Entries Tagged 'Energía nuclear' ↓

Una historia de ficción en un Informe del Gobierno sobre los efectos de una guerra nuclear

Por Alexis C. Madrigal, 25 de enero de 2018

The Atlantic

De nuevo se abre la posibilidad de una guerra nuclear. El incidente más sorprendente se produjo hace unos días, cuando un empleado del Estado accionó accidentalmente una alerta de emergencia, que fue transmitida a los teléfonos móviles de todo Hawai. Pero lo sorprendente del caso es que la gente creyó realmente que estaban ante un ataque. En los últimos 30 años, quizás hubiese resultado inverosímil y se habría considerado un error. Pero con el aumento de la tensión entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong, y el intercambio de comentarios sobre sus botones nucleares, se hizo más creíble. Así que la gente está comprando de nuevo pastillas de yoduro de potasio. En el número de diciembre de la revista Harper’s se presentaba a siete escritores que “evaluaban nuestro presente nuclear”. Las armas atómicas y sus terribles efectos han vuelto a la conciencia de las gentes.

Aunque nunca se ha ido del todo esta posibilidad. Una combinación del activismo a favor de la paz, la caída de la antigua Unión Soviética y la aparición de otras amenazas, como la guerra contra el terrorismo, hicieron que tal perspectiva de una guerra nuclear estuviese algo más lejos.

Ahora es posible una consideración más serena, y con un cierto desconcierto, los informes gubernamentales que planificaban la Guerra Fría. Por ejemplo, la Oficina de Correos de los Estados Unidos imprimió 60 millones de tarjetas de cambio de dirección y las envió a las oficinas regionales, y solamente se haría uso de ellas en el caso de que se produje una guerra nuclear que diese lugar a un gran número de refugiados. La Administración Federal de la Defensa Civil diseñó unas caricaturas que mostraban a los niños cómo agacharse y cubrirse, lo cual no habría sido de mucho utilidad en un ataque nuclear que mate a cientos de miles de personas. Se diseñaron planes detallados y prácticos de una posible sucesión el gobierno, basándose en otros interminables informes. Mirando hacia atrás, al año 2003, Slate decía: “Es difícil hoy en día no reírse de las locuras de la Guerra Fría”. Incluso el pasado mes de abril, The Washington Post revisó un libro sobre los planes del Gobierno estadounidense en torno a la Guerra Fría, “encontrando detalles ridículos, directrices repulsivas y diversos escenarios de la guerra, resultando de todo ello algo de aleatorio e incluso cómico en la planificación del Apocalipsis”, escribió Carlos Lozada. “¿Cuántos empleados de Export-Import-Bank deben calificar el rescate? ¿Cuántos del Departamento de Agricultura?”.

El sociólogo Lee Clarke describió este tipo de informes como “documentos de fantasía”. Ante lo impensable, una tragedia equivalente a varias veces lo daños producidos durante la Segunda Guerra Mundial pero en unas pocas horas, con la posibilidad de acabar con nuestra actual civilización, se desarrolló todo un proceso de documentación como una forma de mantener el control. ¿Alguien tiene un plan ante una guerra nuclear? La Burocracia lo diseñó. Y lo utilizaron para asegurarse que tanto ellos como los ciudadanos tenían un plan. Se construyeron refugios antiatómicos con papel. Pero estos eran, como esos sótanos prolijamente abastecidos de linternas y comida enlatada, un ejercicio de la imaginación, o, simplemente, pura ficción.

Incluso el propio Gobierno, en 1978, patrocinó una historia de ficción, que fue insertada en un apéndice de un Informe del Congreso, que sirvió posteriormente como base para la realización de una exitosa serie de televisión.

———————————

El Informe se titulaba Los efectos de la guerra nuclear. Fue elaborado por la Oficina de Evaluación Tecnológica, la OTA, antes de que fuera disuelta por los republicanos en 1995. La OTA era una oficina de investigación independiente que llevaba a cabo investigaciones para los miembros del Congreso. En este caso, el Comité del Senado de Relaciones Exteriores había solicitado a la OTA que “examinase los efectos de la guerra nuclear en la población y las economías de los Estados Unidos y la Unión Soviética”, de tal manera que las “medidas abstractas del poder estratégico” pudieran traducirse en “términos más comprensibles”. Los senadores se estaban preparando para un debate sobre el Tratado de Limitación de Armas ·Estratégicas, que finalmente quedó en nada después de la invasión soviética de Afganistán. No obstante, se redactó el Informe.

El Proyecto estuvo dirigido por Peter Sharfman, el investigador que dirigió los Estudios de Seguridad Nacional en la OTA. El resumen ejecutivo no se anda con rodeos:

Es de esperar que un ataque nuclear plausible desde el punto de vista militar, incluso de carácter limitado, mate a personas y cause unos daños económicos a una escala sin precedentes en la experiencia estadounidense. Un ataque nuclear a gran escala sería in desastre sin precedentes en la historia de la humanidad”, dice el Informe. “La mente se resiste ante el esfuerzo de prever los detalles de tal calamidad, y ante la explicación de las incertidumbres inevitables sobre si las personas morirán por el daño provocado por las explosiones, la radiación incidente o por la inanición durante el invierno posterior”.

El Informe describe varios escenarios diferentes: varias detonaciones, ataques a refinerías de petróleo, ataques a instalaciones militares y una guerra nuclear total que ocasionaría la muerte de al menos 160 millones de estadounidenses.

En este último escenario, los autores proponen que todavía se mantendrían unas ciertas estructuras los días o meses posteriores a la guerra. Durante estos primeros días, la gente buscaría un refugio y trataría de enfrentarse a la situación, sin embargo, el informe predice que “el aburrimiento reemplazará gradualmente al pánico, pero no será fácil de manejar”. Después de un “período de refugio”, seguiría un “período de recuperación”.

Se deben anticipar cambios importantes en la estructura social a medida que los supervivientes intenten adaptarse a un entorno adverso y deprimente, algo nunca experimentado. La pérdida de 100 millones de personas, principalmente en las grandes ciudades, podría plantear una pregunta sobre la conveniencia de reconstruir las ciudades… La población superviviente podría tratar de alterar la estructura social y geopolítica de la nación en reconstrucción, con la esperanza de minimizar los efectos de cualquier otro conflicto futuro”.

Y es a este conjunto de adversidades a largo plazo al que se dirige esa historia de ficción, el Apéndice C, titulado “Charlottesville”. La historia fue escrita por Nan Randall, una periodista que había redactado artículos para The Washington Post y Newsweek, y que había trabajado durante un par de años en el Comité Nacional para una Sensata Política Nuclear, como directora del programa. En la primavera de 1978, el St. Petersburg Times encargó a William Kincade, director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas, que escribiera una historia que “tuviese en cuenta el escenario posterior a una guerra nuclear”. Se puso en contacto con Randall, y pensaron en tal escenario: dos bombas nucleares que caen cerca de Tampa Bay, como parte de una guerra nuclear a gran escala. Fue publicado durante cuatro días, en A1, comenzando el 25 de febrero de 1979. Llamaron a la serie “El día del Juicio Final”.

El trabajo se sitúa entre la ficción y no ficción, imaginando la ubicación exacta de las bombas, los movimientos del Presidente, la situación de la familia Wechek, que se atrincheró dentro de “un gran armario situado en el dormitorio principal de su casa” cuando una segunda explosión destruye su hogar; y las ambiciones de los Braggs, que esperan durante las primeras horas dentro de un refugio apenas funcional”.

La historia es rica en detalles. Se sigue el día a día de los Wecheks y los Braggs, y hay escenas muy perturbadores y emocionalmente fuertes. Después de que la Sra. Wechek muere, el sr. Wechek es “reclutado” para construir un almacén de alimentos. “Su hija lo seguía todos los días y lo miraba en silencio. No podía perderlo de vista. No hablaba con nadie y apenas comía. Por la noche, se acurrucaba a los pies de su padre, a pesar de que se encontraba en un dormitorio improvisado para hombres y no se permitía que las niñas estuvieran allí. Durante un tiempo, las autoridades permitieron que la hija y el padre permanecieran juntos, pero finalmente fue enviada tierra adentro, a un departamento especial para ancianos y niños que sufrían la fuerte conmoción”.

Es algo brutal, convincente, a la altura de los documentos fantásticos y otros informes del Gobierno. Este trabajo, o quizás su relación con Kincade, atrajo la atención de la Oficina de Evaluación Tecnológica sobre Randall. Sabemos que ella leyó el Informe y visitó Charlottesville.

En el Informe, la historia está precedida por una breve introducción que explica que la ficción es “un esfuerzo para proporcionar una comprensión más concreta de la situación a la que tendrían que enfrentarse los supervivientes de una guerra nuclear”. Agrega que si bien sólo se considera un posible escenario, “proporciona detalles que agregan una nueva dimensión al abstracto análisis presentado en el Informe”.

Charlottesville” es una mezcla de ficción y diversos hechos, pero faltan los personajes de la historia publicada en el St. Petersburg Times, concentrándose en las relaciones comunitarias en un mundo postnuclear. Se detalla la “construcción del mundo”, algo común a este tipo de ficción, pero después de la exposición detallada de lo sucedido, no se entra en la narración de la vida de las personas.

En las semanas previas a la guerra, los estadounidenses empiezan a abandonar las ciudades, preparándose para la guerra nuclear que está a punto de estallar. Se refugian en distintos lugares, manteniendo a sus hijos lejos de las escuelas, esperando el inicio de la guerra. Antes de que las armas nucleares empiecen a caer, los refugiados ya han llenado todos los refugios de la ciudad. Cuando caen las primeras bombas nucleares, se produce una especie de alivio, ya que Charlottesville conserva su estatus de “santuario distinguido”.

Pero con el paso del tiempo, las cosas empiezan a desmoronarse, a medida que se agotan los alimentos y las personas luchan por volver a una forma de vida agraria, sin acceso a grandes cantidades de petróleo y de electricidad. Los disturbios comienzan cuando el gobierno envía los granos de trigo en crudo, sin moler.

El conflicto se recrudece por el enfrentamiento entre las personas que son de Charlottesville y los han venido de fuera, de las ciudades de los alrededores que han sido destruidas. Forman una subclase que habla de las ansiedades de la lucha racial de los años 1970. “Uno de los principales problemas, algo obvio para todos, era la resistencia de los refugiados hacia el esfuerzo que tenían que realizar para intentar la recuperación” escribe Randall, haciéndose eco de los informes que hablaban de las grandes ciudades del norte y del oeste después de la Gran Migración que llevó a los afroamericanos a estas áreas, y sobre el espíritu cívico de los residentes de Charlottesville, racial y de clase, no vinculado a una visión más amplia de la humanidad.

Los negros desconfían de los blancos, los pobres desconfían de los ricos, y todos desconfían de los refugiados como extraños”, escribe Randall. La actitud de los blancos hacia los negros no se tiene en cuenta.

Las personas no tienen nombre, aunque un “administrador de la ciudad” aparece de vez en cuando para instaurar un “gobierno muy centralizado, casi totalitario” en la ciudad. La perspectiva narrativa es sinóptica, casi académica si no fuera por los detalles coloristas que la distinguen de los escenarios tradicionales que presenta el Gobierno.

Los entusiastas de la radio de banda ciudadana, dicen que “intentaron instalar un sistemas de relevos en las líneas al estilo de un Pony Express electrónico”. También se lee que “ el robo de caballos había vuelto cuando parecía algo ya anacrónico” o que la gente se peleaba por las bicicletas. Al final hay una larga sección dedicada a un grupo postapocalíptico instalado en lo que había sido la Universidad de Virginia.

En buena medida, se observa que se ha consultado la mayoría de las obras de ficción en torno a la guerra nuclear. “Uno podría asumir que la descripción de las consecuencias más inmediatas de una guerra nuclear sería un asunto principal como en la obra de ficción que aquí se considera”, escribió Paul Brians en su investigación literaria “Holocausto Nuclear”. “Nada más lejos de eso. Aparte de unos pocos autores que han tratado el bombardeo atómico de Japón, sólo unos pocos autores se han preocupado de hacer una descripción detallada de los efectos de un bombardeo atómico. Están más interesados en la política o en los efectos sociales a largo plazo de la guerra”.


La gente y la prensa también parecían estar más interesados en eso. El relato ficticio de Randall resultó ser el portal a través del cual los medios de comunicación explorarían las conclusiones del informe. Una revisión del informe en New Scientist encontró a Charlottesville «con mucho la parte más elocuente» del enorme documento. “Los relatos ficticios ciertamente reflejan la naturaleza de la catástrofe mucho más creíblemente que detalles técnicos como la lluvia radiactiva en los mapas de Detroit y Leningrado «, concluye. En un reportaje de la NPR sobre el informe, la historia de Charlottesville fue el tema principal de la entrevista.

Hubo muchas, muchas otras historias de ficción antes de este caso en particular, pero ninguna tenía el sello de los propios investigadores del gobierno. Era un tipo diferente de documento de ficción, uno diseñado para abrir la imaginación a los horrores de la guerra, en lugar de excluirlos.

«Tiendo a pensar que elegimos un escenario algo optimista. Asumimos que el espíritu cívico perdura; que la mayoría de la gente trata bien a sus vecinos; que no hay motines, ni desórdenes, ni saqueos masivos, ni ley marcial. Pero no se puede estar seguro «, dijo Sharfman, el director del informe, a NPR. «Recuerda, en un ambiente de guerra nuclear estás hablando de decenas de millones de personas muriendo. En tal ambiente, una de las cosas que se tiene en cuenta es que una sola vida humana es preciosa. Supongo que ésa es una de las maneras para saber si la guerra ha terminado, que el período de recuperación ha terminado, que los supervivientes habían superado la guerra, el momento en el que la vida humana volviese a tener un valor precioso. Eso podría tardar mucho tiempo «.

————————-

Después de este primer período de atención en torno al informe, éste dejó de ser un tema de interés nacional. Al fin y al cabo, era un documento técnico del gobierno, por muy llamativo que fuera su componente ficticio.

Pero luego una serie de circunstancias lo empujaron a adquirir de nuevo un mayor relieve. En primer lugar, se había desarrollado una oleada de activismo político en torno a impedir que las armas nucleares fueran probadas, producidas o desplegadas. Se conoció como el movimiento de congelación nuclear, que un politólogo describió en 1983 como «el movimiento ciudadano más importante del siglo pasado», que movilizó a millones de personas. Estos activistas se convirtieron en un público que podía sacar a la luz de nuevo aquel Informe.

Y lo hicieron con una serie de artículos de Jonathan Schell en el New Yorker sobre la posibilidad de que un bombardeo nuclear significara la extinción de la humanidad. Estos artículos fueron recogidos en el libro El Destino de la Tierra en la primavera de 1982, y se convirtieron en la parte más oscura del espectro del Holocausto nuclear. “ La maquinaria de destrucción es completa, preparada para saltar a la mínima, esperando que el’ botón’ sea’ presionado’ por un ser humano desequilibrado o trastornado, o que un chip de ordenador defectuoso envíe la instrucción de fuego «, escribe Schell. «Que por un hecho tan fortuito -que el fruto de 4.500 millones de años puede deshacerse en un momento de descuido- es un hecho contra el que se rebela la conciencia.»

Casi al mismo tiempo, un físico de la Universidad de Stanford, escritor científico y editor de libros llamado Michael Riordan estaba preparando para su publicación otro libro sobre los efectos de la guerra nuclear.

Ese libro era The Day After Midnight (El día después de medianoche), una versión revisada del informe de la Oficina de Evaluación Tecnológica que, por ser un documento del gobierno, era de dominio público. Riordan había recibido una información de Sidney Drell, un físico de Stanford que había consultado el informe, y se había enterado de que la administración Reagan estaba tratando de ocultar la investigación negándose a imprimir más copias a través de la Oficina de Imprenta del Gobierno. Riordan, que había publicado libros sobre energía solar (incluida la primera, A Golden Thread) cogió el informe, puso el relato de ficción en primer lugar, hizo algunos otros cambios y lo publicó a través en Cheshire Books.

