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La conspiración del azúcar (III)

En 1972 un científico británico hizo sonar la alarma diciendo que era el azúcar, y no las grasas, las que representan un mayor peligro para nuestra salud. Pero sus descubrimientos fueron ridiculizados y su reputación quedó por los suelos. ¿Cómo es que destacados científicos del mundo de la nutrición lo han estado haciendo tan mal durante tanto tiempo?

Por Ian Leslie

The Guardian

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Parte I, Parte II

En un estudio publicado en el año 2015 titulado “¿Avanza la Ciencia al mismo tiempo que asiste a su entierro?”, un equipo de eruditos de la Oficina Nacional de Investigación Económica buscaba la base empírica de un comentario hecho por el físico Max Planck: “Un nuevo paradigma científico no triunfa convenciendo a sus opositores y haciéndoles ver la luz, sino que los opositores finalmente mueren y una nueva generación crece con aquello que le resulta familiar”.

Los investigadores identificaron a más de 12.000 científicos de la élite en diferentes campos. Los criterios para definir a un científico de la élite incluían la financiación, número de publicaciones y si eran miembros de la Academia Nacionales de Ciencias o del Instituto de Medicina. Buscando sus obituarios, encontraron que 452 habían muerto antes de la edad de jubilación. Entonces observaron qué había sucedido en los campos que estos científicos habían dejado antes de tiempo, analizando los patrones de publicación.

Lo que encontraron confirmaba lo dicho por Planck: los investigadores más jóvenes que habían trabajado estrechamente con los científicos de la élite, firmando estudios con ellos, publicaban menos. Al mismo tiempo, se produjo un aumento en el número de estudios de los científicos recién llegados, que eran menos propensos a citar los trabajos de la eminencia que había fallecido. Los artículos de estos recién llegados eran de interés e influyentes, siendo citados muy a menudo. Se produjeron cambios en ese campo científico.

Un científico forma parte de lo que el Filósofo de la Ciencia Ludwik Fleck (pdf) denominó “pensamiento colectivo”: un grupo de personas intercambiando ideas en un lenguaje mutuamente comprensible. El grupo, sugirió Fleck, desarrolla inevitablemente una mente propia, ya que los individuos convergen en una determinada forma de comunicación, pensamiento y sentimientos.

Esto hace que la investigación científica sea propensa a las reglas de la vida social: deferencia hacia aquellos que tienen carisma, la sumisión hacia la opinión de la mayoría, el castigo por la desviación y la situación incómoda en la admisión de los errores. Por supuesto, el método científico se desarrolló con la intención de corregir precisamente esto…

En una serie de artículos y libros muy discutidos, entre los que se encuentra Why We Get Fat (2010) [¿Por qué engordamos?), el escritor sobre Ciencia Gary Taubes ha reunido una gran cantidad de críticas sobre la Ciencia de la Nutrición contemporánea, lo suficientemente acertadas como para obligar a que se le escuche. Una de sus contribuciones ha sido descubrir una serie de investigaciones llevadas a cabo por científicos alemanes y austriacos antes de la Segunda Guerra Mundial, algo que había sido pasado por alto por los estadounidenses cuando reinventaron este campo en los años 1950. Los europeos eran por aquella época expertos en el sistema metabólico. Los estadounidenses eran más propensos a ser epidemiólogos, siendo poco conocedores de la bioquímica y la endrocrinología (estudio del sistema hormonal) . Esto condujo a algunos errores en el momento mismo de aparecer la nutrición moderna.

El auge y el descrédito en torno al mito del colesterol es un buen ejemplo. Después de que se descubriera (el colesterol) en el interior de las arterias de las personas que habían sufrido ataques cardíacos, las autoridades sanitarias, aconsejadas por los científicos, pusieron los huevos entre los alimentos peligrosos debido a que la yema es rica en colesterol. Pero es un error biológico confundir lo que una persona consume con lo que ocurre después de tragar ese alimento. El cuerpo humano, lejos de ser un recipiente pasivo, es una planta química que transforma y redistribuye la energía que recibe. Su principio de gobierno es la homeostasis, o el mantenimiento del equilibrio energético (si sudamos al hacer ejercicio, el sudor nos refresca). El colesterol, presente en todas nuestras células, se produce en el hígado. Los bioquímicos sabían desde hace tiempo que cuanto más colesterol consumamos, menos produce el hígado.

No sorprende, entonces, los repetidos intentos fallidos para demostrar una correlación entre el colesterol presente en la dieta y el colesterol presente en la sangre. Para la mayoría de las personas, comer dos o tres, o 25 huevos al día, no supone un aumento significativo en sus niveles de colesterol. Uno de los alimentos más versátiles y deliciosos que tenemos se ha estigmatizado innecesariamente. Las autoridades sanitarias se han pasado los últimos años intentando subsanar este error, presumiblemente con la esperanza de que si se hace a hurtadillas nadie se enterará. En cierto sentido, han tenido éxito: una encuesta realizada en el año 2014 por Credit Suisse encontró que el 54% de los médicos de los Estados Unidos siguen creyendo que la presencia de colesterol en la dieta eleva los niveles de colesterol en la sangre.

Ancel Keys se dio cuenta pronto de que el colesterol en la dieta no era el problema. Pero para dar validez a su afirmación de que el colesterol provocaba ataques cardíacos, necesitaba identificar a un agente que elevase su niveles en la sangre, y dio con las grasas saturadas. En los 30 años posteriores al ataque al corazón de Eisenhower, tras el estudio no pudo corroborar de manera concluyente la asociación que decía haber encontrado en su Estudio de los Siete Países.

El establishment nutricional no se sintió desconcertado por la ausencia de pruebas definitivas, pero en 1993 ya no pudo eludir otra crítica: mientras que recomendaban a las mujeres una dieta baja en grasas, no se había realizado ningún estudio en este sentido. Lo que resulta asombroso si usted es un científico nutricional. El Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre decidió ir a por todas, encargando el mayor estudio controlado de dietas llevado a cabo. Además de dirigirse a la otra mitad de la población, se esperaba que la Iniciativa de Salud de la Mujer eliminase cualquier duda sobre los efectos nocivos de las grasas.

Pero no hizo nada de eso. Al final del estudio, encontró que las mujeres con una dieta baja en grasas no tenían menos problemas que el grupo de control en contraer cáncer o enfermedades cardíacas. Esto produjo bastante consternación. El investigador principal del estudio, poco dispuesto a aceptar las implicaciones de sus propias conclusiones, comentó: “Estamos rascándonos la cabeza sobre algunos de estos resultados”. Y enseguida se creó consenso: que el estudio meticulosamente planificado, generosamente financiado, supervisado por impresionantes investigadores, se había hecho mal, tanto que carecía de sentido. El campo avanzaba, mejor dicho, no.

En el año 2008, investigadores de la Universidad de Oxford emprendieron un estudio a escala europea sobre las causas de las enfermedades cardíacas. Sus datos muestran una correlación inversa entre las grasas saturadas y las enfermedades cardíacas, en todo el continente. Francia, el país que consume mayores cantidades de grasas saturadas, tiene la tasa más baja de enfermedades cardíacas; Ucrania, el país con la menor ingesta de grasas saturadas, tiene unas tasas más altas. Cuando la investigadora británica Zoë Harcombe realizó un análisis de los datos sobre los niveles de colesterol en 192 países de todo el mundo, encontró que los bajos niveles de colesterol estaban correlacionados con unas mayores tasas de muerte por enfermedad cardíaca.

En los últimos 10 años, una teoría que de alguna manera logró mantenerse sin evidencias claras durante casi medio siglo, ha sido rechazada por varios ensayos científicos, y aunque se tambalee, como zombies se continúa con las mismas directrices dietéticas y consejos médicos.

La Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en un análisis realizado en el año 2008 de todos los estudios realizados con dietas bajas en grasas, no encontró “ninguna evidencia probable o convincente de que unos altos niveles de grasas en la dieta provoque enfermedades cardíacas o cáncer”. Ronald Krauss, investigador y médico muy respetado de la Universidad de California, declaró que “no hay evidencias significativas para concluir que las grasas saturadas presentes en la dieta estén asociadas con un mayor riesgo de enfermedades coronarias o CVD (enfermedad coronaria y enfermedad cardiovascular)”.

Muchos nutricionistas se han negado a aceptar estas conclusiones. La revista que publicó la revisión de Krauss, preocupada por la indignación creada entre sus lectores, incluyó una introducción con una refutación de un colega de Ancel Keys, lo que implicaba, como los hallazgos de Krauss contradecían todas las recomendaciones nacionales e internacionales, que tal estudio estaba mal hecho. La lógica circular es algo sintomático de un campo muy propenso a ignorar las evidencias que no encajan con su saber convencional.

Gary Taubes es un físico con amplios conocimientos. “En Física buscas un resultado anómalo. Eso requiere de alguna explicación. En nutrición, el juego consiste en confirmar lo que usted y sus predecesores creían”, me dijo. Como explicaba una nutricionista a Nina Teicholz, con sutil modestia: “Los científicos creen que la grasa saturada es malo para su salud, pero hay una gran cantidad de pruebas en sentido contrario”.

Cuando la obesidad comenzó a ser reconocida como un problema en las sociedades occidentales, también se atribuyó a las grasas saturadas. No era difícil convencer a la gente de que si consumía grasa estará gorda (es un truco lingüístico: llamamos gorda a la persona con sobrepeso, sin embargo no decimos de una persona con un cuerpo musculoso que esté proteínico). El razonamiento científico también era sencillo: un gramo de grasa tiene el doble de calorías que un gramo de proteínas o carbohidratos, y todos podemos entender la idea de que si una persona ingiere más calorías de las que consume mediante su actividad física, el excedente se almacena en forma de grasa.

Simple no significa que sea correcto. Es difícil encajar esta teoría con el impresionante aumento de la obesidad desde los años 1980, o no se tienen demasiados indicios. En los Estados Unidos, el consumo medio de calorías apenas aumento en 1/6 durante este mismo período. En el Reino Unido, en realidad se redujo su consumo. No se ha producido una disminución proporcional de la actividad física, en ninguno de los dos países, es más, en el Reino Unido la actividad física ha aumentado en los últimos 20 años. Al contrario, la obesidad es también un problema en algunas de las partes más pobres del mundo, incluso entre las comunidades donde la comida escasea. Los estudios controlados han fallado repetidamente en demostrar que la gente pierde peso con dietas bajas en grasas o bajas en calorías, a largo plazo.

Aquellos investigadores europeos de antes de la guerra habrían considerado a la idea de que la obesidad obedece a un exceso de calorías como muy simplista. Los bioquímicos y los endocrinólogos son más propensos a pensar en la obesidad como un trastorno hormonal, provocado por los tipos de alimentos que empezamos a consumir cuando reducimos el consumo de grasas: los almidones y azúcares de fácil digestión. En su nuevo libro, Always Hungry (Siempre hambriento), David Ludwig, un endocrinólogo y profesor de pediatría de la Escuela de Medicina de Harvard, llama al modelo “insulina/carbohidratos” como el modelo de la obesidad. De acuerdo con este modelo, un exceso de carbohidratos refinados interfiere en el autoequilibrio del sistema metabólico.

Lejos de ser un almacenamiento inerte debido al exceso de calorías, el tejido graso funciona como un suministro de energía de reserva para el cuerpo. Se extraen calorías de este tejido cuando escasea la glucosa, es decir, entre comidas, o durante los ayunos y las hambrunas. La grasa recibe instrucciones de la insulina, la hormona responsable de regular la cantidad de azúcar en la sangre. Los carbohidratos refinados se descomponen en la sangre a gran velocidad en glucosa, lo que provoca la producción de insulina por el páncreas. Cuando los niveles de insulina aumentan, el tejido graso recibe una señal para dejar de producir energía. Así que cuando la insulina se mantiene en niveles altos por poco tiempo, una persona gana peso, tiene hambre y se siente fatigada. Pero como dice Gary Taubes, las personas obesas no son gordas porque estén comiendo un exceso de calorías y sean sedentarias, sino que comen en exceso y son sedentarios porque son gordas o están engordando.

Ludwig deja claro, como lo hace Taubes, que esta no es una nueva teoría, John Yudkin lo habría reconocido, sino una vieja teoría galvanizada por nuevas evidencias. Lo que no menciona es el papel que los partidarios de la hipótesis de la grasa han desempeñado históricamente en demoler la credibilidad de aquellos que la propusieron.

Parte IV

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Sentencia del Tribunal Supremo Federal de Alemania sobre el virus del sarampión

Por Brendan D. Murphy, 24 de enero de 2017

Global Freedom Movement

 

 

Imagen: BBC.com

Imagen: BBC.com

[Nota: Actualización 29 de enero de 2017

Se dio tal sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Alemania en relación al caso Lanka contra Bardens, pero parece ser el que el juez no entró en los pormenores relacionados con que haya o no un virus del sarampión, sino que fue un defecto de forma el que inclinó la balanza a favor de Stefan Lanka, al menos eso es lo que se dice en algunos sitios web que también recogen la noticia. No hemos leído la sentencia (a fecha de hoy todavía no está disponible en la página web del Tribunal Superior de Justicia de Alemania), sino sólo recogido un artículo que hacía referencia a dicha sentencia y que nos pareció incluía varias declaraciones, entre ellas las del Prof. Andreas Podbielski, que parecían convincentes. Incluimos esta actualización como una aclaración, y serán los lectores, que de interesarles, busquen más detalles de esta noticia]

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Este artículo está protegido por los derechos de autor, cuya propiedad es del Movimiento de Libertad Global. Puede ser reeditado libremente en su totalidad, con la atribución apropiada, con todos los hipervínculos, nombre del autor y biografía. Esta declaración de derechos debe aparecer intacta.


¿Refutada la existencia del virus del sarampión?

Una de las noticias más sorprendente de los últimos años en el campo de la Medicina y de la Ciencia acaba de estallar en Alemania: quizás se haya refutado el que haya como tal un virus del sarampión.

En noviembre del 2011, el biólogo Stefan Lanka desafió a la comunidad científica para que ofreciese pruebas empíricas y definitivas sobre la existencia del virus del sarampión. Estaba tan seguro de que esa creencia, tan difundida y arraigada, no tenía fundamento que ofreció 100.000 dólares a quien pudiera ofrecer pruebas de laboratorio identificando al virus y estableciendo su diámetro.

El desafío fue enseguida considerado por David Bardens y la cuestión ha estado bullendo por el sistema jurídico alemán durante varios años para determinar si el demandante había logrado probar científicamente si hay tal virus, de acuerdo con las exigencias recogidas en el desafío del Lanka. Bardens presentó seis publicaciones [1] que afirmaban dar pruebas de que sí hay tal virus y poco después exigió el pago de la correspondiente recompensa, por medio de un abogado.

Lanka no accedió al pago, de modo que el caso fue llevado a los tribunales. El 10 de abril de 2014 comenzó el juicio oral del caso Lanka/Bardens en el tribunal del distrito de Ravensburg, comenzando una intrincada y complicada saga con multitud de de acusaciones y vericuetos, fallando dicho tribunal en contra de Lanka.

El 16 de febrero de 2016, el Oberlandesgericht Stuttgart (Tribunal Superior de Justicia de Stuttgart) reconsideró la primera sentencia y concluyó que Bardens no había cumplido formalmente con los criterios exigidos en el desafío de Lanka. Entonces Bardens llevó el caso al Tribunal Supremo Federal de Alemania en Karlsruhe a mediados de 2016, con la esperanza de ganar finalmente el caso y recibir el dinero que le correspondía.

Lanka contra Bardens: gana Lanka

Sin embargo, hace unos días (enero de 2017) el tribunal falló en torno a este asunto. El veredicto: Lanka no debía pagar la recompensa; la demanda de Bardens fue desestimada. ¿Había sido refutado el dogma médico ( o al menos desafiado)? De ser así, esto tendría unas enormes repercusiones.

El Tribunal Supremo Federal (BGH) confirmó la sentencia anterior del Tribunal Regional Superior de Stuttgart (OLG) del 16 de febrero de 2016. No sólo Lanka no tiene que hacer ningún pago, sino que también condenó a Bardens al pago de las costas judiciales.

El biólogo Stefan Lanka informó recientemente sobre esta saga legal del sarampión, informando que cinco expertos habían participado en el caso y que se habían presentado los resultados y los análisis de seis estudios clave aportados por Bardens que se utilizaron para defender sí hay tal cosa como un virus del sarampión. Entre los cinco expertos estaba el Prof. Andreas Podbielski, que “ha comprobado sistemáticamente que ninguna de las seis publicaciones que se han presentado contiene pruebas científicas de que haya tal cosa como un presunto virus del sarampión” [1]. Podbielski trabaja en el Instituto de Microbiología Médica, Virología e Higiene de Rostock (Bardens todavía no ha obtenido el doctorado).

¿Podría ser que la idea misma del virus del sarampión no fuese más que otra falacia médica? Ya casi se pueden escuchar los fuertes latidos del corazón de la Gran Industria Farmacéutica.

¿La genética ha destruido tan acariciado mito?

Durante el juicio se presentaron los resultados de la investigación genética sobre el supuesto virus del sarampión:

Dos reconocidos laboratorios, incluyendo el Instituto más prestigioso del mundo, llegaron exactamente a los mismos resultados, de manera independiente. Los resultados demuestran que los autores de las seis publicaciones sobre el virus del sarampión estaban equivocados y, como resultado directo, los virólogos del sarampión se mantienen en dicho error: se han interpretado mal los constituyentes ordinarios de las células como parte de un sospechoso virus del sarampión.

