo bastante peor. El padre de 4 hijos tenía un raro y mortal tumor cerebral.

Durante 32 años se encargó del mantenimiento de las máquinas de la planta que Union Carbide tenía al sur de Houston. Malone tenía miedo a los productos químicos, por si algún día podía contraer algún tipo de enfermedad, recuerdan sus hijos. Así que informó de su enfermedad a la oficina de la Administración de la Seguridad Social y Salud Ocupacional (OSHA) de la localidad.

Eso fue en noviembre de 1978. Pocos días más tarde, Bobby Hinson, uno de los compañeros de trabajo de Malone, moría del mismo tipo de tumor poco frecuente, conocido como glioblastoma. Tenía 49 años de edad. Los inspectores de la OSHA, acudieron a la fábrica con objeto de averiguar cuántos otros trabajadores habían muerto allí por cáncer cerebral.

Para su sorpresa, el Director médico de la fábrica ya había hecho una relación de 10 nombres. “Entrar simplemente por la puerta y antes de realizar un estudio y disponer ya de 10 casos de cáncer de cerebro es algo simplemente sorprendente”, dijo el investigador de la OSHA, el Dr. Victor Alexander, a un periodista de la localidad. Malone moriría tres meses después de que le fuese diagnosticado el cáncer.

Más de 7.500 personas habían trabajado en la fábrica desde su apertura en 1941. Así que realizar un seguimiento de los que habían fallecido parecía una tarea desalentadora. Se necesitaron 3 años, pero los científicos de la OSHA y sus colegas del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), descubrirían 23 muertes por tumor cerebral, el doble de la tasa normal. Fue la mayor cantidad de tumores cerebrales relacionadas con el trabajo que nunca se hayan notificado, siendo una noticia recogida a nivel nacional, captando la atención de The Washigton Post, The New York Times, e incluso el Walter Cronkite.

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El  diario El País, del 30 de noviembre de 2002, informaba de que el fiscal aprecia delito contra la salud en el caso Atofina, por la posibilidad de que se hubieran producido 27 muertes en 12 años, por procesos cancerígenos entre los trabajadores de la planta de producción de PVC.

El principal sospechoso era el cloruro de vinilo, un producto químico que se utiliza para la fabricación de plásticos de cloruro de polivinilo (PVC). El PVC se encuentra en un sin fin de productos de plástico, incluso en los juguetes de los niños. Estudios realizados por la Industria ya habían descubierto que las tasas de cáncer cerebral eran mayores de lo esperado en las plantas de producción del cloruro de vinilo, y en 1979, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, o IARC, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, consideró de manera inequívoca al cloruro de vinilo como causante de tumores cerebrales.

Sin embargo, hoy en día, la mayor parte de la literatura científica no establece esta relación entre el cáncer y el cloruro de vinilo. Una revisión del año 2000 sobre las muertes por cáncer cerebral en las plantas de producción de cloruro de vinilo, encontró que “no estaba clara” la relación entre este producto químico y el cáncer cerebral. De modo que la IARC en 2008, citando éste y otros estudios, cambió su anterior dictamen.

No obstante, una revisión realizada por el Centro para la Integridad Pública de miles de documentos confidenciales, muestra que el estudio de la Industria citado por la IARC era defectuoso, incluso se puede decir que estaba manipulado. A pesar de que ese estudio se supone que contabilizaba las muertes por cáncer cerebral entre los trabajadores expuestos al cloruro de vinilo, Union Carbide no incluyó la muerte de Malone. Es más, la empresa sólo contabilizó una de las 23 muertes por tumor cerebral en su planta de Texas.

Nuestra investigación encontró que debido a cómo diseñaron el estudio los investigadores de la Industria, no incluyeron a muchos trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo, incluyendo a algunos que habían muerto por tumor cerebral. Excluyendo incluso a algunos que habían muerto por enfermedades raras, de modo que los resultados de su estudio cambiaron drásticamente.

Preguntamos al ex Director de Epidemiología de Dow Chemical, James J. Collins, que luego se fusionó con Union Carbide en 2001, sobre por qué no se habían incluido dichas muertes, a lo cual dijo: “Eso habría sido hacer las cosas de una forma no científicamente correcta”.

Richard Lemen, director general adjunto del NIOSH y ex Inspector general de sanidad , lo dijo muy claramente: “Esto raya en el comportamiento criminal”.

El episodio del cloruro de vinilo muestra lo que puede suceder cuando la investigación científica se deja en manos de las Empresas si tienen un especial interés en el resultado. Después de publicarse una serie de estudios sobre el cloruro de vinilo a finales de 1970, tanto la OSHA como el NIOSH dejaron de ejercer bruscamente su labor, sometidos al clima de desregulación inculcado por la Administración Reagan. La Industria Química, por su parte, continuó actualizando sus estudios y los utilizó para defenderse en las demandas presentadas por los trabajadores que culpaban al cloruro de vinilo de sus cánceres cerebrales. El resultado fue una investigación muy sesgada, que cambió el consenso científico anteriormente existente. Se espera una actualización con un estudio de más amplias proporciones sobre el cloruro de vinilo, que probablemente se publique este año.

El predominio de la investigación financiada por la Industria Química se ha hecho algo común, ya que la investigación financiada con fondos públicos es cada vez más escasa. Una disminución de un 23%, ajustando la inflación, se ha producido desde el año 2003, según la Federación de Sociedades Americanas de Biología Experimental. Por contra, la Industria ha mostrado mayor disposición a gastar más profusamente en la investigación que sirva en sus litigios.

Las Agencias de regulación y los tribunales a veces confían más en las investigaciones pagadas por las Empresas, cuando hay de por medio un elevado interés económico en sus resultados.

En una breve declaración realizada a este Centro, el American Chemistry Council, el grupo comercial y de presión que paga los estudios de la Industria, señaló que cuando la IARC relacionó el cloruro de vinilo con el cáncer cerebral: “se basaron en hallazgos inconsistentes entre los estudios disponibles, faltando una relación dosis-respuesta, e informando de un pequeño número de casos en la mayor parte de los estudios”.

Otto Wong, uno de los autores, ya retirado, de uno de los estudios de actualización, expresó su preocupación después de escuchar las conclusiones de este Centro. Si los responsables de la Industria sabían de antemano que estaban excluyendo las muertes de los trabajadores que pudieron haber estado expuestos, debieran haber diseñado el estudio de un modo diferente, dijo Wong.

Aquí se puede observar:

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 Un científico de Union Carbide realiza la observación de que la actualización de estudios anteriores que mostraban unas tasas más altas de cáncer cerebral en las fábricas de producción de cloruro de vinilo, podría tener un importante sesgo. Sería así porque el estudio no permitiría a los trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo ser incluidos en el estudio si habían sido excluidos erróneamente en estudios anteriores (Página 1). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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 La Industria Química contrató a una Empresa de consultoría científica en la década de 1970 para estudiar si los trabajadores expuestos al cloruro de vinilo tenían unas tasas mayores de cáncer. El informe final reconoce que los métodos utilizados para determinar los niveles de exposición tenían una validez cuestionable” (Página 11). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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 Del mismo que los responsables de la Industria Química discutían sobre la actualización de un viejo estudio sobre las tasas de cáncer en las plantas de producción de cloruro de vinilo, un representante de Union Carbide les dijo que ninguno de los trabajadores de su planta de Texas que habían muerto de cáncer cerebral había sido incluidos en los estudios previos. Sólo una semana antes, un responsable médico de la Empresa había informado que la mitad de esas muertas estaba relacionada con la exposición al cloruro de vinilo. Sin embargo, el Centro para la Integridad Pública encontró que el estudio de actualización tampoco les incluiría, lo que plantea dudas sobre su validez científica (Página 2). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

Búsqueda realizada por Chris Zubak-Skees y Merlin Chowkwanyun. Contribución al trabajo de David Heart y David Rosner.

Continúa el peligro medioambiental

A pesar de las estrictas normas de regulación sobre la exposición al cloruro de vinilo en el lugar de trabajo, desde 1975, sigue discutiéndose sobre sus efectos sobre la salud. Las fábricas de PVC de lugares tales como Calvert City, Kentucky y Plaquemine, Louisina, todavía emiten cloruro de vinilo a la atmósfera. En el año 2014, las empresas informaron de unas emisiones de unos 230.000 kilogramos de cloruro de vinilo, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Se espera que la EPA establezca este año unos límites más estrictos en las emisiones de cloruro de vinilo y otros productos químicos vertidos por las plantas de PVC.

También se han producido destacados casos de contaminación por cloruro de vinilo. En el año 2012, el descarrilamiento de un tren en Paulsboro, Nueva Jersey, produjo el derrame de grandes cantidades de esta sustancia química al río Mantua Creek, con el ingreso de 250 personas en la salas de emergencia y haciendo aumentar los temores sobre los efectos a largo plazo en la salud. “Estaré preocupada el resto de mi vida”, dijo Alice Breeman, una madre de tres hijos que fue una de las víctimas de las emisiones y que demandó a Conrail,  CSX Transportation y Norfolk Southern Railway. Posteriormente, tanto en el caso de CSX como de Norfolk Southern Railway, la causa fue sobreseída.

En 2014, los residentes de McCullon Lake, Illinois, mantuvieron un pleito durante ocho años con una cercana planta química de producción de cloruro de vinilo, propiedad de Dow, porque vertía en las aguas subterráneas y aseguraban que había causado al menos 33 tumores cerebrales. El pueblo cuenta con poco más de 1000 habitantes. Dow no admitió ningún tipo de delito en la resolución, cuyos términos son confidenciales.

Hoy en día, todas las disputas legales y las normas de regulación del cloruro de vinilo tienen en cuenta los estudios realizados por la Industria, dada la escasez de investigaciones independientes. Una revisión patrocinada por la Industria en el año 2000, el estudio más amplio y más citado sobre el cloruro de vinilo, descubrió 36 muertes por cáncer cerebral en las 37 plantas de producción de cloruro de vinilo entre los trabajadores, entre 1942 y 1972. A pesar del pequeño número de cánceres, está tasa representa un 42% más de lo que sería de esperar entre la población en general.

Sin embargo, por un estrecho margen, el número de muertes no cumplió con la norma para que se considere que tiene significación estadística – por lo menos un 95% de certeza de que las altas tasas de cáncer cerebral no se debieron simplemente a circunstancias del azar. Una muerte más podría haber alterado esa conclusión.

