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¿Realmente no se pueden comparar las evaluaciones realizadas por la EFSA y la IARC sobre la carcinogenicidad del glifosato?

EFSA y IARC: ¿naranjas y manzanas?

healthandenvironmentonline.com, 15 de marzo de 2016

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Hace un mes especulábamos acerca de los estudios adicionales a los que había tenido acceso la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), pero no la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y si esos estudios realmente marcaban la diferencia de opinión de una y otra organización. Pensábamos que era poco probable.

Desde entonces:

  • La IARC ha cancelado un reunión para aclarar las cosas, porque están descontentos con la forma en que la EFSA ha estado presentando la revisión de la IARC sobre la carcinogenicidad del glifosato ( ver la carta del 12 de febrero de 2016).

  • Un estudio alemán ha encontrado que la exposición humana al glifosato no sólo es algo omnipresente, sino que a menudo los niveles están por encima de los permitidos en el agua.

  • La reaprobación del glifosato para su comercialización en la UE se ha retrasado, ya que varios Estados miembros de la UE se han rebelado contra la Comisión Europea, que tenía previsto renovar la licencia de este compuesto.

  • Un grupo de investigadores ha publicado una crítica detallada al enfoque de la EFSA para evaluar la carcinogenicidad del glifosato y también han lanzado críticas al enfoque realizado por la IARC.

  • Otro grupo diferente de investigadores han publicado una declaración de consenso, expresando su preocupación sobre “el uso de herbicidas a base de glifosato y los riesgos asociados con la exposición”.

Se trata de una situación muy incómoda. La dependencia de la agricultura europea hacia el glifosato hace muy difícil que se pueda prohibir, pero si es cancerígeno, las leyes sobre plaguicidas de la UE exigen que al menos su uso esté fuertemente restringido.

Esto supone una enorme presión sobre cualquier organismo científico que tenga que evaluar los riesgos para la salud planteados por un determinado producto químico, por lo que es bastante probable que cualquier revisión de este tipo esté fuertemente politizada.

Y el resultado es que dos organismos con autoridad en esta materia han entrado en disputa sobre la carcinogenicidad del herbicida más utilizado del mundo.

Otros ( incluyendo los que ya se mencionaron más arriba) han comentado la relativa transparencia y la solidez científica de los procesos respectivos de los dos organismos y la vulnerabilidad de la EFSA a una opinión científica politizada a este respecto.

Aquí vamos a considerar brevemente otra cuestión: la elección específica por parte de la EFSA de determinados estudios para evaluar la carcinogenicidad del glifosato.

La diferencia se encuentra en lo que se pregunte, no en los datos.

Como decíamos, ya el mes pasado expresábamos nuestro escepticismo sobre la afirmación de la EFSA de que la diferencia de opinión entre las dos agencias sobre la carcinogenicidad del glifosato se debía a que la EFSA había analizado unos estudios confidenciales a los que la IARC no tuvo acceso.

Quizás en esta afirmación que hicimos dimos demasiado espacio a un argumento mal planteado. Sin embargo, las agencias científicas están obligadas a rendir cuentas sobre el uso de la investigación científica, y resultaría instructivo para mejorar nuestra comprensión de cómo en los análisis y las síntesis de investigación en la evaluación de riesgos se tiene en cuenta el peso de las evidencias ( es decir, que si usted tiene una serie de evidencias en un sentido, eso sugiere con cierta seguridad una determinada cosa; entonces, si un escaso número de estudios van a cambiar aquella percepción anterior, eso quiere decir que tienen que tener una enorme seguridad en sus conclusiones).

Llegamos a la conclusión de que los pocos estudios adicionales a los que tuvo acceso la EFSA no debían ser tan importantes, en todo caso irrelevantes para explicar por qué esta Agencia llegó a una conclusión diferente de la IARC, y que por tanto debía haber una explicación más plausible.

Una de las explicaciones fue señalada por Bernard Url, Director Ejecutivo de la EFSA, en una carta dirigida al Dr. Christopher Wild, Director de la IARC. En esta carta, dice Url que la EFSA opera “en un determinado contexto normativo y que el alcance y los objetivos de las evaluación de seguridad de la EFSA y la IARC son diferentes, y, por lo tanto, no directamente comparables”.

Url está diciendo en esencia que cuando se está evaluando la carcinogenicidad del glifosato, la EFSA trabaja en un proyecto cualitativamente diferente a cuando realiza la evaluación la IARC, de tal manera que los resultados no pueden ser comparados y que cualquier desacuerdo en este sentido es algo meramente anecdótico y la discusión se inicia por tener unos objetivos opuestos.

Para decirlo de otra manera: que a pesar de las aparentes contradicciones, mientras que la IARC se ha ocupado de las manzanas, la EFSA lo ha hecho de las naranjas.

Parece una coartada un tanto extraña. Hasta donde llegamos, todo el mundo tiene la impresión de que la IARC está convencida de que el glifosato es cancerígeno por los estudios realizados en animales y la EFSA está convencida de que no es así. Pero ahora se nos pide que comulguemos con la idea de que tanto la EFSA como la IARC están en lo cierto, al mismo tiempo, porque están hablando de cosas diferentes.

Por descabellado que pueda parecer, puede ser que estén en lo cierto. La EFSA tiene distintas definiciones para probar la carcinogenicidad de una sustancia, utiliza diferentes métodos estadísticos y pone un énfasis diferente en los datos históricos. Lo más significativo es que también han considerado una sustancia diferente: la formulación pura de glifosato en lugar de la formulación comercial que la IARC consideró en su evaluación.

Así que tal vez se pueda argumentar de manera legítima que la EFSA y la IARC están tratando dos proyectos que no son comparables. La pregunta que hay que hacerse entonces es la siguiente: ¿cuál de los dos enfoques es adecuado para el propósito que se pretende? Y esta pregunta plantea unas respuestas algo incómodas:

  • Si el enfoque de la EFSA sobre el riesgo de cáncer se realiza teniendo en cuenta únicamente el ingrediente activo (el glifosato) en lugar de las formulaciones que se comercializan del herbicida ( incluyendo, por ejemplo, los adyuvantes para que el glifosato sea más eficaz), resulta en un fracaso para abordar las preocupaciones existentes en el mundo real acerca de su uso, entonces, ¿qué utilidad social tiene esta revisión?

  • En relación con lo anterior, ¿qué valor puede tener una evaluación científica que a pocos de los participantes en el proceso les interesa lo que están haciendo?

  • Si la EFSA, en su evaluación del glifosato, está inmersa en un proceso que tiene un enfoque completamente distinto al de la IARC para la identificación de sustancias cancerígenas, ¿por qué no lo ha dicho claramente desde el principio en lugar de decir que su enfoque es más convincente que el de la IARC o que sus resultados contradicen los de la IARC?

    Si el enfoque de la EFSA realmente no se puede comparar con el de la IARC, todo este alboroto sobre cuál es el mejor método lo único que ha hecho es sembrar confusión ha socavado potencialmente la autoridad de otra Agencia científica sobre un tema que es, en principio, irrelevante en este debate.

    Y si no hay nada más, al menos todo esto ha servido para hacer hincapié en la importancia de hacer la pregunta correcta antes de embarcarse en un análisis de las evidencias científicas.

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Procedencia del artículo:

http://healthandenvironmentonline.com

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Batas blancas de alquiler

o Cómo algunos científicos defienden la inocuidad de productos químicos tóxicos

La Ciencia en venta: Cómo la investigación financiada por las Corporaciones está corrompiendo a los Tribunales y las Agencias de Regulación

Por David Heath, febrero de 2016

publicintegrity.org

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Sobre “La Ciencia en venta”

Cada vez se enredan más la Ciencia y las opiniones,

en gran parte debido a la influencia de las Corporaciones.

Como ya explicamos en “La Ciencia en venta”,

una serie de investigaciones del Centro para la Integridad

Pública y copublicado conjuntamente con Vice.com,

la investigación respaldada por la industria ha aumentado,

a menudo con el objetivo de ocultar la verdad,

mientras que la investigación pública se reduce.

Leer más

BELLEVUE, Ohio.- San Francisco, las dos y cuarto de la noche, un abogado de la defensa de una Corporación, medio insomne, termina de elaborar una teoría científica revolucionaria.

Ahora Evan Nelson, del bufete de abogados Tukcker Ellis & West, necesita un científico que esté dispuesto a publicarla en una revista médica. Si a su teoría se le diese validez científica, entonces Nelson la podría utilizar para ganar pleitos.

Nelson defiende a las Empresas que han expuesto a sus trabajadores al amianto, un mineral fibroso resistente al calor. El amianto causa varias enfermedades mortales, entre ellas el mesotelioma, un cáncer poco común que a menudo acaba en derrame pleural.

Nelson mostró frustración ante el argumento de que el amianto es la única causa conocida de mesotelioma. Pero después de barrer la literatura científica y aplicando su propia lógica, Nelson acertó a descubrir un nuevo culpable: el tabaco.

Nelson envió un correo electrónico a Peter Valberg de Cambridge, Massachussetts. Ex Profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard, Valberg era por entonces Director de la consultora Gradient Corporation, con oficinas en Harvard Square.

Podemos colaborar en la publicación de varios artículos clave, revolucionarios, que usted podrá descubrir en cuanto le envíe el material de que dispongo”, decía en su correo electrónico de 2008.

Citando algunos artículos científicos, Nelson estableció un vínculo entre la hipotética posibilidad de que el humo del cigarrillo pudiera contener partículas radiactivas y pruebas limitadas de que las personas expuestas a la radiación tendrían unas tasas mayores de mesotelioma.

Es sorprendente que nadie haya hecho una mueca (sic) antes que yo, pero estoy seguro de que usted estará de acuerdo en que es un hecho científico irrebatible que demuestra que el humo del tabaco causa mesotelioma – sólo hay que observar el tejido (sic) a través de la lente (sic) adecuada”.

Pero había un problema obvio con la Ciencia de Nelson. Los investigadores han analizado exhaustivamente los datos sobre la salud de cientos de miles de fumadores. Desde 1964, Surgeon General  ha resumido uno tras otro los resultados de los estudios, ninguno de los cuales muestra evidencia alguna de que el tabaco cause mesotelioma.

Valberg le contestó en cuestión de horas, señalando que la teoría científica de Nelson era “muy intrigante”. Estaba dispuesto a difundirla en revistas revisadas por pares. Más tarde envió a Nelson un contrato para la redacción de los tres primeros artículos, e incluso le ofreció un descuento del 10%. Y a partir de entonces, Valberg adoptaría la teoría de Nelson y actuaría como testigo experto en los juicios, usándolo contra las víctimas de mesotelioma, como Pam Collins, de Bellevue, Ohio.

Los mensajes de correo electrónico ofrecen una rara visión, la de un mundo donde los intereses de las Empresas pueden dictar su propia Ciencia y los científicos de alquiler ofreciéndose con agrado. Es un fenómeno que ha crecido en las últimas décadas, a medida que la investigación financiada con fondos públicos se reduce. Sus efectos se dejan sentir no sólo en los Tribunales, sino también en las Agencias de Regulación que dictan las normas para tratar de prevenir enfermedades.

Los Institutos Nacionales de Salud han visto disminuir su presupuesto para becas de investigación en un 14% desde el máximo alcanzado en 2004, según la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Con unos recursos escasos, poco es el dinero para que se investiguen aquellos productos químicos que se estiman son tóxicos. Sin embargo, los funcionarios de las Agencias de Regulación y los abogados dicen que las Empresas tienen mucho interés en que se publiquen investigaciones favorables a la Industria.

Gradient pertenece a una estirpe de negocios relacionados con la consultoría científica que defiende a sus clientes, las Corporaciones, más allá de la credulidad, incluyendo sustancias exhaustivamente estudiadas, cuyos peligros nadie pone en duda, tales como el amianto, el plomo y el arsénico.

Los científicos de Gradient rara vez reconocen que un producto químico plantea problemas serios de salud pública. El Centro para la Integridad Pública ha analizado 149 artículos científicos y cartas publicadas por los principales científicos de la Empresa. El 95% de las veces señalaron como inofensiva una sustancia a los niveles a los que las personas suelen estar expuestas.

Resultan ser el epítome de la bata blanca alquilada”, dijo Bruce Lanphear, profesor de la

Universidad Simon Fraser, cuya investigación demuestra que incluso pequeñas cantidades de plomo pueden producir daños a los niños, algo que ha sido puesto en duda por los científicos de Gradient. Un panel de expertos convocados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades concluyó en 2012 que no hay pruebas fiables sobre los niveles seguros de plomo.

Valberg y otros científicos de Gradient se negaron a ser entrevistados para dar su punto de vista en este artículo, del mismo modo que la Presidenta de la firma, Teresa Bowers. En su página Web, Gradient dice que “aplican unos conocimientos científicos consolidados y unos análisis rigurosos para ayudar a nuestros clientes a resolver difíciles problemas ambientales”.

Nelson, de 51 años de edad, perdió su trabajo en 2013 después de que su nueva firma de abogados descubriese los mensajes de correo electrónico que intercambió con Valberg. Tres años después, sigue sin empleo y vive con sus suegros.

Lo que dije sobre que la radiación presente en el humo del tabaco causase mesotelioma, eso es algo marginal. En todas mis conversaciones con Gradient estaba claro que mi pretensión es que conociesen los estudios científicos y que no hiciesen nada que la Ciencia no apoyase”, dijo en una reciente entrevista.

Las estrategias que Empresas de consultoría como Gradient emplean, son las mismas que la Industria del Tabaco: crear dudas acerca de lo que dicen los estudios científicos. Gradient no realiza sus propios estudios ni en animales ni en seres humanos, pero sí critica el trabajo que otros hacen.

Douglas Dockery, Presidente del Departamento de Salud Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Harvard, cuyos trabajos sobre la contaminación del aire es objetivo frecuente de los científicos de Gradient, describe a sus críticos como “patéticos”.

Para un investigador no tiene ningún valor el volver una y otra vez para tratar de refutar unos estudios de baja o nula calidad. Los que queremos son avances reales”, dijo.

Observa que Gradient a veces ataca el trabajo de otros mediante cartas publicadas en revistas, que no pasan la revisión por pares, pero que tienen un aire de autoridad. Treinta de las 149 publicaciones analizadas por este centro eran cartas.

Estancamiento de la normativa

Casi la mitad de los artículos de Gradient que son revisados por pares, son publicados en dos revistas con estrechos lazos con la Industria: Critical Reviews in Toxicology y Regulatory Toxicology y Pharmacology, según ha podido comprobar este Centro de Integridad Pública.

Estos artículos a menudo se dirigen directamente a las Agencias de Regulación. El Departamento de Salud y el Programa Nacional de Toxicología, por ejemplo, estimaron que el estireno, utilizado generalmente para fabricar bandejas de poliestireno, “se puede razonablemente considerar un carcinógeno para los seres humanos”. Los científicos de Gradient respondieron con un artículo pagado por la Industria del estireno, diciendo que el hallazgo de los organismos gubernamentales estaba equivocado.

Además de la publicación de artículos, Gradient publica de manera rutinaria comentarios y asiste a las audiencias en las que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) revisa un producto químico para determinar su toxicidad. Esta Compañía es una de las muchas en las que confía la Industria Química para detener la normas de regulación.

Estas presiones han tenido un enorme éxito, sobre todo durante el Gobierno de Obama. Si bien hay más de 80.000 productos químicos disponibles para uso comercial, en los últimos 30 años la EPA sólo ha evaluado la seguridad de 570 de ellos. Estas evaluaciones científicas son necesarias antes de proceder a cualquier nueva regulación que vaya a ser promulgada. Así, la oficina de investigación de la EPA se ha convertido en un cuello de botella, allí donde apunta la Industria Química.

La Industria y el Congreso lanzaron aireadas críticas sobre el proceso de evaluación química de la EPA, lo que obligó a la Agencia a comenzar a revisar de nuevo docenas de productos químicos tóxicos. En muchos de ellos, como el formaldehído, el arsénico y el cromo hexavalente, había estado trabajando durante años.

Durante la Administración Bush, la EPA dijo que necesitaba evaluar por lo menos 50 productos químicos al año para mantener el ritmo. Sin embargo, en los últimos cinco años, el Sistema Integrado de Información de Riesgos de la Agencia ha completado sólo 6 evaluaciones, el menor nivel nunca alcanzado. El año pasado no pudo completar ni una sola.

Evaluaciones de seguridad de productos químicos realizadas por la EPA en los últimos años. La actividad de la oficina de investigación de la Agencia de Protección Ambiental, que emite los informes sobre la toxicidad sobre los productos químicos antes de que se apruebe la normativa que los regule, se encuentra casi paralizada durante los últimos años. La Agencia se enfrenta a las presiones del Congreso y de la Industria cada vez que pretende determinar si un producto químico presenta riesgos para la salud pública. La Industria contrata a científicos que no dudan en afirmar que carcinógenos muy conocidos, tales como el arsénico, el formaldehído y el cromo hexavalente, son seguros a los niveles actualmente permitidos. Este escrutinio está haciendo muy difícil que la EPA pueda realizar la regulación de los productos químicos.

Evaluaciones de seguridad de productos químicos realizadas por la EPA en los últimos años.
La actividad de la oficina de investigación de la Agencia de Protección Ambiental, que emite los informes sobre la toxicidad sobre los productos químicos antes de que se apruebe la normativa que los regule, se encuentra casi paralizada durante los últimos años.
La Agencia se enfrenta a las presiones del Congreso y de la Industria cada vez que pretende determinar si un producto químico presenta riesgos para la salud pública. La Industria contrata a científicos que no dudan en afirmar que carcinógenos muy conocidos, tales como el arsénico, el formaldehído y el cromo hexavalente, son seguros a los niveles actualmente permitidos. Este escrutinio está haciendo muy difícil que la EPA pueda realizar la regulación de los productos químicos.

Las revisiones recurren a la literatura científica publicada. La Industria argumenta que sus investigaciones no son tenidas en cuenta, ejerciendo de este modo presión sobre la EPA y hacer valer cada uno de sus estudios. La EPA ha respondido a las críticas diciendo que sus revisiones de sustancias químicas han sido mantenidas en secreto durante la celebración de las frecuentes reuniones públicas, que están dominadas por los científicos de la Industria.

Los científicos que trabajan para Gradient han desempeñado un papel muy activo para tratar de evitar que se establezcan unas regulaciones más estrictas.

En el año 2010, provocaron una demora de varios años en la revisión por parte de la EPA del arsénico, una sustancia que la mayoría de los estadounidenses consume regularmente en el agua, en el arroz, los zumos de fruta y otros alimentos. Los científicos de la Agencia estuvieron a punto de informar que el arsénico plantea mayores riesgos para la salud de lo que se pensaba, incluso en la cantidad permitida por la EPA en el agua potable. Estimaron que por cada 10.000 mujeres que estuvieran expuestas a diario a las cantidades de arsénico permitidas por la ley, 73 de ellas desarrollarían cáncer de vejiga o de pulmón.

Los científicos de Gradient argumentaron que la EPA no tuvo en cuenta investigaciones más recientes sobre el arsénico y que debía realizar un nuevo análisis. Esta omisión se debió principalmente a los retrasos por parte de la Oficina de Administración y Presupuesto del Gobierno de Bush, que tenía que aprobar todos las revisiones científicas de la EPA. Algunos miembros del Congreso recogieron el argumento de Gradient para acusar a la EPA de tener en cuenta sólo los datos que más les interesaba. Lograron que la Agencia tuviera que realizar una nueva revisión.

La EPA se disponía a prohibir el uso de aquellos plaguicidas que contienen arsénico, a principios de 2013, sin embargo, sin una revisión científica, tuvo que posponer la prohibición de manera indefinida.

Gradient también colaboró para persuadir a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para que declarase que otra sustancia química ubicua, el bisfenol A, era inofensiva. Esa polémica decisión fue tomada en 2008. Casi todos los estadounidenses están expuesto de manera rutinaria al bisfenol A, ya que está presente en los alimentos enlatados, en las botellas de plástico y los tickets que nos entregan al hacer la compra.

Cientos de artículos científicos han relacionado el bisfenol A (BPA) con problemas de salud en los seres humanos, entre los que se encuentra infertilidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardíacas. El el año 2006, los científicos de Gradient publicaron un artículo atacando a docenas de estudios que señalaban problemas reproductivos en ratas y ratones alimentados con bisfenol A. La FDA citó el artículo de Gradient y algunos otros estudios de la industria para tomar su decisión.

Gradient sostuvo que los seres humanos están expuestos a cantidades menores de bisfenol A que los animales de esos estudios. Frederick vom Saal, profesor de la Universidad de Missouri, que lleva investigando el bisfenol A desde hace varias décadas, dijo que este argumento “era completamente absurdo”.

Se presenta toda una falsa relación de hechos, y luego se desprecia toda una literatura científica”, dijo vom Saal.

Fue tal la indignación de un grupo de investigadores por el artículo sobre el bisfenol A escrito por Julie Goodman y Lorenz Rhomberg de Gradient, que escribieron una larga respuesta en la que se enumeraban todas las falsedades que se decían en él.

En este artículo no hay nada que sea verdad. Es ridículo. Es su forma de actuar”, dijo vom Saal.