Debido a este error, durante las décadas que se ha mantenido el consenso, se ha creado una construcción mental tal que a partir de los constituyentes de las células se ha formado un modelo del virus del sarampión. Hasta el día de hoy no se ha encontrado en ningún ser humano ni animal una estructura real que corresponda con ese modelo. Con los resultados de las pruebas genéticas, todas las tesis sobre el que haya un virus del sarampión han sido científicamente refutadas [2]”.

Se confirmó que los autores de las seis publicaciones sobre los virus del sarampión (y sus partidarios) no realizaron ningún estudio de control, y por lo tanto no cumplieron con los estándares científicos exigidos. El Dr. Podbielski lo confirmó de manera explícita. Este error, según Lanka, se convirtió en el fundamento de esa creencia de que los virus causan enfermedades. Como dice el Dr. Podbielski: “Han interpretado mal los componentes ordinarios de las células como partes de un sospechoso virus del sarampión [3]”. A lo sumo, sigue sin haberse probado la existencia del virus del sarampión, y en el peor de los casos, se habría refutado y demolido una falsa creencia científica y médica.

¿Qué sucede entonces con la programas de vacunación contra el sarampión?

En base a lo dicho anteriormente, es posible que usted se pregunté sobre la base científica de la vacunación contra el sarampión en estos momentos. Lanka no deja de hacer referencia a esta circunstancia:

Dado que esas seis publicaciones ni ninguna otra publicación demuestren (científicamente) que haya un virus del sarampión, la sentencia del Tribunal Supremo en el juicio sobre el virus del sarampión, y los resultados de las pruebas genéticas, tiene sus consecuencias: el virus del sarampión, la capacidad de infección del virus del sarampión, y los beneficios y seguridad de la vacuna contra el sarampión, carecen de carácter científico y, por lo tanto, han quedado privados de sus fundamentos jurídicos [4]”.

Además, la Directora del Instituto Nacional de Referencia del Sarampión del Instituto Robert Koch (RKI), la Prof. Anette Mankertz, ha reconocido que el “el virus del sarampión” contiene realmente componentes celulares normales, tales como ribosomas, y dado que la vacuna contra el sarampión es una vacuna de “virus enteros”, por lo tanto contiene estructuras celulares estándar. Estas se inyectan directamente en la sangre del receptor, evitando todos los mecanismos naturales de las defensas corporales, se estaría introduciendo un avispero.

Esto explicaría por qué la vacunación contra el sarampión causa frecuentes y más graves alergias y reacciones autoinmunes que otros tipos de vacunación”, afirma Lanka [5].

El experto del Tribunal, el Pof. Podbielski, declaró en varias ocasiones durante los procedimientos judiciales que al admitir el Instituto Robert Kock que el “virus del sarampión” contiene ribosomas, la teoría del virus del sarampión había quedado invalidada.

Además, durante el juicio se puso también de manifiesto que el Instituto Robert Koch, la más destacada autoridad alemana en materia de enfermedades infecciosas, quebrantando su mandato legal [según el § 4 de la Ley de Protección frente a las Infecciones (IfSG)], no había realizado pruebas científicas de la existencia del virus del sarampión, al menos que las haya publicado. El RKI afirmó que había realizado los llamados estudios internos sobre el “virus del sarampión”, pero se niega a publicar o entregar los resultados [6]. Por lo tanto, la visión más lógica de la afirmación de la RKI es que todo es una historia con muy poca sustancia, lo cual es muy típico de aquellas autoridades médicas que han sido pilladas diciendo mentirijillas.

Esperemos a la próxima patada

¿Qué dirá la Industria Farmacéutica, los aliados médicos y los apologistas para negar todo esto? ¿O simplemente lo ignorarán y realizarán una nueva campaña de alarma social contra el sarampión para vender más lotes de vacunas contra el sarampión y luego que el mito se desvanezca en el silencio de la noche, reduciendo así sus pérdidas? ¿Tal vez veamos un equivalente mundial a la gripe porcina o la gripe aviar? O algo más aterrador en este sentido, algo que nos reconcoma de terror, el “sarampión del murciélago”. ¡Consiga el pinchazo antes de que sea mordido!

Éste será uno de los muchos fármacos de los que se hablará en los próximos meses.

No olvidemos que Trump acaba de nombrar a RFK Jr para dirigir una comisión de inocuidad de las vacunas e integridad científica, por lo que la cuestión de la eficacia y seguridad de muchos productos farmacéuticos estará en el candelero, y sin duda veremos nuevos acontecimientos en este sentido.

Del mismo modo que el Dr. William Thompson desencadenó una gran cantidad de denuncias (véase CDC Spider) después de haber confesado su participación en estudios fraudulentos por parte de los CDC que desacreditaban un vínculo entre vacunas y autismo ( creo que veremos nuevas aportaciones, confesiones y exposiciones en los próximos meses).

El Presidente Trump también nos va a aportar sorpresas en este sentido.

Manténgase atento.

Notas:

Los estudios fueron:

  1. Enders JF, Peebles TC. Propagation in tissue cultures of cytopathogenic agents from patients with measles. Proc Soc Exp Biol Med. 1954 Jun;86(2):277–286.
  2. Bech V, Magnus Pv. Studies on measles virus in monkey kidney tissue cultures. Acta Pathol Microbiol Scand. 1959; 42(1): 75–85
  3. Horikami SM, Moyer SA. Structure, Transcription, and Replication of Measles Virus. Curr Top Microbiol Immunol. 1995; 191: 35–50.
  4. Nakai M, Imagawa DT. Electron microscopy of measles virus replication. J Virol. 1969 Feb; 3(2): 187–97.
  5. Lund GA, Tyrell, DL, Bradley RD, Scraba DG. The molecular length of measles virus RNA and the structural organization of measles nucleocapsids. J Gen Virol. 1984 Sep;65 (Pt 9):1535–42.
  6. Daikoku E, Morita C, Kohno T, Sano K. Analysis of Morphology and Infectivity of Measles Virus Particles. Bulletin of the Osaka Medical College. 2007; 53(2): 107–14. (Source: http://positivists.org/blog/archives/3881)
  • http://anonhq.com/anti-vaxxer-biologist-stefan-lanka-bets-100k-measles-isnt-virus-wins-german-federal-supreme-court/
  • Ibid.
  • Ibid.
  • Ibid.
  • Ibid.
  • Ibid.

* Otras fuentes adicionales han sido proporcionadas por un amigo, que amablemente ha realizado algunas traducciones del alemán.

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Trump, bombas atómicas y samuráis japoneses aturdidos

Por Andre Vltchek, 26 de enero de 2017

Dissident Voice

trump_japon¡Adiós al Presidente Obama! Japón está de luto por su reciente marcha. Están de luto porque era un buen amigo, un gobernante predecible y un imperialista al estilo tradicional. Habló muy bien, aunque atormentase todas esas colonias rebeldes con admirable celo y eficacia.

Lo que viene ahora no se sabe, y por tanto, da miedo. El obediente y disciplinado Japón ha detestado históricamente la imprevisibilidad.

En realidad no le importa venderse, aunque sólo si le reporta grandes beneficios y siempre y cuando el estricto protocolo y el decoro se respeten en su totalidad. El próximo escenario podría ser aterrador ¡Quién sabe! Esos negros nubarrones que se acercan por el océano podrían malograr la etiqueta, y acabar llamando a los especuladores y a las putas por su propio nombre.

El gobierno japonés y los grandes negocios están ahora temblando de miedo, día y noche: ¿qué cambios se producirán? ¿cómo complacer al nuevo señor del que se habla tan mal?

¿10 mil millones de dólares se gastará, o deberíamos decir invertirá, la empresa automovilística Toyota en los Estados Unidos con el fin de apaciguar al nuevo emperador? ¿Por qué no? Cada centavo cuenta. El Emperador tiene que sentirse feliz. Japón está listo para armarse hasta los dientes, provocando tanto a Corea del Norte, pero sobre todo a China. Sí, de nuevo, siempre y cuando el “equilibrio de poder” permanezca intacto, como viene ocurriendo desde hace décadas a favor de Japón, Corea del Norte y Taiwán.

El Primer Ministro del Partido Conservador, Shinzo Abe, no quiere ninguna peligrosa desviación. En lo que a él respecta, las cosas están bien como estaban. No es que sea una situación perfecta, pero se puede soportar bien. Japón ha estado exactamente donde debía estar: sobre su espalada, envejecido, pero consumiendo montañas de caviar y ostras.

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Las cosas, sin embargo, están cambiando con suma rapidez y algunas dirán que de manera irreversible. El nuevo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene alergia a China, así como a varios otros países asiáticos. Predica el proteccionismo y una forma extrema de nacionalismo, algo que solía ser sinónimo de las prácticas comerciales y de negocios de Japón en el pasado.

Esto no parece que vaya a favor de Japón. A Japón se le permitió unas prácticas proteccionistas a cambio de su incondicional obediencia política. Pensó que así se le otorgaban privilegios casi exclusivos.

Paradójicamente, ahora Japón está tratando de salvar el acuerdo de libre comercio firmado por doce naciones, la Asociación Transpacífica (TPP), que Donald Trump ha prometido bombardear. El Parlamento de Japón ratificó el pacto a finales de 2016. La revista Foreign Policy Magazine (FPM) declaró en su informe publicado en enero de 2017: “Abe quiere ser el último samurái del libre comercio”.

De hecho, Shinzo Abe, intenta desesperadamente preservar la prominente posición de Japón, al menos en Asia, y principalmente contra China, que negocia su propio acuerdo comercial con varios países asiáticos: Comprehensive Economic Partnership (RCEP). El Sr. Abe también está tratando de impulsar sus brutales reformas neoliberales a pesar de la resistencia que está encontrando entre los ciudadanos japoneses.

FPM escribió:

La firma del acuerdo comercial TPP sirve de excusa al Gobierno para tomar una serie de medidas impopulares destinadas a dar un nuevo impulso al programa Abenomics [una serie de medidas introducidas por el primer ministro Shinzo Abe]. Culpar a la situación exterior por esas medidas “no japonesas” es una maniobra política que incluso tiene su propio nombre, “gai-atsu”.

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El deseo cercano a la desesperación de Japón de seguir siendo una superpotencia regional lo está acercando aún más a Occidente, particularmente a los Estados Unidos. Desde la Segunda Guerra Mundial, el país viene dependiendo totalmente de Washington (y sus dogmas fundamentalistas de mercado), hasta el punto que casi ha abandonado su propia visión de la política exterior.

Mientras tanto, Japón está tratando de penetrar aún más y subyugar a varios países del sudeste asiático, luchando literalmente contra la creciente influencia de China y Rusia. Un juego muy complejo y extraño, ya que el Gobierno actúa habitualmente por inercia, haciendo lo que las anteriores administraciones de los Estados Unidos desearían que hiciera, pero puede que no sea el deseo de la siguiente.

Una vez sometido al control por parte de Occidente, el monolito del sureste asiático se está empezando a agrietar: Filipinas, con la presidencia de Duterte, y Vietnam, después de algunos cambios en su liderazgo a principios de 2016, se están acercando a China y lejos de la órbita de Washington. Incluso Tailandia, uno de los aliados en quién más podía confiar en la Guerra Fría de Occidente, está descubriendo las innumerables ventajas de una estrecha relación con Pekín.

En Asia, la resistencia contra el Imperialismo Occidental está aumentando, y Japón ve aumentar su pánico. Se ha mantenido sometido durante tanto tiempo que ha perdido los recuerdos de cómo actuar de manera independiente. Traicionando a Asia cobraba cuantiosas regalías. La brecha entre su lujoso modo de vida y el del resto de Asia ha sido exorbitante, pero ahora el Índice de Desarrollo Humano (IDH) clasifica a países como Corea del Sur por encima de él. La China socialista e independiente está acortando esa diferencia, no sólo económicamente, sino también en los ámbitos científico, tecnológico y de nivel del vida.

No se habla nunca abiertamente de la cuestión esencial, pero está ocupando una parte del subconsciente de los japoneses: “¿Realmente mereció la pena colaborar tan descaradamente con Occidente y durante tanto tiempo?”.

Cuanto más confusas e inquietantes son las respuestas, más agresivo es el comportamiento de muchos ciudadanos japoneses: la actitud racista hacia los chinos y los coreanos está aumentando. A menudo se debe a una frustración que acompaña a la derrota; otras viene de la vergüenza.

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En la actualidad se están entrelazando la historia y su interpretación de la misma.

En Nagasaki, volví a discutir con el legendario historiador australiano Geoff Gunn sobre el intrincado y complejo pasado de Japón.

Japón nunca ha asumido la plena responsabilidad por el tremendo dolor que causó a varios países asiáticos, particularmente a China, donde desaparecieron 35 millones de personas durante la brutal y genocida ocupación.

También mantiene silencio sobre su papel durante la Guerra de Corea, y los crímenes cometidos por sus Corporaciones en el sudeste asiático y en otros lugares.

Sin embargo, se presenta como una víctima debido a las bombas atómicas que destruyeron dos de sus ciudades, Hiroshima y Nagasaki, al final de la Segunda Guerra Mundial, y debido a la anexión de varios de sus islas por parte de la Unión Soviética.

El bombardeo nuclear de las ciudades japonesas por la Fuera Aérea de los Estados Unidos ( o el bombardeo de Tokio) no fue un castigo por los crímenes cometidos por Japón en China y en Corea. Fue simplemente un experimento poco disimulado con seres humanos, así como un agresivo mensaje y una advertencia para la Unión Soviética.

En Japón todo se saca del contexto histórico. La memoria colectiva es confusa. La ocupación de varios países asiáticos y del Sur del Pacífico, su alianza con las potencias fascistas europeas, la Segunda Guerra Mundial, la ocupación estadounidense y la consiguiente colaboración, las especulaciones de Japón durante la Guerra de Corea y el constante apoyo a la política imperialista de Occidente: todo esto ha sido cubierto con un reconfortante edredón, por una acogedora pseudorealidad.

Mientras que las bases militares y aéreas de los Estados Unidos, ubicadas en Okinawa y Honshu, han estado intimidando tanto a China como a Corea del Norte, Japón ha estado distribuyendo, hipócritamente, su mensajes en varios idiomas: “May Peace Prevailing On Earth”. Así se sienten bien y felices por su “Constitución de la Paz” (redactada por los Estados Unidos después de la guerra).

En 2016, el aliado cercano de Shinzo Abe, Barack Obama, visitó el Parque de la Paz en la ciudad de Hiroshima. No se disculpó por las víctimas provocadas por la explosión nuclear. En cambio, posó con dos grullas hechas en papel, símbolo local de la paz, y habló del sufrimiento de la gente durante las guerras. Escribió un mensaje para promover la abolición de las armas nucleares, y luego firmó el libro, poniendo la grulla de papel junto a su firma.

¡Qué conmovedor!

Los serviles medios de comunicación japoneses cubrieron el evento. Nadie fue atendido de un ataque de risa, nadie vomitó públicamente, recordando las innumerables guerras, las operaciones encubiertas y los golpes de estado, así como los asesinatos selectivos llevados a cabo mientras que Obama era el jefe de su agresivo Imperio.

Unos meses más tarde, el Sr. Abe visitó Pearl Harbour. Del mismo modo que su homólogo estadounidense en Hiroshima, habló sobre el sufrimiento de los militares estadounidenses con base en Hawai durante el ataque japonés. No se disculpó, pero se puso sentimental, incluso algo poético.

Al final, casi todos se sintieron muy bien, al menos los que vivían en Japón y en Occidente ¡El resto poco importa, de todos modos!

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Ahora ese antiguo guión se está volviendo anticuado. El nuevo director se enfrenta a una nueva representación: grita a los actores, golpea los asientos con un bastón, insulta a los protegidos de sus predecesores.

Japón esta aterrorizado. La gusta la continuidad y la certeza. Juega según las reglas, cuanto más viejo mejor.

Esta situación no se ve bien, puede no terminar bien, nada bien en absoluto.

China y Rusia están en ascenso, indignados y finalmente unidos. Varios países asiáticos están cambiando de lado. El Presidente de Filipinas está llamando “hijos de perra” a los líderes occidentales. La India, ahora el país más poblado de la Tierra, ha apretado los dientes y por si acaso ha puesto una silla más, y ahora se sientan dos.

Por lo menos algunas gentes de Japón ( de manera secreta y silenciosa) sospechan que durante todo este tiempo han estado apostando por un caballo equivocado.

¿Cómo puede un samurái romper sus juramentos sin perder la cara? ¿Cómo puede salvar su trasero cuando su armadura empieza a arder? No es fácil. Las normas de etiqueta son muy estrictas, incluso si se trata sobre el honor, despojado de su capa decorativa, de todo lo estúpido y sórdido.

Una salida posible y muy tradicional sería el suicidio ritual. Parece que el liderazgo de Japón va por ese camino: está levantando el estandarte abandonado en el campo de batalla por el anterior señor de la guerra, tratando de reunir a algunos aliados dispersos para conducirlos a una fútil batalla contra la más poderosa criatura de la Tierra, el Dragón. Y por asociación, contra el amigo y compañero del Dragón, el Oso.

Todo comienza a parecer una película de artes marciales muy cursi, o como un conjunto de irracionales y desesperados movimientos realizados por un jugador que ve cercana la bancarrota.

Todo esto podría, sin embargo, dar lugar a una falsa interpretación, ya que el Sr. Abe no es un tonto. Juego muy alto y todavía puede tener algunas posibilidades de ganar: si el nuevo Señor, el Sr. Trump, decide superar a todos los gobernantes anteriores por su brutalidad y agresividad y volver a contratar a los viejos y bien probados samuráis. Japón y su impacto mortal contra la humanidad.

