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Una dieta rica en fibra (no prebiótica) impide el deterioro de las paredes intestinales y protege de las infecciones

University of Michigan Health System

17 de noviembre de 2016

sciencedaily.com

Cuando los ratones se desarrollaron en un medio libre de gérmenes, y posteriormente se realizó un trasplante de microorganismos intestinales humanos, se pudo observar el impacto de la fibra en dos circunstancias. Los ratones alimentados con una dieta rica en fibra mantenían una gruesa capa de moco a lo largo del revestimiento intestinal, mientras que los que recibían una dieta pobre en fibra iban perdiendo la capa de mucosidad a medida que las bacterias iban digiriendo el moco. La presencia de una capa más delgada de moco permitió a las bacterias patógenas acceder a las células de la pared del colon.

Cuando los ratones se desarrollaron en un medio libre de gérmenes, y posteriormente se realizó un trasplante de microorganismos intestinales humanos, se pudo observar el impacto de la fibra en dos circunstancias. Los ratones alimentados con una dieta rica en fibra mantenían una gruesa capa de moco a lo largo del revestimiento intestinal, mientras que los que recibían una dieta pobre en fibra iban perdiendo la capa de mucosidad a medida que las bacterias iban digiriendo el moco. La presencia de una capa más delgada de moco permitió a las bacterias patógenas acceder a las células de la pared del colon.

Resumen

Cuando los microorganismos presentes en el sistema digestivo no consiguen la fibra natural que necesitan para alimentarse, empiezan a consumir la capa natural de moco que cubre el intestino, de modo que la erosiona y puede convertirse en un lugar de penetración de bacterias peligrosas que pueden infectar la pared del colon. Esto es lo que muestra una reciente investigación en ratones.

Suena a película de ciencia ficción de los años 1950: bacterias normales, beneficiosas, que comienzan a destruir a su anfitrión por dentro, y eso porque no consiguen el alimento que precisan.

Pero una nueva investigación muestra que eso es exactamente lo que sucede cuando los microorganismos del sistema digestivo no obtienen la fibra natural de la que dependen para alimentarse.

Cuando tienen hambre, comienzan a ingerir la capa natural de mucosidad que recubre el intestino, de modo que lo erosionan, hasta el punto de que las bacterias peligrosas pueden llegar a infectar las paredes del colon.

En un nuevo estudio publicado en Cell, un equipo internacional de investigadores han mostrado el impacto que tiene la ausencia de fibra en el intestino de los ratones. Los ratones nacieron y se desarrollaron sin microorganismo intestinales propios, y posteriormente recibieron un trasplante de 14 bacterias que normalmente crecen en el intestino humano. Los científicos conocían la firma genética de cada una de ellas, de modo que pudieron seguir su actividad a lo largo del tiempo.

Los resultados permiten comprender no sólo el papel de la fibra en una dieta normal, sino también el potencial que tiene el uso de la fibra para contrarrestar los trastornos del tracto digestivo.

La lección que estamos aprendiendo al estudiar la interacción entre la fibra, los microorganismos intestinal y la barrera del sistema intestinal, es que si los microorganismos no se alimentan adecuadamente, entonces la pueden destruir”, dijo el Dr. Eric Martens, Profesor asociado de Microbiología de la Universidad de la Michigan Medical Scholl, que dirigió la investigación junto con el Dr. Mahesh Desai, ahora en el Instituto de Salud de Luxemburgo.

Usando ratones sin microbiota intestinal, o gnotobióticos, y técnicas genéticas avanzadas, permitió a los investigadores saber qué bacterias estaban presentes y activas bajo diferentes condiciones, estudiando así el impacto de dietas con diferente contenido en fibra, e incluso sin nada de fibra. También infectaron a algunos ratones con una cepa bacteriana que provoca en los ratones lo mismo que ciertas cepas de Escherichia coli pueden hacer a los humanos: causar infecciones intestinales que conducen a irritación, inflamación, diarrea y otros síntomas.

Los resultados: el revestimiento de moco se mantuvo grueso y la infección no avanzó en los ratones que recibieron una dieta que contenía aproximadamente un 15% de fibra de cereales y vegetales poco procesados. Pero cuando los investigadores sustituyeron la dieta por otra sin fibra, incluso durante unos pocos días, algunos de los microbios presentes en el intestino empezaron a ingerir el moco que recubre el epitelio intestinal.

También probaron una dieta rica en fibra prebiótica, es decir, una forma purificada de fibra soluble similar a la que contienen algunos alimentos procesados y suplementos alimenticios. Esta dieta produjo el mismo deterioro que una dieta con carencia de fibra.

Los investigadores también observaron que la mezcla de bacterias cambiaba en función de lo que los ratones estuviesen comiendo, incluso día a día. Algunas especies de bacterias del microbiana trasplantado eran más comunes, es decir, que se reproducían más, en condiciones de carencia de fibra, mientras que otras lo hacían en condiciones de alto contenido de fibra.

Y las cuatro cepas de bacterias que más proliferaron en condiciones de bajo contenido de fibra o sin fibra fueron las únicas que producen enzimas capaces de romper las moléculas largas, la llamadas glicoproteínas que forman la capa de moco.

Además de examinar las bacterias teniendo en cuenta la información genética, los investigadores pudieron ver qué enzimas producen las bacterias para degradar la fibra. Detectaron más de 1.600 enzimas diferentes capaces de degradar los carbohidratos, algo similar a la complejidad del intestino humano normal.

Del mismo modo que la mezcla de bacterias, la mezcla de enzimas cambió dependiendo de la alimentación que estaban recibiendo los ratones, y observaron que la carencia ocasional de fibra conlleva una mayor producción de enzimas que degradan el moco intestinal.

Las imágenes de la capa de mucosidad y las células caliciformes de la pared del colon, que producen moco de forma constante, mostraron que la capa era más delgada en los ratones que recibían menos fibra. Mientras que el moco se produce constantemente y se degrada en un intestino normal, el cambio de actividad de las bacterias en condiciones de ingestión de menos fibra significó que el ritmo de consumo era más rápido que el de producción, algo así como una corta demasiado rápida de árboles antes de que se planten los nuevos.

Cuando los investigadores infectaron los ratones con Citrobacter rodentium, bacterias similares a E. coli, observaron que estas peligrosas bacterias se desarrollaban más en el intestino de los ratones alimentados con una dieta carente de fibra. Muchos de esos ratones comenzaron a mostrar signos de enfermedad y pérdida de peso.

Cuando los científicos examinaron las muestras del tejido intestinal, no sólo vieron una capa de mucosa mucho más delgada o incluso irregular, sino que observaron inflamación en una amplia área. Los ratones que habían recibido una dieta rica en fibra antes de ser infectados también sufrieron algo de inflamación, pero fue mucho menos extensa.

Martens señala que además de la ausencia de microflora intestinal en los ratones (gnotobióticos), la investigación fue posible debido a la capacidad de secuencias ADN y ARN de los microbios gracias a la Iniciativa de Microbioma de la Escuela de Medicina, así como la capacidad de procesar los datos de las secuencias.

Tener todos los recursos era fundamental para que esto funcionara, y el hecho de que todo estuviera al alcance de la mano nos permitió llevar a cabo la investigación”, dice. También destaca el papel desempeñado por colegas de la UM, dirigido por Gabriel Núñez y Nobuhiko Kamada para proporcionar el patógeno C. rodentium, y los colaboradores franceses de la Universidad de Aix-Marsella en el estudio de las enzimas en el intestino del ratón.

Marten y Desai pretenden analizar el impacto de diferentes mezclas de fibras prebióticas y de dietas con un contenido intermitente de fibra natural durante un período más largo. También pretenden buscar biomarcadores que puedan informarle sobre el estado de la capa de moco en los órganos, tales como la abundancia de cepas de bacterias que digieren el moco y el efecto del bajo contenido de fibra en enfermedades crónicas como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Mientras que este estudio se ha realizado en ratones, la idea es llevar a cabo este estudio también en los seres humanos, pues corrobora lo que nos han estado diciendo durante décadas médicos y nutricionistas: consuma mucha fibra de las fuentes naturales”, dice Martens. “Lo que usted come afecta directamente a su microbiota, lo cual puede influir en la capa de moco de su intestino y provocar la enfermedad. Pero es una cuestión todavía sin resolver si podemos satisfacer esta falta de fibra con un producto más purificado y fácil de ingerir, que consumir una gran cantidad de brócoli”.

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Materiales proporcionados por la Universidad de Michigan Health System

Estudio de referencia:

Mahesh S. Desai et al. A Dietary Fiber-Deprived Gut Microbiota Degrades the Colonic Mucus Barrier and Enhances Pathogen Susceptibility. Cell, November 2016 DOI: 10.1016/j.cell.2016.10.043

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Círculo tóxico

Una mirada a la poderosa Industria de los pesticidas, sus efectos sobre el mundo en desarrollo y las luchas de los pequeños agricultores.

aljazeera.com, 18 de noviembre de 2016

Un documental de Evan Mascagni y Shannon Post. Este documental se puede ver en la página de Aljazeera (en inglés): http://www.aljazeera.com/programmes/specialseries/2016/11/circle-poison-pesticides-developing-world-161115084547144.html

Un documental de Evan Mascagni y Shannon Post. Este documental se puede ver en la página de Aljazeera (en inglés): http://www.aljazeera.com/programmes/specialseries/2016/11/circle-poison-pesticides-developing-world-161115084547144.html

En las últimas décadas los nocivos plaguicidas se han dispersado por los países en vías de desarrollo provocando tremendos daños a las poblaciones y los ecosistemas.

Llevo 25 años trabajando en el tema de la biodiversidad, trabajando para construir sistemas de agricultura ecológica, es decir, sistemas agrícolas libres de productos químicos, que favorezcan los procesos ecológicos, que intensifican la biodiversidad y que producen más alimentos por superficie de suelo. Esto es lo que debiéramos promocionar.

Vandana Shiva, activista y autora de Veneno en los alimentos.

En el año 2013, los datos de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) mostraron que los pesticidas que están prohibidos, restringidos su uso o no registrados en los Estados Unidos, se fabricaban en 23 estados para su exportación a otros países.

Utilizados para el cultivo del café, frutas, té y otros productos, es probable que estos mismos plaguicidas regresen a los Estados Unidos como residuos presentes en los alimentos importados.

Sólo el 2% de los productos importados es inspeccionado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Es un círculo tóxico.

El medio ambiente no conoce fronteras. Usted sabe que el polvo y la contaminación de China se propaga hasta los Estados Unidos… la radiación nuclear de Chernobyl llegó hasta Islandia. Todo lo presente en el medio ambiente es proclive en dar la vuelta al mundo”, dice David Weir, periodista y coautor de “Círculo tóxico: los pesticidas y las personas en un mundo hambriento”.

El documental Círculo tóxico examina como empezaron a proliferar los plaguicidas después de la Segunda Guerra Mundial, las lagunas legales que permiten la fabricación de insecticidas, considerados inseguros para los estadounidenses, para la exportación a países en desarrollo y la devastación causada por estas sustancias tóxicas.

Todo lo que está prohibido o fuertemente regulado o restringido su uso o no registrado en los Estados Unidos, está siendo permitido por el Gobierno de los Estados Unidos, y de hecho alentado, para su exportación, casi como una compensación para las empresas estadounidenses por haber perdido el mercado interior”, dice Weir sobre la exportación por parte de Estados Unidos de pesticidas peligrosos.

