Una acreditada reputación: Hayes, Syngenta y la Atrazina (II)

Después de que Tyrone Hayes dijese que un producto químico era nocivo, su fabricante arremetió contra él

Por Rachel Aviv, febrero de 2014

The New Yorker

Parte I

 Hayes dedicó los últimos quince años a estudiar la atrazina, un herbicida muy utilizado, fabricado por Syngenta. Hayes escribió: “ La ciencia tiene como principio y es un proceso de búsqueda de la verdad. La verdad no puede ser comprada, sino más bien la búsqueda de toda una vida. Las personas con las que he trabajado diariamente ejemplifican y me recuerdan esta promesa”.

Hayes dedicó los últimos quince años a estudiar la atrazina, un herbicida muy utilizado, fabricado por Syngenta. Hayes escribió: “ La ciencia tiene como principio y es un proceso de búsqueda de la verdad. La verdad no puede ser comprada, sino más bien la búsqueda de toda una vida. Las personas con las que he trabajado diariamente ejemplifican y me recuerdan esta promesa”.

Syngenta, con sede en Basilea, tiene unas ventas anuales de unos 14 mil millones de dólares en semillas y pesticidas, y financia investigaciones en cuatrocientas instituciones académicas de todo el mundo. Cuando Hayes accedió a realizar los estudios para la Empresa (que en ese momento formaba parte de una Corporación mucho mayor, Novartis), los estudiantes de su laboratorio mostraban preocupación de que las Empresas de Biotecnología estuviesen “comprando las Universidades” y que la financiación de la Industria pudiese comprometer la objetividad de las investigaciones. Hayes les aseguró que los fondos aportados por la Empresa, 125.000 dólares, harían que el trabajo del laboratorio fuese más riguroso. Podrían contratar a más estudiantes, comprar equipos nuevos, y criar más ranas. A pesar de que su laboratorio estaba bien financiado, el apoyo federal para las investigaciones cada vez era más inestable, y del mismo modo que muchos académicos y administradores, sintió que debía buscar nuevas fuentes de ingresos. Hayes me dijo: “Consideremos esto como si se tratase de un pintor que va a realizar un servicio. Usted hizo el encargo, y debemos obtener unos resultados. Hagan lo que quieran con ellos. Es su responsabilidad, no la mía”.

atrazina La atrazina es el segundo herbicida más utilizado en Estados Unidos, donde las ventas se estiman en torno a los 300 mil millones de dólares al año. Comercializado en 1958, es barato de producir y controla una amplia variedad de hierbas ( El glifosato, producido por Monsanto, es el herbicida de mayor empleo). Un estudio realizado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) encontró que sin la atrazina el rendimiento del maíz descendería un 6%, generando una pérdida anual de casi 2 mil millones de dólares. Sin embargo, este herbicida se degrada muy lentamente en el suelo y con frecuencia es arrastrado a arroyos y lagos, donde no se disuelve fácilmente. La atrazina es uno de los contaminantes más comunes del agua potable. Se estima que unos 30 millones de estadounidenses están expuestos a pequeñas cantidades de esta sustancia química.

En 1994, la EPA expresó preocupaciones sobre los efectos en la salud de la atrazina, anunciando que iba a iniciar una revisión científica. Syngenta reunió a un grupo de científicos y profesores, a través de una empresa de consultoría llamada EcoRisk, para estudiar el herbicida. Hayes finalmente se unió a este grupo. Su primer experimento demostró que los renacuajos macho expuestos a la atrazina desarrollaban menos masa muscular alrededor de las cuerdas vocales, y se planteó la hipótesis de que el producto químico tenía el potencial de reducir los niveles de testosterona. “He estado perdiendo muchas horas de sueño con todo esto. Soy consciente de las implicaciones, y por supuesto hay que asegurarse de que todo ha sido bien pensado y controlado”, escribió un miembro del panel de EcoRisk. Después de una conferencia, quedó sorprendido de que la Empresa siguiese manteniendo sus críticas y considerando triviales los resultados de sus investigaciones. Hayes quiso repetir y validar sus experimentos, quejándose de que la Empresa le estaba retrasando en su trabajo y que científicos independientes publicaran resultados similares antes de que pudiera hacerlo él. Renunció a su presencia en ese panel de científicos, escribiendo una carta en la que decía no querer sentirse atrapado: “Temo que mi reputación quede muy dañada si continúo mi relación con Novartis y siga con una baja productividad. Va a parecer que formo parte de un plan junto a mis colegas para ocultar datos importantes”.

Hayes repitió los experimentos utilizando los fondos de Berkeley y de la Fundación Nacional de Ciencias. Después escribió al panel de científicos: “A pesar de que de momento no quiera publicar los resultados hasta que no tenga todos los datos analizados y decodificados, creo que les debo advertir que algo muy extraño les sucede a estos animales”. Después de la disección de las ranas se dio cuenta de que en algunas de ellas no podía distinguirse fácilmente el sexo macho o hembra: ambos tenían testículos u ovarios. Otras tenían múltiples testículos, que aparecían deformados.

En enero de 2001, los empleados de Syngenta y miembros del panel EcoRisk viajaron a Berkeley para discutir con Hayes sus nuevos descubrimientos. Syngenta solicitó reunirse con él en privado, pero Hayes insistió en que estuvieran presentes sus alumnos, algunos colegas, y su esposa. Había tenido con anterioridad una amigable reunión con los miembros del panel científico -uno de ellos había sido colega suyo-, y comenzó la reunión en una gran sala del Museo de Zoología de Vertebrados de Berkeley, como si se tratase de una gran conferencia académica. Llevaba un traje nuevo y fueron atendidos por un servicio de comidas.

Después del almuerzo, Syngenta presentó a su orador invitado, un consultor estadístico, que apreció numerosos errores en el Informe de Hayes y llegaba a la conclusión de que los resultados no eran estadísticamente significativos. La esposa de Hayes, Katherine Kim, dijo que el consultor parecía estar tratando de “hacer que Tyrone pareciese lo más tonto posible”. Wake, el profesor de Biología, dijo que los hombres que formaban parte del panel EcoRisk parecían cada vez más incómodos: “Tenían la suficiente experiencia para saber que los problemas que planteaba el consultor estadístico eran rutinarios y ridículos. Un par de errores se presentaron como si aquello fuera el no va más. He sido científico académico durante cuarenta años, y nunca he visto algo así. Iban detrás de Tyrone”.

Hayes, más tarde, envió un correo electrónico a tres de los científicos, en el que les decía: “Me sentí insultado, me sentí injustamente condenado, y de hecho sentí que allí había algo deshonesto y poco ético”. Cuando le explicó a Theo Colborn lo que le había sucedido, el científico que popularizó la teoría de los productos químicos industriales que alteran el sistema hormonal, le aconsejó: “No vaya a su casa dos veces por el mismo sitio”. Colborn estaba convencido de que su oficina había sido pinchada, y que los representantes de la Industria le seguían. Le dijo a Hayes que “estuviese siempre pendiente, que tuviese mucho cuidado a quién dejaba entrar en su laboratorio. Tiene que protegerse usted mismo”.

Hayes publicó su trabajo sobre la atrazina en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, un año y medio después de abandonar el panel. Escribió sobre lo que denominó hermafroditismo inducido en las ranas por la exposición a la atrazina a niveles treinta veces por debajo de los permitidos legalmente por la EPA en el agua. Se planteó la hipótesis de que este producto químico pudiese ser un factor de disminución de las poblaciones de anfibios, un fenómeno observado en todo el mundo. En un correo electrónico enviado el día anterior al de la publicación, felicitó a los estudiantes de su laboratorio por haber mantenido una postura ética al continuar el trabajo por su cuenta: “Nosotros (y nuestros principios) hemos sido probados, y no sólo creo que hemos aprobado, sino que hemos superado las expectativas. La ciencia tiene como principio y es un proceso de búsqueda de la verdad. La verdad no puede ser comprada, sino más bien la búsqueda de toda una vida. Las personas con las que he trabajado diariamente ejemplifican y me recuerdan esta promesa”.

Él y sus estudiantes continuaron el trabajo, viajando a las diferentes regiones agrícolas de todo el Medio Oeste, recogiendo ranas en estanques y lagos, y luego enviando trescientos cubos de agua congelada de nuevo a Berkeley. En las revistas Nature y Environmental Health Perspectives publicó artículos sobre la aparición de ranas con anormalidades sexuales en lugares contaminados con atrazina en Illinois, Iowa, Nebraska y Wyoming: “Ahora que sé detrás de lo que estamos, no puedo parar. Ha adquirido entidad propia”. Hayes empezaba a trabajar en su laboratorio a las 3 y media de la mañana y allí permanecía durante 14 horas. Tenía dos niños pequeños, que a veces iban y se dedicaban a codificar los contenedores con códigos de colores.

De acuerdo con los correos electrónicos, Syngenta estaba consternada por los trabajos de Hayes. Su equipo de relaciones públicas compiló una base de datos con más de un centenar de “terceras partes interesadas”, incluyendo veinticinco profesores, que podían defender la atrazina o actuar como portavoces contra Hayes. Este equipo de relaciones públicas sugirió que la empresa comprase el término Tyrone Hayes, de modo que al hacer una búsqueda en Internet lo primero que saliese fuese el material de la Empresa. “La propuesta más tarde fue ampliada para incluir frases, tales como Hayes y anfibios, ranas y atrazina, feminización de la rana” (Hoy en día [este artículo es el año 2014], al hacer la búsqueda, nos lleva a un anuncio que dice: “Tyrone Hayes no tiene credibilidad”).

Parte 3

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Procedencia del artículo:

http://www.newyorker.com/magazine/2014/02/10/a-valuable-reputation

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No hay duda, Exxon sabía desde finales de 1970 de los daños producidos por las emisiones de CO2

Por Brendan DeMelle y Kevin Grandia, 26 de abril de 2016

desmogblog.com

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A través de las operaciones mundiales realizadas por Exxon, hemos conocido que esta Empresa sabía que el CO2 era un contaminante perjudicial para la atmósfera. DeSmog ha descubierto que Exxon dispone de documentos corporativos de la década de 1970 en los que se indicaría de manera inequívoca de que no había dudas que la emisión de CO2 por la quema de combustibles fósiles se estaba convirtiendo un problema cada vez mayor, bien entendido por la Empresa.

Es sabido que la principal fuente de CO2 es la quema de combustibles fósiles… No hay duda de que el aumento en el uso de combustibles fósiles y la disminución de la cubierta forestal, están agravando el problema mundial de aumento de CO2 en la atmósfera. Hay tecnologías que eliminan el CO2 que se expulsa a través de las chimeneas, pero la eliminación de sólo el 50% del CO2 duplicaría el coste de generación de energía” (Énfasis añadido)

Estas líneas proceden de un Informe de 1980 titulado “Examen de las actividades de protección ambiental para 1978-1979”, redactado por Imperial Oil, la filial canadiense de Exxon.

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Una lista de distribución que se incluye en el Informe indica que fue difundida a través de los administradores de las oficinas corporativas internacionales de Exxon, incluidas las de Europa.

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 (haga clic sobre la imagen superior para descargar la versión completa de “Examen de las actividades de protección ambiental para 1978-1979” (pdf)

El siguiente informe, titulado “Evaluación de las actividades de protección ambiental para 1980-1981(pdf), señalaba en un apéndice que trata de los “asuntos clave en cuestiones ambientales y motivos de preocupación” que: “los medios de comunicación tienen ahora una mayor atención por las emisiones de CO2 y los gases de efecto invernadero”.

