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¿Por qué no nos preocupa la pérdida de biodiversidad?

Por Brandon Keim, 28 de febrero de 2018

anthropocenemagazine.org


Hay actualmente dos crisis ambientales muy importantes: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. ¿Por qué las personas, sobre todo los periodistas, sólo prestan atención a una de ellas?

Esta desconcertante pregunta surge de un análisis de las fuentes de financiación de las investigaciones, de las publicaciones científicas y de las informaciones aparecidas en la prensa en el último cuarto de siglo. Y se ha podido comprobar que el interés de la investigación tanto por el clima como por la biodiversidad se han incrementado, pero en los medios de comunicación corporativos, la biodiversidad no recibe ahora más atención que en 1992.

¿Y qué hacer para revertir esta tendencia? Desde luego, no se trata de que el cambio climático reciba menos atención, dice Pierre Legagneux, un biólogo de la Universidad de Quebec en Rimouski, y autor principal de un análisis publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution. Pero observar tal comportamiento en estos momentos de extinción de especies y declive de las poblaciones, es algo preocupante.

La Ciencia, los desafíos y los problemas asociados con los problemas con la biodiversidad probablemente se deba a que se trata de una información que no llega a la gente”, escriben Legagneux y sus colegas, que llaman a esto: “déficit de comunicación sobre biodiversidad”.

Los investigadores han encontrado que el cambio climático recibió 3,3 veces más atención informativa que la biodiversidad entre 1992 y 1996, con un interés que diverge notablemente a partir de 2006. En el año 2016, los periódicos mencionaron el clima ocho veces antes de mencionar alguna vez el tema de la biodiversidad. Si bien su análisis, que se centró en la prensa científica en inglés, y que no fue exhaustivo, y en la financiación de las investigaciones en el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos y 12 destacados periódicos digitales, parece emblemático.

En 2012, unos 126 países se unieron en la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), un esfuerzo dirigido hacia la biodiversidad, coordinado por las Naciones Unidas y diseñado según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Los países miembros no han aportado las cantidades prometidas, de modo que la IPBES redujo su presupuesto en un tercio para 2018, retrasó la publicación de los informes previstos y tuvo que cancelar aquella financiación dirigida al fortalecimiento de capacidad y apoyo a las políticas. Mientras tanto, un análisis de las búsquedas en Google descubrió un disminución de interés por la biodiversidad, algo que los investigadores atribuyen a que la biodiversidad es un concepto un tanto obtuso y complicado para la mayoría de las personas.

Es probable, dicen Legagneux y sus colegas, que los defensores de la biodiversidad renueven sus mensajes, y que en lugar de hablar de “disminución de la biodiversidad” establezcan unos vínculos más explícitos con la producción de alimentos, la salud humana y otras cosas que importan a la gente. Quizás el cambio climático reciba más atención porque parece algo más urgente, pero se está descuidando la pérdida de biodiversidad.

El equipo de Legagneux no consultó las redes sociales o las noticias en medios alternativos, por lo que es posible que la biodiversidad reciba más atención allí que en los medios tradicionales. Tampoco analizaron las tendencias clave, como “naturaleza” o “medio ambiente”, que se superponen con la biodiversidad y podrían recibir más atención. Si ese fuera le caso, subrayaría la falta de información sobre la biodiversidad.

Sean quienes sean los responsables, el tiempo se está agotando. “Nuestra casa está ardiendo y somos ciegos a ello”, dijo el Presidente francés Jacques Chirar en 2002. Ahora, según el equipo de Legagneux,nuestra casa sigue ardiendo y sólo miramos con un ojo”.

Fuente: Legagneux et al. :Nuestra casa está ardiendo: discrepancia entre la atención informativa sobre el cambio climático y la biodiversidad en los medios en comparación con la literatura científica”. Fronteras en Ecología y Evolución, 2018.

Sobre el autor: Brandon Keim es un periodista independiente especializado en animales, naturaleza y ciencia, y es autor de “El ojo de la lavandera: historias del mundo viviente”.

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El fracaso de la certificación forestal sostenible

El Forest Stewardship Council (Consejo de Administración Forestal) fue concebido como un sistema internacional de certificación de la madera procedente de una explotación sostenible de los bosques. Pero los críticos dicen que ha tenido un impacto mínimo en evitar la deforestación tropical y que a veces ha servido para ocultar el tráfico ilegal de madera.

Por Richard Conniff, 20 de febrero de 2018

e360.yale.edu

Cuando el Consejo de Administración Forestal (FSC por sus siglas en inglés) comenzó a funcionar en 1993, aquello pareció un triunfo para regular el mercado y una forma rigurosa de gestión y control. Los participantes en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992 no habían logrado llegar a un acuerdo sobre la intervención de los gobiernos para controlar la desenfrenada deforestación de los bosques tropicales. En cambio, las organizaciones ecologistas, los movimientos sociales y la Industria se unieron para establecer un sistema voluntario para manejar las prácticas de la Industria de la madera y certificar aquella obtenida mediante prácticas sostenibles.

El Consejo de Administración Forestal estableció con prontitud unos estándares que parecieron atractivos para los movimientos ecologistas y sociales, preservando la conservación y la restauración de los bosques, los derechos de los indígenas y el bienestar económico y social de los trabajadores, entre otros criterios. Para la Industria, la certificación FSC prometía no sólo una buena forma de hacer negocios, sino también unos precios más altos para la madera que llevara la certificación FSC, un distintivo de respeto del medio ambiente.

25 años más tarde, surge la frustración, ya que dicen que no ha funcionado como se planeó en un principio, excepto quizás en los precios más altos que se han alcanzado: la madera de los bosques tropicales que lleva la etiqueta de certificación FSC obtiene unos precios entre un 15% y un 25% más altos. Pero los críticos de los medios ambientalistas y algunos investigadores dicen que el FSC ha tenido poco o ningún efecto en evitar la deforestación de los bosques tropicales. Además, una serie de recientes escándalos en la Industria maderera sugieren que la certificación FSC a veces ha servido simplemente como un lavado de imagen para el tráfico ilegal de madera.

– En un informe de 2014, Greenpeace, miembro del FSC, criticó a la organización por mantenerse al margen mientras que empresas madereras certificadas por el FSC asolaban la taiga rusa, particularmente el Bosque Dvinsky, a más de 700 millas al norte de Moscú. Greenpeace acusó a las empresas madereras de acabar con sumideros naturales de carbono, como recurso no renovable, y de deforestar “áreas que estaban programadas para su protección legal o supuestamente protegidas como parte de la certificación del FSC”.

Camino adyacente a una gran zona deforestada en el bosque de Dvinsky. Los madereros certificados por el Forest Stewardship Council han cortado grandes porciones del bosque Dvinsky en Rusia, incluidas las áreas que se suponía estaban protegidas.Foto cortesía de Greenpeace.

En 2015, la empresa estadounidense de parquet Lumber Liquidators se declaró culpable del contrabando ilegal de madera procedente del último hábitat del tigre siberiano en la zona Oriental de Rusia. Su principal proveedor de parquet de roble macizo era una empresa china llamada Xingjia, que poseía la certificación FSC en la “cadena de custodia”, lo que significa que tenía licencia para comercializar la madera certificad por el FSC. Según un investigador del caso, otra empresa china que comercializaba con los Estados Unidos se ofreció para poner una etiqueta FSC en los suelos de madera ilegal a cambio de un aumento del precio en un 10%.

Lumber Liquidators se convirtió en el principal comprador de pisos del importador chino de madera y fabricante de suelos Xingjia

– En Perú, los investigadores comprobaron que en 2016 más del 90% de la madera de dos recientes cargamentos procedentes de la Amazonia y con destino a México y los Estados Unidos, era de origen ilegal. En lo que se calificó como una “acción sin precedentes”, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos prohibió en octubre del año pasado toda actividad al principal exportador de esos cargamentos al mercado estadounidense. Esta empresa, Inversiones La Oroza, todavía se jacta en su sitio web de que “cumple con los principios y criterios del FSC” a pesar de que este organismo suspendió su certificación en 2017.

Una controvertida actuación de diplomáticos mexicanos y peruanos logró que, a espaldas de la justicia, se liberara un gigantesco cargamento de madera de origen ilegal extraída del corazón del Amazonas. Es el epílogo de una aventura que involucra a poderosos empresarios y que evidencia las fallas en el sistema de control trasnacional en el millonario negocio de especies forestales. http://ojo-publico.com/especiales/madera-ilegal/del-sur-al-norte-la-ruta-del-trafico-de-madera-del-amazonas/

En 2015, una investigación implicó a una empresa austriaca, certificada por el FSC, Holzindustrie Scheighofer, en la tala ilegal de árboles en Rumanía, incluso dentro de parques nacionales y otras áreas protegidas. Un panel de expertos recomendó al FSC que se desvinculara de Holzindustrie Schweighofer debido a la existencia de pruebas claras y convincentes de la actuación ilegal de este empresa. FSC optó en un principio por la suspensión temporal, pero la protesta de las organizaciones ecologistas hizo que se desvinculara finalmente de dicha empresa, pero el FSC ya está trabajando en una “hoja de ruta” para que Schweighofer vuelva a obtener la certificación.

La mitad de la madera cortada en los últimos diez años en Rumania proviene de fuentes ilegales, dijo Alexander von Bismarck, director ejecutivo de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA). El informe de EIA muestra que los austriacos Holzindustrie Schweighofer apoyan a sabiendas y alientan el suministro de madera ilegal, especulando sobre la mala gestión de los bosques. En el período 2000-2011, el EIA, que correlaciona los datos de un mapa de Greenpeace, un área de 280.000 hectáreas de bosques se perdió o se degradó a una tasa de 3 hectáreas por hora.

Los casos de China, Perú y Rumanía fueron descubiertas gracias a la investigación de la Agencia de Investigación Ambiental, una ONG con sede en Washington. Todas ellas fueron investigaciones encubiertas. “No queríamos ir tras el FSC. El FSC seguía apareciendo en los mismos lugares donde se realizaban las talas ilegales”, dice David Gehl, coordinador de los programas de Eurasia de su ONG. Muchas empresas madereras obtienen por parte del FSC la certificación correspondiente para la tala de bosques, que luego utilizan esas certificaci0ones en sus negocios con la madera de otros bosques, con poco respeto para la sostenibilidad e incluso fuera de la legalidad.

Kim Carstensen, Director General de FSC International, con sede en Bonn, Alemania, dice que su organización ha actuado adecuadamente en esos casos. “Yo diría que, en general, nuestros sistemas de control son sólidos y en continuo desarrollo”, añade. Nada es perfecto, y por supuesto que hay problemas con los certificados del FSC. Pero hay partes implicadas que nos ponen sobre aviso y nos hacen actuar en consecuencia. Realizamos constantemente acciones de corrección, y creo que se trata de un sistema riguroso”.

Simon Counsell, Director ejecutivo de Rainforest Foundation UK y uno de los primeros en defender la idea de la certificación forestal, argumenta que más bien lo opuesto es cierto. Su desengaño con la actuación del FSC lo llevó a cofundar el sitio FSC-Watch.com, “donde se pueden consultar muchos ejemplos a lo largo de la vida del FSC, y todos los tipos de bosques y plantaciones gestionados por esta organización, que sugieren que todavía hay muchos problemas sistémicos y serios en el FSC. Uno de ellos es que la secretaría del FSC no puede, y posiblemente no quiera, controlar a los organismos certificadores que son responsables de emitir certificaciones en nombre del FSC”.

Estas agencias certificadoras a menudo muestran una absoluta falta de experiencia en la visitas que realizan durante las operaciones de tala, dice Counsell, junto con “la minimización sistemática de los problemas y una atención inadecuada del fraude y la información errónea”. Esta tolerancia puede venir de los pagos directos de las empresas a las que deben auditar. Las empresas de certificación “emiten certificados incluso a empresas que violan de manera flagrante la ley, sin ninguna repercusión importante por parte del FSC”, dice. Carstensen responde que el FSC toma las decisiones en base a las auditorías independientes de sus empresas de certificación, y la forma de realizar el pago no es muy diferente del de una corporación que paga a una empresa contable para que audite sus cuentas.

La cuestión del dinero es algo que también perjudica al FSC, según sus críticos. La estructura de toma de decisiones de la organización consiste en grupos que tratan las cuestiones ambientales, sociales y económicas (o industriales), cada uno con el mismo valor en la votación. Sin embargo, muchos temas se dilatan en el tiempo, lo que puede llevar años hasta alcanzar un consenso. Y la realidad, dice Counsell, es que los grupos ecologistas y sociales generalmente no pueden igualarse en recursos y tiempo a las empresas madereras con intereses financieros en juego. Carstensen dice que los grupos ecologistas y sociales se mantienen firmes, en parte, gracias a su capacidad para llamar la atención de los medios sobre el mal comportamiento de aquellas empresas.