El documental nos lleva hasta Kasaragod, una ciudad situada en el estado indio de Kerala, donde después de décadas de fumigación del pesticida endosulfán en las explotaciones de anacardo, han causado deformidades en cientos de niños. Muchos países han prohibido este peligroso insecticida. En el año 2010, los Estados Unidos tomaron medidas para prohibir esta sustancia, que se venía utilizando desde hacía 60 años. Todavía es legal su fabricación en los Estados Unidos, pero sólo para su exportación.

Nos encontramos con niños que tienen enfermedades relacionadas con los pesticidas y se habla con los activistas ambientales del grupo Thanal, que conciencia a la gente sobre estos problemas de salud y lucha por el consumo de unos alimentos sanos.

Los pesticidas son defendidos sobre la base de que es la manera más moderna de la práctica agrícola. Recuerdo que hace años leí en un libro que la India estaba poco desarrollada, ya que no utilizaba pesticidas”, dice la ecologista india Vandana Shiva.

Hemos hecho de los productos tóxicos la medida del progreso”

En el Valle del Río Yaqui, en México, se observa cómo los pesticidas han provocado enfermedades a los niños nacidos de mujeres que trabajan en los campos. En la ciudad argentina de Ituzaingo, donde el uso de agroquímicos en los cultivos de soja ha aumentado exponencialmente a lo largo de los años, las tasas de cáncer son 41 veces el promedio nacional. Pero los activistas locales están dando la batalla. El grupo de Madres de Ituzaingo ha logrado que se prohibiera la fumigación de pesticidas a menos de 2.500 metros de las viviendas.

Tampoco los Estados Unidos es inmune a la exposición a los plaguicidas. En el estado de Louisiana, los residentes que viven en uno de los corredores de las instalaciones industriales donde se fabrican los plaguicidas para la exportación, han sufrido exposición crónica a los productos químicos, lo que ha llevado a una alta incidencia de cáncer.

Círculo tóxico profundiza en la historia política de los plaguicidas en los Estados Unidos y en las maquinaciones de la Industria.

Actualmente, al menos el 75% del comercio mundial de plaguicidas está controlado por seis grandes empresas agroquímicas: Monsanto, Dow, Bayer, Syngenta, DuPont y BASF. Estas corporaciones forman poderosos grupos de presión que impulsan y conforman la legislación que regula la agricultura y la producción de alimentos. Esta influencia ha servido de protección a la Industria, sobre todo en los Estados Unidos.

En septiembre de 2016, la gran empresa estadounidense Monsanto firmó un acuerdo con el fabricante alemán de productos químicos para los cultivos y de productos farmacéuticos, Bayer, un acuerdo de 66.000 millones de dólares, el mayor acuerdo del año entre Corporaciones. De ser aprobado por las Agencias de Regulación, esto crearía la mayor empresa de semillas y de plaguicidas de todo el mundo.

Pero hay gente que está luchando por abrir alternativas frente al complejo Industrial agroquímico

Pequeños agricultores de todo el mundo recurren a métodos sostenibles de agricultura después de observar la devastación provocada por el uso de pesticidas. Se trata de cooperativas ecológicas en México o Argentina, o el creciente movimiento del mercado de los agricultores en la India, pero una de las batallas más llamativas contra los plaguicidas se está llevando a cabo en un país del Himalaya, Buthán. Se han propuesto el desafío de convertirse en el primer país del mundo con un sistema agrícola totalmente ecológico.

En los Estados Unidos, está surgiendo una estructura de negocios para la industria de la agricultura ecológica, con resultados rentables.

Lo que pensé que podría suceder y esperaba que así fuese, sucedió: un proyecto de ley sobre agricultura ecológica. La gente empezó a prestarla mayor atención. Y este tipo de afición, como la denominan sus detractores, se ha convertido en un negocio de 30 mil millones de dólares al año en los Estados Unidos, siendo el único negocio agrícola que está en aumento, pero también, y lo que es más importante, la gente empieza a hacerse preguntas”, dijo el senador de Vermont, Patrick Leahy.

Círculo tóxico ofrece el panorama de los Estados Unidos, la India, Argentina, México y Buthán, con gran cantidad de entrevistas a activistas de estos países, personas afectadas por la fumigaciones, y expertos que han declarado la guerra contra los pesticidas, entre ellos el ex Presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, Patrick Leahy, Noam Chomsky y Vandana Shiva. El documental supone una importante mirada a la forma en que los peligrosos pesticidas se han impuesto en los países en desarrollo y cómo la gente está luchando contra ellos.

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¿Una guerra contra los medios de información alternativos?

 

Por Jason Hirthler, 25 de noviembre de 2016

dissidentvoice.org

censuraLas noticias falsas no son noticias. Se trata de una estrategia que ya fue utilizada quizás en la antigua Atenas. Platón consideraba a los sofistas, rivales de Sócrates, como unos charlatanes, es decir una primera versión del engaño y del disimulo mediático. Este problema también hizo acto de presencia en la América colonial. Escuche si no lo que dijo Thomas Jefferson al respecto:

Los mecanismos más eficaces para mantener la paz en una nación son los medios públicos de comunicación… Un Gobierno despótico mantiene siempre a un ejército permanente de periodistas que, sin considerar la verdad o lo que podría ser la verdad, inventan y escriben aquello que pueda servir a su Régimen. Esto es suficiente para la gente que no sabe distinguir lo falso de las noticias ciertas de un periódico”.

Uno podría añadir también que la información pública es un motor muy eficaz para provocar indignación en una nación, como ya demostró la Comisión Creel de Woodrow Wilson. Pero se han añadido nuevos artefactos en esta sórdida historia de propaganda, creados por nuestra prensa liberal que se autocongratula. Los medios de comunicación dominantes han publicado últimamente un aluvión de información sobre las noticias falsas: Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, se ha comprometido a acabar con las noticias falsas; el Presidente Obama alertó en Alemania sobre los peligros del periodismo ajeno a los hechos y demonizan a personas e instituciones. Se trata, por supuesto de una de las mayores hipocresías del impulsor de una Segunda Guerra Fría.

Sin embargo, esta estrategia supone una amenaza, ya que podría servir fácilmente como pretexto para silenciar a los medios alternativos y combatirlos más activamente en Internet. Este podría ser el resultado de este ciclo electoral: unas serie de medidas estatales para imponer un control del pensamiento en la red. Podría servir muy bien de ejemplo de lo que Naomi Klein denomina “doctrina del shock”: la élites en los momentos de crisis aturden a la población para provocar una serie de cambios ideológicos impulsados bajo el paraguas del populismo. Oportunismo en el momento más adecuado. Como después de un tsunami los magnates de los bienes inmuebles se apropian de las valiosas propiedades de los pescadores frente al mar. Después de un ataque terrorista, se usa la Seguridad como pretexto para avanzar hacia un Estado de emergencia o para aumentar el aparato de vigilancia. Y después del período de aturdimiento electoral, se utiliza el pretexto de las noticias falsas en Internet para censurar la prensa digital diciendo que se trata de una forma de proteger la Democracia.

Dios los cría y ellos se juntan

El asunto de las noticias falsas circula por los medios de comunicación corporativos, y es una señal, independientemente de algún mea culpa en algunos editoriales sobre las erróneas interpretaciones del público estadounidense, de que no han aprendido absolutamente nada, ni nunca han tenido la mínima intención de hacerlo. Ahora The New York Times pide la censura de las “noticias falsas” y su columnista Nicholas Kristof cree que el principal problema con los medios de comunicación es que no mantienen contacto con la clase obrera. Es cierto, pero Kristof dice esto en medio de un anuncio que denuncia las noticias falsas en los medios alternativos, sin que aborde las mentiras desenfrenadas en los medios corporativos. Pero, claro, estas noticias falsas deben pasarse por alto porque sirven para ocultar los delitos de los poderosos intereses de estos medios de comunicación. Como escribió recientemente el periodista Glen Greenwald: “La religión suprema de la prensa estadounidense es la reverencia al poder”.

Al mismo tiempo que esta crítica de los medios de comunicación corporativos sobre las “noticias falsas”, también existe un miedo a la propaganda rusa, que se confunde con noticias falsas, bajo la rúbrica de un Internet peligroso y oscuro. Pero un ejemplo de una tergiversación más descarada es la que ofrece la portada del Washington Post, que da crédito a la teoría de la conspiración por parte de Vladimir Putin como una estrategia de propaganda nefasta que ha logrado “sembrar la desconfianza en la Democracia estadounidense y en sus líderes”. A continuación hace referencia a un par de oscuros Informes de este complot del Kremlin que amenaza a la gente. Uno de los Informes pertenece a un grupo llamado PropOrNot, donde se dice que se trata de investigadores “independientes”, que parecen considerar que cualquier reportaje no hostil a la política exterior de Moscú es propaganda rusa. No ofrece ningún hecho para invalidar el contenido de estos sitios: como no se trata de propaganda proimperialista, a favor de la guerra y pro-Washington, entonces se trata de mentiras. En ese Informe se ofrece un listado de varios sitios web de la izquierda, que no serían otra cosa que agentes soviéticos, tales como truthdig.org, truth-out.org, greanvillepost.com, counterpunch.org, globalresearch.ca y muchos otros. Por supuesto, el artículo del Washington Post da una visión muy favorable del periodismo, del que dice que es de interés público.

PropOrNot define la propaganda como:

Una forma sistemática de persuasión que intenta influir en las emociones, las actitudes, las opiniones y las acciones de determinado grupo de gente con fines políticos, ideológicos y religiosos, a través de la transmisión controlada de mensajes falsos, selectivamente omitidos y unilaterales (que pueden ser o no actuales) a través de los canales de los medios de masas o directamente”.

Esta definición absurdamente inclusiva acusa a cada corriente del país y cualquier medio alternativo de izquierdas o derechas que posea unos valores de antemano. En otras palabras, la opinión misma se convierte en vil propaganda. Entonces, ¿quién debe informar u opinar sobre las noticias? ¿Se puede confiar en alguien para presentar hechos objetivos sin que se produzca un sesgo en determinada dirección? ¿Y quién decidirá? ¿No se trata en realidad de un ataque directo a la libertad de prensa, a la libertad de expresión?

Otro gesto de gran hipocresía es el del Parlamento Europeo que codificó la propaganda occidental en una resolución que denuncia la desinformación y la propaganda hostil y señala que la propaganda rusa socava la noción misma de información objetiva y la ética del periodismo. Alguien debiera decir a la UE que quien socava la ética del periodismo son aquellos que difunden propaganda en masa a través de grupos occidentales, tales como Robert Creel, Walter Lippmann y Edward Bernays. La UE también debiera recordar que debe su existencia a la propaganda masiva a favor de la UE, que disipó los temores públicos de que las naciones perdieran su soberanía bajo el paraguas de la UE, que es precisamente lo que sucedió. Del mismo modo, la propaganda rusa sería cualquier información que se niegue a adoptar un punta de vista anti-ruso, o critique las política imperial de Washington.

