La alianza Monsanto-Bayer es sólo una de las siete grandes fusiones que amenazan la pérdida de control de las semillas y la seguridad alimentaria

Por el Grupo ETC,15 de septiembre de 2016

synbiowatch.org

Los Tribunales de Defensa de la Competencia todavía podrían bloquear esta fusión. Organizaciones de campesinos continuarán su lucha para asumir el control de sus semillas y por sus derechos.

Los Tribunales de Defensa de la Competencia todavía podrían bloquear esta fusión. Organizaciones de campesinos continuarán su lucha para asumir el control de sus semillas y por sus derechos.

La confirmación el pasado miércoles de que Monsanto y Bayer han acordado una fusión por un valor de 66 mil millones de dólares ( unos 59 mil millones de euros) sería solamente el último de los anuncios de fusiones y adquisiciones, ya que por lo menos hay otras tres fusiones que van a cambiar completamente las reglas del juego. Estas fusiones y adquisiciones no afectarían únicamente a las semillas y pesticidas, sino que se trataría de un control global de todos los insumos agrícolas y de la seguridad alimentaria mundial. Los Tribunales de Defensa de la Competencia podrían bloquear estas fusiones, sobre todo en los mercados emergentes del hemisferio sur, ya que las nuevas Megaempresas ampliarían considerablemente su poder y desplazarían a las empresas nacionales. Cuatro de los 10 principales países compradores de productos agroquímicos del mundo se encuentran en el Sur y representan el 28% del comercio mundial (1). Si alguno de estos países levantan las barreras, los accionistas se rebelarán independientemente de las decisiones de Washington y Bruselas.

Estas fusiones no afectan solamente a las semillas y los pesticidas, sino que también pretenden controlar los macrodatos de la agricultura mundial”, dijo Pat Mooney del Grupo ETC, una organización internacional con sede en Canadá, que supervisa la agroindustria y las tecnologías agrícolas. “Estas Empresas pretenden dominar los macrodatos sobre semillas, el suelo y el clima y avanzar hacia una nueva información genómica, con lo cual habrán establecido un control sobre los insumos agrícolas mundiales: semillas, pesticidas, fertilizantes y maquinaria agrícola”.

Neth Daño, Director de ETC para Asia, continúa diciendo: “Los agricultores y las Agencias de Regulación deberían tener cuidado con la próxima fusión o adquisición: John Deere y su oferta para adquirir la empresa de macrodatos propiedad de Monsanto Precision Planting LLD. Después de la fusión entre Bayer y Monsanto, no está claro si Precision Planting será adquirida por Deere & Co, o si Bayer dispondrá en exclusiva de los macrodatos agrícolas”. Daño, que reside en Filipinas, señala que “Deere estableció la conexión con su maquinaria agrícola mediante GPS en el año 2001 y desde entonces ha invertido mucho en sensores que pueden rastrear y evaluar las semillas, los pesticidas y los fertilizantes a utilizar, metro a metro. La compañía ya dispone de los datos recogidos durante 15 años, así como el acceso a gran cantidad de datos meteorológicos, de producción y de mercado. Literalmente, Deere y otras empresas de maquinaria agrícola ( las tres primeras ya representan la mitad del mercado mundial) administran el lugar donde otras empresas almacenan sus datos. Esto quiere decir que Deere también es propietaria de la información”.

Silvia Ribeiro, Directora de la Oficina de ETC para Latinoamérica, coincide en que las últimas noticias que confirman el acuerdo de Monsanto han “generado alarma en toda América Latina y plantean muchas preocupaciones sobre el aumento de los precios de los insumos agrícolas, la privatización de la investigación y la enorme presión que pueden ejercer estas Grandes Empresas para forzar leyes y normativa en nuestros países que les permitan dominar los mercados, pisotear los derechos de los agricultores y convertir en ilegal el intercambio de semillas”.

A pesar de que las fusiones sean impugnadas a nivel nacional en todo el mundo, Neth Daño en Filipinas y Silvia Ribeiro en México, creen que se va a producir una batalla en diferentes foros internacionales en las próximas semanas y meses. Daño estará en Indonesia del 27 al 30 de septiembre, cuando los Gobiernos, organizaciones de agricultores y de la sociedad civil se reúnan para discutir los derechos de los agricultores como parte de un tratado jurídicamente vinculante destinado a garantizar que los agricultores tengan acceso y puedan utilizar las semillas. “Es una reunión internacional sobre semillas, donde no se podrá evitar el hablar sobre estas fusiones. El tema más candente de la agenda es una propuesta sobre los macrodatos de que disponen las empresas sobre las semillas”.

17 al 21 de octubre: Pat Mooney y Silvia Ribeiro estarán en Roma para asistir al Comité de las Naciones Unidas sobre la Seguridad Alimentaria Mundial. “Prácticamente todos los Gobiernos del mundo estarán allí presentes durante una semana, con el tema de la seguridad alimentaria en la agenda oficial. Veremos a mucha gente enfadada que pretenderá frenar estas fusiones” insiste Ribeiro.

Del 4 al 17 de diciembre: Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en México, y donde los temas de la biodiversidad agrícola están presentes en la agenda. En la Convención se hablará del tema de las semillas ya que se quiere establecer una moratoria contra las semillas Terminator (semillas modificadas genéticamente para que no sirvan para la próxima cosecha y los agricultores se vean obligados a comprar nuevas semillas año tras año), y además se establecerá un protocolo sobre el movimiento transfronterizo de semillas transgénicas y otro protocolo que pronto entrará en vigor en relación con los daños y perjuicios por la contaminación transgénica. También se debatirán los riesgos de las nuevas biotecnologías, descritas como Ingeniería Genética Extrema (Biología Sintética) , algo que se está promoviendo por las empresas que se fusionan como una estrategia para eludir las regulaciones sobre Biotecnología. “Donde quiera que vayan estas empresas, se van a encontrar con una enconada lucha en su contra”, dice Silvia Ribeiro.

Fusiones y adquisiciones: algo público y no tan público

La fiebre de las adquisiciones comenzó en julio de 2014 cuando Monsanto ( número 1 del mundo en comercialización de semillas y número 5 en la venta de productos agroquímicos [2]) puso en marcha la primera de ellas con Syngenta ( número 1 en agroquímicos y 3º en comercialización de semillas [3]). Sin embargo todas las ofertas fueron rechazadas. No obstante, esto estableció una estrategia por parte de las Grandes Empresas y se iniciaron los movimientos…

Noviembre de 2015: ChemChina (que posee la 7ª mayor compañía mundial de productos agroquímicos, ADAMA [4]) presentó una oferta por valor de 42 mil millones de dólares para adquirir Syngenta [5]. La oferta ( que llegó hasta los 43 mil millones de dólares) fue aceptada en febrero de 2016 [6]. El acuerdo ha pasado varios obstáculos normativos en los Estados Unidos [7], pero se enfrenta a desafíos en otras numerosas jurisdicciones, incluyendo, al parecer, Canadá, Brasil y la UE. Se espera que el proceso se cierre a finales de 2016 [8]. Esta fusión permitirá a ChemChinauna diversificación más allá de los agroquímicos para entrar en la tecnología de las semillas transgénicas” [9].

Diciembre de 2015: Dupont (número 2 en semillas y 6ª en plaguicidas [10]) y Dow (5ª en semillas y 4ª en plaguicidas [11]) anunciaron su fusión por un valor de 68 mil millones de dólares. Está aún pendiente y sometida a revisión por los Tribunales Antimonopolio [12], pero las empresas afirman con optimismo que el acuerdo estará resuelto a finales de este año.

Mayo de 2016: Bayer (número 2 en agroquímicos y 7ª en semillas [13]) anunció una oferta para adquirir Monsanto [14], llegando a un acuerdo por valor de 66 mil millones de dólares el 14 de septiembre y predicen el cierre de la operación a finales de 2017 [15].

Agosto de 2016: Potash Corp. (número 1 en fertilizantes sintéticos [16]) y 4ª en cuota de mercado [17]) comenzó la negociaciones con Agrium (número 2 en abonos por cuota de mercado [18]). El acuerdo fue pactado el 12 de septiembre de 2016, y fue valorado en 30 mil millones de dólares. Aparte de convertirse en el indiscutible número 1 en fertilizantes, también amplia la base de la empresa al incluir semillas y agroquímicos. Se espera que el acuerdo se cierre al mediados de 2017 [20].

Al observar estas cuatro negociaciones, otras importantes compañías de semillas, abonos y productos químicos han reaccionado con una mezcla de consternación y anticipación. Dado que es muy poco probable que estas cuatro fusiones se puedan realizar sin desinversiones (venta de activos), ETC predice que al menos otras dos opciones de fusión están preparadas en la recámara…

BASF (número 3 en productos químicos para la agricultura y modesta en la comercialización de semillas [21]) tiene que intentar la fusión con algunas otras empresas de semillas y plaguicidas más pequeñas que vayan quedando en el camino. Su segunda opción sería ir tras la estela de otras empresas alemanas, estadounidenses, holandesas y japonesas e intentar un acuerdo.

Otras empresas de segunda fila pueden estar pensando en hacer lo mismo, bien sea recogiendo las sobras o fusionándose entre ellas. Aunque es algo alarmante para las empresas más pequeñas, la fusión en Empresas Gigantes también les deja un nicho de mercado.

Sin embargo, las siete fusiones y adquisiciones se han realizado fuera del escenario y, siendo importantes en sí mismas, es un presagio de cambios mucho más profundos que afectarán a los insumos agrícolas mundiales en los meses y años venideros…

Noviembre de 2015: Deere y Co. (número 1 en maquinaria agrícola, y escasa en la comercialización de semillas y productos químicos [22]), acordó la compra de Precision Planting LLD de Monsanto [23]. En agosto de 2016, Deere ha sido demandada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos para bloquear el acuerdo [24], debido a que la fusión permitiría que Deere “dominase el mercado de los sistemas de siembra de precisión, aumentando los precios y una innovación más lenta, a expensas de los agricultores estadounidenses que dependen de estos sistemas” [25]. Deere y Precision Planting LLD representarían el 86% de este mercado [26]. Tanto Deere como Monsanto dijeron que recurrirían la decisión [27]. Bayer parece haber cambiado todo esto.

Para mayor información:

Pat Mooney, Executive Director, ETC Group: 1-613-240-0045 o mooney@etcgroup.org

Neth Daño, Asia Director, ETC Group: +63 917 532 9369 o neth@etcgroup.org

Silvia Ribeiro, Latin America Director, ETC Group: + 52 1 5526 5333 30 o silvia@etcgroup.org

Referencias:

[1] Brazil is the world’s largest agrochemical market at US$10 billion, China is the 3rd largest agrochemical market at US$4.5 billion, Argentina is 8th at US$1.5 billion and India is 9th at US$1 billion. Source: ETC Group, “Merge-Santo: New Threat to Food Security.” Briefing Note. March 22, 2016. http://www.etcgroup.org/content/merge-santo-new-threat-food-sovereignty

[2] 2014 data. ETC Group, “Breaking Bad: Big Ag Mega-Mergers in Play.” ETC Group Communique 115. December 2015. http://www.etcgroup.org/sites/www.etcgroup.org/files/files/etc_breakbad_23dec15.pdf

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Aaron Kirchfield, Ed Hammond, Dinesh Nair, “ChemChina Is in Talks to Acquire Syngenta.” Bloomberg News, Nov 12 2015 – 5pm EST. http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-11-12/chemchina-is-said-to-be-in-talks-to-acquire-syngenta

[6] Anonymous, “ChemChina Offers Over $43 Billion for Syngenta” Bloomberg News, February 3, 2016. http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-02-03/chemchina-offers-to-purchase-syngenta-for-record-43-billion

[7] Michael Shields and Greg Roumeliotis, “U.S. Clearance for ChemChina deal sends Syngenta stock soaring.” The Globe and Mail. August 22, 2016. http://www.theglobeandmail.com/report-on-business/international-business/european-business/us-clearance-for-chemchina-deal-sends-syngenta-stock-soaring/article31484832/

[8] Syngenta, “ChemChina and Syngenta receive clearance from the Committee on Foreign Investment in the United States (CFIUS),” Press Release, August 22, 2016. http://www4.syngenta.com/media/media-releases/yr-2016/22-08-2016

[9] Lindsay Whipp and Christian Sheperd, “Takeover green light sparks anger in US.” Financial Times. September 7, 2016. (printed edition).

