Entries from julio 2016 ↓

Miguel Amorós: Urbanización y destrucción

Por Miguel Amorós

Antigua Herejía

 Julia Schultz-Dornburg Ruinas modernas, una topografía de lucro.

Julia Schultz-Dornburg
Ruinas modernas, una topografía de lucro.

Ir por el campo, hoy, es como pasar por un viejo barrio en demolición

                                             – Guido Ceronetti, El Silencio del Cuerpo

Antes que nada quiero hacer un inciso respecto a la expresión “urbanismo sostenible”, que los políticos de la “izquierda” han sustraído del lenguaje ecologista para calificar así un crecimiento urbano menos destructivo a corto plazo y más rentable a largo. El término se aplicaba al funcionamiento de un sistema en circuito cerrado, generando su propia energía y eliminando sus propios residuos, hechos incompatibles con la expansión inherente al capitalismo, basada en la especialización de las actividades y la deslocalización productiva. Los proyectos alternativos de esa “izquierda” pintada de verde, ni pretenden limitar el frenesí de la economía, ni cuestionan el sistema capitalista y su sagrada idea de progreso. Además, resulta más que evidente el hecho de que no existe un modelo capitalista que se sostenga. Hablar de sostenibilidad bajo estas condiciones es una estupidez, o peor, un engaño, ya que no existe un capitalismo “limpio”, capaz de comerse sus marrones.

Hay un construir que es muchísimo más vandálico que un destruir. Esa es la impresión inevitable que cualquiera puede sacar, por ejemplo, de un paseo por la costa mediterránea, especialmente la valenciana. Por doquier contemplaremos grúas, edificios y autovías, tras los que adivinamos la obra de innumerables alcaldes, banqueros y constructores, invadiendo el territorio, destrozando el paisaje, malbaratando recursos, acumulando basuras, contaminando el ambiente, poniendo en peligro la seguridad y la salud de los habitantes, arruinando los lugares uno tras otro en una loca carrera por la urbanización total. Desde luego, las fuerzas constructivas son fuerzas destructivas. La oposición campo-ciudad ha sido superada con la abolición completa de uno de los términos: las hortalizas se han cambiado por ladrillos. Decir que el hormigón y el asfalto son el rasgo característico de la nueva civilización es poco: son lisa y llanamente la nueva civilización. Eso, yendo a la raíz de la cuestión, significa que la vida de todos se halla en manos de tecnócratas y promotores, oscilando entre automóviles e inmobiliarias. ¿Cómo hemos ido a parar aquí?

Indudablemente, la expansión urbana descontrolada arranca de la fase desarrollista ligada al proceso industrializador tutelado por el franquismo. Esa fase termina con fenómenos aparentemente contradictorios como el derrumbe industrial, el “boom” de las segundas residencias y los pelotazos financieros, lo que revela la recaída de la crisis económica sobre los trabajadores sin afectar apenas a las clases medias y menos aún a la burguesía.

Eso explica en parte que las luchas de resistencia a la crisis de los años ochenta fueran contenidas y canalizadas sin alterar la estabilidad del sistema, y que el movimiento obrero, con la dirección secuestrada por una burocracia sindical y política institucionalizada, compuesta por enemigos de clase, se disolviera sin pena ni gloria. Los nuevos dirigentes políticos, en cuyas manos recaía la regulación del crecimiento urbano, se dieron cuenta de las grandes posibilidades económicas de la urbanización, y lejos de impedir su progreso, se dedicaron a fomentarlo con toda la mejor voluntad.

La financiación espuria de los partidos o las fortunas personales de los intermediarios fueron sólo el principio. Políticos y empresarios eran conscientes de que la ciudad era una máquina de acumulación de capital y poder, y que la función del urbanismo no era otra que la de engrasarla. La fórmula consistía en una colaboración más profunda entre los ayuntamientos y los empresarios, aplicada por primera vez en las remodelaciones de los años cincuenta de ciudades como Pittsburgh, Filadelfia o Boston. Una elite compuesta por una coalición de políticos tecnocráticos, promotores y constructores se adueñó de las ciudades, tomando el relevo de la elite anterior, y, gracias a una sabia combinación de dinero público y privado, las convirtió en herramientas para ganar dinero a espuertas.

La ciudad, a los ojos de los ediles democráticos y las Cámaras de Comercio, no era sino un inmenso mercado de suelo edificable. El modelo valenciano que desde 1994 conforma una Ley Reguladora de la Actividad Urbanística es particularmente ilustrativo de la simbiosis entre política y empresa. Este sistema supera en audacia al modelo mixto barcelonés, pues mediante la figura del “agente urbanizador”, es decir, del promotor, el ayuntamiento, previo trámite, cede el proceso urbanizador a la iniciativa privada. Y de esta manera, o sea, colocando por ley al urbanismo en manos de los empresarios, se suprimen olímpicamente las ingerencias empresariales en las políticas urbanísticas locales. Lo público puede se gestionado por lo privado, o lo que es lo mismo, no queda nada que sea realmente público.

El paso de una economía nacional estructurada a través de un sistema bancario cerrado a una economía globalizada encontró su marco ideal: una nueva clase dirigente muy receptiva a las directrices del mercado mundial y una casi nula conflictividad social. Se iniciaron entonces mediante leyes apropiadas, los procesos que acompañaban a la mundialización: colonización tecnológica de cualquier tipo de actividades, precarización del mercado laboral, planificación urbana expansiva, especulación inmobiliaria, deslocalización de industrias, industrialización de la agricultura, construcción de grandes infraestructuras de transporte, motorización general de la población, constitución de un mercado internacional del agua y de la energía, etc.

Las ciudades en poder de los nuevos dirigentes se terciarizan y se convierten en centros de ocio y consumo, suministradoras de servicios. Las grandes tratan de situarse en las redes de poder internacionales y las pequeñas intentan convertirse en sus satélites.

Por su parte, los servicios generan multitud de trabajos malpagados y efímeros, con lo que la joven población trabajadora es obligada a vivir en zonas alejadas, donde los alquileres o los precios de los pisos son más asequibles. El centro se vacía y museifica, llenándose de áreas comerciales, oficinas y hoteles. La ciudad se orienta hacia el turismo y los negocios (Valencia tuvo cerca del millón de visitantes en 2001), mientras que la periferia se rellena y se expande, vertical y horizontalmente. A pesar de la apertura de nuevas líneas públicas de transporte, el vehículo privado es la principal conexión.

La urbanización avanza como una mancha de aceite consumiendo territorio. Todos los estilos de vida ligados a una ocupación no capitalista del territorio desaparecen o están a punto de desaparecer. Asistimos a una reordenación del territorio a través de corredores o ejes que unen las áreas metropolitanas, donde se concentra la actividad financiera internacional y se ubican los tecnopolos. Nuevas regiones son definidas en base al potencial económico de sus metrópolis y la abundancia de infraestructuras y servicios, como por ejemplo, la Eurorregión del Arco Mediterráneo, que abarca Aragón, el País Valencià, Cataluña, las Baleares y el sur de Francia.

Las nuevas batallas políticas tienen como trasfondo los vuelos transoceánicos, las ampliaciones de puertos o el TAV, más que las diferencias aducidas entre “modelos de gestión”. Se trata pues, de una zonificación de nuevo tipo, de una división del trabajo a nivel mundial, facilitada por las telecomunicaciones y las grandes autopistas.

Dentro del mercado global, potentes áreas económicas intentan constituirse y adquirir una posición privilegiada, bien sea como mercado de servicios financieros, o bien como cantera de mano de obra dócil y numerosa. Unas –las que acaban de llegar– siguen basando su poder en el producto industrial, mientras que las pujantes lo hacen en los procesos (transacciones financieras, promoción publicitaria, venta por teléfono, asesoría, márketing, elaboración de proyectos, diseño, etc.).

La urbanización total del territorio, o lo que es lo mismo, su destrucción planificada, es la consecuencia más directa de la nueva etapa capitalista. El modo de vida urbano, sin raíces, consumista y depredador, es ya el único posible.

Desde los años sesenta, momento en que aparecieron el negocio turístico y la demanda de segundas residencias anulando el comercio y las industrias locales, el desplazamiento de la población a la costa ha experimentado una fuerte aceleración. En 2001 el 60% de la población vivía en el litoral, que suponía sólo el 30% del territorio del Estado. Este fenómeno de relocalización poblacional lleva el nombre de “litoralización”. Como consecuencia, los municipios costeros se han colmatado, creándose un continuum urbano a lo largo de la costa que ahora crece hacia el interior, arrasando los espacios naturales de la segunda línea como antes hiciera con los de la primera. En los últimos diez años, el suelo urbanizado ha crecido un 60% en el País Valencià (un 77% en la provincia de Alicante), aunque no en todas partes por igual: la mitad del crecimiento corresponde a 30 de los 542 municipios valencianos (los costeros).

La sobreexplotación de la franja marítima ha agotado el espacio y ha producido por todas partes un paisaje banal y monocorde, al que los proyectos de “calidad” no hacen sino añadir una sobrecarga de vulgaridad en forma de campos de golf, puertos deportivos y complejos residenciales de “lujo” estándar. Además, la costa mediterránea y las islas no sólo son un lugar de ocio veraniego, sino que se han convertido en la segunda residencia de muchos europeos, generándose una fuerte demanda de casas para extranjeros y doblándose las inversiones de fuera en el sector inmobiliario (de 3000 a 6040 millones de euros entre 1999 y 2002).

El fenómeno, sin embargo, no basta para explicar por si sólo la enorme actividad constructora de los últimos diez años. El precio del metro cuadrado se duplicó entre 1997 y 2001. Resulta que comprar vivienda se ha vuelto una forma de inversión más rentable que la Bolsa y una salida segura al dinero negro, con lo que muchas casas se compran no para habitar, sino para especular y “lavar”. Los bancos hacen su agosto: el mercado español de renta fija es el segundo de Europa en cédulas hipotecarias y bonos de titulación, activos que los bancos utilizan para financiar la compra de pisos. Además esos activos representan el 56% de todas las emisiones lanzadas en España.

La vivienda es espacio privado y el espacio, una forma de capital. Entre 1971 y 2001 el número de pisos en España ha doblado, llegando a los 21 millones. Cada año se construyen más de medio millón, y en el 2003 fueron más de 650.000, lo que equivale a la construcción de Alemania y Francia para el mismo año. No obstante, aparte de los especuladores, solamente los compran las familias con capacidad de endeudamiento, es decir, las clases medias. La oferta de vivienda protegida es prácticamente nula y el precio ha crecido 35 veces más que el salario neto entre 1995 y 2003. Así pues, el 58% de las personas entre 25 y 30 años, y el 25% de las personas entre 30 y 34 años, todavía no se han emancipado y viven en casa de sus padres, mientras que en España hay tres millones de viviendas vacías (solamente en la isla de Mallorca hay 90.000; en el País Valencià el 20% de las viviendas están desocupadas).

La urbanización galopante representa el otro lado de la desaparición del mundo rural, integrado en la naturaleza y viviendo de la comercialización de sus excedentes. La masa forestal de los bosques –que ya no se trabajan– se ha compactado, multiplicando el peligro de incendios, los acuíferos se han salinizado o agotado por sobreexplotación, los pantanos han secado los ríos, los hábitats litorales y las montañas han sido destruidas por carreteras y urbanizaciones, y con ellas los caminos, las acequias, las balsas, los marjales y las fuentes. El paisaje está salpicado de grúas y líneas eléctricas. Ya no quedan actividades tradicionales ligadas a formas de vida no urbana, pero en cambio, abundan los vertederos y los automóviles.

ruina_urbana2

Hoy la agricultura es un subsector de la industria agroalimentaria, no dependiendo para nada de los usos del suelo ni de la gente del lugar; la producción agrícola sólo depende de la maquinaria y de los abonos, siendo, como cualquier producción industrial, gran consumidora de agua y energía y gran engendradora de residuos contaminantes. La actividad agraria se concentra en lugares concretos, para la explotación a gran escala, abandonándose la mayoría del territorio rural al turismo y a la segunda residencia. Un ejemplo; en los últimos 13 años la superficie dedicada a hortalizas ha disminuido el 60% en el País Valencià, pero no por ello los pueblos rurales han perdido población, sino que sus habitantes son más numerosos; sólo que ahora se dedican a la construcción y al equipamiento. El precio de la naranja lleva años estabilizado, sucumbiendo los labradores a las tentadoras ofertas de los compradores de terrenos, vueltos de la noche a la mañana urbanizables por los promotores y los concejales. A veces, como ocurre en la ciudad de Alicante, el alcalde es también un promotor.

Las coronas agrícolas de las ciudades hace tiempo que sucumbieron y a cada paso conspiran las hormigoneras, creándose esa clase de riqueza que engrasa la cuenta de unos centenares de miserables y degrada la vida de cuantos se ven forzados a disfrutarla.