Rhomberg, que trabajó en la EPA, ahora forma parte de un panel que revisa todas las evaluaciones de productos químicos tóxicos de la Agencia, antes de que se den por finalizadas.

Adam Finkel, investigador principal de la Law School de la Universidad de Pennsylvania y ex funcionario de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) de Estados Unidos, fue muy amigo de Rhomberg durante muchos años. Pero ahora dice sentirse perplejo al ver cómo se ha transformado su amigo desde que empezó a trabajar en Gradient.

En 1997, el Dr. Rhomberg presentó brillantes observaciones a la OSHA para la regulación del cloruro de metileno (un disolvente), descartando las pretensiones de la Industria de desechar como irrelevantes para los seres humanos las observaciones de que una exposición a este producto en los animales producía ciertos tipos de cáncer”, dijo Finkel. “Hoy en día, le veo envuelto en las mismas observaciones rutinarias y los mismos argumentos poco convincentes para que ciertas sustancias se consideren de poco riesgo”.

Ante lo cual, Rhomberg respondió lo siguiente: “La discusión que se ha abierto acerca de cómo interpretar las evidencias es algo esencial para el conocimiento científico, y cualquier consideración de que ciertos comentarios críticos son ilegítimos redunda en un perjuicio del proceso científico”.

Finkel se muestra especialmente molesto con los argumentos de Gradient para evitar que la EPA (Agencia de Protección Ambiental) incluyese un producto químico poco conocido, el bromuro de n-propilo, como un peligroso contaminante del aire, dentro de la Ley de Aire Limpio. Goodman, de Gradient, escribió un largo comentario que hizo público en el año 2014, pagado por un fabricante del bromuro n-propilo. En él, Goodman argumentaba que un estudio del Gobierno que mostraba altas tasas de cáncer en las ratas expuestas a esta sustancia química no tenía ninguna relevancia para los seres humanos.

Finkel dijo que Goodman no ofreció ningún tipo de pruebas para apoyar sus argumentos, sino que “simplemente se inventó cosas”. Es más, encontró ofensivo dicho documento, ya que cientos de trabajadores están expuestos a esta sustancia química y algunos han sufrido graves discapacidades. En 2013, The New York Times contaba las historias de varios trabajadores de empresas de muebles de Carolina del Norte que tenían dificultades para caminar después de haber estado expuestos al bromuro n-propilo, a pesar de haber sido sólo durante unas pocas semanas.

Comercio Tóxico, un documental de The New York Times sobre los efectos en la salud por la exposición al bromuro n-propilo de los trabajadores de una fábrica de muebles.

Comercio Tóxico, un documental de The New York Times sobre los efectos en la salud por la exposición al bromuro n-propilo de los trabajadores de una fábrica de muebles de Carolina del Norte.

La defensa de un producto de este tipo, dijo Finkel, “no se hace en el mejor momento cuando estamos hablando de que está causando daños a la gente”.

Vínculos con Harvard

Gradient fue fundada en 1985, casi al mismo tiempo que dos de su principales competidoras; Environ y ChemRisk. Cuando la empresa fue comprada en 1996 por el grupo TI, una empresa dedicada al tratamiento de residuos peligrosos, sus ingresos anuales eran de 5 millones de dólares. Pero Gradient se vendió de nuevo a sus fundadores en 1999, y desde entonces ya no ha vuelto a conocerse el estado de sus cuentas.

La Empresa se jacta de sus estrechas relaciones con la Universidad de Harvard. Varios de sus científicos estuvieron en la Escuela TH Chan de Harvard de Salud Pública (antes Escuela de Harvard de Salud Pública). Algunos de ellos continúan enseñando allí como profesores adjuntos.

Entre los clientes de Gradient se encuentran algunos de los más poderosos grupos de presión de Washington, como el Instituto Americano del Petróleo o el American Chemistry Council. Otros frecuentes clientes son Navistar, un fabricante de camiones diésel, y la Comisión de Texas sobre Calidad Ambiental, un organismo regulador que tiene una larga trayectoria de alinearse con la Industria.

Gradient se ha convertido en una voz científica que dirime en asuntos como la aprobación de una normativa sobre la contaminación del aire. Esto hace que sus científicos estén en desacuerdo con sus antiguos colegas de la Escuela de Salud Pública de Harvard, como Dockery.

Dockery se encontraba entre el grupo de científicos de Harvard que tras el embargo árabe de petróleo en 1973, se propuso evaluar los efectos en la salud de la quema del carbón nacional en lugar de petróleo para generar energía. Con fondos de los Institutos Nacionales de Salud, los científicos de Harvard reclutaron más de 8000 voluntarios, en 6 ciudades, que vivían cerca de las plantas de energía que quemaban carbón. Se instalaron puestos de medición del hollín y otros contaminantes del aire.

Estuvieron recogiendo datos durante 15 años, y los mismos investigadores no se podían creer lo que habían descubierto. Las personas que vivían en las ciudades con el aire más contaminado morían, de promedio, dos años antes que los que respiraban aire más limpio. Eso significaba que la contaminación del aire podía aumentar la esperanza de vida en algunas ciudades, algo así como haber encontrado una cura para el cáncer.

Los resultados del Estudio en Seis Ciudades fueron tan impresionantes que los investigadores decidieron no publicarlos sin una corroboración, dijo Dockery. Los científicos de Harvard fueron capaces de convencer a la Sociedad Americana del Cáncer para compartir los datos sobre la salud de 1,2 millones de voluntarios examinados desde 1982. Los investigadores también estudiaron los datos de la EPA sobre el hollín, con resultados similares.

Al principio, estos estudios casi no atrajeron la atención de nadie. Pero eso cambió en 1997, cuando la EPA, bajo la presión de los Tribunales para hacer valer la Ley de Aire Limpio, utilizó los estudios de base para aprobar nuevas normas sobre la contaminación del aire.

Según la EPA, ninguno de sus reglamentos ha salvado tantas vidas como la Ley de Aire Limpio. La Agencia estima que en 2010 las normas aprobadas sobre el hollín y la contaminación del aire han podido salvar a 164.000 estadounidenses de morir de forma prematura, y en 2020 se espera que el número de vidas salvadas se eleve a 237.000.

Sin embargo, esta normativa resulta cara: la EPA estima que la Industria se habrá gastado un total de 65 mil millones de dólares en los controles de contaminación para el año 2020.

Casos prevenidos por las normas de Aire Limpio

Para el año 2010

Para el año 2020

muertes de adultos – hollín

160.000

230.000

muertes infantiles – hollín

230

280

Muertes – aire contaminado

4.300

7.100

Bronquitis crónica

54.000

75.000

Enfermedad del corazón

130.000

200.000

exacerbación del asma

1,700,000

2,400,000

visitas emergencias hospitalarias

86.000

120.000

días escolares perdidos

3,200,000

5.400.000

días de trabajo perdidos

13.000.000

17.000.000

Fuente: EPA

Costes y beneficios de la Ley de Aire Limpio

La EPA estima que la Ley de Aire Limpio tendrá un coste de 65 mil millones de dólares entre 1990 y 2020, pero el ahorro obtenido por un menor número de muertes prematuras, reducirá los costes en gasto sanitario y supondrá un aumento de la productividad, lo que supone unos 2 mil millones de dólares.

Frente a las intensas críticas de la Industria, los investigadores de Harvard accedieron a que terceros reanalizaran los datos. Se pusieron a disposición del Health Effects Institute, un organismo científico respetado, que está financiado tanto por la Industria de la Automoción como por la EPA.

Causó mucho nerviosismo la larga espera de tres años hasta que el Instituto dio los resultados, dijo Dockery. Pero finalmente, el nuevo análisis confirmó los hallazgos de los investigadores de Harvard.

Después de los resultados se hicieron públicos, pensamos que el problema estaba resuelto”, señaló Dockery.

Sin embargo, desde entonces los científicos de Gradient han asumido un papel principal en el intento de poner en duda las conclusiones de los estudios. Gradient ha publicado 37 artículos sobre diferentes aspectos de la contaminación del aire, financiados por el Instituto Americano del Petróleo, Navistar y la Asociación Internacional de Negro de Carbón, cuyos miembros están obligados por los reglamentos establecidos por la Ley de Aire Limpio.

En su testimonio del año 2012 ante el Congreso, Goodman acusó a la EPA de parcialidad por demasiado peso a los estudios de Harvard y de la Sociedad Americana del Cáncer, ignorando docenas de otros estudios epidemiológicos”, incluyendo muchos que no han encontrado problemas en la salud causados por los actuales niveles de contaminación del aire.

Goodman sólo citó seis estudios que no muestrarían efectos dañinos por el hollín. Pero dos de estos estudios fueron financiados por la Industria. Y los autores de los otros cuatro dicen que sus conclusiones apoyan el Estudio en Seis Ciudades.

Es incorrecto decir que no hemos encontrado efectos (en la salud)”, dijo el Dr. Bill McDonnell, ex científico de la EPA cuyo trabajo fue citado por Goodman. “Hemos encontrado una relación. Pareciera que pretende componer los hechos a su manera”.

La Sra. Goodman y la Empresa para la que trabaja tienen una reconocida reputación de tergiversar frecuentemente los conocimientos científicos”, dijo Bert Brunekreef, Director del Instituto de Ciencias de la Evaluación de Riesgos, de la Universiteit Utrecht de los Países Bajos, y coautor de dos de los estudios.

Un equipo de investigadores europeos encabezados por Brunekreef, analizó los resultados de más de 20 estudios realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, encontrando que cuando las personas están expuestas a más partículas finales de hollín, son más propensas a morir de forma prematura, especialmente por enfermedades cardíacas. Para Dockery, el vínculo entre las muertes tempranas y el hollín está fuera de toda duda.

Una de las mayores decepciones sobre Gradient es que tienden a poner en duda una y otra vez cuestiones que ya se han discutido previamente. Esto no favorece el avance de la Ciencia”, dijo Dockery.

Desde el año 2013, la Comisión sobre Calidad Ambiental de Texas, un organismo regulador, ha pagado a Gradient 1,65 millones de dólares para que ponga en duda el análisis científico de la EPA sobre los beneficios de la reducción del ozono a nivel del suelo, también considerado un contaminante. Gradient ya había hecho un trabajo similar para el Instituto Americano del Petróleo.

Goodman ha criticado un estudio financiado por el Gobierno estadounidense, dirigido por un grupo de científicos de salud pública de la Universidad de California, Berkeley. El estudio exploró si el ozono estaba relacionado con un aumento de la mortalidad.

Michael Jerret, el autor principal del estudio sobre el ozono, explicó que los investigadores analizaron los historiales clínicos de 448.850 personas de la base de datos de la Sociedad Americana del Cáncer durante un período de 18 años. Los voluntarios vivían en 96 ciudades distintas.

Los investigadores encontraron que, del mismo modo que el hollín, la gente que vive en las ciudades con mayor contaminación mueren de forma prematura.

Es el único estudio hasta el momento que se ha ocupado de los “efectos a largo plazo sobre la mortalidad provocada por el ozono”, dijo Jerret.

En el año 2011, una carta publicada en Environmental Health Perspectives, Goodman describía la investigación como “un estudio sin corroborar, que probablemente haya malinterpretado las conclusiones relativas a los efectos del ozono”. A Jerrett no se le dio la oportunidad de contestar.

Sentía que esa carta no seguía las convenciones normalmente establecidas en los debates científicos”, dijo.

El estudio sobre el ozono fue publicado en el año 2009 en la reconocida revista New England Journal of Medicina. Jerret dijo que tuvo que superar dos rondas de revisión por pares con más de 50 páginas de preguntas y otras 40 páginas de respuestas.

No creo, en absoluto, que hayamos malinterpretado los resultados”.

 

Jason Collins sostiene una fotografía de su madre, Pam Collins. Trabajaba en una planta de General Electric en Bellevue, Ohio, donde durante 14 años llevó unos guantes de amianto. Años más tarde desarrolló un mortal mesotelioma, que es causado por la exposición al amianto, demandando al fabricante de los guantes. Sin embargo, un científico que trabaja para una empresa de consultoría científica escribió un Informe indicando que los guantes no eran la causa de la enfermedad, sino el tabaco. Era la teoría expuesta en primer lugar por un abogado en los correos electrónicos que envió al fabricante de los guantes.

Jason Collins sostiene una fotografía de su madre, Pam Collins. Trabajaba en una planta de General Electric en Bellevue, Ohio, donde durante 14 años llevó unos guantes de amianto. Años más tarde desarrolló un mortal mesotelioma, que es causado por la exposición al amianto, demandando al fabricante de los guantes. Sin embargo, un científico que trabaja para una empresa de consultoría científica escribió un Informe indicando que los guantes no eran la causa de la enfermedad, sino el tabaco. Era la teoría expuesta en primer lugar por un abogado en los correos electrónicos que envió al fabricante de los guantes.

Gradient en los Tribunales

Gradient no solamente se fija en investigadores de alto perfil de Harvard. También ayuda a las empresas a defenderse de personas como Pam Collins, una graduada en la Escuela Secundaria de Bellevue, Ohio.

En 1965, a los 21 años de edad, consiguió un trabajo en la planta de fabricación de bombillas de General Electric en Bellevue.

Era muy trabajadora. No se tomaba ningún descanso”, recuerda Gail Veith, que trabajó con Pam Collins.

Durante 14 años, el trabajo de Collins consistió en marcar el logotipo de GE en las bombillas de cuarzo utilizadas en los proyectores. Cada 15 minutos, se colocaba unos guantes y metía las bandejas con los bulbos de las bombillas en un horno industrial para que la tinta se secara.

Los guantes estaban llenos de polvo. “Cuando los dejaba sobre la mesa se podía ver el polvo que salía de ellos”, dijo años más tarde.

La crisis de la década de 1980 golpeó con dureza en las fábricas de Ohio. En 1985, GE cerró su fábrica de fabricación de bombillas.

Años más tarde, Collins sufrió de acumulación anormal de líquido en los pulmones, uno de los cuales colapsó. El 1 de octubre de 2007, el médico de Collins le dijo que tenía mesotelioma. Su pulmón derecho fue extirpado no mucho tiempo después en la Clínica Cleveland.

Collins, en ese momento, se sintió profundamente desgraciada, dijo su hermano, Tom Smith, no podía recuperar el aliento, siempre estaba cansada.

No se recuperó de la cirugía. Cada vez se encontraba peor”, señala su hijo menor, Jason.

Su madre se fue un tiempo a vivir con él. Pesaba sólo 45 kilos y necesitaba ayuda incluso para ir a la ducha. Con el tiempo, Jason vio que no tenía más remedio que enviarla a una residencia de ancianos. Llora cuando recuerda este hecho.

El polvo que se desprendía de los guantes que Collins utilizó en la fábrica de GE tenían amianto. Ella lo sabía, pero confiaba en que la Empresa no la expusiera a productos que la pudieran causar daño. Su hijo habla del choque emocional que su madre sintió al comprobar que la habían traicionado. Recurrió a un bufete de abogados de Cleveland para que la ayudasen con la demanda. Uno de los abogados del caso fue Shawn Acton, que ya había estado trabajando en casos de mesotelioma durante años.

La demanda de Collins comenzó de forma rutinaria. Pero rápidamente tomó un cariz muy distinto a todo lo que Acton había visto con anterioridad. Recuerda haber leído un Informe de un científico contratado por el bufete de abogados de la defensa del fabricante de los guantes. El Informe, redactado por Valberg, decía:

En primer lugar, con un grado razonable de certidumbre científica, en contra de lo que describe Pamela Collins en cuanto al uso de los guantes de amianto, es probable que no hayan contribuido al desarrollo del mesotelioma pleural.

En segundo lugar, con un grado razonable de certidumbre científica, el agente carcinógeno y las dosis de radiación que la Señora Collins recibió por exposición al humo del tabaco sea como más probable que aumentase el riesgo de desarrollar mesotelioma pleural”.

Casi me caigo de la silla”, dijo Acton en una reciente entrevista. “He hablado con algunos de los mayores expertos del país en la defensa. Y nunca había oído, incluso del abogado más acérrimo, afirmar que el tabaco causase mesotelioma. Nunca nadie había ido tan lejos como Peter Valberg”.

Acton, a continuación, estuvo investigando y descubrió que Valberg era coautor de un artículo publicado en la revista Journal of Environmental Radioactivity, en el que decía que el humo del tabaco emite radiación. Y se dio cuenta de que el artículo estaba financiado por el bufete de abogados que representaba al fabricante de los guantes.

Acton no tenía ni idea por entonces de que unos meses antes el abogado de la firma, Evan Nelson, había inventado una teoría científica que ahora Valberg utilizaba contra Collins. O que Valberg y su colega Goodman habían enviado de antemano por correo electrónico los borradores del artículo al abogado, ya que así se exigía en el contrato que habían firmado.

Acton se fue hasta Boston en abril de 2009 y le preguntó a Valbegr, bajo juramento, por qué había escrito el artículo y por qué el bufete de abogados de la defensa había pagado por él.

Valberg: Estoy interesado en los factores de riesgo de la radiactividad y Julie Goodman es una biólogo molecular… a los dos nos pareció que era un artículo útil de trabajo y dejar constancia de él por escrito y ver lo que el resto de la comunidad científica decía al respecto…

En términos generales, estos artículos requieren más tiempo de lo que realmente cobramos luego de la empresa. De este modo, Gradient contribuye a ellos como una forma de inducir a los científicos en su desarrollo profesional…

Acton: ¿Quién medió ante Tucker Ellis & West para que contribuyese, como usted dice, a la financiación de este artículo?

Valberg: Dijimos, este es un trabajo que podemos hacer. Así que podemos realizar una aportación…

Acton: ¿Discutió con alguna persona de Tucker Ellis & West aspectos del artículo antes de su publicación?

Valberg: No. Es decir, sabían que estábamos trabajando en ello. No tenían proyectos. No hicieron comentarios, ni observaciones científicas, etc.

Acton: ¿Así que nunca envió un documento a Tucker Ellis & West en forma de borrador antes de que el artículo fuese publicado y que está identificado como Anexo 24 de la demanda?

Valberg: No, que yo sepa, no.

Acton no descubriría hasta años más tarde que lo que Valberg le había dicho no era verdad.

Correos electrónicos condenatorios

Pocos días después de aquel testimonio, David Durham, de 67 años de edad, electricista retirado de Louisville, Kentucky, sería diagnosticado de mesotelioma. Durham estuvo expuesto al amianto en los trabajos que llevó a cabo en algunas de las mayores fábricas de Louisville, como sus abogados alegaron en la demanda.

Pero un médico que testificó a favor de las empresas culpó del mesotelioma de Durhan, en parte, a los tratamientos con radiación que recibió en 1967 para tratar un cáncer. El médico dijo que había tenido en cuenta las informaciones publicadas recientemente en varias revistas científicas, incluyendo Cancer Causes and Control. Entre los autores de esta revisión se encuentran Goodman y Valberg.

Cuando los abogados de Durham, Hans Poppe y Joseph Satterley, se dieron cuenta de que este artículo estaba financiado por Tucker Ellis & West, uno de los bufetes de abogados de la defensa, decidieron consultar todos los registros que hubiera en la empresa sobre este artículo.

Se sorprendieron mucho cuando descubrieron las 498 páginas de correos electrónicos entre Nelson, Valberg y Goodman.

Así no es como funciona el verdadero conocimiento científico. No puede ser que un abogado incoe una teoría”, dijo Poppe.

Nelson dijo al Centro que su antiguo bufete de abogados no debiera haber entregado los mensajes de correo electrónico, ya que eran confidenciales de conformidad con los privilegios entre abogado y cliente. Ha demandado a Tucker Ellis & West por daños y perjuicios. También dijo que se no dio a conocer otro mensaje en el que señalaba que no quería que Gradient publicase nada que no tuviese el respaldo científico.

Nelson reconoce que los estudios científicos que se utilizan en las demandas por amianto pueden estar manipulados.

De algún modo me alegro de estar alejado de los litigios sobre el amianto, porque creo que hay de por medio mucha corrupción”, incluso por parte de los abogados que trabajan en las demandas presentadas por las víctimas. “Es lo que he oído decir a otros abogados expertos. Yo tengo la misma opinión”.

Nelson dijo que nunca hizo tal cosa, y no piensa que Gradient haya hecho nada inapropiado en el caso de Collins. Ningún bufete de abogados quiere contratarlo, porque el abogado de la parte contraria siempre podría decir: “Miren lo que hizo Nelson en este caso, y ahora está tratando de hacer lo mismo”.

Los mensajes de correo revelaron que Valberg y Goodman tuvieron problemas para publicar los tres artículos encargados por Nelson que luego aparecieron en revistas. Dos de los tres fueron finalmente aceptados. Pero el artículo que relaciona el humo del cigarrillo con el mesotelioma nunca llegó a la imprenta.

La primera frase de este artículo decía: “Fumar puede aumentar el riesgo de mesotelioma en personas no expuestas al amianto”

En declaración realizada por Goodman, trató de distanciarse de esa idea diciendo que reflejó la teoría científica de Nelson. Un abogado de una de las víctimas de mesotelioma le preguntó a Goodman si la empresa que había aportado los fondos había tenido alguna influencia sobre el artículo.

Goodman: No, y eso debiera ser algo obvio por el hecho de que nuestras opiniones son diferentes a las de Evan Nelson en muchos casos.

