¿Debemos tener miedo del teflón?

Por Amy Kaufman, 27 de enero de 2018

Los Angeles Times

Primero trató el tema del bisfenol A (BPA), después el del azúcar, y ahora la cineasta Stephanie Soechtig se ocupa del teflón, esa sustancia química que recubre gran parte de la ollas y sartenes antiadherentes.

En su último documental, “El diablo que conocemos”, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance esta semana, Soechtig investiga lo dañino que es el teflón para nuestra salud. Introducido por primera vez para su consumo en 1945 por la Corporación DuPont, el teflón fue publicitado como algo que hacía la vida más fácil. “Su suponía que liberaría a las mujeres de las tareas de la cocina: ¡No tienes que estar fregando las sartenes todo el día”, explica Soechtig.

Así que el teflón pasaría a ser una sustancia omnipresente, una sustancia que se encuentra presente en el 99,7% de los estadounidenses. ¿Y por qué supone un problema? Sólo basta con mirar a Parkersburg, West Virginia, la ciudad donde DuPont tenía su sede central. Cientos de residentes de la ciudad que estuvieron expuestos a esta sustancia química, también conocida como C-8 o PFOA, por estar presente en el agua potable, sufrieron las consecuencias, con enfermedades tales como el cáncer, deformidades faciales al nacer o inmunodeficiencia. El pasado mes de febrero, la Corporación se vio obligada a pagar 670,7 millones de dólares a 3.550 demandantes cuyo agua había sido contaminada, aunque la empresa nunca ha reconocido haber cometido ningún delito. (La Empresa pertenece ahora a Dow Chemical Co., que no respondió a nuestras solicitudes de realizar comentarios).

A pesar del acuerdo en la demanda colectiva, los productos químicos perfluorados como el C-8 siguen apareciendo en nuestros utensilios de cocina – sólo que con diferentes nombres. Soechtig no es ajena a este tipo de polémica: en 2009, su película «Tapped», que examinaba nuestras botellas de agua de plástico potencialmente peligrosas, y «Fed Up», del año 2014, que investigó el vínculo entre la industria de alimentos procesados y la obesidad. En mayo, un juez desestimó una demanda de 12 millones de dólares dirigida contra la cineasta y productora Katie Couric por el documental de Sandy Hook de 2016,»Under the Gun», en el que la Liga de Defensa Ciudadana de Virginia sintió que estaba injustamente tratada en el asunto del control de armas.

El teflón está presente en utensilios de cocina, ropa y accesorios, productos textiles e industriales, productos para el cuidado personal, revestimiento de hornos pirolíticos, prendas impermeables y tejidos repelentes, sellamiento en fontanería, productos eléctricos y electrónicos…Es el componente principal del GoreTex, cajas de pizzas, bolsas de palomitas para microondas, ropas y alfombras…

Unas horas antes de que «The Devil We Know» fuera presentado a los asistentes al festival, hablamos con Soechtig sobre su último documental y por qué considera que debemos tener más en cuenta aquello que ingerimos.

Lo primero es lo primero: ¿Qué es el teflón?

Si es antiadherente, es teflón. Hay toda una categoría de sustancias químicas llamadas sustancias químicas perfluoradas, y el C8 (o PFOA) es sólo una de esas sustancias químicas perfluoradas. Pero si usted recuerda, es impermeable, a prueba de manchas o antiadherente, pero es uno de estos productos químicos que usted debe evitar. Y no sólo en cacerolas. Está en las alfombras donde sus hijos se arrastran. Está en los envoltorios de comida rápida. Está en el hilo dental. Porque no hay nadie que diga: «Estas cosas tienen que cumplir con un criterio de seguridad», están permitidas legalmente en el mercado. Y eso me parece exasperante. Siempre he sido así, incluso desde la secundaria.

El Teflon® (también conocido como Teflón) es la marca comercial
de la empresa DuPont del politetrafluoretileno (PTFE)
que es un polímero similar al polietileno, en el que los átomos
de hidrógeno han sido sustituidos por átomos flúor (es un fluoropolimero). 
 El PTFE (y los fluoropolímeros en general) fue descubierto
por casualidad por un trabajador de DuPont,
Roy J. Plunkett, en 1938. Hasta 1945 no se patentó con el nombre de Teflon.

¿A qué se refiere?

Realmente no me gusta ser víctima de las corporaciones o de la falta de regulaciones. Así que eso siempre me apasiona:«¿Sabe que esto le está pasando a usted, es perfectamente legal y si todos hablamos, las cosas pueden cambiar?». Me gusta gritar cuando las corporaciones o el gobierno nos están jodiendo.

¿Cómo se interesó por el teflón?

Leí algunos artículos al respecto, y para ser honesta, había estado buscando una forma de contar la historia de la contaminación química desde mi primera película,»Tapped». Y fue entonces cuando me enteré de que los productos químicos letales son considerados inofensivos hasta que se demuestre su toxicidad y la responsabilidad de comprobarlo recae en los ciudadanos.

Así que las dos cosas que realmente me interesaban era que este producto químico estaba en el 99.7% de nuestros torrentes sanguíneos y que era una historia muy personal. Me encanta la idea de inspirar a la gente para que actúe. Siento que todos somos tan complacientes y siempre pensamos que alguien más debe resolver el problema, o que no podríamos hacer nada de todos modos. Esperaba que pudiera ser una historia esperanzadora en vez de sólo pesadumbre y pesimismo.

Pero resulta algo abrumador, pensando en todos los productos que hay por ahí que son potencialmente dañinos para nosotros.

Creo que la gente se siente tan abrumada que simplemente desiste, pero no puedes hacer eso, por el bien de tus hijos. Tenemos una obligación con ellos. La gente de Parkersburg no puede darse por vencida. Es cierto, no puedes encargarte de todo lo que hay ahí fuera. Tienes que elegir lo que te apasiona. Pero creo que cuando se trata de cosas que estás metiendo en tu cuerpo y comiendo y consumiendo, eso debería ser una prioridad. Realmente debería ser una prioridad máxima de nuestro gobierno. Para que se produzca el cambio será necesario un esfuerzo concertado de las personas. Cuando se mira el efecto de «Blackfish» o «Una verdad incómoda» – las Corporaciones rápidamente respondieron. Todos los días votamos con los productos que compramos.

Cierto, y lo interesante es que esto está ahí fuera – el acuerdo de DuPont salió en todas las noticias. ¿Cree que estamos haciendo la vista gorda sobre este asunto?

Creo que hay una idea generalizada de que si está en los estantes de los supermercados, es que entonces es seguro. Creo que la gente cree que alguien nos está cuidando. Esto es Estados Unidos, esta agua es segura si la abro – esta crema es segura si la pongo en mi piel. Creo que la gente se sorprende cuando descubre que no, que nadie nos está cuidando. La regulación química en este país es desastrosa.

¿Siempre ha sido muy cautelosa con lo que consume?

Soy muy consciente de ello. Estaba embarazada mientras hacíamos esta película, y alguien me preguntó:»¿Te ha afectado todo lo que hiciste?». Pero no, porque desde entonces he estado usando botellas de acero inoxidable y cocinando en sartenes de hierro fundido. Así que sí, soy esa chica. Etiquetaré algunas botellas y diré a mis amigos: «Esa botella de Nalgene que estás usando probablemente tenga BPA (bisfenol A)». Lo estoy pasando muy bien.

¿Se trata realmente de un problema que se extiende más allá de Parkersburg, donde el producto químico se vertía en grandes cantidades en el suministro de agua de la localidad?

El PFOA ha sido detectado en 6 millones de suministros de agua potable. Está en Milán, los Países Bajos, China. Lo han encontrado en los osos polares. Esta no es una historia sobre Parkersburg. Esta es una historia sobre usted y yo.

Bien, entonces si uno estaba interesado en evitar los productos químicos antiadherentes, ¿cuál es el plan de acción?

Si usted está de compras y ya no sabe qué comprar, un gran recurso es el Grupo de Trabajo Ambiental. Mi familia, personalmente, hemos cambiado a cazuelas de hierro fundido. Siempre pensé en el teflón como presente en las sartenes, lo cual es tan irritante y equívoco. Además, si usted es miembro del sitio web de Williams-Sonoma, todo dice «libre de PFOA», pero hay miles de otros productos químicos que lo están reemplazando».

Si no exigimos cambios, nadie va a cambiar las cosas. Si decimos que ya no vamos a comprar este producto, lo cambiarán. Van a satisfacer la demanda de sus clientes. Significa un poquito de incomodidad: tal vez tus huevos se van a pegar a tu sartén un poquito. Pero necesitamos enviar este mensaje de que no lo vamos a soportar más.

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Noticias relacionadas:

https://www.alainet.org/es/articulo/185527

http://saludhitos.blogspot.com.es/2010/08/el-teflon-serie-materiales-en-la-cocina.html

(muy buen artículo) 

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Transgelandia: el Congreso de AAPRESID por dentro

El gran encuentro anual del agronegocio transgénico expuso durante tres días y en Rosario su relato. Este año además inventaron un verbo: “resiliar”

Por Darío Aranda, agosto de 2016

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El salón es muy amplio, unos 50 metros de largo y 100 de ancho. Cinco pantallas gigantes, generoso escenario y todas las sillas ocupadas, a tope. Luz tenue, música épica y un locutor sobrio que propone: «Los invitamos a ponernos de pie. Entonaremos el Himno Nacional argentino». El público deja los asientos y comienza con un recitado tibio, pero finaliza con fuerza y la bandera argentina en las pantallas. El locutor retoma: «Damos inicios al vigésimo cuarto congreso de Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa)». Aplausos sostenidos. Bienvenidos al congreso anual de los empresarios rurales y engranaje fundamental de los agronegocios de Argentina. Durante tres días quedará aquí en claro que ellos se consideran la vanguardia técnica y moral del campo.Y que, aunque utilicen millones de litros de agroquímicos, en público hablan de «sustentabilidad» y «cuidado del ambiente».

El origen

Aapresid se presenta como una oenegé técnica » sin fines de lucro», nacida en 19S9 y promotora de la producción sin arar la tierra (siembra directa). Son usuales las palabras emprendedor, entusiasta, eficiencia, sustentabilidad. Desde sus orígenes se diferenció de las organizaciones tradicionales del agro porque no basa su importancia en la tenencia de tierras (llegaron a definirse «somos los Sin Tierra»), sino en el «conocimiento». Se trata de empresarios exitosos que aplican tecnología. Uno de ellos, quizás el más conocido, es Gustavo Grobocopatel, integrante del mayor pool de siembra.

Durante la crisis de 2001-2002 tuvieron una aparición masiva, mediante la «soja solidaria». De la mano de la iglesia católica, el Gobierno y diversas oenegés pusieron en marcha un plan de donación de soja para los comedores barriales y escuelas, daban cursos de cómo cocinada y publicitaban las supuestas bondades alimenticias. Recibió muchos cuestionamientos de organizaciones sociales y nutricionistas, que la acusaban de ofrecer a los chicos carenciados el alimento de los chanchos y aves de Asia y Europa: la soja transgénica. Incluso publicitaban como «leche de soja» al jugo de la oleaginosa, lo que generó toda una confusión respecto a si era equivalente a la leche de vaca. Finalmente, la leche de soja fue considerada no recomendable para menores de 5 años y contraindicada para menores de 2.

Durante «el conflicto del campo» por la resolución 125 (2008), Aapresid mantuvo un perfil propio. Mientras el Gobierno y las entidades tradicionales del campo (Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales y Coninagro-Mesa de Enlace) aumentaban en la escalada de confrontación, Aapresid no entraba al ring, pero fijaba posición: «Rechazamos por inconstitucionales las medidas adoptadas por el Gobierno y celebramos la manifestación espontánea de los ciudadanos del interior del país, con el apoyo de los centros urbanos, es una clara demostración de civismo y conciencia democrática». Llamaron a apoyar a la Mesa de Enlace «para continuar con este esfuerzo conjunto hasta lograr la indeclinable vuelta atrás de la Resolución 125».