El «Día después de la Medianoche» entró en el mercado en un momento en que había un exceso de libros sobre la guerra nuclear, al menos 130 según Publisher Weekly, después del éxito del libro de Shell. » Algunos de los libros han estado en circulación durante años, ya que los títulos de temática nuclear han aparecido ocasionalmente en las listas de los editores «, escribió The New York Times en noviembre de 1982. » La diferencia es la gran cantidad de libros este año, muchos de los cuales fueron impresos apresuradamente para comercializar la popularidad del éxito de ventas de Jonathan Schell, El Destino de la Tierra «.

El Times también señalaba que pocos de los libros se vendían bien, pero que The Day After Midnight fue una excepción. “Lo hizo realmente bien «, recordó Riordan. «Vendimos muchas copias y vendimos muchos derechos al extranjero. Nos mantuvo vivos un año más «.

A medida que salían todos estos libros, ABC estaba trabajando para hacer una película que dramatizase el holocausto nuclear. Firmaron con el director de cine Nicholas Meyer, que había hecho The Wrath of Khan, y contrataron al guionista Edward Hume para elaborar un guión original. Y cuando fueron a investigar la historia, encontraron el informe de la OTA, incluyendo la ficción de Charlottesville.

La película, conocida como The Day After (El Día Después), costó unos 7 millones de dólares, un gran presupuesto en ese momento. ABC, a pesar de que los anunciantes se retiraron de la franja horaria, publicitó el estreno, sacando sus propios anuncios por todo el país.

Cuando el 20 de noviembre de 1983, la película rodada para la televisión fue finalmente transmitida, algo así como 100 millones de espectadores en un país de unos 230 millones de personas sintonizó para ver la película. En la historia de las series de televisión, sólo el final de M*A*S*H tuvo más espectadores. Hoy en día, los únicos espectáculos que se acercan a esos números es la Super Bowls de la NFL, y ahora residen 350 millones de personas en los Estados Unidos. Fue un gran, gran negocio. Incluso hubo un debate organizado por Ted Koppel después de la película protagonizada por Henry Kissinger, Carl Sagan, William F. Buckley Jr. y Robert McNamara, con un mensaje del Secretario de Estado de Reagan, George Shultz. “Al obtener su información en gran medida de un estudio realizado por la Oficina de Evaluación de Tecnología de los Estados Unidos, evitó cualquier acusación de exageración «, señaló un revisor en el Boletín de Científicos Atómicos.

Reagan menciona la película en sus diarios.

«Por la mañana en Camp D. Corrí a ver la película que estaban transmitiendo en televisión el 20 de noviembre. Se llama El Día Después. Lawrence, Kansas, aniquilado por una guerra nuclear con Rusia. Tiene fuerza -todos por 7 millones. Vale la pena. Es muy convincente y me dejó muy deprimido. Hasta ahora no han vendido ninguno de los 25 anuncios programados y puedo entender por qué. No puedo decir si será de ayuda para los «anti-nucleares» o no. Mi propia reacción es la de que tenemos que tener elementos de disuasión para que nunca haya una guerra nuclear».

Varios años más tarde, después de que Reagan y Gorbachov firmaron un tratado en Reykjavík, Meyer, el director, dice que la administración Reagan le envió una nota que decía:»No creas que tu película no tiene nada que ver con esto, porque sí lo tuvo».

En resumen, este extraño anexo de una historia breve tuvo un impacto notable, mucho más allá de lo que se podía esperar. En un mundo plagado de estadísticas sobre la supremacía nuclear mundial, una simple ficción sobre la vida cotidiana en un mundo postnuclear sirvió de antídoto a la magia burocrática que se había desarrollado en torno a la posibilidad de conflicto.

«Realmente trajo a nuestra mente lo que sería si esto se convirtiera en una realidad: esto es lo que podría parecer «, dice Riordan, que volvió a publicar el informe. «Y la gente dijo:» ¡No!» Creo que tuvo algún impacto en atenuar el entusiasmo nuclear de la época «.

————————————–

 

 

 

 

Dra. Helen Caldicott: La fusión nuclear en Fukushima continúa sin cesar

Por Helen Caldicott

independentaustralia.net

La imagen por satélite muestra daños en la planta de energía nuclear de Fukushima

La Dra. Helen Caldicott explica las recientes fotos tomadas con robots de los reactores de la central nuclear de Fukushima Daiichi: los niveles de radiación no han alcanzado su punto máximo, pero se siguen vertiendo desechos tóxicos al Océano Pacífico.

Los recientes artículos que hablan de unos altos niveles de radiación en la Unidad 2 del complejo nuclear de Fukushima Daiichi no significa que se hayan alcanzado los niveles más altos en el edificio del reactor.

En todo caso, indicaría que por primera vez los japoneses han podido medir la intensa radiación emitida por el combustible fundido, ya que los anteriores intentos fracasaron porque la radiación es tan intensa que los robots enviados dejaban de funcionar.

La medición de la radiación fue de 530 sieverts, o 53.000 rems (Roetgen Equivalent Man). La dosis a la cual moriría la mitad de una población expuesta a la radiación es de 250 a 5oo rems, por lo que se trata de unos valores muy elevados. Es bastante probable que si el robot hubiera podido penetrar más profundamente en la cavidad interna que contiene el corium fundido, las mediciones hubieran sido mayores.

Estos nos da idea de por qué será casi imposible desmantelar las unidades 1, 2 y 3 de los reactores, ya que ningún ser humano puede soportar una radiación tan extrema. Esto quiere decir que Fukushima Daiichi seguirá siendo una terrible mancha en Japón y el mundo durante mucho tiempo, estando además asentada en una zona activa de terremotos.

Imagen obtenida mediante robot en la unidad 2 de Fukushima Daiichi (Fuente: tepco.co.jp).

Lo que revelan las fotos obtenidas por el robot es que algunos soportes estructurales de la Unidad 2 están dañados. También es cierto que los cuatro edificios fueron dañados por el terremoto hace unos cinco años y por las posteriores explosiones de hidrógeno, por lo que si se produjera un terremoto superior a 7 en la escala de Richter, es probable que una o más de estas estructuras colapsasen, lo cual provocaría la emisión de grandes cantidades de radiación a medida que el edificio cayera sobre el núcleo fundido subyacente. Pero las unidades 1, 2 y 3 también contienen estanques de enfriamiento con barras de combustible muy radiactivas, que hacen un total de 392 en la Unidad 1, 615 en la Unidad 2 y 566 en la Unidad 3. S un terremoto afectara a una de estos estanques de enfriamiento, los rayos gamma serían tan intensos que el sitio tendría que ser evacuado de manera permanente. El combustible de la Unidad 4 y su grupo de refrigeración han podido ser retirados.

Pero hay más motivos de preocupación.

El complejo de reactores está construido junto a una cadena montañosa y millones de litros de agua fluyen desde las montañas hasta filtrarse por debajo del complejo de reactores, provocando que parte de la tierra que está por debajo de los edificios de los reactores se licúe parcialmente. A medida que el agua se filtra por debajo de los reactores dañados, cubre los tres núcleos fundios y el agua se carga de radiactividad a medida que se filtra hacia el Océano Pacífico, que se encuentra en las cercanías.

Todos los días desde que se produjo el accidente, se han vertido entre 300 y 400 toneladas de agua al Pacífico, donde numerosos isótopos, incluidos el cesio 137, 134, estroncio 90, tritio, plutonio, americio y hasta otros 100 más, penetran en las aguas del océano y se bioconcentran de manera paulatina en la cadena alimentaria: algas, crustáceos, peces pequeños, peces grandes y los seres humanos.

Los peces nadan a miles de kilómetros y los atunes, el salmón y otras especies que se encuentran en la costa oeste de los Estados Unidos ahora contienen algunos de estos elementos radiactivos, insípidos, inodoros e invisibles. Al entrar en el cuerpo humano por ingestión, se concentran en varios órganos e irradian a las células adyacentes durante muchos años. El ciclo del cáncer se inicia con una sola mutación en un solo gen regulador en una sola célula y el tiempo de gestación del cáncer puede durar de 2 a 90 años. Y ningún cáncer se define por su origen.


Se podrían capturar peces radiactivos en Australia o los peces importados podrían contener isótopos radiactivos, pero a menos que se realice un análisis nunca lo sabremos.

Además del agua que fluye de la montaña hacia el Océano Pacífico desde el día del accidente, TEPCO ha bombeado directamente más de 300 toneladas de agua de mar a los reactores dañados para mantenerlos refrigerados. Este agua también se vuelve muy radiactiva, se bombea de nuevo y almacena en más de 1200 enormes tanques de almacenamiento diseminados por el espacio de Daiichi. Estos tanques no resistirían un gran terremoto y podrían romperse, con lo que su contenido fluiría hasta el océano.

Pero incluso, de no suceder esto, TEPCO se está quedando sin espacio de almacenamiento y está tratando de convencer a los pescadores locales de que se podría verter esta agua al mar. La radiación de frenado, como los rayos X emitidos por estos tanques, es bastante alta (10 milirems) y representa un peligro para los trabajadores. Hay más de 4000 trabajadores en el lugar diariamente, muchos de ellos reclutados de la Yakuza (mafia japonesa) e incluye a hombres sin hogar, drogadictos y aquellos que carecen de estabilidad mental.

Hay otro problema: debido a que los núcleos fundidos de los reactores generan hidrógeno de manera continua, y es un gas explosivo, TEPCO ha estado bombeando nitrógeno a los reactores para disminuir los peligros del hidrógeno.

Grandes áreas de Japón están ahora contaminadas, incluso algunas áreas de Tokio, que son tan radiactivas que al borde de algunas carreteras se pueden medir 7.000 becquerelios por kg y se está estudiando su enterramiento en una instalación de desechos radiactivos de los Estados Unidos.

Como se explicó anteriormente, estos elementos radiactivos se concentran en la cadena alimentaria. La Prefectura de Fukushima ha sido una fuente de alimentos para Japón, y aunque gran parte del arroz, las verduras y las frutas que se cultivan aquí presentan radiactividad, hay un fuerte impulso para la venta de estos alimentos, tanto en el mercado japonés como en el exterior. Taiwán ha prohibido la venta de comida japonesa, pero Australia y los Estados Unidos, no.

El Primer Ministro Abe aprobó recientemente una ley según la cual cualquier periodista que difunda la verdad sobre la situación que vive el país podría ser juzgado por un delito castigado hasta con 10 años de prisión. Además, los médicos que digan a sus pacientes que su enfermedad podría estar relacionada con la radiación no recibirán su sueldo, por lo que hay un absoluto silencio tanto en Japón como en los medios de comunicación de todo el mundo.

El Comité de Supervisión de Gestión de la Salud de Fukushima sólo está estudiando el cáncer de tiroides en la población, y en junio de 2016, 172 personas que tenían menos de 18 años en el momento del accidente lo desarrollaron, o se sospechó que padecían cáncer de tiroides. La incidencia normal en esta población es de 1 a 2 casos por millón.

Sin embargo, otros cánceres y leucemias que son causados por la radiación no están siendo documentado de manera rutinaria, ni las malformaciones congénitas, que eran y siguen siendo abundantes entre la población expuesta a la radiación de Chernobyl.

En pocas palabras, estos reactores nunca se podrán limpiar ni desarmar, porque tal tarea no es humanamente posible. Por lo tanto, continuarán vertiendo agua contaminada al Pacífico durante mucho tiempo y supone una amenaza para Japón y el hemisferio norte, con elevadas emisiones de radiación en caso de que se produzca un fuerte terremoto.

————————————

 

Nube de rutenio sobre Europa: ¿qué es lo que ha pasado realmente?

sortirdunucleaire.org

A finales de septiembre de 2017, las autoridades de vigilancia de la radiactividad atmosférica de varios países europeos detectaron la presencia de rutenio-106 a niveles significativos. Para conocer aproximadamente el origen de esta nube radiactiva, tuvimos que esperar casi 2 meses…

¿Qué es el rutenio-106?

El rutenio es un metal bastante raro que se encuentra en los subproductos de la minería del platino; naturalmente, se sospecha que ataca la piel humana y causa cáncer.

Su variante isotópica detectada en el aire europeo, Rutenio-106, es un radioisótopo sintético (ausente en la naturaleza). Es un producto de fisión de la industria nuclear, que se encuentra en la cadena de descomposición del uranio. Se libera en forma de molécula volátil, el tetróxido de rutenio: RuO4, durante el tratamiento del combustible nuclear gastado, especialmente en las operaciones de calcinación de los residuos nucleares necesarios para la vitrificación. También está presente en los vertidos radiactivos (autorizados…) de la planta de reprocesamiento de La Hague, pero también en las precipitaciones atmosféricas de las explosiones nucleares. Las placas finas de este metal radioactivo también se utilizan en braquiterapia para el tratamiento de tumores oculares.

El rutenio-106 tiene un período radioactivo (el tiempo que tarda en perder la mitad de su radiactividad) de 373 días. Es un emisor de rayos beta que puede causar cáncer después de la ingestión. Cuando se desintegra, se convierte en paladio 106, que es radiactivo.

¿De dónde viene esta contaminación radioactiva?

Las redes de vigilancia de la radiactividad señalaron una cantidad significativa en Alemania (sobre el ruido de fondo), Suiza, Italia, Austria y Francia a través de las estaciones IRSN de Niza y Seyne-sur-Mer.

Los primeros comentarios de las autoridades fueron que las cantidades medidas en Francia «no tenían absolutamente ninguna consecuencia para la salud», o incluso eran insignificantes. Sin embargo, inicialmente no pudieron explicar el origen exacto de esta sustancia. La ausencia de otros productos de fisión, como el cesio-137 o el yodo-131, impide esta contaminación por accidente en un reactor en funcionamiento. También se excluyó la hipótesis de un satélite que funcionaba con un generador térmico nuclear que contenía rutenio-106.

Las sospechas más probable, por lo tanto, se orientaron hacia una instalación de la cadena de combustible nuclear o un lugar de producción de isótopos para la medicina o la industria.

Los análisis más detallados de los estudios meteorológicos y de los datos de las estaciones de control proporcionaron, en última instancia, una idea de la zona geográfica a partir de la cual se originó la nube radiactiva. Una zona que, según una nota del Instituto de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear (IRSN) del 6 de octubre, estaría situada al sur de la cordillera de los Urales.

A partir de estos datos, todo indicaba que la contaminación provenía de Rusia o de un país cercano (Kazajstán, Ucrania). Sin embargo, las autoridades de la región de Cheliábinsk y el especialista en energía Rosatom negaron el origen ruso en su conjunto, alegando que se trataba de información falsa destinada a desestabilizar el Kremlin y obtener información sobre las fábricas de esa región. A mediados de octubre, Rosatom declaró: «En las muestras recogidas del 25 de septiembre al 7 de octubre, incluso en los Urales meridionales, no se encontró ningún rutenio-106 excepto en San Petersburgo».

Inicialmente, este accidente fue más o menos ocultado por la esfera mediática. El 9 de noviembre, sin embargo, el IRSN publicó una segunda nota señalando con mayor precisión la probabilidad del origen ruso de la contaminación, ya que la fuente de la emisión se encuentra entre los Urales y el Volga. Dependiendo de las simulaciones realizadas, el margen puede representar entre 100 y 300 terabecquerels! El laboratorio francés independiente de CRIIRAD, que había solicitado la identificación de la fuente de emisión, recuerda que la cantidad de radiactividad potencialmente emitida mencionada por el IRSN es considerable y representa cerca de 375.000 veces las emisiones anuales autorizadas para una central nuclear francesa como la de Cruas. Si se conoce esta cantidad, deberían haberse tomado medidas al principio de la emisión. ACRO, otro laboratorio independiente, recomienda clasificar este accidente en el nivel 5 de la escala INES (que tiene 7).