Poppe: ¿En qué medida?

Goodman: Bueno, por ejemplo, el creía que había pruebas epidemiológicas que mostraban una asociación entre el tabaquismo y el mesotelioma, algo que no asumo.

El artículo que Goodman y Valberg escribieron concluía diciendo que había datos que sugerían que fumar tabaco podía causar mesotelioma, de acuerdo con la teoría de Nelson. Goodman y Valberg reconocieron que ningún otro estudio realizado en fumadores había mostrado tal relación, pero dijeron que esos estudios eran estadísticamente muy pobres porque no habían incluido el suficiente número de fumadores.

Uno de los científicos a los que se solicitó revisasen el manuscrito, de la revista  Human and Ecological Risk Assessment, dijo estar sorprendido de esta explicación. “No es cierto” escribió este científico en todas las tapas.

Es práctica habitual que las revistas especializadas envíen los manuscritos a otros científicos, que comentan de forma anónima y hacen recomendaciones a favor o en contra de la publicación. En este caso, los tres científicos que hicieron la revisión señalaron con el pulgar hacia abajo.

Otro crítico dijo: “La lógica de este documento es muy difusa”.

Y el revisor definitivo dijo:

Este artículo presenta la que considero es una revisión muy sesgada de las evidencias de que la exposición al tabaco esté asociada con un mayor riesgo de padecer mesotelioma. Tengo la firme sospecha de que los autores trabajan con alguien que tiene un gran interés monetario en este asunto… Las pruebas de que el humo del tabaco esté asociado con mesotelioma son muy débiles y escasamente convincentes”.

Incluso Nelson cuestionó el compromiso de Goodman para publicar el trabajo. “Bien sabe Dios lo que lo intento”, dijo.

Goodman siguió declarando en los juicios por mesotelioma y escribiendo artículos en los que exoneraba al amianto. Publicó otra investigación financiada por la Industria, en 2013, diciendo que la forma más común del amianto, el crisotilo (amianto blanco), no era responsable de tasas más altas de mesotelioma y cáncer de pulmón en los electricistas.

Esto se ha convertido ya en el estándar por parte de la defensa en los casos de amianto. Sin embargo, es algo rechazado por la mayor parte de la comunidad científica. En 2012, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, llegó a la conclusión de que todas las formas de amianto causan mesotelioma. Ese mismo año, una coalición de nueve organizaciones epidemiológicas emitieron un comunicado conjunto solicitando la prohibición mundial del amianto.

Numerosas organizaciones científicas internacionales y nacionales, a través de un proceso imparcial y riguroso de deliberación y evaluación, han llegado a la conclusión de que todas las formas de amianto son capaces de inducir mesotelioma, cáncer de pulmón, asbestosis y otras enfermedades”, decía el comunicado.

En ese momento, Goodman pertenecía al Consejo de Administración de una de las organizaciones, el Colegio Americano de Epidemiología, que apoyó esta declaración. Estuvo intentando que no se emitiese dicha declaración. Después de revisar un proyecto, Goodman escribió:

No creo que este documento refleje con precisión los actuales conocimientos científicos. Antes de continuar, quisiera decir que estoy involucrada en litigios relacionados con el amianto. Si bien entiendo que algunos pueden pensar que mi posición personal es parcial, siento que estoy más cerca y más familiarizada con los estudios científicos que actualmente se hacen”.

Goodman continuó argumentando que hay una dosis segura de amianto.

Sin embargo, estaba en minoría con respecto a sus colegas. Pero tuvo que rendirse ante la aprobación de la declaración por parte de 227 organizaciones de salud pública y expertos.

Al año siguiente, citando otros estudios de la Industria, Goodman volvió a afirmar en Regulatory Toxicology and Pharmacology  que existe una dosis segura de amianto blanco. En el mismo artículo, que contradice el trabajo que hizo para Evan Nelson, escribió que “fumar no se ha asociado con el mesotelioma”.

El abogado de Pam Collins dijo que los consultores de la industria del amianto dirán cualquier cosa para eximir de culpa al amianto.

¿Por qué estas empresas dedican tanto dinero en investigaciones que se publicarán en revistas científicas y médicas años o incluso décadas después de que dejen de producir un producto?, se hizo esta pregunta retórica Acton. “¿Su propósito real es el de que avance la Medicina? ¿Realmente quieren hacer frente a un problema de salud pública? No, su propósito es el de ganar pleitos. Es decir, la Ciencia puesta a la venta”.

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Procedencia del artículo:

https://www.publicintegrity.org/2016/02/08/19223/meet-rented-white-coats-who-defend-toxic-chemicals

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¿Biocombustibles o biofraude?

Los inmensos costes y las dificultades de producción de los biocombustibles celulósicos y de algas

Por Almuth Ernsting, 14 marzo de 2016

independentsciencenews.org

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Planta de biocombustibles de celulosa en Crescentino, Italia, con una producción estimada de 75 millones de litros de etanol al año a partir de residuos agrícolas. Imagen: biofuelsdigest.com

Los biocombustibles que hoy en día más se consumen son el etanol, elaborado a partir del azúcar obtenido de la caña de azúcar ( o de la remolacha azucarera) o también a partir del almidón de los cereales. En Estados Unidos se elabora sobre todo del almidón presente en el maíz. También puede obtenerse biodiésel a partir de aceites vegetales, como la soja y el aceite de colza.

Por otro lado, los biocombustibles celulósicos son aquellos biocombustibles elaborados con los residuos agrícolas ( por ejemplo, los rastrojos de maíz), leña o plantas enteras, sobre todo hierbas [por ejemplo, el pasto varilla (Panicum virgatum)]. Los biocombustibles celulósicos, entre los que se encuentra el etanol celulósico (producido mediante la extracción, descomposición y fermentación de los azúcares complejos presentes en las paredes celulares de las plantas), así como los biocombustibles alternativos. Estos biocombustibles son desde el punto de vista químico casi idénticos a los combustibles fósiles, como el queroseno, el gasóleo o la gasolina.

En noviembre de 2014, la empresa de biocombustibles celulósicos KiOR se declaró en quiebra, después de cerrar su planta de producción de Columbus, Mississippi a principios de ese año. Ha habido otras muchas empresas de biocombustibles que no han tenido éxito, pero la de KiOR destaca por cuatro razones:

1) Por ser los primeros en producir un biocombustible celulósico a escala comercial en Estados Unidos, produciendo la primera gasolina celulósica, acreditada como tal por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA);

2) Por ser la Empresa de biocombustibles más valorada y con mayor respaldo por el inversionista de riesgo Vinod Khosla y su compañía, Khosla Ventures, habiendo sido valorada en torno a 1,5 mil millones de dólares cuando entró a cotizar en el mercado de valores. Khosla ha sido uno de los defensores más influyentes de los combustibles celulósicos. En el año 2010, la EPA estableció unos objetivos para el etanol celulósico, basándose casi exclusivamente en la promesas de Khosla, a partir de los datos de producción de otra empresa (Cello Energy) en la que él había invertido. Cello Energy se declaró en quiebra ese mismo año, después de haberse descubierto un fraude;

3) KiOR recibió un préstamo de 75 millones de dólares por parte del Estado de Mississippi, de los cuales habría devuelto sólo 6 millones de dólares en el momento en que se declaró en quiebra. El fiscal general de Mississippi, Jim Hood, ha dicho que éste es “uno de los mayores fraudes cometidos en el Estado de Mississippi”. Se ha iniciado una demanda de fraude contra los ex Ejecutivos de KiOR, así como contra Vinod Khosla, alegando que engañaron a los inversores sobre las cantidades y los rendimientos que la planta de biocombustible podría alcanzar. Otra demanda colectiva ha sido planteada en nombre de los accionistas, que afirman haber sufrido pérdidas financieras al comprar acciones en base a las declaraciones de los ejecutivos de KiOR y Vinod Khosla, que se ha descubierto ser falsas, sobre la capacidad de producción de la planta.

4) Como resultado de los procedimiento de quiebra y las demandas de fraude, se está conociendo la información de lo que no funcionó bien.

Las razones de la quiebra de KiOR son simples: la mayor parte de las veces no consiguieron desarrollar la tecnología adecuada para producir suficiente biocombustible y cuando la obtuvieron, los rendimientos fueron muy inferiores a lo previsto inicialmente por KiOR. La planta, construida para producir unos 50 millones de litros de biocombustibles al año, apenas produjo 504.000 litros en 2013, vendiendo otros 370.000 litros a principios de 2014, y luego dejó de funcionar. KiOR había anunciado unos rendimientos de 250 litros de biodiésel por cada tonelada de biomasa seca, y tenía previsto alcanzar los 340 litros/tonelada. Sin embargo, de acuerdo con los documentos internos citados en la demanda del Estado de Mississippi, los rendimientos reales de KiOR se mantuvieron en torno a los 76-83 litros por tonelada.

El fraude por el que fue demandada y condenada la Empresa Cello Energy se debió al incorrecto etiquetado de combustibles fósiles como biocombustibles para los programas de prueba. KiOR, por el contrario, se cree que sabía que estaba engañando a los inversores, y posiblemente a la Comisión de Valores sobre la cantidad de biocombustibles que podía producir y los rendimientos que podía obtener. Sin embargo, la publicidad sobre la producción de biocombustibles avanzados es algo que se ha generalizado y es común en muchos sitios web de distintas empresas, en revistas de la Industria y en los comunicados de prensa.

Si echamos una mirada a otras empresas de biocombustibles celulósicos, como Biocombustibles Red Rock, parece que el Gobierno federal no ha aprendido nada de KiOR o Cello Energy, ni por supuesto de cualquiera del resto de plantas celulósicas o de algas que han quebrado. Todavía están dispuestos a dar subvenciones y préstamos en base a reivindicaciones de unos rendimientos escasos y unas tecnologías todavía en desarrollo.

Biocombustibles Red Rock: ¿fabricando otro KiOR?

El 19 de septiembre de 2015, el Gobierno federal anunció unas subvenciones de 210 millones de dólares, divididos en tres partes iguales entre las tres empresas, cada una de las cuales tiene previsto construir una planta de biocombustibles, en virtud de la Ley de Defensa de la Producción. Las tres plantas producirían biocombustibles para uso militar. Uno de las tres empresas, Emerald, se reserva la información sobre la materia prima que precisa para la producción de los biocombustibles, pero su tecnología se basa en el mismo tipo de procesos de obtención del biodiésel convencional, es decir, aceites vegetales y grasas animales. Su planta ( con sede en Texas) es la mayor de las tres plantas de biocombustibles, con una tecnología ya probada y utilizada en otras plantas de biocombustibles del mundo, incluso utilizando el aceite de palma. Las otras dos empresas, Fulcrum y Biocombustibles Red Rock (BRR), van a construir dos plantas para la producción de biocombustibles celulósicos. Aquí nos ocuparemos de BRR, aunque la tecnología que planea usar Fulcrum es básicamente la misma de BRR.

BRR fue adquirida recientemente por Joule Unlimited, una empresa especializada en la producción de biocombustibles avanzados, que se ha centrado en una materia prima distinta y en una tecnología muy diferente, aunque todavía está por ver si puede producir a escala comercial. La tecnología de BRR se basa en un proceso que fue inventado en Alemania en la década de 1920. Se desarrolla en tres etapas. En la primera etapa, el combustible ( en este caso la madera, pero también pueden procesarse de la misma manera los combustibles fósiles) es sometido a altas temperaturas en unas condiciones controladas de oxígeno, lo que se denomina gasificación. Esto hace que la mayor parte del combustible se convierta en un gas que se compone principalmente de hidrógeno y monóxido de carbono, pero todavía contiene una gran cantidad de impurezas que deben ser eliminadas. El gas ya limpio de impurezas, lo que se denomina gas de síntesis, se somete a un serie de reacciones químicas mediante el uso de catalizadores químicos, un proceso denominado de Fisher-Tropsch. Se utiliza para producir distintos combustibles y productos químicos con propiedades casi idénticas a los derivados de los hidrocarburos, incluyendo combustibles para aviones.

Hasta el momento, nadie en el mundo ha conseguido producir con éxito a escala comercial en las plantas donde se gasifica la biomasa y se convierte el gas de síntesis en combustibles líquidos utilizando el procedimiento de Fisher-Tropsch, a pesar de décadas de investigación y desarrollo. La empresa que parece hacer llegado más lejos con esta tecnología fue la empresa alemana Choren.

Entre 1998 y 2011, Choren estuvo operando un pequeña planta piloto de gasificación de biomasa (inicialmente sólo para la producción de gas que se quemaría para producir electricidad) utilizando el proceso de Fisher-Tropsch. Choren, en un principio, atrajo la inversión de Shell, Daimler y Volkswagen, pero los inversores se retiraron cuando empezó a hacerse evidente que Choren no podía producir a escala comercial, con varios períodos de paralizaciones, modificaciones y otra serie de operaciones para resolver los problemas técnicos que se presentaban uno después de otro. Choren se declaró en quiebra en el año 2011; en Estados Unidos, dos empresas, Coskata y Range Fuels, construyeron plantas para producir a escala comercial utilizando esta tecnología. Range Fuels, otra empresa financiada por Khosla, se declaró en quiebra en 2011, habiendo producido sólo pequeñas cantidades de metanol, en lugar de grandes cantidades de etanol. De acuerdo con un artículo aparecido en el Wall Street Journal, “se han comprometido 162 millones de dólares de los contribuyentes (junto con una cantidad similar procedente de la financiación privada) para producir cuatro millones de galones de biocombustible, que otros han estado produciendo durante décadas”. Otra empresa también respaldada por Khosla, Coskata, recibió un préstamo de 250 millones de dólares por parte de la USDA, sin que produjese cantidades para la distribución comercial a partir de la gasificación y la tecnología de Fisher-Tropsch, y en el año 2012 empezó a utilizar gas natural como combustible fósil en lugar de otras materias primas.

Todos y cada uno de estos proyectos han fracasado debido a problemas técnicos, que, en lo que se refiere a esta tecnología, incluyen acumulación de alquitranes, que obstruyen partes vitales de los mecanismos, dificultad para eliminar las impurezas del gas, problemas para encontrar los catalizadores adecuados, y el logro de la proporción necesaria de monóxido de carbono e hidrógeno.

Es imposible predecir si alguna vez será posible superar estos desafíos. Pero es algo necesario para que la planta que propone construir ahora BRR tenga éxito en la producción. Lo que parece claro es que, en base a las anteriores experiencias, cualquier nuevo proyecto tendría que gastar enormes sumas de dinero y emplear muchos años en investigación y desarrollo, y todo esto muy lentamente. Hay un proyecto de gasificación de la biomasa en Austria, respaldado por la UE, que utiliza el proceso Fischer-Tropsch, pero que también ha fracasado y no ha pasado de la fase de pruebas, y eso desde el año 2004.

BRR, por otra parte, no tiene ninguna experiencia en esta tecnología. Nunca ha gestionado ninguna planta de este tipo, por pequeña que fuera. Las empresas asociadas que han elegido para proporcionar las principales tecnologías no parece tampoco que sean más creíbles. TCG, que es la que va a suministrar el gasificador, dice en su página web que está utilizando un gasificador construido en Denver en el año 2007 y que se trasladó a Toledo, Ohio, en 2010. En Toledo, el gasificador de TCG formó parte de un proyecto de demostración, y para su construcción recibió una subvención de casi 20 millones de dólares del Departamento de Energía (DoE) en 2009. De acuerdo con el informe final del proyecto, los problemas con el gasificador en Denver impidieron que se pudieran recoger muestras de gas de síntesis. Después de que fuera rediseñado en Toledo, se obtuvo finalmente gas de síntesis en 2008, pero estaba demasiado contaminado con alquitrán como para producir biocombustibles. Después de grandes inversiones y modificaciones, se obtuvo gas de síntesis limpio durante un período de cuatro días a finales de 2009, después de lo cual el proyecto llegó a su fin. Es decir, el récord de producción de gas de síntesis por parte de TCG a partir de biomasa, un gas suficientemente limpio para la producción de biocombustibles, fue tan solo de cuatro días de producción.

Velocys, que forma parte del Oxford Catalyts Group, es la empresa que va a proporcionar la tecnología para el proceso Ficher-Tropsch para la planta de BRR. En los años 2010/11, Oxford Catalysts Group participó en los ensayos de laboratorio que se realizaron en Austria y que mencionamos anteriormente. Hay planes para que el proyecto de Austria se haga a una escala mucho mayor, pero todavía no lo suficientemente grande, pero la empresa ya no se encuentra entre los socios del proyecto. Su mayor contrato fue con Solena, una empresa que estuvo asociada con diversas compañías aéreas para construir una planta para transformar los residuos en queroseno, incluso en Londres. Sin embargo, Solena nunca llegó a construir ninguna planta y se declaró en quiebra en octubre de 2015.

En el momento en que el Gobierno federal anunció una subvención de 70 millones de dólares para BRR en septiembre de 2014, la planta de KiOR ya había cerrado y el Gobierno ya tenía pruebas de que nunca se alcanzaron los rendimientos anunciados, 254 litros por tonelada de madera seca, algo que no resulta sorprendente ya que no hay evidencias de que nunca se hayan alcanzado tan altos rendimientos en la producción de biocombustibles celulósicos. Sin embargo, las pretensiones de KiOR eran modestas en comparación con las de BRR: BRR afirma que puede producir casi 61 millones de litros de biocombustible a partir de 175.000 toneladas de madera seca, con un rendimiento, por tanto, de más de 344 litros por tonelada de madera seca. Al parecer, las lecciones siguen sin aprenderse.

Un panorama más amplio

La desastrosa experiencia de obtención de biocombustibles mediante el proceso Fischer-Tropsch forma parte un fracaso mucho mayor en la fabricación de biocombustibles celulósicos y de algas, en la que se han gastado miles de millones de dólares de dinero público. A finales de 2015, la empresa energética española Abengoa suspendió la actividad de su planta de etanol celulósico de Kansas debido a problemas financieros, después de recibir una subvención de 97 millones de dólares del Departamento de Energía. Estas instalaciones abrieron oficialmente en octubre de 2014, pero un artículo de julio de 2015 indicaba que todavía no estaba en funcionamiento, y no hay pruebas de que lo haya estado alguna vez. Parece ser que también fueron los problemas técnicos los que precedieron a los problemas financieros de la empresa. Otra empresa que también recibió generosas subvenciones fue Ineos-Bio, 50 millones de dólares por parte del Departamento de Energía y un préstamo de 75 millones de dólares del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para una planta en Florida, que oficialmente se abrió en 2013. A principios de 2015, la planta fue cerrada temporalmente, porque el proceso empleado en esta empresa emitía un gas tóxico que mataba las bacterias necesarias para fermentar la biomasa y obtener etanol. No hay informaciones de que esta instalación haya vuelto a reiniciar la producción.

Éstas son sólo algunas de las mayores plantas de biocombustibles celulósicos subvencionadas con dinero público que han fracasado. No se incluyen un gran número de proyectos en fase de pruebas apoyados con fondos estatales, como una pequeña planta de American Progress Inc., que recibió una subvención de 22,3 millones de dólares por parte del Departamento de Energía y una donación de 4 millones de dólares del Estado de Michigan, cerrando formalmente el año pasado. Sólo una empresa parece haber tenido cierto éxito, Quad County Corn Processors, que ha modificado ligeramente una planta estándar de obtención de etanol a partir del maíz, en Iowa. Se añadirían determinadas encimas para extraer la celulosa de los residuos de maíz. Esto aumentaría los rendimientos en un 6% y los cerca de 8 millones de litros de etanol de maíz en realidad sería celulósico. No parece que haya ninguna manera de comprobar que efectivamente sea así. Por el simple hecho de que siga funcionando su planta de etanol de maíz, el condado de Quad ha garantizado la concesión de créditos para la obtención de 7,6 millones de litros de etanol celulósico al año, que representa la casi totalidad de la producción de dichos combustibles en Estados Unidos durante 2015.

A los biocombustibles de algas no parece que les haya ido mejor. Un pequeño número de empresas han utilizado las subvenciones públicas en la producción de aceite, pero, por desgracia, no para la obtención de biocombustibles. Sapphire Energy recibió 50 millones de dólares del Departamento de Energía para desarrollar biocombustibles de algas en Florida. Está vendiendo cantidades limitadas de aceite de algas como suplemento nutricional. Y Solazyme, una empresa de California, recibió 22 millones de subvenciones del Departamento de Energía y otros 2 millones de dólares de un Instituto Público para la producción de biocombustibles de algas. Vendieron un lote al Ejército, como parte de un proyecto de una Gran Flota Verde, pero al exorbitante precio de 149 dólares los 3,8 litros. Desde entonces la mayor parte de sus ingresos proceden de un producto antiarrugas para el cuidado de la piel. Muchas de las subvenciones van a parar a tecnologías no probadas, todo ello dentro del plan de Obama de Energías Limpias y su Plan de Innovación, lo que ha impulsado enormes gastos en estas “tecnologías limpias”.