Bienvenidos

Centro de Convenciones Metropolitano, parte del Alto Rosario Shopping. Las barreras de ingreso al estacionamiento, que suben y bajan como si fuera hora pico, tienen carteles publicitarios de empresas del agro. Autos último modelo y camionetas 4×4. Una calle interna y un gran arco de ingreso blanco: «Bienvenidos al 24 Congreso Aapresid». Y un auspicio en letras azules: Ministerio de Agroindustria de la Nación.

Un patio al aire libre con una decena de maquinarias. Cosechadoras, tractores («mosquitos») fumigadores gigantes (de unos tres metros de alto), tolvas. En la jerga, «los fierros».

Acreditación y la primera bolsa con folletería y publicidad. Al final del día, serán decenas de bolsas, carpetas, diarios, trípticos.

Cada sala tiene nombre de un auspiciante. La más importante es de Bayer. Le sigue Rizobacter. Tres salas llevan el nombre de productos de la empresa DuPont y otras tres de Basf.

El hall central es amplio, unos 200 metros de cada lado. Muy iluminado, estilo hipermercado. Los stand, de distintos tamaños. Todas las empresas: Syngenta, Bayer, Don Mario, DuPont, Nidera, Basf, YPF, Agrofina (Grupo Los Grobo), Rizobacter, Bioceres, Dow, entre otras. Y gobiernos: Ministerio de Agroindustria de Nación, gobiernos de Santa Fe y Córdoba, Banco Provincia de Buenos Aires. Folletería en abundancia y saturación de promotoras por metro cuadrado. Pantalones hiperajustados, sonrisas en abundancia.

Las mujeres asistentes son clara minoría: dos mujeres por cada ocho hombres. Se las ve poco en las charlas y la desproporción es más evidente en los pasillos.

Los hombres visten informal. Mucho jean, camisas, chalecos polar, zapatillas o zapatos informales. Muy poco traje y corbata. Los pasillos por momentos están saturados . Los organizadores señalan más de 4 000 inscriptos. El acceso tiene precio: 1.000 pesos los estudiantes, 2.600 pesos para las organizaciones amigas y 3.700 los no socios. En los intervalos se ofrecen gratis manzanas, jugo de naranja, café y magdalenas.

Para ingresar a las charlas primero hay que sortear a una joven (claro, promotora) con un lector láser en la mano. Ellas controlan el código de barras de la credencial y habilitarán el paso.

«Somos resilientes»

La inauguración es en la Sala Bayer. Luz tenue, símil cine. Larga fila de sillas. Unos 30 metros de largo y 100 de ancho. Un pasillo en el medio, desde la puerta de ingreso hasta el escenario. Cámaras como en un estudio de televisión, incluso una aérea. Cinco pantallas gigantes y, de un lado, tres publicidades móviles (como en las canchas de fútbol) con productos de Bayer.

La sala está colmada. No alcanzan las sillas. Baja la luz y sube el volumen de la música. Proyectan el video institucional del 24 Congreso. Muestran el proceso de una tortuga recién nacida, intentando desarrollarse, con dificultad. Sube aun más la música. La tortuga está dada vuelta, caparazón abajo, y sigue dando lucha. Intercalan las imágenes con las palabras «constancia», «adaptabilidad», «autoconocimiento», «estrategia», «recuperación». Hasta que la tortuga se sobrepone y se desarrolla. Patas al suelo, la tortuga camina, vive. El mensaje de Aapresid: «Somos sustentables, somos resilientes»

Crear sentido

Cada congreso tiene un eslogan o palabra guía. En 2013 fue «Otra tierra». En 2014 La misión. Y en 2015 Biosapiens, la era del suelo. Este congreso utilizó como verbo la palabra «resiliar». En el diccionario existe «resiliencia», entendida como «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos».

No existe el verbo, pero Aapresid la creó para su congreso anual y le impuso un sentido: «Reaccionar, rebelarse, sobreponerse a la adversidad, esforzarse, confiar en nosotros mismos, adaptarse modificarse. Seguir adelante. Interactuar con el entorno y recuperar el equilibrio. Afrontar situaciones que nos ponen a prueba, que nos obligan a dar el máximo y generan incertidumbre respecto del futuro. Confiar porque podemos transformarnos y volver a estar en condiciones de superar las adversidades. Entonces se revela el funcionamiento del sistema y su capacidad de recuperarse. Cuidamos, evolucionamos, seguimos aprendiendo, podemos resiliar».

La palabra aparecía en todos los espacios, folleterías, talleres, charlas y era repetida por la mayoría de los expositores, funcionarios incluidos.

Argentinidad

El1 locutor invita a entonar el Himno Nacional. Las pantallas muestran paisajes de las distintas provincias. De norte a sur. Comienzan a cantar el Himno de manera tímida, como en los actos escolares, pero va tomando fuerza con las estrofas. Terminan con pasión al momento de «juremos con gloria morir». En las cinco pantallas flamea la bandera nacional. Aplauso sostenido. Nacionalismo recargado.

En el panel de apertura están el presidente de Aapresid, Pedro Vigneau; el secretario de Valor Agregado del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet (faltó el ministro Ricardo Buryaile); el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; y la intendenta de Rosario, Mónica Fein.

Vigneau, de saco y corbata, pasa al atriL Enumera logros de los últimos meses:

El trabajo de la Red de Malezas Resistentes, espacio comandado por Aapresid que estudia las plantas no deseadas. También participan INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), universidades, Senasa y empresas de transgénicos.

Certificación de «buenas prácticas agrícolas (BPA)» junto a Casafe (cámara de las empresas de agroquímicos). «BPA» es un término que justifica el uso masivo de plaguicidas y culpa al «mal uso» (y no al modelo) de las consecuencias sanitarias y ambientales.

Un trabajo conjunto a las facultades de Agronomía y Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires con » nuevos conocimientos para la sustentabilidad».

El crecimiento de Aapresid,con un grupo incluso en Brasil.

Y no le escapó a la coyuntura política: «Se siente un ambiente distinto. Se respira esperanza. Por primera vez en muchas décadas, la pelota esta de nuestro lado». El auditorio le respondió con aplausos.

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En casa

La intendente señaló que es un «gran orgullo» que Aapresid haya elegido Rosario y, en sintonía con el discurso de los productores, celebró la «innovación, la ciencia, las buenas prácticas agrícolas, la sustenbilidad». Y, por si quedaban dudas: «Coincido en que existen aires de cambio, que espero fortalezcan el diálogo para plasmar políticas de Estado. Comparto también con Aapresid el espíritu de resiliencia». Y pidió que Aapresid se sienta «como en su casa».

Néstor Roulet, ex vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y actual secretario de Valor Agregado, recordó su participación como productor y como disertante en los congresos anteriores. «Es la primera vez que Argentina tiene política agroindustrial. Estamos trabajando en la presión impositiva (bajar impuestos) y mejorar el crédito», comenzó. Y arrancó las primeras señales de aprobación. Prometió que el país producirá más para llegar al «hambre cero», felicitó a Aapresid por ser parte de ese avance.

A tono con el congreso, reiteró la importancia de «cumplir en lo ambiental» y destacó que el país está en la vanguardia mundial de la biotecnología (transgénica).

Prometió avanzar en nuevas variedades de soja y en el «arroz dorado», transgénico muy cuestionado a nivel internacional.

El gobernador Lifschitz dio el discurso más largo, monocorde y complaciente. «Nuestra capital social es nuestra fortaleza. Y Aapresid es nuestro mejor ejemplo, que muestra la interacción privada, del Estado y científica»,celebró. Explicó que acortó su gira por Estados Unidos para estar presente en el panel de apertura. «Celebro esta nueva edición del congreso. Ustedes han sorteado todas las políticas y contratiempos (del gobierno anterior). Pero están acá, esta provincia es su casa. Compartimos sus metas de producir más alimentos, con menos recursos y con una agricultura sustentable». Y finalizó: «Celebro resiliar».

Aapresid crea conceptos y relatos. La clase política los hace propios, los repite e impulsa las políticas públicas sugeridas por la institución. Lo empresario se impone a lo público. Aapresid lo hizo.

Las críticas al agronegocios siempre fue catalogada por Aapresid como como «ideológicas» o «políticas». Por contraposición, Aapresid hizo (y hace) hincapié es su perfil técnico y no partidario. Pero llegó Cambiemos: Ignacio Garciarena, de la Regional Aapresid 25 de Mayo, asumió como Director Nacional de Agricultura. «Un orgullo para Aapresid», señaló la gacetilla de prensa de la entidad el 5 de enero. Muy activo en las redes sociales, el 17 de octubre twiteó: «Día de la lealtad clientelista».

Gran impacto produjo la designación de la saliente presidenta de Aapresid, María Beatriz Pilu Giraudo, en el Ministerio de Agroindustria. Se le creó un área especial –coordinadora de Políticas Públicas para el Desarrollo Sustentable- que depende directamente del ministro Ricardo Buryaile y tiene injerencia en todas las áreas de la cartera. Es la referente ambientaldel Ministerio.

Explicó que su principal tarea será implementar en todo el país las «buenas prácticas agrícolas» para fumigar a distancias mínimas de las viviendas y «sincronizar las diversas legislaciones». Las empresas del agro desean desde hace años una ley naciónal que legitíme las fumigaciones.

«Tenemos que enamorar a los argentinos, convencerlos de que no contaminamos», explicó Giraudo al sitio Agrovoz y explicó el objetivo en la función pública: «En definitiva, vamos a tomar lo que veníamos impulsando desde Aapresid como política pública y convertirlo en una marca país».

Lo no dicho

Durante los tres días se hizo eje en la agricultura sustentable, el cuidado del ambiente e, incluso, cómo el modelo agropecuario ayudaría a mitigar el cambio climático. Ningún dirigente de Aapresid, ni asociado ni expositor vinculó el modelo impulsado por la entidad con hechos menos publicitados:

Aumento de uso de agroquímicos. 70 millones de litros en 1996. Más de 300 millones de litros en 2012.

Desmontes. El agronegocios avanzó sobre zonas extra pampeanas, conocido como «corrimiento de la frontera agropecuaria». Más de 5 millones de hectáreas desmontadas.

Concentración de tierras en pocas manos: el 2% de las explotaciones agropecuarias concentran el 50% de la tierra cultivada. El 57% delaschacras sólo tienen el 3%

Desalojos y represión sobre campesinos y pueblos indígenas. Solo en el norte del país, donde más avanzó el modelo agropecuario, existen once millones de hectáreas en disputa. Relacionado: profundización del éxodo del campo a la ciudad. El propio INTA, brazo técnico-estatal del agronegocios, alertó en diciembre pasado: «El principal objetivo del modelo agropecuarioactuales maximizar la renta con una mirada de corto plazo, poniendo en situación crítica al sistema agroalimentario (…) No se ha tenido en cuenta que el uso excesivo de plaguicidas pone en serio riesgo al recurso suelo «.

Postales transgénicas

Resumen de la veintena de entrevistados en los pasillos. Asistentes: productores-empresarios de Bolívar, Totoras, Paraná, San Jorge, Río Cuarto, Marcos Juárez y Junín, entre otros. Conceptos recurrentes: sustenlabilidad, eficiencia, tecnología en el agro, producir para combatir el hambre del mundo. Al mismo tiempo que impulsan el uso masivo de transgénicos y agroquímicos (lo llaman «fitosanitarios»), niegan consecuencias del modelo. Ninguno vive en el campo, si en los pueblos o ciudades cercanas a la explotación agropecuaria. No se definen como empresarios, sí como productores o «emprendedores». Otra coincidencia: rechazo al kirchnerismo y apoyo a Macri.