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Inside Climate News publicó abundante información nueva sobre Exxon: La serie  The Road Not Taken (El camino no elegido) demuestra con claridad el grado de conocimiento sobre la ciencia climática por parte de Exxon. Revelaciones adicionales sobre las investigaciones en torno al clima fueron publicadas en el diario Los Angeles Times en colaboración con la Escuela de Periodismo de Columbia. En un informe de 1980, Exxon explicaba los planes de la Empresa:

Efecto invernadero del CO2: Un trabajo realizado con el apoyo de Exxon está ayudando a definir la gravedad de este problema. Dicha información es necesaria para evaluar las implicaciones futuras del uso de los combustibles fósiles. Se buscará financiación de los Gobiernos para ampliar el uso de los buques cisterna de Exxon para determinar la capacidad del océano de almacenar CO2”.

Ahora, una investigación de DeSmog confirma que se tenía conocimiento de la amenaza que suponen las emisiones de dióxido de carbono por las operaciones mundiales de Exxon, más de lo que se sabía anteriormente, y era considerado como un importante reto para las futuras operaciones de la empresa. Nuevos documentos de Imperial Oil (TSE:IMO) fueron descubiertos por los investigadores de DeSmog, a partir de unos archivos que se encontraban el Museo Glenbow de Calgary, Alberta. Supimos de la existencia de esos documentos por unos artículos publicados en el diario Los Angeles Times en colaboración con la Escuela de Periodismo de Columbia.

Puesto que la contaminación supone un desastre…”

En uno de los documentos descubiertos por DeSmog se revela que Exxon era consciente ya en la década de 1960 que las emisiones mundiales de CO2 procedentes de la combustión era motivo de gran preocupación como principal fuente de contaminación que afectaba a todo el sistema ecológico. Estos detalles se encontraron en un documento de 1970, “La contaminación en asunto de todos”, escrito por HR Holland, un ingeniero químico responsable de la protección del medio ambiente en la división de Ingeniería de Imperial Oil.

Holland escribió:

Dado que la contaminación supone un desastre para las especies afectadas, las únicas medidas satisfactorias es de la prevención, de manera que la adición de sustancias extrañas sea a niveles tales que se puedan diluir, siendo asimiladas o destruidas por los procesos naturales, para así proteger el medio ambiente humano”.

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 En el informe de Holland se incluye una tabla con la “estimación de las emisiones mundiales de algunos contaminantes del aire”. Uno de esos agentes contaminantes que aparece en la tabla es el dióxido de carbono, procedente de la “oxidación de la material vegetal y animal “ y de la “combustión”.

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 Los dos asteriscos al lado del CO2 en la lista de contaminantes hacen referencia a un estudio científico de 1969, “El dióxido de carbono afecta a los sistemas ecológicos”, en el que el autor explica las conexiones entre la quema de combustibles fósiles, el aumento de CO2 en la atmósfera y los posibles efectos que eso podría tener en un futuro en los patrones climáticos y las temperaturas globales.

Holland hizo hincapié en la necesidad de controlar todas las formas de contaminación a través de la normas de regulación, señalando que “un problema de tal magnitud, complejidad e importancia no puede ser tratado de forma voluntarista”. Sin embargo, la Industria de los combustibles fósiles ha afirmado durante mucho tiempo que sus programas desarrollados de forma voluntaria son suficientes, de modo que las normas de regulación son innecesarias.

Exxon conocía la información científica sobre el clima, sin embargo durante décadas ha estado financiando campañas negando el cambio climático

A pesar de que la comprensión científica que tenía Exxon sobre el papel de la contaminación por CO2 debido a la quema de combustibles fósiles que causan problemas en la atmósfera, la Empresa dejó a un lado estas preocupaciones internas y llevó a cabo una sofisticada campaña mundial para sembrar dudas y crear desconfianza entre la gente sobre las modificaciones del clima. Entre ellas destacan las actividades de presión y de publicidad, publicaciones semanales de artículos de opinión en The New York Times durante años, y otras tácticas.

Exxon y Mobil fueron miembros fundadores de la Coalición Mundial del Clima, un grupo creado en 1989 para sembrar dudas, a pesar de las certezas internas que ya tenía este grupo.

Mientras que la Coalición Mundial del Clima distribuía una información general entre los políticos y los medios de comunicación a principios de 1990, en la que se decía: “El papel de los gases de efecto invernadero en el cambio climático todavía no se comprende muy bien”, un Informe interno de este Coalición, del año 1995, redactado por Mobil Oil ( que se fusionó con Exxon en 1998) decía que “La base científica del efecto invernadero y el impacto potencial de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, tales como el CO2, en el clima, está bien establecida y no se puede negar”.

Y la prueba más evidente de los esfuerzos generalizados de Exxon para atacar los intentos de regulación y de control de la contaminación, se encuentra en los más de 30 millones de dólares rastreados por los investigadores de Greenpeace y entregados a grupos de presión y expertos para confundir al público acerca de la necesidad de reducir la contaminación por CO2.

Base de datos de la investigación llevada a cabo por DeSmog: financiación por parte de ExxonMobil de la negación del cambio climático

A medida que los conocimientos científicos fueron aumentando, la campaña de negación de Exxon a nivel mundial se hizo más intensa.

La negación del cambio climático por parte de Imperial Oil se hizo más fuerte en la década de 1990, a pesar de las certezas científicas que tenía en su poder

Imperial Oil, filial canadiense de Exxon, demuestra en estos documentos que poseía una clara comprensión de las consecuencias ambientales y climáticas de la contaminación por CO2 debido a la quema de los combustibles fósiles, sin embargo, la negación de este hecho se hizo más fuerte en la década de 1990.

El Presidente y Director General de Imperial Oil, Robert Peterson, escribió en el artículo “Una Canadá más limpia”, en 1998: “El dióxido de carbono no es un contaminante, sino un ingrediente esencial de la vida en este planeta”.

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(DeSmog repasará con más detenimiento la posición de Imperial Oil en lo que se refiere al CO2 a través de sus comunicaciones internas)

Nos pusimos en contacto con Imperial Oil para que hiciese los comentarios pertinentes, pero no había respondido al cierre de esta edición. El Gerente de relaciones con los medios de Exxon Mobil, Alan Jeffers dio la siguiente respuesta:

Sus conclusiones son inexactas, pero no nos resultan sorprendentes ya que trabajan con extremistas ambientales que realizan un falso periodismo para falsear los casi 40 años de investigación del clima por parte de ExxonMobil. Sugerir que habíamos llegado a conclusiones definitivas, varias décadas antes que los expertos mundiales y al mismo tiempo que la ciencia sobre el clima estaba todavía en pañales, no es algo creíble”.

Implicaciones legales por el conocimiento de la Industria de los combustibles fósiles de la contaminación por CO2 y el impacto en el clima

Son cada vez más fuertes los llamamientos para que Exxon y otras empresas con intereses en los combustibles fósiles se hagan responsables por las campañas de financiación de negación del cambio climático y las consecuencias de la contaminación de la atmósfera por CO2, desde hace ya varias décadas.

En varios estados y territorios de Estados Unidos, incluyendo Nueva York, California, Massachusetts y las Islas Vírgenes, varios procuradores generales estatales están investigando a fondo los conocimientos que tenía Exxon respecto al impacto por la quema de combustibles fósiles, y si la empresa ha violado la ley al financiar campañas a favor de la negación del cambio climático, mediante contribuciones empresariales, organizaciones e individuos que han trabajado para sembrar dudas y confusión sobre el calentamiento global.

Activistas climáticos y la candidata presidencial Hillary Clinton han instado al Departamento de Justicia y otras agencias gubernamentales para que investiguen los esfuerzos deliberados de la industria de los combustibles fósiles para retrasar las medidas políticas para hacer frente a la amenaza climática.

Los Senadores demócratas estadounidenses Sheldon Whitehouse (RI), Ed Markey (MA) y Brian Schatz (HI), presentaron una enmienda al proyecto de Ley de Energía que expresa la desaprobación del uso que se ha hecho de los centros de investigación financiados por la Industria y las tácticas de desinformación destinadas a sembrar dudas sobre los conocimientos científicos en torno al cambio climático. Pero queda por ver qué medias podría tomar el Congreso para hacer responsable a la Industria de los combustibles fósiles de retrasar las soluciones políticas y confundir a la gente sobre este problema crítico.

Imagínense que hubiésemos conocido con mayor antelación, gracias a Exxon, los problemas generados en el clima, en lugar de actuar en sentido contrario, financiando las campañas de negación de los efectos sobre el clima.

Adjuntos:

Tamaño
PDF icon  Imperial Oil Archive – Pollution is Everyone’s Business – 1970 – Accessed February 2016 1.65 MB
PDF icon  Imperial Oil Archive – Review of Environmental Activities – 1980 – Accessed February 2016 5.72 MB
PDF icon  DeSmogBlog-Imperial Oil Archives – Review Environmental Activities – 1981.pdf 27.57 MB


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Procedencia del artículo:

http://www.desmogblog.com/2016/04/26/there-no-doubt-exxon-knew-co2-pollution-was-global-threat-late-1970s

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Industria de fabricación del PVC y cáncer: cómo ocultar el alcance de un problema

Después de que se produjeran un número de excesivo de tumores en una planta química, la Industria puso en marcha un estudio para oscurecer el alcance del problema

Por David Heath, febrero de 2016

publicintegrity.org

La antigua empresa Atofina, posteriormente denominada Arkema Química, que se dedicaba a la producción de PVC, donde habrían sido 27 los trabajadores fallecidos a causa de algún tipo de cáncer durante los últimos 15 años, según denuncia del sindicato CC.OO. porexperiencia.comLa antigua empresa Atofina, posteriormente denominada Arkema Química, que se dedicaba a la producción de PVC, donde habrían sido 27 los trabajadores fallecidos a causa de algún tipo de cáncer durante los últimos 15 años, según denuncia del sindicato CC.OO. porexperiencia.com

Comenzó con un dolor de cabeza, luego se produjeron temblores en las manos. La esposa de Leuwell Malone notó un comportamiento inusual: tenía dificultades para abrocharse correctamente los botones de la camisa y en un incidente con su coche en la cochera, se llevó por delante el calentador de agua. Y finalmente, a los 55 años de edad, este trabajador de la Industria Química acabó en el hospital.

La primera impresión del médico que atendió a Malone fue la de que había sufrido un derrame cerebral. Pero fue algo bastante peor. El padre de 4 hijos tenía un raro y mortal tumor cerebral.

Durante 32 años se encargó del mantenimiento de las máquinas de la planta que Union Carbide tenía al sur de Houston. Malone tenía miedo a los productos químicos, por si algún día podía contraer algún tipo de enfermedad, recuerdan sus hijos. Así que informó de su enfermedad a la oficina de la Administración de la Seguridad Social y Salud Ocupacional (OSHA) de la localidad.

Eso fue en noviembre de 1978. Pocos días más tarde, Bobby Hinson, uno de los compañeros de trabajo de Malone, moría del mismo tipo de tumor poco frecuente, conocido como glioblastoma. Tenía 49 años de edad. Los inspectores de la OSHA, acudieron a la fábrica con objeto de averiguar cuántos otros trabajadores habían muerto allí por cáncer cerebral.