Los biocombustibles celulósicos y de algas todavía se siguen considerando una alternativa sostenible al etanol de maíz y otros biocombustibles convencionales, incluso por parte de muchas organizaciones medioambientales. Es hora de acabar con estos mitos para terminar con la enorme sangría de fondos públicos que se siguen gastando en estas desafortunadas aventuras. Este dinero podría ayudar a reducir las emisiones de carbono si se empleara, por ejemplo, en aislar los hogares, o apoyando la energía solar, una tecnología ya probada con una huella ecológica mucho menor en comparación con los biocombustibles.

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Almuth Ernsting es Codirector de Biofuelwatch (www.biofuelwatch.net)

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/environment/biofuel-or-biofraud-the-vast-taxpayer-cost-of-failed-cellulosic-and-algal-biofuels/

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Los magnates del petróleo y sus Dictadores: Francisco Franco y la historia olvidada de Texaco

Cómo Texaco apoyó el Fascismo

Por Adam Hochsclild, marzo de 2016

tomdispatch.com

Espana_en_corazon(Este artículo es una adaptación de un fragmento del nuevo libro de Adam Hochshild “España en nuestros corazones: estadounidenses en la guerra civil española, 1936-1939”).

Los comerciantes no conocen ninguna patria. El lugar en el que están no constituye un vínculo tan fuerte como el sitio del que obtienen sus ganancias”, escribió Thomas Jefferson en 1814. El ex Presidente se lamentaba de la actitud de los comerciantes y armadores de Nueva York ante el temor de perder el lucrativo comercio transatlántico, no logrando su apoyo en la guerra de 1812.

Hoy en día, los comerciantes obtienen sus ganancias en lugares repartidos por todo el orbe, de modo que es aún menos probable que sientan lealtad por algún país en particular. Muchos de ellos han visto que es más rentable acudir a los paraísos fiscales. Las grandes multinacionales, que a veces tienen unos ingresos anuales superiores al producto nacional bruto de los países más pobres del mundo, son más poderosas que los Gobiernos nacionales, mientras que sus Directores generales ejercen tal influencia política que muchos Primeros Ministros y Presidentes sólo la pueden soñar.

Las Empresas petroleras han sido las más agresivas en crear su propia política exterior. Con operaciones que se extienden por todo el mundo, sin que los Gobiernos puedan regular tales decisiones, vienen a decidir cómo y con quien establecen relaciones. Por ejemplo, en la búsqueda de yacimientos de petróleo en el delta del Níger, de acuerdo con el periodista Steve Coll, ExxonMobil proporcionó varios barcos a la marina de Nigeria, reclutando una parte del ejército del país, y la policía local lucía el logotipo de la Compañía (un caballo alado de color rojo) en sus uniformes. El nuevo libro de Jane Mayer, Dinero sucio, habla de cómo los hermanos y magnates del petróleo Charles y David Koch han donado cientos de millones de dólares tanto al Partido Republicano como al Partido Demócrata de Estados Unidos, lo cual ofrece un vívido ejemplo de cómo su padre Fred puso en marcha el negocio de la energía que ellos heredarían. Es el clásico ejemplo de no dejar flecos que se interpongan en el camino de las ganancias. Fred construyó instalaciones petroleras para el Dictador soviético Joseph Stalin antes de que Estados Unidos reconociese a la Unión Soviética en 1933; y luego ayudó a Hitler a construir una de las mayores refinerías de petróleo de la Alemania nazi, que más tarde suministraría combustible a su fuerza aérea, la Luftwaffe.

Gracias a Mayer conocemos ahora esta parte de la historia. Pero hay otro magnate estadounidense del petróleo de la década de 1930 cuyo apoyo a Dictadores ha pasado un tanto desapercibido. En nuestro mundo, donde el petróleo se ha convertido en una fuerza poderosa, la historia de Texaco, antes de que se convirtiese en una filial de Chevron, también resulta aleccionadora: ayudó a determinar el curso de una guerra que daría forma a nuestro mundo en las décadas posteriores.

Un bandera pirata en lo más alto de un Imperio Petrolero

Desde su comienzo en 1936, hasta que terminó a principios de 1939, con cerca de 400.000 muertos, la Guerra Civil Española centró la atención de todo el mundo. Para los que ya no lo recuerdan, aquí un breve resumen: un grupo de oficiales del Ejército que se hizo llamar Nacional, a los que se un un joven y despiadado general, Francisco Franco, da un golpe de Estado contra el Gobierno electo de la República Española. Fue tal su brutalidad que pronto se convertiría en un conflicto más amplio, con el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista. Escuadrones de bombarderos alemanes arrasaron la ciudad de Guernica, que quedó en ruinas, y destruyeron barrios completos de Madrid y Barcelona. Fueron miles los civiles muertos en estos ataques, algo que resultaba nuevo en aquellos tiempos.

Hasta el final de la guerra, el Dictador fascista Benito Mussolini habría enviado unos 80.000 soldados italianos para luchar al lado del bando nacional. Hitler y Mussolini suministraron armas, que iban desde tanques y artillería a submarinos. Pero había otro aliado de Franco, que no aparecía en la prensa mundial, ni vivía ni en Berlín ni en Roma. Con un globo terráqueo encima de su escritorio y con mapas desplegados en la pared de su oficina elegantemente forrada de madera, se le podía encontrar en lo alto del edificio Chrysler en el corazón de la ciudad de Nueva York.

Uno de los cientos de corresponsales extranjeros se dio cuenta durante los bombardeos de Madrid; cuando vio las nefasta formaciones en V de los aviones alemanes se preguntó: ¿De dónde procede el combustible de esos aviones? Pues bien, el petróleo era suministrado por el mejor amigo americano que el Dictador fascista podía tener. Proveyó no sólo de combustible al Ejército Nacional, sino que entregó generosas ayudas en metálico, abrió una generosa línea de crédito, y al mismo tiempo abrió una vía de inteligencia estratégica.

Torkild Rieber, un hombre fornido, de mandíbula cuadrada, cuya presencia destacaba en cualquier reunión, asistía a las elegantes reuniones, como las del Club 21 de Nueva York, donde una hamburguesa y un huevo en el menú se hizo un hueco después de él, cautivaba a los oyentes con sus proezas de un pasado accidentado. Nacido en Noruega, se enroló a los 15 años de edad como marinero en un barco, estando seis meses en un viaje que le llevó al Cabo de Hornos y luego a San Francisco. En los dos años posteriores, trabajó en los buques que llevaban trabajadores de Calcuta, India, a las plantaciones de azúcar de las Indias Occidentales Británicas. Con una voz profunda y áspera, Rieber contó estas historias durante el resto de su vida, la de los furiosos huracanes del Atlántico, de cuando había que trepar al palo mayor para arriar velas, y de los desesperados trabajadores indios irremediablemente mareados. Sin embargo, unos años más tarde, dejó su atuendo de marinero para llevar un esmoquin cuando iba al Club 21 o a otros lugares, ya que, como dijo “esa es la forma en la que los británicos se desenvuelven en las colonias de Calcuta”. 

Torkild Rieber, en la portada de la revista Time en mayo de 1936.

Torkild Rieber, en la portada de la revista Time en mayo de 1936.

A los 22 años, después de sobrevivir a una pelea a navajazos contra un miembro borracho de la tripulación, se nacionalizó estadounidense y se convirtió en capitán de un petrolero. Desde entonces sus amigos lo llamarían “Cap”. Este petrolero fue adquirido más tarde por la Texas Company, más conocida por su nombre comercial de Texaco. Fue entonces cuando se dio cuenta de que en el negocio del petróleo, la mayor parte del dinero se conseguía en tierra firme. A medida que la compañía se expandió y la estrella roja de Texaco con su T en verde aparecía en las estaciones de servicio de todo el mundo, se casó con la secretaria de su jefe y fue subiendo en el escalafón, convirtiéndose en 1935 en su Director General.

No puede estarse quieto en su asiento”, escribió un asombrado periodista de la revista Life que lo visitó en la sede de Texaco de Nueva York. “Rebota arriba y abajo, se agita y salta siguiendo el ritmo de sus palabras, como si fuera una baraja. Está permanentemente en movimiento, a escala terrestre. No puede permanecer mucho tiempo en su oficina o en una misma ciudad o continente”. La revista hermana de Life, Time, tampoco se pudo resistir a sus encantos: “Jefe de una Corporación con una voluntad de acero, con sentido común, que lidera un grupo humano, y posee una fuerza motriz en expansión”.

Texaco, en ese momento, tenía una reputación de ser una empresa impetuosa, una de las compañías petroleras más agresivas; su fundador, el primero que contrató a Rieber, colocó una bandera con un cráneo y unas tibias cruzadas encima del edificio de oficinas. “Si muriera en una gasolinera de Texaco, debieran arrastrarme por la carretera”, dijo una vez un ejecutivo de Shell.

Con Rieber al frente, se abrió paso en los campos petrolíferos de todo el mundo, haciendo tratos con los Dictadores locales. En Colombia surgió una nueva ciudad llamada Petrólea del tamaño de Rhode Island, allí donde Texaco había adquirido los derechos de perforación. Para llevar el petróleo hasta un puerto donde los petroleros lo pudieran recoger, se construyó de oleoducto de 263 millas a través de los Andes por el Paso Capitán Rieber.

Bajo sus anchos hombros, su apretón de manos de hierro, sus juramentos de marinero, es un personaje que actúa bajo la cubierta, con un lado algo más oscuro. Aunque no puede considerarse antisemita según los estándares de la época, solía decir “Algunos de mis mejores amigos son unos malditos judíos, como Bernie Gimbel y Solomon Guggenheim”, y un admirador de Adolf Hitler.

Pensaba que era mucho mejor hacer negocios con los autócratas que con las democracias. A un aristócrata sólo hay que sobornarlo una vez. A las democracias hay que hacerlo una y otra vez”, recordaba un amigo.

Convirtiéndose en el banquero de Franco

En 1935, la República Española firma un contrato con la Texaco de Rieber, convirtiéndose la Compañía en su principal proveedor de petróleo. Sin embargo, un año después, cuando Franco y sus aliados tratan de hacerse con el poder, de repente Rieber cambia y apuesta por ellos. Sabiendo que los camiones militares, los aviones, los tanques no solamente necesitan combustible, sino también aceites de motor y otros lubricantes, el Director General de Texaco envía suministros al puerto francés de Burdeos, donde serán recogidos por un camión cisterna de la empresa y enviado a las personas con dificultades. Fue un gesto que Franco nunca olvidaría.

De las autoridades del Frente Nacional llegaron mensajes diciendo que necesitaban con urgencia petróleo para sus unidades militares, pero que andaban cortos de dinero en efectivo. Rieber respondió con un telegrama diciendo: “No se preocupen por los pagos”, lo que se convirtió en una leyenda en los círculos internos del Dictador. No es sorprendente por tanto, que poco después fuese invitado a visitar Burgos, sede de la insurgencia del Frente Nacional, poniéndose pronto de acuerdo para cortar la venta de combustible a la República, al tiempo que garantizaba que Franco recibiese todo el combustible que fuese necesario.

Pocos han prestado atención por ver de dónde venía esta generosa oferta a Franco. Ni una sola investigación sobre el tema apareció en ningún periódico importante de Estados Unidos en un momento en el que la Guerra Civil española ocupaba casi a diario las primeras planas. Sin embargo, debiera haber sido una cuestión evidente, ya que más del 60% del petróleo que iba a ambas partes en conflicto estaba siendo consumido por los ejércitos y Alemania e Italia no pudieron ofrecérselo a Franco porque ambos eran países importadores de petróleo.

Las leyes estadounidenses de neutralidad hacían que las empresas estadounidenses tuvieran difícil vender sus bienes, incluso aunque no fuesen de carácter militar, a los países en guerra, lo que planteba dos obstáculos importantes para el Bando Nacional de Franco. La ley prohibía que dicha carga fuese transportada por barcos estadounidenses, y el bando nacional no tenía petroleros. Además, era ilegal abastecer a un país en guerra mediante crédito, y estos tenían pocos fondos. Las reservas de oro de España estaban en manos de la República.

No pasaría mucho tiempo antes de que los agentes de aduanas estadounidenses descubriesen que los petroleros de Texaco estaban infringiendo la ley. Así que partieron los petroleros de la empresa de la terminal de Port Arthur, Texas, con las declaraciones de carga con destino a puertos como Amberes, Rotterdam o Amsterdam. En alta mar, sus capitanes abrían las órdenes selladas marcando un nuevo destino hacia los puertos de la España nacional. Rieber también logró violar las leyes de otro modo: extendiendo el crédito a uno de los contendientes del conflicto. En un principio, el crédito era a 90 días (unos términos muy indulgentes para el negocio del petróleo de aquella época). Pero en realidad los términos eran mucho más generosos. Un funcionario del Frente Nacional lo explicaba más tarde: “Pagamos lo que pudimos y cuando pudimos”. En efecto, el Director General de la empresa petrolera estadounidense se había convertido en el banquero de Franco. Algo desconocido por las autoridades estadounidenses, Texaco también actuaba como un agente de compra cuando el Bando Nacional necesitaba productos derivados del petróleo que no se encontraban en el inventario de la empresa.

Los agentes del FBI efectivamente preguntaron a Rieber sobre estos buques cisterna, pero el Presidente Franklin D. Roosevelt se mostraba receloso de inmiscuirse en la Guerra Civil española, incluso aunque fuese persiguiendo el evidente incumplimiento de las leyes estadounidenses. En su lugar, Texaco sólo recibió un tirón de orejas, pagando una multa de 22.000 dólares por extender el crédito a uno de los contendientes en la guerra. Años después, cuando las empresas petroleras comenzaron a emitir tarjetas de crédito a sus clientes, una broma corría entre los expertos de la industria: ¿Quién fue el primero en recibir un tarjeta de crédito de Texaco? Francisco Franco.

Cómo acabar con la República

El Presidente Roosevelt siguió manteniendo una estudiada neutralidad hacia la Guerra Civil española, de lo que más tarde se arrepentiría. Texaco, sin embargo, sí participó en la guerra.

Recientemente, el historiador español Guillem Martínez Molinos, estuvo estudiando los archivos del monopolio petrolero, e hizo un descubrimiento: no sólo Texaco llevó de forma ilegal en sus barcos el petróleo a Franco, sino que puso un precio como si lo hubiera transportado él con sus medios, no con los camiones cisterna de la empresa.

No fue el único de los regalos de Rieber. Mussolini había colocado submarinos italianos en el Mediterráneo para atacar a los barcos de suministro a la España republicana. Si bien Franco tenía sus barcos y aviones para realizar esta labor. Los comandantes que dirigían estos submarinos, bombarderos y buques de superficie estuvieron siempre muy bien informados sobre los buques cisterna con destino a la República. Estos eran, por supuesto, objetivo primordial del bando Nacional, y durante la guerra al menos 29 de ellos sufrieron daños, fueron hundidos o capturados. El riesgo se hizo tan grande, que en el verano de 1937 las tasas de los seguros de los buques cisterna que navegaban por el Mediterráneo se cuadruplicaron. Una de las razones por las que esas aguas se hicieron tan peligrosas: el Bando Nacional tuvo acceso a la red de inteligencia marítima internacional de Texaco.

La empresa tenía oficina y agentes de venta en todo el mundo. Gracias a Rieber, su oficina de París empezó a recoger información en las ciudades portuarias sobre los petroleros que se dirigían a abastecer a la República española. Su asociado en París, William M. Brewster, coordinó este flujo de información y la transmisión de los datos a los nacionales, que se recibían de Londres, Estambul, Marsella y otros lugares. Los mensajes de Brewster enumeraban a menudo la cantidad y el tipo de combustible que transportaba un buque y cuánto había pagado por ello, de modo que estos datos ayudarían al Bando Nacional a evaluar los suministros y las finanzas de la República. Sin embargo, siempre que podía, también enviaba información útil para los pilotos de bombarderos o capitanes de submarinos en busca de objetivos.

El 2 de julio de 1937, por ejemplo, envió un telegrama al jefe de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos Sociedad Anónima (Campsa) sobre el SS Campoamor, un buque cisterna de la República que un agente de Texaco había visto en Le Verdon, un puerto francés cercano a Burdeos. Se había tapado su nombre bajo varias capas de pintura negra y se disponía a zarpar con bandera británica. Por dos veces había zarpado y vuelto a puerto, debido a informes que señalaban la presencia de buques y submarinos del Bando Nacional en las cercanías de Santander, cuando debía entregar su carga de 10.000 toneladas de combustible de queroseno para la aviación en un puerto de la República. La noticia de que había sido repintado y que llevaba otra bandera, fue información muy útil para los comandantes de los buques de guerra de los nacionales. Pero también había otra valiosa información en el mensaje de Brewster: “gran parte de la tripulación abandona el barco casi todas las noches”. Cuatro días más tarde, cuando la mayor parte de la tripulación asiste a un baile, el Campoamor es asaltado a medianoche por un grupo armado del Bando Nacional, llevando el barco a un puerto en poder de Franco.

Rieber viajó a la España Nacional dos veces durante la guerra. En una de ellas visitó las líneas del frente cerca de Madrid. En abril de 1939, una vez que Franco hubo ganado la guerra, se aseguró a Rieber el pago con creces de la apuesta que había hecho. Texaco recibiría por fin el dinero entregado a cuenta por los suministros de combustibles que había realizado durante casi tres años. En total, había vendido al Bando Nacional unos 20 millones de dólares en petróleo durante la guerra, el equivalente a unos 325 millones de dólares en la actualidad. Los barcos petroleros de Texaco habían realizado 225 viajes a España, y Franco alquiló otros 156 buques de la compañía. Más tarde, Rieber fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, uno de los honores más altos que se puede recibir en España.

Cuando terminó la Guerra Civil española, Texaco continuó con su propia política exterior. Incluso después de que Alemania entrase en guerra con Gran Bretaña y Francia en septiembre de 1939, Rieber no ocultó su entusiasmo por Hitler. A veces bromeaba con sus amigos diciendo que si bien el antisemitismo de Hitler podía parecer excesivo, sin embargo era el que necesitaba un líder fuerte, un anticomunista con el que se podía hacer negocios. Rieber vendió sin remilgos combustible a los nazis, utilizando los petroleros construidos en los astilleros de Hamburgo, y viajando a Alemania después de la guerra relámpago de Polonia, de la mano de Hermann Göring para conocer las industrias clave de la zona. Durante este viaje pasó un fin de semana en la casa de campo del Comandante de la Luftwaffe Carinhall, que luego sería decorada de modo extravagante con las obras de arte saqueadas por toda Europa.

Con el tiempo, el amor de Rieber por los Dictadores le acabó pasando factura. En 1940 se descubrió, entre otras cosas, que varios de los alemanes que había contratado eran espías nazis que utilizan las comunicaciones internas de Texaco para transmitir información de inteligencia a Berlín. Rieber fue despedido, pero Franco rápidamente le nombró Jefe de Compras de Campsa, en agradecimiento a su apoyo durante la guerra. Más tarde, ocupó sucesivos cargos directivos en la Industria del petróleo y la construcción naval, muriendo rico en 1968 a la edad de 86 años.

Rieber fue olvidado durante mucho tiempo, pero su mano ayudó a forjar el mundo actual. El petróleo de Texaco ayudó a que Franco pudiese ganar la Guerra Civil y de este modo estar en condiciones de ayudar a los nazis en la mayor guerra que nunca se haya dado. Un número incontable de marinos estadounidenses perdieron la vida al ser atacados por U-boats alemanes situados en la costa atlántica de España. Cuarenta y cinco mil españoles acudieron como voluntarios al ejército y la fuerza aérea de Hitler, y España suministró una importante cantidad de minerales estratégicos para la industria de guerra alemana. En Estados Unidos, tres cuatros de siglo después, científicos bien financiados por los hermanos Koch, niegan el cambio climático, o han establecido una red de clientelismo político, lo que es testimonio del poder perdurable de la Industria del Petróleo.

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Adam Hochschild enseña en la Escuela de Periodismo de la Universidad de California en Berkeley. Es autor de ocho libros, entre los que se encuentran El fantasma del rey Leopoldo, Poner fin a todas las guerras: una historia de lealtad y Rebelión: 1914-1918. Este artículo es una adaptación de un fragmento del nuevo libro de Adam Hochshild “España en nuestros corazones: estadounidenses en la guerra civil española, 1936-1939”.

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Procedencia del artículo:

http://www.tomdispatch.com/post/176117/tomgram%3A_adam_hochschild%2C_a_corporation_goes_to_war/#more

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Prof. Cristin Kearns: La Industria del Azúcar ha estado manipulando las investigaciones sobre los efectos del azúcar en la salud

Una exdentista nos descubre la historia corrompida del azúcar

La investigadora Cristin Kearns, de la Universidad de California en San Francisco, abandonó una prometedora carrera en la Fundación Kaiser para ahondar en los archivos de la Industria Azucarera y obtener una prueba irrefutable. Con la ayuda del hombre que desacreditó a las grandes Empresas Tabacaleras, está ahora comprobando cómo los científicos de la Industria del Azúcar miran hacia otro lado a la hora de comprobar los efectos nocivos de algunos ingredientes.

Por Francie Diep, 18 de enero de 2016

psmag.com

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Imagen: http://dimetilsulfuro.es/

Para Cristin Kearns sucedió como suele suceder por casualidad en las búsquedas de Google: en las 10 páginas de los resultados de la búsqueda vio por primera vez el nombre del famoso nutricionista Ancel Keys, al que se hacía mención en el libro Zoology Reprints and Separata, vol. 166.

