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Pronto podrían comercializarse en Europa champiñones modificados genéticamente

Los patrones de modificación del genoma no se corresponden con las variaciones naturales

testbiotech.org

26 de junio de 2017 / Los expertos se reunirán hoy en Berlín en una conferencia organizada por el Ministerio de Agricultura alemán para discutir nuevos métodos de Ingeniería Genética. Un ejemplo de un organismo desarrollo siguiendo estos métodos es el champiñón, del que se intenta retrasar el proceso natural de oscurecimiento después de cortarse, y que tenga una vida útil más prolongada. Según la información publicada por la Universidad Estatal de Pensilvania, donde se desarrollaron estos champiñones, no se introdujeron nuevos genes, sino que solamente se eliminaron varias secuencias cortas de su ADN. Las autoridades estadounidenses ya han eximido a estos champiñones del proceso de regulación, sin llevar a cabo ninguna evaluación más detallada. En consecuencia, pueden ser producidos y comercializados como si se tratara de alimentos convencionales. Los champiñones todavía no se encuentran en el mercado. También podría ocurrir que sirviese de ejemplo a la UE para la autorización de comercialización.

La Industria de la UE también ha intentado una modificación de las políticas para que las plantas y animales producidos por estos métodos de modificación genética no tengan la necesidad de someterse a una evaluación de riesgo específica. El argumento que esgrimen es que estos cambios pueden ocurrir de manera espontánea. Sin embargo, en el caso de los champiñones CRISPR/Cas9 se comprueba que están equivocados: el uso de la tecnología CRISPR/Cas resulta en cambios paralelos en el genoma de los champiñones para bloquear el gen que produce su pardeamiento natural. Tal patrón específico de cambios en el genoma no se produciría de manera espontánea. Sin embargo, con la tecnología CRISPR/Cas los cambios paralelos en los genes es algo típico y a menudo inevitable: las tijeras genéticas cortan en los lugares del genoma donde se encuentran las respectivas secuencias de genes. Por ejemplo, la información genética específica se encuentra a menudo en varios sitios del genoma de las plantas de cultivo.

Los champiñones CRISPR presentan, además, un problema adicional: las publicaciones disponibles muestran que con la aplicación de las tijeras genéticas frecuentemente se producen cambios no deseados en el genoma de plantas y animales. De modo que también se puede cambiar la composición general de los champiñones. No se han publicado datos detallados sobre estos champiñones. Al no existir una reglamentación, a menudo no hay datos fiables ni posibilidad de que expertos independientes evalúen los riesgos.

Testbiotech está advirtiendo a la UE de que no repita los fracasos de los Estados Unidos. Ya existen varias docenas de plantas modificadas genéticamente de las que se permite su cultivo y el consumo y no han sido sometidas a evaluaciones de riesgo específicas. Esto significa que los riesgos no pueden ser evaluados por expertos independientes y algunas de estas plantas ya se están propagando sin control en el medio ambiente.

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Se detectan bacterias transgénicas ilegales en suplementos alimenticios destinados a la alimentación animal

Por el Dr. Jonatham Latham y la Dra. Allison Wilson, 26 de junio de 2017

independentsciencenews.org

Se han encontrado bacterias modificadas genéticamente en suplementos vitamínicos de riboflavina destinados a su uso en los piensos, según las pruebas recientemente publicadas por la UE.

La contaminación de los suplementos alimenticios con bacterias transgénicas es ilegal en la Unión Europea. Sin embargo, en el año 2014, un laboratorio de control alemán alertó a los responsables de la UE sobre la contaminación con bacterias transgénicas ilegales en un suplemento de riboflavina destinado a la alimentación animal. Otras pruebas confirmaron que la contaminación con la cepa ilegal no se encontraba entre las que el fabricante afirmaba utilizar.

Este hallazgo se ha publicado en la revista Food Chemistry, y fue realizado por Agencias de Regulación de Alemania e Italia, que tomaron muestras de productos importados de China (Paracchini et al., 2017).

La riboflavina (vitamina B2) es una vitamina esencial para los vertebrados. Se utiliza comúnmente como aditivo alimentario para los seres humanos y los animales. Hasta hace poco, todos los suplementos de riboflavina se sintetizaban químicamente, sin embargo, ahora la riboflavina se produce mediante fermentación comercial utilizando cepas de bacterias transgénicas.

De acuerdo con las normas de regulación sobre bioseguridad de la UE, no se permite la presencia de ninguna cepa de bacterias transgénicas, ni ADN transgénico, en los suplementos comerciales. Sin embargo, la muestra contaminada de riboflavina contenía cepas viables de un organismo modificado genéticamente, la bacteria Bacillus subtilis. Los investigadores cultivaron y probaron esta bacteria y secuenciaron su ADN, demostrando que era una cepa utilizada en el proceso de producción.

Otros ensayos demostraron que el ADN de su genoma le confiera resistencia al antibiótico cloranfenicol. Además, la cepa contenía plásmidos extracromosómicos de ADN con otros genes resistencia a los antibióticos, tales como la ampicilina, kanamicina, bleomicina, tetraciclina y eritromicina.

De las comunicaciones entre las autoridades alemanas, chinas y la empresa, se pudo saber que estos genes de resistencia a los antibióticos constituían las diferencias clave entre las cepas que la empresa decía utilizar y las detectadas en Alemania. Sólo reconoció los genes resistentes a la eritromicina y al cloranfenicol. Todavía no está claro si las cepas modificadas habían sido utilizadas intencionalmente o si la contaminación se produjo de manera inadvertida.

En el año 2015, un laboratorio francés encontró que una muestra de riboflavina también estaba contaminada, probablemente con una cepa bacteriana idéntica, de nuevo procedente de China ( Barbau-Piednoir et al., 2015).

Según Janet Cotter, de la consultora Logos Environmental, la normativa de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece que los genes de resistencia a los antibióticos “deberían limitarse a los ensayos de campo y no deberían de estar presentes en las plantas transgénicas para su comercialización”, como presumiblemente tienen estos genes de resistencia a los antibióticos. “Este incidente es el último de una serie de organismos transgénicos detectados. Se destaca la necesidad de contar con una base de datos de metodologías de detección de los organismos transgénicos utilizados, tanto en uso confinado como en la fase de ensayo de campo, por lo que deberían detectarse sin tener que enfrentarse al desafío analítico que estos contaminantes genéticos representan”.

La publicación que documenta las pruebas también pone de relieve la presencia de varias propiedades modificadas de la cepa detectada de Bacillus subtilis, incluyendo una fidelidad reducida de su sistema de traducción de proteínas, lo que podría provocar la producción de nuevas proteínas.

Referencias

Barbau-piednoir, E. Sigrid C. J. De Keersmaecker, Maud Delvoye, Céline Gau, Patrick Philipp and Nancy H. Roosens (2015) Use of next generation sequencing data to develop a qPCR method for specific detection of EU-unauthorized genetically modified Bacillus subtilis overproducing riboflavin. BMC Biotechnology 2015 15:103 DOI: 10.1186/s12896-015-0216-y

Paracchini, V., Petrillo, M., Reiting, R., Angers-Loustau, A., Wahler, D., Stolz, A., … & Pecoraro, S. (2017). Molecular characterization of an unauthorized genetically modified Bacillus subtilis production strain identified in a vitamin B 2 feed additive. Food Chemistry, 230, 681-689.

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El Tribunal de Apelaciones niega la solicitud de Monsanto de que se reconsidere la inclusión del glifosato entre las sustancias posiblemente carcinógenas

Por Larraine Chow, 25 de junio de 2017

ecowatch.com

Monsanto, fabricante del herbicida Roundup, presentó una solicitud el pasado 16 de junio en el Tribunal del Distrito Norte de California para que se reconsiderare la inclusión del glifosato entre la lista de sustancias químicas, según la Propuesta 65, de las que se sabe que pueden provocar cáncer.

El gigante agroquímico presentó esta solicitud en base a una investigación del pasado 14 de junio al Dr. Aaron Blair, investigador principal de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, que clasificó al glifosato en la categoría “2A: probablemente carcinógeno para los seres humanos” en marzo de 2015.

El 22 de junio, el Tribunal rechazó la petición de revisión y la solicitud de suspensión presentada por Monsanto.