Si recordamos que el litoral valenciano ha sido siempre deficitario en agua, concluiremos que el agua es un serio obstáculo para el crecimiento urbano costero. Los intereses turísticos e inmobiliarios necesitan agua con que regar los campos de golf y las zonas ajardinadas de las urbanizaciones, agua para llenar las piscinas y las cisternas, agua corriente para los miles de pisos que se construyen. No hay especulación urbanística sin agua, por eso el Plan Hidrológico Nacional, sea el de los trasvases o el de las desaladoras, es vital para el desarrollo ilimitado de la construcción. La solución más acorde con los tiempos es la de la constitución de un mercado del agua.

El agua es un bien escaso y por eso tiene todo lo necesario para ser una mercancía. La alternativa al mercado del agua no puede ser una “nueva cultura del agua” porque el aprovechamiento racional del agua es incompatible con la urbanización ilimitada del territorio. Se nos dirá que la nueva cultura del agua ha de ir acompañada de una “nueva política del suelo” o de una “cultura pública del suelo”, o incluso de la “regulación del sector de la construcción” (como propone con cierta timidez la Assemblea d’Okupes de Barcelona), etc.

La retórica de la nueva cultura vale para todo: lo mismo se aplicará a la energía como al transporte, igual a las basuras que al ocio. Eso no es más que un eslógan para reivindicar una mayor presencia de las plataformas ciudadanas o las asociaciones de vecinos en la administración y un mayor control estatal y autonómico de los procesos urbanizadores. Pura cháchara ciudadanista empleada para enmascarar las verdaderas soluciones. El fallo de toda esa política consiste en no reconocer que la urbanización destructiva es la forma lógica con que el capital modela el planeta. La sociedad urbanizada es la sociedad capitalista moderna y no puede haber otra.

Si se quiere liberar el territorio, sus habitantes habrán de librarlo del capitalismo. Cualquier política que respete al capital, que admita el mercado, se encamina hacia la gestión más o menos pausada de la destrucción territorial, no a ponerle fin.

La resistencia a la degradación urbanizadora ha de levantar miras y apuntar lejos. No solo ha de elaborar estrategias que paralicen el mercado, sino que ha de alumbrar modos de vida opuestos al modelo urbano. Se ha de fomentar la descentralización, el autoabastecimiento, la autonomía y, por encima de todo, el ágora, la asamblea. Medidas como por ejemplo, las ocupaciones, los huertos urbanos, los mercadillos de trueque, la vuelta al campo, etc., están bien para empezar, en tanto que expulsan al capital de espacios usurpados y actividades colonizadas; mejores son la municipalización, es decir, la propiedad pública del territorio gestionado en asamblea o la supresión del transporte privado, aunque a nadie escapan las enormes dificultades que tendrá su implantación.

Sin embargo, las soluciones “verdes”, “sostenibles” o neoculturales son mucho menos realistas. Por ese camino seguro que no se va a conseguir nada; a lo sumo, un sindicalismo del hábitat practicado por una burocracia ambientalista institucionalizada encargada de administrar el territorio fijando las tasas de degradación permisibles. La libertad no puede fructificar ni en el territorio urbano “sostenibilizado” ni en el paisaje protegido, porque ambos únicamente ofrecen espacio esclavo. Un paliativo, y, al cabo de cierto tiempo, de vuelta al principio.

Por otra parte, hablar de equilibrio territorial, o de territorio liberado, no tiene sentido sino bajo la perspectiva de la desurbanización. Quien ha de hablar primero ha de ser la piqueta. El territorio no recuperará su equilibrio ni la humanidad su sensatez hasta que el último capitalista sea enterrado en las ruinas de la última aglomeración urbana.

La reapropiación del espacio para un modo de vida libre y comunitario ha de nacer inmersos en una gran operación de desmantelamiento, o no nacerá.

Miguel Amorós

Reelaboración de la conferencia-coloquio del 7 de abril de 2004 en el centro social La Mistelera de Dènia (Alacant).

———————————————

Mente, memoria y Arquetipo: Resonancia mórfica e Inconsciente Colectivo (y V)

Por Rupert Sheldrake

(Perspectivas Psicológicas, 1997)

Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4

Rupert2_400x400 Rupert Sheldrake es un biólogo teórico cuyo libro Una Nueva Ciencia de la Vida: la hiótesis de la causación formativa (Tarcher, 1981) provocó numerosas controversias. Nature lo describió como “el mejor candidato para la quema en la hoguera”, mientras que la revista New Scientist lo calificó como “una importante investigación científica sobre la naturaleza de la diversidad biológica y la realidad física”. Debido a que su trabajo tiene implicaciones en los conceptos desarrollados por Jung, como son el Arquetipo y el Inconsciente colectivo, hemos invitado a que Sheldrake exponga sus puntos de vista en cuatro artículo que irán apareciendo de manera sucesiva en las revista Perspectivas Psicológicas. Estos artículos suponen una actualización de la conferencia que dio en mayo de 1986, “Resonancia mórfica e inconsciente colectivo”, en el Instituto de Relaciones Humanas de Santa Bárbara.

El misterio de la mente

A todos nos han dicho que los recuerdos se almacenan en el cerebro. Utilizamos la palabra cerebro de manera indistinta para referirnos a la mente o a la memoria. Sugiero que el cerebro es más bien un sistema de sintonización que un dispositivo de almacenamiento de la memoria. Uno de los principales argumentos para localizar la memoria en el cerebro es el hecho de que ciertos tipos de daño cerebral puedan conllevar una pérdida de memoria. Si el cerebro queda dañado por un accidente de coche y se pierde la memoria, entonces se supone obviamente que es el tejido donde reside la memoria el que ha resultado dañado. Pero no tiene por qué ser necesariamente así.

Volvamos a la analogía del televisor. Si sufre un daño el televisor y no se pueden recibir ciertos canales, o si se estropease la parte del televisor que tiene que ver con la recepción del sonido de manera que aún pueda ver imágenes pero no pueda oír nada, esto no probaría que el sonido o las imágenes estaban almacenadas en el interior del televisor. Simplemente habría quedado afectado el sistema de sintonización, por lo que no puede recibir la señal correctamente. La pérdida de memoria debida a un daño cerebral no demuestra que se almacene la memoria en el interior del cerebro. De hecho, la mayor parte de las pérdidas de memoria son temporales: la amnesia se produce después de una conmoción cerebral, por ejemplo, y a menudo tiene un carácter temporal. Esta recuperación de la memoria es muy difícil de explicar en términos de las teorías convencionales: si los recuerdos se han destruido debido a que el tejido donde reside la memoria ha resultado dañado, no se podría recuperar, sin embargo, a menudo ocurre.

Otro argumento para afirmar que la memoria reside en el cerebro es sugerido por los experimentos de estimulación eléctrica del cerebro realizados por Wilder Penfield y otros. Penfield estimuló los lóbulos temporales del cerebro de los pacientes epilépticos y descubrió que algunos de estos estímulos provocaban respuestas vívidas, que los pacientes interpretaban como recuerdos de algo que les había ocurrido en el pasado. Penfield dijo que lo que hizo fue estimular los recuerdos almacenados en la corteza cerebral. De nuevo volviendo a la analogía del televisor: si estimula el circuito de ajuste de su televisor y salta a otro canal, esto no prueba que la información se almacene dentro del circuito de sintonización. En interesante ver cómo en su último libro, El Misterio de la mente, Penfield va abandonando la idea de que los experimentos que realizó demostrarán que la memoria esté dentro del cerebro. Llegó a la conclusión de que la memoria no se almacena en el interior de la corteza cerebral.

Wilder Panfield en el laboratorio fisiología de los mamíferos en Sherrington en 1916 (Archivo de Wilder Panfield)

Wilder Penfield en el laboratorio fisiología de los mamíferos en Sherrington en 1916 (Archivo de Wilder Penfield)

Se han realizado otros muchos intentos para localizar la presencia de la memoria en el cerebro, siendo los más conocidos los de Karl Lashley, el gran neurofisiólogo estadounidense. Entrenó a las ratas para aprender ciertas habilidades, y luego les fue quitando partes del cerebro para comprobar si todavía eran capaces de aprender esas habilidades. Para su sorpresa, se encontró que podía eliminar más del 50% del cerebro, cualquier parte, ya que no tenía prácticamente efectos en la retención de los aprendizajes. Cuando realizó una ablación del cerebro, las ratas podían seguir realizando las habilidades, por lo que llegó a la conclusión de que el cerebro no era necesario para la realización de esas tareas, no cual no deja de ser una conclusión muy sorprendente. Lo sorprendente fue la cantidad de cerebro que llegó a eliminar sin que eso afectase a la memoria.

Cortes realizados por Lashley en el cerebro de las ratas. Ninguna de estas reducciones del cerebro supuso una disminución en la capacidad de aprendizaje de las ratas.

Cortes realizados por Lashley en el cerebro de las ratas. Ninguna de estas reducciones del cerebro supuso una disminución en la capacidad de aprendizaje de las ratas.

Resultados similares han sido encontrados por otros investigadores, incluso con invertebrados como el pulpo. Esto llevó a un investigador a especular que la memoria estaba a la vez en todas las partes y en ninguna en particular. Lashley también llegó a la conclusión de que los recuerdos se almacenan distribuyéndose por todo el cerebro, ya que no pudo encontrar rastros de la memoria, tal y como sugiere la teoría clásica. Su alumno, Karl Pribram, relacionó esta teoría con la teoría holográfica de almacenamiento de la memoria: la memoria sería como una imagen holográfica, almacenada como un patrón de interferencia en todo el cerebro.

Karl Pribram- El cerebro holográfico

https://www.youtube.com/watch?v=7QwjNrFlGjQ

(activar los subtítulos en CC)

Lo que no parecen considerar ( al menos en algunos de sus escritos) tanto Lashley como Pribram es la posibilidad de que los recuerdos no se almacenen en el interior del cerebro. La idea de que no se almacenan en el interior del cerebro es más coherente con los datos disponibles que con cualquiera de las teorías convencionales o la teoría holográfica. Muchas son las dificultades para localizar dónde de almacena la memoria en el cerebro, en parte porque el cerebro es mucho más dinámico de lo que se creía anteriormente. Si el cerebro sirviese como un lugar del almacenamiento de la memoria, entonces el sistema de almacenamiento tendría que ser estable. Sin embargo, se sabe que las células nerviosas funcionan mucho más rápidamente de lo que se creía antes. Todos los productos químicos de las sinapsis y las estructuras nerviosas y moleculares están en constante cambio de manera permanente. Con un cerebro tan dinámico, es difícil localizar dónde se almacenan los recuerdos.

También hay un problema lógico en las teorías convencionales de almacenamiento de la memoria, que varios filósofos han señalado. Todas las teorías convencionales dan por supuesto que la memoria está codificada de alguna manera y almacenados los recuerdos en algún lugar del cerebro. Cuando son necesarios son recuperados por un sistema de recuperación. Esto se llama modelo de codificación, almacenamiento y recuperación. Sin embargo, para que un sistema de recuperación pueda recuperar algo, tiene que saber lo que quiere recuperar; un sistema de recuperación de la memoria tiene que saber lo que la memoria está buscando. Por lo tanto, deber ser capaz de reconocer el recuerdo que trata de recuperar. Con el fin de reconocerlo, el propio sistema de recuperación debe tener algún tipo de memoria. Por lo tanto, el sistema de recuperación debe tener un sistema de recuperación para recuperar sus recuerdos. Esto conduce a una regresión infinita. Varios filósofos sostienen que se trata de un fallo lógico fatal en la teoría convencional de almacenamiento de los recuerdos. Sin embargo, en líneas generales, los teóricos de la memoria no están muy interesados en lo que les dicen los filósofos, por lo que no se molestan en responder a este argumento. Sin embargo, a mí me parece que es bastante verosímil.

Si consideramos la teoría de la memoria desde el punto de vista de la resonancia mórfica, nos podríamos preguntar: si sintonizamos con nuestros propios recuerdos, entonces ¿por qué no sintonizamos con los de otras personas? Creo que lo hacemos: lo que estoy sugiriendo es que hay una memoria colectiva con la que todos sintonizamos y que conformaría un trasfondo del que dependerían nuestras propias experiencias y la memoria individual de cada uno. Este concepto es muy similar al de inconsciente colectivo.

Carl Jung definió el inconsciente colectivo como una memoria colectiva, la memoria colectiva de la humanidad. Creía que las personas mantenían una mejor sintonización con los miembros de su propia familia, raza, grupo social o cultural, pero que sin embargo habría una resonancia de fondo de toda la humanidad: un promedio de todas las experiencias básicas que experimentan todas las personas (por ejemplo, el comportamiento maternal y varios patrones sociales y estructuras de experiencias y pensamiento). No sería tanto una memoria de los individuos del pasado como un promedio de las formas básicas de estructuras de memoria, lo que vendrían a ser los arquetipos. La noción de inconsciente colectivo de Jung nos sirve muy bien en el contexto del enfoque general que estoy presentando. La teoría de la resonancia mórfica conduce a una radical reafirmación del concepto de inconsciente colectivo de Jung.