Las sospechas se dirigen hacia Rusia y más particularmente a Mayak

Sin embargo, el 20 de noviembre de 2017, contrariamente a las declaraciones de Rosatom, la agencia meteorológica rusa Rosguidromet terminó difundiendo una información sobre una contaminación «extremadamente alta» en la región de los Urales del Sur. Un documento distribuido por esta agencia indica que la radiactividad en la estación de Argayash fue 986 veces superior a la del mes anterior.

Incluso si, como señala el CRIIRAD, los datos publicados por la agencia meteorológica rusa plantean interrogantes, presentando niveles que en última instancia se acercarían a los detectados en Rumanía o incluso en Italia, parece poco probable que una institución oficial rusa pueda calificar la contaminación de extremadamente alta sin razones válidas.

En consecuencia, podría aclararse el origen de la contaminación. De hecho, la mayor radioactividad registrada por la Agencia Meteorológica se encuentra en sensores instalados a unos treinta kilómetros del complejo nuclear de… Mayak.

Un nombre tristemente célebre por haber sido ya escenario de uno de los accidentes nucleares más graves de la historia en 1957, un suceso con consecuencias desastrosas para los habitantes de esta región de los Urales meridionales, y mantenido en secreto durante décadas por la administración soviética.

Esquema de un horno para la vitrificación de residuos en el complejo nuclear de Mayak – a la derecha hay un elemento «captador del RuO4».

Greenpeace Rusia acaba de solicitar a Rosatom una investigación exhaustiva sobre este accidente, que por lo tanto parece muy probable que esté relacionado con el complejo nuclear de Mayak. Sin embargo, las autoridades rusas deben reconocerlo…

Por su parte, la activista rusa Nadezhda Kutepova, con su conocimiento del complejo Mayak, destaca la posibilidad de un accidente en una planta de reprocesamiento de combustible nuclear o en una instalación relacionada con la vitrificación de residuos radiactivos (véase su comunicado de prensa más abajo).

Consecuencias para la salud

El rutenio-106 tendería a adherirse a los huesos después de la ingestión, lo que podría desencadenar cánceres a través de su radiación beta ionizante.

Parece razonable decir que este accidente no tendrá ningún impacto importante en la salud de los franceses. El período radiactivo de este elemento (más de un año) ciertamente sugiere la posibilidad de contaminación sostenible del suelo, pero las posibilidades de absorberlo son bastante reducidas en comparación con las de las poblaciones que viven en las inmediaciones del accidente.

La situación es mucho más preocupante para todas las personas que viven en torno a la instalación accidentada, donde las dosis recibidas por los habitantes podrían haber superado varias decenas de milisieverts en unos pocos días (recuerde que el umbral legal anual es de 1 mSv por año de exposición en Francia). Para evitar la contaminación, deberían haberse adoptado medidas de contención y eliminación.

Un sitio de información local informó que un cierto temor se había desatado en esta área y aconsejó invitar a la gente a lavarse la cara con alcohol (¿Es efectivo?). El rutenio 106 también podría acabar en la cadena alimenticia, ya sea a través de huertas, cultivos o setas consumidas en esta región.

Ante el lento reconocimiento por parte de las autoridades locales de este accidente, la relativa inacción de la comunidad internacional sobre este tema (OMS, OIEA) y la toxicidad cancerígena de este isótopo, es evidente que este accidente tendrá consecuencias desastrosas para la salud de la población de esta región de los Urales, que ya ha sido dañada en numerosas ocasiones por la más abyecta irresponsabilidad de la industria nuclear.

Comunicado de prensa de Nadezda Kutepova

Me llamo Nadezda Kutepova. Soy un refugiado político en Francia desde julio de 2015.

Durante dieciséis años (1999-2015), como abogado y director de la ONG «Planeta de la Esperanza», defendí a las personas infectadas por las fábricas Mayak que vivían en la ciudad cerrada de Ozersk en la región de Cheliabinsk. Por eso mi ONG ha sido reconocida como «agente extranjero» y acusada de espionaje. Así que me obligaron a salir de Rusia para evitar la cárcel.

Nací y crecí en el pueblo cerrado de Ozersk, mientras que mi abuela y mi padre trabajaban en Mayak.

Sigo todas las noticias de Ozersk y Mayak porque me gustaría volver y seguir trabajando en esta región tan pronto como esté segura de que conseguiré garantías sobre mi seguridad.

He seguido de cerca la evolución de los datos sobre contaminación por rutenio 106 desde que el Ministerio alemán de Seguridad Nuclear publicó su primer comunicado de prensa.

Mayak es uno de los puntos del planeta con mayor contaminación radioactiva. También se conoce como Asociación de Producción de Mayak (en ruso: Маяк производственное объединение, donde Маяк significa «faro»). Estos son los nombres con que se conoce un complejo con equipamientos nucleares entre las ciudades de Kaslo y Kyshtym, en la provincia de Cheliabinsk, Rusia

Resumen cronológico

4 de octubre: IRSN, el Instituto Francés de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear, informa de la detección de rutenio 106 en Europa oriental y sudoriental.

El 5 de octubre de 2017, la asociación francesa CRIIRAD publicó información sobre la existencia de contaminación por rutenio 106.

El 8 de octubre de 2017, el Ministerio de Seguridad Nuclear de Alemania anunció que se había encontrado contaminación con rutenio-106 en toda Europa y que se pensaba que la fuente estaba situada en el sur de los Urales.

El 9 de octubre de 2017, el IRSN (Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear) informó que también encontró contaminación por rutenio en Francia.

El 11 de octubre de 2017, Rosatom y la Autoridad Regional de Cheliábinsk (donde se encuentra el emplazamiento de Mayak) anunciaron que están vigilando la situación de las instalaciones nucleares y que no ha habido incidentes ni accidentes. www.kommersant.ru/doc/3435048

El Ministro de Seguridad Pública de la región de Chelyabinsk declaró que creía que esta información sobre la contaminación podría ser el resultado de una confusión, debido al aniversario del accidente de Mayak del 29 de septiembre de 1957. Asume que se trata de un truco político iniciado por alguien que espera recibir datos secretos sobre la planta.

El 16 de octubre de 2017, concedí una entrevista para el periódico «Kommersant» durante la cual informé que Mayak había probado un nuevo equipo los días 25 y 26 de septiembre de 2017 en la planta de reprocesamiento de combustible nuclear irradiado y que podría haber ocurrido algo anormal.

https://www.kommersant.ru/doc/3440903

El director de Mayak se negó a comentar esto al periodista. El portavoz de Mayak dijo: «Aquí no hay rutenio. Porque las cosas siempre van bien aquí en Rusia».

18 octubre: https://ura.news/news/1052308988

El director de Mayak, el Sr. Pokhlebaev, de repente dio una entrevista para otra agencia de noticias en la región, donde anunció que cree que la fuente de contaminación con rutenio está fuera de Mayak. Dijo:

«No hay peligro para la población alrededor de Mayak. La información de un aumento de una emisión (contaminación) de rutenio en Mayak no es exacta. El reprocesamiento de los residuos nucleares continúa normalmente, bajo el régimen habitual. Las emisiones de todos los radionucleidos de las plantas de Mayak se sitúan por debajo de los límites fijados por Rostehnadzor, lo que se ve confirmado por los resultados de las medidas de control medioambiental aplicadas en toda la zona circundante a Mayak (ciudades y pueblos). La emisión de todos los radionucleidos durante 2017, incluidos los últimos días, es inferior al 3 por ciento de los límites establecidos. Los valores de las sustancias radiactivas (incluido el rutenio 106) se sitúan en un nivel medio plurianual. Para el período observado tampoco hubo aumento de la radiactividad, ya sea por deposición en la superficie”.

19 octubre https://www.kommersant.ru/doc/3442811

La autoridad de la región de Chelyabinsk cambia su postura y anuncia que «el 25 de septiembre se han encontrado trazas de rutenio 106 en la región, 200 veces más bajas que los límites autorizados». Se desconoce el origen de este rutenio. La autoridad explica que la presencia de este isótopo no ha sido detectada previamente porque es muy difícil de identificar porque emite radiación beta, cuya detección requiere equipos especiales. Sin embargo, afirma que existe tal equipo en la región.

Los especialistas de la Rosgydromet de Chelyabinsk (Departamento del Estado que realiza las mediciones de la contaminación) realizan normalmente mediciones semanales o mensuales. Para ello, envían los resultados de medición a Ekaterimburgo, donde otros especialistas los descifran e identifican si hay o no un exceso de emisiones. La Autoridad de Chelyabinsk convocó al consejo de especialistas nucleares el 2 de noviembre de 2017.

20 de octubre http://uralpress.ru/… /ozerskiy-mayak-ne-vinovat-v-poyavleni… El vicegobernador Klimov de la región de Chelyabinsk dijo:

1. Mayak no es la fuente de contaminación por rutenio. Porque durante el reprocesamiento, el rutenio no puede aislarse de otros radionucleidos.

2. A partir del 20 de octubre, no ha habido rutenio en la región de Chelyabinsk.

3. Pero el 25 de septiembre, fue encontrado por Rogydromet. Era 20.000 veces menos que la dosis anual para el público. Era rutenio «en tránsito», no de origen local. Ha estado aquí a miles de kilómetros del área, pero no sabemos dónde. ¿De dónde puede venir estas emisiones de rutenio en Mayak?

Desde la planta de reprocesamiento 235 o RT 1, donde se encuentra la planta de vitrificación de residuos nucleares de muy alta actividad. El horno de vitrificación forma parte de la planta de reprocesamiento N 235 del combustible irradiado N 235 en Mayak.

El nuevo horno vitrificador, modelo 500/5, entró en funcionamiento el 27 de diciembre de 2016. Ya hubo problemas durante la construcción y las pruebas. Según el programa oficial, el horno debería haber empezado a funcionar en septiembre de 2015.

Hay un artículo en el que personas anónimas explicaron que Mayak pagó para que una empresa construyera el horno, pero que no dio cuenta de nada de lo que había hecho y quebró.

http://www.atomic-energy.ru/SMI/2016/10/28/69941

Mayak buscó urgentemente otra empresa porque se produjo un aumento de los desechos de alta actividad no vidriados. Durante las pruebas, se realizó la vitrificación de los residuos de baja actividad y hubo varios problemas que pudieron resolverse rápidamente, sin accidentes significativos. El nuevo horno vitrificador, modelo 500/5, entró en funcionamiento el 27 de diciembre de 2016.

http://mirtesen.sputnik.ru/… /Novaya-elektropech-PO-%C2%ABMa…

Mi idea es qué horno fue construido con muchos problemas que se traducen en el aprovechamiento y creo que esta es la causa de la fuga de rutenio 106 en septiembre de 2017.

Según el experto francés en protección radiológica Jean-Claude Zerbib, la posibilidad de que esta contaminación pueda proceder de la planta de vitrificación de residuos se explica a continuación:

1. En mayo y octubre de 2001, la asociación «ACRO» descubrió contaminación del suelo por rutenio 106 alrededor de las plantas de La Hague. Los incidentes durante las operaciones de vitrificación dieron lugar a una fuga hacia el exterior. En este caso, todas las operaciones de lavado y filtración que utilizan filtros «Very High Efficiency» (filtros de eficacia 99,9%) están en cortocircuito.

2. La química del rutenio es compleja. Dado que las soluciones a vitrificar se calientan a 650°C durante la calcinación, el rutenio puede estar en forma volátil (RuO4), una forma inestable que, en contacto con el oxígeno del aire, devolverá los aerosoles RuO2. Desde la fase gaseosa hasta una nube de aerosoles finos, el rutenio 106 puede depositarse en el suelo después de haber sido transportado más o menos lejos, dependiendo de la altura a la que se haya producido la transformación en RuO2. Esta situación también puede darse durante las operaciones de reprocesamiento, pero en este caso todos los radionucleidos gaseosos (friptón 85 en particular) o los radionucleidos volátiles (yodo radiactivo) habrían acompañado a la pareja de «rutenio y rodio 106».

3. Dado que el gas está caliente, podrá elevarse bastante alto, de modo que los finos aerosoles formados en altura pueden ser transportados lejos del punto de descarga.

4. Los rusos han estado utilizando la tecnología de vitrificación desde 1987 y ya han procesado más de 4.000 toneladas de residuos vitrificados.

5. Durante las campañas de reprocesamiento en La Haya, con un promedio de 1.000 toneladas de combustible, el orden de magnitud de la actividad anual total en Ru 106 se aproxima a 40.000 TBq, o alrededor de 40 TBq/t.

6. IRSN estima que se liberan en origen 300 o 400 TBq, es decir, la cantidad contenida en unas diez toneladas de combustible reprocesado (aproximadamente 20 elementos combustibles)… Esta cantidad es compatible con una operación de vitrificación.

Sin embargo, estas son sólo hipótesis que pueden ser superadas tomando medidas en torno a las instalaciones de Mayak, que causaron el desastre del 29 de septiembre de 1956, cuando se proyectaron soluciones de productos de fisión en las proximidades (explosión e ignición debidas probablemente al hidrógeno producido por radiolisis de las soluciones). Las ciudades y aldeas afectadas fueron eliminadas físicamente de los mapas soviéticos. Un desastre reconstruido por el análisis científico-policial realizado por Jaures Medvedev.

Preguntas de carácter general.

¿Podríamos revisar los testimonios locales? No, porque la gente tiene miedo después de la historia de intimidación y la ONG El Planeta de la Esperanza. Esto sigue siendo así en las regiones: la policía vigila todas las actividades de los activistas.

¿Existe una supervisión y control independientes? No, Mayak se controla a sí mismo.

La historia de los accidentes en Mayak

1949-1952: Vertido de residuos nucleares en el río Techa. Esta información se mantiene oculta durante 40 años.

9 de septiembre de 1957: Explosión Nuclear – Información secreta durante 32 años.

2005: Derrame de 60.000 residuos nucleares en el río Techa. Información oculta e investigación abierta por el Procurador General de Rusia.

2007: Accidente en la planta de reprocesamiento de residuos nucleares (combustible gastado) con contaminación del territorio de Mayak. Accidente oculto por el gerente de planta. La información es divulgada a través de nuestra alerta.

¿Qué debemos hacer al respecto?

Es necesario crear un grupo internacional para investigar el emplazamiento de Mayak, quizás en el marco del Parlamento Europeo, con la participación de personas y expertos independientes de los Estados afectados. Nadezda Kutepova.


Noticias aparecidas en diferentes medios de comunicación:

http://es.euronews.com/2017/11/21/la-nube-radiactiva-de-rutenio-106-en-europa-que-vino-de-rusia-explicada

La misteriosa nube radioactiva de origen desconocido que cubrió Europa durante más de 15 días

Detectada en Europa una nube radioactiva procedente de un accidente nuclear en Rusia o Kazajistán

Sospechan que la nube radioactiva que inunda Europa procede de un accidente nuclear en los montes Urales

—————————————-

Fukushima: sigue empeorando la situación seis años después del accidente nuclear

Incluso la cadena de televisión Fox News habla de unos “niveles inimaginables” de radiación”

Por William Boardman, 14 de febrero de 2017

Dissident Voice

fukushima_radiacion

Después de una semana de hablar de unos “niveles inimaginables” de radiación en el interior del reactor Nº2, que sufrió una explosión y se derrrumbó (Ver más abajo), NuclearNews.net informaba el 11 de febrero que los niveles de radiación han alcanzado unos valores mucho más allá de lo inimaginable.

Una radiación continua e intensa de 530 sieverts a la hora ( ya 4 sieverts supone un nivel letal), fue ampliamente difundida a principios de febrero de 2017, como si se tratara de un fenómeno nuevo. No lo es. Tres reactores de la central nuclear de Fukushima se fusionaron durante el terremoto y posterior tsunami el 3 de marzo de 2011, y aquella crisis todavía continúa. Los niveles de radiación han estado fuera de control desde entonces. Como se dijo en Fairewinds Energy Education en un correo electrónico el pasado 10 de febrero:

Esta lectura de la radiación utilizando un robot ya se esperaba, ya que el reactor N.º 2 ha tenido unos niveles muy altos de radiación desde que se produjo el desastre hace casi 6 años… Como viene diciendo Fairewinds desde hace 6 años, no hay soluciones fáciles porque el agua subterránea está en contacto directo con el núcleo del reactor (combustible fundido) en Fukushima Daiichi”.

