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Demasiadas cabezas atascadas en las arenas del Brexit

Por Jonathan Cook, 27 de junio de 2016

dissidentvoice.org

Imagen: counterpunch.org

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En estos momentos hay algunas cabezas que están clavadas profundamente en las arenas. Han sido muchas las respuestas despectivas a mi artículo titulado Brexit y la mente liberal enferma. Me dijeron que me había ocupado de un solo artículo publicado por un periodista de The Guardian.

Dicho artículo era el de Zoe Williams, y lo elegí porque era muy representativo de la reacción liberal al Brexit en los medios británicos. Podía haber elegido otros artículos de entre los cientos que aparecen actualmente en la BBC.

Sin embargo, tanto el artículo de Williams como los del resto de medios de comunicación, no están lanzando sus argumentos al vacío. Después de todo, gran parte del gabinete en la sombra del Partido Laborista ha dimitido y buena parte de sus parlamentarios están tratando de desafiar la voluntad democrática expresada de manera abrumadora por sus afiliados y expulsar a su líder Jeremy Corbyn. Su crimen no ha sido el apoyar el Brexit, no se atrevió, dada la inevitable reacción de sus diputados, sino el no haber sido un verdadero creyente en el orden Neoliberal, que tanto acaricia la UE.

Esto es lo que uno de los organizadores de golpe de mano, probablemente provenga de uno de los ministros del gabinete en la sombra, ha dicho:

El plan consiste en ponerle las cosas difíciles a Corbyn como líder, con la esperanza de que se vea obligado a renunciar, con una mayoría parlamentaria que se niega a formar parte del gobierno en la sombra, revelándose en la Cámara de los Comunes, evitando apoyarlo como Primer Ministro o seguir las políticas que formule bajo su liderazgo”.

Este probablemente se haya dicho con una cara seria, como si estos parlamentarios blairistas no hubiesen socavado desde el primer día el liderazgo de Corbyn. No se trata de un nuevo plan, sino que se han visto obligados a dar más la cara tras el voto por la salida o permanencia del Reino Unido de la UE.

El Partido Laborista no sólo quiere expulsar a un líder que ha obtenido el apoyo mayoritario de otros miembros del partido. Le han paralizado desde el principio, por lo que no ha podido contar con los parlamentarios para llevar a cabo la revolución que proponía. Y ahora le están haciendo pagar el precio por haber mantenido en privado una determinada posición, que como acaba de demostrar el referéndum, tiene un apoyo mayoritario.

Aquí es donde entra la Izquierda progresista, y por qué supone el Brexit un reto para todos nosotros. Queremos creer que tenemos libertad, pero la verdad es que llevamos ya mucho tiempo metidos en la prisión del Neoliberalismo. Los Partidos Conservadores y el Partido Laborista están atados por un cordón umbilical al orden Neoliberal. La UE es una Institución clave en el Club Neoliberal Transnacional. Nuestra economía está estructurada para cumplir con los principios neoliberales, que son los que dirigen el país.

Por eso, el debate sobre el Brexit nunca se centró en valores o en principios, sólo en el Dinero. Y lo sigue estando. Los partidarios de la permanencia han hablado sólo de la amenaza de sus pensiones. Los partidarios de la salida de la UE hablan sólo del papel de los inmigrantes en la bajada de los salarios. Y hay buenas razones para ello: porque la UE está encerrada entre las paredes de una prisión económica que se ha construido a su alrededor. Nuestras vidas sólo hablan de Dinero, como nos lo han demostrado los rescates de los Grandes Bancos que eran demasiado grandes como para quebrar.

Hay una diferencia clave entre ambas partes: la mayoría de los partidarios de la permanencia (remainers) viven bajo la creencia de que no hay tal prisión debido a que todavía disponen de privilegios en las áreas de convivencia; los defensores de la salida, no pueden olvidar su existencia, porque no se les permite salir de sus pequeñas celdas.

La Izquierda no puede llamarse Izquierda y seguir lamentándose de los privilegios perdidos, mientras que califica a los que están atrapados dentro de sus celdas de racistas. El cambio requiere primero reconocer esta situación, y luego tener la voluntad de luchar por algo mejor.

Jonathan Cook es escritor y periodista que vive en Nazaret, Israel. Sus últimos libros son Israel y el choque de civilizaciones; Iraq, Irán y el Plan para rehacer Oriente Medio ( Pluto Press) y La desaparición de Palestina: Israel experimenta la desesperación en humanos (Zed Books). Visite el sitio web de Jonathan: http://www.jkcook.net/

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2016/06/too-many-heads-stuck-in-the-sand-on-brexit/

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Argentina: nuevas denuncias de graves problemas de salud debidos al uso de los pesticidas

Por Jean-Jerome Destouches, 27 de junio de 2016

news.vice.com

Ángel Cano, el padre de Aixa, trabaja en un taller de fabricación de ladrillos situado cerca de su casa. Dice que las avionetas que rocían pesticidas pasan varias veces al día, aunque la frecuencia depende del estado del tiempo. “Hubo una reunión en Avia Terai en la que se acordó que los agricultores nos advertirían antes de rociar los productos químicos, para que nos diese tiempo a protegernos y también nuestra agua, pero nunca lo hicieron. Conocí a un tipo que cultivaba soja y utilizaba mucho Roundup, pero tuvo que dejarlo porque su piel comenzó a quemarse. Fue al médico y le dijo que tenía cáncer de piel”. (Todas las fotos de Jean-Jerome Destouches // Hans Lucas Studio / VICE News)

Ángel Cano, el padre de Aixa, trabaja en un taller de fabricación de ladrillos situado cerca de su casa. Dice que las avionetas que rocían pesticidas pasan varias veces al día, aunque la frecuencia depende del estado del tiempo. “Hubo una reunión en Avia Terai en la que se acordó que los agricultores nos advertirían antes de rociar los productos químicos, para que nos diese tiempo a protegernos y también nuestra agua, pero nunca lo hicieron. Conocí a un tipo que cultivaba soja y utilizaba mucho Roundup, pero tuvo que dejarlo porque su piel comenzó a quemarse. Fue al médico y le dijo que tenía cáncer de piel”. (Todas las fotos de Jean-Jerome Destouches // Hans Lucas Studio / VICE News)

Los vecinos residentes en la localidad de Avia Terai, en la provincia argentina del Chaco, viven rodeados de cultivos de soja transgénica. Dicen que estos cultivos son pulverizados de manera regular con plaguicidas, lo que habría acarreado muchos problemas de salud en esta pequeña comunidad rural, más de los que serían de esperar normalmente.

Estas gentes han permitido al fotógrafo Jean-Jerome Destouches registrar con su cámara la vida cotidiana.

María del Carmen Seveso, médico de la ciudad de Sáenz Peña, a unos 20 kilómetros de Avia Terai, dice que no tiene ninguna duda de que los plaguicidas causan cáncer y otras graves enfermedades. También afirma que el número registrado de recién nacidos con enfermedades congénitas en el hospital en el que trabajaba pasó de 46 en 1998, época en la que comenzaron las fumigaciones con pesticidas en esta zona, a 186 en 2009.

Estas conclusiones se incluyeron en un Informe publicado por la Comisión Nacional de Salud, para cuya elaboración se entrevistó a 2000 personas residentes en la zona. Se encontró que el 31% de los entrevistados en Avia Terai informaban de algún familiar con cáncer en la última década. La cifra era de sólo el 3% en otro pueblo llamado Cheradai, lejos de los cultivos de soja.

El Dr. Damien Verzeñassi, de la Universidad de Rosario, dijo que el análisis inicial de los datos recogidos en un estudio que incluyó a 120.000 personas que viven en un radio de 1 kilómetro de los cultivos fumigados, apreciaba unas tasas de cáncer tres veces por encima del promedio nacional. Este estudio, agregó, todavía no se ha publicado.

Las autoridades de Argentina, por su parte, han dicho que se necesitan más estudios como estos para que se produzcan cambios en la política de cultivos. El país es uno de los mayores exportadores de aceite de soja y la Agricultura Industrial tiene un importante papel en la economía.

No puedo decir cuántos documentos y estudios he leído, los documentales que he visto en contra de la Biotecnología, artículos en medios de comunicación, de Universidades, tanto de Argentina como de Gran Bretaña. Y la verdad, si usted lee todo le parece una especie de ensalada, donde todo resulta muy confuso”, dijo el ex Secretario de Agricultura Lorenzo Basso en una rueda de prensa del año 2013.

Los agricultores de la región del Chaco suelen recurrir a herbicidas que llevan glifosato en su composición, tales como Roundup, un herbicida producido por el gigante de la Agroindustria Monsanto.

La Empresa siempre ha insistido en que el glifosato es seguro si se maneja de manera adecuada. Monsanto tiene el respaldo de parte de la comunidad científica, así como de las Agencias de Regulación de todo el mundo. Entre ellas, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos, que ha aprobado el uso de Roundup.

Sin embargo, la controversia sobre esta sustancia química se ha calentado en los últimos años, cuando su uso se ha vuelto muy común.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, se pronunció en marzo de 2015 diciendo que el glifosato es “probablemente cancerígeno”. Sin embargo, inmediatamente surgió la controversia, cuando la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó su evaluación del glifosato diciendo que “es poco probable que exista riesgo carcinógeno para los seres humanos”. Sin embargo, sólo se hacía referencia al consumo de los productos obtenidos de los cultivos rociados con este producto químico.

El glifosato ha vuelto a estar en el candelero a principios de este mes, cuando la Unión Europea se negó a tomar una decisión sobre la solicitud de nuevo permiso para el uso del herbicida, mientras no se realicen nuevos estudios por parte de la Agencia Europea de Sustancias Químicas. Se espera una nueva votación en breve.

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Silvia Ponce vive en Avia Terai con sus siete hijos en una casa que se encuentra a sólo 20 metros del cultivos rociados con glifosato, Ponce recuerda que una vez, cuando estaba embarazada de Aixa, que ahora tiene 9 años de edad, fue rociada directamente con los pesticidas y sintió que era algo asfixiante. Su bebé nació con el cuerpo cubierto de lunares con gran cantidad de pelo, algunos de los cuales han resultado ser cancerígenos y han tenido que extirpárselos mediante cirugía. Aixa también sufre de fiebres y se quema casi de inmediato si se expone al sol, que es algo difícil de evitar en una región donde las temperaturas alcanzan los 40º en verano. Ponce dice que otro niño de su barrio también tiene el mismo tipo de dolencia. “Me dijeron los médicos que su enfermedad de la piel podía deberse a los pesticidas rociados en los cultivos de soja y algodón. Sin embargo, demostrar esto al 100% es algo casi imposible”.

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Muchos de los habitantes de Avia Terai no tienen agua corriente en sus viviendas. Así que recogen el agua del lluvia, a menudo de los canalones situados en los tejados. Esto puede provocar la ingestión de los pesticidas disueltos en agua después de la pulverización realizada con avionetas y que el viento lleva hasta la población.

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La soja no es el único cultivo transgénico producido en Avia Terai. El algodón también se cultiva en grandes extensiones y se rocía de manera regular con glifosato. Un laboratorio cercano está especializado en el desarrollo de nuevas semillas de algodón.

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Camila Verón nació hace 5 años con el síndrome de Lowe, lo que significa que sufre glaucoma, disfunción renal y discapacidades cognitivas. La madre de Camila, Silvia Achaval, dice que los primeros médicos que observaron a su hija le dijeron que no podían dar una explicación de por qué la niña sufría tal dolencia, pero sí me preguntaron si vivíamos cerca de los cultivos de soja. “Cuando me lo preguntaron entendí por qué mi hija estaba enferma”.

Los médicos de la Red Universitaria de Medio Ambiente y Salud estiman que 12 millones de argentinos se enfrentan a riesgos de salud derivados de la exposición a los pesticidas. “Cuando llegamos aquí nadie nos dijo que era peligroso para nuestra salud. Nuestros hijos juegan todos los días en los cultivos de soja y algodón”, dice Silvia Ponce.

Marisa Gutman dirige un centro en la cercana ciudad de Sáenz Peña, dedicado a la atención de los niños de Avia Terai con discapacidades y de otros pueblos de la zona, muchos de los cuales están rodeados de cultivos transgénicos fumigados con glifosato. “Muchos de los niños de nuestro centro sufren de severas enfermedades congénitas. Tienen múltiples discapacidades. Para nosotros, soja significa enfermedad”.

Siga a Jean-Jerome Destouches en Twitter: @DestouchesJJ

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Procedencia del artículo:

https://news.vice.com/article/in-photos-argentine-villagers-blame-pesticide-spraying-of-soybean-for-serious-health-problems?utm_content=buffer57fe4&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer


La Policía intimidó a periodistas italianos en San Salvador (Entre Ríos)

Desde el sábado un equipo de la televisión italiana, acompañado por el escritor Patricio Eleisegui, investiga los daños causados por el glifosato en poblaciones entrerrianas. 

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En San Salvador, donde los casos de cáncer se multiplican y dos universidades nacionales acaban de ofrecer resultados respecto a niveles de contaminación, los periodistas fueron intimidados por el accionar de la policía provincial. Los siguieron en la mayoría de sus recorridos y recogieron sus datos personales en el hotel. “Se ve que alguien se puso nervioso”, dijo Eleisegui.

No es casualidad que un equipo de televisión italiana eligiera Entre Ríos y en particular la localidad de San Salvador para realizar un informe sobre el daño que provoca el glifosato en la salud de las personas.