El arquetipo es una tendencia a formar tales representaciones de un motivo –representaciones que pueden variar mucho en el detalle sin perder un patrón básico… Son de hecho una tendencia instintiva (…) Es esencial insistir que no son meros conceptos filosóficos. Son pedazos de la vida misma –imágenes que están integralmente conectadas al individuo a través del puente de las emociones- «No se trata, pues, de representaciones heredadas, sino de posibilidades heredadas de representaciones. Tampoco son herencias individuales, sino, en lo esencial, generales, como se puede comprobar por ser los arquetipos un fenómeno universal».

Carl Jung, El hombre y sus símbolos.

Esto necesita ser reafirmado porque en el actual contexto mecanicista de la Biología, la Medicina y la Psicología, se niega que pueda haber tal cosa como un inconsciente colectivo. El concepto de memoria colectiva de una raza o especie se ha excluido, incluso como una posibilidad teórica. No puede haber herencia de los caracteres adquiridos de acuerdo con la teoría convencional; sólo puede darse una herencia de las mutaciones genéticas. Bajo estas premisas de la Biología convencional, sería imposible que las experiencias y los mitos, por ejemplo, de las tribus africanas tuvieran influencia alguna en los sueños de alguien de descendencia no africana de Suiza, que es el tipo de cosas que Jung pensó que ocurriría. Eso es imposible desde el punto de vista convencional, por lo que la mayoría de los biólogos y de otros campos de la ciencia convencional no consideran en serio la idea del inconsciente colectivo. Se trataría de una idea hosca, que sí podría tener un cierto valor poético como una especie de metáfora, pero que no tendría ninguna relevancia en la ciencia propiamente dicha, ya que es un concepto completamente insostenible desde el punto de vista de la Biología convencional.

El enfoque que estoy presentando es similar a la idea de Jung del inconsciente colectivo. La principal diferencia es que la idea de Jung se aplica principalmente a las experiencias de los seres humanos y la memoria colectiva de los seres humanos. Sugiero que algo similar opera en todo el universo, no sólo en los seres humanos. Si se produjera un cambio radical en el paradigma actual de la Biología, y si la hipótesis de la resonancia mórfica fuera aproximadamente correcta, entonces la idea de Jung del inconsciente colectivo se convertiría en una idea dominante: los campos morfogenéticos y el concepto de inconsciente colectivo cambiaría por completo el contexto de la Psicología moderna.

………………..

Mente, memoria y Arquetipo: Resonancia mórfica e Inconsciente Colectivo (IV)

Por Rupert Sheldrake

(Perspectivas Psicológicas, 1997)

Parte 1, Parte 2, Parte 3

Rupert2_400x400 Rupert Sheldrake es un biólogo teórico cuyo libro Una Nueva Ciencia de la Vida: la hiótesis de la causación formativa (Tarcher, 1981) provocó numerosas controversias. Nature lo describió como “el mejor candidato para la quema en la hoguera”, mientras que la revista New Scientist lo calificó como “una importante investigación científica sobre la naturaleza de la diversidad biológica y la realidad física”. Debido a que su trabajo tiene implicaciones en los conceptos desarrollados por Jung, como son el Arquetipo y el Inconsciente colectivo, hemos invitado a que Sheldrake exponga sus puntos de vista en cuatro artículo que irán apareciendo de manera sucesiva en las revista Perspectivas Psicológicas. Estos artículos suponen una actualización de la conferencia que dio en mayo de 1986, “Resonancia mórfica e inconsciente colectivo”, en el Instituto de Relaciones Humanas de Santa Bárbara.

La alegoría del televisor

Las diferencias y conexiones entre estas dos formas de herencia son más fáciles de entender si tenemos en cuenta la analogía del televisor. Piense en las imágenes que aparecen en la pantalla del televisor como la forma que nos interesa. Quizás no sepa como surgieron esas formas, pero quizás la explicación más obvia es que algunas personas estén dentro de la pantalla. A veces los niños piensan de esta manera. Pero si usted mira en el interior se dará cuenta de que no hay tales personas pequeñas. Entonces es posible que sea algo más sutil, que quizás esas pequeñas personas sean microscópicas y se encuentran en el interior de los cables del televisor. Pero si observa los cables con un microscopio, tampoco encontrará seres en miniatura en ese lugar.

Quizás sea algo todavía más sutil y proponga que las personas que aparecen en la pantalla surgen de “interacciones complejas entre las distintas partes del sistema, algo que  todavía no se ha esclarecido completamente”. Podría pensar que esta teoría se podría comprobar si quita algunos de los componentes del aparato. Ya no aparecerían las personas en la pantalla. Si coloca de nuevo esos componentes, las personas reaparecen. Esto podría considerarse una prueba convincente de que todo se debe a las interacciones internas.

Supongamos que alguien sugiere que esas imágenes de personas en miniatura vienen del exterior, y que el conjunto recoge esas imágenes como consecuencia de unas vibraciones invisibles con las que el aparato se encuentra en sintonía. Esto quizás le suene como algo muy oculto y místico. Es posible entonces que niegue que algo esté entrando en el aparato. Incluso lo podría demostrar pesando el televisor estando encendido y apagado: pesarían lo mismo. Por lo tanto, se puede concluir que nada está entrando en el aparato.

Algo parecido ocurre con la Biología moderna al tratar de explicar todo en términos de lo que sucede en el interior. Las explicaciones de por qué la forma se buscan en el interior, de modo que las explicaciones son cada vez más ambiguas, atribuyéndolas a sutiles y complejas interacciones, algo que siempre escapa a nuestras investigaciones. Cuando en realidad las formas y patrones de comportamiento se producen por una sintonía mediante conexiones invisibles con algo que está fuera del organismo. El desarrollo de la forma sería el resultado tanto de la organización interna del organismo como la interacción con los campos mórficos con los que sintoniza.

Las mutaciones genéticas pueden afectar a este desarrollo. Una vez más tenemos que pensar en la analogía del televisor. Si nosotros cambiamos un transistor o un condensador del interior del aparato es posible que veamos distorsionadas las imágenes o el sonido. Pero esto no es prueba de que las imágenes y los sonidos estén programados por esos componentes. Tampoco es prueba de que la forma y el comportamiento estén programados por genes, si encontramos alteraciones en la forma y el comportamiento como resultado de una mutación genética.

Hay otro tipo de mutación que es particularmente interesante. Imagine una modificación del circuito de sintonización del aparato, de manera que se produce una alteración de la frecuencia de resonancia del circuito de sintonización. La sintonización del televisor depende de un fenómeno de resonancia: el sintonizador resuena a la misma frecuencia que la frecuencia de la señal transmitida por las diferentes cadenas de televisión. Por lo tanto hay que ajustar la sintonización mediante los diales, algo que se mide en hertzios, que es una medida de la frecuencia. Imagine una modificación en el sistema de sintonización de tal manera que parece que está sintonizando con un determinado canal pero realmente lo está haciendo con uno diferente. Podría investigar qué transistor, condensador o resistencia se ha modificado. Pero eso no le valdría para obtener la conclusión de que los nuevos programas que está viendo, a las diferentes personas, películas o anuncios, se deben a la programación que se encuentra en el componente que ha cambiado. Tampoco esto prueba que la forma y el comportamiento estén programados por el ADN porque las mutaciones genéticas generen un cambio en la forma o en el comportamiento. Se supone generalmente que si se produce una alteración como resultado de una mutación, entonces se debe a que está programada o controlada por un gen determinado. Espero que esta analogía del televisor deje claro que esa no es la única conclusión. Podría tratarse simplemente de algo que afecta al sistema de sintonización.

Una nueva teoría de la evolución

mutación_mosca_fruta La actual investigación biológica está llevando a cabo a gran cantidad de estudios relacionados con las mutaciones de sintonización (llamadas formalmente mutaciones homeóticas). El animal más utilizado en estas investigaciones es la Drosophila, la mosca de la fruta. Se ha observado que algunas mutaciones producen diversas malformaciones. Un tipo de estas mutaciones, llamada antennapedia, transforma las antenas en patas. Las desafortunadas moscas, que sólo llevan un gen alterado, generan patas en lugar de antenas que crecen hacia afuera en sus cabezas. Hay otra mutación que provoca que el segundo o tercer par de patas se convierta en antenas. Normalmente, las moscas tienen un par de alas, y por detrás de las alas hay unos pequeños órganos para mantener el equilibrio que se denominan halterios. Pues bien, hay otra mutación que provoca la transformación del segmento que normalmente soporta los halterios en otro par de alas, de modo que estas moscas tienen cuatro alas en lugar de dos. Esto se denomina mutación bithorax.

Todas estas mutaciones dependen de genes individuales. Propongo que de alguna manera estas mutaciones de genes individuales modifican la sintonización del tejido embrionario, de tal manera que sintoniza con un campo mórfico diferente con el que normalmente lo hace, por lo que surgiría un conjunto diferente de estructuras, de mismo modo que si sintonizamos un canal diferente en el televisor.

A partir de estas analogías, uno puede darse cuenta de que tanto la genética como la resonancia mórfica están involucradas en la herencia. Por supuesto una nueva teoría de la herencia lleva a una nueva teoría de la evolución. Hoy en día la Teoría de la Evolución considera que prácticamente toda la herencia es genética. La Sociobiología y el Neodarwinismo en todas sus diversas formas, están sujetos a la selección de genes, la frecuencia genética, etc. La teoría de la resonancia mórfica nos lleva a una visión mucho más amplia, lo que nos permite tomar en serio una de las grandes herejías de la Biología: la herencia de los caracteres adquiridos. Los organismos aprenden nuevos comportamientos, o se desarrollan nuevas formas, que pueden ser heredados por generaciones posteriores, incluso si no son descendientes directos (por resonancia mórfica).

 Un nuevo concepto de la memoria

lamarckismo_darwinismoCuando consideramos la memoria, esta hipótesis nos arrastra a un enfoque muy diferente del tradicional. El concepto clave de la resonancia mórfica es la influencia de lo similar independientemente del espacio y el tiempo. La mayor o menor influencia depende del mayor o menor grado de similitud. La mayoría de los organismos tienen mayores similitudes con sus antepasados que con cualquier otro organismo. Soy más parecido a mi yo de hace cinco minutos que a cualquiera de ustedes ahora mismo. Todos nos parecemos más a nosotros mismos en el pasado que a cualquier otra persona. Lo mismo puede decirse de cualquier organismo. Esta auto-resonancia con los estados del pasado del mismo organismo en el ámbito de la forma ayuda a estabilizar los campos morfogenéticos, para estabilizar la forma del organismo a pesar de que los constituyentes químicos de las células se muevan y cambien. Los patrones habituales de comportamiento están también sintonía con el proceso de auto-resonancia. Si empiezo a andar en bicicleta, por ejemplo, el patrón de actividad de mi sistema nervioso y de mis músculos actuará en respuesta a mantener el equilibrio, y esto sintoniza inmediatamente con todas las ocasiones anteriores en las que he montado en bicicleta. No se trata de una memoria verbal o intelectual; se trata de la memoria corporal de andar en bicicleta.

Esto también explicaría la memoria de los acontecimientos: lo que hice ayer en Los Ángeles o el año pasado en Inglaterra. Cuando pienso en estas circunstancias particulares, estoy sintonizando con las ocasiones en las que se dieron tales circunstancias. Hay una conexión causal directa a través de un proceso de sintonía. Si esa hipótesis es correcta, no es necesario asumir que los recuerdos se almacenan en el interior del cerebro.

Parte y 5

———————————————

Adiós a Yarmouk: El viaje de un refugiado palestino de Esmirna a Grecia

Por Ramzy Baroud, 26 de julio de 2016

Dissident Voice

 Campo de refugiados de Yarmouk en Damasco. Imagen: eldiario.es

Campo de refugiados de Yarmouk en Damasco. Imagen: eldiario.es

(Nota del autor: Este artículo se ha redactado en base a las entrevistas realizadas a los refugiados palestinos de Siria)

El campo de refugiados de Yarmouk estuvo alguna vez presente en su ser, pero decidió salir del abismo de los miedos persistentes y no volver nunca más. ¿Pero cuál sería para este refugiado su última tierra ahora que dejaba Yarmouk, su primera tierra de asilo?

¿Cómo podría cualquier otro lugar mostrarse hospitalario, convertirse en su casa, cuando ha aprendido que Palestina, la que nunca ha visitado, nunca podrá ser su hogar? Al ser preguntado, responde sin vacilar: “Soy de este pueblo y de aquel de Palestina”. Sin embargo, el campo de refugiados de Yarmuk en Siria es todo lo que queda de Palestina, y de Palestina sólo sabía lo que había leído en los libros o por el mapa hecho jirones que colgaba en el salón de la casa familiar.

Pero al menos ella estaba junto a él y compartían el mismo dolor, sin ella nunca se habría embarcado en esta búsqueda. Su nombre, Khaled al-Lubani, y el de ella, Maysam.