El 6,7,8, agropecuario: stand de los diarios La Capital (Rosario), La Nación, Clarín; radios La Red, Continental, Mitre, Cadena 3; Agro TV, Infocampo y Chacra, entre otros. Medios de apoyo explícito al modelo agropecuario y con generosas pautas de las mismas empresas. Hubo un panel específico sobre periodismo: Desafíos en la comunicación del campo a la sociedad, a cargo de Casafe y Nidera. El eje: cómo comunicar mejor las bondades del agronegocios.

Uso correcto de fitosanitarios para el cuidado de las comunidades y el ambiente fue el nombre del panel donde Edda Vülaamil Lepori (Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA) y Olga Heredia (Facultad de Agronomía de la UBA) exhibieron parte de los resultados de un trabajo sobre agroquímicos en Pergamino y Chivücoy. Ambas científicas (junto a otros de la UBA), fueron cuestionadas por la Asamblea por la Protección de la Vida, la Salud y el Ambiente de Pergamino. Entre muchas críticas (detalladas en lavaca. org) demostraron que las académicas no buscaron los químicos más usados en la actualidad (glifosato, atrazina, 2-4-D), no realizaron estudios imprescindibles (de orina y de daño genético) y minimizaron los resultados. Fue un «estudio» para legitimar a los agroquímicos.

En el mismo panel, Ramiro Cid (INTA) y Eduardo Moavro (Ministerio de Agroindustria) celebraron el proyecto de ley con media sanción en Buenos Aires que permite fumigar hasta diez metros de las viviendas y despreciaron a los críticos: «Son malintencionados que carecen de fundamentos científicos-técnicos». El ministro de Agroindustria de Buenos Aires y ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís, adelantó que la Cámara de Diputados bonaerense transformará en ley este proyecto.

El ministro de Ambiente, Sergio Bergman, también estuvo presente. A tono con los dueños de casa, celebró las «buenas prácticas» agrícolas y pidió que «las iniciativas de la sociedad civil, como Aapresid, se transformen en políticas públicas».

En síntesis: el 24 Congreso de Aapresid emito un discurso técnico y supuestamente apolítico. Utilizó términos ambientales y relatos de superación. Exhibió su alianza con medios de comunicación, políticos, transnacionales y científicos. Expuso su darwinismo empresario, construcción de hegemonía e impulso de políticas públicas en favor de las empresas.

Tres jornadas en las que Aapresid ratificó por qué es un engranaje fundamental del agronegocios local, cómo acumula poder y promete ir por más.

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¿Obtención de etanol celulósico a partir de la fibra de maíz?

Por Almuth Ernsting, 8 de agosto de 2016

independentsciencenews.org

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Las subvenciones en los Estados Unidos destinadas a la próxima generación de la producción de etanol celulósico se van aplicar por una mejora trivial de las tecnologías de refinación del etanol obtenido a partir del maíz. Dado que el etanol celulósico dispone de mayores subvenciones, esto aumentará los beneficios de las refinerías de maíz y aumentará la demanda de este cereal, pero no supondrá ninguna mejora para hacer frente al cambio climático o promover la independencia energética. Todo esto gracias a una política de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) para impulsar la producción de biocombustible celulósico, algo que prácticamente no se ha aplicado en los Estados Unidos, pero que ahora es posible por la ampliación y suavización de la definición de este término. Gracias a estas políticas, las subvenciones destinadas al etanol celulósico pueden ir ahora a parar hacia los biocombustibles elaborados a partir de los mismos granos de maíz utilizados en la producción del etanol convencional.

Después de décadas de promesas de que los biocombustibles obtenidos a partir de la biomasa celulósica, es decir, la madera, restos vegetales y residuos de las cosechas, serían un sustituto de otros biocombustibles, el mercado de los biocombustibles de todo el mundo permanece anclado en los cultivos alimentarios y los aceites vegetales. En el año 2015, los Estados Unidos produjo unos 63 millones de m3 de biocombustibles. Pero sólo unos 8400 m3 fueron clasificados como combustibles celulósicos, pero de los cuales el 98,5% procedían de gas de vertedero (otra definición cuestionable). Los verdaderos biocombustibles celulósicos permanecen en el mismo estado desde la crisis del petróleo de 1973: en la etapa de investigación y desarrollo.

Sin embargo, las promesas de los combustibles celulósicos y de algas han ayudado a que el Gobierno conceda continuas subvenciones para los biocombustibles elaborados a partir de los cultivos alimentarios. En los Estados Unidos, el instrumento principal de las políticas ha sido la Renewable Fuel Standard promulgada bajo el Gobierno de Bush, en el año 2007.

Se necesitarían en los Estados Unidos unos 136 millones de m3 de biocombustibles en el año 2022, con un máximo de 57 millones de m3 de etanol procedentes del maíz y un mínimo de 61 millones de m3 de biocombustibles celulósicos. Tanto el presidente Obama como su primer Secretario de Energía, Steven Chu, hna descrito el etanol producido a partir del maíz como “de transición”, es decir, de puente hacia los biocombustibles celulósicos. Sin embargo, mientras que la producción de etanol a partir del maíz ha aumentado en gran medida y se acerca a su límite máximo, los biocombustibles celulósicos siguen siendo una posibilidad remota.

En resumen, el único logro del etanol celulósico ha sido el de impulsar las ayudas para la producción insostenible de biocombustibles convencionales a partir de los cultivos alimentarios. Lo mismo se puede decir de la Unión Europea: un mayor apoyo para la obtención de biocombustibles avanzados fue clave para un compromiso legislativo que culminó en ayudas para los combustibles convencionales, con el objetivo de alcanzar un 7% de este combustible destinado al transporte convencional por carretera.

Ahora, se están concediendo subvenciones para la obtención de etanol celulósico a partir del maíz. Por primera vez en la historia, la EPA acreditó una producción de 3800 m3 de etanol celulósico durante el primer trimestre, es decir entre enero y marzo de 2016.

Tres han sido las refinerías de etanol celulósico oficialmente operativas durante este período, pero difícilmente pueden explicar esa cantidad: una de ellas fue inaugurada oficialmente por DuPont en octubre de 2015, pero en abril de 2016 todavía no había comenzado la producción. También en el mes de abril, INEOS Bio, que posee una refinería celulósica que hasta ahora ha funcionado sin éxito, declaró que estaban trabajando en la introducción de “mejoras técnicas”, y estaban a la espera de reiniciar la producción a finales de este año. En el mes de mayo, una tercera operadora, POET and DSM, anunciaron que esperaban poder aumentar la producción, lo cual parece indicar que no habían producido mucho hasta ahora. En declaraciones a la revista Scientific American dijeron que la arena y las gravas mezcladas con los rastrojos de maíz habían “causado estragos en las bombas, válvulas y otros equipos”.

Sólo queda una fuente potencial: el etanol producido de manera convencional a partir del maíz, pero que se ha clasificado como celulósico. Esta extraña posibilidad se debe a la decisión de la EPA en el año 2014, lo que permitió que el etanol producido a partir de la fibra presente en los granos de maíz haya sido subvencionado como celulósico. De un solo golpe, el etanol producido de la fibra de los granos de maíz, la EPA le dio la vuelta a lo que comúnmente se entiende por etanol celulósico.

Una mirada más atenta en contra del etanol celulósico obtenido del maíz

Para entender como ha sido esto posible, en primer lugar hay que establecer las diferencias entre el etanol de maíz, el etanol celulósico y las nuevas tecnologías de etanol celulósico de maíz que, gracias a la decisión de la EPA en 2014, ahora se beneficia de los altas subvenciones del etanol celulósico.

Imagen: argenbio.org

Imagen: argenbio.org

El etanol de maíz se produce mediante la fermentación del almidón. Los almidones son moléculas de almacenamiento de energía formadas por moléculas de glucosa. La glucosa es un azúcar que sirve como fuente de energía para la mayoría de los organismos, incluyendo las levaduras, produciéndose en la fermentación etanol y CO2. A pesar de que la fermentación es un proceso sencillo, se requieren de importantes cantidades de energía, generalmente obtenida a partir de combustibles fósiles, así como dos enzimas diferentes, que elevan los costes de producción. Esto se debe a que el almidón debe romperse en moléculas de glucosa antes de que pueda someterse al proceso de fermentación.

 Diapositiva de Marco A. Báez.

Diapositiva de Marco A. Báez.

Por otro lado, el etanol celulósico es mucho más difícil y costoso de producir, y los balances energéticos son más pobres que en el caso del etanol de maíz. El término etanol celulósico hace referencia al etanol producido a partir de las celulosas y hemicelulosas que son los componentes principales de las paredes celulares de las plantas. Se debe liberar la glucosa de la celulosa antes de que puede ser sometida al proceso de fermentación. Las hemicelulosas son más fáciles de separar que las celulosas, pero sus azúcares no pueden ser fermentados por las mismas levaduras u otros microorganismos utilizados en la fermentación de la glucosa. Hay algunos microorganismos que pueden fermentar los azúcares de las hemicelulosas, pero no se ha encontrado ninguno en la naturaleza que los fermente de manera eficaz, como sí ocurre con la glucosa. Hay otras dificultades añadidas: tanto la celulosa como la hemicelulosa se entrelazan en estructuras complejas que contienen otros tipos de moléculas, de las cuales la más conocida, y generalmente más abundante, es la lignina.

Estas son algunas de las razones por las que realizar la separación de manera eficiente y asequible de todas las estructuras complejas de las paredes celulares y obtener unos altos rendimientos en la obtención de etanol sigue siendo un objetivo difícil de alcanzar por la Industria.

¿Qué es el etanol de la fibra de maíz?

grano_maizLos granos de maíz se componen principalmente de almidón, pero también contienen de un 10% a un 12% de fibra, así como algunas proteínas y grasas. La fibra está formada por las paredes celulares que contienen celulosa y hemicelulosa, junto con una pequeña cantidad de lignina. La fibra contiene algo de almidón. En teoría, el etanol celulósico de la fibra podría provenir de la celulosa y de la hemicelulosa. De hecho, la hemicelulosa contabiliza una mayor cantidad de azúcares que la celulosa. Sin embargo, ninguna empresa vende actualmente microorganismos a las refinerías de etanol de maíz capaces de fermentar los azúcares contenidos en la hemicelulosa. Por lo tanto, el etanol celulósico se obtiene a partir de los azúcares de la celulosa presente en la fibra o del almidón de que adhiere a la misma.

La decisión de la EPA sobre el etanol obtenido de la fibra presente en el grano de maíz permite que el etanol derivado del almidón de maíz que se adhiere a la fibra sea clasificado como celulósico, pero sólo en el caso de que la fibra se procese por separado del almidón del maíz. Pero el razonamiento alegado es que sólo representa “menos del 5% de la masa” de la fibra. Sin embargo, otras fuentes citan proporciones mucho más altas para la cantidad de almidón que se adhiere a la fibra del maíz. De acuerdo con una presentación realizada en el año 2009 por un profesor asociado de la Universidad de Illinois, especializado en el procesamiento del maíz, la fibra del grano de maíz contiene un promedio de 25% de almidón, un 40% de hemicelulosa y un 12% de celulosa. Si estas cifras son correctas, entonces la mayoría del etanol celulósico producido a partir de la fibra de maíz en algunas refinerías provendría del almidón de maíz. Esto se puede aplicar específicamente a la tecnología de producción de etanol de fibra de maíz desarrollada por Quad County Corn Processors y Syngenta.