Cuando finalmente se presenta una moción en las asambleas generales del FSC, que se celebran cada tres años, cada grupo tiene el derecho a veto, es decir, el poder de bloquear cualquier iniciativa que vaya en contra de sus intereses. Pero en la asamblea general de 2017, “el grupo de los temas económicos votó en bloque en contra para bloquear todas las mociones”, dijo Grant Rosomon de Greenpeace, lo que se conoció como “el mar rojo” de los votantes de la Industria con sus tarjetas con un “no” al unísono. Es algo preocupante, sobre todo cuando los asuntos de mayor prioridad para los grupos sociales y ambientales fueron rechazados con los votos en contra sin una explicación, justificación o participación previa en el proceso de preparación de la moción entre los grupos”. Lo llamó un punto de inflexión en la forma de actuar del FSC.

La Industria también está ganando influencia sobre el FSC debido a la competencia de las organizaciones rivales de certificación forestal, especialmente el Programa para la Aprobación de la Certificación Forestal (PEFC). David Gehl, de la Agencia de Investigación Ambiental, dice del PEFC que es “básicamente la certificación de la Industria para la Industria”, menos los grupos ecologistas y sociales. Los compradores a menudo tienen problemas para distinguir lo que Greenpeace llama “certificación forestal falsa” de las válidas. El resultado es que es más difícil para FSC imponer estándares rigurosos a las empresas madereras. Pero el peligro es que unos estándares más laxos también podrían convertir al FSC en un organismo que extienda “falsas certificaciones”.

David Gehl, de la Agencia de Investigación Ambiental, dice del PEFC que es “básicamente la certificación de la Industria para la Industria”… Los compradores a menudo tienen problemas para distinguir lo que Greenpeace llama “certificación forestal falsa” de la válida.

El dinero también provoca un sesgo contra la certificación efectiva de otra importante manera. Aunque el propósito principal del FSC es frenar la deforestación de los bosques tropicales, en buena medida ha estado ausente de estos lugares. Casi el 85% de las aproximadamente 200 millones de hectáreas de bosques que ha certificado se encuentran en América del Norte y en Europa. “Es como si alguien se preparara para embarcarse hacia los trópicos y en su lugar tomara rumbo hacia el norte”.

El cambio de dirección no ha sido deliberado. Obtener la certificación puede ser algo costoso, debido a la necesidad de dejar un 10% del bosque para su conservación, y el coste que también supone la mano de obra y de tala. Las empresas madereras de los países desarrollados están generalmente mejor situadas que las empresas de los trópicos para hacer frente a esos cambios, o ya han realizado esos cambios para cumplir con las leyes locales. El resultado, dice Counsell, es que el FSC “esencialmente recompensa la silvicultura que ya funciona bien porque ya hay un régimen regulador forestal. No ocurre lo mismo en los países tropicales, en el sur, donde no hay un buen régimen forestal, lo que indica que, como medida voluntaria, no es adecuado cambiar las prácticas. Y eso, por supuesto, es motivo de preocupación”.

Un metaanálisis de estudios científicos realizado en 2016 encontró que la certificación FSC en los trópicos ha reducido la degradación ambiental y mejorado las condiciones laborales y ambientales en los bosques afectados, lo cual no es un pequeño logro. Pero otros estudios rigurosos que han analizado la deforestación general, indican que el FSC ha tenido poco impacto o ninguno. Puede ser otra cuestión de dinero, dice Allen Blackman, economista de Resources for the Future y autor principal de un estudio de 2015 sobre la certificación FSC en México. Las operaciones de tala a pequeña escala y de bajo rendimiento son comunes en los trópicos, y probablemente son talas que no se certificarán. El FSC también puede haber tenido poco efecto sobre la deforestación, por la simple razón de que “gran parte de la deforestación en los países en desarrollo no está relacionada con operaciones forestales”, dice Blackman. En cambio, el factor determinante es el cambio ilegal del uso de la tierra, lo que significa la conversión de los bosques naturales en plantaciones de aceite de palma, para la agricultura industrial y la ganadería. La aparente ineficacia de la certificación, dice Blackman y coautores, debería “hacer pensar a los políticos” y que pensasen en la certificación como herramienta para evitar la deforestación.

Junto a las flagrantes evidencias de ilegalidad por parte de las empresas certificadas por el FSC, también debería producirse una reflexión por parte de los consumidores que han puesto su fe en la etiqueta FSC. También debería reflexionar la Industria de productos de la madera, que se ha beneficiado hasta ahora haciendo la vista gorda sobre esas ilegalidades. Tarde o temprano, la Industria tendrá que hacer frente a la dolorosa realidad de que necesita un esquema de certificación forestal mucho más riguroso, junto con la regulación gubernamental, por ejemplo, para detener esas conversiones de tierra, si quiere que haya bosques disponibles para seguir comerciando con la madera.

Richard Conniff es un reconocido escrito que ha obtenido el premio National Magazine, cuyos artículos han aparecido en The New York Times, Smithsonian, National Geographic y otras publicaciones. Su último libro es “La casa de los mundos perdidos: dinosaurios, dinastías y la historia de la vida en la tierra”.


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Cambio climático y mente humana

El autor Robert Jay Lifton ha investigado la mente de los criminales médicos nazis y de los supervivientes de Hiroshima. Ahora, está analizando cómo responden las personas a las crecientes evidencias del cambio climático y ha encontrado algunas razones para la esperanza

Por Diane Toomey, 26 de octubre de 2017

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(iStock)

Robert Jay Lifton, el psiquiatra e historiador Robert Jay Lifton ha profundizado en algunos de los temas más funestos y traumáticos del siglo XX con su investigación sobre la mentalidad de los médicos nazis, el terrorismo, las experiencias de los prisioneros de guerra y las consecuencias de los ataques nucleares, que relató en Death in Life: Survivors of Hiroshima, ganador de un Premio Nacional del Libro.

Ahora, a la edad de 91 años, Lifton se ha ocupado del cambio climático. En su nuevo libro, The Climate Swerve: Reflections on Mind, Hope, and Survival (El cambio climático: Reflexiones sobre la mente, la esperanza y la supervivencia), Lifton argumenta que estamos viviendo un tiempo de mayor reconocimiento de la realidad del cambio climático, un cambio psicológico al que él se refiere como un «viraje» impulsado por las evidencias, la economía y la ética.

En una entrevista con Yale Environment 360, Lifton habla sobre lo lejos que estamos de este viraje, y cómo los desastres naturales son cruciales para modificar las actitudes de la gente sobre el cambio climático, y la batalla que está perdiendo la administración de Trump al continuar negando las evidencias que hay detrás del calentamiento global. “Cada vez es más difícil negar el cambio climático «, dice,» porque hay muchas evidencias del cambio climático y cada vez más miedo sobre sus consecuencias «.

e360: Usted ha escrito sobre la conciencia fragmentaria que está cambiando hacia una conciencia formada. ¿Cuál es la diferencia entre ambas, y dónde estamos en ese continuo en términos de cambio climático?

Lifton: La conciencia fragmentaria consiste en una serie de imágenes que pueden ser fugaces, y en ese sentido fragmentarias. En relación con las armas nucleares, tiene que ver con las propias armas, algunas imágenes de Hiroshima, descripciones sobre disuasiones y bombas de hidrógeno.

La conciencia formada es una conciencia más estructurada, de modo que hay una narrativa. Hay una causa y un efecto: las bombas de hidrógeno tienen la posibilidad de destruir literalmente el mundo y matar hasta el último ser humano que hay sobre él. Y había, de ese modo, una imagen clara y secuencial: una narrativa, una historia. Y hay un paralelo con el clima. Con las imágenes del clima, cuando son fragmentarias, podemos tener una imagen de una tormenta aquí, de un aumento del nivel del mar allí, un poco de inundación allá, la sequía. Pero cuando eso se convierte en una imagen formada que involucra el calentamiento global y el cambio climático, aceptamos la idea de que las emisiones de carbono provocan efectos humanos sobre el cambio climático y nos ponen en peligro. Y esa misma narrativa puede lograr que se lleven a cabo acciones para limitar el cambio climático.

e360: ¿Estamos ahora en esa etapa de conciencia formada o estamos al borde de ella?

Lifton: Es difícil decirlo con exactitud, pero estamos avanzando hacia una conciencia formada. O dicho de otra manera, hay una conciencia mucho mayor que en el tiempo anterior. Cuando se limitan a seguir los informes, las discusiones de causalidad, se encuentran más y más declaraciones sobre las emisiones de carbono causantes del cambio climático, la responsabilidad humana por un aumento radical del calentamiento global, y la necesidad de tomar medidas significativas para mitigar estos efectos.

Creo que hay que considerar el Acuerdo de París de finales de 2015 como la personificación de este tipo de conciencia formada sobre una base universal, en lo que yo llamo una «especie». Esto no significa que tengamos una absoluta claridad en todo y que no haya tendencias todavía fragmentarias, pero sí significa que hay una conciencia cada vez más formada, de un tipo que puede llevar a acciones más constructivas.

e360: Usted dice que la conciencia formada no garantiza tener una conciencia clara sobre el cambio climático, pero es necesaria para ello. ¿Qué es lo que la garantiza?

Lifton: A veces la gente dice: «Bueno, ¿cómo puedes ser tan optimista?» No estoy expresando un optimismo tan desenfrenado como una forma de esperanza. Es posible ahora, debido a la conciencia formada, llevar a cabo acciones sensatas. Sin el fenómeno del cambio climático y una toma de conciencia cada vez mayor, no sería posible emprender ninguna acción de este tipo. Así que eso representa un cambio que es significativo y esperanzador, pero no promete el siguiente paso, esas acciones.

Lo que yo llamo el giro climático es algo más profundo.

No va a olvidarse. Los que rechazan el cambio climático

están librando una batalla perdida «.

e360: Por supuesto, estamos discutiendo estos temas con el telón de fondo de la administración Trump. Hace apenas unos días, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos canceló las reuniones de tres de sus científicos en las que preparaban una conferencia científica sobre el cambio climático, en Rhode Island. Así que hay fuerzas que impiden cualquier desvío en la otra dirección. ¿No es algo que le preocupe?

Lifton: Estoy muy preocupado por eso. La administración Trump, al rechazar el cambio climático y el calentamiento global, está provocando mucho daño. Y tiene que ver con la anulación de las normas y el intento de silenciar a los científicos e impedirles expresarse e informar a la gente.

En mi libro, caracterizo a Trump y a gente como [el administrador de la EPA Scott] Pruitt y otros ya no tanto como negacionistas del cambio climático. Yo los llamo de una manera que considero más precisa,»los que rechazan el cambio climático«: ellos, como todo el mundo, tienen en alguna parte de sus mentes que el cambio climático es real y peligroso. Lo rechazan como una convicción primaria o fuente de acción. Rechazan el conocimiento porque es incompatible con su cosmovisión, su sentido de identidad, su prejuicio antigubernamental y de gobernabilidad, con todo lo que tendrían que hacer si realmente fueran responsables.

Se está volviendo cada vez más difícil rechazar el cambio climático, porque hay muchas evidencias del cambio climático y cada más temor sobre sus consecuencias. Y creo que, por un lado, tenemos que ver esto como una emergencia y, por otro lado, reconocer que lo que yo llamo el giro climático es algo más profundo. No va a olvidarse. Los que rechazan el cambio climático están librando una batalla perdida.

e360: Cita las tres fuerzas, la de la experiencia, la economía y la ética como impulsoras del cambio climático. ¿Ve a alguna de las tres que lidere con más fuerza el giro en este momento?

Lifton: Probablemente la economía sea la más consecuente en relación con la adopción de medidas rápidas contra el calentamiento global y el cambio climático. Existe esta tendencia en general hacia el reconocimiento de que la economía del carbono no es fiable y podría hacernos sufrir a todos. Y hay grupos que asesoran a las grandes corporaciones sobre las maneras en que el cambio climático podría perjudicar sus negocios, sus operaciones. Y usted encuentra que muchas corporaciones, y gran parte de los empresarios, están muy preocupadas por los problemas del cambio climático. Así que la economía se vuelve crucial.

