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La soja transgénica altera el valor nutricional de la leche y produce un retraso en el desarrollo

Por Jonathan Latham, 26 de octubre de 2015

independentsciencienews.org

Cabra cilentana, Italia (foto www.consdabi.org)

Cabra cilentana, Italia (foto www.consdabi.org)

Las cabras gestantes alimentadas con soja transgénica tienen crías que crecen más lentamente y tienen menor talla, según un nuevo estudio realizado en Italia (Tudisco et al., 2015). Publicado en la revista Small Ruminant Research, los investigadores comprobaron los resultados de complementar la alimentación de las cabras con soja transgénica Roundup Ready. La soja Roundup Ready está diseñada para resistir al herbicida Roundup, comercializado por el gigante de la Agricultura Industrial Monsanto. Es una de las sojas más ampliamente cultiva en todo el mundo.

La reducción en el crecimiento de las crías de las cabras se ha atribuido a que la leche de las madres alimentadas con soja transgénica es bastante menos nutritiva y contiene menos anticuerpos IgG [Inmunoglobulina G] , todo ello muy importante en el crecimiento inicial.

Este estudio fue realizado con sumo cuidado”, comentó la Dra. Judy Carman, Directora del Instituto de Salud e Investigación Animal, Australia. No participó en el estudio, pero dijo a Independent Science News que:

La diferencia en la composición del calostro entre las madres alimentadas con soja transgénica y soja no transgénica fueron particularmente sorprendentes. El calostro de las madres alimentadas con soja transgénica contenía sólo ⅔ de la grasa, ⅓ de las proteínas y cerca de la mitad de los anticuerpos IgG del calostro de las madres alimentadas con soja no modificada genéticamente”.

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores dividieron a las cabras preñadas de la razas Cilentana en cuatro grupos sesenta días antes del inicio del estudio. Dos de los grupos fueron alimentados con soja transgénica Roundup Ready (en dos diferentes concentraciones). Los otros dos grupos fueron alimentados con soja convencional no transgénica, también en dos concentraciones distintas.

Después de que las madres parieron a todas sus crías, fueron alimentadas únicamente con leche materna durante sesenta días. El crecimiento de las crías se verificó dos veces, a los treinta y sesenta días, observándose que las crías de las madres alimentadas con soja transgénica tenían aproximadamente un 20% menos de peso y una menor estatura. Todas estas diferencias eran estadísticamente significativas.

El bajo peso y talla y de las crías no fueron los únicos hallazgos inesperados. Los investigadores también encontraron que la leche de las cabras alimentadas con soja transgénica tenía menor contenido en proteínas y grasas. La diferencia en la calidad de la leche era sustancial ( un 6% de proteínas en los grupos alimentados son soja transgénica, frente a un 18% en los grupos alimentados con soja no transgénica) durante las primeras semanas después del nacimiento, pero desapareció gradualmente (a pesar de que las madres continuaron siendo alimentadas con soja transgénica). Además, los investigadores encontraron que el calostro producido por las madres alimentadas con soja transgénica tenía una cantidad menor de anticuerpos IgG. Estos anticuerpos son muy importantes tanto para el crecimiento como para un desarrollo inmunológico saludable.

Una tercera diferencia observada por los investigadores es que el ADN transgénico presente en la soja transgénica se pudo detectar en la mayoría del calostro de las cabras (10/16) alimentadas con la soja transgénica. No se detectó el transgen de ADN en la leche de las cabras alimentadas con soja no transgénica. Sin embargo, no es la primera vez que el ADN transgénico se detecta en la leche de los rumiantes.

Los investigadores comprobaron que todas las crías al nacer tenían un tamaño similar, independientemente de si las madres habían consumido soja transgénica o no. Por lo tanto, los investigadores propusieron que el retraso en el crecimiento de las crías de las madres alimentadas con soja transgénica se debe a una deficiencia de la leche. Presumiblemente sea el valor nutricional del calostro y la leche de las madres alimentadas con transgénicos o las diferencias de anticuerpos presentes en el calostro y la leche de las madres alimentadas con transgénicos, o las diferencias de anticuerpos que se observaron en el calostro. Los autores comprobaron que los bajos niveles de anticuerpos IgG en el calostro está relacionado en otros rumiantes con un crecimiento más lento y también es conocido que los anticuerpos IgG tienen un papel muy importante en la absorción de nutrientes, porque promueven el desarrollo del intestino en los recién nacidos.

Los investigadores no entran a debatir si los fragmentos de ADN transgénico que se encuentran en la leche juegan un papel en la alteración del desarrollo de las crías.

Este resultado es la demostración más consistente hasta el momento de una alteración en el crecimiento y desarrollo de las crías alimentadas con transgénicos. Los mismos investigadores en el año 2010 mostraron una alteración en la enzima de deshidrogenasa láctica en las crías alimentadas con leche procedente de las madres que habían comido soja transgénica Roundup Ready. En este estudio previo, no obstante, no se detectaron efectos adicionales sobre la descendencia de las cabras (Tudisco et al., 2010).

Se sabe que la soja Roundup Ready tiene varios efectos, incluyendo una deficiencia de manganeso. Sin embargo, los reguladores y desarrolladores de cultivos transgénicos rechazan continuamente los estudios que muestran que los transgénicos causan daño aparente a los animales, y ello corroborado por muchos grupos diferentes de investigación”, dijo la Dra. Allison Wilson de Proyecto de Recursos Bioscience. “Esperemos que no se siga ignorando este otro estudio”.

Referencias:

Tudisco R., V. Mastellone, MI Cutrignelli, P. Lombardi, F. Bovera, N. Mirabella, G. Piccolo, S. Calabro, L. Avallone y F. Infascelli (2010) “Destino del ADN transgénico y evaluación de los efectos metabólicos en las cabras alimentadas con soja modificada genéticamente y en sus crías”. 4: 1662-1671

Tudisco R., S. Calabro, MI Cutrignelli, G. Moniello, M. Grossi, V. Mastellone, P. Lombardi, ME Peroa, F. Infascelli (2015) “Soja modificada genéticamente en la dieta de las cabras; influencia en el desarrollo de las crías”. Small Ruminant Research 126: 67–74.

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/news/ge-soybeans-give-altered-milk-and-stunted-offspring-researchers-find/

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Investigadores de La Plata encuentran glifosato en algodón, gasas, hisopos, toallitas y tampones

El cien por ciento de los algodones y gasas estériles contienen glifosato (una herbicida potencialmente cancerígeno según la Organización Mundial de la Salud) o su derivado AMPA, sustancias también encontradas -aunque en menor porcentaje- en hisopos, toallitas y tampones, según un estudio realizado por el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (EMISA) de la Universidad de La Plata.

telam.com.ar

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«El 85 por ciento de todas las muestras dieron positivos para glifosato y el 62 por ciento para AMPA, que es el metabolito ambiental; pero en el caso de algodones y gasas el porcentaje fue del cien por ciento«, detalló a Télam el doctor en Química Damian Marino, integrante de EMISA.

Y continuó: «En cuanto a las concentraciones, lo que vimos es que en el algodón sin procesar lo que domina es el AMPA (39 µg/kg y 13 µg/kg de glifosato), mientras que en las gasas hay ausencia de AMPA, pero sí de glifosato cuya concentración es de 17 µg/kg«.

La hipótesis de Marino y su equipo es que a medida que se aumenta el procesamiento de los productos, las sustancias que originalmente se encuentran presentes en el algodón van disminuyendo.

Los investigadores, que presentaron los resultados de esta investigación en el 3° Congreso Nacional de Pueblos Fumigados que se realizó la semana pasada en Buenos Aires, detallaron que «en cuanto a los hisopos, hay marcas que no tienen, otras tienen alguna de las dos sustancias y algunas las dos, lo mismo que sucede en los productos de higiene femenina«.

«El resultado de esta investigación es muy grave. Cuando uno utiliza algodón o gasas para curar heridas o para uso personal higiénico, lo hace pensando que son productos esterilizados, y resulta que están contaminados con una sustancia cancerígena«, afirmó por su parte el pediatra Medardo Ávila Vázquez, referente de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

Y continuó: «La mayoría de la producción de algodón en el país es transgénico y resistente al glifosato, se fumiga cuando el capullo está abierto entonces el glifosato queda condensado y pasa directo al producto».

Ávila Vázquez, presidente del Congreso, confesó que «el estudio nos ha sorprendido a todos porque en realidad nuestro objetivo era demostrar la presencia de estas sustancias cancerígenas sobre todo en alimentos, y la investigación de la Universidad de La Plata abre una nueva puerta que deberemos continuar».

Por su parte, Marino reconoció que esta investigación tampoco había sido un objetivo del grupo: «Estábamos investigando las derivas de glifosato en aplicaciones aéreas, esto es, hasta dónde se expande la sustancia cuando se fumiga y encontramos un estudio, un paper internacional donde se decía cómo había que realizar el procedimiento«.

Y continuó: «Hay una premisa básica en investigación que es que cuando uno termina de hacer laboratorios tiene que contrastarlo contra algo limpio, y el paper decía que este elemento eran gasas estériles, de uso médico, es decir las que uno encuentra en las farmacias«.

«Entonces fuimos y compramos gasas, abrimos los paquetes, los analizamos y ahí tuvimos la sorpresa: encontramos glifosato. Lo primero que pensamos era que habíamos hecho algo mal, así que tiramos todo y compramos nuevas gasas, las analizamos y volvimos a encontrar glifosato«, relató Marino.

En marzo de este año, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (Iarc), dependiente de la OMS, agregó a cinco pesticidas como cancerígenos “posibles” o “probables”, entre ellos al glifosato.

El investigador describió que «buscamos bibliografía y no encontramos ninguna publicación nacional ni internacional que hable de residuos de glifosato y su metabolito en este tipo de productos«.

«Los resultados los hemos obtenido hace una semana, queremos que sean un disparador para que todos los pongamos a sistematizar la investigación y en esto estamos, diseñando nuevos trabajados con otras disciplinas, porque la obligación nuestra es velar por la salud de la población«, concluyó.

https://www.youtube.com/watch?v=ezIhQT-4bIE&feature=youtu.be

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Procedencia del artículo:

http://www.telam.com.ar/notas/201510/124194-glifosato-algodon.html

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Ataque al hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán: el servilismo de la prensa occidental

Por Media Lens, 20 de octubre de 2015

Dissident Voice

Hospital_Afganistan

Una de las características que define a los medios corporativos es que los crímenes cometidos por Occidente son o bien ignorados o bien minusvalorados. El bombardeo por parte de Estados Unidos de un hospital de Médicos sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, la noche del pasado de 3 de octubre, es un ejemplo arquetípico.

Al menos 22 personas murieron cuando la fuerza aérea AC-130 de Estados Unidos realizó cinco incursiones contra el hospital durante más de una hora, a pesar de los llamamientos de Médicos sin Fronteras al gobierno afgano y las autoridades estadounidenses y de la OTAN para que se suspendiese el ataque. El edificio principal del hospital, que contiene las salas de quirófano de emergencia y de recuperación, sufrieron grandes daños. El Dr. Dave Lindorgg dijo:

El hospital fue bombardeado deliberadamente con armas incendiarias, y las personas que se encontraban en su interior fueron sometidas a una lluvia de balas y dardos de acero…

El helicóptero de combate AC-130 no está diseñado para atacar con precisión, sino para extender la muerte en un amplio radio de acción”.

Sorprendentemente, Médicos sin Fronteras había informado a las fuerzas militares de las coordenadas exactas de situación del hospital con el fin de prevenir cualquier ataque. De hecho, el hospital es:

Una institución bien conocida y de larga trayectoria, con una forma que le distingue, que opera en una ciudad que hasta hace poco estaba bajo completo control del gobierno afgano. Que el comando EEUU/OTAN no supiese de la función de estas instalaciones es algo inconcebible”.

Médicos sin Fronteras ha condenado sin paliativos el ataque estadounidense. El ataque fue lanzado intencionalmente para producir una matanza premeditada. Se puede considerar un crimen de guerra. La organización estadounidense rechazó tres investigaciones: la de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno Afgano. En lugar de ello, Médicos sin Fronteras exigió la realización de una investigación internacional independiente.

En los días posteriores al ataque, Estados Unidos modificó la versión oficial varias veces. En un primer momento, como señala Glenn Greenwald, la versión dominante de Estados Unidos y sus aliados afganos era que el ataque no había sido un accidente, sino que había estado justificado porque los talibanes estaban usando el hospital como base. Una afirmación indignante que Médicos sin Fronteras rechazó con vehemencia. Incluso se informó que un tanque estadounidense entró con posterioridad en el recinto hospitalario con la finalidad de destruir pruebas del crimen de guerra que acababa de cometerse.

Sí se informó en los medios de comunicación del ataque, a veces con terribles imágenes de la destrucción de los pasillos y salas del hospital. Incluso se pudo ver a los pacientes que se encontraban en las camas que habían muerto quemados. Pero el bombardeo estadounidense no recibió la cobertura y la atención editorial que merecía.

Piensen por un momento en la atención que habría recibido en los medios si se hubiera tratado de un helicóptero de combate ruso bombardeando un hospital y hubiesen muerto 22 personas, a pesar de las súplicas de los médicos para que se suspendiese el ataque. Los líderes occidentales enseguida habrían condenado el ataque ruso y lo habrían calificado de crimen de guerra y los medios corporativos se habrían hecho eco de las declaraciones emanadas del poder en Washington y Londres.

Por el contrario, sólo hemos encontrado un editorial en un periódico del Reino Unido que condenaba el bombardeo estadounidense del hospital solicitando una investigación independiente. Este es un ejemplo más del desmesurado servilismo de los medios corporativos al Estado, y muestra su complicidad con los crímenes de Estado contra la humanidad.

Mientras tanto, nada que decir de Kunduz. The Guardian ha encontrado espacio para publicar editoriales sobre aerodeslizadores y la Tradición Británica de los productos precocidos, así como la redactora de The Guardian Katharine Viner sobre la asistencia de George Osborne a la conferencia del Partido Tory. Para agravar la ignominia de este periódico, todavía conserva con orgullo una sección de comentarios firmada por Tony Blair, donde se le describe simplemente como ex Primer Ministro Británico, en lugar de decir lo que es: un criminal de guerra que impulsó una guerra impopular. Esta descripción destaca ante las revelaciones conocidas durante el fin de semana: una nota redactada por Collin Powell, que por entonces era Secretario de Estado bajo la Administración de George Bush, de que Blair había prometido su apoyo pleno a la invasión de Irak con un año de antelación, incluso mientras le decía al Parlamento y al país que todavía se estaba buscando una solución diplomática.