Hay dos tecnologías que están siendo comercializadas para la obtención de etanol de la fibra de maíz. Una de ellas ha sido desarrollada por Quad County Corn Processor (QCCP) y Syngenta, que parecen beneficiarse de las consideraciones de la EPA sobre el almidón. Es así porque recuperan los residuos del refinado convencional de etanol de maíz y después realizan un pretratamiento, fermentación y destilación a etanol celulósico, es decir, el procesamiento por separado de la fibra es mayor que la de almidón.

La otra tecnología (desarrollada por Edeniq, ahora propiedad de Aemetis) emplea los métodos convencionales de tratamiento previo de los granos enteros de maíz antes de la fermentación. Teniendo en cuenta que la fibra no está separada de la mayor parte del almidón del maíz, la empresas que utilizan esta tecnología no pueden beneficiarse de las consideraciones de la EPA sobre el almidón.

Curiosamente, tanto QCCP como Syngenta están reclamando unos rendimientos mucho más altos en la producción de etanol celulósico que Edeniq: QCCP proclama que ha obtenido 7600 m3 adicionales de etanol celulósico, y otros 132.000 m3 de etanol convencional de maíz, al año. Por otro lado, la primera empresa en emplear comercialmente el proceso de Edeniq, Pacific Ethanol, afirma estar obteniendo una producción extra de 2900 m3 de biocombustible celulósico, en cuya anterior planta obtenía 227.000 m3 de etanol de maíz al año. Esto sugiere que la cantidad de etanol celulósico derivado del almidón, y por el cual QCCP y Syngenta están reclamando subvenciones, podría ser mucho mayor que el 5% establecido por la EPA.

La obtención de etanol a partir de la celulosa contenida en la fibra del grano de maíz no logra superar la mayor parte de los desafíos clave en la producción de etanol celulósico:

– La obtención de una materia prima limpia y bastante homogénea (libre de gravas y otras impurezas), algo que sigue siendo un gran reto para el etanol celulósico a partir de los residuos agrícolas en particular;

– Las tecnologías que se están comercializando ahora no realizan una fermentación de los azúcares contenidos en la hemicelulosa, sólo se fermenta la glucosa;

– La separación de la celulosa ( y la hemicelulosa) de la lignina es un reto clave en la producción de etanol celulósico. La fibra de maíz, sin embargo, contiene muy poca lignina y, de acuerdo con un artículo, la mayor parte está en una forma inmadura, lo cual quizás quiera decir que sea menos recalcitrante.

Los únicos cambios, en comparación con el refinamiento convencional del etanol de maíz, son dos sencillas innovaciones:

– Un diferente tratamiento mecánico de los granos de maíz en un primer momento (Edeniq) o la transformación de los residuos de fermentación (QCCP) y

– La adición de enzimas que descomponen la celulosa en glucosa. No hay información pública disponible sobre las enzimas utilizadas por Edeniq. Sin embargo, QCCP utiliza una mezcla de enzimas desarrollada por DuPont, que ni siquiera fue pensada para el etanol celulósico, sino simplemente para refinar el etanol convencional de una manera más eficiente a partir del almidón.

¿Qué es lo que hace que sea más atractivo para las refinerías el etanol de la fibra de maíz?

De acuerdo con Edeniq/Aemetis, las refinerías de etanol de maíz que utilicen su nueva tecnología aumentarán sus rendimientos totales en la producción de etanol en un 7% y hasta un 2,5% de etanol celulósico. Esta fracción de etanol celulósico supone la obtención de más subvenciones. Un galón de etanol celulósico (3,8 litros) tiene una mejor consideración por parte de la Renewable Fuel Standard, 1,0017 dólares más que un galón de etanol de maíz, y también supone un extra de 1,01 dólares en incentivos fiscales para el etanol celulósico. Las refinerías esperan obtener pronto otros 0,65 dólares según la Californian Low Carbon Fuel Standard.

La nueva técnica de procesamiento también produce más aceite de maíz, que se puede vender como subproducto. Los ingresos adicionales son tan altos que Aemetis está ofreciendo su tecnología sin ningún coste por adelantado, con la única obligación de compartir el 50% de los ingresos adicionales.

La tecnología de QCCP, por otro lado, promete todavía mayores subvenciones, ya que toda la producción adicional de etanol se acredita como etanol celulósico por la EPA. También se obtiene una mayor cantidad de aceite de maíz.

El etanol de fibra de maíz podría aumentar los ingresos del etanol de maíz lo suficiente como para alentar a la Industria frente a la caída de los precios

De acuerdo con un economista de la Universidad de Illinois, las nuevas tecnologías pueden “producir más de 3.800.000 m3 de etanol celulósico en las plantas de molienda en seco ya existentes” [1]. El 90% de las plantas de bioetanol de los Estados Unidos son del tipo de molienda en seco. 3.800.000 m3 es una cifra modesta frente a la actual producción de etanol de maíz. Sin embargo, es una gran cantidad en comparación con el etanol celulósico comercializado hasta la fecha.

Las tecnologías de etanol de fibra de maíz se están aplicando rápidamente. QCCP inauguró su tecnología de etanol celulósico en septiembre de 2014. Pacific Ethanol hizo lo mismo en diciembre de 2015 con la instalación de la tecnología de Edeniq en su refinería de 227.000 m3 de etanol en Stockton, California. Actualmente están a la espera de que la EPA les acredite su producción como etanol celulósico, lo que despejará el camino para la apertura de otras refinerías que instalen esta tecnología para así también sacar provecho de las subvenciones al etanol celulósico. Pacific Ethanol dispone de ocho refinerías de etanol en total. Los propietarios de Edeniq/Aemetis tienen la intención de utilizar la tecnología en su planta de Keyes, California, a finales de este año, que produciría 227.000 m3 al año. Flint Hills Resources ha anunciado que la van a utilizar en las siete refinerías de etanol de maíz, que tienen una capacidad combinada de producción de 3.100.000 m3 al año. La Cooperativa de Energía Siouxland ha obtenido la licencia para utilizar esta tecnología en su refinería de 227.000 m3 en Nebraska, a finales de este año. Syngenta dice que espera que la tecnología utilizada por Quad County Corn Processors sea aplicada por otras dos refinerías de etanol de maíz en el año 2017.

En un momento en que los beneficios están presionados por unos precios más bajos del petróleo, unos mayores ingresos podrían permitir que algunas refinerías de etanol de maíz se mantuviesen a flote, incluso si los precios de petróleo se mantienen bajos. Esto convertiría a las subvenciones al etanol celulósico en un salvavidas para las refinerías de etanol de maíz.

Almuth Ernsting es Codirector de Biofuelwatch

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Procedencia del artículo:

https://www.independentsciencenews.org/environment/cashing-in-on-cellulosic-ethanol-subsidy-corn-biofuel/

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Envenenados: una bomba química nos extermina en silencio

Un libro de Patricio Eleisegui, primera investigación periodística sobre los efectos de los transgénicos y los productos químicos utilizados en la agricultura

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro. Descarga del libro en pdf

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro.

«Lo que hace el libro es trazar una suerte de mapeo y análisis del ADN del modelo de producción que incluye la siembra directa, la semilla transgénica y los productos químicos utilizados en la agricultura»

Información enviada por Meche Mendez

El testimonio

Me llamo Fabián Tomasi, tengo 47 años, y soy de Basavilbaso, provincia de Entre Ríos. Tengo una hija de 18 años, Nadia. En el 2006 empecé a trabajar en una empresa de acá, Basavilbaso, que se llama Molina & Cia. SRL., y se dedica a fumigar. Entré a trabajar como apoyo terrestre, o sea que era el encargado de cargar los aviones fumigadores y de llevar la gente del campo hasta los productos que se echaban, que estaban al costado de una pista improvisada en el medio de los lotes.

Una vez ahí, destapaba los bidones y el piloto dividía la cantidad de producto que iba a echar por vuelo. Esto último no estaba basado en una cuestión de medida exacta, sino que el criterio pasaba por la efectividad del producto.

El dueño decía “Echa todo, que no sobre nada, porque con lo que me costó… más vale que sea efectivo”. Con lo erróneo de pensar que echando más se logra más efectividad.

En Molina & Cia. SRL trabajé en dos etapas. En la primera, estaba el dueño de la empresa, que fallece de cáncer a raíz del trabajo que hacíamos. La familia desmiente esto. En la segunda etapa, el que toma el mando es el hijo, que ahí me pide que dé una mano y paso a trabajar como programador de vuelo.

En ese momento venían aviones de Córdoba; de todos lados. Yo organizaba el trabajo sin tener ya tanto contacto con los productos, aunque igual me tocaba convivir con las pilas de veneno en la oficina.

Me tocó enfermarme en la segunda etapa. Como soy diabético, mi sistema inmunológico está de por sí deprimido, y haberle puesto encima la cantidad de productos químicos con los que tuve contacto en esos años me trajo las consecuencias con las que cargo ahora.

En mi trabajo hacían uso de todos los productos que están prohibidos por lo tóxicos que son. Endosulfan, por ejemplo. También gran cantidad de 2,4-D. Se tiraba principalmente en el arroz, porque en esa época la empresa fumigaba sobre arroceras. Muchos de estos productos se traían de contrabando de Uruguay. El mercado negro de plaguicidas es muy importante.

Se echaban también muchos fungicidas para los hongos del campo, que son productos tremendamente tóxicos. Cuando llegó la soja a Entre Ríos, ahí apareció el glifosato. Nunca nos protegimos con nada y mucho menos cuando se empezó a usar el glifosato, ya que viene con una franja en el envase que dice que es levemente tóxico.

Con la soja empezamos a echar camiones y camiones de glifosato. Igual es un error cargar contra un solo producto, porque los insecticidas también son potentes y efectivos a la hora de causar malformaciones y cáncer.

En ese caso, se fumigaba con endosulfan, cipermetrina y gramoxone, que es una sustancia derivada del gamexane y se echa en los cultivos la noche anterior a la cosecha y a la mañana siguiente las plantas amanecen secas pero con la humedad exacta para poder hacer ese trabajo.

El cultivo que recibe gramoxone, que es extremadamente tóxico y por eso viene con una franja roja, llevará dentro de la semilla que se cosecha, almacenado, el veneno que recibió la planta. Eso queda en el arroz, por ejemplo, y en todo lo que uno come.

Hoy no hay cultivo que se salve de estos productos químicos. ¿Por qué? Porque el modelo de producción es ése. Te obligan a comprar la semilla para que luego vayas y compres los químicos que producen los mismos que te dieron esa semilla. Pero nadie sabe los resultados de la modificación genética que le están haciendo a los cultivos para aguantar los químicos.

Mientras tanto, los del campo, la provincia, el Gobierno nacional, ganan millones.

Con la llegada de la soja empezamos a usar mucho glifosato e insecticidas como el clorpirifos. También el endosulfan, que está prohibido en el mundo pero acá el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) hasta hace poco permitía que se siga usando porque hay mucho stock en el país. Se lo aplica sobre todo para eliminar la chinche que ataca la soja.

Por mi trabajo, ahora tengo problemas en la parte motriz y el aparato digestivo. Empecé a tener problemas de salud a los seis meses de estar trabajando en Molina & Cia. SRL. Al principio sufrí problemas en la punta de los dedos. Se me empezaron a lastimar.

Eso derivó en una neuropatía que el doctor Roberto Lescano, de Basavilbaso, empezó a tratar como si fuera diabetes.

Un día, el doctor Lescano me dice que me saque la remera que llevaba puesta, que había algo raro. Ahí nota que me estaba secando. Tengo el cuerpo seco de la cintura para arriba. Casi no tengo ningún músculo, sólo piel y huesos. Cuando empecé a trabajar pesaba 80 kilos. En este primer semestre de 2013, peso 58. Lescano me deriva a Puiggari, también en Entre Ríos, donde me hace atender con un doctor holandés, Bernhardt. Ahí ese otro doctor, un toxicólogo, dice que lo mío es precisamente una intoxicación por agroquímicos.