“San Salvador es un lugar paradigmático en cuanto a contaminación”, explicó Patricio Eleisegui, periodista y escritor, que oficia como guía y hombre de consulta para los reporteros extranjeros, que intentar contar qué pasa en las tierras donde se cosecha la soja que se consume en Italia.

Eleisegui es autor del libro “Envenenados, una bomba química nos extermina en silencio”, que lleva en tapa la imagen de Fabián Tomasi, el trabajador de Basabilvaso que ha dado testimonio con sus padecimientos físicos sobre las daños que provoca el glifosato y cuya imagen ha recorrido ampliamente redes sociales y medios del mundo. El caso de Tomasi, justamente, se conoció a través del libro de Eleisegui.

A raíz de “Evenenados…”, la producción del programa televisivo italiano “Le Lene” (“La Hiena”, en italiano, una versión del clásico CQC, que se emite por el canal Italia 1), se contactó con el escritor para avanzar en una investigación periodística sobre la incidencia de los agrotóxicos en la salud de las personas y los problemas que se padecen en Argentina en ese sentido.
Por la experiencia y la información recogida en su libro, Eleisegui orientó a los visitantes hacia Entre Ríos y en particular a San Salvador, en principio “por los altos indicadores de enfermedades como el cáncer, vinculadas a la utilización de herbicidas como el glifosato”, explicó el periodista en dialogo con este sitio.

En este momento la Municipalidad de San Salvador publica los resultados de estudios realizados por la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional de La Plata motorizados a raíz de la movilización popular fundada en los crecientes casos de cáncer en la población y el temor creciente por la contaminación en suelo, agua y aire.

Policías en acción
El sábado pasadas las 2 de la madrugada el equipo de producción de Le Lene, junto con Eleisegui, llegó a San Salvador. Se hospedaron en el Hotel 3 de Febrero de esa ciudad y por la mañana comenzaron con la tarea, ahora también acompañados por Andrea Kloster, una vecina de la ciudad con fuerte participación entre los vecinos autoconvocados frente al drama de la contaminación por agrotóxicos.

Recorrieron campos, hablaron con algunas personas y también hicieron una suerte de prueba: poner el micrófono ante vecinos que encontraban en la calle para preguntarles sobre el tema. El resultado, asegura Eleisegui, fue asombroso.

“Todos sabían del tema, pero por tener un familiar o un conocido con cáncer y todos sabían que estaba vinculado al glifosato”.

El periodista dice que casi de inmediato se dieron cuenta de una presencia policial permanente. “A 60 o 100 metros, pero estaban, todo el tiempo”, señaló el escritor.
Este sábado también el convoy de investigación salió a recorrer campos de arroz por caminos vecinales. Estaban en esa tarea, cuando se cruzan con dos autos que metros más adelante se detienen. Sus ocupantes, pudieron observar, fotografiaron los vehículos.

“Ahora están llamando a la policía, me dijo Andrea Kolster y me anticipó que de momento a otro iban a aparecer”, narró Eleisegui. A los diez minutos llegó el patrullero y pidió explicaciones a los periodistas sobre la tarea que estaban realizando. La excusa, implementada por los uniformados, fue las frecuentes denuncias en la zona por cuatrerismo.

El accionar de la policía provincial no se limitó a vigilar a los periodistas e interceptarlos con preguntas inapropiadas. Cuando el equipo de producción volvió al hotel, recibió una información aún más preocupante que la presencia a distancia de los uniformados: la policía había estado en el lugar y se había llevado todos los datos personales de los visitantes. Vestían de civil y pertenecían a Investigaciones, les dijeron.

Este domingo, otra vez, la policía estuvo siguiendo de cerca la tarea periodística. Esa presencia permanente e intimidatoria, será referida y retratada en un canal de televisión italiano.

Eleisegui denunció la situación por redes sociales y en diálogo con este sitio reconoció que “me llamó mucho la atención, claramente fue una situación de marcarnos que no teníamos libertad absoluta de movimiento. Este trabajo tiene estas situaciones, pero el hecho de tener una custodia así, por decirlo de alguna manera, era preocupante”, señalo el periodista y analizó que “cuando vieron que filmábamos las arroceras, se ve que alguien se puso nervioso”.

http://entreriosahora.com/grave-la-policia-intimido-a-periodistas-italianos-en-san-salvador

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La India: un Estado donde la agricultura es ecológica en su totalidad

En la India hay más agricultores ecológicos que en cualquier otra país del mundo, 650.000.

Por Bibhudatta Pradhan, 22 de junio de 2016

bloomberg.com

Soumyajit Pramanick/flickr

Soumyajit Pramanick/flickr

Nimtshreng Lepcha filtra las hojas medicinales en orina de vaca y rocía la mezcla sobre las hojas de tomate. Es la principal forma de repeler las plagas de sus tierras de cultivo, situadas en las estribaciones del Himalaya y en la zona nororiental del Estado de Sikkim, el primer Estado con una agricultura totalmente ecológica.

Desde hace más de una década, 66.000 agricultores de Sikkim han evitado el uso de herbicidas químicos, fertilizantes sintéticos y semillas transgénicas. Han vuelto a los métodos tradicionales de cultivo, lo que ha hecho que haya ido creciendo en el pequeño Estado, situado entre China, Nepal y Bután, un movimiento en contra de la llamada Revolución Verde, un sistema que se empezó a aplicar hace 50 años y que recurre a los productos químicos, nuevas semillas y al riego para aumentar los rendimientos de los cultivos y evitar el hambre.

Imagen: tripadvisor

Imagen: tripadvisor

Ahora, frente a los problemas ambientales que todo esto ha generado, desde los perjuicios en la salud hasta el envenenamiento de las aguas y la degradación de las tierras de cultivo, la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos y enfermedades relacionadas con la alimentación, el Primer Ministro, Narendra Modi, respalda el enfoque llevado a cabo por los agricultores de Sikkim, como una forma más segura y sostenible de producir alimentos, el apoyo a los trabajo de las explotaciones agrícolas y reducir la factura de fertilizantes.

Otros estados pueden tomar el mismo camino que Sikkim. El Noreste puede convertirse en una importante reserva de alimentos ecológicos del país. Los productos ecológicos son cada vez más solicitados y las prácticas ecológicas contribuirán en gran medida a aumentar los ingresos de la personas e impulsar el empleo en la región”, dijo uno de los líderes políticos del cercano Estado de Meghalaya el mes pasado.

Crecimiento del empleo

En la India hay unos 650.000 agricultores ecológicos, más que en cualquier otro país del mundo. La expansión de la Industria puede incrementar el empleo en un 30% mediante el reciclaje, la certificación, la comercialización y el envasado de los productos, dijo un Comité Parlamentario en un informe del pasado mes de agosto, sin establecer un marco temporal. Los agricultores de más de una docena de Estados, incluyendo Kerala, Karnataka, Rajasthan y el Estado natal de Modi, Gujarat, se están adaptando a la agricultura ecológica.

La India no es el único país que está buscando formas alternativas para alimentar a la gente. El nuevo programa de desarrollo de las Naciones Unidas, que comenzó en el mes de enero, promueve la producción de alimentos con sistemas de producción más sostenibles y la aplicación de prácticas agrícolas que aumenten la producción, pero conservando los ecosistemas y mejorando progresivamente la tierra y la calidad del suelo.

Los agricultores pobres no pueden pagar los productos utilizados en la Agricultura Intensiva, de modo que se beneficiarán de la adopción de métodos ecológicos”, dijo Anil Markandya, un economista ambiental británico, que ha asesorado a Bancos Internacionales de desarrollo, a la ONU, a la Unión Europea y los Gobiernos de la India y el Reino Unido.

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El labrador Lepcha, que también cultiva maíz, cardamomo, coliflores, zanahorias, rábanos y calabazas en 2 hectáreas en Baja Nandok, abandonó las prácticas que utilizaba su padre hace 20 años, recuperando los métodos ecológicos de cultivo que utilizaba su abuelo. La recompensa de la agricultura ecológica no es solamente monetaria.

Este campo nos ha dado la suficiente comida de la mejor calidad para mi familia y me ha permitido impartir educación superior para tres de mis hijos. Todos ellos están en buen estado de salud y vigor. No recuerdo cuando fue la última vez que tuve que comprar algún medicamento”, dijo Lepcha, de 56 años de edad.

Los suelos son fertilizados con estiércol de vaca compostado y otras materias orgánicas, mientras que las plagas se gestionan con la orina de vaca elaborada durante tres meses. En los meses más fríos, Lepcha cultiva hortalizas en invernaderos que mantienen el calor y la humedad, y están equipos con aspersores de riesgo.

Aumento de la producción

El rendimiento de los cultivos disminuyo en las primeras temporadas después de dejar de utilizar los fertilizantes convencionales y productos químicos, pero luego aumentaron a medida que la fertilidad del suelo iba mejorando, recuerda. Actualmente, Lepcha obtiene unos ingresos de unas 400.000 rupias al año (6.000 dólares).

Estoy obteniendo beneficios, con unos costes de producción bajos y unos márgenes más altos”.

El agricultor Nimtshreng Lepcha a la derecha, cuidando los tomates ecológicos en su explotación agrícola situada en Baja Nandok. Imagen: Prashanth Viswanathan

El agricultor Nimtshreng Lepcha a la derecha, cuidando los tomates ecológicos en su explotación agrícola situada en Baja Nandok. Imagen: Prashanth Viswanathan

Los beneficios de la agricultura ecológica incluyen la aparición de menos enfermedades relacionadas con el uso de los pesticidas, la mejora en la nutrición e igualdad de género, dijo Anil Markandya, ex director científico del Centro Vasco para el Cambio Climático de España. El año pasado, editó un Informe de 415 páginas sobre la agricultura ecológica para el Banco Asiático de Desarrollo.

No veo que la agricultura ecológica pueda reemplazar a la agricultura convencional intensiva, sino como un importante complemento de ella. Hay muchos lugares donde los productores pueden beneficiarse de la adopción de tales métodos, la demanda de productos ecológicos es cada vez mayor, no sólo en los países ricos, sino también en la misma India”, dijo Markandya.

La creciente preocupación por la salud de los consumidores de clase media de la India está impulsado la demanda, decía TechSci Research en un Informe del pasado mes de agosto. Se predice que los mercados de productos ecológicos se expandirán un 25% al año hasta alcanzar mil millones de dólares en el año 2020.

Los consumidores, a pesar de que pagan más por los productos, quieren este tipo de alimentos”, dijo Renzino S. Lepcha, jefe de operaciones de Mevedir, una organización no gubernamental de la capital de Sikkim, Gangtok, que ayuda a los agricultores en las labores de cultivo, certificación y venta de su producción ecológica.

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Los productos ecológicos, por lo general, son un 20% más caros que los cultivados de manera convencional, según Lepcha, que nada tiene que ver con el agricultor Nimtshreng Lepcha. “Esto permite la creación de puestos de trabajo y supone la apertura de un nuevo mercado. Esto favorece a los agricultores y a la India”.

Sikkim logró la certificación ecológica de 74.190 hectáreas de tierras agrícolas el año pasado, la culminación de un proceso que comenzó en el año 2003.

No fueron fáciles los inicios. Tuvimos problemas para proporcionar a los agricultores el conocimiento y las infraestructuras necesarias”, dijo S. Anbalagan, Director Ejecutivo de la Misión Ecológica de Sikkim en una entrevista realizada en su oficina de Gangtok.

Pájaros y abejas

Con todos los problemas que fueron dejando atrás, los agricultores están ampliando la producción hacia las aves de corral, la apicultura y otras áreas de producción ganadera, mientras que el Estado se dedica a la mejora de los servicios, incluida la comercialización, el almacenamiento en frío y el transporte. “Cualquiera que lo haya intentado y logrado ha sido sobre todo por su propio esfuerzo”, dijo Anbalagan.

Las exportaciones de productos ecológicos serán potenciadas por un aeropuerto en Sikkim, dijo Modi en el mes de enero durante un festival y conferencias de agricultura ecológica. Estas reuniones han permitido “una visión holística de la agricultura del país. Los vientos de este esfuerzo se están extendiendo ahora por todo el país”.

Los vendedores de verduras ecológicas en el mercado ecológico de Sikkim, Gangtok, Sikkim, India. Imagen: Prashanth Viswanathan

Los vendedores de verduras ecológicas en el mercado ecológico de Sikkim, Gangtok, Sikkim, India. Imagen: Prashanth Viswanathan

El Gobierno de Modi ha destinado 4,12 mil millones de rupias (61 millones de dólares) en ayudas a la agricultura ecológica. Se ha promocionado el uso de fertilizantes orgánicos y dice que el uso de nutrientes naturales podría reducir los 700 mil millones de rupias que la India gasta cada año en subsidios para la compra de fertilizantes.

Siendo el segundo mayor país en número de personas desnutridas en el mundo, se espera que las necesidades anuales de alimentos aumente casi un 20%, alcanzado las 300 millones de toneladas en el año 2025, de modo que las necesidades de la India no se podrán lograr con la agricultura ecológica, de acuerdo con Shanthu Shantharam, científico que ayudó a formular las directrices de la Biotecnología agrícola del país en la década de 1990.

Una idea romántica

En muchos sentidos, la agricultura ecológica es una idea romántica que no va funcionar. La India no puede cumplir con sus obligaciones de seguridad alimentaria si toda la nación se acoge a la agricultura ecológica. Lo ecológico es bueno pero sólo para tener un jardín en casa”, dijo Shantharam, que enseña Biotecnología vegetal en la Universidad Estatal de Iowa. Sostiene que la producción ecológica no es práctica a gran escala, debido a que los fertilizantes orgánicos suponen un suministro insuficiente y los rendimientos de los cultivos son menores con la agricultura ecológica.