Error de Sopel

En BBC News, el pasado 15 de octubre de 2015, el corresponsal de la BBC en Norteamérica, Jon Sopel, dijo a los espectadores que el hospital de Kunduz había sido bombardeado por error por los estadounidenses. No fue un bombardeo intencionado, como Médicos sin Fronteras había dicho, sino un bombardeo por error. De este modo la BBC News fue adoptando la perspectiva del Pentágono, expuesta anteriormente por el General John Campbell, alto comandante estadounidense en Afganistán, cuando afirmó que:

El hospital fue bombardeado por error. Nunca atacaremos intencionalmente una instalación médica protegida”.

Sin embargo, Estados Unidos es algo que ha hecho numerosas veces. En noviembre de 2003, en el enorme asalto terrestre contra Faluya, tras varias semanas de bombardeo, atacaron el Hospital General de la ciudad. Fue un crimen de guerra, como señaló Noam Chomsky, incluyo fue recogido en la portada de The New York Times, pero sin etiquetar o reconocer el hecho como tal:

La primera página del periódico más importante del mundo habla de crímenes de guerra, cuando tal aseveración puede implicar penas severas para los responsables políticos implicados en los hechos, según la legislación estadounidense, incluso la pena de muerte si los pacientes fueron expulsados de sus camas y esposados, si como resultado de ello murieron”.

Retrocediendo en el tiempo, veteranos estadounidenses de la guerra del Vietnam han informado de que hospitales de Camboya y Laos fueron objetivo de forma rutinaria de bombardeos por las fuerzas estadounidenses. En 1973, la revista Newsweek citaba las palabras de un ex analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos:

Cuanto más grande fuese el hospital, mejor”

Y ahora, sobre el ataque al hospital de Kunduz, Associated Press informaba que:

Los analistas estadounidenses sabían de la situación del hospital afgano”

Además se ha sabido que la tripulación del helicóptero estadounidense AC-130 incluso cuestionó si era legal atacar el hospital.

Nuestros repetidos mensajes en Twiter dirigidos a Sopel y al editor de noticias de la BBC Paul Royall han sido ignorados. ¿Esta es la forma en que deben comportarse profesionales de alto nivel de la BBC cuando se les pregunta en público sobre una grave violación de la imparcialidad informativa? ¿Se dignan simplemente a no contestar?

Sin embargo, uno de nuestros lectores envió un correo electrónico a Sopel y consiguió obtener una respuesta por parte del corresponsal de la BBC en Norteamérica, que amablemente nos reenvió.

Esta es la respuesta de Sopel en su correo electrónico:

Sobre si el bombardeo del hospital de Kunduz fue algo deliberado o accidental es objeto de investigación – y sé que existen dudas sobre la independencia de esta investigación- pero con toda seguridad fue un grave error. Ante la indignación que ha provocado el ataque, la humillante disculpa a que se ha visto obligado Estados Unidos por el desastre de relaciones públicas, ¿cómo se puede decir algo que no sea que se ha sido un error? Si hubiera utilizado la palabra accidente podría tener algo de credibilidad”.

Pero este mensaje muestra una vez más las incongruencias de Sopel. La mayoría de las personas que hayan escuchado su crónica y le hayan oído decir que el hospital fue “bombardeado por los estadounidenses por error”, pensarían que los estadounidenses no tenían la intención de bombardear el hospital y que por tanto el bombardeo del hospital fue un error.

Como vimos anteriormente, la idea de que las fuerzas estadounidenses no sabían que el objetivo era un hospital partió del Pentágono, y es algo que no comparte Médicos sin Fronteras. Por otra parte, entra en contradicción con las evidencias que ya se conocían en el momento de trasmitirse la crónica de Sopel en la BBC News, y que habían salido a la luz ( que la tripulación del helicóptero estadounidense puso en duda la legalidad del ataque contra el hospital). Christopher Stokes, Director General de Médicos sin Fronteras, dijo a Associated Press que los bombardeos de Estados Unidos no fueron ningún error:

La tremenda destrucción del hospital, bastante precisa… indica que no fue ningún error. El hospital fue bombardeado en repetidas ocasiones”.

El resto de observaciones de Sopel son irrelevantes ( la valentía de los periodistas de guerra), rozando el miedo ( su decidido apoyo a Médicos sin Fronteras de manera permanente).

El intento de Sopel de explotar la indignación, la humillante disculpa y el desastre de relaciones públicas para justificar su uso de bombardeo erróneo es un sofisma desesperado. ¿Está tratando de decirnos que un crimen de guerra es algo equivocado porque es un desastre de relaciones públicas, lo que requiere de una humillante disculpa?.

¿Tal vez el ataque aéreo fue un error, de la misma manera que también fue un error la muerte de ocho escolares afganos por parte de las tropas lideradas por Estados Unidos en 2009? Fue tal el error que la OTAN compensó con 2000 dólares por cada niño muerto, en una especie de venta macabra a precios de saldo.

Tal vez el ataque aéreo fue un error de la misma manera que lo fue la invasión de Irak en 2003 a los ojos de Bridget Kendall, corresponsal de la BBC. Ella declaró en la BBC:

Todavía hay un profundo desacuerdo sobre la invasión de Irak ¿Estuvo justificado o fue un desastroso error de cálculo? )BBC, 20 de marzo de 2006)”.

Que la invasión de Irak fue de hecho una guerra ilegal e inmoral de agresión, un crimen supremo que sería considerado por el Tribunal de Nuremberg como crímenes de guerra, es algo que no entra en las descripciones permitidas en la BBC.

Pero es la marca ideológica que conforma los medios de comunicación corporativos y la corriente principal en los debates. Los líderes políticos y militares de occidente pueden cometer, en ocasiones, errores o desastrosos errores de cálculo. Pero su propósito fundamental es siempre honorable: “mantener a los talibanes a raya ( Sopel de nuevo), para destruir el Estado Islámico o para lograr la paz en Oriente Medio”.

Le preguntamos a John Pilger que comentase la crónica de Jon Sopel para la BBC y sus posteriores observaciones sobre el correo electrónico. Pilger nos contestó a través de correo electrónico el pasado 19 de octubre de 2015:

El periodismo serio es aquel que trata de aclarar las cosas con pruebas convincentes. Lo llamativo de la crónica de Jon Sopel es que no ofrece una pruebas periodísticas para apoyar su afirmación de que el ataque estadounidense al hospital fuese un error, por lo tanto, pone en entredicho las afirmaciones de Médicos sin Fronteras, que no han sido refutadas y no hace ningún intento por refutar. Nada de lo dicho por los militares estadounidenses es puesto en duda por Sopel. En cambio, sí es cierto que el ataque fue un error. ¿Dónde se encuentra la base de tal certeza? No nos lo dice; y además no se siente en la obligación de decirlo. En cambio, como nos lo dice un experimentado reportero de primera línea, su palabra es suficiente. Bueno, me he informado de que Sopel ha atenido reuniones en la Casa Blanca y yo sé, y él lo sabe, que el periodismo de este tipo no es otra cosa que un débil eco de la versión oficial. Nos dice cuál es su fuente de información, de forma bastante descarada, cuando afirma que el Presidente Obama no tiene otra opción sino la de continuar su campaña de destrucción de Irak. Algunos podrían llamar a esto apologética; en realidad es antiperiodismo”.

Tal vez no sea sorprendente que la foto que encabeza la parte superior de la página de Twiter de Sopel sea la suya junto al Presidente Obama. La trágica ironía es que Obama, el ganador del Premio Nobel de la Paz en 2009, acaba de cometer un crimen de guerra por el bombardeo del hospital de Médicos sin Fronteras, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1999.

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Media Lens es un organismo de control de los medios de comunicación del Reino Unido, encabezado por David Edwards y David Cromvell. El segundo libro de Media Lens, Neolengua en el siglo XXI, por David Edwards y David Cromwell, fue publicado en 2009 por Pluto Press. Visite Media Lens’s website.

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Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2015/10/sick-sophistry-bbc-news-on-afghan-hospital-mistakenly-bombed-by-united-states/

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Testimonio de Patricia siguiendo una dieta estrictamente vegetariana

Por Graduate SNC, 16 de diciembre de 2014; modificado el 6 de octubre de 2015

nutritionstudies.org

 

Patricia antes y después de seguir una dieta vegetariana

Patricia antes y después de seguir una dieta vegetariana

El 22 de noviembre de 2013 decidí seguir una dieta estrictamente vegetariana para intentar reducir los síntomas relacionados con algunos problemas crónicos de salud.

Me había estado tratando de un dolor en el abdomen y en la parte baja de la espalda. Sabía que tenía exceso de peso. Me despertaba en mitad de la noche por el dolor y durante todo el día estaba agotada. Cuando me levantaba, me mantenía inclinada durante un tiempo antes de que me pudiera enderezar. Me dolían las rodillas cuando subía o bajaba escaleras. Sabía que tenía que reducir peso y así se lo manifesté a mi médico de cabecera; quería empezar a nadar de nuevo y controlar mi dieta. Pero durante el año 2011 me hice unas pruebas adicionales para averiguar de dónde venía ese dolor persistente en el espalda y en el costado. Ya había padecido dolor con antelación y había lidiado con él. No quería tomar medicamentos porque estaba como aletargada durante el día y no parecían resolver mi problema. Así que me hicieron una tomografía computarizada.

A la espera de los resultados, tuve un extraño accidente en el patio de mi casa y me rompí el codo derecho. Fue una pesadilla, porque el día anterior en el que tenía programado una cirugía del codo me notificaron que tenía un tumor en mi riñón derecho y había que realizar una resonancia magnética. El Dr. P estuvo durante varias horas reconstruyendo mi codo, y un mes después el Dr. D me realizó una nefrectomía para extirpar un tumor canceroso en mi riñón derecho. Me realizaron la operación con el brazo enyesado y rezando para que no encontrasen más tumores que los que vieron en la resonancia magnética.

Durante 12 semanas realicé rehabilitación para tratar de recuperar la fuerza en mi brazo; la cirugía de riñón me dejó esa zona mucho más débil que antes de la operación. Durante los dos años siguientes se mantuvo el dolor en mi espalda, me realicé resonancias magnéticas adicionales, confirmando la presencia de varios discos abultados y artritis en la columna vertebral. Me realizo resonancias magnéticas anualmente y radiografías del tórax para comprobar si el cáncer se ha vuelto a presentar. De sobrevivir 5 años seré considerada como una superviviente del cáncer, incluso aunque éste apareciese al sexto año. El Dr. D me dijo que lo habían cogido a tiempo, pero la mala noticia que me dijo es que este tipo de cáncer suele regresar. Tardé en sobreponerme ante esta afirmación y me sentía como si estuviera esperando a que la enfermedad volviese. Así que la preocupación por el cáncer, el dolor constante de mis rodillas y la artritis en la espalda, me causaron un tremendo estrés. Me sentía terriblemente mal. Tenía que volver a tomar el control. La compasión empezaba a ocupar cada parte de mi vida.

Busqué respuestas. Acudí a un gimnasio y empecé a escuchar «Forks Over Knives» mientras hacía ejercicio en la cinta. Leí libros del Dr. Campbell, el Dr. Esselstyn y el Dr. McDougall. Vídeos como “Food Matters” y “Hungry for Change” me animaron a cambiar mi dieta, pero las entrevistas del Dr. T. Colin Campbell y el Estudio de China me ayudaron a superar el obstáculo, y de hecho he empezado un nuevo estilo de vida basado en una alimentación vegetariana. Finalmente me inscribí en el Programa de Nutrición estrictamente Vegetariana del Dr. Campbell, que terminé en abril de 2014.

De eso hace más de un año y me siento mucho mejor. Todavía estoy en la fase de cambio, pero soy mucho más receptiva a intentarlo. La gente me pregunta: “¿Por qué no comes carne ni queso?”. Me divierte ver sus caras y algunas me dicen que lo mío es una medida extrema. Pero cuando se lucha contra enfermedades que se pueden invertir con una buena nutrición, una alimentación vegetariana es una elección fácil en comparación con la administración de medicamentos que se supone son para superar la enfermedad, pero que me producían debilidad.

Patricia Smith ha compartido su testimonio para que otros sepan acerca de los beneficios de una alimentación estrictamente vegetariana. Si usted tiene también alguna experiencia con la alimentación vegetariana, por favor póngase en contacto con nosotros.

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Procedencia del artículo:

http://nutritionstudies.org/patricias-plant-based-health-story/

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Monsanto ultima una tecnología de organismos que mata especies mediante el apagado de genes

La multinacional prepara el lanzamiento de plantas transgénicas y pesticidas basados en una técnica que sacudió a la ciencia mundial en 2006 y en poco más de dos años llegará a los campos de Estados Unidos, Brasil y, por supuesto, la Argentina: la interferencia de ARN.

Por Patricio Eleisegui
@Eleisegui

Imagen: www.technologyreview.es

Imagen: www.technologyreview.es

Ese rasgo de nuevo dios que Monsanto transmite desde los laboratorios cada vez que sacude la biotecnología con un nuevo desarrollo se percibe hasta en los ascensores de las oficinas que la multinacional posee en la ciudad de Buenos Aires. La compañía opera cuatro pisos y medio del edificio de Maipú 1210, frente a la plaza San Martín, que también sirve de base de operaciones para otro gigante: Arcor.

Es el mediodía del jueves 3 de septiembre y se trata de la primera visita que este autor realiza a la sede local de la creadora del glifosato. La cita debe su origen a un intercambio concretado días antes -vía redes sociales- con Luiz Beling, presidente de la compañía para la región Latinoamérica Sur. El motivo: las versiones sobre una nueva tecnología plaguicida que, desarrollada por la empresa estadounidense, opera interfiriendo la producción de determinadas proteínas.

El interés por conocer tanto el estado de situación del proyecto como su potencial arribo a la Argentina derivó en una consulta a la que el ejecutivo brasileño no rehuyó. Muy por el contrario, Beling no sólo respondió -aunque de forma escueta- algunas preguntas sino que, además, extendió contactos de científicos de Monsanto en Buenos Aires para que quien aquí escribe pueda indagar en el tema con mayor profundidad.

«Estamos manejando la nueva tecnología desde Saint Louis (sede central de la firma en Estados Unidos). La persona para contactar localmente es Miguel Álvarez Arancedo (director de Asuntos Regulatorios de la multinacional)«, aconsejó el ejecutivo.