Para su sorpresa, el Director médico de la fábrica ya había hecho una relación de 10 nombres. “Entrar simplemente por la puerta y antes de realizar un estudio y disponer ya de 10 casos de cáncer de cerebro es algo simplemente sorprendente”, dijo el investigador de la OSHA, el Dr. Victor Alexander, a un periodista de la localidad. Malone moriría tres meses después de que le fuese diagnosticado el cáncer.

Más de 7.500 personas habían trabajado en la fábrica desde su apertura en 1941. Así que realizar un seguimiento de los que habían fallecido parecía una tarea desalentadora. Se necesitaron 3 años, pero los científicos de la OSHA y sus colegas del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), descubrirían 23 muertes por tumor cerebral, el doble de la tasa normal. Fue la mayor cantidad de tumores cerebrales relacionadas con el trabajo que nunca se hayan notificado, siendo una noticia recogida a nivel nacional, captando la atención de The Washigton Post, The New York Times, e incluso el Walter Cronkite.

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El  diario El País, del 30 de noviembre de 2002, informaba de que el fiscal aprecia delito contra la salud en el caso Atofina, por la posibilidad de que se hubieran producido 27 muertes en 12 años, por procesos cancerígenos entre los trabajadores de la planta de producción de PVC.

El principal sospechoso era el cloruro de vinilo, un producto químico que se utiliza para la fabricación de plásticos de cloruro de polivinilo (PVC). El PVC se encuentra en un sin fin de productos de plástico, incluso en los juguetes de los niños. Estudios realizados por la Industria ya habían descubierto que las tasas de cáncer cerebral eran mayores de lo esperado en las plantas de producción del cloruro de vinilo, y en 1979, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, o IARC, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, consideró de manera inequívoca al cloruro de vinilo como causante de tumores cerebrales.

Sin embargo, hoy en día, la mayor parte de la literatura científica no establece esta relación entre el cáncer y el cloruro de vinilo. Una revisión del año 2000 sobre las muertes por cáncer cerebral en las plantas de producción de cloruro de vinilo, encontró que “no estaba clara” la relación entre este producto químico y el cáncer cerebral. De modo que la IARC en 2008, citando éste y otros estudios, cambió su anterior dictamen.

No obstante, una revisión realizada por el Centro para la Integridad Pública de miles de documentos confidenciales, muestra que el estudio de la Industria citado por la IARC era defectuoso, incluso se puede decir que estaba manipulado. A pesar de que ese estudio se supone que contabilizaba las muertes por cáncer cerebral entre los trabajadores expuestos al cloruro de vinilo, Union Carbide no incluyó la muerte de Malone. Es más, la empresa sólo contabilizó una de las 23 muertes por tumor cerebral en su planta de Texas.

Nuestra investigación encontró que debido a cómo diseñaron el estudio los investigadores de la Industria, no incluyeron a muchos trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo, incluyendo a algunos que habían muerto por tumor cerebral. Excluyendo incluso a algunos que habían muerto por enfermedades raras, de modo que los resultados de su estudio cambiaron drásticamente.

Preguntamos al ex Director de Epidemiología de Dow Chemical, James J. Collins, que luego se fusionó con Union Carbide en 2001, sobre por qué no se habían incluido dichas muertes, a lo cual dijo: “Eso habría sido hacer las cosas de una forma no científicamente correcta”.

Richard Lemen, director general adjunto del NIOSH y ex Inspector general de sanidad , lo dijo muy claramente: “Esto raya en el comportamiento criminal”.

El episodio del cloruro de vinilo muestra lo que puede suceder cuando la investigación científica se deja en manos de las Empresas si tienen un especial interés en el resultado. Después de publicarse una serie de estudios sobre el cloruro de vinilo a finales de 1970, tanto la OSHA como el NIOSH dejaron de ejercer bruscamente su labor, sometidos al clima de desregulación inculcado por la Administración Reagan. La Industria Química, por su parte, continuó actualizando sus estudios y los utilizó para defenderse en las demandas presentadas por los trabajadores que culpaban al cloruro de vinilo de sus cánceres cerebrales. El resultado fue una investigación muy sesgada, que cambió el consenso científico anteriormente existente. Se espera una actualización con un estudio de más amplias proporciones sobre el cloruro de vinilo, que probablemente se publique este año.

El predominio de la investigación financiada por la Industria Química se ha hecho algo común, ya que la investigación financiada con fondos públicos es cada vez más escasa. Una disminución de un 23%, ajustando la inflación, se ha producido desde el año 2003, según la Federación de Sociedades Americanas de Biología Experimental. Por contra, la Industria ha mostrado mayor disposición a gastar más profusamente en la investigación que sirva en sus litigios.

Las Agencias de regulación y los tribunales a veces confían más en las investigaciones pagadas por las Empresas, cuando hay de por medio un elevado interés económico en sus resultados.

En una breve declaración realizada a este Centro, el American Chemistry Council, el grupo comercial y de presión que paga los estudios de la Industria, señaló que cuando la IARC relacionó el cloruro de vinilo con el cáncer cerebral: “se basaron en hallazgos inconsistentes entre los estudios disponibles, faltando una relación dosis-respuesta, e informando de un pequeño número de casos en la mayor parte de los estudios”.

Otto Wong, uno de los autores, ya retirado, de uno de los estudios de actualización, expresó su preocupación después de escuchar las conclusiones de este Centro. Si los responsables de la Industria sabían de antemano que estaban excluyendo las muertes de los trabajadores que pudieron haber estado expuestos, debieran haber diseñado el estudio de un modo diferente, dijo Wong.

Aquí se puede observar:

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 Un científico de Union Carbide realiza la observación de que la actualización de estudios anteriores que mostraban unas tasas más altas de cáncer cerebral en las fábricas de producción de cloruro de vinilo, podría tener un importante sesgo. Sería así porque el estudio no permitiría a los trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo ser incluidos en el estudio si habían sido excluidos erróneamente en estudios anteriores (Página 1). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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 La Industria Química contrató a una Empresa de consultoría científica en la década de 1970 para estudiar si los trabajadores expuestos al cloruro de vinilo tenían unas tasas mayores de cáncer. El informe final reconoce que los métodos utilizados para determinar los niveles de exposición tenían una validez cuestionable” (Página 11). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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 Del mismo que los responsables de la Industria Química discutían sobre la actualización de un viejo estudio sobre las tasas de cáncer en las plantas de producción de cloruro de vinilo, un representante de Union Carbide les dijo que ninguno de los trabajadores de su planta de Texas que habían muerto de cáncer cerebral había sido incluidos en los estudios previos. Sólo una semana antes, un responsable médico de la Empresa había informado que la mitad de esas muertas estaba relacionada con la exposición al cloruro de vinilo. Sin embargo, el Centro para la Integridad Pública encontró que el estudio de actualización tampoco les incluiría, lo que plantea dudas sobre su validez científica (Página 2). https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

Búsqueda realizada por Chris Zubak-Skees y Merlin Chowkwanyun. Contribución al trabajo de David Heart y David Rosner.

Continúa el peligro medioambiental

A pesar de las estrictas normas de regulación sobre la exposición al cloruro de vinilo en el lugar de trabajo, desde 1975, sigue discutiéndose sobre sus efectos sobre la salud. Las fábricas de PVC de lugares tales como Calvert City, Kentucky y Plaquemine, Louisina, todavía emiten cloruro de vinilo a la atmósfera. En el año 2014, las empresas informaron de unas emisiones de unos 230.000 kilogramos de cloruro de vinilo, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Se espera que la EPA establezca este año unos límites más estrictos en las emisiones de cloruro de vinilo y otros productos químicos vertidos por las plantas de PVC.

También se han producido destacados casos de contaminación por cloruro de vinilo. En el año 2012, el descarrilamiento de un tren en Paulsboro, Nueva Jersey, produjo el derrame de grandes cantidades de esta sustancia química al río Mantua Creek, con el ingreso de 250 personas en la salas de emergencia y haciendo aumentar los temores sobre los efectos a largo plazo en la salud. “Estaré preocupada el resto de mi vida”, dijo Alice Breeman, una madre de tres hijos que fue una de las víctimas de las emisiones y que demandó a Conrail,  CSX Transportation y Norfolk Southern Railway. Posteriormente, tanto en el caso de CSX como de Norfolk Southern Railway, la causa fue sobreseída.

En 2014, los residentes de McCullon Lake, Illinois, mantuvieron un pleito durante ocho años con una cercana planta química de producción de cloruro de vinilo, propiedad de Dow, porque vertía en las aguas subterráneas y aseguraban que había causado al menos 33 tumores cerebrales. El pueblo cuenta con poco más de 1000 habitantes. Dow no admitió ningún tipo de delito en la resolución, cuyos términos son confidenciales.

Hoy en día, todas las disputas legales y las normas de regulación del cloruro de vinilo tienen en cuenta los estudios realizados por la Industria, dada la escasez de investigaciones independientes. Una revisión patrocinada por la Industria en el año 2000, el estudio más amplio y más citado sobre el cloruro de vinilo, descubrió 36 muertes por cáncer cerebral en las 37 plantas de producción de cloruro de vinilo entre los trabajadores, entre 1942 y 1972. A pesar del pequeño número de cánceres, está tasa representa un 42% más de lo que sería de esperar entre la población en general.

Sin embargo, por un estrecho margen, el número de muertes no cumplió con la norma para que se considere que tiene significación estadística – por lo menos un 95% de certeza de que las altas tasas de cáncer cerebral no se debieron simplemente a circunstancias del azar. Una muerte más podría haber alterado esa conclusión.

Este Centro de Integridad Pública examinó la forma en que se diseñó y se llevó a cabo este estudio, después de examinar más de 200.000 documentos internos de la industria, en manos del abogado William Baggett Jr. Estuvo durante 9 años en una demanda presentada por Elaine Ross, cuyo esposo, Dan, trabajó en una planta de producción de cloruro de vinilo en Lake Charles, Louisiana, muriendo de cáncer cerebral en 1990, a la edad de 46 años. El caso quedó zanjado hace 15 años mediante el pago de varios millones de dólares, pero los términos exactos de la resolución son confidenciales.

El cloruro de vinilo alcanzó cierta notoriedad en 1974, cuando se supo que cuatro trabajadores de una planta de B. F. Goodrich en Louisville, habían muerto de angiosarcoma de hígado, un tipo de cáncer muy raro del cual apenas se presentan no más de 25 casos por año en Estados Unidos. Un reciente recuento de los casos de angiosarcoma hepático entre las personas expuestas al cloruro de vinilo es de 197 en todo el mundo, de los cuales 50 se han dado en Estados Unidos.

Las evidencia de carcinogenicidad en los casos de Louisville fueron tan abrumadoras que la Industria del plástico no pudo negarlo. Aún así, la Industria presionó contra las normas que lo regulaban, diciendo que eso podría suponer la pérdida de 2,2 millones de puestos de trabajo y la paralización de toda la industria del plástico.

OSHA, sin embargo, siguió adelante en 1974 con el establecimiento de unos límites de exposición 500 veces más estrictos de los que existían antes de conocerse los casos de Louisville. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) prohibió el uso de este producto químico en cosméticos y espráis para el cabello. Las predicciones de la Industria de que se producirían grandes pérdidas nunca se hicieron realidad cuando se aprobaron los nuevos reglamentos.