A principios de este año, California se convirtió en el primer estado en aprobar la obligatoriedad de etiquetar el glifosato como sustancia química “conocida por causar cáncer” de acuerdo con la Ley de Agua Potable Segura y la Ley de Aplicación de Sustancias Tóxicas de 1986, generalmente conocida como la Propuesta 65. Esta inclusión se debe a la clasificación que del glifosato hizo la IARC.

El glifosato se encuentra actualmente sometido a una serie de demandas en las que los demandantes afirman que ellos o sus familiares desarrollaron linfoma no Hodgkin debido a la exposición al herbicida Roundup de Monsanto, señalando la clasificación realizada por la IARC.

Pero el fabricante de sustancias químicas para la agricultura de San Louis ha defendido con vehemencia la seguridad de su producto estrella e intentó bloquear la inclusión del herbicida en la lista de sustancias cancerígenas de California.

En un artículo aparecido en Reuters se acusaba al Dr. Blair, un epidemiólogo del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, de no dar a conocer ciertos datos científicos “importantes” de un Estudio de Salud Agropecuaria (AHS) que llevó a cabo con otros científicos para evaluar al herbicida Roundup para la IARC. Los científicos de la IARC, entre ellos el Dr. Blair, revisaron un amplio conjunto de investigaciones científicas sobre el glifosato, publicadas y revisadas por pares, y determinaron en marzo de 2015 que el glifosato debía clasificarse como probablemente carcinógeno para los seres humanos. El artículo de Reuters venía a decir que los científicos de la IARC no consideraron los datos adicionales del estudio AHS y que si la IARC los hubiera conocido quizás la clasificación habría sido distinta. Sin embargo, el Dr. Blair, que trabajó en el estudio AHS y en el análisis realizado por la IARC, declaró [a partir de la página 70] que apoyaba la consideración de carcinogenicidad de la IARC a pesar de los resultados del estudio AHS, afirmando repetidamente que el estudio AHS todavía no estaba terminado y era inédito. Sólo se basaron en los estudios terminados, de modo que el estudio AHS no pudo considerarse en la revisión de la IARC por estar incompleto.

Monsanto y sus valedores de la Industria acusaron a Blair de ocultar deliberadamente esos datos. Blair calificó esas acusaciones de “absolutamente falsas”. Reuters informó que la IARC “se aferraba a sus conclusiones”. Como se dijo anteriormente, la organización sólo considera las investigaciones publicadas y revisadas por pares.

Algunos científicos han expresado desde entonces sus preocupaciones relacionadas con el estudio AHS que se cita en el artículo. Michael Hansen, científico de Consumers Union, dijo que el artículo de Reuters “omite el hecho de que los datos del resto de estudios epidemiológicos (de los estudios controlados en la revisión de la IARC) y los metaanálisis muestran con claridad un aumento estadísticamente significativo de la relación entre el linfoma no Hodgkin con la exposición al glifosato”.

Otras preocupaciones expresadas con el citado estudio es que no se ha considerado un período de latencia adecuado para la aparición de los casos de cáncer, con un grupo de control que tiene un riego elevado de contraer linfoma no Hodgkin y la clasificación errónea de la exposición.

Algunos defensores de los consumidores también han sugerido “defectos” en el propio artículo de Reuters. Carey Gillam, veterana periodista que trabajó durante 17 años en Reuters antes de unirse a un grupo de consumidores sin fines lucrativos US Right to Know en el año 2016, afirmó queMonsanto está detrás de la publicación del artículo de Reuters, un artículo que da lugar a una interpretación errónea, y ahora está explotando su contenido para tratar de ganar terreno político”.

De una cuidadosa lectura de los documentos en los que se basa el artículo se aprecia que los contenidos elegidos por Reuters son los que mejor se adaptan a la agenda de Monsanto. Es digno de mención el hecho de que mientras Reuters describió los documentos como “documentos judiciales”, lo que en un principio pudiera parecer que se consiguieron a través del sistema judicial y no mediante Monsanto y sus valedores, en realidad dichos documentos no fueron presentados en el Tribunal, sino que fueron proporcionados por Monsanto. Es lamentable que Reuters haya sido utilizado para promover la propaganda de Monsanto, pero es de esperar que las Agencias de Regulación sepan ver a través de sus artimañas”.

Robert F. Kennedy, Jr., denominó a los trucos empleados por Monsanto como “una cortina de humo y un fraude”. Este abogado está interviniendo en varias demandas en nombre de docenas de residentes en California, de cientos de personas con linfoma no Hodgkin que alegan que Roundup les ha provocado cáncer.

Es un giro astuto de la Empresa basándose en un estudio defectuoso que no pudo pasar la revisión por pares y nunca fue publicado. Como todos sus productos y campañas, las actuaciones de Monsanto reparten veneno a partes iguales, fraudes y descaro”.

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El incendio de Portugal cuestiona la política forestal de plantación de eucaliptos

Por Paul Ames, 19 de junio de 2017

politico.eu

Una mujer observa la devastación provocada por el incendio, en Pampilhosa da Serra. Paulo Novais/EPA

Antes de conocerse como la “carretera de la muerte”, la Carretera Nacional 236-1 era un lugar tranquilo, una serie de curvas que serpentean por entre las densas colinas del centro de Portugal.

Sin embargo, la vegetación que medra en estos parajes no es del gusto de los ecologistas, que durante mucho tiempo han advertido que se podía producir un desastre en Portugal, ya que durante décadas se vienen plantando eucaliptos, que cubren buena parte del país.

El pasado sábado, se cree que un rayo fue la causa de un incendio, un rayó que cayó sobre la vegetación seca y en plena ola de calor, con temperaturas por encima de los 40ºC. Los vientos racheados avivaron las llamas y se extendieron por estas plantaciones, provocando la muerte de 63 personas, muchas de ellas quedando atrapadas en la Carretera Nacional EN236-1.

Mientras que el país podría enfrentarse a una “tragedia sin precedentes”, 3000 bomberos luchan en varios frentes para contener el incendio, el Presidente Marcelo de Sousa dijo el pasado lunes que era demasiado pronto para analizar las causas del incendio.

Pero para muchos, sin embargo, está claro que los eucaliptos jugaron un importante papel en su propagación.

Plantaciones de eucaliptos en llamas durante el incendio, en la aldea de Mega Fundeira. Miguel Riopa/ AFP, vía Getty Images.

El eucalipto es un árbol más peligroso que otros”, dijo João Branco, presidente de Quercus, un grupo ecologista portugués.

Las hojas y la corteza son muy inflamables. Tiras de la corteza cuelgan de los troncos y son llevadas por el viento, propagando las llamas”, agregó Branco, un ingeniero forestal. “Extensas zonas del centro y norte del país están casi completamente cubiertas de eucaliptos y contribuyen a este tipo de incendios”.

Número de incendios anuales registrado en cinco países del sur de Europa. En rojo, Portugal. La línea en gris que sigue, más o menos, paralela a los incendios de Portugal, corresponde a España.

Árbol originario de Australia, el eucaliptos fue introducido por primera vez en Europa como planta ornamental en el siglo XVIII. Se desarrolló en Portugal, donde esta especie de rápido crecimiento se utilizó más tarde para la reforestación y prevenir la erosión. Aunque realmente, fue a mediados del siglo XX cuando se expande con mayor rapidez para proporcionar materia prima a la industria del papel y de la celulosa.

Miles de empleos

Ahora el árbol más común de Portugal es este árbol traído de Australia.

Cubre unas 900.000 hectáreas, una cuarta parte de la superficie forestal total, desplazando a los robles nativos, los laureles y los castaños. Estos árboles altos y delgados cubren vastas extensiones del país, desde las colinas donde se ha producido el desastre hasta las plantaciones de las tierras bajas que se extienden al sureste de Oporto.

Un policía camina entre los coches quemados después del incendio forestal en Portugal. Patricia De Melo Moreira / AFP, vía Getty Images.

Además de los peligros de incendio, los ecologistas dicen que el eucalipto absorbe la escasa agua presente en el subsuelo, elimina las especies nativas por competencia y destruye el hábitat de la vida silvestre nativa.

Durante décadas, los esfuerzos para contener el crecimiento de las plantaciones de eucalipto se han encontrado con la oposición de fuertes grupos de presión de la Industria papelera de Portugal.

Restringir la materia prima más importante de la Industria papelera afectaría dramáticamente a la competitividad y la balanza comercial del país”, advirtió la CELPA en respuesta a las propuestas del Gobierno de prohibir nuevas plantaciones de eucalipto. “La prohibición acabaría con miles de empleos forestales en regiones muy deprimidas”.