Pero hay mucha gente que no cae en la trampa de esas artimañas. ¿Recuerda el ejército permanente de periodistas de Jefferson? Ron Paul se tomó la molestia de hacer una lista. Sin duda, cualquier lista seria de medios que publican noticias falsas tendría que comenzar con los siguientes medios de comunicación, entre otros muchos:

The New York Times

The Washington Post

Fox News

CNN

MSNBC

Pero cuando hablamos de noticias falsas no estamos hablando de medios panfletarios de supermercado que afirman que Michelle Obama ha sido secuestrada por extraterrestres, o sobre el plan de Obama de convertir Estados Unidos en un gran califato islámico. Es mucho más sutil que todo eso. El periodista Jay Tabar escribe:

Aunque los medios de comunicación convencionales informan, no resulta comprensible esa información, dejando fuera lo que es esencial para un conocimiento que permitiría a los lectores formar su propio juicio, en lugar de consumir las distorsiones corporativas y la propaganda estatal”.

Otro efecto adverso de este pernicioso concepto no es sólo que puede fomentar la censura de los sitios alternativos de noticias, sino que puede implicar, aunque sea por extensión, que sólo los medios corporativos son los que ofrecen noticias reales. Resulta difícil mantener este argumento después de décadas de dirigismo corporativo y la absoluta falta de escrúpulos para demonizar a los enemigos. La idea es empujar a las Empresas de los medios digitales y redes sociales, tales como Twiter, Google y Facebook, hacia una autocensura. Cualquiera que haya trabajado alguna vez en una Corporación sabe que no existe el discurso libre dentro del Santuario corporativo, al menos sin repercusiones graves por desafiar las líneas del partido. Lo cual nos lleva a otro asunto que todavía colea después de los años pasados: la era McCarthy.

Difamando a los medios estatales

En la era del Gobierno de las Corporaciones, la idea de que los medios de propiedad estatal son más peligrosos o partidistas que los medios de propiedad Corporativa no debiera ser motivo de la mínima atención. Pero esta miserable afirmación sigue circulando, y la última vez en boca del portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, ante las preguntas de un periodista de RT sobre sus acusaciones contra Rusia. En primer lugar, se negó a dar pruebas para respaldar sus afirmaciones de que los rusos atacan los hospitales sirios. Luego, como periodista estadounidense, se alzó para defender su derecho a plantear dicha cuestión, pero Kirby saca de repente a colación los medios nacionales para desacreditar a RT.

¿Cuál es exactamente, señor Kirby, la diferencia entre los medios de propiedad estatal y los de propiedad corporativa? ¿Por qué se desprecia a los primeros y a los segundos se los trata como si fueran un faro de pureza periodística? A pesar de mi repugnancia por la ineficacia de los Gobiernos contra la corrupción, hay que admitir que los medios corporativos son los falsificadores más eficientes y persuasivos de la realidad. Décadas de hostilidad y falsedades han dado a las Corporaciones una ventaja comparativa en el negocio de la manipulación. La propaganda estatal sigue siendo algo más torpe en este sentido.

Resulta aún más absurda cuando se piensa en la miríada de órganos de propaganda del Estado estadounidense, que dicen ser ONG, entre ellas la Fundación Nacional para la Democracia y sus excrecencias capilares, como el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Nacional de la Democracia (NDI). Pero estas organizaciones, nominalmente no partidistas, están infestadas por ideólogos del Congreso y están financiadas por el Departamento de Estado. La verdad es que cualquier medio corporativo, o del Estado, o medio alternativo, desde el Washington Post a RT, desde Black Agenda Report a Counterpounch, debieran escudriñarse para comprobar la veracidad de sus contenidos. El intento de Kirby de lanzar sospechas sobre los medios estatales puede ser un hecho aislado, pero usó esta estrategia para desviar la atención antes su falta de pruebas.

Sesgo en las confirmaciones y adicción a las falsedades

Como consecuencia de los ritos funerarios y las lágrimas derramadas después de las elecciones, se ha producido un raquítico aumento en el número de suscripciones al Establishment de las publicaciones liberales. The Atlantic, The New York Times, The Nation y Mother Jones, han recibido, de una a otra costa, numerosas voces clamando una respuesta. El pensamiento de estas gentes de las Corporaciones que se dirigen hacia espacios ideológicos seguros, resulta hasta divertido, hasta que usted piensa en lo que realmente está sucediendo. Estos medios canalizan a sus aterrorizados acólitos hacia los pliegues de la Democracia, habiendo de por medio cuatro años de una demente desregulación republicana para apuntalar el cadáver momificado del Partido Demócrata. Los votantes nunca aprenderán mientras se aferren al megáfono de los medios corporativos. A menos que la burguesía (empresarios liberales) no se liberen de su dosis de MSM IV, las campañas como las de Jill Stein no alcanzarán el umbral de 5%, el cambio radical seguirá en el limbo, sólo un ruido de fondo detrás del estruendo de las reformas simbólicas proclamadas por los demócratas del futuro.

Un círculo vicioso

Afortunadamente, sólo el 32% de la gente de este país tiene una fuerte confianza en los medios de comunicación. Algo parecido parece que está sucediendo con las gentes de otros países [en España, según un estudio realizado por el Instituto Reuter para el Estudio del Periodismo, y publicado en junio de este año, el nivel de confianza de los españoles en los medios de comunicación sólo alcanzaría el 34%]. Sin embargo, si los monolitos corporativos lograsen arrinconar a los medios alternativos, entonces los Demócratas lograrían hacerse de nuevo con el poder. Hay un grieta que se ha abierto en el complejo de los medios de comunicación, donde una corriente, que si bien es dominante, está desacreditada, sumida en su propia ignorancia y en su autocontemplación, y que dice querer hacer otro tipo de periodismo, una promesa que nadie se cree. La línea de falla puede abrirse por la izquierda o por la derecha. Pero se dispone de poco tiempo. Las fuerzas que están detrás de los medios corporativos ya están utilizando el pretexto de las noticias falsas para poner palos en las ruedas de los medios disidentes. ¿Qué nuevas medidas se adoptarán para frenar aún más la libertad de expresión e imponer formas de control del pensamiento? Los llamados medios liberales quien construir un muro, no entre México y los Estados Unidos, sino entre los votantes y la verdad, y lo que es más importante, la libertad de búsqueda de la verdad.

Se supone que el Cuarto Estado debe rendir cuentas. Como lo expuso Joseph Pulitzer: “consolar al afligido y afligir al acomodado”. Lo irónico es que los medios de comunicación dominantes han abdicado de su propósito original, y ahora ofrecen consuelo al acomodado y ocultan la condición abyecta de los afligidos. La disidencia es el hilo de Ariadna de la Democracia. Si perdemos este hilo, nos encontraremos perdidos en un laberinto de desinformación, que la corriente dominante presente arramblar, pero sin herramientas para ofrecer alternativas de un pensamiento más libre.

Jason Hirtler es escritor, un veterano que lleva trabajando 15 años en la Industria de la Comunicación. Ha escrito en diferentes medios de comunicación. Vive y trabaja en la ciudad de Nueva York. Puede ponerse en contacto con él en: jasonhirthler (a) gmail.com


Noticias relacionadas:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/25/actualidad/1480100158_950698.html

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Los agricultores estadounidenses empiezan a rechazar los cultivos transgénicos

Por Lucie Robequain, 22 de noviembre de 2016

Les Echos

transgenicos2

* El rendimiento de los cultivos en los Estados Unidos no es mayor que los de Europa

* La caída de los precios en los cereales hace que las semillas transgénicas sean menos atractivas.

Está revuelto el mundo de los cultivos transgénicos. Debido a la bajada en el precio de los cereales, algunos agricultores estadounidenses se están preguntado si todavía tiene algún interés el cultivo de plantas modificadas genéticamente, que cuestan hasta el doble que una semilla convencional. El debate en torno a los transgénicos en los Estados Unidos está muy alejado de las preocupaciones existentes en Europa sobre la salud y la biodiversidad. Se trata de algo completamente diferente: el retorno de la inversión.

Son tiempos para no realizar gastos innecesarios: en los últimos años, en el mundo se consume menos maíz, menos soja y menos trigo del que se produce. Como resultado, el precio del maíz se ha reducido a la mitad desde su precio máximo en 2012, cayendo bruscamente de los 8 dólares a 4 dólares el bushel (25,40 kg).

Es el caso también de la soja, cuyo precio ha caído un 46% en tres años. Hay pocas razones para pensar que los precios se dispararán en los próximos cinco años, advierte el Ministerio de Agricultura. Los ingresos de los agricultores se han visto reducidos: han disminuido un 42% en tres años (2013-2016), según el Ministerio.

El coste de las semillas transgénicas ha ido en dirección contraria: sigue aumentado cada año. Por ejemplo, los agricultores gastan cuatro veces más en las semillas de maíz que hace 20 años cuando Monsanto empezó a comercializar los primeros cultivos transgénicos. Sin embargo, los ingresos de los agricultores por la venta del maíz no han aumentado. “No se produce un retorno de la inversión”, dijo Joe Logan, un agricultor de Ohio recientemente citado por el Wall Street Journal, quien planea abandonar los cultivos transgénicos el próximo año para volver a las semillas convencionales.

Este debate en torno a los transgénicos todavía se ha exacerbado más debido a que no han cumplido las promesas, por lo menos en los países desarrollados. Los dos mayores productores, Monsanto y DuPont, afirmaron que se iban a obtener unos mayores rendimientos y ahorros sustanciales por el menor uso de pesticidas. Pero los datos globales publicados por las Naciones Unidas y varios centros de investigación muestran que Estados Unidos apenas supera en rendimientos a Europa, donde los cultivos transgénicos están en su mayoría prohibidos.

Por lo tanto, The New York Times se tomó la molestia de comparar los rendimientos de los cultivos estadounidenses y europeos. Y encontró que los Estados Unidos no tiene unos mejores rendimientos agrícolas que Europa: “No tenemos pruebas de que los cultivos transgénicos introducidos en los Estados Unidos hayan aumentado los rendimientos agrícolas, más allá de lo que se ha observado con los cultivos convencionales”, dijo la Academia Nacional de Ciencias en un reciente Informe. El rendimiento de los cultivos de maíz, por ejemplo, han aumentado sólo un 20% en los últimos 20 años, según el Ministerio de Agricultura, a pesar de que el precio de las semillas de maíz transgénico aumentó un 400% en el mismo período.

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Aumento en el uso de herbicidas

Por otro lado, aquella afirmación de que se iban a usar menos plaguicidas con los cultivos transgénicos también resulta cuestionable. Y por una buena razón: las hierbas adventicias han evolucionado para resistir a Roundup, el famoso herbicida de Monsanto, y los agricultores se han visto obligados a recurrir a herbicidas más antiguos y efectivos, como Dicamba. Los datos publicados por un reciente estudio del Servicio Geológico de los Estados Unidos muestran que los agricultores estadounidenses han aumentado el uso de herbicidas en un 21% en 20 años, mientras que los agricultores franceses lo han reducido en un 35% durante el mismo período.

Los estadounidenses han conseguido reducir el uso de insecticidas en dos décadas ( un 33% menos), pero sólo la mitad que los agricultores franceses (-65%). Se trata de una diferencia significativa. De no haber pruebas de la nocividad de los transgénicos para la salud pública, el hecho de que algunos plaguicidas sean cancerígenos no parece tema de debate.