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Debilidades inherentes

El estudio sobre el cloruro de vinilo que se cita con mayor frecuencia hoy en día, incluyendo un importante estudio que será publicado en breve, en realidad es una actualización de un estudio publicado por primera vez en 1974. Después de conocerse los casos de trabajadores que sufrieron angiosarcoma, en silencio la Industria decidió averiguar qué otros tipos de cáncer podrían estar relacionados con la exposición al cloruro de vinilo.

El estudio de la Industria ya presentaba desde el principio errores de bulto, y las sucesivas actualizaciones incorporadas no consiguieron remedar sus debilidades.

En junio de 1973, un grupo comercial de la Industria, conocido entonces como Manufacturing Chemists’ Association, contrató a la consultora Tabershaw-Cooper Associates para analizar los casos de cáncer en las plantas de cloruro de vinilo. El primer reto consistió en recopilar una lista de todos los trabajadores que habían estado expuestos a este producto químico. En lugar de dejar las decisiones en manos de los científicos de Tabershaw-Cooper, y que elaborase la lista de estos trabajadores, los administradores asignaron esta tarea a los propios gerentes de la Empresa. En Union Carbide, los administradores decidieron incluir sólo a las personas que trabajaron directamente con el cloruro de vinilo, en base a algunos registros escritos y los lejanos recuerdos de los supervisores.

Hasta mediados de la década de 1970, los datos de exposición eran muy burdos o inexistentes. Los gerentes tuvieron en cuenta cuestiones tan subjetivas como la potencia de los olores que percibían los trabajadores, que clasificaron como alta, media o baja, para cuantificar la exposición. Jim Tarr, que trabajaba como supervisor de la contaminación del aire en Texas en dicho momento, dijo que un procedimiento de este tipo “ni siquiera llega al nivel de que pueda considerarse Ciencia basura”.

Tarr, ahora consultor ambiental en el sur de California, dijo que es ridículo preguntar a alguien por el recuerdo que pueda tener de los olores años después de sucedidos los hechos. De hecho, el cloruro de vinilo se puede oler de manera más intensa ahora que cuando regían los viejos reglamentos.

El Informe final de Tabershaw-Cooper, que no revela los métodos utilizados, dice que “ha resultado imposible medir los niveles de exposición en las plantas”. Reconocían que las técnicas utilizadas por los gerentes para determinar los niveles de exposición fueron subjetivas y de una validez cuestionable.

Pero incluso con esta metodología, Tabershaw-Cooper informaba en 1974 de que había más casos de tumores cerebrales en las plantas de cloruro de vinilo de los que eran de esperar. Un seguimiento que se completó en 1978, informaba de que los cánceres cerebrales en las plantas de cloruro de vinilo se estaban produciendo en una tasa doble de la normal.

Había evidencias de que los trabajadores de Union Carbide de la planta en Texas City que murieron de cáncer cerebral habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Cuando se hizo pública la noticia de los 10 primeros casos de cáncer cerebral en dicha planta en 1979, el Director médico de Union Carbide, el Dr. David Glenn, reconocía que se había estado intentando desviar la culpa de la sustancia química.

A pesar de que la prensa haya dicho que el cloruro de vinilo es el culpable, sólo la mitad de nuestros casos (de cáncer cerebral) tienen relación con la exposición a esta sustancia química”, dijo en un comunicado.

Sin embargo, ninguno de esos trabajadores fueron incluidos en las actualizaciones del estudio que se han llevado a cabo en base al consenso científico actual. La única muerte por cáncer cerebral de las que se produjeron en la planta de Texas City y que se incluiría posteriormente, fue la de Luther Ott, de 57 años de edad, trabajador que ni siquiera fue diagnosticado hasta un mes después de la declaración del Director médico. Ott murió en febrero de 1980.

Responsables de la Industria Química sabían que antes contratar a Otto Wong para que realizase una actualización del estudio, que no se habían incluido en estudios anteriores ninguna de las 10 muertes por cáncer cerebral de la planta de Texas City, a pesar de que Glenn dijera que la mitad de los trabajadores habían estado expuesto al cloruro de vinilo.

Una semana después de la declaración de Glenn, el Director médico de Union Carbide, el Dr. Mike Utidjian, dijo a un grupo de trabajo de la Industria que ninguna de las 10 muertes en Texas City tenía bien definidos los niveles de exposición. Tampoco se incluyeron en los estudios anteriores.

Wong dijo que habría tenido más sentido realizar un nuevo estudio que actualizar uno defectuoso.

Desde el punto de vista científico, el mejor enfoque sería realizar un huevo estudio”.

Ello conllevaría volver a analizar a los trabajadores que estuvieron expuestos y a los que no lo estuvieron.

En marzo de 1981, los científicos de Union Carbide determinaron que al menos cuatro de los trabajadores que murieron de cáncer cerebral habían estado expuestos al cloruro de vinilo. El experto en bioestadística que redactó esa nota, Rob Schnatter, no quiso realizar comentarios para este artículo.

Schnatter no quiso mantener ocultas estas cuatro muertes. Él y otro científico de Unión Carbide las reconocieron en un artículo publicado en 1983.

Schnatter quiso modificar los trabajadores que habían sido incluidos en el estudio de la Industria. En 1982 envió un Informe a sus colegas de Union Carbide, uno de los cuales le contestó con una nota escrita a mano: “No, nosotros no estamos añadiendo a más gente en la cohorte”.

Esto refleja una decisión crítica que casi garantizaba unos determinados resultados del estudio. De acuerdo con el protocolo, los trabajadores incluidos en el estudio original podían ser excluidos de las actualizaciones si las nuevas informaciones mostraban que no habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Pero lo contrario no: los trabajadores no incluidos inicialmente en el estudio no podrían incluirse posteriormente si las nuevas informaciones mostraban que habían estado expuestos, según una nota de Union Carbide.

En 1974, se entregó una lista a Tabershaw-Cooper de 431 trabajadores que habían estado expuestos en la planta de Texas City. Pero cuando el estudio se modificó una década más tarde, el número de trabajadores expuestos se había reducido a 289.

Susan Austin, epidemióloga de Union Carbide en ese momento, se quejó en un Informe interno de que el complejo reglamento para reclasificar si los trabajadores habían estado expuestos o no “podría dar lugar a un importante sesgo”.

Collins, ex epidemiólogo de Dow, dijo que era prácticamente imposible hacer algún tipo de trampa en este estudio. Cuando los científicos estaban decidiendo qué trabajadores habían estado expuestos a esta sustancia química, por lo general no se sabe cuáles de ellos habían muerto. Por lo tanto, el resultado no queda sesgado por la exclusión de los trabajadores ya fallecidos.

No hay manera de eludir los datos”, dijo Collins.

Pero en este caso, Union Carbide sí que sabía qué trabajadores habían fallecido. También sabía que estaba excluyendo a trabajadores que habían estado expuestos al cloruro de vinilo. Este Centro no encontró ninguna prueba de que Union Carbide hubiese excluido a trabajadores con cáncer cerebral que ya estuvieron en el estudio original de 1974. Pero los documentos muestran que cuando se actualiza ese estudio, al menos tres víctimas de cáncer cerebral que habían estado expuestas no se incluyeron.

Parece que les dejaron fuera por sus propios criterios de admisión”, dijo un ex representante de NIOSH Lemen, que a la vez ejerce de consultora del abogado Baggett.

Kenneth Mundt, autor principal de la actualización más reciente del estudio sobre el cloruro de vinilo, y uno de los Directores de la consultora Rambøll Environ, se comprometió en un primer momento a responder a las preguntas de este Centro de Integridad Pública. Pero semanas más tarde, Mundt dijo que el patrocinador del estudio, la American Chemistry Council, no le permitía hablar debido a un litigio todavía pendiente.

Un portavoz de Dow dijo: “Si los trabajadores de la planta de Texas City hubieran cumplido con los criterios de elegibilidad… entonces habrían sido incluidos en el estudio de la Industria, independientemente de la causa de muerte… No todos los trabajadores de Texas City estuvieron expuestos al cloruro de vinilo”.

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Decisiones inusuales

Los documentos demuestran que fueron más de tres los trabajadores que estando expuestos fueron excluidos en las posteriores actualizaciones. Eso se debe a una decisión tomada a principios de los años 1970, que consistió en no incluir a las personas que no tuvieron contacto directo con el cloruro de vinilo. Científicos de la OSHA y NIOSH señalaron que muchas de las víctimas por cáncer cerebral tuvieron puestos de trabajo donde no estaban en contacto directo con la sustancia, ya que ésta estaba presente en toda la planta: siete trabajadores de mantenimiento, dos de la sección de envíos y tres de construcción.

El padre de Leuvell Malone trabajaba en mantenimiento. Su hijo, Leuvell Malone Jr., dijo que no conocía que Union Carbide había afirmado que su padre no había tenido contacto con el cloruro de vinilo.

Estaba presente en toda la planta. Realizaba las tareas de lubricación de la maquinaria”, dijo Malone. “Tuvo que estar en contacto”.

El estudio realizado por el Gobierno parece respaldar esta afirmación. NIOSH informó en su estudio que “los trabajadores de mantenimiento se desplazaban por toda la planta y estuvieron expuestos a muchos agentes diferentes, de manera irregular”.

Richard Waxweiler, ex epidemiólogo del NIOSH, que participó en la investigación del grupo que contrajo cáncer en la planta de Texas City, dijo en una reciente entrevista que él no sabía que Union Carbide había excluido del estudio a tantas personas fallecidas por un tumor cerebral. Dijo que era algo inusual que trabajadores de mantenimiento, como Malone, hubieran quedado fuera.

Documentos internos de Union Carbide muestran que la Empresa no descartó la posibilidad de que otros 10 trabajadores que murieron por cáncer cerebral también hubieran podido estar en contacto con el cloruro de vinilo.

De hecho, la exposición pudo haber sido mucho más amplia. En el propio Informe de la planta que envió a la Junta de Control de Aire de Texas, que regula las emisiones atmosféricas, Union Carbide dijo que emitieron 940 toneladas de cloruro de vinilo al aire en 1975. Eso fue después de que la Compañía hubiese llevado a cabo nuevas medidas de control de la contaminación.

La Junta de Control del Aire calcula que en 1974, la empresa de Texas City emitió 3.000 toneladas de cloruro de vinilo, 12 veces las emisiones de todas las plantas estadounidenses en 2014.

Collins dijo que los datos sobres las emisiones no prueban que todos los trabajadores de la planta estuvieran expuestos al cloruro de vinilo. Pero Tarr, que por aquella época realizaba las mediciones, discrepa:

No hay ninguna duda de que todos los trabajadores de esa planta estuvieron expuestos al cloruro de vinilo. Así que la cuestión se centra únicamente en saber cuál fue la duración de dicha exposición y en qué cantidad”.

Union Carbide utilizó durante casi dos años la estrategia de intentar limitar el riesgo de cáncer que se mostraba en los estudios realizados por el Gobierno entre los trabajadores de la planta de Texas City. Un abogado de Union Carbide señaló que cuantas más muertes por cáncer cerebral se produjesen, más fácil sería para la viudas, como la de Leuvell Malone, Ada, ganar en los Tribunales.

Así que la Compañía decidió realizar sus propios estudios de forma simultánea, razonando que “investigaciones independientes sobre un mismo conjunto de datos con frecuencia producen unos resultados diferentes”.