Las preocupaciones de la Industria no carecen de peso. Desde la hojas de impresión de alta calidad, hasta los rollos de papel higiénico de color negro, que ahora está de moda, las exportaciones de papel son muy importantes para Portugal.

El año pasado, la pulpa y el papel representaron el 4,9% de todas las exportaciones de Portugal, con un valor de alrededor de 3.000 millones de euros. La Industria emplea a unas 3.000 personas, a menudo de las zonas rurales.

Debido al aumento de la sensibilidad provocado por el avance del incendio, la CELPA se negó a responder a nuestras preguntas sobre los riesgos de incendio provocados por los eucaliptos, pero uno de los responsables nos dijo en privado que parte de las críticas se basan en “mitos”.

En su declaración del mes de abril, la asociación de la Industria rechazó las afirmaciones de que al reducirse las plantaciones de eucalipto se reduciría el riesgo de incendio forestal en Portugal, señalando que era algo “erróneo y lleno de prejuicios”.

La prohibición de nuevas plantaciones de eucalipto llevaría al abandono de más zonas rurales, lo que aumentaría el riesgo de incendio, dijeron, afirmando que las tierras no cultivadas representan el 49% del territorio quemado en los últimos 15 años.

Sin embargo, en su sitio web, la Industria reconoce que gran parte de las plantaciones de eucalipto, la mayoría de las cuales se encuentran en terrenos privados que pertenecen a pequeños productores, sufre de “una insuficiente atención, una densidad mal establecida, envejecimiento y mala salud”, lo cual puede ser causa de riesgo de incendios, plagas y enfermedades.

Casa y tierra quemada en Nodeirinho, donde 11 personas, un tercio de la población, murieron durante el incendio forestal. Antonio Cotrim/EPA.

Es vital promover, en general, unas buenas prácticas de manejo forestal, y particularmente en el caso del eucalipto”, dijo la CELPA cuando inició una campaña de sensibilización”, denominada “Mejorar el eucalipto” en el año 2015.

Árboles que hacen de bomberos”

Los ecologistas están de acuerdo en la importancia de revertir la despoblación rural y mejorar las prácticas forestales para ayudar a reducir el riesgo de incendios forestales.

Sin embargo, dicen, medidas como la limpieza obligatoria de los restos secos de vegetación, unos cortafuegos más amplios o zonas de seguridad a lo largo de las carreteras y de las poblaciones, deben combinarse con restricciones en la plantación de eucaliptos.

Hablan también de una “sustitución de especies” y la plantación de barreras de especies nativas que sirvan como “árboles que hagan de bomberos”, es decir, resistentes al fuego, como el roble y el castaño, que son reconocidos como muy eficaces. Lo que quieren es que el Gobierno socialista tenga en cuenta su propuesta de limitar la expansión de las plantaciones de eucaliptos.

El fuego se inició en los alrededores de la localidad de Pedrógão Grande, y ha provocado la muerte de al menos 62 personas y más de 50 heridos. Miguel Riopa/ AFP, vía Getty Images.

El Gobierno envió el proyecto de ley al Parlamento en el mes de abril, pero la asociación ecologista Quercus y otros grupos se quejan de la fuerte presión ejercida por la Industria papelera.

Luís Capoulas Santos, Ministro de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural de Portugal, dice que el Gobierno quiere prohibir la expansión del eucalipto, pero su prioridad es mejorar la gestión forestal.

El riesgo de incendio se plantea sobre todo por la falta de limpieza de los bosques, lo que resulta en un exceso de material inflamable, que además puede obstaculizar el acceso de los bomberos”, dijo su oficina en respuesta a las preguntas de POLITICO. “Es objetivo del Gobierno detener la expansión de la superficie plantada de eucaliptos. Esta área ha alcanzado su límite máximo”.

Después del desastre de esta semana, la presión aumentará.

Hemos permitido plantaciones incontroladas de eucaliptos. Incluso en las tierras altas más inaccesibles, grandes áreas están ocupadas por un monocultivo de eucaliptos, que es un combustible ideal para los incendios forestales”, escribió Vital Moreira, un veterano político socialista.

No basta con llorar a los muertos… Tenemos de una vez por todas que lidiar con este barril de pólvora que representa el bosque que elegimos tener. Tenemos que reconocer que hemos creados un bosque asesino”.

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La guerra de Monsanto contra la Ciencia: una investigación implacable

Los detalles del asalto brutal de Monsanto a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC)

Por Claire Robinson, 19 de junio de 2017

GMWatch

La semana pasada hubo en el Parlamento Europeo un importante debate sobre los riesgos para la salud del glifosato. Uno de los desencadenantes de este debate y de las investigaciones parlamentarias posteriores que pueden seguir a este debate, fueron las revelaciones sobre la “guerra contra la Ciencia” emprendida por Monsanto, que han sido publicadas por el diario francés Le Monde.

En una investigación publicada en dos partes por Le Monde, los periodistas Stéphane Foucart y Stéphane Horel detallaron los ataques que la Empresa Monsanto está llevando a cabo contra la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, y que fue el organismo que metió al gato entre las palomas cuando concluyó que el glifosato era posiblemente carcinógeno para lo seres humanos.

La dureza y duración de estos ataques no tiene precedentes, según el director de la IARC. Y no hay muestras de que vayan a disminuir. De hecho, tan pronto como los miembros del Parlamento Europeo mostraron su descontento con el proceso de aprobación del glifosato, la agencia de noticias Reuters publicó un artículo que contenía acusaciones contra la persona que presidió la revisión del glifosato por parte de la IARC.

Y rápidamente, la reportera de Reuters Kate Kelland recibió un material seleccionado por parte de Monsanto y publicó un artículo que daba lugar a falsas interpretaciones. Y también resultó que un “científico no dependiente de Monsanto”, en el que Kelland se había basado para redactar el artículo, era en realidad un consultor pagado por Monsanto.

En una crítica devastadora al artículo de Kelland realizado por la ex periodista de Reuters Carey Gillam, se señalaba que estos ataques debían ser vistos como “parte del esfuerzo continuo y cuidadosamente orquestado por Monsanto y la Industria de los plaguicidas para desacreditar el trabajo de la IARC”.

Y lo que la investigación de Le Monde deja claro es que estos ataques mediáticos son simplemente un asalto brutal y multifacético que está librando Monsanto.

A continuación presentamos un resumen de la primera parte de la investigación de Le Monde.

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Los ataques de Monsanto a la IARC comenzaron en marzo de 2015, cuando la Agencia publicó su informe en el que clasificaba al glifosato, el principal componente del herbicida Roundup, como genotóxico (dañino para el ADN), carcinógeno para los animales y un “probable carcinógeno” para los seres humanos.

Fue una mala noticia para una Empresa que ha construido su fortuna vendiendo el herbicida Roundup y las semillas modificadas genéticamente Roundup Ready, que van asociadas al herbicida. Determinada a defender su producto insignia, el gigante de los plaguicidas se comprometió a dañar la imagen de la Agencia del Cáncer de las Naciones Unidas por cualquier medio posible.

Como resultado, a pesar de que la Agencia ya había recibido ataques con anterioridad, según su director, Chistopher Wild, no se conoció nada parecido a esta ofensiva brutal dirigida contra ellos por Monsanto.

Wild dijo a Le Monde: “Esta vez somos el objetivo de una campaña orquestada, a gran escala y de duración no vista con anterioridad”.

Durante los últimos años un furioso ataque se ha dirigido contra la institución que dirige: la credibilidad e integridad de su trabajo está siendo cuestionada, sus expertos denigrados y acosados por abogados y sus fondos mermados”. Durante casi medio siglo, la IARC ha sido acusada, bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de elaborar un inventario de carcinógenos, pero ahora la respetable agencia comienza a vacilar bajo semejante asalto.

La campaña de Monsanto se inició con el grito de guerra lanzado cuando la IARC publicó su veredicto sobre el glifosato: “Ciencia basura”, y que el resultado fue una selección de datos, basada en un “sesgo orientado por una determinada agenda”, lo que llevó a una decisión que se tomó después “de reuniones que sólo duraron una semana”.

Esto es una tontería, como bien sabe Monsanto. La “reunión de una semana” fue simplemente la conclusión de un año de trabajos sobre el tema, en el que participó un destacado grupo de expertos.