Una serie de correos electrónicos intercambiados en el lapso de 24 horas con el equipo de prensa de la compañía bastó para concertar un encuentro con especialistas que prometían explicar todos los detalles del invento en progreso. Previo a ello, Beling anticipó cuándo y dónde se dará la irrupción comercial de la tecnología: «Se está preparando para ser lanzada en Estados Unidos en el 2018. Primero será en Estados Unidos y luego en Brasil y la Argentina«.

Edificio_Maipú_1210

Lejos de lo que cualquiera podría presuponer, las medidas de seguridad en el edificio que habita Monsanto en el barrio porteño de Retiro no se diferencian de las vigentes en otros complejos de oficinas: anuncio en recepción previa exposición de documentos, foto, breve declaración de pertenencias -uno de los guardias no se contuvo: «Además de papeles ¿no tenés un sanguchito, algo para comer?«-, molinete de las visitas, ascensor.

Las oficinas, divididas entre los pisos 4, 7, 9, 10 y la mitad del 11, tampoco guardan mayores distancias respecto de las instalaciones de otras compañías. Incluso de menor tamaño. Recepción junto al ascensor, espera repartida entre dos sofás y una mesa en la que proliferan folletos de la compañía y sus acciones sociales. Un ejemplo: «La Chocleada», programa que propone la recolección a mano, por parte de alumnos de colegios secundarios, de una hectárea donada de maíz transgénico.

Según el material disponible en la recepción de la compañía, sólo entre 2006 y 2013 se llevaron a cabo 137 «chocleadas» en provincias como Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero, además de recolecciones en el departamento uruguayo de Montevideo.
«La Choleada», de acuerdo al folleto, es coordinada por una asociación civil que en su sitio institucional también reconoce vínculos con la fabricante de agroquímicos Adama, Cargill, los productores nucleados en CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), y la Bolsa de Cereales, entre otros actores del sector. Su nombre: Movilizarse.

A través de otro programa llamado «Semillero del Futuro«, en tanto, Monsanto también financia proyectos de producción agrícola y alimenticia en general, como así también investigación aplicada al campo. La evangelización de docentes rurales también integra la propuesta. Para acceder al beneficio monetario, la compañía exige presentar proyectos en las representaciones más cercanas. En sus folletos, la firma destaca que entrega montos de hasta 60.000 pesos por iniciativa. «Semillero del Futuro» también rige para Uruguay y Paraguay. Para ambos casos, la multinacional sostiene el mismo rango de desembolsos según el proyecto: hasta 15.000 dólares.

Material extra en la mesa de espera al encuentro con los científicos de la compañía: «Agrolimpio», campaña de CASAFE -la principal cámara que nuclea a los fabricantes y comercializadores de agroquímicos en la Argentina- que detalla desde la ubicación de los centros de acopio de envases de pesticidas hasta el destino de los bidones una vez que son reciclados. Estadísticas de 2011 del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fijan en más de 17 millones el total de recipientes con químicos que, a nivel local, se comercializan por año. En la actualidad, comisiones de Agricultura y Ambiente del Senado de la Nación sostienen que el número ya alcanza los 20 millones.

¿En qué se convierten los envases reciclados? El folleto sintetiza:

• Postes.
• Varillas.
• Baldes para albañil.
• Fratachos.
• Caño negro para cloaca.
• Reductores de velocidad.
• Conos de señalización.
• Cajas para baterías.
• Vainas para fibra óptica.

«Patricio Eleisegui, por acá, subamos un piso y vamos a la sala de reuniones», saluda e indica el ascensor una integrante del área de Comunicaciones de la empresa. Atravesada el área de soporte técnico de Monsanto en la Argentina, y ya en el sitio previsto por la compañía para la entrevista, se me informa que Miguel Álvarez Arancedo no estará presente por compromisos de viaje. Y que su lugar será ocupado por una mujer que, cargada de papeles, momentos después de instalados en la sala de reuniones toma asiento frente a este autor: la doctora Clara Rubinstein, líder de Asuntos Científicos de la multinacional para América Latina.

Su intención, por supuesto, será erradicar cualquier visión negativa que quien aquí escribe pueda obtener sobre la principal apuesta de Monsanto hacia adelante: el desarrollo de plantas transgénicas y pesticidas basados en una técnica que sacudió la ciencia mundial en 2006 y en poco más de dos años llegará a los campos de Estados Unidos, Brasil y, por supuesto, la Argentina: la interferencia de ARN.

El ARN (o RNA) es una molécula inteligente que, entre otras funciones, se ocupa de transmitir órdenes que el ADN envía a las células para la producción de una determinada proteína. Cuando opera de esa forma, este ácido recibe el nombre de «Mensajero». En tanto se desarrolla a modo de copia del ADN, el ARN está conformado por pequeñas masas moleculares unidas unas a otras bajo un patrón que los científicos identifican como de «simple cadena». Este criterio es una diferencia básica respecto de las formaciones que, por ejemplo, presentan los virus, cuyas estructuras se basan en un ordenamiento de doble cadena de moléculas.

Cuando ocurre la aparición de ARN de doble cadena, es común que las células de cualquier organismo disparen complejos proteicos con el fin de eliminar a estos mensajeros. El resultado es la supresión, por extinción del ARN extraño, de la orden emitida por el ADN. En concreto, una determinada proteína deja de ser sintetizada. Dicho proceso, que dentro de los laboratorios se conoce como «interferencia», tiene lugar de forma natural en todos los seres vivos en cada instante de sus respectivas existencias.

Atenta a este proceso, y productos de la crítica social al desarrollo de agroquímicos y las resistencias que los insectos vienen desarrollando a sus semillas con toxina BT -inmunidad que la compañía reconoce puertas hacia adentro-, Monsanto puso en marcha en el último lustro un programa para el desarrollo de semillas que incorpora la interferencia de ARN como una herramienta para la erradicación de los insectos que atacan a algunos de sus eventos transgénicos.

El resultado es el desarrollo que Beling confirmó para 2018: la semilla de maíz Corn Rootworm 3 (CRW3), un organismo genéticamente modificado que incorpora un ARN de doble cadena que se activa sólo cuando una variedad de escarabajos ataca las raíces de la planta. Basta que la larva del insecto pruebe el tejido del vegetal para que ese mensajero, ya dentro del coleóptero, active un mecanismo de defensa celular que termina por inhibir proteínas básicas para la supervivencia del escarabajo. En consecuencia, este muere.

Según Monsanto, la técnica permite operar sobre un blanco específico aunque, claro, el ARN varía por secuencias dentro de poblaciones de una misma especie. Por ende, la interferencia en tanto plaguicida sólo sería efectiva para una determinada generación de insectos. Este aspecto, la finitud del efecto, sumado a lo costoso de desarrollar ARN, es una de las primeras cuestiones que siembran dudas respecto de la apuesta de la compañía. Pero, claro, la estadounidense no acotará esta tecnología únicamente al desarrollo de semillas: en voz baja, Monsanto trabaja en el diseño de variedades de spray que, ARN incorporado, actuarán contra insectos o malezas específicos.

Si bien la empresa mantiene este desarrollo todavía en etapa preliminar, todo hace suponer que dicho compuesto también se aplicará bajo el esquema de fumigaciones. A diferencia de la semilla de maíz, se desconocen fechas de lanzamiento comercial y arribo a la Argentina de esta nueva modalidad pesticida.

Del otro lado de la mesa, en la sala de reuniones, Clara Rubinstein se anticipa a la primera pregunta con comentarios sobre un fenómeno desbordado sobre el que, durante años, Monsanto evitó referirse por tratarse de una consecuencia directa de los plaguicidas -sobre todo, el glifosato- y transgénicos comercializados por la empresa en Argentina y el mundo:las resistencias.

«La resistencia es inevitable. Justamente, la resistencia está en la naturaleza. En las bacterias, las plantas, los insectos. Las resistencias son ineludibles. Rotar cultivos lo que hace es evitar eso. Rotar principios activos, también», comentó.

Patricio Eleisegui (PE): ¿En qué consiste la interferencia de ARN?

Clara Rubinstein (CR): El ADN es como el diccionario donde está todo el código para fabricar proteínas, que son las que cumplen todas las funciones de la agenda. Sobre el ARN, bueno, hay varios, con funciones diferentes. Son lo que se llama moléculas inteligentes. Uno de los principales ARN es el que se llama el mensajero.

El mensajero es una copia que usa el templado, el molde, del ADN, y que lleva el mensaje a la maquinaria de producción de proteínas de la célula. Le indica a las células qué determinada proteína hay que fabricar. Después hay ARN de distintos tipos y con otras funciones.

En el tema de interferencia, este es un mecanismo natural que utilizan todos los organismos vivos, hombres, plantas, lo utilizamos todos, que justamente se descubrió a partir de estudiar cómo las plantas se protegen de los virus.

Las plantas naturalmente tienen mecanismos para protegerse. De hecho, hay muchos vegetales que nosotros consumimos que vas a ver que están llenos de partículas virales, tienen todos esos puntitos, y las plantas están vivas. Muchos de esos mecanismos tienen que ver con el ARN de interferencia. Es como desarrollar una inmunidad.

Molecularmente, es un mecanismo natural que se dispara cuando hay pequeños ARN que son de doble cadena. Los ARN mensajeros son de simple cadena. Es una cadena que se lee a partir del molde de ADN que lleva ese mensaje. Cuando se generan dobles cadenas de ARN eso no es normal. Entonces, la propia célula tiene mecanismos que disparan complejos proteicos, y otras cosas que vienen a sumarse, para destruir los ARN doble cadena. Eso lleva a una interferencia.

¿Qué quiere decir interferencia? Que se interfiere con la producción de la proteína que esos mensajeros codifican. Son como pequeñas moléculas que disparan toda una reacción que lo que hace es inhibir la producción de una proteína.

Uno de los mecanismos es ese: la degradación de mensajeros. Hay otros mecanismos que son post transcripcionales, y que también operan en otros organismos y para regular otro tipo de vías metabólicas.

Esto es un mecanismo general por el que las células y los organismos controlan la expresión de sus propios genes y de genes que vienen de afuera. Por ejemplo, una infección viral. Los virus vienen con doble cadena. Es un mecanismo natural.

PE: ¿Cómo se direcciona esto de manera tal que ataque al insecto que la empresa considera plaga?

CR: Hay distintas aplicaciones para este mecanismo. Una de las grandes vías de investigación y desarrollo está en las empresas farmacéuticas. Este sector está desarrollando medicamentos a base de ARN utilizando este mismo concepto. O sea, que esto es un mecanismo de regulación que existe, y que puede ser utilizado para bajar la expresión o disminuir la expresión de los genes que producen una enfermedad.

Ese mismo principio se está aplicando en otras situaciones u organismos. En el caso del control de plagas, uno de los primeros productos donde se utiliza esta herramienta, este mecanismo, es un maíz resistente a una plaga de las raíces, que es un coleóptero, un insecto, cuya larva se come las raíces.

Este coleóptero es de la familia de los escarabajos. No entra en la planta. Entonces este es un caso bastante específico porque la aplicación de ARN es muy compleja. En este caso se dio que se encontró actividad en esta plaga en particular, y es específica a la especie. Sólo a esa especie.

Fuera de eso es muy complejo desarrollar herramientas. Se identificó un gen de esa especie para la cual se desarrolló un pequeño ARN de doble cadena que como blanco tiene una proteína que la especie necesita. Sin esa proteína, la especie muere.

PE: ¿Y cómo es que entra en funcionamiento ese ARN? ¿Se activa cuando el insecto consume la planta?

CR: Se activa cuando el gusano, la larva, come la raíz. La planta lo expresa. Es un transgénico. No es que se aplica, ya lo expresa la planta. Está presente en los tejidos de la raíz donde el gusano viene y come.

En ese caso en particular, esto tiene una actividad en el insecto: apaga el gen. En realidad impide que ese gen se exprese. En vez de BT, el transgénico tiene ARN. Es más preciso, va más al target.

El maíz resistente al gusano de la raíz es un producto crucial, probado. Es el primer caso de uso de ARN.

Hay una evolución hacia manejos más integrados. Y estos manejos integrados utilizan todas las herramientas disponibles. Y entonces ahí viene el control químico en colaboración con el control biológico.

PE: ¿Y ese ARN no afecta a otras especies? ¿No existen ARN compartidos por distintas especies?

CR: Sí, pero cuidado con eso porque hay diferencias. Los genes tienen funciones biológicas que pueden ser las mismas, por ejemplo determinar una proteína de la pared de la célula. Pero cada especie es polimórfica, o sea que tienen una secuencia ligeramente diferente o muy diferente. Aunque la función biológica sea la misma.

El problema o la ventaja que tenés con el uso de ARN es que son híper específicos. Dirigís estos ARN a una pequeña porción de la secuencia. Que es específica de esa especie.

PE: Bueno, pero puede ocurrir que las siguientes generaciones del insecto presenten variaciones en las secuencias que hagan ineficaz a ese ARN…

CR: Puede ocurrir que se llegue a generar. Pero es poco probable porque las secuencias que se eligen no se eligen al azar. Se hace deliberadamente con secuencias que dentro del gen son muy conservadas. Es poco probable que una mutación genere resistencias en pocas generaciones.

Esto te evita utilizar un insecticida para controlar un coleóptero. Esto se combina igual, no está solo. Se combina con una proteína BT. Es apilado. Tenés varios modos de acción y este es uno de los pilares del manejo de resistencias.

Acá combinás un modo de acción, una proteína que trabaja sobre el epitelio digestivo de los insectos que la ingieren con otro modo de acción, con un ARN que está dirigido contra un blanco.

PE: En tanto la planta expresa en toda su estructura ese ARN ¿después queda en el fruto?

CR: Te lo tengo que averiguar exactamente. Depende de los promotores que se utilicen para la expresión de estos genes. En general, si la expresión es constitutiva va a estar en distintos tejidos expresándose a distintos niveles. Cuando uno usa promotores específicos vas a tener más concentración en los tejidos que te interesen. En general en el grano la expresión es tan baja que no se detecta.

PE: ¿En qué estado se encuentra este maíz con el ARN? Me refiero a su aprobación a nivel local…

CR: Hay un solo evento. No está en la etapa comercial en la Argentina. Está bajo análisis. Pero sí está aprobado a nivel comercial en otros países.

PE: ¿Se lo está probando en la Argentina?

CR: Toda la parte de ciencias regulatorias a campo se hace en la Argentina. No sólo para Argentina sino para todo el mundo. Las pruebas de campo son reguladas, controladas. Lo que se hace en Argentina sirve para todo el mundo.

Se utiliza tecnología de punta, marcadores moleculares. Los laboratorios están en Fontezuela, cerca de Pergamino.