Pero también es necesaria una respuesta pública. Esto se debe a la experiencia -la experiencia de sequías, inundaciones, incendios forestales, huracanes extraordinarios, todo lo que hemos presenciado recientemente- para que el cambio climático deje de ser una cosa del futuro. Ha venido para quedarse. Y esa es una diferencia en nuestra relación con el tiempo y el cambio climático. Entonces la ética surge de la experiencia y de la economía. La gente empieza a preguntarse sobre si es ético extraer las reservas de petróleo y gas, que de quemarse amenazarían el futuro humano. Es una especie de dilema ético. No debería ser, por supuesto, y se está reconociendo lo absurdo de todo esto, aumentando la presión para que esos bienes queden bajo tierra y protegerlos, lo que yo llamo «ética varada».

Se producen contradicciones en nuestra mente:

un día considerar una cosa

y la contraria al siguiente”.

e360: Escribe que los giros por su propia naturaleza no son ordenados, y que éste parece particularmente desordenado e imprevisible en casi todos sus detalles. ¿Por qué es así?

Lifton: Los seres humanos no son criaturas lineales y ordenadas. Somos más complicados. Y en los diversos estudios que he hecho, la mente puede contradecirse a sí misma: puede creer una cosa un día y la contraria al siguiente. Y sabemos que el comportamiento es una adaptación a las circunstancias. Bueno, las creencias también pueden ser una adaptación a las circunstancias.

Todo eso viene a decir que las creencias cambian, y que somos erráticos, nuestras psiques pueden ser bastante erráticas en general. Dicho esto, aún pueden observarse tendencias significativas. Así que tenemos un giro irregular. El término mismo sugiere irregularidad en sus orígenes, en Lucrecio, el poeta romano del siglo I a. de C. Y sin embargo, puede ser muy clara en su dirección. Nos ha estado afectando en las últimas décadas, en mi opinión, de manera profunda. Hay una tentación de rendirse cuando vemos a poderosos como Trump y Pruitt hacer el daño que están haciendo a nuestro país y al mundo. Pero creo que es crucial que reconozcamos la importancia y el poder de lo que yo llamo el giro climático, que realmente equivale a tomar conciencia del peligro al que nos enfrentamos, junto con la capacidad de tomar las medidas necesarias para evitar, en realidad, el fin de nuestra civilización.

e360: Usted escribe que, «El resultado más importante de la reunión [del clima de París] bien podría haber sido una mayor conciencia de que todos somos miembros de una sola especie amenazada» En los EE. UU., al menos en este momento, no parece que la zeitgeist [espíritu de la época] sea el de «estamos en esto todos juntos«.

Lifton: Tengo esperanzas de las posibilidades que aquella reunión despertó, aunque nunca la he visto como suficiente en sí misma. En todas las luchas, en todos los movimientos, nunca hay un momento kumbaya [concordia]. Nunca hay un momento satori, donde todo se realiza. Más bien, hay una lucha continua con altibajos. Y con la elección de Trump y todo lo que él representa, y la extrema peligrosidad de su comportamiento en relación al clima, con todo eso, por supuesto que ha habido una reacción y una respuesta masiva en relación a que se tomen medidas apropiadas en contra del cambio climático.

En toda lucha, en todos los movimiento, nunca

hay un momento kumbaya. Nunca hay momentos satori,

donde todo se realiza”

Dicho esto, creo que deberíamos reconocer el panorama más amplio de que incluso Trump tiene problemas para extirparnos de los acuerdos de París. Cuando hubo esta reacción extrema, una reacción de enojo, por todo el país con gobernadores y alcaldes, y por todo el mundo, una insistencia para que se cumpliesen los compromisos de París, entonces dio marcha atrás. Y no está claro si nos hemos retirado de París o no . Las explicaciones o interpretaciones dadas por su administración son, como es a menudo el caso, poco claras:»Sí, iremos a las reuniones sobre el clima. Sí, tal vez podamos negociar el cambio climático. Sí, seguimos retirándonos de París«: Todo esto es incierto debido a la presión del giro y al grado de consolidación.

e360: Escribes en tu libro que, «Las amenazas nucleares y climáticas han sufrido ambas formas perversas de normalización que suprimen y distorsionan nuestras percepciones de su peligro» Con respecto al cambio climático, ¿ves fijaciones que implican técnicas de geoingeniería bajo la misma luz de una perversa normalización?

Lifton: Sí. Veo las vastas proyecciones de la Geoingeniería como lo que yo llamo una «tecnología de rescate», que está reclamando a que la tecnología tome el relevo de lo que los seres humanos no hemos sido capaces de resolver en nuestras propias mentes, aunque es nuestra responsabilidad hacer exactamente eso. Veo [la Geoingeniería] como una última posición desesperada, muy desacertada, y como una forma de justificar a veces el fracaso en la adopción de las medidas necesarias en relación con el cambio climático. Y de esa manera, podría apoyar lo que yo llamo la «normalidad perversa» del cambio climático. Simplemente haciendo las cosas como las estamos haciendo ahora, en este absurdo final, como yo lo llamo.

e360: Al final de su libro, usted da una explicación articulada de por qué usted, como un niño de 91 años que no verá los peores efectos del cambio climático, se preocupa por este tema. ¿Podría explicárnoslo con más detenimiento?

Lifton: A veces se asume que cuando uno llega a las últimas etapas de la vida, no debería preocuparse por el futuro humano. Uno, después de todo, no estará allí. Pero puede ser lo contrario para muchos de nosotros, y creo que no estoy solo en esto. Si uno se considera a sí mismo, como yo, parte del flujo humano, parte de la Gran Cadena del Ser, parte de la conectividad humana, que se extiende de generación en generación, por supuesto que incluye a sus propios hijos y nietos – yo lo tengo. Pero es más que eso. Es continuar la cadena humana de la que uno ha formado parte. Y en mi caso, que de alguna manera busqué contribuir, de manera modesta, a lo largo de toda mi vida con mi trabajo.

Diane Toomey es una galardonada periodista de la radio pública que ha trabajado en Marketplace, el Informe de Visión Mundial y Living on Earth, donde fue editora científica. Sus reportajes han ganado numerosos premios, incluyendo el American Institute of Biological Sciences’ Media Award. Es colaboradora habitual de Yale e360 y actualmente es investigadora asociada en el programa científico NOVA de PBS.

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Cambio climático: una imprevisible reacción en cadena

Por Chelsea Harvey, 6 de junio de 2017

Washington Post

A medida que los glaciares de Groenlandia vierten el hielo en el Océano Ártico se está produciendo un aumento del nivel de los mares, dicen los científicos. Un nuevo estudio sugiere que si tal cosa se sigue produciendo, la afluencia de agua dulce procedente de la fusión del hielo podría interferir en el flujo de un importante sistema de corrientes oceánicas, que a su vez podría provocar una enorme sequía en el Sahel africano, una estrecha región que se extiende desde Mauritania, en el oeste, hasta Sudán en el este.

Las consecuencias podrían ser las de una devastación en la agricultura a medida que cambia el clima de la zona. Y en el peor de los escenarios, decenas de millones de personas podrían verse obligadas a emigrar a otros lugares.

Las implicaciones, cuando se expresan en términos de vulnerabilidad de la población en esa región, son dramáticas y nos recuerdan lo sensibles que son sus medios de subsistencia frente a los cambios en el clima”, dijo Christopher Taylor, meteorólogo del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido y experto en el clima de África Occidental, que no participó en esta investigación.

El estudio, publicado el lunes en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, ha utilizado un modelo de cambio climático para investigar la influencia de la pérdida de diferentes cantidades de hielo de Groenlandia, lo que se correspondería con diferentes niveles de aumento del nivel del mar en el sistema climático del Sahel Occidental. Estudios previos ya sugerían que esta región puede ser particularmente vulnerable a los cambios en el clima provocados por modificaciones en el océano.

La idea es que grandes volúmenes de agua procedentes del deshielo de Groenlandia tienen el potencial de desacelerar un importante sistema de corrientes oceánicas, conocido como Circulación Meridional Atlántica, o AMOC. Los expertos han descrito tal sistema como una enorme cinta transportadora, que transporte agua caliente desde el ecuador hasta el Ártico y agua fría hacia el sur. Este transporte de aguas de diferentes temperaturas influye en los procesos atmosféricos y ayuda a regular el clima de toda la región atlántica.

A medida que los glaciares de Groenlandia se derriten, los científicos piensan que la afluencia de agua fría podría alterar la transferencia de calor, lo que a su vez puede provocar cambios en los patrones atmosféricos en todo el Atlántico y alterar los patrones climáticos en todo el mundo. De hecho, los estudios previos realizados indican que los períodos anteriores en los que se produjo una fusión del hielo, pueden haber causado que el clima de África Occidental se volviera más seco.

El colapso de la Circulación de Retorno Meridional Atlántica

Los investigadores estaban interesado en saber si esto podría suceder de nuevo.

En su investigación, asumieron que la actual trayectoria de las emisiones sugiere unos altos niveles de calentamiento global en un futuro y un aumento sin precisar del nivel del mar y de fusión de los hielos de Groenlandia. Los autores modelaron escenarios que iban desde medio metro hasta los 3 metros de aumento del nivel mar, admitiendo que “el escenario que prevé un aumento de 3 metros de elevación del nivel del mar está muy por encima de las estimaciones de los glaciólogos”, dijo el autor principal del estudio, Dimitri Defrance, del Instituto Pierre Simon Laplace de Francia.

La posibilidad de que se produzca un aumento en tres metros del nivel del mar sería en una situación extrema, pero los científicos del clima ahora piensan que un aumento de 1 o 2 metros durante el presente siglo entra dentro de lo posible, en un escenario de altas emisiones.

El modelo sugiere que una afluencia de agua dulce de Groenlandia ralentizaría la Circulación Meridional Atlántica, con un mayor aumento del nivel del mar y mayores efectos en el flujo de las corrientes a lo largo de este siglo. Y esta desaceleración tendría importantes consecuencias para el África Occidental. Con un metro o más de elevación del nivel del mar, el resultado sería el de una disminución inmediata y significativa de las precipitaciones en el Sahel Occidental, con una reducción de hasta el 30% de las lluvias entre los años 2030 a 2060. Al mismo tiempo, las temperaturas en la región se espera que aumenten como resultado de la continua progresión del cambio climático.

Estos cambios combinados tienen consecuencias potencialmente graves para la agricultura, dicen los investigadores. A medida que aumentan las temperaturas, muchos cultivos requerirán de mayores cantidades de agua para sobrevivir y una reducción de las precipitaciones puede tener un efecto devastador.

Los investigadores se ocupan sobre todo del mijo y el sorgo, dos de los cultivos básicos de la región, señalando que el área de tierra apta para el cultivo en el Sahel podría reducirse en más de 104.000 hectáreas a lo largo del siglo, si el aumento del nivel del mar fuese de un metro o más. Decenas, incluso cientos de millones de personas, dependiendo de los futuros cambios en la población de la región, podrían verse afectadas por las pérdidas en la agricultura, viéndose muchos forzados a emigrar a otras áreas para sobrevivir.

La solución es la migración o la adaptación”, dijo Defrance. Es posible que otros cultivos con menos necesidades de agua ayuden a compensar las pérdidas, pero es probable que muchas personas se vean obligadas a trasladarse bajo estas condiciones.

Debido a que el estudio se basa en la estructura habitual, sus conclusiones no son un retrato definitivo del futuro. Muchos científicos piensan que los términos del Acuerdo sobre el Clima de París, en el que las naciones de todo el mundo han acordado reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, nos prepararían para un futuro climático no tan extremo de lo que se predice en algunos escenarios que preveían continuar con la actual trayectoria, aunque el anuncio del abandono por parte de Estados Unidos de este Acuerdo puede hacer que su éxito sea más incierto.

Es difícil predecir en que podrían cambiar los resultados de este estudio si el calentamiento fuera menos severo del previsto, dijo Tomas Haine, un experto en corrientes oceánicas de la Universidad Johns Hopkins, que no participó en este estudio. Las consecuencias climáticas para el África Occidental también podrían ser menos severas, o podrían ser similares a las señaladas en el estudio. Se necesitarán modelos adicionales para averiguarlo.

Tanto Haine como el experto en Física Océanica, Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, también advierten que el nuevo estudio se basa sólo en simulaciones de un solo modelo climático. Para aumentar las certezas de las conclusiones del estudio, las mismas simulaciones debieran ejecutarse con diferentes modelos climáticos. Como tal, Haine, sugirió que las conclusiones de la investigación suponen “un interesante resultado provisional”.

Pero los resultados generales son creíbles, según Rahmstorf, que tampoco participó en la investigación.

Se sabe que situaciones anteriores en las que se produjo una fusión de los hielos tuvo un importante impacto en las precipitaciones tropicales, y los mecanismos físicos de todo esto se comprenden bastante bien. Por lo tanto, incluso sin modelos de simulaciones, es de esperar un cambio en las precipitaciones en las regiones tropicales en caso de que se produzca una importante desaceleración del Sistema de Corrientes del Golfo, porque eso supondría un importante cambio de los patrones de temperaturas”, dijo al Washington Post por correo electrónico.