[10] 2014 data. Anonymous, “Top 20 Global Agrochem Firms: Growth Slowing Down,” Agropages.com. 30 October 2015; company reporting.

[11] Ibid.

[12] Jacob Bunge, “DuPont CEO Says Merger With Dow Still on Track.” The Wall Street Journal. July 26, 2016. http://www.wsj.com/articles/dupont-profit-beats-as-costs-decline-1469529581

[13] 2014 data. Anonymous, “Top 20 Global Agrochem Firms,” Agropages.com

[14] Jacob Bunge and Dana Mattioli, “Bayer Proposes to Acquire Monsanto.” The Wall Street Journal. May 19, 2016. http://www.wsj.com/articles/bayer-makes-takeover-approach-to-monsanto-1463622691

[15] Greg Roumeliotis and Ludwig Burger, “Bayer clinches Monsanto with improved $66 billion bid” Reuters. September 15, 2016. http://www.reuters.com/article/us-monsanto-m-a-bayer-deal-idUSKCN11K128

[16] Reuters, “Agrium and Potash Corp Are Merging to Make a Giant Fertilizing Company.” Fortune. September 12, 2016. http://fortune.com/2016/09/12/agrium-potash-corp-merger/

[17] 2014 Data. ETC Group, “Breaking Bad”

[18] 2014 Data. ETC Group, from publicly available information.

[19] Guy Chazan and James Fontanella-Khan, “Bayer urged by Monsanto shareholders to raise bid further.” Financial Times. September 6, 2016. http://www.ft.com/cms/s/0/9219b46c-7422-11e6-b60a-de4532d5ea35.html#axzz4KGHWYNW5

[20] Rod Nickel and Siddarth Cavale, “Fertilizer majors Potash and Agrium to merge, face tough scrutiny.” Reuters. September 12, 2016. http://www.reuters.com/article/us-agrium-m-a-potashcorp-idUSKCN11I0Z0

[21] 2014 data. Anonymous “Top 20 Global Agrochem Firms.” Agropages.com

[22] ETC Group, compiled from company reports

[23]John Deere & Company, “John Deere and The Climate Corporation Expand Options for Farmers.” Press Release. November 3, 2015. https://www.deere.ca/en_US/corporate/our_company/news_and_media/press_releases/2015/corporate/2015nov03-corporaterelease.page

[24] United States Department of Justice, “Justce Department Sues to Block Deere’s Acquisition of Precision Planting.” Press Release. August 31, 2016. https://www.justice.gov/opa/pr/justice-department-sues-block-deere-s-acquisition-precision-planting

[25] Ibid.

[26] Ibid.

[27] Ibid.

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Transgelandia: el Congreso de AAPRESID por dentro

El gran encuentro anual del agronegocio transgénico expuso durante tres días y en Rosario su relato. Este año además inventaron un verbo: “resiliar”

Por Darío Aranda, agosto de 2016

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El salón es muy amplio, unos 50 metros de largo y 100 de ancho. Cinco pantallas gigantes, generoso escenario y todas las sillas ocupadas, a tope. Luz tenue, música épica y un locutor sobrio que propone: «Los invitamos a ponernos de pie. Entonaremos el Himno Nacional argentino». El público deja los asientos y comienza con un recitado tibio, pero finaliza con fuerza y la bandera argentina en las pantallas. El locutor retoma: «Damos inicios al vigésimo cuarto congreso de Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa)». Aplausos sostenidos. Bienvenidos al congreso anual de los empresarios rurales y engranaje fundamental de los agronegocios de Argentina. Durante tres días quedará aquí en claro que ellos se consideran la vanguardia técnica y moral del campo.Y que, aunque utilicen millones de litros de agroquímicos, en público hablan de «sustentabilidad» y «cuidado del ambiente».

El origen

Aapresid se presenta como una oenegé técnica » sin fines de lucro», nacida en 19S9 y promotora de la producción sin arar la tierra (siembra directa). Son usuales las palabras emprendedor, entusiasta, eficiencia, sustentabilidad. Desde sus orígenes se diferenció de las organizaciones tradicionales del agro porque no basa su importancia en la tenencia de tierras (llegaron a definirse «somos los Sin Tierra»), sino en el «conocimiento». Se trata de empresarios exitosos que aplican tecnología. Uno de ellos, quizás el más conocido, es Gustavo Grobocopatel, integrante del mayor pool de siembra.

Durante la crisis de 2001-2002 tuvieron una aparición masiva, mediante la «soja solidaria». De la mano de la iglesia católica, el Gobierno y diversas oenegés pusieron en marcha un plan de donación de soja para los comedores barriales y escuelas, daban cursos de cómo cocinada y publicitaban las supuestas bondades alimenticias. Recibió muchos cuestionamientos de organizaciones sociales y nutricionistas, que la acusaban de ofrecer a los chicos carenciados el alimento de los chanchos y aves de Asia y Europa: la soja transgénica. Incluso publicitaban como «leche de soja» al jugo de la oleaginosa, lo que generó toda una confusión respecto a si era equivalente a la leche de vaca. Finalmente, la leche de soja fue considerada no recomendable para menores de 5 años y contraindicada para menores de 2.

Durante «el conflicto del campo» por la resolución 125 (2008), Aapresid mantuvo un perfil propio. Mientras el Gobierno y las entidades tradicionales del campo (Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales y Coninagro-Mesa de Enlace) aumentaban en la escalada de confrontación, Aapresid no entraba al ring, pero fijaba posición: «Rechazamos por inconstitucionales las medidas adoptadas por el Gobierno y celebramos la manifestación espontánea de los ciudadanos del interior del país, con el apoyo de los centros urbanos, es una clara demostración de civismo y conciencia democrática». Llamaron a apoyar a la Mesa de Enlace «para continuar con este esfuerzo conjunto hasta lograr la indeclinable vuelta atrás de la Resolución 125».

Bienvenidos

Centro de Convenciones Metropolitano, parte del Alto Rosario Shopping. Las barreras de ingreso al estacionamiento, que suben y bajan como si fuera hora pico, tienen carteles publicitarios de empresas del agro. Autos último modelo y camionetas 4×4. Una calle interna y un gran arco de ingreso blanco: «Bienvenidos al 24 Congreso Aapresid». Y un auspicio en letras azules: Ministerio de Agroindustria de la Nación.

Un patio al aire libre con una decena de maquinarias. Cosechadoras, tractores («mosquitos») fumigadores gigantes (de unos tres metros de alto), tolvas. En la jerga, «los fierros».

Acreditación y la primera bolsa con folletería y publicidad. Al final del día, serán decenas de bolsas, carpetas, diarios, trípticos.

Cada sala tiene nombre de un auspiciante. La más importante es de Bayer. Le sigue Rizobacter. Tres salas llevan el nombre de productos de la empresa DuPont y otras tres de Basf.

El hall central es amplio, unos 200 metros de cada lado. Muy iluminado, estilo hipermercado. Los stand, de distintos tamaños. Todas las empresas: Syngenta, Bayer, Don Mario, DuPont, Nidera, Basf, YPF, Agrofina (Grupo Los Grobo), Rizobacter, Bioceres, Dow, entre otras. Y gobiernos: Ministerio de Agroindustria de Nación, gobiernos de Santa Fe y Córdoba, Banco Provincia de Buenos Aires. Folletería en abundancia y saturación de promotoras por metro cuadrado. Pantalones hiperajustados, sonrisas en abundancia.

Las mujeres asistentes son clara minoría: dos mujeres por cada ocho hombres. Se las ve poco en las charlas y la desproporción es más evidente en los pasillos.

Los hombres visten informal. Mucho jean, camisas, chalecos polar, zapatillas o zapatos informales. Muy poco traje y corbata. Los pasillos por momentos están saturados . Los organizadores señalan más de 4 000 inscriptos. El acceso tiene precio: 1.000 pesos los estudiantes, 2.600 pesos para las organizaciones amigas y 3.700 los no socios. En los intervalos se ofrecen gratis manzanas, jugo de naranja, café y magdalenas.

Para ingresar a las charlas primero hay que sortear a una joven (claro, promotora) con un lector láser en la mano. Ellas controlan el código de barras de la credencial y habilitarán el paso.

«Somos resilientes»

La inauguración es en la Sala Bayer. Luz tenue, símil cine. Larga fila de sillas. Unos 30 metros de largo y 100 de ancho. Un pasillo en el medio, desde la puerta de ingreso hasta el escenario. Cámaras como en un estudio de televisión, incluso una aérea. Cinco pantallas gigantes y, de un lado, tres publicidades móviles (como en las canchas de fútbol) con productos de Bayer.

La sala está colmada. No alcanzan las sillas. Baja la luz y sube el volumen de la música. Proyectan el video institucional del 24 Congreso. Muestran el proceso de una tortuga recién nacida, intentando desarrollarse, con dificultad. Sube aun más la música. La tortuga está dada vuelta, caparazón abajo, y sigue dando lucha. Intercalan las imágenes con las palabras «constancia», «adaptabilidad», «autoconocimiento», «estrategia», «recuperación». Hasta que la tortuga se sobrepone y se desarrolla. Patas al suelo, la tortuga camina, vive. El mensaje de Aapresid: «Somos sustentables, somos resilientes»

Crear sentido

Cada congreso tiene un eslogan o palabra guía. En 2013 fue «Otra tierra». En 2014 La misión. Y en 2015 Biosapiens, la era del suelo. Este congreso utilizó como verbo la palabra «resiliar». En el diccionario existe «resiliencia», entendida como «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos».

No existe el verbo, pero Aapresid la creó para su congreso anual y le impuso un sentido: «Reaccionar, rebelarse, sobreponerse a la adversidad, esforzarse, confiar en nosotros mismos, adaptarse modificarse. Seguir adelante. Interactuar con el entorno y recuperar el equilibrio. Afrontar situaciones que nos ponen a prueba, que nos obligan a dar el máximo y generan incertidumbre respecto del futuro. Confiar porque podemos transformarnos y volver a estar en condiciones de superar las adversidades. Entonces se revela el funcionamiento del sistema y su capacidad de recuperarse. Cuidamos, evolucionamos, seguimos aprendiendo, podemos resiliar».

La palabra aparecía en todos los espacios, folleterías, talleres, charlas y era repetida por la mayoría de los expositores, funcionarios incluidos.

Argentinidad

El1 locutor invita a entonar el Himno Nacional. Las pantallas muestran paisajes de las distintas provincias. De norte a sur. Comienzan a cantar el Himno de manera tímida, como en los actos escolares, pero va tomando fuerza con las estrofas. Terminan con pasión al momento de «juremos con gloria morir». En las cinco pantallas flamea la bandera nacional. Aplauso sostenido. Nacionalismo recargado.

En el panel de apertura están el presidente de Aapresid, Pedro Vigneau; el secretario de Valor Agregado del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet (faltó el ministro Ricardo Buryaile); el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; y la intendenta de Rosario, Mónica Fein.

Vigneau, de saco y corbata, pasa al atriL Enumera logros de los últimos meses:

El trabajo de la Red de Malezas Resistentes, espacio comandado por Aapresid que estudia las plantas no deseadas. También participan INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), universidades, Senasa y empresas de transgénicos.

Certificación de «buenas prácticas agrícolas (BPA)» junto a Casafe (cámara de las empresas de agroquímicos). «BPA» es un término que justifica el uso masivo de plaguicidas y culpa al «mal uso» (y no al modelo) de las consecuencias sanitarias y ambientales.

Un trabajo conjunto a las facultades de Agronomía y Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires con » nuevos conocimientos para la sustentabilidad».

El crecimiento de Aapresid,con un grupo incluso en Brasil.

Y no le escapó a la coyuntura política: «Se siente un ambiente distinto. Se respira esperanza. Por primera vez en muchas décadas, la pelota esta de nuestro lado». El auditorio le respondió con aplausos.

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En casa

La intendente señaló que es un «gran orgullo» que Aapresid haya elegido Rosario y, en sintonía con el discurso de los productores, celebró la «innovación, la ciencia, las buenas prácticas agrícolas, la sustenbilidad». Y, por si quedaban dudas: «Coincido en que existen aires de cambio, que espero fortalezcan el diálogo para plasmar políticas de Estado. Comparto también con Aapresid el espíritu de resiliencia». Y pidió que Aapresid se sienta «como en su casa».