El Dr. Shanthu Shantharam fue empleado de Syngenta y firme partidario los cultivos transgénicos y de la introducción de la berenjena transgénica en la India, que ha actuado como de los principales representantes de los grupos de presión de la Industria Biotecnológica. Es autor de un artículo publicado en febrero de 2013 titulado : “La prohibición de los cultivos transgénicos en la India pondría en peligro la agricultura de la India”, aunque nunca fue tal pretensión del Gobierno de la India, sino la de establecer una serie de recomendaciones sobre cómo y dónde realizar los ensayos de campo con los cultivos transgénicos. Participó en el conocido documental a favor de los cultivos transgénicos en el Canal4 de la televisión del Reino Unido y que tantas críticas recibió por parte de los movimientos ecologistas y de organizaciones defensoras de otro tipo de agricultura.

La integridad del producto también supone un desafío para la industria de productos ecológicos de la India: “Ya se sigan o no las normas de producción ecológica en sentido estricto, le ponen la etiqueta de ecológica y ya se se vende a un precio superior”, dijo Shantharam. “Su nicho de mercado son las élites urbanas que disponen de mucho dinero en efectivo en sus bolsillos, y que desean comprar productos ecológicos para sentirse bien”.

Precios prohibitivos

En el mercado ecológico de Sikkim en Gangtok, el proveedor Birbal Rai dice que los consumidores de estos productos son aquellas personas conscientes de los problemas de salud y de las ventajas de los productos ecológicos. “Otros se van cuando ven la diferencia en el precio. Pero aún así, la demanda de productos ecológicos se está recuperando poco a poco”.

Vivek Cintury. Fotógrafo: Prashanth Viswanathan

Vivek Cintury. Fotógrafo: Prashanth Viswanathan

A unos 40 kilómetros de distancia, Vivek Cintury ha puesto en marcha una empresa para procesar jengibre y cúrcuma, y sueña con convertirse en uno de los exportadores de productos ecológicos más importantes del país. “Después de superar algunas dificultades, como la falta de lugares de almacenamiento en frío y de laboratorios de referencia, hemos comenzado a obtener beneficios. Esto me anima a ampliar el negocio”, dijo Cintury de 29 años de edad.

La activista ambiental Vandana Shiva dice que la agricultura ecológica proporciona una solución a “la Agricultura Química” convencional impulsada por la Revolución Verde a finales de 1960, que según ella genera 1,2 billones de dólares al año en costes ambientales y sociales en la India.

La agricultura ecológica es también la única solución frente al cambio climático. Todos los grandes problemas tienen una solución. Todos los problemas relacionados con la vida y con la muerte tienen una solución”, dijo Shiva, física atómica y administradora general de Navdanya, un movimiento que promueve la agricultura ecológica, la biodiversidad y la conservación.

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Procedencia del artículo:

http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-06-22/killing-pests-with-cow-urine-india-farms-go-full-organic

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Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza ( y III)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Parte 1, Parte 2

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

La cancelación del programa de seguimiento

Convencido de que las muestras de orina recogidas no eran las más adecuadas [para comprobar la presencia de plutonio en el organismo], el Dr. Odland persuadió a la Fuerza Aérea para que en 1966 se crease un Consejo de Registro de la Exposición al Plutonio para llevar a cabo un seguimiento de por vida del personal militar.

Los expertos de la Fuerza Aérea, del Ejército, la Marina, la Administración de Veteranos (ahora Departamento de Asuntos de los Veteranos) y la Comisión de la Energía Atómica, se reunieron para establecer un programa de seguimiento después de las labores de limpieza. En las palabras de bienvenida, el General de la Fuerza Aérea dijo que el programa era algo esencial y que el seguimiento de los hombres de por vida proporcionaría “los datos que se necesitaban con urgencia”.

Los organizadores propusieron no informar al personal militar de su exposición a la radiación y mantener ocultos los detalles de los análisis realizados y recogidos en los registros médicos, de acuerdo con las Actas de la reunión, debido a que de notificarles esos datos se podía dar lugar a acciones legales.

El plan del Dr. Odland consistía en realizar un seguimiento de los hombres. Pero al cabo de unos meses, el programa se encontraba inoperante.

No fue capaz de obtener el apoyo del Departamento de Defensa para proseguir con el control del personal militar o la creación de un registro, debido a la política de abandono a su suerte”, según se decía en una nota de la Comisión de la Energía Atómica del año 1967.

¿Una política de abandono a su suerte” Esto era dejarles indefensos. No estaba de acuerdo. Por supuesto que no estaba de acuerdo. Todo el mundo decidió que deberíamos hacer un seguimiento de estos chicos, hacerse cargo de ellos. Pero después, en algún lugar de lo más alto, se decidió que era mejor cancelar dicho programa”, dijo el Dr. Odland.

El Dr. Odland no sabe quién dio las órdenes para dar por finalizado el programa, pero dijo que ya que el Consejo estaba formado por todas las ramas militares y agencias de veteranos, posiblemente procedió de funcionarios de alto nivel.

La Fuerza Aérea dio por finalizado oficialmente el programa en 1968. El Consejo se había reunido sólo una vez.

¡No están realizando labores de limpieza, es el Servicio Postal!

¡No están realizando labores de limpieza, es el Servicio Postal!

Después de la limpieza, enfermedades

El personal militar comenzó a enfermar poco después de que terminase la limpieza. Unos hombres sanos, en torno a los 20 años, empezaron a sentir dolor en las articulaciones, dolores de cabeza y debilidad. Los médicos les dijeron que se debía a la artritis. Un joven policía militar tenía una fuerte inflamación de los senos paranasales, tan aguda que se golpeaba la cabeza contra el suelo para distraer el dolor. Los médicos dijeron que se trataba de una alergia.

En varios hombres aparecieron erupciones cutáneas o tumores. Un soldado llamado Noris N. Paul tenía gran cantidad de quistes, de modo que tuvo que pasar seis meses en el hospital, en el año 1967, y hubo que realizarle varios injertos de piel. También se dieron casos de infertilidad.

Nadie daba cuenta de lo que me pasaba”, dijo Paul.

Un empleado del suministro de comestibles, Arthur Kindler, que quedó tan cubierto de los restos de plutonio mientras buscaba restos en el campo de tomates pocos días después del accidente que le obligaron a lavarse en el mar, contrajo un cáncer testicular y una rara infección pulmonar que casi acaba con su vida cuatro años después del accidente. En los años posteriores, ha sufrido en tres ocasiones de cáncer de los ganglios linfáticos.

Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que quizás esto podía deberse a la limpieza de los restos de las bombas”, dijo el Sr. Kindler, de 74 años de edad, en una entrevista realizada en su casa de Tucson. “Hay que entender que nos habían dicho que todo era seguro. Éramos jóvenes. Confiábamos en ellos ¿Por qué nos iban a mentir?”.

El Sr. Kindler ha presentado por dos veces solicitud de ayuda al Departamento de Asuntos de los Veteranos. “Siempre me lo han denegado. Finalmente me di por vencido”.

Seguimiento y control en España

Estados Unidos se comprometió a pagar un programa de seguimiento a largo plazo de la salud de los vecinos del pueblo, pero durante décadas sólo ha aportado el 15% de la financiación necesario, pagando España el resto, de acuerdo con un documento desclasificado del Departamento de Energía. Las estaciones de medición rotas no se repararon y los equipos eran viejos y poco fiables. A principios de la década de 1970, un científico de la Comisión de la Energía Atómica señaló que el único equipo de medición situado en terreno español era un estudiante universitario en solitario.

Los Informes hablaban de la muerte de dos niños por leucemia, que fueron investigados durante este tiempo. El principal científico español que realizaba un seguimiento de la población dijo a sus homólogos estadounidenses en una nota de 1976 que, a la luz de los casos de leucemia, Palomares necesita “algún tipo de vigilancia médica de la población para supervisar las enfermedades o muertes”. No se hizo nada.

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A finales de 1990, después de años de presión por parte de España, Estados Unidos estuvo de acuerdo en aumentar las ayudas económicas. Nuevos estudios realizados en la localidad encontraron una amplia contaminación que había sido pasada por alto, incluso en aquellas zonas donde la radiación sobrepasaba en 200 veces el nivel admisible para las zonas habitadas. En el año 2004, España cercó las tierras más contaminadas cercanas a los cráteres formados por las bombas.

Desde entonces, España no ha dejado de insistir para que Estados Unidos termine de limpiar la zona.

Debido a unos programas de seguimiento interrumpidos, el efecto sobre la salud pública está lejos de estar aclarado. Un pequeño estudio de mortalidad realizado en el año 2005 encontró que la tasa de cáncer había aumentado en el pueblo en comparación con localidades similares de la región, pero el autor, Pedro Antonio Martínez Pinilla, epidemiólogo, advirtió que los resultados podían estar sesgados por un error arbitrario, y sugirió la realización de más estudios.

No hace mucho, un científico del Departamento de Energía de Estados Unidos, Terry Hamilton, propuso otro estudio, teniendo en cuenta los problemas de las técnicas de seguimiento y control realizadas en España. “Ha quedado claro que la absorción de plutonio fue mal entendida”, dijo en una entrevista. El Departamento no ha aprobado su propuesta.

Las autoridades españolas dicen que los temores son exagerados. Yolanda Benito, que dirige el Departamento de Medio Ambiente del Ciemat, la Agencia Nuclear de España, dijo que los controles médicos no habían mostrado ningún aumento en los casos de cáncer en Palomares.

Desde un punto de vista científico, no hay nada que nos permita establecer una relación entre los casos de cáncer en la población local y el accidente”, dijo.

En declaraciones a Europa Press, Yolanda Benito dijo que “No hubo ninguna exposición ni ningún riesgo para los ciudadanos” y que el CIEMAT siempre ha buscado una solución final para Palomares. Según ella serían unas 40 hectáreas el área contaminada por el plutonio.

Se calcula que todavía quedaría una quinta parte del plutonio emitido en 1966 y todavía contamina el área. Después de años de presión, Estados Unidos está dispuesto a limpiar el plutonio restante, pero no existe ningún plan o calendario aprobado.

Voy a hablar de mi historia

En una reciente mañana lluviosa, Nona A. Watson, profesora de Ciencias ya jubilada, de Buckhead, Georgia, mantiene abierta la puerta de un centro médico de veteranos en Atlanta para que entre su marido, Nolan F. Watson, que cojea y su mano temblorosa es incapaz de mantener firme el bastón.

Con 22 años de edad, el Sr. Watson era adiestrador de perros y dormía en el suelo a pocos metros de distancia de uno de los cráteres que había abierto una de las bombas. Un año más tarde, se vio aquejado de fuertes dolores de cabeza y sus caderas estaban tan rígidas que apenas podía caminar. Así que fue en busca de ayuda al Departamento de Asuntos de los Veteranos. No fue atendido. Desde hace años tiene dolores en las articulaciones, cálculos renales y cáncer de piel localizado. En el año 2002, se le diagnosticó un cáncer de riñón, y uno de sus riñones le fue extirpado. En el año 2010, el cáncer apareció en el riñón que le quedaba, y recientes análisis de sangre sugieren que padece una leucemia.

Aquello arruinó mi vida. Yo era un joven en buena forma. Pero desde ese día, no he dejado de tener problemas”.

El Sr. Watson, que ahora tiene 73 años de edad, presentó una reclamación a la Agencia de Veteranos, que le fue denegada, y está en trámites de hacer una apelación. Otros veteranos de Palomares ya le habían dicho que todo era inútil. Sólo se sabía de un veterano que había tenido éxito en la reclamación de daños por la radiación, aunque tardó 10 años en conseguirlo, y le llegó cuando ya estaba postrado en la cama con cáncer de estómago. Pero el Sr. Watson quería acudir al centro médico para dar testimonio sobre la exposición al plutonio.

En la sala de espera de la clínica su nariz empezó a sangrar.

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Hace algunos años, cuando la primera reclamación le fue denegada, la esposa del Sr. Watson comenzó a la búsqueda de antiguos documentos del Gobierno con la esperanza de encontrar algo que demostrase que la Fuerza Aérea estaba encubriendo lo ocurrido en Palomares. Tal vez, pensó, podía descubrir alguna prueba para que las autoridades diesen permiso para un nuevo examen.

Presentó documentos que se remontaban a 40 años atrás, confirmando que hubo altos niveles de radiación y pocas medidas de seguridad en los hombres. Pero su descubrimiento más sorprendente fue un estudio de la Fuerza Aérea del año 2001, en el que se volvió a evaluar la contaminación en los veteranos de Palomares. El estudio determinaba que las antiguas pruebas de orina realizadas fueron insuficientes y que por tanto se deberían realizar nuevas revisiones a los hombres.

La Sra. Watson no sabe que se haya realizado una nueva revisión, por lo que llamó al Servicio Médico de la Fuerza Aérea para preguntar por qué. Como no pudo obtener una respuesta convincente, preguntó a un miembro del Congreso, Paul Broun, un republicano de Georgia, para que enviase una carta a la Fuerza Aérea. Tampoco el miembro del Congreso pudo obtener una respuesta clara, por lo que propuso la aprobación de una nueva ley, aprobada en 2013, por la cual la Fuerza Aérea debe responder al Congreso.