Vale la pena recordar que a lo largo de la historia de Japón, no todos los samuráis han luchado por el honor. La mayoría de ellos actuaban en régimen de alquiler.

André Vltchek es novelista, cineasta y periodista investigador. Ha cubierto varias guerras y conflictos en varios países. Su Point of No Return se ha reeditado recientemente. Oceanía es un libro sobre el Imperialismo Occidental en el Pacífico Sur. También ha escrito un polémico libro sobre la era post-Suharto y el fundamentalismo de mercado: Indonesia: The Archipelago of Fear. También ha rodado documentales sobre Ruanda y el Congo. Ha vivido varios años en América Latina y en Oceanía; Vltchek reside actualmente en Asia Oriental y en África. Puede visitar su sitio web

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La producción industrial de aves de corral y las cepas mortales de la gripe aviar H5Nx

Por Robert G. Wallace, 24 de enero de 2017

Institute for Agriculture and Trade Policy

Imagen Wikipedia: Naim Alel

Imagen Wikipedia: Naim Alel

Varios brotes mortales de gripe aviar H5 están diezmando las aves de corral de Europa, Asia y Oriente Medio.

La epidemia, que se extiende a través de Eurasia en oleadas sucesivas, es continuación de una erupción de gripe aviar H5N2 en los Estados Unidos, durante 2015. Todas las nuevas cepas, H5N2, H5N3, H5N5, H5N6, H5N8 y H5N9, denominadas en conjunto H5Nx, descienden del subtipo H5N1, que apareció por primera vez en China en 1997 y desde 2003 ha provocado la muerte de 452 personas.

Big Poultry y sus colaboradores del Gobierno están culpando de estos brotes a las aves acuáticas salvajes, que actuarían como reservorios de muchas cepas de virus de la gripe, y que infectarían a las aves de corral.

Por ejemplo, la investigación dirigida por Carol Cardona, profesora de la Universidad de Minnesota, que ocupa la Cátedra Pomeroy financiada por la Industria, afirma que el cambio climático está impulsando cambios en la ecología de las aves acuáticas salvajes y por lo tanto las aves de corral estarían más expuestas a los virus de la gripe, en Minnesota.

Contrariamente a lo que afirma la Industria, un muestreo exhaustivo realizado por ornitólogos del Estado de Minnesota no encontraron el virus de la gripe H5N2 en las aves acuáticas salvajes. Sin embargo, el equipo de Cardona sigue buscando el virus H5N2 en las muestras recogidas en la primavera de 2015 ¿Por qué? Simplemente porque afirma que el virus debe estar allí. La ausencia de pruebas supone un impedimento frente a la conveniencia en favor de la Industria sobre la naturaleza de los brotes de gripe aviar.

Culpar a las aves acuáticas es otra falacia. Incluso si la búsqueda del virus H5N2 en las aves acuáticas tuviese éxito, ¿qué demostraría eso? ¿Cómo podría explicar la presencia del virus H5N2 en las aves acuáticas los daños en la cría del pavo industrial y en los huevos en el Medio Oeste durante 2015 o en toda Eurasia ahora mismo?

La linea de investigación emprendida por la Industria omite abordar por qué varias cepas de la gripe, incluyendo la H5N2 y otras muchas nuevas cepas H5Nx, provocan la mortalidad en las aves de corral y no en la mayoría de las aves acuáticas. De hecho, no se ha registrado ningún caso de gripe patógena entre las aves acuáticas salvajes en ningún lugar durante el año 2015. La gripe mortal en las aves acuáticas sólo ha aparecido como daños colaterales de los brotes aparecidos en las granjas industriales.

A medida que la producción agrícola va convirtiendo los humedales en tierras agrícolas, las aves acuáticas migratorias que tradicionalmente visitaban los humedales a lo largo de sus vías migratorias, han cambiado a la alimentación que obtienen de los cereales de las granjas industriales. Es decir, la ampliación del contacto entre las aves acuáticas y las producción intensiva de aves de corral no se debería exclusivamente a los cambios climáticos, como sugiere el equipo de Cardona, sino por acciones llevadas a cabo por el propio sector agrícola industrial.

Culpar a las aves acuáticas salvajes y al cambio climático modifica las indagaciones que señalan al modelo industrial de producción avícola, que la creciente literatura científica dice que es en sí mismo un modelo potencialmente catastrófico para la salud pública.

Los modelos matemáticos de la evolución de los agentes patógenos, que se examinan aquí y aquí, nos dicen que la ganadería intensiva (la cría de miles de aves de corral como un monocultivo homogéneo) ofrece un buen caldo de cultivo para el virus de la gripe y otros patógenos, estimulando unas altas tasas de mortalidad.

Los modelos deducen que un suministro continuo de clones genéticos en un espacio reducido elimina las barreras, lo que favorece la evolución de virus de la gripe mortales. Con el continuo trasiego de aves cada seis semanas, están siempre disponibles miles de clones con su sistema inmunitario debilitado. Una cepa de gripe aviar puede ser especialmente virulenta, diezmando las poblaciones de aves, de modo que ya no dispone de nuevos huésped que infectar. Pero el virus de la gripe, ahora más dañino, se expande de forma rutinaria entre los pequeños productores locales y las aves acuáticas salvajes. Los científicos de la Industria culpan a los impactos de la gripe como la causa de la gripe misma.

Una nueva investigación muestra que los factores ambientales más amplios sobre los que el equipo de Cardona está trabajando como una explicación probable, no tienen más que un efecto marginal sobre la aparición de las nuevas cepas de virus de la gripe aviar H5.

En un artículo revisado recientemente publicado en eLIFE, un equipo dirigido por el ecologista belga Marius Gilbert introdujo modelos que explicaban la diferencia de las distribuciones espaciales en brotes de la gripe entre el subtipo H5N1 y otros emparentados H5Nx. El equipo de Gilbert mostró que los modelos que incluían variables ecoclimáticas, como la temperatura de la superficie terrestre, las aguas superficiales y la vegetación, tenían poco valor explicativo.

Más bien el estudio demuestra que es la combinación de especies del huésped lo que mejor explica la distribución de los brotes de la gripe aviar.

Como se muestra en la Figura 1, el equipo de Gilbert dedujo las contribuciones relativas de las distintas variables al explicar las distribuciones espaciales globales de los antiguos N5N1 ( en azul) y los nuevos H5Nx (en rojo). Vemos que la densidad de patos (DuDnLg) es un importante contribuyente a ambos tipos de gripe aviar, aunque menos para H5Nx, aunque debemos tener en cuenta que los patos son criados como aves de corral en condiciones intensivas en muchos países europeos y asiáticos.

Figura 1: Contribuciones relativas medias (%) ± desviación estándar de diferentes conjuntos de variables predictoras para modelos de árboles de regresión para la gripe aviar muy patógena H5N1 (en azul) y H5Nx (en rojo). La contribución relativa es una medida de la importancia relativa de cada variable predictora incluida en un modelo de regresión para calcular la predicción del modelo. Se pueden encontrar más detalles en Dhingra et al. (2016) : http://dx.doi.org/10.7554/eLife.19571.005. Reimpreso bajo Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

Figura 1: Contribuciones relativas medias (%) ± desviación estándar de diferentes conjuntos de variables predictoras para modelos de árboles de regresión para la gripe aviar muy patógena H5N1 (en azul) y H5Nx (en rojo). La contribución relativa es una medida de la importancia relativa de cada variable predictora incluida en un modelo de regresión para calcular la predicción del modelo. Se pueden encontrar más detalles en Dhingra et al. (2016) : http://dx.doi.org/10.7554/eLife.19571.005. Reimpreso bajo Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

La información más importante es que el virus H5 se desplazó de la cría extensiva de pollos (ChDnLgExt), característica de la mayoría de los pequeños productores, a la producción intensivo de pollos (ChDNLgInt). Esto significa que las nuevas cepas parecen ahora estar adaptadas a la producción avícola industrial situada cerca de los centros urbanos.

Como se muestra en la Figura 2, el equipo de Gilbert realizó la cartografía global de los cambios resultantes en el nicho ambiental de la gripe aviar (la combinación de factores que favorecen los brotes de gripe aviar), mostrando los puntos calientes ya documentados para H5N1 (arriba) y H5Nx (abajo). Como se informó en la prensa, se muestra la difusión de H5Nx en los Estados Unidos, Europa, China y Corea del Sur, entre otras zonas calientes.

Pero los mapas también muestran áreas de potencial peligro de aparición de los nuevos virus, pero con la limitación de tener datos desde las primeras etapas de un brote en curso. Bangladesh, Indonesia, Australia, partes de América del Sur, y el delta del Nilo, están en peligro de tener brotes en el caso de que H5Nx migrase allí.

Figura 2 : Predicción de la probabilidad de aparición del virus H5N1 altamente patógeno (superior) y el subtipo H5Nx 2.3.4.4 (inferior). La línea negra discontinua representa un conjunto de datos sobre la presencia de predicciones HPAI H5N1 y subtipo H5Nx 2.3.4.4, correspondientes a un área de la que se seleccionaron pseudoausencias [se refieren a datos generados de manera ad hoc para simular ausencias]. El círculo muestra la predicción obtenido cuando se eliminó el efecto de la variable IsChina, una variable que explica el efecto de la masiva vacunación de aves en China. Se pueden encontrar detalles en Dhingra et al. (2016) : http://dx.doi.org/10.7554/eLife.19571.005. Reimpreso bajo Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

Figura 2 : Predicción de la probabilidad de aparición del virus H5N1 altamente patógeno (superior) y el subtipo H5Nx 2.3.4.4 (inferior). La línea negra discontinua representa un conjunto de datos sobre la presencia de predicciones HPAI H5N1 y subtipo H5Nx 2.3.4.4, correspondientes a un área de la que se seleccionaron pseudoausencias [se refieren a datos generados de manera ad hoc para simular ausencias]. El círculo muestra la predicción obtenido cuando se eliminó el efecto de la variable IsChina, una variable que explica el efecto de la masiva vacunación de aves en China. Se pueden encontrar detalles en Dhingra et al. (2016) : http://dx.doi.org/10.7554/eLife.19571.005. Reimpreso bajo Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

El aumento de H5Nx no es sólo una cuestión de un cambio debido a la expansión del virus. Las nuevas cepas también se han ajustado molecularmente. Es decir, el virus está evolucionando y adquiriendo nuevos atributos para infectar las aves de corral.

En un nuevo estudio, un equipo de virólogos de la Universidad de Utrecht y el Instituto de Investigación Scripps, muestran la evolución de una molécula particular llamada hemaglutinina, la H de H5, que el virus de la gripe utiliza para entrar en las células huésped.

Una rara sustitución de aminoácidos en la parte de unión al receptor de la molécula permite que el nuevo virus H5Nx se expanda más cuanto más eficazmente se una a las células diana. El virus ha pasado de unirse específicamente a receptores de los intestinos de las aves acuáticas para expandirse a receptores encontrados en las gargantas de las aves de corral. Eso significa que el virus es capaz de infectar una gama más amplia de especies de acogida, incluyendo ahora a la especies de avicultura, que mueve miles de millones.

Los cambios moleculares también pueden explicar por qué se ha producido un rápido aumento en la aparición de nuevas cepas H5Nx, que intercambian segmentos de genes por un proceso denominado de reasentamiento. A medida que el virus comienza a evolucionar hacia una forma más eficiente para infectar a sus huéspedes, las nuevas versiones de la proteína neuraminidasa, la N de Nx, están aparentemente siendo intercambiadas en diversas cepas de H5Nx. La cantidad de virus que se producen durante una infección y la rapidez de progresión de la enfermedad también pueden verse afectada.

Afortunadamente, el equipo de Utrech no encontró ninguna adaptación a los receptores de los mamíferos. Por lo tanto, parece que no es probable una transmisión sostenido del virus entre los seres humanos. Pero los investigadores sólo probaron el subtipo H5N8 en este estudio y los casos de infección humana por el virus H5N6 ya han sido documentados en China. A medida que H5Nx se diversifica y se adapta a las aves de corral, que decenas de miles de manipuladores humanos cuidan y procesan todos los días, aumenta la probabilidad de aparición de una gripe mortal en los humanos.

El resultado neto es  que disponemos de análisis ecológicos y evolutivos divergentes que confluyen  en señalar que los nuevos virus de la gripe H5Nx están cada vez más adaptados a la cría de aves de corral. Es decir, hay una mayor cantidad de literatura científica escrupulosamente documentada que muestra tendencias alarmantes que están fuera de control de las investigaciones financiadas por el Agronegocio.

Estos hallazgos están en franco contraste con la narrativa rosada presentada por investigadores muy bien pagados y respaldados por Big Poultry, lo que la Universidad de Minnesota describe como el “Silicon Valley de los alimentos”. Esos equipos siguen culpando a cualquier cosa menos al modelo económico que está en el corazón de la producción avícola industrial.

Los avicultores de todo el mundo, y las poblaciones a las que alimentan, se merecen algo mejor. Los productores están soportando los costes económicos de un modelo de producción que genera patógenos mortales para las aves de corral y potencialmente peligrosos para los seres humanos. La nueva investigación que muestra adaptaciones en los virus de la gripe aviar debe ser considerada para realizar cambios fundamentales en las políticas públicas. Los modelos más seguros de producción de aves de corral que se están desarrollando aquí, en Minnesota, y en todo el mundo, deben ser apoyados antes de que se produzca una mortal pandemia.

[Nota: la totalidad de los enlaces se pueden encontrar en el artículo original en inglés]

Rob Wallace es biólogo evolutivo y filogeógrafo de salud pública que actualmente visita el Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Minnesota. Tiene un blog titulado Patógenos en la agricultura. Otros artículos suyos en este blog: Ébola neoliberal: los orígenes agroeconómicos del brote de ébola.

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La neolengua del átomo

El lavado verde de la Industria Nuclear

Por Julien Baldassarra

Réseau Sortir du Nucléaire

neolengua_atomo1

La Industria Nuclear mantiene la discreción en sus comunicaciones. Cuando se dirige a un número grande personas se toma el trabajo con cuidado. Una breve descripción de los métodos, los elementos del lenguaje y los medios que permiten a los grupos de presión de la energía atómica vender mejor la electricidad que producen, su poder… y los residuos.

Vídeos divertidos, folletos que atraen la atención de los niños, recorridos virtuales interactivos, vídeos en Youtube… decenas de millones de euros invertidos anualmente en marketing, la Industria Nuclear reinventa constantemente sus formatos de comercialización, con la eliminación gradual de la publicidad con un contenido narrativo, criticada por su falta de honradez, empresas como EDF o AREVA juegan ahora la carta de la transparencia.

Pero esta renovación de formatos se ve acompañada por una constante en el desarrollo de elementos del lenguaje meticulosamente elegidos. Para la delimitación de un grupo seleccionado de palabras, los actores de la Industria Nuclear utilizan poderosos medios para ocultar los peligros y los costes asociados a la explotación de la energía nuclear. Descifrar la neolengua nuclear donde la autopromoción y la pedagogía hacen una buena mezcla.

Marco y elementos del lenguaje

Un marco es una interpretación específica para el tratamiento de un tema. Al proponer un determinado enfoque de lectura, el remitente de un mensaje puede influir en la percepción de dicho mensaje por parte del receptor. Este trabajo de formulación pasa por la instauración de relaciones causales específicas. El lunes 14 de marzo de 2011, durante el accidente en la central nuclear de Fukushima, operada por la empresa TEPCO, Anne Lauvergeon, entonces Presidenta y Directora General de AREVA, dijo en France 2: “Nos encontramos ante un desastre natural muy importante en Japón. No se trata de un accidente nuclear”. Dando explicaciones sobre el cambio del clima terrestre, Anne Lauvergeon, eximió de toda responsabilidad a la Industria Nuclear.

La estrategia de comunicación de AREVA también implica un esfuerzo lingüístico para seleccionar un conjunto de palabras y frases, produciendo elementos del lenguaje que funcionan para enmascarar los aspectos negativos de la energía atómica, la utilización o al contrario, la eliminación de ciertas palabras, que ya supone de por sí una prédica publicitaria. En el sitio web de AREVA se puede identificar un grupo de palabras clave:

independencia energética: la totalidad de los minerales utilizados por Areva para la fabricación del combustible nuclear procede de países extranjeros.

energía competitiva, económica y barata: algo que el Tribunal de Cuentas ha denominado una “huida hacia adelante”, la gestión de Areva ha sido intervenida varias veces. La deuda de Areva y EDF asciende a más de 49 mil millones de euros, además, los informes anuales no tienen en cuenta los costes operativos relacionados con el almacenamiento de residuos a largo plazo. Si por cada contenedor con residuos que se almacena, las cuentas incluyesen la gestión durante varios miles de años, la factura sería astronómica.

Lavado verde: Areva, una empresa que le desea lo mejor

Este campo semántico permite el desarrollo de una estrategia de marketing que se centra en gran medida en el lavado verde. Este “lavado verde” que hace Areva pretende dar la imagen de una empresa que realiza una actividad ecológicamente sostenible y éticamente responsable. Así que Areva no duda en comparar el coste ambiental de su actividad con la del petróleo o el carbón. El argumento preferido por los partidarios de la energía atómica se repite como un mantra: la energía nuclear es una energía limpia, ya que no emite CO2 a la atmósfera. Es algo cuestionable, ya que este argumento viene unido a otra serie de términos clave y da la sensación de ser muy respetuosa con el medio (1):

– clasificación selectiva

– reciclaje

– energía reciclable

– ciclo

– reprocesamiento

– energía limpia

– gestión responsable

– bajas emisiones de CO2

– respeto al medio ambiente

– gestión controlada

– desarrollo sostenible

– reducción de la huella ecológica

– compromiso de impacto cero

– cero vertidos

En su pagina web (2), Areva no duda en utilizar el símbolo de reciclaje en las operaciones que consisten en la clasificación y tratamiento de los combustibles. Es decir, que consideran reciclaje a la eliminación de los residuos.