Este Centro de Integridad Pública examinó la forma en que se diseñó y se llevó a cabo este estudio, después de examinar más de 200.000 documentos internos de la industria, en manos del abogado William Baggett Jr. Estuvo durante 9 años en una demanda presentada por Elaine Ross, cuyo esposo, Dan, trabajó en una planta de producción de cloruro de vinilo en Lake Charles, Louisiana, muriendo de cáncer cerebral en 1990, a la edad de 46 años. El caso quedó zanjado hace 15 años mediante el pago de varios millones de dólares, pero los términos exactos de la resolución son confidenciales.

El cloruro de vinilo alcanzó cierta notoriedad en 1974, cuando se supo que cuatro trabajadores de una planta de B. F. Goodrich en Louisville, habían muerto de angiosarcoma de hígado, un tipo de cáncer muy raro del cual apenas se presentan no más de 25 casos por año en Estados Unidos. Un reciente recuento de los casos de angiosarcoma hepático entre las personas expuestas al cloruro de vinilo es de 197 en todo el mundo, de los cuales 50 se han dado en Estados Unidos.

Las evidencia de carcinogenicidad en los casos de Louisville fueron tan abrumadoras que la Industria del plástico no pudo negarlo. Aún así, la Industria presionó contra las normas que lo regulaban, diciendo que eso podría suponer la pérdida de 2,2 millones de puestos de trabajo y la paralización de toda la industria del plástico.

OSHA, sin embargo, siguió adelante en 1974 con el establecimiento de unos límites de exposición 500 veces más estrictos de los que existían antes de conocerse los casos de Louisville. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) prohibió el uso de este producto químico en cosméticos y espráis para el cabello. Las predicciones de la Industria de que se producirían grandes pérdidas nunca se hicieron realidad cuando se aprobaron los nuevos reglamentos.

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Debilidades inherentes

El estudio sobre el cloruro de vinilo que se cita con mayor frecuencia hoy en día, incluyendo un importante estudio que será publicado en breve, en realidad es una actualización de un estudio publicado por primera vez en 1974. Después de conocerse los casos de trabajadores que sufrieron angiosarcoma, en silencio la Industria decidió averiguar qué otros tipos de cáncer podrían estar relacionados con la exposición al cloruro de vinilo.

El estudio de la Industria ya presentaba desde el principio errores de bulto, y las sucesivas actualizaciones incorporadas no consiguieron remedar sus debilidades.

En junio de 1973, un grupo comercial de la Industria, conocido entonces como Manufacturing Chemists’ Association, contrató a la consultora Tabershaw-Cooper Associates para analizar los casos de cáncer en las plantas de cloruro de vinilo. El primer reto consistió en recopilar una lista de todos los trabajadores que habían estado expuestos a este producto químico. En lugar de dejar las decisiones en manos de los científicos de Tabershaw-Cooper, y que elaborase la lista de estos trabajadores, los administradores asignaron esta tarea a los propios gerentes de la Empresa. En Union Carbide, los administradores decidieron incluir sólo a las personas que trabajaron directamente con el cloruro de vinilo, en base a algunos registros escritos y los lejanos recuerdos de los supervisores.

Hasta mediados de la década de 1970, los datos de exposición eran muy burdos o inexistentes. Los gerentes tuvieron en cuenta cuestiones tan subjetivas como la potencia de los olores que percibían los trabajadores, que clasificaron como alta, media o baja, para cuantificar la exposición. Jim Tarr, que trabajaba como supervisor de la contaminación del aire en Texas en dicho momento, dijo que un procedimiento de este tipo “ni siquiera llega al nivel de que pueda considerarse Ciencia basura”.

Tarr, ahora consultor ambiental en el sur de California, dijo que es ridículo preguntar a alguien por el recuerdo que pueda tener de los olores años después de sucedidos los hechos. De hecho, el cloruro de vinilo se puede oler de manera más intensa ahora que cuando regían los viejos reglamentos.

El Informe final de Tabershaw-Cooper, que no revela los métodos utilizados, dice que “ha resultado imposible medir los niveles de exposición en las plantas”. Reconocían que las técnicas utilizadas por los gerentes para determinar los niveles de exposición fueron subjetivas y de una validez cuestionable.

Pero incluso con esta metodología, Tabershaw-Cooper informaba en 1974 de que había más casos de tumores cerebrales en las plantas de cloruro de vinilo de los que eran de esperar. Un seguimiento que se completó en 1978, informaba de que los cánceres cerebrales en las plantas de cloruro de vinilo se estaban produciendo en una tasa doble de la normal.

Había evidencias de que los trabajadores de Union Carbide de la planta en Texas City que murieron de cáncer cerebral habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Cuando se hizo pública la noticia de los 10 primeros casos de cáncer cerebral en dicha planta en 1979, el Director médico de Union Carbide, el Dr. David Glenn, reconocía que se había estado intentando desviar la culpa de la sustancia química.

A pesar de que la prensa haya dicho que el cloruro de vinilo es el culpable, sólo la mitad de nuestros casos (de cáncer cerebral) tienen relación con la exposición a esta sustancia química”, dijo en un comunicado.

Sin embargo, ninguno de esos trabajadores fueron incluidos en las actualizaciones del estudio que se han llevado a cabo en base al consenso científico actual. La única muerte por cáncer cerebral de las que se produjeron en la planta de Texas City y que se incluiría posteriormente, fue la de Luther Ott, de 57 años de edad, trabajador que ni siquiera fue diagnosticado hasta un mes después de la declaración del Director médico. Ott murió en febrero de 1980.

Responsables de la Industria Química sabían que antes contratar a Otto Wong para que realizase una actualización del estudio, que no se habían incluido en estudios anteriores ninguna de las 10 muertes por cáncer cerebral de la planta de Texas City, a pesar de que Glenn dijera que la mitad de los trabajadores habían estado expuesto al cloruro de vinilo.

Una semana después de la declaración de Glenn, el Director médico de Union Carbide, el Dr. Mike Utidjian, dijo a un grupo de trabajo de la Industria que ninguna de las 10 muertes en Texas City tenía bien definidos los niveles de exposición. Tampoco se incluyeron en los estudios anteriores.

Wong dijo que habría tenido más sentido realizar un nuevo estudio que actualizar uno defectuoso.

Desde el punto de vista científico, el mejor enfoque sería realizar un huevo estudio”.

Ello conllevaría volver a analizar a los trabajadores que estuvieron expuestos y a los que no lo estuvieron.

En marzo de 1981, los científicos de Union Carbide determinaron que al menos cuatro de los trabajadores que murieron de cáncer cerebral habían estado expuestos al cloruro de vinilo. El experto en bioestadística que redactó esa nota, Rob Schnatter, no quiso realizar comentarios para este artículo.

Schnatter no quiso mantener ocultas estas cuatro muertes. Él y otro científico de Unión Carbide las reconocieron en un artículo publicado en 1983.

Schnatter quiso modificar los trabajadores que habían sido incluidos en el estudio de la Industria. En 1982 envió un Informe a sus colegas de Union Carbide, uno de los cuales le contestó con una nota escrita a mano: “No, nosotros no estamos añadiendo a más gente en la cohorte”.

Esto refleja una decisión crítica que casi garantizaba unos determinados resultados del estudio. De acuerdo con el protocolo, los trabajadores incluidos en el estudio original podían ser excluidos de las actualizaciones si las nuevas informaciones mostraban que no habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Pero lo contrario no: los trabajadores no incluidos inicialmente en el estudio no podrían incluirse posteriormente si las nuevas informaciones mostraban que habían estado expuestos, según una nota de Union Carbide.

En 1974, se entregó una lista a Tabershaw-Cooper de 431 trabajadores que habían estado expuestos en la planta de Texas City. Pero cuando el estudio se modificó una década más tarde, el número de trabajadores expuestos se había reducido a 289.

Susan Austin, epidemióloga de Union Carbide en ese momento, se quejó en un Informe interno de que el complejo reglamento para reclasificar si los trabajadores habían estado expuestos o no “podría dar lugar a un importante sesgo”.

Collins, ex epidemiólogo de Dow, dijo que era prácticamente imposible hacer algún tipo de trampa en este estudio. Cuando los científicos estaban decidiendo qué trabajadores habían estado expuestos a esta sustancia química, por lo general no se sabe cuáles de ellos habían muerto. Por lo tanto, el resultado no queda sesgado por la exclusión de los trabajadores ya fallecidos.

No hay manera de eludir los datos”, dijo Collins.

Pero en este caso, Union Carbide sí que sabía qué trabajadores habían fallecido. También sabía que estaba excluyendo a trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Este Centro no encontró ninguna prueba de que Union Carbide hubiese excluido a trabajadores con cáncer cerebral que ya estuvieron en el estudio original de 1974. Pero los documentos muestran que cuando se actualiza ese estudio, al menos tres víctimas de cáncer cerebral que habían estado expuestas no se incluyeron.

Parece que les dejaron fuera por sus propios criterios de admisión”, dijo un ex representante de NIOSH Lemen, que a la vez ejerce de consultora del abogado Baggett.

Kenneth Mundt, autor principal de la actualización más reciente del estudio sobre el cloruro de vinilo, y uno de los Directores de la consultora Rambøll Environ, se comprometió en un primer momento a responder a las preguntas de este Centro de Integridad Pública. Pero semanas más tarde, Mundt dijo que el patrocinador del estudio, la American Chemistry Council, no le permitía hablar debido a un litigio todavía pendiente.

Un portavoz de Dow dijo: “Si los trabajadores de la planta de Texas City hubieran cumplido con los criterios de elegibilidad… entonces habrían sido incluidos en el estudio de la Industria, independientemente de la causa de muerte… No todos los trabajadores de Texas City estuvieron expuestos al cloruro de vinilo”.

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Decisiones inusuales

Los documentos demuestran que fueron más de tres los trabajadores que estando expuestos fueron excluidos en las posteriores actualizaciones. Eso se debe a una decisión tomada a principios de los años 1970, que consistió en no incluir a las personas que no tuvieron contacto directo con el cloruro de vinilo. Científicos de la OSHA y NIOSH señalaron que muchas de las víctimas por cáncer cerebral tuvieron puestos de trabajo donde no estaban en contacto directo con la sustancia, ya que ésta estaba presente en toda la planta: siete trabajadores de mantenimiento, dos de la sección de envíos y tres de construcción.

El padre de Leuvell Malone trabajaba en mantenimiento. Su hijo, Leuvell Malone Jr., dijo que no conocía que Union Carbide había afirmado que su padre no había tenido contacto con el cloruro de vinilo.