También dice que se agravó mi diabetes. En Puiggari me detectan disminución de la capacidad pulmonar. Mucho tiempo después, cuando logré jubilarme por incapacidad en el PAMI, los veinte médicos que me revisaron para ese trámite me decretaron polineuropatía tóxica y enfermedad del zapatero, entre otros problemas.

Hoy subsisto porque pude jubilarme por incapacidad. En Molina & Cia. SRL trabajé en negro y sin ninguna protección. Me jubilé gracias a mis trabajos anteriores.

La enfermedad del zapatero se llama así porque el fabricante de calzado, al igual que el despachante de una estación de servicio, aspira los solventes de los productos químicos todo el tiempo. Eso produce problemas en el sistema nervioso periférico. Ese es uno de los tantos problemas que tengo. No puedo coordinar los músculos, dejas de caminar y pierdes el equilibrio.

De mis compañeros de trabajo en la empresa de fumigaciones, uno hoy tiene el mismo problema que yo para tragar. Y otro quedó estéril. En el 2007 ya no podía caminar por las lastimaduras en mis pies y sólo podía dormir sentado en una silla. Tiempo después, el médico Jorge Kaczewer, que es como un Dios para mí, me regaló un tratamiento extremadamente caro que consistió en la aplicación de procaína en diferentes partes del cuerpo. Eso me permitió una cierta recuperación. Volví a caminar y se me cerraron las heridas. Tengo una rodilla operada de la que me sacaron más de un litro de líquido blanco. Cuando hicieron la biopsia en el hospital público de Basavilbaso, los resultados se perdieron y nunca supe qué fue eso.

Me dijeron que nunca me voy a recuperar del todo. Y la primera vez que me revisaron completamente me dieron 6 meses de vida. La medicina no sabe a lo que se enfrenta.

En Basavilbaso y la zona hay muchísimos casos como el mío. Acá murió un nene de cuatro años, Jeremías, por un cáncer en el estómago. Esto fue hace muy pocos meses.

El nene estuvo en el hospital Posadas de Buenos Aires. Cuando vieron cómo estaba el nene, al padre le preguntaron si vivía cerca de una planta atómica o de una fábrica de químicos por el grado de contaminación que presentaba el chico. El padre respondió que era encargado de campo, y que al lado de la casa en la que vivía tenía un depósito de agroquímicos.

Ese nene murió con cuatro años, en pañales, con morfina y retorciéndose del dolor por el cáncer en el estómago.

Acá hay muchas malformaciones, nenes que nacen con labio leporino. A dos casas de la mía vive una ingeniera agrónoma que secó el pasto de su casa con glifosato puro. Al glifosato lo usan para fumigar las vías del tren, los terrenos baldíos. Todo. Están haciendo de la agricultura un campo de concentración.

Molina & Cia. SRL sigue funcionando, aunque se fue de Basavilbaso por todo esto. La empresa se compró un campo entre Basavilbaso y la ciudad de Gilbert. Hoy hacen soja y todo lo que se les cruce. Fumigan, fertilizan, todo con equipos terrestres y aéreos.

Una de las dueñas, María Elena Spiazzi, viuda de Molina (fallecida días antes de ser impreso este libro), es la presidenta del ALCEC (Asociación de Lucha contra el Cáncer) de Undinarrain, un pueblo a 40 kilómetros de Basavilbaso. O sea que por un lado te mata y por el otro trata de curarte.

Hoy, con respecto a mi tratamiento, bueno, abandoné todo. Por una cuestión económica y de decisión. Abandoné todo el 3 de agosto de 2012. Ahora me duele otra vez todo el cuerpo y sufro una regresión muscular. Incluso, me volvieron los calambres en las piernas. A mí me tienen como un hito en todo esto porque los problemas y las enfermedades directamente se me notan.

Ahora estoy esperando, esperando que se termine todo.

Es una decisión que tomé. Mi hija ya está muy bien preparada. Tengo miles de problemas físicos, pero me siento mentalmente lógico y claro. Ya no tengo más fuerzas.

No le veo sentido a seguir peleando para vivir. “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer según establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y las Provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio Nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos y de los radioactivos.”

Constitución de la República Argentina. Artículo 41.

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Esto que acaba de iniciarse está hecho de nombres. De historias. Que bajo la pluma de este autor, la presión del tiempo –que corre, fatal, para muchos de los protagonistas de estas páginas–, y el peso de las circunstancias, tratarán de hacerse una sola.

Un relato común. Quien aquí escribe comienza esta investigación con dudas previsibles. Fluctuaciones lógicas de quien intentará llevar a cabo la difícil tarea de reflejar, desde los ángulos más incómodos, los aspectos de una problemática que afecta a millones de personas.

Con la intriga de no saber si, incluso, los mismos nombres que abarrotarán las páginas que siguen permitirán cumplir con una tarea que surgió así, espontánea, a la sombra de injusticias que cada vez se aceptan con mayor naturalidad.

Porque esta es una historia en la que muchos mueren Y aquellos que matan siguen, en su inmensa mayoría, gozando de todas las libertades conocidas para continuar una tarea avalada por quienes deben velar por la seguridad de todos.

Porque sobre esta práctica no sólo descansa un beneficio de unos pocos: paradójicamente, depende la supervivencia económica de todo un país. Las historias de este libro reflejan las contrariedades de un modelo que desde la retórica, desde el aspecto discursivo, se muestra contrario a lo que concreta en la práctica. Y renuevan la idea de que, a la hora de garantizar el rédito económico, poco importan las consecuencias negativas.

Aunque afecten a tantos.

Esta investigación se basa en nombres como Fabián Tomasi, Sofía Gatica, Estela Lemes, Jeremías Chauque, o Ailén Peralta. También de otras identidades: Monsanto, Syngenta, Bayer, Nidera, BASF, Du- Pont, Atanor y Dow, por citar algunas.

Está hecha de declaraciones como la concretada por la presidenta de la nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el 10 de diciembre de 2011 en lo que fue su discurso de reasunción: “No soy la Presidenta de las corporaciones”.

El trabajo que aquí exhibe sus primeros párrafos aborda un mal que ya afecta a más de 12 millones de argentinos distribuidos en 14 provincias.

Como quedará expuesto en páginas sucesivas, este escrito no dará lugar a las medias tintas. Sí habilitará espacios para expresiones malditas como cáncer de pulmón, malformación congénita, aborto espontáneo, diabetes, atrofia, intoxicación, alergia, leucemia.

Todo en derredor de un negocio que le asegurará a la Argentina, sólo durante 2013, ganancias superiores a los 34.000 millones de dólares. Y que en el último decenio aportó al proyecto político del kirchnerismo fondos por más de 170.000 millones de dólares.

Este autor tiene una identidad que no piensa ocultar. Mi nombre es Patricio Eleisegui. Soy periodista. Soy escritor.

La investigación que aquí se presenta habla de los que sufren hoy. De los que murieron, en su mayoría anónimos y acallados. Y de los que, de seguro, morirán mientras se escriben estas líneas. Esta historia tiene más de un punto de partida. El final, no lo sabemos…

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Entrevista con Patricio Eleisegui

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Envenenados: un abomba química nos extermina en silencio

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La guerra de las semillas

War on Want, 23 de octubre de 2014

guerra_semillas

La semana pasada, cientos de personas, productores de alimentos, activistas en favor de la justicia alimentaria, artistas e investigadores se reunieron para participar en diversas actividades celebradas por todo el Reino Unido como parte del mes de la Soberanía Alimentaria. El tema de este año estaba dirigido a la fuente de nuestra alimentación: las semillas.

La semilla es la vida. Casi todos los alimentos que comemos empiezan por la semilla. Controlar las semillas supone controlar el primer eslabón de la cadena alimentaria, pero también afecta a todo el sistema alimentario, a la biodiversidad, y por tanto, a la vida misma.

Durante siglos, los agricultores han seleccionado aquellas plantas que consideraban mejores y guardaban sus semillas. Esas semillas luego eran plantadas año tras año, adaptándose a las condiciones climáticas y al suelo del lugar, dando lugar a una amplia diversidad en nuestro planeta, hasta que…

Las Grandes Corporaciones han entendido perfectamente que la semilla es la vida, y han emprendido una labor de combinación de varias semillas obtenidas artificialmente para producir unas semillas estandarizadas supuestamente mejoradas para su comercialización, así como la compra de otras compañías de semillas que antes fueron independientes, obteniendo enormes ganancias en detrimento de la agricultura familiar.

Estas semillas patentadas por las Corporaciones requieren de altos niveles de productos químicos (fertilizantes, pesticidas y herbicidas) y abundante agua para germinar y madurar. Deben adquirirse año tras año, con mayores costes cada vez, con los agricultores en manos de estas empresas, llevándoles a una espiral de pobreza y desesperación. Los resultados son tremendos: más de la mitad del mercado mundial de semillas está controlado por tres grandes empresas Agroquímicas: Monsanto, Dupont y Syngenta; y el 75% de nuestra biodiversidad ya ha sido destruida por los monocultivos industriales de acuerdo con la ONU y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Las nuevas legislaciones de todo el mundo amenazan con criminalizar la capacidad de los agricultores para preservar libremente sus propias semillas año tras año, intercambiando semillas entre ellos, la posibilidad de plantar diferentes variedades y mitigar los posibles riesgos, así como la introducción de semillas modificadas genéticamente. Pero se está construyendo en todo el mundo un fuerte foco de resistencia, con algunos éxitos.

En Colombia, a raíz de las grandes protestas públicas y la movilización campesina de 2013, el Gobierno colombiano se vio obligado a suspender la aprobación de la Ley de Semillas, conocida como Ley 9.70, que habría firmado en secreto en 2010 como parte del acuerdo comercial con Estados Unidos. La pretensión de considerar ilegal que los agricultores colombianos guardasen sus semillas, obligándoles a comprar semillas comerciales de las empresas privadas y de las empresas transnacionales, significaba un aumento considerable de los costes y les impedía hacer uso de las suyas propias. Esta suspensión de la Ley se ha hecho efectiva por dos años y se aplicará a los cultivos producidos en el país (no a los de importación).

En Sri Lanka, la organización MONLAR (Movimiento Nacional por la Tierra y la Reforma Agraria) se unió a miles de agricultores, organizaciones agrícolas de base, científicos y activistas para obligar al Gobierno a cancelar la aprobación de la nueva Ley de Semillas, al menos hasta las próximas elecciones. El nuevo proyecto de ley pretende, entre otras cosas, que exista un registro obligatorio de los agricultores y la certificación de todo el material de siembra por un servicio de certificación de semillas dirigido por el Departamento de Agricultura. Las nuevas disposiciones criminalizan cualquier intercambio de semillas u otro material de siembra, da poder a los funcionarios para destruir las instalaciones agrícolas para hacer cumplir esas disposiciones, a lo que se añaden elevadas multas y penas de prisión. Estas medidas draconianas sólo tienen un objetivo: controlar de un modo estricto las semillas para forzar a los agricultores a comprar las semillas patentadas por las Grandes Empresas y abrir el mercado de los transgénicos en el país.

En Kenia, los agricultores de Ngoma adquirieron semillas comerciales para el cultivo del maíz, que supuestamente aumentaban los rendimientos, pero han vuelto a plantar las semillas tradicionales. Las diferencias entres ambos tipos de semillas son sorprendentes: no sólo las variedades nativas permiten dos cosechas al año, sino que también son más resistentes a las plagas y enfermedades, requieren menos agua y son significativamente más nutritivas y sabrosas. El agricultor ya no tiene que pensar tanto en la cantidad como en la calidad, ya que estas plantas poseen propiedades nutritivas más elevadas que sus equivalentes comerciales, y por lo tanto se necesita menos para alimentar a las familias.