PE: ¿Cómo es la inclusión de ARN en spray?

CR: Es una potencialidad y está en fase de investigación. Puede llegar a complementar el manejo integrado. Tiene mucha promesa y potencial. La implementación no es simple, es compleja.

Monsanto por ahora no vende insecticidas. Son herramientas biológicas que tienen mucha potencialidad. Si se desarrolla adecuadamente puede ser una gran herramienta como insecticida. Hoy Monsanto está en investigación. La empresa investiga en un área que se llama biológicos que tienen que ver con estas y otras tecnologías.

Esta tecnología puede aplicarse a cualquier cultivo, pero hay que desarrollarla.

Apagado el grabador, Rubinstein aclara que se mantendrá disponible para cualquier consulta adicional. Sin embargo, un correo electrónico remitido por este autor días después, con preguntas surgidas tras revisar el material científico disponible en torno a la utilización de ARN para el desarrollo de plaguicidas, nunca será respondido.

La retirada de las oficinas de Monsanto en Buenos Aires incluye acompañamiento hasta el ascensor y otras promesas de diálogo fluido con la compañía. El tono cordial de la despedida no impide que quien aquí escribe perciba cierta intranquilidad respecto de lo que hará este periodista con la información que acaba de transmitirle la empresa. «Patricio es crítico de algunos de los productos de Monsanto«, había alertado a Rubinstein una integrante del equipo de prensa de la firma instantes antes del inicio de la entrevista.

La indagación en torno a los estudios sobre el ARN aplicado al agro, como es de suponer, no arroja grandes resultados dado lo reciente y desconocido de este tipo de desarrollos. Una vez más, la biotecnología le saca varios cuerpos a los mecanismos de control y los testeos de seguridad. De hecho, incluso en Estados Unidos proliferan las observaciones sobre los efectos desconocidos que pueden generar estos nuevos plaguicidas volcados a cualquier ecosistema. Es fácil suponer que las competencias de la Argentina en términos de análisis de laboratorio y monitoreo de consecuencias se encuentran muy por detrás de la nación en la que Monsanto posee su base central.

En 2012 trascendió la primera crítica a la experimentación con ARN: la Safe Food Foundation & Institute -en español, Fundación de Alimentos Seguros- de Australia declaró que el consumo de una variedad de trigo desarrollado con ese mecanismo por el gobierno de dicho país podía resultar mortal. El organismo argumentó que el ARN incluido en las plantas para modificar sus niveles de almidón coincidía con las enzimas del cáncer de hígado. Y que podía interferir con estos compuestos. En paralelo, pruebas en supermercados de los Estados Unidos ubicaron ARN virales en frutas y verduras concordantes con genes humanos.

Un artículo de Technology Review, la revista científica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, sus siglas en inglés) destaca además que, ya en 2014, «la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense (EPA, en inglés) pidió a un panel de expertos que ayudara a definir cómo se regularán los insecticidas de ARN, incluidos los esprays además de los que se incorporan en los genes de una planta. En una carta de 81 páginas dirigida a la agencia, Monsanto hizo una campaña en contra de regulaciones especiales. Alegó que los productos de ARN deberían estar exentos de las pruebas de seguridad a las que calificó de irrelevantes, incluidas las que evalúan si resultan tóxicos para los roedores y si podrían causar alergias, así como estudios en profundidad de lo que ocurre con las moléculas en el medio ambiente. Sólo las proteínas causan alergias, según Monsanto

«El Consejo Nacional de Abejas le dijo a la EPA que el uso de interferencia de ARN en estos momentos colocaría a los sistemas naturales en ‘el epítome de riesgo’ y podría ser tan lamentado como nuestra adopción anterior del DDT», agrega. Para luego aclarar. «A los apicultores les preocupa que los polinizadores sufran daños por los efectos no deseados. Señalaron que aún se desconocen los genomas de muchos insectos, por lo que los científicos no pueden predecir si existirá una concordancia entre sus genes y los objetivos del ARN

La falta de conocimiento por fuera de lo que ocurre en los laboratorios vuelve a decir presente mientras la compañía acelera el paso para inundar el mercado con plaguicidas que le permitan recuperar el rédito económico que, por efecto de las resistencias que ya muestran vegetales e insectos, amenaza acotarse en el corto plazo. Monsanto no es la única que apuesta a este cambio de paradigma: Bayer y Syngenta también experimentan con herramientas para el control de plagas basadas en ARN.

Como ya viene ocurriendo con los transgénicos que resisten a herbicidas, Argentina vuelve a ganar el centro de la escena como territorio de pruebas de desarrollos con consecuencias imprevisibles. Una vez más, los riesgos de estos ensayos corren por cuenta de los mercados con menos instrumentos para determinar el impacto general que tendrán herramientas diseñadas con el propósito declarado de erradicar especies.

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Artículo de difusión o reproducción libre siempre que se mencione la fuente

Patricio Eleisegui @Eleisegui, Anticipo de «El Laboratorio», mi nuevo libro de investigación: Monsanto ultima una tecnología de organismos que mata especies mediante el apagado de genes,
Patricio Eleisegui

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¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?

Título original: La compleja naturaleza de los transgénicos obliga a abrir un nuevo debate

Una discusión más honesta sobre los transgénicos debe ir más allá de los estrechos conceptos relacionados con la salud humana y debe tener en cuenta los amplios impactos sociales y ambientales.

Por Maywa Montenegro, 7 de octubre de 2015

ENSIA

Ilustración de Erin Dunn

Ilustración de Erin Dunn

En el debate sobre los transgénicos me he mantenido a distancia a propósito.

Por un lado, han tenido una desproporcionada atención. Por otro lado, si tenemos en cuenta que muchos cultivos domesticados son el fruto de la irradiación de semillas, de la duplicación cromosómica y del cultivo de tejidos vegetales, ninguno de los cuales supone modificación genética, los límites de lo natural resulta ser más poroso de lo que en un principio pudiera parecer.

Mi campo de estudio es el de la Ciencia y la Política de las semillas, en las que se llevan a cabo modificaciones genéticas, una cuestión que no se puede ignorar. Recientemente, el Director de un programa de comunicaciones científicas preguntó si podía realizar estas preguntas a los alumnos: ¿Existe consenso científico sobre los transgénicos? ¿Qué actitud toman los medios de comunicación en lo que respecta a la cobertura informativa sobre la biotecnología aplicada al sistema alimentario? ¿Dónde se observan los prejuicios y los puntos ciegos en las informaciones?

En el intercambio de correos electrónicos, hablamos de la retractación de un estudio sobre el arroz dorado, una característica bastante común en la guerra contra los transgénicos, “llena de alarmismo, errores y fraudes”, y la enorme maraña creada en torno a Vandana Shiva, David Remnick y Michael Specter, como una secuela de “Las semillas de la duda”, una revisión crítica en el New Yorker de la cruzada de Shiva contra los cultivos modificados genéticamente. ( Lea la respuesta de Shiva y la de Remnick). Cualquier persona que lea los entresijos de este debate se dará cuenta de la complejidad de este hecho, de las diferencias de interpretación y la actual situación explosiva en el terreno de los transgénicos.

Permítanme que comience admitiendo francamente que soy defensora de la agroecología, la soberanía alimentaria y del derecho de los agricultores a guardar y reproducir sus semillas, pero no estoy en contra de los transgénicos. De acuerdo con mis colegas de varias Universidades y organizaciones no gubernamentales, creo que algunos cultivos transgénicos podrían tener algunos beneficios. A lo que me opongo es a la ausencia de evaluaciones de esta tecnología, la excesiva propaganda de sus beneficios y la consideración de los escépticos como alarmistas contrarios a la Ciencia. La tendencia a considerar los transgénicos como aislados del contexto histórico, social y político no sirve de mucha ayuda: es una tecnología que fue desarrollada como una herramienta para potenciar la Agricultura Industrial. Yo no discuto que los transgénicos no pueden, ni ahora ni nunca, desvincularse de su contexto, pero sí mantengo que la discusión va mucho más allá de sus posibles beneficios y riesgos.

¿Por qué los méritos o deméritos de los transgénicos ocupan más espacio en los titulares que las preocupaciones sobre la agricultura y el sistema alimentario?

¿Podemos ir más allá de lo que Jonathan Foley llama bala de plata y el pensamiento reduccionista sobre este asunto? Como bióloga molecular que me convertí en periodista sobre informaciones científicas y más tarde en científico social, he estado dándole vueltas a estas preguntas durante los últimos 15 años. De lo que me he dado cuenta es de que las informaciones sobre los transgénicos apuntan a luchas más profundas, sobre cómo se llevan a cabo las investigaciones científicas, cómo se interpretan y se entiende lo que se denomina una alimentación sostenible.

The New Yorker, Slate, National Geographic, y otros muchos medios de comunicación forman parte de la lamentable tendencia de considerar a los escépticos de los transgénicos como promotores de consideraciones anticientíficas. Si un científico pasa a trabajar en una ONG, la credibilidad de esa organización es frecuentemente atacada, como si los investigadores que no forman parte de los ámbitos académicos no pudieran realizar críticas inteligentes. Al contrario, organizaciones como la Unión de Científicos Preocupados, el Centro para la Seguridad Alimentaria y Pesticide Action Network ofrecen un complemento de gran valor en el trabajo científico. De hecho, a menudo están más dispuestos a inmiscuirse en cuestiones políticas, cosa que no suelen hacer los investigadores universitarios al considerar que podría ponerse en peligro su credibilidad o imparcialidad. Esta actitud puede tener sus beneficios ( queremos ser lo más objetivos posible), pero también tiene considerables inconvenientes, ya que tiende a disuadir a los científicos de las consideraciones relacionadas con el contexto social en sus investigaciones. Pero una Ciencia relacionada con la alimentación y la agricultura carente de valores es algo especialmente lamentable, sobre todo ahora, cuando la Agroindustria está teniendo éxito en marginar a sus críticos.

Aunque este asunto se puede analizar desde muchos ángulos, creo que son tres los particularmente importantes que nos pueden ayudar a comprender los aspectos menos consecuentes de esta tecnología y aquellos ámbitos en los que está teniendo mayor impacto. La primera es la construcción de un consenso científico en torno a la seguridad de los transgénicos. La segunda es la propaganda en torno a los beneficios de la Biotecnología, que a menudo es exagerada. Por último, creo que es importante debatir sobre las aguas cada vez más turbias de las relaciones entre los científicos, la Industria y los medios de comunicación.

¿Qué es la seguridad?

La buena Ciencia se dice muy a menudo que está basada en el consenso científico, que a su vez dice reposar sobre métodos y conocimientos científicos rigurosos. Pero la Industria tiene una amplia participación en la creación de este consenso científico. La mayoría de la gente cree que tal consenso emerge sólo del estudio objetivo del medio natural. Los estudiosos de la Ciencia y la sociedad señalan que tal consenso también se negocia y se construye a través de mecanismos como las conferencias, los paneles de expertos, las evaluaciones y declaraciones de las sociedades científicas. Cuando se crea un panel de expertos se puede trazar un camino hacia la conformación de un determinado consenso.

Making Money

Making Money

No hay que buscar mucho para encontrar en los medios de comunicación el veredicto siguiente: la gran mayoría de los científicos están de acuerdo en la seguridad de los transgénicos; no hay evidencias de que tales alimentos no sean seguros para su consumo. Estas tácticas son una reminiscencia de las prácticas de las grandes tabacaleras y de las grandes empresas petroleras, pero con un giro muy interesante. Si aquellos grupos estaban intentando sembrar dudas, en el caso de los transgénicos se nos dice que la Ciencia está totalmente de su lado.

Sin embargo, ningún buen científico se debiera contentar si “no hay estudios epidemiológicos sobre su supuesta seguridad, y por lo tanto no se puede sustentar tal afirmación en evidencias”, dijo Tim Wise, Director del Programa de Políticas e Investigación del Instituto para el Desarrollo y Medio Ambiente Mundial, de la Universidad de Tufts. Es decir, no hay tal consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos.

El análisis más reciente que conozco es un Informe revisado por pares del año 2011 que trató de analizar todos los estudios disponibles en revistas científicas internacionales sobre el impacto en los seres humanos de los transgénicos. Los investigadores encontraron que aproximadamente la mitad de los estudios de alimentación en animales realizados en los últimos años daban motivos de preocupación. La otra mitad no, como dijeron los investigadores, “pero la mayoría de estos estudios fueron realizados bajo el patrocinio de las Empresas de Biotecnología responsables de la comercialización de las plantas modificadas genéticamente”.

Es importante destacar que esta evaluación, bastante completa, sólo se detuvo en los riesgos toxicológicos para la salud por la ingestión de alimentos modificados genéticamente.

No se analizan los impactos sociales y ambientales más amplios, que es uno de los principales motivos de preocupación

Entre ellos se incluyen el uso excesivo de herbicidas asociados a los transgénicos, promoviendo la aparición de plantas resistentes a ellos y degradando la biodiversidad de los hábitats, como es el caso de las mariposas monarca. El monocultivo asociado frecuentemente a los transgénicos genera otros problemas: pérdida del control biológico de las plagas ( con lo cual se requieren más pesticidas), la reducción de fertilidad del suelo ( lo que requiere de más fertilizantes) y los problemas generados en la nutrición y seguridad alimentaria, al ser desplazados los cultivos tradicionales por variedades transgénicas o por contaminación mediante el polen. Y la protección mediante patentes de las semillas se ha traducido en el control de las semillas por parte de la Industria, con lo que se ha reducido el acceso de los campesinos al germoplasma, reduciéndose la diversidad genética de los cultivos, y aumentando la vulnerabilidad a los cambios ambientales.

Otro motivo de preocupación es el excesivo coste de los cultivos transgénicos. Los productos Biotecnológicos tienden a ser muy caros, y el dinero público que se emplea en su investigación hace que no se dirija hacia otras partes. De acuerdo con la Universidad de California, Berkeley, durante el pasado siglo el Departamento de Agricultura de Estados Unidos dedicó menos del 2% de su presupuesto a la agricultura ecológica.

La seguridad, en definitiva, se ha definido en términos de cómo afecta a la salud humana, excluyéndose otras muchas importantes implicaciones de seguridad e ignorando impactos más amplios en agricultura, sociales y ecológicos. Esto es algo mucho más preocupante que cualquier modificación genética.