Su primer intento de cruzar el mar estaba condenado al fracaso. Los mil dólares estadounidenses que el padre de Khaled le había dado en Yarmouk casi se habían terminado, y el dinero que le prometió su tía de los Emiratos Árabes Unidos no aparecía por ningún lado. Para entonces, se habían establecido en Esmirna, la esquina más occidental de Turquía, el lugar más próximo a Grecia.

Esmirna

Querían oportunidades de una vida mejor; sabían que su estancia allí sólo era temporal dentro de sus planes con mayor amplitud de miras.

Después de una breve estancia en un hotel barato, buscaron un alojamiento aún más barato, un pequeño piso por el que pagaban 400 liras turcas al mes (unos 120 euros ). Pero el dinero se acababa, y la ansiedad de Maysam se hacía cada mayor. Khaled sintió la creciente presión. Mientras esperaba el dinero de su tía, sintió que pendía de una cuerda al borde un acantilado.

Cuando comenzó la guerra de Siria, Khaled se preocupó poco por los avatares de la guerra. Había llegado a la conclusión, hacía ya mucho tiempo, de que nada bueno se podía obtener de la política y que cualquier persona que llegara al Gobierno, o fuera de la milicia uniformada, era alguien en quien no se podía confiar. Sin embargo, la guerra se fue acercando a Yarmouk, a pesar de las súplicas de los refugiados a las partes en conflicto para que no aumentaran su agonía.

Y cuando Yarmouk fue brutalmente destruida, Khaled, presionado por las lágrimas y las súplicas de sus padres, huyó. Un largo viaje, costoso y agonizante antes de llegar a Esmirna.

Su primer intento fue el de cruzar el mar con Abu Dandi. Había algo de sombrío y de falta de honradez, de modo que no confiaba mucho al ponerse en sus manos. De unos 50 años, era un hombre pesado, con un viente prominente, y con el pelo blanco muy corto. Era adicto al té negro, y pasaba la mayor parte de su tiempo en el Club Sirio jugando al backgammon, rezumando la confianza sin reparos de un jugador.

Otros refugiados palestinos también pusieron toda su fe en encontrar una nueva vida en un viaje sin garantías. Pero una hora después del inicio del viaje, el motor de la pequeña lancha se detuvo completamente.

El motor se ahogó y fue imposible ponerlo en funcionamiento de nuevo. Khaled, con todo el miedo recorriendo su cuerpo, sabía que volver no era una opción. Así que añadiendo al drama los temores y las ansiedades de Maysam, estallaron en unos reproches ininteligibles sobre las profundidades del mar.

Sin otra opción. Abu Dandi llamó a la guardia costera turca, que finalmente apareció y les condujo hasta una prisión de Esmirna.

Conocieron al capitán de un segundo bote, Abu Salma, mientras se encontraban en prisión. Capturado después de una fallida expedición, Abu Salma les prometió que les liberaría o les devolvería su dinero, ¡garantizado! Por desgracia, el primer desembolso de dinero nunca les fue devuelto por aquel miserable traficante de vientre protuberante.

La segunda expedición tampoco tuvo éxito, aunque el barco logró avanzar mucho más. El motor no se detuvo bruscamente, pero empezó a hacer un extraño ruido antes de que empezase a soltar el oscuro combustible en las aguas azules del mar Mediterráneo. Finalmente el bote se detuvo al llegar a las aguas griegas. Cuando les interceptó el guardacostas, tiraron una cuerda desde su barco para poder transportar con seguridad a los incómodos pasajeros.

Tratando de eludir al barco griego, los pasajeros se pusieron a remar frenéticamente y con toda la energía que les quedaba. Era como si esta fuera la última tarea que acometían en su lucha épica por sentirse humanos de nuevo. Sin embargo, el bote fue obligado a detenerse y las emociones por la derrota y el fracaso cayeron sobre ellos encorvando sus espaldas.

Con un nulo interés en llevar a los refugiados a la costa griega, la guardia costera se sumó a las crónicas de muerte y desgracia, ya que llamaron a los gendarmes turcos para que llevaran el bote de regreso al punto de partida, lo cual suponía por lo menos dos días de cárcel.

Jurando por su hija de tres años de edad, Abu Salma insistió en que era el mejor en este negocio, y si no hubiera sido por la maldita suerte, ya habrían llegado a Grecia y comerían como reyes, mientras que los dioses griegos les observarían desde el Olimpo. Prometiendo que encontraría un motor más grande y más rápido para el próximo intento, Abu Salma, una vez más, llevó a los pasajeros al lugar de partida, donde supuestamente debía estar el bote escondido, pero no había bote por ningún lado.

Emocionalmente agotados y cansados, regresaron a la carretera principal, a la espera de que la policía les encontrara de nuevo.

Cuando lo intentaron de nuevo, el grupo de nueve se había convertido en uno de 20, sumándose otros refugiados de guerra, buscando la seguridad que no podían encontrar en su país. Este bote era un poco más grande que el anterior, pero el motor más pequeño que el primero. Se produjeron reacciones acaloradas y los hombres gritaron y montaron en cólera. Las mujeres también gritaban de dolor, algunas oprimiendo sus corazones y otras cayendo de rodillas. Maysam no pudo más y estrujó su rostro empapado contra la arena.

La mayoría de los pasajeros se fueron y otros se sentaron en la arena tratando de establecer un plan que nadie había imaginado antes. Pero los palestinos, junto con Khaled y Maysam, se quedaron. Su voluntad era demasiado fuerte como para renunciar después de todo lo que habían pasado. Asumiendo el papel de líder, fueron animados por Khaled, una vez más.

Sólo tienes que ir en esa dirección”, dijo el traficante, señalando en alguna dirección determinada en la oscuridad con sus rechonchos dedos. Y eso fue precisamente lo que hizo Khaled. Desafiando la oscuridad y empujado por su deseo de ir hacia la libertad. Durante todo el viaje, Maysam sollozó en silencio y se aferró a su brazo como si fuera un salvavidas.

Finalmente, aparecieron las esperadas luces de la isla de Mitilene, que brillaban en la distancia. “»Ya Allah, Ya Allah, Ya Allah,» murmuraba Maysam en el último intento de rezar tanto como le fuera posible para acompañar al bote en su viaje hasta la costa, poniendo fin a las pesadillas turca y siria, y liberándoles del abismo de los condenados.

Todo lo que dejaron Khaled y Maysam en la balsa de lona fue una bolsa de cacahuetes cuando sus pies tocaron las arenas de Mitilene a altas horas de la noche. La alegría de su éxito alejó sus pesadumbres, saltando y llorando del regocijo.

Pero cuando trataron de darse cuenta de la increíble comodidad que la arena blanca les ofrecía, rápidamente acudieron los temores, sobre su imprevisto e inesperado futuro. El agua que les cubrió sus zapatillas lo sintieron como un mal presagio.

Ramzy Baroud es escritor y periodista. Su último libro publicado es “La segunda Intifada palestina: crónica de una lucha popular” ((Pluto Press, London).

———————————

Procedencia del artículo:

http://dissidentvoice.org/2016/07/farewell-to-yarmouk-a-palestinian-refugees-journey-from-izmir-to-greece/

————————————

Mente, memoria y Arquetipo: Resonancia mórfica e Inconsciente Colectivo (III)

Por Rupert Sheldrake

(Perspectivas Psicológicas, 1997)

Rupert2_400x400 Rupert Sheldrake es un biólogo teórico cuyo libro Una Nueva Ciencia de la Vida: la hipótesis de la causación formativa (Tarcher, 1981) provocó numerosas controversias. Nature lo describió como “el mejor candidato para la quema en la hoguera”, mientras que la revista New Scientist lo calificó como “una importante investigación científica sobre la naturaleza de la diversidad biológica y la realidad física”. Debido a que su trabajo tiene implicaciones en los conceptos desarrollados por Jung, como son el Arquetipo y el Inconsciente colectivo, hemos invitado a que Sheldrake exponga sus puntos de vista en cuatro artículo que irán apareciendo de manera sucesiva en las revista Perspectivas Psicológicas. Estos artículos suponen una actualización de la conferencia que dio en mayo de 1986, “Resonancia mórfica e inconsciente colectivo”, en el Instituto de Relaciones Humanas de Santa Bárbara.

Parte 1, Parte 2

¿Qué son los campos mórficos?

La cuestión del desarrollo biológico, la morfogénesis, es un asunto que está bastante abierto y es tema de debate dentro de la propia Biología. Una alternativa al enfoque mecanicista y reduccionista ya se estableció en la década de 1920, es la idea de los campos morfogenéticos (que dan forma). Según este modelo, el crecimiento de los organismos se debe a unos campos que están dentro y alrededor de ellos, unos campos que contienen la forma del organismo. Esto está más cerca de la tradición aristotélica que cualquier otro enfoque tradicional. A medida que se desarrolla un roble, la bellota se asocia con el campo del roble, una estructura de organización invisible que organiza el desarrollo del roble, como si hubiese un molde del roble dentro del cual el organismo se desarrolla y crece.

Un hecho que llevó al desarrollo de esta teoría es la notable capacidad de los organismos para reparar los daños. Si se corta un árbol en pequeños trozos, cada pieza, adecuadamente tratada, puede convertirse en un nuevo árbol. Así que a partir de un pequeño fragmento se puede obtener el conjunto. Las máquinas no hacen eso: no tienen la capacidad de conservar el todo si se quita una de sus partes. Rompa un ordenador en trozos pequeños y todo lo que conseguirá será un ordenador roto: no se regeneran sus partes y aparece una gran cantidad de pequeños ordenadores. Pero si corta un gusano plano en pequeños trozos, de cada pieza tendrá un nuevo gusano plano. Otra analogía es el imán. Si rompe un imán en trozos pequeños, cada uno de esos trozos tendrá un campo magnético completo. Es una propiedad holística que tienen los campos que no tienen los sistemas mecánicos, a no ser que se asocien a campos. Otro ejemplo es el holograma: una parte del mismo contiene el conjunto. Un holograma se basa en patrones de interferencia dentro de un campo electromagnético. Por lo tanto, los campos tienen una propiedad holística que resultó ser muy atractiva para los biólogos que desarrollaron el concepto de campos morfogenéticos.

Cada especie tiene sus propios campos, y dentro de cada organismos habría campos dentro de otros campos. Tendríamos el campo que engloba todo el cuerpo, pero también los campos de los brazos y las piernas, y los campos de los riñones y el hígado, y dentro de ellos diferentes campos para los diferentes tejidos de estos órganos, y a continuación campos para las células, y los campos de las estructuras subcelulares, y campos para las moléculas, y así sucesivamente. Hay toda una serie de campos dentro de otros campos. La esencia de la hipótesis que propongo es que estos campos, que ya están bastante aceptados dentro de la Biología, es que tienen una especie de memoria incorporada, que deriva de las formas anteriores de la naturaleza. El campo del hígado está conformado por las formas anteriores del hígado y el campo del roble por las formas de organización de robles anteriores. A través de estos campos, por un proceso de resonancia mórfica, la influencia entre iguales, se produce una interconexión entre los campos similares. Esto significa que la estructura del campo tiene una memoria acumulativa, en base a lo que ha ocurrido a las especies del pasado. Esta idea se aplica no sólo a los organismos vivos, sino también a las moléculas de proteínas, cristales, incluso los átomos. En lo que se refiere a los cristales, por ejemplo, la teoría diría que la forma de un cristal depende de su campo mórfico característico. Campo mórfico es un término más amplio que incluye los campos de la forma y el comportamiento. De aquí en adelante utilizaré el término campo mórfico en lugar de morfogenético.

Esos químicos barbudos que emigran

Si se sintetiza un nuevo compuesto y luego se pretende que cristalice, no habrá un campo mórfico por ser la primera vez que se hace. Por lo tanto, puede resultar difícil su cristalización, y habría que esperar a la aparición de un campo mórfico. La segunda vez, sin embargo, incluso si se hace en otro lugar alejado del mundo, habrá ya una influencia de esa primera cristalización, y lo hará con menos dificultad que la primera vez. La tercera vez, habrá influencias de la primera y segunda vez, y así sucesivamente. Se producirá una influencia acumulativa de las cristalizaciones anteriores, por lo que debería ser más fácil la cristalización a medida que una sustancia se cristaliza más a menudo. Y precisamente esto es lo que ocurre. Los químicos que encuentran un nuevo compuesto sintético les resulta generalmente muy difícil la cristalización de dicha sustancia, pero a medida que pasa el tiempo, por lo general, resulta más fácil su cristalización en todo el mundo. La explicación convencional es que esto se produce porque los fragmentos de cristales anteriores son transportados hasta otros laboratorios en las barbas de los químicos que emigran. Cuando no se ha producido tal emigración de químicos barbudos, entonces se supone que los fragmentos han flotado en la atmósfera como pequeñas partículas de polvo.

