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¿Qué es el microbioma?

Por el Dr. Edward Group, 22 de diciembre de 2016

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El cuerpo humano es un ecosistema complejo e interconectado, y el intestino se encuentra en el centro del mismo. El intestino es el lugar donde el cuerpo convierte los alimentos en energía y forma parte de las primeras líneas de defensa del sistema inmunológico. Está conectado con el sistema nervioso central, el cerebro, y puede influir en los estados de ánimo. Y no se puede hablar del intestino y su importancia sin hacer referencia a los organismos que viven en él.

El conjunto de microorganismos que viven dentro y sobre el cuerpo humano se conoce con el nombre de microbiota (1). El microbioma hace referencia al conjunto de genes que se encuentran dentro de estos microorganismos. Los genes microbianos influyen de manera significativa en la forma en que funciona nuestro cuerpo, superando en una proporción de 100:1 a los genes de los seres humanos (2). Cada uno de nosotros tiene una microbiota única y un microbioma único. Los microorganismos que viven en nuestro cuerpo están determinados por el medio al que estamos expuestos y estas colonias están en un flujo continuo. El lugar de residencia, el estado de salud, el estrés, la dieta, la edad, el sexo, todo esto afecto a la composición de nuestra microbiota (3).

Salud pública, Teoría del Germen y el Microbioma

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Dibujo de los animales observados por Antony van Leeuwenhoek a través de su microscopio.

Los científicos ya saben de la existencia de microorganismos desde hace varios cientos de años. En 1673, Antony van Leeuwenhoek escribió a la Royal Society de Londres sobre el descubrimiento de unos minúsculos animales que aparecían con la ayuda del microscopio. Leeuwenhoek encontró microbios en casi todas las partes (4), pero este descubrimiento fue ignorado haca la década de 1870 cuando se observó su papel en la propagación de enfermedades. Anteriormente, los médicos creían que muchas enfermedades estaban provocadas por un aire insano. Robert Koch demostró que estos pequeños microorganismos eran los responsables. Su descubrimiento consolidó la Teoría de los Gérmenes, es decir, la idea de que ciertos microbios causan enfermedades específicas (5).

La Teoría de los Gérmenes fue la razón científica fundamental para la limpieza, convirtiéndose en un imperativo moral y social. La gente empezó bañarse todos los días. El jabón, que antes era considerado un lujo, se convirtió en una necesidad doméstica básica. Los médicos y los cirujanos empezaron a lavarse las manos y a desinfectar sus instrumentos (6). Se aprobaron nuevas leyes que conllevaban iniciativas de salud pública, lo que limitó la propagación de enfermedades y salvaron vidas (6).

Hasta hace poco, los científicos sólo han tenido en cuenta los microbios patógenos que afectan de manera negativa a las salud de los seres humanos. Pero desde entonces se ha producido un profundo cambio: muchos microorganismos son realmente beneficiosos para la salud humana (7). Ahora se presta mayor al microbioma y a su papel en la salud y la inmunidad (8). Iniciándose en el año 2008, el Proyecto de Microbioma Humano (HMP), fue creado para entender mejor la relación entre la salud, las enfermedades y el microbioma (9).

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La composición del microbioma

La microbiota está compuesta por un vasto número de microorganismos. Las bacterias forman buena parte de esta cantidad, alrededor de 30 a 50 billones (10). El cuerpo humano contiene en torno a 37 billones de células (11). Puede resultar algo desconcertante el saber que estamos colonizados por semejante número de células microbianas, pero en peso suponen una menor cantidad que las células humanas. Las bacterias tienen unas dimensiones que varían entre 0,2 y 10 micras. Las células humanas oscilan entre las 10 y las 100 micras (12). Por tener una referencia, la medida media de un ácaro del polvo, que es microscópico, es de unas 200-300 micras de longitud.

Si usted ha visto alguna vez que la relación entre microorganismos y células humanas era de 10:1, en realidad se trataba de una estimación que circuló en el ámbito académico y que se dio por cierta. Ahora se considera una leyenda urbana académica (13).

Se cree que los seres humanos llevamos alrededor de 1,3 kg de bacterias en los intestinos (14). El microbioma de cada individuo es tan peculiar como su huella dactilar y está compuesto por cientos de diferentes tipos de bacterias (15). El número específico de bacterias varía a lo largo del día y siempre está en contante cambio (16).

microbiota3Aunque las bacterias representan la mayor parte de esa masa de la microbiota, los virus son en realidad los más abundantes (8, 17). Los virus que se encuentran en el intestino son principalmente bacteriófagos, lo que significa que infectan las células de las bacterias intestinales, pero no necesariamente para dañarlas. Más bien, tienen una relación simbiótica. Los virus pueden transferir genes beneficios con rapidez. Por lo tanto, si se introducen nuevas bacterias en el intestino, ya sea a través de la dieta o por probióticos, las células virales ayudan a las bacterias a prosperar mediante la transferencia del código genético (18).

Los virus que se encuentran en el intestino

son principalmente bacteriófagos,

lo que significa que infectan las células

de las bacterias intestinales,

pero no necesariamente para dañarlas.

Más bien, tienen una relación simbiótica.

Los virus pueden transferir genes beneficios con rapidez.

El papel de la microbiota humana

El papel del microbioma es tan importante para las funciones corporales que en realidad actúa como un órgano (18). El microbioma afecta en el envejecimiento, la digestión, el sistema inmunológico, el estado de ánimo y las funciones cognitivas.

Algunas bacterias del intestino producen enzimas que ayudan en la digestión, especialmente en la digestión de los polisacáridos, azúcares saludables y complejos que se encuentran en algunos alimentos vegetales (19). Estas bacterias también proporcionan vitamina B y vitamina K y ácidos grasos de cadena corta. La microbiota también influye en la tasa metabólica (20)

Un microbioma fuerte es la base del sistema inmunológico. Cuando nacemos, el intestino es como una pizarra limpia que está preparada para aprender (21). La exposición a los microorganismos proporciona el aprendizaje necesario para formar el sistema inmunitario y cómo responder a los diferentes organismos. De esta manera, el sistema inmunitario establece una relación entre el cuerpo y los microorganismos que alberga (21). Los organismos dañinos son atacados, mientras que con los útiles existe una relación de armonía y constituyen a la buena salud en general (22).

Las investigaciones también han revelado el importante papel que tiene el microbioma en la salud mental. Hay una compleja relación entre el intestino y el cerebro, lo que se denomina eje cerebrointestinal. La microbiota interactúa con el sistema nervioso central para regular la química del cerebro y proporcionar una respuesta ante el estrés, la ansiedad y la memoria (23).

¿Cómo se forma la microbiota humana?

Generalmente se acepta que el cuerpo humano está expuesto a los microorganismos desde el mismo momento del nacimiento (18, 24). La composición de la microbiota vaginal de la madre cambia durante el embarazo y tiene suma importancia (25). Los bebés que nacen a través de la vagina son colonizados sobre todo por el las bacterias del género Lactobacillus. Los recién nacidos mediante cesárea están expuestos a los microorganismos cutáneos, tales como Staphilococcus, Corynebacterium y Propionibacterium (26). Si el bebé nació en casa o en el hospital también afecta a la composición de la microbiota del bebé (3).

A medida que el bebé crece, su microbioma cambia. En los primeros meses de vida, el cuerpo es colonizado por un número relativamente pequeño de microorganismos, alrededor de unos 100. A la edad de 3 años, la microbiota del niño ya posee unas 1000 especies de microorganismos y comienza a parecerse a la microbiota de un adulto. En la pubertad, y más tarde, en la menopausia, cambia también de manera significativa la composición de la microbiota (3).

Las bacterias de su microbioma intestinal

La composición del microbioma puede variar en distintas partes del intestino. La mayor parte de la misma se concentra en el intestino grueso. Las bacterias del intestino de un adulto incluyen Bifidobacterium , Lactobacillus , Bacteroides , Clostridium , Escherichia , Streptococcus y Ruminococcus. No sólo la dieta influye en la composición microbiana de la microbiota, sino que la microbiota influye en el valor nutricional de los alimentos (27). Aunque varían las bacterias específicos, comparten muchos genes (28).

Los seres humanos no tiene la capacidad de producir las enzimas necesarias para descomponer nutrientes complejos. Sin embargo, las bacterias intestinales sí tienen esa capacidad y es algo absolutamente esencial para una buena digestión. Las bacterias nos permiten tener una dieta variada y recibir una amplia gama de micronutrientes y fitonutrientes (29).

[…]

 

Referencias
  1. Ursell, Luke K, et al. “Defining the Human Microbiome.” 70.Suppl 1 (n.d.): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  2. “The Human Microbiome.” Utah.edu. n.d. Web. 26 Oct. 2016.
  3. “Your Changing Microbiome.” n.d. Web. 26 Oct. 2016.
  4. “Antony van Leeuwenhoek.” Berkeley.edu. n.d. Web. 26 Oct. 2016.
  5. Fellows of Harvard. “Contagion, Germ Theory.” Harvard.edu. 2016. Web. 26 Oct. 2016.
  6. Blanch, Andrea K, David L Shern, and Beauregard N Street. Implementing the New “ Germ ” Theory for the Public’s Health. 2011. Web. 26 Oct. 2016.
  7. Cho, Ilseung, and Martin J Blaser. “The Human Microbiome: At the Interface of Health and Disease.” Nature Reviews Genetics 13.4 (2012): 260–270. Web. 26 Oct. 2016.
  8. Saey, Tina Hesman. “The Vast Virome.” Microbes,Ecosystems,Health. Science News, 18 Oct. 2016. Web. 26 Oct. 2016.
  9. Peterson, Jane, et al. “The NIH Human Microbiome Project.” 19.12 (2009): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  10. Sender, Ron, et al. “Revised Estimates for the Number of Human and Bacteria Cells in the Body.” New Results (2016): 36103. Web. 26 Oct. 2016.
  11. Bianconi, Eva, et al. “An estimation of the number of cells in the human body.” Annals of Human Biology 40.6 (2013): 463–471. Web.
  12. “Size Comparisons of Bacteria, Amoeba, Animal & Plant Cells.” Google+, 2016. Web. 26 Oct. 2016.
  13. Photograph, and Ian Cuming. “How Many Cells Are in the Human Body—and How Many Are Microbes?” News. National Geographic News, 13 Jan. 2016. Web. 26 Oct. 2016.
  14. Jo Napolitano. “Exploring the role of gut bacteria in digestion” 19 Aug. 2010. Web. 26 Oct. 2016.
  15. Saey, Tina Hesman. “Everyone Poops His or Her Own Viruses.” Body & Brain. Science News, 23 Sept. 2013. Web. 26 Oct. 2016.
  16. Saey, Tina Hesman. “Body’s Bacteria Don’t Outnumber Human Cells so Much After All.” Microbiology, Physiology. Science News, 6 Mar. 2016. Web. 26 Oct. 2016.
  17. Milliken, Grennan. ARE VIRUSES ALIVE? NEW EVIDENCE SAYS YES. Popular Science, n.d. Web. 26 Oct. 2016.
  18. Neu, Josef, and Jona Rushing. “Cesarean Versus Vaginal Delivery: Long Term Infant Outcomes and the Hygiene Hypothesis.” 38.2 (n.d.): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  19. “Exploring the role of gut bacteria in digestion.” 19 Aug. 2010. Web. 26 Oct. 2016.
  20. Ramakrishna, BS. “Role of the Gut Microbiota in Human Nutrition and Metabolism.” Journal of gastroenterology and hepatology. 28. (2013): 9–17. Web. 26 Oct. 2016.
  21. Belkaid, Yasmine, and Timothy Hand. “Role of the Microbiota in Immunity and Inflammation.” 157.1 (2014): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  22. Ramakrishna, BS. “Role of the Gut Microbiota in Human Nutrition and Metabolism.” Journal of gastroenterology and hepatology. 28. (2013): 9–17. Web. 26 Oct. 2016.
  23. Carabotti, Marilia, et al. “The Gut-Brain Axis: Interactions Between Enteric Microbiota, Central and Enteric Nervous Systems.”Central and Enteric Nervous Systems.” 28.2 (2015): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  24. Mueller, Noel T., et al. “The Infant Microbiome Development: Mom Matters.” 21.2 (2014): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  25. MacIntyre, David A., et al. “The Vaginal Microbiome During Pregnancy and the Postpartum Period in a European Population.” 5. (2015): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  26. Dominguez-Bello, MG, et al. “Delivery Mode Shapes the Acquisition and Structure of the Initial Microbiota Across Multiple Body Habitats in Newborns.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 107.26 (2010): 11971–5. Web. 26 Oct. 2016.
  27. Kau, Andrew, et al. “Human Nutrition, the Gut Microbiome, and Immune System: Envisioning the Future.” Nature (2011): 327–226. Web. 3 Nov. 2016.
  28. Conlon, Michael A., and Anthony R. Bird. “The Impact of Diet and Lifestyle on Gut Microbiota and Human Health.” 7.1 (2014): n.pag. Web. 26 Oct. 2016.
  29. Bäckhed, F, et al. “The Gut Microbiota as an Environmental Factor That Regulates Fat Storage.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 101.44 (2004): 15718–23. Web. 26 Oct. 2016.
  30. Filippo, De, et al. “Impact of Diet in Shaping Gut Microbiota Revealed by a Comparative Study in Children from Europe and Rural Africa.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 107.33 (2010): 14691–6. Web. 26 Oct. 2016.