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Una reciente evaluación encuentra restos de plaguicidas en el 85% de las muestras de alimentos

Por Carey Gillam, 23 de noviembre de 2016

Huffington Post

plaguicidas

Los estadounidenses se reúnen esta semana para compartir la comida de Acción de Gracias, cuando los datos de un reciente estudio realizado por el Gobierno ofrece una evaluación poco recomendable de los alimentos que consumen los estadounidenses: se han encontrado residuos de insecticidas, fungicidas y sustancias químicas peligrosas en aproximadamente el 85% de los alimentos evaluados.

Los datos publicados la semana pasada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) muestran unos niveles variables de residuos de plaguicidas en todos los alimentos, desde setas a patatas y desde las uvas a las judías verdes. La evaluación de una muestra de fresas encontró residuos de 20 plaguicidas distintos, de acuerdo con el Informe “Pesticide Data Program” (PDP), publicado por el Departamento Agricultural Marketing Service de la USDA. Se trata del 25ª Informe anual que recopila datos de residuos para la Agencia y la evaluación que la USDA hizo en el año 2015.

Cabe destacar que la Agencia ha dicho que solamente el 15% de las 10.187 muestras evaluadas estaban libres de cantidades detectables de residuos. Se trata de una importante diferencia con respecto al año 2014, ya que en el anterior Informe la USDA encontró que más del 41% de las muestras estaban limpias o no mostraban cantidades detectables de residuos de plaguicidas. En años anteriores también se observó que entre el 40% y el 50% de las muestras estaban libres de residuos detectables, según datos de la USDA. Sin embargo, la USDA dijo que no es estadísticamente válido comparar unos años con otros, ya que las muestras de alimentos cambian de un año para otro. Sin embargo, los datos muestran que el año 2015 fue similar a los años anteriores en cuanto al tipo de muestras seleccionadas de frutas y verduras frescas y procesadas, y que constituyen la mayor parte de los alimentos evaluados.

No obstante, parece que a la USDA esto no le preocupa, ni que deba ser motivo de preocupación para la gente: “los niveles de residuos encontrados en los productos agrícolas analizados no suponen un riesgo para la salud de los consumidores y son seguros…”.

Pero algunos científicos dicen que hay pocos datos o ninguno para dar por válida esta afirmación. Las Agencias de Regulación no disponen de suficientes investigaciones exhaustivas sobre el impacto en la salud humana del consumo regular y repetido de múltiples tipos de plaguicidas a largo plazo y las garantías del Gobierno son decididamente falsas.

No sabemos cuáles pueden ser las consecuencias dentro de 20 años del consumo de una manzana diaria que contiene múltiples residuos”, dijo Chensheng Lu, profesor asociado de Biología Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Harvard. “Ellos quieren decirle que esto no supone un riesgo, pero la investigación científica en este sentido es muy inadecuada. Ese es el gran problema”.

La USDA también dijo en su último Informe que 441 de las muestras tenían unos niveles preocupantes, suponiendo “una violación de los límites de tolerancia”, porque los residuos encontrados excedían los límites, según lo que ha establecido como seguro la Agencia de Protección Ambiental (EPA) o se encontraron alimentos que no se esperaba tuviesen residuos de plaguicidas en absoluto, y para los que no existe un límite de tolerancia legal. Esas muestras contenían residuos de 496 plaguicidas diferentes, según la USDA.

Las espinacas, fresas, uvas, judías verdes, tomates, pepinos y sandías, han sido los alimentos con unos niveles de residuos de plaguicidas por encima de los límites legales. Incluso se han encontrado restos de productos prohibidos desde hace mucho tiempo en los Estados Unidos, tales como el DDT o sus metabolitos, encontrados en espinacas y patatas. El DDT fue prohibido en 1972 debido a las preocupaciones ambientales de salud asociadas a este insecticida.

Hay ausencia de datos por parte de la USDA sobre los residuos del herbicida glifosato, a pesar de que el glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo, y se rocía en una amplia variedad de cultivos, incluyendo el maíz, la soja, el trigo y la avena. Es el ingrediente activo del herbicida Roundup, fabricado por Monsanto Co., que ha sido clasificado como posiblemente carcinógeno para los seres humanos por un grupo internacional de científicos que trabaja para una Agencia de la Organización Mundial de la Salud. Pero Monsanto ha dicho que la presencia de residuos de glifosato en los alimentos es algo inocuo. Esta Empresa solicitó a la EPA que elevase los niveles de tolerancia para el glifosato en varios alimentos, en el año 2013, y la EPA obedeció.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) también analiza los alimentos para detectar la presencia de pesticidas. Nuevos documentos obtenidos de la FDA muestran la presencia de niveles ilegales de dos tipos de insecticidas: la propargita, utilizada para matar ácaros, y flonicamida, generalmente destinada para matar áfidos y la mosca blanca. Estos insecticidas se encontraron en la miel. Documentos del Gobierno también muestran que el N,N-Dietil-meta-toluamida (DEET), un repelente de insectos de uso corriente, ha sido detectado en la miel, y el herbicida acetoclor en las setas.

Científicos de la FDA también señalaron la presencia de altos niveles del neonicotinoide tiametoxam en el arroz. Syngenta ha solicitado a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que permita la presencia de unos niveles mayores de tiametoxam en los cultivos, porque la Empresa pretende ampliar su uso. Esta solicitud a la EPA todavía está pendiente de resolución, según un portavoz de la Agencia.

El Informe más recientemente publicado sobre residuos por parte de la FDA muestra que las tasas de violación de los niveles de plaguicidas han aumentado en los últimos años. En el año 2013, la tasa de incumplimientos de los límites legales fue del 2,8%, el doble de la tasa observada en el año 2009. Las violaciones supusieron el 12,6% de los alimentos importados en el año 2013, frente al 4% del año 2009.

Tanto la USDA como la FDA han omitido en sus pruebas de residuos de plaguicidas al glifosato. Pero la Agencia sí realizó un esfuerzo adicional para determinar los niveles de glifosato en un pequeño grupo de alimentos. Un químico de la FDA comprobó la presencia de glifosato en la miel y varios productos de avena, incluyendo alimentos para bebés.

Un Informe de una organización también informó de la presencia de residuos de glifosato en los cereales Cheerios, las galletas Oreo y una amplia variedad de alimentos de amplio consumo.

Dudas sobre los impactos acumulativos de plaguicidas

La cuestión de si los consumidores deben preocuparse por los alimentos que contienen residuos de plaguicidas, es objeto de debate. Las tres Agencias Federales involucradas en los residuos de plaguicidas apuntan a lo que ellos denominas “límites máximos de residuos” (LMR) o tolerancia, como puntos de referencia para determinar la seguridad. La EPA usa los datos suministrados por la Industria Agroquímica para determinar los LMR para cada plaguicida que espera sea utilizado en cada uno de los cultivos.

Mientras que la mayoría de los alimentos analizados muestren la presencia de una cantidad de residuos de plaguicidas en los alimentos por debajo de los LMR, dice la USDA que no hay motivo de preocupación.

La notificación de la presencia de residuos por debajo de la tolerancia establecida sirve para asegurar y verificar la seguridad del suministro de alimentos del país”, dice el Informe de residuos de 2015. La Industria Agroquímica ofrece garantías aún más amplias, diciendo que no hay nada que temer por consumir residuos de productos químicos que se venden a los agricultores para su uso en la producción de alimentos, incluso si excediesen los límites legales.

Pero muchos científicos dicen que las tolerancias están diseñadas para proteger a los que utilizan los pesticidas, no a los consumidores. Las tolerancias varían ampliamente dependiendo del pesticida y del cultivo. La tolerancia para el insecticida clorpirifos en una manzana, por ejemplo, es diferente de la cantidad de clorpirifos permitida en los cítricos, en un plátano o en la leche, de acuerdo con los datos de tolerancia establecidos por el Gobierno.

En el caso de los clorpirifos, la EPA ha dicho que quiere revocar todas las tolerancias en los alimentos porque hay estudios que han establecido una relación entre este producto químico y daño cerebral en los niños. Aunque la Agencia ha considerado durante mucho tipo los límites legales de clorpirifos como seguros, ahora la Agencia dice que puede no ser así.

La “EPA no puede determinar en este momento que la exposición acumulativa de residuos de clorpirifos, incluyendo todas las exposiciones previstas en la dieta y el resto de exposiciones no ocupacionales de las que existe información confiable, sean seguras”, dijo la EPA el año pasado. Dow AgroSciences, que desarrolló los clorpirifos en la década de 1960, está protestando por esta actitud de la EPA, argumentando que los clorpirifos suponen una herramienta fundamental para los agricultores. En el último Informe de residuos de la USDA, se encontraron clorpirifos en los melocotones, manzanas, espinacas, fresas, nectarinas y otros alimentos, aunque no en niveles que supongan una violación de los límites de tolerancia.

La EPA defiende los criterios que ha establecido diciendo que ha estado cumpliendo con la Ley de Protección de Calidad de los Alimentos, que requiere que la EPA tenga en cuenta los efectos acumulativos de los residuos de sustancias “que contienen un mecanismo común de toxicidad”. Para un plaguicida, se examinan los estudios presentados por las empresas de plaguicidas para así identificar los posibles efectos perjudiciales que el producto químico pudiera tener sobre los seres humanos, la cantidad de sustancia química que probablemente permanecerá en los alimentos y otras posibles exposiciones al mismo producto químico.

Pero lo críticos dicen que no se puede confiar en estas medidas y que las evaluaciones debieran considerar escenarios más reales que tengan en cuenta los impactos acumulativos de diferentes residuos de plaguicidas para determinar cuán seguro es consumir mezclas presentes en la dieta diaria. Dado que varias plaguicidas de uso común en la producción de alimentos se ha relacionado con diversas enfermedades, tales como efectos en la capacidad cognitiva, trastornos en el desarrollo y trastorno de déficit de atención/ hiperactividad en los niños, hay una necesidad urgente de un análisis más profundo de estos impactos acumulativos, de acuerdo con muchos científicos. Señalan la Declaración del Consejo Nacional de Investigación,  que dice: “la ingesta en la dieta representa la principal fuente de exposición a los plaguicidas para lactantes y niños, y la exposición en la dieta puede explicar el aumento de riesgos en la salud relacionados con los pesticidas en los niños en comparación con los adultos”.

Con la omnipresente exposición a las mezclas químicas, las garantías de seguridad basadas en los umbrales de toxicidad considerados individualmente, puede dar lugar a engaño”, dijo Lorrin Pang, endocrinólogo del Departamento de Salud de Hawai y ex asesor de la Organización Mundial de la Salud.

Tracey Woodruff, ex científico de la EPA y asesor de políticas especializado en contaminantes ambientales y salud infantil, dijo que hay una clara necesidad de realizar más investigaciones. Woodruff dirige el Programa de Salud Reproductiva y Medio Ambiente de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco.

No se trata de un asunto trivial. La idea de tener en cuenta las exposiciones acumulativas es un tema candente en la comunidad científica. Evaluar las tolerancias individuales como si fuera una exposición única no es un reflejo exacto de lo que sabemos: las personas están expuestas a múltiples productos químicos al mismo tiempo y los enfoques científicos actuales no pueden dar una explicación a este hecho”.

Los críticos dicen que las evaluaciones de seguridad de los plaguicidas es probable que sólo suavicen un poco el panorama, dada la decisión del Presidente electo Donald Trump de nombrar a Myron Ebell para supervisar el proceso de transición en la EPA. Ebell, Director del Centro de Energía y Medio Ambiente del Instituto de Empresas Competitivas, es un ferviente defensor de los plaguicidas y de su seguridad.