Lo que es nuevo (aunque realmente no lo sea) es el reconocimiento oficial de los altos niveles de radiación que hay en ese lugar, que se han multiplicado por 7 (el máximo reconocido anteriormente era de 73 sieverts por hora en 2012). El nivel más alto de radiación medido en Chernobyl fue de 300 sieverts a la hora. Esto significa, y cualquiera que preste atención lo sabe bien, que la triple fusión en la central nuclear de Fukushima sigue fuera de control.

Sievert” es uno de los muchos términos utilizados para evitar que la mayor parte de la gente entienda de qué niveles se estén hablando. Un siervert equivale aproximadamente a un “gray”, que representa la absorción de un julio de energía ionizante por un kilogramo de material irradiado (no confundir con un “Curie” o “Becquerelio”, o “rem”, “rad” o “Roentgen”). En el Sistema Internacional de Unidades (SI), un julio es una unidad de trabajo o energía, y es el trabajo realizado por una fuerza de un Newton cuando su punto de aplicación se mueve un metro en la dirección de acción de dicha fuerza, es decir, unos 36000 vatios/hora. ¿Entendido?. La jerga no importa mucho en lo que respecta a la seguridad pública. Todas las radiaciones ionizantes son potencialmente mortales. Cuánto más expuesto esté uno, mayor amenaza supone. Physics Stack Exchange ilustra el problema:

La dosis de radiación que es capaz de matar a las células tumorales se dirige directamente a la masa tumoral. Si en lugar de usar un haz de rayos paralelos se usase un haz disperso como terapia, estaríamos tratando el cuerpo en su totalidad y causando gran daño”.

Los niveles de radiación en Fukushima se pueden comparar a los niveles de una explosión nuclear que no cesa. Esta es una de las razones por las que TEPCO, Tokyo Electric Power Co., propietaria de Fukushima, está tratando de tranquilizar al mundo diciendo que la radiación no sale de las instalaciones de la central nuclear de Fukushima. Esto no es verdad. Gran cantidad de radiación, la mayoría de ella no documentada y no medida, se vierte al Océano Pacífico, continuamente, sin pausa. Una razón por la cual estas emisiones radiactivas están fuera de control es porque nadie sabe dónde se encuentra los núcleos de los tres reactores que se han fundido. TEPCO dice que cree que los núcleos fundidos han traspasado las paredes internas de contención de los reactores, pero que todavía se encuentran dentro de las paredes exteriores. Siguen buscando lo mejor que pueden.

El 3 de febrero de 2017, The Guardian informaba de los altos niveles de radiación detectados por una cámara con control remoto enviada al interior del reactor, provista de un brazo telescópico. Prácticamente el mismo artículo aparecía el 6 de febrero en Smithsonian.com, el 7 de febrero en ZeroHedge.com, y el 8 de febrero Fox News informaba que “los niveles de radiación en la planta nuclear de Fukushima se encontraban en unos límites inimaginables”. Al parecer, tales noticias no se han dado ni en la CBS, ni en la NBC, CNN o MSNBC. El 9 de febrero, ABC publicaba un artículo de AP (Associated Press) en el que informaba de la urgencia de sacar el robot del Reactor Nº2 debido a los altos niveles de radiación, sin especificar esos niveles y añadiendo: “Los responsables de TEPCO aseguraron que a pesar de las cifras peligrosamente altas, la radiación no se difunde fuera del reactor”. (PJMedia.com dice que las informaciones de Fox se pueden considerar como noticias falsas, al basarse en un argumento ad hominem y confiar en TEPCO sobre la radiación que se emite al océano, y aceptando los estándares de la EPA sobre los niveles seguros del agua potable, sin desacreditar las informaciones).

El 12 de febrero, el diario Pakistan Defence publicaba el artículo de Ap del 9 de febrero, pero incluyendo los nuevos niveles de radiación, 650 sieverts, que dañó la cámara del robot, agregando:

Los altos niveles de radiación pueden parecer alarmantes, pero hay buenas noticias: la radiación está contenida, y no hay informes de que se estén produciendo fugas en la planta nuclear. Esto significa que la radiación no puede afectar a los municipios cercanos. Estos niveles tan altos también podrían significar que el robot se está acercando a la fuente de radiactividad lo que permitiría poder eliminar adecuadamente el combustible fundido”.

Toda esta cobertura mediática sólo hace referencia al núcleo del reactor fundido de la Unidad 2. No hay noticias fiables sobre el estado de los núcleos de los otros dos reactores que también se fundieron. En el mes de noviembre pasado, en una charla de media hora sobre la crisis de Fukushima, Arnie Gunderson, de Fairewinds Energy Education, habló sobre los tres núcleos desaparecidos de los reactores y dijo sospechar que probablemente no estuvieran dentro del vaso de contención del reactor.

El agua subterránea que fluye hacia y a través del reactor resulta contaminada a su paso por él, y eso está teniendo un amplio impacto en el Océano Pacífico. En Carmel, California, los residentes locales han descubierto que las charcas que quedan tras la bajada de la marea, antes vibrantes de vida, están ahora muertas. Culpan de ello a Fukushima.

Lo que está pasando en Fukushima no es nada bueno, y tiene posibilidades de que todavía empeore más. No resulta demasiado tranquilizante que la empresa responsable de la catástrofe, TEPCO, sea también la encargada de solventar el problema, sobre todo cuando el Gobierno japonés actúa encubriendo los hechos y negando a su gente las información de lo que está ocurriendo. Los investigadores privados han tardado cinco años en darse cuenta de que la radiación por Cesio-137 que se depositó sobre Tokio supuso una forma peligrosa de radiación y no se limpió con eficacia.

Estados Unidos y la mayoría de países del resto del mundo han optado por no considerar el accidente de Fukushima más seriamente que una colisión múltiple de vehículos. Ahora se encuentra a la cabeza del Departamento de Energía de los Estados Unidos Rick Parrey, y Scott Pruit preparado para asumir el cargo en la Agencia de Protección Ambiental (EPA), por lo que podremos esperar grandes cambios, ¿verdad?

Se ha producido un gran cambio en el Departamento de Energía, que utiliza más contratistas que cualquier otra Agencia estadounidense. La Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO) descubrió que el Departamento de Energía no protegía a los denunciantes que planteaban problemas legítimos de seguridad nuclear y otras preocupaciones. En respuesta, el Departamento de Energía, aprobó nuevas normas para proteger a los denunciantes de las represalias de los contratistas. Pero esa normativa fue bloqueada debido a la congelación en las reglamentaciones establecida por el Presidente Trump el pasado 20 de enero.

En cierto sentido, Fukushima es tal vez una metáfora del momento actual de los Estados Unidos. El terremoto electoral y el tsunami del 11 de septiembre han producido un colapso político de proporciones desconocidas y en expansión sin que se vea forma de controlarlo, causando un enorme sufrimiento humano y en ciernes un futuro oscuro y peligroso.

William M. Boardman tiene más de 40 años de experiencia en el teatro, la radio, la televisión y el periodismo impreso, incluyendo 20 años en el sistema judicial de Vermont. Ha recibido varias distinciones por parte de Writers Guild of America, la Corporación de Radiodifusión Pública, la revista Vermont Life y una candidatura a los Premios Emmy de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión. Artículo publicado en Reader Supported News.

—————————————————————-

La neolengua del átomo

El lavado verde de la Industria Nuclear

Por Julien Baldassarra

Réseau Sortir du Nucléaire

neolengua_atomo1

La Industria Nuclear mantiene la discreción en sus comunicaciones. Cuando se dirige a un número grande personas se toma el trabajo con cuidado. Una breve descripción de los métodos, los elementos del lenguaje y los medios que permiten a los grupos de presión de la energía atómica vender mejor la electricidad que producen, su poder… y los residuos.

Vídeos divertidos, folletos que atraen la atención de los niños, recorridos virtuales interactivos, vídeos en Youtube… decenas de millones de euros invertidos anualmente en marketing, la Industria Nuclear reinventa constantemente sus formatos de comercialización, con la eliminación gradual de la publicidad con un contenido narrativo, criticada por su falta de honradez, empresas como EDF o AREVA juegan ahora la carta de la transparencia.

Pero esta renovación de formatos se ve acompañada por una constante en el desarrollo de elementos del lenguaje meticulosamente elegidos. Para la delimitación de un grupo seleccionado de palabras, los actores de la Industria Nuclear utilizan poderosos medios para ocultar los peligros y los costes asociados a la explotación de la energía nuclear. Descifrar la neolengua nuclear donde la autopromoción y la pedagogía hacen una buena mezcla.

Marco y elementos del lenguaje

Un marco es una interpretación específica para el tratamiento de un tema. Al proponer un determinado enfoque de lectura, el remitente de un mensaje puede influir en la percepción de dicho mensaje por parte del receptor. Este trabajo de formulación pasa por la instauración de relaciones causales específicas. El lunes 14 de marzo de 2011, durante el accidente en la central nuclear de Fukushima, operada por la empresa TEPCO, Anne Lauvergeon, entonces Presidenta y Directora General de AREVA, dijo en France 2: “Nos encontramos ante un desastre natural muy importante en Japón. No se trata de un accidente nuclear”. Dando explicaciones sobre el cambio del clima terrestre, Anne Lauvergeon, eximió de toda responsabilidad a la Industria Nuclear.

La estrategia de comunicación de AREVA también implica un esfuerzo lingüístico para seleccionar un conjunto de palabras y frases, produciendo elementos del lenguaje que funcionan para enmascarar los aspectos negativos de la energía atómica, la utilización o al contrario, la eliminación de ciertas palabras, que ya supone de por sí una prédica publicitaria. En el sitio web de AREVA se puede identificar un grupo de palabras clave:

independencia energética: la totalidad de los minerales utilizados por Areva para la fabricación del combustible nuclear procede de países extranjeros.

energía competitiva, económica y barata: algo que el Tribunal de Cuentas ha denominado una “huida hacia adelante”, la gestión de Areva ha sido intervenida varias veces. La deuda de Areva y EDF asciende a más de 49 mil millones de euros, además, los informes anuales no tienen en cuenta los costes operativos relacionados con el almacenamiento de residuos a largo plazo. Si por cada contenedor con residuos que se almacena, las cuentas incluyesen la gestión durante varios miles de años, la factura sería astronómica.

Lavado verde: Areva, una empresa que le desea lo mejor

Este campo semántico permite el desarrollo de una estrategia de marketing que se centra en gran medida en el lavado verde. Este “lavado verde” que hace Areva pretende dar la imagen de una empresa que realiza una actividad ecológicamente sostenible y éticamente responsable. Así que Areva no duda en comparar el coste ambiental de su actividad con la del petróleo o el carbón. El argumento preferido por los partidarios de la energía atómica se repite como un mantra: la energía nuclear es una energía limpia, ya que no emite CO2 a la atmósfera. Es algo cuestionable, ya que este argumento viene unido a otra serie de términos clave y da la sensación de ser muy respetuosa con el medio (1):

– clasificación selectiva

– reciclaje

– energía reciclable

– ciclo

– reprocesamiento

– energía limpia

– gestión responsable

– bajas emisiones de CO2

– respeto al medio ambiente

– gestión controlada

– desarrollo sostenible

– reducción de la huella ecológica

– compromiso de impacto cero

– cero vertidos

En su pagina web (2), Areva no duda en utilizar el símbolo de reciclaje en las operaciones que consisten en la clasificación y tratamiento de los combustibles. Es decir, que consideran reciclaje a la eliminación de los residuos.

Por el contrario, nunca encontramos que se utilice el término enterramiento o enterrar. Prefieren eufemismos como “almacenamiento de los residuos de forma adecuada” o “almacenamiento geológico”. Denomina a los residuos como “combustible gastado”, “almacenamiento en paquetes”.

Recapitulando, la flota nuclear mundial de reactores de agua ligera genera más de 6500 toneladas de combustible gastado cada año, siendo su volumen total de 200.000 toneladas de residuos radiactivos. Las emanaciones de efluentes gaseosos y líquidos forman parte también de las operaciones normales de la Industria Nuclear. Desde la extracción de minerales a la gestión de los residuos, pasando por el tratamiento de los combustibles, todos los pasos dados por la Industria Nuclear contaminan de forma permanente e irreversible el medio ambiente, y todo el maquillaje verde del mundo es incapaz de cambiar nada.

Comunicación: de la publicidad a la pedagogía

Atenta a la crítica y particularmente sensible a los cargos en su contra, la Industria Nuclear ha rediseñado completamente su manera de comunicarse. Debido a varias quejas por falsa publicidad, los principales fabricantes y operadores, EDF y Areva, han abandonado progresivamente las antiguas fórmulas que se centraban principalmente en un contenido de carácter narrativo para dar paso a una comunicación más pedagógica y transparente, al menos en la forma. La invalidación de su afirmación de producir “energía limpia” por parte de la ARPP (3) ha obligado a Areva a utilizar tácticas más inteligentes para su promoción. Lo mismo ocurre con EDF: ya fue advertida en tres ocasiones durante el año 2015 por lavado verde, pero ha seguido actuando de la misma forma durante 2016. Sin embargo, la denuncia presentada por Réseau “Sortir du nucléaire” ha permitido la eliminación en el folleto de ese lema explícito.

Folleto publicitario publicado por EDF. En su decisión, el Jurado de Ética de la Publicidad, ha dicho: “La apropiación directa de un elemento natural por parte de un elemento de la energía nuclear que tiene un impacto negativo en el medio ambiente a largo plazo, puede inducir a error en cuanto a las propiedades medioambientales del producto”.

Folleto publicitario publicado por EDF. En su decisión, el Jurado de Ética de la Publicidad, ha dicho: “La apropiación directa de un elemento natural por parte de un elemento de la energía nuclear que tiene un impacto negativo en el medio ambiente a largo plazo, puede inducir a error en cuanto a las propiedades medioambientales del producto”.

Presionado por el trabajo legal de esta Asociación y otros colectivos vigilantes de la energía nuclear, se han visto obligados a aceptar una amarga realidad: no se puede vender un reactor nuclear como se vende un yogur.

Insertando en los carteles consignas bien medidas, anuncios en los periódicos y otros medios digitales, tratan de describir un mundo ideal, de modo que pueden combinar las campañas tradicionales con una nueva forma de comunicación en apariencia más neutral: kits educativos que atraen a los niños, recorridos interactivos, vídeos… Las palabras clave ahora son explicación y transparencia.

Este cambio de rumbo asume que lo que les falta a los defensores de la energía nuclear es un modelo de enseñanza. En 2010, Areva, llevó a cabo en su sitio web una encuesta realizada por TNS-Sofres, que llegó a la conclusión de que “futuro del combustible nuclear gastado atraía todas las preocupaciones”, pero que “la gente más inteligente y mejor informada es más propicia a reciclar”.

Por lo tanto, si se supone que la hostilidad pública hacia la energía nuclear es por falta de información, la mejor manera de bajar sus defensas es proponer unos medios que jueguen a favor de la transparencia y la información. Sin embargo, el alcance de este trabajo fue previamente definido por un marco de temas mediante los cuales la Industria se comunicase más fácilmente mientras que invisibilizan zonas enteras de su actividad, aquellas más problemáticas (enterramiento de los residuos altamente radiactivos, envejecimientos de los reactores nucleares, balance financiero del sector, etc).

Areva dispone de su propia canal en Youtube. Del mismo modo que los youtubers más de moda, la cadena ha introducido recientemente los vídeos de estilo podcast: buscar jóvenes, poco convencionales, miniaturas coloristas y entretenidas… el formato elegido es de la relajación y accesibilidad. Divertidos y educativos, ofrecen explicaciones sobre un tema determinado y dirigidas por objetos y personajes divertidos”: “Truc y Muche”.