Y añadió Defrance que mientras que el nuevo estudio se centra específicamente en el Sahel Occidental, no es ni mucho menos el único lugar en verse afectado. Si bien el impacto sobre la agricultura en otros lugares puede ser menos severo, la Corriente Meridional Atlántica influye en el clima de todo el Atlántico, incluyendo Europa Occidental y la costa este de América del Norte.

Es un cambio climático inducido por la fusión de la capa de hielo, algo que afecta a todo el mundo”, dijo Defrance.

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Genocidio medioambiental en Sumatra, Indonesia

Por Andre Vltchek, 6 de febrero de 2017

Dissident Voice

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Pocos saben de la existencia de Palembang, una ciudad de Sumatra, más allá del sudeste Asiático, la 6ª isla mayor del mundo. Una ciudad sombría e inmensa, con casi 2 millones de habitantes, la mayoría de ellos viviendo en condiciones precarias y de hacinamiento.

El río tropical Musi divide la ciudad, un canal contaminado hasta la exasperación, bordeado de tugurios construidos sobre postes y algunos viejos edificios coloniales.

Barcos de todo tipo navegan por el Musi, transportando todo lo que se puede vender en el extranjero o al resto de Indonesia. El río siempre está atestado de barcazas llenas de carbón, de petroleros, improvisados barcos que llevan racimos de frutos de la palma de aceite, así como innumerables barcos cargados de madera.

Aquí el saqueo se hace de manera abierta, no se hace ningún intento por ocultarlo.

La sra. Isna Wijayani, profesora de la Universidad Bina Darma de Palembang, lamenta la situación.

Ya no hay bosques primarios en amplias zonas alrededor de Palembang. Sin embargo, no se deja constancia de este hecho en los medios locales. Y esto es así, porque poderosas fuerzas, incluyendo la policía y el ejército (TNI), están metidos de lleno detrás de las talas ilegales y otras actividades comerciales rentables en el sur de Sumatra”.

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La Universidad de Bina Darma me invitó a hablar sobre la manipulación de los medios indonesios por parte de Occidente. Me dirigí a unos 100 estudiantes y profesores de la región. Lo que vino a continuación fue una larga discusión de una hora de duración, durante la que llegué a comprender lo poco que se sabe, incluso entre los estudiantes y profesores locales, de la terrible situación ambiental en esa parte del mundo.

No tenemos ni idea de la magnitud de la deforestación que se está provocando aquí”, explicó la sra. Lina, una estudiante.

La sra. Ayu Lexy, otra estudiante, conocía algo más del tema: “Creo que Donald Trump está loco al alegar que no se está produciendo un calentamiento global. Los efectos de éste se pueden ver claramente aquí”.

Como ya había hecho hace varios años, alquilé una lancha y le dije al capitán que me llevara por el delta hasta Upang, una aldea situada a más de una hora navegando por las turbias aguas de Palembang.

Vi la planta de Pusri, en la que se producen fertilizantes, una de las más grandes del sudeste asiático, que arroja un humo negro y deja un insoportable olor en el aire. Justo al otro lado del agua, rodeado de tugurios, una planta de procesamiento de madera emitía otro olor muy distinto. Los niños de la zona nadaban cerca, ajenos a los peligros para su salud.

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Más tarde, un ejecutivo de Pusri, el sr. Reza Esfan, me confesó: “Sabemos que producimos contaminación, por supuesto, pero tratamos de minimizarla. No puedo negar el desagradable olor que emite… El error de Pusri fue no comprar las tierras que rodean la planta. Ahora, si se produce una fuga tóxica, nos puede demandar la comunidad…”.

Naturalmente ni una palabra sobre el sufrimiento de esas comunidades…

En la aldea de Kapitan, varias mujeres lavaban sus ropas en las mugrientas aguas del río, y luego se lavaban los dientes.

¿Por qué no vamos a poder lavarnos y cepillarnos los dientes con agua limpia. No podemos gastarnos dinero en lujos. De todos modos, el agua del río es gratuita y está limpia”, dijo una mujer del pueblo.

Mientras la mujer hablaba, el cadáver de un perro grotescamente hinchado pasó lentamente por el agua a unos pocos metros de distancia.

Un desastre anunciado

La deforestación era esencial para la construcción de todas las industrias locales, Pero, ¿por qué una deforestación tan terrible en Indonesia? ¿Qué puede suponer eso para el cambio climático global?

Una simple respuesta: no es que sea malo, es escalofriante.

La cadena independiente de noticias panasiática Coconuts TV, informaba en 2015:

La deforestación contribuye al cambio climático, emitiendo más contaminación de carbono a la atmósfera que todos los automóviles, camiones, barcos, trenes y aviones del mundo cada año. También está llevando a muchas especies animales al borde de la extinción, incluyendo el rinoceronte de Sumatra, el tigre de Sumatra, el elefante de Sumatra y el orangután, debido a la destrucción de sus hábitats”.

Indonesia se ha convertido en el primer país en el ranking de deforestación, y la razón es la necesidad mundial de aceite de palma. El aceite de palma es el aceite vegetal más utilizado en toda la tierra. Se puede encontrar en más de la mitad de todos los productos envasados del supermercado, desde el aceite de cocina al lápiz de labios”.

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Ya en 2007, Greenpeace de Filipinas criticó la falta de voluntad de Indonesia para hacer frente al desastre:

Indonesia destruye alrededor de 51 kilómetros cuadrados de bosques al día, lo que equivale a 300 campos de fútbol cada hora, una cifra que debiera incluir al país en el libro Guinness de los Récords como el mayor destructor de bosques del mundo… Estas cifras demuestran una falta de voluntad política por parte del Gobierno Indonesio para detener esta deforestación desbocada. Una serie de desastres en los últimos años, inundaciones, incendios forestales, deslizamientos de tierras, sequías, enorme erosión, todo ello está vinculado a la destrucción sin precedentes de los bosques. Los incendios forestales provocados por las concesionarias y las plantaciones ya han hecho de Indonesia el tercer mayor contribuyente mundial de gases de efecto invernadero”, dijo Hapsoro (un activista de Greenpeace del sudeste asiático).

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Desde 2007 las cosas no han cambiado mucho. El país ha perdido más del 70% de los bosques más antiguos, y la tala comercial, los incendios forestales y las nuevas autorizaciones para plantaciones de palma de aceite, amenazan la mitad de lo que queda. La codicia no parece conocer fronteras.

De acuerdo con ScienceDirect:

Entre 1970 y mediados de los años 90, la producción de madera para la exportación y la demanda mundial fueron las principales causas de la deforestación. También el cultivo del arroz y otros cultivos estuvieron asociados al aumento de la población y las transmigraciones. Además, la desregulación de las inversiones extranjeras en los años 80 llevó a una expansión de la industria orientada a la exportación, incluyendo la producción de cultivos comerciales y de troncos. Entre mediados de los años 90 y 2015, el desequilibrio entre la demanda mundial y la producción de madera de Indonesia y palma de aceite, dio lugar a la tala ilegal de madera o no sostenible y a la expansión de las zonas agrícolas…”.

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El resultado: las islas de Sumatra y Kalimantan se están ahogando en su propia contaminación, aunque ésta también se extiende a las islas vecinas de Malasia y Singapur. Año tras año, millones de personas se ven afectadas, se cierran escuelas, los aviones se quedan en tierra y se evitan las actividades cotidianas. Cientos de personas sufren afecciones respiratorias y otras muchas pierden la vida.

Incluso hablan de que esta exportación de la contaminación es un “crimen contra la humanidad”. Los ánimos se van exaltando y muchos ciudadanos de Malasia y de Singapur protestan mediante el boicot a los productos de Indonesia.

En varias ocasiones fui testigo de la presencia de una espesa niebla que cubría los rascacielos de las principales ciudades de Malasia y de Singapur. En 2015, durante los devastadores incendios de Sumatra, la vida en Kuala Lumpur casi se paralizó.

Cuando aterricé en Palembang, la neblina cubría casi toda la pista y la “visibilidad era sólo de 6 kilómetros”, según nos informó el capitán del buque insignia de Indonesia, Garuda, no mucho antes de tocar tierra. A nosotros nos pareció que la visibilidad era de menos de 200 metros. Pero en Indonesia, muchas coyunturas adversas se niegan en rotundo.

En los días posteriores, mis ojos no dejaban de llenarse de lágrimas y me dolían las articulaciones. Tosía de manera incontrolada. Cuando el “Movimiento 5 Estrellas” de Italia me pidió que grabara mi mensaje político (lo hice en un barrio pobre), apenas podía hablar.

Los problemas no provienen sólo de los incendios forestales: el medio ambiente parecía contaminado por completo; se quema la basura; enormes atascos de tráfico; no existe una normativa sobre emisiones de la industria, e incluso se puede fumar en casi todos los lugares públicos.

A lo largo del río Musi, ha desparecido el bosque primario, siendo reemplazado por arrozales, palma de aceite y plantaciones de caucho.

Hablé con decenas de agricultores y pescadores. La mayoría de ellos no han oído hablar nunca del calentamiento global, a otros no les importa. En Indonesia, la cruda lucha por la supervivencia es lo que impulsa a la mayor parte de la gente, así como la persecución del lucro, lo mismo que hacen las élites. Todo esto lo describí en ese libro mío tan condenado: “Indonesia: Archipiélago del Miedo”.

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En un determinado momento el capitán de la lancha se volvió hostil contra mí. Enojado, frustrado y nacionalista, empezó a sabotear mi trabajo, balanceando el barco para evitar que hiciese fotografías de las zonas arrasadas.

Sin embargo, pude sobreponerme, tenía que hacerlo: millones de personas sufrían, decenas de especies están desapareciendo, incluso los tigres y rinocerontes, elefantes y orangutanes.

Ahmad, un pescador de 55 años de la aldea de Upang, es consciente de la tragedia:

En los últimos 20 años el nivel del río Musi ha aumentado el nivel de las aguas en unos 50 centímetros. Aquí hay una cancha de bádminton. Hace unos años, con la marea alta, el agua llegaba sólo hasta nuestros tobillos, pero ahora nos llega hasta los muslos”.

El sr. Ahmad no entiende por qué la destrucción de los bosques tropicales tiene un impacto directo en el aumento del nivel del río.

Los estudiantes universitarios que me acompañan saben lo que está pasando, pero no parece importarles. Durante las entrevistas a los agricultores y pescadores charlan con sus teléfonos, mostrándose indiferentes.

La destrucción ambiental en torno al río Musi, particularmente de la selva, es muy negativa y no cesa. El gran incendio de 2015 mostró lo mal que se gestionan los bosques tropicales en Indonesia, particularmente en Sumatra”, me dijo Khalidah Khalid, que trabaja para el Foro Indonesio de Medio Ambiente (WALHI).

Sin embargo, por diferentes razones, estos desastres ambientales no son tratados con la urgencia que se merecen: ni por el Gobierno, ni por los medios de comunicación, ni siquiera por las gentes que viven aquí.

Cuando mi barca surcaba las aguas, golpeando las encrespadas olas levantadas por las barcazas de carbón, que rebotaban contra mi espalda, me di cuenta de que los medios de comunicación apenas vienen por aquí, a pesar de que lo que ocurre en torno al río Musi tiene un efecto devastador en toda nuestra tierra. Fuera de aquí, el desastre ambiental de Sumatra es sólo una de esas historias abstractas.

Durante años he trabajado en muchas partes de esta enorme e impresionante isla, desde Aceh hasta Lampung. He trabajado por toda Oceanía (“Oceanía” es el título de mi libro que abarca esta vasta parte del mundo), la zona más afectada de la tierra, donde países enteros están desapareciendo debido la cambio climático.

El calentamiento global tiene un impacto devastador en todo el mundo, incluyendo el área de Palembang. A corto plazo, las plantaciones de palma de aceite y de caucho traerán beneficios para las empresas, incluso para la población local, pero decenas, tal vez cientos de millones de personas verán sus vidas perturbadas, incluso pueden quedar rotas. El precio es demasiado alto, pero en Indonesia casi no se habla de este tema. Demasiados individuos poderosos están involucrados en ese silencio, y hay demasiado dinero de por medio.

Ahora los que afirman que no hay tal cosa como el cambio climático tienen un poderoso aliado en la Casa Blanca. Y así reina el silencio. El nivel de las aguas sube. Cada vez mayor contaminación cubre, como un edredón mortal, toda esta parte del mundo.