Estaba presente en toda la planta. Realizaba las tareas de lubricación de la maquinaria”, dijo Malone. “Tuvo que estar en contacto”.

El estudio realizado por el Gobierno parece respaldar esta afirmación. NIOSH informó en su estudio que “los trabajadores de mantenimiento se desplazaban por toda la planta y estuvieron expuestos a muchos agentes diferentes, de manera irregular”.

Richard Waxweiler, ex epidemiólogo del NIOSH, que participó en la investigación del grupo que contrajo cáncer en la planta de Texas City, dijo en una reciente entrevista que él no sabía que Union Carbide había excluido del estudio a tantas personas fallecidas por un tumor cerebral. Dijo que era algo inusual que trabajadores de mantenimiento, como Malone, hubieran quedado fuera.

Documentos internos de Union Carbide muestran que la Empresa no descartó la posibilidad de que otros 10 trabajadores que murieron por cáncer cerebral también hubieran podido estar en contacto con el cloruro de vinilo.

De hecho, la exposición pudo haber sido mucho más amplia. En el propio Informe de la planta que envió a la Junta de Control de Aire de Texas, que regula las emisiones atmosféricas, Union Carbide dijo que emitieron 940 toneladas de cloruro de vinilo al aire en 1975. Eso fue después de que la Compañía hubiese llevado a cabo nuevas medidas de control de la contaminación.

La Junta de Control del Aire calcula que en 1974, la empresa de Texas City emitió 3.000 toneladas de cloruro de vinilo, 12 veces las emisiones de todas las plantas estadounidenses en 2014.

Collins dijo que los datos sobres las emisiones no prueban que todos los trabajadores de la planta estuvieran expuestos al cloruro de vinilo. Pero Tarr, que por aquella época realizaba las mediciones, discrepa:

No hay ninguna duda de que todos los trabajadores de esa planta estuvieron expuestos al cloruro de vinilo. Así que la cuestión se centra únicamente en saber cuál fue la duración de dicha exposición y en qué cantidad”.

Union Carbide utilizó durante casi dos años la estrategia de intentar limitar el riesgo de cáncer que se mostraba en los estudios realizados por el Gobierno entre los trabajadores de la planta de Texas City. Un abogado de Union Carbide señaló que cuantas más muertes por cáncer cerebral se produjesen, más fácil sería para la viudas, como la de Leuvell Malone, Ada, ganar en los Tribunales.

Así que la Compañía decidió realizar sus propios estudios de forma simultánea, razonando que “investigaciones independientes sobre un mismo conjunto de datos con frecuencia producen unos resultados diferentes”.

Una vez realizado el estudio, la Empresa ofreció una conferencia de prensa para anunciar sus resultados, haciéndolo sólo dos semanas antes que la NIOSH. La noticia ocupó la primera plana de los periódicos:

Nuestros estudios exhaustivos indican que las muertes por cáncer cerebral no han sido causadas por la exposición ocupacional, ni sugieren que cambiemos nuestros programas de salud que se llevan a cabo con los empleados, ni los procedimientos de producción”, dijo el gerente de la planta, Damon Engle, en un comunicado de prensa.

Union Carbide dijo que solamente habían muerto 12 trabajadores por tumores cerebrales malignos. A pesar de algunas noticias anteriores aparecidas en la prensa habían dicho que el número había sido mayor, los médicos especialistas de la Empresa habían descartado finalmente nueve tumores cerebrales y por tanto no aparecían en las conclusiones estadísticas finales.

La NIOSH se vio relegada por las tácticas de Union Carbide. Cuando la Agencia publicó sus propias conclusiones dos semanas más tarde, la atención de los medios ya se había desvanecido. La NIOSH contabilizó 23 muertes por cáncer cerebral, una tasa que era el doble de la media nacional. Atribuía las muertes a los productos químicos utilizados en la planta.

Todavía sigue doliendo

La Industria Química ha utilizado sus más recientes estudios en los juicios para argumentar que el cloruro de vinilo no causa tumores cerebrales.

Frank y Joanne Branham crecieron en un pueblecito de McCullom Lake, Illinois, a unas 60 millas al noroeste de Chicago, y les gustaba vivir allí. Cuando se casaron, construyeron una casa justo al lado del lago. Pero había un problema: el olor que provenía de la cercana planta química.

Hubo momentos en los que no podíamos tener las ventanas abiertas durante el verano. El olor era tan insoportable que incluso nos hacía daño en los ojos”, recuerda Joanne.

En 1988 se mudaron a Arizona. Seis años más tarde, Franklin Branham empezó a tener convulsiones. Su médico le diagnosticó gliobastoma, el mismo tipo de raro cáncer cerebral que había causado la muerte de Leuvell Malone. Branham viviría sólo tres meses más.

Joanne aún rompe a llorar cuando recuerda el día en que murió Franklin: “Han pasado 11 años y todavía siento el dolor”.

No mucho tiempo después de la muerte de su marido, Joanne visitó McCullon Lake y habló con su antiguo vecino de al lado, Bryan Freund. Freund padecía el mismo tipo de cáncer que su marido, y el vecino de Freund, Kurt Weisenberger, también lo tenía.

Para Joanne era evidente que la causa de todos ellos era la contaminación ambiental: “No hace falta ser científico. Algo así no puede suceder porque sí”.

Contrató a un abogado y presentó una demanda alegando que una planta química cercana había estado vertiendo sustancias químicas en el lago. Habían sido envenenados por el cloruro de vinilo y otros productos químicos volátiles.

Con el tiempo, 33 personas que vivían en el entorno del lago McCullon desarrollaron tumores cerebrales.

Freund, uno de los pocos supervivientes de cáncer cerebral del entono, se ha estado ocupando de su enfermedad durante más de una década y dijo que se cansa con facilidad. Hace un año tuvo que ser operado “para eliminar tumores de su cerebro. Me han sacado tanto que parece mentira”.

Ahora ha vuelto a recibir quimioterapia.

El actual propietario de la planta, Dow Chemical, niega que las personas de esa comunidad estuvieran expuestas al cloruro de vinilo, a pesar de producirse tantos casos de cáncer cerebral. Durante el juicio, la Empresa contrató a peritos que citaron el estudio de Mundt para demostrar que los tumores cerebrales no pudieron producirse por el cloruro de vinilo.

Uno de los expertos, Peter Valberg, de Gradient Corp., escribió que las familias que vivían en el lago McCullon citaban los primeros estudios, que sí establecían una relación entre el cloruro de vinilo y el cáncer cerebral, pero ya no pudieron citar las revisiones más recientes:

Estos resúmenes y actualizaciones de las cohortes de trabajadores no apoyan una relación de causa entre la exposición al cloruro de vinilo y el cáncer cerebral”.

Aaron Freiwald, abogado de las familias de McCullon Lake, dijo que el consenso científico no tuvo en cuenta el hecho de que fueron excluidos trabajadores de los estudios sobre el cáncer cerebral realizados por la Industria:

Nos dimos cuenta que incluso la contabilización de un caso más de cáncer cerebral habría cambiado por completo los datos. De haber considerado tres casos adicionales más, parece bastante claro que la literatura científica sobre el cloruro de vinilo y el cáncer cerebral, debiera ser reescrita”.

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Procedencia del artículo:

https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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Artículos relacionados:

http://elpais.com/diario/2002/11/30/paisvasco/1038688812_850215.html

http://www.porexperiencia.com/articulo.asp?num=17&pag=06&titulo=Cloruro-de-vinilo-y-cancer-en-Euskadi

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¿Están en punto muerto las negociaciones del TTIP?: las reticencias de Europa

Por Deirdre Fulton, 28 de septiembre de 2015

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 Casi tres millones de personas de toda Europa han firmado una petición dirigida a la Comisión Europea en contra del TTIP (Foto: greensefa / flickr / cc)

Casi tres millones de personas de toda Europa han firmado una petición dirigida a la Comisión Europea
en contra del TTIP (Foto: greensefa / flickr / cc)

Mientras que la oposición pública a la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, crece de forma constante desde que las negociaciones comenzasen hace dos años, hay indicios de que el apoyo de ciertos Gobiernos a este acuerdo está decayendo.

En una entrevista publicada el pasado lunes en el diario francés Sud Ouest, el Ministro de Comercio Matthias Felk dijo que las negociaciones del TTIP favorecían los intereses de Estados Unidos y “o bien estas conversaciones no avanzan o avanzan en una dirección incorrecta”.

Si nada cambia, esto demostraría que no hay voluntad de lograr un acuerdo que sea beneficioso para ambos… Francia está considerando todas las opciones, incluyendo el cese directo de las negociaciones”.

Por otra parte, un grupo de 55 miembros del Parlamento del Reino Unido (MP) han expresado su disconformidad con la firma del acuerdo comercial, que grupos de la sociedad civil han calificado como un regalo para las Corporaciones. Caroline Lucas, Diputada del Partido Verde, presentó la moción Commons, que ahora ha sido firmada por todos los miembros del Partido Nacional Escocés, así como por el líder laborista Jeremy Corbyn, así como su portavoz John McDonnell.

El político Paul Ames escribió:El fervor se enfría a ambos lados del Atlántico desde principios de este mes. Desde que comenzaron las negociaciones en julio de 2013, el acuerdo comercial ha ido perdido su brillo”.

Las preocupaciones por el impacto del TTIP ha unido a grupos dispares, desde los agricultores franceses a los abogados constitucionalistas alemanes, y a políticos de izquierda y derecha”.

Casi 3 millones de personas de toda Europa han firmado una petición dirigida a la Comisión Europea en contra de la firma del Acuerdo Comercial.

La semana pasada, el grupo con sede en Oxford “We Own It”, que se ocupa de los asuntos relacionados con los servicios públicos, manifestó su discrepancia con la firma del TTIP, advirtiendo que se firmarse implicaría una excesiva intromisión de las empresas privadas en los servicios públicos.

Catt Hobbs, uno de los organizadores del grupo, dijo al Oxford Mail: “Esto supondría abrir nuevos mercados a las empresas privadas y la intromisión de las Corporaciones Multinacionales en los servicios públicos. Sus derechos serían más importantes que los nuestros”.

Está convocada una manifestación en Berlín para el próximo 10 de octubre y es de esperar la asistencia de unos 50.000 manifestantes, que se reunirán frente a la Estación Central de la ciudad en protesta por el acuerdo comercial TTIP y un acuerdo similar entre la UE y Canadá, conocido como Acuerdo Integral Económico y de Comercio (CETA). Esta manifestación forma parte de la Semana Internacional contra los acuerdos comerciales favorables a las Corporaciones.

