¿Es culpa de la gente el fracaso de los cultivos transgénicos?

A medida que las universidades europeas abandonan sus programas sobre transgénicos, un investigador decide abandonar este campo de investigación, culpando de ello a la hostilidad pública en contra los transgénicos. Pero Claire Robinson dice que el motivo puede ser muy distinto.

Por Claire Robinson, 4 de mayo de 2018

GMWatch

El ingeniero en genética vegetal Devang Mehta ha abandonado la investigación sobre los transgénicos y quiere que todos sepamos por qué. En un largo artículo subtitulado, «Enfrentarme constantemente a la gente que piensa que mi investigación les hará daño es algo profundamente desesperante», se queja Mehta:

«Mi experiencia en la investigación de transgénicos, como en la creación de plantas resistentes a los virus, ha supuesto abordar las abrumadoras respuestas negativas que el tema suscita en tantas personas. Estas van desde conversaciones diarias que se interrumpen de repente hasta un silencio incómodo cuando surge el tema de mi trabajo, hasta odiosos trolls de Twitter e incluso el temor ocasional de que los manifestantes puedan destruir nuestra investigación».

Mehta, que trabaja en ETH Zurich en Suiza, dice que no está solo:

«Hasta una cuarta parte de las universidades europeas han cerrado sus programas de investigación sobre transgénicos, algunas debido a la privación de fondos y otras porque los científicos están abandonando la investigación sobre transgénicos, cansados de la reacción y las críticas».

Esto es una tragedia para Mehta, porque está convencido de que la tecnología de modificación genética puede «ayudar a alimentar a millones de personas». Señala dos proyectos de modificación genética que, en su opinión, no han sido aceptados por el público. El primero es el proyecto del Arroz Dorado transgénico, impulsado por Ingo Potrykus en el mismo laboratorio donde realizó su propia tesis doctoral. El arroz dorado transgénico está diseñado para expresar cantidades elevadas de betacaroteno, un precursor de la vitamina A que puede convertirse en vitamina A en el cuerpo humano. El arroz dorado, dice Mehta, «tiene el potencial de aliviar el problema de la deficiencia de vitamina A».

El segundo proyecto es aquel en el que el mismo Mehta estaba trabajando, para «diseñar mejores variedades de mandioca para los agricultores de África y Asia del Sur». Según el sitio web de ETH Zurich, este proyecto «se centra en la producción de variedades de yuca con mayor resistencia a la enfermedad del mosaico de la yuca (CMD) y a la enfermedad de la raya marrón de la yuca (CBSD)». Mehta ha decidido abandonar el proyecto «a medio camino», lo que le lleva a sentir «un cierto remordimiento al abandonar este campo de investigación».

Según la narrativa de Mehta, las masas ignorantes, a través de sus actitudes anticientíficas irracionales, son responsables de impedir que los ingenieros genéticos, tan filantrópicos ellos, alimenten a los pobres. Pero los hechos cuentan una historia diferente. Y sugieren que no es la opinión pública sino el fracaso de la tecnología de modificación genética lo que ha impulsado a los científicos a abandonar el campo.

En este artículo veremos el primer ejemplo de Mehta, el arroz dorado transgénico (la mandioca será el tema de la Parte 2).

Mehta se lamenta de que 20 años después de que se iniciara la investigación sobre el arroz dorado, a pesar de que «ha pasado repetidamente las pruebas de seguridad reglamentarias», «todavía no está disponible para los niños que más lo necesitan».

Pero esta afirmación es falsa, por doble partida. En primer lugar, ningún regulador en la tierra ha sometido el arroz dorado transgénico a «pruebas de seguridad»; tampoco los desarrolladores han llevado a cabo pruebas significativas. Se llevó a cabo un ensayo de eficacia muy limitada en el que se alimentó a escolares chinos con arroz dorado para ver si el betacaroteno que contenía se convertía eficientemente en vitamina A. Sin embargo, surgió una controversia cuando se descubrió que los investigadores no habían obtenido el consentimiento informado de las familias de los niños para el ensayo. Dado que el arroz dorado nunca antes había sido sometido a pruebas de toxicidad en animales, no se trataba sólo de una omisión burocrática, sino que era peligroso e irresponsable. Los investigadores fueron destituidos por violar las leyes chinas y los estándares éticos y el documento que informaba de sus hallazgos fue retirado.

Mientras que las agencias de regulación australianas, neozelandesas y canadienses han aprobado el uso de arroz dorado en alimentos y piensos (véase más adelante), la cuestión de si el alimento es seguro para el consumo es abordada por los desarrolladores a través de argumentos teóricos, y no a través de «pruebas de seguridad» reales en animales vivos o seres humanos, como parece sugerir Mehta.

Problemas de desarrollo del arroz dorado

En cuanto al segundo punto de Mehta, el arroz dorado transgénico ha sido excluido de los campos de cultivo, no por «una prensa negativa impulsada por activistas contra los transgénicos» y » bloqueos normativos que ralentizaron la adopción de la tecnología en las variedades de arroz utilizadas por los agricultores asiáticos», como afirma Mehta, sino por repetidos problemas de investigación y desarrollo. Los datos publicados más recientes y revisados por expertos sobre el arroz dorado transgénico describen un intento de transformar el rasgo de vitamina A del arroz dorado en una variedad india de alto rendimiento, un paso necesario para que el cultivo sea distribuido a los agricultores en una forma que puedan utilizar. El resultado fueron plantas atrofiadas y deformadas y una drástica pérdida de rendimiento.