Zoology reprints es uno de esos libros escaneados que se pueden encontrar en Internet, con sólo poner estas palabras. El contenido del volumen es variado y algo oscuro. Aparece una lista de especies de árboles de los bosques de Estados Unidos, un catálogo de los cursos de Sul Ross State Teachers College de Texas; y una serie de panfletos sobre el azúcar de una empresa, entre los que se encontraban estos dos: uno con el título de “El azúcar es el fundamento de la vida” y otro con el de “Algunos datos sobre el azúcar de la Fundación de Investigación, Inc., y su programa de Concesión de Premios”.

Fue de este último panfleto del que Kearns aprendió de las asociaciones comerciales entre los fabricantes de azúcar y la financiación de investigaciones. A partir de ahí, consultó listados de otros estudios, ocultos en las colecciones universitarias. Kearns ha estado utilizando estos documentos para determinar cómo las Corporaciones influyen en la investigación sobre los efectos adversos en la salud del azúcar.

Uno de sus hallazgos más fructíferos fue la correspondencia de Roger Adams, profesor emérito de química orgánica de la Universidad de Illinois y miembro del Consejo Asesor de la Fundación de Investigación del Azúcar. Cuando murió, Adams dejó sus cartas en la Universidad, incluyendo memorandos e informes que había intercambiado con la Fundación de Investigación del Azúcar. En base a estos documentos, Kearns publicó un estudio en PLoS Medicine el año pasado, mostrando que la Fundación y otros grupos intentaron desviar la atención sobre los estudios de los investigadores estadounidenses sobre cómo reducir el consumo de azúcar para disminuir las caries. Los grupos, apoyados por una financiación procedente de la industria de la caña y de las remolacha azucarera, publicaron investigaciones sobre la improbabilidad de reducir el consumo de azúcar, o bien lanzando la idea de una vacuna contra la caries. La Fundación de Investigación Internacional del Azúcar, la sucesora de la Fundación de Investigación del Azúcar, invitó a las científicos estadounidenses a participar en un panel científico, señalando qué estudios dentales debía financiar el Gobierno. Después, esta Fundación envió recomendaciones de investigación al que por entonces se llamaba Instituto Nacional de Investigación Dental, minimizando la importancia de consumir menos azúcar y de las caries. Kearns encontró que el Instituto Nacional de Investigación Dental asumió el 78% de las recomendaciones de los fabricantes de azúcar.

Ahora, Kearns ha vuelto a analizar los documentos de Rogers, así como otros muchos que estaban olvidados, para tratar de evaluar hasta dónde llega la Industria del Azúcar. A finales de 1970, los nutricionistas debatían con ahínco las principales causas de la enfermedad cardíaca y de la diabetes: ¿comían los estadounidenses demasiado grasa, colesterol, azúcar, o era una combinación de las tres cosas? Cada vez se hizo más evidente que el exceso de azúcar contribuía a la obesidad y la diabetes, pero, desde hace muchos años, los nutricionistas se ocuparon de otras cosas. Kearns está utilizando ahora los papeles de Rogers para comprobar la hipótesis de que los científicos financiados por la Industria dirigieron sus investigaciones hacía la grasa y el colesterol, a los que echaron todas las culpas. En última instancia, ella quiere realizar un examen más detallado sobre los científicos pagados por la Industria alimentaria que aconsejan a las instituciones gubernamentales que dictan las recomendaciones dietéticas.

El Programa de investigación de 1940 de la Fundación del Azúcar fue todo un descubrimiento para Kerns, algo impensable hace 20 años ¿Quién iba a pensar en la publicidad incluida en un texto de zoología?

Cuando lo encontré, me sentí aliviada”, dice ella. Algo más de un año antes, había decidido dejar su trabajo como gerente de operaciones dentales del Programa Kaiser de Atención Dental Permanente del Noroeste, después de su sorprendente encuentro en una conferencia de dentistas. Un médico le entregó un folleto con algunas sugerencias para que los dentistas se las comunicasen a sus pacientes con diabetes. Se hablaba de “aumentar el consumo de fibra, reducir el consumo de grasas, reducir el consumo de sal, reducir las calorías ingeridas, pero no decía nada de disminuir el azúcar”, dice ella. Entonces comenzó a pensar por qué un folleto publicado por el Gobierno no recogía el que parecía ser un consejo obvio. La influencia de la Industria saltaba a la vista.

Si existen tales esfuerzos de la Industria del Azúcar para influir en las investigaciones sobre los efectos nocivos en la salud del azúcar, sobre los cuales dependen las directrices nacionales e internacionales sobre el consumo de azúcar, entonces tales directrices se basan en una Ciencia defectuosa. Hasta hace poco, organismos federales, como el Departamento de Agricultura (USDA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), no habían dado recomendaciones oficiales sobre la cantidad de azúcar que una persona debe consumir, a pesar de que siempre las han dado sobre el consumo de grasa y de sodio, por lo menos desde hace 20 años. Kearns y otros han atribuido este retraso a los esfuerzos del lobby del azúcar, de la Industria de los refrescos y de otras empresas alimentarias. Mientras tanto, el consumo medio de azúcar de los estadounidenses ha crecido un 10% entre 1980 y 2010. El consumo de bebidas azucaradas sólo ha empezado a descenderse hasta poco.

Incluso después de encontrar aquellos documentos, Kearns todavía tiene mucho por hacer: tiene que leer y analizar más de 1500 páginas. Y además tiene que encontrar una manera de llamar la atención de los políticos.

Pero antes de que la dentista se encontrase sin empleo, y comenzara a desconfiar de las recomendaciones de la Industria sobre la salud, Kearns, una mujer delgada, rubia, cuya voz mantiene un tono suave, me hizo sentir que le estaba gritando cuando trataba de imaginar la manera de que sea escuchada.

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Se puede tardar un tiempo en descubrir qué es lo que está tratando de hacer Kearns. Tiene la esperanza de que su análisis sirva para comprender, cuantitativamente, qué influencia ha ejercido en cada caso la Industria Azucarera en la Ciencia nutricional que es favorable a los consideraciones de la Industria. Este tipo de trabajo no es algo nuevo, por supuesto. Es la forma de operar en el campo del periodismo de investigación y en la historia.

Kearns se une a los recientes esfuerzos de varios periodistas para documentar cómo las actividades de las empresas de alimentos y bebidas han contribuido a los altos índices de obesidad y enfermedades crónicas. El reportero de The New York Times Michael Moss, ha escrito varios artículos acerca de cómo los fabricantes de alimentos diseñan sus patatas fritas y bebidas azucaradas para que la gente quiera consumir más; su colega Anahad O’Connor ha informado sobre un programa de investigación financiado por Coca-Cola que dice que es el ejercicio y no el consumo de menos calorías lo que permitiría la pérdida de peso, a pesar de que muchos estudios científicos indican que a la mayoría de las personas les resulta muy difícil perder unos kilos haciendo sólo ejercicio. Kearns es coautora de un artículo de investigación, junto con el periodista Gary Taubes, sobre los esfuerzos de las Empresas azucareras para crear un cuerpo de investigación que cuestione los vínculos entre el consumo de azúcar , la diabetes y las enfermedades cardíacas.

Kearns es una de las pocas personas que ha encontrado pruebas de que los fabricantes de azúcar procedente de la caña y de la remolacha, han contribuido a problemas de salud pública. Esto en parte se debe a haber trabajado como dentista, tanto en una consulta privada como en una clínica donde acudían personas de bajos ingresos, lo que le ayudó a darse cuenta de que algo iba mal cuando rara vez se hablaba del azúcar en las conversaciones sobre salud dental. Pero el suyo es un homenaje a la tenacidad, su disposición a rebuscar incluso en los rincones más recónditos de las biblioteca, su persistencia a dar la cara incluso teniendo una financiación bien consolidada.

Su caso también es algo ajeno al mundo académico, ahora que ejerce como investigadora en la Universidad de California, en San Francisco. La mayoría de las personas que estudian los temas relacionados con el azúcar y la salud en las Universidades, son químicos, o biólogos, o epidemiólogos. Se examinan los efectos del azúcar en el cuerpo, o se analizan los datos sobre si las personas que consumen más azúcar son más propensas a problemas de salud. No hay investigadores que se dediquen a estudiar el funcionamiento secreto de las campañas científicas de la Industria del Azúcar.

Sus actividades, como la manera de fabricar sus alimentos, la publicidad y el marketing, todo ello afecta a lo que la gente compra, y estudios de los científicos que trabajan para estas empresas para establecer directrices nutricionales, todo ello podría ayudar a explicar algunos de los principales problemas de salud pública. Podría ser especialmente importante para entender las llamadas enfermedades no transmisibles, tales como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardíacas, que no se transmiten de una persona a otra, como lo son el cólera o la gripe.

La mayoría de las enfermedades no transmisibles son propagadas por las Grandes Corporaciones”, dice Stanton Glantz, investigador de salud pública famoso por su análisis de los documentos de la Industria Tabacalera en la década de 1990, “porque el comportamiento de maximización de beneficios les lleva a comercializar productos que terminan causando enfermedades”. Glantz es el mentor de Kearns en la UCSF. “Si usted está interesado en el control de las enfermedades, además de tratar de comprender los mecanismos a nivel molecular de cómo el fumar causa enfermedades cardíacas o cómo el fumar causa cáncer, usted tiene que mirar hacia afuera y ver qué es lo que está provocando esa enfermedad, ya que están amasando una enorme cantidad de dinero con ello”.

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Las evidencias de la influencia de las Corporaciones en la Ciencia puede dar lugar a ciertos cambios en la política, algo que las evidencias biológicas y epidemiológicas no pueden hacer por sí solas. “Este tipo de investigación es muy útil para saber si usted debe sentar a estos chicos en la mesa (de negociaciones)”, dice Richard Daynard, un experto en leyes de salud pública de la Facultad de Derecho de la Universidad de Northearthern, Boston. No basta con saber que un producto puede ser perjudicial para la salud de las personas para convencer a los organismos gubernamentales para que impida que personas de la Industria no participen en las discusiones políticas. También es necesario que se den pruebas de mala conducta.

Hay muchas pruebas de irregularidades entre las compañías de tabaco, por lo que el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, incluye una cláusula de restricción de las entidades que tienen una participación en la Industria del tabaco en los esfuerzos para controlarlo. Daynard y Kearns quieren que se apruebe una norma similar con respecto a las empresas de alimentación en el proceso de redacción de las directrices nutricionales.

El trabajo de Kearns también puede llegar a descubrir más documentos de la Industria Azucarera y darlos a la luz pública. “Tal vez nos encontremos con algún abogado creativo en el camino que sepa aprovechar las investigaciones de Kearns, lo que podría ayudar en la elaboración de solicitudes”, dice Julie Ralston Aoki, abogada en el Centro Legal de Salud Pública del Colegio William Mitchell en St. Paul, Minnesota. Solicitudes enviadas en la década de 1990 al procurador general de Minnesota permitió la publicación de 70 millones de páginas de documentos secretos de las empresas tabacaleras, entre ellas Philip Morris y Britsh American Tobacco. Los investigadores han estado analizando estos documentos desde entonces. La OMS recibió pruebas de que las empresas estuvieron interfiriendo en los esfuerzos internacionales en el control del tabaco. Un grupo de presión los utilizó para revelar que un científico de la Universidad de Ginebra no dio a conocer su relación con Philip Morris International en sus estudios publicados sobre el humo. Si estudios análogos de la Industria azucarera se hacen públicos, investigadores como Kearns podrían realizar sus propios análisis, y tal vez encontrarse como más proyectos.

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Kearns tiene un importante precedente en un trabajo parecido: el de Glantz. En mayo de 1994, un anónimo Sr. Colillas le envió un paquete de cartas, notas y otros materiales de Brown & Williamson. El paquete contenía pruebas de que los ejecutivos de la Compañía sabían que la nicotina era adictiva y que fumar provocaba cáncer. Sólo un mes antes, los Directores Generales de las empresas tabacaleras estadounidenses habían afirmado que no creían que la nicotina fuese adictiva en su testimonio ante el Congreso.

Glantz y sus colegas hicieron público el descubrimiento en 1995 en una serie sobre los documentos del Sr. Colillas en el Journal of the American Medical Association. Finalmente, escribieron un libro titulado The cigarette papers. Los documentos filtrados sirvieron para que la Administración Clinton solicitase a la FDA una normativa de control del tabaco. Muchas publicaciones científicas empezaron a negarse a publicar aquellas investigaciones financiadas por la Industria del Tabaco.

Después de que Kearns encontrase la antigua correspondencia de Roger Adams, libros como The cigarette papers le pueden servir de modelo para saber cómo actuar. Con el tiempo consiguió la ayuda de un periodista, Taubes, cuyo libro Calorías buenas y malas señala que las calorías obtenidas de los cereales y azúcares refinados únicamente aportan más peso a la persona en comparación de las calorías obtenidas de las grasas y proteínas. Todavía los científicos debaten sobre la veracidad de esta hipótesis, pero ha quedado claro que Taubes es un buen conocedor de la Bioquímica y de la Ciencia de la nutrición.

El libro de Taubes ha inspirado a Kearns. En el libro, Taubes sostiene que el sesgo de las investigaciones ha llevado a las Agencias de Regulación a interpretar estos resultados científicos acerca de las grasas y los hidratos de carbono de una manera incorrecta. Los científicos tenían buenas intenciones, pero estaban demasiado influenciados por ciertas teorías, dice Taubes.

Haciendo un cálculo rápido:

  • Aproximadamente el azúcar tiene 4 kcal por gramo.

  • Como ya comenté en el artículo sobre la Coca-Cola: una botella de 250 ml de este refresco contiene unos cinco sobres de azúcar, o lo que es lo mismo, 27g de azúcar.

  • La OMS recomienda que el azúcar consumido en la dieta no supere el 5% de las kcal ingeridas al día.

  • Una dieta normal ronda las 2000 kcal diarias, con lo que sólo 100 kcal deberían proceder del azúcar.

  • Si tomando una Coca-Cola consumimos 27g de azúcar, esto nos aporta 27g x 4kcal/g = 108 kcal. Hemos superado el tope recomendado por la OMS con un único refresco.

Extraído de: http://dimetilsulfuro.es/2015/04/23/es-tan-malo-el-azucar/

Kearns no cree que a los científicos les ofusque la vanidad, sino que han creado confusión sobre este tema de forma deliberada y con la financiación de la Industria. ¿Cómo lo han hecho? Está explorando la idea que en las publicaciones de artículos científicos que eran favorables a la Industria, se recogían de forma inexacta los resultados de los experimentos sobre si consumir demasiado azúcar produce daños en la salud. Los científicos a menudo miran únicamente los resúmenes, y luego hacen las críticas, un punto de partida para realizar su propio trabajo. Los políticos se leen dichas críticas para tener un visión general de lo que dice la Ciencia sobre el asunto, bajo un presunto consenso. Si una influyente opinión está sesgada, tiene el poder de poder influir de manera negativa en el trabajo y en las conclusiones de otros investigadores.

Cuando esas opiniones son publicadas nadie se preocupa de comprobar su exactitud, dice Glantz. Cuando se trata de trabajar con la Industria, los científicos actúan como chiquillos con juguetes nuevos. “Las mayoría de los científicos son bastante ingenuos en su forma de pensar, ya que siempre ven buena voluntad, y en la investigación científica les han enseñado que deben centrarse en las ideas y no en las personas”, dice Glantz. “Se trata de unos buenos valores, pero por otro lado están las Empresas, los abogados y sus relaciones públicas, que saben cómo manipular esas buenas intenciones y los utilizan para sostener aquellos conocimientos que actúan en favor de sus intereses”.

En diciembre de 2010, Kearns envió a Taubes un mensaje usando un formulario de presentación de garytaubes.com. No obtuvo ninguna respuesta. Pasaron meses, concibiendo la idea de enviar una carta de consulta por su cuenta a las revistas, algo que tenía pocas probabilidades de tener éxito cuando se trata de alguien desconocido. Entonces vio que Taubes tenía programada una visita a una librería independiente de Denver, en febrero de 2011, para promocionar su libro Por qué engordamos. Se levantó temprano, se quedó hasta el final, y pudo hablar con él.

Taubes no había visto ese mensaje, pero enseguida se interesó por su trabajo. “Durante las investigaciones de mis anteriores libros, pude comprobar que existía una influencia de la Industria Azucarera en la determinación de las políticas públicas, pero no pude ahondar en este asunto”, recuerda. Pero Kearns sí: “El material de que disponía no tenía precedentes. Era precisamente lo que se necesitaba para documentar el programa de la Industria Azucarera”.

Creo que le asusté un poco de tanta emoción como sentía”, dice ella.

Después de muchas idas y venidas, decidieron escribir conjuntamente un artículo para Mother Jones. Estuvieron trabajando durante más de un año para su redacción. Fue publicado a finales de 2012.

Uno de los científicos financiado por la Industria del Azúcar que aparece en el artículo es el desaparecido Frederick Stare, fundador del Departamento de Nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Como informaron Kearns y Taubes, la Fundación de Investigación Internacional del Azúcar financió 30 estudios del Departamento de Stare entre 1952 y 1956. Después, en la década de 1970, dirigió un estudio denominado “El azúcar en la dieta humana”, que funcionarios de la FDA utilizaron para posteriormente decidir sobre las normas de regulación de los azúcares presentes en los alimentos, de obligado cumplimiento por parte de los fabricantes de azúcar. Además de estudios independientes, la citada revisión señala que muchos estudios financiados por la Industria no han encontrado ningún vínculo entre consumir demasiado azúcar y las enfermedades cardíacas y la diabetes. La FDA finalmente decidió que no era preciso regular la presencia de azúcar en los alimentos.

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La Fundación de Investigación Internacional de Azúcar todavía existe en la actualidad. En 1978 se reorganizó y comenzó a denominarse Organización Mundial de Investigación del Azúcar. Roberta Re es la Directora General de la organización desde agosto, así que no ha tenido tiempo de decir mucho sobre la historia del grupo que representa. “Es difícil para mí hacer comentarios sobre las cosas que hayan ocurrido o no en el pasado, antes de que yo naciera. No creo que se puedan diseñar investigaciones para promocionar algo, y no creo que los científicos hayan hecho eso”, dice ella.

Stare murió en el año 2002, pero Stanley Gershoff, que comenzó a trabajar como investigador en nutrición en Harvard en 1951, ofrece una visión de cómo los científicos solicitaban a las Empresas de Alimentación financiación para su trabajo. Stare era el encargado de obtener la mayor parte del dinero para su Departamento, que carecía de dotación para apoyarlo, dice Gershoff. Así que pedir dinero a la Industria parecía una elección de lo más natural. “Había negocio en la alimentación, así que nos dirigimos hacia ellos”. Más tarde fue nombrado decano fundador del Departamento de Nutrición de la Universidad de Tufts y fue acusado de recaudar dinero del mismo modo.

En Tufts, Gershoff a veces rechazó dinero de la Industria si las exigencias eras excesivas. Kellog una vez le ofreció un contrato que requería que la Empresa viese antes los documentos del estudio antes de que fueran publicados en una revista. “Les dije que no, que nosotros no hacíamos las cosas de esa manera”, dice Gershoff. “Rechazamos 200.000 dólares. Después me dirigí a General Mills de Minneapolis y me dieron 300.000 dólares, sin ningún tipo de condicionantes”.

Coca-Cola

Pepsi2

En cuanto a la influencia de la Industria del Azúcar, Gershoff se muestra escéptico: “Nadie, que sepa, escribió cosas de importancia sobre las Empresas del Azúcar o del azúcar”, dice.

No mucho después de que Kearns encontrase los documentos, decidió que quería investigar en el Centro de la UCSF para el Control de Investigación y Educación del Tabaco, que dirige Glantz. Para ella, existe un paralelismo obvio entre el tabaco y el azúcar y cree que en este centro podría ser una buena opción para desarrollar su labor. Antes de contactar con Glantz, ella quería algo que le impresionase. Después del artículo de Mother Jones, ella se dirigió a él mediante correo electrónico.

Mientras tanto, Glantz ya había descubierto el artículo por su cuenta. “El momento fue perfecto. Creo que hablamos por teléfono o bien ese día o al siguiente, y me invitó a hablar con él sobre el tema”, dice Kearns.

Después de la entrevista, Glantz llamó a sus colegas para ver si disponían de financiación suplementaria para que pudiese utilizar Kearns en sus investigaciones. “El lunes ya disponía de una beca de investigación”, dice.

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Kearns es de cuerpo pequeño y de apariencia tranquila. No da muestras de los sacrificios que ha hecho para llegar hasta el lugar donde se encuentra ahora. Pero hay una razón para que tantos periodistas estén ahora ocupados en cubrir las informaciones sobre la Industria Azucarera: los documentos que descubrió.

No tiene formación en periodismo. Estudió en una escuela de odontología, trabajó en una consulta privada durante un año, y luego pasó cuatro años como dentista en un centro de salud que atendía a personas con bajos ingresos, en Denver. En el centro de salud, los pacientes eran muy diferentes de los que atendía en la consulta privada. “Las enfermedades bucales de los pacientes eran muy elevadas. Había pacientes que nada más entrar en la consulta tenía que decirles “hay que extraer todos esos dientes”. Hizo dentaduras, puso empastes, pasando mucho tiempo apoyándose en la boca de los pacientes, lo que hizo que se produjese una lesión en el cuelo y ya no pudiese ejercer durante más tiempo como dentista, incluso si hubiese querido. Así que ocupó un cargo de administración en Kaiser.