Néstor Roulet, ex vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y actual secretario de Valor Agregado, recordó su participación como productor y como disertante en los congresos anteriores. «Es la primera vez que Argentina tiene política agroindustrial. Estamos trabajando en la presión impositiva (bajar impuestos) y mejorar el crédito», comenzó. Y arrancó las primeras señales de aprobación. Prometió que el país producirá más para llegar al «hambre cero», felicitó a Aapresid por ser parte de ese avance.

A tono con el congreso, reiteró la importancia de «cumplir en lo ambiental» y destacó que el país está en la vanguardia mundial de la biotecnología (transgénica).

Prometió avanzar en nuevas variedades de soja y en el «arroz dorado», transgénico muy cuestionado a nivel internacional.

El gobernador Lifschitz dio el discurso más largo, monocorde y complaciente. «Nuestra capital social es nuestra fortaleza. Y Aapresid es nuestro mejor ejemplo, que muestra la interacción privada, del Estado y científica»,celebró. Explicó que acortó su gira por Estados Unidos para estar presente en el panel de apertura. «Celebro esta nueva edición del congreso. Ustedes han sorteado todas las políticas y contratiempos (del gobierno anterior). Pero están acá, esta provincia es su casa. Compartimos sus metas de producir más alimentos, con menos recursos y con una agricultura sustentable». Y finalizó: «Celebro resiliar».

Aapresid crea conceptos y relatos. La clase política los hace propios, los repite e impulsa las políticas públicas sugeridas por la institución. Lo empresario se impone a lo público. Aapresid lo hizo.

Las críticas al agronegocios siempre fue catalogada por Aapresid como como «ideológicas» o «políticas». Por contraposición, Aapresid hizo (y hace) hincapié es su perfil técnico y no partidario. Pero llegó Cambiemos: Ignacio Garciarena, de la Regional Aapresid 25 de Mayo, asumió como Director Nacional de Agricultura. «Un orgullo para Aapresid», señaló la gacetilla de prensa de la entidad el 5 de enero. Muy activo en las redes sociales, el 17 de octubre twiteó: «Día de la lealtad clientelista».

Gran impacto produjo la designación de la saliente presidenta de Aapresid, María Beatriz Pilu Giraudo, en el Ministerio de Agroindustria. Se le creó un área especial –coordinadora de Políticas Públicas para el Desarrollo Sustentable- que depende directamente del ministro Ricardo Buryaile y tiene injerencia en todas las áreas de la cartera. Es la referente ambientaldel Ministerio.

Explicó que su principal tarea será implementar en todo el país las «buenas prácticas agrícolas» para fumigar a distancias mínimas de las viviendas y «sincronizar las diversas legislaciones». Las empresas del agro desean desde hace años una ley naciónal que legitíme las fumigaciones.

«Tenemos que enamorar a los argentinos, convencerlos de que no contaminamos», explicó Giraudo al sitio Agrovoz y explicó el objetivo en la función pública: «En definitiva, vamos a tomar lo que veníamos impulsando desde Aapresid como política pública y convertirlo en una marca país».

Lo no dicho

Durante los tres días se hizo eje en la agricultura sustentable, el cuidado del ambiente e, incluso, cómo el modelo agropecuario ayudaría a mitigar el cambio climático. Ningún dirigente de Aapresid, ni asociado ni expositor vinculó el modelo impulsado por la entidad con hechos menos publicitados:

Aumento de uso de agroquímicos. 70 millones de litros en 1996. Más de 300 millones de litros en 2012.

Desmontes. El agronegocios avanzó sobre zonas extra pampeanas, conocido como «corrimiento de la frontera agropecuaria». Más de 5 millones de hectáreas desmontadas.

Concentración de tierras en pocas manos: el 2% de las explotaciones agropecuarias concentran el 50% de la tierra cultivada. El 57% delaschacras sólo tienen el 3%

Desalojos y represión sobre campesinos y pueblos indígenas. Solo en el norte del país, donde más avanzó el modelo agropecuario, existen once millones de hectáreas en disputa. Relacionado: profundización del éxodo del campo a la ciudad. El propio INTA, brazo técnico-estatal del agronegocios, alertó en diciembre pasado: «El principal objetivo del modelo agropecuarioactuales maximizar la renta con una mirada de corto plazo, poniendo en situación crítica al sistema agroalimentario (…) No se ha tenido en cuenta que el uso excesivo de plaguicidas pone en serio riesgo al recurso suelo «.

Postales transgénicas

Resumen de la veintena de entrevistados en los pasillos. Asistentes: productores-empresarios de Bolívar, Totoras, Paraná, San Jorge, Río Cuarto, Marcos Juárez y Junín, entre otros. Conceptos recurrentes: sustenlabilidad, eficiencia, tecnología en el agro, producir para combatir el hambre del mundo. Al mismo tiempo que impulsan el uso masivo de transgénicos y agroquímicos (lo llaman «fitosanitarios»), niegan consecuencias del modelo. Ninguno vive en el campo, si en los pueblos o ciudades cercanas a la explotación agropecuaria. No se definen como empresarios, sí como productores o «emprendedores». Otra coincidencia: rechazo al kirchnerismo y apoyo a Macri.

El 6,7,8, agropecuario: stand de los diarios La Capital (Rosario), La Nación, Clarín; radios La Red, Continental, Mitre, Cadena 3; Agro TV, Infocampo y Chacra, entre otros. Medios de apoyo explícito al modelo agropecuario y con generosas pautas de las mismas empresas. Hubo un panel específico sobre periodismo: Desafíos en la comunicación del campo a la sociedad, a cargo de Casafe y Nidera. El eje: cómo comunicar mejor las bondades del agronegocios.

Uso correcto de fitosanitarios para el cuidado de las comunidades y el ambiente fue el nombre del panel donde Edda Vülaamil Lepori (Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA) y Olga Heredia (Facultad de Agronomía de la UBA) exhibieron parte de los resultados de un trabajo sobre agroquímicos en Pergamino y Chivücoy. Ambas científicas (junto a otros de la UBA), fueron cuestionadas por la Asamblea por la Protección de la Vida, la Salud y el Ambiente de Pergamino. Entre muchas críticas (detalladas en lavaca. org) demostraron que las académicas no buscaron los químicos más usados en la actualidad (glifosato, atrazina, 2-4-D), no realizaron estudios imprescindibles (de orina y de daño genético) y minimizaron los resultados. Fue un «estudio» para legitimar a los agroquímicos.

En el mismo panel, Ramiro Cid (INTA) y Eduardo Moavro (Ministerio de Agroindustria) celebraron el proyecto de ley con media sanción en Buenos Aires que permite fumigar hasta diez metros de las viviendas y despreciaron a los críticos: «Son malintencionados que carecen de fundamentos científicos-técnicos». El ministro de Agroindustria de Buenos Aires y ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís, adelantó que la Cámara de Diputados bonaerense transformará en ley este proyecto.

El ministro de Ambiente, Sergio Bergman, también estuvo presente. A tono con los dueños de casa, celebró las «buenas prácticas» agrícolas y pidió que «las iniciativas de la sociedad civil, como Aapresid, se transformen en políticas públicas».

En síntesis: el 24 Congreso de Aapresid emito un discurso técnico y supuestamente apolítico. Utilizó términos ambientales y relatos de superación. Exhibió su alianza con medios de comunicación, políticos, transnacionales y científicos. Expuso su darwinismo empresario, construcción de hegemonía e impulso de políticas públicas en favor de las empresas.

Tres jornadas en las que Aapresid ratificó por qué es un engranaje fundamental del agronegocios local, cómo acumula poder y promete ir por más.

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Cócteles de plaguicidas: Los efectos en la salud y el medio ambiente

Una investigación realizada en los Estados Unidos viene a demostrar que las Agencias de regulación hacen la vista gorda ante las mezclas tóxicas de varios productos químicos

Por Lauren McCauley, 19 de julio de 2016

Common Dreams

A pesar de las afirmaciones de la EPA (Agencia de Protección Ambiental ), sí hay información sobre los peligrosos efectos sinérgicos de varios productos químicos. De hecho, las Grandes Empresas de productos para la Agricultura los recopilan ellas mismas.

A pesar de las afirmaciones de la EPA (Agencia de Protección Ambiental ), sí hay información sobre los peligrosos efectos sinérgicos de varios productos químicos. De hecho, las Grandes Empresas de productos para la Agricultura los recopilan ellas mismas.

Es alarmante ver la alegría con que la EPA ha ignorado cómo estas mezclas de sustancias químicas pueden poner en peligro la salud y nuestro medio ambiente”, dijo Nathan Donley, científico del Centro para la Diversidad Biológica y autor del estudio.

Mientras que una sola sustancia química tóxica, bien presente en nuestros alimentos, en el césped, o en otros lugares, ya supone un riesgo inherente, los científicos advierten que la combinación de dos o más de tales sustancias, presentes por ejemplo en los pesticidas más comunes, podrían tener un efecto aún más nocivo, algo que normalmente se pasa por alto.

De hecho, una investigación publicada el pasado martes por el Centro de Vigilancia del Medio Ambiente para la Diversidad Biológica (CDB), encontró que en los últimos seis años la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha aprobado casi 100 nuevos plaguicidas que contienen estos compuestos que actúan en conjunto, que efectivamente “aumentan los peligros para los polinizadores y las plantas exóticas”.

Como explica el CDB, “la sinergia se produce cuando dos o más productos químicos interactúan entre sí para aumentar sus efectos tóxicos… de modo que lo que normalmente se considera un nivel seguro de exposición resulta en un daño considerable”.

La Agencias gubernamentales se supone que deben proteger a las personas y el medio ambiente frente a los peligros de los pesticidas. Pero con el efecto sinérgico de varios pesticidas, ¿la EPA no ha decidido mirar hacia otro lado y hacernos pagar un peaje por ello?”, preguntó Nathan Donley, uno de los científicos del Centro y autor del informe: “Cócteles tóxicos: cómo la EPA ha ignorado los peligros de la combinación de varios plaguicidas” (pdf).

Uno de estos cócteles tóxicos que ha merecido algo de atención es el Dow AgroScience Enlist Duo, que contiene dos de los pesticidas que de uso más común: el 2,4-D y el glifosato. La EPA aprobó su uso el pasado mes de octubre, pero revocó la licencia después de descubrir que en la solicitud de patente presentada en la Oficina de Patentas y Marcas de Estados Unidos, se advertía de la toxicidad para la plantas por la acción de ambos productos.

Siguiendo el ejemplo de la EPA, Donley analizó la base de datos de las patentes de otros pesticidas recientemente aprobados por la EPA y presentados por las Grandes Empresas Agroquímicas: Bayer, Dow, Monsanto y Syngenta.

De acuerdo con Donley, entre sus principales conclusiones están:

→ El 69% de estos productos (96 de 140) tenían al menos una solicitud de patente en la que se hablaba o demostraba una acción sinérgica entre los ingredientes activos del producto.

→El 72% de las solicitudes de patentes que hablan o demuestran una acción sinérgica hacen referencia a los pesticidas más utilizados en los Estados Unidos, entre los cuales se encuentran el glifosato, la atrazina, 2,4-D, dicamba, el neonicotinoide tiametoxam, imidacloprid y la clotianidina, entre otros. [La situación también es preocupante en Europa. Véase a este respecto los apartados correspondientes del informe de TestBiotech (pdf)]

Como señalan las notas de la investigación, un ejemplo de unos pesticidas de uso común que han demostrado actuar de manera sinérgica con otras sustancias son los neonicotinoides, en los cuales la EPA también ha fallado para determinar los impactos de los daños producidos en las abejas.

Es alarmante ver la alegría con que la EPA ha ignorado cómo estas mezclas de sustancias químicas pueden poner en peligro la salud y nuestro medio ambiente”, dijo Donley.

Está bastante claro que las Empresas Químicas conocían estos potenciales peligros, pero la EPA nunca se ha preocupado de exigir esta información o investigar por su cuenta para obtener más información al respecto”.

Andre Leu, un agricultor ecológico que reside en Australia y es Presidente de la Federación Internacional de Movimientos a favor de la Agricultura Ecológica (IFOAM), ha realizado una amplia investigación sobre el tema de la sinergia entre compuestos.

En el Informe publicado por Ley en el año 2014, Los mitos de la seguridad de los pesticidas (pdf), se establece de manera inequívoca que se trata de un mito que las formulaciones de pesticidas estén rigurosamente probadas.