[En México, las organizaciones de pequeños agricultores de México lograron una victoria frente a las corporaciones multinacionales que persiguen monopolizar las patentes de semillas y alimentos. Cuando las empresas iniciaron el proyecto de modificación de la Ley Federal de Variedades Vegetales a través de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados de México el 14 de marzo de 2012, las organizaciones de agricultores de todo el país levantaron la voz de alarma. Se organizaron de forma rápida, presionaron a los legisladores y lograron un acuerdo con la Comisión Legislativa para eliminar el proyecto de ley del suelo]

[En la India, bajo la presión de la Oficina del Primer Ministro, varios gobiernos estatales están firmando protocolos y acuerdos internacionales con las corporaciones de semillas para la privatización de nuestra herencia genética rica y diversa. Por ejemplo, el gobierno de Rajasthan ha firmado siete protocolos con Monsanto, Advanta, DCM Shriram, Kanchan Jyoti Industrias Agro, PHI Semillas SA. Ltd, Semillas Krishidhan y Genética JK Agri.

Los protocolos y acuerdos del gobierno de Rajasthan con Monsanto, por ejemplo, se centran en el maíz, el algodón y las hortalizas (ají, tomate, col, pepino, coliflor y sandía). Monsanto controla el mercado de semillas de algodón en la India y en el mundo. Monsanto también controla el 97 por ciento del mercado del maíz en todo el mundo y 63,5 por ciento del mercado del algodón genéticamente modificado (OGM). DuPont, de hecho, tuvo que iniciar una investigación antimonopolio en los EE.UU. debido a que el monopolio de Monsanto seguía crciendo. Sesenta empresas de semillas de la India han firmado acuerdos de licencia con Monsanto, que tiene la propiedad intelectual del algodón Bt.

Además, Monsanto tiene acuerdos de licencia cruzada con BASF, Bayer, DuPont, Syngenta y Dow para compartir las patentes y las características de las semillas transgénicas. El gigante de las corporaciones de semillas no compiten entre sí. Están compitiendo con los campesinos y los agricultores en el control del suministro de semillas. Y, en efecto, los monopolios sobre las semillas se están estableciendo a través de fusiones y acuerdos de licencias cruzadas.

Monsanto, que controla el 95 por ciento del mercado de semilla de algodón, ha elevado el precio de las semillas de 7 por kg a 3600 por kg, siendo la mitad de los pagos en derechos. Se perciben 1000 millones de rupias al año como derechos de los agricultores indios antes de que Andhra Pradesh les demandase ante la Comisión de Prácticas Comerciales Restrictivas por la imposición de monopolios].

[En El Salvador: el Gobierno de Estados Unidos, una puerta giratoria para las Grandes Empresas Agrícolas, está presionando a El Salvador para que adquiera semillas transgénicas, como se sugiere en este artículo:

Me gustaría decirle al embajador estadounidense que deje de presionar al Gobierno (de El Salvador) para que adquiera semillas mejoradas genéticamente, dijo el Presidente del Centro El Salvadoreño de Tecnologías Apropiadas (CESTA), Navarro, que sólo beneficia a las multinacionales estadounidenses y va en detrimento de la producción local de semillas”, informó Sustainable Pulse.

A través de la Millennium Challenge Corporation, un “organismo independiente de Estados Unidos de ayuda al desarrollo que está ayudando en la lucha contra la pobreza”, como se describe a sí mismo, fundado en 2004, aportando la cantidad de 277 millones de dólares, pero como dice World War 4 Report , “El Ministerio de Agricultura de El Salvador debe continuar con su práctica actual de comprar semillas a los pequeños productores salvadoreños, siguiendo con su Plan de Agricultura Familiar”.

La amenaza al parecer se hizo “con la clara intención de promover los intereses de las grandes empresas agrícolas multinacionales”.

La distribución de paquetes de semillas en el marco del programa dirigido a los pequeños productores salvadoreños ( en lugar de las corporaciones multinacionales como Monsanto) ha impulsado el crecimiento de cultivos para la producción de alimentos básicos y logrando el cultivo de más de 200 mil hectáreas, alcanzando así los objetivos de la Millennium Challenge Corporation (MCC), pero los casi 300 millones de dólares en ayuda podrían ser cancelados debido a que no se están utilizando semillas transgénicas de Monsanto].

[En Argentina: Desde el año 2012 el Ministerio de Agricultura de la Nación (MINAGRI) viene anunciando una inminente modificación de la Ley de Semillas argentina. En los últimos meses, funcionarios de esta cartera junto a sectores del agronegocio transnacional avanzaron sobre un borrador –no público- del proyecto de Ley que enviarán al Congreso Nacional.

La modificación de la actual legislación equivale a avanzar aún más en la privatización de las semillas, prohibiendo la reutilización que los productores hacen de aquellas que obtienen en sus propias cosechas. De este modo se viola el derecho fundamental de los agricultores a seleccionar, mejorar e intercambiar las semillas libremente. Y si las transnacionales avanzan sobre el control de las semillas, también lo harán en la monopolización del mercado y el control corporativo de los alimentos de todo el pueblo argentino.

Sabemos que el anteproyecto de Ley:

1– Avanza sobre el denominado “uso propio” de las semillas, al limitar la posibilidad de “guardar semilla” para la siguiente cosecha, derecho básico de los agricultores que es el fundamento de toda agricultura. Asimismo, ilegaliza o restringe gravemente prácticas que han estado en vigencia desde los inicios de la agricultura, como es el seleccionar, mejorar, obtener, guardar, multiplicar e intercambiar semillas libremente a partir de la cosecha anterior. Según el anteproyecto de ley, solamente podrán intercambiar semillas quienes estén inscriptos en el “Registro Nacional de Usuarios de Semillas”.

2- Abre las puertas para que se profundice la expropiación y privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Argentina. El anteproyecto de ley hace posible una mayor privatización de los recursos genéticos y de la biodiversidad nativa de Argentina al expandir sobre todas las especies vegetales los llamados derechos de obtentor es decir, cierta forma de propiedad intelectual sobre las semillas que permite a quién “desarrolla” una nueva variedad de semilla tener el control sobre la misma durante una cantidad de años.

El Proyecto fortalece aún más la posibilidad de apropiación al extender por veinte (20) años el derecho de obtentor; y, en particular, para el caso de vides, árboles forestales, árboles frutales y árboles ornamentales, la duración de la protección es de veinticinco (25) años.

3- Fortalece un sistema policial para asegurar que las disposiciones de la Ley se observen adecuadamente y permite el decomiso y embargo de los cultivos y cosechas de quienes sean acusados de no cumplir con la Ley considerándolos, además, delitos penales.

http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Campanas_y_Acciones/Campana_NO_a_la_nueva_Ley_Monsanto_de_Semillas_en_Argentina]

[En la Unión Europea: La nueva Ley de semillas disminuye el acceso a semillas para su uso en el hogar y restringe los cultivos de los agricultores.

El lunes 6 de mayo de 2013 se presentó una nueva ley ante la Comisión Europea, por la cual se establecen nuevos poderes para regular el cultivo de plantas en toda Europa. La “Ley de Material Reproductivo de las plantas” regula todas las plantas. Contiene restricciones en cultivo de verduras y plantación de árboles, mientras que se crean nuevos poderes para restringir el resto de plantas de cualquier otra especie en una fecha posterior.

Bajo la nueva ley, será ilegal cultivar, reproducir o comercializar cualquier semilla vegetal o árbol que no haya sido probado y aprobado por una nueva “Agencia de Variedades Vegetales de la UE”, que va a elaborar una lista con las plantas autorizadas. Por otra parte, se debe pagar una tarifa anual a la Agencia para mantener esas semillas en la lista, y si no se paga no se pueden cultivar.

Después de muchas protestas e intensas presiones por parte de grupos de consumidores, pequeños agricultores, bancos de genes, e incluso algunos Gobiernos de los Estados miembros, se han hecho algunas modificaciones de última hora, que aunque no resulta en una ley perfecta, se ha reducido mucho el impacto].

En la UE, el TTIP, Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, que se negocia en secreto entre la UE y Estados Unidos, amenaza con permitir la entrada de los alimentos transgénicos dentro de nuestro sistema alimentario. Hasta el momento, la UE ha resistido con éxito, manteniéndose el etiquetado y realizando una trazabilidad estricta para informas a los consumidores y darles la oportunidad de elegir. Sin embargo, los alimentos transgénicos ya están apareciendo en la UE, en particular en la soja, que se da a los animales, cuya carne se vendo luego en los supermercados sin etiqueta que informe que se ha alimentado con transgénicos. Algunos cultivos transgénicos están permitidos en algunos países europeos: España, Portugal, República Checa, Rumanía y Eslovaquia).

Los grupos de presión de las Grandes Corporaciones estadounidenses son muy intensas y están intentando desbaratar las restricciones europeas a las importaciones de alimentos transgénicos, eliminando su etiquetado y la trazabilidad. Como resultado de todo esto, miles de ciudadanos europeos se están movilizando para detener estas negociaciones y que se consulte a los ciudadanos sobre sus deseos.

War on Want, en colaboración con los movimientos de agricultores de todo el mundo, hace un llamamiento para que el sistema alimentario esté basado en métodos agrícolas sostenibles y asequibles, y cese el control Corporativo.

Es hora de mantener nuestra soberanía sobre las semillas. Únase a la revolución por una Soberanía alimentaria

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(Nota: las partes entre corchetes han sido introducidas por el traductor del artículo)

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Procedencia del artículo:

http://www.waronwant.org/news/latest-news/18235-life-or-death-over-seeds-a-worldwide-seed-war-is-now-ragging-

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Los agricultores brasileños dicen que el maíz transgénico Bt ya no es resistente a las plagas

Solicitan a Monsanto y otras empresas de Biotecnología que les devuelvan las cantidades destinadas a tratamientos fitosanitarios adicionales

Por Deirdre Fulton, 29 de julio de 2014

Common Dreams

Los agricultores brasileños dicen que su maíz transgénico ya no es resistente a las plagas, informó Reuters el pasado lunes.

La Asociación de Productores de Maíz y Soja de la región de Mato Grosso dijo que los agricultores ya empezaron a notar en el mes de marzo que sus cultivos de maíz transgénico no eran resistentes a las orugas que los destruyen, y se supone que el maíz Bt, que ha sido modificado genéticamente para producir una toxina que debiera repeler ciertas plagas, debiera protegerlos. Los agricultores se han visto obligados a aplicar tratamientos adicionales de insecticidas, lo que supone un mayor coste financiero y una mayor contaminación del medio.

La Asociación, Aprosoja-MT, solicita a las empresas Monsanto, Dupont, Syngenta y Dow a que les ofrezcan soluciones, así como que compensen a los agricultores por las pérdidas. En un comunicado que se puede leer en la página web Aprosoja-MT, su portavoz Ricardo Tomcyzk dijo que los agricultores han gastado en torno a 54 dólares adicionales por hectárea en la fumigación de pesticidas y que las empresas de Biotecnología les prometieron algo que no les han ofrecido, es decir, su publicidad es falsa.

Pero es poco probable que Monsanto y adláteres cedan a las pretensiones de los agricultores. Según Reuters, “las empresas de semillas dicen que ya advirtieron a los agricultores brasileños que cultivasen semillas convencionales de maíz, para evitar lo que ahora ha ocurrido: el desarrollo de resistencia a las semillas transgénicas”.

Un problema parecido ya surgió en Estados Unidos a principios de este año, cuando los científicos confirmaron que las orugas que destruyen las raíces del maíz habían conseguido desarrollar resistencia al maíz transgénico, que está diseñado para matarlas.