En el año 2013, la Fuerza Aérea envió la carta que le fue requerida legalmente a la Comisión de Servicios Armados de la Cámara. Para consternación de la Sra. Watson, la carta venía a decir lo que ella y el miembro del Congreso ya sabían: que las nuevas pruebas recomendadas en el Informe del año 2001 no eran necesarias, porque las tropas habían llevado equipos de protección y las pruebas realizadas de la orina mostraban que casi nadie había estado expuesto a la radiación. Documentos desclasificados y testimonios plantean serias dudas sobre la exactitud de la respuesta de la Fuerza Aérea al Congreso.

Después del envío de la carta, el Servicio Médico de la Fuerza Aérea quitó de su página web la única copia pública del Informe de 2001.

Primero pensé que debía tratarse de algún error, pero luego me di cuenta de que estaban tratando de encubrir lo ocurrido”, dijo la Sra. Watson en una entrevista en su casa.

El Coronel Kirk Phillips, que supervisa el programa de salud relacionado con la radiación de los Servicios Médicos de la Fuerza Aérea, dijo en una reciente entrevista que la Fuerza Aérea había hecho todo lo posible para atender a los veteranos de Palomares. Se quitó el Informe porque no quería que los veteranos tuviesen falsas esperanzas y temía que resultase confuso para los lectores.

Creemos que hay muchos veteranos que no estuvieron expuestos”, dijo.

Dijo que los niveles de radiación en Palomares fueron bajos, y los hombres llevaban equipos de seguridad. Un nuevo examen con unas técnicas más precisas, como se decía en el informe del año 2001, podría revelar unos niveles de contaminación aún más bajos, lo que hacía aún más improbable que los veteranos recibiesen algún tipo de compensación por parte del Departamento.

Creemos que un nuevo análisis sería un verdadero error. Podría perjudicar a nuestros veteranos al encontrar unos niveles más bajos de radiación”.

Con el fin de conceder a los veteranos de Palomares lo que se denomina beneficio de la duda, la Fuerza Aérea en el año 2013 dejó de basarse en los resultados de las pruebas de orina realizadas al personal militar que participó en las labores de limpieza y empezó a considerar el peor escenario teniendo en cuenta las lecturas de los equipos de medición de la radiación ambiental de aquella época.

Se determinó una dosis de 0,31 rem, una dosis muy pequeña como para que sea considerada por el Departamento como prueba para la obtención de beneficios. A los veteranos de Groenlandia que limpiaron los restos de un accidente similar, se les ha asignado una dosis cero de radiación.

La Sra. Watson, que ha estudiado con detalle los resultados de las pruebas e Informes de Palomares, dijo que las mediciones del ambiente, probablemente, no reflejen las dosis recibidas por las personas que trabajaron cerca de los cráteres. “En lo que yo puedo saber, no se basan en nada y a nadie sirven de nada. Una se pregunta por qué incluso se molestan”.

Mientras esperaba en la clínica con su marido, ella nos explicaba que esperaba que su apelación siguiese siendo denegada. Ellos no tienen pruebas. No importa lo que se dijese en el testimonio, el Departamento se refería a las antiguas muestras de orina para determinar los daños. No puede realizarse una nueva prueba de la orina porque el cáncer había acabado con las mayor parte de sus riñones.

De tener éxito en la apelación, el Sr. Watson tendría todos sus gastos médicos cubiertos y recibiría una paga mensual por incapacidad.

Pero no es por esa razón por lo que lo hago. No estoy aquí por el dinero”, nos dijo mientras se secaba la nariz.

Dudo que viva mucho tiempo como para reunir mucho. Más que nada, quiere aclarar las cosas. Quiero decir a la Fuerza Aérea que él y otros hombres a la que sirvieron, les debiera importar lo suficiente como para decir la verdad.

Voy a dar testimonio de lo sucedido, Dang. Ellos saben que todo lo que dicen es mentira”, dijo Watson.

Raphael Minder contribuyó a la redacción de este reportaje.

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Procedencia del artículo:

http://www.nytimes.com/2016/06/20/us/decades-later-sickness-among-airmen-after-a-hydrogen-bomb-accident.html


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http://rebelion.org/noticia.php?id=213886

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Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza (II)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Parte 1

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

El día posterior al accidente, varios autobuses llenos de soldados comenzaron a llegar procedentes de las distintas bases estadounidenses, trayendo equipos de medición de los niveles de radiación. William Jackson, un joven teniendo de la Fuerza Aérea, ayudó a registrar algunas de las primeras mediciones cerca de los cráteres usando un contador Geiger de partículas alfa, que podía medir hasta hasta dos millones de partículas alfa por minuto.

Casi en todas partes obteníamos unas lecturas muy altas, pero nos dijeron que este tipo de radiación no penetraba en la piel. Nos dijeron que estábamos seguros”.

El Pentágono se concentró en la búsqueda de la bomba perdida en el mar y en gran medida ignoró los peligros por la exposición al plutonio de los miembros de la Fuerza Aérea que permanecieron en el lugar. Las tropas recorrieron a pie de manera innecesaria el campo de tomates muy contaminado sin ningún equipo de seguridad. Muchos se acercaron en los primeros días para observar las bombas reventadas. “Una vez salí para comprobar los sistemas G.I y les encontré con las piernas colgando dentro del cráter, allí sentados, comiendo su almuerzo”, dijo Jackson.

El accidente se convirtió en noticia de primera página tanto en Europa como en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses y españolas trataron de inmediato de encubrir el accidente y minimizar los riesgos. Se impidió el acceso al pueblo y se negó que en el accidente estuvieran implicadas armas nucleares o que se hubieran producido emisiones radiactivas. Cuando un periodista estadounidense vio a personas vestidas con batas blancas, un oficial de prensa militar le dijo: “Oh, no, son miembros del servicio postal”.

Una vez que ya no se pudo ocultar la existencia de las bombas, un mes más tarde Estados Unidos admitió que una bomba, no dos, se había fragmentado, pero sólo había liberado una “pequeña cantidad de radiación básicamente inofensiva”.

Hay en día a este tipo de cabezas nucleares se las conoce como bombas sucias y es motivo de una rápida evacuación. En ese momento, con el fin de minimizar la importancia de la explosión, la Fuerza Aérea dijo a los habitantes del pueblo que permaneciesen en el lugar.

Las autoridades invitaron a los medios de comunicación para presenciar al Ministro de Información, Manuel Fraga Iribarne, y al Embajador de Estados Unidos, Angier Biddle Duke, bañándose en una playa cerca para mostrar que la zona era segura. Duke dijo a la prensa: “Si esto es la radiactividad, entonces me gusta”.

Famosa foto del baño del entonces ministro de  Información y Turismo español, Manuel Fraga Iribarne en las aguas de la localidad almeriense de Palomares, para comprobar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad. Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos se bañaron  después del accidente del 17 de enero de 1966, en el  que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perdió un avión cisterna, un bombardero estratégico y las armas nucleares que trnasportaba. La imagen fue captada por el fotógrafo de La Vanguardia, Tomás Lorente Abellán, quien recibió por su trabajo un cheque de 300.000 pesetas, un auténtico dineral para la época.

Famosa foto del baño del entonces ministro de  Información y Turismo español, Manuel Fraga Iribarne en las aguas de la localidad almeriense de Palomares, para comprobar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad.
Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos se bañaron  después del accidente del 17 de enero de 1966, en el  que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perdió un avión cisterna, un bombardero estratégico y las armas nucleares que trnasportaba. La imagen fue captada por el fotógrafo de La Vanguardia, Tomás Lorente Abellán, quien recibió por su trabajo un cheque de 300.000 pesetas, un auténtico dineral para la época.

Una limpieza apresurada

Ante el temor de que la bombas pudiesen dañar la Industria del Turismo, España insistió en que las zonas contaminadas iban a ser limpiadas antes del verano.

En cosa de tres días, las tropas cortaron con machetes las plantas de los campos contaminados, como la que estaba cultivada con tomates. Aunque los científicos sabían que el polvo de plutonio era lo que más peligro suponía, se recogieron miles de camiones llenos de restos de plantas que se metieron en una máquina de trituración cuyo restos fueron quemados cerca del pueblo.

A algunos de los hombres que realizaban los trabajos en los que se levantaba mayor cantidad de polvo, se les dio unas batas y máscaras quirúrgicas como medida de seguridad, pero un posterior Informe de la Agencia de Defensa Nuclear dijo: “Es dudoso que una mascarilla quirúrgica no sirva para otra cosa que de barrera psicológica”.

Se hizo algo para ayudarles psicológicamente. No les servía como medida de protección, pero así se sentían mejor, permitiendo que las usasen”, dijo el principal asesor científico, el Dr. Wright Lagham a sus colegas de la Agencia de la Energía Atómica en una conferencia secreta celebrada después.

Al comentar sobre la seguridad con la que se realizaron las tareas de limpieza, el Dr. Langham, cuyo papel es ahora conocido por los experimentos secretos realizados en pacientes hospitalizados en Estados Unidos, a los que se inyectó sin su consentimiento plutonio, dijo a sus colegas: “La mayor parte de las veces es muy difícil cumplir con las normas recogidas en los manuales de protección radiológica”.

La Fuerza Aérea compró toneladas de tomates contaminados procedentes de los campos de cultivo del lugar del accidente y que los consumidores españoles rechazaron. Para dar la impresión de que no había ningún tipo de peligro, los comandantes dieron de comer estos tomates a los soldados de las tropas. Aunque el riesgo de comer alimentos contaminados con plutonio es mucho menor que el de su inhalación, no está exento de riesgos.

Desayuno, almuerzo y cena. Los teníamos con tanta frecuencia que estábamos hartos de ellos. No paraban de decirnos que no había nada malo en esos tomates”, dijo Wayne Hugart, de 74 años, de la policía militar.

Expediente médico del año 1979 del Sr. Garman en el que se indica que sufrió exposición al plutonio en España.

Expediente médico del año 1979 del Sr. Garman en el que se indica que sufrió exposición al plutonio en España.

En total, la Fuerza Aérea cortó y aró unas 243 hectáreas de cultivos y tierras contaminadas. El personal militar llenó 5300 contenedores con suelo de las zonas más radiactivas cercanas a los cráteres y se cargaron en barcos para ser enterrados en un lugar de almacenamiento de residuos nucleares de Carolina del Sur.

Las autoridades españolas y estadounidenses aseguraron a los vecinos de la localidad que no tenían nada que temer. Acostumbrados a vivir bajo una Dictadura, apenas protestaron. “Incluso si las personas de aquí hubiesen querido saber algo más, Franco era el máximo responsable, así que todo el mundo estaba demasiado asustado como para preguntar algo”, dijo Antonio Latorre, un vecino que ahora tiene 78 años de edad.

Para dar la impresión de que sus viviendas eran seguras, la Fuerza Aérea envió a jóvenes militares con medidores manuales de la radiación. Peter M. Ricard, un cocinero de 20 años de edad, sin la formación adecuada, recuerda que realizó mediciones de los objetos que quiso, pero siempre mantuvo su detector apagado.

Se suponía que teníamos que realizar falsas mediciones, de esta forma evitábamos las protestas entre los vecinos. A menudo pienso en esto. Yo era muy ignorante por aquella época. Era decirlo y nosotros no perdíamos el tiempo en cumplirlo: ¡Sí señor!”.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

El personal militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que trabajó en las labores de limpieza y recuperación se alimentó muy a menudo de los productos locales de Palomares.

Pruebas rechazadas

Durante la limpieza, un equipo médico reunió más de 1500 muestras de orina recogidas entre el personal de limpieza para calcular la cantidad de plutonio que estaba absorbiendo. Cuanto mayor fuese el nivel detectado en las muestras, mayor era el riesgo para la salud.

Los registros de estas pruebas siguen siendo las evidencias más importantes de aquellas labores de limpieza. Muestran que sólo 10 de aquellos hombres absorbieron más de las dosis permitidas, y en el resto de los 15000 no se observaron daños. Los argumentos de hoy en día de la Fuerza Área se basan en los resultados: que los hombres no resultaron perjudicados por la radiación. Pero los hombres que se sometieron a esas pruebas dicen que los resultados son muy defectuosos y de poca utilidad para determinar a los niveles de radiación a los que estuvieron expuestos.

¿Que no cumplimos con los protocolos? Claro que no. No teníamos ni el tiempo necesario y los equipos adecuados”, dijo Victor B. Skaar, de 79 años de edad, que trabajó en el equipo que realizaba las pruebas. Las normas para determinar el nivel de contaminación requieren que se recoja la orina durante 12 horas, pero se nos dijo que era suficiente con obtener una única muestra de la mayoría de los hombres. E incluso de otros nunca se recogió ningún tipo de muestra.

El Sr. Skaar envió las muestras para las pruebas de radiación al Jefe de la Fuerza Aérea, el Dr. Lawrence T. Odland, que comenzó a observar unos alarmantes resultados. Sin embargo, el Dr. Odland dijo que esos altos niveles de radiación no suponían una amenaza para la salud, sino que estaban causados por el plutonio disperso por el campo y que había contaminado las manos de los hombres, su ropa y el resto del equipo. Se desestimaron unas 1000 muestras, el 67% de los resultados, incluyendo todas aquellas muestras recogidas durante los primeros días posteriores al accidente, cuando la exposición fue probablemente la más alta.

Ahora, con 94 años de edad, vive en una casa de estilo victoriano en Hillsboro, Ohio, donde cuelga una foto del accidente de Groenlandia, y pone en duda su decisión.