Los niveles de plaguicidas rara vez, o nunca, se acercan a los niveles inseguros. Incluso cuando los activistas gritan que los residuos exceden los límites federales, no significa que los productos sean inseguros”, afirma en el sitio web SAFEChemicalPolicy.org, grupo donde trabaja Ebell. “De hecho, los residuos pueden estar cientos de veces por encima de los límites reglamentados y seguir siendo seguros”.

Los mensajes en uno y otro sentido aturden a los consumidores, de modo que no saben qué creer sobre la seguridad de los residuos de plaguicidas presentes en los alimentos, dijo Therese Bonanni, dietista en la clínica del Centro Médico de la Universidad de Jersey Shore.

Aunque el efecto acumulativo de ingerir estas toxinas durante toda la vida aún no se conoce, los datos a corto plazo sugieren que hay razones para mostrarse cautelosos. El mensaje que les llega a los consumidores resulta muy confuso”.

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Los medios de comunicación y las elecciones de Estados Unidos

Por Media Lens, 18 de noviembre de 2016

dissidentvoice.org

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Introducción

Cuando tales personajes como Saddam Hussein, Muamar el Gadafi, Bashar al-Assad, y ahora Donald Trump, se han calificado como los “Nuevos Hitler”, la verdad es que nos dice muy poco, excepto que se convirtieron en enemigos del Establishment. Significa que se ha dado al botón de “encendido” en la máquina de propaganda para su demonización, sin dejar ningún margen para la duda. Esto conduce inevitablemente a comparaciones con Hitler y los nazis.

La razón fundamental ha sido muy bien comprendida por la comunidad de relaciones públicas. Phil Lesley, autor de un manual sobre relaciones públicas y comunicaciones, explicó la estrategia de gran éxito que se emplea para obstaculizar, por ejemplo, las actuaciones en los temas ambientales:

La gente, en general, no se ve movida a actuar cuando ante una situación no alarmante hay argumentos a favor y en contra y por tanto se genera una duda… Alentar la duda pública es una forma de hacer frente a los grupos de oposición…” (Lesly, “Cómo hacer frente a los grupos de oposición”, Public Relations Review 18, 1992, p.331).

Al contrario, cuando lo que se busca es una actuación, entonces la cuestión se presenta unilateralmente, sin dudas, blanco sobre negro.

Esto no quiere decir que Saddam Hussein no fuese un tirano, ni quiere decir que Trump no sea una grave amenaza para la civilización. Lo que significa es que los enemigos del Establishment los describen como “Nuevos Hitler” por razones que tienen poco o nada que vez con las amenazas que puedan suponer.

En el caso de Trump, la gente no fue apaciguada sobre las invasiones, bombardeos y asesinatos, aunque sus oponentes liberales bromearan muy a menudo, con una total falta de sentido irónico, sobre su agresión o asesinato.

Declaraciones en Las Vegas Review-Journal

La idea de que el periodismo debiera ofrecer un espectro neutral de los diferentes puntos de vista es algo que ha sido olvidado durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Hillary Clinton era la favorita de los 500 más importantes periódicos y revistas de los Estados Unidos; Trump solamente de los 20 medios de comunicación más minoritarios, siendo el más significativo el denominado Las Vegas Review-Journal, que alcanza unos 100.000 lectores.

Del mismo modo que con Jeremy Corbyn, desde el momento en el que Trump se convirtió en una serio aspirante, fue rápidamente ahogado en vitriolo por prácticamente toda la prensa corporativa de los Estados Unidos, o en aquel caso, del Reino Unido. La campaña de difamaciones se resumen fundamentalmente en lo dicho por Ian Fleming: que Trump estaba en connivencia con otra gran Bestia Negra del Establishment, Putin, convirtiéndose en una pareja perfecta de propaganda del mal puro y duro.

Irónicamente, Trump puede resultar ser el clavo final en el ataúd de los intentos humanos de hacerse verdaderamente civilizados. Como ha dicho un destacado científico del clima, Michael Mann, la postura de Trump sobre el cambio climático puede significar el fin del juego para todos nosotros.

Pero los medios corporativos no se opusieron a Trump por sus opiniones sobre el cambio climático, un tema que pasó de puntillas durante los debates presidencial, como ha observado Noam Chomsky, y el problema no fue de interés para los periodistas. Por otra parte, como ha dicho Edwan Herman, la falta de entusiasmo declarado hacia los conflictos en el exterior, especialmente con Rusia, puede ayudar a explicar la enorme hostilidad de los medios contra Trump.

Inevitablemente, nuestra atención se dirigió inmediatamente hacia la impresionante parcialidad de los medios, y por ello se nos ha acusado de apologistas de las declaraciones de extrema derecha de Trump, que promueve el racismo, la misoginia y niega el cambio climático. Cuando preguntamos a la comentarista de The Guardian Hadley Freeman por qué esa diferencia de trato entre Trump y Clinton, al mencionar el escándalo de los correos electrónicos y no sus crímenes de guerra, ella lo interpretó como un apoyo a las tesis trumpistas:

Tiene razón: un misógino racista, partidario de la guerra, que ha sido acusado múltiples veces de agresión sexual, era la mejor opción de las dos. Gracias por aclararme esta cuestión”.

La columnista de The Telegraph Helena Horton, desestimó discutir sobre las guerras devastadoras apoyadas por la Sra. Clinton, diciendo que eran falacias:

Su actitud parace quitar importancia al hecho de que hay un racista misógino de extrema derecha en la Casa Blanca”.

Y añadió:

Sólo unos idiotas pueden haber aupado a un fascistas al poder, sólo porque Hillary Clinton no fuese todo lo perfecta que se esperaba…¡Qué asquerosos son todos ellos!”.

El famoso cómico Robert Webb, que presenta el Peep Show, nos ha descrito como “capullos”.

Una vez más, hay mucha ironía en unos destacados antifascistas que insisten en que un pequeño sitio web debería callarse y dejar que los Grandes Medios moldearan a su candidato a la Casa Blanca.

Para ser justos con nuestros críticos, es cierto que realizar una crítica a Clinton es algo arriesgado, aunque sea en grado microscópico en nuestro caso, y parece dar munición a la causa de Trump. Pero en realidad Trump sólo forma parte del problema. Chomsky comenta la postura del Partido Republicano sobre el cambio climático:

Y no se trata sólo de Trump: el 100% de los candidatos republicanos tienen esencialmente la misma posición. Están diciendo lo mismo. Es todo una broma, una broma pesada”.

Y Chomsky habla de la inminente ruptura de la estabilidad del clima:

Es difícil encontrar palabras para señalar el hecho de que los seres humanos se enfrentan a uno de los mayores dilemas de su historia: si la vida humana organizada sobrevivirá en la forma en que la conocemos actualmente, y al que está respondiendo con una carrera hacia el desastre…

No es menos fácil encontrar palabras para señalar el hecho asombroso de que en toda la cobertura de la campaña electoral nada de esto recibe la más leve atención pasajera. Al menos me produce confusión y no logro encontrar las palabras apropiadas”.

Queda reflejado claramente: el problema no comienza y termina con Trump. Las raíces del fiasco Clinton-Trump se encuentra en las décadas de rechazo de los medios liberales a desafiar la creciente indiferencia hacia esta cuestión, cuando supuestamente se encuentran en el extremo racional del espectro político. Prácticamente toda la comunidad periodística liberal vio grandes esperanzas en Bill Clinton, Tony Blair, Barack Obama y Hillary Clinton, mientras que comentaristas políticos honestos como Chomsky, Edward Herman, John Pilger, Howard Zinn, Harold Pinter, Chris Hedges, Jonathan Cook, y muchos otros, se han comportado como quijotes que sólo se han mencionado de pasada, quizás con algún momento más destacados, pero por lo general ignorados.

Como observa Slavoj Zizek:

La verdadera catástrofe es el status quo”.

Cuando el periodismo liberal se cierra ante argumentos razonados , otras puertas se abren para dar paso a personajes como Trump.

La excusa dada por los medios corporativos para no hablar de “nuestros” crímenes es que los políticos elegidos lo han sido por la gente, y sería tarea del periodismo apoyar, no subvertir, la Democracia. Pero desgraciadamente la Democracia queda profundamente subvertida al no ofrecer la información con honestidad los medios de comunicación. La distorsión mostrada por los medios de comunicación es tan honda que a pesar de bombardear siete países, Barack Obama se sigue presentando y es percibido como un personaje casi santo.

Por eso era importante desafiar esa idea de que Hillary Clinton es algo bueno para la Democracia, la Justicia y el Clima antes de que alcanzarse el poder. Después de todo, como Secretaria de Estado, estuvo ocupando uno de los cargos más importantes dentro del régimen estadounidense.

Los medios de comunicación están o deberían estar obligados a comparar honestamente las palabras y los hechos de los principales candidatos, sin que ello supusiera un riesgo de apoyar a Trump. En otras palabras, a pesar de lo atroz que es Donald Trump, hubo una estrategia para evitar destacar ciertos aspectos de la gestión de Clinton, como la ruina en que se ha convertido a Libia, un crimen de guerra que se conoce en Washington como la “guerra de Hillary”, o de alimentar la terrible guerra de Siria, o de apoyar el golpe de Estado en Honduras, y así sucesivamente.

Cómo dijo Frank Morgan, prácticamente todos el sistema de medios presentó a Clinton como “una líder sin par con los rasgos de una santa, una superabogada, una benefactora para mujeres y niños, una guerrera a favor de la justicia social”.

Y Morgan añade:

Con los mismos argumentos repetidos una y otra vez, dos o tres veces al día, eliminando todo tipo de matices y de opiniones contrarias, el acto de abrir el periódico parecía que consistía en sintonizar con una emisora de propaganda de la época de la Guerra Fría”.

Es difícil imaginar que estas palabras apareciesen en un periódico de tirada nacional antes de la votación, y de hecho resulta irónico, ya que fue en The Guardian. Felizmente para el diario británico, que es el principal periódico liberal de izquierdas, The New York Times también incluyó enlaces a este artículo, en lugar de buscar otros ejemplos.

De hecho, el artículo de Morgan en el que realizaba una parodia de los medios de comunicación forma parte de una tendencia que indica que los medios han levantado parcialmente el veto y se observa una mayor honestidad en la información, no ofreciendo la realidad en blanco y negro, en un momento ya no tan crucial.

Don ejemplos nos ayudan a entender este intrigante fenómeno.

Nick Bryant y los Liberales de la Lear Jet

El 8 de noviembre, el corresponsal en Nueva York de la BBC, Nick Bryant, publicó un último comentario sobre las elecciones antes de que comenzara la votación. El 9 de noviembre, a raíz de los resultados, publicó un segundo artículo.

En el primer artículo, antes de las votaciones, escribía a ciegas:

Las tierras baldías del período posindustrial del cinturón marginal, con el esqueleto de sus restos y sus viejos molinos con la carcasa de acero, apenas ha cambiado en la nueva topografía de Estados como Pennsylvania y Ohio. Pero verlo de nuevo era mirar los semilleros del Trumpismo, escombros esparcidos, pero semilleros al final y al cabo”.