Una vez realizado el estudio, la Empresa ofreció una conferencia de prensa para anunciar sus resultados, haciéndolo sólo dos semanas antes que la NIOSH. La noticia ocupó la primera plana de los periódicos:

Nuestros estudios exhaustivos indican que las muertes por cáncer cerebral no han sido causadas por la exposición ocupacional, ni sugieren que cambiemos nuestros programas de salud que se llevan a cabo con los empleados, ni los procedimientos de producción”, dijo el gerente de la planta, Damon Engle, en un comunicado de prensa.

Union Carbide dijo que solamente habían muerto 12 trabajadores por tumores cerebrales malignos. A pesar de algunas noticias anteriores aparecidas en la prensa habían dicho que el número había sido mayor, los médicos especialistas de la Empresa habían descartado finalmente nueve tumores cerebrales y por tanto no aparecían en las conclusiones estadísticas finales.

La NIOSH se vio relegada por las tácticas de Union Carbide. Cuando la Agencia publicó sus propias conclusiones dos semanas más tarde, la atención de los medios ya se había desvanecido. La NIOSH contabilizó 23 muertes por cáncer cerebral, una tasa que era el doble de la media nacional. Atribuía las muertes a los productos químicos utilizados en la planta.

Todavía sigue doliendo

La Industria Química ha utilizado sus más recientes estudios en los juicios para argumentar que el cloruro de vinilo no causa tumores cerebrales.

Frank y Joanne Branham crecieron en un pueblecito de McCullom Lake, Illinois, a unas 60 millas al noroeste de Chicago, y les gustaba vivir allí. Cuando se casaron, construyeron una casa justo al lado del lago. Pero había un problema: el olor que provenía de la cercana planta química.

Hubo momentos en los que no podíamos tener las ventanas abiertas durante el verano. El olor era tan insoportable que incluso nos hacía daño en los ojos”, recuerda Joanne.

En 1988 se mudaron a Arizona. Seis años más tarde, Franklin Branham empezó a tener convulsiones. Su médico le diagnosticó gliobastoma, el mismo tipo de raro cáncer cerebral que había causado la muerte de Leuvell Malone. Branham viviría sólo tres meses más.

Joanne aún rompe a llorar cuando recuerda el día en que murió Franklin: “Han pasado 11 años y todavía siento el dolor”.

No mucho tiempo después de la muerte de su marido, Joanne visitó McCullon Lake y habló con su antiguo vecino de al lado, Bryan Freund. Freund padecía el mismo tipo de cáncer que su marido, y el vecino de Freund, Kurt Weisenberger, también lo tenía.

Para Joanne era evidente que la causa de todos ellos era la contaminación ambiental: “No hace falta ser científico. Algo así no puede suceder porque sí”.

Contrató a un abogado y presentó una demanda alegando que una planta química cercana había estado vertiendo sustancias químicas en el lago. Habían sido envenenados por el cloruro de vinilo y otros productos químicos volátiles.

Con el tiempo, 33 personas que vivían en el entorno del lago McCullon desarrollaron tumores cerebrales.

Freund, uno de los pocos supervivientes de cáncer cerebral del entono, se ha estado ocupando de su enfermedad durante más de una década y dijo que se cansa con facilidad. Hace un año tuvo que ser operado “para eliminar tumores de su cerebro. Me han sacado tanto que parece mentira”.

Ahora ha vuelto a recibir quimioterapia.

El actual propietario de la planta, Dow Chemical, niega que las personas de esa comunidad estuvieran expuestas al cloruro de vinilo, a pesar de producirse tantos casos de cáncer cerebral. Durante el juicio, la Empresa contrató a peritos que citaron el estudio de Mundt para demostrar que los tumores cerebrales no pudieron producirse por el cloruro de vinilo.

Uno de los expertos, Peter Valberg, de Gradient Corp., escribió que las familias que vivían en el lago McCullon citaban los primeros estudios, que sí establecían una relación entre el cloruro de vinilo y el cáncer cerebral, pero ya no pudieron citar las revisiones más recientes:

Estos resúmenes y actualizaciones de las cohortes de trabajadores no apoyan una relación de causa entre la exposición al cloruro de vinilo y el cáncer cerebral”.

Aaron Freiwald, abogado de las familias de McCullon Lake, dijo que el consenso científico no tuvo en cuenta el hecho de que fueron excluidos trabajadores de los estudios sobre el cáncer cerebral realizados por la Industria:

Nos dimos cuenta que incluso la contabilización de un caso más de cáncer cerebral habría cambiado por completo los datos. De haber considerado tres casos adicionales más, parece bastante claro que la literatura científica sobre el cloruro de vinilo y el cáncer cerebral, debiera ser reescrita”.

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Procedencia del artículo:

https://www.publicintegrity.org/2016/02/10/19265/making-cancer-cluster-disappear

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Artículos relacionados:

http://elpais.com/diario/2002/11/30/paisvasco/1038688812_850215.html

http://www.porexperiencia.com/articulo.asp?num=17&pag=06&titulo=Cloruro-de-vinilo-y-cancer-en-Euskadi

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Argentina: carta enviada al Papa sobre la posición de la Iglesia respecto a los transgénicos

GMWatch, 31 de julio de 2013

http://www.gmwatch.org/index.php?option=com_content&view=article&id=15001:cardinal-turkson-say-qnoq-to-gmos

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Querido David Andrews,

A raíz de su carta abierta al cardenal Peter Turkson, queremos compartir con ustedes la carta abierta que algunos miembros del Grupo de Reflexión Rural de Argentina envió al Papa Francisco hace unos meses.  Sabemos que la carta fue recibida por su oficina, pero no se sabe si Francisco leyó.  No dude en hacer circular nuestra carta y ponerse en contacto con nosotros si cree que será útil para el propósito de detener la aprobación por parte del Vaticano de las semillas modificadas genéticamente por favor.
Con los mejores deseos,
Stella Semino

Buenos Aires, Rep. Argentina, abril 2013

Su Santidad,

En primer lugar, ofrecemos a nuestros afectuosos saludos y felicitaciones por su elección como Obispo de Roma por el Colegio de Cardenales.  Creemos que va a guiar al pueblo de Dios con caridad, y la esperanza de que su mandato es de una gratificante.  Como siempre, te pedimos que usted será capaz de llevar a cabo la enorme tarea que tiene por delante.

Nos gustaría recordarle una reunión que tuvimos con usted en la Arquidiócesis de Buenos Aires, donde estuvimos acompañados por Mario Cafiero y su esposa Amalia.  En esa ocasión, le presentamos las conclusiones de una larga campaña que estábamos llevando a cabo en contra del uso de agrotóxicos para la fumigación.  La campaña se denomina DETENER LA FUMIGACIÓN y fue coordinado por el Grupo de Reflexión Rural.  Durante nuestro encuentro, os hablamos de las dolorosas consecuencias de esta proyección.  Hemos descrito lo que habíamos registrado a lo largo de varios años de recopilación de información y las campañas en contra de este monocultivo y su modelo de agricultura química, la expulsión forzada de poblaciones, y la contaminación ambiental.  Las pruebas que hemos reunido nos ha afectado profundamente, como hemos descubierto los efectos y consecuencias de las fumigaciones químicas en poblaciones enteras, sobre todo en los niños graves y generalizadas.

No era conveniente ampliar este tema en la reunión, ya que no queremos sobrecargar a usted.  Sin embargo, ahora se ha convertido en relevante para llevar este asunto a su atención, teniendo en cuenta las responsabilidades que llevas a nivel mundial en su nuevo papel como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.  En nuestra reunión hemos hablado de la aplicación en la Argentina del modelo de producción y modo de vida introducidas durante esta fase de la llamada globalización económica.  Nos referimos a algo que, desde una perspectiva rural, que se conoce como agroindustria, y es parte del modelo extractivo que destruye los medios de vida, la paz y la felicidad de las comunidades campesinas.  Este modelo se implementó en Argentina durante la década de 1990 en la parte trasera de las ruinas dejadas por el Terrorismo de Estado, y que implicaba la creación de una economía agro-exportación de materias primas y bienes primarios para satisfacer las necesidades de los mercados globales.  En nuestro país, el modelo se basa en la decisión política que Argentina, que había sido una vez la canasta de cereales del mundo y un productor de alimentos sanos y de alta calidad, se puede transformar en un productor de forraje animal, en primer lugar, para proporcionar forraje para el ganado europeo, y luego para el ganado en China.  Estas decisiones fueron tomadas sin el conocimiento del pueblo argentino.  De la misma manera, se toman medidas similares en todo el mundo, a espaldas de la opinión pública, sin permitir que la población de su derecho soberano y la libertad de elegir los métodos de producción y las formas de vida que les garanticen una vida digna y que respeten y el cuidado de la Creación.  Esto implica el sometimiento a las corporaciones multinacionales, una sumisión que, no nos cabe duda, significará nuevas y más terrible forma de colonización.

En Argentina, los monocultivos de soja y otras semillas genéticamente modificadas han avanzado a un ritmo tremendo.  Aunque imperceptible para las personas que viven en las ciudades, la tragedia es que han diezmado las poblaciones rurales.  El área cubierta por estos monocultivos ha alcanzado la cifra aterradora de 24 millones de hectáreas, y que ocupan una gran parte de nuestras tierras agrícolas.  Lo que está en riesgo aquí no es la Soberanía Alimentaria, que se perdió hace años, pero la seguridad alimentaria de la población.  Estos desiertos verdes no familiares se rigen por la biotecnología y los derechos de patentes aplicadas a la vida por las corporaciones multinacionales.  Nada es sagrado para ellos, y han desplazado a millones de personas que ahora están desarraigados y desterritorializado.  Estas poblaciones rurales están amontonados alrededor de las periferias urbanas de los nuevos súper-ciudades.  Las consecuencias de la urbanización compulsiva que confunde la vida urbana con el supuesto progreso es responsable de la marginación, la fragmentación social, la inseguridad extrema, la mala alimentación, el aumento de los niveles de la enfermedad, la trata de personas, programas de ayuda, y el narco-poder en los barrios de chabolas.  Además, los desastres ambientales recurrentes atribuibles al cambio climático se agravan por las prácticas destructivas de desarrollo de esta nueva agricultura y el desinterés político de los supuestos líderes.  Estas son las consecuencias naturales de la urbanización compulsiva que confunde la vida urbana con el supuesto progreso.  Millones de seres humanos han sido condenados a una vida en la que cada día está lleno de adversity.They vivo dentro de una sociedad de consumo que carece de cualquier rastro de la dirección espiritual, y sus perspectivas de futuro parecen consistir en sucesivas catástrofes.

A nivel global, la imposición de los modelos impulsados ​​por las corporaciones y los mercados globales ha aumentado las cifras de hambre en el mundo a más de mil millones de seres humanos.  La gran mayoría de los afectados también han sufrido de la expatriación, la desertificación de la tierra, la contaminación de sus aguas.  Muchos se han visto obligados a abandonar sus raíces y recuerdos y encontrar trabajo como empleadas en metrópoli distante.  Esta situación no sólo es terrible, sino que también es global.  La declaración hecha por monseñor Turkson el 5 de enero de 2011 es prueba de ello:

* «Si los agricultores africanos tuvieron un mayor acceso a la tierra cultivable fértil, a salvo de los conflictos armados y los contaminantes, no necesitarían los cultivos genéticamente modificados con el fin de producir alimentos».  Obligar a los agricultores a comprar semillas patentadas

* «Reproduce el clásico juego de la dependencia económica», que de alguna manera es como «una nueva forma de esclavitud»

* A pesar de esto, muchos gobiernos del Tercer Mundo han sido conquistados por las promesas de prosperidad asumido que este llamado progreso traerá.  Están regalando sus tierras más fértiles a la agroindustria ya los fondos de inversión que garantizan alimentos para los ricos y poderosos, aunque esto implica costos sociales y ecológicos de proporciones monstruosas.  Esta situación se está produciendo en nuestro país, tanto como en África y en Asia.  Las poblaciones rurales parecen ser excedente para las necesidades de este modelo de saqueo y genocidio.