En declaraciones a EuroActiv sobre la manifestación prevista, Cornelia Füllkrug-Witzel, Jefa de la Iglesia Progresista Alemana Brot für die Welt, dijo del TTIP que era “un intento de forzar la introducción de las reglas de los países industrializados ricos en el comercio mundial”.

La oposición al TTIP es particularmente intensa en Alemania, donde sólo el 39% de la población respalda el acuerdo comercial.

Todo esto respalda la tesis planteada a principios de este mes por el confundador de American Prospect y editor Robert Kuttner, que escribió un artículo de opinión sobre el TTIP y el Trans Pacific Partnership (TPP), diciendo que ambos podrían estar “al borde del colapso, dado sus objetivos contradictorios y su lógica incoherente”.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/news/2015/09/28/will-ttip-get-terminated-negotiations-falter-europe-balks

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Ébola Neoliberal: Los orígenes agroeconómicos del brote de Ébola

Por Rob Wallace, 27 de julio de 2015

independentsciencenews.org

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Que el Ébola esté relacionado con el programa Neoliberal es algo tan inaceptable como para provocar a los más destacados del ecologismo y la salud un ataque de apoplejía. 

He aquí uno de los cinco tuits del autor de bestsellers Quammem en el que denuncia mi hipótesis de que el Neoliberalismo pudo ser la causa de la aparición del Ébola en África Occidental. Yo sería “un tipo listo” cuya “descabellada publicación (blog) carece de sentido” y Quammem espera “no engañar a las personas crédulas”.

El científico estadounidense Steve Mirksy bromeó diciendo que temía “una rebrote de salmonela”. Me indicaba que había suficiente información como para documentar las formas y los medios por los cuales la economía del sector avícola había fomentado la evolución de la salmonela.

Sobre el brote de Ébola surgen las mismas objeciones que las que tiene Quammem en su cabeza.

El virus parece llevar varias años extendiéndose por África Occidental. El grupo epidemiológico de Joseph Fair encontró anticuerpos frente a múltiples especies de Ébola, incluyendo la cepa de Zaire, que fue la que desató el brote, en los pacientes de Sierra Leona. De esto hace ya cinco años. Los análisis filogenéticos y de coalescencia bayesiana muestran que la cepa Zaire se remonta en África Occidental por lo menos a una década.

El equipo del NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas) comprobó que la cepa del brote no presentaba ninguna anomalía molecular, con unas tasas de sustitución de nucleótidos típicas de los brotes de Ébola en África.

Los resultados plantean una explicación que pasa de la ecotípica consideración del virus del Ébola como un asesino de los bosques que aparece de forma intermitente, a ser considerada una protopandemia que infectó a 27.000 personas y causó la muerte de 11.000 en toda la región, dejando las calles de las ciudades de Monrovia y Conakry llenas de cuerpos.

Una explicación de la aparición del Ébola

La respuesta, poco destacada por la literatura científica y los medios de comunicación, aparece en el contexto más amplio en el que surge el Ébola en África Occidental.

La conexión dinámica de las enfermedades, el uso de la tierra y el panorama económico mundial, es algo que se olvida a expensas del principio de conveniencia. Esta contextualización representa a menudo una amenaza para muchas de las premisas subyacentes en aquellos que detentan el poder.

A la vista de tal objeción, hay que decir que los ajustes estructurales a los que se ha sometido a África Occidental en la última década, incluyendo la falta de inversiones en infraestructuras de salud pública, permitió la transmisión de la enfermedad del Ébola una vez que éste excedió las capacidades del sistema.

Los efectos, sin embargo, se retrotraen en la cadena causal. Los cambios en el uso del suelo en los Bosques de la Región de Guinea, desde donde se extendió la epidemia de Ébola, tienen conexiones con los esfuerzos neoliberales para la inclusión de la selva en los circuitos del capital.

Daniel Bausch y Lara Schwarz caracterizan la Región Forestal, donde apareció el virus, como un mosaico de pequeñas aldeas y poblaciones aisladas, con una gran variedad de grupos étnicos con poco poder político y que reciben poca inversión social. La economía y la ecología de estos bosques también se han vistos resentidas por la presencia de miles de refugiados de la guerras civiles que han asolado los países vecinos.

La región está sometida a un proceso de deterioro de las infraestructuras públicas y se realizan esfuerzos de desarrollo privado para acabar con los minifundios y las tierras tradicionales para la alimentación, en favor de la minería, la explotación forestal y una agricultura cada vez más intensificada.

La zona caliente del Ébola en su conjunto, comprende una gran parte de la Sabana de Guinea, que el Banco Mundial describe como “una de las mayores reservas de tierras agrícolas subutilizadas del mundo”. África alberga el 60% de la última frontera de las tierras agrícolas del mundo. Y el Banco Mundial ve la Sabana únicamente como un modelo para los agronegocios.

Como señalan los documentos del Observatorio de la Matriz de la Tierra, tales perspectivas están en proceso de actualizarse. Son 90 las ofertas por las cuales la multinacionales apoyadas por Estados Unidos pretenden hacerse con el control de cientos de miles de hectáreas de cultivos para la exportación, biocombustibles, explotación minera, incluyendo múltiples ofertas en el África Subsahariana. La base de datos de este Observatorio muestra que las transacciones de tierras también han sido realizadas por otras potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia y China.

En el Gobierno de Guinea recién democratizado, empresas de Nevada y Británicas respaldadas por  Farm Land of Guinea Limited han firmado contratos de arrendamiento con una duración de 99 años por dos parcelas que suman casi 9.000 hectáreas en los alrededores de la aldeas de N’Dema y Konindou en la Prefectura de Dabola, donde se desarrolló un epicentro secundario del Ébola, y 98.000 hectáreas en la localidad de Saraya, en la Prefectura de Kouroussa. El Ministerio de Agricultura ha encargado a  Farm Land Inc el estudio para la explotación adicional de 1,5 millones de hectáreas por parte de terceros.

Mientras que estas adquisiciones aún sin explotar no están directamente relacionados con el Ébola, sí son señales de un complejo cambio de fase provocado por las políticas agroecológicas, en las que subyace nuestra hipótesis de aparición del Ébola.

El papel del aceite de palma en el África Occidental

Nuestra tesis gira en particular en torno al aceite de palma.

El aceite de palma es una grasa vegetal altamente saturada que se obtiene del mesocarpio rojo de la palma africana, pero que ahora se cultiva por todo el mundo. El núcleo de la fruta también produce su propio aceite. Se refina y se obtienen una amplia variedad de subproductos. Ambos aceites se utilizan en muchos productos alimenticios, en cosméticos, en productos de limpieza, así como para la obtención del biodiésel. Con el abandono de las grasas trans, el aceite de palma representa un mercado en crecimiento, con unas exportaciones globales de casi 44 millones de toneladas en el año 2014.

Las plantaciones de palma cubren una superficie de 17 millones de hectáreas en todo el mundo, y han supuesto la deforestación y la expropiación de tierras a las comunidades indígenas. En este mapa de la Organización para la Agricultura y la Alimentación se observa que, si bien la mayor parte de la producción se obtiene en Asia, particularmente en Indonesia, Malasia y Tailandia, la mayor parte de las tierras aptas para el cultivo de la palma se encuentran en las cuencas del Amazonas y del Congo, las dos mayores selvas tropicales del mundo.

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El aceite de palma representa un caso clásico de la Paradoja de Lauderdale. Cuando se destruyen los recursos ambientales, lo que queda adquiere más valor. Cuando los recursos básicos escasean, entonces es causa justificada para que la Industria aparezca como un buen ciudadano global, como argumentan los abogados financiados por la Industria. Al contrario, la Agroindustria busca un acceso exclusivo a nuestro apreciado sistema fiscal, aunque se produzca un declive ecológico del medio.

La producción de alimentos no comenzó de está manera en África Occidental, por supuesto.

Los bosques naturales y semisilvestres de diferentes tipos de palma han servido durante mucho tiempo como fuente para la obtención de aceite en la Región del Bosque de Guinea. Los agricultores llevan plantando palma de una u otra forma desde hace cientos de años, con períodos de barbecho para permitir que los suelos se recuperasen, sin embargo, se produjo una reducción en estos períodos: 20 años en la década de 1930 y a 10 años en la década de 1970, e incluso más en la década de 2000, con el efecto añadido de aumentar la densidad de los árboles. Al mismo tiempo, la producción semisilvestre se ha sustituido por híbridos de cultivo intensivo y el aceite rojo por una mezcla de aceites industriales y de semillas.

También hay otros tipos de cultivos. La agricultura regional también cultiva café, cacao y cola. Se desmontan zonas del bosque para la siembra de arroz, maíz, hibisco y bulbos, el primer año, y maní y yuca el segundo, y luego un período de barbecho, siguiendo un sistema de rotación agrícola en el bosque. La inundación de las tierras bajas favorece el cultivo de arroz. Esencialmente, se está produciendo una mayor intensificación pero sin aportaciones de capital privado, pero todavía se puede hablar de agricultura forestal (agrosilvicultura)

Pero incluso se está produciendo una transformación de estos tipos de cultivos.

The Guinean Oil Palm and Rubber Company ( con el acrónimo en francés SOGUIPAH) comenzó en 1987 como una cooperativa paraestatal , pero desde entonces ha crecido hasta el punto que se puede hablar ya de una empresa estatal. Está llevando a cabo desde 2006 plantaciones intensivas de una palma híbrida para la obtención de materias primas para la exportación. SOGUIPAH economizó la producción a partir de la palma expropiando a la fuerza tierras de cultivos, lo que ha generado violentas protestas.

Las ayudas internacionales han acelerado la industrialización. La nueva planta industrial de SOGUIPAH tiene cuatro veces la capacidad de producción de la anterior y fue financiada por el Banco Europeo de Inversiones.

Esta capacidad de producción ha arrinconado la extracción artesanal que todavía en 2010 daba pleno empleo a las poblaciones locales. Este aumento de la producción estacional ha provocado por una parte que la cosecha supere la capacidad de procesado de la planta, mientras que opera por debajo de su capacidad fuera de temporada, lo que ha originado conflictos entre la empresa y los 2000 recolectores, ahora parcialmente proletarizados, algunos de los cuales insisten en el procesamiento de su propia producción para cubrir los vacíos en el flujo de caja. Los recolectores insisten en el procesamiento de su propio aceite durante la temporada de lluvias, cuando existe riesgo de paro en la producción.