Monsanto incluso tuvo su propio observador en esa reunión final, quien pudo asegurar que todo se había hecho correctamente. De hecho, incluso se dijo que sus aportaciones habían sido bien recibidas, de manera amistosa e interesada. Lo sabemos porque su relato de dicha reunión aparece en los llamados “papeles de Monsanto”, documentos internos de la Empresa publicados a principios de 2017 en el curso de las demandas judiciales que han presentado las víctimas de cáncer en los Estados Unidos.

Pero para Monsanto, la denigración de la IARC fue sólo el comienzo de las operaciones. En los meses posteriores, miembros del panel sobre el glifosato de la IARC recibieron cartas de varios bufetes de abogados de Monsanto. Estos les conminaron a que entregasen todos los archivos relacionados con su trabajo sobre el glifosato. La patóloga Consolato Maria Sergi, profesora de la Universidad de Alberta, Canadá, describió la carta que recibió no solamente como una falta de cortesía, sino como de “intimidación y nociva”, de forma deliberada. Dijo a los abogados de Monsanto: “Considero que su carta es perniciosa, porque de manera maliciosa trata de crear ansiedad y aprensión en el grupo independiente de expertos”.

A los estadounidenses miembros del grupo de la IARC no les fue mejor. Aquellos que trabajaban para los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la Agencia de Protección Ambiental de California (CalEPA), la Universidad de Texas A & M y la Universidad Estatal de Mississippi, no sólo vieron sus instituciones sometidas a la Ley de Libertad de Información (FOIA), que permite a los ciudadanos solicitar el acceso a documentos de organismos públicos y de sus funcionarios, sino que también se encontraron con citas de los abogados de Monsanto, como parte de los procedimientos legales en curso relacionados con el glifosato.

Foucart y Horel se preguntan si el objetivo de estas maniobras de intimidación es tratar de silenciar la crítica. Señalan que los científicos de renombre mundial, que suelen estar dispuestos a las peticiones de los medios de comunicación, no respondieron a las investigaciones de Le Monde, ni siquiera a las solicitudes de conversaciones informales. Algunos estaban de acuerdo, pero sólo a condición de hablar con los periodistas en una línea privada fuera del horario de oficina.

Atacando la financiación de la IARC

Otra línea de ataque contra la IARC ha llegado a través de los aliados de Monsanto en el Congreso de los Estados Unidos. Foucart y Horel informan que un miembro de la Cámara de Representantes, que preside la Comisión Estatal de Control y Reforma, el republicano Jason Chaffetz, escribió al director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis Collins, el 26 de septiembre de 2016, donde Chaffetz dijo que quería tener todos los detalles y la justificación de la IARC, “una sustancial contribución por parte de los contribuyentes”, a través de los NIH.

La intervención de Chaffetz fue aclamada por el Consejo Americano de Química (ACC), una poderosa organización de presión de la cual Monsanto forma parte.

Mientras tanto, CropLife International, otro poderoso grupo de presión mundial de las Empresas de semillas y plaguicidas, como Monsanto, se puso en contacto con algunos de los veinticinco Estados miembro del Consejo de Gobierno de la IARC para quejarse de la calidad del trabajo de la Agencia. Estos Estados contribuyen con alrededor del 70% del presupuesto total de la IARC.

El misterioso señor Watts

Pero no sólo fueron los abogados y los grupos de presión de Monsanto los que empezaron a actuar. Según Le Monde: “A lo largo de 2016, personajes como salidos de una novela de John Le Carré hicieron acto de presencia en esta saga del glifosato”.

En el mes de junio, un tal Sr Watts, que se presentó algunas veces como periodista, apareció en una conferencia de la IARC tratando de sacar información detallada del funcionamiento y financiación de la IARC. Unos meses más tarde, este mismo personaje, que recordaba a las figuras sombrías que trabajan para los servicios de inteligencia, reaparecía en la conferencia anual del Instituto Ramazzini, en Bolonia, Italia. El Instituto Ramazzini había anunciado que también iba a llevar a cabo un estudio de carcinogenicidad del glifosato, y Christopher Watts ahora quería saber todo sobre el funcionamiento del Instituto y sus fuentes de financiación.

Watts utilizó una dirección de correo electrónico que terminaba con “@economist.com”, y así la gente asumía sin más que trabajaba para The Economist. Cuando fue preguntado, Watts dijo que trabajaba para Economist Intelligence Unit (EIU), una filial de consultoría de The Economist. Aunque la EIU afirmó después que Watts “estaba trabajando en un artículo para The Economist”, la redacción del semanario dijo a Le Monde: “No hay nadie con ese nombre entre nuestro personal”.

Foucart y Horel lograron relacionarlo con una empresa, una que dice fue creada a finales de 2014: Corporate Intelligence Advisory Company. El Sr Watts, cuya dirección se encuentra en Albania, de acuerdo con los documentos administrativos, no quiso responder a las preguntas de Le Monde.

Christopher Watts no fue el único interesado de repente en los procedimientos y la financiación de la IARC. En los meses posteriores, varios individuos que se presentaron como periodistas, investigadores independientes o que formaban parte de bufetes de abogados, preguntaron a los científicos e investigadores relacionados con el trabajo de la IARC, buscando unas similitudes específicas.

Robo de identidad

Según Le Monde, una de estas personas, Miguel Santos-Neves, que trabaja para Ergo, una empresa de información económica con sede en Nueva York, ha sido pillado por el sistema judicial estadounidense por robo de identidad. Como informó The New York Times en julio de 2016, el señor Santos-Neves investigó en nombre de Uber a una persona que estaba en dispuesta con la Empresa, y desacreditó su valía profesional con falsas pretensiones. La empresa Ergo no respondió a las preguntas de Le Monde.

Otras dos organizaciones de dudosa reputación también apuntaron a la IARC y al Instituto Ramazzini: el Instituto Legal de Energía y Medio Ambiente (E&E Legal), que pretende “responsabilizar a aquellos que persiguen una excesiva regulación gubernamental basada en formulaciones políticas impulsados por la agenda Ciencia e Histeria”; y la Free Market Environmental Law Clinic, que busca “dar un contrapeso al movimiento ambiental que fomenta un régimen regulador económicamente destructivo para los Estados Unidos”.

Según el artículo de Le Monde, estos dos equipos han iniciado no menos de 17 solicitudes de acceso a documentos de los NIH y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Es lo que Le Monde denomina “guerrilla legal, burocrática e intrusiva”, exigiendo la correspondencia de los funcionarios estadounidenses que contuviese los términos “IARC” y “glifosato”. También han pedido detalles sobre becas, subvenciones y otras relaciones financieras y no financieras entre las Agencias de los Estados Unidos, la IARC, cientos científicos y el Instituto Ramazzini.

Ambas organizaciones están encabezadas por la misma persona, David Schnare, un escéptico del cambio climático conocido por su acoso a los científicos del clima. El infame ex vendedor de Monsanto y miembros de grupos de presión sobre el tabaco, Steven J. Milloy, también forma parte de todos estos preparativos, según Le Monde.

Ataque de los medios de comunicación

También se ha producido un ataque mediático contra la IARC, sobre todo en The Hill, un sitio de noticias que Le Monde describe como de lectura obligatoria para los políticos de Washington. Los autores de estos artículos provienen de “un escuadrón de propagandistas, que tienen estrechos lazos con las empresas agroquímicas o grupos conservadores, tales como el Heartland Institute o el George C. Marshall Institute, conocidos por su papel en crear un ambiente de escepticismo en torno al cambio climático, según US Right to Know (USRTK) «.

Estos autores no sólo insisten en los mismos argumentos sino que a veces utilizan exactamente las mismas frases: “la ciencia de mala calidad” de la IARC es criticada; una agencia consumida por conflictos de interés, “ampliamente criticada”, sin que se diga quién.

Foucart y Horel también revelan una campaña de Monsanto en los medios sociales. Esto es algo que los abogados que están involucrados en los procedimientos judiciales sobre el glifosato y el cáncer abiertos en los Estados Unidos han descubierto.

No dejes que nada se escape”

Los Ejecutivos de Monsanto han revelado un programa confidencial llamado “No dejes que nada se escape”, que tiene como objetivo asegurarse de que no haya críticas en la prensa que no queden sin respuesta. De acuerdo con informes de los abogados de los demandantes, Monsanto utiliza terceras empresas que “emplean a personas que parecen no tener conexiones con la Industria, que a su vez publican comentarios positivos en artículos y publicaciones de Facebook, defendiendo a Monsanto, sus productos químicos y los transgénicos”.