Por el contrario, nunca encontramos que se utilice el término enterramiento o enterrar. Prefieren eufemismos como “almacenamiento de los residuos de forma adecuada” o “almacenamiento geológico”. Denomina a los residuos como “combustible gastado”, “almacenamiento en paquetes”.

Recapitulando, la flota nuclear mundial de reactores de agua ligera genera más de 6500 toneladas de combustible gastado cada año, siendo su volumen total de 200.000 toneladas de residuos radiactivos. Las emanaciones de efluentes gaseosos y líquidos forman parte también de las operaciones normales de la Industria Nuclear. Desde la extracción de minerales a la gestión de los residuos, pasando por el tratamiento de los combustibles, todos los pasos dados por la Industria Nuclear contaminan de forma permanente e irreversible el medio ambiente, y todo el maquillaje verde del mundo es incapaz de cambiar nada.

Comunicación: de la publicidad a la pedagogía

Atenta a la crítica y particularmente sensible a los cargos en su contra, la Industria Nuclear ha rediseñado completamente su manera de comunicarse. Debido a varias quejas por falsa publicidad, los principales fabricantes y operadores, EDF y Areva, han abandonado progresivamente las antiguas fórmulas que se centraban principalmente en un contenido de carácter narrativo para dar paso a una comunicación más pedagógica y transparente, al menos en la forma. La invalidación de su afirmación de producir “energía limpia” por parte de la ARPP (3) ha obligado a Areva a utilizar tácticas más inteligentes para su promoción. Lo mismo ocurre con EDF: ya fue advertida en tres ocasiones durante el año 2015 por lavado verde, pero ha seguido actuando de la misma forma durante 2016. Sin embargo, la denuncia presentada por Réseau “Sortir du nucléaire” ha permitido la eliminación en el folleto de ese lema explícito.

Folleto publicitario publicado por EDF. En su decisión, el Jurado de Ética de la Publicidad, ha dicho: “La apropiación directa de un elemento natural por parte de un elemento de la energía nuclear que tiene un impacto negativo en el medio ambiente a largo plazo, puede inducir a error en cuanto a las propiedades medioambientales del producto”.

Folleto publicitario publicado por EDF. En su decisión, el Jurado de Ética de la Publicidad, ha dicho: “La apropiación directa de un elemento natural por parte de un elemento de la energía nuclear que tiene un impacto negativo en el medio ambiente a largo plazo, puede inducir a error en cuanto a las propiedades medioambientales del producto”.

Presionado por el trabajo legal de esta Asociación y otros colectivos vigilantes de la energía nuclear, se han visto obligados a aceptar una amarga realidad: no se puede vender un reactor nuclear como se vende un yogur.

Insertando en los carteles consignas bien medidas, anuncios en los periódicos y otros medios digitales, tratan de describir un mundo ideal, de modo que pueden combinar las campañas tradicionales con una nueva forma de comunicación en apariencia más neutral: kits educativos que atraen a los niños, recorridos interactivos, vídeos… Las palabras clave ahora son explicación y transparencia.

Este cambio de rumbo asume que lo que les falta a los defensores de la energía nuclear es un modelo de enseñanza. En 2010, Areva, llevó a cabo en su sitio web una encuesta realizada por TNS-Sofres, que llegó a la conclusión de que “futuro del combustible nuclear gastado atraía todas las preocupaciones”, pero que “la gente más inteligente y mejor informada es más propicia a reciclar”.

Por lo tanto, si se supone que la hostilidad pública hacia la energía nuclear es por falta de información, la mejor manera de bajar sus defensas es proponer unos medios que jueguen a favor de la transparencia y la información. Sin embargo, el alcance de este trabajo fue previamente definido por un marco de temas mediante los cuales la Industria se comunicase más fácilmente mientras que invisibilizan zonas enteras de su actividad, aquellas más problemáticas (enterramiento de los residuos altamente radiactivos, envejecimientos de los reactores nucleares, balance financiero del sector, etc).

Areva dispone de su propia canal en Youtube. Del mismo modo que los youtubers más de moda, la cadena ha introducido recientemente los vídeos de estilo podcast: buscar jóvenes, poco convencionales, miniaturas coloristas y entretenidas… el formato elegido es de la relajación y accesibilidad. Divertidos y educativos, ofrecen explicaciones sobre un tema determinado y dirigidas por objetos y personajes divertidos”: “Truc y Muche”.

Pero el problema del formato es convencer: el canal de Youtube de Areva tiene menos de 2000 suscriptores… La persistencia de elementos del lenguaje que desdibujan los aspectos negativos de la empresa, la existencia de marcos cuestionables, la autopromoción con el pretexto de enseñar… Estos prejuicios y tabúes, a pesar de los esfuerzos para actualizar sus formatos, arruinan cualquier intento de transparencia.

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Notas:

[1] Todas las palabras citadas aparecen en el sitio web de Areva, aquellas dedicadas a la energía atómica.

[ 2 ] http://www.areva.com/FR/activites-57/activites-ensemble-du-cycle-de-l-energie-nucleaire-et-energies-renouvelables.html

[ 3 ] ARPP: Autoridad Reguladora de la Publicidad Profesional


Artículos relacionados: Iberdrola sostenible ¡Menudo chiste!

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Transgénicos y herbicidas, unos métodos obsoletos de evaluación de riesgos: Comentarios

Por el profesor Jack Heinemann

sciblogs.co.nz

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

[Nota: El pasado 11 de enero publicábamos la traducción del artículo del profesor Jack Heinemann “Transgénicos y herbicidas: unos métodos obsoletos de evaluación de riesgos”, publicado originalmente en sciblogs.co.nz. Como nos ha parecido de interés el debate que se iniciado en los comentarios a dicho artículo, incluimos a continuación algunos de ellos].

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John Small dice:

11 de enero de 2017

Estoy totalmente de acuerdo, nuestras Agencias de Regulación deben dejar de confiar en los estudios que se mantienen en secreto y que están financiados por los mismos que venden los productos biotecnológicos y los pesticidas.

Algunos científicos (http://sciblogs.co.nz/code-for-life/2016/12/31/gm-corn-really-different-non-gm-corn/) refutan las conclusiones del estudio, incluso con argumentos ad-hominen, pero no abordan cuestiones más amplias y más importantes sobre cómo evitar la sumisión de las Agencias de Regulación y cómo y cuándo confiar en los nuevos métodos científicos y los nuevos hallazgos que se producen.

Las Agencias de Regulación deben estar al día con lo que se mueve en el mundo científico. Estos dos estudios son como los canarios de las minas de carbón, indicios de cosas que no podemos ver pero que pueden estar perjudicándonos. Si nuestras Agencias de Regulación fueran verdaderamente independientes, estarían financiando investigaciones como éstas, pero al menos demos la bienvenida a las nuevas informaciones.

Un grupo que discute sobre la seguridad alimentaria nunca podrá demostrar la seguridad, aunque pueda refutar preocupaciones sobre formas particulares no seguras. Se avanza rápidamente, permitiendo la verificación de nuevas hipótesis sobre la no seguridad.

Jeremy Tager dice:

11 de enero de 2017

Estos dos estudios debieran examinarse en el contexto de la reciente constatación por parte de la OMS de que el glifosato sea probablemente carcinógeno y la respuesta de la Agencia de Regulación de productos químicos de Australia (Australian Pesticide and Veterinary Medicines Authority (APVMA)) que dijo en diciembre de 2016 no estar de acuerdo con esa conclusión y de que NO realizaría ninguna revisión formal. Se sigue insistiendo en que el glifosato tiene bajos niveles de riesgo, es decir, la clasificación bajo la cual fue aprobado originalmente… Es curioso, pero una de las razones dadas por la APVMA para negarse a revisar la aprobación del glifosato fue que posee datos propietarios sin revisión por pares, a los que la OMS no pudo tener acceso.

Una segunda razón para llegar a esa conclusión, es que los reguladores australianos no evalúan las formulaciones completas de glifosato, únicamente el denominado ingrediente activo, que nunca se usa solo.

Es difícil entender como tales evidencias pueden ser ignoradas, a no ser que reconozcamos lo profundamente que está comprometida la labor de estas Agencias de Regulación.

Simon Terry dice:

11 de enero de 2017

La incapacidad inicial para caracterizar completamente la equivalencia sustancial de un producto transgénico permitió cierta manga ancha en cuanto a su comprobación. Pero un análisis parcial nunca podrá proporcionar una estándar de garantía a largo plazo, y la tecnología ha puesto de relieve los débiles fundamentos de aquella metodología.

Grant Jacobs dice:

11 de enero de 2017

Hago notar que Jack no da un primer paso, que sería el de comprobar si estos estudios justifican cualquier cosa que se base en ellos. (Está poniendo su defensa por delante de la Ciencia).

El hecho de que algunas investigaciones utilicen unas técnicas más recientes no hace que sean más útiles: el modo en que se realiza el trabajo también es importante. ¡Una Ciencia de mierda también se puede hacer con las herramientas más lujosas!

Resumiendo, el primer estudio no es lo suficientemente bueno como para obtener conclusiones. Todavía tengo que leerme el segundo (tengo que salir y hacer otras cosas), pero sospecho que tampoco aborda puntos clave que otros ya hicieron notar del primero.

Pueden ver algunas de estas preocupaciones sobre el primer estudio (el estudio del maíz transgénico) que se recogieron en un artículo anterior: http://sciblogs.co.nz/code-for-life/2016/12/31/gm-corn-really-different-non-gm-corn/

Jack Heinemann dice:

12 de enero de 2017

Sus argumentos iniciales son ad hominem.

1.- Sus comentarios, Grant, no se podrían aplicar en absoluto a la primera mitad de mi artículo. Esa primera parte no depende de una evaluación de los dos nuevos estudios.

2.- Todo estudio científico, y especialmente si es de vanguardia, se puede contestar. Incluso los estudios científicos que usted no crítica, Grant. No tenemos en cuenta los estudios de la Industria que las Agencias de Regulación utilizan y que generalmente no están disponibles para su comprobación, ya que por lo general nunca se publican ni se someten a revisión por pares, y muchos menos en acceso abierto para que todos podamos leerlos.

La cuestión no es si un estudio tiene defectos, ya que todos los tienen. La pregunta que debiéramos hacernos es: ¿estos datos proporcionan nuevos conocimientos? Estos estudios así lo hacen. No es mierda. Y la reedición de varios comentarios recogidos en un artículo anterior, son declaraciones amplias, especulativas y retóricas, sin derecho de réplica, lo que hace que no sean más válidas para mí.

3.- Sin embargo, algunos de los comentarios son de carácter científico y podrían ser útiles para realizar un estudio de seguimiento. Que un estudio genere más preguntas para desarrollar trabajos futuros, e incluso una réplica, es algo NORMAL en Ciencia, no es sello de que se estén haciendo mal las cosas. El riguroso proceso ciego de revisión por pares por parte de una prestigiosa editorial, que está detrás de estos dos estudios, aumenta nuestra confianza en que hay que tomarlos en serio, lo que justificaría más ensayos y réplicas. Desecharlos en su totalidad, especialmente a través de la retórica y de argumentos especulativos en blogs y comunicados de prensa, es algo que se podrá hacer pero que no está en consonancia con el método científico.

4.- No estoy de acuerdo con su crítica más importante, que al hacer la comparación entre el maíz transgénico NK603 y su pariente casi isogénico, los autores del estudio no hayan tenido en cuenta la posible variación del maíz.

Como ya he argumentado (por ejemplo, Environ. Plan. Law J. 24, 157-160 (2007), Env. Int. 37, 1285-1293 (2011)) hay importantes razones para considerar tanto las comparaciones isogénicas (que son el núcleo central de la mayor parte de los experimentos genéticos, y que así se viene haciendo desde el principio) como las variaciones de la especie. Las comparaciones con el pariente casi isogénico no sólo son válidas, sino que cumplen con los requisitos primarios de la guía internacional sobre la evaluación de riesgos para productos como el maíz transgénicos NK603. No ha sido un estándar inventado por estos autores.

La amplia variación de las especies también puede ser útil si se tiene en cuenta la combinación particular de desviaciones del pariente isogénico, no considerando únicamente cada variación por separado. La razón de esto es que no sabemos en la mayoría de los casos, por ejemplo, si una determinada proteína o metabolito que varía en un rango particular determine una fisiología “segura”. Si esta variación se encontrase fuera de esos parámetros podría suponer una variación significativa en la planta transgénica. Por lo tanto, una extraña combinación de cambios sería una medida útil, no sólo de la frecuencia con que cualquier cambio particular se observa en algún otro estudio, realizado en condiciones diferentes que pueda haber sido realizado hace tiempo y no esté disponible para su replicación.

La amplia variación entre las especies también puede ser útil si se tiene en cuenta la combinación particular de desviaciones respecto del pariente isogénico, no considerando cada variación por separado. Sería como decir que usted podría encontrar un Ford Pinto de 1970 seguro porque la posición de su depósito de combustible no era tan extrema como la posición del resto de coches construidos hasta entonces, o incluso de los mismos coches fabricados por Ford. Debiera tenerse en cuenta la posición particular del depósito de combustible en ese automóvil, y el resto de aspectos particulares de ese automóvil. Así que le animo a que haga un estudio siguiendo las líneas de lo que cree importante y luego nos haga saber los descubrimientos que haya realizado.

Philli Heard dice:

14 de enero de 2017

Como agricultores y horticultores que trabajan la tierra, tanto a mi pareja como a mí nos gustaría saber que las investigaciones están libres de cualquier conflicto de interés. Hemos aprendido a valorar los estudios científicos independientes de aquellos otros que están patrocinados por la Industria y desarrollados en Universidades supuestamente públicas o Institutos de Investigación, que tan caros nos han costado.

La investigación con la que se establece un vínculo es una llevada a cabo en los laboratorios de Monsanto. ¿Se ha considerado que los investigadores de Monsanto y aquellos otros asociados con Monsanto, podrían tratar de ocultar que la metabolómica ha demostrado “ que diferencias observadas no se puedan atribuir inequívocamente al rasgo transgénico”? ¿No podría ser?

Grant Jacobs dice:

15 de enero de 2017

Jack,

le he visto con tanta frecuencia afirmar que algo con lo que no está de acuerdo es un argumento ad hominen… independientemente de si lo es o no, que parece que es su único repertorio, sintiéndose molesto. Le sugiero que no me acuse de algo que usted hace demasiado a menudo incorrectamente.

También tiene el don de envenenar al aguas, como dice la expresión, que para ser cortés no es útil la discusión.

Algunas personas me han acusado por este motivo, fruto de una acusación incorrecta. Algunas de estas personas no comprueban si es cierto o no, por desgracia, por lo que el efecto que se consigue es atacar a alguien mediante difamaciones.

El término ad hominem hace referencia a que se intenta desacreditar a la persona que defiende una postura señalando una característica o creencia impopular de esa persona. Al contrario, yo hablé de lo que usted decía. Podrá estar en desacuerdo, pero no es un argumento ad hominem, y creo válido lo que digo.

No voy a responder a todas las cuestiones punto por punto, ya que no tengo tiempo (sólo dispongo del tiempo para contestar a su comentario, pero no para leerme el resto de comentarios), pero sí a hacer una observación general: he respondido la mayor parte de las veces a personas que han puesto mis palabras fuera de contexto.

Pero sí respondo a algunas:

Re 2: “Todo estudio científico, y especialmente los de vanguardia, se pueden contestar”. ¿Seguro? Eso también significaría que mis puntos de vista también merecen ser escuchados, del mismo modo que el resto de los que aquí aparecen.

La cuestión no es si un estudio tiene defectos, todos los tienen, sino que la pregunta correcta sería ¿proporcionan los datos nuevos conocimientos? Estos estudios lo hacen. No son mierda… Y la reedición de varios comentarios recogidos en un artículo anterior, son declaraciones amplias, especulativas y retóricas, sin derecho de réplica, lo que hace que no sean más válidas para mí”.

Simplemente ser combativo, ¿ o estar a la defensiva?

Usted debiera considerar si los defectos que tiene un estudio invalidan las conclusiones o no resultan útiles. (Los datos en bruto normalmente se conservan, siempre y cuando no estén contaminados, etc, pero la mayoría de las personas, incluidos los autores, están estudiando las conclusiones que se puedan extraer).

No escribí “mierda” en el que contexto en el que usted lo hace. “El hecho de que algunas investigaciones utilicen unas técnicas más recientes no hace que sean más útiles: el modo en que se realiza el trabajo también es importante. ¡Una Ciencia de mierda también se puede hacer con las herramientas más lujosas!” Sin querer meterme en controversias, pero observo un cierto grado de ligereza ¿Tal vez usted no lea nada más que pensando en sí mismo? (Por cierto, es justo desechar un estudio si en realidad no es bueno, lo que tendría que hacer de ser ese el caso).

Y la reedición de varios comentarios recogidos en un artículo anterior, son declaraciones amplias, especulativas y retóricas, sin derecho de réplica, lo que hace que no sean más válidas para mí”.

Esto último sí que es tonto, tratándolos de descartar de antemano. Es cosa válida el tratar de recurrir a otras discusiones. (Los artículos de revisión de la literatura científica hacen algo similar, para el caso que nos ocupa). Mientras escribo, tenga en cuenta que establezco vínculos con otras contribuciones anteriores y otros comentarios, cosa que hago a menudo.