El nuevo panorama económico ha iniciado los clásicos procesos de expropiación de tierras, dando un vuelvo a una tradición de bienes comunes forestales y compartidos, hacia unas expectativas en las que los recolectores que trabajaban la tierra en barbecho han quedado privados de ese derecho familiar y tienen que obtener el permiso del propietario antes de recoger la palma.

Palma aceitera y Ébola

¿Y qué tiene que ver todo esto con el Ébola?

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Figura 1: Palma aceitera y Ébola

En la parte superior de la Figura 1 se muestra una serie de parcelas de palma aceitera en la zona de Guéckédou, donde comenzó aparentemente la epidemia. El paisaje característico es el de un mosaico de pueblos rodeados por una densa vegetación e intercalados campos de cultivo de palma aceitera ( en rojo), con zonas de bosque abierto y bosque joven regenerado.

El patrón general se puede discernir con más detalle a otra escala, al oeste de la ciudad de Meliandou, donde apareció el caso índice.

El paisaje presenta una interfaz creciente entre los seres humanos y los murciélagos frugívoros, un reservorio del virus del Ébola, entre los que se encuentra el murciélago cabeza de martillo, pequeños murciélagos de la fruta con collar y murciélagos de la fruta de Franquet.

Nur Juliani Shafie y sus colegas documentan una amplia variedad de murciélagos de la fruta atraídos por las plantaciones de palma aceitera. Los murciélagos irían en busca de estos cultivos para alimentarse y como refugio contra el calor, mientras que los amplios senderos entre las plantaciones facilitan el desplazamiento entre las zonas de descanso y los sitios de alimentación.

Los murciélagos no son tontos y, como desaparece el bosque, cambian sus comportamiento en la búsqueda tanto de alimento como de refugio.

La caza de animales silvestres y su posterior sacrificio es un medio por el cual se puede producir el contagio. Pero alejándose de ese periodismo deshumanizador, o como llama el periodista Howard French, periodismo Ooga-Booga, que trata a África como un lugar sucio y lleno de enfermedades, el cambio en los cultivos agrícolas puede ser suficiente. Los murciélagos de la fruta de Bangladesh transmitieron el virus Nipah a los huéspedes humanos por medio de la orina que depositaron en la fruta.

Almudena Marí Sáez y sus colegas han propuesto que la propagación inicial del Ébola se produjo fuera de la ciudad de Meliandou, cuando los niños, incluido el caso índice, capturaron y jugaron con un murciélago de cola libre de Angola, que tenía su nido en el hueco de un árbol. También se ha documentado que los murciélagos insectívoros son portadores del virus del Ébola.

Cualquiera que sea el reservorio específico del virus, los cambios en el contexto agroeconómico siguen apuntando como causa primaria. Estudios previos muestran que los murciélagos de cola libre se sienten atraídos por la expansión de los cultivos comerciales en África Occidental, incluyendo la caña de azúcar, el algodón y las nueces de macadamia.

De hecho, cada brote de Ébola parece estar conectado con los cambios en el uso del suelo, incluido el primer brote en Nzara, Sudán, en 1976, donde una fábrica financiada por los británicos procesaba el algodón local. Cuando terminó la guerra civil en Sudán en 1972, la zona fue repoblada con rapidez y gran parte de la selva tropical, donde se encontraba el murciélago, fue utilizada para una agricultura de subsistencia, y se recuperó el cultivo del algodón como cultivo comercial en la zona.

¿Son tan culpables Nueva York, como Londres o Hong Kong?

Es evidente que tales brotes no se deben a empresas específicas.

Hemos empezado a trabajar con Lucas Bergmann de la Universidad de Washington para comprobar si los circuitos mundiales de capitales tienen relación con los cambios en el uso de la tierra y la aparición de enfermedades. Los mapas de Bergmann y Holmberg, todavía en preparación, muestran el porcentaje de tierras cuyas cosechas están destinadas a la exportación, así como los productos agrícolas o bienes manufacturados, servicios en las tierras de cultivo, praderas y bosques.

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Los mapas también muestran que los paisajes quedan remodelados por los circuitos de capital. De esta manera, el origen de la enfermedad puede darse en un determinado país, para luego extenderse hasta el otro lado del mundo. Hay que identificar, en principio, quién financió el desarrollismo y la deforestación.

Tal caracterización epidemiológica nos plantea si debiéramos establecer con mayor precisión lugares tales como Nueva York, Londres o Hong Kong, principales centros del capital, como los puntos calientes del origen de la enfermedad, por derecho propio. Las enfermedades están emparentadas en sus geografías, y no sólo en términos absolutos, como los argumentos esgrimidos por David Quammen.

Del mismo modo, este nuevo enfoque echa por tierra la clara dicotomía entre las respuestas de emergencia y las intervenciones estructurales.
Algunas enfermedades de los perros que reconocen problemas estructurales globales tienden a centrarse en la logística inmediata de cualquier brote. Se necesitan respuestas de emergencia, por supuesto, pero tenemos que reconocer que esa situación de emergencia tiene raíces estructurales. De hecho, este tipo de emergencias se utilizan como medio para evitar hablar sobre el panorama que conduce a la aparición de nuevas enfermedades.

El bosque podría ser su propia cura

Hay que desenmascarar otra falsa dicotomía: entre el ruido del ecosistema de la selva y el efecto determinista.

La estocasticidad ambiental en el centro de la ecología forestal no es sinónimo de ruido aleatorio.

En este caso, un poco de Matemáticas nos pueden ayudar. Un modelo diferencial estocástico simple de crecimiento exponencial de la población de patógenos puede incluir una fracción de ruido blanco en un índice de 0 a 1, definido por una relación de covarianza en el tiempo y en el espacio. Las series de Taylor son un ejemplo clásico de crecimiento de la población:

Por debajo de un umbral el exponente de ruido es lo suficientemente pequeño como para permitir que una población de patógenos crezca en tamaño. Por encima de ese umbral, el ruido es lo suficientemente grande como para que se controle el brote, frustrando los esfuerzos del patógeno para transmitirse a un gran número de personas susceptibles de infectar.

No importan los detalles técnicos,. Lo importante es que las trayectorias de la enfermedad, incluso en el bosque profundo, no están separadas de su contexto antropogénico. Ese contexto puede tener un impacto sobre el ruido ambiental del bosque y sus efectos sobre la enfermedad.

¿Cómo funciona exactamente en el caso del Ébola?

Se sabe desde hace mucho tiempo que si se puede bajar el brote de una infección por debajo del umbral de Alle, por ejemplo por una vacuna o por prácticas sanitarias, no encontrará el suficiente número de personas susceptibles, consumiéndose sólo. Pero la mercantilización del bosque puede haber bajado el umbral del ecosistema de la región hasta un punto en el que ninguna intervención de emergencia puede controlar el brote de Ébola para que se consuma por si solo. El virus continuará circulando, con el potencial de que estalle otra vez.

En resumen, los cambios estructurales provocados por el Neoliberalismo no están sólo como un fondo sobre el que surge la emergencia del Ébola. Los cambios están en la raíz en tal emergencia, como el virus mismo.

En contraste con la historia de El Cisne Negro de Nassim Taleb, como demonios pase, tenemos aquí un ejemplo del impacto de la estocasticidad que proviene del fenómeno determinado por la política agroeconómica, y que he dado en llamar el Cisne Rojo.

De modo que los cambios repentinos en el uso de la tierra explicarían la aparición del brote de Ébola. La deforestación y la agricultura intensiva suprimen la fricción estocástica de la agricultura tradicional, que hasta ese momento momento había impedido que el virus pudiera avanzar en la cadena de transmisión.

Bajo ciertas condiciones, el bosque puede actuar como escudo de protección epidemiológica. Corremos el riesgo de nuevas pandemias si destruimos esa capacidad del bosque.

Rob Wallace es biólogo evolutivo y filogeógrafo de salud pública que actualmente visita el Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Minnesota. Tiene un blog titulado Patógenos en la agricultura.

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/health/neoliberal-ebola-the-agroeconomic-origins-of-the-ebola-outbreak/

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La lógica que hay detrás de las políticas de austeridad en la zona Euro

Por John Milios, 5 de junio de 2015

Dissident Voice

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El nexo entre crisis económica y austeridad

1.1 La austeridad como ahorro de costes en la estrategia capitalista

Tras el estallido de la crisis económica mundial en el año 2008, políticas extremas de austeridad empezaron a aplicarse en muchas partes del mundo capitalista desarrollado, sobre todo en la Unión Europea y la zona Euro. Se ha criticado las políticas de austeridad por ser irracionales, al deteriorar aún más la crisis económica y crear un círculo vicioso entre la caída efectiva de la demanda, recesión y sobreendeudamiento. Sin embargo, estas críticas difícilmente pueden explicar por qué tales políticas irracionales persisten, a pesar de los fracasos (1).

En realidad, las crisis económicas se expresan no solamente por la ausencia de demanda, sino sobre todo por una reducción de la rentabilidad de la clase capitalista. La austeridad constituye una estrategia para aumentar las ganancias del Capital (2).

Las políticas de austeridad constituyen la piedra angular de las políticas neoliberales, funcionando como una estrategia para reducir los costes empresariales, reducir los costes de la mano de obra en el sector privado, aumentando los beneficios al reducirse el coste unitario. Se complementan economizando en el uso del capital material, y amparados por los cambios institucionales, que por un lado favorecen la movilidad del Capital y la competencia, y por otro fortalecen el poder de los directivos de las Empresas y los accionistas de la sociedad. En cuanto a la consolidación fiscal, las políticas de austeridad dan prioridad a recortes en los presupuestos sobre los ingresos, la reducción de los impuestos sobre el Capital y las rentas más altas, y reducción del Estado de Bienestar.

La austeridad como un proyecto de clase

Sin embargo, el verdadero coste para la clase capitalista es el nivel de vida de la mayoría de la clase trabajadora de la sociedad. Esto también se puede aplicar para el Estado de bienestar, cuyos servicios pueden ser considerados como una forma de salario social. Queda claro, por tanto, que la austeridad es sobre todo una política de clase: promueve los intereses del Capital contra los de los trabajadores, los jubilados, los desempleados y los grupos económicamente más vulnerables. A largo plazo, su objetivo es la creación de un mercado de trabajo con menos derechos y menos protección social, con bajos salarios y mayor flexibilidad, y ausencia de cualquier poder de negociación por parte de los asalariados.