A finales de enero de 2017, el Consejo Estadounidense de Química también abrió un frente en las redes sociales para dirigirse directamente contra la IARC. Su campaña Precisión en la Investigación en Salud Pública (CAPHR) usó Twiter y un sitio web para ridiculizar las conclusiones de la IARC.

El diario Le Monde también señala que, de manera ominosa, Trump ha nombrado a uno de los principales responsables del grupo de presión del Consejo de Química de los Estados Unidos, subdirector del Servicio de Regulación de Productos Químicos y Plaguicidas de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. La EPA supervisa la nueva evaluación sobre el glifosato. Andrew Liveris, director de Dow Chemical y miembro del American Chemistriy Council, también forma parte del nuevo gobierno de Trump.

Mientras tanto, en el Congreso, el Presidente republicano del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara, exige una investigación sobre los vínculos entre el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) y el Instituto Ramazzini, para “asegurarse de que los beneficiarios de la subvenciones se adhieran a los más altos estándares de integridad científica”.

Propagandistas se unen al ataque

El movimiento ha conseguido el apoyo de dos propagandistas bien conocidos: Julie Kelly, un bloguero a favor de los transgénicos, cuyo marido forma parte del grupo de presión del gigante de la Industria agrícola ADM; y Jeff Stier, un experto del Heartland Institute, que niega el cambio climático. Su artículo en National Review atacaba personalmente al director del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental por promover una agenda en contra de las sustancias químicas (“agenda quimífoba”), y al ex director asistente del instituto, el profesor Christopher Portier, que aportó su experiencia al trabajo de la IARC como especialista invitado. Este científico de alto nivel fue descrito en el artículo como un “conocido activista en contra del glifosato” y ambos fueron descritos como “seguidores del Instituto Ramazzini”. La infame revista de extrema derecha Breibart News también recogió los artículos de Kelly y Stier.

El artículo de Le Monde concluye diciendo que es improbable que los ataques contra el Instituto Ramazzini y la IARC cedan pronto. Esto se debe a que después del glifosato vendrán otros plaguicidas y productos químicos que serán investigados por el Instituto Ramazzini, entre ellos el bisfenol A (BPA) y el aspartamo.

El NIEHS es uno de los principales donantes en la investigación sobre la toxicidad del BPA. En cuanto al aspartamo, el primer estudio que alertó al mundo sobre las propiedades carcinógenas de este edulcorante fue llevado a cabo hace varios años por el Instituto Ramazzini.

La última palabra del artículo de Le Monde se dirige a Firella Belpoggi, Jefa del Departamento de Investigación del Instituto Ramazzini y al director del Centro de Investigación del Cáncer, Cesare Maltoni, que dijo a Foucart y Horel: “No me había dado cuenta de que fuéramos tan importantes antes de que ocurriera todo esto, pero si te deshaces de la IARC, del NIEHS y del Instituto Ramazzini, te deshaces de tres símbolos de independencia en la Ciencia”.

Y así concluye el artículo de Le Monde, señalando un tipo de ciencia que se ha convertido en una amenaza para unos intereses económicos de cientos de millones de euros.

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Un científico que trabajó para la IARC blanco de los valedores de Monsanto

Por Carey Gillam, 16 de junio de 2017

huffingtonpost.com

La logomaquia de Reuters

En un golpe bien orquestado en los medios y muy bien coordinado, Monsanto y Co., y sus valedores, han dejado caer una verdadera bomba contra los opositores que están tratando de probar que el conocido herbicida Roundup de la Empresa causa cáncer.

Ha sido un artículo ampliamente difundido y publicado el pasado 14 de junio en la agencia de noticias Reuters (en la que trabajaba anteriormente), donde se exponía al parecer una escandalosa historia de informaciones ocultadas y de secretos científicos, de revelaciones “exclusivas” que podían haber alterado el curso de los hechos y el de la asociación del herbicida Roundup de Monsanto con el cáncer y que provocó una oleada de demandas contra Monsanto.

Fue un éxito de taquilla, y fue repetido una y otra vez por sitios de noticias de todo el mundo, impulsado por comunicados de prensa de organizaciones respaldadas por Monsanto y aclamado por los aliados de la Industria, como el Consejo de Química de los Estados Unidos.

También presentaba defectos y daba lugar a confusión en varios aspectos críticos.

Firmado por la periodista de Reuters Kate Kelland, que tiene un largo historial de relaciones con un grupo parcialmente financiado por la Empresa agroquímica, en el artículo se acusaba a un epidemiólogo del Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos de no compartir unos datos científicos importantes con otros científicos. Todos ellos habían trabajo en la evaluación del herbicida glifosato para la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Este grupo revisó un amplio conjunto de investigaciones científicas sobre el glifosato y determinó en el mes de marzo de 2015 que el plaguicida debería clasificarse como posible carcinógeno para los seres humanos. Si el grupo hubiera conocido los datos ocultados por aquel científico, la resolución podría haber sido diferente, según Reuters.

La historia viene a colación porque el glifosato y Roundup están en el centro de las numerosas demandas presentadas en los Estados Unidos y se encuentra bajo el escrutinio de las Agencias de Regulación de los Estados Unidos y de Europa. Después de la clasificación del glifosato por parte de la IARC, Monsanto fue demandado por más de 1000 personas de los Estados Unidos, que afirman que a ellos o a sus familiares les había provocado un linfoma no Hodgkin (NHL) por exposición al herbicida Roundup y el juicio contra la Empresa podría comenzar el próximo año. Roundup es el herbicida más utilizado en todo el mundo y le genera a Monsanto miles de millones de ingresos al año. La Empresa insiste en que la clasificación de la IARC es infundada y se ha probado que el producto químico es seguro, después de décadas de investigación.

Y así fue como este artículo le dio muchos puntos a Monsanto en el debate sobre la seguridad del glifosato. Pero profundizando en la procedencia y la naturaleza selectiva de los artículos de Reuters, se ve con claridad que el artículo no solamente tiene defectos, sino que forma parte de los continuos esfuerzos y cuidadosas elaboraciones por parte de Monsanto y la Industria de los pesticidas para desacreditar el trabajo de la IARC.

El artículo contiene al menos dos errores factuales que afectan a la credibilidad del asunto que trata. Primero, el artículo cita “documentos judiciales” como fuentes primarias de información, cuando los hechos de los que se habla no han sido presentados ante los tribunales y por lo tanto no están disponibles públicamente para los periodistas o las personas. Kelland no pone los enlaces a los documentos a los que hace referencia, pero deja claro que su información se basa en gran medida en una declaración de Aaron Blair, epidemiólogo del Instituto Nacional del Cáncer, que presidió el grupo de trabajo sobre el glifosato de la IARC, así como de correos electrónicos y otros registros. Todo ello fue obtenido por Monsanto como parte del actual litigio que está pendiente en una corte federal de San Francisco, en relación con el glifosato. Al citar estos documentos judiciales, Kelland evitó decir si Monsanto y sus valedores le habían entregado los registros. Y debido a que en el artículo no se proporcionaba un enlace a la declaración de Blair, los lectores no podían acceder a la declaración completa sobre el estudio inédito o los muchos comentarios de Blair sobre otros muchos estudios que muestran evidencias de un vínculo entre el glifosato y el cáncer. Aquí se proporciona la declaración, que obtuve a través de los abogados que llevan las demandas contra el herbicida Roundup, después de que apareciera el artículo de Kelland.

En segundo lugar, el artículo arrastra un credo en contra de la IARC, una actitud que parte de un científico llamado Bob Tarone, al que hacen referencia en el artículo como un experto “independiente”, alguien “no dependiente de Monsanto”. Kelland cita a Tarone diciendo que la evaluación del glifosato por parte de la IARC ha sido “deficiente e incompleta”. Lo que pasa, según la información proporcionada por la IARC, es que Tarone está lejos de ser independiente de Monsanto: Tarone es un reconocido consultor pagado por Monsanto y en un artículo citado por Reuters, Tarone publicó el año pasado un artículo en una revista científica europea, que está siendo corregida para reflejar los conflictos de interés de Tarone, de acuerdo con la IARC, según ha sido comunicado a esta revista.