No teníamos forma de saber lo que era contaminación y qué estaba producido por inhalación. ¿Era el fin del mundo o todo estaba bien? Sólo tuve que hacer una llamada”, dijo.

Dijo que nunca obtuvo resultados precisos para saber si cientos de hombres pudieron resultar contaminados. Además, pronto se dio cuenta de que el plutonio alojado en los pulmones no se podía detectar con los análisis de orina, de modo que los hombres con unas muestras libres de radiación podían estar contaminados.

Todo esto resulta muy triste ¿Pero qué podía hacer? No se puede extraer el plutonio; no se puede curar el cáncer. Así que todo lo que pude hacer fue inclinar la cabeza y decir que lo sentía”.

Parte 3

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http://rebelion.org/noticia.php?id=213886

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Las Bombas de Palomares 50 años después: los daños en la salud entre el personal militar que participó en las labores de limpieza (I)

Por Dave Philipps, 19 de junio de 2016

The New York Times

Era el año 1966, un bombardero estratégico B-52 colisionó contra un avión nodriza, provocando la caída de cuatro bombas termonucleares. Cincuenta años más tarde, los veteranos de la Fuerza Aérea que participaron en las labores de limpieza están enfermos y quieren que se les someta a reconocimientos médicos.

Era el año 1966, un bombardero estratégico B-52 colisionó contra un avión nodriza, provocando la caída de cuatro bombas termonucleares. Cincuenta años más tarde, los veteranos de la Fuerza Aérea que participaron en las labores de limpieza están enfermos y quieren que se les someta a reconocimientos médicos.

Las alarmas sonaron en las Bases Aéreas de Estados Unidos situadas en España y los oficiales reclutaron a todas las tropas de bajo rango que pudieron recabar para realizar una misión secreta. Fueron cocineros, empleados de los supermercados e incluso los músicos de la banda de la Fuerza Aérea.

Era una noche de invierno de 1966 y un bombardero B-52 procedente de la frontera turco-soviética chocó contra un avión nodriza durante las maniobras de reabastecimiento de combustible por encima de la costa española, desprendiéndose cuatro bombas de hidrógeno que fueron a caer en un pequeño pueblo agrícola, Palomares, formado por un mosaico de pequeños campos de cultivos y casas blancas cubiertas con tejas, en un extremo de la costa sur de España, que poco había cambiado desde la época de los romanos.

Ha sido uno de los mayores accidentes nucleares de la historia, que Estados Unidos quiso ocultar rápidamente y mantener en silencio. A los hombres de la Fuerza Aérea ni siquiera se les dijo nada de la naturaleza de su misión, que consistía en limpiar el material radiactivo esparcido, y por el contrario se les aseguró que “No tenían nada de qué preocuparse”.

No se nos habló de radiación, ni del plutonio, ni de ninguna otra cosa. Nos dijeron que era una misión segura, y supongo que éramos lo suficientemente tontos como para creerlos”, dijo Frank B. Thompson, un trombonista que tenía entonces 22 años de edad, que pasó varios días limpiando los campos contaminados sin equipo de protección e incluso sin cambiarse de ropa.

El Sr. Thompson, que ahora tiene 72 años de edad, tiene cáncer de hígado, un pulmón y un riñón. Paga 2200 dólares al mes por el tratamiento, que sería gratuito en un hospital de Veteranos si la Fuerza Aérea lo reconociera como víctima de la radiación. Pero desde hace 50 años, la Fuerza Aérea sigue manteniendo que no había niveles dañinos de radiación en el lugar del accidente. Dice que el peligro de contaminación era mínimo, que se tomaron estrictas medidas de seguridad y que se aseguraron de que todos los 1600 soldados que participaron en las labores de limpieza estuvieran protegidos.

Pero las entrevistas con decenas de hombres como el Sr. Thompson y los detalles de los documentos desclasificados, nunca publicados hasta ahora, cuentan una historia bien diferente. Los niveles de radiación en las zonas cercanas a las bombas era tan altos que los equipos de medición de las tropas superaron los límites de la escala. Pasaron meses limpiando el polvo tóxico, y no llevaban más protección que la ropa de faena de tejido de algodón. Y cuando los datos de las mediciones realizadas en los hombres que llevaban a cabo la limpieza mostraron unos niveles alarmantes de plutonio, la Fuerza Aérea dijo que esos resultados eran “poco realistas”.

En las décadas posteriores, la Fuerza Aérea no ha permitido el acceso a los resultados de las pruebas de radiación recogidos en los historiales clínicos y se ha resistido a volver a realizar exámenes médicos, incluso cuando los llamamientos procedían de las propias Fuerzas Armadas.

Muchos hombres dicen que están sufriendo los efectos paralizantes por la intoxicación con plutonio. De los 40 veteranos que participaron en las labores de limpieza con los que pudo contactar The New York Times, 21 de ellos tenían cáncer. Nueve habían muerto por esta causa. Es difícil establecer una relación entre los cánceres y la exposición a la radiación. Y no se ha realizado ningún estudio formal para determinar si existe una elevada incidencia de enfermedades. La única evidencia son las anécdotas de los conocidos, que luego vieron enfermar.

John Young, muerto de cáncer… Dudley Easton, cáncer… Furmanksi, cáncer”, dijo Larry L. Slone, de 76 años de edad, en una entrevista, en medio de los temblores causados por un trastorno neurológico.

En el lugar del accidente, el Sr. Slone, oficial de la Policía Militar en ese momento, dijo que se le entregó una bolsa de plástico para que recogiese los fragmentos radiactivos con sus propias manos. “Un par de veces me revisaron con un contador Geiger, y estaba claro que las mediciones salían fuera de rango. Pero nunca apuntaron mi nombre, ni nunca se pusieron en contacto conmigo”.

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El seguimiento de la población española también ha sido algo fortuito, como muestran los documentos desclasificados. Estados Unidos se comprometió a pagar un programa de salud pública para controlar los efectos a largo plazo de la radiación, pero durante décadas apenas ha tenido financiación. Hasta la década de 1980, los científicos españoles han estado utilizando muy a menudo un material anticuado, y carecían de los recursos para el seguimiento de las potenciales consecuencias, incluyendo las muertes por leucemia en los niños. Hoy en día, varias zonas cercadas siguen contaminadas, y el efecto sobre la salud a largo plazo sobre la población no es bien conocido.

Muchas de los estadounidenses que participaron en las labores de limpieza de los restos de las bombas están tratando de obtener una atención médica completa y una compensación del Departamento de Asuntos de los Veteranos por las discapacidades que sufren. Pero el Departamento dice ceñirse a los registros de la Fuerza Aérea, y esos registros aseguran que nadie sufrió daño en Palomares, rechazando las peticiones una y otra vez.

Algo parecido ocurrió con el accidente en Thule, Groenlandia, en 1968, que las Fuerzas Aéreas niegan cualquier tipo de daño entre los 500 militares que realizaron las labores de limpieza. Estos militares veteranos trataron de demandar al Departamento de Defensa en 1995, pero el caso fue desestimado por la ley federal protege a los militares en los casos de negligencia. Todos los demandantes ya han muerto de cáncer.

En un comunicado, el Servicio Médico de la Fuerza Aérea dijo que había utilizado las técnicas más modernas para volver a evaluar los riesgos de la exposición a la radiación en los veteranos que limpiaron la zona después del accidente de Palomares y “no se observaron efectos agudos adversos ni eran de esperar, y los riesgos a largo plazo en el aumento de la incidencia de cáncer óseo, de hígado y de pulmones, eran muy bajos”.

Las secuelas por la exposición a agentes tóxicos son difíciles de determinar. Es difícil cuantificar los daños y casi imposible relacionarlos con problemas posteriores. Reconociendo este hecho, el Congreso ha aprobado algunas leyes para favorecer de manera automática a los militares que han estado expuestos a algunos agentes tóxicos muy específicos: el Agente Naranja en Vietnam o las pruebas atómicas en Nevada, entre otros. Pero no se ha aprobado ninguna ley en relación con los hombres que limpiaron en Palomares.

Si estos hombres pudieran demostrar que resultaron perjudicados por la radiación, tendrían cubiertos todos los costes de los cuidados médicos necesarios y recibirían una pensión por invalidez. Pero encontrar pruebas en una misión secreta para la limpieza de un veneno invisible, se ha demostrado que es tarea harto difícil de conseguir. Así que cada vez que se habla de los daños, las Fuerzas Aéreas dicen que no hubo daños e insisten en sus negativas.

Incluso se negó primeramente que estuviéramos allí, y luego que hubiera algún tipo de radiación. Presento una reclamación , y me la deniegan. Presento un recurso, y me lo vuelve a denegar. Ya no puedo presentar más alegaciones. Muy pronto todos estaremos muertos y habrán tenido éxito en tapar este accidente”, dijo Ronald R. Howell, de 71 años de edad, que recientemente tuvo un tumor cerebral que le fue extirpado.

Restos del avión estadounidense que se estrelló en enero de 1966 en Palomares, España.

Restos del avión estadounidense que se estrelló en enero de 1966 en Palomares, España.

El día que cayeron las bombas

Un policía militar de 23 años de edad, John H. Garman, llegó en helicóptero al lugar del accidente el 17 de enero de 1966, pocas horas después de que las bombas cayesen en tierra.

Aquello era un caos. Los restos estaban esparcidos por todo el pueblo. Gran parte de los restos del bombardero habían caído en el patio de la escuela”.

Fue uno de los primeros en llegar al escenario del accidente, y se unió a la media docena de personas que se encontraban a las búsqueda de las cuatro armas nucleares que faltaban. Una bomba había golpeado suavemente contra un banco de arena cerca de la playa, se dobló un poco pero se mantuvo intacta. Otra cayó en el mar, donde se encontró dos meses más tarde, después de una búsqueda frenética.

Las otras dos quedaron muy afectadas y se produjo la detonación del explosivo convencional que contenían, dejando cráteres del tamaño de una casa a ambos lados del pueblo, según un Informe secreto de la Comisión de la Energía Atómica, que esperaban desde entonces a ser desclasificados. Las medidas de seguridad integradas impiden que se produzca una detonación nuclear, pero el explosivo convencional que rodea los núcleos radiactivos produjeron un polvo fino de plutonio, que cubrió un buen número de casas y un campo lleno de tomates rojos y maduros.

Muchos de los residentes en el pueblo llevaron al Sr. Garman a observar los cráteres cubiertos de plutonio, y viendo los restos del avión destrozado, no supieron qué hacer. “No disponíamos todavía de ningún detector de radiación, así que no teníamos ni idea si estábamos en peligro o no”, dijo. “Nos quedamos mirando fijamente hacia el hoyo formado”.

Científicos de la Comisión de la Energía Atómica llegaron pronto y se llevaron la ropa del Sr. Garman, pues estaba contaminada, pero le dijeron que no tenía importancia. Doce años más tarde desarrolló un cáncer de vejiga.

El plutonio no emite el tipo de radiación penetrante, a menudo asociada con las explosiones nucleares, lo que provoca unos efectos en la salud inmediatamente observables, tales como quemaduras. El plutonio emite partículas alfa que sólo viajan unas pulgadas y no pueden penetrar la piel. Fuera del cuerpo, dicen los científicos, es relativamente inofensivo, pero si es absorbido por el cuerpo, generalmente al ser inhalado, emite un haz continuo de partículas radiactivas, lo que va produciendo daños, incluso décadas después de la exposición, tales como cáncer y otras enfermedades. Un microgramo, es decir, la millonésima parte de un gramo, presente en el interior del cuerpo es potencialmente dañino. De acuerdo con un documento desclasificado de la Comisión de la Energía Atómica, las bombas de Palomares emitieron unas siete libras de plutonio, lo que supone unos 3 mil millones de microgramos.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

Personal de la Fuerza Aérea trabajando en las labores de limpieza, llevando sólo una mascarilla y guantes.

 Parte 2

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Procedencia del artículo:

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¿Cuál es el lugar de origen de las plantas que cultivamos?

Un nuevo estudio nos descubre la magnitud de la globalización en el suministro de alimentos en todo el mundo

Por Jeremy Cherfas, 13 de junio de 2016

npr.org

El gran estudioso ruso de las plantas Nikolai Vavilov razonó que los cultivos provendrían de la región del mundo donde esos cultivos y sus pariente silvestres tuviesen una mayor diversidad. Este mapa señala el origen y la región de procedencia de 151 cultivos diferentes. (Algunos cultivos, como el trigo, tienen más de una región primaria de diversidad). CIAT, [Haga clic en la imagen si desea acceder al mapa interactivo]

El gran estudioso ruso de las plantas Nikolai Vavilov razonó que los cultivos provendrían de la región del mundo donde esos cultivos y sus pariente silvestres tuviesen una mayor diversidad. Este mapa señala el origen y la región de procedencia de 151 cultivos diferentes. (Algunos cultivos, como el trigo, tienen más de una región primaria de diversidad). CIAT, [Haga clic en la imagen si desea acceder al mapa interactivo]

Algunas personas tienen una vaga idea de que el chile tailandés y los tomates italianos, a pesar de que son el núcleo de sus respectivas gastronomías, se originaron en América del Sur. Ahora por primera vez un estudio nos descubre la magnitud de la globalización en nuestro suministro de alimentos. Más de los dos tercios de los cultivos que forman parte de nuestra dieta provienen de otro lugar, incluso de muy lejos. Y esta tendencia se ha acelerado en los últimos 50 años.