Últimamente algunos estudios han empezado a considerar estas implicaciones más amplias, con resultados preocupantes. En marzo de 2015, la Organización Mundial de la Salud examinó los efectos sobre la salud del herbicida glifosato ( también conocido como Roundup), diseñado para matar las hierbas que crecen en los cultivos transgénicos resistentes al glifosato, y lo ha clasificado como probablemente cancerígeno, es decir, que estudios realizados en animales han demostrado un claro vínculo entre el cáncer y la exposición al glifosato. Cada vez hay mayor número de evidencias de que produce daño en los seres humanos, sobre todo en los estudios realizados con los trabajadores agrícolas que están muy expuestos al pesticida. ( Sin embargo, bastantes estudios toxicológicos están poniendo de relieve que los niveles altos de exposición no son tan importantes como se pensaba, ya que pequeñas dosis de productos químicos, entre los que se encuentran los pesticidas, han demostrado ser igual de perjudiciales para los seres humanos, por no hablar de los efectos potenciales cuando son varios los productos químicos a los que uno se ve expuesto). En agosto de 2015, The Guardian informaba sobre la posible relación entre los defectos congénitos en los seres humanos y los pesticidas aplicados a los cultivos transgénicos en Hawai. El artículo patrocinado por el Fondo de Investigación Periodística pone de relieve que los científicos aún no tienen datos epidemiológicos, pero parece existir una conexión entre incidencia y exposición, lo que genera motivo de preocupación para los investigadores.

En palabras del comunicado conjunto firmado por 300 científicos en la revista Ciencias del Medio Ambiente el pasado enero:

Los resultados de la investigación científica en el campo de la seguridad de los cultivos transgénicos deben ser matizados, el algo complejo, a veces resultan contradictorios o no concluyentes;a menudo las decisiones de los investigadores se ven influidas por supuestos y por las fuentes de financiación. En general se puede decir que surgen más preguntas que repuestas”.

Exageración en cuanto a los beneficios

Monsanto_publicidadLa segunda es una hipérbole. A pesar de que en los últimos 25 años el mejoramiento convencional de las plantas ha estado subordinado, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, a los métodos de la Biología molecular en términos de recursos y atención, los avances de la Biotecnología no se han materializado como se profetizó inicialmente.

Consideremos, por ejemplo, sus rendimientos. Al testificar ante las Academias Nacionales de Ciencias en septiembre de 2014, el científico de Carolina del Norte Major Goodman observó que en realidad es la hibridación clásica la que sigue marcando los estándares de rendimiento. En el caso del maíz dijo que los transgénicos han mejorado sus rendimientos en un 5% durante los últimos 18 años, mientras que el cultivo convencional los ha estimado en un 1% anual.

La mejora convencional parece que está superando a la Ingeniería Genética en el carrera para desarrollar cultivos que puedan mantener la productividad en períodos de sequía, temperaturas extremas, suelos salinos y cambios en los regímenes de las plagas. En un artículo publicado en septiembre de 2014 en Nature News, se describía el trabajo de los investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento del Trigo y el Maíz, CIMMYT, de la Ciudad de México, y eldel Instituto Internacional de Agricultura Tropical en Ibadan, Nigeria, sobre el empleo de técnicas no transgénicas para desarrollar variedades de maíz resistentes a la sequía en 13 países africanos. En las pruebas de campo, estas variedades tienen unos rendimientos similares o superiores a los cultivos no resistentes en unas condiciones de lluvia abundante, y un rendimiento de hasta un 30% superior en condiciones de sequía. El proyecto ya cuenta con 153 variedades en período de prueba, mientras que otras semillas ya han superado esta fase, lo que permite que unos 3 millones de pequeños agricultores de África aumenten sus rendimientos en un 20 al 30%.

Hasta el momento, aproximadamente el 99% del área con cultivos transgénicos, produce soja industrial, canola, algodón y maíz, cuyo principal empleo final son los biocarburantes, piensos industriales, aceites e ingredientes para productos procesados utilizados en la alimentación

Mientras tanto, Monsanto, el CIMMYT y otros investigadores todavía están a la espera de obtener una semilla transgénica que sea tolerante a la sequía, y su esperanza es que puedan hacerlo como muy pronto en el año 2016. Incluso entonces, las semillas resistentes a la sequía de Monsanto sólo aumentarían su rendimiento en un 6% en Estados Unidos, y sólo bajo condiciones de una sequía moderada. Las comparaciones directas siempre son difíciles, por supuesto, pero como puso de manifiesto el artículo de Nature: “las técnicas que en un principio parecían pasadas de modo están superando a la modificación genética en la carrera para desarrollar cultivos que puedan soportar la sequía y suelos pobres”.

No me cabe duda de que los métodos de la Biotecnología de última generación, como la Edición del genoma, van muy lentamente y su incursión en el desarrollo actual de la Biotecnología se queda corta. Pero las complejas interacciones entre los genes y el ambiente y los rasgos apilados, definidos por múltiples genes, incluyendo el aumento de los rendimientos y resistencia a la sequía, están recordando a los científicos que los sistemas vivos son huesos duros de roer. Los grandes éxitos de la modificación genética hasta la fecha se refieren a la modificación de un solo gen, lo que ya se considera una fruta madura. Sin embargo como dijo a la Academia: “No son resultados que estén al alcance de la mano, sino que son frutos recogidos de la tierra”.

arroz_doradoLos medios de comunicación muy a menudo consideran que los escépticos hacia los transgénicos están ignorando una auténtica mina de oro en cuanto a beneficios, o peor, que están privando a los africanos, latinoamericanos y asiáticos de soluciones biotecnológicas contra el hambre. Pero hasta el momento, aproximadamente el 99% del área con cultivos transgénicos, produce soja industrial, canola, algodón y maíz, cuyo principal empleo final son los biocarburantes, piensos industriales, aceites e ingredientes para productos procesados utilizados en la alimentación. En palabras de Foley: “Mientras que la tecnología en sí misma podría haber hecho un buen trabajo, hasta ahora se ha dirigido hacia las partes equivocadas del sistema alimentario, haciendo mella en la seguridad del sistema alimentario mundial”. (Para más información sobre este tema, consulte la obra del antrópologo Glenn Davis Stone “Golden Rice: Bringing a Superfood Down to Earth”.

Por supuesto que hay excepciones: la papaya y la calabaza de verano resistentes a los virus han tenido algunos beneficios a nivel local, y la yuca diseñada para ser resistente a la mancha parda de la hoja, respondiendo así a las preocupaciones de muchos críticos de que la Biotecnología ignora los cultivos de importancia regional y a los pequeños agricultores. Sin embargo, estos ejemplos que son loables en cierto sentido (hacer frente a la enfermedad de la mancha parda) requieren de un análisis detallado de los factores ecológicos (¿por qué la mancha parda de la hoja se ha considerado en primer lugar?). Y luego están las implicaciones políticas y socioeconómicas de esta tecnología de modificación genética. Por ejemplo, varios países de África han aprobado la comercialización del caupí transgénico (judía de careta) y hay científicos que están preocupados por la posible incidencia en el sector informal de las semillas, las prácticas de trueque, su utilización tradicional como regalo, o su impacto en las economías locales. Lo que está en juego no son los transgénicos en sí, ya que estas plantas podrían realizar una polinización cruzada con el caupí tradicional. También se trata de las leyes de propiedad intelectual y de bioseguridad, junto con las campañas de marketing, abriendo los sistemas alimentarios al sector privado sin la participación ni el consentimiento de la población local.

Aguas enturbiadas en los medios de comunicación

Entonces, ¿qué papel tienen los medios de comunicación? Para mí, artículos como el de Hawai publicado por The Guardian y otros ( por ejemplo, el artículo de Michael Moss sobre el Centro de Investigación de Animales para Carne de Estados Unidos) ilustra la importancia de la presentación de artículos en profundidad. En el terreno agroalimentario no es fácil andar, con las aguas enturbiadas por las campañas de relaciones públicas de la Industria, y el conflicto entre los estudios donde se mezclan la Ciencia con los intereses de las Corporaciones. En un reciente artículo publicado en The New York Times por Eric Lipton se detallan los esfuerzos de Monsanto, Dow y otras empresas para fichar a científicos para que actúen como portavoces en favor de los transgénicos y de este modo “parecer que se actúa con imparcialidad y haciendo valer el peso de la autoridad que como científico tiene”. La Industria de productos ecológicos también se ha visto implicada: Charles Benbrook ha recibido el apoyo de empresas como Stonyfield Organic. Sin embargo, los lectores del Times ( en la sección de comentarios) y algunos científicos ( a través de las listas de distribución mediante correo electrónico) saltaron de inmediato. Fue un intento, dicen, de equilibrar la balanza entre unos y otros, sin tener en cuenta el carácter desproporcionado de estas prácticas por parte de la Industria Biotecnológica, que ha invertido muchos más recursos que la ecológica en obtener el apoyo de los científicos. Además, Benbrook ha revelado públicamente este apoyo, mientras que muchas de las afiliaciones que tiene la Industria solamente salen a la luz porque organizaciones no gubernamentales y periodistas solicitan la información a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA).

Mientras que el artículo publicado en The Times ha levantado polémica sobre la transparencia y la Ley de Libertad de Información, apenas se han considerado las relaciones entre la Industria y la Investigación. Se nombran pocos científicos en el artículo, pero se hace alusión a una red más amplia de economistas, asesores, grupos de presión, Ejecutivos de la Industria y científicos de prestigio que tienen un amplio historial de publicaciones revisadas por pares, con influencia en las políticas regulatorias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que trabajarían todos ellos para apaciguar las preocupaciones de la gente en torno a los transgénicos. No podemos encontrar mejor ejemplo para explicar esta situación que la Alianza de Cornell para la Ciencia, fundada en 2014 gracias a las aportaciones de 5,6 millones de dólares por parte de la Fundación de Bill y Melinda Gates a la Universidad de Cornell con el objetivo de reducir la tensiones (despolarizar) en torno a los alimentos modificados genéticamente. Poco después, vi un anuncio de la Alianza que decía que para llevar a cabo esta misión “habría que informar sobre los potenciales beneficios de la Biotecnología para resolver los desafíos de la agricultura”. Un colega mío bromeó diciendo que se pretendían reducir las tensiones dando más munición a una de las partes.

Los científicos no son los únicos que se han alistado en esta guerra de los transgénicos. Otra estrategia, según un Informe publicado recientemente en Estados Unidos por las organizaciones Derecho a Saber y Amigos de la Tierra, firmado por Anna Lappé, es el arreglo para aparecer citados en los medios de comunicación como fuentes independientes de información, sin hacer mención a sus estrechos lazos con la Industria. Entre estos grupos se encuentran la Alianza para la Alimentación del Futuro ( que desarrolla programas sobre alimentación saludable en las escuelas públicas de Estados Unidos) y la Alianza de Agricultores y Ganaderos ( cuyo objetivo declarado es el de generar confianza en el consumidor sobre la producción moderna de alimentos, seguros y asequibles, y entre cuyos socios se encuentra la Compañía Farmacéutica Elanco, el gigante Biotecnológico Monsanto, y las Empresas químicas DuPont, Dow y Syngenta). Lappé estima que tales coaliciones gastaron del orden de 126 millones de dólares desde 2009 a 2013 “para dar forma a la historia de la alimentación, presentándola bajo la apariencia de independencia”.

Tales estrategias de relaciones públicas no son nuevas, pero es algo notable que hayan surgido precisamente en el momento en el que la agricultura química intensiva, el uso de antibióticos en el ganado y la Ingeniería genética se encuentran bajo un intenso escrutinio público. Los periodistas tienen ahora que evaluar de manera crítica no sólo la afirmaciones de los científicos de buena fe, sino también las de las coaliciones de agricultores y organizaciones contra el hambre, y de aquellos grupos que se esconden bajo la apariencia de brillante nombre. Algunos investigadores ni siquiera reconocen la poderosa influencia que tiene el patrocinio a nivel institucional, o las políticas de persuasión en los círculos internos de la élite. Como sostiene la Bióloga molecular de la Universidad de Nueva York Marion Nestle, hay un importante cuerpo de literatura científica financiada por la Industria, mucha de la cual observa los efectos de la financiación de la Industria Farmacéutica a los profesionales médicos: esta literatura sugiere que la investigación patrocinada por la Industria tiende a reproducir unos resultados que favorezcan los intereses del patrocinador. Estos conflictos son “generalmente inconscientes, involuntarios y no reconocidos por los participantes”, sin embargo, ahí están.

Lo que me gustaría sacar a la luz de esta situación es algo más sutil que el dinero de las Corporaciones corrompiendo la que debiera ser una Ciencia imparcial. La clave consiste es reconocer que no existe una Ciencia en un vacío cultural. El mismo hecho de que ciertos campos científicos ( como el de la Biología molecular) se vean como más legítimos que otros ( como el de la agricultura ecológica y la agroecología), es algo que supera el ámbito social y político convencional, la creación de instituciones y las luchas internas para su convalidación. La Realidad es mucho más densa de lo que parece.

Lo que sí sabemos es que desde la década de 1940, sustancias químicas utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial se empezaron a usar como pesticidas, herbicidas y fertilizantes, y las posteriores patentes de las semillas, la agricultura se ha ido simplificando cada vez más, ganando terreno los monocultivos intensivos para así abastecer a las empresas multinacionales de la alimentación con un suministro constante de productos intercambiables. Los excedentes en la producción ha detenido la Amenaza Comunista, suscribiendo los intereses estratégico-militares con el pretexto de ayuda alimentaria, y se ha ampliado el alcance del mercado de proveedores de bienes de consumo, comerciantes de materias primas, procesadores de alimentos y los gigantes minoristas desde Papúa a Plano.

¿Cuáles son las condiciones en las cuales los transgénicos podrían ganar en eficacia? ¿Pueden ser compatibles con las necesidades de los agricultores, consumidores y las comunidades, no sólo con los objetivos de las Corporaciones y los científicos biotecnológicos?

No debiera ser, por tanto, ninguna sorpresa que la Ciencia y la Tecnología que han propiciado estos desarrollos hayan ganado peso entre ciertos Gobiernos, líderes de la Industria y los organismos de financiación. Cuando los actores tienen el poder de invertir en línea concretas de investigación, crear programas educativos y forjar redes de asesoramiento de política científica, un paradigma determinado ( por ejemplo, sistemas simplificados de cultivo + biotecnologías = alimentar al mundo) puede imponerse sobre otro. Es decir, que puede aparecer como normal lo que los eruditos Sheila Jasanoff y Brian Wynne llaman coproducción entre la Ciencia y el orden político, de modo que uno y otro apuntalan su legitimidad.