 

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La razón científica como dispositivo de dominación

Por Tomás Ibáñez

Movimiento Libertario

Revista Libre Pensamiento

nº 85, Invierno 2015/16

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La importancia adquirida por la ciencia y por el conocimiento científico en las sociedades modernas se debe, sin duda, a la utilidad de sus aportaciones tanto para la comprensión de los fenómenos naturales y sociales, como para intervenir sobre ellos produciendo riqueza y bienestar, o explotación y perjuicios. Este texto se centra en otra de las razones que explican la importancia de la ciencia, y que no es otra que su configuración como uno de los dispositivos de dominación más eficaces de nuestra época, y procura desmontar los mecanismos más insidiosos de ese dispositivo, afrontando directamente la problemática de la propia “razón científica”.

¿No sería preciso preguntarse sobre

la ambición de poder que conlleva la

pretensión de ser ciencia?” .

Michel Foucault.

LA RAZÓN CIENTÍFICA ES REACIA A ORIENTAR SU POTENCIAL CRÍTICO HACIA ELLA MISMA Y HACIA SUS PRINCIPIOS MÁS FUNDAMENTALES. NOS DICE QUE HAY QUE DUDAR DE TODO, QUE HAY QUE CUESTIONARLO TODO… SALVO LA PROPIA RAZÓN CIENTÍFICA.

Concretando

La ciencia perdió su inocencia en Hiroshima, y una parte de la opinión dejó de avalar el confiado y hasta entusiasta cheque en blanco que le había extendido la Ilustración. El progreso del conocimiento científico ya no parecía garantizar necesariamente un mejor futuro y comenzaron a arreciar unas dudas y unas críticas hacia los peligros de su desarrollo y de sus aplicaciones que hasta entonces anidaban preferentemente, y con otras connotaciones, en los sectores más oscurantistas y más retrógrados de la sociedad.

Aun reconociendo la pertinencia de esas dudas y de esas criticas no es esa la línea que voy a desarrollar aquí. Tampoco voy a entrar en el análisis de las evidentes conexiones de la ciencia y los núcleos de poder tanto políticos como económicos. La forma en la que se orienta y se utiliza la ciencia desde las diversas instancias del poder así como la manera en la que el saber científico confiere poder a quien lo posee, o tiene los medios de hacerse con él, son cuestiones sumamente pertinentes pero a las que tan solo aludiré de paso. Lo que pretendo cuestionar en este texto es lo que considero como el meollo de la cuestión, es la razón científica ella misma, en tanto que ha adquirido unas características que la convierten directamente en un extraordinario dispositivo de poder.

Quiero precisar, para empezar, que la cuestión de la ciencia no me interesa per se, mi motivación para abordarla no es de tipo epistemológico, sino que responde a la voluntad claramente política de contribuir aunque sea mínimamente a debilitar los dispositivos de poder a los que estamos sometidos. También quiero dejar claro que no cuestiono en absoluto el valor de las aportaciones científicas a pesar de que algunas de sus aplicaciones en el campo de las tecnologías, incluidas las tecnologías sociales, no estén exentas de importantes efectos perjudiciales, o incluso imperdonablemente letales como en la mencionada barbarie de Hiroshima.

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Construcción de la razón científica

Bien sabemos que el conocimiento científico es cumulativo y autocorregible, y que uno de los grandes méritos de la ciencia consiste en que nunca da nada por definitivo, dirigiendo permanentemente su enorme capacidad crítica hacia sus propios resultados, examinándolos una y otra vez hasta detectar la parte de error que contienen y procurar corregirla. Sin embargo, hay una cosa que la ciencia se resiste a hacer y un riesgo que se niega a correr. La razón científica es reacia a orientar su potencial crítico hacia ella misma y hacia sus principios más fundamentales. Nos dice que hay que dudar de todo, que hay que cuestionarlo todo… salvo la propia razón científica. Nos concede que todo lo que se encuentra histórica y culturalmente situado puede variar con el transcurso del tiempo … pero exceptúa de esa variabilidad socio-histórica la propia razón científica pese a que esta también se constituye y se desarrolla en un determinado contexto histórico. Nos advierte, por fin, que si bien es cierto que los conocimientos científicos cambian en la medida en que se amplían y se hacen más precisos, sin embargo, los criterios que definen la razón científica son, por su parte, transhistóricos, universales e inmutables.

Nadie duda de que la ciencia constituye hoy un enorme dispositivo de poder y se suele admitir que existen múltiples relaciones de subordinación entre las instancias de poder, por una parte, y el saber científico por otra. Unas relaciones de subordinación que son recíprocas y que transitan en ambas direcciones, tanto desde el poder hasta el saber como desde el saber hasta el poder. En efecto, el saber queda subordinado al poder en la medida en que este último tiene la capacidad de encarrilar la investigación científica en las direcciones que mejor le convienen y de apropiarse sus resultados para usarlos en provecho propio. Por su parte, el poder queda subordinado al saber en la medida en que la elaboración y la posesión de este último proporciona poder: quien sabe puede, y puede, entre otras cosas, subyugar a quien no sabe.

LA CIENCIA ES VISTA COMO LA FUENTE DE UN DISCURSO DOTADO DE CAPACIDAD VERIDICTIVA, ENTENDIENDO POR VERIDICCIÓN EL HECHO DE DECIR LEGÍTIMAMENTE VERDAD Y DE PODER EXIGIR, POR LO TANTO, EL DEBIDO ACATAMIENTO A LOS CONTENIDOS DE SU DISCURSO.

Si bien se reconoce la existencia de esas relaciones de subordinación, y también de las relaciones de poder que circulan profusamente en el seno de la institución científica (laboratorios, universidades etc.), se atribuyen, sin embargo, a factores que son externos a la propia naturaleza del conocimiento científico porque si este estuviese atravesado por relaciones de poder perdería ipso facto toda credibilidad, toda eficacia y hasta sus propias señas de identidad. El hecho de que el poder no intervenga en los procedimientos y en la constitución de los conocimientos científicos representa una condición sine qua non para la propia existencia de la racionalidad científica, y se entiende por lo tanto que desde el discurso oficial de la institución científica y de sus defensores se procure borrar cualquier traza de una eventual relación entre el conocimiento científico y el poder.

En ese sentido la ciencia se presenta a como intrínsecamente democrática, ya que ofrece sus resultados al escrutinio público y permite que cualquiera compruebe la validez de sus enunciados. Eso sí, se reconoce que ese carácter democrático, en teoría, topa con algunas restricciones en la práctica. En primer lugar, esa comprobación exige que se disponga de los medios materiales necesarios para llevarla a cabo, lo cual excluye a buena parte de la población. En segundo lugar, se requiere una buena comprensión del conocimiento que se trata de comprobar y la posesión de las habilidades requeridas para hacerlo, con lo cual todo queda finalmente en manos de los expertos y de los propios científicos. Por fin, se requiere la conformidad con los criterios que definen el conocimiento científico, es decir la aceptación y la aplicación de las reglas del juego dictadas por la razón científica.

Es cierto que la racionalidad científica no es la única forma de racionalidad que se revela útil para la producción de conocimientos y para sustentar las distintas actividades desarrolladas por los seres humanos, pero es, sin duda, una de las más valiosas y, como ya lo he dicho, no pretendo menospreciarla en lo más mínimo. Sin embargo, resulta que esa peculiar forma de racionalidad se fue insertando poco a poco en un complejo entramado ideológico que acabó por convertirla en un potente dispositivo de poder. Los conocimientos científicos adquirieron así unas características que no forman parte de la racionalidad científica en tanto que tal, sino que provienen de la ideología que la convierte en un eficaz dispositivo de poder bajo la forma de una peculiar retórica de la verdad. Como suele ocurrir con las ideologías, esa ideología queda invisibilizada en tanto que ideología y pasa a ser considerada como formando parte de la propia definición de la racionalidad científica.

De hecho, la retórica de la verdad que desarrolla la ciencia ha logrado ocupar una posición hegemónica convirtiéndose en la más potente de todas las retóricas de la verdad presentes en las sociedades modernas y está claro que sus efectos de poder se sitúan a la altura de esa potencia.

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La verdad científica

Pese a que gran parte del colectivo científico considera que las formulaciones de la ciencia constituyen tan solo verdades provisionales a la espera de ser superadas por la propia dinámica investigadora, no deja de ser cierto que para amplios sectores de la población la razón científica se ha constituido progresivamente en el fundamento moderno de la verdad, y las prácticas científicas se han impuesto como las únicas prácticas legítimamente capacitadas para producir verdad. La ciencia es vista como la fuente de un discurso dotado de capacidad veridictiva, entendiendo por veridicción el hecho de decir legítimamente verdad y de poder exigir, por lo tanto, el debido acatamiento a los contenidos de su discurso.

La importancia que reviste la cuestión de la verdad en nuestra representación de la racionalidad científica justifica que abramos un pequeño paréntesis para formular algunas consideraciones al respecto. Cabe recordar, por ejemplo, que más allá de la clásica e insostenible definición de la verdad como adecuación con el objeto, lo que prevalece en la actualidad es un enfoque deflacionista según el cual no hay ninguna esencia de la verdad, no hay algo así como la verdad de aquello que es verdadero, de la misma forma que no hay nada así como, pongamos por caso, la puntiagudez de aquello que es puntiagudo. No hay nada en común que compartan todas las creencias que calificamos de verdaderas, aparte del hecho que las califiquemos como tales. Esto significa que la verdad no es una propiedad de ciertas creencias o proposiciones, y tampoco es una propiedad de la relación entre ciertas proposiciones y el mundo. La verdad no es nada más que una simple función lingüística, y lo único que cabe hacer en relación con ella es establecer cual es el funcionamiento semántico del predicado “verdadero” con el cual calificamos ciertos enunciados.

LA FORMA GENERAL QUE TOMAN LAS RETÓRICAS DE LA VERDAD CONSISTE EN SITUAR LA FUENTE DE LA ENUNCIACIÓN LEGÍTIMA DE LA VERDAD EN UN METANIVEL QUE TRASCIENDE AL SER HUMANO Y A SUS PRACTICAS.