Pero el problema del formato es convencer: el canal de Youtube de Areva tiene menos de 2000 suscriptores… La persistencia de elementos del lenguaje que desdibujan los aspectos negativos de la empresa, la existencia de marcos cuestionables, la autopromoción con el pretexto de enseñar… Estos prejuicios y tabúes, a pesar de los esfuerzos para actualizar sus formatos, arruinan cualquier intento de transparencia.

——————————————————-

Notas:

[1] Todas las palabras citadas aparecen en el sitio web de Areva, aquellas dedicadas a la energía atómica.

[ 2 ] http://www.areva.com/FR/activites-57/activites-ensemble-du-cycle-de-l-energie-nucleaire-et-energies-renouvelables.html

[ 3 ] ARPP: Autoridad Reguladora de la Publicidad Profesional


Artículos relacionados: Iberdrola sostenible ¡Menudo chiste!

———————————-

King CONG contra Solartopía

Por Harvey Wasserman, 16 de enero de 2017

Common Dreams

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

Al recorrer la costa del Pacífico entre Los Ángeles y San Diego por la red estatal interurbana de trenes de pasajeros (Amtrak), se pasa cerca de la central nuclear de San Onofre, donde se levantan tres gigantescos reactores atómicos cerrados gracias a las protestas ciudadanas.

Rodeados por hermosas playas de arenas y algunos de los mejores sitios para practicar surf de toda California, los reactores nucleares ahora apagados son un silencioso homenaje a las reivindicaciones en favor de la energía renovable. De ello da fe uno de los movimientos más vigorosos y persistentes de la historia.

Pero a 250 millas de la costa, dos reactores todavía operan en el Cañón del Diablo, rodeados por una docena de fallas tectónicas activas. Se encuentran a menos de 112 kilómetros de San Andrés, aproximadamente la mitad de la distancia de la central nuclear de Fukushima a la falla tectónica que la destruyó. Si se produjera un terremoto mientras se encuentra en funcionamiento la central del Cañón del Diablo, los reactores podrían quedar reducidos a escombros y la contaminación radiactiva podría llegar a Los Ángeles.

Se han producido unas 10.000 detenciones durante las protestas ciudadanas en contra de esta central nuclear, dentro de la campaña mundial en contra de la Energía Nuclear. Pero esta épica batalla va más allá de la energía atómica: es un enfrentamiento sobre la propiedad de los suministros de energía y cómo esto afectará al futuro de nuestra tierra.

Por un lado está King CONG (carbón, oro negro, nucleares y gas), el megalito corporativo que está desequilibrando el clima y domeñando a los Gobiernos en nombre de un control centralizado con fines lucrativos. Por otra parte, una comunidad decidida a reorganizar las fuentes de energía para que funcionen en armonía con la naturaleza, para que sirva a las comunidades y a las personas que consumen y producen cada vez más ese tipo de energía y para construir los cimientos de una ecodemocracia sostenible.

La guerra moderna por el control de la energía se inició en los Estados Unidos en los años 1880, cuando Thomas Edison y Nikola Tesla se enfrentaron sobre cómo debía ser el nuevo negocio de la electricidad, que ahora está entrando en su fase final, ya que los combustibles fósiles y la energía nuclear se hunden en el abismo, mientras que las energías renovables están provocando una auténtica revolución, aparentemente imparable.

En muchos sentidos, ambas concepciones se separaron nada más nacer.

Edison fue el pionero en la idea de establecer una red centralizada, alimentada por grandes generadores en manos de grandes Corporaciones. Apoyado por el banquero J. Pierpont Morgan, Edison desarrolló la bombilla eléctrica y previó la forma de hacer dinero mediante una red que llevara la electricidad a los hogares, oficinas y fábricas. Comenzó con una central térmica de carbón en la Quinta Avenida, donde se encontraba la mansión de Morgan, siendo la primera vivienda en el mundo con iluminación eléctrica.

El padre de Morgan no parecía muy impresionado, y su esposa quería que esa central estuviese fuera de la propiedad. Así que Edison y Morgan comenzaron a colocar cables por toda Nueva York, inicialmente con una sola central eléctrica. La ciudad pronto se vio llena de cables eléctricos de otras compañías competidoras.

Pero la corriente continua producida por el generador de Edison no podía llegar muy lejos, así que ofreció a su ayudante serbio, Nikola Tesla, 50.000 dólares para que intentase resolver el problema.

Tesla pensó en la corriente alterna, pero Edison dijo que era muy peligrosa y nada práctica. Así que renegó de esta idea de Tesla y los dos se convirtieron en rivales de por vida.

Para demostrar los peligros de la corriente alterna, Edison lanzó la “Guerra de las Corrientes”, usándola para matar grandes animales (incluso un elefante). También realizó una ejecución humana utilizando una silla eléctrica, que secretamente había financiado.

La idea principal de Edison era la de centrales eléctricas centralizadas de propiedad de Corporaciones que alimentasen una red eléctrica con fines lucrativos, beneficiando a capitalistas como Morgan.

Tesla se hizo millonario trabajando con el industrial George Westinghouse, utilizando corriente alterna procedente de la primera estación generadora en Niagara Falls, pero Morgan le obligó a salir del negocio, de modo que Tesla entregó sus derechos a Westinghouse, y luego dedicó el resto de su carrera a una serie de invenciones para producir grandes cantidades de electricidad y la forma de distribuirla sin necesidad de cables.

Mientras tanto, las empresas propiedad de los inversionistas, que llevaban el nombre de Edison y el dinero de Morgan, construyeron nuevas redes conectadas con grandes centrales térmicas, que les dieron sus buenos beneficios, pero produjeron contaminantes letales para el agua y el aire.

En la década de 1930, el New Deal de Franklin Roosevelt estableció la Tennessee Valley Authority y el Bonneville Power Project. El New Deal también permitió la conexión mediante cables de las explotaciones agrícolas a través de la Administración de Electrificación Rural. Cientos de cooperativas eléctricas rurales surgieron por todos lados. Como organizaciones sin fines lucrativos, con raíces y de propiedad comunitaria, las cooperativas han proporcionado mejores servicios y han sido más receptivas que las empresas privadas con fines lucrativos.

Pero fue otra Agencia federal, la Comisión de la Energía Atómica, la que llevó a la Industria de servicios públicos a la actual situación de crisis que conocemos hoy en día. Después de la Segunda Guerra Mundial, la misión de la Comisión era la de mantener la capacidad nuclear de los Estados Unidos. Pero después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, cambió la situación, impulsada por científicos del Proyecto Manhattan que esperaban que la utilización pacífica de la energía atómica les redimiese de las culpas por haber desarrollado una arma tan destructiva.

Cuando el presidente de AEC, Lewis Strauss, prometió una electricidad proceden de la energía atómica muy barata, también anunció el compromiso gubernamental de invertir miles de millones y la creación de miles de empleos. Después, en 1952, el presidente Harry Truman formó una comisión para discutir el futuro energético de los Estados Unidos, comisión encabezada por el presidente de CBS, William Paley. El informe de la Comisión incluía la energía nuclear, pero llevaba una cosmovisión en la que las energías renovables acabarían teniendo un papel determinante. Paley predijo que los Estados Unidos tendrían 13 millones de hogares con calefacción solar en 1975.

Por supuesto, se trataba de una visión irreal. En cambio, la energía nuclear siguió creciendo de manera atropellada y sin seguir una planificación racional. El diseño de los reactores no estaba estandarizado, así que cada nueva planta nuclear que se construía se convertía en una aventura de ingeniería, ya que la capacidad subió de los aproximadamente 100 megavatios de la central de Shippingport en 1957, a los más de 1000 MW de los años 70. Por aquella época ya se observaba un declive en esta industria. De hecho no se ha terminado ninguna nueva planta desde 1974.

Pero contra la energía nuclear, peligrosa y sucia, se han levantado alternativas más amigables con la tierra, que arrancaron con los movimientos populares de los años 60. “Lo pequeño es hermoso” se convirtió en la biblia de un movimiento de vuelta a la tierra, dando lugar a una nueva generación de veteranos activistas.

Se produjeron multitud de enfrentamientos, siendo miles de personas las arrestadas. En junio de 1978, nueve meses antes del accidente nuclear en Three Mile Island, la Alianza Clamshell convocó a 20.000 participantes en una marcha en Seabrook, New Hampshire. Y en uno de los primeros artículos de Amory Lovins, “Estrategia energética: el camino que no se ha tomado”, se abogaba por un nuevo futuro energético, basado en tecnologías fotovoltaicas y eólicas, junto con avances en conservación y eficiencia, y un poder descentralizado y de propiedad comunitaria.

A medida que ha ido creciendo la preocupación sobre el calentamiento global y cambiando nuestra visión de los combustibles fósiles, la Industria Nuclear que parecía se iba desvaneciendo, de repente vio un nuevo resurgir. El experto en clima James Hansen, la anterior directora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) Christine Todd Whitman y el fundador de Whole Earth Catalog Stewart Brand, comenzaron a patrocinar la energía nuclear ante el aumento de las emisiones de CO2. Los medios de comunicación corporativos también apoyaron la campaña de renacimiento nuclear, supuestamente liderada por unas hordas de ecologistas.

Pero la propaganda de Átomo con Fines Pacíficos 2.0 está en pleno descrédito.

Como se señala en un reciente artículo aparecido en The Progressive, la energía atómica favorece más que reduce el calentamiento global. Todos los reactores nucleares emiten Carbono-14. En el proceso de extracción, trituración y enriquecimiento, se emiten grandes cantidades de CO2. El ingeniero nuclear Arnie Gundersen ha reunido una gran cantidad de estudios que concluyen diciendo que la construcción de nuevos reactores nucleares empeoraría la crisis climática.

Además, han fracasado los intentos de reciclar el combustible gastado o el utilizado en armamento nuclear, del mismo modo que también han fracasado los intentos de establecer un protocolo viable de gestión de los desechos nucleares. Durante décadas, los defensores de la energía nuclear han argumentado que los impedimentos para el almacenamiento de los desechos radiactivos era algo más cuestión de políticas que de tecnologías. Pero después de 6 décadas, ningún país ha presentado una estrategia eficiente de almacenamiento a largo plazo de los residuos nucleares.

A pesar de todo el dinero gastado, ese renacer de la Industria nuclear no ha producido ni siquiera un nuevo reactor. Nuevos proyectos en Francia, Finlandia, Carolina del Sur y Georgia han visto un incremento desmedido en los costes, de modo que se van retrasando las fechas de apertura. Cinco proyectos impulsados por el Sistema de Energía Pública de Washington provocaron la mayor bancarrota municipal en la historia de los Estados Unidos. Que sepamos no hay grupos ecologistas que se hayan autoproclamado pronucleares. En Wall Street también está en retroceso.

Incluso los más ardientes partidarios de la división del átomo se ven obligados a discutir sobre todos y cada uno de los nuevos reactores que se quisieran construir en los Estados Unidos, u otros dispersos en cualquier otro lugar que no sea China, con un debate que se intensifica y de resultado incierto.

Hoy en día, cerca de 100 reactores estadounidenses todavía tienen autorización para su funcionamiento, y alrededor de 450 en todo el mundo. Cerca de una docena de centrales nucleares se han cerrado en los últimos años en los Estados Unidos. Otra media docena están a punto de cerrar por motivos financieros. La caída en los precios del gas y las energías renovables las han llevado a una incierta situación. Como señala Gundersen, los costes de operación y mantenimiento han aumentado a medida que la eficiencia y el rendimiento ha disminuido. El envejecimiento de una mano de obra cualificada hará que las operaciones de mantenimiento sean cada vez más arriesgadas.

Y las centrales nucleares tienen un período de vida útil corto para un funcionamiento más seguro.

Cuando se produjo el accidente del 11 de marzo de 2011, emitiéndose grandes dosis de radiactividad por el hemisferio norte, la central nuclear de Fukushima Daiichi llevaba operando sólo un mes después de que hubiese cumplido 40 años de vida”, dice Gundersen.

Pero la Industria Nuclear no se rinde. Ahora quiere 100.000 millones de dólares en rescates por parte del Estado. El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, aprobó recientemente la concesión de 7.600 millones de dólares para apuntalar los cuatro decrépitos reactores que se encuentran al norte del Estado. Un rescate similar fue aprobado en Ohio. Si antes exigían desregulación y la competencia del mercado, la Industria Nuclear ahora quiere regulaciones y unos beneficios garantizados, sin importar lo mal que gestione el negocio.

El rechazo por parte de la gente es contundente. Rescates similares han sido rechazados en Illinois y están cuestionados los de Nueva York e Illinois. Un acuerdo entre grupos ecologistas y sindicales ha establecido plazos para cerrar los reactores nucleares del Cañón del Diablo, aunque activistas locales han exigido un acortamiento de los plazos. Cada vez están más preocupados por los posibles accidentes; las campañas en contra de los viejos reactores nucleares están aumentado tanto en Estados Unidos como en Europa. En Japón, las protestas ciudadanas han impedido la apertura de casi todas las centrales nucleares desde el accidente de la central nuclear de Fukushima.

Al contemplar el parón nuclear, personas como Lovins ven un sistema solartopiano descentralizado, siendo propiedad y gestionado desde sus bases.

El principal campo de batalla ahora mismo es Alemania, la cuarta mayor economía del mundo. Hace muchos años, el poderoso movimiento ecologista logró arrancar el compromiso de ir cerrando las centrales térmicas y nucleares del país y obtener la energía exclusivamente de energías renovables. Pero el régimen de centroderecha de Angela Merkel va arrastrando los pies.

A principios de 2011, los verdes exigieron una reconversión total hacia una energía verde descentralizada. Pero poco después, se produjo el accidente nuclear de Fukushima, y ante la sacudida que esto produjo en la opinión pública, la canciller Merkel (con formación en química cuántica) reafirmó su compromiso con los verdes. 8 de los 19 reactores de Alemania se cerraron con rapidez, con planes de cerrar el resto antes del año 2022.

El hecho de que la economía europea más importante tuviera esa deriva contra la energía nuclear, llevó a una respuesta dura de la resistencia corporativa, siempre bien financiada. “Se puede construir un parque eólico en tres o cuatro años. Obtener un permiso para una línea de alta tensión puede durar 10 años”, dijo Henrich Quick de 50 Hertz, un operador de la red eléctrica alemana.

Pero de hecho, la transición está teniendo más éxito y está siendo más rentable de lo que sus más firmes partidarios podían imaginar. Las energías eólica y solar están avanzando. Los precios de la energía verde se han reducido y los alemanes están dispuestos a poner células solares en sus tejados. Las ventas de paneles solares se han disparado, con un porcentaje cada vez mayor de proyectos comunitarios e instalaciones en edificios independientes. La red se ha inundado de una energía verde más barata, desplazando a la energía nuclear y los combustibles fósiles, cortando las piernas al viejo sistema.

En muchos sentidos es la peor pesadilla de los inversionistas, ya que parece que estuviéramos retrocediendo a la década de 1880, aquella batalla entre Edison y Tesla. Por aquel entonces, el Edison Electric Institute, financiado por la industria, advirtió que una generación diversificada podía significar el fin de la Industria que apoya la existencia de una red centralizada. Y eso que temía la Industria está llegando, la producción local y descentralizada.

En los Estados Unidos, donde dominan los millonarios hermanos Koch, cuyo negocio es el de los combustibles fósiles, muchos estados han recortado los programas de eficiencia energética y de conservación. Ohio, Arizona y otros estados que habían aprobado transiciones progresivas hacia la energía verde, ahora las están cancelando. En Florida, una consulta estatal en apoyo de la energía solar fue presentada de tal modo que el resultado estaba cantado de antemano: en contra.

En Nevada, los propietarios que ponen paneles solares en sus tejados están siendo perseguidos. El monopolio del Estado, con el apoyo del gobernador y legisladores, está tratando de que los propietarios de viviendas que pongan paneles solares en sus tejados paguen más que otros por la electricidad.