Mientras tanto, asistió a una Conferencia para dentistas, donde le entregaron un folleto donde se daban consejos para los pacientes diabéticos. Ella sabía que las evidencias mostraban que la caries dental y el azúcar están relacionados con el consumo excesivo de azúcar. Sus pacientes del Inner City Health Center de Denver así lo mostraban, situación agravada por la imposibilidad para pagar limpiezas regulares y exámenes dentales. Pero el folleto no mencionaba el azúcar.

Cuando descubrí todo esto yo estaba trabajando como dentista, un trabajo duro. Pero el de ahora no solamente es un trabajo físico duro, sino también desde el punto de vista mental. Y mientras tanto, todo esto es lo que se está apoyando desde unas instancias en un nivel por encima del nuestro”, dice Kearns.

Fue entonces cuando empezó a hurgar y encontré entre montón de documentos de la Industria.

Su experiencia como dentista, y su interés por el vínculo entre las caries y la caries dental y la diabetes, y su negativa a aceptar el pensamiento convencional, le llevó a dudar sobre la negativa a establecer este vínculo. Esto le permitió hacerse la pregunta correcta: ¿Por qué nadie intenta señalar al azúcar?”, dice Taubes, lo que permitió en última instancia que Kearns diese con los nombres correctos y siguiese buscando, a veces sin ayuda o sin unos ingresos asegurados. Así que estuvo un año haciendo exactamente eso.

Kearns que inicialmente ejerció la medicina privada, la abandonó para trabajar en un centro de salud porque vio que los pacientes necesitaban un seguimiento de su salud bucal, pero no podían permitírselo, y vio como se alejaban. En Kaiser tuvo la esperanza de poder hacer unos seguros dentales baratos y accesibles para los pacientes con bajos ingresos. Pero pronto se desilusionó, debido a la excesiva burocracia de la organización. Así que la idea de la influencia de la Industria llegó en el momento adecuado, cuando estaba lista para el cambio y lista para ir al alcance de un objetivo mayor.

Realmente empiezo a comprender lo que la Industria del Azúcar ha estado haciendo, y ahora es el objeto de mis empeños”. Cuando era dentista no podía pensar siquiera en abordar un asunto así. “Por cada 10 personas que atendías, aparecían otras 10. Un cuento sin fin”. Tiene la esperanza de poder romper este círculo vicioso, mediante el descubrimiento de las fuerzas que han impedido que la gente sepa la verdad de algunas cuestiones sobre salud.

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Procedencia del artículo:

http://www.psmag.com/health-and-behavior/the-former-dentist-uncovering-sugars-rotten-secrets

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Microcefalia: ¿Zika, pesticidas o negocios?

La epidemia que puso en alerta a Latinoamérica deja varios interrogantes abiertos en cuanto a sus verdaderas causas y al cúmulo de intereses económicos y políticos que convergen en torno a ese flagelo.

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Por Roberto Rovasio / Exinvestigador principal de Conicet
lavoz.com.ar
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En una de las revistas médicas más prestigiosas del planeta, científicos brasileños, basados en informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud de Brasil, apoyaron la relación causal entre la infección prenatal con el virus Zika y la frecuencia de microcefalia en el nordeste de Brasil, según indica la revista The Lancet .

En Brasil, antes de 2015, los casos de microcefalia no llegaban a 200 por año. Sin embargo, en el segundo semestre de 2015 se denunciaron 4.783 neonatos sospechosos de esta anomalía congénita. Sólo en Pernambuco, los casos denunciados pasaron de 29, en octubre de 2015, a 1.306 en enero de 2016. De los sospechosos, 1.103 fueron clínicamente estudiados, 404 (36,6 por ciento) fueron confirmados y 387 tenían anomalías cerebrales, mientras que el virus Zika solo se demostró en 17 niños.

Los autores del artículo concluyeron que el número de microcéfalos brasileños sería sobreestimado, aceptaron el aumento de su tasa anual, se apresuraron a asociarla al virus Zika y declararon estar frente a una “epidemia de microcefalia”. En su opinión, las anomalías cerebrales encontradas son “compatibles con infección congénita”, lo que nos obliga a corregir, ya que esas malformaciones son compatibles con casi cualquier agente nocivo (por ejemplo, un pesticida) que actúe sobre un cerebro embrionario.

En ninguna parte del artículo se aludió a otra posible causa de microcefalia que no fuera el virus Zika. Esta visión sesgada podría ser esperable, pues algunos autores son biólogos moleculares, pero los otros se especializan en Epidemiología y Medicina Preventiva, y esto sí es más grave.

Sucesos similares en la región y un tratamiento del fenómeno desde ángulos menos ortodoxos impulsan a mirar por otras ventanas sospechosamente cerradas en la gran prensa nacional y mundial.

Sanidad ambiental y otros asuntos

Una de esas ventanas, la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (Abrasco), informó que en el norte de Brasil, región pobre con malas condiciones inmunológicas y urbanización precaria, donde se alertó sobre microcefalias en octubre de 2015, se aplican productos químicos contra Aedes aegypti desde hace más de 40 años sin resultados.

En la extrema degradación de la salubridad en dicha región, se destacan el inadecuado saneamiento ambiental, la precaria recolección de residuos y la falta de acceso al agua potable.

Es razonable concluir, entonces, que el pesticida rociado terminó depositado en los recipientes abiertos (forma inadecuada pero mayoritaria de depósito de agua en la región) durante más de 40 años. Hoy también se pulverizan pesticidas dentro de los camiones tanque de distribución de agua.

Brasil consume más pesticidas que cualquier país del mundo. Entre 2000 y 2012 subió el 162 por ciento al comprarse más de 800 mil toneladas de los más potentes sólo en 2012.

Muchos pesticidas usados en la región están excluidos en más de 22 países, y las empresas multinacionales importan, producen y venden en Brasil pesticidas prohibidos en sus países de origen. Desde 2014, el control vectorial se realiza aplicando el método Ultra Low Volume, un sistema de rociado eficiente desarrollado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

La historia se inicia en 1968, con el organofosforado Temephos en el agua potable del nordeste brasileño, luego reemplazado por Diflubenzuron y Novaluron, de conocidos efectos tóxicos sobre el ser humano. Desde 2014, se aplica Malathion, un potencial cancerígeno humano y productor de malformaciones (teratogénico).

En la actualidad se pulveriza en el agua potable el pesticida Pyriproxyfen, fabricado por Sumitomo Chemical, una “subsidiaria estratégica” japonesa de Monsanto. Estos agentes producen desregulación hormonal y malformaciones en los insectos que impiden su desarrollo hasta el organismo adulto.

Sin embargo, como ocurre con el glifosato, que produce anomalías en embriones de especies “inferiores”, algunos opinadores con poder de decisión sostienen que los datos experimentales (provenientes de empresas productoras del agrotóxico) no demuestran que el daño pueda ocurrir sobre embriones humanos.

Si las declaraciones de estos “expertos” no fueran tan dramáticas, patéticas e irresponsables, serían apenas fruto de la ignorancia, toda vez que hoy se sabe que, en muchos sistemas biológicos, los mecanismos de regulación genética y epigenética son casi idénticos desde los insectos hasta el hombre (y la mujer).

A la panoplia agrotóxica usada contra los insectos vectores se agrega la biotecnología transgénica. Estos sistemas, de dudosos, imprecisos y poco estudiados resultados, ya se utilizan sin un control estricto y desestimando su potencial peligro para ecosistemas frágiles como el norte de Brasil y otras áreas del planeta.

Como ejemplo reciente, la empresa Oxitec, instalada en 2013 en Campinhas, Brasil, desarrolló un mosquito transgénico, lo patentó y lo comercializó en 2014, y ya fue liberado en el norte de Brasil, lo cual motivó una gran disputa entre grupos de científicos y de ecólogos. Hoy se sabe que ni los Aedes ni el dengue disminuyeron en Brasil desde la liberación de mosquitos transgénicos. Tampoco se hicieron estudios a largo plazo y se desconoce la influencia de estos mosquitos sobre otros insectos del área.

Por ejemplo, si se elimina el Aedes aegypti podría ser reemplazado por el Aedes albopictus (“mosquito tigre”), una de las especies invasoras más dañinas del mundo, de rápida reproducción y mucho más agresivo (pero esto sería parte del próximo capítulo).

Tampoco las poblaciones humanas que habitan la región fueron consultadas antes de proceder con el “tratamiento”.

Otros actores en este escenario son las vacunas. Sólo como un ejemplo, vale considerar la vacuna DPT (tos ferina-difteria-tétanos). Según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), esta vacuna es considerada un agente biológico cuya seguridad en mujeres embarazadas no fue demostrada.

No obstante, fue indicada a todas las mujeres brasileñas embarazadas a partir de 2014. Esta vacuna, como muchas otras, debería ser considerada potencialmente riesgosa como causa de malformaciones fetales. Pero al anunciar la relación causal entre zika y microcefalia (sin pruebas científicas que lo fundamenten), ya se anticiparon la obtención del genoma viral y la proximidad de la generación de la vacuna.

¿A quién le conviene?

Así como en el país hermano muchas epidemias se asocian a sus insectos vectores, seguidos por la muy lucrativa estrategia pesticidas-resistencia-más pesticidas, las mismas epidemias suelen atribuirse a un virus, no siempre demostrado, pero rápidamente propuesto para desarrollar la panacea vacunatoria. Sin embargo, en la agenda de políticas sanitarias casi nunca figura el más laborioso y poco lucrativo combate a las malas condiciones socioambientales, que es desplazado a un inexpresivo puesto subalterno.

Sin duda, algunos de aquellos razonamientos sanitarios son correctos. Pero, cuando la respuesta en salubridad sólo se basa en combatir al insecto vector con enormes cantidades de tóxicos, en acciones aplicadas sin éxito durante más de 40 años, o recurriendo a la moderna biotecnología con intervenciones dudosas y no controladas, es legítimo sospechar que la tendencia de muchos responsables de la salud no está puesta en el interés público ni en la población afectada.

Usualmente, tales responsables y sus agencias socias (¿cómplices?) están vinculados a poderosas empresas multinacionales proveedoras de productos químicos y transgénicos a la agroindustria, un modelo desarrollado en el Hemisferio Norte luego de la Segunda Guerra Mundial e introducido en nuestra región a partir de las décadas de 1950-1960. Tampoco es ocioso recordar que muchas de tales empresas son (o derivan de) las productoras de agentes químicos de destrucción masiva usados en las guerras mundiales, de Corea, Vietnam, Afganistán, Medio Oriente, etcétera.

Epílogo transitorio

En suma, tenemos:

Un aumento de la tasa de microcefalia en regiones pobres con enormes deficiencias sanitarias.

La “epidemia” se asoció al virus Zika, y se requirió su confirmación por radiología y exámenes de laboratorio. De los 4.783 neonatos sospechosos, se demostró el virus Zika sólo en 17 recién nacidos. Desde el establishment no se mencionan otras posibles causas.

Se bombardea la región con productos químicos que se aplicaron sin éxito desde hace 40 años. Las microcefalias aparecieron en Brasil en áreas donde el rociado con Pyriproxyfen en el agua potable aumentó en los últimos 18 meses. Se sabe que otros pesticidas utilizados en Brasil y la región (Atrazina, Metolacloro) producen microcefalia.

Laboratorios multinacionales radicados en Brasil desarrollan y venden mosquitos transgénicos anti Aedes aegypti de dudosos o poco conocidos resultados. Se trabaja febrilmente sobre vacunas antizika para combatir una enfermedad que tradicionalmente fue benigna y, aunque infectó hasta el 75 por ciento de la población regional, nunca causó microcefalia ni problemas sanitarios serios desde la década de 1940.

En el umbral de los próximos Juegos Olímpicos de agosto en Brasil, no sería extraña una cobertura mediática planetaria sobre Zika-microcefalia-mosquitos-pesticidas-vacunas, etcétera, con oportuna salida al mercado de una mágica vacuna (quizá tan milagrosa como aquella de la gripe H1-S1), en un combo con no menos milagrosos mosquitos transgénicos antimosquitos, que “salvarían” a la humanidad de una pandemia mundial. En Brasil, ya se informó que 200 mil soldados se aprestan a detener la “nueva plaga del zika”.

Se ha pedido a las mujeres de El Salvador y de otros países que no se embaracen hasta 2018 y a la población de Latinoamérica y de África que retrasen la procreación, lo que ha hecho pensar en un conveniente sistema de despoblación, o en un innovador control de natalidad para el Tercer Mundo.

Como telón de fondo, cuando instituciones no gubernamentales y científicos desde el llano insisten en advertir sobre la urgencia de incluir en la discusión los aspectos sanitarios básicos y controlar mejor los pesticidas y los transgénicos, son catalogados como “anticientíficos”, “antiprogreso” y “antimodernidad”.

Como un “valor agregado” a la alarma sobre zika-microcefalia, se inició en Brasil una ola de abortos clandestinos sin confirmación de anomalías, con su correlato de mercantilización y discriminación.

Hace pocos días, el comité dependiente de la OMS sobre Emergencia Sanitaria Pública de Interés Internacional reconoció la tradicional benignidad de la enfermedad causada por el virus Zika, recomendó buscar la aún no demostrada causa de microcefalia, recordó que la anomalía puede ser producida por otros reconocidos virus, agentes químicos y toxinas ambientales, y aconsejó encontrar un modelo experimental animal que responda a los “postulados de Koch” como en otras enfermedades infecciosas y, recién en el largo plazo, continuar discutiendo el desarrollo de vacunas.

En opinión de muchos expertos científicos y ambientalistas, se está usando el virus Zika para encubrir el horrendo daño producido por agrotóxicos y pesticidas, en una experimentación humana a gran escala.

Al posicionar mediáticamente el virus como un pequeño terrorista, se abren las puertas a la obediencia ciega a los dictámenes de las industrias farmacológicas-agro químicas-biotecnológicas transnacionales a través de sus gobiernos títere.

Los expertos también coinciden en que la estrategia orientada por intereses económicos ha cooptado muchos ministerios de salud, agronomía, medio ambiente y ciencia y técnica latinoamericanos (al igual que en los Estados Unidos), OMS, OPS y otros organismos, y su objetivo principal es la invasión de nuevos mercados en países periférico-dependientes.

¿Hace falta recordar –entre otros ejemplos– la compra internacional de la famosa vacuna contra la gripe H1-S1 para combatir “pandemias” que no superaron la proporción histórica de enfermos?

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Procedencia del artículo:

http://www.lavoz.com.ar/temas/microcefalia-zika-pesticidas-o-negocios

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Conferencia del Prof. Richard Levins: «Una pierna dentro, una pierna fuera»

Conferencia impartida por el Prof. Richard Levins en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, el 5 de noviembre de 2013.

Parte 1/4

Parte 2/4

Parte 3/4

Parte 4/4

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Richard_LevinsA partir de su propia y rica experiencia, Richard Levins profundiza en diversos aspectos destacando la función que desempeña la ciencia en la sociedad actual. Levins exhibe la dialéctica que subyace en la comprensión de la realidad, en la práctica científica cotidiana, y en las perspectivas que se abren ante nosotros. Con suma claridad coloca las discusiones clásicas acerca de la organización social del trabajo científico y sus relaciones con el modo de producción capitalista; es ahí donde tienen lugar los fuertes debates sobre la pertinencia del desarrollo de nuevos enfoques y teorías que no estén motivadas por la búsqueda de ganancia o la mera rentabilidad económica. Una pierna adentro, una pierna afuera es la primera y única obra de Richard Levins escrita originalmente en español y -especificamente- para el proyecto editorial de acceso abierto Copit-Arxives / EditoraC3. –

Richard Levins (New York, 1930; 19 de enero de 2016) fue un prestigioso biólogo dedicado a la ecología matemática y a los estudios de la complejidad biológica y la evolución. Fue  profesor universitario en la Harvard School of Public Health (la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en los EEUU). Levins es también conocido por sus contribuciones a la filosofía de la biología y por su labor como activista político. Es autor de contribuciones consideradas ya clásicas en la biología moderna, como «Evolution in Changing Environments» y «The Dialectical Biologist«, entre muchas otras. –

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Precio del petróleo: una guerra de desgaste

La ironía de la abundancia de petróleo

Por Michael T. Klare, 8 de marzo de 2016

tomdispatch.com

Explotación de las arenas bituminosas en Alberta, Canadá

Explotación de las arenas bituminosas en Alberta, Canadá

Hace tres años y medio la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció que Estados Unidos superaría a Arabia Saudí, convirtiéndose en el primer productor mundial de Petróleo en el año 2020, y junto con Canadá sería exportador neto alrededor de 2030, lo que provocó que la noticia ocupase los titulares de los medios de comunicación. De repente una oleada de triunfalismo energético recorrió Estados Unidos y los expertos comenzaron a hablar de la Arabia Americana: un revitalizado Estados Unidos, con grandes yacimientos de gas y petróleo, gran parte de ellos obtenidos mediante la técnica de la fractura hidráulica. Una verdadera revolución energética, cantaba el editorial del Wall Street Journal al referirse al anunció de la AIE.

El efecto inmediato de esta revolución, proclamaban sus impulsores, sería el de desterrar cualquier posibilidad de un pico en la producción mundial de petróleo y una posterior escasez de petróleo. Los teóricos del pico del petróleo, que florecieron en los primeros años del siglo XXI, advirtieron que la producción mundial probablemente alcanzase su nivel más alto en un futuro no muy lejano, posiblemente ya en 2012, y luego comenzaría un declive irreversible al agotarse las reversas de petróleo. Los defensores de esta perspectiva no preveían, sin embargo, la llegada de la fractura hidráulica y la explotación de las reservas de petróleo y gas natural que anteriormente eran inaccesibles, situadas en las formaciones subterráneas de esquistos.

De manera comprensible, el impresionante aumento de la producción de petróleo de América del Norte no estaba en sus perspectivas. Según la Administración de Información sobre la Energía (EIA) del Departamento de Energía, la producción de crudo de Estados Unidos aumentó de 5,5 millones de barriles al día a 9,7 millones de barriles al principio de 2016, es decir, un aumento de 3,7 millones de barriles al día, en lo que puede ser considerado como un abrir y cerrar de ojos. Del mismo modo, resultó algo inesperado el éxito de los productores canadienses en la extracción de petróleo ( en forma de alquitrán, una sustancia petrolera semisólida) procedente de las arenas bituminosas de Alberta. Hoy en día, la idea de que el petróleo está escaseando es algo que se ha desechado, y al contrario, los analistas de energía y los ejecutivos de las compañías petroleras han estado promocionando hasta hace poco la idea de una nueva era de abundancia de petróleo.

La imagen que tenemos de los recursos todavía presentes en el suelo es muy buena”, dijo Bob Dudley, Director General de la Empresa BP, en enero de 2014. “Las perspectivas son muy diferentes a las anteriores preocupaciones sobre un pico en la producción de petróleo. La teoría de un pico en la producción de petróleo parece ser que anunció su declive”.

Triunfalismo sobre la Nueva Energía

Con la abundancia de energía en América del Norte en 2012, los entusiastas del petróleo empezaron a vender la idea de un “nuevo renacimiento industrial en Estados Unidos” a base de la producción acelerada de petróleo y gas de los esquistos y el desarrollo de las subsecuentes empresas petroquímicas. Combinar una visión en la que se habían adueñado los temores acerca de una dependencia del petróleo importado, sobre todo de Oriente Medio, y a tener de manera repentina, según afirmaron los entusiastas en aquel momento, una serie de ventajas geopolíticas, daba una nueva vida a Estados Unidos como la única superpotencia del planeta.

Está apareciendo un nuevo mapa mundial del petróleo, y ya no se centra en oriente Medio, sino en el hemisferio occidental”, proclamaba el asesor de la Industria del petróleo Daniel Yergin en el Washington Post. “El nuevo eje de la energía se extiende desde Alberta, Canadá, a través de los campos de esquistos de Dakota del Norte y del Sur de Texas… a los enormes depósitos de petróleo existentes en alta mar cerca de Brasil”. Todo esto, afirmaba, “apunta a un importante giro geopolítico”, es decir, colocaba a Estados Unidos en una situación ventajosa con respecto a cualquiera de sus rivales en la esfera internacional.

Sí, la ceguera de estos alardes nos empieza a sonar un tanto familiar, y la razón es muy simple: del mismo modo que los teóricos del cénit del petróleo no previeron los avances tecnológicos cruciales en el mundo de la energía y cómo afectarían a la producción de combustibles fósiles, la Industria y sus impulsores no pudieron anticipar el impacto en los precios de la energía de un mercado con mayores cantidades de petróleo y gas. Y del mismo modo que la introducción de la fractura hidráulica hizo que la teoría del cénit del petróleo quedase obsoleta, una abundancia de gas y de petróleo – que ha llevado a los precios a unos niveles bajísimos- ha hecho añicos las perspectivas de un renacimiento industrial de Estados Unidos en base a la producción acelerada de energía.