Leu escribe:

Teniendo en cuenta que el resto de ingredientes químicos son químicamente activos y se añaden para conseguir que el ingrediente activo actúe de manera más eficaz, la suposición de que son inertes y no va a aumentar la toxicidad de la formulación carece de credibilidad científica. Algunos estudios científicos que se han limitado a algunas formulaciones de plaguicidas demuestran que son ciento de veces más tóxicas para los humanos que el ingrediente activo por sí solo”.

Donley dijo que “la EPA ha mirado hacia otro lado durante demasiado tiempo a la realidad de las mezclas de pesticidas y los peligrosos efectos sinérgicos que eso puede tener. Ahora que disponemos de datos, la EPA debe tomar medidas para asegurar que la vida silvestre y el medio ambiente estén protegidos de estos cócteles químicos”.

Donley dijo que «la EPA ha hecho la vista gorda durante demasiado tiempo a la realidad que las mezclas de pesticidas pueden tener efectos sinérgicos peligrosas. Ahora que sabemos acerca de todos los datos que están ahí fuera, la EPA deben tomar medidas para asegurar que la vida silvestre y el medio ambiente estén protegidos de estos cócteles químicos «.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/news/2016/07/19/damning-probe-finds-epa-turning-blind-eye-toxic-chemical-cocktails

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Transgénicos en la Argentina: Un negocio atendido por sus dueños

Por Darío Aranda, 5 de enero de 2015

agenciaacta.org

Lista de miembros de la Agencia de Regulación de los transgénicos de Argentina, Conabia (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria ), que ha obtenido el periodista Darío Aranda de informaciones del sector privado. Según Darío Aranda, el Gobierno argentino no quiere revelar estos nombres.

Lista de miembros de la Agencia de Regulación de los transgénicos de Argentina, Conabia (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria ), que ha obtenido el periodista Darío Aranda de informaciones del sector privado. Según Darío Aranda, el Gobierno argentino no quiere revelar estos nombres. (Imagen: GMWatch )


Un organismo clave en la autorización de transgénicos está dominado por las empresas del agro y por científicos vinculados al sector privado. Monsanto, Syngenta, Ledesma y Dow, entre otras corporaciones, se ubican a ambos lados del mostrador. Los conflictos de intereses y el Estado cómplice.

Las multinacionales Monsanto, Bayer, Syngenta y Dow son algunas de las empresas que tienen injerencia en la aprobación de los transgénicos que esas mismas empresas impulsan. Se trata de la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología), donde también participan empresas “nacionales” (Biosidus y Don Mario) y las cámaras empresarias. También figuran “investigadores independientes”, pero con claras vinculaciones con empresas. El Gobierno y las compañías publicitan la Conabia como un “espacio pionero con un marco regulatorio sólido y de base científica”. De los 47 integrantes, más de la mitad (27) pertenecen a las empresas o tienen clara vinculación con las mismas firmas que deben evaluar.

Conflictos de intereses, y complicidades, en la aprobación de transgénicos en Argentina.

Conabia

La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) funciona desde 1991, depende del Ministerio de Agricultura y actúan en tándem con la Dirección de Biotecnología (también del Ministerio). Tienen como objetivo “garantizar la bioseguridad del agroecosistema”.

Según la propia información oficial, la Conabia “analiza y evalúa las solicitudes presentadas para desarrollar actividades con OGM (organismos genéticamente modificados -transgénicos-). En base a información científico-técnica y a datos cuantitativos respecto de la bioseguridad del OGM emite un dictamen” para la continuación o rechazo del pedido empresario.

La Conabia reconoce que cuenta con representantes del sector público y privado y los denomina “expertos”. La Conabia aclara en su página de internet que “los miembros deben expresar cualquier tipo de conflicto de interés que pudiera surgir en la evaluación de las solicitudes presentadas. Esto es imprescindible para garantizar la transparencia e imparcialidad de los dictámenes”.

Integrantes

Son dos hojas A4. Una lista de nombres, apellidos y pertenencia institucional. Aunque son integrantes de un espacio oficial, la información no provino de ninguna oficina de gobierno (que esconde los nombres), sino del sector privado. En la lista figuran 47 personas. De ellas depende, en gran medida, la aprobación de transgénicos en Argentina. Y, paradoja, 27 de ellas son de las mismas empresas que impulsan el modelo transgénico o de científicos con estrechos lazos con las mismas empresas.

También hay 12 técnicos y funcionarios del Senasa (Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), Inase (Instituto Nacional de Semillas), INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Todos espacios con frondosos antecedentes de colaboración con el sector privado y transgénico.

Monsanto

Miguel Alvarez Arancedo es ingeniero agrónomo recibido en la UBA. Participa en la Conabia como parte de Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes). Su lugar de trabajo real es Maipú 1210, la oficina central de Monsanto en Argentina. Arancedo es desde 2004 el director de Asuntos Regulatorios de la principal multinacional transgénica del mundo y también es vicepresidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA, espacio de articulación y lobby político de las multinacionales y empresas locales).

En marzo de 2012, Arancedo celebró que la nueva soja de Monsanto (Intacta RR2 Pro) comenzaría a sembrarse en breve y se refirió al sistema de liberación del transgénico: “Tenemos la aprobación de Conabia, así que venimos muy bien en los tiempos. Creemos que podría llegar a estar a disposición de los productores el año que viene (2013)”.

Arancedo no aclaró que él mismo participa en la Conabia y en el sistema de aprobación.

El Gobierno Nacional autorizó la soja ese mismo 2012.

Syngenta

Juan Kiekebusch está inscrito en Conabia como miembro de ASA. Lo cual es cierto. Pero también es director del Comité Ejecutivo de Syngenta, una de las mayores corporaciones del agro. En el Biotech Forum (publicitado como el “primer foro internacional del negocio de la biotecnología” ), Kiekebusch reclamó acelerar los tiempos de aprobación de transgénicos: “Un avance biotecnológico que en Japón tarda un año y medio en ser aprobado, aquí y en Europa lleva cinco años«.

En el XVIII Congreso de Aapresid, el directivo de Syngenta e integrante de Conabia reclamó “decisiones política” para un marco regulatorio que contemple la “protección de derechos de propiedad intelectual” para así facilitar nuevos transgénicos.

Aacrea

Juan Balbín figura en la Conabia como representante de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), espacio institucional de pequeños y medianos empresarios del agro. En mayo de 2013 integró la comitiva oficial a China (encabezada por el ex ministro de Agricultura y presidente de la Cámara de Diputado, Julián Domínguez).

También formaron parte del viaje Pablo Vaquero (presidente de Monsanto), Gastón Fernández Palma (presidente de Aapresid y vicepresidente de Maizar -reúne a las empresas del sector-), Miguel Calvo (titular de Acsoja -empresas de soja-) y Manuel Mihura, director de Nuevos Negocios de la semillera Don Mario, entre otros. El motivo del viaje fue exponer la bondades de la soja Intacta, que no contaba aún con la aprobación en China, y al mismo tiempo convencer a los funcionarios chinos de las (supuestas) ventajas de los eventos transgénicos para maíz.

Por Aacrea también está Bernardo Debenedetti. La organización se autodefine como “una asociación de empresarios agropecuarios que trabajamos en grupo, y compartimos nuestras experiencias y conocimientos para aumentar la rentabilidad y lograr el crecimiento económico sustentable de nuestras empresas”. Debenedetti también integra el “Grupo Biotecnología”, espacio que se reúne en la Bolsa de Cereales, y donde participan Casafe, Aapresid, Ciara (exportadores), ASA, y Maizar, entre otras. En resumen: todas las empresas del sector.

Animales transgénicos

Biosidus es una empresa de referencia en la clonación de animales o, también llamados, “animales transgénicos”. Con más de tres décadas en el mercado, se autodefine como “una compañía de biotecnología argentina que ha desarrollado un negocio global en el suministro de biofármacos de alta calidad en territorios de Asia, África, Europa del Este y América Latina”. Señala que ha desarrollada “novedosas plataformas tecnológicas en animales transgénicos, terapia génica y biodiversidad” y se ufana de contar con una” sólida política de propiedad intelectual”.

Uno de sus más publicitados trabajos fue “la primera vaca clonada”, en 2002, bautizada “Pampa”. En esa iniciativa participó Lino Barañao y siempre fu público su trabajo y su cercanía con Biosidus (es curioso que en su CV no aparezca su desempeño en la empresa de biotecnología).

Andrés Bercovich es bioquímico de la UBA, desde hace 23 años trabaja en Biosidus (desde 2008 es Gerente de Investigación y Desarrollo) y también tiene una silla en la Conabia. Bercovich estuvo a cargo del proyecto de los clonados terneros llamados “Patagonia I, II, III y IV”, publicitados como material genético para obtener insulina humana. La publicidad empresaria prometía que con 2500 vacas similares se podría abastecer de insulina a todo el mundo.

Los argentinos somos muy abiertos a todo lo nuevo en tecnología. No es un país miedoso” , afirmaba el científico en una entrevista publica y daba un ejemplo: “La soja transgénica tiene una trascendencia económica enorme para el país. Y aquí en la Argentina la mayor parte de los cultivos son de plantas transgénicas y nadie tiene problemas en consumirla ni cultivarlas. Hay una historia, una apertura mental. La biotecnología trae soluciones trascendentes, como en el caso de la soja o de los biofármacos”.

En 2010, formó parte del equipo que clonó el “primer caballo en Latinoamérica”, llamado “Ñandubay Bicentenario”. Era de la raza Ñandubay, utilizados para selectos deportes (polo y salto).

El ministro Barañao estuvo presente en en la rueda de prensa y, sin que nadie pregunte, resaltó que “la clonación no presenta ningún tipo de riesgo en la salud del animal ni para el medioambiente”. En el caballo clonado también participó Daniel Salamone, también con nexos con Biosidus e integrante de Conabia.

Caña transgénica y DDHH

Atilio Castagnaro es referente de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (INTA Tucumán). En 2011 formó parte de un equipo de científicos del Mercosur que creó que un robot que busca las plantas de soja más aptas para resistir la sequía. «Un gran resultado de este proyecto es el haber sido capaces de construir un robot o plataforma automática para la evaluación masiva de genotipos de soja, respecto de su capacidad de tolerar el déficit hídrico o sequía«, dijo Castagnaro. Cada día, el robot recorre simultáneamente 120 macetas con plantas de soja, determina su consumo hídrico para regarlas con la cantidad precisa de agua, y les toma fotografías estereoscópicas para documentar el crecimiento.

En el grupo de trabajo (y patentamiento) participaron dos empresas: Nidera (una de las grandes multinacionales del agro) e Indear (Instituto de Agrobiotecnología de Rosario), espacio de referencia en cuando al impulso de los transgénicos. Indear, a su vez, pertenece a la empresa Bioceres, donde están presentes Gustavo Grobocopatel (unos de los mayores pooles de siembra del continente) y Víctor Trucco (presidente honorario de Aapresid).

Castagnaro coordina el proyecto de la “Cadena Oleaginosa de Biotecsur (BiotecSojaSur)”, un espacio promovido por el Ministerio de Ciencia donde confluyen académicos, ámbitos estatales y, claro, empresas del agro.

Castagnaro es un férreo impulsor de la caña de azúcar transgénica para agrocombustibles (iniciativa muy cuestionada por movimientos campesinos y organizaciones sociales por sus efectos sociales y ambientales). «El objetivo con las cañas transgénicas fue hacer más eficiente y sostenible la producción. Dar sustentabilidad económica, social y ambiental y dar un impulso a un cultivo que es clave para producir biocombustibles«, resumió Atilio Castagnaro en una charla del Congreso de Aapresid en 2013, en Rosario, y propuso que el 50 por ciento de la matriz energética de Argentina sea en base a agrocombustibles.

Precisó que existen las tradicionales regiones azucareras de Tucumán, Salta y Jujuy, con 550 mil hectáreas de producción. «Hay un potencial de crecimiento de área cercano a los 4,4 millones de hectáreas«, aseguró y detalló la expansión de la frontera agrícola de la caña de azúcar transgénica sobre Misiones y norte de Santa Fe.