Pero estas medidas pueden ser anacrónicas. En su acuerdo con el Estado, los sindicatos y los grupos ecologistas, Pacific Gas and Electric han admitido que las energías renovables podrían absorber toda la energía que producen las centrales nucleares del Cañón del Diablo, en franca decadencia. El Distrito Municipal de Servicios Públicos de Sacramento cerró un reactor en 1989 y ahora está floreciendo con la oleada de las renovables.

La revolución se ha extendido al sector del transporte: automóviles eléctricos conectados a tomas de corriente alimentadas por paneles solares instalados en las viviendas, oficinas, edificios comerciales y fábricas. Del mismo modo que la energía nuclear, el automóvil impulsado por gasolina puede estar en camino de desaparecer.

A nivel nacional, más de 200.000 estadounidenses trabajan ahora en la industria solar, incluyendo más de 75.000 sólo en California. Por contra, sólo unas 100.000 personas trabajan ahora en la Industria nuclear estadounidense. Unos 88.000 estadounidenses trabajan en la industria eólica, en comparación con los 83.000 que lo hacen en las minas de carbón, un número que sigue cayendo constantemente.

Según Irena, que utiliza como fuente a la Asociación de Empresas de Energía Renovables (APPA), el sector empleó en 2014 a 76.300 personas, lo que supone la mitad que en 2008, cuando se registró la cifra más elevada en nuestro país. Irena culpa de esta situación a «las políticas adversas en el sector eléctrico», que hacen que sigan disminuyendo los empleados en la eólica, la solar y la biomasa.

economía.elpais.com

energias_renovables1

energias_renovables3

Arrumbada la esperanza de la Industria energética corporativa, con el declive de la energía nuclear, quizás estemos ante un cambio épico, lejos del control corporativo en el suministro de la energía basado en una red centralizada, hacia una red de energía verde y operada comunitariamente.

A medida que los propietarios de las viviendas, los administradores de edificios, fábricas y comunidades afianzan cada vez más el control sobre una fuente de energía con base local, el arco de nuestra guerra energética que ya dura 128 años, se inclina hacia Solartopía.

El último libro de Harvey Wasserman, America in the Brink of Rebirth: The Organic Spiral of US History, publicado en 2016. Su Solartopia Green Power & Wellness Show está en www.progressiveradionetwork.com y edita www.nukefree.org

——————————————————–

Trump, los Bancos y la Bomba

Por Baher Kamal, 8 de enero de 2017

Common Dreams

Imagen: El salmón contracorriente

Imagen: El salmón contracorriente

Cuando las organizaciones a favor del desarme nuclear celebraron el pasado mes de octubre la decisión de las Naciones Unidas de iniciar en 2017 las negociaciones sobre un tratado global que prohíba estas armas, probablemente no esperaban que poco después se eligiera en Estados Unidos a Donald Trump como 45º Presidente. No tardó en abogar por un aumento de la potencia nuclear de los Estados Unidos.

Las Naciones Unidas, el pasado 27 de octubre de 2016, adoptó una resolución para iniciar las negociaciones en 2017 sobre un tratado que prohíba las armas nucleares, poniendo fin a un período que ya duraba dos décadas de parálisis en los esfuerzos mundiales a favor del desarme nuclear.

Han votado en contra de la resolución todos los estados de la OTAN con la única excepción de Países Bajos, que se ha abstenido. También han votado en contra Rusia, Israel y aquellos estados que pretenden entrar en la OTAN y/o en la UE (Bosnia y Herzegovina, Montenegro y Serbia)

El diario.es

En una reunión de la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se ocupa de cuestiones de desarme y seguridad internacional, 123 naciones votaron a favor de la resolución, 38 en contra y 16 se abstuvieron.

La resolución establecerá una conferencia de las Naciones Unidas a partir de marzo de 2017, que estará abierta a todos los Estados miembros, para negociar un “instrumento jurídicamente vinculante para prohibir las armas nucleares, que conduzca a su eliminación total”. Las negociaciones continuarán en junio y julio de este año.

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), una coalición de la sociedad civil que está presente en 100 países, calificó la aprobación de esta resolución como un gran paso adelante, marcando un “cambio fundamental en la forma en la que el mundo aborda esta terrible amenaza”.

Durante siete décadas, la ONU viene advirtiendo de los peligros de las armas nucleares, y en todos los lugares del mundo se han hecho campañas por su abolición. Hoy la mayoría de los Estados están de acuerdo en prohibir estas armas”, dijo la Directora ejecutiva de ICAN, Beatrice Fihn.

A pesar de la actitud por parte de algunos Estados sobre el tema de las armas nucleares, la resolución fue adoptada por mayoría aplastantes. Un total de 57 países fueron copatrocinadores; Austria, Brasil, Irlanda, México, Nigeria y Sudáfrica asumieron la iniciativa en la redacción del texto de la resolución.

Resolución del Parlamento Europeo

La votación de la ONU se produjo pocas horas después de que el Parlamento Europeo aprobase su propia resolución sobre el tema: 415 votos a favor, 124 en contra y 74 abstenciones, invitando a los Estados miembros de la Unión Europea a “participar constructivamente en las negociaciones del año 2017”.

La resolución de las Naciones Unidas para el inicio de un proceso de prohibición de las armas nucleares  se acordó con 123 votos a favor, 38 en contra (España fue uno de ellos) y 16 abstenciones.

el diario.es

Las armas nucleares siguen siendo las únicas armas con un gran poder de destrucción que todavía no han sido prohibidas a nivel mundial, a pesar del conocido impacto humanitario y las consecuencias catastróficas para el medio ambiente, advirtió el responsable de la campaña antinuclear.

Un tratado que prohíba las armas nucleares fortalecería las leyes internacionales contra el uso y posesión de estas armas, llenando las grandes lagunas existentes en el régimen jurídico actualmente vigente y estimulando las acciones efectivas para un desarme.

Hoy, 27 de octubre de 2016, se demuestra claramente que la mayoría de las naciones del mundo consideran necesario, factible y urgente la prohibición de las armas nucleares. Consideran que es la opción más viable para lograr avances reales en materia de desarme”, dijo Fihn.

Las armas biológicas, las armas químicas, las minas terrestres antipersonales y las bombas de racimo, están explícitamente prohibidas por el Derecho Internacional. Pero sólo hay prohibiciones parciales en lo que se refiere a las armas nucleares.

La ICAN también recuerda que el desarme nuclear ha estado en la agenda de la ONU desde su creación en 1945. “Los esfuerzos para avanzar en este sentido se han estancado en los últimos años, con naciones que han invertido grandes sumas en la modernización de su arsenal nuclear”.

Otras organizaciones a favor del desarme nuclear también acogieron favorablemente la resolución de la ONU: PAX, Soka Gakai International (SGI), una organización budista que promueve la paz, la cultura y la educación centrada en el respeto a la dignidad de la vida; Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW), por mencionar algunas de ellas.

Estados Unidos debe fortalecer y ampliar su capacidad nuclear (Trump)

Sin embargo, el movimiento a favor del desarme nuclear vio truncada su alegría por la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, quien en un tweet del pasado 22 de diciembre de 2016, decía:

Estados Unidos debe fortalecer y expandir su capacidad nuclear hasta que el mundo se vuelva razonable respecto a las armas nucleares”.

De materializarse el anuncio de Trump, esto implicaría uno de los más insalvables impedimentos a favor del desarme nuclear.

¿Está financiando su banco las armas nucleares?

Mientras tanto se está desarrollando una campaña internacional para impedir que los bancos privados y las Empresas Financieras financien la producción y modernización de las armas nucleares.

Los Gobiernos han decidido negociar un tratado de prohibición de las armas nucleares en 2017 y ahora es el momento para que los Bancos, los fondos de pensiones y las compañías de seguros pongan fin a las relaciones financieras con las empresas involucradas en las armas nucleares”, dice Susi Snyder en un informe de Hall Of Fame.

Según un nuevo informe titulado “No financie la bomba” (Don’t Bank on the Bomb, en inglés) difundido la semana pasada por la ONG internacional Pax, los bancos españoles Santander, BBVA y Sabadell otorgan grandes cantidades de capital a compañías que producen armamento nuclear, entre ellas Boeing (EE.UU.) y Atomic Weapons Establishment (Reino Unido), que son las encargadas de renovar y producir nuevas armas nucleares para EE.UU. y el Reino Unido.

http://canarias-semanal.org,

Cerca de 400 bancos privados, fondos de pensiones y compañías de seguros continúan financiando, con el dinero de sus clientes, la producción de armas nucleares”.

El BBVA está involucrado en el negocio del armamento nuclear con 2.820 millones de euros.

Le sigue el Banco Santander, manteniendo la segunda posición de años anteriores, con 1.675 millones de dólares (1.490 millones de euros).

El tercer lugar en cuanto a bancos españoles vinculados a empresas productoras de armamento nuclear es para el Banco Sabadell, con 29 millones de dólares (26 millones de euros).

El salmón contracorriente.

De acuerdo con este estudio, 18 bancos, que controlan más de 1,7 billones de euros, están dispuestos a no colaborar con la financiación de las armas nucleares, con políticas que prohíben estrictamente cualquier tipo de inversión en empresas que produzcan armas nucleares.

Estos 18 bancos están representados en el Hall Of Fame de la edición Do not Bank on the Bomb de 2016, que fue hecha pública el pasado 7 de diciembre de 2016. Estas instituciones del Hall Of Fame tienen su sede en Australia, Dinamarca, Italia, Noruega, Países Bajos,, Suecia y el Reino Unido.

Bancos privados que se muestran en contra de la inversión en empresas que fabriquen armamento nuclear

Bancos privados que se muestran en contra de la inversión en empresas
que fabriquen armamento nuclear

El Informe también muestra que otras 36 instituciones financieras tienen políticas que hacen referencia específica a las armas nucleares como motivo de preocupación, y limitan la inversión de alguna u otra manera.

Aunque estas políticas tienen lagunas, viene a demostrar que hay un estigma asociado a las inversiones en armas nucleares. PAX pide a estas instituciones que refuercen sus políticas y Do not Bank on The Bomb ofrece recomendaciones personalizadas para cada institución financiera que se encuentre en esta situación”.

Las inversiones no son neutrales, advierte el informe: “Financiar e invertir son opciones activas, basadas en una evaluación realizada por la empresa que entra dentro de sus planes. Las instituciones que imponen limitaciones a la inversión en empresas que fabriquen armas nucleares están respondiendo al creciente estigma contra estas armas, diseñadas para matar indiscriminadamente”.

Todos los países con armas nucleares están modernizando sus arsenales nucleares, y la organización Don’t Bank on the Bomb detalla las 27 empresas privadas que están produciendo los componentes clave para fabricar armas nucleares, así como los 390 bancos, compañías de seguros y fondos de pensiones que todavía invierten en las empresas productoras de armas nucleares, agrega el Informe.

La lista que aquí aparece no es exhaustiva. Se trata de un intento de identificar a las empresas privadas que están involucradas en la producción de armas nucleares. Hay muchas otras empresas involucradas a menor escala o más indirectamente. Es importante señalar que la Industria de las armas nucleares es muy mayor de lo que aquí se refleja. Las empresas están localizadas en Francia, India, Italia, Países Bajos, Reino Unido y los Estados Unidos.

La lista que aquí aparece no es exhaustiva. Se trata de un intento de identificar
a las empresas privadas que están involucradas en la producción de armas nucleares. Hay muchas otras empresas involucradas a menor escala o más indirectamente.
Es importante señalar que la Industria de las armas nucleares
es mucho mayor de lo que aquí se refleja.
Las empresas están localizadas en Francia, India, Italia, Países Bajos, Reino Unido y los Estados Unidos.

Como debe ser negociado en 2017 un nuevo tratado que prohíba las armas nucleares, los Estados deben incluir una normativa que prohíba incentivos adicionales a las empresas asociadas con las armas nucleares y aumentar el coste económico de estas armas, su despliegue, almacenamiento y modernización”.

Baher Kamal es asesor principal del Director General de IPS para África y Oriente Medio.

———————————————-

Artículos relacionados:

En tu calle se fabrican misiles nucleares

—————————————————

Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza ( y III)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Parte 1, Parte 2

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

La cancelación del programa de seguimiento

Convencido de que las muestras de orina recogidas no eran las más adecuadas [para comprobar la presencia de plutonio en el organismo], el Dr. Odland persuadió a la Fuerza Aérea para que en 1966 se crease un Consejo de Registro de la Exposición al Plutonio para llevar a cabo un seguimiento de por vida del personal militar.

Los expertos de la Fuerza Aérea, del Ejército, la Marina, la Administración de Veteranos (ahora Departamento de Asuntos de los Veteranos) y la Comisión de la Energía Atómica, se reunieron para establecer un programa de seguimiento después de las labores de limpieza. En las palabras de bienvenida, el General de la Fuerza Aérea dijo que el programa era algo esencial y que el seguimiento de los hombres de por vida proporcionaría “los datos que se necesitaban con urgencia”.

Los organizadores propusieron no informar al personal militar de su exposición a la radiación y mantener ocultos los detalles de los análisis realizados y recogidos en los registros médicos, de acuerdo con las Actas de la reunión, debido a que de notificarles esos datos se podía dar lugar a acciones legales.

El plan del Dr. Odland consistía en realizar un seguimiento de los hombres. Pero al cabo de unos meses, el programa se encontraba inoperante.

No fue capaz de obtener el apoyo del Departamento de Defensa para proseguir con el control del personal militar o la creación de un registro, debido a la política de abandono a su suerte”, según se decía en una nota de la Comisión de la Energía Atómica del año 1967.

¿Una política de abandono a su suerte” Esto era dejarles indefensos. No estaba de acuerdo. Por supuesto que no estaba de acuerdo. Todo el mundo decidió que deberíamos hacer un seguimiento de estos chicos, hacerse cargo de ellos. Pero después, en algún lugar de lo más alto, se decidió que era mejor cancelar dicho programa”, dijo el Dr. Odland.

El Dr. Odland no sabe quién dio las órdenes para dar por finalizado el programa, pero dijo que ya que el Consejo estaba formado por todas las ramas militares y agencias de veteranos, posiblemente procedió de funcionarios de alto nivel.

La Fuerza Aérea dio por finalizado oficialmente el programa en 1968. El Consejo se había reunido sólo una vez.

¡No están realizando labores de limpieza, es el Servicio Postal!

¡No están realizando labores de limpieza, es el Servicio Postal!

Después de la limpieza, enfermedades

El personal militar comenzó a enfermar poco después de que terminase la limpieza. Unos hombres sanos, en torno a los 20 años, empezaron a sentir dolor en las articulaciones, dolores de cabeza y debilidad. Los médicos les dijeron que se debía a la artritis. Un joven policía militar tenía una fuerte inflamación de los senos paranasales, tan aguda que se golpeaba la cabeza contra el suelo para distraer el dolor. Los médicos dijeron que se trataba de una alergia.

En varios hombres aparecieron erupciones cutáneas o tumores. Un soldado llamado Noris N. Paul tenía gran cantidad de quistes, de modo que tuvo que pasar seis meses en el hospital, en el año 1967, y hubo que realizarle varios injertos de piel. También se dieron casos de infertilidad.

Nadie daba cuenta de lo que me pasaba”, dijo Paul.

Un empleado del suministro de comestibles, Arthur Kindler, que quedó tan cubierto de los restos de plutonio mientras buscaba restos en el campo de tomates pocos días después del accidente que le obligaron a lavarse en el mar, contrajo un cáncer testicular y una rara infección pulmonar que casi acaba con su vida cuatro años después del accidente. En los años posteriores, ha sufrido en tres ocasiones de cáncer de los ganglios linfáticos.

Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que quizás esto podía deberse a la limpieza de los restos de las bombas”, dijo el Sr. Kindler, de 74 años de edad, en una entrevista realizada en su casa de Tucson. “Hay que entender que nos habían dicho que todo era seguro. Éramos jóvenes. Confiábamos en ellos ¿Por qué nos iban a mentir?”.