Tal vez los químicos emigrantes sean portadores de fragmentos de cristales en sus barbas y quizás partículas en forma de polvo viajen alrededor de toda la atmósfera. Sin embargo, si se mide la velocidad de cristalización en condiciones rigurosamente controladas en recipientes sellados en diferentes partes del mundo, todavía se debería observar cada vez un ritmo más acelerado de cristalización. Este experimento todavía no se ha hecho. Sin embargo, un experimento relativo a los tipos de reacción química de nuevos productos de síntesis está siendo considerado por una importante empresa química de Gran Bretaña, porque de suceder así las cosas tendría importantes implicaciones para la Industria química.

La leyenda de los cristalógrafos barbudos

improbable.com

Inspirado en el estudio del ganador del Premio Nobel “Los peligros de los hombres barbudos en los laboratorios de microbiología”, el investigador Steve Dahms nos ofrece una leyenda sobre las barbas de los cristalógrafos. El autor nos cuenta:

 “Tanto como químico orgánico como cristalógrafo, Gerhard era un gran admirador de los

Adolf von Baeyer

Adolf von Baeyer

cristales y de la cristalización. Quizás fue él el primero del que escuché la historia de los primeros héroes barbudos de la química orgánica. De estudiante tuvo dificultades en la cristalización de un compuesto, así que pensó que una buena sacudida de lass barbas encima de la sustancia podía resolver el problema. Así se produciría la cristalización de la sustancia. Gerhard creía que las barbas de un Adolf von Baeyer o de un Wallach Otto podían ser fuente de diferentes tipos de cristales. Pero, por desgracia, la era de las barbas patriarcales había terminado. Expresó la idea de que cada uno podía tener su propio salero con diferentes formas microcristalinas hechas de un material inerte. Una simple sacudida convertiría a un estudiante imberbe en el equivalente de un Baeyer”.

Una nueva ciencia de la vida

Son muchos los experimentos que se pueden realizar en el ámbito de la diversidad de formas biológicas y el desarrollo de la forma. Del mismo modo, los mismos principios se aplican al comportamiento, las formas de comportamiento y patrones de comportamiento. Tenga en cuenta la hipótesis de que si se entrena a ratas para que aprendan una determinada habilidad, a continuación las ratas de todo el mundo aprenderán dicha habilidad más rápidamente, sólo porque las ratas de un laboratorio han sido capaces de realizarlo. Este nuevo patrón de aprendizaje formará, por así decirlo, parte de la memoria colectiva de los campos mórficos de las ratas, con el que las otras ratas pueden sintonizar, sólo porque son ratas y sólo porque están en circunstancias similares, mediante la resonancia mórfica. Esto quizás parezca improbable, pero este tipo de cosas pasan, o no serían capaces de hacerlo

Entre la gran cantidad de documentos almacenados en los archivos sobre experimentos con ratas, hay una serie de ellos en los que los investigadores han podido observar un creciente ritmo de aprendizaje, que aumenta con el tiempo y que no saben explicar. En mi libro Una nueva ciencia de la vida se describe uno de tales experimentos que se ha desarrollado durante un período de 50 años. Se inició en la Universidad de Harvard y luego se llevó a cabo en Escocia y en Australia. El experimento demostró que las ratas aumentaron su ritmo de aprendizaje unas 10 veces. No se trataba por tanto de un efecto marginal sin significación estadística. Esta mejora en la tasa en diferentes situaciones de aprendizaje se produjo de la misma manera en otros lugares y en diferentes razas de ratas, no sólo en las ratas descendientes de padres que ya habían sido entrenados.

blue-tit-milk-bottle

Hay otros ejemplos de la propagación espontánea de nuevos hábitos en pájaros y otros animales, que proporcionan la evidencia circunstancial para una teoría de la resonancia mórfica. El mejor documento de los encontrados es el comportamiento del herrerillo común, un pequeño pájaro de cabeza azul, muy común en Gran Bretaña. Cuando todavía se dejaba cada mañana la leche fresca en las puertas de las casas de gran Bretaña, hasta 1950, el tapón de las botellas de leche era de cartón. En 1921, en Southampton, se observó un extraño fenómeno. Cuando la gente salió por la mañana a recoger sus botellas de leche, encontró pequeños trozos de cartón alrededor de la parte inferior de la botella, y la nata de la leche de la parte superior del recipiente había desaparecido. Una observación detallada reveló que lo habían hecho los herrerillos, que se ponían en la parte superior de la botella, quitaban el cartón con sus picos y luego se bebían la nata. Se observaron varios casos en los que los herrerillos se habían ahogado al no poder sacar sus cabezas de la leche.

Este incidente produjo un considerable interés, fenómeno que también se pudo observar en otras partes de Gran Bretaña, a unos 80 kilómetros de distancia, y luego en otro situado a unos 160 kilómetros. Cada vez que se observó que el fenómeno de los herrerillos en un lugar, se extendía luego a otro, y se dijo que presumiblemente fuese por imitación. Sin embargo, los herrerillos son pájaros muy caseros y normalmente no se desplazan más allá de 7 u 8 kilómetros. Por lo tanto, la difusión de este comportamiento a largas distancias sólo podía explicarse en términos de un descubrimiento independiente del hábito. Este comportamiento del herrerillo fue observado en toda Gran Bretaña hasta 1947, momento en el que se hizo más o menos universal. Las personas que hicieron el estudio llegaron a la conclusión de que tenía que haber sido “inventado” de forma independiente al menos unas 50 veces. Por otro lado, la tasa de propagación de ese hábito se aceleró a medida que pasaba el tiempo. En otras partes de Europa, donde también se dejaba la leche en la puerta, como Escandinavia y Holanda, el hábito surgió en la década de 1930 y se extendió de una manera similar. Se trata de un patrón de comportamiento que se extendió de una manera que parecía acelerarse con el tiempo y que podría proporcionar un ejemplo de la resonancia mórfica.

A medida que crecía pude observar que una o varias botellas de lecha habían sido abiertas por estos pequeños tipos. Ahora es algo que ya no puedo ver, pues cada vez menos gente recibe la leche a la puerta de su casa. Así que ha sido para mí un gran placer recrear digitalmente cómo el herrerillo mete su cabeza en la botella de leche para beberla”.

http://www.sandry.co.uk

Pero hay evidencias aún más contundentes de la resonancia mórfica. Debido a la ocupación alemana de Holanda, la entrega de leche se detuvo durante los años 1939-1940, y no se reanudó hasta 1948. Los herrerillos sólo viven unos dos otros años, probablemente hubiese herrerillos vivos en 1948 que ya viviesen cuando la leche se entregaba en la puerta en el pasado. Cuando se reanudó la entrega en 1948, rápidamente los herrerillos comenzaron a abrir de nuevo las botellas de leche en lugares muy distantes unos de otros de Holanda y se extendió rápidamente, hasta que uno o dos años después se hizo algo universal. El comportamiento se extendió mucho más rápidamente y de forma independiente surgió con mucha más frecuencia la segunda vez que la primera. Este ejemplo demuestra que la propagación de un nuevo hábito probablemente no sea por vía genética, sino que más bien dependería de una especie de memoria colectiva debido a la resonancia mórfica.

Estoy sugiriendo que la herencia no sólo depende del ADN, que permite a los organismos la construcción de estructuras de proteínas, sino que también dependería de la resonancia mórfica. Por lo tanto, la herencia tiene dos aspectos: uno sería la herencia genética, lo que explica la herencia de las proteínas a través del control por parte del ADN de la síntesis de las proteínas; el segundo una forma de la herencia basada en los campos mórficos y la resonancia mórfica, que no es algo genético y que se hereda directamente de los anteriores miembros de la especie. Esta última forma de herencia ofrecería la organización de la forma y el comportamiento.

Parte 4

———————————————-

Chile: El Gobierno responde de manera insuficiente e irresponsable a las preguntas sobre el TPP

23 julio 2016

Felipe Valenzuela Jara / resumen.cl  

muñoz-y-rebolledo

Empresas multinacionales y políticos serviles han logrado conducir el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica [TPP] hasta sus últimas tramitaciones. El 4 de febrero de 20161  fue firmado y ahora sólo falta que el Congreso Nacional, junto a los del resto de naciones2, aprueben o rechacen su adhesión, para lo cual se ha establecido un plazo de dos años.

No obstante, las condiciones en las cuales se ha fraguado el Acuerdo han sido desacreditadas de tal manera que en el anexo de una reciente carta al Diputado Giorgio Jackson3, emitida el 1 de julio por encargo del Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, se formulan las siguientes preguntas: “¿En qué medida se podrá recuperar el terreno perdido en términos de transparencia y participación en el debate? Resulta indiscutible que los contenidos de TPP requieren expertise; cada capítulo requiere análisis sobre beneficios y condiciones implicadas ¿Contarán los parlamentarios con esta información para tomar las decisiones políticas correspondientes?”.

O sea, se reconoce el secretismo imperante en las tratativas de este Acuerdo y además la desinformación que afecta a quienes deberán votarlo y al propio autor del informe, quien afirma: “En este contexto, aun no podremos referirnos acuciosa y seriamente a lo que gana Chile y cuáles podrían ser los déficits en cuanto al cierre de estas negociaciones, puesto que no contamos con la información necesaria como para realizar este balance.”

Estas aseveraciones se suman a las respuestas otorgadas por las cancillerías de la mayoría de los países adscritos al TPP, ante una comunicación enviada por Relatores y Expertos de la ONU4, donde expresan su preocupación sobre el “impacto perjudicial que el TPP tendría sobre el disfrute de varios derechos humanos y libertades fundamentales”. En el documento fechado el 20 de abril del presente año, los autores requirieron información sobre diversas áreas de la vida humana, afectadas por este Acuerdo, para lo cual establecieron un plazo de 60 días.

Leer más…

Mente, memoria y Arquetipo: Resonancia mórfica e Inconsciente Colectivo (II)

Por Rupert Sheldrake

(Perspectivas Psicológicas, 1997)

Parte 1

Rupert2_400x400 Rupert Sheldrake es un biólogo teórico cuyo libro Una Nueva Ciencia de la Vida: la hipótesis de la causación formativa (Tarcher, 1981) provocó numerosas controversias. Nature lo describió como “el mejor candidato para la quema en la hoguera”, mientras que la revista New Scientist lo calificó como “una importante investigación científica sobre la naturaleza de la diversidad biológica y la realidad física”. Debido a que su trabajo tiene implicaciones en los conceptos desarrollados por Jung, como son el Arquetipo y el Inconsciente colectivo, hemos invitado a que Sheldrake exponga sus puntos de vista en cuatro artículo que irán apareciendo de manera sucesiva en las revista Perspectivas Psicológicas. Estos artículos suponen una actualización de la conferencia que dio en mayo de 1986, “Resonancia mórfica e inconsciente colectivo”, en el Instituto de Relaciones Humanas de Santa Bárbara.

Leyes de la naturaleza, ¿o simplemente hábitos?

Sin embargo, hay una alternativa. La alternativa es que el universo sería algo más parecido a un organismo que a una máquina. El Big Bang recuerda las historias míticas de la eclosión de un huevo cósmico: crece, y a medida que crece se produce una diferenciación interna, algo así como un gigantesco embrión cósmico, en lugar de la máquina eterna de la teoría mecanicista. Con esta alternativa orgánica, podríamos pensar en unas leyes de la naturaleza más bien como hábitos; tal vez las leyes de la naturaleza sean los hábitos del universo, y tal vez el universo tenga memoria.

En muchos de los mitos de la Edad del Bronce, el huevo cósmico del universo fue puesto por la madre-pájaro cósmica. Cuando se abrió comenzaron a existir el tiempo y el espacio. La cultura egipcia lo concibe como el “Huevo del Mundo”, o “Huevo Cósmico” , representando la expansión cósmica naciendo desde su Centro, o Inicio del Universo; por eso está también relacionado con el sol, , fuente de energía y “corazón del mundo”. De modo tal que siendo un ´símbolo no estático sino de intenso dinamismo, es el hogar de donde parte el movimiento de lo uno hacia lo múltiple, de lo interior hacia lo exterior, de lo no manifestado a lo manifestado.

Hace unos 100 años el filósofo estadounidense C.S. Pierce dijo que si nos tomamos en serio la evolución y pensamos que todo el universo se encuentra en evolución, entonces tendríamos que pensar que las leyes de la naturaleza serían algo parecido a unos hábitos. Esta idea fue algo bastante común, sobre todo en los Estados Unidos, y fue expuesta por William James y otros filósofos estadounidenses, y muy discutida hacia finales del siglo XIX. En Alemania, Nietzsche fue más lejos al sugerir que las leyes de la naturaleza están sometidas a la selección natural: quizás hubiera muchas leyes en la naturaleza, pero sólo unas cuantas se habrían mantenido. Por lo tanto, el universo que vemos tendría unas leyes que han evolucionado por selección natural.