Algunas cuestiones son meramente especulativas porque el estudio no ha incidido en lo que necesitaban saber, aunque dicen que no están especulando, sino tratando de entender lo presentado.

No tengo ni idea de lo que quiere decir con “sin derecho de réplica”, a lo que hace referencia. Antoniou ha escrito comentarios en mi blog, y ninguno de ellos se lo he censurado. Si quiere decir que en otros foros lo han hecho, ¿tal vez no debiera agradecerme el que yo haya reunido en un mismo lugar comentarios que cualquier persona podía hacer en lugar de ser despectivo?

Re 4: “No estoy de acuerdo con su crítica más importante, que al hacer la comparación entre el maíz transgénico NK603 y su pariente casi isogénico, los autores del estudio no hayan tenido en cuenta la posible variación del maíz”.

Podrá estar en desacuerdo, pero yo no escribí “todo el maíz”, es un añadido suyo, y de este modo ha cambiado el sentido de lo que escribí. (¿Podría usted tener más cuidado al leer? Usted cambia demasiado a menudo el significado de lo que la gente ha escrito cuando se decide a responder).

A continuación veo que no capta la idea. Irónicamente, al dar su respuesta reproduce la mía, algo de lo que parece que no es consciente.

Apenas dispongo de tiempo, así que parece breve: todos estos métodos multiómicos siempre encontrarán una diferencia. La cuestión no es si se encontrarán diferencias, estos método siempre lo harán, sino de si esas diferencias son significativas.

No es una cosa nueva lo que estoy diciendo, ni en particular de este estudio. El problema de la equivalencia se encuentra en todo lugar cuando los biólogos se enfrentan a un conjunto de datos, especialmente a un gran conjunto de datos, en un estudio comparativo.

Algo sobre esto escribí en mi artículo: http://sciblogs.co.nz/code-for-life/2016/12/31/gm-corn-really-different-non-gm-corn/.

Este es un problema recurrente de todo el sistema cuando se usan técnicas moleculares muy sensibles: hay que ser excesivamente cuidadoso para comprobar si las variaciones que observas reflejan lo que quieres probar, no otra cosa, ya que ciertas diferencias pueden estar causadas por los motivos más peregrinos”.

Soy un biólogo computacional, así que tendré más en cuenta esas cosas que el resto. Año tras año vengo comprobando que muchas técnicas dicen haber encontrado algo, para más tarde tener que desdecirse porque no cuál era la variación significativa en relación con lo que estaban probando (La genómica tiene muchos ejemplos sobre esto).

Sobre la cuestión de las líneas isogénicas, que es algo que parece especialmente importante: hay que tener en cuenta que los cruces cambian la genética y por lo tanto los niveles de expresión, del mismo modo que otro material reproductivo. ¡ Parece que Karl es el hombre que conoce esta cuestión!

Sugiero también que echen un vistazo a Harrigan y otros, que trabaja en la misma línea del maíz transgénico NK603 que Mesnage et al hicieron: “Los resultados demostraron que los mayores efectos sobre la variación metabolómica se asociaron con diferentes lugares de cultivo y el comprobador femenino. Además, demostraron que las diferencias observadas entre los comparadores transgénico y no transgénico, incluso en pruebas rigurosas utilizando segregantes positivos y negativos casi isogénicos, reflejan simplemente diferencias genómicas menores asociadas a las prácticas convencionales de retrocruzamiento”. Mesnage et al no citan o discuten estos resultados en su estudio.

Re 3: “Sin embargo, algunos de los comentarios son de carácter científico y podrían ser útiles para realizar un estudio de seguimiento. Que un estudio genere más preguntas para desarrollar trabajos futuros, e incluso una réplica, es algo NORMAL en Ciencia, no es sello de que se estén haciendo mal las cosas. El riguroso proceso de revisión por pares por parte de una prestigiosa editorial, que está detrás de estos dos estudios, aumenta nuestra confianza en que hay que tomarlos en serio, lo que justificaría más ensayos y réplicas. Desecharlos en su totalidad, especialmente a través de la retórica y de argumentos especulativos en blogs y comunicados de prensa, es algo que se podrá hacer pero que no está en consonancia con el método científico”.

En realidad, esto va en contra de las conclusiones del trabajo considerado, en lugar de ir en la línea a favor de la necesidad de realizar trabajos de seguimiento. No hay necesidad de tratar de enseñar a la abuela a sorber huevos, o tratar de encontrar apoyos para este estudio: se juzga el estudio, no los parámetros La última frase está muy recargada y resulta injustificada.

Tengo que dedicarme a otras cosas, así que no puedo continuar contestando. Lo siento. Por cierto, hay una serie de cosas que están mal en su artículo, pero no tengo tiempo para abordarlo ahora. Así es la vida.

Gary Bowering dice:

12 de enero de 2017

Unos comentarios muy interesantes.

El peso de las evidencias, y ya son varias décadas, nos hablan de la seguridad y los beneficios ambientales de los cultivos transgénicos aprobados, así que creo que Grant tiene en esto un punto.

Jack, me pregunto por qué “toda la ciencia, especialmente la de vanguardia, se puede contestar”” ¿Qué significa eso para usted? ¿Por qué especialmente… la de vanguardia? Creo que lo sé, pero me gustaría saber qué quiere decir con “toda” y “especialmente”.

Usted también habla de Ciencia NORMAL ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué es lo normal y lo que no? Ciertamente, la ciencia es la Ciencia…

¿Puedo preguntar también lo que entiende usted por “un riguroso proceso ciego de revisión por pares”. No soy consciente de que la revisión ciega por pares sea, ni excesivamente rigurosa, por lo que la falsabilidad y la repetición es lo que realmente importa en la Ciencia y en la vida.

Jack Heinemann dice:

12 de enero de 2017

Hola Gary:

El peso de las evidencias, y ya son varias décadas, nos hablan de la seguridad y los beneficios ambientales de los cultivos transgénicos aprobados, así que creo que Grant tiene en esto un punto”.

No estoy seguro de cuál es ese punto, pero para mí la cuestión principal de artículo era ver cómo evaluamos los riesgos, no si el maíz derivado el evento NK603 es seguro. Los autores del estudio discuten sobre hipótesis plausibles de cómo afectaría a la salud humana por las diferencias recientemente descubiertas, pero no hacen ninguna afirmación diciendo que estos productos sean o no seguro para su consumo. Hay muchas más hipótesis ambientales que las Agencias de Regulación podrían considerar basándose en las diferencias, si hubiesen conocido cuáles eran. Suponga que dijera que el maíz transgénico NK603 fuera seguro para su consumo, pero no lo puedo decir porque sí, sino porque la manera en que se ha realizado la evaluación comparativa del riesgo muestra certezas en ese sentido.

Me pregunta por qué “toda la ciencia, y especialmente la de vanguardia, se puede contestar. ¿Qué significa eso para usted?

Lo que quiero decir es sólo eso. La ciencia no hace afirmaciones diciendo que se ha logrado un perfecto conocimiento en torno a algo. Eso permite que la ciencia avance, porque a medida que las técnicas evolucionan y se hacen nuevos descubrimientos, lo que se sabía con anterioridad puede cambiar. Lo que he observado es que a la vanguardia en el desarrollo de nuevas técnicas, quien las aplica en un experimento puede tener un impacto en los resultados. Eso puede suceder hasta que estas técnicas se apliquen en mayor número y se estandaricen los materiales utilizados. Por ejemplo, en la década de 1970 hubo estudios sobre la presencia de ADN bacteriano en las plantas. Unos científicos lo encontraron y otros no. Se tardaron 10 años para que los científicos que inicialmente no pudieron encontrar el ADN también lo hiciesen, lo que llevó a un acuerdo: que el ADN de Agrobacterium se transfiere a las plantas. Decir a la vanguardia, significa más personales y esto puede conducir a una mayor incertidumbre sobre los hallazgos.

Al calificar Grant a algunos estudios de “mierda”, parece que sólo está intentando desacreditar a estos estudios porque no está de acuerdo ni con su metodología ni con los resultados. Creo que esto va en contra del conocimiento científico. Los estudios son contribuciones válidas para el conocimiento. No menos válidos que los estudios que se proporcionan a las Agencias de Regulación que apoyan la comercialización de tal o cual producto. La certeza que tenemos es que los resultados mejorarán si se replican ( y que apoyarán o no las conclusiones). Esa es la forma en que creo que funciona la Ciencia, y creo que no debiera ser diferente para estos estudios.

También me pregunta sobre “¿qué es la Ciencia NORMAL?. ¿Qué quiere decir con eso?”

La ciencia es un proceso. Lo que es normal en la ciencia es que el resultado del estudio realizado por tal o cual investigador conduzca a más preguntas que generen nuevas hipótesis para su comprobación. Que estos estudios no llevan hacia eso, como Grant parece decir, sería una señal de que tienen muchos defectos. La ciencia de interés siempre ha sido motivo de enconados enfrentamientos entre los críticos, que a veces son correctos y otros no. Puede ser interesante porque puede involucrar alguna cuestión de importancia para la humanidad, o porque supone un riesgo financiero o está en juego la reputación del alguien. Es un error seleccionar únicamente opiniones críticas y luego tratar de implicar a una audiencia amplia de lectura, lo que sería una experiencia inusual en ciencia, y no significa que las críticas sean necesariamente correctas.

¿Puedo preguntar también lo que entiende usted por “un riguroso proceso ciego de revisión por pares”.

La revisión por pares realizada por las buenas revistas es ciega (para los autores), y a veces también para los árbitros. El editor de la revista selecciona a los árbitros y sus identidades permanecen encubiertas, lo que permite expresar su opinión sin temor a las repercusiones que pudiera tener en sus autores. Hay otros procesos que algunas personas llaman revisión por pares. Por ejemplo, cuando los organismos reguladores publican estudios “revisados por pares”, lo que generalmente significa que la Agencia seleccionó revisores y actuó como su propio editor. Esto no es un proceso de revisión por pares. La revista que publicó estos estudios utiliza la revisión ciega por pares.

Pero estoy absolutamente de acuerdo que una revisión por pares, incluso ateniéndose al estándar oro de estos procesos, está lejos de ser una garantía de que el estudio no tenga defectos, o incluso todo lo bueno que cabría esperar. Se trata sólo de un estándar más alto que el que usan nuestras Agencias de Regulación en sus decisiones sobre productos que pueden afectar a millones de personas. Puede parecer extraño.

Y estoy absolutamente de acuerdo en que sólo el tiempo y las réplicas pueden afirmar la veracidad de tal o cual hallazgo. La crítica de un estudio por razones técnicas puede conducir a la realización un mejores experimentos de seguimiento. Pero haga el seguimiento, no trate de borrar la existencia de ese estudio.

La Dra. Judy Carman dice:

16 de enero de 2017

Como científicos sabemos que los estudios que utilizan nuevos métodos pueden aportar nuevos conocimientos sobre un tema o debate y que, por lo tanto, los estudios que utilizan nuevos métodos no deben ser descartados de antemano. De hecho, el uso de un nuevo método científico afianza a menudo nuestra comprensión científica de un tema. Por lo tanto, estoy de acuerdo con el profesor Jack Heinemann en que debemos tener en cuenta los resultados de estos nuevos estudios científicos y no estoy de acuerdo con Grant Jacobs que dice que deben ignorarse (11 de enero de 2017).

Karl Haro von Mogel (12 de enero de 2017) dice: “Sólo se hace referencia a un estudio de genotipificación de la identidad y pureza y no se presentan datos”. Después de revisar las evaluaciones de seguridad de 28 cultivos transgénicos realizadas por la Agencia de Regulación de Alimentos de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ) (1) puedo asegurarle que Jack está en lo correcto cuando dice que “Las comparaciones… proporcionadas por los desarrolladores de estos cultivos a las Agencias de Regulación nunca han proporcionado tantos detalles sobre la verificación de las líneas isogénicas de lo que lo hace este estudio”. También puedo asegurarle que en esos estudios de la Industria, se convirtió en rutina comparar la composición de la nueva variedad transgénica de una planta con varias variedades de esa misma planta aun estando lejos de las variedades casi isogénicas. En algunos casos, la Industria ni siquiera ha proporcionado nombres apropiados de identificación de las variedades que se usaron como comparadores, ni siquiera dijeron si tales comparadores habían sido modificados genéticamente o no, y mucho menos proporcionado un estudio de genotipificación real. El enfoque que utilizan regularmente es un tipo de enfoque de rango normal, donde comparan la composición del nuevo cultivo transgénico con un grupo de otras variedades de ese cultivo, y si el cultivo transgénico se encuentra dentro del rango de comparación, entonces se concluye que el cultivo modificado genéticamente es comparable a otras variedades de ese cultivo y por lo tanto se considera al cultivo transgénico como sustancialmente equivalente a otras variedades de ese cultivo.

Al contrario, los autores del estudio utilizando técnicas multiómicas han empleado una variedad casi isogénica, reduciendo así la variabilidad inherente en el enfoque de la Industria. Además, los autores de este estudio realizaron los cultivos durante dos años, midiendo y controlando la variabilidad/error del cultivo entre las estaciones. También sembraron las variedades transgénica y no transgénica muy cercanas unas de otras, controlando los factores ambientales, tales como el tipo de suelo, las precipitaciones, etc. Y además compararon las muestras del cultivo transgénico que habían sido fumigadas con glifosato con las muestras que no fueron tratadas, controlando por lo tanto el uso del glifosato. Cabe señalar que la variedad de maíz transgénico que se examina aquí (NK603) ha sido modificado genéticamente para poder ser tratado con el herbicida Roundup (que contiene el ingrediente activo glifosato), de modo que es probable que al menos parte penetre en la alimentación animal al consumir dicho maíz transgénico y esté presente en la alimentación humana. Sin embargo, los datos de comparación de la composición proporcionados a las Agencias de Regulación por la Industria se obtuvieron a partir de muestras del maíz transgénico NK603 no tratado con glifosato. No hay evidencias experimentales de que no fuera así. En comparación, los autores de este estudio multiómico no hicieron tal suposición. Más bien, tuvieron en cuenta este hecho utilizando métodos experimentales.

Además, en mi revisión de las 28 variedades de cultivos transgénicos, encontré que no existía un umbral a partir del cual la Agencia de Regulación decidiera que sobrepasaba unos límites o faltaba una prueba de equivalencia sustancial, así que todos pasaron las pruebas. Por ejemplo, para la variedad de maíz transgénico MON810, casi la mitad de los aminoácidos fueron significativamente diferentes estadísticamente en la variedad de maíz transgénico, pero incluso así se consideró como sustancialmente equivalente por parte de FSANZ, porque no existía una determinación previa del tanto por ciento de aminoácidos que podían ser significativamente diferentes, de modo que se estableciera cuando un cultivo no era sustancialmente equivalente.

Además, encontré que las sustancias que se comparaban en los estudios de la Industria para determinar la equivalencia sustancial no eran muy relevantes para determinar si había habido un cambio importante en el cultivo que pudiera afectar a la salud de los que lo consumen. Por ejemplo, una de las preocupaciones sobre los cultivos transgénicos es que puedan producir de manera inadvertida una o más proteínas que pueden causar un problema tal que una reacción alérgica. Sin embargo, de ninguna de las 28 variedades de cultivos transgénicos se realizó una comparación de proteínas importantes que puedan ser producidas por los cultivos. Más bien, las proteínas de los cultivos se dividieron en sus aminoácidos constituyentes y entonces se compararon. Dado que los aminoácidos no causan enfermedades (2), pero las proteína sí (alergias, etc), de este modo usted acaba sin considerar todas aquellas cosas que causan de este tipo de enfermedades con el fin de medir aquello que no las causa.

En comparación, los autores del estudio multiómico han medido sustancias que son mucho más relevantes para la salud.

Por todas estas razones, considero que este nuevo estudio debe tenerse en cuenta y es una importante contribución al debate y no debe ser desestimado.

(1) Carman C (2004). ¿Se seguros para su consumo los alimentos transgénicos? En: Hindmarsh R, Lawrence G editors. Recoding Nature: Critical Perspectives on Genetic Engineering. Sydney: UNSW Press; p. 82-93, references 228-229.

(2) No causan enfermedades a menos que tenga algunos problemas metabólicos innatos y necesite controlar la ingesta de ciertos aminoácidos para evitar mayores daños. Por ejemplo, si tiene la enfermedad de orina con olor a jarabe de arce (MSUD, cetoaciduria de cadena ramificada), debe controlar cuidadosamente su ingesta dietética de los aminoácidos leucina, isoleucina y valina para prevenir daño neurológico.

Grant Jacobs dice:

17 de enero de 2017

Hola Judy:

Un prólogo rápido antes de iniciar mi respuesta propiamente dicha: estoy impresionado por aquellos que se oponen a los cultivos transgénicos, pues hacen dos cosas de manera reiterada: a) disparar contra el mensajero o b) tergiversar lo que uno dijo. Luego se oponen a la versión alternativa, es decir a lo que no dije.

No he dicho que el estudio se les fuera de las manos, ni tampoco he desechado el método general en sí mismo y por sí mismo, cosas ambas que usted afirma que yo he dicho. Ambas cosas no las he dicho.

Ha malinterpretado lo que escribí, luego me ha criticado en algo que no he dicho.

He sido muy claro escribiendo:

Sólo por el hecho de que algunas investigaciones utilicen unas técnicas más recientes no quiere decir que sean más útiles: el modo en que se realiza el trabajo también es importante. ¡Una Ciencia de mierda también se puede hacer con las herramientas más lujosas!”.

Tenga en cuenta el énfasis añadido para una mejor comprensión.