Colin Khoury, un científico del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), es el investigador principal de este estudio. Khoury dijo a The Salt que “los números confirman lo que sabíamos desde hace mucho tiempo, que nuestro sistema alimentario se ha globalizado”.

El trabajo previo de estos mismos autores ya había demostrado que las dietas nacionales han incorporado nuevos cultivos, algo que se va extendiendo por todo el mundo desde hace varias décadas. El nuevo estudio confirmaría que los cultivos tendrían un origen en otro lugar.

La idea de que las plantas de cultivo tienen un lugar de origen, allí donde fueron domesticadas originalmente, se remonta a la década de 1920, gracias al gran estudioso de las plantas Nikolai Vavilov. Llegó a la conclusión de que la región de donde procederían los cultivos tendría una mayor diversidad de dicho cultivo, porque los agricultores habría estado allí realizando una selección de los diferentes tipos durante un tiempo más largo. La diversidad en sus parientes silvestres también indicaría el lugar de origen de esa planta.

La Media Luna Fértil, con su amplia profusión de plantas silvestres relacionadas con el trigo y la cebada, sería el centro primario, por su diversidad, de los cereales. Los chiles tailandeses tendrían su origen en América Central y América del Sur, mientras que los tomates italianos procederían de los Andes.

Khoury y sus colegas ampliaron los métodos de Vavilov para encontrar el origen de 151 cultivos diferentes en 23 regiones geográficas distintas. Luego examinaron las estadísticas nacionales sobre dietas alimentarias y la producción de alimentos de 177 países, cubriendo de este modo el 98,5% de la población mundial.

Para cada país podíamos averiguar qué cultivos contribuyen a proporcionar las calorías, proteínas, grasas y el peso total de los alimentos, así como si se originaron en ese país o en otro lugar”, dice Khoury.

Cultivos procedentes del Mediterráneo Sur y Oriental

Cultivos procedentes del Mediterráneo Sur y Oriental

Por otro lado, los investigadores observaron lo que los agricultores estaban cultivando en cada país y si esos cultivos tienen una origen en un lugar distinto.

A nivel mundial, los cultivos con una procedencia en otro lugar representan el 69% de los suministros de alimentos y de las plantas cultivadas.

Ahora sabemos hasta qué punto las dietas de un país y los sistemas agrícolas de todo el mundo dependen de los cultivos que se originaron en otros lugares del mundo”, dice Khoury.

En Estados Unidos, la dieta depende de los cultivos de la región de Asia Occidental y del Mediterráneo, como el trigo, la cebada, los garbanzos, las almendras y otros. Mientras tanto, la economía agrícola de Estados Unidos se centra en la soja de Asia Oriental y el maíz de México y América Central, así como el trigo y otros cultivos del Mediterráneo. De Estados Unidos sería el girasol, que países como Argentina y China cultivan y consumen.

Paul Gepts, que cultiva plantas y es profesor de la Universidad de California, en Davis, que no participó en el estudio, dice que estos hallazgos son muy importantes.

Los profesionales son conscientes de la interdependencia global, pero no es algo de lo que se diese cuenta la gente”.

Los investigadores del CIAT han desarrollado un gráfico interactivo que les permite explorar los resultados. Gepts dice que esto puede ayudar a la gente a entender de dónde proceden sus alimentos”.

Regiones alejadas de los centros de biodiversidad agrícola, como son América del Norte, Europa del Norte y Australia, dependen más de los cultivos proceden de fuera. Por esta misma razón, los países de las regiones con mayor diversidad aún están cultivando y consumiendo su alimentos básicos tradicionales, por ejemplo, el sur de Asia y África Occidental, que dependerían menos de los cultivos procedentes del exterior. Pero incluso países como Bangladesh y Níger dependen de los cultivos de fuera, al menos en una quinta parte de los alimentos que cultivan y consumen. Los tomates, los chiles y las cebollas (de Asia Occidental y Central), por ejemplo, tiene gran importancia en ambos países.

Cultivos procedentes del sudoeste de Europa

Cultivos procedentes del sudoeste de Europa

Por otra parte, durante los últimos 50 años, la dependencia alimentaria en todo el mundo de los cultivos procedentes de fuera ha aumentado del 63% al 69% actual. Khoury dice que esto supone una cierta sorpresa.

Las culturas adoptan cultivos no autóctonos muy rápidamente después de entrar en contacto con ellos. Hemos estado conectados a nivel mundial durante mucho tiempo, y sin embargo todavía los cambios se siguen produciendo”, dice, señalando que las patatas empezaron a cultivarse en Europa sólo 16 años después de ser descubiertas en los Andes.

Los cultivos destinados a la producción de grasas y aceites han visto un cambio aún mayor: Brasil ahora cultiva la soja procedente de Asia oriental, y en Malasia e Indonesia se cultiva la palma de aceite, que procedería del África Occidental.

La interdependencia mundial también se extiende al futuro de los cultivos, por ejemplo, para combatir las amenazas del cambio climático y las nuevas plagas y enfermedades. Los genes necesarios para hacer frente a estos desafíos es probable que se encuentren en las regiones de mayor diversidad, pero también serán necesarios en otras áreas de cultivo.

Esta es una cuestión crucial para Cary Fowler, ex Secretario Ejecutivo de Global Crop Diversity Trust y autor principal del estudio. Dice que el estudio presenta evidencias científicas rigurosas sobre la interdependencia dentro del sistema mundial de alimentos.

Eso significa que tenemos que empezar a comportarnos de acuerdo con esa interdependencia”, dijo Fowler en una entrevista.

El Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura se supone que debiera garantizar que los países puedan controlar la diversidad de plantas que necesitan para desarrollar nuevas variedades que puedan soportar los futuros retos. Pero la mayoría de los países, dice Fowler, no están facilitando ese acceso que promete el Tratado.

Se trata generalmente de un problema político, ya que los países ignoran el acceso compartido que ofrece el Tratado de Semillas (el cual han firmado unos 120 países) en un esfuerzo por mantener los posibles beneficios que ello les pudiera reportar.

Por ejemplo, durante el Año Internacional de la Quinoa, en 2013, los investigadores trataron de comparar la mayor cantidad posible de semillas de los Andes, para ver cuáles podían ser las mejores para adaptarse a diferentes entornos. De las más de 3000 variedades conocidas, los investigadores pudieron solamente obtener 21 de ellas, y ninguna procedía directamente de los bancos de genes de los países de origen.

procedencia_cultivos2Enlace de descarga del mapa: https://cgspace.cgiar.org/bitstream/handle/10568/75665/PRINT_origin-species-world-map-v9_hires_poster%20EN.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Otros investigadores que realizaron una prueba de comprobación de lo recogido en el Tratado dijeron que “después de casi 10 años, sigue sin facilitarse el acceso”.

Fowler dice que este tipo de actitud socava las buenas intenciones expresadas en el Tratado: “Es hora de que el Tratado Internacional se observe y cumpla”.

Jeremy Cherfas es un periodista que escribe sobre temas de biología y Ciencia en general, que reside en Roma.


Procedencia del artículo:

http://www.npr.org/sections/thesalt/2016/06/13/481586649/a-map-of-where-your-food-originated-may-surprise-you

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Vio Me, Salónica, un ejemplo de economía solidaria y cooperativa

Video traducido y subtitulado al castellano por compañeros de CAS, sobre la experiencia de la fábrica recuperada de Vio Me en Salónica.

Dicha fabrica no solo supone un ejemplo para la recuperación y autogestión de otras fábricas en quiebra u ocupadas, sino que se ha convertido en un espacio de solidaridad en el que se ha creado un consultorio autogestionado de salud y sirve también de almacén para centralizar las ayudas a los refugiados.

 

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Éramos tan felices…

Por Agustín García Calvo

Fragmento de su libro Avisos para el derrumbe, Editorial Lucina, 1998, páginas 61-65

agustin_garcia_calvo2 de noviembre de 1991. Queridos biznietos: a lo mejor vais a pensar vosotros, prendas de mi muerte viva, por el tono de las anteriores que os iba yo escribiendo, que es que en este mundo de donde os escribía, apestado de ideas, ajetreado en la producción de nada, en este mundo donde se cocía la ruina que entre vosotros ha estallado, nosotros, sus habitantes, teníamos que ser muy desgraciados: a lo mejor nos veíais ya crujiendo de dientes cada mañana, arrancándonos los pelos a puñados. Bueno, pues no. No quería yo que os engañarais en ese punto, y por eso me ponía a escribiros otra.

Pues no: por el contrario, vivíamos muy felices; esto es, que nunca la humanidad había sido tan feliz como en nuestro tiempo: hablaban algunos de los fines del XIX y comienzos del XX, en el pleno florecimiento de la difunta dorada burguesía; pero vamos, os aseguro que ni color: nunca tan felices como lo éramos ahora, disfrutando de una paz de casi medio siglo, sin agobios ni miserias como los de antaño, pudiendo comprar de todo lo que queríamos, ir cómodamente de viaje a cualquier punto del globo que se nos antojara, comunicar unos con otros con toda facilidad, ya individualmente por fax o por teléfono, ya simultáneamente por participación en las comunicaciones televisivas, facilitados nuestros justos anhelos de formar un hogar o de subir por el ranking de cualquier empresa, incluida la política, disponiendo de los equipos más sofisticados de sanidad y de profilaxis, libres de trabajos degradantes y penosos, dotados de ingeniosos dispositivos para llenar el tiempo libre y para hacernos cultos, si lo deseábamos…

¿Cómo no íbamos, con esas condiciones y facilidades, a ser felices? Tendríamos que haber sido de un desagradecimiento de lo más negro.

Ya entendéis vosotros, prendas, que os estaba hablando de la mayoría. Claro, de la mayoría: a ver cómo diablos se iba a medir, si no, la cantidad o densidad de la felicidad en un mundo, más que por la mayoría, por el cuánto de participación de las personas en la felicidad general, eso, en la felicidad de la mayoría. Y lo que importa es que la mayoría, tal como os lo contaba, era feliz, y más feliz que nunca.

Y cualquiera, con un poco de buena voluntad, podía participar de la felicidad de la mayoría. Yo mismo, por ejemplo, ¿qué os creéis? Pues nada: más feliz que nunca ni me detenían ya los policías por la calle ni me iban a buscar a la cama de madrugada desde hace no sé cuántos años, y era poco probable que se les ocurriera; ganaba sin trabajar un sueldo sustancioso; se me dejaba soltar por esta boca todo lo que me viniera, y publicarlo sin ambages, como lo muestra la aparición en este diario de vuestras cartas; hasta las mujeres, aunque nada más fuera por mi vejez o su indiferencia, me trataban algo más piadosamente que en otros tiempos… A ver si no iba a ser feliz; o ¿qué coños andaba yo deseando o maquinando en este mundo?

O si no, a ver: ¿es que Platón mismo no le hacía bregar a su Sócrates en el Filebo con la idea de que placer no, fuera otra cosa que la falta de males y dolores?: pues entonces, sin harpías, sin policías, sin trabajo, sin enfermedades, sin hambre, sin mordazas… ¿no va a ser eso felicidad?

Os lo pregunto a vosotros, mis siempre niños, por si acaso seguís vosotros todavía al cabo de los siglos enredados en las mismas dudas sobre el asunto.

Me diréis acaso, meneando las cabecitas, más desengañados que los prójimos presentes, que es que no hay nadie que sepa quedarse viviendo sólo de la falta: una falta de males, una mera negación de las miserias y las cadenas, sí, parece que es algo demasiado puro y claro para que podamos de veras disfrutar de ello; enseguida se nos aparece como un vacío, y vienen enseguida los males verdaderos, los del futuro (la cura metusque de Lucrecio, el miedo de perderlo, la preocupación por si seguirá mañana durmiendo a nuestro lado), a llenarnos el vacío; o sea, a llenarnos de miseria la felicidad.

Los placeres de verdad

Pero en fin, todo eso no era aún más que filosofías, y no iban a quitarme de deciros esto que quería, esto que tenía que deciros considerando la mayoría de los presentes prójimos de vuestro pasado: que éramos muy felices, como nunca.

¿Que si se nos veía en las caras? Bueno… ¿cómo es la cara de la felicidad? Por ahí se los veía pasar con los mofletes y los culitos bastante satisfechos, y se reían mucho y se gastaban bromas, y brindaban por cualquier cosa, y declaraban que se lo habían pasado o que incluso se lo estaban pasando pipa.

«¿Con qué?», me preguntáis acaso. ¿Con qué placeres? Bueno, la verdad es que me daba algo de vergüenza describiros los placeres con que la gente se lo pasaba así de bien y eran tan felices, igual los vulgares o de masas que los cultos y refinados; por diversos motivos, pero algo me daba de vergüenza; porque seguro que vosotros, mejorcitos míos, ahí penando entre los cascotes del derrumbe y maldiciendo de nosotros, habéis descubierto algo más de verdad lo que son placeres.

¿Porque éstos de que acá disfrutábamos eran más bien un sustituto, Ersatz, gato por liebre, como venían ya desde decenios algunos entendidos y sensitivos denunciando? Pues sí, puede que fueran todos sustituto de otra cosa, tampones de colores con que llenar el hueco, lo que queráis; pero, chiquitos lindos, ¿cómo eran, cómo son los otros, de los que éstos eran sustitutos, cómo eran los placeres verdaderos? Si uno no sabe más que los que tiene delante de las narices.. No, no, eso no es verdad, eso no quería escribíroslo: uno, sobre todo, no sabía tampoco lo que tenía delante de las narices.

Ya, ya veo que me estáis haciendo que confiese.