Después de la votaciones el tono de Bryant ha cambiado:

Mucha gente con la que hablé durante la campaña, especialmente en las viejas ciudades del Cinturón Oxidado, quería un hombre de negocios en la Casa Blanca en lugar de un político de carrera. Su odio hacia Washington era palpable.

Un odio también hacia ella. Un odio visceral. Recuerdo vívidamente que hablando con una mujer de mediana edad en Tennessee, que rezumaba el encanto del Sur, cuyo compartimiento fue totalmente educado, pero que cuando surgió el tema de Hillary Clinton, su comportamiento cambio radicalmente”.

Un odio visceral hacia Clinton, y que venga además de una mujer es todo un ejemplo. Un hecho a destacar.

Y Bryant continúa:

Pocas personas personifican el Establishment político como Hillary Clinton. Durante esta campaña, con millones de votantes indignados, se convirtió en el rostro de la política rota de los Estados Unidos”.

Antes de la votación, Bryant comentaba:

La regla de oro en estas elecciones, especialmente en los entornos no urbanos, en los lugares más empobrecidos, es que sus habitantes apoyen al multimillonario”.

Después de la votación:

Hillary Clinton siempre ha tenido un problema de confianza, el escándalo de los correos electrónicos se extendió rápidamente. También tenía un problema de autenticidad. Era vista como una sacerdotisa de la élite de la costa Este que mira hacia abajo, con desprecio sobre la gente trabajadora.

Las inmensas riquezas que los Clinton han acumulado desde que dejaron la Casa Blanca no han ayudado. Se han visto como unos liberales con limusina, pero también como unos liberales de la Lear Jet”.

Esto es muy duro, muy distinto de cualquier otra cosa que hayamos visto en periodista de la BBC durante las elecciones.

Antes de la votación, como escribían casi todos los periodistas de los medios corporativos, Bryant también condenaba a Trump:

He tratado de aprender más sobre el trastorno narcisista de la personalidad.

Muchos comentaristas de ambos lados creen que tengo un conocimiento básico de esta condición es importante para dar sentido al comportamiento de Donald Trump”.

También se centró en la idea de que la personalidad de Clinton es siempre intrigante. ¿Por qué lucha, por ejemplo, para transmitir la calidez y espontaneidad en público que muchos de nosotros hemos presenciado en privado?

Sin embargo, en el artículo posterior a la votación le dispensaba estas otras cortesías:

Hillary Clinton no es una activista natural. Sus discursos suelen ser planos y algo robóticos. Sus palabras parecen mordeduras sonoras, prefabricadas, y para algunos, insinceras”.

Y consideren como antes de las elecciones numerosos periodistas compararon a Trump con Hitler, Estados Unidos con la Alemania de la década de 1930, y así sucesivamente. A pesar de estas terribles afirmaciones, pocas discusiones presenciamos sobre cuánto poder tendría realmente Trump de triunfar. Algunos análisis llegaron después del votación, el 15 de noviembre, en un artículo de Anthony Zurcher, titulado ¿Puede Trump conseguir lo que quiere?.

Zurcher observa de inmediato que el apoyo popular, de hecho, no es suficiente: Trump requerirá del apoyo de “los poderes de Washington que pueblan el Congreso y que son necesarios para poder llevar con éxito su agenda”.

¿Y qué hay del infame muro que quiere construir Trump entre los Estados Unidos y México? Constaría unos 20 mil millones de dólares, por lo que el Gobierno mexicano no estaría dispuesto a pagar, y en algunas partes sería solamente una valla. Pero en realidad: “las posibilidades de que una monumental Gran Muralla de Trump se convierta en realidad… son escasas”.

¿Y qué hay del chocante plan de Trump de deportar a 11 millones de trabajadores indocumentados en los Estados Unidos?

Desde entonces ha dado marcha atrás en sus escandalosas declaraciones… Ante la renuncia del Congreso y los obstáculos financieros… será difícil que los números cuadren”.

¿Y el desmantelamiento de Obamacare?

Es probable que los Republicanos carezcan de la voluntad política de levantar los impedimentos.. pero al final la reforma parece mucho más atractiva que su revocación”.

Y así habría más ejemplos. Precisos o no, se está observando la existencia de fuertes impedimentos que probablemente eviten la tiranía de Trump. Este tipo de discusión racional surgió ante la necesidad del Establishment de bloquear a Trump, presentándolo como un Saddam o un Gadafi, una amenaza hitleriana. El hecho de que la postura de Trump sobre el clima suponga de hecho una grave amenaza para la humanidad puede llegar a ser una desafortunada coincidencia.

Conclusión

Indiscutiblemente Hillary Clinton era la candidata del Establishment, respaldada por prácticamente toda la presa corporativa de los Estados Unidos y del Reino Unido

Los medios convencionales no sólo apoyaron a Clinton, sino que declararon una guerra de propaganda contra Trump. Como hemos podido ver en esta breve muestra, ni siquiera los periodistas de la BBC pensaron en lo ridículo que era hablar de un “trastorno narcisista de la personalidad” hablando de Trump, un calificativo impensable de un reportero de la BBC para describir a un Obama, un Cameron, o la misma Clinton.

Fue tal el apoyo del Establishment a Clinton, que tal empeño significó la autoimposición de una censura y un filtrado de la información. Como nos dijo el ex director de The Guardian, Alan Rusbridger en una entrevista:

Todo funciona por una especie de ósmosis. Si preguntas a alguien que trabaja en un periódico, con razón dirán: “Rupert Murdorch, o quien sea, nunca me dice qué tengo que escribir”, lo cual no tiene sentido: saben perfectamente lo que tienen que escribir y no. Se entiende”.

En el momento en el que ya se realizó la votación, se levantaron las presiones que filtraban la críticas hacia Clinton y se observó una cobertura informativa menos histérica hacia Trump. El resultado es el de que parece que hay un equilibro que permitiría a los medios de comunicación extremos mejorar su inmerecida reputación de “justicia” e “imparcialidad. “.

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Media Lens es un organismo de control de los medios de comunicación del Reino Unido, encabezado por David Edwards y David Cromvell. El segundo libro de Media Lens, Neolengua en el siglo XXI, por David Edwards y David Cromwell, fue publicado en 2009 por Pluto Press. Visite Media Lens’s website.


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Una vaca argentina, o de cualquier otro lugar del mundo

Artículo enviado por un maestro, que nos indica no se cite su nombre

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Hace unos días, hacía la introducción a un nuevo tema en una clase de 2º curso de Educación Primaria mediante un cuento que aparece en el libro de texto, un cuento que habla de una niña y una vaca. Se titula “Estela, la vaca argentina”.

En el cuento se narra la historia de una niña, Diana, muy amiga de la vaca Estela, a la que cuida, con la que se divierte y cuenta historias que a la vaca embelesan. En definitiva, una hermosa amistad.

Pero un día, la vaca bebe agua de un río cercano, el río Atuel, que por lo que compruebo es el nombre de un río argentino que discurre principalmente por la provincia de Mendoza, y enferma, de tal modo que se puso a mugir y dar coces, vomitó y finalmente quedó postrada en un estado lamentable.

El cuento había enganchado a los niños: no se oía ni una mosca en clase. Pero yo también estaba estupefacto y no me podía creer lo que allí se estaba diciendo, o mejor dicho, lo que allí se estaba tratando, un asunto candente en la Argentina, y en otras partes del mundo, la contaminación de las aguas de los ríos y los daños que esto produce en la salud humana y otros seres vivos.

Suponía que la vaca se había puesto enferma al ingerir agua contaminada por los residuos de plaguicidas (como el conocido glifosato) u otras sustancias que se vierten a los ríos o llegan por las aguas de escorrentía…

Durante su postración, la niña cuida de la vaca, no se aparta de ella, la habla y consuela, y finalmente se recupera, sin aparentes secuelas para su salud.

Pero suponía mal, no podía ser que una conocida editorial tuviese la valentía de tratar este asunto y convertirse en una voz crítica y que concienciase a los niños frente a este problema, un problema que sufren miles de niños argentinos al verse obligados a consumir aguas contaminadas y sometidos a fumigaciones de productos tóxicos muy cerca de las escuelas donde acuden o lo barrios donde viven, como han denunciado en repetidas ocasiones destacados científicos, organizaciones, o en los Encuentros Nacionales de Médicos de Pueblos Fumigados de la Argentina.

No, todo era más convencional, y el final de cuento nos lo descubre: los turistas, unos excursionistas, habían tirado unos plásticos al río y la vaca los había ingerido, por eso se había puesto enferma.

Era gente venida de fuera, los extraños, los que con sus costumbres y actitudes habían provocado el desconsuelo de una niña y el malestar de una vaca. Nada de cosas que ocurran allí mismo, de responsables locales y actitudes cuya única mira es el negocio sin importarles los daños que eso puede producir en la salud humana y el medio ambiente.

Los que vienen de fuera, no sé si indocumentados o no, si vienen en barco o en patera… ¿no les suena?

Por lo menos, al final me quedó algo de consuelo: que en definitiva el cuento denunciase ese turismo depredador que acaba también por constituirse en un grave problema ambiental, como se ha puesto de relieve este verano, y otros muchos, en aquellos lugares que se han visto invadidos por una auténtica marabunta de turistas venidos de fuera con sus aviones y vehículos, siendo ejemplo de una situación insostenible, por mucho que sea la alegría de restaurantes, hoteles y tiendas de moda.

La niña, Estela, no echa a los turistas, sino que toma una actitud mucho más amigable con ellos: les entrega una nota informativa en la que les pide por favor que no tiren desperdicios al río Atuel. Desde luego que es una niña encantadora, pero me hubiese gustado que, como niña argentina, hubiese denunciado la situación que sufren muchos niños de su mismo país, y de otros muchos lugares del mundo.

Pero no pudo ser…

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Alarmantes niveles de glifosato en los alimentos de mayor consumo en los Estados Unidos

Por Barbara H. Peterson, 16 de noviembre de 2016

farmwars.info

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Aunque no quiera ingerir glifosato, el herbicida más utilizado en todo el mundo fabricado por Monsanto, y conocido como Roundup, no va a poder evitarlo. Lo va a ingerir de todos modos.

Aquellos alimentos que se promocionan como sanos y nutritivos, incluso los considerados ecológicos y sin ingredientes transgénicos, contienen un ingrediente extra añadido por el gigante de la Industria Química y de la Agricultura Industrial, Monsanto, en su desayuno, en la comida, en su cena y cualquier otro alimento que tome entre comidas. Sí, es una cortesía de las Agencias de Regulación el que este herbicida esté omnipresente en nuestros alimentos, provocando una contaminación a gran escala y sin precedentes.

Historia del glifosato

Son 3 las patentes del glifosato: fue patentado por primera vez en 1964 por Stauffer Chemical como un quelante de metales comercial que se utilizaba para limpiar o descalcificar las calderas y tuberías (2). El glifosato se une y elimina minerales como el calcio, magnesio, el manganeso, el cobre y el zinc, que son vitales para nuestra salud.