También cabe recordar, de paso, que las mayores atrocidades se han cometido, con bastante frecuencia, en nombre de la verdad. La religión verdadera lanzó las cruzadas, creó la Inquisición y masacró a los calvinistas. El culto a la razón y a la verdad presidió al terror que sucedió a la revolución francesa. La Pravda, que es como se llama a la verdad en ruso, justificó el terror bolchevique, y fue con verdades supuestamente científicas cómo los nazis

aplastaron cráneos de judíos e izquierdistas. Ciertamente, los peores peligros no provienen tanto de los ataques a la verdad, como de la creencia en la verdad, sea su fuente la religión, la ciencia, o cualquier otra instancia, pero cerremos este paréntesis y volvamos a la cuestión de la ciencia convertida en retórica de la verdad.

La forma general que toman las retóricas de la verdad consiste en situar la fuente de la enunciación legitima de la verdad en un metanivel que trasciende al ser humano y a sus practicas. El ejemplo más claro ha consistido tradicionalmente en situar la fuente de los discursos verdaderos en la esfera de la divinidad o de lo sobrenatural y dotar a determinas personas de un acceso privilegiado a esas fuentes.

El gran trabajo de secularización llevado a cabo por la Ilustración permitió devolver al mundo terrenal los asuntos humanos que dependían de Dios, ensanchando con ello la capacidad de decisión y la libertad de las personas. Sin embargo, al abonar el terreno para el desarrollo de la retórica de la verdad científica fue la propia Ilustración la que volvió a instituir un metanivel que arrebataba nuevamente al ser humano las decisiones sobre la verdad, remitiéndolas a la razón científica.

La objetividad

Para ilustrar la retórica de la verdad científica me limitaré aquí al caso particular de las ciencias empíricas (tanto naturales como sociales), pero se podría desarrollar un análisis similar respecto de las ciencias exactas. Me centraré especialmente sobre el concepto de la objetividad en tanto que constituye uno de los conceptos nucleares de esas ciencias (exceptuando, claro está, las que tratan con las partículas y con el ámbito cuántico).

La objetividad remite al hecho de que el método utilizado, es decir las reglas de procedimiento que se siguen para producir conocimientos científicos, debe garantizar que las condiciones de producción del conocimiento no estén inscritas en ese conocimiento y no lo determinen.

Eso significa que:

las características de los instrumentos utilizados no deben incidir en el resultado obtenido (por lo tanto, para justificar su objetividad hay que borrar las huellas que las técnicas y los procedimientos utilizados hubiesen podido dejar en él).

las características del contexto socio-histórico no deben influir sobre el resultado obtenido (por lo tanto, hay que borrar las huellas que las condiciones socio-históricas hubiesen podido dejar en el conocimiento producido).

las características del sujeto productor de conocimiento, no deben marcar los resultados obtenidos (por lo tanto, hay que borrar las huellas que el agente humano hubiese podido dejar en ellos).

El método científico es presentado, por lo tanto, como un proceso que garantiza la autonomización del producto, en este caso el conocimiento científico, respecto de sus particulares condiciones de producción. Para conseguir esa separación entre el producto y el proceso se definen unas reglas de procedimiento que aseguran que la producción del conocimiento científico se realiza en términos de un proceso sin sujeto y de un proceso desde ningún lugar, o, lo que es lo mismo, desde un lugar genérico, carente de cualquier atributo, y, por lo tanto, ajeno al mundo terrenal. Se trata, por así decirlo,del mito de la inmaculada concepción aplicado esta vez al quehacer científico.

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Sin embargo, la afirmación de que la ciencia es un proceso sin sujeto constituye una pura falacia. Para convencerse de que siempre interviene en última instancia una decisión razonada proveniente de un determinado sujeto basta con recordar que no existe ningún algoritmo, o reglas de procedimiento formal, que permitan extraer enunciados teóricos a partir de un conjunto de datos, y que, por lo tanto, la formulación del enunciado teórico es, en parte, una creación a cargo de los sujetos involucrados en la investigación.

Otra consideración que abunda en el mismo sentido, entre las muchas que se podrían traer a colación, es que ante la infradeterminación de la teoría por la evidencia empírica disponible, es decir ante el hecho de que para cualquier conjunto de datos siempre existen varias teorías que son compatibles con esos datos aunque estas teorías sean contradictorias entre ellas, solo queda el recurso a la decisión razonada del sujeto para optar por la más adecuada.

Siguiendo en esa misma línea de defensa de la objetividad se nos dice que los enunciados científicos deben ser confrontados con el tribunal de los hechos y que el veredicto de ese tribunal es inapelable. De esa forma ya no son los seres humanos sino que es la propia realidad la que actúa como juez último de la validez de los enunciados, confirmándolos o desmintiéndolos. En definitiva, se nos sugiere que son los hechos los que hablan y los que dicen si tal o cual proposición es acertada o no lo es.

Mucho me temo que esa forma de plantear las cosas constituye otra falacia y no puede sino evocar un autentico ejercicio de ventriloquia ya que los hechos permanecen estrictamente mudos hasta que el científico no les presta su voz, disimulando cuidadosamente, eso sí, que la voz con la cual los hechos parecen hablar proviene de su propia garganta.

No hay vuelta de hoja, a partir del momento en que se sostiene que el procedimiento para acceder a la realidad y aprehenderla de forma objetiva no afecta esa aprehensión, se debería aclarar cómo se puede acceder a algo con total independencia del modo de acceder a ello. Y resulta que la única forma de conseguirlo consistiría en situarse en un lugar que corresponda al “punto de vista de Dios”. Curiosamente, la retórica de la verdad científica viene a decirnos implícitamente que la ciencia logra situarse en ese preciso punto.

Inmaculada concepción, ventriloquia, y adopción del punto de vista de Dios…. demasiadas cosas extrañas para que podamos otorgar credibilidad a la concepción de la ciencia que la convierte en un instrumento de poder, es decir a la retórica de la verdad científica.

Cuando se nos dice que el conocimiento válido sobre la realidad es el que se corresponde con la forma en que la realidad es efectivamente, o cuando se nos dice que “el conocimiento de X” es un conocimiento científicamente válido si (y sólo si) representa, describe, explica, modeliza (etc, etc.) adecuadamente, o correctamente, o verdaderamente, o fielmente, aquello de lo cual es conocimiento, se abren dos grandes dudas que pronto se convierten en dos importantes objeciones.

Conocimiento y realidad

La primera duda surge cuando nos preguntamos ¿Cómo podemos saber si tal o cual conocimiento se corresponde efectivamente con la realidad? Y la única respuesta posible es: comparándolos. Ahora bien, comparar significa acceder de forma independiente a cada uno de los términos que se trata de comparar, porque no se puede comparar dos cosas A y B si se define una en términos de la otra, B en términos de A, o viceversa.

Y, claro, aquí surge la primera objeción: ¿Cómo puedo comparar mi conocimiento del mundo con un mundo definido con independencia de mi conocimiento del mundo? ¿Cómo puedo comparar mi “conocimiento de X”, con un “X” que no conozco? En otros términos, ¿Cómo puedo comparar una descripción del mundo, con un mundo no descrito? Ciertamente, puedo comparar diversas versiones del mundo y elegir la que me parezca la más convincente, la más útil o la que ofrece mayor garantía. Sien embargo, nunca puedo comparar el mundo con una determinada versión del mundo porque no puedo saber cómo es el mundo con independencia de cualquier versión. ¿Alguien puede decirnos cómo es la realidad no conceptualizada?

En realidad cuando decimos que comparamos enunciados acerca de los hechos con los propios hechos, siempre estamos comparando enunciados acerca de los hechos con nuestro conocimiento de esos hechos, nunca directamente con un hecho.

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Por otra parte, como el conocimiento toma la forma de enunciados más o menos formalizados que se expresan en un determinado lenguaje (cercano o alejado del llamado lenguaje ordinario), surge la segunda gran pregunta que consiste en saber si podemos comparar “trozos de lenguaje”, con “trozos del mundo”. Y aquí surge inmediatamente la segunda objeción: no podemos hacerlo, no podemos hacerlo por la sencilla razón de que no podemos salir del lenguaje (sea cual sea su tipo ) para decir cómo es el mundo con independencia del lenguaje en el cual lo describimos y lo explicamos.

En definitiva, está claro que no podemos ver la realidad desde fuera de la realidad para saber cómo sería si no estuviésemos en ella. Cuando hablamos de la realidad, estamos hablando de algo de lo cual formamos parte, estamos hablando de una entidad que nos engloba como elemento constitutivo. No podemos separar sus características de las nuestras, porque nuestras características están en su seno y forman parte de ella, o, dicho de otra forma, la realidad tiene las características que tiene porque somos como somos. Y si fuéramos diferentes la realidad también sería diferente.

NUNCA PUEDO COMPARAR EL MUNDO CON UNA DETERMINADA VERSIÓN DEL MUNDO PORQUE NO PUEDO SABER CÓMO ES EL MUNDO CON INDEPENDENCIA DE CUALQUIER VERSIÓN.

En tanto que somos componentes de la realidad, sólo podemos acceder a cómo es la realidad en función de nuestras características, nunca con independencia de ellas. Los objetos que individualizamos como tales en la realidad, no poseen propiedades en sí mismos, sus propiedades resultan de nuestra interacción con ellos. En definitiva, atribuimos a la realidad propiedades que son bien reales pero que no están sino en nuestra manera de tratar con ella.

El hecho de que sólo podemos conocer, no la realidad, sino el resultado de nuestra inserción en ella, y que, por lo tanto, no es independiente de nosotros, cuestiona la estricta dicotomía sujeto/objeto que se suele asumir como una condición para que el conocimiento científico sea posible.

Para mayor inri no es solamente la dicotomía sujeto/objeto la que plantea problema, sino también cierta concepción de lo que es propiamente “un objeto”. Se suele pensar que la realidad es como un contenedor de objetos y de relaciones entre objetos, con lo cual el mundo estaría compuesto por cierto número de objetos y de relaciones entre ellos. Ahora bien, ¿en qué consiste un objeto? Sin ni siquiera entrar en la cuestión de las características o de las propiedades de un objeto, podemos ir a lo más simple y convenir que un objeto es todo aquello que podamos tomar como un valor de una variable de cuantificación, o sea, todo aquello de lo cual podemos decir que hay uno o varios de ello.

Resulta, sin embargo, que ni siquiera podemos decir cuántos objetos hay en un determinado segmento de la realidad si antes no tomamos una decisión sobre lo que va a contar como un objeto. Por ejemplo, un libro es un objeto, pero cada una de sus páginas también, y cada una de sus palabras también, y cada una de sus letras…etc. Con lo cual cuando estamos frente a un libro no podemos contestar a la pregunta ¿Cuántos objetos hay aquí? Si previamente no hemos tomado una decisión puramente convencional acerca de lo que vamos a considerar como “un objeto”, es decir como la unidad de nuestra variable de cuantificación. Y eso es así para cualquier segmento de la realidad que contemplemos, incluso si vamos al nivel de las partículas elementales.

Creo que la argumentación crítica desarrollada hasta aquí acerca de lo que sustenta la pretensión a la objetividad formulada por la razón científica indica, cuanto menos, que esa pretensión es opinable, y dispara la sospecha de que tanta insistencia en reclamar para sí los atributos de la veridicción puede encubrir el desarrollo de mecanismos de poder. El hecho de poner al descubierto algunas de las falacias sobre las que descansa la retórica de la verdad científica puede ayudar a hacer descender la razón científica del metanivel en el que la ha situado la ideología dominante, y eso ya constituye un paso en dirección a fomentar prácticas de libertad.