El hecho de que más de mil millones de seres humanos padecen hambre es una estadística impactante.  Es comprensible que, como una institución que actúa como una brújula moral de la justicia y la armonía social, la Iglesia se verá afectado por esto y, más recientemente, se han tratado de encontrar soluciones a esta terrible tragedia a través de sus Academias Pontificias.  Existe el riesgo de que, en lugar de abordar estos temas cruciales y reflexionar sobre los acontecimientos que nos han llevado a esta terrible situación, aceptamos propuestas engañosas que nos dicen que tenemos que seguir por el camino que sin duda nos llevarán hacia el abismo del mundial catástrofe y la pérdida de nuestra propia humanidad.  Por desgracia, nos tememos que algunos miembros de la Iglesia han tomado este camino.  En mayo de 2009, cuando Su Santidad estuvo en Roma, le enviamos un documento que contiene información sobre este tema.  Lamentablemente, no hemos podido confirmar que en realidad lo hubieras recibido.  Enviamos el documento con nuestro embajador en la Santa Sede.  En él hemos hablado en contra de una reunión que tendrá lugar en ese momento, la Semana de Estudio de las plantas transgénicas para la seguridad alimentaria en el contexto del desarrollo «, que también fue sub-titulado» Limitaciones para Introducción Biotech para el Alivio de la Pobreza.  Esta reunión científica presuntamente se llevaba a cabo en la Academia Pontificia de las Ciencias y se incluye una amplia representación de la Corporación Monsanto y el biotecnólogo Moisés Burachik, que representaba el gobierno argentino.  Durante semanas se intentó, sin éxito, para que nuestro desacuerdo oído, o que se le permita participar para que otros puntos de vista pueden ser escuchados, pero no recibió respuesta.  El tema en cuestión no es insignificante.  Estamos convencidos de que ciertas corporaciones mundiales necesitan el apoyo moral de los líderes religiosos, a fin de impulsar las políticas de biotecnología que son aún más audaz que las políticas que han aplicado hasta la fecha.  Los supuestos éxitos científicos que se promueven a través de la propaganda ocultan las consecuencias devastadoras de las políticas corporativas.  También pasan por alto el hecho de que, cada día, cada vez hay más pruebas que demuestran que las teorías sobre la modificación transgénica no sólo son obsoletos, pero completamente equivocada, ya que se basan en suposiciones que ahora se han demostrado ser falsa, por ejemplo, la identificación mecánica de características específicas de un gen.  Sin embargo, el problema actual es el inmenso poder global de la industria de la biotecnología y su enorme capacidad para influir en el pensamiento y para ganar contratos.

Aparte de los posibles riesgos de OGM a la humanidad, queremos subrayar nuestra convicción sobre el creciente problema del «hambre en el mundo».  La solución no vendrá de un número creciente de empresas agropecuarias.  Por el contrario, hay una necesidad de aumentar el número de trabajadores rurales y los pequeños y medianos productores que tienen vínculos de larga data con la tierra y el cultivo de alimentos.  Como comunidad y como Iglesia, no podemos dejar de lado este tema.  Creemos que la estrategia de la Academia Pontificia de las Ciencias dentro de este campo debe someterse a una reorganización radical.  Además, hay que re-enfocado para que incorpore otros puntos científicos de referencia cuya prioridad es el amor por la vida, la humanidad y la creación, y que no están motivados por las ganancias corporativas, la eficiencia tecnológica o ganancia científica.

Esto puede requerir un poco de esfuerzo por parte de Su Santidad, y le pedimos que contar con nosotros y nos tenga en cuenta para proporcionar todo el apoyo necesario.  En los últimos años, se ha difundido el concepto de Ecoteología en reuniones ecuménicas y de Internet para animar a los católicos a recuperar sus valores de cuidado de la creación y buscar inspiración espiritual en la Naturaleza y la environment.We respetuosamente a nuestro Santo Padre para escuchar nuestras palabras y confían en que van a estar de servicio.  Pedimos la bendición de Su Santidad.

Muy respetuosamente,
Adolfo Boy
Stella Semino
Lilian Joensen
Fernando Rovelli
Federico Aliaga
Jorge E. Rulli
GRR Grupo de Reflexión Rural

Agencia Europea del Medio Ambiente: Los productos químicos usados en el hogar están relacionados con aumento del cáncer y problemas de fertilidad

Common Dreams

 

 Las sustancias químicas presentes en los productos corrientes utilizados en el hogar pueden ser una de las causas del aumento del cáncer, la diabetes y la obesidad, al mismo tiempo que se reduce la fertilidad, así como un aumento de los problemas neurológicos, según informó ayer la Agencia Europea del Medio Ambiento (AEMA).

La investigación científica ha recogido datos en las últimas décadas que muestran que la disrupción endocrina es un problema real, con graves efectos sobre la fauna silvestre, y posiblemente sobre las personas. Habría que tomar un enfoque preventivo sobre muchos productos químicos hasta que comprendiésemos completamente cuáles son sus efectos”, dijo la directora ejecutiva de la AEMA, Jacqueline McGlade.

La AEMA señala la ubicuidad estos productos químicos, ya que se encuentran en los alimentos envasados, en los plásticos, en los cosméticos, en los productos farmacéuticos y en otros muchos productos domésticos de uso común.

Entre los efectos de estas sustancias químicas, pueden producir cáncer de mama, reducción de la fertilidad, inicio temprano de la pubertad y enfermedades del tiroides.

***

Los productos químicos pueden alterar el sistema hormonal – también como conocidos como disruptores endocrinos (EDC) – pudiendo ser uno de los factores que se encuentran detrás del aumento significativo del cáncer, la diabetes, la obesidad, pérdida de fertilidad, problemas neurológicos, según una revisión científica encargada por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

Los productos químicos que potencialmente pueden alterar el sistema endocrino se pueden encontrar en los alimentos, productos farmacéuticos, pesticidas, productos domésticos y cosméticos. En las últimas décadas, se ha visto un aumento considerable en muchas enfermedades y trastornos humanos, como los cánceres de mama y próstata, infertilidad masculina y diabetes. Muchos científicos creen que este aumento está relacionado con los crecientes niveles de exposición a productos químicos de uso generalizado. ( Véase: El cáncer, una enfermedad epigenética)

[…]

El Informe Weybridge +15 (1996-2011) sobre los disruptores endocrinos se presentó recientemente en la Universidad de Brunel, situada en las afueras de Londres. Es el resultado de una investigación que ha evaluado los resultados de 15 años de estudios. Este informe es la continuación del publicado en 1996, en el cual “ el problema de los disruptores endocrinos fue ampliamente discutido por la autoridades y los científicos”.

Razones para que exista incertidumbre científica

El Informe indica claramente que hay fuertes evidencias para indicar que los disruptores endocrinos están afectando a la fauna, según se ha comprobado en modelos con roedores en estudios de laboratorio. Sin embargo, los efectos de los disruptores endocrinos en las personas es algo difícil de demostrar, debido a su amplitud, el coste y las dificultades metodológicas de este tipo de estudios – los estudios realizados en la fauna pueden advertirnos de los peligros-.

En los últimos 10 años, la evaluación de riesgos y el marco de regulación para hacer frente a los disruptores endocrinos, han desarrollado procedimientos para la detección de las alteraciones endocrinas de las sustancias químicas estudiadas. Todavía hay muchos factores que hacen que el proceso de evaluación de riesgos sea difícil. La tesis principal es que los productos químicos pueden afectar al desarrollo temprano, de, por ejemplo, el cerebro, el sistema reproductivo, inmunológico y metabólico, de forma que los perjuicios causados no se manifiesten durante varias décadas, después de varios años de exposición.

El estudio científico se complica todavía más ya que unos productos químicos se mezclan con otros y no se conoce el efecto conjunto de todos ellos, mientras que quizás uno sólo, de forma aislada, no actúe como un disruptor endocrino. Esta mezcla de factores hace que sea muy difícil para los científicos identificar los umbrales de exposición por debajo de los cuales no se producen efectos.

( N. del T.: En este excelente vídeo, Nuestro veneno cotidiano, realizado por Marie-Monique Robin, se realiza una investigación sobre cómo se han establecido los umbrales mínimos de exposición, y se comprueba que no responden a ningún criterio científico, sino a una decisión caprichosa de los organismos de regulación.)

Sin embargo, existe un amplio cuerpo de evidencias que establecen una vinculación entre la exposición a sustancias químicas con problemas del tiroides, problemas inmunológicos, reproductivos y neurológicos en animales, que son enfermedades iguales o similares a los trastornos que van en aumento en las poblaciones humanas. Los animales y los seres humanos están siendo expuestos a productos químicos presentes en el medio ambiente, que se desplazan a través de la cadena alimentaria o se encuentran en el agua, donde se acumulan.

Posibles efectos de perturbación de las glándulas endocrinas

  • Ahora ya se establece una relación entre algunas enfermedades y los disruptores endocrinos. Por ejemplo, la exposición a los estrógenos es un factor de riesgo aceptado que puede causar cáncer de mama, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP y fibromas) en las mujeres.

  • El cáncer de mama está aumentando en casi todos los países industrializados. De los datos se deduce que se deben al estilo de vida y la exposición ambiental, en lugar de factores genéticos específicos.

  • Algunos disruptores endocrinos están afectando a la calidad del semen. Los estudios realizados muestran que los hombres tienen problemas reproductivos en muchos países, y están aumentando. Hay muchas diferencias en la calidad del semen entre unas zonas y otras. En algunas regiones europeas aproximadamente el 40% de los hombres sufren de una reducción de la fertilidad, si bien es del orden del 10%.

  • Los estudios de laboratorio muestran que los sistemas reproductivos de una amplia gama de especies de vertebrados, por ejemplo, osos polares y peces, y algunas especies de invertebrados, como algunos caracoles y ostras, son muy susceptibles a los disruptores endocrinos.

  • Algunos estudios han vinculado la enfermedad del tiroides con los disruptores endocrinos. Las tasas de cáncer de tiroides entre los trabajadores de las lavanderías es de entre un 5% (Suiza) y del 155% (Francia), sobre todo en mujeres, niños y adultos jóvenes.

  • Varios estudios relacionan la exposición a los disruptores endocrinos con trastornos del desarrollo neurológico, como el autismo, el trastorno de déficit de atención y disfunciones cognitivas en los niños. Sin embargo, se necesitan estudios más amplios en esta área para confirmar o refutar las teorías sobre los problemas que acarrean los disruptores endocrinos.

  • Hay una tendencia a la aparición más temprana de la pubertad en las niñas, lo cual puede deberse a los disruptores endocrinos.