La respuesta de la Industria a la pérdida de eficacia de estos cultivos no es el fomentar la biodiversidad, sino la de seguir modificando aún más los organismos, según dice la organización GMWatch.

El caso de Brasil es un ejemplo de una tendencia general que está mostrando que casi veinte años después del inicio de la comercialización de los cultivos Bt, hay problemas en varios países productores de este tipo de cultivos modificados genéticamente. La Industria intenta hacer frente a este problema comercializando nuevos productos que produzcan varias toxinas Bt diferentes. El ejemplo más conocido es el maíz SmartStax de Monsanto, que ahora produce seis toxinas Bt diferentes.

Otros resultados inesperados llevarían al uso de mayor cantidad de pesticidas, como ya está ocurriendo en el Mato Grosso.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/news/2014/07/29/brazil-farmers-say-gmo-corn-no-longer-resistant-bugs

19 Estados de la UE rechazan el maíz transgénico TC1507, pero se aprueba su cultivo

Por Rady Ananda, 17 de febrero de 2014

Food Freedom Group

Jpazkual/Flickr

Jpazkual/Flickr

Diecinueve de los 28 Estados de la Unión Europea rechazaron el maíz transgénico de Dupont, en base a su preocupación por la desaparición de los polinizadores. Cinco Estados de la UE aprobaron el cultivo del maíz modificado genéticamente, y otros cuatro se abstuvieron.

Pero resulta que existe lo que se llama el voto ponderado en función de la población de los Estados, y si no hay una clara mayoría en ambos sentidos entonces se deja en manos de la Comisión Europea, que aprobó el cultivo del maíz transgénico TC1507, el pasado 11 de febrero.

La Comisión Europea aprobó el maíz transgénico en noviembre de 2005 y cinco meses más tarde se aprobó para consumo humano. Con la aprobación de esta semana se permite su cultivo. El activista y político francés José Bové mostró su indignación ante la aprobación y explicó que la abstención de Alemania había impedido un rechazo por mayoría de este maíz transgénico.

El Parlamento Europeo, la mayoría de los Estados miembros y el 80% de la población europea no quieren el maíz transgénico”, dijo Bové en un comunicado, que calificó de inconcebible y de decisión política la aprobación por parte de la Comisión del maíz TC1507.

Francia quiere votar un nuevo proyecto de ley para prohibir el maíz transgénico y de este modo contrarrestar la sentencia del Tribunal Supremo del año pasado, que dejó sin efecto la prohibición.

Cuatro de los cinco Estados que han aprobado su cultivo, apenas producen maíz en su territorio”, dijo.

El Grupo de Los Verdes / Alianza Libre Europea ha presentado una moción de censura contra la Comisión Europea por la aprobación del cultivo del maíz transgénico y para que se revisen las normas de aprobación de los transgénicos. Con las reglas actuales, la Comisión tiene la facultad de aprobar el cultivo de los transgénicos.

Rebecca Harms, copresidente del Grupo de Los Verdes / Alianza Libre Europea, advirtió que la autorización debiera suspenderse hasta que se revise el proceso de aprobación, teniendo en cuenta “la oposición contra esta tecnología muy controvertida”.

Una moción de censura puede presentarse si una décima parte de los miembros del Parlamento Europeo la apoyan (77 escaños). Doce de las 19 naciones de la Unión Europea rechazaron la aprobación del maíz transgénico TC1507, son Estados líderes en materia agrícola dentro de la Unión, y han enviado una carta a la Comisión advirtiendo que la aprobación del maíz transgénico puede provocar una rechazo por parte de los votantes en las próximas elecciones de verano.

Reuters especuló que podría darse la situación de que los cultivos transgénicos estuviesen permitidos en la UE en general, pero con muchos países reservándose el derecho a prohibirlos en su propia territorio, sin restricciones.

Pero los acuerdos comerciales podrían revocan esta decisión.

Bové advirtió que el TAFTA, el Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio que todavía se encuentra en fase de negociación, prevé la creación de tribunales de arbitraje que permitiría a las Empresas desafiar las leyes del Estado, lo que obligaría a la comercialización de un producto aunque no lo deseen.

El maíz TC1507 es el segundo cultivo transgénico que ha sido aprobado para su cultivo en la UE. El maíz transgénico de Monsanto, MON810, también fue aprobado, pero la mayoría sólo se cultiva en España. Otros tres cultivos transgénicos fueron aprobados, pero más tarde se prohibieron. Existe una generalizada oposición hacia los transgénicos, lo que ha obstaculizado su penetración en los mercados.

Las 19 naciones que rechazaron el maíz transgénico TC1507 son: Austria, Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia.

Los países que lo aprobaron: Estonia, Finlandia, España, Suecia y el Reino Unido; los cuatro que se abstuvieron: Bélgica, República Checa, Alemania y Portugal.

Este artículo fue publicado por primera vez en Activist Post

Procedencia: http://foodfreedomgroup.com/2014/02/17/19-eu-states-reject-gmo-corn-council-approves-anyway/

Noticias relacionadas: http://www.rtve.es/noticias/20140211/bruselas-sigue-adelante-autorizacion-del-maiz-transgenico-1507-pese-19-votos-contra/876961.shtml

Nueva Visión para la Agricultura: los intentos de imponer los cultivos transgénicos a nivel mundial

Los que ahora se conocen como alimentos ecológicos no son otra cosa que los alimentos anteriores a la agricultura industrial

Por Aaron Dykes y Melissa Melton, 14 de septiembre de 2013

Activist Post

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Muchas personas están empezando a darse cuenta de que la proliferación de los alimentos transgénicos y tratados con productos químicos no sólo están causando estragos en el ambiente, sino también en nuestra salud. Más de 250 millones de hectáreas son cultivadas con transgénicos cada año. Las colonias de abejas siguen desapareciendo, lo que relaciona con el uso de plaguicidas.

Todas las promesas que se hicieron de que los cultivos transgénicos evitarían el uso de más plaguicidas son falsas; más bien se trata de lo contrario, apareciendo plantas resistentes a los herbicidas y nuevos patógenos. El uso de herbicidas sigue creciendo.

De acuerdo con el Instituto de Tecnología Responsable, los alimentos transgénicos están vinculados con 65 riesgos para la salud; se han realizado estudios científicos en animales que muestran los daños, algo que la investigación académica y la Industria no pueden pasar por alto. Entre las enfermedades, se ha observado un incremento de las alergias, la disfunción de órganos, trastornos digestivos, problemas autoinmunes, cáncer y disfunción reproductiva.

Por otro lado, los cultivos transgénicos contaminan los cultivos convencionales cercanos y van en contra de la biodiversidad. No sólo contaminan los cultivos, sino la misma cadena alimentaria.

La llamada Revolución Verde, impulsada desde 1940 por la Fundación Rockefeller, introdujo la agricultura industrial y el monocultivo a gran escala, las semillas híbridas y el uso de plaguicidas, controlando progresivamente el suministro de alimentos. Como señala Stephen Lendman: “Con la financiación por parte de la familia Rockefeller de la llamada Revolución Verde, se sentaron las bases de un revolución en el campo de la genética, lo que ha permitido que grandes empresas anglo-estadounidenses controlen el mercado mundial de los alimentos”.

Se allanó el camino para la introducción de los cultivos transgénicos en todo el mundo. En julio de 2006, la Fundación Rockefeller inició una nueva campaña, ahora en África: “Es el turno de África: una revolución verde para el siglo XXI. Es hora de una segunda Revolución Verde, ésta se dirige directamente a África”.

África es un entramado de naciones en vías de desarrollo y de crecimiento de su economía, y se ve sometida a los nuevos amos neocoloniales, las grandes empresas agrícolas de Biotecnología. No hace mucho, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anunciaba una nueva misión comercial “para promover el comercio agrícola e inversión estadounidense en el África Subsahariana… en la estrategia del Presidente Obama hacia esta parte de África”.

Esto supone un nuevo empuje de los cultivos transgénicos y el uso de pesticidas agrícolas en África, un negocio que se intenta consolidar entre los pequeños agricultores locales. Todo ello entra dentro de una iniciativa más amplia, la del Foro Económico Mundial para una Nueva Visión de la Agricultura, que “involucra a empresas, Gobiernos, sociedad civil, organizaciones de agricultores, y otros grupos, todos ellos para trabajar juntos en un crecimiento sostenible de la agricultura. Tiene estrecha relación con los países del G8 y del G20, y facilita la colaboración nacional en 11 países de África, Asia y América Latina”.

Haciendo mención específica de que la población mundial alcanzará los 9 mil millones de personas en el año 2050, el plan gira en torno a la idea del rendimiento agrícola, escasez de recursos y el cambio climático, todo lo cual justificaría el empleo de las técnicas de la agricultura moderna.

Los planes incluyen una hoja de ruta que marca los “pasos hacia la transformación de la agricultura a nivel nacional”.El Informe de 2012 reconoce que los cultivos transgénicos son objeto de controversia, pero aún así declara: “Un actuación de buena fe se requiere por todas las partes para asegurar que los asuntos controvertidos no perjudiquen la colaboración multisectorial más amplia”.

He aquí las expectativas de Nueva Visión de la Agricultura:

En 2010, la iniciativa por una Nueva Visión de la Agricultura trabajó con varios Gobiernos para establecer alianzas entre los sectores público y privado, orientadas a aprovechar las inversiones del sector privado y la experiencia técnica para que los Gobiernos pudiesen alcanzar un crecimiento en el sector de la agricultura sostenible. La reacción inicial a este modelo ha sido muy positiva entre los Gobiernos, los organismos donantes y el sector privado, por igual, ya que las tres partes reconocen que este enfoque potencia y multiplica las inversiones realizadas por cada parte”.

Las Empresas que están involucradas en el Proyecto Nueva Visión son las mismas de siempre:

AGCO Corporation (fabricante de equipos agrícolas)

AP Møller-Maersk A / S (sociedad matriz de comercialización de petróleo y gas)

BASF SE

Bayer CropScience AG

Bunge Limited (con sede en San Luis, exportador internacional de soja)

Cargill Incorporated

CF Industries Holdings Inc. (fabricante y distribuidor de fertilizantes agrícolas)

Diageo Plc (empresa internacional de bebidas alcohólicas)

DuPont

General Mills Inc.

HEINEKEN

METRO AG

Mondelez International (anteriormente Kraft Foods Inc.)

Monsanto Company

Nestlé SA

Novozymes A / S (compañía de biotecnología con sede en Dinamarca)

PepsiCo Inc.

Rabobank International ( banco internacional de alimentos / líder en agricultura)

Royal DSM NV (empresa internacional del sector de la nutrición)

SABMiller Plc (empresa cervecera / multinacional de bebidas)

Sinar Mas Agronegocios y Alimentos

Swiss Reinsurance Company Ltd.

Syngenta International AG

La Compañía Coca-Cola

The Mosaic Company (Fortune 500, empresa de fosfatos y potasio; vende subproductos de ácido hidrofluosilicílico a los municipios para fluorar el agua)

Unilever

United Phosphorus Ltd. (compañía química y de semillas)

Wal-Mart Stores Inc.

Yara International ASA (empresa noruega de productos químicos y fertilizantes)

Además de los representantes de estas empresas, en la revisión del Proyecto, asesoramiento y apoyo, se encuentran la Fundación de Bill y Melinda Gates, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la USDA y la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA).

New_Vision_Agriculturehttp://vimeo.com/24916201

También existen asociaciones público-privadas de New Vision a nivel nacional en México, Vietnam, Indonesia y la India.

Con tantas grandes empresas involucradas en el Proyecto está claro que su destino es ganar.