En fechas tan recientes como junio de 2014, el crudo Brent, el petróleo de referencia a nivel internacional, se vendía a 114 dólares el barril. A mediados de 2015 ya había caído a 55 dólares el barril. En el año 2016 se encuentra en torno a 36 dólares el barril, y en descenso. Las consecuencias de este rápido descenso ha sido poco menos que desastrosas para la Industria mundial del petróleo: muchas pequeñas compañías se han declarado en quiebra; las grandes empresas han visto reducidos sus beneficios; países enteros, como Venezuela, muy dependientes de las ventas de petróleo, parecen encaminarse a la suspensión de pagos; y se estima que 250.000 trabajadores de esta Industria han perdido sus puestos de trabajo a nivel mundial (50.000 sólo en Texas).

Además, algunas de las principales zonas productoras de petróleo se están cerrando o son descartadas como posibles perspectivas futuras de exploración y explotación. Es el caso de las explotaciones británicas en el Mar del Norte, de las que se ha proyectado el cierre de 150 plataformas de extracción de gas y petróleo de las 300 existentes, en la próxima década, incluyendo el campo de Brent, ese prolífico depósito que dio nombre a la mezcla de referencia. Mientras tanto, prácticamente todos los planes elaborados para perforar en aguas situadas en los hielos del Ártico se han archivado en el cajón.

Muchas razones se han esgrimido para explicar la caída de los precios del petróleo, desde teoría de conspiración, tratando así de explicar lo que parecía inexplicable. En tiempos pasados, cuando los precios caías, los saudíes y sus aliados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) podían reducir la producir para hacerlos subir de nuevo. Pero esta vez, se ha hecho lo contrario, se ha aumentado la producción, lo que llevó a los analistas a sugerir que Riad estaba tratando de castigar a países productores como Irán y Rusia por apoyar el régimen de Assad en Siria. En The New York Times, Thomas Friedman, por ejemplo, afirmó que los saudíes estaban tratando de llevar a la “ quiebra a esos países mediante un descenso de los precios del petróleo a niveles por debajo de lo que Moscú y Teherán necesitaban para financiar sus presupuestos”. Variaciones sobre este tema fueron expuestas por otros expertos.

En realidad el asunto era mucho más sencillo: Estados Unidos y los productores canadienses fueron inundando el mercado con millones de barriles al día en un momento en el que la demanda mundial era incapaz de absorber tanto crudo extra. Un aumento inesperado de la producción iraquí añadió petróleo adicional a un mercado en creciente saturación. Mientras tanto, el malestar económico en China y en Europa contuvo el consumo mundial de petróleo frente al ritmo endiablado de etapas anteriores, y de este modo se llegó a unos mercados sobresaturados de crudo. En otras palabras, el caso clásico de un exceso de oferta y una demanda escasa, es lo que llevó a una caída de los precios. “Todavía hay unos enormes suministros; no crece la demanda, sólo lo hace la oferta”, dijo Dudley de BP.

Guerra de desgaste

Amenazados por esta nueva situación, los saudíes y sus aliados se enfrentan a una dolorosa realidad: si bien los países de la OPEP controlan aproximadamente el 40% de la producción mundial de petróleo y ejercen un fuerte dominio, pero no lo hacen sobre el mercado mundial. Podrían haber elegido reducir su propia producción y así forzar una subida de precios. Pero había pocas probabilidades de que países productores no pertenecientes a la OPEP, como Brasil, Canadá, Rusia y Estados Unidos, entrasen en el juego, beneficiándose del aumento de los precios la mayoría de los países, pero perdiendo los países de la OPEP cuota de mercado. De este modo, los saudíes, incluso dispuestos a perder ingresos, decidieron aumentar la producción. Su esperanza era que una fuerte caída en los precios conduciría a algunos de sus rivales, sobre todo a la Industria de la fractura hidráulica que requiere de unos altos precios del petróleo, a sacarles del negocio. “No se encuentra entre los intereses de los países productores de la OPEP reducir su producción, sea cual sea el precio”, dijo el Ministro del Petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, que explicaba: “Si reducimos nuestra producción, ¿qué ocurre con nuestra cuota de mercado? Subiría el precio y los rusos, los brasileños, y los estadounidenses se quedarían con nuestra parte”.

Al adoptar esta estrategia, los saudíes sabían que asumían elevados riesgos. En torno al 85% de los ingresos de las exportaciones del país y una, sorprendentemente, buena parte de los ingresos del Gobierno, provienen de las venta de petróleo. Cualquier bajada de los precios puede poner en peligro la capacidad de la Familia Real para mantener la estabilidad social, mediante los pagos, subsidios y programas generosos que se ofrecen a muchos de los ciudadanos. Sin embargo, de cuando los precios del petróleo fueron altos, los saudíes amontonaron cientos de miles de millones de dólares en cuentas de inversión en todo el mundo, creando así unas enormes reservas en efectivo, de modo que pueden controlar el descontento de la gente ( incluso aunque empiecen a apretarse el cinturón). “Si los precios siguen bajos, seremos capaces de soportarlos durante mucho tiempo”, dijo Khalid el-Falih, Presidente de Saudí Aramco, la compañía nacional de petróleo del reino, en enero en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.

El resultado de todo esto es una guerra de desgaste en torno al petróleo, una lucha entre los principales productores de petróleo para sobrecargar una mercado de la energía ya de por sí saturado. Con el tiempo, los precios bajos de la actualidad pueden impulsar a que algunos productores se quedan fuera del negocio y el exceso de oferta probablemente se disipe, arrastrando a los precios al alza. Pero cuánto tiempo puede durar esto es algo que nadie lo sabe. Si Arabia Saudí dice que puede aguantar durante mucho tiempo sin que aumente el malestar social interno, será, por supuesto, para encontrarse en una buena posición una vez que se produzca, finalmente, el repunte de los precios.

No obstante, todavía está por ver que los saudíes tengan éxito en su apuesta para aplastar a la Industria de la fractura hidráulica de Estados Unidos o a otros competidores antes de que se vacíen sus arcas de las cuentas de inversión en el exterior y los cimientos de su mundo comiencen a desmoronarse. En las últimas semanas, se han producido señales de que están empezando a ponerse nerviosos: se están reduciendo los ayudas gubernamentales y las conversaciones con Rusia y Venezuela, sino aparcadas, al menos se han reducido, sobre la producción.

Un exceso de petróleo desata estragos a nivel mundial

Mientras tanto, no hay lugar a dudas de que esta guerra de desgaste está empezando a pasar factura. Además de los productores del Ártico y del Mar Norte como los más afectados, las empresas que explotan las arenas bituminosas de Athabasca en Alberta, están mostrando todos los signos de una próxima crisis. Aunque la mayoría de las arenas bituminosas siguen operando ( a menudo con pérdidas), están posponiendo o cancelando futuros proyectos, mientras que el espacio entre el futuro y el presente se encoge de manera ominosa.

Casi todas las empresas del negocio del petróleo se están viendo afectadas por los nuevos precios, pero donde más duramente ha golpeado en las explotaciones no convencionales, es decir, en las perforaciones en las aguas profundas de Brasil, la fractura hidráulica en Estados Unidos y la explotación de arenas bituminosas de Canadá. Dichas técnicas han sido desarrolladas por las grandes empresas para compensar la disminución a largo plazo de los yacimientos convencionales de petróleo (cerca de la costa, cerca de la superficie, y en formaciones rocosas permeables). Por definición, una explotación no convencional requiere de un mayor esfuerzo para obtenerlo, de modo que resulta más cara su explotación. El punto de equilibrio para la producción, por ejemplo, de las arenas de alquitrán es de unos 80 dólares el barril de petróleo, y para los esquistos en torno a los 50-60 dólares por barril. Por lo tanto, se pueden mantener con unos precios de 100 dólares por barril, pero resultan insostenibles cuando los precios llegan a los 30 o 40 dólares, como ha ocurrido durante la mayor parte de los últimos cincuenta años.

Y hay que tener en cuenta que las grandes empresas arrastran en su caída a cientos de pequeñas empresas, proveedores de servicios, constructores de tuberías, controladores del transporte, catering, etc, que se beneficiaron por breve tiempo del renacimiento energético en América del Norte. Muchas ya han despedido a muchos obreros, o simplemente han ido a la quiebra. Como resultado, pueblos petroleros en otro tiempo en auge, como Wlliston, Dakota del Norte y Fort McMurray, Alberta, pasan por momentos difíciles, dejando viviendas de los trabajadores abandonadas y las tiendas cerradas.

En Williston, en otro tiempo el epicentro del boom petrolero del esquisto, muchas familias reciben ahora comida de las iglesias locales y reciben ropa y otros artículos de primera necesidad, de acuerdo con Tim Marcin, de International Business Times. El negocio inmobiliario se ha visto seriamente dañado. “A medida que los empleos empiezan a escasear y las familias se van, algunos barrios residenciales se han convertido en pueblos fantasma”, informaba Marcin. “Apartamentos y hoteles de la ciudad, muchos de los cuales fueron construidos durante el boom, se encuentran al 50-60% de ocupación en noviembre”.

Hay otra crisis que está al acecho: el fracaso o la inminente implosión de muchos productores de los esquistos está amenazando la salud financiera de los bancos estadounidenses, que prestaron a esta Industria durante los años de auge, de 2010 a 2014. En los últimos cinco años, de acuerdo con los datos financieros proporcionados por Dealogic, las compañías de petróleo y gas de Estados Unidos y Canadá emitieron bonos y obtuvieron préstamos por un valor de más de 13 billones de dólares. Muchos de ellos están en situación de riesgo, ya que las empresas están en situación de impago o se han declarado en quiebra. Citibank, por ejemplo, informaba que el 32% de sus créditos al sector energético se concedieron a empresas con baja calificación crediticia, lo cual presenta un mayor riesgo de incumplimiento. Wells fargo, dice que el 17% de sus créditos se concedieron a estas empresas. A medida que aumenta el número de incumplimientos, los bancos han visto caer en declive el valor de sus acciones, y esto, en combinación con la caída del valor de las acciones de las compañías petroleras, han sacudido el mercado de valores.

La ironía, por supuesto, es que los tan alabados avances tecnológicos de 2012 que mejoraban las perspectivas energéticas de Estados Unidos, son ahora los responsables de una sobreoferta del mercado, que está generando tanta miseria a las personas, a las empresas y las comunidades en las zonas petroleras de América del Norte. “A principios de 2014, Estados Unidos extraía tanto petróleo y gas que los expertos preveían un nuevo renacimiento industrial estadounidense, con billones de dólares en inversiones y millones de puestos de trabajo”, comentaba el experto en energía Steve LeVine en el mes de febrero. Dos años más tarde “las caras horrorizadas ante este cambio, desatando estragos a nivel mundial”.

Ventajas geopolíticas en entredicho

Si ese nuevo renacimiento industrial prometido no se ha materializado, ¿qué pasa con las supuestas ventajas geopolíticas que la nueva producción de petróleo y gas, que habían envalentonado a Washington? Yergin y otros habían afirmado que el aumento de la producción en América del Norte iba a desplazar el centro de la gravedad de la producción mundial hacia el hemisferio occidental, lo que permitiría, entre otras cosas, la exportación por parte de Estados Unidos de gas natural licuado, o GNL, a Europa. Eso haría disminuir la dependencia de aliados como Alemania del gas ruso y aumentaría la influencia y el poder estadounidense. Estábamos, en otras palabras, ante un nuevo orden mundial, en el que la superpotencia del planeta se beneficiaría, como dijeron analistas tales como Amy Myers Jaffe y Ed Morse, de una “contrarrevolución en el panorama energético creado por la OPEP”.

Hasta el momento, hay pocos signos de tal bonanza geopolítica. Frente a la guerra de desgaste iniciada por Arabia Saudí, el gigante ruso del gas natural, Gazprom, ha comenzado a bajar el precio del gas que vende a Europa, lo que hace que el gas licuado producido en Estados Unidos no sea potencialmente competitivo. Si bien es verdad que el 25 febrero se envió el primer cargamento de gas licuado al mercado exterior, pero no tenía como destino Europa, sino Brasil.

Mientras tanto, Brasil y Canadá – dos soportes del nuevo orden energético mundial, como predijo Pyergin en 2011- se han visto devastados por la disminución del precio del petróleo. La producción estadounidense todavía no ha sufrido la crisis en todas sus consecuencias, en gran medida por el aumento de la eficiencia en las regiones productoras. Sin embargo, los pilares de la nueva Industria están empezando a tambalearse o se enfrentan a la quiebra, mientras que en la guerra mundial de desgaste, los saudíes siguen conservando su cuota de mercado, y sin duda van a jugar un papel fundamental en los acuerdos petroleros mundiales durante las próximas décadas ( suponiendo, por supuesto, que el país no se deshaga al romperse las costuras por el actual exceso de petróleo). Esto en cuanto a la contrarrevolución contra la OPEP. Mientras tanto, en Texas, Pennsylvania, Dakota del Norte y Alberta, se extienden los detritus de oxidación de una industria nueva ya en declive, y el poder de Estados Unidos no ha ganado en robustez.

Al final, las guerras de desgaste en torno al petróleo puede que no supongan alcanzar las metas triunfalistas que predecía América del Norte, ni siquiera en su versión más modesta, pero se presenta un mundo orden en el que una capacidad ilimitada de producir petróleo se une al cada vez más lisiado sistema capitalista, sin capacidad de absorción del mismo.

Piénselo de esta manera: en esta guerra sin prisioneros, iniciada por los saudíes, un mundo basado en el petróleo puede estar llegando a su fin, tanto por exceso como por escasez en un mundo cada vez más recalentado. Es decir, de hecho una guerra de desgaste.

Michael T. Klare, que escribe de forma regular en TomDispatch, es profesor de estudios sobre la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College, y autor de su reciente libro La carrera por lo que queda. Una versión de su libro en documental, Sangre y petróleo, está disponible en la Fundación de Medios para la Educación. Sígale en Twiter en @mklare1.

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Procedencia del artículo:

http://www.tomdispatch.com/post/176112/tomgram%3A_michael_klare%2C_a_take-no-prisoners_world_of_oil/#more

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Pangénesis de Darwin, la historia oculta de la genética y los peligros de los transgénicos

La Dra. Mae-Wan Ho nos descubre una historia fascinante de la genética, expurgada de la Ciencia oficial, y también nos habla de por qué la modificación genética es tan peligrosa

Por la Dra. Mae-Wan Ho

Una versión con las referencias completas de este artículo se puede encontrar en la página web de ISIS. Más detalles aquí.

Lo que dice la Ciencia oficial sobre la genética y su desmoronamiento

 La historia de la genética moderna comienza con la identificación por parte de August Weismann deldarwin1 germoplasma como el material hereditario, y el redescubrimiento de las unidades hereditarias de Gregor Mendel, los genes, que controlan las características de los organismos, así como las reglas de la herencia que llevan su nombre. Thomas Hunt Morgan cartografió las cadenas lineales de genes presentes en los cromosomas. La frenética búsqueda del material genético culminó con el descubrimiento de la doble hélice de ADN, lo que explicaría todas las propiedades que presenta el material genético. El ADN se replica fielmente y pasa sin grandes cambios a la siguiente generación, aunque pueden darse raras mutaciones aleatorias, controlando las características de los organismos mediante la codificación de proteínas, y sometidas a recombinación de acuerdo con las normas elaboradas por Mendel y Morgan.

Francis Crick estableció el dogma central de la Biología molecular, que la información genética pasa en una sola dirección del ADN al ARN y a la proteína, lo que se convirtió en el paradigma dominante de la Genética molecular a partir de 1950 hasta mediados de la década de 1970. Se estableció así un ideología de determinismo genético que sirvió, 0 más bien echando una mirada hacia atrás, para trazar una progresión lineal de los avances históricos, algo que daría validez a las teorías del presente. A esto me refiero cuando hablo de la Ciencia oficial.

Pero poco después de que comenzara a mediados de la década de 1970 la Ingeniería genética, los genetistas empezaron a encontrar excepciones y violaciones a todos los principios de la genética clásica y a su dogma central. En contradicción directa con el concepto de un genoma relativamente estático, con cadenas causales lineales que emanan de los genes al organismo y al medio ambiente, descubrieron un diálogo constante entre los genes y el medio ambiente. La retroalimentación del medio ambiente no sólo determina qué genes se activan, en dónde, cuándo, por cuánto tiempo, sino también las marcas que producen movimientos y cambios en los mismos genes. A principios de 1980, el genoma fluido hace su aparición, convirtiendo en obsoleto el determinismo genético ( Para más detalles véase [1, 2]Ingeniería Genética, ¿sueño o pesadilla?”, y “Viviendo con un genoma fluido”, publicaciones de ISIS).

En los años posteriores, y sobre todo desde que se anunciase la secuenciación del genoma humano, la versión oficial aún se hizo más insostenible [3 ] ( véase La muerte del dogma central” y otros artículos de la serie, SiS 24).

Las evidencias de la compleja trama que se forma entre los organismos y el entornos nos obliga a replantear no sólo la genética, sino incluso la misma evolución [4, 5] “Herencia epigenética- ¿Qué genes recuerdan?”, SiS 41; “Reconsideración del desarrollo y la evolución”, SiS, estudio preliminar). El fenómeno de la herencia epigenética, que indicaría que una experiencia durante un período crucial de la vida de un individuo puede influir en las generaciones posteriores, es nada menos que la herencia de los caracteres adquiridos, un mecanismo de la evolución atribuido a Lamarck. Lamarck fue objeto de burlas y escarnio por parte de la corriente oficial, lo contrario de lo que le ha ocurrido a Darwin, cuya teoría de la evolución mediante la selección natural ha permanecido con una veneración incondicional hasta hoy en día. ¿Es erróneo lo dicho por Darwin?

Las tendencias lamarckianas de Darwin

Como todo estudiante de la evolución sabe, Darwin suscribió la herencia de los caracteres adquiridos como un importante mecanismo subsidiario de la selección natural. Fueron sus seguidores, los neodarwinianos los que se opusieron de forma vehemente a ella [5]. Y desde la publicación por primera vez de El origen de las especies en 1859, Darwin volvió una y otra vez sobre esta idea.

darwin2En 1868, Darwin propuso la teoría de la Pangénesis para dar cabida a la herencia de los caracteres adquiridos. Sugirió que todas las células de un organismo arrojan diminutas partículas, o gémulas, que circulan por todo el cuerpo y se transmiten a la siguiente generación a través de las células germinales, transmitiendo de esta manera las características de los padres a sus hijos. Y si las células de los padres sufren cambios durante el trascurso de su vida, estos cambios también se transmiten a su descendencia.

El primo de Darwin, Francis Galton, diseñó una serie de experimentos de transfusión de sangre en conejos con diferentes pigmentos para poner a prueba la teoría de la Pangénesis, o en todo caso comprobar la existencia de las gémulas, pero no encontró ninguna evidencia de ellas, y la teoría se abandonó en gran medida.

Durante la última década, los genetistas han descubierto importantes cantidades de ácidos nucleicos que circulan por el torrente sanguíneo, que son absorbidos por las células y transportados al núcleo, donde se integran en el genoma celular (véanse [6, 7] Últimos descubrimientos sobre el Genoma Fluido, SiS 15; Intercomunicación mediante los ácidos nucleicos, SiS 42). Estos ácidos nucleicos se parecen sospechosamente a las gémulas darwinianas.

Liu Yongshen, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Henan, Xinxiang, China, describe la teoría de la Pangénesis de Darwin con cierto detalle y realiza una revisión tanto de los datos históricos como de los más recientes que la apoyan, haciendo referencia a los fascinantes hallazgos de las transfusiones de sangre que han sido expurgadas de la versión oficial. Llegó a la conclusión de que [8] “se debe realizar una revisión de la teoría de la Pangénesis de Darwin antes de que desarrolle una teoría genética completa”.

La Pangénesis de Darwin y la genética Michurinista

Darwin reconoció que las células se multiplican por división, conservando su naturaleza, lo cual explicaría la herencia celular. Pero no pudo explicar fenómenos tales como los efectos del uso y el desuso ( otro de los mecanismos de evolución de Lamarck), la herencia de los caracteres adquiridos, la hibridación del injerto ( híbridos creados por injerto), que requería de algunos medios de transferencias de las características hereditarias. Otros fenómenos que también necesitaban explicación eran el de la variación, el desarrollo, la regeneración y la reversión (atavismo), que requerirían de la influencia de la herencia para provocar un cambio, aunque permanecerían en estado latente hasta que fueran activados.

Darwin propuso que las células no sólo se multiplicarían por división celular, sino que también serían capaces de deshacerse de partículas diminutas (las gémulas) que las permitiría autorreplicarse, se moverían por todo el cuerpo, podrían sufrir modificaciones en respuesta al medio ambiente, y serían capaces de permanecer en estado de latencia. Además, las células se desharían de las gémulas a la largo de su desarrollo, y estas gémulas podrían entrar en los brotes y en las células germinales y de esta forma influirían en el desarrollo de la progenie. Si las células de una parte del cuerpo se sometieran a cambios como resultado de modificaciones ambientales, lanzarían gémulas modificadas que también se podrían transmitir a la descendencia, dando cuenta así de la herencia de los caracteres adquiridos, y muchos otros fenómenos.