La austeridad profundiza la recesión. Sin embargo, la recesión obliga a los empresarios, capitalistas o de la burguesía media, a reducir costes para continuar en el camino de la plusvalía absoluta, es decir, para tratar de consolidar sus márgenes de beneficio por medio de recortes salariales, intensificando los procesos laborales, infringiendo la normas y los derechos laborales, despidos masivos, etc (3). Desde el punto de vista de los intereses del gran Capital, la recesión da nacimiento a un proceso de destrucción creativa. Hay una redistribución de los ingresos y de poder en beneficio del Capital, concentrándose la riqueza en unas pocas manos, pues las pequeñas y medianas empresas están siendo liquidadas por las grandes empresas y los centros comerciales.

Esta estrategia tiene su propia lógica, que no es obvia a primera vista. Se percibe la crisis como una oportunidad para un cambio histórico en las correlaciones de fuerzas en beneficio del poder Capitalista, sometiendo a las sociedades europeas a las condiciones de funcionamiento sin trabas de los mercados financieros, tratando de que las consecuencias de la crisis capitalista recaigan sobre los hombros de los trabajadores.

Esta es la razón por la cual, en una situación en la que intensifican los antagonismos sociales, como ocurre hoy en día, un Gobierno que quiera estar al lado de los trabajadores y de una mayoría social, no quiera siquiera imaginar que tiene que sucumbir a las presiones para seguir aplicando las políticas de austeridad.

1.2 Austeridad y financiarización

El Neoliberalismo es una forma de mentalidad gobernada por el Capitalismo, es decir, una organización del poder del Capital por encima de la clase obrera y la mayoría social. Se basa por una parte en la austeridad, como ya se ha dicho anteriormente, y por otro en el papel crucial de los mercados financieros mundiales. La esfera financiera no es simplemente el reinado de la especulación, no se trata de un casino, sino que es mucho más: un mecanismo de supervisión.

En el análisis del Volumen 3 de El Capital, Karl Marx señala que el capital social está siendo ocupado por dos sujetos: el capitalista financiero y el capitalista como administrador. En el proceso de préstamo, el capitalista financiero se convierte en el destinatario y propietario de un valor, es decir, de una promesa escrita de pago por parte del capitalista administrador, el gerente.

En palabras del propio Marx: “En el proceso de producción, el capitalista administrador representa al capital en contra del salario de los trabajadores como propiedad de otro; y el capitalista financiero participa en la explotación del trabajo, representado por el capitalista administrador (4). Las contradicciones secundarias entre los gestores y los grandes inversores financieros son de menor importancia en comparación con la contradicción Capital-trabajo.

Toda Empresa ofrece dos caras: por una parte el aparato de producción per se, y por otro los mecanismos financieros, sus acciones y bonos, que se comercializan en los mercados financieros mundiales.

La generación de plusvalía se ha convertido en un campo de batalla donde ya se encuentran resistencias, lo cual quiere decir que el resultado final no puede darse por sentado. Las técnicas de gestión de riesgos, que funcionan del mismo modo que los mercados financieros desregulados, son un punto crítico en la gestión de la resistencia ofrecida por el trabajo, y por lo tanto para el mantenimiento y perpetuación de las políticas de austeridad.

Los mercados financieros generan una estructura para supervisar la eficacia de los capitales individuales, es decir, un tipo de supervisión del movimiento de capitales. La solicitud mayores ganancias ejerce presión sobre los capitales individuales (empresas) para una explotación más intensiva y más eficaz de la mano de obra, para una mayor rentabilidad. Esta presión se ejerce por muy diferentes canales.

Para dar un ejemplo, cuando una empresa depende de los mercados financieros para su financiación, cada sospecha de una disminución de su valor aumenta el coste de financiación, reduciendo su capacidad de financiación y produce una caída en el precio de sus acciones y bonos. Ante este clima, las fuerzas del trabajo, en el entorno politizado de la Empresa, se enfrentan al dilema de si aceptan los términos desfavorables que los empleadores les ofrecen, lo que implica una pérdida de su propia disposición de negociación, o se enfrentan a la posibilidad de perder el trabajo: aceptar las Leyes del Capital o vivir con inseguridad o desempleado.

Esta presión afecta a toda la organización del proceso de producción. Por lo tanto, presupone no sólo un aumento del despotismo de los directivos contra los trabajadores, sino también una flexibilización del mercado laboral y alto desempleo. Por lo tanto, la disciplina de mercado se concibe como sinónimo de disciplina de capital.

El esbozo teórico que he presentado anteriormente habla del fenómeno de la globalización capitalista y la financiarización como tecnologías complejas del poder, siendo el aspecto principal el de la organización de las relaciones de poder capitalistas. Es un tecnología de poder constituida por diferentes instituciones, procedimientos, análisis y reflexiones, cálculos, tácticas y patrones de integración que permiten el ejercicio de esta específica, aunque muy compleja, organización de la eficiencia de las relaciones de poder capitalistas a través del funcionamiento de los mercados financieros.

1.3 La Austeridad y la zona Euro

La mayoría de las personas de los países capitalistas se oponen a unos salarios reducidos y al empleo precario, a los recortes y degradación de los servicios públicos, a la disminución de las aportaciones del Estado en educación y asistencia sanitaria, en contra del debilitamiento de las Instituciones democráticas , y en contra de mayores medidas represivas. Esa mayoría concibe la crisis laboral ( es decir, desempleo, precariedad y trabajos mal pagados, etc) como una enfermedad social que debe ser abordada en sí misma, no como un efecto secundario del intento de recuperación de beneficios.

Por lo tanto, que continúen las medidas de austeridad es una cuestión de la relación de las fuerzas sociales. Como Karl Marx comentó sobre los límites de la jornada laboral: “El capitalista mantiene su derechos como comprador cuando intenta extender lo máximo que puede la jornada laboral, y extraer, cuando ello le sea posible, dos días laborales de uno sólo… Por otro lado… el trabajador mantiene su derecho como vendedor cuando lo que pretende es reducir la jornada laboral a una de duración normal definida. Por tanto, aquí hay una antinomia, derecho contra derecho, ambos intentando beneficiarse de la ley de intercambios por igual. Entre derechos iguales sólo la fuerza es decisiva” (5).

Más allá de ciertos límites, el sometimiento de todas las formas de vida social a un funcionamiento sin trabas de los mercados y el dictado de la rentabilidad, puede tratarse de un riesgo político para el establishment neoliberal, ya que puede desencadenar fácilmente estallidos sociales incontrolables. Franklin D. Roosevelt en su discurso en el Madison Square Garden de Nueva York, el 31 de octubre de 1936, presentó sus políticas del New Deal como un justo intermedio entre el dinero organizado y la mafia organizada. (6)

En la Eurozona, el riesgo político esta siendo minimizado, supuestamente, a través de la introducción de un marco institucional en el que las políticas de austeridad se ven como la única manera de hacer frente a la inestabilidad económica y financiera. En el entorno habitual de un Estado nación, una sola autoridad fiscal nacional es la que se encuentra detrás del Banco Central. Pero como sabemos que este no es el caso de la Eurozona: no existe una autoridad fiscal sólida detrás del Banco Central Europeo (BCE). Los Estados miembros emiten deuda en una moneda que no controlan, en términos de esa banca central ( no pueden imprimir euros o cualquier otro tipo de moneda, al menos durante un período de tiempo considerable).

Los Estados miembros no siempre tendrán la liquidez necesaria para pagar a los que dispongan de bonos y obligaciones del Estado. Por lo tanto, una mengua en el Estado de Bienestar es una condición previa para la solvencia financiera.

Las élites europeas gobernantes se están sometiendo voluntariamente a un elevado riesgo para llevar a cabo las políticas neoliberales. En otras palabras, han decidido sacar provecho de la crisis para neoliberalizar aún más la gobernabilidad del Estado. Los Estados miembro se enfrentan a un dilema: austeridad-recortes y privatizaciones o los riesgos asociados a su incumplimiento. En general, se trata de opciones proporcionales. Incluso en este último caso, los Estados miembro podrían aceptar un rescate, pero eso les llevaría de nuevo a austeridad-recortes y privatizaciones. Esta perspectiva conservadora califica de riesgo moral cualquier política que apoye a la clase trabajadora, que amplíe el espacio público, que sea compatible con el Estado de Bienestar y organice la sociedad más allá de lo establecido por los mercados.

En este marco, la cuestión estratégica para el neoliberalismo de la UE es la de definir el nivel de austeridad, manteniendo un equilibrio entre el riesgo político y el riesgo moral.

En términos generales, estos dos riesgos, el moral y el político, se mueven en direcciones opuestas debido a sus consecuencias sobre la coyuntura política. Cuando aumenta el riesgo moral, disminuye el riesgo político y viceversa. Por lo tanto, la tensión entre ambos riesgos se traduce en un adecuado equilibrio. Las autoridades independientes, inmunizadas contra cualquier control democrático, especialmente en temas relacionados con la Economía ( el mejor ejemplo es el de la independencia del BCE), disponen de unos mecanismos para detectar el equilibrio entre estos dos riesgos. Sin embargo, este mecanismo no deja de ser insuficiente. La lucha de clases siempre puede provocar acontecimientos imprevistos.

2. El caso griego: ¿Puede Syriza desafiar al neoliberalismo?

2.1. La brecha financiera del sector público griego

Después de cinco años de políticas de austeridad en Grecia y de la desfiguración del tradicional mapa político como solíamos conocerlo ( sobre todo por la ruptura del Partido Socialista (PASOK), que se ha mantenido en el poder durante más de veinte años en las últimas tres décadas), las elecciones del 25 de enero de 2015 dieron la victoria a la Izquierda. SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical), obtuve 149 escaños de los 300 del Parlamento griego, formando una coalición con ANEL (Griegos Independientes), un pequeño partido que está en contra de las políticas de austeridad, situado en el campo político conservador.

El mandato dado al Gobierno por el electorado es doble: a) debe parar las políticas de austeridad y b) asegurar un acuerdo con los prestamistas oficiales (La UE, el BCE y el FMI, lo que se llamaba la Troika, y ahora se conocen como las Instituciones), con la finalidad de cubrir las necesidades de financiación del sector público griego. La brecha financiera del sector público griego hace referencia principalmente a las responsabilidades contraídas en el marco de los programas de rescate de años anteriores.