Aaron Dykes y Melissa Melton tienen el sitio web TruthstreamMedia.com , donde apareció este artículo por primera vez. Examina noticias en un contexto más amplio, descubriendo las mentiras, comprendiendo los factores subyacentes, señalando al que perjudica, imaginando un camino para retomar una nueva vida en la que podamos ser verdaderamente libres…

http://www.activistpost.com/2013/09/globalist-new-vision-for-agriculture.html#more

Prohibir los transgénicos, ahora (I)

SALUD Y RIESGOS AMBIENTALES

Especialmente a la luz de la Nueva Genética

Por la Dra. Mae-Wan Ho y la Dra. Eva Sirinathsinghji, 24 de mayo de 2013

ISIS

Ban-GMOs-Now_750Esta publicación se puede adquirir en: http://www.i-sis.org.uk/onlinestore/books.php

Prólogo

El Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Biotecnológicas (ISAAA), financiado por la Industria, sostiene que la superficie mundial de cultivos modificados genéticamente alcanzó las 170,3 millones de hectáreas en 2012, con un aumento de 100 veces desde que comenzó su comercialización en 1996, siendo “la tecnología agrícola que más rápidamente se ha adoptado en toda la historia de la Agricultura Moderna” (1).

Sin embargo, los cultivos transgénicos siguen confinados en 28 países, donde se ha plantado el 90% en sólo cinco años. Los Estados Unidos, con 69,5 millones de hectáreas, encabeza la lista, con el 40,8% de la superficie total; Brasil y Argentina, con 36,6 y 23,9 millones de hectáreas representan respectivamente el 21,5% y el 14.0% del total; Canadá y la India, con 11,6 y 10,8 millones de hectáreas, lo que supone el 6,8% y el 6,3% del total. De estos cultivos, casi el 60% son los cultivos tolerantes al glifosato; los cultivos Bt el 15% y otros tipos, el 25%. Los cultivos principales son solamente tres: la soja tolerante a los herbicidas (47%); el maíz (Bt 4%, y otros rasgos, 23%) y algodón (Bt 11% y otros rasgos, 2%).

Los transgénicos siguen limitados a dos rasgos en tres de los principales cultivos que se mantienen en la mayor en la mayor parte del mundo.

Una de las razones principales es su incapacidad para ofrecer nuevas características más útiles. Geoffrey Lean del diario The Telegrah señaló en la revisión del nuevo libro del profesor Gordon Conway, anteriormente Presidente de la Fundación Rockefeller y Jefe de la Asesoría Científica del Departamento para el Desarrollo Internacional, un conocido partidario de los transgénicos (2): “Lo que aparece en su libro, Mil millones de hambrientos, es que la tecnología de los transgénicos está lejos todavía de contribuir a vencer el hambre”. Pero, al contrario, la mejora convencional de los cultivos asistida por marcadores genéticos está haciendo increíbles progresos, como se señala en el libro de Conway. Los científicos del Instituto Nacional de Gran Bretaña (NIAB) acaban de crear unos nuevos híbridos de trigo que podrían aumentar los rendimientos en un 30%. Pero es en África donde las variedades del arroz Nerica están obteniendo hasta cosechas 4 veces más productivas que las variedades tradicionales, con unos períodos de crecimiento más corto, con más proteínas, resistente a plagas y enfermedades, prospera en suelos más pobres, resistiendo la sequía; maíz más resistente a la sequía se está impulsando, con rendimientos del 20 al 30% superiores, en 13 países; el cultivo de la judías trepadoras en África Central; variedades de trigo que crecen en suelos salinos; y patatas resistentes al tizón, cultivos enriquecidos con vitamina A, hierro y otros nutrientes esenciales.

La otra razón es que los cultivos transgénicos y los organismos modificados genéticamente, incluyendo árboles transgénicos, peces y ganado, han ido obteniendo fracasos en todo el mundo y generando resistencia, saliendo a la luz el peligro que suponen a pesar de la ingente propaganda de las Corporaciones.

Los cultivos transgénicos apenas se cultivan en Europa, a pesar de que la Comisión Europea ha dado el visto bueno para su comercialización. 8 países de la Unión Europea han establecido prohibiciones totales en los cultivos autorizados: Austria, Francia, Alemania, Hungría, Luxemburgo, Grecia, Bulgaria y Polonia (3). Suiza estableció una moratoria sobre los cultivos transgénicos en 2008, que en principio finaliza en este 2013. Pero en marzo de 2013, el Parlamento suizo votó a favor de prolongar la moratoria, ignorando los resultados de su Programa Nacional de Investigación 59 (4), que “confirma la seguridad de la utilización comercial de los cultivos transgénicos y recomienda poner fin a la moratoria”. Además, algunas regiones y administraciones locales de los 37 países europeos se han declarado libres de transgénicos. A partir de 2010, son un total de 169 regiones, 123 provincias y 4713 gobiernos locales los que así lo han declarado, lo que supone 1 millón de hectáreas, afectando a 31.357 personas (5), y el movimiento crece con rapidez. [En España: http://www.tierra.org/spip/spip.php?article433]

El corazón de los transgénicos se encuentra en los Estados Unidos, donde los fracasos de estos cultivos son bien visibles y más agudos (6), (GM Crops Facing Meltdown in the USA, SiS 46) y donde actualmente se libra una batalla para el etiquetado de los productos transgénicos, que da derechos al consumidor frente al poder de la Industria Biotecnológica (7). Cerca del 95% de los estadounidenses apoya el etiquetado de los transgénicos. En octubre de 2011, el Centro de Seguridad Alimentaria de los Estados Unidos presentó un recurso legal con la FDA para exigir el etiquetado de todos los alimentos transgénicos. En 2012, 55 miembros del Congreso escribieron una carta al comisionado de la FDA en apoyo de aquella petición. La FDA ha recibido más de un millón de comentarios apoyándola, convirtiéndose en la respuesta popular más numerosa recibida en esa agencia. Por otra parte, 37 proyectos de ley de etiquetado de alimentos transgénicos se han introducido en 21 estados en 2013. En Washington, la senadora Barbara Boxer y el congresista Peter DeFazio han patrocinado conjuntamente la nueva legislación federal que exige el etiquetado de todos los alimentos transgénicos en los Estados Unidos. La ley Genetically Engineered Food Right-to-Know es el primer proyecto nacional de etiquetado que podría entrar en el Congreso desde 2010. El Partido Verde de los Estados Unidos ha dicho que Monsanto es “un riesgo para la salud pública y el medio ambiente”, y ha instado a una moratoria sobre los cultivos de alimentos transgénicos (8).

En noviembre de 2012, Perú impuso una prohibición de 10 años sobre los transgénicos, gracias al esfuerzo de los agricultores del Parque de la Papa en Cusco, una comunidad de 6000 agricultores que pretenden proteger la biodiversidad a toda costa, especialmente el maíz y la patata, de los que depende su supervivencia (9).

Ese mismo mes, Kenya prohibió la importación de productos transgénicos, con efecto inmediato (10). Una decisión tomada por el Gobierno en base a la “investigación inadecuada sobre los transgénicos y las evidencias científicos proporcionadas sobre la seguridad de estos alimentos”.

Un momento crítico

La creciente oposición a los transgénicos no ha hecho nada para disminuir la agresiva agenda expansionista del Imperio Corporativo de los Transgénicos. México es actualmente su principal objetivo. Las Empresas estadounidenses de Biotecnología Monsanto, DuPont y Dow han solicitado permisos para cultivas más de dos millones de hectáreas de maíz transgénico en el norte de México (11). México es la cuna del maíz y posee gran diversidad. Desde 2009, el Gobierno mexicano ha otorgado 177 permisos para el cultivo experimental, lo que supone 2644 hectáreas. El lanzamiento comercial a gran escala del maíz transgénico aún no ha sido autorizado, pero ya se ha descubierto contaminación transgénica en el maíz nativo, como resultado de lo que algunos consideran “una estrategia cuidadosamente planificada y perversa”.

La otra importante estrategia del Imperio Corporativo de los Transgénicos es el monopolio de las semillas y del aumento creciente de su precio. Las semillas no modificadas genéticamente son rechazadas en favor de las semillas transgénicas, lo que reduce las opciones de los agricultores (12). Las cuatro grandes compañías de semillas biotecnológicas (Monsanto, DuPont/Pioneer Hi-Bred, Syngenta y Dow AgroSciences- ahora poseen el 80% del mercado del maíz en los Estados Unidos y el 70% del negocio de la soja. Los costes de las semillas han aumentado de dos a tres veces desde 1995. Esto supone un duro golpe para la vida de los agricultores de todo el mundo, especialmente en la India, donde la introducción del algodón transgénico ha coincidido con numerosos suicidios de agricultores (13), Farmer Suicides and Bt Cotton Nightmare Unfolding in India, SiS 45). Al mismo tiempo, los agricultores que quieren volver a cultivar semillas convencionales después de experimentar con los problemas relacionados con plagas y malas cosechas, se encuentran en dificultades por la escasa disponibilidad de las semillas no modificadas genéticamente (12).

Prohibición de los transgénicos, ahora

Se trata de una difícil situación para el futuro de la alimentación y la agricultura, algo que debe ser cambiado tan pronto como sea posible, sobre todo en lo relativo a la agricultura transgénica que está fracasando en todos los aspectos. Esto sólo se puede lograr con la prohibición de los transgénicos, una medida ya emprendida por países y comunidades locales de todo el mundo. Tenemos que unir nuestras fuerzas para poner poner fin al Imperio Corporativo de los Transgénicos.

Hace 10 años, 24 científicos de todo el mundo formaron un Grupo de Ciencia Independiente y elaboraron un informe (14), (The Case for A GM-Free Sustainable World, ISIS/TWN publication), que resume las evidencias acerca de los riesgos de los cultivos transgénicos y los beneficios de la agricultura ecológica, pidiendo una prohibición mundial de propagación en el medio de los organismos modificados genéticamente, solicitando un cambio hacia una agricultura sostenible no transgénica. Este informe fue ampliamente difundido, traducido a varios idiomas, y reeditado en los Estados Unidos un año después. Sigue siendo la descripción más concisa y completa sobre este tema, pero una nueva evidencia crucial ha salido a la luz en la última década, dando mayor fuerza a esa oposición.

En primer lugar, esa evidencia decisiva es la insostenibilidad y la destrucción que genera la Agricultura Industrial convencional, de la que los transgénicos es su muestra más extrema, en contraste con los éxitos probados de la agricultura ecológica no transgénica: productividad y capacidad de recuperación, beneficios ambientales y de salud, y en particular su enorme potencial de ahorro de energía y de emisiones de carbono, mitigando el cambio climático. Recogimos todo esto es un informe completo y definitivo en una publicación de 2008 (15), Food Futures Now *Organic *Sustainable *Fossil Fuel Free , ISIS/TWN publication). Nuestro Informe se muestra conforme con otros: Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD) (16), informe que fue el resultado de tres años de consulta, involucrando a 900 participantes y a 110 países de todo el mundo, constituyendo un amplio consenso científico sobre la agricultura ecológica no transgénica, el camino que se debe seguir en la alimentación y la agricultura.

Para completar el asunto, es necesario reunir todas las pruebas en contra de los transgénicos en relación con su impacto en el medio y la salud, especialmente a la luz de los nuevos descubrimientos en Genética Molecular en los últimos 10 años. Esta es la razón principal para publicar el presente informe.

La Agricultura Transgénica es una receta segura para el desastre, algo que queda claro en este Informe. También se ofrece un camino a seguir hacia la transición a una agricultura sostenible, ya que permite que las comunidades locales de todo el mundo puedan tener seguridad en su suministro de alimentos en estos tiempos de cambio climático. Las futuras generaciones no nos perdonarían si no detenemos ahora la propagación de los transgénicos.

Haga uso de este Informe, distribúyalo y envíeselo a sus representantes políticos.

Fuente: http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php