He de precisar que las criticas que he expuesto apuntan a la concepción más ampliamente compartida de la naturaleza de las ciencias empíricas, es decir, a la concepción realista con sus múltiples corrientes. Sin embargo, existen otros enfoques que escapan a algunas de esas críticas. Por ejemplo el punto de vista convencionalista, o el punto de vista instrumentalista, para el cual las teorías científicas son operadores (instrumentos) que nos permiten actuar sobre los objetos sin que podamos decir si eso se debe a que describen de forma correcta la realidad o no, o también el punto de vista pragmatista que rechaza cualquier intento de fundamentar el conocimiento científico sobre algo que vaya más allá del reconocimiento de su utilidad para ciertos propósitos.

Sin embargo, la existencia de variadas concepciones epistemológicas no quita que el discurso dominante acerca de la ciencia, así como su imagen más generalizada, la constituyen como una retórica de la verdad y le otorgan por lo tanto la capacidad de actuar como un dispositivo de dominación dotado de una extraordinaria potencia. Eso constituye, a mi entender, una razón más que suficiente para que seamos claramente beligerantes contra las pretensiones de la razón científica y las falacias a las que recurre para hacernos creer que no tenemos más remedio que someternos a su imperio.

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Disruptores endocrinos: el discreto regalo del lobby de los pesticidas

La Comisión Europea presentó el pasado día 21 una propuesta para la regulación de estas sustancias químicas. Una laguna legal podría mantener miles de toneladas de los peligrosos plaguicidas en el mercado de la UE

Por Stéphane Horel, 21 de diciembre de 2016

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

Este artículo se publicó originalmente en el diario Le Monde el pasado 20 de diciembre.

Se trata de un párrafo desconectado del texto que le precede, agregado en la parte inferior del documento en el último minuto, con una redacción farragosa e impenetrable, que hace referencia a la introducción de una excepción para aquellos productos que impiden el desarrollo de organismos nocivos. Pero dicho con palabras llanas, no es ni más ni menos que una concesión de la Comisión Europea al lobby de los plaguicidas.

Con tres años de retraso, la Comisión Europea debe someter a votación su propuesta de regulación de los disruptores endocrinos, esas sustancias químicas capaces de interferir con el sistema hormonal de los seres vivos, incluso a dosis muy pequeñas. Se supone que esta propuesta debiera establecer una estricta normativa europea sobre plaguicidas, es decir, la del reconocimiento de los plaguicidas como disruptores endocrinos.

Por lo tanto, se trataría de establecer los criterios que la Comisión Europea ha elaborado y que permitirían identificarlos, y posteriormente los representantes de los Estados miembro deben adoptar o rechazar. La votación tendrá lugar en el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y Seguridad Animal, después de 6 meses de negociaciones.

Si el diablo se esconde en los detalles, ese párrafo insertado por la Comisión Europea en el último minuto es todo menos algo anecdótico. Mientras que la regulación de los plaguicidas exige la eliminación de los disruptores endocrinos del mercado, ese párrafo crea una excepción en todo un grupo de plaguicidas que tiene la particularidad de… ser disruptores endocrinos. De hecho algunos plaguicidas eliminan insectos o plantas que son considerados como plagas para los cultivos actuando sobre su sistema hormonal bloqueando su desarrollo o crecimiento. En otras palabras, se trata de plaguicidas que han sido diseñados para ser disruptores endocrinos. En lugar de utilizar estos conocimientos para identificarlos y prohibirlos, la Comisión Europea propone que se mantengan.

Solicitud del trío BASF, Bayer y Syngenta

Esta excepción es en realidad una antigua solicitud de la Industria de los Plaguicidas, ese trío de fabricantes de plaguicidas que sería el más afectado por la regulación: el gigante alemán BASF ( líder mundial en productos químicos), Bayer (que ha fusionado con Monsanto) y el grupo suizo Syngenta. En un documento fechado en 2013, los responsables de estos grupos abogan por introducir una excepción en lo que se refiere a los productos diseñados como disruptores endocrinos:

En sentido estricto, estos compuestos cumplen con la definición de lo que es un disruptor endocrino, ya que sus mecanismos endocrinos y sus efectos adversos relevantes en la población han sido mencionados y bien descritos (…) Por consiguiente, debe definirse una excepción a esta categoría de productos químicos…”.

El nuevo párrafo se parece de manera inconfundible a lo escrito por los responsables de los fabricantes de plaguicidas.

Pero el añadir esta excepción supone un problema para los seres vivos, que pueden verse afectos por estos pesticidas que alteran el sistema hormonal, desde las plantas hasta las mariquitas y las ardillas, es decir, aquellos seres vivos que la ley denomina no objetivo, pero que también disponen de un sistema hormonal susceptible de ser alterado por estos productos.

Entre ellos se encuentra

el herbicida 2,4-D, reconocido

como posiblemente carcinógeno

para el ser humano

No se ha realizado una evaluación de las consecuencias de esta cláusula sobre los ecosistemas, aunque sin duda tendrá un impacto positivo en la Industria. Según la información recogida por Le Monde, esta excepción afectaría a 15 insecticidas y un buen número de herbicidas, entre ellos el 2,4-D, un herbicida que ha sido clasificado como “posible carcinógeno para los seres humanos” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015.

De acuerdo con los cálculos realizados por la ONG Generaciones Futuras, esta excepción afectaría a 8.700 toneladas de productos al año, sólo en Francia. Francois Veillerette, portavoz de la ONG, se muestra indignado:

Se trata de una aberrante regulación, que pretende eliminar los disruptores endocrinos para proteger los ecosistemas.

Esta petición no proviene de nosotros, sino de las autoridades alemanas”, dijo Graeme Taylor, Director de asuntos públicos de la Asociación Europea de Protección de Cultivos (ECPA). Esta organización de presión de la Industria de los Plaguicidas rechazó la propuesta de la Comisión Europea en su conjunto por considerarla que “no va lo suficientemente lejos”.

Incierta mayoría, una propuesta cercenada en dos partes

Ante la perspectiva de una incierta mayoría, la Comisión Europea presenta su propuesta en dos parte. La primera parte contiene un componente medioambiental, en la que se incluye esta nueva excepción, y un componente relacionado con la salud humana, que también es objeto de fuertes críticas por parte de la comunidad científica, ONGs y algunos Estados miembro, incluida Francia.

Todos ellos han denunciado la insuficiencia del texto para proteger a la población de enfermedades relacionadas con la exposición a disruptores endocrinos (cáncer, problema en el desarrollo cerebral, infertilidad, diabetes, etc).

La segunda parte de la propuesta, que es sobre aspectos reglamentarios, también contiene una destacable excepción. De mantenerse, los riesgos planteados por los plaguicidas que son disruptores endocrinos serían evaluados caso por caso después de su comercialización, pero la ley exige su prohibición a priori. Esto ha sido considerado ilegal por el Parlamento Europeo, ONGs y algunos países, como Le Monde reveló a finales de noviembre, con la documentación que apoya dicha afirmación, señalando que se basaba en conclusiones redactadas de antemano por una agencia oficial europea.

Estas propuestas son inaceptables y no responden a la creciente preocupación y movilización pública a favor de actuaciones que reduzcan de verdad la presencia de disruptores endocrinos en nuestra vida cotidiana”, dijo la Coalición Europa Libre de Disruptores Endocrinos. Una petición en la red de SumOfUS, que solicitaba el rechazo de la propuesta, ha recogido más de 260.000 firmas.

sumofus

En las más altas instancias de la burocracia Europea se considera que se ha hecho un buen trabajo argumentando que había de por medio una controversia científica sobre los disruptores endocrinos que era preciso considerar. Sin embargo, un centenar de reconocidos científicos han advertido a los responsables de la toma de decisiones de que la Industria fabrica dudas para defender sus intereses comerciales que considera amenazados, del mismo modo que la Industria Petrolera hace con el cambio climático (Le Monde, 30 de noviembre). Sin embargo, un representante europeo ha dicho que no se puede hablar de teorías conspirativas.

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Sigue creciendo la preocupación por las sustancias que alteran el sistema hormonal

Los científicos insisten en buscar una solución a nivel internacional

Por Kristen Monaco, 23 de diciembre de 2016

medpagetoday.com

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El pasado mes de septiembre, el Dr. Andrea C. Gore, de la Universidad de Texas, Austin, publicó una revisión clínica de la Segunda Declaración Científica de la Sociedad Endocrina sobre Productos Químicos que Alteran el Sistema Hormonal (EDC-2) en la revista Jama Internal Medicine, en la que llamaba la atención sobre la cuestión de los disruptores endocrinos y sus vínculos con varias enfermedades y trastornos. A continuación examinamos la evolución de estas sustancias.

Las sustancias que alteran el sistema hormonal son motivo de una creciente preocupación, asunto al que se ha dedicado mucho espacio durante 2016. Después de que Gore publicase su revisión, se han publicado más investigaciones sobre las preocupaciones de la salud y las iniciativas políticas relacionadas con estos productos químicos.

Siguiendo la publicación de Gore, un importante estudio, de Trasande et al., fue publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology. El estudio de Trasande informaba que la exposición a los disruptores endocrinos supone para la economía estadounidense unos costes totales en gastos sanitarios de 340.000 millones de dólares anuales, lo que representa más del 2% del PIB total de los Estados Unidos. En la UE el coste sanitario sería de unos 217.000 millones de dólares, una diferencia que los autores achacan a una regulación más estricta de los disruptores endocrinos en Europa. Los autores estiman que la pérdida de ingresos pueden atribuirse a enfermedades relacionadas con los disruptores endocrinos, tales como la obesidad, la diabetes, el cáncer y otros trastornos, como el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) y autismo.

El pasado mes de junio, la Comisión Europea publicó una propuesta para identificar los productos químicos que alteran el sistema hormonal, pero no logró satisfacer las esperanzas de la comunidad científica.

El pasado noviembre, la Comisión Europea publicaba una propuesta revisada que sugería en nuevo criterio para definir los disruptores endocrinos, una propuesta que los críticos veían insuficiente como para permitir un control o regulación razonable de estos productos químicos. Además, esta versión exigía dejar al margen los plaguicidas, lo cual ha supuesto un enfrentamiento con muchas ONGs, entre ellas CHEM Trust y The Health and Environment Alliance (HEAL).

En noviembre, la Sociedad Endocrina respondió con una declaración acusando a la Comisión Europea de establecer un “nivel de evidencias científicas irrelevante” para la identificación de los disruptores endocrinos, “limitando la capacidad para identificarlos y regularlos”. Se espera un último borrador revisado por parte de la Comisión Europea para la clasificación de los disruptores endocrinos a finales de este mes.

A finales del mes pasado, un grupo de unos 100 científicos, entre ellos Gore y Trasande, firmaron un editorial en el diario francés Le Monde, titulado “Dejemos de manipular la Ciencia”. En esta editorial se pedía a las Naciones Unidas que actuaran en apoyo de los reglamentos propuestos por la Unión Europea.

La preocupación por los disruptores endocrinos sigue aumentando a medida que aumentan las evidencias. Por ejemplo, a principios de diciembre, en un estudio publicado en Reproducción Humana se vinculaba la exposición a los disruptores endocrinos, especialmente los ftalatos que encuentran sobre todo en los plásticos, con una disminución en la calidad del esperma, lo que afecta negativamente a los embriones de Fecundación in Vitro (FIV). Del mismo modo, la Sociedad Americana de Química publicó un estudio este mes en la revista Environment Science & Tecnology en el que se señalaba la presencia de bisfenol-A (BPA) en los plásticos para bebés, a pesar de que casi todos ellos se comercializan como libros de BPA.