Es un fenómeno extraordinariamente importante y que los periodistas debieran apreciar, porque les ayudaría a ver cómo la presentación de sus artículos sobre los alimentos puede oscilar entre la Ciencia objetiva y la falsa Ciencia, y la necesidad de considerar los contextos sociopolíticos de la Ciencia. A menos que los periodistas estén dispuestos a andar este camino, la polarización en el debate sobre los transgénicos continuará, y los periodistas no estarían contribuyendo a que se desafíe el status quo.

El desarrollo de unos transgénicos más eficaces

¿Cuáles son las condiciones en las cuales los transgénicos podrían ganar en eficacia? ¿Pueden ser compatibles con las necesidades de los agricultores, consumidores y las comunidades, no sólo con los objetivos de las Corporaciones y los científicos biotecnológicos?

Se puede empezar el debate sobre las implicaciones en la salud humana, para luego incluir las perspectivas de las ciencias sociales y las ciencias naturales, y de este modo abarcar las repercusiones de las tecnologías implicadas en la modificación genética. El impacto en la salud de los trabajadores agrícolas, en el endeudamiento de los agricultores y los daños provocados en los invertebrados acuáticos, así como en los suelos y su influencia en el calentamiento global, nada de esto debe olvidarse.

En segundo lugar, hay que dejar hablar a los ciudadanos y trabajadores que participan en el sistema alimentario. Habrá que considerar cómo los transgénicos afectan no sólo a los rendimientos, sino también a los márgenes de rentabilidad de los agricultores, los que cultivan alimentos y las comunidades. Debemos escuchar las experiencias de los productores de algodón Bt de la India, a los agricultores de Iowa que utilizan los cultivos Roundup Ready y a aquellos investigadores que ahora nos recuerdan que cosas que antes se consideraban seguras, como el DDT, los PCB, el BPA y la talidomida, por nombrar algunos, no lo eran tanto, comprobándose que el llamado consenso científico puede ser más frágil de lo que generalmente se cree.

También es necesaria una mejor supervisión por parte de las Agencias de Regulación. Muchos ( probablemente la mayoría) de los transgénicos seguramente se puedan comer, pero otros serán perjudiciales. ¿Qué hacer cuando no existe un sistema de regulación eficaz? El etiquetado es una cuestión importante en un sistema de este tipo; cómo es lógico se opone a ello con uñas y dientes la Industria. Otro asunto importante es el de demostrar la seguridad de los transgénicos, la realización de estudios epidemiológicos a largo plazo plazo y la eliminación de las tácticas de intimidación por parte de los acuerdos comerciales internacionales que presionan a los países a liberalizar sus mercados en favor de la producción e importación de transgénicos.

Por último, me gustaría que la investigación y el desarrollo de organismos modificados genéticamente alcanzase la esfera pública. La ruptura de los intereses lucrativos en I+D podría abrir nuevas posibilidades: transgénicos adaptados a los sistemas agroecológicos en lugar de monocultivos transgénicos, desarrollados a través de un sistema de mejoramiento participativo, y semillas transgénicas desarrolladas bajo licencias de código abierto. Como punto de partida, se podría volver a revisar la Ley Bayh-Dole de 1980, que permite a las Universidades el control y la comercialización de las invenciones realizadas con fondos federales, incluyendo la concesión de licencias en exclusiva al sector privado de las innovaciones realizadas en el campo de los transgénicos. Mientras que la Ley Bayh-Dole tenía la intención de acelerar el flujo desde el ámbito científico a los mercados por el bien público, la presión de la Industria hacia la administración universitaria y los profesores ha conformado profundamente el sentido de los cultivos y la ciencia agrícola. Las Universidades, atadas por la reducción de los presupuestos estatales, se ven avocadas a llevar a cabo investigaciones cuyos resultados son patentados y vendidos a la Industria. La financiación privada viene superando desde hace décadas las aportaciones de los fondos federales.

Los transgénicos, en suma, apuntan a cuestiones más profundas que subyacen en todo el sistema alimentario. Una evaluación no reduccionista de los transgénicos nos puede ayudar a considerar los múltiples efectos a diferentes escalas y en diferentes períodos de tiempo. Tal evaluación nos puede abrir los ojos sobre quién se beneficia de tales tecnologías, controlando su disponibilidad y acceso, que hace que se tomen este tipo de decisiones. Tenemos que pensar en el laberinto de la política, los medios de comunicación y el interés público en la conformación de la validez de un consenso científico. En resumen, se nos invita a pensar social y ecológicamente acerca de la utilidad y el valor de las semillas manipuladas genéticamente.

Si los transgénicos pueden soportar tal escrutinio y reaparecer como herramientas poderosas, desde luego que no estaré en contra de los transgénicos. Espero que todo lo expuesto no quede en saco roto.

Maywa Montenegro es investigadora de los sistemas alimentarios de la Universidad de California, Berkeley.

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Procedencia del artículo:

http://ensia.com/voices/the-complex-nature-of-gmos-calls-for-a-new-conversation/

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La agonía de los transgénicos

Más de dos tercios de los países de la UE han optado por prohibir los cultivos transgénicos; las acciones de Monsanto han caído un 25%, aumentando sus pérdidas y ha recortado su plantilla en un 12%.

Por las Dras. Eva Sirinathsinghji y Mae-Wan Ho, 14 de octubre de 2015

ISIS

transgenicos
Se extiende por toda Europa la prohibición de los cultivos transgénicos

La mayoría de los países miembros de la UE ( los dos tercios) han decidido prohibir el cultivo de los alimentos modificados genéticamente después de que entrase en vigor la nueva legislación aprobada la pasada primavera, que permite que cada uno de los Estados miembro pudiese a título individual restringir el cultivo de los transgénicos en su territorio.

Después de la fecha límite del 3 de octubre de 2015, el portavoz de la Comisión Europea Enrico Brivio ha comunicado que 19 de los 28 miembros de la UE han optado por la cláusula de exclusión [1]: Austria, la región Valona de Bélgica ( lo que supone más de la mitad del territorio de Bélgica); Gran Bretaña ( Escocia, Gales e Irlanda del Norte), Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia y Eslovenia. Alemania tiene una opción de exclusión parcial, pero todavía permite la investigación de los cultivos transgénicos sin un uso comercial. En total, todos estos países representan aproximadamente el 70% de la población de la UE y más de los dos tercios de sus tierras de cultivo.

Serbia y Rusia, que no son miembros de la UE, también han dado muestras de rechazar esta tecnología. Serbia sólo permite la comercialización de soja no transgénica [2-4]. Suiza, que tampoco es país miembro de la UE, ha establecido una moratoria contra los cultivos transgénicos, que está vigente actualmente.

Otras propuestas de exclusión similares se están considerando sobre las importaciones de alimentos transgénicos y piensos para la alimentación animal, pero aún no se han ultimado.

Preocupaciones por su seguridad, conflictos de interés, corrupción en su aprobación y ausencia de demanda

Escocia fue el primero en considerar la cláusula de exclusión, cuando el Secretario de Medio Ambiente, Richard Lochhead, dijo que tenían la intención de asumir el principio de precaución, que establece que cuando exista una razonable sospecha de daño, de ausencia de certeza científica o de consenso, no debe retrasarse la acción preventiva, añadiendo [5]: “No hay evidencias de una importante demanda de productos transgénicos por parte de los consumidores escoceses y nos preocupa que al permitirse el cultivo de los transgénicos se pudiera dañar nuestra imagen limpia y verde, poniendo en entredicho la producción por un valor de 14.000 millones de libras en el sector de alimentos y bebidas. El Gobierno escocés muestra su preocupación por los efectos a largo plazo de los cultivos transgénicos, preocupaciones que son compartidas por otros países y los consumidores europeos, algo que no debe descartarse a la ligera… Creo firmemente que la política de Escocia respecto a los transgénicos debe guiarse por aquello que es mejor para nuestra alimentación y para nuestro propio sector agrícola, por encima de otras prioridades”.

Grupos de presión del Reino Unido a favor de los transgénicos, como Sense about Science, redactó una carta firmada por varias organizaciones, entre ellas algunas Universidades, afirmando que Escocia estaba perdiendo el tren de las innovaciones, tales como la harina de pescado enriquecida con transgénicos o las patatas transgénicas [6], a pesar de que Escocia tiene algunos de los ríos salmoneros más renombrados y gran diversidad de fauna fluvial. Han olvidado completamente la falta de consenso científico sobre la seguridad de los cultivos transgénicos. Los riesgos de estos cultivos fueron resumidos en el artículo publicado por ISIS en respuesta a la carta de Sense about Sicence [7] (Carta abierta en apoyo de la prohibición de los cultivos transgénicos en Escocia, SiS 68), junto con otra carta abierta que también apoyaba la decisión de Escocia, firmada por decenas de científicos independientes, refiriéndose a los conflictos de interés generalizados en las aprobaciones de los cultivos transgénicos, resaltando que los cultivos transgénicos han propiciado un aumento en el uso de pesticidas y escasa mejora de los rendimientos, así como problemas de seguridad para la salud y el medio ambiente [8]. La normativa es muy permisiva, en el mejor de los casos: los cultivos transgénicos no se prueban con los pesticidas asociados, como es el caso de los cultivos tolerantes al glifosato [9]. Y en el peor de los casos, existe corrupción, como las evaluaciones de riesgo que se dejan fundamentalmente en manos de la Industria Química ( ver [10] Escándalo en la reevaluación del glifosato en Europa, SiS 63). Recientemente 300 científicos firmaron una carta señalando las evidencias de daño en la salud y el medio ambiente, publicada en una revista revisada por pares ( ver [11] Los científicos declaran de que no existe consenso sobre la seguridad de los transgénicos, SiS 60) y [12] Prohibir los transgénicos ahora ( Informe especial de ISIS). Prevenir la contaminación de los cultivos no transgénicos también es un asunto importante.

Las preocupaciones de Alemania se manifestaron en su solicitud, firmada por el Dr. Robert Kloos, Ministro de Alimentación y Agricultura [13]: “El cultivo del maíz modificado genéticamente es incompatible con el uso habitual de las tierras agrícolas de Alemania. Tendría efectos negativos en el cultivo del maíz convencional y el ecológico. Aumentaría el riesgo de que los productos agrícolas nacionales, incluyendo las semillas de maíz convencionales y ecológicas, pudieran contaminarse con ingredientes del maíz modificado genéticamente… Esta demanda también debe tener en cuenta la biodiversidad local, las características del paisaje y el funcionamiento de ecosistemas específicos…”.

Estas prohibiciones son una de las consecuencias de la clasificación del glifosato como “probablemente carcinógeno para los humanos” por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2015 [14] (Consecuencias de la clasificación del glifosato como probablemente carcinógeno por la OMS, SiS 67). Se han intensificado en todo el mundo las campañas para prohibir o eliminar de forma gradual el uso de este producto químico, y se han presentado demandas contra Monsanto por falsas afirmaciones de seguridad. Esto va a afectar a las ventas del producto estrella de Monsanto.

Las acciones de Monsanto siguen cayendo desde 2014, pero ahora la situación empeora

Las acciones de los gigantes de la agricultura biotecnológica, como Monsanto, han estado descendiendo desde 2014, cuando China, el mayor importador mundial de semillas y productos transgénicos, comenzó a rechazar los pedidos de maíz debido a que estaban contaminados con transgénicos no aprobados. Al mismo tiempo, la creciente popularidad de los no transgénicos y los alimentos ecológicos, y el aumento de los problemas con las plantas resistentes al glifosato y las plagas resistentes a los cultivos Bt, han llevado a un número cada vez mayor de agricultores estadounidenses a volver a los cultivos no transgénicos o a la producción ecológica. La consideración del glifosato por parte de la OMS puede ser la gota que colme el vaso “ver [15] Poner fin a los transgénicos ahora, SiS 66).

En enero de 2015, Monsanto anunciaba que sus ganancias habían caído un 34% en el primer trimestre fiscal; una pérdida adicional del 15% fue anunciado para el segundo trimestre fiscal en abril de 2015.

El Vicepresidente de Monsanto vendió 27.580 acciones de Monsanto, algo más del 40% de sus valores en cartera.

El pasado 7 de octubre, Monsanto anunciaba que recortaría su plantilla en 2600 puestos de trabajo ( el 12%) para reestructurar y ahorrar costes en los próximos 18-24 meses [16]. Se espera que en la fase inicial ahorre de 275 a 300 millones de libras a finales del año fiscal 2017, con un coste total de aproximadamente 858-900 millones de dólares. Se están desarrollando planes adicionales para ahorra una cantidad adicional de 100 millones de dólares. En el cuarto trimestre, Monsanto anunció unas pérdidas de 495 millones de dólares, en comparación con unas pérdidas de 156 millones de dólares en el primer trimestre del año anterior.

Para aumentar sus problemas, las acciones de Monsanto han caído un 25% desde la primavera de 2015 [17], mientras que los precios de mercado del maíz y la soja han caído por debajo de los costes de producción [18]. Los intentos de la compra de la empresa rival gigante de los pesticidas, Syngenta, se desplomó en agosto [19]. Su futuro no parece muy brillante. “No hay duda de que 2016 será un año muy duro para esta Industria”, dijo el Director financiero Pierre Courduroux en una reciente intervención ante los inversores [20]. Monsanto pronostica unas ganancias por acción para el nuevo año fiscal de 5,10 a 5,60 dólares, muy por debajo de las previsiones de los analistas, que las cifraban en 6,19 dólares. Además, se anunció un programa de recompra de acciones por valor de 3000 millones de dólares. Tom Philpott de Mother Jones lo explica así [17]: “La recompra de acciones es una forma de ingeniería financiera ( a diferencia de la genética) que impulsa de forma mágica los beneficios por acción de una empresa (algo seguido muy de cerca por los inversores), simplemente quitando acciones del mercado”.

Philpott también resumen la situación [17]: “Las inversiones en investigación y desarrollo en el sector agroquímico y biotecnológico no están dando sus frutos, no hay nuevos productos de éxito, así que las pocas empresas que quedan en este campo ( son seis) se van a comer unas a otras”.