Que un trabajo de investigación utilice un nuevo método tampoco quiere decir que sus conclusiones sean válidas o significativas si la investigación se ha hecho mal (Tenga en cuenta que he escrito conclusiones).

Tanto Jack como los autores de este estudio han promocionado el uso de un método nuevo, lo que no hace que por sí mismo el trabajo sea aceptable y las conclusiones válidas. Hay que considerar el estudio en su totalidad.

Entre las cosas que se deben considerar relevantes, quizás haya que tener en cuenta las preocupaciones que otros han planteado, y que han sido recopiladas en mi artículo: http://sciblogs.co.nz/code-for-life/2016/12/31/gm-corn-really-different-non-gm-corn/

que ya puse en el comentario al que usted contesta. Observe que las críticas del estudio de Mesnage et al que se pusieron después de que escribiese mi artículo aparecen en los comentarios (Probablemente debiera cambiarlo cuando tenga tiempo).

Si los estudios no son capaces de obtener las conclusiones que se proponen, o existe demasiada incertidumbre en las conclusiones, entonces eso quiere decir que esas conclusiones no se deberían tener en cuenta.

Un estudio que no es capaz de llegar a las conclusiones que pretende llegar es una razón por la cual se produce una retractación de los estudios publicados en revistas científicas, a veces de manera voluntaria por sus autores.

Dejaré que Karl hablé por las que ha dirigido, pero

Cabe señalar que la variedad de maíz transgénico que se examina aquí (NK603) ha sido modificado genéticamente para poder ser tratado con el herbicida Roundup (que contiene el ingrediente activo glifosato), de modo que es probable que al menos parte penetre en la alimentación animal al consumir dicho maíz transgénico y esté presente en la alimentación humana […]”.

Si mis recuerdos del estudio de Mesnage et al son correctos, ¿quiere decir que los autores encontraron que el maíz que se obtuvo no contenía glifosato?

(Disculpe mi forma de escribir, pero pretendo que los lectores no científicos entiendan los argumentos).

Grant Jacobs dice:

17 de enero de 2017

Y usted agregaba que “Es un estándar mucho más alto que los comentarios críticos publicados en SMC UK o en blogs”.

Creo que la forma en que usted presenta esto da lugar a confusión. La crítica deber ser considerada por el mérito de lo que se dijo, no por lo que los medios de comunicación transmitan.

La revisión por pares es sólo un filtro, y un filtro que a veces falla. (Después de todo, se trata de una obra humana).

A veces se escriben cosas excelentes sin que de por medio haya habido una revisión por pares. La revisión por pares lo único que quiere decir es que se aplicó un filtro, no quiere decir que si un estudio no pasó por ese filtro sea un trabajo menor o escaso.

Además, la revisión por pares no es una razón para aceptar la investigación sin crítica. Eso nunca es cierto, independientemente de la revista en que se publique la investigación.

En general, la revisión por pares se libra principalmente de los problemas más obvios. Un examen más amplio podría detectar problemas que no fueron observados en la revisión por pares. A veces se pasan por alto cuestiones importantes, sobre todo si el documento no fue revisado tan bien como podría haberse hecho, como sucede en algunas ocasiones.

Muchos menos tener la valentía de ponerlos en acceso abierto para que todo el mundo pueda leerlos”.

Las publicaciones del blog son abiertas. La Ciencia que se transmite a través de los artículos en los blogs es algo parecido a bioRxiv, donde los trabajos se presentan para que cualquier persona pueda criticarlos.

Hablar de valentía en este caso es un tanto tonto. El acceso abierto no es signo de valentía. Simplemente permite un acceso a mayor número de personas.

También vale la pena recordar que algunos que quieren que sus trabajos estén en el candelero utilizan las publicaciones de acceso abierto para que puedan estar disponibles para más personas. En ese caso no serían valientes, sino egoístas.

Mientras escribo, debería editar donde pone “Nature’s Journal” y decir “Nature Publishing Group’s journal” o quitar la palabra “Nature”. Usted está tratando de dar credibilidad a estos estudios por el prestigio de una revista, Nature. Del mismo modo que la mayoría de grupos editoriales de mayor tamaño, tienen sus revistas menores y en su caso Scientific Reports es una de ellas (por muchos de sus esfuerzos publicitarios ).

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La locura de Karl Marx (I)

Cómo y por qué se produjo la escisión de la Primera Internacional

Por Dave Fryett, 20 de enero de 2017

Dissident Voice

Bakunin y Marx desde Rusia con amor. Imagen: fabiotmb.devianart

Bakunin y Marx desde Rusia con amor. Imagen: fabiotmb.devianart

Hace poco leí el libro El Primer Cisma Socialista de Wolfgang Eckhardt, y lo que descubrí me inquietó. Un amigo me había dicho que Karl Marx acusó a Mikhail Bakunin de querer convertirse en el dictador de la Primera Internacional. Esta incongruencia despertó mi interés y me pregunté si tal vez fue Groucho y no Karl quien dijera tal cosa. Sin embargo, lo que fui aprendiendo fue todo menos divertido.

Yo sabía que se había producido un enfrentamiento entre ellos, convirtiéndose en algo personal, y que tal enfrentamiento llevó a la escisión de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT). Sabía que Marx había hecho acusaciones que pocos se creyeron entonces y mucho menos ahora. También sabía de la vergüenza que habían sentido algunos por la intolerancia étnica: los judíos contra los eslavos y los eslavos contra los judíos. Y sabía que uno y otro se habían acusado mutuamente de agentes de la burguesía. Lo que todavía no había descubierto era el odio visceral y primitivo que Marx tenía por Bakunin, y las maquinaciones maquiavélicas a las que él y Friedrich Engels cayeron en su intento de proscribir a su despreciado rival, incluso a expensas de la propia AIT.

La correspondencia privada de Marx está llena de insultos. Se refiere a Bakunin como un salvaje, un idiota, un ignorante, un charlatán, una bestia, y otros calificativos todavía peores. Afirma con bastante insistencia en que las posiciones de Bakunin son fantasías hueras y palabras vanas desprovistas de valor teórico o analítico. También se lamenta de la falta de educación formal de Bakunin, una afirmación un tanto extraña, porque su colaborador y mecenas, Friedrich Engels, aún tenía menos. Repasando los desencuentros con Bakunin, Marx surge como un hombre con una malsana obsesión, que lo llevó a actuar sin escrúpulos.

Todavía algo incrédulo, a pesar de la minuciosa documentación de Eckhardt, quería más confirmaciones. Así que leí el libro de Robert Grahams No tenemos anarquía, la invocamos, y allí encontré la corroboración. Los autores, como yo mismo, son anarquistas, y son comprensivos con las posturas de Bakunin. Sin embargo, lo que dicen en ambos libros parece convincente. He leído mucho más sobre este tema, bien directa o indirectamente, (las biografías de Marx de McClellan, Mehring y Ruehle, sobre Bakunin, la historia de la AIT de Stekloff), pero sólo los libros de Eckhardt y Graham contienen información que los demás omiten.

Sería conveniente pensar en las fuerzas que estaban alineadas detrás de Bakunin y de Marx, las anarquistas y las marxistas, pero no todas las tendencias de esta antigua organización pueden clasificarse indiscutiblemente de una y otra manera, ya que también estaban los jacobinos y los blanquistas. Del mismo modo, los términos libertario y autoritarismo socialista presentan algunas dudas, ya que la línea divisoria es difícil de establecer (por ejemplo, ¿a que grupo pertenecería Rosa Luxemburgo?). Por razones de conveniencia, me referiré a ellos como socialistas estatistas y antiestatistas.

El problema central: el Estado

Los antiestatistas creen que la organización socialista debe permitir que los trabajadores tengan libertad para dirigir sus lugares de trabajo y que estos trabajadores formen voluntariamente redes con otros trabajadores de otras industrias en formas y términos de mutuo acuerdo (federación), sin una autoridad por encima de ellos (un Estado) para interferir en sus decisiones: un socialismo construido desde abajo.

Por otro lado, los estatistas creen que tal organización descentralizada no puede conducir a una revolución social y se pueda hacer frente a la contrarrevolución. Más bien, creen que el Estado debe ser conquistado, alterado, pero no destruido, y continuar de este modo durante un período indefinido de tiempo. Su poder coercitivo será entonces utilizado para salvaguardar la revolución de los enemigos de dentro y fuera, y para que se cumplan sus directrices: un socialismo construido desde arriba. Por lo tanto, dada la importancia del Estado, la actividad política, incluyendo las consultas electorales, deben formar parte de la estrategia estatal. Muchos estatistas denominan a esto una dictadura del proletariado, termino acuñado por Marx, una dictadura que terminaría cuando se haya eliminado el Capitalismo en todo el mundo, momento en el que sería innecesaria y desaparecería.

Ambas posiciones han evolucionado, por supuesto, pero un debate en aquellos momentos podía haber llevado estos derroteros:

Antiestatista: El Estado debe ser eliminado y reemplazado por una federación de trabajadores en cada lugar de trabajo, con absoluto control sobre sí misma y ninguno sobre las demás. Cada una es independiente pero al mismo tiempo interdependiente, todo ello entretejido con una organización voluntaria y en común acuerdo. El control de los trabajadores en el centro de producción es la condición sine qua non del socialismo y el mejor freno de la contrarrevolución. Este método de organización promueve la eficiencia, así como la solidaridad. El Estado, por su propia naturaleza, provoca divisiones, rupturas, discontinuidades, que impiden una mayor eficiencia, que de otro modo se produciría de modo natural y espontáneo en ausencia de este control externo.

Estatista: Tal producción desordenada no es la solución. Sería más bien parte del problema. Las economías, para que funcionen adecuadamente, deben equilibrar producción y consumo, lo que requiere de una planificación centralizada, y sólo mediante esa organización se logra la máxima eficiencia. Y esa planificación sólo puede ser llevada a cabo por un Estado, lo mismo que usted rechaza. Por otra parte, el Estado es esencial para la lucha contra la contrarrevolución, por lo cual se necesitan servicios armados, policía, espionaje y agencias de inteligencia, todos dirigidos desde un centro coordinado. No hay otra alternativa.

Antiestatista: Ese centro coordinado formaría el núcleo de una nueva clase dominante, y estaríamos en el mismo lugar de donde comenzamos. La revolución habría fracasado.

Estatista: Ese nuevo Estado sería un Estado obrero y desaparecerá cuando cumpla su misión histórica, una vez que el Capitalismo haga sido purgado de la faz de la tierra y los trabajadores puedan gestionar los sistemas previamente administrados por el Estado.

Antiestatista: Los Estados no emancipan, sólo regulan. Privan del derecho al voto. Y dado que no tiene precedentes, la idea de que cualquier Estado va a disolverse voluntariamente es una presunción, y además peligrosa. Es el núcleo reaccionario de toda teoría socialista estatista.

Y un Estado no puede capacitar a los trabajadores para administrar cuando dispone de un monopolio. Los Estados no empoderan, sino que debilitan. Hacen dóciles a los trabajadores, le conduce a la subordinación, una especie de zombies. Como ocurría con anterioridad, los trabajadores quedarían relegados a la condición de meros observadores, alejados de las tomas de decisiones y ajenos a toda participación.

Estatista: No, los árboles le impiden ver el bosque. ¡Sería un Estado obrero! Sería diferente del resto de Estados, sin comparación con ellos, de modo que funcionaría en interés de la mayoría. El Estado obrero no tiene historia, y por tanto no puede ser juzgado por ninguno de los parámetros actualmente existentes. Los trabajadores controlarían este Estado desde abajo por medio de delegados, con el derecho de cese inmediato. El Estado obrero no sólo eliminará la explotación, sino la propia posibilidad de explotación. Se erradicarán todas las perspectivas de contrarrevolución, incluso de sí mismo.

Antiestatista: Eso es imposible. Incluso si esta autoliquidación mágica y utópica, la Inmaculada Suspensión, se llevase a cabo, en virtud de las jerarquías de poder y subordinación, tendría su propia orientación. Y en un terreno marcado por relaciones sociales injustas, se incuba el germen de una nueva tiranía, las condiciones ideales para la contrarrevolución. Hay que eliminar esas desigualdades para evitar la amenaza, peso es algo que ningún Estado puede hacer, ya que el Estado es el que las provoca y no puede funcionar sin ellas.

Estatista: Al contrario, estas desigualdades, como usted las llama, son las que permitirían la victoria de la revolución. Para derrotar al enemigo de clase y evitar que sus restos proliferen y se unan en una fuerza de suficiente magnitud que pueda poner en peligro la revolución, hay que ejercer dominio sobre ella. Eso requiere de poder político, de poder estatal. Y si el programa antiestatista prevaleciese y alcanzase su objetivo de una distribución por igual del poder político entre cada miembro de la sociedad, se convertiría en el vivero ideal para la reacción, ya que no habría una fuerza autóctona capaz de vencerla.

Y así sucesivamente.

locura_marx2Así pues, para los antiestatistas, que reclaman un poder no reglamentado por parte de los trabajadores para llevar a cabo sus propias actividades industriales, el programa estatista sería una pesadilla distópica plagada de contradicciones dialécticas. Del mismo modo, para los estadistas, el programa antiestatista sería una quimera: nunca logrará sus objetivos ya sus estructuras descentralizadas no pueden soportar los desafíos de la fuerzas reaccionarias a las que cualquier movimiento revolucionario debe hacer frente. Así que para unos el Estado es indispensable, para otros un obstáculo insuperable. Cada uno de ellos cree que el programa del otro es ilusorio. Tal vez en lo único en lo que están de acuerdo en que son irreconciliables.

Antecedentes

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) se funda en Londres en el año 1864. Los fundadores invitan a Karl Marx, el prestigioso autor y estudioso que reside en Londres, para que pronuncie el discurso inaugural, cosa que hizo. Es elegido para el Consejo General y participa en la redacción de las normas de la AIT.

Un grupo de revolucionarios de la Liga de la Paz y la Libertad, entre los que se encontraba Mihail Bakunin, descontento con su carácter burgués, forma la Alianza para la Democracia Socialista y abandona la Liga. Luego se presentaron a la Internacional para ser admitidos, en 1868, pero son rechazados en primera instancia. Ya superándoles en número, Marx se muestra preocupado por esta Alianza, ya que su oposición es muy fuerte.

Marx resultaría eventualmente vencedor frente a sus opositores, pero casi supuso la destrucción misma de la AIT en este proceso. Su táctica fue la de acusar a la Alianza de tener un ala clandestina ( que en cierta medida era verdad) y que este grupo, mientras se disfrazada como célula revolucionaria, estaba de hecho socavando el movimiento obrero. Marx insistió en que este grupo quería tomar la dirección de la Internacional y convertir a Bakunin en su dictador. La aceptación o rechazo de esta sorprendente declaración, más que sus propias diferencias ideológicas, determinó la composición y el orden de batalla de las respectivas posiciones.

Las sociedades secretan nunca habían sido un motivo de preocupación para Marx. Como organización revolucionaria, la represión policial hizo necesario que muchas de las secciones de la AIT se mantuvieran encubiertas. Surgieron grupos clandestinos en la periferia de la AIT, y tal vez también cerca de su núcleo. Los blanquistas, aliados de Marx, se hicieron famosos por su énfasis en el secreto disciplinado.

Parte II

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La conspiración del azúcar (II)

En 1972 un científico británico hizo sonar la alarma diciendo que era el azúcar, y no las grasas, las que representan un mayor peligro para nuestra salud. Pero sus descubrimientos fueron ridiculizados y su reputación quedó por los suelos. ¿Cómo es que destacados científicos del mundo de la nutrición lo han estado haciendo tan mal durante tanto tiempo?

Por Ian Leslie

The Guardian

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Parte I

Para entender cómo se ha llegado a esta situación, tendremos que volver casi a los comienzos de la Ciencia Nutricional moderna.

El 23 de septiembre de 1955, el Presidente estadounidense Dwight Eisenhower sufrió un ataque al corazón. En lugar de ocultarse este hecho, Eisenhower insistió en hacer públicos los detalles de su enfermedad. Su Médico jefe, el Dr. Paul Dudley White, dio una conferencia de prensa en la que quiso instruir a los estadounidenses sobre la forma de evitar las enfermedades cardíacas: dejar de fumar y reducir el consumo de grasas y colesterol. En artículos posteriores, White citó la investigación del nutricionista de la Universidad de Minnesota, Ancel Keys.

Las enfermedades cardíacas, que eran de relativa rareza en los años 1920, ahora se habían convertido en una epidemia que afectaba a los hombres de mediana edad a un ritmo creciente, y los estadounidenses buscaban su causa y su curación. Ancel Keys proporcionó una respuesta: la hipótesis de la dieta y el corazón, que para simplificar la llamó la hipótesis de la grasa. Esta era la idea, que ahora nos resulta tan familiar: que un exceso de grasas saturadas en la dieta, de carne roja, queso, mantequilla y huevos, elevaba los niveles de colesterol, que se iba acumulando en el interior de las arterias coronarias, haciendo que se estrechasen y endureciesen, hasta que el flujo de sangre se reducía considerablemente y finalmente el corazón acababa por colapsar.

Ancel Keys era un científico brillante, carismático y combativo. Un colega de la Universidad de Minnesota lo describió como “directo y franco, crítico hasta el punto de herir”. Otros han sido menos condescendientes. Emanaba convicción en un momento en que la confianza era bien recibida. El Presidente, el Médico y el Científico constituyeron una cadena tranquilizadora de autoridad masculina, y la idea de que los alimentos grasos eran poco saludables comenzó a implantarse entre los médicos y la gente. (El mismo Eisenhower suprimió completamente las grasas saturadas y el colesterol de su dieta, hasta su muerte en 1969, de enfermedad cardíaca).