  • Hay disruptores endocrinos persistentes, tales como el DDT, los PCB ( Policlorobifenilos) y TBT (Óxido de tributilestaño) ahora prohibido o restringido su uso- antiguos contaminantes que han afectado muy negativamente a las poblaciones de moluscos, focas y aves en algunas partes del mundo como resultado de interferir en su reproducción. Los científicos están preocupados por muchos productos químicos se encuentran en los alimentos y están afectando al sistema reproductivo humano. (Véase también información sobre otro disruptor endocrino, el bisfenol A: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/11/23/altos-niveles-de-bisfenol-a-despues-de-consumir-alimentos-enlatados/

    http://www.commondreams.org/headline/2012/05/11-5

  • Científicos de todo el mundo se indignan ante el exceso de sustancias químicas en nuestros cuerpos y medioambiente

  • Científicos y representantes de instituciones internacionales relacionadas con la salud y el medioambiente se han reunido del 16 al 18 de mayo en la Universidad Politécnica de Madrid para dar voz de alarma sobre los perjuicios de nuevas tecnologías y sustancias, incluyendo transgénicos, pesticidas, nanotecnologías y ondas electromagnéticas entre otras.

    Ecologistas en Acción, al igual que los científicos participantes, acusa a las autoridades de dar la espalda a la ciencia independiente, para privilegiar los estudios parciales de la industria sobre los riesgos de sus propios productos. Un verdadero escándalo sanitario contra el cual llama a actuar, si no se quiere ver seguir aumentando el número de cánceres en el futuro.

    Desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, el volumen de substancias químicas producidas al año en Europa ha pasado de ser de 1 millón a 400 millones de toneladas. Hoy en día, estas están por todas partes, tanto en nuestro entorno, comida, como en nuestros productos de uso cotidiano como cosméticos, productos de limpieza, productos de aseo personal, plásticos de envase etc. Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, se alarma entre otros que el Bisphenol A, una sustancia estrogénica y un pertubador endocrino presente de forma habitual en los plásticos, sea presente en la totalidad de la población: «El 100% de las mujeres embarazadas del tercer trimestre en España y el 100% de los niños de 4 años mean todos los días Bisphenol A, además de otros 17 residuos».

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Daños colaterales de la fractura hidráulica

Por Walter Brash, 6 de abril de 2012

Dissident Voice

 

No hay nada que indicase que Kevin June se fuera a convertir en un líder. Ni por sus estudios en la Escuela Secundaria, que abandonó después de estudiar el primer año. Ni por su trabajo como mecánico en carrocerías de automóviles, donde estuvo durante más de 35 años. Ni por sus dos matrimonios que terminaron en divorcio. Tuvo dos hijos: un varón de 31 años y una hija de 28 años de edad.

June admite que la mayor parte de su viva la ha vivido en estado de ebriedad, cuando alrededor de los 14 añosa empezó a beber, siempre cerveza, en exceso. Puede contar las semanas que ha estado sobrio. Ahora tiene 56 años, lo cual dice con orgullo.

En octubre de 2008 tuvo un accidente automovilístico, cuando a raíz de un volantazo para evitar chocar contra un ciervo, fue a dar contra un roble. Fue entonces cuando a raíz de las pruebas de resonancia magnética a las que se sometió se comprobó que estaba sufriendo artritis degenerativa. Con lo del accidente y la artritis, no acudió al trabajo durante tres meses. En mayo de 2009 fue despedido, cuando la empresa se trasladó a otro lugar.

Los dolores que sufre son tan severos que después de 10 minutos tiene que sentarse.

Incapaz de trabajar, sobrevive con los ingresos que obtiene por su incapacidad permanente, unos ingresos de 1300 dólares al mes, sólo 392 dólares por encima de la línea de la pobreza. Vive en un una caravana en Riverdale Mobile Home Village, al lado del rio Susquehanna, cerca de la Costa de New Jersey. El pueblo tiene una gran zona verde donde acuden familias de picnic, a descansar o disfrutar, compartiendo el espacio con los gansos y otros animales.

Durante 6 años June estuvo viviendo en el pueblo, en contacto con sus vecinos, pero nada sugería que tuviese carisma de líder. Lo más que puede recordar es de hace casi dos décadas, cuando ejerció de presidente de un club de automóviles.

El 18 de febrero, los vecinos se enteraron de que el propietario había vendido el parque por un artículo publicado en el Williamsport Sun-Gazette. Los residentes se quejaron por la venta y preguntaron la razón para hacer algo así. El vendedor se reunió con las 37 familias, confirmando que había vendido el parque y que tenían dos meses para trasladarse a otro lugar. Fue algo muy repentino. “Sabíamos que tenía la intención de vender, pero todos pensábamos que sería a alguien que nos seguiría permitiendo quedarnos”, dijo June.

Cuatro días después los residentes recibieron la orden de marcharse mediante cartas oficiales certificadas. El propietario había vendido el parque a Aqua PVR, una división de Aqua America, con sede en Bryn Mawr. El precio de la venta, 550.000 dólares. Puede haber sido una venta a precio de ganga, en vista de los precios que van adquiriendo los solares debido al boom del gas natural de esquisto que se está extendiendo por gran parte de Pensilvania y otros cuatro estados de los alrededores.

Aqua había recibido permiso de la Susquehanna River Basin Commission (SRBC) para extraer tres millones de galones de agua al día del río Susquehanna (unos 11.350.000 litros), donde las 37 familias que vivían en caravanas no eran más que un estorbo. La compañía tenía la intención de construir una estación de bombeo e instalar un sistema de tuberías para proporcionar agua a las empresas de gas natural que utilizan la fractura hidráulica,, el método preferido para extraer gas natural de una profundidad de 10.000 pies por dejado del suelo (unos 3000 metros). El proceso conocido como fractura hidráulica requiere de una mezcla de arena, productos químicos, muchos de ellos tóxicos, y de 1 a 9 millones de galones de agua, que se inyecta en el suelo a alta presión. En la Costa de New Jersey se encuentra el campo de Marcellus Shale, donde se cree que hay alrededor de 500 billones de pies cúbicos de gas natural.

Aqua no es la única compañía que va a realizar extracción de agua de la zona. Anadarko E & P y Co. Range Resources también planea retirar otros tres millones de galones de agua al día del río Susquehanna. Mientras que del río Delaware, los estados de Nueva York y Maryland han impuesto una moratoria para el uso del su agua para la fractura hidráulica hasta que se evalúe el impacto sobre la salud y el medio. Pennsylvania y GRC han entrado los permisos sin más.

La mayoría de los residentes tenían un conocimiento muy vago sobre la fractura hidráulica y lo que está produciendo en el suelo. “Ahora tienen muchas más información”, dice June, con una mayor conciencia política y ecológica.

Aqua había ordenado que los residentes se tenían que haber marchado antes del 1 de mayo, pero luego el plazo se alargó hasta final de mes. Se les otorgaba una indemnización de 2500 dólares por su reubicación en otro espacio.

Sin embargo, mover un remolque a otro parque cuesta entre 6000 a 11000 dólares, o un poco más si dispone de cobertizos y rampas exteriores de acceso a personas discapacitadas. Pero la mayoría de los remolques no se pueden mover. “Son los grandes remolques”, dice June. El suyo es de 12 x 70, construido en 1974, con el techo de hojalata y un revestimiento de estaño, y hay otros similares, no lo suficientemente resistentes como para soportar un traslado. Pero incluso, si se pudiese, no habría lugar para colocarlo. Los parques quieren remolques más nuevos, y además la mayor parte de los parques ya están llenos.

 

 Por lo tanto, los residentes comenzaron a buscar en la sección de alquiler de viviendas de los anuncios clasificados. Debido a que las empresas de gas natural están contratando a miles de empleados para las tareas de fractura hidráulica, hay escasez de viviendas, la mayoría de ellas con los precios muy inflados para obtener más beneficios de los empleados bien pagados, técnicos y encargados. Durante los dos últimos años, los alquileres de viviendas se han duplicado y hasta triplicado. “Ninguno de nosotros puede pagar mil dólares o más al mes”, dice June. Los actuales propietarios de casas móviles pagan unos 200 dólares al mes por la ocupación de espacio en los parques.

No mucho tiempo después de haber recibido la orden de desalojo, June tuvo un sueño. Algunos pueden decir que se trata de una pesadilla, aunque otros dirían que fue una experiencia religiosa: “Fue Jesús el que me viniendo hacia mí me dijo que tenía que hacer algo”.

June está en constante movimiento, pasando de una caravana a otra para ayudar a las familias que fueron desalojadas de forma precipitada. Cualesquiera que sean sus necesidades, Kevin June trata de ayudar de forma constante, haciendo llamadas telefónicas que no sabe si podrá pagar, pero lo hace de todos modos, por el bien de sus vecinos.

Están Betty y Whyne William. Betty tiene 82 años. Comenzó a trabajar como camarera a la edad de 13 y ahora, ya jubilada, hace árboles artificiales de navidad. Tiene un tumor canceroso en el mismo lugar en el que se le extirpó un pecho, en 1991. William tiene 72 años, fue electricista, carpintero, fontanero y antes de jubilarse tuvo un ataque al corazón, tiene que acudir a un centro de diálisis tres veces por semana, de cuatro horas cada sesión. Ellos vinieron con su remolque Fleetwoood poco después de la inundación de 1972. Al igual que el resto de residentes, que no pueden permitirse el lujo de trasladarse, no pueden encontrar una vivienda adecuada: “Hemos buscado en un radio de 30 millas”. Ganan 1478 dólares al mes por su jubilación, sólo 252,17 dólares por encima de la línea de pobreza. Uno de sus hijos está en New Jersey, pero ellos no quieren irse de esta zona.

Están April y Eric Daniels. Ella cuida de sus dos hijos, y él es conductor de camión, cuyo horario de trabajo se ha visto reducido. Tiene un remolque de 14×70, valorado en 13.200 dólares, y estaban a punto de remodelarlo, para lo cual ya habían pagado 5000 dólares por la mejoras, y estaban a punto de construir un segundo baño. April Daniels creció viviendo en casas de acogida, “ así que ya sé lo que es trasladarse de un lugar a otro, pero este fue mi primer hogar, y no quiero irme”. Su remolque le proporciona un hogar confortable, pero no puede moverse. “Estuvimos a punto de derribar el remolque y vivir en una caravana”, dice ella. “ No sabemos lo que va a pasar. Debido a la falta de sensibilidad de Aqua vamos a perder mucho dinero, sin importarles nuestra situación”.

Doris fravel, de 82 años de edad, viuda con unos ingresos fijos de 1326 dólares al mes, lleva viviendo en el pueblo 38 años. Está orgullosa de su remolque con techo de hojalata. “Lo pinto todos los años”. En junio pagó 3580 dólares por un nuevo acondicionador de aire, y otros 3000 por un nuevo zócalo de aislamiento, y además tiene alfombras nuevas. A diferencia del resto sí encontró una vivienda en alquiler por 450 dólares al mes, pero es mucho más pequeña que su remolque. Ha encontrado un comprador para el remolque, pero sólo le da 2500 dólares por él, mucho menos de lo que vale. “No puedo hacer otra cosa. No puedo mover los muebles a mi nuevo apartamento”. Al igual que otros residentes, recibe ayuda de otras familias, pero no es mucha la ayuda que éstas pueden proporcionar. “Nunca me imaginé que tendría que marcharme, pero me gustaría ver llegar a esos hombres del gas y darles un buen puñetazo”.