Referencias

  1. Majority of EU nations seek opt-out from growing GM crops. Reuters.com, accessed 7 October 2015http://uk.reuters.com/article/2015/10/04/us-eu-gmo-opt-out-idUKKCN0RY0M320151004
  2. Serbia Will Not Allow Cultivation Of GMO Crops. Inserbia.info, accessed 7 October 2015 http://inserbia.info/today/2015/09/serbia-will-not-allow-cultivation-of-gmo-crops/
  3. Serbia promotes itself as exclusive non-GMO soy producer. EUfoodlaw.com, accessed 7 October 2015http://www.eurofoodlaw.com/food-technology/serbia-promotes-itself-as-exclusive-non-gmo-soy-producer–1.htm
  4. Russia to Ban Genetically Modified Organisms in Food Production. Themoscowtimes.com, accessed 7 October 2015
  5. GM Crop ban. News.scotland.gov.uk, accessed 7 October 2015 http://news.scotland.gov.uk/News/GM-crop-ban-1bd2.aspx
  6. Letter to Scottish Government from research organisations. Senseaboutscience.org, accessed 7 October 2015 http://www.senseaboutscience.org/news.php/451/letter-to-scottish-government-from-research-organisations#sthash.PPSTWQSv.dpuf
  7. Saunders PT. Open letter in support of Scotland’s ban on GMOs. Science in Society 68 (to appear) 2015.
  8. Global Scientists Support Scottish GM Crops Ban. Sustainablepulse.com, accessed 7 October 2015http://sustainablepulse.com/2015/09/03/global-scientists-support-scottish-gm-crop-ban/#.VhUW6_lVhBc
  9. Cuhra M. Review of GMO safety assessment studies: glyphosate residues in Roundup Ready crops is an ignored issue. Environmental Sciences Europe 2015, 27, 20  doi:10.1186/s12302-015-0052-7
  10. Swanson N and Ho MW. Scandal of glyphosate reassessment in Europe. Science in Society 63, 8-9, 2014
  11. Statement: No scientific consensus on GMO safety. Science in Society 60, 46-49
  12. Ho MW & Sirinathsinghji E.Ban GMOsNow.Health and Environmental Hazards Especially in Light of the New Genetics. ISIS Special Report, 2013.http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php
  13. Cultivation Directive (EU) 2015/412; exclusion of the German territory from the cultivation of certain genetically modified foods. Ec.europa.eu, accessed 7 October 2015http://ec.europa.eu/food/plant/docs/gmo_auth_cult_de_1507.pdf
  14. Sirinathsinghji E. Fallout from WHO Classification of Glyphosate as Probable Carcinogen, Science in Society 67
  15. Ho MW. Ending GMOs now, Science in Society 66
  16. Monsanto slashing 2,600 jobs as corn sales slide”, Benjamin Snyder, Fortune, 7 October 2015,http://fortune.com/2015/10/07/monsanto-cutting-2600-jobs/
  17. Monsanto’s stock is tanking. Is the company’s excitement about GMOs backfiring?” Tom Philpott, Mother Jones, 9 October 2015, http://www.motherjones.com/tom-philpott/2015/10/monsanto-stock-decline-layoffs
  18. U.S. soybean, corn prices seen dropping below production costs: industry”, Naveen Thukral, Reuters, 27 August 2015, http://www.reuters.com/article/2015/08/27/us-us-grains-prices-idUSKCN0QW14420150827
  19. Monsanto abandons $48 billion takeover of Syngenta”, Andrew Pollack and Michael J. de la Merced, The New York Times, 26 August 2015, http://www.nytimes.com/2015/08/27/business/dealbook/monsanto-abandons-47-billion-takeover-bid-for-syngenta.html?_r=0
  20. 6 takeaways from Monsanto’s quarterly earnings”, Lauren Gensler, Forbes, 7 October 2015,http://www.forbes.com/sites/laurengensler/2015/10/07/monsanto-fourth-quarter-earnings-commodities-corn/

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Procedencia del artículo:

http://www.i-sis.org.uk/Continuing_Demise_of_GMOs.php

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Por qué se ha estancado la investigación sobre el cáncer

Por T. Colin Campbell (Profesor Emérito de la Universidad de Cornell), 5 de octubre de 2015

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En una reciente publicación, que recibió la correspondiente atención mediática, se afirmaba que la mayoría de los cánceres eran producto fundamentalmente de la “mala suerte” (Tomasetti y Vogelstein 2015). Sus autores afirmaban que sólo en torno a un tercio de las mutaciones cancerígenas están causadas por el estilo de vida o por factores ambientales (tabaquismo, consumo de alcohol, luz ultravioleta y el virus del papiloma humano). Los otros dos tercios de los cánceres, según los autores, serían mutaciones aleatorias (de carácter estocástico o por casualidad) sin una causa conocida. Por lo tanto, podríamos hacer muy poco para prevenir el cáncer, excepto evitar estos conocidos factores de riesgo.

Pero tales conclusiones no explican el aumento de los casos de cáncer, ni la amplia variación en la prevalencia de cáncer entre las diferentes poblaciones humanas. Las conclusiones están viciadas por una razón fundamental: asumen que la mayoría de los tipos de cáncer están causados por mutaciones del ADN. Esta es la teoría del cáncer por mutaciones. Sirve como una explicación fundamental del desarrollo del cáncer y por lo tanto es el objetivo central de la investigación del cáncer y de la práctica clínica.

Por lo menos durante medio siglo, nuestros pensamientos sobre el cáncer, sus causas, sus tratamientos, incluso el negocio en torno a él, se han basado en una suposición infravalorada: supongamos que el cáncer comienza cuando una sustancia carcinógena presente en el medio ambiente o algún tipo de radiación produce una mutación genética, convirtiendo a una célula normal en otra más propensa a desarrollar cáncer. Aunque el cuerpo generalmente repara la mayoría de estas mutaciones, unas pocas quedan establecidas durante la división celular. Las células resultantes propensas al cáncer se convierten posteriormente en un grupo de células de nueva generación a través de una serie de mutaciones adicionales, dando lugar en última instancia a una masa de células, que son diagnosticadas como cáncer. Tal es la teoría del cáncer por mutaciones.

De acuerdo con esta teoría, para evitar o impedir la aparición del cáncer, habría que rehuir todos aquellos agentes que causan estas mutaciones. Esto se llama prevención. En caso contrario, se aplican tratamientos para intentar matar de forma selectiva a las células cancerosas, bien mediante cirugía, quimioterapia o radiación. No obstante, no esperamos que las células enfermas vuelvan a la normalidad, porque las mutaciones, una vez establecidas, son consideradas irreversibles.

Discrepo con esta teoría. Y sugiero que al no cuestionarse la teoría del cáncer por mutaciones es la razón científica subyacente para que la guerra contra el cáncer no se esté ganando.

Una teoría nutricional del cáncer

Mi laboratorio comenzó la investigación financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) sobre las causas del cáncer, de eso hace más de cinco décadas. Encontramos una teoría más prometedora sobre el cáncer. Esta teoría se basó inicialmente en observaciones limitadas a seres humanos; pero las nuevas investigaciones con ratas en el laboratorio mostraron cómo el cáncer, aunque se había iniciado por una mutación, no dependía posteriormente de la acumulación de mutaciones adicionales.

En nuestro modelo experimental investigamos más a fondo, provocando el cáncer por una mutación causado por un potente carcinógeno químico, la aflatoxina (Appleton y Campbell 1983a; Appleton y Campbell 1983b;. Youngman et al, 1992). El desarrollo del cáncer ( primario de hígado) estaba promovido principalmente por una alimentación a base de proteínas ( el contenido típico en proteínas de la mayoría de las dietas humanas), que se ingieren generalmente por encima de los niveles necesarios para una buena salud. Creíamos que el desarrollo del cáncer no estaba causado por mutaciones adicionales porque:

– la sustancia química que produjo la mutación ya no estaba presente durante el desarrollo del cáncer.

– las proteínas de la dieta no son directamente mutagénicas.

Esto sugirió que, aunque las mutaciones son necesarias para el desarrollo del cáncer, la progresión del cáncer diagnosticable estaba controlada nutricionalmente. No son necesarias más mutaciones.

Consistente con esto, cuando se redujo el consumo de proteínas a la cantidad adecuada para una buena salud, el crecimiento del cáncer se invirtió. El crecimiento del cáncer podía ser de nuevo impulsado, y luego de nuevo frenado, mediante protocolos de nutrición que no implicaban mutaciones (Schulsinger et al., 1989). Investigaciones adicionales demostraron que el impulso en el desarrollo del cáncer se producía con el consumo de proteínas de origen animal, pero no con las proteínas de origen vegetal.

En estudios de seguimiento, encontramos otros muchos mecanismos no mutagénicos que promovían el crecimiento canceroso. Cada uno de estos mecanismos actuaba de manera independiente. Aumentando los niveles de proteínas de origen animal aumentan también las hormonas de crecimiento que estimulan el desarrollo del cáncer (factor de crecimiento similar a la insulina), lo que compromete a las células asesinas naturales del cuerpo, que normalmente destruyen las células cancerosas, y pone a disposición de las células cancerosas la energía necesaria para su crecimiento, entre otros muchos mecanismos no dependientes de las mutaciones. Por lo tanto, las mutaciones iniciales de las células principales propician el desarrollo del cáncer, pero luego estas mutaciones pueden permanecer latentes durante relativamente largos períodos de tiempo con una dieta baja en proteínas. Más tarde, se pueden activar para apoyar de nuevo el crecimiento del cáncer, cuando se ingieren niveles más altos de proteínas animales. Lo mismo que ocurre con una erupción, que aparece de nuevo cuando se reintroduce un alérgeno.

Las pruebas realizadas en seres humanos apoyan firmemente estos estudios experimentales realizados en animales ( y refutan la teoría de la mala suerte). Por ejemplo, las tasas de cáncer para las diferentes poblaciones varían ampliamente, estando cerca de cero en algunas poblaciones y en algunos tipos de cáncer. Las tasas para los principales tipos de cáncer ( por ejemplo, de mama, de colon, de próstata) se correlacionan con dietas a base de proteínas de origen animal. La mayoría de estos estudios hacen referencia a las grasas totales o saturadas, pero esto no supone una medida del alimento de origen animal consumido. Otros estudios, realizados hace 40-50 años, mostraron claramente que las personas que emigran de un país a otro, asumen, en el período de una generación, el riesgo de cáncer del país al que se trasladaron, sin que haya cambiado su genética, sólo sus prácticas nutricionales.

La teoría del cáncer por mutaciones ha sido el Santo Grial de la mayoría de las investigaciones del cáncer, tanto es así que las hipótesis que se basan en el desarrollo del cáncer mediante mecanismos no mutagénicos ( como la nutrición y los contaminantes químicos) son a menudo ignorados, especialmente por profesionales con poco o ningún conocimiento de la ciencia de la nutrición.

Las consecuencias de esta teoría del cáncer por mutaciones son mortales. Al suponer erróneamente que el cáncer se produce principalmente por mutaciones genéticas, cuya progresión lo convierte en imparable, implica que el control del cáncer depende de la identificación y muerte selectiva de las células cancerosas y el bloqueo de sus genes responsables mediante medicamentos específicos. Esta estrategia ha sido y seguirá siendo muy limitada porque las innumerables combinaciones de genes y sus productos pueden cambiar el desarrollo del cáncer. Pero la comprensión y la aceptación de un nuevo paradigma significaría que financiar la investigación para desarrollar nuevos fármacos contra el cáncer, especialmente fármacos específicos con impredecibles efectos secundarios, es una prioridad en la dirección equivocada para la investigación del cáncer.

Sabiendo que el cáncer se puede controlar o incluso revertir mediante estrategias no mutagénicas, como la nutrición, da esperanzas de que podríamos controlar nuestro propio destino en relación al cáncer. Creyendo que el cáncer es fundamentalmente un evento que se debe al azar y que está fuera de nuestro control, sólo da esperanza a una Industria ya de por sí hinchada, que vendría a nuestro rescate mediante el desarrollo cuestionable de medicamentos fuera de contexto y procedimientos que causan más daño que bien. Los investigadores de esta reciente publicación de “cáncer fruto del azar” llegaron a la conclusión, por ejemplo, que los cánceres son eventos aleatorios que hay que destacar para desarrollar mejores pruebas de diagnóstico del cáncer, lo suficientemente tempranas como para detenerlo. Una estrategia fallida en la guerra contra el cáncer.

También me pregunto por el uso de la palabra azar por parte de los investigadores, sobre todo cuando descartan las asociaciones nutricionales con el cáncer. Estos investigadores desconocen por completo las pruebas existentes de los efectos de la nutrición en el cáncer, por lo que simplemente debieran admitir su ignorancia sin invocar el concepto de azar y utilizarlo para justificar la búsqueda de genes responsables y tratamientos con medicamentos, que frecuentemente son temibles.

Los efectos no mutagénicos de la nutrición que observamos en nuestra investigación sobre el desarrollo del cáncer se parecen mucho a los efectos basados en la nutrición, conocidos por revertir drásticamente otras enfermedades, como los estados avanzados de la enfermedad de las arterias coronarias y la diabetes (Esselstyn 2014 y Barnard 2009). Estos efectos basados en la nutrición se han observado como resultado de una forma de vida en la que la dieta estaba compuesta por alimentos íntegramente de origen vegetal, sin grasas añadidas ni carbohidratos refinados. Los beneficios son notables, de amplio alcance, y de una sorprendentemente rápida respuesta (Campbell y Campbell 2005; Campbell 2013).

¿No es hora de que pongamos en duda la hipótesis, ya muy antigua, de que el cáncer se desarrolla en su mayoría por una serie de mutaciones y no tiene relación con la dieta? ¿No es hora de que compartamos estas ideas con la gente que paga por estas investigaciones (incluyendo las mías) y que sufren las consecuencias de unos protocolos de tratamiento sólo marginalmente eficaces? ¿No es hora de que dejemos que la gente sepa que el desarrollo del cáncer no es algo aleatorio como se había creído? Más que las mutaciones, es la nutrición lo que tenemos el poder de controlar.

*Este artículo es una adaptación de otro que apareció originalmente en NutritionStudies.org:

http://nutritionstudies.org/cancer-is-it-just-bad-luck-or-failed-research/

Referencias

Appleton, B. S. & Campbell, T. C. Effect of high and low dietary protein on the dosing and postdosing periods of aflatoxin B1-induced hepatic preneoplastic lesion development in the rat. Cancer Res. 43, 2150-2154 (1983). Appleton, B. S. & Campbell, T. C. Dietary protein intervention during the post-dosing phase of aflatoxin B1-induced hepatic preneoplastic lesion development. J. Natl. Cancer Inst. 70, 547-549 (1983). Barnard, N. et al. A low-fat vegan diet elicits greater macronutrient changes, but is comparable in adherence and acceptability, compared with a more conventional diabetes diet among individuals with type 2 diabetes. J. Am. Diet. Assoc. 109, 263-272 (2009).

Campbell, T. C. & Campbell, T. M., II. The China Study, Startling Implications for Diet, Weight Loss, and Long-Term Health. (BenBella Books, Inc., 2005).