Bueno, pues sí: esta felicidad era un poco la felicidad del idiota, qué se le va a hacer: quien algo quiere, algo le cuesta. Y volvían con este motivo a plantearse los dilemas del Filebo. Y la verdad es que hasta la gente corriente la sospechaba de vez en cuando, y hasta se dejaba decirlo por la calle: que esta felicidad que a la mayoría se nos vendía era un higo para papanatas y una peliculita para embobar a los contribuyentes en tanto y no que venía la muerte a hacerles la liquidación definitiva, y que, la verdad, para disfrutar de estas cosas (por ejemplo, el supermercado, la televisión, o la compra del automóvil nuevo o de la entrada para la murga del estadio) hacía falta ser verdaderamente idiota.

Pero bueno, y ¿qué? Haría falta, pero el caso es que se disfrutaba de ello, ¿no?

Cierto que, sin embargo, se guía entre nosotros pudiéndose repetir de nuevo el experimento de otras veces: si pudieran, por una operación del estilo de quitarte el lóbulo frontal, dejarte sin inteligencia ninguna y capaz de disfrutar a tope y sin resquemores de todas esas cosas que te ofrece el mundo, ¿qué?: ¿te hacías la operación o no?; y, por más que os maraville, aun en medio de la cuchipanda quirúrgica de que gozábamos también, una mayoría mayor que la mayoría seguía respondiendo «No»; o sea que, además de ser uno idiota, hacía falta no darse cuenta de que lo era. A tal punto parecía seguir latiendo por lo bajo algo que se estimaba más que la felicidad.

Miseria y desgracia

Pero, en fin, lo que yo quería era presentaros hoy el cuadro de nuestra felicidad con sus trazos precisos y sus colores. Para lo cual, había que reconocer que, si bien lo propio de la mayoría era ser tan felices como os lo cuento, había también (sin duda os habrá llegado noticia de ello) una cierta cuantía de miseria y de desgracia alrededor y por en medio de la mayoría, hasta el punto de que algún malintencionado podría decir que la mayoría sólo podían ser felices gracias al contraste con la miseria y la desgracia que tenían alrededor y por el medio:

Las epidemias de hambre, los horrores de guerra y pestes por los países de las márgenes del mundo propiamente dicho, esos cuadros que la TV les metía por los ojos hora tras hora a su clientes, sin duda para que, por el contraste, se sintieran más felices todavía; y luego, las hordas piojosas de los que escapaban de esas márgenes del mundo para venir a disfrutar (¿no eran también humanos?) de la felicidad de la mayoría; y luego, las bandas de descontentos metiendo acá y allá bombitas, a fin de procurarles ocupación y elocuencia a los ejecutivos del terror establecido; y luego, las bandas de los drogadictos (algo hay que ser), empeñados en pincharse un poco de éxtasis entre los cubos de la basura, y las de los contradrogadictos (algo hay que ser), echándose a la calle con las banderas de la moral y de la higiene; y luego, estos pacientes míos, que ahora mismo subían reventando ascensores, a ver si los recibía y les echaba un poco de salivita sobre las llagas; en fin, la tira, ¿para qué voy a contaros?;

y todavía tendría que irme, hoy Día de los Difuntos, a los cementerios superpoblados, y añadir aún «Y los muertos». A ver cuándo iba a llegarles a los muertos su revolución, a ver cuándo iban ellos a disfrutar de esta felicidad y alcanzar el alto nivel de muerte que les correspondía…

Ya, ya me temo, ante ese rosario de miserias y penas que,os contaba, santitos de mi descendencia, de qué manera estaréis queriendo entender la cosa: que era que la mala conciencia de tanta desgracia alrededor y en medio no nos dejaba a la mayoría decente disfrutar de nuestra felicidad.

Bueno, pues no: ¿váis a ser todavía vosotros así de subjetivos, como dicen los filosofantes? Pues no: no era cuestión de nuestra conciencia (que para eso siempre hay curas), sino la cosa, la cosa misma.

Por, si acaso ahí, en medio del derrumbe, sigue esa confusión reinando, os lo repito: es que la moneda del rico tiene en sí misma la roña de los miserables; es que el precio del bollo, marcado en el bollo mismo, le cambia el gusto al bollo; es que la justicia de razón está en la forma y masa de la cosa; y así, la miseria del Tercer Mundo y la pus de los drogotas no hacía falta que la TV nos la enseñara: estaba aquí, en el Mundo Primero y en la loción solar de nuestras señoras: estaban en un cierto gustillo insípido y cadavérico que tenían los productos del supermercado, que tenía la felicidad de la mayoría.

¿Entenderéis vosotros esto, prendas, mejor que lo entendían mis contemporáneos?

Todo venía de aquello que el otro día os explicaba: de habernos hecho laborar sobre el divorcio de público y privado.

La verdad es que no hay felicidad de uno. El sujeto, como dicen los filosofantes, de la felicidad, o de la revolución, como se decía antaño, o de la vida, en fin, no es uno.

No, no es uno: porque, para que uno sea uno, tienen que estar los otros; y así…

¡Qué?: ¿os entristece esto, viditas mías?.¿Queríais vosotros todavía ser cada uno de vosotros también felices?

Pero, hombre, si de todos modos, ¿no sabéis que «la vida ya está perdida»? Pues ¿entonces?

Bueno, pues eso: sea como sea, que no os armarais líos, eso es lo que quería: que supierais que aquí éramos felices, muy felices, como nunca.

Que os toque a vosotros algo diferente. Y para ello, por si de algo sirve, ahí van, desde vuestro pasado, mil cariños y besos, y salud.


El Reloj del Juicio Final

Por Noam Chomsky, 13 de junio de 2016

commondreams.org

“Las perspectivas de supervivencia a largo plazo no son muy halagüeñas, a menos que se produzca un cambio radical. Buena parte de esa responsabilidad de provocar ese cambio se encuentra en nuestras manos, así como las oportunidades”, escribe Noam Chomsky.

“Las perspectivas de supervivencia a largo plazo no son muy halagüeñas, a menos que se produzca un cambio radical. Buena parte de esa responsabilidad de provocar ese cambio se encuentra en nuestras manos, así como las oportunidades”, escribe Noam Chomsky.

En enero de 2015, el Boletín de Científicos Atómicos adelantó el famoso Reloj del Juicio Final a tres minutos antes de las 12, un nivel tal de amenaza que no se había alcanzado en los últimos 30 años. Los científicos explicaban las razones del adelanto de las manillas del reloj porque nos encontrábamos más cerca de una catástrofe debido a las dos principales amenazas a nuestra supervivencia: el cambio climático sin control y las armas nucleares. Esta advertencia se dirigía directamente a los líderes mundial, que han fracasado “para actuar con rapidez o a la escala que se requería para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe, poniendo en peligro a cada persona de la Tierra por no cumplir con su deber más importante: garantizar y preservar la salud y la vitalidad de la civilización humana”.

Desde entonces ha habido buenas razones para acercar aún más las agujas del reloj a las 12.

A finales de 2015, los líderes mundiales se reunieron en París para tratar el grave problema del “cambio climático incontrolado”. No pasa un día en el que no se haga más evidente la gravedad de esta crisis. Por citar al azar: poco antes de la apertura de la Conferencia de París, el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA publicó un estudio que sorprendió a los científicos y alarmó a los que están estudiando el hielo del Ártico. En este estudio se mostraba que el enorme glaciar de Groenlandia, Zachariae Isstrom, “se había desprendido desde una posición glaciológica estable en 2012 y había entrado en una fase de rápido retroceso”, un acontecimiento inesperado y amenazador. Este glaciar “tiene la suficiente cantidad de agua como para elevar el nivel del mar en 18 pulgadas (46 centímetros) si llegara a fundirse por completo. Y ahora está en una dieta rigurosa de adelgazamiento, perdiendo 5 mil millones de toneladas de su masa al año. Todo ese hielo va a parar el Océano Atlántico Norte”.

Sin embargo, había pocas esperanzas de que los líderes mundiales reunidos en París “actuasen con la velocidad o a la escala requerida para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe”. Incluso si por un milagro hubiesen tomado algunas medidas, éstas tendrían un alcance muy limitado, por unas razones que son motivo de gran preocupación.

Cuando se aprobó el acuerdo de París, el Ministro de Asuntos Exteriores Laurent Fabius, anfitrión de las conversaciones, anunció que los acuerdos eran “legalmente vinculantes”. Podía ser una esperanza, pero hay algunos obstáculos que son dignos de tener en cuenta.

En la amplia cobertura por parte de los medios de comunicación de la Conferencia de París, tal vez las frases más importantes se encontrasen al final del largo análisis realizado por The New York Times: “Tradicionalmente, los negociadores han intentado aprobar un tratado legalmente vinculante mediante su ratificación por parte de los Gobiernos de los países participantes, para que así tuviese validez. Pero no hay manera de conseguirlo en este caso, debido a Estados Unidos. El tratado ya estaría muerto a su llegada al Congreso sin la requerida aprobación por parte de los dos tercios de los votos en el Senado, que está controlado por los Republicanos. De modo que lo que pudo ser obligatorio, se ha convertido en voluntario”. Y lo que es voluntario parece condenado al fracaso.

Debido a Estados Unidos”. De manera más concreta, al Partido Republicano, que se ha convertido en un peligro real para la supervivencia humana en unas condiciones aceptables.

Las conclusiones son destacadas en otro artículo de Times sobre los acuerdos de París. Al final del largo artículo que ensalza los logros, se dice que los acuerdos de la Conferencia “dependen en gran medida de los puntos de vista de los futuros líderes mundiales para llevar a cabo dichas políticas. En Estados Unidos, todos los candidatos republicanos a la presidencia en 2016 han cuestionado públicamente los planes de cambio climático de Obama. En el Senado, Mitch McConnell, líder republicano, que ha cargado contra la agenda del cambio climático de Obama, dijo: Antes de que sus socios internacionales aplaudan las decisiones, se debe tener en cuenta que se trata de un acuerdo inalcanzable sobre la base de un plan nacional de energía que probablemente sea ilegal, con la mitad de los Estados que ya han presentado demandas para su paralización, y que el Congreso ya ha votado su rechazo”.

El debilitamiento de la democracia

funcional es una de las contribuciones

del asalto neoliberal en la última generación”.

Ambos Partidos se han corrido hacia la derecha durante el período Neoliberal de la última generación. Los Demócratas de ahora es lo que antes se llamaban los “republicanos moderados”. Mientras tanto, el Partido Republicano se ha desplazado en gran medida fuera del espectro, convirtiéndose en lo que los respetados analistas políticos conservadores Thomas Mann y Norman Ornstein llaman “insurgencia radical”, que prácticamente ha abandonado la normalidad de la política parlamentaria. Con este giro a la derecha, con el empeño del Partido Republicano en primar la riqueza y los privilegios, se ha vuelto tan extremo que sus políticas reales no pueden atraer a los votantes, por lo que ha tenido que buscar una nueva base popular, movilizada por otros motivos: cristianos evangélicos que esperan una Segunda Venida, nativistas que temen que los “otros” se hagan con el control del país, racistas no reformados, personas con quejas razonables pero que confunden de manera errónea las causas, y otros que son presa fácil de los demagogos y que pueden caer en las redes de esta insurgencia radical.

En los últimos años, el Establishment Republicano había conseguido reprimir las voces de las bases que había conseguido movilizar. Pero ya no. A finales de 2015, el Establishment expresaba su consternación y desesperación por su incapacidad para hacerlo, ya que las bases Republicanas y sus opciones están fuera de control.

Los representantes Republicanos elegidos y los contendientes en las próximas elecciones presidenciales, han expresado un abierto desprecio por los acuerdos de París, incluso negándose a considerar los procedimientos. Los tres candidatos que según las encuestas tenían mayores posibilidades en ese momento, Donald Trump, Ted Cruz y Ben Carson, comulgaban con la ideología de las bases Evangélicas: los seres humanos no tienen ningún impacto sobre el calentamiento global, si es que se está produciendo.

Los otros candidatos rechazaron las medidas gubernamentales para tratar el asunto. Inmediatamente después de que Obama diese su discurso en París, prometiendo que Estados Unidos estaría a la cabeza en busca de soluciones globales, el Congreso, dominado por los Republicanos, rechazó con su voto las recientes directrices de la Agencia de Protección Ambiental para reducir las emisiones de carbono. Según ha dicho la prensa, se trataba de “un mensaje de provocación dirigido a los más de 100 líderes mundiales [] de que el Presidente de Estados Unidos no tiene el apoyo de su Gobierno sobre la política climática”, subestimando un poco. Mientras tanto, Lamar Smith, Republicano que forma parte de la Comisión de la Cámara sobre Ciencia, Espacio y Tecnología, sigue adelante con su yihad contra los científicos del Gobierno que se atreven a denunciar los hechos.

Es un mensaje claro. Los ciudadanos norteamericanos se enfrentan a una gran responsabilidad en su propio casa.

Otro artículo publicado en The New York Times informaba que “dos tercios de los estadounidenses apoyan que Estados Unidos firme un acuerdo internacional vinculante para frenar el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero”. Y por un margen de 5 a 3, los estadounidenses consideran que las cuestiones relacionadas con el clima son más importantes que la Economía. Pero eso no importa. La opinión pública no se tiene en cuenta. Se está enviando un claro mensaje a los estadounidenses: es tarea suya la de enmendar un sistema político disfuncional, en el que la opinión pública es un factor marginal. La disparidad entre la opinión pública y la política tiene en este caso significativas implicaciones para el destino del mundo.