El Sr. Kindler ha presentado por dos veces solicitud de ayuda al Departamento de Asuntos de los Veteranos. “Siempre me lo han denegado. Finalmente me di por vencido”.

Seguimiento y control en España

Estados Unidos se comprometió a pagar un programa de seguimiento a largo plazo de la salud de los vecinos del pueblo, pero durante décadas sólo ha aportado el 15% de la financiación necesario, pagando España el resto, de acuerdo con un documento desclasificado del Departamento de Energía. Las estaciones de medición rotas no se repararon y los equipos eran viejos y poco fiables. A principios de la década de 1970, un científico de la Comisión de la Energía Atómica señaló que el único equipo de medición situado en terreno español era un estudiante universitario en solitario.

Los Informes hablaban de la muerte de dos niños por leucemia, que fueron investigados durante este tiempo. El principal científico español que realizaba un seguimiento de la población dijo a sus homólogos estadounidenses en una nota de 1976 que, a la luz de los casos de leucemia, Palomares necesita “algún tipo de vigilancia médica de la población para supervisar las enfermedades o muertes”. No se hizo nada.

palomares_bomba_atomica2

A finales de 1990, después de años de presión por parte de España, Estados Unidos estuvo de acuerdo en aumentar las ayudas económicas. Nuevos estudios realizados en la localidad encontraron una amplia contaminación que había sido pasada por alto, incluso en aquellas zonas donde la radiación sobrepasaba en 200 veces el nivel admisible para las zonas habitadas. En el año 2004, España cercó las tierras más contaminadas cercanas a los cráteres formados por las bombas.

Desde entonces, España no ha dejado de insistir para que Estados Unidos termine de limpiar la zona.

Debido a unos programas de seguimiento interrumpidos, el efecto sobre la salud pública está lejos de estar aclarado. Un pequeño estudio de mortalidad realizado en el año 2005 encontró que la tasa de cáncer había aumentado en el pueblo en comparación con localidades similares de la región, pero el autor, Pedro Antonio Martínez Pinilla, epidemiólogo, advirtió que los resultados podían estar sesgados por un error arbitrario, y sugirió la realización de más estudios.

No hace mucho, un científico del Departamento de Energía de Estados Unidos, Terry Hamilton, propuso otro estudio, teniendo en cuenta los problemas de las técnicas de seguimiento y control realizadas en España. “Ha quedado claro que la absorción de plutonio fue mal entendida”, dijo en una entrevista. El Departamento no ha aprobado su propuesta.

Las autoridades españolas dicen que los temores son exagerados. Yolanda Benito, que dirige el Departamento de Medio Ambiente del Ciemat, la Agencia Nuclear de España, dijo que los controles médicos no habían mostrado ningún aumento en los casos de cáncer en Palomares.

Desde un punto de vista científico, no hay nada que nos permita establecer una relación entre los casos de cáncer en la población local y el accidente”, dijo.

En declaraciones a Europa Press, Yolanda Benito dijo que “No hubo ninguna exposición ni ningún riesgo para los ciudadanos” y que el CIEMAT siempre ha buscado una solución final para Palomares. Según ella serían unas 40 hectáreas el área contaminada por el plutonio.

Se calcula que todavía quedaría una quinta parte del plutonio emitido en 1966 y todavía contamina el área. Después de años de presión, Estados Unidos está dispuesto a limpiar el plutonio restante, pero no existe ningún plan o calendario aprobado.

Voy a hablar de mi historia

En una reciente mañana lluviosa, Nona A. Watson, profesora de Ciencias ya jubilada, de Buckhead, Georgia, mantiene abierta la puerta de un centro médico de veteranos en Atlanta para que entre su marido, Nolan F. Watson, que cojea y su mano temblorosa es incapaz de mantener firme el bastón.

Con 22 años de edad, el Sr. Watson era adiestrador de perros y dormía en el suelo a pocos metros de distancia de uno de los cráteres que había abierto una de las bombas. Un año más tarde, se vio aquejado de fuertes dolores de cabeza y sus caderas estaban tan rígidas que apenas podía caminar. Así que fue en busca de ayuda al Departamento de Asuntos de los Veteranos. No fue atendido. Desde hace años tiene dolores en las articulaciones, cálculos renales y cáncer de piel localizado. En el año 2002, se le diagnosticó un cáncer de riñón, y uno de sus riñones le fue extirpado. En el año 2010, el cáncer apareció en el riñón que le quedaba, y recientes análisis de sangre sugieren que padece una leucemia.

Aquello arruinó mi vida. Yo era un joven en buena forma. Pero desde ese día, no he dejado de tener problemas”.

El Sr. Watson, que ahora tiene 73 años de edad, presentó una reclamación a la Agencia de Veteranos, que le fue denegada, y está en trámites de hacer una apelación. Otros veteranos de Palomares ya le habían dicho que todo era inútil. Sólo se sabía de un veterano que había tenido éxito en la reclamación de daños por la radiación, aunque tardó 10 años en conseguirlo, y le llegó cuando ya estaba postrado en la cama con cáncer de estómago. Pero el Sr. Watson quería acudir al centro médico para dar testimonio sobre la exposición al plutonio.

En la sala de espera de la clínica su nariz empezó a sangrar.

palomares_bomba5

Hace algunos años, cuando la primera reclamación le fue denegada, la esposa del Sr. Watson comenzó a la búsqueda de antiguos documentos del Gobierno con la esperanza de encontrar algo que demostrase que la Fuerza Aérea estaba encubriendo lo ocurrido en Palomares. Tal vez, pensó, podía descubrir alguna prueba para que las autoridades diesen permiso para un nuevo examen.

Presentó documentos que se remontaban a 40 años atrás, confirmando que hubo altos niveles de radiación y pocas medidas de seguridad en los hombres. Pero su descubrimiento más sorprendente fue un estudio de la Fuerza Aérea del año 2001, en el que se volvió a evaluar la contaminación en los veteranos de Palomares. El estudio determinaba que las antiguas pruebas de orina realizadas fueron insuficientes y que por tanto se deberían realizar nuevas revisiones a los hombres.

La Sra. Watson no sabe que se haya realizado una nueva revisión, por lo que llamó al Servicio Médico de la Fuerza Aérea para preguntar por qué. Como no pudo obtener una respuesta convincente, preguntó a un miembro del Congreso, Paul Broun, un republicano de Georgia, para que enviase una carta a la Fuerza Aérea. Tampoco el miembro del Congreso pudo obtener una respuesta clara, por lo que propuso la aprobación de una nueva ley, aprobada en 2013, por la cual la Fuerza Aérea debe responder al Congreso.

En el año 2013, la Fuerza Aérea envió la carta que le fue requerida legalmente a la Comisión de Servicios Armados de la Cámara. Para consternación de la Sra. Watson, la carta venía a decir lo que ella y el miembro del Congreso ya sabían: que las nuevas pruebas recomendadas en el Informe del año 2001 no eran necesarias, porque las tropas habían llevado equipos de protección y las pruebas realizadas de la orina mostraban que casi nadie había estado expuesto a la radiación. Documentos desclasificados y testimonios plantean serias dudas sobre la exactitud de la respuesta de la Fuerza Aérea al Congreso.

Después del envío de la carta, el Servicio Médico de la Fuerza Aérea quitó de su página web la única copia pública del Informe de 2001.

Primero pensé que debía tratarse de algún error, pero luego me di cuenta de que estaban tratando de encubrir lo ocurrido”, dijo la Sra. Watson en una entrevista en su casa.

El Coronel Kirk Phillips, que supervisa el programa de salud relacionado con la radiación de los Servicios Médicos de la Fuerza Aérea, dijo en una reciente entrevista que la Fuerza Aérea había hecho todo lo posible para atender a los veteranos de Palomares. Se quitó el Informe porque no quería que los veteranos tuviesen falsas esperanzas y temía que resultase confuso para los lectores.

Creemos que hay muchos veteranos que no estuvieron expuestos”, dijo.

Dijo que los niveles de radiación en Palomares fueron bajos, y los hombres llevaban equipos de seguridad. Un nuevo examen con unas técnicas más precisas, como se decía en el informe del año 2001, podría revelar unos niveles de contaminación aún más bajos, lo que hacía aún más improbable que los veteranos recibiesen algún tipo de compensación por parte del Departamento.

Creemos que un nuevo análisis sería un verdadero error. Podría perjudicar a nuestros veteranos al encontrar unos niveles más bajos de radiación”.

Con el fin de conceder a los veteranos de Palomares lo que se denomina beneficio de la duda, la Fuerza Aérea en el año 2013 dejó de basarse en los resultados de las pruebas de orina realizadas al personal militar que participó en las labores de limpieza y empezó a considerar el peor escenario teniendo en cuenta las lecturas de los equipos de medición de la radiación ambiental de aquella época.

Se determinó una dosis de 0,31 rem, una dosis muy pequeña como para que sea considerada por el Departamento como prueba para la obtención de beneficios. A los veteranos de Groenlandia que limpiaron los restos de un accidente similar, se les ha asignado una dosis cero de radiación.

La Sra. Watson, que ha estudiado con detalle los resultados de las pruebas e Informes de Palomares, dijo que las mediciones del ambiente, probablemente, no reflejen las dosis recibidas por las personas que trabajaron cerca de los cráteres. “En lo que yo puedo saber, no se basan en nada y a nadie sirven de nada. Una se pregunta por qué incluso se molestan”.

Mientras esperaba en la clínica con su marido, ella nos explicaba que esperaba que su apelación siguiese siendo denegada. Ellos no tienen pruebas. No importa lo que se dijese en el testimonio, el Departamento se refería a las antiguas muestras de orina para determinar los daños. No puede realizarse una nueva prueba de la orina porque el cáncer había acabado con las mayor parte de sus riñones.

De tener éxito en la apelación, el Sr. Watson tendría todos sus gastos médicos cubiertos y recibiría una paga mensual por incapacidad.

Pero no es por esa razón por lo que lo hago. No estoy aquí por el dinero”, nos dijo mientras se secaba la nariz.

Dudo que viva mucho tiempo como para reunir mucho. Más que nada, quiere aclarar las cosas. Quiero decir a la Fuerza Aérea que él y otros hombres a la que sirvieron, les debiera importar lo suficiente como para decir la verdad.

Voy a dar testimonio de lo sucedido, Dang. Ellos saben que todo lo que dicen es mentira”, dijo Watson.

Raphael Minder contribuyó a la redacción de este reportaje.

————————————–

Procedencia del artículo:

http://www.nytimes.com/2016/06/20/us/decades-later-sickness-among-airmen-after-a-hydrogen-bomb-accident.html


Artículos relacionados:

http://rebelion.org/noticia.php?id=213886

———————————-

Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza (II)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Parte 1

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

El día posterior al accidente, varios autobuses llenos de soldados comenzaron a llegar procedentes de las distintas bases estadounidenses, trayendo equipos de medición de los niveles de radiación. William Jackson, un joven teniendo de la Fuerza Aérea, ayudó a registrar algunas de las primeras mediciones cerca de los cráteres usando un contador Geiger de partículas alfa, que podía medir hasta hasta dos millones de partículas alfa por minuto.

Casi en todas partes obteníamos unas lecturas muy altas, pero nos dijeron que este tipo de radiación no penetraba en la piel. Nos dijeron que estábamos seguros”.

El Pentágono se concentró en la búsqueda de la bomba perdida en el mar y en gran medida ignoró los peligros por la exposición al plutonio de los miembros de la Fuerza Aérea que permanecieron en el lugar. Las tropas recorrieron a pie de manera innecesaria el campo de tomates muy contaminado sin ningún equipo de seguridad. Muchos se acercaron en los primeros días para observar las bombas reventadas. “Una vez salí para comprobar los sistemas G.I y les encontré con las piernas colgando dentro del cráter, allí sentados, comiendo su almuerzo”, dijo Jackson.

El accidente se convirtió en noticia de primera página tanto en Europa como en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses y españolas trataron de inmediato de encubrir el accidente y minimizar los riesgos. Se impidió el acceso al pueblo y se negó que en el accidente estuvieran implicadas armas nucleares o que se hubieran producido emisiones radiactivas. Cuando un periodista estadounidense vio a personas vestidas con batas blancas, un oficial de prensa militar le dijo: “Oh, no, son miembros del servicio postal”.

Una vez que ya no se pudo ocultar la existencia de las bombas, un mes más tarde Estados Unidos admitió que una bomba, no dos, se había fragmentado, pero sólo había liberado una “pequeña cantidad de radiación básicamente inofensiva”.

Hay en día a este tipo de cabezas nucleares se las conoce como bombas sucias y es motivo de una rápida evacuación. En ese momento, con el fin de minimizar la importancia de la explosión, la Fuerza Aérea dijo a los habitantes del pueblo que permaneciesen en el lugar.

Las autoridades invitaron a los medios de comunicación para presenciar al Ministro de Información, Manuel Fraga Iribarne, y al Embajador de Estados Unidos, Angier Biddle Duke, bañándose en una playa cerca para mostrar que la zona era segura. Duke dijo a la prensa: “Si esto es la radiactividad, entonces me gusta”.

Famosa foto del baño del entonces ministro de  Información y Turismo español, Manuel Fraga Iribarne en las aguas de la localidad almeriense de Palomares, para comprobar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad. Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos se bañaron  después del accidente del 17 de enero de 1966, en el  que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perdió un avión cisterna, un bombardero estratégico y las armas nucleares que trnasportaba. La imagen fue captada por el fotógrafo de La Vanguardia, Tomás Lorente Abellán, quien recibió por su trabajo un cheque de 300.000 pesetas, un auténtico dineral para la época.

Famosa foto del baño del entonces ministro de  Información y Turismo español, Manuel Fraga Iribarne en las aguas de la localidad almeriense de Palomares, para comprobar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad.
Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos se bañaron  después del accidente del 17 de enero de 1966, en el  que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perdió un avión cisterna, un bombardero estratégico y las armas nucleares que trnasportaba. La imagen fue captada por el fotógrafo de La Vanguardia, Tomás Lorente Abellán, quien recibió por su trabajo un cheque de 300.000 pesetas, un auténtico dineral para la época.

Una limpieza apresurada

Ante el temor de que la bombas pudiesen dañar la Industria del Turismo, España insistió en que las zonas contaminadas iban a ser limpiadas antes del verano.

En cosa de tres días, las tropas cortaron con machetes las plantas de los campos contaminados, como la que estaba cultivada con tomates. Aunque los científicos sabían que el polvo de plutonio era lo que más peligro suponía, se recogieron miles de camiones llenos de restos de plantas que se metieron en una máquina de trituración cuyo restos fueron quemados cerca del pueblo.

A algunos de los hombres que realizaban los trabajos en los que se levantaba mayor cantidad de polvo, se les dio unas batas y máscaras quirúrgicas como medida de seguridad, pero un posterior Informe de la Agencia de Defensa Nuclear dijo: “Es dudoso que una mascarilla quirúrgica no sirva para otra cosa que de barrera psicológica”.

Se hizo algo para ayudarles psicológicamente. No les servía como medida de protección, pero así se sentían mejor, permitiendo que las usasen”, dijo el principal asesor científico, el Dr. Wright Lagham a sus colegas de la Agencia de la Energía Atómica en una conferencia secreta celebrada después.

Al comentar sobre la seguridad con la que se realizaron las tareas de limpieza, el Dr. Langham, cuyo papel es ahora conocido por los experimentos secretos realizados en pacientes hospitalizados en Estados Unidos, a los que se inyectó sin su consentimiento plutonio, dijo a sus colegas: “La mayor parte de las veces es muy difícil cumplir con las normas recogidas en los manuales de protección radiológica”.

La Fuerza Aérea compró toneladas de tomates contaminados procedentes de los campos de cultivo del lugar del accidente y que los consumidores españoles rechazaron. Para dar la impresión de que no había ningún tipo de peligro, los comandantes dieron de comer estos tomates a los soldados de las tropas. Aunque el riesgo de comer alimentos contaminados con plutonio es mucho menor que el de su inhalación, no está exento de riesgos.