Campbell, T. C. Whole. Rethinking the science of nutrition (with H. Jacobson). (BenBella Books, 2013).

Esselstyn, C. B. J., Gendy, G., Doyle, J., Golubic, M. & Roizen, M. F. A way to reverse CAD? J Fam. Pract. 63, 356-364b (2014).

Schulsinger et al. (1989) Effect of Dietary Protein Quality on Development of Aflatoxin B1 -Induced Hepatic Preneoplastic Lesions. J. Natl. Cancer Institute 81: 1241-1245.

Tomasetti, C. & Vogelstein, B. Variation in cancer risk among tissues can be explained by the number of stem cell divisions. Science 347, 78-81 (2015).

Youngman, L. D. & Campbell, T. C. Inhibition of aflatoxin B1-induced gamma-glutamyl transpeptidase positive (GGT+) hepatic preneoplastic foci and tumors by low protein diets: evidence that altered GGT+ foci indicate neoplastic potential. Carcinogenesis 13, 1607-1613 (1992).

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Procedencia del artículo:

http://www.independentsciencenews.org/health/why-cancer-research-has-stalled/

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Una reciente revisión de un estudio sobre los antidepresivos muestra que el fraude científico se puede mantener durante décadas: el caso de la paroxetina y la imipramina

Por Jennifer Lea Reynolds, 29 de septiembre de 2015

Natural News

Revisión del Estudio 329: eficacia y daños causados por la paroxetina e imipramina en el tratamiento de la depresión severa en la adolescencia. Las conclusiones de este estudio muestran que tanto la paroxetina como la imipramina no tienen efectos positivos sobre la depresión en los adolescentes, al contrario, se han observado efectos negativos causados por ambos fármacos. El acceso a los datos en bruto de las primeras investigaciones tiene importantes implicaciones tanto en la práctica clínica como para la investigación, incluyendo aquella que publicó las conclusiones sobre su eficacia y seguridad, que no puede interpretarse como autorizadas. El nuevo análisis realizado del Estudio 329 ilustra la necesidad de acceso a los datos obtenidos en los ensayos clínicos y la mejora de los protocolos para aumentar el rigor de las pruebas realizadas.

Revisión del Estudio 329: eficacia y daños causados por la paroxetina e imipramina en el tratamiento de la depresión severa en la adolescencia. Las conclusiones de este estudio muestran que tanto la paroxetina como la imipramina no tienen efectos positivos sobre la depresión en los adolescentes, al contrario, se han observado efectos negativos causados por ambos fármacos. El acceso a los datos en bruto de las primeras investigaciones tiene importantes implicaciones tanto en la práctica clínica como para la investigación, incluyendo aquella que publicó las conclusiones sobre su eficacia y seguridad, que no puede interpretarse como autorizadas. El nuevo análisis realizado del Estudio 329 ilustra la necesidad de acceso a los datos obtenidos en los ensayos clínicos y la mejora de los protocolos para aumentar el rigor de las pruebas realizadas.

 

En el año 2001 se publicó un estudio en base al cual muchas personas han cantado las alabanzas de un antidepresivo utilizado para los adolescentes, conocido químicamente como paroxetina. Desde entonces se ha vendido con los nombres comerciales de Seroxat en el Reino Unido y de Paxil en Estados Unidos [Nombres comerciales en España: Arapaxel®, Casbol®, Daparox®, Frosinor®, Motivan®, Seroxat® y Xetin®. Existen preparados genéricos que contienen paroxetina]. Este estudio, que fue publicado en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, y concluía que “la paroxetina es generalmente bien tolerada y eficaz para el tratamiento de las depresiones severas en los adolescentes”.

seroxatEn los años posteriores a ese estudio, empezaron a surgir problemas que plantearon dudas sobre lo bien tolerada y lo efectiva que era la paroxetina. Numerosas casos salieron a la luz, apuntando la posibilidad de que el medicamento empeoraba la depresión en lugar de mejorarla. Otros casos parecían mostrar una asociación entre el medicamento y tendencias suicidas. ¿Cómo es posible que ocurra algo así con un medicamento que fue diseñado para levantar el estado de ánimo? En respuesta, el medicamento comenzó a llevar una advertencia sobre el posible riesgo de suicidio. Sin embargo, GlaxoSmithKline (GSK) continuó comercializando la paroxetina, aferrándose a los resultados positivos del estudio realizado en el 2001.

Se ha vuelto a analizar la información publicada sobre el antidepresivo utilizado en la adolescencia, y los resultados son sorprendentes

Sin embargo, GSK y otras empresas siguieron aferradas a los estudios publicados hace casi 15 años, hasta que una reciente revisión publicada en la revista British Medical Journal (BMJ) ha arrojado luz sobre la importancia de cuestionar los estudios promovidos por las Compañías Farmacéuticas: todo el estudio inicial sobre la paroxetina era fundamentalmente falso. En pocas palabras, dijeron justo lo contrario de lo que las conclusiones de estudio parecían desvelar.

El artículo que destapó este escándalo del anterior estudio se titula “Revisión del Estudio 329: eficacia y daños de la paroxetina y la imipramina [Nombres comerciales: Tofranil®, Tofranil Pamoato®] en el tratamiento de la depresión severa en la adolescencia”. Su objetivo era el de “reanalizar el Estudio 329 de SmithKline Beecham (posteriormente GSK) para determinar su eficacia y seguridad en los adolescentes con depresión unipolar severa”.

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Los resultados, muy reveladores, dicen lo siguiente:

La eficacia de la paroxetina y la imipramina no fue desde el punto de vista estadístico y clínico significativamente diferente del placebo para cualquiera de los resultados de eficacia preespecificada primaria o secundaria. Se observó el aumento significativo de daños, incluyendo paranoia y comportamientos suicidas y otras efectos adversos graves en el grupo tratado con paroxetina y problemas cardiovasculares en el grupo de la imipramina”.

Conductas suicidas y daños en la salud ignorados

La información que se dio del estudio inicial no informaba de manera adecuada, y no hacía ninguna referencia a los comportamientos suicidas. Simplemente se ignoraron. Como si esto ya no fuera de por sí preocupante, muchos otros efectos del fármaco fueron encubiertos o agrupados de forma inapropiada, y después no fueron transcritos a los historiales clínicos de las bases de datos más amplias. Consecuencias ignoradas, alteración de las transcripciones, todo ello con la intención de infravalorar la gravedad de los efectos. Del mismo modo, no se recogieron con el suficiente detalle los efectos adversos registrados en las personas sometidas al estudio.

El último estudio sugiere que los esfuerzos para realizar revisiones de forma más regular es algo esencial. En lugar de recurrir a estudios antiguos y mantenerlos como válidos durante años y años, es necesario revisar los métodos y análisis, y considerar las conclusiones de los nuevos estudios. Más importante aún: es de vital importancia que la información que se descubra como incorrecta se deseche para que no siga utilizándose por los profesionales de la medicina para sus prescripciones médicas, y se haga referencia a ella de forma continua. Los estudios deben ser revisados, los métodos se deben evaluar con más cuidado, y la Industria debe estar sometida a un estrecho escrutinio después de este descubrimiento.

El reanálisis destaca la importancia de cuestionar los estudios más antiguos que se siguen sustentando como válidos y la necesidad de realizar una retracción de la información obsoleta o falsa

Los recientes hallazgos subrayan la necesidad de abordar los estudios más antiguos que aún siguen siendo una referencia a día de hoy:

El acceso a los datos primarios de las primeras investigaciones tiene importantes implicaciones tanto en la práctica clínica como para la investigación, incluyendo aquella que publicó las conclusiones sobre su eficacia y seguridad, que no pueden interpretarse como autorizadas. El nuevo análisis realizado del Estudio 329 ilustra la necesidad de acceso a los datos obtenidos en los ensayos clínicos y la mejora de los protocolos para aumentar el rigor de las pruebas realizadas.

Además, los científicos que han realizado este descubrimiento dicen que en respuesta a ello se deben intensificar los controles y pedir responsabilidades por los trabajos malintencionados y tomar medidas para resolver la situación. Una de las personas que solicita este tipo de medidas es el editor adjunto de BMJ Peter Doshi, que dice que el nuevo análisis “ha vuelto a poner en el candelero la necesidad de una retractación del estudio original, presionando a las instituciones académicas y profesional para que aborden públicamente las numerosas denuncias de irregularidades”.

Lo que ha descubierto este trabajo es alarmante, pero es bueno que se haya hecho algo así”, dijo Brian Nosek, Profesor de Psicología en la Universidad de Virginia, que no participó en este estudio ni en el original. “Es una señal de que la comunidad científica se está despertando, comprobando su trabajo y haciendo lo que se supone que la ciencia debe hacer: autocorregirse”.

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Procedencia del artículo:

http://www.naturalnews.com/051358_science_fraud_antidepressants_Big_Pharma.html

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Las emisiones de los vehículos trucados de Volkswagen habrían añadido a la atmósfera casi un millón de toneladas adicionales de contaminantes al año

Fundación de David Suzuki, 1 de octubre de 2015

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Volkswagen ha sido descubierto engañando en las pruebas de emisiones realizadas por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), utilizando para ello un software ilegal que permitía a sus vehículos diésel pasar los controles de emisiones de óxido de nitrógeno, pero que en realidad eran 40 veces superiores a las permitidas legalmente. Este escándalo ha propiciado la caída de las acciones de la Empresa, la dimisión de su Director General, Martin Winterkorn, y la posibilidad de unas multas que podrían alcanzar los 18 mil millones de dólares, así como la retirada de los vehículos de los concesionarios, la presentación de demandas y las posibles responsabilidades penales.

Más allá de esta trampa y sus implicaciones legales y financieras, los efectos sobre la contaminación mundial son enormes. Volkswagen es la mayor empresa automovilística a nivel mundial en cuanto a ventas, y serían 11 millones de vehículos diésel los implicados. Según The Guardian: “El amaño de las pruebas de emisiones en los vehículos de VW habría añadido casi un millón de toneladas adicionales a la atmósfera al año, o lo que es lo mismo, las emisiones combinadas en el Reino Unido de todas las centrales eléctricas, automóviles, la Industria y la agricultura”.

 La contaminación de óxido de nitrógeno produce unas partículas que causan problemas respiratorios y está vinculado con millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. Es también un gas de efecto invernadero, más potente que el dióxido de carbono, por lo que contribuye al calentamiento global.

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El escándalo de Volkswagen no sólo es perjudicial en sí mismo, sino que también plantea preguntas sobre el uso del automóvil, la contaminación, las normas sobre emisiones y las pruebas que se realizan, así como las implicaciones en nuestra rampante cultura del automóvil. Volkswagen ha engañado y no ha cumplido con las leyes diseñadas para proteger la salud humana y el medio ambiente, y las consecuencias son mayores tasas de asma, enfermedad pulmonar, cáncer y aumento de las muertes. Los coches matan y causan daño a millones de personas cada año: los accidentes, la contaminación, el cambio climático y otros daños ambientales. Los fabricantes de automóviles se resistieron a introducir mejorar en la seguridad, tales como los cinturones de seguridad y el airbag.

La introducción de un sistema ilegal en los vehículos para pasar las pruebas es algo que perjudica a todos, pero los vacíos legales crean problemas similares. Basa con echar un vistazo a los vehículos utilitarios. Hice un recuento de los muchos que pasan por mi oficina durante la tarde: casi todos están ocupados por un solo conductor, sin otros pasajeros ni mascotas. Según las leyes de emisiones de Canadá, Estados Unidos, Japón y otros países, los todoterreno están clasificados como “camiones ligeros” y por lo tanto están sujetos a unas normas de emisiones menos rigurosas que los coches. Sin embargo, la mayoría de las personas los trata igual que si fueran un utilitario.

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Esto genera incentivos para los fabricantes de vehículos, que los hacen cada vez más pesados, o incluso diseñan coches como camiones., como el Chrysler PT Cruiser. Según The Economist: “Los vehículos de más de 3800 kilogramos están exentos de las regulaciones estadounidenses, de modo que los fabricantes comenzaron a producir vehículos enormes, como el Hummer para evitar las normas sobre consumo de combustibles”.
Incluso con las mejoras en la eficiencia de consumo de combustible, las emisiones de los vehículos se han duplicado desde 1970 y seguirán aumentando a medida que aumenta la demanda en países como China, la India o Brasil, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Los estudios muestran que debido al menor consumo la gente es más proclive al uso del coche. Está claro, que hacen falta mejores soluciones.

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Es fácil decir que hay que empezar por uno mismo: todos podemos encontrar alguna manera de reducir el uso del auto personal. Pero las personas están muy influidas en su estilo de vida y el uso de combustibles fósiles. Hacen falta incentivos, regulaciones e infraestructuras para crear un cambio necesario y dejar de depender de un transporte ineficiente y que derrocha enormes cantidades de combustible.
Se han producido avances positivos en los últimos años. En mi ciudad natal, Vancouver, y en otras muchas ciudades, los programas para compartir coche o el desarrollo de infraestructuras para bicicletas y peatones se están desarrollando rápidamente. Las tecnologías de vehículos híbridos y eléctricos están haciendo grandes avances. El reconocimiento de la necesidad de un transporte público más eficiente también se está extendiendo por todo el mundo. YT los impuestos sobre los combustibles y las emisiones de carbono han demostrado su eficacia para reducir la dependencia de los automóviles privados.
Gravar el consumo de combustibles fósiles puede ser más eficiente que las normas de regulación de las emisiones, porque, según señala The Economist, los impuestos al combustible animan a la gente a adquirir vehículos más eficientes y a usarlo menos. Y “un impuesto sobre los combustibles no se basa en dudosas pruebas y ni genera distorsiones”. Los ingresos procedentes de los impuestos pueden invertirse en desarrollar tecnologías alternativas más limpias o, como se hace con el impuesto sobre el carbono en la Columbia Británica, para reducir los impuestos de la renta o ayudar para las personas con menores ingresos.

Resulta indignante que un fabricante de automóviles como Volkswagen haya realizado tales prácticas arteras para incumplir unas leyes diseñadas para beneficiar a las personas, pero en nuestra cultura impulsada por el automóvil, no es algo del todo sorprendente (otra señal de que va siendo hora de repensar la forma en que nos movemos nosotros mismos en nuestro entorno).
Por David Suzuki, con aportaciones de Ian Hanington
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Procedencia del artículo:
http://www.davidsuzuki.org/blogs/science-matters/2015/10/volkswagen-scandal-is-a-sorry-sign-of-the-times/

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