Debemos congratularnos de una pasada Edad de Oro. Sin embargo, lo que acabamos de decir suponen cambios significativos. El debilitamiento de la Democracia funcional es una de las contribuciones del asalto neoliberal en la última generación. Y esto no está sucediendo únicamente en Estados Unidos, en Europa las cosas pueden ser incluso peor.

El Cisne Negro que nunca podemos ver

Pasemos a la otra (y ya tradicional) preocupación de los científicos atómicos que ponen en hora el Reloj del Juicio Final: las armas nucleares. La actual amenaza de una guerra nuclear justifica su decisión de enero de 2015 de hacer avanzar el reloj hasta dos minutos antes de la medianoche. Lo que está sucediendo revela una amenaza creciente, un asunto que parece no suscitar, en mi opinión, demasiada preocupación.

La última vez que el Reloj del Juicio Final llegó a estar situado a tres minutos antes de las doce fue en 1983, durante las maniobras Arquero Capaz del Gobierno de Reagan. Estas maniobras simularon ataques contra la Unión Soviética para poner a pruebas sus sistemas de defensa. Los archivos rusos recientemente publicados revelan que los rusos estuvieron muy preocupados por estas maniobras y se prepararon para responder, lo que habría significado simplemente El Fin.

Hemos sabido más acerca de estas maniobras precipitadas e imprudentes, y lo cerca que estuvimos del desastre, por el analista militar y de la inteligencia estadounidense Melvin Goodman, que fuera Jefe de la División de la CIA y analista en la Oficina de Asuntos de la Unión Soviética en ese momento: “Además de las maniobras Arquero Capaz que alarmaron al Kremlin, la Administración Reagan autorizó unas maniobras militares inusualmente agresivas cerca de la frontera soviética, violando en algunos casos la soberanía nacional soviética. Las arriesgadas medidas llevadas a cabo por el Pentágono incluyeron el envío de bombarderos estratégicos de Estados Unidos sobre el Polo Norte para poner a prueba los radares soviéticos, y buques de guerra estadounidenses que entraron en zonas donde nunca lo habían hecho. Operaciones secretas adicionales simularon ataques navales sorpresa contra objetivos soviéticos”.

Ahora sabemos que el mundo se salvó de una probable destrucción nuclear en esos espantosos días por la decisión del oficial ruso Stanislav Petrov de no transmitir a las autoridades superiores el Informe de los sistemas de detección automática de que la URSS estaba siendo atacada con misiles. En consecuencia, Petrov tomó una decisión parecida a la del comandante de un submarino ruso, Vasili Arkhipov, que un momento de máxima tensión por los misiles cubanos de 1962, se negó a autorizar el lanzamiento de misiles nucleares cuando los submarinos fueron atacados por los destructores estadounidenses para cumplir con la cuarentena.

Otros ejemplos conocidos recientemente vienen a sumarse a los ya registrados. El experto en seguridad nuclear Bruce Blair informó que “Lo más cerca que ha estado Estados Unidos de proceder a un ataque estratégico por parte de un Presidente fue en 1979, cuando una alerta temprana de los sistemas del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) detectaron un ataque estratégico soviético a gran escala que de manera inadvertida discurría por el propio sistema de alerta temprana. El Asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski recibió dos llamadas esa noche, indicándole que Estados Unidos estaba siendo atacado, diciendo que sólo cogería el teléfono para avisar al Presidente Carter y autorizase una respuesta a gran escala de forma inmediata. En una tercera llamada le comunicaron que se trataba de una falsa alarma”.

Este ejemplo recientemente conocido me trae a las mientas otro incidente crítico del año 1995, cuando un cohete noruego-estadounidense que llevaba un equipo científico parecía tener la trayectoria de un misil nuclear. Esto suscitó enseguida preocupaciones por parte de los rusos, que se pusieron rápidamente en contacto con el Presidente Boris Yeltsin, que tenía que decidir si lanzar el ataque nuclear o no.

Blair suma otros ejemplos de su experiencia política. Fue durante la guerra de 1967 en Oriente Medio: “Se envió una orden de ataque real a un avión con armas nucleares en lugar de unas maniobras de entrenamiento de carácter nuclear”. Unos años más tarde, en la década de 1970, el Comando Aéreo Estratégico de Omahavolvió a transmitir una orden de ataque real en lugar de ser en unas maniobras militares”. En ambos casos fallaron los códigos de control. Sólo la intervención humana impidió los ataques. “Pero viendo la deriva de los acontecimientos, no es raro que este tipo de sucesos se vuelvan a repetir”, añadió Blair.

Blair hizo estos comentarios en respuesta a un informe del piloto John Bordne, que recientemente ha sido desclasificado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Bordne servía en la base militar estadounidense de Okinawa, en octubre de 1962, en el momento de la crisis de los misiles y un momento también de fuertes tensiones en Asia. El sistema de alerta nuclear de Estados Unidos había elevado el nivel a DEFCON 2, un nivel por debajo de DEFCON 1, que es cuando los misiles nucleares pueden ser lanzados de manera inmediata. En el momento de mayor tensión de la crisis, el 28 de octubre, un equipo de misiles recibió la autorización de lanzar sus misiles nucleares, de manera errónea. Decidieron no hacerlo, evitando así una guerra nuclear y unirse de este modo a Petrov y Arkhipov en el panteón de hombres que decidieron desobedecer los protocolos y de ese modo salvar al mundo.

Como observa Blair, este tipo de incidentes no son infrecuentes. Un estudio reciente descubrió docenas de falsas alarmas cada año en el período revisado, 1977-1983. El estudio concluyó que al año se darían entre 43 a 255 falsas alarmas. El autor del estudio, Seth Baum, lo resume con las palabras adecuadas: “La guerra nuclear es el cisne negro que nunca podemos ver, excepto en ese breve momento en el que nos acierta la muerte. Retrasamos los riesgos por nuestra cuenta y riesgo. Ahora es el momento de hacer frente a esta amenaza, porque todavía estamos vivos”.

Estos Informes, como los recogidos en el libro Comando y Control de Eric Schlosser, se deben en su mayoría a los sistemas de Estados Unidos. Sin duda los sistema rusos son mucho más propensos a errores. Y esto sin mencionar el gran peligro que suponen los sistemas de los demás, sobre todo los de Pakistán.

Una guerra ya no es algo impensable”

A veces la amenaza no se ha producido por un accidente, sino por una falta de responsabilidad, como en el caso de las maniobras Arquero Capaz. El caso más extremo fue el de la crisis de los misiles del año 1962, cuando la amenaza de un desastre fue muy cercana. La forma en que aquella crisis se manejó fue sorprendente; pero también lo es la forma es que generalmente se ha interpretado.

Con este triste récord en mente, es útil examinar los debates sobre estrategia y planificación. Un caso escalofriante fue el de la era Clinton, recogido en el estudio de 1995 del STRATCOM (Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas) “Fundamentos de disuasión en la etapa post-Guerra Fría”. El estudio hace un llamamiento para mantener el derecho de atacar primero, incluso contra Estados sin armas nucleares. En él se explica que las armas nucleares se utilizan constantemente, en el sentido de que “proyectan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto”. También insta a la creación de una personalidad nacional irracional y de venganza para intimidar al resto del mundo.

Las doctrinas actuales se analizan en un artículo publicado en la revista Seguridad Internacional, una de las más autorizadas en el dominio de las doctrinas estratégicas. Los autores explican que Estados Unidos se ha comprometido en la “primacía geoestratégica”, es decir, el aislamiento de los ataques de represalia. Esta es la lógica de la “nueva tríada” de Obama (submarinos y misiles situados en tierra, y el apoyo de los bombarderos), junto con la defensa antimisiles para contrarrestar un ataque de represalia. El problema planteado por los autores es que las pretensiones de Estados Unidos de una primacía estratégica podrían inducir a China a responder abandonando su política de no hacer “un primer uso” y mediante la ampliación de su capacidad de disuasión limitada. Los autores piensan que no lo harán, pero la perspectiva sigue siendo incierta. Es evidente que tales doctrinas aumentan los peligros en una región tensa y conflictiva.

Lo mismo puede decirse de la expansión de la OTAN hacia el Este, una clara violación de las promesas verbales hechas a Mikhail Gorbachov cuando la URSS comenzó a desmoronarse y estuvo de acuerdo en la unificación de Alemania para formar parte de la OTAN – una concesión significativa si se piensa en la historia del siglo pasado. La expansión hacia la Alemania Oriental se realizó rápidamente. En los años posteriores, la OTAN se amplió a las fronteras de Rusia. Ahora incluso se habla de la incorporación de Ucrania, en el mismo centro geoestratégico ruso. Uno se puede imaginar cómo reaccionaría Estados Unidos si el Pacto de Varsovia todavía estuviese activo, con la mayor parte de Latinoamérica unida a dicho pacto, y ahora México y Canadá fuesen candidatos a la adhesión.

Por otro lado, Rusia entiende, así como China ( y los mismos estrategas) que los sistemas de defensa de misiles de Estados Unidos situados cerca de las fronteras de Rusia son, en efecto, un arma para realizar el primer ataque, con el objetivo de establecer la primacía estratégica – inmunidad contra las represalias. Tal vez su misión sea totalmente inviable, como sostienen algunos especialistas. No se puede estar seguro de alcanzar los objetivos. Y las reacciones militares de Rusia pueden ser interpretadas por la OTAN como una amenaza para Occidente.

Un destacado erudito británico-ucraniano plantea lo que él llamala fatídica paradoja geográfica”: que la OTANexiste para gestionar los riesgos creados por su propia existencia”.

Las amenazas en este momento están muy presentes. Afortunadamente, el derribo de un avión ruso por la aviación turca en noviembre de 2015 no fue considerado un incidente internacional, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias. El avión se encontraba en una misión de bombardeo en Siria. Pasó sólo durante 17 segundos por la franja de territorio turco que sobresale hacia Siria, y evidentemente se dirigía a Siria, donde se estrelló. Este derribo parece un acto innecesario, imprudente y provocador, y un acto con consecuencias.

Se viene reconociendo desde hace décadas

que un primer ataque por parte de una potencia mayor

puede destruir al atacante, incluso sin ánimo de venganza,

simplemente por los efectos

del invierno nuclear”

Como medida de reacción, Rusia anunció que a partir de ahora sus bombarderos irán acompañados por aviones de combate y que está desplegando sofisticados sistemas de misiles antiaéreos en Siria. Rusia también ha ordenado que su crucero Moskva, con su sistema de defensa aérea de largo alcance, se acerque a la costa, por lo que podría estar “listo para destruir cualquier objetivo aéreo que represente un peligro potencial para nuestros aviones”, anunció el Ministro de Defensa, Sergei Shoigu. Todo esto prepara un escenario para una confrontación que podría ser letal.

Las tensiones también son constantes en las fronteras de la OTAN y Rusia, incluyendo las maniobras militares por ambas partes. Poco después de que el Reloj del Juicio Final se acercarse amenazadoramente a las 12, la prensa nacional informaba de que “ vehículos militares de combate estadounidenses desfilarían el miércoles en una ciudad de Estonia que se adentra en Rusia, un acto simbólico que pone de relieve las apuestas por ambas partes para aumentar las peores tensiones entre Occidente y Rusia desde la Guerra Fría”. Un poco antes, un avión ruso de combate estuvo a punto de chocar con una avión civil danés. Ambas partes están movilizando y redistribuyendo fuerzas en la frontera entre Rusia y la OTAN, con gran rapidez, y “ambos creen que una guerra ya no es algo impensable”.

Perspectivas para la supervivencia

De ser así, ambas partes han alcanzado niveles de locura, ya que una guerra de estas proporciones podría destruirlo todo. Se viene reconociendo desde hace décadas que un primer ataque por parte de una potencia mayor puede destruir al atacante, incluso sin ánimo de venganza, simplemente por los efectos del invierno nuclear.

Es el mundo de hoy en día. O no sólo de hoy, sino que es algo que hemos estado viviendo desde hace 70 años. Los razonamientos que se leen aquí y allí son de destacar. La seguridad de la población no suele ser la principal preocupación de los políticos. Esto viene siendo así desde los primeros días de la era nuclear, cuando en los centros de formación no se hacían esfuerzos, ni siquiera expresado en forma de un pensamiento, para eliminar la grave amenaza potencial para Estados Unidos, algo que se veía posible. Y así continúan las cosas hasta el presente, de las que se ha presentado una breve muestra.

Las perspectivas para una supervivencia

con ciertos niveles de vida digna a largo plazo

no son nada halagüeños, a menos que se produzca un cambio radical”.

Es el mundo que hemos estado viviendo, y vivimos en la actualidad. Las armas nucleares son un peligro constante de rápida destrucción, pero al menos sabemos cómo impedir tal matanza, exigiendo una serie de obligaciones a las potencias nucleares que han firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear. La amenaza del calentamiento global no es instantánea, a pesar de su gravedad a largo plazo y que podría dispararse de forma súbita. Que tengamos capacidad para manejar semejante problema no está del todo claro, pero lo que no cabe duda es que no podemos continuar con las demoras, pues cada día que pasa estamos más cerca de la catástrofe.

Las perspectivas de una supervivencia con ciertos niveles de dignidad a largo plazo no son nada halagüeñas, a menos que se produzca un cambio radical. Una gran parte de esa responsabilidad está en nuestras manos, y las oportunidades también.

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Procedencia del artículo:

http://www.commondreams.org/views/2016/06/13/doomsday-clock

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