Le salió al cruce la organización socioambiental tucumana ProEco (de la Red Nacional de Acción Ecologista). “Un modelo que se expande para fumigarnos a todos”, fue el título del comunicado y señaló que la liberación comercial de caña de azúcar transgénica implica que “el modelo del agronegocio se reinventa una vez más” en el sector agropecuario tucumano. Denunció los acuerdos entre la Estación Experimental Obispo Colombres y Monsanto, rechazó el uso de agrotóxicos en Tucumán y apuntó de lleno contra Castagnaro (que también es presidente de la Asociación Permanente por los Derechos Humanos -APDH- de Tucumán): “Aprendió a modificar los derechos humanos genéticamente”. La ONG se preguntó cómo “la preocupación por los derechos humanos y el promover el aumento de ventas de agrotóxicos pueden cohabitar en un mismo individuo”. Y le recordaron que el modelo transgénico acapara territorios, desaloja indígenas y campesinos y desmonta. “Es una contradicción militar por los derechos humanos y promover la fumigación de grandes territorios provinciales”, cuestionó Roque Vicente Pondal, de ProEco.

Junto a Castagnaro trabaja Bjorn Welin, también parte de la Conabia.

Ingenio Ledesma

Ricardo Fernández de Ullibarri figura como participante de la Conabia por la Chacra Experimental Agrícola Santa Rosa (Salta). La Chacra es el “instituto de investigación” del Ingenio Ledesma e integra también la ASA (Asociación Semilleros Argentinos, donde están todas las grandes empresas internacionales). “El objetivo principal (de la Chacra) es crear variedades que mejoren la productividad, competitividad y rentabilidad de los ingenios del norte argentino”, remarca la presentación de la empresa.

Fernández de Ullibarri es un impulsor de los organismos genéticamente modificados. “Ya tenemos nuestras propias cañas transgénicas, pero aún no las sacamos comercialmente. En todo el mundo se está trabajando sobre eso, pero nadie aún se animó a cultivarlas comercialmente por los prejuicios que hay. Lo más lento es toda la burocracia relacionada a las normas de bioseguridad y legales, no la investigación en sí«, se quejó Ullívarri en 2007 .

Y tomó postura sobre los que critican a los OGM: “Hay que trabajar con empresas y consumidores en lo que es imagen, porque hay muchos prejuicios sobre los transgénicos entre la gente«.

Cuadro de Monsanto

Hugo Permingeat figura en Conabia como “Investigador Científico de la Facultad de Ciencias Agrarias de Rosario”.

Hugo Permingeat, como secretario general de la Facultad y junto a la decana (Liliana Ramírez), justificó abiertamente la incidencia privada en la universidad pública: “Monsanto forma sus cuadros aquí. Son ingenieros agrónomos a los que les brinda la capacitación de posgrado y Monsanto valora esa capacitación que brindamos” .

Fue la forma de justificar que Monsanto, Pioneer y Syngenta hayan “donado” un laboratorio de biotecnología en la Facultad y equipamiento por 300 mil dólares. “Antes no teníamos nada, así que en verdad es nuestro orgullo. Cuando golpeamos la puerta (de Monsanto) para que nos ayuden, no tienen miramientos y nos ayudan a hacer cosas como el laboratorio«.

Permingeat, como parte de Conabia, debe autorizar o rechazar pedidos de Monsanto.

¿Ecologista?

Diego Ferraro es ingeniero agrónomo e integra la Conabia como representante de la Asociación Argentina de Ecología (AAE). Curioso es que nadie dentro del mundo socioambiental, asambleas, ONG y académicos conozca a la AAE.

La dirección postal de la Asociación de Ecología es San Martín 4453. Es la misma dirección de la Facultad de Agronomía de la UBA y, también, la dirección del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas (Ifeva), un espacio de estudio con explícita vinculación a las empresas del agro y ferviente defensor del modelo de agronegocios.

El director del Ifeva es Claudio Ghersa, un reconocido impulsor de los transgénicos y con publicaciones científicas junto a Monsanto.

Diego Ferraro trabaja en el Ifeva junto a Ghersa, y tienen media decena de publicaciones científicas en coautoría.

Ante el avance de las malezas resistentes a agroquímicos (uno de los grandes problemas irresueltos del agronegocios), en febrero de 2014 se relanzó la Asociación Argentina de la Ciencia de las Malezas (Asacim). Entre otros, la integran Ghersa y Ferraro. Y también participan las empresas. Entre otras: Aacrea y Aapresid.

ILSI, Monsanto, Bayer…

María Fernanda Foresto figura como integrante de la Conabia como referente por la Chacra Experimental Agrícola Santa Rosa (del Ingenio Ledesma). Pero hay otro conflicto de intereses. Foresto integra el Comité de Biotecnología de ILSI (Instituto Internacional de Ciencias de la Vida), uno de los grandes centros internacionales de lobby científico en favor de los transgénicos. El ILSI está auspiciado y financiado por Monsanto, Dow Agrosciences, Bayer y Syngenta.

INTA

Dalia Marcela Lewi es parte del Instituto de Genética del INTA y forma parte de la Conabia. En el libro “Biotecnología y mejoramiento vegetal II”, Capítulo X, escribe un texto académico titulado “Aplicaciones de la biotecnología en el control de insectos”. Remarca los beneficios de los transgénicos en el control biológico, reducción de plaguicidas, aumento del rendimiento y, como si fuera poco, también remarca el menor uso de agua.

Lewi firma el artículo en coautoría con Clara Rubinstein, de Monsanto Argentina.

También investigó, junto a la empresa Bioceres (otras de las referentes del agronegocios), la resistencia del maíz transgénico al frío y a la salinidad.

Lewi también forma parte del Comité de Biotecnología de ILSI, junto a investigadores de Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow Agrosciences.

Escribió un breve artículo en el periódico de la Sociedad Argentina de Apicultores (una de las producciones más afectadas por las fumigaciones). Lewi intentó llevar tranquilidad a los apicultores perjudicados: “Los cultivos genéticamente modificados producen alimentos seguros para el consumo humano y animal. Se han estudiado cuidadosamente y cumplen con las normas de seguridad ambiental y alimentaria. Toda la evaluación está basada estrictamente en criterios científicos. Vale la pena destacar que no existen peligros de toxicidad o alergenicidad”.

Dalia Ewi firmó el artículo como “miembro de Conabia”. Omitió sus vinculaciones con las empresas transgénicas.

Popurrí

Teresita Martín figura como parte de Conabia en representación del Foro Argentino de Bioteconología. No específica que es referente de la empresa DuPont Pioneer. En Conabia también participan (y deciden) Luis Negruchi (Aapresid) y Alejandro Petek (Aapresid).

Guillermo Mentruyt firma como integrante de ASA (Semilleros), no aclara que es gerente de Asuntos Regulatorios de Dow AgroSciences

En julio de 2012, Dow AgroSciences anunció “la inminente comercialización” de los primeros híbridos de maíz con hasta cinco características “modificadas a través de la biotecnología”. Mentruyt Explicó que los maíces ya había pasado “todas las evaluaciones pertinentes relacionadas con la bioseguridad para el agroecosistema (a cargo de la Conabia)”.

Omitió que la misma Syngenta integra la Comisión.

Lucas Lieber es egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Rosario. Su CV detalla su trabajo en Indear y Bioceres. También está presente en Conabia.

La bióloga Magdalena Sosa Beláustegui aparece como parte de Casafe. También es, desde 2004, parte de la multinacional Bayer. En su CV resalta que en 2013 recibió el “Premio Bayer a la Innovación en Asuntos Regulatorios”.

Fernando Bravo Almonacid (Conicet) es investigador “independiente del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi-UBA) y trabaja en la mejora genética de la papa. Luego de seis años de trabajo, en 2013 logró una nueva variedad, que sería más resistente a los virus del campo. Todo lo referido a la aprobación en Conabia quedó a cargo dela empresa Tecnoplant (del Grupo Sidus). Almonacid también forma parte de Conabia.

Cómo “observadores” de la Conabia figuran dos integrantes de la Cámara Argentina de Biotecnología). Gerónimo Watson (desde hace nueve años con el cargo de “líder en desarrollo” de la empresa Indear) y Mirta Antongiovanni (gerente de Asuntos Regulatorios de la semillera Don Mario).

UBA S.A.

Eduardo Pagano es agrónomo, doctor en ciencias biológicas y fue, hasta marzo pasado, vicedecano de la Facultad de Agronomía de la UBA. También integra la Conabia y es profesor a cargo de la Cátedra de Bioquímica de Agronomía de la UBA. Desde esa cátedra, trabaja junto a la semillera Don Mario (una de las grandes empresas argentinas del sector) en cultivos de trigo y soja. «Elegimos vincularnos con Don Mario porque es una empresa nacional que apuesta a la formación de recursos humanos y porque esta relación nos ofrece una posibilidad concreta de trasferir el conocimiento que generamos y de llegar con nuestras investigaciones al medio productivo«, afirmó Eduardo Pagano .

El director de Investigación de Don Mario, Marcos Quiroga, también celebró el trabajo conjunto: «Generamos tecnologías que sirven para dar soluciones concretas a problemas muy importantes para el cultivo de soja en la Argentina, Estados Unidos y Brasil«, ejemplificó.

Pagano fue más allá y celebró que estudiantes de la UBA hagan sus tesis en la empresa Don Mario: «En nuestra cátedra participan estudiantes que recién comienzan a cursar, así como otros que están haciendo su trabajo de intensificación para finalizar la carrera, o realizan maestrías, doctorados y posdoctorados. El hecho de que haya investigadores instalados en una empresa haciendo su posgrado es novedoso en el sistema científico argentino«.

Pagano nunca expresó conflictos de intereses para aprobar transgénicos en Conabia.

Denuncias y relatos

Desde la aprobación de la soja RR con uso de glifosato en 1996, el accionar de la Conabia siempre fue blanco de denuncias por organizaciones sociales y científicos no vinculados al sector privado. Desde los Gobiernos siempre relativizaron la incidencia empresaria pero también siempre ocultaron la nomina de integrantes y nunca precisaron la forma de funcionamiento de la Comisión. Mucho menos hacen públicas las actas y la forma de aprobar los pedidos empresarios.

El Centro de Estudios Legales del Medio Ambiente (Celma) denunció en 2013 ante la Justicia Federal la forma “irregular” en la que fue aprobada la semilla de soja “Intacta RR2” de la empresa Monsanto (en 2012). Cuestionó la inexistencia de consulta pública (como establece la ley argentina), la carencia del debido estudio de impacto ambiental y la omisión de frondosa bibliografía científica sobre los efectos negativos en salud y ambiente de los transgénicos.

El Celma accedió al expediente administrativo de aprobación de la soja de Monsanto, denunció que la semilla aprobada “no posee una debida declaración de impacto ambiental” por parte de la Conabia y explicó que la aprobación “se sustenta en estudios sólo de Monsanto”. El Estado no realizó ningún estudio. Fernando Cabaleiro, del Celma, cuestionó el rol de la Conabia y del Senasa (Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria ). “Se basan sólo y exclusivamente en los estudios realizados por la propia firma solicitante, Monsanto. No existe ninguna observación ni pregunta sobre los trabajos presentados por la empresa”, afirmó el abogado y mostró la foja 37, documento de decisión con el que la Conabia aprobó la nueva soja. Se visualizan once garabatos-firmas, sin aclaración de nombres, especialidad ni cargos. “Pudo ser cualquiera. Es insólito la impunidad con la que dan luz verde a una semilla que abarcará millones de hectáreas”, cuestionó el abogado.

La Conabia aprobó más de 30 eventos transgénicos (maíz, soja y algodón), pero se niega a hacer públicos los expedientes de aprobación. El Periódico de CTA llamó al secretario ejecutivo de la Conabia y director de Biotecnología del Ministerio de Agricultura, Martín Lema. Pero éste no devolvió los llamados.

En 31 de octubre pasado, el Ministerio de Agricultura envío una gacetilla elocuente, titulada “el trabajo de la biotecnología Argentina fue reconocido por la FAO ( Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Celebraba que la Conabia había sido seleccionada como “centro de referencia” de la FAO para la “bioseguridad” de transgénicos. La Conabia pasará a “prestar asesoramiento técnico y científico” a la FAO.

El comunicado del Ministerio de Agricultura se autoelogiaba. “Reafirma a nuestro país como uno de los principales líderes a nivel mundial en biotecnología” y definió a la Conabia como “un espacio pionero a nivel mundial en materia de aprobación de OGM, que prioriza la seguridad para el agroecosistema y la inocuidad para el consumo humano y animal”.