En una entrevista realizada por MedPage Today a Andrea Gore, éste expresó su esperanza de que haya avances en este campo el próximo año. “Espero que los científicos que están llevando a cabo la investigación sobre los disruptores endocrinos y los médicos que están tratando a un número creciente de pacientes enfermos con enfermedades crónicas sean reconocidos como los expertos que están llamados a desarrollar e implementar políticas sobre seguridad química. Los expertos que guían las políticas reguladoras deben estar libres de cualquier conexión con la Industria Química para asegurar que no haya conflictos de interés”.

En términos de mejorar en las políticas en 2017, Gore explicó:

Debe de producirse un significativo aumento de la transparencia y de información a los consumidores, que quieren saber qué es lo que hay exactamente en sus alimentos y bebidas, en los envases que los contienen, en los productos de higiene personal, en los tejidos que tocan nuestra piel, en los productos para bebés, en los aerosoles y otros. Si los fabricantes de productos químicos insisten en que sus productos son seguros, no hay razón para que no puedan proporcionarnos esta información.

Esto permitirá a los consumidores inteligentes tomar decisiones que mejor se adaptan a sus necesidades individuales y de seguridad”.

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Artículos relacionados:

Disruptores endocrinos: la fabricación de una mentira

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El maíz transgénico NK603 no sería sustancialmente equivalente a su contraparte no transgénica: muestra altos niveles de putrescina y cadaverina, entre otros

gmwatch.org

El SMC se niega a publicar el derecho de réplica de los autores de un estudio sobre el maíz NK603

maiznk603

El Science Media Centre del Reino Unido (SMC) ha difundido una serie de informaciones un tanto denigrantes sobre los expertos que han realizado un nuevo estudio en el que se mostrarían profundas diferencias moleculares entre el maíz transgénico NK603 y su pariente más cercano no transgénico.

El problema es que los expertos seleccionados por el SMC aparentemente han considerado los hechos de una forma errónea. Es algo comprensible dada la excesiva rapidez que se han dado en recopilar, publicar y distribuir la crítica la misma mañana en la que se publicaba el estudio en la revista. Pero no es una excusa válida de aquellos que quieren dar una información precisa, basada en evidencias, dirigida al público y los responsables políticos.

Dos de los autores del estudio original, el Dr. Michael Antoniou y el Dr. Robin Mesnage, enviaron un correo electrónico con sus respuestas a las críticas de los expertos del SMC, señalando que contenían inexactitudes objetivas y tergiversaciones del documento. Pidieron educadamente que el SMC publicara las respuestas en la misma página web en la que apareció la crítica a su estudio.

Pero Tom Sheldon del SMC se ha negado a hacerlo: “Me temo que no podemos publicarlas, pues si no esto se acabaría convirtiendo en un foro de discusión para los científicos, algo que no es”.

Con otras palabras, el SMC se niega a ofrecer el derecho de réplica a aquellos cuyo trabajo se ve tergiversado o difamado. Esto confirma nuestra visión, ya desde hace tiempo, de que el SMC es un organismo que sacrifica la exactitud científica en favor de la defensa y promoción de los cultivos transgénicos y sus herbicidas asociados, junto con otros productos industriales de riesgo y controvertidos.

No es algo sorprendente, dado que el 70% de la financiación que recibe el SMC proviene de la Industria.

Para aquellas gentes y periodistas que estén interesado en la exactitud científica, a continuación recogemos las respuestas de los científicos a las críticas de SMC. Estas respuestas han sido ampliamente distribuidas por correo electrónico y las ofrecemos aquí con el permiso de los autores.

El Dr. Michael Antoniou y el Dr. Robin Mesnage responden a la “Reacción del análisis multiómico del maíz transgénico NK603 publicado en Scientific Reports”, críticas recopiladas por el Science Media Center.

El Dr. Dan MacLean, Jefe de Bioinformática en el Laboratorio de Sainsbury, dijo:

– “Uno de los grandes problemas de este análisis es que los materiales fueron recogidos en condiciones potencialmente muy diferentes: en diferentes partes de la misma finca, composiciones químicas potencialmente diferentes en el suelo, diferentes contenidos de agua, diferentes elevaciones del terreno, exposiciones y temperaturas. Bajo condiciones de laboratorio estrictas, el metaboloma y el proteoma son muy variables y las estadísticas presentadas aquí no controlan ni de cerca esos factores.

Son muchos los factores que podrían estar afectando a la expresión y los diferentes niveles en las plantas y no se presentan estadísticas de exploración y control. El análisis viene a decir que “todo es igual, vamos a hacer las pruebas”, y luego utilizan las de menor potencia. Se requiere un modelado estadístico mucho mejor para permitir que se pueda atribuir cualquier cambio de proteínas/metaboloma a cualquiera de las variables experimentales supuestamente bajo prueba.

Esto tiene el efecto de tomar una discutible serie de decisiones. No se puede llegar a unas conclusiones claras, y ciertamente no en base a los valores de p. Por lo tanto, no se podía esperar que todos los análisis mostraran con claridad unos determinados patrones debido al considerable ruido de las muchas cosas que están cambiando”.

El Dr. Michael Antoniou y el Dr. Robin Mesnage responden:

– Dan MacLean afirma que diferentes condiciones de crecimiento podrían explicar las diferencias encontradas entre los cultivos transgénicos y los no transgénicos. Sin embargo, esto sugiere que no ha leído con suficiente detenimiento el artículo, ya que en la sección Materiales y Métodos declaramos que todos estos factores fueron controlados cuidadosamente, minimizando así la posibilidad de que contribuyeran de manera significativa a los cambios observados en los cultivos transgénicos. El tipo de suelo en todo el área de cultivo era el mismo, como se muestra en el análisis de suelos en los datos complementarios que se pueden consultar en la red (Archivo Adicional 1). Las distintas parcelas en las que se cultivaron los distintos cultivos no estaban lo bastante espaciadas como para presentar diferencias significativas de nivel, contenido de agua, distinta exposición o temperaturas.

También minimizamos la posibilidad de que diferentes temporadas de crecimiento influyeran en las diferencias. Como se menciona en nuestra artículo, “las modificaciones observadas en la comparación entre el maíz transgénico NK603 al que se le aplicó el herbicida Roundup, el maíz NK603 sin usar este herbicida y el maíz isogénico de control, estuvieron altamente correlacionadas entre los dos cultivos realizados durante en dos temporadas diferentes”.

Sin embargo, aunque nuestro diseño experimental haya tenido en cuenta el efecto de la temporada de cultivo, se necesitarían más experimentos bajo diferentes condiciones para determinar la gama completa de los efectos debidos al proceso de transformación transgénica en este tipo de maíz.

Dan MacLean cuestiona los métodos analíticos estadísticos utilizados. Sin embargo, estos métodos se vienen utilizando durante décadas para explorar la importancia de las diferencias observadas en la investigación biomédica. Es muy conocido que se pueden cometer errores al utilizar estadísticas de bajo poder cuando un estudio está midiendo múltiples variables y es por esta razón que se ajustaron los valores de p utilizando el método multiprueba de Benjamini-Hochberg para una cantidad elevada de comparaciones.

La investigación que hemos emprendido utilizando estos métodos estadísticos de perfil molecular y analítico establecen con certeza las diferencias biológicas entre el maíz transgénico y su contraparte no transgénica, considerando:

1) las vías bioquímicas afectadas en las plantas

2) los dos cultivos de maíz

3) los estudios previamente publicados.

Los resultados de estos análisis fueron muy consistentes y sólidos.

No está claro a qué se refiere con “variables experimentales supuestamente bajo prueba”, porque de hecho sólo una variable experimental estaba sometida a examen: el efecto del proceso de transgénesis en este tipo de maíz.

Nuestro experimento ha establecido diferencias biológicas entre el cultivo transgénico y los tipos de maíz no transgénico probados, incluyendo los elevados niveles de poliaminas potencialmente tóxicas (putrescina y cadaverina) en el maíz transgénico. Sin embargo, los efectos toxicológicos sobre el consumidor están fuera del alcance de nuestro estudio, como se indica en el documento.

El Dr. Joe Perry, ex Presidente del Panel Científico sobre Transgénicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), dijo:

En contraste con el análisis de la composición, que se hace para cada aplicación, según indicación de la EFSA, lo que implica pruebas de campo con réplicas adecuadas, este estudio parece haberse realizado con parcelas únicas sin réplicas.

Por lo tanto, no es posible decir con certeza si las diferentes señaladas se deben a diferencias entre los tratamientos o diferencias entre los dos campos utilizados ( o dos parcelas dentro del mismo campo).

En otras palabras, los principios básicos del diseño experimental parecen no haberse seguido. Por esta razón se puede decir que se trata de un estudio científico incompleto.

Más detalles sobre la realización de experimento serían útiles para confirmar o no esta impresión inicial”.

El Dr. Michael Antoniou y el Dr. Robin Mesnage responden:

– Lo que dice Joe Perry cuando afirma que nuestro estudio se realizó con parcelas únicas, sin réplica, es incorrecto. En realidad fueron dos los cultivos de maíz durante dos temporadas de cultivo distintas, y los resultados fueron consistentes en ambos casos, tal como se presentan.

Los análisis de composición de los cultivos transgénicos efectuados por las empresas productoras de transgénicos y presentados a las Agencias de Regulación para su aprobación y comercialización son muy superficiales, observando elementos importantes, tales como las proteínas totales, los carbohidratos y las grasas. No examinan los tipos de proteínas o metabolitos que están presentes, sin embargo, estos factores pueden determinar si un cultivo transgénico es sustancialmente equivalente a un cultivo no transgénico y seguro para su consumo.

Como se explicó en la respuesta a Dan MacLean, las diferencias entre los campos en los que se cultivaron las variedades de maíz fueron controladas y, por tanto, no fueron un factor determinante para explicar las diferencias en el maíz transgénico.

Profesor Johnjoe McFadden, Profesor de Genética Molécular en la Universidad de Surrey, dijo:

– “El estudio científico es correcto allí hasta donde llega. Pero el análisis no hace hincapié en la insuficiencia del principio de equivalencia sustancial. ¿Cuál es la consideración de equivalente? Si se realiza un análisis detallado en base a cualquier cambio en un organismo, se detectará un nivel de cambio: los organismos son muy sensibles y, por ejemplo, se producen cambios similares cuando son tratados con plaguicidas y herbicidas o cuando son atacados por plagas.

Es de esperar que prácticamente cualquier perturbación en un organismo generará una respuesta que puede ser detectada mediante estas poderosas técnicas, eso es después de todo lo que hace la vida.

Así que todo lo que muestra es que la transgénesis, los plaguicidas, los herbicidas, la sequía, la depredación, o incluso el crecimiento en un campo diferente, podría provocar una respuesta por parte del organismo. Si los cultivos transgénicos se prohibieran por estos motivos, entonces todos los pesticidas, herbicidas, y de hecho cualquier cosa que provoque un cambio, también debieran prohibirse”.

El Dr. Michael Antoniou y el Dr. Robin Mesnage responden:

– “Johnjoe McFadden parece decir que nuestro análisis es demasiado detallado, pero los métodos empleados se encuentran a la vanguardia de los estudios científicos y son muy utilizados en investigación y diagnóstico. Es incorrecto sugerir que las diferencias por el uso de herbicidas y pesticidas podrían ser responsables de los cambios en el maíz transgénico, ya que estos factores se tuvieron en cuenta. Nuestro análisis reveló, efectivamente, un efecto como resultado de la aplicación del herbicida Roundup en el maíz transgénico tolerante a este herbicida, pero este factor no estableció una diferencia tan grande como el propio proceso de transgénesis (ve figura 2 de nuestro artículo).