Los biólogos también se inclinaron hacia una interpretación de los fenómenos en términos de hábitos. El más interesante de tales teóricos quizás sea el escritor inglés Samuel Butler, cuyas obras más importantes fueron Vida y Hábito (1878) y La memoria inconsciente (1881). Butler sostuvo que la totalidad de la vida implicaba una memoria inconsciente inherente: los hábitos, los instintos de los animales, la forma en que se desarrollan los embriones, todo ello refleja un principio básico de una memoria inherente a la vida. . Incluso propuso que debía haber una memoria inherente en los átomos, las moléculas y los cristales. Por lo tanto, todo esto nos habla de una biología que se vio en términos evolutivos a finales del siglo XIX. Sólo es a partir de 1920 cuando se asienta el pensamiento mecanicista y adquiere un dominio absoluto sobre el pensamiento biológico.

¿Cómo surge la forma?

La hipótesis de la causación formativa, que es la base de mi trabajo, se inicia por el problema de las formas biológicas. En la Biología se ha producido una larga discusión sobre cómo explicar el desarrollo de los embriones y organismos. ¿Cómo crecen las plantas a partir de las semillas? ¿Cómo se desarrollan los embriones a partir de los huevos fertilizados? Esto supone un problema para los biólogos, aunque no supone ningún problema para los embriones y las plantas, que finalmente se desarrollan y acaban adquiriendo su forma. Sin embargo, los biólogos señalan que es difícil dar una explicación causal de la forma. En Física, se considera que una causa iguala al efecto. La cantidad de energía, de materia, y la energía suministrada para que se produzca un cambio es igual a la cantidad obtenida después. La causa subyace en el efecto y el efecto en la causa. Sin embargo, cuando observamos el crecimiento de un roble a partir de una bellota, no parece haber tal equivalencia entre causa y efecto, al menos de una manera obvia.

En el siglo XVII, la principal teoría mecanicista de la embriología decía simplemente que el roble se encontraba dentro de la bellota: dentro de cada bellota había un roble en miniatura que luego crecía para convertirse en un árbol.

embrion_miniatura Esta teoría estuvo bastante aceptada y era consistente con el enfoque mecanicista tal y como se entendía en aquella época. Sin embargo, como señalaron rápidamente los críticos, si el roble crecía produciría bellotas que contendrían en su interior robles que podrían crecer y producir bellotas que contendrían robles… y así ad infinitum. Si por el contrario una forma procede de una ausencia de forma ( el nombre técnico de esto es epigénesis), entonces ¿de dónde viene la forma?

¿Cómo aparecen las estructuras que antes no estaban allí? Ni platónicos ni aristotélicos tuvieron ningún problema en responder a esta pregunta. Los platónicos dijeron que la forma provenía de los arquetipos platónicos: si hay un roble es porque hay una forma arquetípica de roble, y todos los robles serían simplemente reflejos de ese arquetipo. Desde este arquetipo que está más allá del tiempo y del espacio, no hay necesidad de que la forma esté ya incrustada en el interior de la bellota. Los aristotélicos dijeron que todas las especies tienen su propio tipo de alma, y el alma es la forma del cuerpo. El cuerpo está en el alma, no el alma en el cuerpo. El alma es la forma del cuerpo y está alrededor del cuerpo y contiene el objetivo del desarrollo ( lo que formalmente se llama una entelequia). El alma de un roble contiene eventualmente un roble.

¿Es el ADN un programa genético?

 Sin embargo, una visión mecanicista del mundo niega el animismo en todas sus formas, niegaADN la existencia del alma y cualesquiera otros principios de organización material. Por lo tanto, los mecanicistas tienen que tener algún tipo de preformacionismo. Al final del siglo XIX, la teoría del plasma germinal del biólogo alemán August Weismann revivió la idea del preformacionismo. Esta teoría establece unos determinantes que supuestamente dio origen al organismo dentro del embrión. Es el antepasado de la actual idea de la programación genética, lo que constituye el resurgimiento del preformacionismo en su apariencia moderna.

Como veremos, este modelo no funciona muy bien. El programa genético se identifica hoy en día con el ADN, la sustancia de los genes. Pero tal salto requiere conceder al ADN unas propiedades que en realidad no posee. Sabemos lo que hace el ADN: codifica proteínas, es decir, codifica las secuencias de aminoácidos para la formación de las proteínas. Sin embargo, hay una gran diferencia entre la codificación para construir la estructura de las proteínas que son constituyentes químicos del organismo, y la programación del desarrollo completo de un organismo. Es la diferencia entre fabricar ladrillos y la construcción de una casa: son necesarios los ladrillos para construir una casa, y si los ladrillos son defectuosos, la casa también será defectuosa. Pero el plan de la casa no está contenida en los ladrillos, ni en las vigas ni el cemento.

De manera análoga, el ADN sólo codifica los materiales para la construcción del cuerpo: enzimas, proteínas estructurales, etc. No hay pruebas de que también disponga de un código para dar forma, para establecer la morfología del cuerpo. La forma de los brazos y de las piernas es diferente; es algo obvio que tienen una forma diferente unos y otros. Sin embargo, los productos químicos de los brazos y las piernas son idénticos. Lo mismo ocurre con los músculos, con las células nerviosas, con las células de la piel, que el ADN es el mismo en todas las células de los brazos y las piernas. De hecho, el ADN es el mismo en todas las células del cuerpo. El ADN por sí solo no puede explicar la diferencia de formas. Es necesario algo más para explicar la forma.

La actual Biología mecanicista dice que se debe a los “complejos patrones de interacción físico-química que todavía no entendemos completamente”. Por lo tanto, la teoría mecanicista actual no tiene una explicación, sino simplemente una promesa de explicación. Es lo que Karl Popper llama un “mecanismo promisorio”, algo así como la emisión de unos pagarés contra futuras explicaciones que todavía no se dan. No sería un argumento objetivo, sino simplemente una declaración de fe.

Parte 3

——————————————————–

Brasil se pregunta si el Zika es el único responsable de los defectos de nacimiento

La desconcertante distribución de los casos sugiere que el Zika no es el único factor de aumento de los casos de microcefalia

Por Declan Butler, 25 de julio de 2016

Nature

El personal sanitario fumigando con insecticidas para combatir el mosquito que propaga el virus Zika, en el estado de Paraíba, Brasil. Imagen: Nature

El personal sanitario fumigando con insecticidas para combatir el mosquito que propaga el virus Zika, en el estado de Paraíba, Brasil. Imagen: Nature

Los investigadores del Gobierno de Brasil están analizando la peculiar distribución en el país de los casos de microcefalia que se han relacionado con el Zika (bebés con la cabeza anormalmente pequeña).

El virus del Zika se ha extendido por todo Brasil, pero se han observado altas tasas de microcefalia sólo en el noreste del país. Aunque las evidencias sugieren que el Zika puede causar microcefalia, el patrón de agrupamiento sugiere que otros factores ambientes, socieconómicos o biológicos podrían estar en juego.

Tenemos la sospecha de que algo más que el virus del Zika esta provocando la alta prevalencia e intensidad de los casos”, dice Fatima Marinho, Directora de análisis de la información y salud del Ministerio de Salud de Brasil. Si esto fuera cierto, podría cambiar la evaluación del riesgo por parte de los investigadores sobre el peligro que representa el Zika para las mujeres embarazadas y sus hijos.

La idea ya ha planeado durante mucho tiempo entre los investigadores brasileños. “Esto se ha estado discutiendo en casi todas las reuniones científicas”, dice Lavinia Schüller-Faccini, investigadora de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Pero es la primera vez que los científicos del Ministerio de Salud asumen esta hipótesis.

El Ministerio ha solicitado a Oliver Brady, epidemiólogo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y a Simon Hay, Director de Ciencia Geoespacial en el Instituto para la Métrica y Evaluación Sanitaria de Seattle, Washington, que colaboren con los investigadores en Brasil. “El objetivo es entender por qué sólo estamos observando unas tasas tan elevadas en el noreste”, dice Brady, que voló hasta Brasilia para comenzar su trabajo.

Creo que puede haber algo más”, dice Linda Birnbaum, Directora del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (NIEHS). El virus del Zika fue descubierto en 1947 y hasta ahora no se le había relacionado con defectos de nacimiento, y las cepas actuales del virus no muestran mutaciones significativas que pudieran haber aumentado su virulencia. “Entonces, ¿por qué ahora?”, se pregunta ella.

Sorprendentes agrupaciones

En el noreste es donde se registró un aumento de los casos de microcefalia en Brasil, hace un año. Las autoridades sanitarias esperaban observar con posterioridad tasas parecidas en otras partes del país. “Esperábamos un fuerte incremento de los defectos de nacimiento”, dice Marinho.

Hasta el 20 de julio casi el 90% de los 1709 casos confirmados de microcefalia o defectos congénitos del sistema nervioso central registrados en Brasil desde noviembre pasado, se dieron en un área relativamente pequeña: en la costa interior de la punta noreste del país. El área afectada es del tamaño del Reino Unido (Brasil es casi tan grande como los Estados Unidos).

Lo que es particularmente sorprendente, dice Marinho, es que sólo se han confirmado tres casos en el segundo estado más poblado de Brasil, Minas Gerais, que limita con la parte más afectada de la región noreste. La escasez de datos sobre la magnitud y el momento de aparición de los brotes de Zika en todo Brasil, hacen que sea difícil determinar si ese aumento de los casos de microcefalia en otros lugares simplemente se ha retrasado, pero los científicos creen que el Ministerio ha marcado el noreste por presentar unos valores atípicos.

¿Otros factores en juego?

Hay muchas hipótesis sobre lo que podría estar pasando. Marinho dice que los datos de su equipo, dispuestos para su publicación, insinúan que factores socioeconómicos podrían estar implicados. Por ejemplo, la mayoría de las mujeres que han tenido un bebé con microcefalia han sido jóvenes, solas, negras y pobres, tendiendo a vivir en pequeñas ciudades o en las afueras de las grandes ciudades, dice ella.

Otra idea es que otras infecciones a parte del Zika, como el dengue y la chikungunya, podrían estar interactuando para aumentar la intensidad de los defectos de nacimiento en la zona.

Una tercera posibilidad fue presentada en un artículo publicado el mes pasado (1), en el que los investigadores de los laboratorios brasileños observaron una correlación entre las bajas tasas de vacunación de la fiebre amarilla y las agrupaciones de microcefalia. Debido a que los virus de la fiebre amarilla y el Zika son de la misma familia de virus, ambos son flavivirus, los científicos han especulado que la vacuna podría proporcionan protección contra el Zika. “Es una hipótesis plausible”, dice Duane Gubler, que estudia las enfermedades transmitidas por mosquitos en la Escuela de Medicina de Duke-NUS en Singapur. Marinho, sin embargo, se muestra escéptica, argumentando que hay muchas zonas con bajas tasas de vacunación contra la fiebre amarilla que no han tenido muchos casos confirmados de microcefalia.

La primera médico brasileña que informó de la relación entre el Zika y la microcefalia, Adriana Melo del IPESQ, un Instituto de Investigación situado en Campina Grande, también se encuentra entre los que han sugerido otros factores que podrían estar involucrados. En una preimpresión de la publicación en el servidor bioRxiv el pasado 15 de julio (2), Melo y sus colegas de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, informaron que habían encontrado proteínas de la diarrea viral bovina (VDVB) en los cerebros de tres fetos con microcefalia en el estado de Paraíba. Los cerebros dieron positivo al ARN del virus del Zika, pero los investigadores no encontraron proteínas del virus del Zika.

La diarrea viral bovina causa graves defectos de nacimiento en el ganado, pero no se sabe que infecte a las personas. Melo y su equipo sugieren que la infección del Zika podría reducir las barreras fisiológicas, por lo que sería más fácil para el virus de la diarrea bovina causar infecciones. Pero no han descartado la posibilidad, planteada por otros investigadores, que sus hallazgos pudieran deberse a contaminación con el virus de la diarrea bovina (el virus de la diarrea bovina es un contaminante común del suero fetal bovino y otros reactivos de laboratorio de origen bovino).

Datos fragmentarios

El estudio del Ministerio de Salud de Brasil investigará la posible conexión con el virus de la diarrea bovina, entre otras hipótesis, dice Brady. Los investigadores reanalizarán los datos en bruto de los casos de microcefalia, y modelarán conexiones con posibles cofactores tales como el estatus socioeconómico, contaminación del agua y enfermedades transmitidas por mosquitos. La mayor parte de esta información provendrá de las bases de datos del Ministerio de Salud, pero el equipo también estudiará los datos experimentales, como la forma de respuesta inmunes de las personas, que puede haber cambiado después de haber padecido infecciones por otros virus, como el dengue.

Pero los investigadores dicen que la información de que disponen no puede ser suficiente para precisar si otros factores, además del Zika, pueden estar involucrados. Gran parte de los datos en bruto de los casos de microcefalia provienen de informes hospitalarios rutinarios, a menudo incompletos. Y pruebas de laboratorio para confirmar la infección del virus Zika rara vez se han realizado.