* Todas las fotografías son de Andre Vltchek.

André Vltchek es novelista, cineasta y periodista investigador. Ha cubierto varias guerras y conflictos en varios países. Su Point of No Return se ha reeditado recientemente. Oceanía es un libro sobre el Imperialismo Occidental en el Pacífico Sur. También ha escrito un polémico libro sobre la era post-Suharto y el fundamentalismo de mercado: Indonesia: The Archipelago of Fear. También ha rodado documentales sobre Ruanda y el Congo. Ha vivido varios años en América Latina y en Oceanía; Vltchek reside actualmente en Asia Oriental y en África. Puede visitar su sitio web

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El auge del aceite de palma y los bosques silenciosos

Más del 50% de los productos presentes en las estanterías de los supermercados contienen aceite de palma como ingrediente. Su producción ha dado lugar a una enorme pérdida de las selvas en Asia sudoriental. Ahora también amenaza los bosques del Noreste.

Por Ananda Banerjee, 16 de diciembre de 2016

livemint.com

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¿Qué tienen en común el chocolate, las galletas, los helados, los fideos instantáneos, la margarina, el pan, las pizzas, el aceite vegetal, el jabón, el champú, los detergentes, el lápiz de labios, el gel, los aceites corporales y otros diversos productos para el cuidado de la piel que utilizamos diariamente en el afeitado? Aceite de palma [ [Productos que contienen aceite de palma]

En las etiquetas de los productos puede que no encuentre una referencia directa al aceite de palma, pero seguro que encontrará uno de sus muchos derivados: aceite vegetal, grasa vegetal, sodio lauroil lactilato, glicéridos de palma hidrogenados, palmitato de etilo, palmitato de octilo, aceite de palmiste, aceite de palma, palmito, palmitato, ácido palmítico, palmitoyl oxostearamida, estearato, lauril sulfato de sodio o palmito de sodio [Todas las denominaciones del aceite de palma]

El uso del aceite de palma se remonta a unos 5.000 años (se descubrió en una tumba egipcia del año 3.000 a. de C.). Hoy en día, las investigaciones estiman que más del 50% de los productos presentes en los estantes de los supermercados contienen aceite de palma como ingrediente. El aceite de palma tiene una amplia variedad de usos, desde productos alimenticios, productos de higiene personal, en la Industria Farmacéutica, en alimentación animal y la producción de biocombustibles. Además, el 75% del aceite de palma se utiliza para cocinar. Todavía no hay una alternativa al aceite de palma.

Con mucho más rendimiento ( y bajos costes de producción) que cualquier otro cultivo para la obtención de aceite vegetal, el aceite de palma permite un rápido crecimiento económico. Pero, ¿de dónde proviene tanto aceite de palma? Se extrae de la fruta del árbol de la palma de aceite, Elaeis guineensis, una planta originaria de África, con un ciclo de vida de 20 a 25 años.

Para satisfacer la demanda mundial de aceite de palma, grandes extensiones de selva han sido arrasadas en Indonesia y Malasia para plantaciones de palma aceitera. La expansión en la producción de aceite de palma se considera una de las mayores causas de la pérdida de selvas en el Asia sudoriental. También ha provocado una enorme pérdida de biodiversidad, colocando a muchas especies, como el orangután, el elefante, el rinoceronte y el tigre, al borde la extinción en la región.

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El 85% del aceite de palma se produce en Malasia (20 millones de toneladas) e Indonesia (35 millones de toneladas). Más del 50% de estas plantaciones han reemplazado a los bosques naturales según un reciente estudio publicado en la revista PloS ONE, una revista revisada por pares, y titulado “Los impactos de la palma aceitera en la reciente deforestación y pérdida de biodiversidad”. La misma tendencia se observa en otros países de Asia meridional como Myanmar, Papúa Nueva Guinea y Tailandia.

Datos del pasado mes de noviembre de 2016 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estiman que la producción mundial de aceite de palma (2016-17) será de unas 64,5 millones de toneladas, lo que supone un aumento de alrededor del 10% en todo el mundo desde 2015.

La India es uno de los mayores importadores de aceite de palma de Indonesia y Malasia para su consumo interno. El Ministerio de Agricultura estima que el consumo per cápita de aceites vegetales será de unos 16 kg por persona y año y se espera que la demanda alcance las 20,4 millones de toneladas para el año 2017.

Para frenar las importaciones y no depender del mercado exterior, el sector agrícola de la India ha dado pasos gigantescos para aumentar la producción de aceite de palma en el país. El Ministerio de Agricultura ha asignado 500 millones de rupias en el actual ejercicio financiero para el desarrollo de un programa, la Misión Nacional de Semillas Oleaginosas y Palma de aceite (NMOOP) en 29 estados.

Ya grandes extensiones de bosque tropical, en especial las áreas de cultivo itinerante tradicional (cultivo jhum), en Mizoram, han sido convertidas en plantaciones de palma de aceite. Otros estados del noroeste ricos en biodiversidad, incluyendo Sikkim, han seguido el ejemplo. Estas plantaciones, que han reemplazado a los bosques tropicales, se conocen como los bosques silenciosos. Umesh Srinivasan, investigador científico del Centro Nacional de Ciencias Biológicas (NCBS), dijo que “las plantaciones de palma aceitera no tienen nada que ver con los bosques primarios (o incluso aunque estén degradados) en términos de servicios del ecosistema, tales como el secuestro de carbono, seguridad hídrica y protección del suelo”. Irónicamente, estos bosques silenciosos son un estímulo para inflar las cifras de la cubierta forestal nacional. La cubierta forestal de la India es del 21,34% (70,17 millones de hectáreas), pero sólo el 2,61% es bosque natural (85.904 km2).

Del mismo modo que se encuentra amenazado el orangután en el Sudeste Asiático, el gibón occidental, el único mono que se encuentra en el país, está ahora amenazado debido a que sus hábitats en los bosques del noreste están sufriendo rápidas transformaciones.

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Sin planes agrícolas sostenibles, este es un ejemplo de cómo nuestras políticas agrícolas no están en sintonía con las políticas ambientales. La India participa en la XIII reunión de la Conferencia de las Partes (COP 13), en la Convención sobre la Diversidad Biológica, en Cancún, México (del 4 al 17 de diciembre), donde se hace hincapié en la integración y la incorporación de la biodiversidad para salvaguardar la naturaleza. Hay que ver la forma de que el Gobierno aprende de las buenas prácticas para que se restauren los degradados bosques tropicales y se encuentren prácticas sostenibles para dar cabida a la gran demanda y el cultivo de la palma aceitera.

Un esfuerzo para encontrar una alternativa al aceite de palma ha resultado inútil hasta el momento. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Bath están levantando algunas esperanzas. Han cultivado con éxito una variedad de lavadura, Metschnikowia pulcherrima, que tiene propiedades idénticas al aceite de palma. Pero si se puede producir a escala industrial es algo que todavía está por ver.

https://www.youtube.com/watch?v=DXvIcYmmeqU

Out in The Wild es una columna sobre lo bueno, lo malo y lo feo de la conservación de la naturaleza. Ananda tweets en @protectwildlife.

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A contratiempo (Carabelas de Colón)

 

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Letra: Agustín García Calvo
Música: Chicho Sánchez Ferlosio

Carabelas de Colón,
todavía estáis a tiempo.
Antes que el día os coja,
virad en redondo presto,
presto.


Tirad de escotas y velas,
pegadle al timón un vuelco,
y de cara a la mañana
desandad el derrotero.
Atrás, ¡a contratiempo!
Mirad que ya os lo aviso,
mirad que os lo prevengo:
que vais a dar con un mundo
que se llama el Mundo Nuevo,
nuevo.


Que va a hacer redondo el mundo,
como manda Tolomeo,
para que girando siga
desde lo mismo a lo mesmo.
Atrás, ¡a contratiempo!
Por delante de la costa
cuelga un muro de silencio,
si lo rompéis, chocaréis
con terremotos de hierro,
hierro.


Agua irisada de grasas
y rompeolas de huesos,
de fruta, de cabecitas
veréis los árboles llenos.
Atrás, ¡a contratiempo!
¡A orza, a orza, palomas!,
huid a vela y a remo.
El mundo que vais a hacer,
más os valiera no verlo,
verlo.


Hay montes de cartón-piedra,
ríos calientes de sebo,
arañas de veinte codos,
sierpes que vomitan fuego.
Atrás, ¡a contratiempo!
Llueve azufre y llueve tinta,
sobre selvas de cemento,
chillan colgados en jaulas
crías de monos sin pelo,
pelo.


Los indios pata-de-goma,
vistiendo chapa de acero,
por caminos de betún
ruedan rápidos y serios.
Atrás, ¡a contratiempo!
Por las calles trepidantes
ruge el león del desierto.
Por bóvedas de luz blanca
revuelan pájaros ciegos,
ciegos.


Hay un plátano gigante
en medio del cementerio
que echa por hojas papeles
marcados de cifra y sello.
Atrás, ¡a contratiempo!
Sobre pirámides rotas
alzan altares de hielo
y adoran un dios de plomo
de dientes de oro negros,
negros.


Con sacrificios humanos
aplacan al Dios del Miedo,
corazoncitos azules
sacan vivos de los pechos.
Atrás, ¡a contratiempo!
Trazan a tiros los barrios,
a escuadra parten los pueblos.
Se juntan para estar solos,
se mueven para estar quietos,
quietos.


Al avanzar a la muerte
allí lo llaman progreso.
Por túneles y cañones
sopla enloquecido el Tiempo.
Atrás, ¡a contratiempo!
Por eso, carabelitas,
oíd, si podéis, consejo:
No hagáis historia, que sólo
lo que está escrito está hecho,
hecho.


Con rumbo al sol que os nace,
id el mapa recogiendo,
por el Mar de los Sargazos
tornad a Palos, el puerto.
Atrás, ¡a contratiempo!
Monjitas arrepentidas,
entrad en el astillero.
Os desguacen armadores,
os coman salitre y muergos,
muergos.


Dormid de velas caídas
al son de los salineros
y un día de peregrinas,
id a la sierra subiendo,
Atrás, ¡a contratiempo!
Volved en Sierra de Gata
a crecer pinos y abetos.
Criar hojas y resina
y hacerles burla a los vientos,
vientos.


Allí el aire huele a vida,
se siente rodar el cielo,

y en las noches de verano

cantan grillos y jilgueros

Atrás, ¡a contratiempo!

 

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Del hablar insurrecto y la rebelión de las lenguas

Por Agustín García Calvo

Zamora 1978

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En cuestiones de lenguaje no voy a hacer aquí más que salir al paso de dos o tres errores de los que me parecen más divulgados. El primero se refiere a la relación del lenguaje con eso a lo que se llama Cultura: veo una tendencia a incluir de alguna manera la lengua como una parte del aparato cultural; es por tanto preciso insistir en que la relación no puede entenderse así.

La Cultura (en el sentido más amplio que incluiría cosas como las modas del vestido y hasta la agricultura) es algo, por decirlo primero cuantitativamente y con algo de metáfora, enormemente más superficial que la lengua; esta superficialidad implica que los hechos culturales son hasta cierto punto asequibles a la conciencia y a la voluntad de los pueblos y a sus dirigentes. Se puede, por disposiciones de lo alto o por renovación de convenio, alterar el estilo de las instituciones culturales, suprimirlas, sustituirlas, pero la lengua es, en lo esencial, inasequible a la conciencia y voluntad de sus usuarios. Ninguna disposición de arriba, ningún esfuerzo individual o colectivo, ninguna revolución puede hacer prácticamente nada en punto a cambiar el aparato gramatical de una lengua. Sólo las áreas más superficiales del lenguaje y especialmente la más superficial, la del vocabulario, puede padecer una cierta fuerza por obra del ingenio de un poeta, de la pedantería de un dictado académico o de la imposición de un Gobierno o de una Empresa comercial.

Hay otros modos de insistir en la diferencia de la situación de lengua y Cultura, por ejemplo, bien vemos hoy día que una Cultura prácticamente la misma, la que se llama occidental, puede imponerse y extenderse por una multitud de países sin que ello comprometa para nada la estructura de cada lengua diferente, salvo en cuanto a la participación en un cierto vocabulario y especialmente en una trama de nombres propios que son cosas que apenas atañen a la entraña del aparato de la lengua. Ésta no es ni siquiera objeto de consciencia por parte de los hablantes (está sumida en una zona que podemos llamar subconsciencia técnica) y por tanto no se presta a las manipulaciones ni a los actos de importación que a cada paso sufren las instituciones culturales.