El antropólogo estadounidense Glenn Davis Stone ha confirmado que el activismo antitransgénicos no es la razón por la que el arroz dorado no se ha materializado como un cultivo viable. Stone dice que a pesar de que Filipinas es el país objetivo para la comercialización del arroz dorado, ha resultado difícil convertir el rasgo del arroz dorado en variedades que crezcan bien en ese país. Añade que el instituto encargado de desarrollar el arroz dorado transgénico, el IRRI, está apoyando ahora un plan para promover el arroz tradicional «heredado» adaptado localmente – los mismos tipos de arroz que el arroz dorado transgénico pretendía sustituir.

En contraste, Stone escribe que el programa de arroz dorado transgénico es el epítome de un enfoque » desarraigado y sin rumbo «, « una invención de biólogos europeos que utilizaron principalmente fondos estadounidenses para insertar ADN de lugares dispersos en los reinos biológicos para alterar el arroz de la Revolución Verde con el fin de tratar a los niños desnutridos de Asia, en parte para ayudar a combatir una guerra global de relaciones públicas«. Mientras tanto, Filipinas, añade Stone, «ha logrado reducir los niveles de desnutrición infantil con programas convencionales de nutrición, de la misma manera que el arroz dorado está siendo promocionado como la cura para un problema que de otra manera sería difícil de tratar«.

Australia, Nueva Zelanda y Canadá aprueban el arroz dorado transgénico

El fracaso del Arroz Dorado no se contradice con los recientes anuncios de que Australia, Nueva Zelanda y Canadá han aprobado el arroz dorado transgénico para uso alimentario. Ninguna de las aplicaciones contiene datos sobre el rendimiento agronómico o el rendimiento del cultivo, ni sobre su eficacia para aliviar la carencia de vitamina A. No se proporcionan datos de alimentación animal que demuestren que el arroz dorado es seguro para su consumo.

La solicitud de Australia/Nueva Zelanda fue presentada al regulador alimentario FSANZ por el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI), el organismo encargado del desarrollo del arroz dorado. El IRRI ha declarado que no tiene la intención de solicitar permiso para cultivar arroz dorado, o GR2E, en Australia o Nueva Zelanda. Admite que su motivo para solicitar la aprobación regulatoria es que es probable que este arroz transgénico contamine las importaciones de arroz en esos países [1].

También es probable que los defensores del arroz dorado hagan un buen trabajo de presión utilizando el «sello de seguridad» de aprobación por parte de Canadá, Australia y Nueva Zelanda para persuadir a los países a los que se dirige el cultivo de arroz dorado de que omitan hacer sus propias evaluaciones de seguridad.

FSANZ admite que es “poco probable” que el arroz dorado sirve para compensar las deficiencias de vitamina A

Como no se han realizado pruebas de seguridad del arroz dorado en animales o personas para detectar efectos a medio o largo plazo, nadie sabe si podría resultar tóxico o alergénico.

Aquellos que creen que vale la pena correr este riesgo a cambio de que la gente de los países en desarrollo se salve de la deficiencia de vitamina A se sienten muy desilusionados. El informe de aprobación de FSANZ para el arroz dorado afirma que es «improbable» que los proveedores de arroz dorado puedan hablar de las propiedades saludables o nutricionales porque «la cantidad de vitamina A (betacaroteno como equivalente de retinol) será insuficiente para cumplir las condiciones de la declaración».

FSANZ añade:

» Requerir una declaración en el sentido de que el alimento ha sido modificado genéticamente para contener vitamina A, ya que el betacaroteno podría implicar que el alimento aporta una cantidad nutricionalmente significativa de esta vitamina, cuando la cantidad real puede ser insignificante, y por lo tanto potencialmente equívoca».

En respuesta a las preocupaciones sobre el impacto potencial en la salud por ingerir vitamina A adicional, que puede ser tóxica para algunas personas, FSANZ respondió que sí abordaba este tema y encontró que el arroz dorado proporcionaría un aumento estimado en la ingesta equivalente a la cantidad de betacaroteno de «¡1 cucharadita o menos de jugo de zanahoria!”.

Estas declaraciones en boca del regulador de los organismos modificados genéticamente halan de que el arroz dorado modificado genéticamente no es una solución a la deficiencia de vitamina A. Pero hay pocas posibilidades de que estos sencillos hechos detengan a los defensores de los transgénicos que pregonan el arroz dorado como el salvador de los pobres y hambrientos.

Betacaroteno, una molécula muy común

Nadie necesita rediseñar el arroz con betacaroteno. Es una de las moléculas más comunes de la naturaleza y abunda en las frutas y verduras autóctonas de los países a los que se dirige el arroz dorado: Bangladesh, Indonesia y Filipinas, según FSANZ. La razón por la que algunas personas de esos países están desnutridas no se debe a la escasez de alimentos ricos en betacaroteno, sino a que son demasiado pobres para comprar los alimentos nutritivos que están disponibles en todos los mercados del mundo, incluso en los países más pobres.

Esto plantea un problema clave con el arroz dorado: los agricultores que lo cultivan necesitarán que se les remunere. ¿Cómo podrán comprarlo los pobres? ¿Y quién les suministrará la grasa dietética que necesitan para absorber la vitamina A?

Tales preguntas no en la mente de Mehta, ya que se aferra a su afirmación de que el público, y no el fracaso de la tecnología, es el culpable del alejamiento de la tecnología transgénica en Europa.

Notas:

(1). 1. IRRI (2016). Propuesta de enmienda a la Norma 1.5.2 – Alimentos producidos mediante tecnología genética. «Las variedades de arroz que contienen el evento GR2E están destinadas al cultivo y uso en varios países del sur y el sudeste asiático. Por lo tanto, se prevé que los productos agrícolas crudos y/o los productos alimenticios derivados de las variedades de arroz GR2E entren en el suministro de alimentos de Australia y Nueva Zelanda a través de las importaciones procedentes de los países de producción».

Parte II

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