En última instancia, los investigadores y las autoridades de salud pública podrían esperar a tener datos de mayor calidad de los programas de investigación como El Estudio sobre la presencia del virus del Zika entre los bebés durante el embarazo, que se inició el mes pasado en Puerto Rico y que tiene como objetivo controlar hasta 10.000 mujeres embarazadas. Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (incluyendo el NIEHS de Birnbaum) y la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, están realizando el trabajo, que también incluirá pruebas de si factores nutricionales, socieconómicos y ambientales juegan un destacado papel. El estudio se extenderá a Brasil, Colombia y otras zonas afectadas por el Zika.

Hasta que no se sepa más sobre el Zika y las causas del aumento de las tasas de microcefalia en el noreste de Brasil, las autoridades de salud pública y de asesoramiento pueden errar en las medidas de precaución, dice Ian Lipkin, especialista virólogo de la Universidad de Columbia, Nueva York.

Referencias

1. De Goes Cavalcanti, L. P. et al. J. Infect. Dev. Countries 10, 563–566 (2016).

2. Nogueira, F. C. S., Velasquez, E., Melo, A. S. O. & Domont, G. B. Preprint at bioRxiv http://dx.doi.org/10.1101/062596 (2016).

————————————————

Procedencia del artículo:

http://www.nature.com/news/brazil-asks-whether-zika-acts-alone-to-cause-birth-defects-1.20309

———————————————

Mente, memoria y Arquetipo: Resonancia mórfica e Inconsciente Colectivo (I)

Por Rupert Sheldrake

(Perspectivas Psicológicas, 1997)

Rupert2_400x400 Rupert Sheldrake es un biólogo teórico cuyo libro Una Nueva Ciencia de la Vida: la hiótesis de la causación formativa (Tarcher, 1981) provocó numerosas controversias. Nature lo describió como “el mejor candidato para la quema en la hoguera”, mientras que la revista New Scientist lo calificó como “una importante investigación científica sobre la naturaleza de la diversidad biológica y la realidad física”. Debido a que su trabajo tiene implicaciones en los conceptos desarrollados por Jung, como son el Arquetipo y el Inconsciente colectivo, hemos invitado a que Sheldrake exponga sus puntos de vista en cuatro artículo que irán apareciendo de manera sucesiva en las revista Perspectivas Psicológicas. Estos artículos suponen una actualización de la conferencia que dio en mayo de 1986, “Resonancia mórfica e inconsciente colectivo”, en el Instituto de Relaciones Humanas de Santa Bárbara.

En este primer artículo voy a hablar del concepto de memoria colectiva para que nos sirva de base en la comprensión del concepto de Inconsciente Colectivo de Carl Jung. El Inconsciente Colectivo sólo tiene sentido en el contexto de memoria colectiva. Esto nos conduce a un amplio examen de la naturaleza y los inicios de la memoria, no sólo en los seres humanos, ni siquiera solamente en el reino animal, ni tan siquiera en el ámbito de la vida, sino en el universo como un todo. Tal es la perspectiva que abarca un profundo cambio de paradigma que está teniendo lugar en la Ciencia: el cambio de una visión mecanicista a otra evolutiva y holística del mundo.

La visión mecanicista cartesiana sigue siendo, en muchos sentidos, el paradigma dominante hoy en día, sobre todo en Biología y Medicina. El 90% de los biólogos se sienten orgullosos de decir que son biólogos mecanicistas. Aunque la Física ha ido más allá de la visión mecanicista, gran parte de nuestro pensamiento sobre la realidad física aún sigue estando dominado por esa idea. Por lo tanto, voy a examinar brevemente algunos de los supuestos básicos de la concepción mecanicista del mundo con el fin de mostrar cómo está todavía incrustada en la mayoría de nuestros pensamientos.

Raíces del Mecanicismo en el misticismo neoplatónico

Es interesante comprobar que las raíces de la visión mecanicista del mundo que comienza en el siglo XVII se pueden encontrar en las antiguas religiones místicas. De hecho, la visión mecanicista fue una síntesis de dos tradiciones de pensamiento, las cuales se basan en la idea mística de que la realidad es atemporal e inmutable. Una de estas tradiciones deriva de Pitágoras y de Platón, que estaban fascinados por las verdades eternas de las Matemáticas.

Pitágoras y Platón

Pitágoras y Platón

En el siglo XVII se estableció la idea de que la naturaleza se regía por ideas eternas, por proporciones, principios o leyes que ya existían en la mente de Dios. Esta visión del mundo se hizo dominante por las aportaciones de filósofos y científicos como Copérnico, Kepler, Descartes, Galileo y Newton, sentando las bases de la Física moderna.

Básicamente venían a decir que los números, las proporciones, las ecuaciones y los principios matemáticos eran más reales que el mismo mundo físico con el que experimentamos. Incluso hoy en día muchos matemáticos se inclinan hacia este tipo de misticismo pitagórico o platónico. Piensan en el mundo físico como una cosificación de los principios matemáticos, como un reflejo de las eternas leyes numéricas de las Matemáticas. Este punto de vista no es ajeno a la mayoría de nosotros, que el mundo físico se pueda reducir a unas cuantas ecuaciones matemáticas, lo cual posiblemente sea una descripción inexacta del mundo real. Sin embargo, esta visión mística se ha convertido en la actualidad en un punto de vista científico predominante: que la naturaleza se rige por unas leyes eternas, inmutables y omnipresentes . Las leyes de la naturaleza estarían en todas partes y desde siempre.

Raíces del Materialismo en el Atomismo

parmenides

Parménides

 El segundo punto de vista de la inmutabilidad que emerge en el siglo XVII deriva de la tradición del atomismo materialista, que abordaba un tema que ya incluso estaba muy arraigado en el pensamiento griego: a saber, la existencia de una realidad inmutable. Parménides, un filósofo presocrático, tuvo la idea de que sólo el ser es, que el no ser no es. Si algo es, entonces no puede cambiar, ya que con el fin de que se produzca el cambio tendría que combinarse el ser con el no ser, lo cual es imposible. Por lo tanto, llega a la conclusión de que la realidad es una esfera homogénea, inmutable. Por desgracia para Parménides, el mundo que experimentamos no es homogéneo, inmutable y esférico. Con el fin de preservar su teoría, Parménides afirmó que el mundo que experimentamos es un engaño. No pareció una solución muy satisfactoria, y muchos pensadores de la época trataron de encontrar una manera de resolver este dilema.

La solución de los Atomistas fue la de afirmar que la realidad estaba constituida por un gran número de esferas homogéneas e inmutables (o partículas): los átomos. En lugar de una gran esfera inmutable, habría un gran número de pequeñas esferas invariables que se mueven en el vacío. Los cambios en la apariencia del mundo podrían explicarse en términos de movimientos, permutaciones y combinaciones de los átomos. Esta es la original visión del Materialismo: que la realidad consiste en materia eterna formada por átomos y por el movimiento de la materia.

La combinación de la tradición materialista con la tradición platónica dio paso a la filosofía mecanicista del siglo XVII, y produjo un dualismo cósmico que ha estado entre nosotros desde entonces. Por un lado tenemos a los eternos átomos de la materia inerte; por otro, tenemos un mundo no material, unas leyes inmutables, que se parecen más a las ideas que a las cosas materiales físicas. En este tipo de dualismo ambas partes son inmutables, lo cual no encaja fácilmente con la idea de un universo evolutivo. De hecho, los físicos se han mostrado muy reacios a aceptar la idea de la evolución, precisamente porque se ajusta mal a la noción de materia eterna y unas leyes inmutables. En la Física moderna, la materia se ve ahora como una forma de energía; la energía eterna ha sustituido a la materia eterna, pero poco más ha cambiado.

La aparición del paradigma de la evolución

Sin embargo, el paradigma de la evolución ha ido ganando terreno de manera constante durante los últimos dos siglos. En el siglo XVIII, los avances sociales, artísticos y científicos se vieron como un proceso progresivo y evolutivo. La Revolución Industrial hizo que este pensamiento calase en la realidad económica en algunas partes de Europa y América. A principios del siglo XIX aparecieron una serie de filosofías evolutivas, y en la década de 1840 surge la teoría del evolucionismo social del marxismo . En este contexto de la teoría de la evolución social y cultural, Darwin propuso su teoría biológica de la evolución, que extendió la visión evolutiva a toda la vida. Todavía no se extendió a todo el universo: Darwin y los neodarwinistas trataron, irónicamente, de adaptar la evolución de la vida en la tierra a un universo estático, o incluso peor, un universo que se pensaba iba camino de una muerte térmica.

Pero todo cambió en 1966 cuando la Física aceptó una Cosmología evolutiva en la que el Universo ya no era algo eterno. En lugar de ello, el Universo se originó en un Big Bang hace 15 mil millones de años y ha evolucionado desde entonces. Así que ahora disponemos de una Física evolutiva. Pero hay que recordar que esta Física evolutiva tiene poco más de 20 años de edad, y las implicaciones y consecuencias del descubrimiento del Big Bang no se conocen completamente.

La Física está empezando a adaptarse a este nueva visión, que desafía una de las suposiciones más fundamentales de la Física desde la época de Pitágoras: la idea de unas leyes eternas. Y tan pronto como surge la idea un universo en evolución, también nos tenemos que enfrentar a una pregunta: ¿qué ocurre con esas leyes eternas de la naturaleza? ¿Dónde estaban la leyes de la naturaleza antes del Big Bang? Si las leyes de la naturaleza existían antes del Big Bang, entonces queda claro que dichas leyes no tienen un carácter físico, sino metafísico. Esto nos obliga a enunciar ese supuesto metafísico que subyace en las idea de unas leyes eternas.

Parte 2

—————————————————-

Deriva genética: hacia un posible desastre global creado en los Laboratorios

«Estamos caminando a ciegas, abriendo cajas sin pensar en las consecuencias”

Por Kristen V. Brown, 27 de junio de 2016

SynBioWatch

Kristen V. Brown, que trabaja en los laboratorios de Biotecnología del Instituto Wyss de Harvard.

Kevin Esvelt, que trabaja en los laboratorios
de Biotecnología del Instituto Wyss de Harvard.

 

Atención, en este artículo un científico que trabaja activamente en el campo de la Biología Sintética y en particular en el de la deriva genética (gene drive) (su equipo descubrió como llevar a cabo dicha tecnología), expresa sus preocupaciones. Y pone de relieve la falta de regulaciones de estos experimentos. Nosotros no aceptamos llevar a cabo investigaciones como las descritas en este artículo, ni el tipo de regulaciones que se proponen. Puede consultar este artículo sobre los peligros de la deriva genética, en el que se habla en concreto de su aplicación en la erradicación del amaranto.

Cuando le preguntamos sobre la situación actual de la Biotecnología, Kevin Esvelt se muestra muy escéptico con una de las tecnologías de Ingeniería Genética más subversivas de todos los tiempos.

Estamos caminando a ciegas. Estamos abriendo cajas sin pensar en las consecuencias. Estamos caminando por una cuerda floja y perdiendo la confianza de la gente. Puede provocar inmensos daños”.

Hace dos años. Esvelt y sus colegas fueron los primeros en sugerir que la tecnología de edición genética CRISPR se podría utilizar para desarrollar lo que se conoce como deriva genética (gene drive, que en otros lugares se traduce como unidad genética), una formidable herramienta que puede ser utilizada para suprimir la selección natural de genes durante la reproducción para asegurarse que un rasgo determinado, el deseado, se transmita a las siguientes generaciones. Mediante el empleo de la deriva genética, los científicos podrían provocar la alteración de toda la población de una especie. Es una proposición a la vez espectacular y aterradora.

Desde que se propuso esta idea, Esvelt ha estado trabajando sin descanso para advertir al mundo de los peligros que esto podría suponer. Le preocupa que de un laboratorio se pueda escapar uno de estos organismos modificados genéticamente y provocar un cambio drástico de toda una especie, una modificación sin precedentes del mundo natural tal y como lo conocemos. Y lo que es peor, le preocupa el hecho de que no haya regulaciones en el sistema actual de la comunidad científica que impidan que esto ocurra. A menos que la investigación esté dirigida hacia los seres humanos, este tipo de tecnología que se lleva a cabo en los laboratorios no está sujeta al escrutinio de las normas de regulación. El actual sistema, advierte, es anticuado y demasiado arriesgado.

Mantengo una posición un tanto extraña. Soy quizás uno de los más críticos con la Ingeniería Genética, y sin embargo soy una persona que se mantiene en la vanguardia de lo mismo que critica”.

Estamos abriendo cajas sin pensar en las consecuencias”

Es poco probable encontrar otra tecnología dentro de la Ciencia Moderna que muestre con mayor claridad la manipulación de la naturaleza por parte del hombre que la Deriva Genética. En la naturaleza, las probabilidades de que uno de los padres transmita sus propias características genéticas a sus descendientes es del 50%, tanto para el padre como para la madre. La Deriva Genética subvierte la naturaleza misma de la reproducción, dando prioridad a la transmisión de ciertos genes de uno de los padres sobre el otro, de modo que casi todos los descendientes reciben ese rasgo en particular. Los científicos podrían, por ejemplo, diseñar un mosquito para que se obtuviese únicamente descendencia macho, lo que limitaría drásticamente la capacidad de transmisión de enfermedades como el Zika o la malaria.