Desayuno, almuerzo y cena. Los teníamos con tanta frecuencia que estábamos hartos de ellos. No paraban de decirnos que no había nada malo en esos tomates”, dijo Wayne Hugart, de 74 años, de la policía militar.

Expediente médico del año 1979 del Sr. Garman en el que se indica que sufrió exposición al plutonio en España.

Expediente médico del año 1979 del Sr. Garman en el que se indica que sufrió exposición al plutonio en España.

En total, la Fuerza Aérea cortó y aró unas 243 hectáreas de cultivos y tierras contaminadas. El personal militar llenó 5300 contenedores con suelo de las zonas más radiactivas cercanas a los cráteres y se cargaron en barcos para ser enterrados en un lugar de almacenamiento de residuos nucleares de Carolina del Sur.

Las autoridades españolas y estadounidenses aseguraron a los vecinos de la localidad que no tenían nada que temer. Acostumbrados a vivir bajo una Dictadura, apenas protestaron. “Incluso si las personas de aquí hubiesen querido saber algo más, Franco era el máximo responsable, así que todo el mundo estaba demasiado asustado como para preguntar algo”, dijo Antonio Latorre, un vecino que ahora tiene 78 años de edad.

Para dar la impresión de que sus viviendas eran seguras, la Fuerza Aérea envió a jóvenes militares con medidores manuales de la radiación. Peter M. Ricard, un cocinero de 20 años de edad, sin la formación adecuada, recuerda que realizó mediciones de los objetos que quiso, pero siempre mantuvo su detector apagado.

Se suponía que teníamos que realizar falsas mediciones, de esta forma evitábamos las protestas entre los vecinos. A menudo pienso en esto. Yo era muy ignorante por aquella época. Era decirlo y nosotros no perdíamos el tiempo en cumplirlo: ¡Sí señor!”.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

Pruebas rechazadas

Durante la limpieza, un equipo médico reunió más de 1500 muestras de orina recogidas entre el personal de limpieza para calcular la cantidad de plutonio que estaba absorbiendo. Cuanto mayor fuese el nivel detectado en las muestras, mayor era el riesgo para la salud.

Los registros de estas pruebas siguen siendo las evidencias más importantes de aquellas labores de limpieza. Muestran que sólo 10 de aquellos hombres absorbieron más de las dosis permitidas, y en el resto de los 15000 no se observaron daños. Los argumentos de hoy en día de la Fuerza Área se basan en los resultados: que los hombres no resultaron perjudicados por la radiación. Pero los hombres que se sometieron a esas pruebas dicen que los resultados son muy defectuosos y de poca utilidad para determinar a los niveles de radiación a los que estuvieron expuestos.

¿Que no cumplimos con los protocolos? Claro que no. No teníamos ni el tiempo necesario y los equipos adecuados”, dijo Victor B. Skaar, de 79 años de edad, que trabajó en el equipo que realizaba las pruebas. Las normas para determinar el nivel de contaminación requieren que se recoja la orina durante 12 horas, pero se nos dijo que era suficiente con obtener una única muestra de la mayoría de los hombres. E incluso de otros nunca se recogió ningún tipo de muestra.

El Sr. Skaar envió las muestras para las pruebas de radiación al Jefe de la Fuerza Aérea, el Dr. Lawrence T. Odland, que comenzó a observar unos alarmantes resultados. Sin embargo, el Dr. Odland dijo que esos altos niveles de radiación no suponían una amenaza para la salud, sino que estaban causados por el plutonio disperso por el campo y que había contaminado las manos de los hombres, su ropa y el resto del equipo. Se desestimaron unas 1000 muestras, el 67% de los resultados, incluyendo todas aquellas muestras recogidas durante los primeros días posteriores al accidente, cuando la exposición fue probablemente la más alta.

Ahora, con 94 años de edad, vive en una casa de estilo victoriano en Hillsboro, Ohio, donde cuelga una foto del accidente de Groenlandia, y pone en duda su decisión.

No teníamos forma de saber lo que era contaminación y qué estaba producido por inhalación. ¿Era el fin del mundo o todo estaba bien? Sólo tuve que hacer una llamada”, dijo.

Dijo que nunca obtuvo resultados precisos para saber si cientos de hombres pudieron resultar contaminados. Además, pronto se dio cuenta de que el plutonio alojado en los pulmones no se podía detectar con los análisis de orina, de modo que los hombres con unas muestras libres de radiación podían estar contaminados.

Todo esto resulta muy triste ¿Pero qué podía hacer? No se puede extraer el plutonio; no se puede curar el cáncer. Así que todo lo que pude hacer fue inclinar la cabeza y decir que lo sentía”.

Parte 3

————————————-

Procedencia del artículo:

http://www.nytimes.com/2016/06/20/us/decades-later-sickness-among-airmen-after-a-hydrogen-bomb-accident.html


Artículos relacionados:

http://rebelion.org/noticia.php?id=213886

———————————

Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza (I)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Era el año 1966, un bombardero estratégico B-52 colisionó contra un avión nodriza, provocando la caída de cuatro bombas termonucleares. Cincuenta años más tarde, los veteranos de la Fuerza Aérea que participaron en las labores de limpieza están enfermos y quieren que se les someta a reconocimientos médicos.

Era el año 1966, un bombardero estratégico B-52 colisionó contra un avión nodriza, provocando la caída de cuatro bombas termonucleares. Cincuenta años más tarde, los veteranos de la Fuerza Aérea que participaron en las labores de limpieza están enfermos y quieren que se les someta a reconocimientos médicos.

Las alarmas sonaron en las Bases Aéreas de Estados Unidos situadas en España y los oficiales reclutaron a todas las tropas de bajo rango que pudieron recabar para realizar una misión secreta. Fueron cocineros, empleados de los supermercados e incluso los músicos de la banda de la Fuerza Aérea.

Era una noche de invierno de 1966 y un bombardero B-52 procedente de la frontera turco-soviética chocó contra un avión nodriza durante las maniobras de reabastecimiento de combustible por encima de la costa española, desprendiéndose cuatro bombas de hidrógeno que fueron a caer en un pequeño pueblo agrícola, Palomares, formado por un mosaico de pequeños campos de cultivos y casas blancas cubiertas con tejas, en un extremo de la costa sur de España, que poco había cambiado desde la época de los romanos.

Ha sido uno de los mayores accidentes nucleares de la historia, que Estados Unidos quiso ocultar rápidamente y mantener en silencio. A los hombres de la Fuerza Aérea ni siquiera se les dijo nada de la naturaleza de su misión, que consistía en limpiar el material radiactivo esparcido, y por el contrario se les aseguró que “No tenían nada de qué preocuparse”.

No se nos habló de radiación, ni del plutonio, ni de ninguna otra cosa. Nos dijeron que era una misión segura, y supongo que éramos lo suficientemente tontos como para creerlos”, dijo Frank B. Thompson, un trombonista que tenía entonces 22 años de edad, que pasó varios días limpiando los campos contaminados sin equipo de protección e incluso sin cambiarse de ropa.

El Sr. Thompson, que ahora tiene 72 años de edad, tiene cáncer de hígado, un pulmón y un riñón. Paga 2200 dólares al mes por el tratamiento, que sería gratuito en un hospital de Veteranos si la Fuerza Aérea lo reconociera como víctima de la radiación. Pero desde hace 50 años, la Fuerza Aérea sigue manteniendo que no había niveles dañinos de radiación en el lugar del accidente. Dice que el peligro de contaminación era mínimo, que se tomaron estrictas medidas de seguridad y que se aseguraron de que todos los 1600 soldados que participaron en las labores de limpieza estuvieran protegidos.

Pero las entrevistas con decenas de hombres como el Sr. Thompson y los detalles de los documentos desclasificados, nunca publicados hasta ahora, cuentan una historia bien diferente. Los niveles de radiación en las zonas cercanas a las bombas era tan altos que los equipos de medición de las tropas superaron los límites de la escala. Pasaron meses limpiando el polvo tóxico, y no llevaban más protección que la ropa de faena de tejido de algodón. Y cuando los datos de las mediciones realizadas en los hombres que llevaban a cabo la limpieza mostraron unos niveles alarmantes de plutonio, la Fuerza Aérea dijo que esos resultados eran “poco realistas”.

En las décadas posteriores, la Fuerza Aérea no ha permitido el acceso a los resultados de las pruebas de radiación recogidos en los historiales clínicos y se ha resistido a volver a realizar exámenes médicos, incluso cuando los llamamientos procedían de las propias Fuerzas Armadas.

Muchos hombres dicen que están sufriendo los efectos paralizantes por la intoxicación con plutonio. De los 40 veteranos que participaron en las labores de limpieza con los que pudo contactar The New York Times, 21 de ellos tenían cáncer. Nueve habían muerto por esta causa. Es difícil establecer una relación entre los cánceres y la exposición a la radiación. Y no se ha realizado ningún estudio formal para determinar si existe una elevada incidencia de enfermedades. La única evidencia son las anécdotas de los conocidos, que luego vieron enfermar.

John Young, muerto de cáncer… Dudley Easton, cáncer… Furmanksi, cáncer”, dijo Larry L. Slone, de 76 años de edad, en una entrevista, en medio de los temblores causados por un trastorno neurológico.

En el lugar del accidente, el Sr. Slone, oficial de la Policía Militar en ese momento, dijo que se le entregó una bolsa de plástico para que recogiese los fragmentos radiactivos con sus propias manos. “Un par de veces me revisaron con un contador Geiger, y estaba claro que las mediciones salían fuera de rango. Pero nunca apuntaron mi nombre, ni nunca se pusieron en contacto conmigo”.

palomares_bomba4

El seguimiento de la población española también ha sido algo fortuito, como muestran los documentos desclasificados. Estados Unidos se comprometió a pagar un programa de salud pública para controlar los efectos a largo plazo de la radiación, pero durante décadas apenas ha tenido financiación. Hasta la década de 1980, los científicos españoles han estado utilizando muy a menudo un material anticuado, y carecían de los recursos para el seguimiento de las potenciales consecuencias, incluyendo las muertes por leucemia en los niños. Hoy en día, varias zonas cercadas siguen contaminadas, y el efecto sobre la salud a largo plazo sobre la población no es bien conocido.

Muchas de los estadounidenses que participaron en las labores de limpieza de los restos de las bombas están tratando de obtener una atención médica completa y una compensación del Departamento de Asuntos de los Veteranos por las discapacidades que sufren. Pero el Departamento dice ceñirse a los registros de la Fuerza Aérea, y esos registros aseguran que nadie sufrió daño en Palomares, rechazando las peticiones una y otra vez.

Algo parecido ocurrió con el accidente en Thule, Groenlandia, en 1968, que las Fuerzas Aéreas niegan cualquier tipo de daño entre los 500 militares que realizaron las labores de limpieza. Estos militares veteranos trataron de demandar al Departamento de Defensa en 1995, pero el caso fue desestimado por la ley federal protege a los militares en los casos de negligencia. Todos los demandantes ya han muerto de cáncer.

En un comunicado, el Servicio Médico de la Fuerza Aérea dijo que había utilizado las técnicas más modernas para volver a evaluar los riesgos de la exposición a la radiación en los veteranos que limpiaron la zona después del accidente de Palomares y “no se observaron efectos agudos adversos ni eran de esperar, y los riesgos a largo plazo en el aumento de la incidencia de cáncer óseo, de hígado y de pulmones, eran muy bajos”.

Las secuelas por la exposición a agentes tóxicos son difíciles de determinar. Es difícil cuantificar los daños y casi imposible relacionarlos con problemas posteriores. Reconociendo este hecho, el Congreso ha aprobado algunas leyes para favorecer de manera automática a los militares que han estado expuestos a algunos agentes tóxicos muy específicos: el Agente Naranja en Vietnam o las pruebas atómicas en Nevada, entre otros. Pero no se ha aprobado ninguna ley en relación con los hombres que limpiaron en Palomares.

Si estos hombres pudieran demostrar que resultaron perjudicados por la radiación, tendrían cubiertos todos los costes de los cuidados médicos necesarios y recibirían una pensión por invalidez. Pero encontrar pruebas en una misión secreta para la limpieza de un veneno invisible, se ha demostrado que es tarea harto difícil de conseguir. Así que cada vez que se habla de los daños, las Fuerzas Aéreas dicen que no hubo daños e insisten en sus negativas.

Incluso se negó primeramente que estuviéramos allí, y luego que hubiera algún tipo de radiación. Presento una reclamación , y me la deniegan. Presento un recurso, y me lo vuelve a denegar. Ya no puedo presentar más alegaciones. Muy pronto todos estaremos muertos y habrán tenido éxito en tapar este accidente”, dijo Ronald R. Howell, de 71 años de edad, que recientemente tuvo un tumor cerebral que le fue extirpado.

Restos del avión estadounidense que se estrelló en enero de 1966 en Palomares, España.

Restos del avión estadounidense que se estrelló en enero de 1966 en Palomares, España.

El día que cayeron las bombas

Un policía militar de 23 años de edad, John H. Garman, llegó en helicóptero al lugar del accidente el 17 de enero de 1966, pocas horas después de que las bombas cayesen en tierra.

Aquello era un caos. Los restos estaban esparcidos por todo el pueblo. Gran parte de los restos del bombardero habían caído en el patio de la escuela”.

Fue uno de los primeros en llegar al escenario del accidente, y se unió a la media docena de personas que se encontraban a las búsqueda de las cuatro armas nucleares que faltaban. Una bomba había golpeado suavemente contra un banco de arena cerca de la playa, se dobló un poco pero se mantuvo intacta. Otra cayó en el mar, donde se encontró dos meses más tarde, después de una búsqueda frenética.

Las otras dos quedaron muy afectadas y se produjo la detonación del explosivo convencional que contenían, dejando cráteres del tamaño de una casa a ambos lados del pueblo, según un Informe secreto de la Comisión de la Energía Atómica, que esperaban desde entonces a ser desclasificados. Las medidas de seguridad integradas impiden que se produzca una detonación nuclear, pero el explosivo convencional que rodea los núcleos radiactivos produjeron un polvo fino de plutonio, que cubrió un buen número de casas y un campo lleno de tomates rojos y maduros.

Muchos de los residentes en el pueblo llevaron al Sr. Garman a observar los cráteres cubiertos de plutonio, y viendo los restos del avión destrozado, no supieron qué hacer. “No disponíamos todavía de ningún detector de radiación, así que no teníamos ni idea si estábamos en peligro o no”, dijo. “Nos quedamos mirando fijamente hacia el hoyo formado”.

Científicos de la Comisión de la Energía Atómica llegaron pronto y se llevaron la ropa del Sr. Garman, pues estaba contaminada, pero le dijeron que no tenía importancia. Doce años más tarde desarrolló un cáncer de vejiga.

El plutonio no emite el tipo de radiación penetrante, a menudo asociada con las explosiones nucleares, lo que provoca unos efectos en la salud inmediatamente observables, tales como quemaduras. El plutonio emite partículas alfa que sólo viajan unas pulgadas y no pueden penetrar la piel. Fuera del cuerpo, dicen los científicos, es relativamente inofensivo, pero si es absorbido por el cuerpo, generalmente al ser inhalado, emite un haz continuo de partículas radiactivas, lo que va produciendo daños, incluso décadas después de la exposición, tales como cáncer y otras enfermedades. Un microgramo, es decir, la millonésima parte de un gramo, presente en el interior del cuerpo es potencialmente dañino. De acuerdo con un documento desclasificado de la Comisión de la Energía Atómica, las bombas de Palomares emitieron unas siete libras de plutonio, lo que supone unos 3 mil millones de microgramos.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

 Parte 2

—————————————————————

Procedencia del artículo:

http://www.nytimes.com/2016/06/20/us/decades-later-sickness-among-airmen-after-a-hydrogen-bomb-accident.html


Artículos relacionados:

http://rebelion.org/noticia.php?id=213886

—————————-