Las segunda patente fue presentada en 1974 por Monsanto para uso como herbicida (3). Monsanto afirma que el glifosato, que mata a las plantas al interrumpir la vía shikimato, no tiene ningún efecto sobre los seres humanos porque los mamíferos no disponen de la vía shikimato. Sin embargo, un reciente estudio revisado por pares (4) afirma:

El glifosato inhibe la enzima citocromo P450 (CYP), algo que se ignora de su toxicidad para los mamíferos. Las enzimas CYP juegan un papel crucial en las funciones biológicas, una de las cuales es la de desintoxicar los xenobióticos (sustancias químicas extrañas). Por lo tanto, el glifosato aumenta los efectos dañinos de otros residuos químicos presentes en los alimentos y toxinas ambientales. El impacto negativo en nuestro organismo es persistente y se manifiesta lentamente con el tiempo, ya que la inflamación daña los sistemas celulares de todo el cuerpo”.

En el año 2003, Monsanto solicitó una nueva patente sobre el glifosato como antimicrobiano para el control de parásitos o como antibiótico (5). Esta patente se concedió en 2010. Se propone que el glifosato se utilice como un tratamiento contra las infecciones microbianas y el control parasitario de diversas enfermedades, como la malaria. Un estudio revisado en 2013 decía que el glifosato mata la flora intestinal beneficiosa de los pollos ya en cantidades tan bajas como 0,75 ppm (partes por millón) (6).

Justo lo que necesitamos para el desayuno

El informe publicado por Food Democracy Now y el Proyecto Detox ofrece un alarmante panorama de los alimentos contaminados, de los que probablemente nos alimentemos y se los demos a nuestros hijos.

Glifosato: inseguro en cualquier plato

Un destacado laboratorio de evaluación alimentaria registrado por la FDA ha encontrado niveles extremadamente altos de glifosato procedente de los herbicidas en los productos alimentarios de mayor consumo en los Estados Unidos.

El glifosato, ingrediente activo de Roundup de Monsanto, es el herbicida más utilizado en todo el mundo en la producción agrícola y alimentaria, como resultado de la adopción generalizada de los cultivos transgénicos, con más de 71 millones de hectáreas cultivadas en los Estados Unidas, y más de 440 millones de hectáreas en todo el mundo.

En este mapa se muestra el aumento en la utilización de glifosato en los Estados Unidos, entre 1992 y 2014.

En este mapa se muestra el aumento en la utilización de glifosato en los Estados Unidos, entre 1992 y 2014.

Los nuevos estudios científicos revelan daño probable para la salud humana, algo que podría ya producirse a niveles tan reducidos como 0,1 partes por mil millones. Los alimentos más consumidos fueron analizados para comprobar la presencia o no de glifosato, encontrándose entre 289,47 partes por mil millones hasta niveles tan altos como 1.125, 3 partes por mil millones.

Las pruebas y los análisis fueron realizados por Anresco Laboratories, de San Francisco, un laboratorio registrado por la FDA, que lleva realizando análisis alimentarios desde 1943. El laboratorio encontró que los productos más consumidos, por ejemplo, Cheerios, tenía un contenido en glifosato de 1.125, 3 partes por mil millones. Otros niveles también altos de glifosato se encontraron en las marcas Oreo, Doritos y Ritz Crackers, entre los 29 alimentos analizados.

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Actualmente, las Agencias de Regulación de Estados Unidos permiten la presencia de unos niveles muy altos de residuos de glifosato en los alimentos. El límite de la ingesta diaria admisible (IDA) está establecida en 1,75 mg/kg de peso corporal al día en los Estados Unidos, mientras que en la Unión Europea es de 0,3 mg/kg de peso corporal. Las tolerancias se han establecido mediante estudios patrocinados por las Empresas y la influencia ejercida por la Industria en el proceso de reglamentación.

La nueva investigación muestra que el herbicida Roundup causa daños en el hígado y los riñones de las ratas, como se refleja en los cambios en las funciones de 4.000 genes con una ingesta de sólo 0,05 partes por mil millones, lo que indicaría la producción de un daño.

Estudios adicionales han encontrado que niveles tan bajos como 10 partes por mil millones pueden tener efectos tóxicos en el hígado de los peces y causar daño significativo a los hígados y riñones de las ratas a 700 partes por mil millones, que es el nivel permisible de glifosato en el agua potable de los Estados Unidos.

Las evidencias científicas independientes y revisadas por expertos muestran que los daños en la salud humana podrían comenzar a niveles tan bajos de glifosato como 0,1 partes por mil millones.

Estos innovadores descubrimientos, que unos cereales de una marca emblemática en los Estados Unidos, contengan niveles tan altos como 1.125,3 partes por mil millones, debería suponer una llamada de atención para todas las personas respecto a los niveles inaceptables de residuos de plaguicidas en los alimentos. [En este sentido, puede consultarse el informe publicado recientemente por Ecologistas en Acción sobre la presencia de plaguicidas disruptores endocrinos en los alimentos de España: “Directo a tus hormonas: guía de alimentos disruptores”]. Estos hallazgos son especialmente preocupantes, ya que los últimos estudios científicos independientes, durante los cuales un equipo internacional de científicos ha reevaluado los mismos datos previamente utilizados por las Agencias de Regulación, solicitan una Ingesta Diaria Admisible (IDA) más baja, debiéndose fijar en 0,025 mg/kg de peso corporal por día, es decir, “doce veces inferior a la IDA establecida actualmente en Europa y 70 veces menor al nivel actualmente permitida por la EPA en los Estados Unidos”.

Es importante que las personas y los padres comprendan que la contaminación por glifosato no se puede eliminar por lavado y no se descompone al cocinar. Los residuos de glifosato pueden permanecer estables en los alimentos durante un año o más, incluso si los alimentos se congelan o procesan.

Las pruebas y análisis de realizaron a petición de FOOD DEMOCRACY NOW, en coordinación con THE DETOX PROJECT, que ha reunido evidencias científicas adicionales en todo el mundo e incluyendo un compendio de investigación independiente sobre el glifosato, en el que se recogen los análisis de Anresco Laboratories.

Basándose en esta nueva información, FOOD DEMOCRACY NOW está solicitando una investigación federal sobre los probables efectos nocivos del glifosato en la salud humana y el medio ambiente, y también solicita una investigación sobre las relaciones entre las Agencias de Regulación y la Industria, a raíz de la exposición a la que están sujetas las personas y considerando los niveles de glifosato que los científicos señalan como perjudiciales para la salud humana.

PUEDE DESCARGAR EL INFORME COMPLETO AQUÍ (PDF, en inglés)

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Acuerdo comercial CETA: jugando con las políticas del poder

Por Julian Rose, 12 de noviembre de 2016

activistpost.com

ceta

Así que después de lo que parecía un destacado acto de resistencia, la Región Valona optó por ceder. En ese acto de resistencia se encontraban los agravios sufridos por millones de europeos, no solamente de los agricultores valones sino también de los defensores de los derechos humanos. Todos estuvimos esperando, con el corazón en vilo, deseando que esta pequeña región francófona de Bélgica se mantuviera firme y desafiara el insensible poder hegemónico de las Corporaciones.

Pero parece que no pudo ser: la pelota rebotó en el muro y siguió cuesta abajo. Esta particular línea de resistencia carecía de la suficiente robustez como para hacer que el CETA cayese de rodillas. Si bien se ha conseguido avanzar en algunos compromisos, y al suponer un obstáculo es posible que resulte en algo significativo en los próximos meses.

Justo antes del plantón de Valonia, todos los Estados de la UE nos ofrecieron una muestra de capitulación, de modo que el status quo quedaba sin modificar, una desgana colectiva que no pretendía ofrecer ningún tipo de resistencia ante este acuerdo comercial tan bochornoso.

Es importante reconocer la enorme brecha que se ha abierto entre la voz de las gentes y la instituciones políticas que dicen representarlas. Cerca de 3,5 millones de personas han firmado una petición exigiendo el cese de las negociaciones secretas que constituyen la base de este acuerdo comercial entre Canadá y la UE. Casi la misma cantidad de los que se expresaron en contra de ese otro acuerdo más conocido, el TTIP. Sin embargo, este número sin precedentes de voces fue completamente ignorado por los Jefes de Estado de la UE.

Esto ofrece una vívida imagen de hasta qué punto “la solidaridad entre ladrones” opera en las endogámicas instituciones de la Unión Europea. Y por supuesto, lo mismo podemos decir del otro lado del Atlántico.

Lo que estamos presenciando es el colapso casi completo de este marco político Democrático, un marco en el que las voces de los ciudadanos fueron antaño reconocidas como la piedra angular de los Estados autónomos. Y desde el punto de vista de sus gentes, también representa una desafección que crece rápidamente a medida que también lo hace la Ideología Neoliberal de libre mercado, que durante tanto tiempo se ha destacado como la pieza central de la “Economía progresista” de Occidente.

Entonces, ¿qué va a pasar a partir de ahora con el acuerdo CETA?

Sin embargo, su paso para convertirse en una entidad legal no parece tan firme y seguro : ya hay toda una plétora de zonas libres de este tipo de tratados comerciales en diferentes zonas de toda Europa, del mismo modo que están surgiendo zonas libres de transgénicos, lo cual no es algo sorprendente, porque de transgénicos se inundaría Europa de firmarse los acuerdos TTIP o CETA.

El secreto es el sello distintivo que rodea las negociaciones, pero también es sello distintivo la resistencia que han demostrado los europeos frente a los transgénicos. No van a decirnos lo que han estado negociando, porque saben que es algo inaceptable para la mayoría de las gentes de Europa.

En este contexto de creciente hostilidad a estos acuerdos comerciales, el Tratado CETA está siendo examinado ahora por el Parlamento Europeo, y después requerirá la aprobación de los Parlamentos de cada uno de los Estados miembros, incluidas unas diez autoridades parlamentarias regionales. Esto es algo significativo, porque las concesiones que ha conseguido arrancar Valonia han sentado un precedente para otras autoridades para exigir también concesiones similares, lo cual podría convertir pronto al acuerdo en inviable.

Valonia, a pesar de ceder, ya ha declarado que no aceptará el acuerdo en su forma actual, señalando el Tribunal Corporativo como un importante obstáculo en el camino.

Aún más relevante es la promesa de Bélgica de llevar a ese Tribunal Corporativo recogido en los tratados TTIP y CETA ante el Tribunal de Justicia Europeo, a fin de establecer si sería legal dentro de la Constitución Europea. Esto parece ser algo muy interesante.

No es el momento de renunciar a las presiones ciudadanas para acabar con este tratado infame. Es necesario mantener las voces en alto, apoyando algo muy distinto: un Comercio que respete los derechos humanos y las preocupaciones ambientales, eso para empezar. Pero también de las preocupaciones sociales y una distribución equitativa de la riqueza. Esto pone en evidencia ese absurdo de comerciar productos y alimentos similares procedentes de varios miles de kilómetros, cuando se puede acceder a ellos dentro del mismo país, con un recurrido de unos pocos kilómetros. Y se debe poner fin a esa insistencia en la competitividad global, que no es otra cosa que hacer que otros fracasen para que prosperen los intereses propios.

No hay motivos para desanimarse, pero necesitamos ir unidos en el camino de las reformas radicales, que pronto serán imparables.

Este artículo se publicó por primera vez en www.connorpost.com

Julian Rose es un pionero de la agricultura ecológica en Gran Bretaña. Es escritor, activista y Presidente de la coalición internacional para proteger el campo polaco. Es autor de varios destacados libros: “Cambiando el rumbo de la vida” y “En defensa de la vida”.