Pero mucho más digno de mención que los errores es la forma en la que se hacen caso omiso de las declaraciones de Blair. El artículo ignora las afirmaciones de Blair sobre aquellas investigaciones que muestran una conexión entre el glifosato y el cáncer, y se concentran en el conocimiento que tenía Blair de un estudio científico inédito que todavía estaba en proceso de elaboración. El artículo especula que los datos de ese estudio quizás podrían haber determinado la decisión de la IARC, y una especulación adicional señala que de haberse publicado a tiempo para ser revisado habría ayudado a equilibrar la balanza con los estudios que establecieron una conexión entre el glifosato y el cáncer.

Esa investigación forma parte de un proyecto en curso más amplio que se está realizando por parte del Gobierno de los Estados Unidos, y que se denomina Estudio de Salud Agropecuaria, que incluye cientos de estudios y años de análisis de datos sobre el impacto de los plaguicidas en los agricultores. Blair, que abandonó el Instituto Nacional del Cáncer en el año 2007, no dirigía esa investigación, sino que formaba parte de un equipo de científicos que en 2013 estuvieron analizando datos sobre el uso de plaguicidas y el riesgo de contraer un linfoma no Hodgkin. Los datos recogidos no mostraron una conexión del glifosato con el linfoma no Hodgkin, pero en el trabajo para la elaboración de un documentos con los datos obtenidos, decidieron concentrar su atención en los insecticidas y en el año 2014 publicaron un documento relacionado con ese trabajo. Los datos sobre el glifosato y el linfoma no Hodgkin aún no se han publicado, y algunos científicos que están familiarizados con ese trabajo dicen que no se ha seguido a las personas durante el suficiente tiempo como para considerar definitivas las conclusiones, dado que el linfoma no Hodgkin generalmente tarda unos 20 años o más en desarrollarse. Una compilación previa de datos de investigadores del AHS, también mostró que no existía conexión entre el glifosato y el linfoma no Hodgkin. Esta compilación se publicó en el año 2005 y sí fue considerada por la IARC. Sin embargo, debido a que no se han publicado los datos más reciente, no se tuvo finalmente en consideración por la IARC.

Blair dijo que la decisión de limitar a los insecticidas el trabajo publicado era porque de esta manera los datos eran más manejables y se hizo antes de que la IARC anunciara que evaluaría el glifosato en el año 2015.

La regla de oro es que sólo se tengan en cuenta las cosas que se publican. ¿Cómo serían los grupos de trabajo si se susurraran cosas no publicadas y se tomaran decisiones al respecto basándose en rumores?”, me dijo Blair esta semana, después de que se publicase el artículo en Reuters. En su declaración, Blair afirma que nada ha cambiado en su opinión sobre el glifosato y el linfoma no Hodgkin.

El epidemiólogo y científico de la Universidad de Toronto, John McLaughlin, que se sentó con Blair en el grupo de trabajo de la IARC sobre el glifosato, me dijo en una nota esta semana que la información sobre el estudio inédito al que hace referencia Reuters tampoco alteró su visión de la validez de la evaluación realizada por la IARC sobre el glifosato.

También dejó de lado el artículo de Reuters un borrador del estudio en cuestión que muestra que había razones para preocuparse sobre los resultados de la AHS, debido a lo “relativamente pequeño” de los casos expuestos. Y también olvida el artículo de Reuters la discusión de Blair sobre el North American Pooled Project, en el que participó, que también contiene datos relacionados con el glifosato y el linfoma no Hodgkin, pero los resultados no son favorables para Monsanto. Un resumen de este proyecto presentado a la Sociedad Internacional de Epidemiología Ambiental en 2015 mostró que las personas que utilizaron el glifosato durante más de 5 años habían aumentado significativamente las probabilidades de padecer un linfoma no Hodgkin, y el riesgo también se observó significativamente mayor para las personas que manejan el glifosato durante más de 2 días al año. Esta información, al igual que los nuevos datos de la AHS, no fueron entregados a la IARC porque todavía no se habían publicado.

Cuando se lee la declaración completa del Dr. Blair, se observa que nada fue retenido para su consideración por parte de la IARC”, dijo la abogada de los demandantes Aime Wagstaff. Dijo que Monsanto estaba utilizando fragmentos de la declaración para “promover su agenda en los medios”.

Para el epidemiólogo Peter Infante, quien pasó más de 20 años dirigiendo una unidad de identificación del cáncer en la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional y analizó un conjunto de investigaciones epidemiológicas sobre el glifosato, en un testimonio ante un Comité Científico de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) dijo que los datos que apoyan la posición de Monsanto se basan en mucho ruido y pocas nueces.

Hay otros estudios que muestran una respuesta a la dosis. Este estudio de Salud Agrícola no es el estándar de oro. No han seguido a los agricultores el suficiente tiempo como para establecer una relación entre el glifosato y el linfoma no Hodgkin. Incluso si los datos hubieran sido publicados y considerados por la IARC, estarían en el contexto de todos los demás resultados de otros estudios”, me dijo Peter Infante.

Y finalmente, en una extraña conclusión, el artículo no dice que Kelland tiene al menos algunos vínculos tangenciales con Monsanto y sus amigos. Kelland ha promovido una organización llamada Science Media Center, un grupo cuyo objetivo es el de conectar a ciertos científicos como Tarone con periodistas como Kelland, recibiendo la mayor parte de sus fondos de Corporaciones de la Industria Agroquímica. Entre los actuales y pasados donantes se encuentran Monsanto, Bayer, AG, DuPont y CropLife International, grupo de presión de la Industria Agroquímica. Kelland aparece en un vídeo promocional de la SMC, y es autora de un ensayo que aplaude al SMC.

Como reportera de Reuters durante 17 años (1998 a 2015) sé del valor de una “exclusiva”. Cuanto más recauda un reportero, más puntos de bonificación y elogios por parte de los editores. Es un sistema que se ve en muchas agencias de noticias y que funciona muy bien cuando se fomenta el periodismo de investigación. Pero las poderosas Corporaciones como Monsanto también saben de reporteros ávidos de noticias exclusivas y saben entregar información seleccionada con la promesa de exclusividad cuando sirve a sus intereses de relaciones públicas. Un artículo alimentado por un comunicado de prensa de una organización financiada por la Industria que solicita una investigación por parte del American Chemistry Council y ya tiene usted asegurada la propaganda.

Lo que no tienen es la verdad.

Carey Gillam es Directora de Investigación de Us Right to Know, un grupo de educación para los consumidores sin ánimo de lucro. Twitter: www.twitter.com/careygillam

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La Unión Europea reconoce finalmente al Bisfenol A como alterador hormonal

env-health.org, 16 de junio de 2017

Helsinki/Bruselas, 16 de junio de 2017- La Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) ha reconocido hoy mismo que el bisfenol A (BPA) es una sustancia que debe ser motivo de preocupación debido a que altera el sistema hormonal en los seres humanos [1]. Se trata sin duda de un gran paso en la protección de la salud de los europeos e ilustra la necesidad de acelerar el ritmo de identificación y regulación de los disruptores endocrinos en todo la UE.

La decisión fue adoptada por unanimidad en el seno del Comité de la ECHA, que se reunió esta semana en Helsinki [2]. Francia ha propuesto que el BPA, que ya ha incluido como tóxico para la reproducción [3], figure en la lista de sustancias candidatas extremadamente preocupantes (SVHC) de la ECHA, por ser un disruptor endocrino y con otros efectos sobre la salud, ya que interfiere en el normal desarrollo de las glándulas, en las funciones cognitivas y en el metabolismo [4].

Natacha Cingotti, responsable de las políticas de Salud y Sustancias Químicas, de la Alianza de Salud y Medio Ambiente, dijo: “Los productos químicos que alteran el sistema hormonal, tales como el bisfenol A, suponen actualmente un importante desafío para la salud humana. Son motivo de preocupación porque alteran el sistema hormonal en los seres humanos y es de vital importancia reducir progresivamente la exposición de las personas a esta sustancia”.

La exposición, muy bien documentada, fue preparada por Francia, y fue motivo de intensos debates en el Comité de los Estados miembros [4]. Era fundamental establecer unos criterios claros de identificación de los disruptores endocrinos (EDC), algo que puede servir también en las discusiones que en paralelo se llevan a cabo en el contexto de la ley sobre los plaguicidas [5].