Este artículo fue publicado en el Periódico de la CTA Nº 107, correspondiente a los meses de noviembre-diciembre 2014

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Envenenados: una bomba química nos extermina en silencio

Un libro de Patricio Eleisegui, primera investigación periodística sobre los efectos de los transgénicos y los productos químicos utilizados en la agricultura

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro. Descarga del libro en pdf

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro.

«Lo que hace el libro es trazar una suerte de mapeo y análisis del ADN del modelo de producción que incluye la siembra directa, la semilla transgénica y los productos químicos utilizados en la agricultura»

Información enviada por Meche Mendez

El testimonio

Me llamo Fabián Tomasi, tengo 47 años, y soy de Basavilbaso, provincia de Entre Ríos. Tengo una hija de 18 años, Nadia. En el 2006 empecé a trabajar en una empresa de acá, Basavilbaso, que se llama Molina & Cia. SRL., y se dedica a fumigar. Entré a trabajar como apoyo terrestre, o sea que era el encargado de cargar los aviones fumigadores y de llevar la gente del campo hasta los productos que se echaban, que estaban al costado de una pista improvisada en el medio de los lotes.

Una vez ahí, destapaba los bidones y el piloto dividía la cantidad de producto que iba a echar por vuelo. Esto último no estaba basado en una cuestión de medida exacta, sino que el criterio pasaba por la efectividad del producto.

El dueño decía “Echa todo, que no sobre nada, porque con lo que me costó… más vale que sea efectivo”. Con lo erróneo de pensar que echando más se logra más efectividad.

En Molina & Cia. SRL trabajé en dos etapas. En la primera, estaba el dueño de la empresa, que fallece de cáncer a raíz del trabajo que hacíamos. La familia desmiente esto. En la segunda etapa, el que toma el mando es el hijo, que ahí me pide que dé una mano y paso a trabajar como programador de vuelo.

En ese momento venían aviones de Córdoba; de todos lados. Yo organizaba el trabajo sin tener ya tanto contacto con los productos, aunque igual me tocaba convivir con las pilas de veneno en la oficina.

Me tocó enfermarme en la segunda etapa. Como soy diabético, mi sistema inmunológico está de por sí deprimido, y haberle puesto encima la cantidad de productos químicos con los que tuve contacto en esos años me trajo las consecuencias con las que cargo ahora.

En mi trabajo hacían uso de todos los productos que están prohibidos por lo tóxicos que son. Endosulfan, por ejemplo. También gran cantidad de 2,4-D. Se tiraba principalmente en el arroz, porque en esa época la empresa fumigaba sobre arroceras. Muchos de estos productos se traían de contrabando de Uruguay. El mercado negro de plaguicidas es muy importante.

Se echaban también muchos fungicidas para los hongos del campo, que son productos tremendamente tóxicos. Cuando llegó la soja a Entre Ríos, ahí apareció el glifosato. Nunca nos protegimos con nada y mucho menos cuando se empezó a usar el glifosato, ya que viene con una franja en el envase que dice que es levemente tóxico.

Con la soja empezamos a echar camiones y camiones de glifosato. Igual es un error cargar contra un solo producto, porque los insecticidas también son potentes y efectivos a la hora de causar malformaciones y cáncer.

En ese caso, se fumigaba con endosulfan, cipermetrina y gramoxone, que es una sustancia derivada del gamexane y se echa en los cultivos la noche anterior a la cosecha y a la mañana siguiente las plantas amanecen secas pero con la humedad exacta para poder hacer ese trabajo.

El cultivo que recibe gramoxone, que es extremadamente tóxico y por eso viene con una franja roja, llevará dentro de la semilla que se cosecha, almacenado, el veneno que recibió la planta. Eso queda en el arroz, por ejemplo, y en todo lo que uno come.

Hoy no hay cultivo que se salve de estos productos químicos. ¿Por qué? Porque el modelo de producción es ése. Te obligan a comprar la semilla para que luego vayas y compres los químicos que producen los mismos que te dieron esa semilla. Pero nadie sabe los resultados de la modificación genética que le están haciendo a los cultivos para aguantar los químicos.

Mientras tanto, los del campo, la provincia, el Gobierno nacional, ganan millones.

Con la llegada de la soja empezamos a usar mucho glifosato e insecticidas como el clorpirifos. También el endosulfan, que está prohibido en el mundo pero acá el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) hasta hace poco permitía que se siga usando porque hay mucho stock en el país. Se lo aplica sobre todo para eliminar la chinche que ataca la soja.

Por mi trabajo, ahora tengo problemas en la parte motriz y el aparato digestivo. Empecé a tener problemas de salud a los seis meses de estar trabajando en Molina & Cia. SRL. Al principio sufrí problemas en la punta de los dedos. Se me empezaron a lastimar.

Eso derivó en una neuropatía que el doctor Roberto Lescano, de Basavilbaso, empezó a tratar como si fuera diabetes.

Un día, el doctor Lescano me dice que me saque la remera que llevaba puesta, que había algo raro. Ahí nota que me estaba secando. Tengo el cuerpo seco de la cintura para arriba. Casi no tengo ningún músculo, sólo piel y huesos. Cuando empecé a trabajar pesaba 80 kilos. En este primer semestre de 2013, peso 58. Lescano me deriva a Puiggari, también en Entre Ríos, donde me hace atender con un doctor holandés, Bernhardt. Ahí ese otro doctor, un toxicólogo, dice que lo mío es precisamente una intoxicación por agroquímicos.

También dice que se agravó mi diabetes. En Puiggari me detectan disminución de la capacidad pulmonar. Mucho tiempo después, cuando logré jubilarme por incapacidad en el PAMI, los veinte médicos que me revisaron para ese trámite me decretaron polineuropatía tóxica y enfermedad del zapatero, entre otros problemas.

Hoy subsisto porque pude jubilarme por incapacidad. En Molina & Cia. SRL trabajé en negro y sin ninguna protección. Me jubilé gracias a mis trabajos anteriores.

La enfermedad del zapatero se llama así porque el fabricante de calzado, al igual que el despachante de una estación de servicio, aspira los solventes de los productos químicos todo el tiempo. Eso produce problemas en el sistema nervioso periférico. Ese es uno de los tantos problemas que tengo. No puedo coordinar los músculos, dejas de caminar y pierdes el equilibrio.

De mis compañeros de trabajo en la empresa de fumigaciones, uno hoy tiene el mismo problema que yo para tragar. Y otro quedó estéril. En el 2007 ya no podía caminar por las lastimaduras en mis pies y sólo podía dormir sentado en una silla. Tiempo después, el médico Jorge Kaczewer, que es como un Dios para mí, me regaló un tratamiento extremadamente caro que consistió en la aplicación de procaína en diferentes partes del cuerpo. Eso me permitió una cierta recuperación. Volví a caminar y se me cerraron las heridas. Tengo una rodilla operada de la que me sacaron más de un litro de líquido blanco. Cuando hicieron la biopsia en el hospital público de Basavilbaso, los resultados se perdieron y nunca supe qué fue eso.

Me dijeron que nunca me voy a recuperar del todo. Y la primera vez que me revisaron completamente me dieron 6 meses de vida. La medicina no sabe a lo que se enfrenta.

En Basavilbaso y la zona hay muchísimos casos como el mío. Acá murió un nene de cuatro años, Jeremías, por un cáncer en el estómago. Esto fue hace muy pocos meses.

El nene estuvo en el hospital Posadas de Buenos Aires. Cuando vieron cómo estaba el nene, al padre le preguntaron si vivía cerca de una planta atómica o de una fábrica de químicos por el grado de contaminación que presentaba el chico. El padre respondió que era encargado de campo, y que al lado de la casa en la que vivía tenía un depósito de agroquímicos.

Ese nene murió con cuatro años, en pañales, con morfina y retorciéndose del dolor por el cáncer en el estómago.

Acá hay muchas malformaciones, nenes que nacen con labio leporino. A dos casas de la mía vive una ingeniera agrónoma que secó el pasto de su casa con glifosato puro. Al glifosato lo usan para fumigar las vías del tren, los terrenos baldíos. Todo. Están haciendo de la agricultura un campo de concentración.

Molina & Cia. SRL sigue funcionando, aunque se fue de Basavilbaso por todo esto. La empresa se compró un campo entre Basavilbaso y la ciudad de Gilbert. Hoy hacen soja y todo lo que se les cruce. Fumigan, fertilizan, todo con equipos terrestres y aéreos.

Una de las dueñas, María Elena Spiazzi, viuda de Molina (fallecida días antes de ser impreso este libro), es la presidenta del ALCEC (Asociación de Lucha contra el Cáncer) de Undinarrain, un pueblo a 40 kilómetros de Basavilbaso. O sea que por un lado te mata y por el otro trata de curarte.

Hoy, con respecto a mi tratamiento, bueno, abandoné todo. Por una cuestión económica y de decisión. Abandoné todo el 3 de agosto de 2012. Ahora me duele otra vez todo el cuerpo y sufro una regresión muscular. Incluso, me volvieron los calambres en las piernas. A mí me tienen como un hito en todo esto porque los problemas y las enfermedades directamente se me notan.

Ahora estoy esperando, esperando que se termine todo.

Es una decisión que tomé. Mi hija ya está muy bien preparada. Tengo miles de problemas físicos, pero me siento mentalmente lógico y claro. Ya no tengo más fuerzas.

No le veo sentido a seguir peleando para vivir. “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer según establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y las Provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio Nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos y de los radioactivos.”

Constitución de la República Argentina. Artículo 41.

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Esto que acaba de iniciarse está hecho de nombres. De historias. Que bajo la pluma de este autor, la presión del tiempo –que corre, fatal, para muchos de los protagonistas de estas páginas–, y el peso de las circunstancias, tratarán de hacerse una sola.

Un relato común. Quien aquí escribe comienza esta investigación con dudas previsibles. Fluctuaciones lógicas de quien intentará llevar a cabo la difícil tarea de reflejar, desde los ángulos más incómodos, los aspectos de una problemática que afecta a millones de personas.

Con la intriga de no saber si, incluso, los mismos nombres que abarrotarán las páginas que siguen permitirán cumplir con una tarea que surgió así, espontánea, a la sombra de injusticias que cada vez se aceptan con mayor naturalidad.

Porque esta es una historia en la que muchos mueren Y aquellos que matan siguen, en su inmensa mayoría, gozando de todas las libertades conocidas para continuar una tarea avalada por quienes deben velar por la seguridad de todos.

Porque sobre esta práctica no sólo descansa un beneficio de unos pocos: paradójicamente, depende la supervivencia económica de todo un país. Las historias de este libro reflejan las contrariedades de un modelo que desde la retórica, desde el aspecto discursivo, se muestra contrario a lo que concreta en la práctica. Y renuevan la idea de que, a la hora de garantizar el rédito económico, poco importan las consecuencias negativas.

Aunque afecten a tantos.

Esta investigación se basa en nombres como Fabián Tomasi, Sofía Gatica, Estela Lemes, Jeremías Chauque, o Ailén Peralta. También de otras identidades: Monsanto, Syngenta, Bayer, Nidera, BASF, Du- Pont, Atanor y Dow, por citar algunas.

Está hecha de declaraciones como la concretada por la presidenta de la nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el 10 de diciembre de 2011 en lo que fue su discurso de reasunción: “No soy la Presidenta de las corporaciones”.

El trabajo que aquí exhibe sus primeros párrafos aborda un mal que ya afecta a más de 12 millones de argentinos distribuidos en 14 provincias.

Como quedará expuesto en páginas sucesivas, este escrito no dará lugar a las medias tintas. Sí habilitará espacios para expresiones malditas como cáncer de pulmón, malformación congénita, aborto espontáneo, diabetes, atrofia, intoxicación, alergia, leucemia.

Todo en derredor de un negocio que le asegurará a la Argentina, sólo durante 2013, ganancias superiores a los 34.000 millones de dólares. Y que en el último decenio aportó al proyecto político del kirchnerismo fondos por más de 170.000 millones de dólares.

Este autor tiene una identidad que no piensa ocultar. Mi nombre es Patricio Eleisegui. Soy periodista. Soy escritor.

La investigación que aquí se presenta habla de los que sufren hoy. De los que murieron, en su mayoría anónimos y acallados. Y de los que, de seguro, morirán mientras se escriben estas líneas. Esta historia tiene más de un punto de partida. El final, no lo sabemos…

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Entrevista con Patricio Eleisegui

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Envenenados: un abomba química nos extermina en silencio

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Los agricultores brasileños dicen que el maíz transgénico Bt ya no es resistente a las plagas

Solicitan a Monsanto y otras empresas de Biotecnología que les devuelvan las cantidades destinadas a tratamientos fitosanitarios adicionales

Por Deirdre Fulton, 29 de julio de 2014

Common Dreams

Los agricultores brasileños dicen que su maíz transgénico ya no es resistente a las plagas, informó Reuters el pasado lunes.