Podrá objetarse a esto que hemos sido testigos de cómo una cierta voluntad colectiva y hasta políticamente organizada ha sido capaz de, por ejemplo, extender el latín por el Imperio o, en nuestros días, convertir en lengua hablada nacional una lengua escrita o muerta, el hebreo, o volver a imponer en áreas considerables de la población una lengua en vías de desaparición, el vasco.

Esto toca a otro de los puntos o errores de que quería hablar, a saber: que esa lengua recluida en la subconsciencia, inasequible a la voluntad, de la que hablaba, se refiere propiamente a las lenguas «naturales», es decir, no escritas y máximamente alejadas de una organización estatal. De las lenguas puede bien decirse que son del pueblo o de la gente, que es una manera de decir que no son de nadie y, consecuentemente, no aparecen nunca ni unificadas —sino mudando según se pasa de uno a otro valle—, ni limitadas a un territorio de fronteras definidas.

Pero luego están las lenguas oficiales, cuyo ejemplo más perfecto son las lenguas de los Estados nacionales; éstas, fundadas siempre sobre una lengua escrita (lo cual implica ya consciente de sí misma), pueden llegar hasta cierto punto a manipularse por obra de dirigentes académicos u organizaciones políticas y, por lo tanto, a unificarse en territorios más o menos vastos y de fronteras definidas, a fijarse, es decir, pretenderse eternas y de hecho retardar su evolución y, sobre todo y para ello, a imponerse desde arriba sobre la gente, ya convertida en Población, por medio de la Escuela, de la Academia y de una Cultura literaria establecida como clásica o modelo de lenguaje. Así que si antes las lenguas no eran de nadie, en cambio, estas lenguas oficiales, pueden con justicia decirse que pertenecen a la Institución Política, al Estado del que ellas vienen a ser el principal fundamento de unidad y permanencia; y es a este propósito revelador ver cómo la empresa de fundación de nuevos Estados no puede por menos de reproducir los procedimientos de los más viejos en cuanto a convertir una maraña de lenguas populares y mudables en una Lengua oficial única para todo el territorio, fija y sujeta a un modelo escolar y literario y sometida a los actos voluntarios, morales y políticos como siendo ya no ía lengua que se habla, sino la que se debe hablar. Ya sé que todo esto requeriría más explicaciones, pero no hay sitio hoy para tanto y voy a terminar más bien refiriéndome a otro punto que me parece también un punto de confusión frecuente, que es que hasta aquí he venido hablando de lengua y de las lenguas sin distinguir, como ya desde Saussure está mandado, entre el sistema o aparato de la lengua y el acto de producción en el discurso o la conversación de cada instante; hay que hacer notar ahora que no sólo hay una diferencia entre lo uno y lo otro (la diferencia entre lo estático y lo temporal), sino que puede hablarse de una contradicción entre ambas cosas.

De un lado, por ejemplo, el sistema de la lengua, lo depositado en la subconsciencia de los hablantes, es la instancia fundamental para el establecimiento y consolidación de los conceptos, de las ideas recibidas, de las ideas fijas, pero del otro, la práctica del lenguaje, aunque muchas veces se presente como destinada a confirmar ese establecimiento —cuando se habla para demostrar la razón de ser de una idea previa o cuando se habla para llegar a una conclusión—, sin embargo nos encontramos cada día con que esa producción lingüística de la conversación o del discurso también está haciendo la obra contraria de poner en tela de juicio, volver menos preciso y más dudoso, lo que antes parecía claro y fijo y así, hablando, muchas veces se desmoronan las ideas.

De aquí se desprende —si queréis— una cierta advertencia táctica que es que generalmente los militantes (al igual en esto que los hombres de Empresa y de Estado) se muestran angustiados por la separación entre la teoría (meras palabras que dicen ellos) y aquello a lo que llaman hasta praxis los teóricos de la praxis y, en consecuencia, exigen y se exigen que si se habla sea para llegar a conclusiones determinadas que, a su vez, se conviertan en acción. Pero si este proceso es bueno para las Empresas y las Estados no puede ser bueno para los que están en contra. A ellos desearía recordarles que las conclusiones, los conceptos, las ideas fijas son la muerte de la acción de las palabras, y que las palabras cuando se están produciendo temporalmente son también acción.

Puede que sea muy desconsolador no poder estar cierto de antemano de cuál es el destino al que esa práctica lingüística vaya a conducir, pero esa incertidumbre es probablemente aquella a la que están condenados los rebeldes, las gentes que no son nadie, y al mismo tiempo es la fuente de alguna confianza en que lo que produzca la acción de la lengua y las demás acciones no sea lo que ya estaba escrito.

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Éramos tan felices…

Por Agustín García Calvo

Fragmento de su libro Avisos para el derrumbe, Editorial Lucina, 1998, páginas 61-65

agustin_garcia_calvo2 de noviembre de 1991. Queridos biznietos: a lo mejor vais a pensar vosotros, prendas de mi muerte viva, por el tono de las anteriores que os iba yo escribiendo, que es que en este mundo de donde os escribía, apestado de ideas, ajetreado en la producción de nada, en este mundo donde se cocía la ruina que entre vosotros ha estallado, nosotros, sus habitantes, teníamos que ser muy desgraciados: a lo mejor nos veíais ya crujiendo de dientes cada mañana, arrancándonos los pelos a puñados. Bueno, pues no. No quería yo que os engañarais en ese punto, y por eso me ponía a escribiros otra.

Pues no: por el contrario, vivíamos muy felices; esto es, que nunca la humanidad había sido tan feliz como en nuestro tiempo: hablaban algunos de los fines del XIX y comienzos del XX, en el pleno florecimiento de la difunta dorada burguesía; pero vamos, os aseguro que ni color: nunca tan felices como lo éramos ahora, disfrutando de una paz de casi medio siglo, sin agobios ni miserias como los de antaño, pudiendo comprar de todo lo que queríamos, ir cómodamente de viaje a cualquier punto del globo que se nos antojara, comunicar unos con otros con toda facilidad, ya individualmente por fax o por teléfono, ya simultáneamente por participación en las comunicaciones televisivas, facilitados nuestros justos anhelos de formar un hogar o de subir por el ranking de cualquier empresa, incluida la política, disponiendo de los equipos más sofisticados de sanidad y de profilaxis, libres de trabajos degradantes y penosos, dotados de ingeniosos dispositivos para llenar el tiempo libre y para hacernos cultos, si lo deseábamos…

¿Cómo no íbamos, con esas condiciones y facilidades, a ser felices? Tendríamos que haber sido de un desagradecimiento de lo más negro.

Ya entendéis vosotros, prendas, que os estaba hablando de la mayoría. Claro, de la mayoría: a ver cómo diablos se iba a medir, si no, la cantidad o densidad de la felicidad en un mundo, más que por la mayoría, por el cuánto de participación de las personas en la felicidad general, eso, en la felicidad de la mayoría. Y lo que importa es que la mayoría, tal como os lo contaba, era feliz, y más feliz que nunca.

Y cualquiera, con un poco de buena voluntad, podía participar de la felicidad de la mayoría. Yo mismo, por ejemplo, ¿qué os creéis? Pues nada: más feliz que nunca ni me detenían ya los policías por la calle ni me iban a buscar a la cama de madrugada desde hace no sé cuántos años, y era poco probable que se les ocurriera; ganaba sin trabajar un sueldo sustancioso; se me dejaba soltar por esta boca todo lo que me viniera, y publicarlo sin ambages, como lo muestra la aparición en este diario de vuestras cartas; hasta las mujeres, aunque nada más fuera por mi vejez o su indiferencia, me trataban algo más piadosamente que en otros tiempos… A ver si no iba a ser feliz; o ¿qué coños andaba yo deseando o maquinando en este mundo?

O si no, a ver: ¿es que Platón mismo no le hacía bregar a su Sócrates en el Filebo con la idea de que placer no, fuera otra cosa que la falta de males y dolores?: pues entonces, sin harpías, sin policías, sin trabajo, sin enfermedades, sin hambre, sin mordazas… ¿no va a ser eso felicidad?

Os lo pregunto a vosotros, mis siempre niños, por si acaso seguís vosotros todavía al cabo de los siglos enredados en las mismas dudas sobre el asunto.

Me diréis acaso, meneando las cabecitas, más desengañados que los prójimos presentes, que es que no hay nadie que sepa quedarse viviendo sólo de la falta: una falta de males, una mera negación de las miserias y las cadenas, sí, parece que es algo demasiado puro y claro para que podamos de veras disfrutar de ello; enseguida se nos aparece como un vacío, y vienen enseguida los males verdaderos, los del futuro (la cura metusque de Lucrecio, el miedo de perderlo, la preocupación por si seguirá mañana durmiendo a nuestro lado), a llenarnos el vacío; o sea, a llenarnos de miseria la felicidad.

Los placeres de verdad

Pero en fin, todo eso no era aún más que filosofías, y no iban a quitarme de deciros esto que quería, esto que tenía que deciros considerando la mayoría de los presentes prójimos de vuestro pasado: que éramos muy felices, como nunca.

¿Que si se nos veía en las caras? Bueno… ¿cómo es la cara de la felicidad? Por ahí se los veía pasar con los mofletes y los culitos bastante satisfechos, y se reían mucho y se gastaban bromas, y brindaban por cualquier cosa, y declaraban que se lo habían pasado o que incluso se lo estaban pasando pipa.

«¿Con qué?», me preguntáis acaso. ¿Con qué placeres? Bueno, la verdad es que me daba algo de vergüenza describiros los placeres con que la gente se lo pasaba así de bien y eran tan felices, igual los vulgares o de masas que los cultos y refinados; por diversos motivos, pero algo me daba de vergüenza; porque seguro que vosotros, mejorcitos míos, ahí penando entre los cascotes del derrumbe y maldiciendo de nosotros, habéis descubierto algo más de verdad lo que son placeres.

¿Porque éstos de que acá disfrutábamos eran más bien un sustituto, Ersatz, gato por liebre, como venían ya desde decenios algunos entendidos y sensitivos denunciando? Pues sí, puede que fueran todos sustituto de otra cosa, tampones de colores con que llenar el hueco, lo que queráis; pero, chiquitos lindos, ¿cómo eran, cómo son los otros, de los que éstos eran sustitutos, cómo eran los placeres verdaderos? Si uno no sabe más que los que tiene delante de las narices.. No, no, eso no es verdad, eso no quería escribíroslo: uno, sobre todo, no sabía tampoco lo que tenía delante de las narices.

Ya, ya veo que me estáis haciendo que confiese.

Bueno, pues sí: esta felicidad era un poco la felicidad del idiota, qué se le va a hacer: quien algo quiere, algo le cuesta. Y volvían con este motivo a plantearse los dilemas del Filebo. Y la verdad es que hasta la gente corriente la sospechaba de vez en cuando, y hasta se dejaba decirlo por la calle: que esta felicidad que a la mayoría se nos vendía era un higo para papanatas y una peliculita para embobar a los contribuyentes en tanto y no que venía la muerte a hacerles la liquidación definitiva, y que, la verdad, para disfrutar de estas cosas (por ejemplo, el supermercado, la televisión, o la compra del automóvil nuevo o de la entrada para la murga del estadio) hacía falta ser verdaderamente idiota.

Pero bueno, y ¿qué? Haría falta, pero el caso es que se disfrutaba de ello, ¿no?

Cierto que, sin embargo, se guía entre nosotros pudiéndose repetir de nuevo el experimento de otras veces: si pudieran, por una operación del estilo de quitarte el lóbulo frontal, dejarte sin inteligencia ninguna y capaz de disfrutar a tope y sin resquemores de todas esas cosas que te ofrece el mundo, ¿qué?: ¿te hacías la operación o no?; y, por más que os maraville, aun en medio de la cuchipanda quirúrgica de que gozábamos también, una mayoría mayor que la mayoría seguía respondiendo «No»; o sea que, además de ser uno idiota, hacía falta no darse cuenta de que lo era. A tal punto parecía seguir latiendo por lo bajo algo que se estimaba más que la felicidad.