Aunque los efectos adversos del BPA están muy bien documentados, las dificultades para que fuese reconocido como un disruptor endocrino nos recuerda la importancia de establecer unos criterios claros sobre los EDC que sirvan de guía en el Comité sobre Plaguicidas de la UE, que se reunirá en las próximas semanas. Instamos a que Francia mantenga esta línea de establecer unos criterios sólidos, rechazando la actual propuesta que se discute en el contexto de la ley sobre plaguicidas, y que otros países parecen dispuestos a seguir”, agregó Natacha Cingotti.

Antecedentes

El recubrimiento interior de las latas de conserva suele contener importantes cantidades de Bisfenol A

El bisfenol A (BPA) es un producto químico utilizado en la producción de los plásticos de policarbonato y los revestimientos de las latas en las que se envasan alimentos y bebidas. Se considera que altera el sistema hormonal y las evidencias muestran que el BPA puede tener consecuencias adversas para la salud reproductiva, el sistema nervioso, el sistema inmunológico, e incluso de contraer cáncer (por ejemplo, cáncer de mama), así como para el metabolismo y la salud cardiovascular [6]. Hasta ahora la UE sólo lo había reconocido como una sustancia preocupantes por sus efectos sobre la reproducción.

Contactos: Consulte el artículo en la página original de env-health.org

Notas:

[1] https://echa.europa.eu/-/msc-unanimously-agrees-that-bisphenol-a-is-an-endocrine-disruptor

https://www.anses.fr/en/content/bisphenol-recognised-echa-its-endocrine-disrupting-properties-based-proposal-france

[2] HEAL es una parte interesada en el Comité de los Estados miembros de la ECHA. Véase: https://echa.europa.eu/documents/10162/13578/list_aso_msc_observers_en.pdf/422422d2-5548-46ab-86eb-f9e698c1207b

[3] http://www.env-health.org/news/latest-news/article/bpa-classified-as-toxic

[4] Se produce después del reconocimientos de cuatro ftalatos, DEHP, DIBP, DBP y BBP – también hayan sido reconocidos como disruptores endocrinos para los seres humanos:

http://www.env-health.org/resources/press-releases/article/europe-finally-recognises-four

[5] La Coalición Libres de EDC, de la cual HEAL actúa como secretaría, ha solicitado unos criterios horizontales para su aplicación a las diferentes legislaciones. Las ONG han criticado los criterios que sobre los plaguicidas se han puesto actualmente sobre la mesa, diciendo que no son científicos, son ineficaces e inviables, porque solicitan un listón demasiado alto para que sean clasificados como disruptores endocrinos, de modo que muchos de esos productos químicos quedarían fuera de la lista. Para más información, consulte:

http://www.edc-free-europe.org/further-delay-on-flawed-edc-criteria-maintains-unnecessary-risks-on-human-health-and-the-environment/

[6] La evidencias de efectos adversos del BPA están ampliamente documentadas. Entre ellas, tenemos el reciente informe de la Agencia Danesa de Protección Ambiental, en el que se documentan los efectos de las sustancias que perturban el sistema endocrino de los niños menores de tres años de edad y de las mujeres embarazadas y los aún no nacidos:

http://www2.mst.dk/Udgiv/publications/2017/04/978-87-93529-84-7.pdf

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Los alimentos ecológicos no tienen mayores niveles de micotoxinas que los convencionales

Por Claire Robinson, 15 de junio de 2017

GMWatch

Un nuevo estudio muestra que los ataques contra los alimentos ecológicos por parte de los grupos de presión de la Agricultura Industrial no eran acertados.

Las micotoxinas son toxinas producidas por mohos que pueden causar enfermedades e incluso la muerte en los seres humanos y los animales. Pueden desarrollarse en los cultivos y por este motivo las Agencias de Regulación de todo el mundo han establecido unos límites a la cantidad de micotoxinas que pueden estar presentes en alimentos y piensos.

Durante años, los grupos de presión de la Agricultura Industrial han afirmado que los productos ecológicos eran más propensos a tener unos niveles más altos de micotoxinas que los cultivados con productos químicos, ya que en la agricultura ecológica no se utilizan fungicidas, o lo que se utilizan son menos eficaces.

Pero este nuevo estudio nos dice todo lo contrario, que esa afirmación no es cierta. Los investigadores midieron las micotoxinas en los alimentos ecológicos y en los producidos de manera convencional, y encontraron que “A pesar de no utilizar fungicidas, la agricultura ecológica es capaz de mantener muy bajos los niveles de contaminación por micotoxinas”.

Este estudio no analizó los niveles de micotoxinas de los cultivos transgénicos.

Las micotoxinas en los cultivos ecológicos de cereales frente a los convencionales y algunos otros cultivos de las regiones templadas.

G. Brodal, IS Hofgaard, GS Eriksen, A. Bernhoft y L. Sundheim

World Mycotoxin Journal 9 (5): 1-16, junio de 2016

Resumen

En este artículo se presentan estudios comparados entre el contenido de desoxinivalenol (DON), toxinas T-2/HT-2, zearalenona (ZEA), nivalenol (NIV), ocratoxina A (OTA) y fumonisinas en los granos de cereal y patulina (PAT) en manzanas y productos a base de manzana, producidos en los cultivos ecológicos y convencionales de las regiones templadas. Algunos de los estudios se basan en datos recogidos en ensayos controlados de campo, sin embargo, la mayoría se han realizado en explotaciones agrícolas y de los datos recogidos de la cesta de la compra. Casi la mitad de los estudios se han ocupado de los niveles de desoxinivalenol presentes en los cereales. La mayoría de estos estudios no encontraron diferencias significativas en el contenido de desoxinivalenol en el grano de los cereales empleando una u otra técnica de cultivo, pero algunos sí mostraron unos niveles menores de desoxinivalenol en los productos ecológicos que en los cereales producidos convencionalmente. Varias de esas investigaciones ofrecen datos de unos bajos niveles de desoxinivalenol en los cereales, muy por debajo de los límites legales permitidos en los alimentos por la UE. Muchos autores sugirieron que las condiciones climáticas, la ubicación, las prácticas agrícolas y la rotación de cultivos son factores más importantes para el desarrollo de desoxinivalenol que el tipo de cultivo. La avena producida de manera ecológica contenía niveles más bajos de toxinas T-2/HT-2 que la avena producida convencionalmente. La mayoría de los estudios sobre la presencia de zearalenona no mostró diferencias importante entre una técnica agrícola y otra, ni concentraciones más bajas en el cereal producido ecológicamente. Para el resto de micotoxinas en los cereales, principalmente en los niveles más bajos, no se observaron diferencias entre los dos métodos de cultivo. Algunos estudios mostraron una mayor contaminación por patulina en los manzanos cultivadas ecológicamente que en los cultivados convencionalmente. La diferencia puede deberse a un control más eficaz de los mohos en los huertos convencionales. No se puede concluir que ninguno de los sistemas de cultivo incremente el riesgo de contaminación por micotoxinas. A pesar de no utilizarse fungicidas, el cultivo ecológico parece ser capaz de mantener unos niveles bajos de contaminación por micotoxinas. Se necesitan unas comparaciones más sistemáticas y ensayos de campos controlados científicamente para aclarar si hay diferencias en los riesgos de contaminación por micotoxinas entre los cultivos producidos de manera ecológica y convencional.

Este estudio está disponible en:

https://www.researchgate.net/publication/304562681_Mycotoxins_in_organically_versus_conventionally_produced_cereal_grains_and_some_other_crops_in_temperate_regions?focusedCommentId=5935c57f82999cd4857057f1

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Denuncian en la ONU violación a los derechos humanos por el uso de agrotóxicos en la Argentina

Por Lucía Guadagno, 11 de junio de 2017

Periódico digital Pausa

Durante la 35° sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la ONG internacional CETIM pidió acciones urgentes para detener los “nefastos” impactos de los pesticidas en la salud en el país.

Estamos alarmados por la situación en la región de la llanura argentina”, dijo Rafaele Morgantini, integrante de la organización Centre Europe Tiers Monde (CETIM). Desde 1981, la ONG tiene estatus consultivo en la ONU, es decir, la posibilidad de denunciar violaciones a los derechos humanos y presentar propuestas.

En las zonas agrícolas se rocían venenos muy cerca de escuelas, casas y ríos, violando así las leyes sobre las distancias de aplicación de fitosanitarios”, advirtió Morgantini este martes durante la primera jornada del 35° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. “Estudios académicos demuestran que se han triplicado las enfermedades crónicas por envenenamiento, el cáncer pasó a ser una de las causas más probables de muerte en la región y las enfermedades mentales relacionadas aumentaron copiosamente”.