El 20 de febrero de 2015, el Gobierno griego llegó a un acuerdo intermedio con los prestamistas, que incluye una prórroga de cuatro meses del “Acuerdo maestro de servicios de asistencia financiera” (MFFA), firmado por el anterior Gobierno, que se “sustenta en una serie de compromisos”. Al final de este período de transición, se firmará un nuevo acuerdo entre Grecia y las Instituciones, que según el programa del Gobierno incluiría un nuevo marco fiscal para los próximos 3-4 años y un nuevo plan nacional de reformas.

El acuerdo del 20 de febrero fue una tregua, pero una tregua que de ninguna manera se puede considerar un empate. Dado que las Instituciones son las que deciden si se han cumplido o no los compromisos por parte de Grecia, este acuerdo se sustenta sobre un terreno resbaladizo. Como cada decisión que se tome necesita la aprobación de las Instituciones, las cuotas programadas, tal como aparecen en el programa anterior, aún están pendientes, y por tanto sujetas a la evaluación positiva de las Instituciones.

El acuerdo del 20 de febrero no está del todo cerrado en lo que se refiere al aumento del riesgo moral, es decir, aquellos acuerdos que pueden beneficiar a los intereses del Estado de Bienestar y de los trabajadores. Sin embargo, el punto clave del acuerdo es que las Instituciones evaluarán, supervisarán y dirán si cada reforma en particular no crea problemas a las finanzas públicas y no pone en peligro el futuro del crecimiento económico y la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema financiero. Esta evaluación, supone un serio impedimento para la ejecución de los programas públicos y las transformaciones sociales que Syriza desea hacer en primer lugar.

Si bien la cuestión de cómo el Gobierno va a ser capaz de satisfacer sus necesidades de financiación todavía no está resuelta, las declaraciones del BCE y del FMI son prueba elocuente de que siguen evaluando si las reformas prometidas se pueden interpretar como sustitutos de los compromisos del acuerdo anterior.

2.2. La prioridad del frente interno

El análisis anterior nos lleva a la conclusión de que existe una correlación internacional de fuerzas que no solamente restringen considerablemente la libertad de acción en las finanzas públicas, sino que también lo hacen en otras áreas. Sin embargo, el resultado de la negociación no estará determinado ni por movimientos tácticos ni por el frente externo, sino por el frente interno de la sociedad griega. La situación actual sólo deja al Gobierno como una única salida del corsé impuesto por la Europa neoliberal, la de dar un salto hacia adelante.

El salto hacia adelante se haría en base a los compromisos del programa de Syriza para redistribuir el poder y la riqueza a favor de los trabajadores, refundar el Estado de Bienestar, la Democracia y la participación colectiva en la toma de decisiones.

El salto hacia adelante del Gobierno debiera ser una reforma radical del Sistema Fiscal (de modo que el Capital y los sectores más ricos de la sociedad soportasen la carga apropiada) y la lucha contra la corrupción de las élites económicas de Grecia.

Una serie de cambios institucionales radicales son necesarios con urgencia, con el fin de construir una nueva base de las alianzas sociales con las clases subordinadas. Lo que hace falta es un memorando nacional contra los ricos para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. El objetivo, tantas veces declarado por la Izquierda, es “que el Capital pague por la crisis”, por decirlo en pocas palabras.

Esta dinámica interna fortalecería la eficacia de las negociaciones con los prestamistas. Es un problema político. Puede salirse de la trampa neoliberal si el Gobierno griego deja claro que si se le obliga, con el fin de no incumplir el mandato conferido por el electorado, podría retrasar el pago de la deuda hasta que llegase a un acuerdo con las Instituciones (7). Con el fin de obtener éxito en esta dinámica interna, el Gobierno griego debe continuar con las propuestas del programa de Syriza: la protección de los intereses de una mayoría social frente a los intereses de la Oligarquía Capitalista.

Esta opción aparece a menudo en los discursos y declaraciones del Primer Ministro, Alexis Tsipras (8), pero no en la agenda del Ministro de Economía griego, Yanis Varoufakis. Poco después de las elecciones, dijo públicamente que el cumplimiento del 70% del Memorando sería algo bueno para Grecia. El Gobierno de Syriza no llegó al poder diciendo que apoyaba el 70% del Memorando. De haberlo prometido así, probablemente no formaría parte del Parlamento, ni jugaría el papel clave de hoy en día. Esto supone una redefinición del mandato de Syriza y del intento de cambiar las alianzas sociales que han apoyado una experiencia histórica de un Gobierno de Izquierdas en Grecia.

Un intento similar fue lo que pretendió Yanis Varoufakis en su declaración en el Vigésimo Foro de la Unión de Banqueros Griegos el 22 de abril de 2015: “En el año 2015, después de cinco años de una catastrófica recesión, casi todo el mundo se ha convertido en víctima, excepto algunas personas que se han beneficiado de esta crisis. La época en que un Gobierno de Izquierdas era por definición contrario a las iniciativas empresariales ha pasado. Si llega un momento en el que hay crecimiento, podremos empezar a hablar de nuevo sobre el conflicto entre Capital y Trabajo. Hoy estamos juntos” (9).

Además, es característico del Memorando que se diga que el crecimiento económico depende de las exportaciones y que cada aumento salarial se considera como una traba contra la competitividad. No importa lo errónea que sea esta perspectiva, sino que refleja el punto de vista de las Instituciones, y por desgracia, también el Ministerio de Economía de Grecia (10).

Lo que hemos indicado anteriormente es el punto de vista del Ministro de Economía (11). Una parte importante de los cuadros de Syriza entiende que la austeridad y los Memorandos son un error económico, en el sentido de que constituyen una receta para la recesión, y que son incapaces de impulsar el crecimiento.

En una sociedad donde se ha producido la pérdida del 25% de su PIB y el empobrecimiento de gran parte de la población, es sólo uno de los aspectos visibles la rápida intensificación de las desigualdades sociales; con una sociedad con un elevado desempleo, que es el complemento numérico de un grave deterioro de las condiciones de trabajo, con una sociedad con múltiples contradicciones y expectativas, la política del Gobierno de Syriza sólo puede avanzar si apoya con claridad los intereses de la mayoría trabajadora en su lucha contra el Capital. No hay espacio para una política que defienda con poca claridad todo griego o europeo. Este enfoque no tiene, ni representará, el punto de vista de la izquierda.

Nos enfrentamos a un reto histórico al que hay que responder sin titubeos y vacilaciones.

  • Del discurso en el Foro Internacional, 20 al 22 de mayo de 2015, en Lausana (Suiza): “Le troisième âge du capitalisme, sa physionomie socio-politique à l’orée du siècle XXIe. En mémoire d’Ernest Mandel (1923-1995). «Publicado en Spectrazine .

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1.- Para una crítica de estos enfoques ver: DP Sotiropoulos, J. Milios, S. Lapatsioras, “Redirigiendo hacia la racionalidad las respuestas irracionales europeas a la crisis. Una economía política de la zona euro y la necesidad de una alternativa progresista”, en A. Bitzenis, N. Karagiannis, J. Marangos (eds.) Europa en Crisis (Londres: Palgrave, 2015), p. 67-76. [ ]

2.- Karl Marx ha ilustrado con claridad este asunto. La crítica al enfoque consumista, según el cual la causa de la crisis es la ausencia de demanda efectiva, señala que es precisamente cuando el poder adquisitivo de los trabajadores alcanza un nivel relativamente alto, cuando estallan las crisis:

“Es una tautología pura decir que las crisis son provocadas por una falta de demanda efectiva o consumo efectivo. El sistema capitalista no reconoce ninguna forma de consumidor aparte de aquellos que pueden pagar, si excluimos el consumo de los pobres y los estafadores. El hecho de que las mercancías no se puedan vender no significa más que no se han encontrado compradores efectivos para ellas, consumidores (sin importar que las mercancías sean básicamente vendidas para satisfacer las necesidades del consumo productivo o individual). Si se hace el intento de dar a esta tautología la apariencia de una mayor profundidad, al afirmar que la clase trabajadora recibe una porción demasiado pequeña de su propio producto, y que el mal se remediaría si recibiera un porcentaje mayor, si sus salarios aumentaran, sólo necesitamos señalar que las crisis son siempre preparadas por un período en el que los salarios en general aumentan, y la clase trabajadora realmente recibe una cuota mayor de la parte del producto anual destinado al consumo. Desde el punto de vista de estos defensores del sentido común sensato y «sencillo» (¡!), estos períodos deberían evitar la crisis. Parece entonces que la producción capitalista conlleva determinadas condiciones independientemente de las buenas o malas intenciones de la gente, que permite la relativa prosperidad de la clase trabajadora sólo de forma temporal, y además es siempre el presagio de la crisis«

El Capital, Tomo 2 (Londres: Penguin Classics, 1992), p. 486-87. Una crisis significa más bien una «falta de plusvalía», no de demanda. [ ]

3.- El análisis de Marx muestra la capacidad de la clase Capitalista para reorganizar la producción, para modernizar los medios de producción y de economizar constantemente en Capital ( como una forma de salir de las crisis por acumulación excesiva), no es un aspecto técnico de la economía, sino el resultado de la relación social de fuerzas, anclada en la lucha de clases. La reestructuración de la empresa, sobre todo, significa la reestructuración de un conjunto de relaciones sociales y tiene como finalidad aumentar la tasa de explotación. Por lo tanto, es un proceso que supone por un lado, un poder cada vez mayor para la clase Capitalista sobre el proceso de producción en sí, y por otro, la desvalorización de todo el capital inadecuadamente valorizado ( reducción o liquidación de empresas) y así economizar en la utilización de Capital.

Dentro del sistema capitalista todos los métodos para aumentar la productividad social del trabajo se llevan a efecto a costa del trabajador individual; todos los medios para el desarrollo de la producción se someten a una inversión dialéctica para que se conviertan en medios de dominación y explotación de los productores; transforman al trabajador en un fragmento de hombre; lo degradan al nivel de un apéndice de la máquina…Sin embargo, todos los métodos para la producción de la plusvalía son, al mismo tiempo, métodos de acumulación, y cada extensión de la acumulación se convierte en un medio para el desarrollo de esos métodos. Se deduce, pues, que a medida que se acumula el capital, la situación del trabajador debe empeorar, sea su sueldo alto o bajo”.