Miseria y desgracia

Pero, en fin, lo que yo quería era presentaros hoy el cuadro de nuestra felicidad con sus trazos precisos y sus colores. Para lo cual, había que reconocer que, si bien lo propio de la mayoría era ser tan felices como os lo cuento, había también (sin duda os habrá llegado noticia de ello) una cierta cuantía de miseria y de desgracia alrededor y por en medio de la mayoría, hasta el punto de que algún malintencionado podría decir que la mayoría sólo podían ser felices gracias al contraste con la miseria y la desgracia que tenían alrededor y por el medio:

Las epidemias de hambre, los horrores de guerra y pestes por los países de las márgenes del mundo propiamente dicho, esos cuadros que la TV les metía por los ojos hora tras hora a su clientes, sin duda para que, por el contraste, se sintieran más felices todavía; y luego, las hordas piojosas de los que escapaban de esas márgenes del mundo para venir a disfrutar (¿no eran también humanos?) de la felicidad de la mayoría; y luego, las bandas de descontentos metiendo acá y allá bombitas, a fin de procurarles ocupación y elocuencia a los ejecutivos del terror establecido; y luego, las bandas de los drogadictos (algo hay que ser), empeñados en pincharse un poco de éxtasis entre los cubos de la basura, y las de los contradrogadictos (algo hay que ser), echándose a la calle con las banderas de la moral y de la higiene; y luego, estos pacientes míos, que ahora mismo subían reventando ascensores, a ver si los recibía y les echaba un poco de salivita sobre las llagas; en fin, la tira, ¿para qué voy a contaros?;

y todavía tendría que irme, hoy Día de los Difuntos, a los cementerios superpoblados, y añadir aún «Y los muertos». A ver cuándo iba a llegarles a los muertos su revolución, a ver cuándo iban ellos a disfrutar de esta felicidad y alcanzar el alto nivel de muerte que les correspondía…

Ya, ya me temo, ante ese rosario de miserias y penas que,os contaba, santitos de mi descendencia, de qué manera estaréis queriendo entender la cosa: que era que la mala conciencia de tanta desgracia alrededor y en medio no nos dejaba a la mayoría decente disfrutar de nuestra felicidad.

Bueno, pues no: ¿váis a ser todavía vosotros así de subjetivos, como dicen los filosofantes? Pues no: no era cuestión de nuestra conciencia (que para eso siempre hay curas), sino la cosa, la cosa misma.

Por, si acaso ahí, en medio del derrumbe, sigue esa confusión reinando, os lo repito: es que la moneda del rico tiene en sí misma la roña de los miserables; es que el precio del bollo, marcado en el bollo mismo, le cambia el gusto al bollo; es que la justicia de razón está en la forma y masa de la cosa; y así, la miseria del Tercer Mundo y la pus de los drogotas no hacía falta que la TV nos la enseñara: estaba aquí, en el Mundo Primero y en la loción solar de nuestras señoras: estaban en un cierto gustillo insípido y cadavérico que tenían los productos del supermercado, que tenía la felicidad de la mayoría.

¿Entenderéis vosotros esto, prendas, mejor que lo entendían mis contemporáneos?

Todo venía de aquello que el otro día os explicaba: de habernos hecho laborar sobre el divorcio de público y privado.

La verdad es que no hay felicidad de uno. El sujeto, como dicen los filosofantes, de la felicidad, o de la revolución, como se decía antaño, o de la vida, en fin, no es uno.

No, no es uno: porque, para que uno sea uno, tienen que estar los otros; y así…

¡Qué?: ¿os entristece esto, viditas mías?.¿Queríais vosotros todavía ser cada uno de vosotros también felices?

Pero, hombre, si de todos modos, ¿no sabéis que «la vida ya está perdida»? Pues ¿entonces?

Bueno, pues eso: sea como sea, que no os armarais líos, eso es lo que quería: que supierais que aquí éramos felices, muy felices, como nunca.

Que os toque a vosotros algo diferente. Y para ello, por si de algo sirve, ahí van, desde vuestro pasado, mil cariños y besos, y salud.


Chomsky y sus críticos

Noam Chomsky habla sobre ISIS, de la política exterior y del Socialismo “que nunca está muy alejado de la superficie”.

Por Noam Chomsky, 23 de noviembre de 2015

jacobinmag.com

 Noam Chomsky. Imagen: Jacobin

Noam Chomsky. Imagen: Jacobin

Noam Chomsky, repitiendo el tópico, es uno de los intelectuales más considerados en todo el mundo. Pero no es menos cierto, que también es una figura controvertida: acusado de negación del genocidio en sentido estricto, y de quietismo amoral ante las atrocidades en masa. Recientemente, los críticos, con diferentes matices políticos, afirman haber descubierto una serie de sin razones en sus declaraciones sobre Siria.

En la siguiente entrevista, el periodista Emanuel Stoakes le plantea a Chomsky algunas de estas críticas.

Aunque reafirmando su oposición a una intervención militar a gran escala, Chomsky no se opone a la idea de crear una zona de exclusión aérea junto al corredor humanitario ( aunque las recientes intervenciones de Putin impiden esta posibilidad). Chomsky también aclara su posición sobre las matanzas de Srebrenica de 1995 y la intervención de la OTAN en 1999 en Kosovo.

Además de responder a sus críticos, Chomsky habla sobre otros muchos temas: qué se debiera hacer para combatir a ISIS, la importancia de las luchas populares en América del Sur, y el futuro del Socialismo.

Como siempre, en sus ideas subyace nuestra capacidad para construir una sociedad mejor.

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– ¿Cuál es su reacción a los atentados de París de principios de este mes, y qué piensa de la estrategia occidental de bombardear las posiciones de ISIS?

Está claro que la actual estrategia no está funcionando. Las declaraciones de ISIS, tanto en este caso como en el del avión ruso de pasajeros, han sido muy explícitas: si nos bombardean habrá más sufrimiento. Son crímenes terribles, monstruosos, pero no es de ninguna ayuda ocultar la cabeza en la arena.

La mejor opción sería que ISIS fuese derrotado por las fuerzas locales, lo que es plausible, pero requiere que Turquía esté de acuerdo. Y el resultado podría ser nefasto si los yihadistas van ganando terreno con la ayuda de Turquía, Qatar y Arabia Saudita.

El mejor resultado sería una solución negociada como la que se avanzó en Viena, junto con lo anterior. Algo improbable.

Nos guste o no, ISIS parece haberse consolidado con firmeza en las áreas sunitas de Irak y Siria. Parece que está involucrado en el proceso de construcción de un Estado, extremadamente brutal, pero con bastante éxito, obteniendo el apoyo de las comunidades sunitas, que quizás desprecien a ISIS, pero que lo ven como la única defensa contra otras alternativas aún peores. La única potencia regional que se opone a ello es Irán, pero las milicias chiíes respaldadas por Irán tienen fama de ser tan brutales como el mismo ISIS, y probablemente movilicen un mayor apoyo a ISIS.

Los conflictos sectarios que desgarran la región son, sustancialmente, una consecuencia de la invasión de Irak. Esto es lo que el especialista en Oriente Medio Graham Fuller, ex analista de la CIA, quiere decir cuando habla de que “creo que Estados Unidos es uno de los principales creadores de esta organización”.

La pretensión de destruir ISIS por cualquier medio podría sentar las bases de algo mucho peor, como viene sucediendo con regularidad tras cada intervención militar. El sistema de Estados impuesto en la región por los franceses y los ingleses bajo su poder imperial después de la Primera Guerra Mundial, sin haber tenido en cuenta las poblaciones bajo su control, se está desmoronando.

Aparece un futuro sombrío, aunque haya algunas luces, sobre todo en las zonas kurdas. Se podrían tomar medidas para reducir la tensión en la región, limitando y reduciendo el altísimo nivel de armamento, pero no se sabe que más se puede hacer desde el exterior, a excepción de echar gasolina al fuego, como se ha estado haciendo durante años.

– A principios de este año hemos visto al Gobierno griego luchando contra sus acreedores para llegar a un acuerdo. Resulta tentador ver este enfrentamiento, así como la crisis en su conjunto, menos como un caso dentro de la UE para  manejar una crisis de deuda y más como una batalla entre la sociedad griega y quienes se benefician de la austeridad. ¿Está de acuerdo? ¿Cómo ve la situación?

No ha habido ningún intento serio de gestionar la crisis de deuda. Las políticas impuestas a Grecia por la Troika han exacerbado la crisis al socavar la economía y bloquear las posibilidades de crecimiento. La ratio deuda/PIB es ahora mucho mayor que antes de que se implantasen estas políticas, lo que ha supuesto una situación terrible para el pueblo griego. Los bancos franceses y alemanes, aunque tienen una gran parte de responsabilidad en esta crisis, hacen un buen trabajo.

Los llamados rescates han ido en Grecia en su mayoría a los bolsillos de los acreedores, en una cantidad que puede alcanzar el 90% según algunas estimaciones. El ex jefe del Bundesbank, Karl Otto Pöhl, hizo la observación de que quizás todo este asunto este relacionado “con la protección de los bancos alemanes, y sobre todo los franceses, para la cancelación de las deudas”.

En un comentario aparecido en la revista Foreign Affairs, Mark Blyth, uno de los más críticos con los programas de austeridad,, que considera destructivos, escribía: “Nunca hemos entendido a Grecia, porque nos hemos negado a ver la crisis como lo que era: la continuación de una serie de rescates para el sector financiero, que se inició en 2008 y que todavía persiste en la actualidad”.

Se reconoce por parte de todos que la deuda no se puede pagar. Debería hace ya tiempo haber sido reestructurada radicalmente, cuando la crisis se podía haber administrar todavía fácilmente, o simplemente declararla odiosa y cancelarla.

La peor cara de Europa la representa el Ministro de Hacienda alemán, Schaüble, sin embargo es la figura política más popular en su país. Según informó Reuters: “Quizás sea necesaria la cancelación de algunos de los préstamos realizados a Grecia para que el país pueda manejar su deuda”, mientras que descartaba otros. En breve, quedará tan seca que perderemos. Y gran parte de la población, literalmente, vive en un abismo, sin ninguna esperanza de una supervivencia decente.

En realidad, los griegos aún no deben estar tan secos como se supone. El vergonzoso acuerdo impuesto por los Bancos y la Burocracia incluye una serie de medidas para que los activos griegos vayan a parar a las manos correctas.

El papel de Alemania es particularmente vergonzoso, no sólo porque la Alemania nazi arrasó Grecia, sino también porque, como Thomas Piketty dijo en Die Ziet, : “Alemania es el mejor ejemplo de un país que nunca, a lo largo de su historia, ha pagado su deuda externa. Ni después de la Primera Guerra Mundial, ni de la Segunda”.

El Acuerdo de Londres de 1953 canceló más de la mitad de la deuda de Alemania, sentando las bases para su recuperación económica, y en la actualidad, añade Piketty, en lugar de ser generosos “Alemania se está beneficiando de Grecia, ya que está otorgando unos préstamos a una tasa de interés comparativamente muy altas”. Se trata de un asunto bastante sórdido.

Las políticas de austeridad que se han impuesto a Grecia ( y en Europa en general) son absurdas desde un punto de vista económico, y han demostrado ser un verdadero desastre para Grecia. Sin embargo, como un arma de la lucha de clases, ha sido bastante eficaces en el debilitamiento de los sistemas de bienestar, enriqueciendo a los Bancos del Norte y a los inversores, dejando a la Democracia en los márgenes.

El comportamiento de la Troika es un vergüenza. Apenas se puede dudar de que lo que pretenden es dejar bien claro quién debe obedecer: ningún desacato a los Bancos del Norte ni a la Burocracia de Bruselas, mientras que eso de la Democracia y la voluntad popular deben ser abandonadas.

¿Cree que la lucha en torno al futuro de Grecia sirve de medida de lo que está ocurriendo en otras muchas partes del mundo en este momento, es decir, una lucha entre las necesidades de la sociedad y las exigencias del capitalismo? De ser así, ¿ve esperanza cuando todos los triunfos de la baraja están en manos de un pequeño número de personas relacionadas con el poder privado?

– En Grecia, y en Europa en General, algunos de los logros más admirables de los años de la posguerra están siendo aniquilados por este asalto neoliberal a la generación pasada.

Es algo que puede ser revertido. Los más obedientes a la ortodoxia neoliberal fueron los países de América Latina, y fueron estos precisamente los que sufrieron peores daños. Pero en los últimos años, se ha abierto un camino de rechazo a esta ortodoxia, y por primera vez en 500 años se están dando pasos significativos hacia la liberación y dominación del poder imperial ( Estados Unidos en el siglo pasado), y hacer frente a los problemas internos de unas sociedades potencialmente ricas, que han sido traicionadas por élites gobernantes orientadas hacia el exterior ( en su mayoría blancos), mientras a su alrededor reinaba la miseria.

Syriza en Grecia podía haber hecho algo similar, razón por la que fue tratado tan salvajemente. Hay otras reacciones en Europa que pueden llevar a un cambio de rumbo y hacia un futuro más halagüeño.

– Es el vigésimo aniversario de la masacre de Srebrenica. Se ha sabido que Estados Unidos asistió impasible a los asesinatos, y que muchas de las grandes potencias del mundo actuaron negligentemente a la hora de realizar esfuerzos para prevenir la masacre, algo que era predecible. ¿Qué cree que se debiera de haber hecho en ese momento? ¿Cree usted, por ejemplo, que a los musulmanes bosnios se les debiera de hacer dado la oportunidad de defenderse mucho antes?