La Asociación de Productores de Maíz y Soja de la región de Mato Grosso dijo que los agricultores ya empezaron a notar en el mes de marzo que sus cultivos de maíz transgénico no eran resistentes a las orugas que los destruyen, y se supone que el maíz Bt, que ha sido modificado genéticamente para producir una toxina que debiera repeler ciertas plagas, debiera protegerlos. Los agricultores se han visto obligados a aplicar tratamientos adicionales de insecticidas, lo que supone un mayor coste financiero y una mayor contaminación del medio.

La Asociación, Aprosoja-MT, solicita a las empresas Monsanto, Dupont, Syngenta y Dow a que les ofrezcan soluciones, así como que compensen a los agricultores por las pérdidas. En un comunicado que se puede leer en la página web Aprosoja-MT, su portavoz Ricardo Tomcyzk dijo que los agricultores han gastado en torno a 54 dólares adicionales por hectárea en la fumigación de pesticidas y que las empresas de Biotecnología les prometieron algo que no les han ofrecido, es decir, su publicidad es falsa.

Pero es poco probable que Monsanto y adláteres cedan a las pretensiones de los agricultores. Según Reuters, “las empresas de semillas dicen que ya advirtieron a los agricultores brasileños que cultivasen semillas convencionales de maíz, para evitar lo que ahora ha ocurrido: el desarrollo de resistencia a las semillas transgénicas”.

Un problema parecido ya surgió en Estados Unidos a principios de este año, cuando los científicos confirmaron que las orugas que destruyen las raíces del maíz habían conseguido desarrollar resistencia al maíz transgénico, que está diseñado para matarlas.

La respuesta de la Industria a la pérdida de eficacia de estos cultivos no es el fomentar la biodiversidad, sino la de seguir modificando aún más los organismos, según dice la organización GMWatch.

El caso de Brasil es un ejemplo de una tendencia general que está mostrando que casi veinte años después del inicio de la comercialización de los cultivos Bt, hay problemas en varios países productores de este tipo de cultivos modificados genéticamente. La Industria intenta hacer frente a este problema comercializando nuevos productos que produzcan varias toxinas Bt diferentes. El ejemplo más conocido es el maíz SmartStax de Monsanto, que ahora produce seis toxinas Bt diferentes.

Otros resultados inesperados llevarían al uso de mayor cantidad de pesticidas, como ya está ocurriendo en el Mato Grosso.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/news/2014/07/29/brazil-farmers-say-gmo-corn-no-longer-resistant-bugs

El coste social de los transgénicos

 Por Paul Craig Roberts, 23 de mayo de 2014

Dissident Voice

transgenicos

Los economistas preocupados por las cuestiones ecológicas, como Herman Daly, dicen que cuanto más aumenta la población en el mundo mayores serán los costes sociales o externos de la producción.

Los costes sociales o externos son aquellos costes de producción que no son asumidos en el precio de un producto. Por ejemplo, las zonas muertas existentes en el Golfo de México, resultado de las grandes cantidades de productos químicos emitidos en la producción agrícola no son incluidos en los costes de producción. El precio de los alimentos no tienen en cuenta los daños causados en el Golfo de México.

La producción de alimentos genera unos costes sociales. De hecho, cuanto más parece que se reduce el coste medio de producción de los alimentos, mayor es el coste que se impone a la sociedad.

Consideremos la cría intensiva de animales. La alta densidad de animales en muy poco espacio resulta en una concentración de gérmenes y en la necesidad de utilizar una gran cantidad de antibióticos. La supuesta reducción en el coste de los alimentos contribuye a la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que supone un coste adicional a la sociedad que supera la compensación en el ahorro de los precios de los alimentos.

Monsanto ha reducido el coste medio en la producción de los alimentos mediante el desarrollo de semillas modificadas genéticamente, pero ha dado lugar a plantas que son resistentes a plagas y herbicidas. El aumento de los rendimientos y disminución de los costes medios de producción, sin embargo, ha acarreado unos costes sociales o externos que más que compensar reducen las ventajas. Por ejemplo, los efectos tóxicos sobre los microorganismos del suelo, la disminución de la fertilidad del suelo y un deterioro del valor nutricional de los alimentos, e infertilidad en los seres humanos y animales.

Cuando el patólogo y mibrobiólogo Don Huber de la Universidad de Pardue mostró que se producían consecuencias no intencionadas con los cultivos transgénicos, otros científicos se mostraron reacios, ya que sus carreras dependen de becas de investigación que otorga la Industria Biotecnológica. En otras palabras, Monsanto controla esencialmente la investigación de sus propios productos.

En el libro de Jeffrey M. Smith La ruleta genética, dice: “Los alimentos modificados genéticamente son inherentemente inseguros, y las evaluaciones de seguridad no son fiables para protegernos e identificar la mayoría de los peligros que representan”. Poco a poco se van acumulando pruebas en contra de este tipo de alimentos, sin embargo los Gobiernos siguen sin aprobar normas para el etiquetado de estos productos, ya que están bajo su dominio.

Los pesticidas están dañando a las aves y las abejas. Hace ya algunos años nos enteramos que la ingestión de pesticidas por parte de algunas aves las está llevando al límite de la extinción. También se está produciendo una gran mortandad de abejas, perdiendo su miel y su importante papel en la polinización de las plantas. Esta pérdida tiene varias causas: pesticidas como el sulfoxaflor y el tiametoxam, producidos por Dow y Syngenta. Dow está presionando a la Agencia de Protección Ambiental para que permita la presencia de residuos de sulfoxaflor en los alimentos, y Syngenta recomienda rociar varias veces su pesticida sobre la alfalfa, lo que superaría las cantidades actualmente permitidas.

A medida que las Agencias de regulación caen bajo las redes de la Industria, las Empresas siguen contaminando los alimentos, a las personas y los animales. Aumentan los beneficios de Monsanto, Dow o Syngenta, y todo ello porque los costes asociados a la producción recaen sobre terceros o sobre la vida misma.

Muchos países han impuesto restricciones sobre los alimentos transgénicos. Las leyes rusas equiparan el cultivo de los transgénicos con actos terroristas y quieren imponer sanciones penales. El parlamento francés aprobó una prohibición de los cultivos transgénicos. Sin embargo, Washington presiona a los Gobiernos en nombre de sus mecenas, las grandes empresas Biotecnológicas y Químicas. Dick Cheney, cuando fue vicepresidente, usó su cargo para poner en las Agencias Ambientales a los ejecutivos de las Corporaciones, impidiendo ejercer acciones legales y dificultando la labor de protección del medio ambiente y permitiendo la contaminación de la cadena alimentaria. En lugar de proteger a las personas buscan la forma de conseguir puestos de relieve en las grandes empresas una vez que salen del Gobierno. El economista George Stigler viene denunciando esto desde hace varios años.

El público desea que se etiqueten los alimentos modificados genéticamente, pero Monsanto y la Asociación de Fabricantes de Comestibles lanzan campañas para evitarlo. El pasado 8 de mayo el gobernador de Vermont firmó una ley que obliga al etiquetado. La respuesta de Monsanto ha sido la de demandar al estado de Vermont.

La oposición por parte de la Agroindustria al etiquetado resulta sospechosa. Parece que pretenden ocultar información al público, y esto no es algo positivo en las buenas relaciones públicas. Actualmente, el hecho de que un alimento esté etiquetado como natural no quiere decir que no contenga transgénicos.

Las ventajas de la Ingeniería Genética también son desconocidas, y los costes podrían superar a los supuestos beneficios. Lo que los economistas llaman “producción a bajo coste” podría convertirse en costes muy elevados.

Los economistas de la corriente neoclásica no cejan en su sueño de superar los costes externos, porque piensan que siempre hay una solución. De este modo creen que se puede hacer frente a la contaminación poniendo un precio por contaminar, lo que obligaría a las empresas que más contaminan a desistir. Piensan que de este modo se acabaría con la contaminación. También creen que los recursos son ilimitados, porque consideran que el capital puede sustituir al patrimonio de la naturaleza. Crean un mundo donde reina la fantasía, en el que cada vez se produce más y más sin que eso agoten los recursos naturales. [Véase por ejemplo: Sobre el pico del petróleo y el tecnodinamismo]

Al contrario, los economistas que tienen en cuenta los ciclos ecológicos piensan de un modo diferente. El patrimonio de la naturaleza, es decir, los recursos minerales y la pesca, se están agotando y el medio se ha llenado de contaminantes, tanto en el suelo, como el aire y el agua. Cada acto de producción genera desechos y por tanto contaminación. Como no se miden los costes externos y el agotamiento de los recursos naturales, no hay forma de saber si el aumento de la producción es económica o antieconómica. Todo lo que podemos decir es que estos costes no repercuten en el precio de un producto.

Esto significa que en un mundo cada vez más poblado, la economía neoclásica resulta más irrelevante y menor es su capacidad de contribuir a la compresión de los problemas. Nos dicen si el PIB sube o baja, pero no sabemos el coste real de producción (1).

1.- Para más información sobre estas cuestiones, puede leer mi libro The Failure of Laissez Faire Capitalism and Economic Dissolution of the West, y el sitio web: http://steadystate.org. [↩]

Paul Craig Roberts es un economista estadounidense, columnista y ex-Subsecretario de la Tesorería y exredactor de publicaciones en medios corporativos. Es autor de Fracaso del Capitalismo del Laissez Faire.

 

Procedencia del artículo: http://dissidentvoice.org/2014/05/the-social-cost-of-gmos/#more-54290

 

Prohibir los transgénicos, ahora (I)

SALUD Y RIESGOS AMBIENTALES

Especialmente a la luz de la Nueva Genética

Por la Dra. Mae-Wan Ho y la Dra. Eva Sirinathsinghji, 24 de mayo de 2013

ISIS

Ban-GMOs-Now_750Esta publicación se puede adquirir en: http://www.i-sis.org.uk/onlinestore/books.php

Prólogo

El Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Biotecnológicas (ISAAA), financiado por la Industria, sostiene que la superficie mundial de cultivos modificados genéticamente alcanzó las 170,3 millones de hectáreas en 2012, con un aumento de 100 veces desde que comenzó su comercialización en 1996, siendo “la tecnología agrícola que más rápidamente se ha adoptado en toda la historia de la Agricultura Moderna” (1).

Sin embargo, los cultivos transgénicos siguen confinados en 28 países, donde se ha plantado el 90% en sólo cinco años. Los Estados Unidos, con 69,5 millones de hectáreas, encabeza la lista, con el 40,8% de la superficie total; Brasil y Argentina, con 36,6 y 23,9 millones de hectáreas representan respectivamente el 21,5% y el 14.0% del total; Canadá y la India, con 11,6 y 10,8 millones de hectáreas, lo que supone el 6,8% y el 6,3% del total. De estos cultivos, casi el 60% son los cultivos tolerantes al glifosato; los cultivos Bt el 15% y otros tipos, el 25%. Los cultivos principales son solamente tres: la soja tolerante a los herbicidas (47%); el maíz (Bt 4%, y otros rasgos, 23%) y algodón (Bt 11% y otros rasgos, 2%).

Los transgénicos siguen limitados a dos rasgos en tres de los principales cultivos que se mantienen en la mayor en la mayor parte del mundo.

Una de las razones principales es su incapacidad para ofrecer nuevas características más útiles. Geoffrey Lean del diario The Telegrah señaló en la revisión del nuevo libro del profesor Gordon Conway, anteriormente Presidente de la Fundación Rockefeller y Jefe de la Asesoría Científica del Departamento para el Desarrollo Internacional, un conocido partidario de los transgénicos (2): “Lo que aparece en su libro, Mil millones de hambrientos, es que la tecnología de los transgénicos está lejos todavía de contribuir a vencer el hambre”. Pero, al contrario, la mejora convencional de los cultivos asistida por marcadores genéticos está haciendo increíbles progresos, como se señala en el libro de Conway. Los científicos del Instituto Nacional de Gran Bretaña (NIAB) acaban de crear unos nuevos híbridos de trigo que podrían aumentar los rendimientos en un 30%. Pero es en África donde las variedades del arroz Nerica están obteniendo hasta cosechas 4 veces más productivas que las variedades tradicionales, con unos períodos de crecimiento más corto, con más proteínas, resistente a plagas y enfermedades, prospera en suelos más pobres, resistiendo la sequía; maíz más resistente a la sequía se está impulsando, con rendimientos del 20 al 30% superiores, en 13 países; el cultivo de la judías trepadoras en África Central; variedades de trigo que crecen en suelos salinos; y patatas resistentes al tizón, cultivos enriquecidos con vitamina A, hierro y otros nutrientes esenciales.