Las gémulas liberadas por las plantas serían transferidas en el injerto y se incorporarían a las células germinales y meristemas (puntos de crecimiento) del injerto, lo que provocaría cambios heredables en el injerto y en su progenie. Esto explicaría la hibridación del injerto, y la teoría de la genética Michurinista (véase más adelante).

Las gémulas, como las semillas y las esporas, podrían transmitirse en estado latente, lo que permitiría que una determinada característica se expresase después de varias generaciones. Por lo tanto, la reversión se explicaría como resultado de que las gémulas en estado latente se volverían activas con el tiempo. Una reserva de gémulas en los tejidos podría dar lugar a la regeneración de las partes perdidas y las malformaciones podrían deberse a que las gémulas llegan a un destino incorrecto de la descendencia. El hecho que las mutilaciones no se transmitan por herencia se explicaría por la presencia de suficientes gémulas de las generaciones anteriores. Las características que aparecen sólo en ciertas etapas del desarrollo se explicarían como resultado de las interacciones entre las células en desarrollo y las gémulas.

Pero por encima de todo, Darwin vio la teoría de la Pangénesis como una explicación de cómo se pueden producir variaciones cuando actúa la selección natural. Y en este sentido, estaba más cerca de Lamarck [5].

michurin-ivIvan Vladimirovich Michurin (1855-1935) fue un distinguido genetista ruso y horticultor, cuyo trabajo fue muy apreciado y reconocido por Lenin. Después de su muerte, Michurin fue utilizado por Lysenko en una campaña de propaganda social y de política represiva bajo Stalin. Michurin fue aclamado como el auténtico seguidor de Darwin, responsable de la “productiva Biología Michurinista Soviética”, en contraposición a la “infructuosa genética capitalista Weismannista-Morganista_Mendelina” de Europa Occidental y [9] Estados Unidos. Esto no supuso ninguna contribución real de Michurin a la Biología, profundizando aún más el estigma asociado al lamarckismo.

Desde el punto de vista científico, Michurin fue fiel a Darwin, y del mismo modo que Darwin creyó en el papel determinante de la selección natural y sostuvo la importancia del medio ambiente y la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck. Michurin desarrolló nuevos árboles frutales, más de 300 nuevas especies. Su jardín de árboles frutales fue muy admirado por Lenin, siendo galardonado con la Orden de Lenin y la Orden de la Bandera Roja del Trabajo [9].

Hibridación interespecífica por transfusión de sangre

Francis Galton no puedo encontrar evidencias de que la transfusión de sangre de conejos blancos a conejos grises y viceversa pudiese cambiar el color del pelo de las crías, algo que era de esperar si las gémulas estuviesen presentes en la sangre. Sin embargo, posteriores experimentos produjeron resultados positivos, aunque de ello no quiso enterarse la corriente oficial de la Genética.

Inspirado en las investigaciones de Michurin sobre la hibridación mediante el injerto de plantas, el biólogo ruso P. M. Sopikov ( П. М. Сопиков) comenzó a realizar investigaciones a partir de 1950 y hasta bien entrada la década de 1970 sobre el efecto de las transfusiones sanguíneas.

En el primer experimento, la sangre del gallo Black Australorp fue transfundida a gallinas White Leghorn, que luego se aparearon con gallos White Leghorn [10]. Se inyectaron de 2,5 a 3 ml de sangre por kg de peso dos veces a la semana durante dos meses y medio, antes de que pusieran los huevos fertilizados, Cuando estos huevos eclosionaron, algunos pollos de la progenie tenían algunas plumas negras en su plumaje blanco.

Un experimento similar se realizó con donantes White Leghorn y receptores Black Austrolorp. PM_SopikovAparecieron plumas blancas en un plumaje que de otro modo habría sido totalmente negro en la progenie. También se produjeron otros cambios. En comparación con las aves de pura raza, experimentaron un aumento de la masa corporal, con un cuello y un tronco de gran tamaño, las patas más largas y una pigmentación anormal en las patas. El color de la cáscara de huevo de algunas gallinas White Leghorn participantes en el experimento parecía el de las gallinas Black Australorp.

Estos cambios se hicieron más patentes en cada generación sucesiva. En la tercera generación, las aves tenían el plumaje blanco, o blanco con plumas negras, de color gris claro o negro como el de los donantes.

La sangre de los gansos Chuvash inyectada en las gallinas de la raza White Leghorn y la de los patos Khaki Campbell como receptores o la de los pavos Bronze turkey  en receptores de la raza White Leghorn, tuvo como resultado la aparición de unos caracteres anormales en la progenie. La propia transfusión de sangre aumentó la viabilidad, la productividad, la eficiencia reproductiva y la masa corporal de los receptores y de su progenie, eliminando los efectos adversos de la endogamia, facilitando la hibridación entre especies, del mismo modo que la hibridación mediante injerto en las plantas.

Las razas White Leningard y Black Leningard fueron desarrolladas por transfusión de sangre entre White Leghorn y Black Australorp a lo largo de tres generaciones, seguido de un proceso de cruzamiento y selección. Un tipo de ave White Leningard, con machos que pesan de 4 a 5 kg y hembras de 3,3 a 3,5 kg, se desarrollo del mismo modo.

Los hallazgos de Sopikov fueron confirmados por otros muchos investigadores soviéticos. Las noticias de los éxitos alcanzados por los biólogos soviéticos llegaron a los genetistas de otros países. Experimentos similares se realizaron en Francia, Suiza y otros países, con resultados parecidos. Por ejemplo, la sangre de un gallina de Guinea se inyectó a pollos de la raza Rhode Island Red, dando lugar a una progenie de la primera y segunda generación con grandes cambios en la cantidad y distribución de la melanina en el plumaje [11]. La transmisión de las modificaciones continuó hasta la séptima generación después de una única serie de inyecciones de sangre de la gallina de Guinea. Sin embargo, algunos investigadores no lograron cambios heredables mediante la transfusión de sangre. De los 50 estudios sobre transfusión de sangre recogidos por Liu [8], 45 dieron resultado positivo y sólo 5 dieron resultados negativos.

Entonces, ¿por qué Dalton no encontró estos efectos en sus experimentos? Liu sugiere que podría ser por las incompatibilidades de grupos sanguíneos, o bien porque el volumen de sangre transfundida pudo ser insuficiente. Los glóbulos rojos de las aves son nucleados, mientras que los glóbulos rojos de los mamíferos no lo están, lo que reduciría la cantidad de ADN presente.

El ADN induce transformaciones hereditarias

Como ya es bien conocido dentro de la historia de la Genética, Avery, Macleod y McCarty fueron los primeros en describir la transformación de las bacterias por ADN ajeno, en 1944 [12], proporcionando así la primera prueba de que el ADN era material genético, y no las proteínas, como entonces se creía mayoritariamente.

Algo que se ha olvidado en la versión oficial es que posteriormente se consiguió inducir cambios heredables en el pato de Pekín utilizando ADN del pato Khaki Campbell. Por otro lado, el tratamiento de los patos receptores con el ADN de los eritrocitos no solamente inducía una hibridación en la progenie, sino que también afectaba a los padres receptores [13]. La mayoría de las aves tratadas y su descendencia desarrollaron una serie de caracteres (pigmentación del pico, morfología de las plumas, forma de la cabeza, conformación del cuerpo y su tamaño), y aparentemente se parecía a la de los donantes. Las modificaciones heredables de caracteres morfológicos en los patos, como resultado de la inyección de ADN y ARN de otras razas de patos, también fue algo que consiguieron otros investigadores [14].

En 1995, investigadores japoneses informaron de que una única inyección intravenosa en ratones preñados de un plásmido ( son moléculas de ADN extracromosómico circular que se replican y transmiten independientes del ADN cromosómico) modificado genéticamente para expresar un gen ajeno en un complejo de lipoproteínas era suficiente para transferir el gen a los embriones [15]. Unos años más tarde, investigadores alemanes [16] demostraron que el ADN viral o un plásmido bacteriano inyectado a los ratones durante la gestación podía ser detectado en las células de los fetos y en los recién nacidos.

En la última década, los genetistas han descubierto cantidades sustanciales de ADN y de ARN que circulan por el torrente sanguíneo y las células del líquido circundante [7]. El ADN circulante se une a los receptores en la superficie de las células vivas y se recoge y es transportado al núcleo, incorporándose así al genoma. La facilidad con la que se recogen los ácidos nucleicos por parte de las células vivas es algo que resulta muy explotado en los experimentos de terapia génica, y pone de relieve los potenciales peligros de las enormes cantidades y diversidad de ácidos nucleicos modificados genéticamente que son liberados al medio ambiente y en nuestra cadena alimentaria [17] (Deslizándose a través de las normas de regulación, publicación de ISIS/TWN).

Cambios en el entorno inducidos al ADN y el ARN transmitidos a través de las células germinales

Los numerosos experimentos realizados con las aves, así como con las bacterias, mostraron que el ADN de los donantes que se inyecta al torrente sanguíneo de los receptores puede de hecho transformar al receptor y a su descendencia, comportándose como las gémulas de Darwin. En consecuencia, también sería de esperar que cualquier cambio que se produzca en el ADN y el ARN que circula por el torrente sanguíneo produzca transformaciones en el individuo y su descendencia.

Ahora sabemos que los cambios en el medio ambiente pueden inducirse tanto al ADN como al ARN, algo que forma parte del desarrollo normal, especialmente destacado en el caso del sistema nervioso central y del sistema inmunológico, donde se ha realizado un gran esfuerzo de investigación [18] (véase Reescribiendo el texto Genético en el desarrollo del cerebro humano, SiS 41). Un importante mecanismo es de la edición de ARN inducida por entornos específicos, que altera sistemáticamente los mensajes genéticos transcritos del genoma, cambiando la secuencia de bases, creando así nuevas proteínas, nuevas especies de ARN que regulan la expresión de conjuntos completos de genes. El ADN del genoma de las células puede ser reescrito por transcripción inversa a partir del ARN alterado como resultado de experiencias específicas en el entorno. Por lo tanto, en el curso de la vida de un organismo, la dotación de los ácidos nucleicos puede cambiar de acuerdos con las experiencias vividas. Estos cambios se comunican constantemente a otras células del cuerpo a través del sistema circulatorio. También pueden ser transmitidos a las células germinales, influyendo así en la siguiente generación. Los ácidos nucleicos circulantes pueden pasar a través de la placenta a las células de los embriones [15, 16]. También hay evidencias de que las células del esperma pueden coger los ácidos nucleicos circulantes y transferirlos al óvulo durante la fertilización [19, 20] (Herencia epigenética a través de las células de esperma, la dimensión lamarckiana en la evolución, Sis 42).

Transferencia horizontal de genes negada por los promotores de los transgénicos

¿Cuáles son las implicaciones de estos hallazgos, ahora que la teoría de la Pangénesis de Darwin ha sido restablecida al lugar que le corresponde dentro de la historia de la Genética?

 En la década de 1990, me encontré con algunos colegas que estábamos batallando en solitario para advertir a las Agencias de Regulación y a la comunidad científica acerca de los peligros de la transferencia horizontal de genes a partir del desarrollo desenfrenado de los organismos modificados genéticamente, los transgénicos [17, 19] (Tecnología genética y Ecología genética de las enfermedades infecciosas, publicación científica de ISIS).

darwin3Un enorme peligro inherente a los transgénicos es que se favorece la transferencia horizontal de genes y la recombinación. Hay muchas razones para sospechar que esto es algo que está ocurriendo (véase [20] Transferencia horizontal de genes a partir de los transgénicos: Cómo ocurre, SiS 38), de los cuales sólo voy a mencionar dos. En primer lugar, la modificación genética consiste en hacer combinaciones sintéticas artificiales de secuencias de ácidos nucleicos que no se han dado con anterioridad en los miles de millones de años de evolución. Estas secuencias recombinantes son un mosaico con muchas similitudes a una amplia gama de especies, incluyendo bacterias y virus patógenos, siendo por tanto más propensas a favorecer la transferencia horizontal de genes y la recombinación. En segundo lugar, las construcciones transgénicas están diseñadas para invadir genomas, es recombinogénico. Esto los hace inherentemente inestables y más propensos a moverse de nuevo una vez integrados, y hay pruebas de esta inestabilidad de los transgénicos [²1] (Líneas transgénicas inestables y por lo tanto ilegales y con derecho a protección, SiS 38), y la transferencia horizontal de ADN transgénico [20].

La transferencia horizontal de genes y la recombinación no sólo dan lugar a la aparición de nuevas bacterias y virus que causan enfermedades, sino que los genes marcadores de resistencia a los antibióticos también se extienden con el ADN transgénico, convirtiéndose en intratables algunas infecciones. La integración de ADN ajeno a las células puede alterar los genes, causar cáncer, y reactivar los virus latentes que se encuentran en todos los genomas.

Estos potenciales peligros adquieren un nuevo significado a la luz del ADN y el ARN que circula por el torrente sanguíneo y los fluidos extracelulares de los individuos sanos y enfermos, y la facilidad con que las células lo recogen [7, 17]. La modificación genética es de hecho más peligrosa que el desarrollo intencional de agentes biológicos, simplemente porque sus riesgos son subestimados por médicos e investigadores [22] (No hay Bioseguridad sin seguridad en la biotecnología, SiS 26). Deben limitarse estrictamente y restringirse su uso a los laboratorios. No es necesario en ningún caso liberar transgénicos al medio ambiente.

No es solamente la teoría de la Pangénesis de Darwin debe ser rehabilitada en el bicentenario de su nacimiento [este artículo fue escrito en el año 2009, bicentenario del nacimiento de Darwin]. Toda la historia de la genética y su continuidad con la epigenética, necesita ser reescrita para poner fin a los abusos y los malos usos de una materia que pone en peligro a la sociedad.

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Nota: las referencias completas en la página web se ISIS y sólo disponible para las personas suscritas.

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Fukushima: ¿aumento de los cánceres en los niños?

docbuzz.fr; 12 de marzo de 2016

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Fue hace 5 años. El núcleo del reactor de la central nuclear de Fukushima, gestionado por el grupo japonés Daichii, que sufrió los efectos de un terremoto y un tsunami, entró en fusión. Más allá de los sufrimientos humanos causados por una evacuación forzada, los traumas emocionales, o la pérdida de un puesto de trabajo, este accidente nuclear, del mismo modo que el accidente de Chernobyl, la irradiación de la población ha producido un fuerte aumento en varios tipos de cáncer, especialmente entre los niños, que son más vulnerables.

Hace algunos años, la Prefectura de Fukushima decidió poner en marcha una campaña de detección de enfermedades del tiroides. La radiación emitida por los productos nucleares tiene una gran afinidad por la glándula tiroidea. El esfuerzo por realizar una detección nunca había sido tan importante. Cuando los primeros resultados comenzaron a aparecer y mostraban que las anormalidades se presentaban en un niño de cada dos y que varios cientos habían sufrido ya cáncer de tiroides, la inquietud se generalizó. Muchas de estas anormalidades aparecieron después del accidente, lo que sugería que los niños recibieron dosis muy altas de radiación, bien por inhalación o por ingestión de yodo. Sin embargo, estos Informes fueron calificados de alarmistas, utilizados por los que se oponen a la energía nuclear, y por lo tanto atacados. Dillwyn Williams, especialista en cáncer de tiroides por la Universidad de Cambridge, dijo que estos cánceres no estaban relacionados con la radiación, sino que no se habían detectado con anterioridad. Por lo tanto, el aumento en el número de cánceres se explicaba por la realización de un estudio epidemiológico más exhaustivo. ¿Esto responde a la pregunta de por qué se están produciendo tantas alteraciones tiroideas en los niños de Fukushima?

Sin embargo, estos resultados están en consonancia con los resultados de los estudios realizados tras el accidente de Chernobyl de 1986. Los niños que bebieron leche de vacas alimentadas con pastos procedentes de zonas contaminadas con radiactividad acumularon yodo radiactivo en su tiroides. En el año 2006, la OMS reconoció que el accidente había causado unos 5000 casos en menores de 18 años, y que con el tiempo aparecerían más tipos de cáncer.

Esto explica la determinación de la Prefectura de Fukushima para llevar a cabo un nuevo examen de las 368.651 niños que participaron en el examen inicial, que comenzó en 2011.

Los primeros resultados, dados a conocer en agosto de 2015, muestran que el 50% de los 300.476 menores sufren anomalía del tiroides, con la presencia de un nódulo sólido o un quiste líquido en su tiroides.

Y mientras que aumenta el número de cánceres notificados, la preocupación por un vínculo directo entre la radiación y la aparición de estos cánceres se hace cada vez más evidente. Desde el año 2013, el epidemiólogo japonés Toshihide Tsuda viene denunciando en conferencias internacionales el incremento de los casos de cáncer. En octubre de 2015, publicó los resultados de su trabajo en la revista Epidemiology, mostrando que la incidencia del cáncer llegó a una tasa de 605 por millón, lo que representa un aumento de 30 veces en el número de cánceres en los niños. Este resultado está lejos de lo esperado por la irradiación que sufrieron las personas, que debiera de haber sido menor que en Chernobyl, y controlada por las autoridades. De hecho, el día posterior al accidente nuclear, las autoridades japonesas evacuaron a 150.000 residentes en un radio de 20 kilómetros, se distribuyeron pastillas de yodo entre la población y centró su atención en el riesgo de contaminación de los alimentos. Así mismo, la OMS, queriendo tranquilizar, hizo estimaciones en 2013 de que la exposición de las personas a la radiación había sido durante el primer año de sólo 12 a 25 milisieverts (mSv), y por lo tanto no había motivos para el pánico o para pensar que se iban a producir más casos de cáncer. Otros científicos, bajo el paraguas de la OMS, trataron de tranquilizar atacando a Toshihide Tsuda, citando datos de la imposibilidad de comparar el número de cánceres detectados mediante ultrasonidos, dando una tasas válidas de cáncer entre la población de 3 casos por millón de personas. Un equipo japonés publicó en el año 2014 las tasas de cáncer en tres regiones, incluyendo dos de ellas que no se vieron afectadas por el desastre, examinando a 4.400 niños. Se encontraron diferencias entre los 3 grupos en cuanto a las alteraciones tiroideas. Para Toshihide Tsuda su argumento es válido, ya que tuvo en cuenta el factor tiempo desde el momento en el que un cáncer de tiroides es detectado por los ultrasonidos de una ecografía y el momento en el que el cáncer se hace clínicamente detectable.

En la Prefectura japonesa también ha aumento el riesgo de aborto involuntario. Para Seiji Yasumura, Subdirector de salud, es algo saludable hacer caso omiso de las anormalidades tiroideas. Extirpar la glándula tiroidea cuando se presenta una anormalidad es algo corriente, aunque se precise tomar la hormona tiroidea durante toda la vida, parece que sería suficiente con observar y no hacer hasta que la anomalía se haya convertido en cáncer. Un estudio coreano publicado en 2014 mostraba los resultados de un estudio realizado en 1999. El Gobierno ofreció la posibilidad de detectar las anormalidades tiroideas mediante ultrasonidos. En 2011, la tasa de cánceres era 15 veces mayor de lo que era en 1999, sin que se hubiese producido un aumento de la mortalidad (Heyong Sik Ahn NEJM). Si bien es cierto que la mortalidad por cáncer de tiroides se ha reducido casi a cero, debido a que la extirpación de la glándula es suficiente para tratar a la mayoría de los pacientes.

Si las anormalidades del tiroides son más comunes de lo inicialmente estimado, el aumento del número de cánceres detectados por Toshihide Tsuda no puede ser ignorado, y los argumentos de sus críticos no deben impedir que se siga vigilando a estas poblaciones irradiadas por el accidente de la central nuclear, con un mayor riesgo de padecer un día cáncer, lo cual no se limita, por desgracia, al cáncer de tiroides. El accidente de Chernobyl es buena prueba de ello. Las centrales nucleares suponen sin duda un riesgo muy alto. Lo mismo piensan los muchos detractores de la central nuclear de Fessenheim. La ciudad suiza de Ginebra exigió su cierre debido al riesgo de accidente, algo que no conoce fronteras y tenemos dos pruebas claras de la incapacidad del hombre para controlar los productos tecnológicos que fabrica.

Fuentes:

Mystery cancers are cropping up in children in aftermath of Fukushima
Dennis Normale
Science Mag Mar. 4, 2016 , 10:45 AM

Thyroid Cancer Detection by Ultrasound Among Residents Ages 18 Years and Younger in Fukushima, Japan: 2011 to 2014.
Tsuda T1, Tokinobu A, Yamamoto E, Suzuki E.
Epidemiology. 2015 Oct 5. [Epub ahead of print]

SCREENING EFFECT? EXAMINING THYROID CANCERS FOUND IN FUKUSHIMA CHILDREN

MARCH 6, 2016

Quantification of the increase in thyroid cancer prevalence in Fukushima after the nuclear disaster in 2011—a potential overdiagnosis?
Kota Katanoda, Ken-Ichi Kamo, Shoichiro Tsugane
 (2016) doi: 10.1093/jjco/hyv191First published online: January 10, 2016

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Procedencia del artículo:

http://www.docbuzz.fr/2016/03/12/123-fukushima-explosion-de-cancers-chez-les-enfants/

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