Se detecta en Francia yodo radiactivo en el agua de lluvia y en la leche

5 de abril de 2011

Después de que se produjese la nube radiactiva procedente de la central nuclear de Fukushima, la semana pasada alcanzó Europa, detectando las autoridades francesas yodo-131 en el agua de lluvia y en la leche. El CRIIRAD, un organismo francés independiente de investigación sobre radiactividad, dijo que había detectado yodo-131 en el agua de lluvia en la zona sureste de Francia. Una muestra analizada el 28 de marzo mostraba unos niveles de radiactividad de 8,5 becquerelios.

Pruebas en paralelo realizado por el Instituto Francés de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear (IRSN), una Institución pública para el seguimiento de los riesgos nucleares y radiológicos, encontró yodo-131 en la leche.

Según el citado Instituto, las concentraciones de una muestra recogida el pasado 25 de marzo mostraron unos niveles menores a 0.11 becquerelios por litro.

En condiciones normales no hay rastro de yodo-131 que pueda ser detectado ni en el agua de lluvia ni en la leche.

Efecto acumulativo

Las tasas medidas dicen que son extremadamente bajas, sobre todo si las comparamos con los niveles observados después del accidente de Chernóbil en 1986, y las autoridades hacen hincapié en que no hay motivo para la preocupación.

Sin embargo, según el CRIIRAD, la contaminación del aire, y por tanto del agua de lluvia, continuará por lo menos durante las próximas dos semanas, pudiendo alcanzarse varios cientos de becquerelios por metro cuadro, o incluso unos miles si las condiciones meteorológicas son adversas.

Las espinacas, ensaladas y otras verduras de los supermercados se encuentran entre los productos alimenticios que son particularmente sensibles a la contaminación por yodo-131, ya que se cultivan fuera y están expuestas al agua de lluvia.

La contaminación indirecta de la leche, en concreto, se produce al cabo de un par de días si las vacas han estado comiendo hierba al exterior, señaló el CRIIRAD.

El hecho de que el IRSN haya encontrado yodo 131 en una muestra de lecha recogida el 25 de marzo indica que la lluvia radiactiva ya había llegado a Europa en torno al 23 de marzo.

El yodo radiactivo 131 es especialmente tóxico cuando es absorbido por el tiroides, donde llega a saturarlo y eleva el riesgo de cáncer.

Respuesta de la Unión Europea

La UE señala que como Institución no está involucrada en la medición de la radiactividad, pero se mantiene alerta y está dispuesta a proporcionar asistencia médica si fuese necesario.

El Departamento de la Energía de la Comisión Europea, con el apoyo del Centro de Investigaciones de la UE, está coordinando la respuesta del ejecutivo de la UE ante la situación de emergencia que ha surgido. Su Departamento de Energía es también el responsable de la legislación relativa a los niveles radiactivos en los alimentos y para la introducción, en su caso, de una cláusula de salvaguardia para imponer pruebas radiactivas.

El 25 de marzo, tras una prueba realizada en la cadena alimentaria y piensos en Japón, se comprobó que estaba afectada por la radiación proveniente de la central de Fukushima, decidiendo la UE reforzar los controles para la importación de alimentos y piensos de determinadas regiones de Japón.

Los Verdes del Parlamento Europeo señalaron que los límites establecidos por la UE sobre las tasa máxima permitida para los niveles de radiación en los productos alimenticios importados, son menos estrictos que los límites aplicados por el propio Japón para consumo interno. Se está solicitando la revisión inmediata de dichos umbrales.

http://www.euractiv.com/en/cap/france-detects-radioactive-iodine-rainwater-milk-news-503756