La otra razón es que los cultivos transgénicos y los organismos modificados genéticamente, incluyendo árboles transgénicos, peces y ganado, han ido obteniendo fracasos en todo el mundo y generando resistencia, saliendo a la luz el peligro que suponen a pesar de la ingente propaganda de las Corporaciones.

Los cultivos transgénicos apenas se cultivan en Europa, a pesar de que la Comisión Europea ha dado el visto bueno para su comercialización. 8 países de la Unión Europea han establecido prohibiciones totales en los cultivos autorizados: Austria, Francia, Alemania, Hungría, Luxemburgo, Grecia, Bulgaria y Polonia (3). Suiza estableció una moratoria sobre los cultivos transgénicos en 2008, que en principio finaliza en este 2013. Pero en marzo de 2013, el Parlamento suizo votó a favor de prolongar la moratoria, ignorando los resultados de su Programa Nacional de Investigación 59 (4), que “confirma la seguridad de la utilización comercial de los cultivos transgénicos y recomienda poner fin a la moratoria”. Además, algunas regiones y administraciones locales de los 37 países europeos se han declarado libres de transgénicos. A partir de 2010, son un total de 169 regiones, 123 provincias y 4713 gobiernos locales los que así lo han declarado, lo que supone 1 millón de hectáreas, afectando a 31.357 personas (5), y el movimiento crece con rapidez. [En España: http://www.tierra.org/spip/spip.php?article433]

El corazón de los transgénicos se encuentra en los Estados Unidos, donde los fracasos de estos cultivos son bien visibles y más agudos (6), (GM Crops Facing Meltdown in the USA, SiS 46) y donde actualmente se libra una batalla para el etiquetado de los productos transgénicos, que da derechos al consumidor frente al poder de la Industria Biotecnológica (7). Cerca del 95% de los estadounidenses apoya el etiquetado de los transgénicos. En octubre de 2011, el Centro de Seguridad Alimentaria de los Estados Unidos presentó un recurso legal con la FDA para exigir el etiquetado de todos los alimentos transgénicos. En 2012, 55 miembros del Congreso escribieron una carta al comisionado de la FDA en apoyo de aquella petición. La FDA ha recibido más de un millón de comentarios apoyándola, convirtiéndose en la respuesta popular más numerosa recibida en esa agencia. Por otra parte, 37 proyectos de ley de etiquetado de alimentos transgénicos se han introducido en 21 estados en 2013. En Washington, la senadora Barbara Boxer y el congresista Peter DeFazio han patrocinado conjuntamente la nueva legislación federal que exige el etiquetado de todos los alimentos transgénicos en los Estados Unidos. La ley Genetically Engineered Food Right-to-Know es el primer proyecto nacional de etiquetado que podría entrar en el Congreso desde 2010. El Partido Verde de los Estados Unidos ha dicho que Monsanto es “un riesgo para la salud pública y el medio ambiente”, y ha instado a una moratoria sobre los cultivos de alimentos transgénicos (8).

En noviembre de 2012, Perú impuso una prohibición de 10 años sobre los transgénicos, gracias al esfuerzo de los agricultores del Parque de la Papa en Cusco, una comunidad de 6000 agricultores que pretenden proteger la biodiversidad a toda costa, especialmente el maíz y la patata, de los que depende su supervivencia (9).

Ese mismo mes, Kenya prohibió la importación de productos transgénicos, con efecto inmediato (10). Una decisión tomada por el Gobierno en base a la “investigación inadecuada sobre los transgénicos y las evidencias científicos proporcionadas sobre la seguridad de estos alimentos”.

Un momento crítico

La creciente oposición a los transgénicos no ha hecho nada para disminuir la agresiva agenda expansionista del Imperio Corporativo de los Transgénicos. México es actualmente su principal objetivo. Las Empresas estadounidenses de Biotecnología Monsanto, DuPont y Dow han solicitado permisos para cultivas más de dos millones de hectáreas de maíz transgénico en el norte de México (11). México es la cuna del maíz y posee gran diversidad. Desde 2009, el Gobierno mexicano ha otorgado 177 permisos para el cultivo experimental, lo que supone 2644 hectáreas. El lanzamiento comercial a gran escala del maíz transgénico aún no ha sido autorizado, pero ya se ha descubierto contaminación transgénica en el maíz nativo, como resultado de lo que algunos consideran “una estrategia cuidadosamente planificada y perversa”.

La otra importante estrategia del Imperio Corporativo de los Transgénicos es el monopolio de las semillas y del aumento creciente de su precio. Las semillas no modificadas genéticamente son rechazadas en favor de las semillas transgénicas, lo que reduce las opciones de los agricultores (12). Las cuatro grandes compañías de semillas biotecnológicas (Monsanto, DuPont/Pioneer Hi-Bred, Syngenta y Dow AgroSciences- ahora poseen el 80% del mercado del maíz en los Estados Unidos y el 70% del negocio de la soja. Los costes de las semillas han aumentado de dos a tres veces desde 1995. Esto supone un duro golpe para la vida de los agricultores de todo el mundo, especialmente en la India, donde la introducción del algodón transgénico ha coincidido con numerosos suicidios de agricultores (13), Farmer Suicides and Bt Cotton Nightmare Unfolding in India, SiS 45). Al mismo tiempo, los agricultores que quieren volver a cultivar semillas convencionales después de experimentar con los problemas relacionados con plagas y malas cosechas, se encuentran en dificultades por la escasa disponibilidad de las semillas no modificadas genéticamente (12).

Prohibición de los transgénicos, ahora

Se trata de una difícil situación para el futuro de la alimentación y la agricultura, algo que debe ser cambiado tan pronto como sea posible, sobre todo en lo relativo a la agricultura transgénica que está fracasando en todos los aspectos. Esto sólo se puede lograr con la prohibición de los transgénicos, una medida ya emprendida por países y comunidades locales de todo el mundo. Tenemos que unir nuestras fuerzas para poner poner fin al Imperio Corporativo de los Transgénicos.

Hace 10 años, 24 científicos de todo el mundo formaron un Grupo de Ciencia Independiente y elaboraron un informe (14), (The Case for A GM-Free Sustainable World, ISIS/TWN publication), que resume las evidencias acerca de los riesgos de los cultivos transgénicos y los beneficios de la agricultura ecológica, pidiendo una prohibición mundial de propagación en el medio de los organismos modificados genéticamente, solicitando un cambio hacia una agricultura sostenible no transgénica. Este informe fue ampliamente difundido, traducido a varios idiomas, y reeditado en los Estados Unidos un año después. Sigue siendo la descripción más concisa y completa sobre este tema, pero una nueva evidencia crucial ha salido a la luz en la última década, dando mayor fuerza a esa oposición.

En primer lugar, esa evidencia decisiva es la insostenibilidad y la destrucción que genera la Agricultura Industrial convencional, de la que los transgénicos es su muestra más extrema, en contraste con los éxitos probados de la agricultura ecológica no transgénica: productividad y capacidad de recuperación, beneficios ambientales y de salud, y en particular su enorme potencial de ahorro de energía y de emisiones de carbono, mitigando el cambio climático. Recogimos todo esto es un informe completo y definitivo en una publicación de 2008 (15), Food Futures Now *Organic *Sustainable *Fossil Fuel Free , ISIS/TWN publication). Nuestro Informe se muestra conforme con otros: Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD) (16), informe que fue el resultado de tres años de consulta, involucrando a 900 participantes y a 110 países de todo el mundo, constituyendo un amplio consenso científico sobre la agricultura ecológica no transgénica, el camino que se debe seguir en la alimentación y la agricultura.

Para completar el asunto, es necesario reunir todas las pruebas en contra de los transgénicos en relación con su impacto en el medio y la salud, especialmente a la luz de los nuevos descubrimientos en Genética Molecular en los últimos 10 años. Esta es la razón principal para publicar el presente informe.

La Agricultura Transgénica es una receta segura para el desastre, algo que queda claro en este Informe. También se ofrece un camino a seguir hacia la transición a una agricultura sostenible, ya que permite que las comunidades locales de todo el mundo puedan tener seguridad en su suministro de alimentos en estos tiempos de cambio climático. Las futuras generaciones no nos perdonarían si no detenemos ahora la propagación de los transgénicos.

Haga uso de este Informe, distribúyalo y envíeselo a sus representantes políticos.

Fuente: http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php

Geslive: patentes sobre semillas y plantas

¿Pueden cerrar tu Huerto por infringir la Ley Sinde del ministerio de AgriCultura?

partidopirata.es


El 5 de junio, día del medio ambiente, se publicaba la noticia de que el SEPRONA había imputado a una persona como presunto autor de un delito contra la «propiedad industrial» por reproducir sin permiso una variedad patentada de arándanos. Hace pocos días se publicó una noticia similar relacionada con una plantación de flores. Son solo algunos ejemplos de que vivimos en una época en la que la tierra ya no es para quien la trabaja ni para el intermediario que compra la cosecha, sino para el titular de los derechos de autor de los genes de la variedad cultivada.

Es este un asunto por el que todo el mundo parece pasar de puntillas a pesar de que, como decimos por aquí, «con las cosas de comer no se juega». Nos estamos jugando nuestra soberanía alimentaria y, sin embargo, ni los mass media ni nuestros gobernantes parecen querer hacerse eco del problema.

¿Cuando fue la última vez que vieron en la televisión, escucharon por la radio o leyeron en un periódico alguna noticia relativa a Geslive, la SGAE de las semillas? ¿Sabían que casi todo lo que se cultiva tiene un copyright por el que sus titulares cobran un porcentaje sobre los beneficios de los agricultores? ¿Qué si un agricultor destina parte de su propia cosecha a ser usada como semilla para la próxima campaña debe pagar un «canon» aunque ese año no compre semilla nueva? ¿Qué la mayor parte de las variedades silvestres existentes hace solo cien años han desaparecido y que el cultivo y comercialización de las supervivientes está restringido por requisitos legales y/o comerciales? ¿Qué la mayor parte de los cultivos están controlados, a través de los correspondientes derechos de autor, por un puñado escaso de multinacionales como Monsanto, Cargill, Dow o Bayer?

La anterior administración socialista pidió ayuda al gobierno de los Estados Unidos para presionar a Europa y facilitar así el cultivo de variedades de maíz patentadas por Monsanto, petición que la administración norteamericana valoró muy positivamente por la importancia del maiz en la alimentación de la cabaña porcina española. Lo que poca gente sabe es que, además, Monsanto tiene solicitada una patente sobre el uso de su maíz en la alimentación de cerdos, por lo que de serle concedida dicha patente pasaría, automáticamente, a cobrar un porcentaje sobre las ganancias del sector porcino español.

El actual ministro de agricultura ya se ha pronunciado abiertamente a favor del uso de transgénicos en agricultura, concretamente del maíz de Monsanto y, mas concretamente, de su uso en la alimentación de cerdos. No parece que el cambio de gobierno haya influido nada en la política agrícola.

Mucho se habla de la PAC, de ayudas al gasóleo agrícola, de reformas agrarias o de industrializar el campo para procesar nuestra producción agrícola e incrementar así las ganancias, pero ¿Por qué nadie parece querer hablar de los derechos de autor en agricultura? Nos estamos jugando nuestra capacidad para producir nuestros propios alimentos.

Referencias: http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/planta/imputado-un-agricultor-por-copiar-sin-autorizacion-una-variedad-de-arandanos-protegida-con-licencia_lb0UfW6avVZdoqXU5zi2x5/

Fuente: https://www.partidopirata.es/comunicacion/blog-noticias/19-noticias/352-pueden-cerrar-tu-huerto-infringir-leysinde

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http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/04/30/el-robo-de-las-semillas-por-parte-de-las-corporaciones/

http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/04/05/demanda-para-invalidar-las-patentes-de-los-transgenicos-de-monsanto/