Además, se realizó un análisis detallado de los residuos de plaguicidas en el maíz transgénico y en el maíz no transgénico (archivo adicional 2) y se encontró que no había rastros por encima de los niveles de detección. No hubo diferencias en el uso de pesticidas o fertilizantes entre el maíz transgénico y el no transgénico, excepto que el herbicida Roundup se aplicó a un cultivo del maíz transgénico, de acuerdo con la forma de cultivo para este tipo de maíz. Por lo tanto, las diferencias observadas en el maíz transgénico no pueden atribuirse al uso o presencia de pesticidas.

Sin embargo, aunque la relevancia toxicológica de las diferencias no está clara, lo que sí está claro es que el uso de estas herramientas de perfiles moleculares permite una mejor comprensión de la composición de las plantas modificadas genéticamente y, por lo tanto, podrían mejorar la evaluación del riesgo de los efectos no genéticos de la modificación genética. De hecho, los ingenieros genéticos no pueden controlar o predecir los efectos de la ingeniería genética en las plantas y actualmente no se miden a nivel molecular”.

Un análisis multiómico integrado del maíz transgénico tolerante a Roundup NK603 revela trastornos del metabolismo causados por el proceso de modificación”, por Robin Mesnage et al., publicado en Scientific Reports a las 10 horas del lunes 19 de diciembre”.

http://www.nature.com/articles/srep37855

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Por fin la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publica los datos de tres estudios científicos sobre el glifosato

Observatorio Europeo de las Corporaciones, 14 de diciembre de 2016

corporateeurope.org

Lista de las secciones que han sido eliminadas en los documentos entregados por la EFSA al Observatorio Europea de Corporaciones

Lista de las secciones que han sido eliminadas
en los documentos entregados por la EFSA
al Observatorio Europeo de Corporaciones

Finalmente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) nos ha enviado los datos en bruto de tres importantes estudios científicos que utilizó para realizar su evaluación del glifosato, son los llamados “los Tres Misteriosos”. Sin embargo, debido a diversas preocupaciones legales, grandes secciones de los datos han sido eliminados. No obstante, la EFSA dice que “con la información publicada es suficiente para que un científico pueda examinar la evaluación del glifosato que realizó la EFSA y los Estados miembros de la UE”. ¿Será este el caso?

El 10 de diciembre de 2015, el Director General de nuestra organización presentó una solicitud de acceso a los documentos sobre los tres estudios que la EFSA consideró cruciales para su evaluación del glifosato. Durante años, el Observatorio Europeo de las Corporaciones (CEO) ha estado solicitando a la EFSA y a la Comisión Europea que, del mismo modo que se hace con los ensayos clínicos de los medicamentos, se publiquen los datos que respaldan los dictámenes científicos de la EFSA para permitir un escrutinio por parte de la comunidad científica. No es el caso que ahora nos ocupa, porque si bien las normas de la UE estipulan que estos datos deben ser proporcionados por la propia Industria, pero dado que las empresas no quieren que los competidores utilicen estos datos, entonces no los publican.

La EFSA rechazó por primera vez la petición alegando la oposición por parte de los propietarios de los estudios, las empresas productores de herbicidas basados en el glifosato, ya que de revelar estos datos pondría en peligro sus secretos comerciales y sus derechos de propiedad intelectual. En marzo de 2016, los eurodiputados del Partido Verde presentaron otra solicitud de acceso a documentos, y un año más tarde, después de que la EFSA y la Comisión Europea dijesen que justificar la aprobación de una nueva normativa en base a los datos que la Industria mantiene en secreto era un callejón sin salida política, la Agencia finalmente decidió publicar los datos como solicitaron nuestra organización CEO y los eurodiputados del Partido Verde. Se ha convertido en un hecho destacable, al menos en principio: la Agencia nunca los había hecho públicos con anterioridad. Por parte del CEO, estos son los estudios que están en juego:

– “Carcinogenicity Study with Glyphosate Technical in Swiss Albino Mice” (2001), following OECD Guideline 451 & GLP – propiedad de una empresa israelí, ADAMA Agricultural Solutions, fabricante de pesticidas, estudio que nunca ha sido publicado;

– “Glyphosate technical: Dietary Carcinogenicity Study in the Mouse” (2009), following OECD Guideline 451 & GLP – estudio perteneciente a una empresa australiana de plaguicidas, Nufarm, estudio que tampoco ha sido publicado;

– “HR-001: 18-Month Oral Oncogenicity Study in Mice” (1997), following following OECD Guideline 451 & GLP – propiedad de una empresa japonesa de plaguicidas, Arysta LifeSciences Corporation, nunca publicado.

La EFSA ha publicado resúmenes detallados de estos estudios. El estudio de la empresa ADAMA es del año 2001 y se resume en la página 1013; el estudio de empresa NUFARM, del año 2009, se resume en la página 1023; y el estudio de Arysta, de 1997, en la página 1030.

Lo que debieran permitir los datos en bruto publicados por la EFSA es corroborar si estos estudios han sido correctamente interpretados por los autores, así como por los científicos de la EFSA y de los Estados miembro. Es decir, sería nada menos que permitir que la labor de la EFSA fue finalmente examinada por la comunidad científica. ¿Será esto posible?. Algunas dificultades ya han aparecido:

– Los documentos han llegado a nuestra organización (CEO) en forma de pdf, de 566, 1143 y 1133 páginas respectivamente. Pero se trata de imágenes: no se pueden emplear para realizar una búsqueda, o importar los datos para su manejo mediante otro software. Se trata de un problema serio: datos en este formato sólo pueden ser procesados mediante un copiado manual o por reconocimiento óptico de caracteres (OCR), pero ambos procesos suelen provocar errores.

La EFSA ha suprimido importantes secciones de los documentos por razones jurídicas ( véase la lista completa de las secciones eliminadas), incluso del resumen y las conclusiones.

– Nuestra organización CEO podría ser demandada de publicar los datos en bruto, por lo que hemos decidido de momento no hacerlo, incluso si tuviera mucho más sentido el hacerlo.

Por lo tanto, para averiguar si esta publicación de la EFSA, e indirectamente la legislación aplicable en la UE, va a permitir el examen científico o no, el CEO va a compartir los datos con científicos que ya habían expresado su interés en recibirlos. El CEO también está dispuesto a compartirlos con otros, siempre y cuando esas personas no tengan vínculos con ninguna organización ni representen a empresas competidoras de los propietarios del estudio (eso supondría para CEO un riesgo de demanda). ¿Cuál será el veredicto? ¿Van a permitir los datos un examen científico de la labor de la EFSA? De no ser así, ¿por qué se difunden?

La Comisión Europea está evaluando actualmente el marco de la UE para la evaluación de los plaguicidas, el Reglamento 1107/2009, una revisión que podría ir en una u otra dirección (aunque el texto tiene imperfecciones, también ha sido duramente criticado por la Industria de los Plaguicidas por su enfoque basado en los riesgos de carcinogenicidad y disruptores endocrinos…). Sea cual sea el camino que tomase, una conclusión parece ineludible: la UE debe encontrar la manera de basarse en estudios secretos para tomar decisiones tan importantes.

Lista de partes purgadas de los documentos aportados por la EFSA:

https://corporateeurope.org/sites/default/files/attachments/list_of_redacted_sections.pdf

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El auge del aceite de palma y los bosques silenciosos

Más del 50% de los productos presentes en las estanterías de los supermercados contienen aceite de palma como ingrediente. Su producción ha dado lugar a una enorme pérdida de las selvas en Asia sudoriental. Ahora también amenaza los bosques del Noreste.

Por Ananda Banerjee, 16 de diciembre de 2016

livemint.com

aceite_palma

¿Qué tienen en común el chocolate, las galletas, los helados, los fideos instantáneos, la margarina, el pan, las pizzas, el aceite vegetal, el jabón, el champú, los detergentes, el lápiz de labios, el gel, los aceites corporales y otros diversos productos para el cuidado de la piel que utilizamos diariamente en el afeitado? Aceite de palma [ [Productos que contienen aceite de palma]

En las etiquetas de los productos puede que no encuentre una referencia directa al aceite de palma, pero seguro que encontrará uno de sus muchos derivados: aceite vegetal, grasa vegetal, sodio lauroil lactilato, glicéridos de palma hidrogenados, palmitato de etilo, palmitato de octilo, aceite de palmiste, aceite de palma, palmito, palmitato, ácido palmítico, palmitoyl oxostearamida, estearato, lauril sulfato de sodio o palmito de sodio [Todas las denominaciones del aceite de palma]

El uso del aceite de palma se remonta a unos 5.000 años (se descubrió en una tumba egipcia del año 3.000 a. de C.). Hoy en día, las investigaciones estiman que más del 50% de los productos presentes en los estantes de los supermercados contienen aceite de palma como ingrediente. El aceite de palma tiene una amplia variedad de usos, desde productos alimenticios, productos de higiene personal, en la Industria Farmacéutica, en alimentación animal y la producción de biocombustibles. Además, el 75% del aceite de palma se utiliza para cocinar. Todavía no hay una alternativa al aceite de palma.

Con mucho más rendimiento ( y bajos costes de producción) que cualquier otro cultivo para la obtención de aceite vegetal, el aceite de palma permite un rápido crecimiento económico. Pero, ¿de dónde proviene tanto aceite de palma? Se extrae de la fruta del árbol de la palma de aceite, Elaeis guineensis, una planta originaria de África, con un ciclo de vida de 20 a 25 años.

Para satisfacer la demanda mundial de aceite de palma, grandes extensiones de selva han sido arrasadas en Indonesia y Malasia para plantaciones de palma aceitera. La expansión en la producción de aceite de palma se considera una de las mayores causas de la pérdida de selvas en el Asia sudoriental. También ha provocado una enorme pérdida de biodiversidad, colocando a muchas especies, como el orangután, el elefante, el rinoceronte y el tigre, al borde la extinción en la región.

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El 85% del aceite de palma se produce en Malasia (20 millones de toneladas) e Indonesia (35 millones de toneladas). Más del 50% de estas plantaciones han reemplazado a los bosques naturales según un reciente estudio publicado en la revista PloS ONE, una revista revisada por pares, y titulado “Los impactos de la palma aceitera en la reciente deforestación y pérdida de biodiversidad”. La misma tendencia se observa en otros países de Asia meridional como Myanmar, Papúa Nueva Guinea y Tailandia.

Datos del pasado mes de noviembre de 2016 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estiman que la producción mundial de aceite de palma (2016-17) será de unas 64,5 millones de toneladas, lo que supone un aumento de alrededor del 10% en todo el mundo desde 2015.

La India es uno de los mayores importadores de aceite de palma de Indonesia y Malasia para su consumo interno. El Ministerio de Agricultura estima que el consumo per cápita de aceites vegetales será de unos 16 kg por persona y año y se espera que la demanda alcance las 20,4 millones de toneladas para el año 2017.

Para frenar las importaciones y no depender del mercado exterior, el sector agrícola de la India ha dado pasos gigantescos para aumentar la producción de aceite de palma en el país. El Ministerio de Agricultura ha asignado 500 millones de rupias en el actual ejercicio financiero para el desarrollo de un programa, la Misión Nacional de Semillas Oleaginosas y Palma de aceite (NMOOP) en 29 estados.

Ya grandes extensiones de bosque tropical, en especial las áreas de cultivo itinerante tradicional (cultivo jhum), en Mizoram, han sido convertidas en plantaciones de palma de aceite. Otros estados del noroeste ricos en biodiversidad, incluyendo Sikkim, han seguido el ejemplo. Estas plantaciones, que han reemplazado a los bosques tropicales, se conocen como los bosques silenciosos. Umesh Srinivasan, investigador científico del Centro Nacional de Ciencias Biológicas (NCBS), dijo que “las plantaciones de palma aceitera no tienen nada que ver con los bosques primarios (o incluso aunque estén degradados) en términos de servicios del ecosistema, tales como el secuestro de carbono, seguridad hídrica y protección del suelo”. Irónicamente, estos bosques silenciosos son un estímulo para inflar las cifras de la cubierta forestal nacional. La cubierta forestal de la India es del 21,34% (70,17 millones de hectáreas), pero sólo el 2,61% es bosque natural (85.904 km2).