Emergencia y pedido de investigación

La organización pidió que se declaren “con urgencia” las áreas fumigadas como zonas de emergencia sanitaria para evitar que los pueblos afectados sigan respirando venenos contra su voluntad. “Instamos al gobierno a que adopte medidas para poner fin a esta situación que atenta contra la salud de su pueblo, en conformidad con la ley general de ambiente, la de residuos peligrosos, el artículo 41° de la Constitución y el Pacto Internacional de derechos económicos sociales y culturales, ratificado por Argentina”, sostuvo.

Además, pidieron que la ONU visite la zona, a través de un relator especial por el derecho a la salud, “para investigar dichas violaciones de derechos humanos”.

El artículo 41 de la Constitución Nacional sostiene: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”.

Desde Lucio V. López

La denuncia llegó a la ONU por la movilización de asambleas de pueblos fumigados locales. Paola Carizza, integrante de los Vecinos Autoconvocados de Lucio V. López (una localidad de 700 habitantes situada en el departamento Iriondo, a 44 kilómetros de Rosario y a 132 kilómetros de Santa Fe), contó a Pausa que lograron ser oídos por CETIM, con sede en Suiza, gracias a familiares y compañeros que viven en Ginebra y otras ciudades europeas. “Necesitamos que se escuche nuestro reclamo. Ante la falta de respuestas del Estado argentino decidimos recurrir a organismos internacionales”, dijo la mujer.

Al recibir la denuncia, la ONG tomó contacto con asambleas de pueblos fumigados, redes de médicos y abogados y elaboró una declaración oficial, cuyo fragmento se leyó durante la asamblea de la ONU.

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El aire del interior de los automóviles es más perjudicial para los niños que el del exterior

Caminar o andar en bicicleta para ir a la escuela es mejor para la salud de los niños, ya que los automóviles son “cajas que recogen los gases tóxicos”.

Por Damian Carrington, 12 de junio de 2017

The Guardian

Los niños están en riesgo al estar expuestos a altos niveles de contaminación del aire en el interior de los automóviles, que a menudo es mucho más alta que en el exterior, advirtió el ex consejero científico del Gobierno.

El profesor David King, en un artículo para The Guardian, dice que caminar o ir en bicicleta a la escuela sería mucho mejor para la salud de los niños. La advertencia se produce cuando el Gobierno británico se enfrenta a su tercera derrota legal por no abordar los niveles de contaminación del aire del país. Se sabe que la contaminación del aire daña los pulmones en desarrollo de los niños, pero investigaciones más recientes también indican que perjudica la capacidad de aprendizaje de los niños y que puede provocar daños en su ADN.

Los niños, que generalmente van sentados en el asiento trasero de los automóviles, están expuestos a niveles peligrosos de contaminación del aire. Quizás conduzca un vehículo más limpio que otros, pero los niños van sentados en una caja que recoge los gases tóxicos de todos los vehículos que están alrededor de usted”, dijo King.

Dijo que la nueva legislación para prohibir fumar en el interior de los vehículos donde viajen niños ha tenido un amplio apoyo, pero “¿nos conformamos con que nuestros hijos respiren las emanaciones tóxicas cuando viajan en la parte trasera de nuestros automóviles?”.

Lo mejor para nuestra salud es la de olvidarnos del coche. Se han demostrado los beneficios para la salud de caminar y andar en bicicleta, que supera con creces los perjuicios de respirar aire contaminado. Si los conductores saben del daño que estamos haciendo a los niños, pienso que se pensarán dos veces antes de utilizar otra vez el coche”, dijo King, que ahora es asesora en la British Lung Fundation.

Una serie de investigaciones, algunas del año 2001, han demostrado que los conductores de los vehículos están expuesto a unos niveles mucho más altos de contaminación del aire que los que andan o van en bicicleta, recorriendo las mismas rutas urbanas.

El profesor Stephen Holgate, experto en asma de la Universidad de Southampton y Presidente del grupo de trabajo sobre contaminación atmosférica del Royal College of Physicians, dijo que hay suficientes evidencias como para decir a los padres que caminar o andar en bicicleta expone a sus hijos a menores niveles de contaminación del aire que cuando van dentro del automóvil.

Los niveles de contaminación son de 9 a 12 veces más altos que fuera del coche. Los niños van en la parte posterior del coche, y a menudo se llevan los ventiladores en funcionamiento, que absorben los gases de los tubos de escape de los vehículos o camiones que van delante y que van directamente a la parte posterior del automóvil”.

Los niños son más vulnerables que los adultos, debido a que la contaminación del aire puede dificultar el desarrollo pulmonar y porque aumenta el riesgo de sensibilización, lo que puede conducir a asma y otros problemas respiratorios.

Holgate dijo que caminar o andar en bicicleta es mejor cuando esta opción es posible, para así reducir la exposición a la contaminación de los vehículos y aumentar el ejercicio físico. Dijo: “Se obtienen muchos beneficios. Pero los padres están confusos, porque creen que hay menos contaminación en el interior de los vehículos que en el exterior, y la cosa no es así”.

Millones de niños

están expuestos a niveles ilegales

de contaminación del aire

Ben Barrat, del King’s College de Londres, midió la exposición de las personas que viajan en coche,a autobús, bicicleta o van caminando por Londres:

Los conductores de los coches están más expuestos a altos niveles de contaminación. Los humos de los vehículos que van delante y detrás, entran en el vehículo y se quedan atrapados en su interior. No es cierto que la contaminación sea menor sentándose en la parte posterior del vehículo”.

Recientes investigaciones han aumentado las preocupaciones por el impacto de la contaminación del aire en los niños, más allá del daño directo en los pulmones. Un estudio realizado en Barcelona demostró que la contaminación del aire reduce la capacidad de los niños para concentrarse y disminuye el tiempo de reacción. “Esto se suma a las evidencias de que la contaminación del aire puede tener potenciales efectos nocivos sobre el desarrollo neurológico”, dijeron los científicos.

Los niños son uno de los grupos de población más afectados por la contaminación atmosférica en la ciudad de Barcelona. Según los estudios, los niveles de polución del aire se doblan en los horarios de entrada y salida de las escuelas. La contaminación del aire puede alterar la conectividad cerebral de los escolares y retrasar el desarrollo, tal como han revelado diferentes investigaciones del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).

Un estudio de menores proporciones realizado en California, mostró que altos niveles de contaminación del aire debido al tráfico puede estar correlacionado con daños en el ADN de los niños. “Los niños pueden ser especialmente vulnerables a sufrir daños en los telómeros del ADN debido a su desarrollo físico, así como al desarrollo del sistema inmunológico”, dijeron los científicos.

Los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), emitidos principalmente por los vehículos diésel, han estado por encima de los límites legales en casi el 90% de las áreas urbanas del Reino Unido desde 2010. Se calcula que los gases tóxicos causan unas 23.500 muertes prematuras al año y el problema se ha calificado como de emergencia en la salud pública por un comité formado por representantes de varios partidos.

El bufete de abogados que trabaja en temas relacionados con el medio ambiente, ClientEarth, ha echado abajo por dos veces en los tribunales la falta de actuación por parte del Gobierno en la mejora de la calidad del aire. Las última propuestas fueron publicadas el pasado 5 de mayo, pero consideradas ampliamente como insuficientes, y ClientEarth está estudiando demandar al Gobierno por tercera vez.

La contaminación del aire no se ha tomado en serio. Hay una extraña situación en la que el Gobierno ha sido llevado a los tribunales en repetidas ocasiones. En mi opinión, es realmente espantoso que no hayamos empezado a tratar esto de manera adecuado y poner por delante la salud de los niños y los adultos”, dijo Holgate.

Los compradores de vehículos diésel han recibido ayudas públicas por parte de los sucesivos gobiernos, incluso cuando King era asesor científico principal, para la adquisición de vehículos diésel con menores emisiones de dióxido de carbono. Se suponía que iba a haber una regulación más estricta de las emisiones de NO2 de los vehículos diésel, pero los engaños y la explotación de las lagunas legislativas por parte de los fabricantes de automóviles llevaron a que los vehículos emitan mayores niveles de contaminación que en las pruebas llevadas a cabo en los laboratorios.

La Fundación Brithish Lung llevará a cabo una semana de concienciación sobre la contaminación del aire, del 12 al 16 de junio, y el día 15 de junio tendrá lugar el Día Nacional del Aire Limpio en el Reino Unido.

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