Muchos científicos, sobre todo los británicos, continuaron siendo un tanto escépticos. El más escéptico fue John Yudkin, que por entonces era un reconocido nutricionista del Reino Unido. Cuando Yudkin examinó los datos sobre las enfermedades cardíacas, se sorprendió de su correlación con el consumo de azúcar, no de grasas. Realizó una serie de experimentos de laboratorio con animales y seres humanos y observó, como otros estudios anteriores, que el azúcar se procesa en el hígado, donde se convierte en grasa antes de entrar en el torrente sanguíneo.

También señaló que, si bien los seres humanos siempre han sido carnívoros, los hidratos de carbono sólo se convirtieron en un importante componente de la dieta hace unos 10.000 años, con el desarrollo de la agricultura. El azúcar, un carbohidrato puro, sin fibra ni otros nutrientes, ha entrado a formar parte de la dieta occidental hace sólo 300 años. En términos evolutivos, ese tiempo es como ir hasta la vuelta de la esquina. Las grasas saturadas, por el contrario, están íntimamente ligadas a nuestra evolución, presentes ya en la leche materna. Yudkin pensó que parecía más probable que fuese esta reciente innovación, más que el otro que llevaba una larga trayectoria de consumo, el que dañase la salud.

Hoy en día los nutricionistas

están tratando de comprender

este desastre sanitario que

no predijeron y en el que ellos

pueden haber intervenido.

John Yudkin

John Yudkin

John Yudkin nació en 1910 en el East End de Londres. Sus padres eran unos judíos rusos que se establecieron en Inglaterra huyendo de los pogromos de 1905. El padre murió cuando Yudkin tenía 6 años de edad y su madre crió a sus cinco hijos en un ambiente de pobreza. Gracias a una beca de una escuela local de gramática, en Hackney, Yudkin llegó a la Universidad de Cambridge. Estudió bioquímica y fisiología, antes de cursar medicina. Después de servir en el Royal Army Medical Corps durante la Segunda Guerra Mundial, Yudkin fue nombrado profesor en el Queen Elizabeth College de Londres, donde fundó un departamento de Ciencias de la Nutrición, alcanzando una reputación internacional.

Ancel Keys era conocedor de que la hipótesis del azúcar de Yudkin era una alternativa a la suya. Cuando Yudkin publicaba un artículo, Keys lo reprobaba. Llamó a la teoría de Yudkin un “montón de tonterías” y le acusó de hacer propaganda a favor de la carne y los productos lácteos. “Yudkin y sus patrocinadores comerciales no quedan disuadidos por los hechos. Siguen cantando la misma desprestigiada melodía”. Yudkin nunca contestó a estos improperios. Era un hombre de unas maneras cordiales e inexperto en las artes del combate político.

john_yudkin_timesEsto le hacía vulnerable a los ataques, y no sólo a los de Keys. La Oficina Británica del Azúcar mostró su desacuerdo con las afirmaciones de Yudkin sobre el azúcar, de las que decía que eran meras “afirmaciones de carácter emocional”. La Organización Mundial de la Salud calificó a su libro sobre la investigación del azúcar como de “ciencia ficción”. Al escribir, Yudkin era sumamente preciso y poco dado a demostraciones, como él era en persona. Sólo de vez en cuando insinúa cómo se siente al ver la obra de su vida vilipendiada, como cuando pregunta al lector: “Uno a veces se pregunta si vale la pena investigar en materia de salud”.

A lo largo de los años 1960, Yudkin pudo controlar algunos cargos institucionales, formando parte él y sus allegados de los consejos de los órganos más influyentes en la atención médica estadounidense, incluyendo la Asociación Americana del Corazón y los Institutos Nacionales de Salud. De estos bastiones salieron fondos para nuevas investigaciones de ideas afines y emitieron asesoramientos autorizados a la nación. “La gente debe conocer estos hechos. Si no quieren morir por su consumo, deséchenlos”, dijo Keys a la revista Times.

Esta aparente incertidumbre estaba injustificada: incluso algunos partidarios de la hipótesis de las grasas admitieron que las evidencias no eran concluyentes. Pero Keys tenía un as en la manga. De 1958 a 1964, él y sus colegas recopilaron datos sobre dietas, estilos de vida y salud de 12.770 hombres de mediana edad, en Italia, Grecia, Yugoslavia, Finlandia, Holanda, Japón y los Estados Unidos. El Estudio de los 7 Países fue finalmente publicado como una monografía de 211 páginas en 1970. Se manifestaba una correlación entre la ingesta de grasas saturadas y mortalidad por enfermedad cardíaca, tal y como Keys había predicho. Así que el debate científico giró decisivamente hacía la hipótesis de las grasas.

Keys siempre recurría a sus datos ( un contemporáneo suyo comentaba: “Cada vez que preguntas a este hombre, responde: Tengo 5000 casos, ¿cuántos tiene usted?”. De estatura monumental, su Estudio de los 7 Países produjo una inmensa cantidad de artículos, pero era un estudio bastante desvencijado. No había una base objetiva para la elección de los países, y es difícil saber si eligió esos en concreto porque sospechaba que apoyarían su hipótesis. Después de todo, es curiosa la elección de los siete países, dejando a un lado Francia y la Alemania Occidental, pero Keys sabía que por entonces los franceses y los alemanes tenían unas tasas relativamente bajas de enfermedades cardíacas, a pesar de tener una dieta rica en grasas saturadas.

La mayor limitación del estudio era inherente a su método. La investigación epidemiológica implica la recopilación de datos sobre el comportamiento y la salud de las personas y la búsqueda de unos patrones. Originalmente desarrollada para el estudio de las infecciones, Keys y sus sucesores la adaptaron al estudio de las enfermedades crónicas, que a diferencia de las infecciones, tardan décadas en desarrollarse e implican cientos de factores dietéticos y de estilo de vida.

Para identificar de manera fiable las causas, a diferencia de las correlaciones, se necesitan abundantes evidencias: un ensayo controlado. En su forma más simple consiste en: se forma un grupo de sujetos, se asigna a la mitad de ellos una determinada dieta, digamos que durante 15 años. Al final del estudio, se evalúa la salud de los dos grupos formados, el de intervención y el de control. Este método también tiene sus problemas: es prácticamente imposible supervisar de cerca las dietas de un gran grupo de personas. Pero un dictamen razonablemente encauzado es la única manera de saber con confianza de que X es responsable de Y.

Aunque Keys había demostrado una correlación entre la enfermedad cardíaca y las grasas saturadas, no excluía la posibilidad de que las enfermedades cardíacas se debieran a otra causa. Años más tarde, un investigador italiano que participó en el Estudio de los 7 Países, Alessandro Menotti, volvió a revisar los datos y encontró que el alimento que más correlacionaba las muertes por enfermedades cardíacas no eran las grasas saturadas, sino el azúcar.

Pero entonces ya era demasiado tarde. El Estudio de los 7 Países se había convertido en un estudio canónico y la hipótesis de la grasa estaba imbuida en los estamentos oficiales. El Comité del Congreso responsable de las Guías Dietéticas fue presidido por el Senador George McGovern. Tuvo en cuenta la mayor parte de las evidencias de la élite nutricional de los Estados Unidos: un puñado de prestigiosos expertos de universidades, la mayoría de las cuales trabajaban en colaboración de unas con otras, las cuales estaban de acuerdo en que la grasa era el principal problema. Esta suposición nunca fue puesta en duda por McGovern y sus colegas. En 1973, John Yudkin fue llamado desde Londres para testificar ante el Comité, y presentó su teoría alternativa de las enfermedades cardíacas.

McGovern, confundido, le preguntó a Yudkin si realmente estaba sugiriendo si un alto consumo de grasa no era el problema, y que el colesterol no representaba riesgo.

– Yo creo que ambas cosas -respondió Yudkin.

– Eso es justamente lo contrario de lo que me dijo mi médico – dijo McGovern.

Parte III

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King CONG contra Solartopía

Por Harvey Wasserman, 16 de enero de 2017

Common Dreams

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

La otrora esperanza de la Industria de la Energía en manos de las Corporaciones se ve defraudada por el fracaso de la energía atómica, que es el fracaso de esta tecnología” (Imagen de John Ueland)

Al recorrer la costa del Pacífico entre Los Ángeles y San Diego por la red estatal interurbana de trenes de pasajeros (Amtrak), se pasa cerca de la central nuclear de San Onofre, donde se levantan tres gigantescos reactores atómicos cerrados gracias a las protestas ciudadanas.

Rodeados por hermosas playas de arenas y algunos de los mejores sitios para practicar surf de toda California, los reactores nucleares ahora apagados son un silencioso homenaje a las reivindicaciones en favor de la energía renovable. De ello da fe uno de los movimientos más vigorosos y persistentes de la historia.

Pero a 250 millas de la costa, dos reactores todavía operan en el Cañón del Diablo, rodeados por una docena de fallas tectónicas activas. Se encuentran a menos de 112 kilómetros de San Andrés, aproximadamente la mitad de la distancia de la central nuclear de Fukushima a la falla tectónica que la destruyó. Si se produjera un terremoto mientras se encuentra en funcionamiento la central del Cañón del Diablo, los reactores podrían quedar reducidos a escombros y la contaminación radiactiva podría llegar a Los Ángeles.

Se han producido unas 10.000 detenciones durante las protestas ciudadanas en contra de esta central nuclear, dentro de la campaña mundial en contra de la Energía Nuclear. Pero esta épica batalla va más allá de la energía atómica: es un enfrentamiento sobre la propiedad de los suministros de energía y cómo esto afectará al futuro de nuestra tierra.

Por un lado está King CONG (carbón, oro negro, nucleares y gas), el megalito corporativo que está desequilibrando el clima y domeñando a los Gobiernos en nombre de un control centralizado con fines lucrativos. Por otra parte, una comunidad decidida a reorganizar las fuentes de energía para que funcionen en armonía con la naturaleza, para que sirva a las comunidades y a las personas que consumen y producen cada vez más ese tipo de energía y para construir los cimientos de una ecodemocracia sostenible.

La guerra moderna por el control de la energía se inició en los Estados Unidos en los años 1880, cuando Thomas Edison y Nikola Tesla se enfrentaron sobre cómo debía ser el nuevo negocio de la electricidad, que ahora está entrando en su fase final, ya que los combustibles fósiles y la energía nuclear se hunden en el abismo, mientras que las energías renovables están provocando una auténtica revolución, aparentemente imparable.

En muchos sentidos, ambas concepciones se separaron nada más nacer.

Edison fue el pionero en la idea de establecer una red centralizada, alimentada por grandes generadores en manos de grandes Corporaciones. Apoyado por el banquero J. Pierpont Morgan, Edison desarrolló la bombilla eléctrica y previó la forma de hacer dinero mediante una red que llevara la electricidad a los hogares, oficinas y fábricas. Comenzó con una central térmica de carbón en la Quinta Avenida, donde se encontraba la mansión de Morgan, siendo la primera vivienda en el mundo con iluminación eléctrica.

El padre de Morgan no parecía muy impresionado, y su esposa quería que esa central estuviese fuera de la propiedad. Así que Edison y Morgan comenzaron a colocar cables por toda Nueva York, inicialmente con una sola central eléctrica. La ciudad pronto se vio llena de cables eléctricos de otras compañías competidoras.

Pero la corriente continua producida por el generador de Edison no podía llegar muy lejos, así que ofreció a su ayudante serbio, Nikola Tesla, 50.000 dólares para que intentase resolver el problema.

Tesla pensó en la corriente alterna, pero Edison dijo que era muy peligrosa y nada práctica. Así que renegó de esta idea de Tesla y los dos se convirtieron en rivales de por vida.

Para demostrar los peligros de la corriente alterna, Edison lanzó la “Guerra de las Corrientes”, usándola para matar grandes animales (incluso un elefante). También realizó una ejecución humana utilizando una silla eléctrica, que secretamente había financiado.

La idea principal de Edison era la de centrales eléctricas centralizadas de propiedad de Corporaciones que alimentasen una red eléctrica con fines lucrativos, beneficiando a capitalistas como Morgan.

Tesla se hizo millonario trabajando con el industrial George Westinghouse, utilizando corriente alterna procedente de la primera estación generadora en Niagara Falls, pero Morgan le obligó a salir del negocio, de modo que Tesla entregó sus derechos a Westinghouse, y luego dedicó el resto de su carrera a una serie de invenciones para producir grandes cantidades de electricidad y la forma de distribuirla sin necesidad de cables.

Mientras tanto, las empresas propiedad de los inversionistas, que llevaban el nombre de Edison y el dinero de Morgan, construyeron nuevas redes conectadas con grandes centrales térmicas, que les dieron sus buenos beneficios, pero produjeron contaminantes letales para el agua y el aire.

En la década de 1930, el New Deal de Franklin Roosevelt estableció la Tennessee Valley Authority y el Bonneville Power Project. El New Deal también permitió la conexión mediante cables de las explotaciones agrícolas a través de la Administración de Electrificación Rural. Cientos de cooperativas eléctricas rurales surgieron por todos lados. Como organizaciones sin fines lucrativos, con raíces y de propiedad comunitaria, las cooperativas han proporcionado mejores servicios y han sido más receptivas que las empresas privadas con fines lucrativos.

Pero fue otra Agencia federal, la Comisión de la Energía Atómica, la que llevó a la Industria de servicios públicos a la actual situación de crisis que conocemos hoy en día. Después de la Segunda Guerra Mundial, la misión de la Comisión era la de mantener la capacidad nuclear de los Estados Unidos. Pero después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, cambió la situación, impulsada por científicos del Proyecto Manhattan que esperaban que la utilización pacífica de la energía atómica les redimiese de las culpas por haber desarrollado una arma tan destructiva.

Cuando el presidente de AEC, Lewis Strauss, prometió una electricidad proceden de la energía atómica muy barata, también anunció el compromiso gubernamental de invertir miles de millones y la creación de miles de empleos. Después, en 1952, el presidente Harry Truman formó una comisión para discutir el futuro energético de los Estados Unidos, comisión encabezada por el presidente de CBS, William Paley. El informe de la Comisión incluía la energía nuclear, pero llevaba una cosmovisión en la que las energías renovables acabarían teniendo un papel determinante. Paley predijo que los Estados Unidos tendrían 13 millones de hogares con calefacción solar en 1975.

Por supuesto, se trataba de una visión irreal. En cambio, la energía nuclear siguió creciendo de manera atropellada y sin seguir una planificación racional. El diseño de los reactores no estaba estandarizado, así que cada nueva planta nuclear que se construía se convertía en una aventura de ingeniería, ya que la capacidad subió de los aproximadamente 100 megavatios de la central de Shippingport en 1957, a los más de 1000 MW de los años 70. Por aquella época ya se observaba un declive en esta industria. De hecho no se ha terminado ninguna nueva planta desde 1974.

Pero contra la energía nuclear, peligrosa y sucia, se han levantado alternativas más amigables con la tierra, que arrancaron con los movimientos populares de los años 60. “Lo pequeño es hermoso” se convirtió en la biblia de un movimiento de vuelta a la tierra, dando lugar a una nueva generación de veteranos activistas.

Se produjeron multitud de enfrentamientos, siendo miles de personas las arrestadas. En junio de 1978, nueve meses antes del accidente nuclear en Three Mile Island, la Alianza Clamshell convocó a 20.000 participantes en una marcha en Seabrook, New Hampshire. Y en uno de los primeros artículos de Amory Lovins, “Estrategia energética: el camino que no se ha tomado”, se abogaba por un nuevo futuro energético, basado en tecnologías fotovoltaicas y eólicas, junto con avances en conservación y eficiencia, y un poder descentralizado y de propiedad comunitaria.

A medida que ha ido creciendo la preocupación sobre el calentamiento global y cambiando nuestra visión de los combustibles fósiles, la Industria Nuclear que parecía se iba desvaneciendo, de repente vio un nuevo resurgir. El experto en clima James Hansen, la anterior directora de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) Christine Todd Whitman y el fundador de Whole Earth Catalog Stewart Brand, comenzaron a patrocinar la energía nuclear ante el aumento de las emisiones de CO2. Los medios de comunicación corporativos también apoyaron la campaña de renacimiento nuclear, supuestamente liderada por unas hordas de ecologistas.

Pero la propaganda de Átomo con Fines Pacíficos 2.0 está en pleno descrédito.

Como se señala en un reciente artículo aparecido en The Progressive, la energía atómica favorece más que reduce el calentamiento global. Todos los reactores nucleares emiten Carbono-14. En el proceso de extracción, trituración y enriquecimiento, se emiten grandes cantidades de CO2. El ingeniero nuclear Arnie Gundersen ha reunido una gran cantidad de estudios que concluyen diciendo que la construcción de nuevos reactores nucleares empeoraría la crisis climática.

Además, han fracasado los intentos de reciclar el combustible gastado o el utilizado en armamento nuclear, del mismo modo que también han fracasado los intentos de establecer un protocolo viable de gestión de los desechos nucleares. Durante décadas, los defensores de la energía nuclear han argumentado que los impedimentos para el almacenamiento de los desechos radiactivos era algo más cuestión de políticas que de tecnologías. Pero después de 6 décadas, ningún país ha presentado una estrategia eficiente de almacenamiento a largo plazo de los residuos nucleares.