Del mismo modo que se encuentra amenazado el orangután en el Sudeste Asiático, el gibón occidental, el único mono que se encuentra en el país, está ahora amenazado debido a que sus hábitats en los bosques del noreste están sufriendo rápidas transformaciones.

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Sin planes agrícolas sostenibles, este es un ejemplo de cómo nuestras políticas agrícolas no están en sintonía con las políticas ambientales. La India participa en la XIII reunión de la Conferencia de las Partes (COP 13), en la Convención sobre la Diversidad Biológica, en Cancún, México (del 4 al 17 de diciembre), donde se hace hincapié en la integración y la incorporación de la biodiversidad para salvaguardar la naturaleza. Hay que ver la forma de que el Gobierno aprende de las buenas prácticas para que se restauren los degradados bosques tropicales y se encuentren prácticas sostenibles para dar cabida a la gran demanda y el cultivo de la palma aceitera.

Un esfuerzo para encontrar una alternativa al aceite de palma ha resultado inútil hasta el momento. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Bath están levantando algunas esperanzas. Han cultivado con éxito una variedad de lavadura, Metschnikowia pulcherrima, que tiene propiedades idénticas al aceite de palma. Pero si se puede producir a escala industrial es algo que todavía está por ver.

https://www.youtube.com/watch?v=DXvIcYmmeqU

Out in The Wild es una columna sobre lo bueno, lo malo y lo feo de la conservación de la naturaleza. Ananda tweets en @protectwildlife.

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Peaje en las autopistas: cómo los progresistas de izquierdas se alinean con la Industria Automovilística

¿Qué es lo correcto? A veces hay que dar un paso atrás para ver las cosas desde una perspectiva más amplia

Por Yves Engler, 16 de diciembre de 2016

dissidentvoice.org

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Por ejemplo, se está produciendo un debate sobre el peaje en Toronto, lo que ha puesto en evidencia la falta de discernimiento de muchos supuestos izquierdistas sobre la principal fuente de ganancias de las Corporaciones durante el siglo pasado. A falta de una economía política del complejo Industrial Automovilístico, muchos progresistas de izquierdas se han aliado con el impresionante poder político, cultural e ideológico del automóvil privado.

No hay ningún argumento progresista a favor de poner peajes en las autopistas”, gritaba Nora Loreto, autora de From Demonized to Organized, Building the New Union Movement, en Facebook. “Estoy perplejo y confundido por alguien que pretende ser progresista y al mismo tiempo apoyar esos impuestos regresivos como los peajes o los impuestos a los usuarios”, escribía el ex jefe de la Federación de Trabajadores de Ontario, Sid Ryan. “¿Cómo considerar estos impuestos sino como una carga que se pone sobre los hombros de la clase obrera que utilizan las autopistas para desplazarse al trabajo?”.

Los peajes son sin duda una idea desmesurada. Cualquier persona seria que esté preocupada por la contaminación, la seguridad, la falta de ejercicio, el debilitamiento del poder de las Corporaciones o las crisis climática debiera de exigir la demolición de esos corredores de brea. El 41% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Toronto provienen del transporte terrestre, y a pesar de haber disminuido un 24% en otros sectores entre 1990 y 2013, las emisiones del transporte aumentaron un 15%. Pero deshacerse de estas autopistas no está en el orden del día…

El plan establecido consiste en gastar el dinero recaudado en infraestructuras de tránsito. Mucho de ese dinero se canaliza para proyectos de la Comisión de Tránsito de Toronto y serán socialmente útiles, mientras que el dinero dedicado a las carreteras no lo será.

Una objeción a las autopistas de peaje es que determina a muchos conductores a buscar rutas alternativas que no sean de pago. Es posible, pero también es cierto que mayores costes y viajes menos cómodos reducen los viajes en automóvil.

La principal crítica de la Izquierda, explica Loreto, es que es un “impuesto fijo que grava a aquellos que tienen menos medios económicos y va a parar a los que sí pueden pagar”. Existe una correlación entre uso del automóvil y renta y a la inversa: las personas con menos ingresos disponen de menos vehículos y lo usan menos.

Llamar a un peaje un impuesto fijo es una aceptación tácita de que el sistema de transporte por carretera, con sus autopistas y estacionamientos, debe ser subvencionados de forma constante, mediante fondos públicos o escondidos en unos precios más altos, el alquiler, etc). Pocos califican de impuesto fijo a los pagos del Servicio Postal de Canadá, a la Junta de Control de Bebidas Alcohólicas de Ontario, Sasktel, Servicio Hidroeléctrico de Toronto, la Comisión de Tránsito de Toronto, etc… Al menos, el servicio hidroeléctrico es de mayor necesidad, para cocinar, para tener agua caliente, que conducir por una autopista.

La oposición de los progresistas de izquierdas a los peajes no tiene en cuenta los incentivos financieros prolongados, en particular los fondos destinados a las carreteras y subvención de hipotecas, para que la gente compre casas unifamiliares en espacios suburbanos. Pero también se trata de una descarada negación de la hegemonía del automóvil. Los críticos al peaje actúan como si su oposición no contribuyera a los salvajes ataques de la derecha contra los carriles bici, los días sin coche, las calles peatonales, etc. Es como si el antiguo alcalde Rob Ford no denunciara una supuesta “guerra contra los coches” y el líder de los conservadores no estuviera tratando de restringir el derecho de Toronto a recaudar dinero de sus propias carreteras diciendo que se ha comenzado “una guerra contra los peajes” entre los municipios de Ontario (amén a eso).

La Neoliberal Esperanza Aguirre midiendo las aceras de la Gran Vía madrileña, defendiendo el espacio de los automóviles frente al destinado para los peatones: se ha iniciado la “guerra contra el automóvil”

La orientación por el liberalismo hayekiano de Esperanza Aguirre se dirige hacia las aceras de la Gran Vía madrileña, defendiendo el espacio de los automóviles frente al destinado para los peatones: ¡se ha iniciado la “guerra contra el automóvil”!

Objetivamente, los que se oponen al peaje en las autopistas se están poniendo al lado del complejo Industrial automovilístico (las empresas de automóviles, los productores de petróleo, de neumáticos, de asfaltos, de seguros, etc, así como grandes minoristas, fabricantes de electrodomésticos y promotores inmobiliarios). Desde principios de 1900, el complejo Industrial del Automóvil ha financiado a grupos de consumidores y programas universitarios. Un sector tan rentable ha producido películas, folletos y libros que promueven la construcción de carreteras y representan al automóvil como símbolo del progreso.

Los grandes anunciantes, las compañías de automóviles, han conquistado cada todas las esferas de la conciencia humana, ya se esté en una fiesta, en la red, en un centro comercial, en los videojuegos, en el cine, en todos ellos hay una promoción sin fin de marcas y de cultura automovilística.

El complejo industrial automovilístico es una potencia de proporciones colosales en su relación con los medios de comunicación. “Los ejecutivos de las Empresas Automovilísticas celebran frecuentes reuniones con los principales editores y responsables de los medios de comunicación del país, disfrutando de una cercanía a la mayoría de los políticos que otros sólo pueden soñar”, escribe Keith Bradford, ex jefe de la oficina en Detroit del New York Times. Cuando están descontentos con las decisiones editoriales, la Empresas del automóvil dejan de insertar publicidad en ese medio.

No tener en cuenta el clima política cuando se critican los peajes es algo desleal. Es algo parecido a aquellos que se oponen a los honorarios universitarios para los centros femeninos pasando por alto el patriarcado o no critican las exenciones fiscales ante el robo de tierras, el sistema de paso, escuelas residenciales, etc. En pocas palabras, la condena general de los peajes refuerza un sistema de transporte injusto: el statu quo de la planificación urbana.

La mayoría de los progresistas de izquierdas que se oponen a los peajes dicen que apoyan el incremento del transporte público. Para acabar con el automóvil privado necesitamos inversiones en nuevas líneas de trenes ligeros, líneas de metro, carriles bus, carriles bici, así como incentivos para empleos relacionados con el transporte, calles libres de coches y una zonificación céntrica. Sin embargo, el automóvil no será destronado sin un aumento de los costes, ya sea mediante peajes en las autopistas y calles, tarifas más altas para los vehículos de lujo, cuotas de inscripción, tarifas de estacionamiento, impuestos más altos a los combustibles, etc). Las desigualdades que se pudieran producir a corto plazo por algunas de estas medidas se pueden mitigar mediante desgravaciones fiscales, así como pases de tránsito libre, priorizando los barrios obreros y construyendo viviendas sociales cerca de los centros de tránsito.

Ser progresista en 2016 debe incluir un compromiso político para avanzar en un sistema de transporte y una planificación urbana que no gire alrededor del automóvil personal.

Este artículo es el primero de una serie de cuatro partes sobre el “debate del peaje de las autopistas”.

Yves Engler es el autor de Canadá en África: 300 años de ayuda y explotación.

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Fracaso en los rendimientos: Evaluación del rendimiento de los cultivos transgénicos

Contrariamente a lo que se viene diciendo sobre los mayores rendimientos de los cultivos transgénicos, la mayor parte del aumento de los rendimientos en los últimos años se debe al cultivo tradicional o a la mejora en las prácticas agrícolas

Por Unión de Científicos Preocupados

ucsusa.org

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Desde hace años la Industria Biotecnológica viene diciendo que está alimentando al mundo, afirmando que sus cultivos modificados genéticamente tienen unos mayores rendimientos.

Es una afirmación vacua, de acuerdo con un informe del experto Doug Gurian-Sherman de la Unión de Científicos Preocupados (UCS), publicado en marzo de 2009. A pesar de los 20 años de investigación y de los 13 años de comercialización, la Ingeniería Genética no ha aumentado de manera significativa los rendimientos de los cultivos en los Estados Unidos.

Fracaso en los rendimientos es el primer Informe para evaluar de cerca el efecto a escala mundial de la Ingeniería Genética en los rendimientos de los cultivos en relación con otras tecnologías agrícolas. Se revisaron dos docenas de estudios académicos sobre el maíz y la soja, los dos principales cultivos alimentarios modificados genéticamente que se cultivan en los Estados Unidos. Sobre la base de estos estudios, el Informe de la UCS concluye que la Ingeniería Genética no ha aumentado los rendimientos. El maíz resistente a insectos ha aumentado sus rendimientos de manera marginal. El aumento de los rendimientos durante los últimos 13 años, según el Informe, se ha debido en gran medida al cultivo tradicional o las mejoras en las prácticas agrícolas.

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El Informe de la UCS aparece en un momento en el que el aumento en el precio de los alimentos y la escasez en todo el mundo (habla del 2009) ha provocado llamamientos para aumentar la productividad agrícola o los rendimientos, es decir, lo producido por unidad de terreno cultivado durante un período determinado de tiempo. Las Empresas de Biotecnología sostienen que la Ingeniería Genética es esencial para alcanzar ese objetivo. Monsanto, por ejemplo, está desarrollando una campaña publicitaria en la que afirma que “sus semillas avanzadas tecnológicamente… aumentan de manera significativa los rendimientos de los cultivos”. El Informe pone en tela de juicio dicha afirmación, concluyendo que la Ingeniería Genética es poco probable que desempeñe un papel importante en el aumento de la producción de alimentos en el futuro.