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La modificación genética de una planta está lejos de ser algo inofensivo

Por Eric Meunier

synbiowatch.org

Gen Technik 14

Varias técnicas de modificación genética (las nuevas técnicas de mejoramiento genético, NBT por sus siglas en inglés) son motivo de discusión en varias partes del mundo para decidir si deben ser considerados los productos obtenidos como transgénicos y someterlos a las normas de regulación o no. Después de una audiencia parlamentaria en Francia el pasado mes de abril de 2016 [1], Inf’OGM trata de descubrir algunos de los riesgos potenciales relacionados con el uso de cualquier técnica de modificación genética realizada en los cultivos de células vegetales.

Las técnicas de modificación genética, tanto las viejas como las nuevas, no están completamente dominadas: si bien permiten dar a un organismo vivo un nuevo rasgo (como la tolerancia a los herbicidas), también se producen modificaciones inesperadas, efectos fuera de objetivo, causados por las mismas técnicas de modificación genética, ya que no afectarían solamente a un área determinada del genoma, y efectos no deseados ( como mutaciones y mutaciones epigenéticas, también denominadas epimutaciones) debido a otras técnicas implementadas durante las diferentes etapas del proceso.

El 6 de abril de 2016, al repetir los comentarios de Yves Bertheau realizados a finales de 2015 ( ex miembro del Consejo Superior de Biotecnología de Francia [HCB]) después de haber dimitido, Jean-Christophe Pagès, Jefe del Comité Científico de HCB para la evaluación de CRISPR/Cas9, dijo que “no hay que olvidar las dificultades de su utilización […] especialmente en relación con el uso in vivo en animales para proporcionar una matriz y por lo general hay que enfrentarse a cuestiones relacionados con el proceso de inserción en la célula. El cultivo in vitro es mucho más sencillo motivo por el cual se usa mayoritariamente en investigación,  y los organismos se regeneran mediante el cultivo in vitro. Y esto, efectivamente, concierne a algunas plantas…”. Se trata de una sorprendente observación, sobre todo después de una cuidadosa lectura del documento del comité científico del HCB con fecha del 4 de febrero de 2016, ahora reducido a un informe provisional después haber sido presentado por el Comité Científico, tras lo cual el Gobierno francés no plantea tales dificultades de los cultivos in vivo, ni facilita los in vitro.

Inf’OGM va a proporcionar una serie de dos artículos para ofrecer una visión general de los efectos no deseados e incontrolados que se producen a lo largo de los procesos de modificación genética. En este primer artículo nos centramos en el proceso de inserción, citado por Jean-Christophe Pagès, con el objetivo de introducir en una célula el material necesario para producir la pretendida modificación genética. También nos centraremos en los pasos preliminares que generan un exceso de estrés y, por tanto, puede inducir mutaciones y mutaciones epigenéticas (véase el recuadro que aparece a continuación).

En próximos artículos nos ocuparemos de unos cambios inesperados denominados “off-targets” (fuera de objetivo) debido a las técnicas NBT. Se citarán varios artículos científicos para que el lector pueda profundizar en los detalles.

Mutación, mutación epigenética (epimutación)= ¿qué es?

Una mutación se define generalmente como un cambio en la información genética de un organismo, ya sea en su ADN o ARN. Las mutaciones son hereditarias. Se puede producir un silenciamiento, es decir, sin consecuencias observables en el metabolismo del organismo. También puede cambiar la expresión de uno o varios genes, modificando el metabolismo. Las mutaciones epigenéticas pertenecen a la clase de mutaciones que afectan a la expresión de una secuencia genética, pero que no se debe a un cambio en la secuencia de nucleótidos. Puede ser debido a un cambio en la composición química de los nucleótidos del ADN o de la cromatina.

Preparación de las células para su transformación

Antes de introducir un material genético en la célula ( o sea el proceso de inserción al que se refería Jean-Christophe Pagès), hay que dar un primer paso: la preparación de la célula. Los trabajadores del laboratorio tendrán que romper las células de la pared celular, incluso quizás haya que eliminarla por completo. Las células vegetales sin paredes celulares, llamadas protoplastos, ya pueden ser manipuladas por los ingenieros genéticos para introducir en esas células herramientas tales como proteínas (como Cas9), ARN y o ADN codificantes. Pero, como explica Yves Bertheau, este proceso de producción de los protoplastos induce mutaciones y epimutaciones, un fenómeno ampliamente observado según la literatura científica [2].

El cultivo celular induce mutaciones

El segundo paso es el del cultivo celular. Pero el cultivo de células también produce mutaciones y mutaciones epigenéticas. La literatura científica muestra que, sorprendentemente, los mecanismos mediante los cuales aparecen esas mutaciones y mutaciones epigenéticas son aún poco conocidos a pesar de las décadas de utilización [3]. Este fenómeno, conocido como variación somaclonal, fue utilizado previamente por las empresas de semillas para crear la diversidad genética necesaria para reproducir las plantas, de acuerdo con el lenguaje que habitualmente utilizan las compañías de semillas. La Asociación Francesa de Semillas y Plantas (GNIS, una organización de financiación privada que ofrece servicios públicos) señala que “la variación somaclonal es la modificación observada en algunas células después de un largo ciclo de cultivo in vitro sin regeneración. Por lo tanto, no serían idénticos a la planta madre. Esta variación puede deberse a una modificación del genoma del núcleo o en el genoma de los plástidos del citoplasma” [4].

En otras palabras, las plantas obtenidas a partir de esas células cultivadas in vitro tienen unas características diferentes. GNIS ofrece un interesante último detalle: “Las modificaciones obtenidas y la presencia de nuevos rasgos son muy inestables y no siempre se encuentran en la planta regenerada o en su progenie”. ¿Por qué? La aparición de otras modificaciones (mutaciones epigenéticas) puede hacer que esas modificaciones desaparezcan… [5] Como nos dice Yves Bertheau: “en tales condiciones parece bastante difícil prever el impacto del cultivo celular en la utilización de una nueva técnica de modificación genética”.

El proceso de inserción también se denomina vectorización

Una vez que las células son preparadas y cultivadas, ya es posible insertar el material biológico para producir la modificación genética. Dependiendo de las técnicas, este material puede estar constituido por proteínas y/o secuencias genéticas tales como ARN o ADN codificantes (oligonucleótidos, plásmidos, virus,…), que son las moléculas más frecuentemente utilizadas en las plantas. Insertar este material en la célula necesita la realización de grandes orificios en las membranas (citoplasmática y nuclear) de la célula. Pero como nos explica Yves Bertheau, tales orificios inducen mutaciones y epimutaciones [6]. Resulta por tanto, muy difícil trazar un cuadro general de la evaluación de riesgos. Hay que elegir entre varias técnicas de inserción, entre diferentes tipos de material, entre las secuencias genéticas a introducir y las especies objetivo. Sólo un análisis de caso por caso de dichos transgénicos permitiría evaluar todos los riesgos potenciales relacionados con los efectos no deseados.

El Informe provisional de comité científico del HCB no dice nada acerca de estas mutaciones

En un artículo científico publicado en el año 2011, los científicos estimaron que el 35% de todos los efectos no deseados observados al realizar modificación genética mediante transgénesis en el arroz Senia se debieron al proceso mismo de modificación [7]. Por lo tanto, no se trata de un fenómeno nada despreciable.

Sorprendentemente, y pese a la audiencia en la Oficina Parlamentaria de Evaluación de Asuntos Científicos (OPECST), el Comité Científico del HCB no se ocupó de esos riesgos en su informe provisional y su relación con las nuevas técnicas de modificación genética [8]. Si el proceso de inserción se describe en el apéndice para cada una de las técnicas es sólo para delinear las herramientas utilizadas en cada una de las técnicas y para describir cómo se introduce el material en las células. No se habla de las posibles mutaciones y epimutaciones derivadas de los diferentes pasos de modificación. Dado que el Comité Científico del HCB se encarga de la evaluación de riesgos para el Gobierno francés, era de esperar que este Comité debatiera y diera explicaciones para no dejar de lado estas cuestiones documentadas. Sobre todo considerando que el proceso de modificación, para referirnos al único punto en el que se hace referencia en el informe provisional, no parece estar totalmente controlado en ninguna de las técnicas utilizadas. El Comité científico afirma incluso que con la técnica denominada de mutagénesis dirigida mediante oligonucleótidos (ODM), “muchas moléculas o mezclas moleculares se están probando actualmente para mejorar el proceso de inserción, que funciona bastante bien in vitro, pero no así sobre los organismos completos (Liang et al., 2012)” [9]…

Referencias:

[1] Inf’OGM, “CRISPR/Cas9: ¿Ineficaz en salud pero bueno para su uso en agricultura?”, 2 de mayo de 2016.

[2] “Estrés inducido en las células somáticas de las plantas para adquirir algunas características de las células madre acompañadas de la reorganización selectiva de la cromatina”, Florentin, A. et al. (2013), Developmental Dynamics, 242 (10), 1121-1133;

La especificidad de la etapa evolutiva y el papel del metabolismo mitocondrial en la respuesta del genero Arabidopsis genera un estrés osmótico leve pero prolongado”, Skrycz, A, et Al., (2010). Plant Physiology, 152 (1), 226-244;

Protoplastos del mesófilo de plantas de arabipdosis: un sistema celular versátil para el análisis transitorio de la expresión génica”, Yoo, S.-D. Et al., (2007). Nat. Protocolos, 2 (7), 1565-1572.

[3] “El cultivo celular induce una frecuente y gradual reprogramación epigenética generando variantes alélicas llamadas “epialelos en el tabaco”, Krizova, K. Et al., (2009. Plant Physiology, 149 (3), 1493-1504;

« Extended metAFLP approach in studies of tissue culture induced variation (TCIV) in triticale », Machczyńska, J. et al., (2014). Molecular Breeding, 34(3), 845-854 ;

« Tissue culture-induced novel epialleles of a Myb transcription factor encoded by pericarp color1 in maize », Rhee, Y. et al., (2010). Genetics, 186(3), 843-855 ;

« Transformation-induced mutations in transgenic plants : analysis and biosafety implications », Wilson, A.K. et al., (2006). Biotechnol Genet Eng Rev, 23(1), 209-238 ;

« A whole-genome analysis of a transgenic rice seed-based edible vaccine against cedar pollen allergy », Kawakatsu, T. et al., (2013).. DNA Research 20, 623-631 ;

« Recent progress in the understanding of tissue culture-induced genome level changes in plants and potential applications », Neelakandan et al.,, 2012,. Plant Cell Reports, 31(4), 597-620;

[4] http://www.gnis-pedagogie.org/biotechnologie-amelioration-introduction-caractere.html

[5] « Meiotic transmission of epigenetic changes in the cell-division factor requirement of plant cells », Meins, F. et al., (2003). Development, 130(25), 6201-6208.

[6] « Cell biology : delivering tough cargo into cells », Marx, V. (2016). Nat Meth, 13(1), 37-40.

[7] « Only half the transcriptomic differences between resistant genetically modified and conventional rice are associated with the transgene », Montero, M. et al., (2011). Plant Biotechnology Journal, 9(6), 693-702.

[8] Inf’OGM, « FRANCE – Cacophonie au HCB sur les nouvelles techniques de transformation du vivant », 9 février 2016

[9] HCB’s scientific committee report, page 50, http://www.hautconseildesbiotechnologies.fr/fr/system/files/file_fields/2016/03/30/cs_1.pdf

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