No sólo hay pocas viviendas disponibles, sino que las que hay son muy caras, y los residentes no quieren hipotecarse, las listas de espera para los centros de la tercera edad son muy largas así como para acceder a viviendas para personas con bajos ingresos. Todas las historias son iguales.

Nadie de Aqua se ha puesto en contacto con los residentes. Sin embargo, la compañía ha contratado a una agencia inmobiliaria local . La agencia afirma que se ha hecho un extraordinario esfuerzo para ayudar a los residentes a encontrar otra vivienda. Pero estos no están de acuerdo. April Daniels dice que “algunos agentes inmobiliarios han tenido malas actitudes con las personas y que no entienden que estamos en dificultades, por lo que nos acabamos enfadando con ellos”. Pero es que no pueden hacer gran cosa, el boom del gas natural ha convertido en obsoleto el precio asequible de las viviendas, tal y como se ha vuelto obsoleto el carbón de antracita que antes era el motor económico de la región.

Los residentes, con ingresos muy limitados, han vivido más o menos bien y son buenas personas. Pagan su rentas y deudas a tiempo, manteniendo un buen aspecto sus remolques y el espacio de alrededor. Trabajaron, intentaron sobrevivir, y ahora les llega el desalojo. Y ahora les toca un nuevo esfuerzo para salir adelante, pero ahora se escuchan unos a otros, se abrazan entre ellos, y los hombres, duros, no sienten vergüenza que otros les vean llorar. “El dolor en este parque a veces es excesivo”, dice June.

Si algo va mal, son ellos los que tienen que arreglarlo. Es a Kevin June al que llaman. Si no puede solucionar el problema, se busca a alguien que pueda hacerlo. En este parque de casas rodantes, como en otras comunidades, “ hay gente con talento, y nos ayudamos mutuamente”. Se aseguran que los residentes sobrevivan hasta que puedan trasladarse a otro lugar. “ He tenido al Espíritu Santo corriendo por mis venas durante mucho tiempo, pero ahora es cuando está ejecutando su plan”, dice

Media docena de familias ya se han ido, pero la mayoría dice que va a permanecer allí y luchar contra lo que ellos ven como una adquisición de una empresa que ha obtenido beneficios en su cabildeo político.

La semana pasada, Aqua PVR emitió un nuevo aviso de desalojo y al mismo tiempo emitía un comunicado de prensa en el que se jactaba de que sus ingresos en el año 20011 fueron de 712 millones de dólares, con un aumento del 4,2% con respecto al año anterior, y con unas ganancias netas de 143,1 millones de dólares, un 15,4% más que el año anterior. Pero por alguna razón la empresa no ha podido encontrar el dinero necesario para que los residentes tengan un nuevo asentamiento adecuado. “Sólo esperan a tirar nuestros remolques y que vivamos en tiendas de campaña”, dice June.

Fui a ver a un representante del estado para ver si nos podía ayudar, pero su secretaria me dijo que no había nada que se pudiera hacer, porque quien es dueño de la propiedad puede hacer con ella lo que quiera”. June no ha logrado hablar con ese representante del estado..

El estado de Pennsylvannia, controlado por los republicanos, ha aprobado leyes favorables a esta Industria. El gobernador republicano recibió más de 1,6 millones de dólares en contribuciones por parte de las compañías que realizan la fractura hidráulica, algo que amenaza la salud y el medio ambiente, pero aquél es mucho mejor negocio que el de cuidar de las personas.

Kevin June y otras 36 familias son solamente daños colaterales.

Walter Brash ha trabajado durante más de 40 años en los medios de comunicación, siendo miembro de varios sindicatos, tantos del sector público como privado. Es columnista de un periódico y autor de 16 libros, incluyendo With Just Cause: Unionization of the American Journalist. Su último libro publicado es Before the First Snow: Stories from the Revolution. Puede contactar con él en la siguiente dirección: walterbrasch@gmail.com, o visite el sitio web de Walter.

http://dissidentvoice.org/2012/04/collateral-damage-in-the-marcellus-shale-2/

Folleto editado por Asamblea contra la Fractura hidráulica de Burgos, en noviembre de 2011:

http://es.scribd.com/doc/77526657/FOLLETO-sobre-BURGOS

 

La caída de la natalidad en Estados Unidos

Por Rady Ananda, 2 de junio de 2011

No se puede culpar de la caída de las tasas de natalidad en Estados Unidos a los alimentos modificados genéticamente (transgénicos), pero de todos modos, si miramos las tasas en los últimos 100 años, observamos un descenso más pronunciado desde 1996, año en que empezaron a comercializarse los alimentos transgénicos. El maíz espermicida, como dice William Engdahl, es probable que se cultivase en alguna parte, quizás en América Latina o en otros países del llamado Tercer Mundo. Si se ha cultivado en los Estados Unidos, sus efectos no pueden ser objeto de menosprecio, sin olvidar otros factores ambientales y culturales que contribuyen a la reducción en la tasa de natalidad, según los datos recogidos desde el siglo pasado.

Los siguientes cuadros han sido elaborados a partir de los datos de la tasa de natalidad bruta, suministrados por el Centro para el Control de Enfermedades (CDC). En el primero se puede observar la importante caída en la natalidad desde hace 100 años (1909-2009). Antes de 1970, las tasas de natalidad son estimadas. Desde entonces, el CDC utiliza los datos recogidos, que por ley está obligado, obtenidos en los 50 estados.

Se produce un pico en 1910: 30,1 nacidos vivos por cada 1000 habitantes; el punto más bajo se registró en 2009: 13,5 nacidos vivos por cada 1000 habitantes.

De 1909 a 1933. la tasa de natalidad cayó la friolera de un 39% (30,8 a 13,4). La caída de la bolsa de 1929 tuvo poco impacto en este descenso, de hecho, en 1930, la tasa de natalidad era ligeramente superior (21,2 a 21,3 nacidos vivos por cada 1000 habitantes).

La tasa de natalidad se mantenido en torno a un 18,8 desde 1933 a 1940. Una vez que terminó oficialmente la depresión en 1941, las mujeres entraron con fuerza en el mercado laboral (como en Rosie the Riveter ) alcanzando la tasa de natalidad uno de sus puntos máximos, próximo al mayor alcanzado, un 25,6 en 1947.

De 1967 a 1976, la tasa de natalidad cae de nuevo, esta vez con un impactante 42%. Hay algunas fluctuaciones, pero en 1975 y 1976 la tasa bruta de natalidad fue de 14,6.

Vemos un ligero aumento hasta 1990, cuando la tasa alcanzó el 16,7, y luego un descenso general hasta 2009, año en el que toca fondo con 13,5 nacidos vivos por cada 1000 habitantes.

Quizás sea más fácil ver la evolución de los últimos 100 años si observamos la evolución en periodos de 10 años, y sin la foto del bebé de fondo:

 

Ahora vamos a considerar si en estos 15 años de comercialización de los alimentos transg se ha reducido la tasa de natalidad en Estados Unidos. Sin etiquetado y sin un seguimiento, difícil es saberlo. Sabemos que muchos factores contribuyen a la infertilidad, incluyendo factores culturales, agroquímicos y otros contaminantes industriales, la salud de los padres, tal vez las vacunas y los productos farmacéuticos, la mayoría de los cuales contienen transgénicos. […]

Teniendo todo esto en cuenta, echemos un vistazo a la tasa de nacimientos de Estados Unidos desde el último pico de 1990 (16,7 nacidos vivos por cada 1000 habitantes):

Desde 1990 hasta 2009, la tasa de natalidad se redujo un 19%. Por supuesto los efectos de los alimentos espermicidas no son inmediatos, y en 2009 se observa un enorme descenso, con una caída en la tasa de natalidad de un 13,5%, el más bajo en los últimos 100 años registrados. Pero este último descenso (desde 1990) no supone la mayor caída desde que se llevan los registros. De hecho, la disminución se ha desacelerado desde que se comercializan los cultivos transgénicos.

No digo que no se esté produciendo una disminución de la fertilidad, pero parece que los transgénicos no están vinculados a las tasas de natalidad. Los aerosoles tóxicos y los contaminantes industriales causan infertilidad, y se ha producido una rápida desregulación de la industria contaminante en los últimos años. ¿No fue en 2004 cuando la EPA dijo que la extracción minera mediante productos inyectados a alta presión (fracking) no planteaba ningún riesgo para salud, eximiendo así a la Industria de estar sujeta a las leyes de Agua Limpia?

A nivel Internacional, de las 196 naciones que en 2009 publicaron las tasas de natalidad, 57 de ellas tenían menores tasas de natalidad que Estados Unidos: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Rusia y Reino Unido. Quizás podamos ya ir desentrañando el impacto de los alimentos modificados genéticamente, mediante el análisis de las tasas de natalidad en otras naciones que también han estado consumiendo alimentos modificados genéticamente. Mientras algunos expertos estiman que el 70% de los alimentos que comemos en los Estados Unidos están modificados genéticamente, este porcentaje no es tan alto en otros países.

La tasa de natalidad entre adolescentes en Estados Unidos es probablemente una de las más importantes de observar, ya que quizás estos niños han estado comiendo transgénicos durante toda su vida, desde que nacieron. Comparar la tasa de natalidad en adolescentes con la de otras naciones puede ser revelador, sobre todo por la cantidad de alimentos transgénicos consumidos y por el tiempo de consumo.

En definitiva, la tasa de natalidad en Estados Unidos ha disminuido en términos generales desde 1909, cuando los registros de natalidad alcanzaron valores máximos. Se han producido dos desplomes sustanciales en la tasa de natalidad: desde 1901 hasta 1933, con un descenso de un 39%; y desde 1957 a 1976, con una caída de un 42%. Entre estos dos valles está el período del baby bomm, cuando la tasa de natalidad aumentó un 27%.

Desde que se tienen registros más exactos, a partir de 1970, la tasa bruta de natalidad en Estados Unidos ha caído un 26%. Desde 1996, cuando los alimentos transgénicos fueron comercializados, hasta la actualidad, la tasa de natalidad ha caído un 6,25%.

De estos datos no podemos extraer ninguna información sobre el impacto de los transgénicos en Estados Unidos que pueda ser relevante.

 

http://foodfreedom.wordpress.com/2011/06/02/gm-foods-cannot-be-linked-to-falling-us-birth-rate/#more-8562

 

 

Comprar, tirar, comprar

Ayer domingo, la cadena 2 de RTVE emitió el documental «Comprar, tirar, comprar», sobre la obsolescencia programada, o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar el consumo.

El documental ya se puede ver en la web de RTVE:

Baterías que se ‘mueren’ a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas… ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

La 2 de Televisión Española emitió el pasado  domingo en prime time «Comprar, tirar, comprar» un documental que nos revela el secreto: obsolescencia programada, el motor de la economía moderna.

Rodado en Catalunya, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, «un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios».

El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente
Una bombilla en el origen de la obsolescencia programada

Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.
Consumidores rebeldes en la era de Internet

A través de la historia de la caducidad programada, el documental pinta también un fresco de la historia de la Economía de los últimos cien años y aporta un dato interesante: el cambio de actitud en los consumidores gracias al uso de las redes sociales e Internet. El caso de los hermanos Neistat, el del programador informático Vitaly Kiselev o el catalán Marcos López, dan buena cuenta de ello.
África, vertedero electrónico del primer mundo

Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en el reportaje, países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de ‘material de segunda mano’ y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.

Más allá de la denuncia, el documental trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del ‘decrecimiento’, la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.

Fuente: Ecologistas en Acción