La Industria Biotecnológica viene prometiendo desde la década de 1990 un aumento en los rendimientos, pero el documento Fracaso en los rendimientos dice que las modificaciones genéticas no han aumentado los rendimientos en estos 20 años, al menos de manera significativa.

Fracaso en los rendimientos establece una distinción fundamental entre el rendimiento intrínseco y el rendimiento operativo, conceptos que a menudo son tergiversados por la Industria y mal entendidos por otros. El rendimiento intrínseco se refiere al potencial de producción de un cultivo en las mejores condiciones posibles. El rendimiento operativo se refiere a los niveles de producción después de las pérdidas debidas a plagas, sequías u otros factores ambientales.

El estudio examinó los logros tanto del rendimiento intrínseco como el operativo de los tres cultivos modificados genéticamente más comunes en los Estados Unidos: la soja tolerante a herbicidas; maíz tolerante a herbicidas y el maíz resistente a insectos (conocido como maíz Bt, por contener material genético de la bacteria Bacillus thuringiensis con objeto de resistir a varios tipos de insectos).

La soja tolerante a herbicidas, el maíz tolerante a herbicidas y el maíz Bt, no han logrado incrementar los rendimientos intrínsecos, según el Informe. La soja tolerante a herbicidas y el maíz tolerante a herbicidas tampoco han logrado aumentar los rendimientos operacionales, en comparación con los cultivos convencionales.

Mientras tanto, el Informe señala que el maíz Bt proporciona una ventaja en el rendimiento operativo pero de carácter marginal, de un 3% a un 4% sobre los cultivos convencionales. Desde que se cultiva el maíz Bt, desde 1996, el aumento en los rendimientos ha sido de un 0,2 a un 0,3 por año. Si ponemos esta cifra en contexto, los rendimientos globales del maíz en los Estados Unidos ha tenido un promedio anual de un aumento en los rendimientos del 1% , que es considerablemente una cifra más alta que la de los rendimientos del maíz transgénico.

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Además de evaluar el historial de la Ingeniería Genética, Fracaso en los rendimientos considera el potencial de la tecnología para aumentar la producción de alimentos en las próximas décadas. El Informe no descarta la posibilidad de que la Ingeniería Genética contribuya finalmente a aumentar los rendimientos de los cultivos. Sin embargo, sugiere que no tiene mucho sentido apoyar la Ingeniería Genética a expensas de tecnologías que han demostrado aumentar sustancialmente los rendimientos, especialmente en muchos países en vías de desarrollo. Además, estudios recientes han demostrado que los métodos de la agricultura ecológica y similares, que minimizan el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, pueden duplicar los rendimientos de las cosechas a bajo coste para los agricultores pobres en la regiones en desarrollo como el África subsahariana.

El Informe recomienda que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, las Agencias agrícolas estatales y las Universidades realicen un mayor número de investigaciones y desarrollen aquellos enfoques que se sabe aumentan los rendimientos de los cultivos. Estos enfoques deberían incluir los modernos métodos de convencionales de mejoramiento de las plantas, la agricultura sostenible y ecológica y otras prácticas agrícolas sofisticadas que no requieran que los agricultores paguen costes iniciales elevados. El Informe también recomienda que las organizaciones de ayuda alimentaria de los Estados Unidos pongan estas alternativas a disposición de los agricultores de los países en desarrollo.

Si queremos avanzar en la lucha contra el hambre debido a la superpoblación y el cambio climático, tendremos que aumentar los rendimientos de los cultivos. El cultivo convencional supera a la Ingeniería Genética”, dijo Gurian-Sherman.

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La Gran Mentira: ¿Por qué Monsanto se iba a gastar millones de dólares en desarrollar unos cultivos que teóricamente reducirían el consumo de los pesticidas que produce?

¿Es que esta empresa está cometiendo un suicidio económico en un intento altruista de alimentar al mundo?… Los cultivos transgénicos no son otra cosa que una manera de aumentar sustancialmente sus beneficios

Por Andrew Kimbrell, 15 de diciembre de 2016

huffingtonpost.com

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Alguna vez hemos dicho una mentira, sobre todo esas mentiras piadosas como el proverbial “Sí, esa ropa te sienta muy bien”. Pero una gran mentira es algo diferente. Este término hace referencia a una técnica de propaganda y publicidad por la que se dice lo contrario de lo que es una obvia verdad acerca de un producto, y luego se sigue repitiendo una y otra vez hasta que se convierte en un mantra ya incuestionable por el público. Así que no importa lo mucho que esa mentira vaya en contra del sentido común: con el tiempo se convierte en algo común.

Tomemos, por ejemplo, en consideración la icónica campaña de mercadotecnia de Coca-Cola, en la que se repite sin cesar el mantra: “Coca-Cola es lo auténtico”. Bien, usted puede pensar que la Coca-Cola, a la que tengo poca estima, es cualquier cosa menos algo auténtico. Es un producto muy procesado, tiene jarabe de maíz con alto contenido en fructosa derivado de maíz transgénico, contiene colorante de caramelo y desde ahí todo va cuesta abajo. Por lo tanto, el anuncio va claramente en contra de la verdad. Pero repetido una y otra vez, el lema se acepta sin pensar.

O este otro ejemplo, la campaña de anuncios de la compañía telefónica AT&T, “Llega tan lejos que llega a tocar al otro”. Desde luego un teléfono puede se grande, pero como sabe cualquier persona que está separada de un ser querido, y lo que es su gran frustración, que la única cosa que no puede hacer es llegar a tocar a esa otra persona. En realidad, lo único que tocamos es el teclado para marcar el número de teléfono y el auricular. Una vez más, un mantra que es una falsedad pero que es repetido con frecuencia casi se convierte en una cosa con sentido.

Del mismo modo, durante más de dos décadas la publicidad de los cultivos modificados genéticamente se ha basado en una Gran Mentira. Con una agresiva campaña internacional de marketing por parte de Monsanto, el mantra ha sido, y sigue siendo, que los cultivos transgénicos “reducen el uso de herbicidas, aumentan los rendimientos y son clave para alimentar al mundo”. He estado trabajando en este asunto durante décadas y durante este tiempo he comprobado que casi todos los artículos publicados en los medios de comunicación sobre los cultivos transgénicos comenzaban con estas grandes mentiras, usando casi siempre las mismas palabras. Estas afirmaciones, como las de Coca-Cola y AT&T, desafían el sentido común. Monsanto y el resto de Corporaciones que promocionan los cultivos transgénicos, como Dow, Dupont, Syngenta y Bayer, son empresas químicas que ganan miles de millones de dólares por la venta de sus pesticidas, sobre todo herbicidas. ¿Por qué se iban a gastar cientos de millones de dólares en investigación y luego miles de millones de publicidad y grupos de presión para promover unos cultivos que en realidad “reducirían el uso de pesticidas” y así reducir sus ganancias? ¿Es que estas empresas están cometiendo un suicidio económico en un intento altruista de alimentar al mundo? Obviamente no. Se puede acusar de muchas cosas a Monsanto, de cometer muchas atrocidades durante décadas, pero justamente el altruismo no es una de las cosas de las que se le pueda acusar. Como mi organización y otras muchas han demostrado científicamente muchas veces, pero los medios se mantienen sordos ante ello, la mayoría de los transgénicos no han sido diseñados para reducir el uso de herbicidas, sino para que se usen de manera masiva. Más del 90% del maíz, la soja, el algodón y la remolacha azucarera de los Estados Unidos, han sido modificados genéticamente para soportar dosis masivas de tóxicos herbicidas que estas empresas producen, y se beneficias de ello. Normalmente hay que tener cuidado con los herbicidas porque no sólo matan a las hierbas adventicias, sino a cualquier planta, incluyendo los cultivos sobre los que se fumigan. Sin embargo, con estos cultivos tolerantes a los herbicidas se pueden fumigar extensas áreas, y sí, se acaba con las hierbas adventicias, pero los cultivos sobreviven.

Debido a los cultivos transgénicos,

cada año se rocían 45000 toneladas más

de Roundup en la tierras de cultivo de América

gran_mentira2Debido a los cultivos transgénicos, cada año se rocían 45000 toneladas más de Roundup en la tierras de cultivo de América. Estos productos químicos tóxicos contaminan el aire y el agua, matan la vida silvestre y las plantas nativas y amenazan la supervivencia de la mariposa monarca y de otras especies. En el año 2015, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, que pertenece a la OMS, clasificó al ingrediente activo de Roundup, el glifosato, como “probablemente carcinógeno”. Por tanto, para Monsanto y el resto de Empresas químicas, los cultivos transgénicos no son otra cosa que una manera de aumentar sustancialmente sus beneficios. Venden las semillas y los venenos que rocían sobre esas semillas. Es una idea genial, pero terrible para el resto de nosotros y la tierra.

¿Qué pasa con la Gran Mentira sobre el aumento de los rendimientos y que están alimentando al mundo? En el año 2009, la Unión de Científicos Preocupados publicó un Informe definitivo denominado “Fracaso en los rendimientos”, en el que se dejaba claro que no se había producido un aumento significativo de los rendimientos con los cultivos transgénicos. A pesar de la claridad de su título y del mensaje, los medios de comunicación siguen con la Gran Mentira y apenas se hicieron eco de estos resultados.

Pero como le gustaba decir a Martin Luther King, “Ninguna mentira puede mantenerse para siempre”. Y en las últimas semanas de la reciente y contenciosa campaña electoral, un sorprendente rayo de luz iluminó el prolongado debate sobre los cultivos transgénicos. Sorprendentemente, la fuente fue el New York Times, que durante tantos años ha ignorado las evidencias científicas sobre la ingeniería genética y mantuvo la Gran Mentira. Como titular de primera página, el Times se ha convertido en uno de los primeros medios de comunicación en denunciar la Gran Mentira sobre los transgénicos. El artículo del periódico se basaba en una investigación que comparaba el uso de pesticidas y los rendimientos de los cultivos en los Estados Unidos, donde la Ingeniería Genética ha dominado en los principales cultivos, y Europa Occidental, donde esa tecnología no está muy extendida. En términos generales, el uso de herbicidas había aumentado más del 20% en los Estados Unidos desde la introducción de los cultivos transgénicos, mientras que en el mismo período el uso de herbicidas en Francia, el mayor productor de cultivos de Europa, no sólo no había aumentado sino que había disminuido en un 36%. Además, el análisis realizado por el Times, que utilizaba datos de las Naciones Unidas, mostró que los Estados Unidos y Canadá “no han obtenido ninguna ventaja significativa en los rendimientos por unidad de superficie cultivada, en comparación con Europa occidental”. Así que la verdad estaba en la portada del Times para que todos la vieran. Los cultivos transgénicos han aumentado significativamente el uso de herbicidas tóxicos sin aumentar los rendimientos, sin embargo envenenan el suministro de alimentos de todo el mundo, sin que ayuden a su incremento. No es cierta la afirmación de Monsanto de que alimentan al mundo.

Los Estados Unidos y Canadá

no han obtenido ninguna ventaja significativa

en los rendimientos por unidad de superficie cultivada,

en comparación con Europa occidental”.

Es muy probable que un artículo, aunque sea importante, no sea suficiente para desmentir finalmente a Monsanto y a los amigos de la Gran Mentira acerca de la tecnología de los cultivos transgénicos. Es probable que todavía veamos afirmaciones en este sentido durante un tiempo todavía. Pero si, como decían los antiguos, la verdad es como un león, no necesita ser defendida, entonces tal vez podamos ver finalmente extinto el ya fracasado pero aún peligroso experimento de los transgénicos y pasar hacia una agricultura ecológica que realmente reduzca y eventualmente elimine los pesticidas y proporcione un futuro sostenible y seguro para todos nosotros.

Puede seguir a Andrew Kimbrell en Twiter: www.twitter.com/CFSTrueFood

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