El Capital, Tomo 1 (Londres: Penguin Classics, 1990), p. 799. [ ]

4.- El Capital, Tomo 3 (Londres: Penguin Classics, 1991), p. 504. [ ]

5.- El capital, volumen 1, p. 344. [ ]

6.- “Sabemos ahora que el Gobierno del dinero organizado es tan peligroso como el Gobierno de la mafia organizada”. Véase: “Discurso en el Madison Square Garden”, Franklin D. Roosevelt, 1936. [ ]

7.- El impacto de un eventual incremento de las tasas de interés de los bonos griegos sería insignificante, ya que de todos modos el país no puede pedir prestado en los mercados. Además, un retraso en el pago de la deuda no tendría como consecuencia un Grexit ( salida de Grecia de la zona Euro), ni siquiera sería considerado ese retraso como un incumplimiento. De hecho, el 1 de mayo de 2015, las tres principales agencias de calificación, Standard and Poors, Fitch y DBRS, anunciaron que no iban a considerar como un incumplimiento un retraso en los pagos por el Gobierno griego al FMI o el BCE. En concreto, Frank Gill, de Standard and Poors, declaró: “Si por la razón que fuera, Grecia no hiciese los pagos al FMI o al BCE, no se considerará un incumplimiento bajo nuestros criterios, porque es deuda oficial del sector. Si fuera considerado un incumpliendo supondría el abandono del FMI del “Programa de asistencia financiera” a Grecia, y supondría una reestructuración de la deuda soberana…” []

8.- En su discurso en el evento anual de The Economist en Atenas, Alexis Tsipras dijo: “El Memorando no fue sólo un error económico, un mal programa, un descuido, sino que fue una elección consciente para colocar el peso de la crisis económica … sobre las espaldas de los trabajadores, los pensionistas, la clase media, los autónomos y los pequeños empresarios… Eran conscientes de que lo que estaban haciendo, y a pesar de eso siguieron adelante. Es de un cinismo absoluto… Los únicos que no han sufrido por la crisis durante estos cinco años han sido los ricos”.

9.- Véase: http://anatopia.files.wordpress.com/2015/04/boit.pdf

10.- Grecia ha procedido a un ajuste económico sin precedentes, destinado a mejorar la consolidación presupuestaria por un lado, y por el otro para mejorar la competitividad de la economía… El cambio hacia un modelo de desarrollo con orientación hacia la exportación parece haber sido alcanzado en los años 2013 y 2014, cuando se registro un superávit en la cuenta corriente del 0,6 y el 0,9% del PIB, respectivamente. Véase: Ministerio de Economía, Programa Nacional de Reformas, abril de 2015.

11.- Hasta las elecciones del 25 de enero, Varoufakis no estaba afiliado a Syriza. Sin embargo, su nombramiento como Ministro de Economía por el Primer Ministro Tsipras, refleja un determinado conglomerado de fuerzas ideológicas y opiniones políticas dentro de Syriza.

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John Milios es profesor de Economía Política de la Universidad Técnica Nacional de Atenas, y miembro del Comité Central de Syriza.

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2015/06/the-class-logic-behind-austerity-policies-in-the-euro-area/#more-58665

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TTIP: La ilusión de los líderes europeos de levantar la maltrecha Economía

Por Robert Kuttner, 5 de enero de 2015

Common Dreams

Imagen: noalttip

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Europa se encuentra al borde de otra recaída en su ya largo proceso deflacionario: el crecimiento del PIB se acerca a cero. Alemania, potencia exportadora, sigue creciendo, pero a costa del resto del continente, víctimas de las exigencias de austeridad presupuestaria impuesta por Alemania. El euro sigue hundiéndose frente al dólar, cotizándose a sólo 1,20 dólares, su nivel más bajo desde hace cuatro años y medio.

El desempleo medio fuera de Alemania se mantiene en torno al 12%, lo que debilita ese centro político que apoya a la UE, mientras se refuerzan los partidos de extrema derecha. (Uno se pregunta si los líderes europeos se molestan en leer su propia historia. Cuando se prolonga la depresión y la gente empieza a desesperarse, es probable que sucedan revueltas como ya se han conocido con anterioridad).

La única institución que desafía al Gobierno de Angela Merkel es el Banco Central Europeo, pero se trata de un tigre de papel. El Jefe del BCE, Mario Draghi, habla mucho acerca de lo que hay que hacer para levantar la moribunda Economía de Europa, pero a la hora de la verdad Draghi no se atreve a una compra agresiva de bonos como la realizada por la Reserva Federal de Estados Unidos, por temor a enemistarse con los alemanes, que siguen pensando que podría suponer una traba en el camino hacia la recuperación.

Entonces, ¿qué le queda a Europa? Pues los líderes europeos se han agarrado a la ilusión de un acuerdo comercial con Estados Unidos, la llamada Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP). Pero el TTIP en realidad no es un tratado comercial, sino una serie de medidas destinadas a promover una mayor desregulación de los derechos económicos, financieros, de salud, trabajo, seguridad, privacidad y protección del medio ambiente a ambos lados del Atlántico. El TTIP ha sido diseñado por las empresas para debilitar los derechos laborales y a los Gobiernos, y sin que apenas suponga una ayuda para que Europa salga del hoyo económico.

Los aranceles y otras barreras comerciales entre Estados Unidos y la UE ya son ridículamente bajos. Las historias que nos cuentan de que las diferencias en las políticas nacionales de reglamentación son una traba para el comercio (y por tanto para el crecimiento) es falso. Antes, cuando los trabajadores tenían una salario decente y los banqueros no jugaban a la ruleta rusa con la Economía, las normativas que regulaban el comercio no fueron un obstáculo para su auge.

Según las estimaciones oficiales en las que se basa la Unión Europea, siendo optimistas, el impacto del TTIP sería de un 0,5% del PIB, una sólo una vez. Y los supuestos sobre los que se basan estas estimaciones son muy dudosas. Más bien es posible que el TTIP, mediante una mayor presión competitiva para reducir los salarios, suponga en realidad un descenso del PIB en Europa.

El TTIP, aunque se trate de un objetivo de máxima prioridad tanto para los líderes de la UE como de la Administración Obama, cuenta con una creciente oposición en ambas regiones. En Europa se está produciendo un aumento del escepticismo sobre un punto central del Tratado, el que hace referencia a la Solución de Controversias entre Inversionistas y los Estados (ISDS), que permite a las Corporaciones demandar a los Gobiernos en asuntos relevantes mediante soluciones extrajudiciales para impugnar aquellas leyes o normas que presuntamente interfieran en el libre comercio y los derechos de propiedad, es decir, en todas aquellas normas sociales significativas. En el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, modelo para el TTIP, las empresas con sede en Estados Unidos, Canadá y México, han demandado con éxito a los tres Gobiernos para debilitar las normas regulatorias.

La oposición en Europa al ISDS en tan fuerte que se debería suprimir esa disposición, a pesar de que muchas Corporaciones estadounidenses han lanzado un ultimátum para que no desaparezca.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el Presidente Obama esperaba que el Congreso le diese autoridad para la negociación comercial antes de la elecciones de noviembre o antes de encontrarse con un Congreso muy dividido. Pero eso no sucedió. Nadie sabe si un Congreso controlado por los Republicanos tiene más o menos probabilidades de que Obama tenga la autoridad que necesita para concluir el acuerdo comercial.

Por un lado, las empresas estadounidenses, el principal motor que hay detrás del TTIP, están ansiosas por la firma del acuerdo. Mitch McConnell, el nuevo líder de la mayoría republicana en el Senado, habló de su apoyo al TTIP justo después de las elecciones de noviembre. El TTIP es el terreno común proempresarial que Obama ha sido capaz de encontrar con sus oponentes republicanos.

Por otra parte, el desprecio de los republicanos hacia Obama ha llegado a su culmen tras el uso que ha hecho el Presidente para normalizar la situación de millones de inmigrantes y lograr una distensión de las relaciones con Cuba. Hay muchos republicanos a los que les gustaría que Obama no se apuntase el éxito de tan importante acuerdo comercial, como los populistas de derechas que no quieren renunciar a la soberanía estadounidense.

Si el TTIP sigue bloqueado, es más probable que lo siga desde el lado europeo, donde el tratado se ve como un intento para imponer unos controles más débiles frente a los deseos de las Corporaciones en una Unión Europea cuyas naciones están muy por delante de Estados Unidos en regulación de la salud, la seguridad, el medio ambiente y la protección laboral.

Dado el tradicional apoyo de Europa a otra forma de capitalismo, la pregunta sigue siendo: ¿por qué apoyan los líderes de la UE la firma del acuerdo y la filosofía que representa?

Parece que hay dos razones principales. En primer lugar, con la desregulación financiera que provocó el colapso económico y las políticas de austeridad que se siguen prolongando de forma innecesaria, el TTIP encarna el mismo paquete ideológico, una ideología que se conoce como Neoliberalismo.

El hecho de que el Neoliberalismo haya fracasado de forma estrepitosa no parece preocupar a los líderes europeos. Se trata de una lucha por el poder, no se trata de aportar pruebas o de conseguir unos beneficios prácticos. Las Corporaciones y los Banqueros de ambos lados del Atlántico hacen más dinero cuantas menos restricciones sociales tengan, incluso cuando la economía se encuentre aletargada y decenas de millones de personas se encuentren sin trabajo.

La segunda razón para el apoyo del TTIP, es que el comercio es una forma práctica de cambiar de tema. Si las medidas de austeridad han fracasado, pues vamos a hablar de otra cosa, busquemos la salvación en un acuerdo comercial. Pero incluso los más fervientes defensores del TTIP no piensan que este acuerdo vaya a traer mejoras.

Esperemos que en la próxima ronda de negociaciones del TTIP, la octava, que serán presumiblemente en febrero, el TTIP muera por su propio peso. Entonces, tal vez, los líderes políticos de ambos lados del Atlántico se centren en los verdaderos y apremiantes problemas económicas: alto desempleo, grotesca desigualdad económica, la necesidad de afrontar los problemas medioambientales y buscar unas perspectivas de vida decente para las gentes. Teniendo en cuenta estos inmensos desafíos, el empeño puesto por las élites políticas en este acuerdo comercial es peor que una farsa.

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Robert Kuttner es cofundador y coeditor de la revista The American Prospect. Fue columnista de la revista Business Week, y continúa escribiendo en el Boston Globe y The Huffington Post. Es autor de A Presidency in Peril: The Inside Story of Obama’s Promise, Wall Street’s Power, y the Struggle to Control our Economic Future, Obama’s Challenge, así como de otros libros.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/views/2015/01/05/austerity-killing-you-how-about-trade-deal

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