A pesar de todo el dinero gastado, ese renacer de la Industria nuclear no ha producido ni siquiera un nuevo reactor. Nuevos proyectos en Francia, Finlandia, Carolina del Sur y Georgia han visto un incremento desmedido en los costes, de modo que se van retrasando las fechas de apertura. Cinco proyectos impulsados por el Sistema de Energía Pública de Washington provocaron la mayor bancarrota municipal en la historia de los Estados Unidos. Que sepamos no hay grupos ecologistas que se hayan autoproclamado pronucleares. En Wall Street también está en retroceso.

Incluso los más ardientes partidarios de la división del átomo se ven obligados a discutir sobre todos y cada uno de los nuevos reactores que se quisieran construir en los Estados Unidos, u otros dispersos en cualquier otro lugar que no sea China, con un debate que se intensifica y de resultado incierto.

Hoy en día, cerca de 100 reactores estadounidenses todavía tienen autorización para su funcionamiento, y alrededor de 450 en todo el mundo. Cerca de una docena de centrales nucleares se han cerrado en los últimos años en los Estados Unidos. Otra media docena están a punto de cerrar por motivos financieros. La caída en los precios del gas y las energías renovables las han llevado a una incierta situación. Como señala Gundersen, los costes de operación y mantenimiento han aumentado a medida que la eficiencia y el rendimiento ha disminuido. El envejecimiento de una mano de obra cualificada hará que las operaciones de mantenimiento sean cada vez más arriesgadas.

Y las centrales nucleares tienen un período de vida útil corto para un funcionamiento más seguro.

Cuando se produjo el accidente del 11 de marzo de 2011, emitiéndose grandes dosis de radiactividad por el hemisferio norte, la central nuclear de Fukushima Daiichi llevaba operando sólo un mes después de que hubiese cumplido 40 años de vida”, dice Gundersen.

Pero la Industria Nuclear no se rinde. Ahora quiere 100.000 millones de dólares en rescates por parte del Estado. El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, aprobó recientemente la concesión de 7.600 millones de dólares para apuntalar los cuatro decrépitos reactores que se encuentran al norte del Estado. Un rescate similar fue aprobado en Ohio. Si antes exigían desregulación y la competencia del mercado, la Industria Nuclear ahora quiere regulaciones y unos beneficios garantizados, sin importar lo mal que gestione el negocio.

El rechazo por parte de la gente es contundente. Rescates similares han sido rechazados en Illinois y están cuestionados los de Nueva York e Illinois. Un acuerdo entre grupos ecologistas y sindicales ha establecido plazos para cerrar los reactores nucleares del Cañón del Diablo, aunque activistas locales han exigido un acortamiento de los plazos. Cada vez están más preocupados por los posibles accidentes; las campañas en contra de los viejos reactores nucleares están aumentado tanto en Estados Unidos como en Europa. En Japón, las protestas ciudadanas han impedido la apertura de casi todas las centrales nucleares desde el accidente de la central nuclear de Fukushima.

Al contemplar el parón nuclear, personas como Lovins ven un sistema solartopiano descentralizado, siendo propiedad y gestionado desde sus bases.

El principal campo de batalla ahora mismo es Alemania, la cuarta mayor economía del mundo. Hace muchos años, el poderoso movimiento ecologista logró arrancar el compromiso de ir cerrando las centrales térmicas y nucleares del país y obtener la energía exclusivamente de energías renovables. Pero el régimen de centroderecha de Angela Merkel va arrastrando los pies.

A principios de 2011, los verdes exigieron una reconversión total hacia una energía verde descentralizada. Pero poco después, se produjo el accidente nuclear de Fukushima, y ante la sacudida que esto produjo en la opinión pública, la canciller Merkel (con formación en química cuántica) reafirmó su compromiso con los verdes. 8 de los 19 reactores de Alemania se cerraron con rapidez, con planes de cerrar el resto antes del año 2022.

El hecho de que la economía europea más importante tuviera esa deriva contra la energía nuclear, llevó a una respuesta dura de la resistencia corporativa, siempre bien financiada. “Se puede construir un parque eólico en tres o cuatro años. Obtener un permiso para una línea de alta tensión puede durar 10 años”, dijo Henrich Quick de 50 Hertz, un operador de la red eléctrica alemana.

Pero de hecho, la transición está teniendo más éxito y está siendo más rentable de lo que sus más firmes partidarios podían imaginar. Las energías eólica y solar están avanzando. Los precios de la energía verde se han reducido y los alemanes están dispuestos a poner células solares en sus tejados. Las ventas de paneles solares se han disparado, con un porcentaje cada vez mayor de proyectos comunitarios e instalaciones en edificios independientes. La red se ha inundado de una energía verde más barata, desplazando a la energía nuclear y los combustibles fósiles, cortando las piernas al viejo sistema.

En muchos sentidos es la peor pesadilla de los inversionistas, ya que parece que estuviéramos retrocediendo a la década de 1880, aquella batalla entre Edison y Tesla. Por aquel entonces, el Edison Electric Institute, financiado por la industria, advirtió que una generación diversificada podía significar el fin de la Industria que apoya la existencia de una red centralizada. Y eso que temía la Industria está llegando, la producción local y descentralizada.

En los Estados Unidos, donde dominan los millonarios hermanos Koch, cuyo negocio es el de los combustibles fósiles, muchos estados han recortado los programas de eficiencia energética y de conservación. Ohio, Arizona y otros estados que habían aprobado transiciones progresivas hacia la energía verde, ahora las están cancelando. En Florida, una consulta estatal en apoyo de la energía solar fue presentada de tal modo que el resultado estaba cantado de antemano: en contra.

En Nevada, los propietarios que ponen paneles solares en sus tejados están siendo perseguidos. El monopolio del Estado, con el apoyo del gobernador y legisladores, está tratando de que los propietarios de viviendas que pongan paneles solares en sus tejados paguen más que otros por la electricidad.

Pero estas medidas pueden ser anacrónicas. En su acuerdo con el Estado, los sindicatos y los grupos ecologistas, Pacific Gas and Electric han admitido que las energías renovables podrían absorber toda la energía que producen las centrales nucleares del Cañón del Diablo, en franca decadencia. El Distrito Municipal de Servicios Públicos de Sacramento cerró un reactor en 1989 y ahora está floreciendo con la oleada de las renovables.

La revolución se ha extendido al sector del transporte: automóviles eléctricos conectados a tomas de corriente alimentadas por paneles solares instalados en las viviendas, oficinas, edificios comerciales y fábricas. Del mismo modo que la energía nuclear, el automóvil impulsado por gasolina puede estar en camino de desaparecer.

A nivel nacional, más de 200.000 estadounidenses trabajan ahora en la industria solar, incluyendo más de 75.000 sólo en California. Por contra, sólo unas 100.000 personas trabajan ahora en la Industria nuclear estadounidense. Unos 88.000 estadounidenses trabajan en la industria eólica, en comparación con los 83.000 que lo hacen en las minas de carbón, un número que sigue cayendo constantemente.

Según Irena, que utiliza como fuente a la Asociación de Empresas de Energía Renovables (APPA), el sector empleó en 2014 a 76.300 personas, lo que supone la mitad que en 2008, cuando se registró la cifra más elevada en nuestro país. Irena culpa de esta situación a «las políticas adversas en el sector eléctrico», que hacen que sigan disminuyendo los empleados en la eólica, la solar y la biomasa.

economía.elpais.com

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Arrumbada la esperanza de la Industria energética corporativa, con el declive de la energía nuclear, quizás estemos ante un cambio épico, lejos del control corporativo en el suministro de la energía basado en una red centralizada, hacia una red de energía verde y operada comunitariamente.

A medida que los propietarios de las viviendas, los administradores de edificios, fábricas y comunidades afianzan cada vez más el control sobre una fuente de energía con base local, el arco de nuestra guerra energética que ya dura 128 años, se inclina hacia Solartopía.

El último libro de Harvey Wasserman, America in the Brink of Rebirth: The Organic Spiral of US History, publicado en 2016. Su Solartopia Green Power & Wellness Show está en www.progressiveradionetwork.com y edita www.nukefree.org

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La conspiración del azúcar (I)

En 1972 un científico británico hizo sonar la alarma diciendo que era el azúcar, y no las grasas, las que representan un mayor peligro para nuestra salud. Pero sus descubrimientos fueron ridiculizados y su reputación quedó por los suelos. ¿Cómo es que destacados científicos del mundo de la nutrición lo han estado haciendo tan mal durante tanto tiempo?

Por Ian Leslie

The Guardian

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 Robert Lustig es un endocrinólogo pediátrico de la Universidad de California que se ha especializado en el tratamiento de la obesidad infantil. Una conferencia de 90 minutos que dio en el año 2009, titulada Azúcar: La amarga verdad, ha sido vista por unas 6 millones de persona en Youtube. En la conferencia, Lustig argumenta que la fructosa, una forma de azúcar muy presente en las dietas modernas, es un veneno y que es culpable de la epidemia de obesidad infantil en los Estados Unidos.

Un año antes de que se publicase el vídeo de Lustig, dio una conferencia similar para bioquímicos en Adelaide, Australia. Después de terminada la conferencia, un científico se le acercó, diciéndole que seguramente conocería a John Yudkin, que fuera profesor de nutrición y que ya había hecho sonar la alarma en el año 1972, en un libro titulado Puro, Blanco y Letal. Lustig sacudió la cabeza.

Si sólo una pequeña parte de lo que sabemos sobre los efectos del azúcar en comparación con cualquier otro aditivo alimentario se sacase a la luz, ese material sería prohibido con rapidez”, escribió Yudkin. El libro fue publicado, pero Yudkin pagó un alto precio por ello. Destacados nutricionistas se aliaron con la Industria Alimentaria para destruir su reputación, y su carrera nunca logró recuperarse. Murió en 1995, decepcionado y, en gran parte, olvidado.

blanca_pura_mortalQuizás el científico australiano le quiso lanzar una advertencia amistosa. Lustig también estaba poniendo en riesgo su reputación científica, sobre todo si pensamos que además participaba en una campaña contra el azúcar. Pero a diferencia de Yudkin, Lustig esta apoyado por un viento a favor. Casi cada semana conocemos nuevas investigaciones sobre los efectos del azúcar en nuestro organismo. En los Estados Unidos, en las últimas pautas nutricionales del Gobierno se incluye un tope en el consumo de azúcar. En el Reino Unido, Osborne anunció un nuevo impuesto sobre las bebidas azucaradas. El azúcar se ha convertido en el enemigo dietético numero uno. [En España, el Ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, anunció a finales del pasado mes de noviembre un aumento en los impuestos de las bebidas azucaradas, pero más pensada como una medida recaudatoria que debido a preocupaciones sobre la salud].

Esto representa un cambio fundamental en las prioridades. Por lo menos, durante las últimas tres décadas, los villanos de la dieta han sido las grasas saturadas. Cuando Yudkin llevó a cabo su investigación sobre los efectos del azúcar, en los años sesenta, una nueva ortodoxia nutricional se estaba imponiendo. Su principio central era que una dieta saludable era aquella que tenía un bajo contenido en grasa. Yudkin fue de los primeros que pusieron el acento en el azúcar, y no en las grasas, como la causa más probable de enfermedades como la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes. Pero cuando escribió su libro, dominaba la hipótesis de la grasa. Yudkin se encontró luchando en franca minoría, y fue derrotado.

No sólo derrotado, enterrado. Cuando Lustig volvió a California buscó Puro, Blanco y Letal en las librerías, en Internet, pero todo en vano. Finalmente pudo conseguir una copia después de presentar una solicitud a la Biblioteca de la Universidad. Al leer la introducción de Yudkin, sintió un profundo reconocimiento.

– ¡Vaya!, este tipo llegó 35 años antes que yo – dijo Lustig.

En 1980, después de una extensa consulta con algunos de los científicos nutricionistas más importantes de los Estados Unidos, el Gobierno publicó sus primeras pautas dietéticas, que fueron seguidas por cientos de millones de personas. Los médicos daban sus consejos en base a ellas; las empresas de alimentos desarrollaron productos para cumplir con esas normas. Su influencia se extendió más allá de los Estados Unidos. En 1983, el Gobierno del Reino Unido emitió una normativa que seguía muy de cerca el ejemplo estadounidense.

Las recomendaciones más destacadas por parte de ambos Gobiernos incluían una disminución de las grasas saturadas y el colesterol (esta fue la primera vez que se recomendaba a la gente que comiese menos de un determinado alimento, en lugar de comer lo suficiente de todos ellos). Los consumidores las acataron: se reemplazaron los filetes y las salchichas por pasta y arroz, la mantequilla por margarina y aceites vegetales, huevos con muesli, y leche con bajo contenido en grasa o zumo de naranja. Pero en lugar de observar una mejoría, se produjo una epidemia de obesidad y más enfermedades.

Si observamos un gráfico de las tasas de obesidad posteriores a la guerra, queda claro que algo cambió a partir de 1980. En los Estados Unidos, la línea sube gradualmente, hasta que al llegar a principios de los años 80 despega como un avión. Sólo el 12% de los estadounidenses eran obesos en 1950, el 15% en 1980 y el 35% en el año 2000. En el Reino Unido, la línea se mantiene plana durante décadas, hasta que a mediados de los años 80 también se produce el despegue. Sólo el 6% de los británicos eran obesos en 1980. En los siguientes 20 años la cifra se triplicó. Hoy en día, los 2/3 de los británicos son obesos o tienen sobrepeso, convirtiéndose en el país con mayor tasa de obesidad de toda la UE. La diabetes tipo II, estrechamente relacionada con la obesidad, se ha incrementado en paralelo en ambos países.

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En el mejor de los casos, podemos concluir que las directrices oficiales no alcanzaron su objetivo, y en el peor de los casos, que se ha producido una catástrofe sanitaria que ya dura décadas. Se han buscado a los responsables. Los científicos son figuras convencionalmente apolíticas, pero estos días los investigadores en nutrición están escribiendo editoriales y libros que se asemejan a los folletos de los activistas, lanzando diatribas contra la Industria Azucarera y la comida rápida. Los fabricantes de alimentos respondieron a la orden de ir contra la grasa, y nos vendieron yogures bajos en grasa con azúcar, y tortas impregnadas con grasas trans que dañan el hígado.

Los nutricionistas están enfadados con la prensa por distorsionar sus conclusiones, los políticos por no prestarles atención, y el resto de nosotros por comer en exceso y no hacer ejercicio. En resumen, todos, empresas, medios de comunicación, políticos y consumidores, somos culpables, Todo el mundo, menos los científicos.

Pero era imposible prever que la lucha contra las grasas podía ser un error. La energía que proviene de los alimentos nos llega de tres formas: grasa, carbohidratos y proteínas. Dado que la proporción de energía que obtenemos de las proteínas tiende a mantenerse estable, cualquiera que sea nuestra dieta, una dieta baja en grasas significa efectivamente una dieta alta en carbohidratos. El carbohidrato más versátil y sabroso es el azúcar, ese mismo al que John Yudkin había marcado en rojo. En 1974, la revista médica británica The Lancet ya lanzó una advertencia sobre las posibles consecuencias de recomendar una reducción dietética de la grasa: “La cura no debe ser peor que la enfermedad”.

Sin embargo, resulta razonable pensar que Yudkin perdió esta batalla simplemente porque en 1980 había más pruebas contra las grasas que contra los azúcares.

¿No es así como funciona la Ciencia?

Los consejos nutricionales de los que hemos dependido durante 40 años son defectuosos, un error que no se puede poner a las puertas de los ogros corporativos. Lo que no podemos pasar por alto son los errores científicos. Lo que le pasó a John Yudkin viene a corroborar esta interpretación. Esto es lo que los científicos nos recomendaron y lo que nosotros asumimos.

Tendemos a pensar en los heterodoxos como individuos que tienen tendencias compulsivas a ir en contra de los saberes convencionales. Pero a veces un heterodoxo es una persona que persiste en sus premisas, mientras que todo lo demás da un giro de 180º. Cuando en 1957 John Yudkin dio a conocer su hipótesis de que el azúcar era un peligro para la salud pública, se tomó en serio, como sus sostenedores. Cuando Yudkin se retiró 14 años más tarde, su teoría había sido marginada y ridiculizada. Ha sido ahora cuando su trabajo científico ha sido incluido, póstumamente, dentro de la literatura científica.

big_fatEstos bruscos cambios han tenido poco que ver con el método científico y mucho más con la forma poco científica en que se ha desarrollado el campo de la nutrición a lo largo de los años. Esta situación, que ha empezado a conocerse la década pasada, ha sido destapada en gran medida por escépticos en lugar de por eminentes nutricionistas. En su libro The Big Fat Surprise, la periodista Nina Teicholz traza la historia de cómo se comenzó a decir a la gente que las grasas saturadas causaban enfermedades cardíacas y revela cómo esta controvertida teoría se fue abriendo paso no por la existencia de nuevas evidencias, sino por la influencia de poderosas personalidades, y de una en particular.

El libro de Teicholz también describe como destacados científicos nutricionistas, a la vez inseguros sobre su autoridad médica y vigilantes al mismo tiempo de las amenazas a esa autoridad, exageraron la importancia de una dieta baja en grasa, utilizando sus armas contra aquellos que argumentaban en sentido contrario. John Yudkin fue su primera y más eminente víctima.

Hoy, cuando los nutricionistas luchan por comprender un desastre en la salud que no pronosticaron y que ellos mismos pueden haber provocado, el campo de la nutrición está sufriendo una profunda remodelación. Se están cambiando las prohibiciones sobre el colesterol y la grasa, y endureciendo las advertencia sobre el azúcar, sin llegar tan lejos como para que se produzca una inversión total. Pero sus miembros más antiguos todavía conservan su instinto colectivo para aquellos que osan hablan mal de sus saberes, ahora hecha andrajos, como Teicholz está ahora descubriendo.

Parte II

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