En A, un organismo lleva una copia de un gen alterado, que sólo pasa a la mitad de la descendencia. En B, utilizando la Deriva Genética, casi todos los descendientes reciben el gen alterado. Imagen: Instituto Wyss de Harvard

En A, un organismo lleva una copia de un gen alterado, que sólo pasa a la mitad de la descendencia. En B, utilizando la Deriva Genética, casi todos los descendientes reciben el gen alterado. Imagen: Instituto Wyss de Harvard

La Deriva Genética también se da en la naturaleza, y los científicos llevan intentando replicarla desde hace años, pero Esvelt es el científico que descubrió como ponerla en marcha. Utilizando un sistema de edición de genes muy precisa, CRISPR-CAS 9, Esvelt y sus colegas descubrieron que podían hacer un corte en los lugares deseados y que después se transmitiese esa modificación a las futuras generaciones. La técnica de Esvelt supone que los científicos ahora tienen el poder de cambiar la genética de una especie en unas pocas generaciones.

Esto abre campos ilimitados, como ilimitado es el encanto de esta idea. ¡Salvar a la gente de la malaria! ¡Salvaguardar las aves silvestres de Hawaii! ¡Salvar a los pelirrojos de la extinción!

Pero las potenciales consecuencias son tan peligrosas como la brillantez de sus posibilidades. Si los mosquitos macho para combatir la malaria se aparean con otros mosquitos en la naturaleza, se podría acabar con la población mundial de mosquitos ¿Qué pasaría si todos los mosquitos muriesen? ¿Qué otras especies iban a desaparecer también? ¿Los científicos está preparados para asumir este tipo de riesgos? Este es el experimento mental que nos propone Esvelt.

Es imposible que un solo científico pueda anticipar las consecuencias de su trabajo. Necesitamos un enfoque diferente”.

El enfoque por el que aboga Esvelt es el abrir la bata de laboratorio, por así decirlo.

Cuando Esvelt y sus colegas publicaron en el año 2014 la idea de utilizar CRISPR para hacer viable la Deriva Genética, sólo era una proposición teórica. En realidad, todavía no habían desarrollado la Deriva Genética en el laboratorio. Sin embargo, dos años después la Deriva Genética se ha demostrado en el trabajo con cuatro especies diferentes. Eso no es lo que quería Esvelt. Tenía la esperanza de que otros científicos pudieran seguir su ejemplo, permitiendo que otros colegas científicos y la gente supiese de las posibles consecuencias de desarrollar la tecnología de la Deriva Genética.

La raíz de las preocupaciones de Esvelt es que los científicos, como ocurre a cualquier persona, puedan cometer errores. Estos accidentes pueden dar lugar a extraordinarios descubrimientos, como cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 cuando dejó la ventana de su laboratorio abierta. Pero otros errores pueden llevar al desastre. Hay sospechas de que la epidemia de gripe de 1977 fuese el resultado de un accidente de laboratorio.

A Elvert le gustaría que los científicos no pensasen únicamente en la Ciencia, sino en las implicaciones éticas de la Ciencia, sobre lo que puede suceder si un experimento lleva unos derroteros no deseados. Esvelt, conjuntamente con el politólogo del MIT Kenneth Oye y el científico social de Harvard Sam Weiss Evans, han publicado Responsive Science. El proyecto consiste en un espacio en Internet donde esperan que los científicos publiquen sus planes de investigación y las propuestas antes de seguir adelante. Se espera que otros expertos les den información sobre las suyas.

deriva_genetica6

Esvelt y sus colegas publicaron su primer trabajo la semana pasada (se refiere a principios de junio de 2016), en el que vienen a decir que la Deriva Genética no debiera convertirse en una especie de botón de autodestrucción, lo que en teoría podría reducir el daño que la Deriva Genética puede causar a una población silvestre.

¿No sería mucho mejor que todo este tipo de investigaciones se conociesen a través de este sitio? La ciencia podría ser más eficiente y tendríamos un mayor conocimiento de cuáles serían las consecuencias de esa investigación”.

El proyecto, dijo Chistopher Scott, un especialista en ética biomédica de la Universidad de Baylor, que no mantiene relación con Esvelt, es de sentido común.

Los científicos debieran ser más sinceros y mostrar sus investigaciones a la gente. Pero hay fuerzas que trabajan en contra de esa transparencia. Debido a las presiones sobre los científicos para que sean los primeros en publicar un nuevo descubrimiento, los científicos mantienen a menudo su trabajo en secreto hasta el último minuto”.

Un compromiso cuidadoso y pensado de cuestiones como la Deriva genética requiere de que se tengan en cuenta las implicaciones más allá de la Ciencia, lo cual lleva su tiempo, pero en contra de la disposición de este tiempo se encuentran las consideraciones tradicionales de avance científico en el mundo académico”, dice Evans, fundador de Responsive Science.

Continuar con una tecnología con tantas implicaciones a nivel global sin una discusión pública no sólo no es ético, sino delirante”.

Pero las preocupaciones de Esvelt van más allá de las potenciales catástrofes que se pudieran originar: los científicos, en su opinión, no deberían ser los mismos que toman las decisiones éticas sobre tecnologías que pueden cambiar el mundo. Imagínese cómo habría respondido la gente de haber sabido lo que estaban haciendo los científicos del Proyecto Manhattan, trabajando en el desarrollo de una bomba nuclear. ¿Habrían avanzado las investigaciones en el mismo sentido? ¿Habríamos lanzado bombas sobre Japón o llegado a esta proliferación de armas nucleares a que hemos llegado hoy en día?

Esvelt pretende que más científicos expongan sus trabajos en las comunidades locales en las que llevan a cabo sus experimentos. Como parte de un plan para diseñar ratones que sean inmunes a la enfermedad de Lyme, en un intento por frenar la propagación de esta enfermedad en la naturaleza, Esvelt habló de su proyecto en una reunión comunitaria en Nantucket, donde eventualmente se podrían liberar dichos ratones, antes incluso de que se hayan llevado a cabo las primeras etapas del experimento.

Continuar con una tecnología con tantas implicaciones a nivel global sin una discusión pública no sólo no es ético, sino delirante”, dijo Oye, colaborador de Esvelt.

Esvelt se dio cuenta de que podía utilizar una estrategia más agresiva para intentar que los científicos tuviesen más cautela después de enterarse de un reciente estudio no publicado de que unos investigadores habían aplicado la Deriva Genética a la mosca de la fruta, de lo cual se enteró después de que un periodista le enviase una copia a su mentor, el eminente genetista de Harvard George Church.

El propio laboratorio en el que trabaja Church, y donde una vez trabajó Esvelt, defiende la idea de una mayor transparencia cuando se trata de experimentos de alto riesgo. Church me dijo que es importante “alentar la exposición de múltiples puntos de vista, conocer todas las propuestas con antelación”. Esto “reducirá los intentos de tomar atajos, estimulará la participación del público, y aumentará las posibilidades de que alguien se dé cuenta de algo que los demás no han visto, ya sea un inesperado riesgo o beneficio”.

deriva_genetica5

Tanto Esvelt como Church se sienten horrorizados al comprobar lo mal que suena el título original del documento, “Reacciones mutagénicas en cadena”, sin que apenas se hayan tomado las precauciones necesarias cuando se trabaja en la Deriva Genética. Los investigadores dijeron que habían sido cautelosos con su trabajo para asegurarse que sus moscas mutantes amarillas no se escapasen, pero Esvelt cree que no se han tomado las suficientes medidas de seguridad para garantizar la contención de dichas moscas. Y lo más alarmante, el documento ofrecía poco asesoramiento a los investigadores que intentaran replicar su trabajo sobre la importancia de que las moscas amarillas no se escapasen. (En el documento finalmente publicado, el tono de advertencia se amplifica de manera significativa).

deriva_genetica4

Evelt dice que el experimento de las moscas de las fruta representa un caso de los peligros, de cuando se trabaja en un laboratorio a puerta cerrada, pero que puede ser difícil de prever las consecuencias cuando se tiene una mirada a vista de pájaro.

Los genetistas que trabajan con la mosca de la fruta son especialmente conocidos por tener dificultades en contener sus moscas en el laboratorio. Es casi imposible. Me dije a mí mismo: si alguien suelta una mosca de la fruta en la que se ha aplicado la deriva genética, entonces la gente no va a confiar en nosotros para que los genetistas trabajen con la mosca de la fruta otra vez”.

Históricamente con la Ingeniería Genética, la naturaleza ha destruido los rasgos mutantes que escapan a los hábitats naturales. Si una mosca de la fruta mutante se aparea con una mosca de la fruta silvestre, probablemente la selección natural elimine ese gen amarillo a favor del color que mejor tasa de supervivencia se haya conseguido con el tiempo en los hábitats naturales. Pero se la ha añadido una deriva genética, y podría convertir a la mosca de la fruta en todo el mundo en una preciosa mancha de mostaza.

Por esta razón, a principios de este mes, la Academia Nacional de Ciencias emitió un informe de evaluación de los riesgos de las tecnologías de Deriva Genética:

El rápido desarrollo de este campo es a la vez alentador pero también motivo de preocupación…[los científicos deben tener cuidado] en las consideraciones sociales, ambientales, legales y éticas” en el desarrollo de una tecnología de manera responsable.

El Informe concluye en última instancia que los potenciales beneficios son demasiado grandes como para no proceder en la realización “de pruebas de campo cuidadosamente controladas”.

Esvelt piensa que en este informe no se tuvo en cuenta una cuestión importante: no hay manera de controlar los experimentos que se realizan en la naturaleza. Al menos no, todavía.

Ya hay esfuerzos para aplicar la Deriva Genética para eliminar a los mosquitos que transmiten la malaria, el Zika y la fiebre del dengue. El proyecto de la malaria está siendo investigado por el Imperial College de Londres y ha recibido más de 40 millones de dólares en subvenciones de la Fundación Gates y espera poder liberar estos mosquitos en África en el año 2029.

El proyecto de la malaria está siendo investigado por el Imperial College de Londres y ha recibido más de 40 millones de dólares en subvenciones de la Fundación Gates y espera poder liberar estos mosquitos en África en el año 2029.

No hemos logrado todavía desarrollar adecuadamente esta tecnología en el laboratorio. A veces esto me sorprende”.

El verdadero obstáculo para la difusión del plan científico de código abierto de Esvelt es que se pueda convencer a un buen número de científicos para comenzar su andadura. Esvelt espera que revistas y grandes donantes, como la Fundación Gates, alienten a los científicos a que se sometan a un análisis de sus experimentos a través del método que prepone antes de que comiencen a experimentar.

Va a requerir de tiempo. Pero todo lo que necesitamos es un participante lo suficientemente importante, como la Fundación Gates, para que esto comience a andar”, dijo Church, cuyo laboratorio está comprometido en el proyecto.

(Cuando se le preguntó sobre la propuesta de Esvelt, Scott Miller, subdirector de I+D del programa de malaria de la Fundación Gates, dijo que si bien apoyan “un enfoque transparente e inclusivo para la elaboración de las orientaciones en la investigación de la Deriva Genética, parece prematuro hacer comentarios sobre propuestas concretas de regulación de la I+D).

Otros científicos, de hecho, han argumentado justamente lo contrario. En una reunión de la Academia Nacional de Ciencias en el año 2014, donde Oye estaba presentando Deriva Genética y Seguridad Pública, recuerda que un científico se levantó y dijo: “No conviene decir a los Muggles* los que estamos haciendo aquí con nuestras artes oscuras” [*Muggle: de las novelas de Harry Potter, aquellas personas ajenas a las habilidades o que no tienen capacidades para la magia].

Y en un comentario de Esvelt y Oye sobre el estudio publicado en Science argumentando a favor de la transparencia, el neurocientífico David Gurwitz dijo que toda la información técnica relativa a la Deriva Genética se debiera mantener confidencial . Esto debe ser así porque “en manos equivocadas esta tecnología podría ser usada para fines nefastos”.

Ese riesgo, cree Esvelt, es mucho menor que el riesgo de que un científico cometa de forma involuntaria un error, que tal vez no sea un error tan devastador como para destruir todo un ecosistema, pero sin duda lo suficientemente amplio como para frustrar el progreso científico.

Todavía no hemos apuntalado esta tecnología en el laboratorio. A veces esto me sorprende. Y es algo que no nos podemos permitir en este momento. Necesitamos conocimientos científicos. Nuestro mundo está en una difícil situación y tenemos que descubrir una manera de salid de ella. Si hacemos mal uso de nuestro poder, se pierde la confianza en nosotros. Caminamos en la cuerda floja”.

—————————————————

Procedencia del artículo:

http://www.synbiowatch.org/2016/06/this-scientist-is-trying-to-stop-a-lab-created-global-disaster/

————————————————-