– Srebrenica era una zona segura apenas protegida, y no debemos olvidar que debido a esa condición se convirtió en una base para las milicias bosnias asesinas de Nasir Orić desde donde atacaban las aldeas serbias de los alrededores, que además se jactaban de sus brutales acciones. Que tarde o temprano hubiese una respuesta Serbia no fue algo sorprendente, y se debieran haber tomado medidas para evitar una masacre predecible, usando sus propias palabras.

La manera, que además era factible, podría haber sido la de reducir y tal vez poner fin a las hostilidades en la región, en lugar de haber permitido una escalada en las acciones violentas.

– Usted ha recibido una gran cantidad de críticas por su posición sobre la intervención en Kosovo. Creo entender ( quizás esté equivocado) que usted consideraba que había alternativas a los bombardeos, y que la violencia podría haberse detenido de existir una voluntad política para buscar una solución diplomática ¿Es así? ¿Nos puede decir en qué consistía esa alternativa?

– No he visto las críticas sobre mi posición en torno a la intervención, y es poco probable que las hubiera por la sencilla razón de que apenas he hablado de ello. Como ya dije en lo que escribí sobre el tema (El Nuevo Humanismo Militar) apenas discutía la conveniencia de una intervención de la OTAN. Eso se comprueba claramente en las primeras páginas.

Este tema se menciona en las tres últimas páginas finales, señalando que lo que precede, es decir, prácticamente todo el libro, ahonda en la cuestión de si no debiera de haber intervenido en Kosovo, a pesar de que parezca razonable decir que Estados Unidos, de entre todas las opciones, hizo uso de la más dañina.

Como se explica de forma clara y sin ambigüedades, desde el principio, incluso en el mismo título, el libro trata de un asunto completamente diferente: la consideración de los acontecimiento de Kosovo para dar inicio a una Nueva Era, unos principios y valores dirigidos por los Estados Ilustrados, cuya política exterior ha entrado en una fase noble, con un Santo resplandor ( por citar la retórica utilizada).

Estos importantes temas importantes deben distinguirse de la cuestión sobre lo que debiera haberse hecho, algo sobre lo que casi no dije nada. Un tema importante, pero impopular, es mejor evitarlo. No recuerdo que hiciese en todo el libro ni siquiera el mínimo comentario crítico sobre este asunto.

Revisé las distintas opciones diplomáticas, señalando que el establecimiento de un acuerdo después de setenta y ocho días de bombardeo fue un compromiso entre la OTAN y las posiciones anteriores al bombardeo de Serbia.

Un año después de la guerra, en mi libro Una nueva generación dicta las reglas (pdf), he revisado con detalle los extensos registros documentales que hay sobre el período inmediatamente anterior a los bombardeos. Y revelan que había una violencia constante entre la guerrilla del ELK, que atacaba desde Albania, y una respuesta Serbia brutal, y que las atrocidades se intensificaron después del ataque, exactamente como se había predicho públicamente, y los estadounidenses en privado, al mando del General Wesley Clark.

Si ha habido críticas a lo que escribí, yo no las he leído, aunque tiene razón al decir que habido un furioso ataque, pero a algo que yo no he escrito.

En cuanto a una posible alternativa, decir que había opciones diplomáticas bastante prometedoras. Que si podrían haber funcionado es algo que no sabremos, desde el momento que fueron desechadas en favor de los bombardeos.

La interpretación más corriente, que ya he revisado en otro lugar, es que el ataque condujo a un aumento de las atrocidades. Esta inversión de la cronología se realiza muy a menudo, y resulta muy útil para dar legitimidad a la violencia de la OTAN. En recrudecimiento de las atrocidades fue una consecuencia de los bombardeos, no su causa, y como se ha señalado, es algo que se había predicho con anterioridad.

– ¿Cuál cree que era el verdadero objetivo de la intervención de la OTAN en los Balcanes?

– Si atendemos al liderazgo de Estados Unidos y el Reino Unido, el verdadero objetivo era el de dar credibilidad a la OTAN ( había otros pretextos, pero enseguida se desmienten). Como resumió Tony Blair, la razón oficial era que de no bombardear “se habría asestado un golpe devastador a la credibilidad de la OTAN… y el mundo habría resultado mucho menos seguro”, aunque como he revisado con detalle, el mundo no estuvo de acuerdo con esa visión, demostrándolo a veces de forma bastante brusca.

El establecimiento de la credibilidad”, que básicamente es un principio mafioso, es una característica significativa de una política enérgica. Una consideración con más detalle sugiere motivos más allá de los expresados oficialmente

– ¿Se opone a una intervención militar en cualquier circunstancia cuando se producen desastres humanitarios graves? ¿Cuáles serían, desde su punto de vista, las condiciones que la harían aceptable?

– Los pacifistas puros se opondrían a la intervención militar. Yo no soy uno de ellos, pero creo que el recurso a la violencia requiere de una exhaustiva carga de pruebas. Resulta imposible dar una respuesta general en cuanto en qué circunstancias estaría justificada, además que resultarían inútiles.

No es fácil encontrar casos en los que una intervención militar haya estado justificada. He revisado los registros históricos y académicos. Son muy pocos. Dos ejemplos se podrían destacar en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial: la invasión vietnamita de Camboya para terminar con los crímenes de los Jemeres Rojos, que habían alcanzo unas cotas máximas; y la invasión de la India de Pakistán, que puso fin a las horribles atrocidades en Pakistán Oriental.

Estos dos casos no entran en los cánones estándar, sin embargo, debido a las falacias de la “Agencia del Mal”, y porque en ambos casos contaron con la desaprobación de Washington, se reaccionó de una forma bastante fea.

– Pasando a Siria, vemos una situación humanitaria terrible y no hay final a la vista en esa guerra intestina que tiene lugar ahora. Sé que algunos activistas sirios están enfadados porque perciben en usted una especie de tolerancia ante la inmensa miseria que atraviesan las personas que viven sometidas a los bombardeos…, y dicen esto porque piensan que usted se opone a cualquier tipo de intervención contra Assad, sin embargo limitada por motivos ideológicos.

¿Es esto exacto o justo? ¿Apoyaría la idea de una zona de exclusión aérea, con la existencia de un obligado corredor humanitario? ¿Puede aclararnos su posición sobre Siria?

– Si la intervención contra Assad mitigase o pusiese fin a esta terrible situación, estaría justificada ¿Pero realmente es así? La intervención no es defendida por los observadores que tienen un conocimiento cercano de Siria y de la situación actual, Patrick Cockburn, Charles Glass, y otros críticos acérrimos de Assad. Advierten, y es algo bastante plausible, que podría exacerbar la crisis.

Las intervenciones militares en la región han sido desastrosas, salvo raras excepciones, algo que no puede pasarse por alto. Las zonas de exclusión aérea, los corredores humanitarios, el apoyo a los kurdos, y algunas otras medidas podrían ser útiles. Si bien es fácil hacer un llamamiento a la intervención militar, no resulta sencillo trazar un plan razonable y bien pensado, teniendo en cuenta las posibles consecuencias. No he visto ninguno.

Uno puede imaginarse una intervención en la que la prioridad sean los intereses de las personas que están sufriendo. Pero si nos preocupamos por la víctimas, no podemos hacer propuestas en un mundo imaginario. En este mundo en el que estamos, las intervenciones están reservadas a poderes que defienden sus propios intereses, no los de las víctimas, y su posible destino se convierte en algo incidental, a pesar de las incontables declaraciones.

Los hechos nos demuestran esto con claridad, y no se puede creer en conversiones milagrosas. Eso no quiere decir que uno intervención no se pueda justificar, pero estas consideraciones no pueden ser ignoradas, al menos, si nos preocupamos por las víctimas.

Observando su larga trayectoria de activista y erudito, ¿de qué se muestra más contento de haber apoyado? Y al revés, ¿de qué muestra un mayor pesar? ¿Qué tenía que haber hecho en diferentes frentes?

– Es algo que realmente uno no puede decir. Hay muchas cosas de las que me alegro haber apoyado, en mayor o menor grado. La causa que seguí más intensamente, desde la década de 1960, fue la guerra de Estados Unidos en Indochina, el crimen internacional más grave en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Hablé, escribí, organizamos manifestaciones, desobediencia civil, resistencia directa, por lo que estuvimos predispuestos a pasar un largo tiempo en prisión.

Ha habido otros compromisos similares, pero no con tal nivel de intensidad. Y en cada caso los mismos remordimientos, siempre los mismos: demasiado poco, demasiado tarde, demasiado ineficaces, aun cuando hubo logros reales de estas luchas con otras muchas personas con las que tuve el privilegio de participar de alguna manera.

– ¿Ve esperanza en un futuro mejor? ¿Siente que los jóvenes estadounidenses con los que ha mantenido relación son muy diferentes de los jóvenes de décadas anteriores? ¿Han cambiado para mejor las actitudes sociales?

– La esperanza de un futuro mejor siempre cae en lo mismo: personas valientes, incluso bajo graves coacciones, negarse a someterse a una autoridad ilegítima… y la lucha contra la violencia y la injusticia. Esos son los jóvenes que sinceramente quieren cambiar el mundo. Algunos éxitos, aunque sean limitados, a veces permiten cambiar el arco de la historia hacia la justicia, tomando prestadas las palabras de Martin Luther King.

– ¿Cómo ve el futuro del socialismo? ¿Qué le parece la situación de América del Sur? ¿Hay alguna lección para la izquierda de América del Norte?

– Del mismo modo que otros términos del discurso político, el Socialismo puede significar cosas muy diferentes. Creo que se puede trazar una trayectoria intelectual desde la Ilustración hasta el Liberalismo clásico, y (después de dejar sus restos en los bajíos del Capitalismo, en la frase evocadora de Rudolf Rocker) en la versión libertaria del socialismo que converge en las principales tendencias anarquistas.

Mi sensación es que las ideas básicas de esta tradición nunca están muy alejadas de la superficie, algo parecido al viejo topo de Marx, siempre dispuesto a salir cuando las circunstancias son adecuadas, y esas circunstancias adecuadas son propiciadas por activistas comprometidos.

Lo que ha ocurrido durante estos últimos años en América del Sur es de una gran importancia histórica. Por primera vez desde que llegaron los conquistadores, las sociedades han tomado las medidas que antes esbocé. Pasos vacilantes, pero significativos.

La lección básica es que si esto se puede lograr bajo unas condiciones duras y brutales, debemos ser capaces de hacerlo mucho mejor en circunstancias de una relativa libertad y prosperidad, gracias a luchas que se dieron antes de nosotros.

– ¿Está de acuerdo con el pronóstico de Marx de que el Capitalismo con el tiempo se destruirá a sí mismo? ¿Cree usted que una forma alternativa de vida y otro Sistema Económico puede darse antes de que ocurra tal implosión, con consecuencias potencialmente caóticas? ¿Qué debemos hacer las personas para asegurar la supervivencia de su familia y la del mundo?

– Marx estudió un sistema abstracto que tiene algunas de las características básicas del Capitalismo que realmente se da, pero no otras, como el papel crucial del Estado en el desarrollo y el mantenimiento de instituciones depredadoras. Del mismo modo que gran parte del sector financiero, que en Estados Unidos depende en gran medida de los programas de seguridad suscritos por el Gobierno, según un reciente estudio del FMI, que serían más de 80 mil millones de dólares al año según la prensa económica.

La intervención estatal a gran escala ha sido una de las características en las sociedades desarrolladas, desde Inglaterra a Estados Unidos, Europa, Japón y sus antiguas colonias, hasta el momento presente. La tecnología que estamos utilizando, por dar un ejemplo. Muchos mecanismos han sido desarrollando para preservar las formas existentes de Capitalismo de Estado.

El Sistema puede destruirse a sí mismo por diferentes razones, algo que también tuvo en cuenta Marx. Ahora nos dirigimos, con los ojos abiertos, hacia una catástrofe ambiental que podría acabar con el ser humano, del mismo modo que estamos arramblando con las especies a un ritmo nunca visto en 65 millones de años, cuando un gran asteroide chocó contra la Tierra. Ese asteroide es ahora el hombre mismo.

Hay razones más que suficientes para que las personas corrientes ( y todos somos personas corrientes) hagan todo lo posible para evitar el desastre, que no está muy lejos, y construir una sociedad más libre y más justa.

Procedencia del artículo:

https://www.jacobinmag.com/2015/11/noam-chomsky-interview-isis-syria-intervention-nato/

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