Demanda en la India por graves efectos adversos de las vacunas contra el VPH

[El redactor original del artículo que relataba la demanda contra GSK, varios Estados de la India, y otros organismos de Salud Pública de la India, se encuentra actualmente en prisión. Gaia Health desea que esta historia sea conocida, que se está librando una batalla contra la Industria Farmacéutica que utiliza a nuestros hijos como campo de ensayo de sus vacunas, obteniendo con ello grandes ganancias]

por Christina England

Activist Post

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El 29 de octubre de 2012, Kalpana Metha y Nalini Bhanot, junto con el Dr. Rukmini Rao, Presidente del Centro de Recursos para la Mujer Gramya de la India, presentaron una demanda escrita ante el Tribunal Supremo de la India, en virtud del Artículo 32 de la Constitución. Esta petición se efectuó contra:

  • Agencia General de Medicamentos de la India

  • El Consejo Indio de Investigación Médica

  • El Estado de Andhra Pradesh

  • El Estado de Gujarat

  • PATH International

  • GlaxoSmithKline Asia Private Limited

  • MSD Farmacéutica Private limited

[ La demanda escrita es un documento que incluye una introducción y una explicación del por qué de la demanda: tratar de evitar que se produzcan más daños irreparables. La explicación se apoya en las afirmaciones de las demandantes y en un Informe donde se recogen las cuestiones planteadas]

En la demanda se recogen graves denuncias sobre las vacunas contra el VPH Gardasil ® y Cervarix ®. Los peticionarios, Kalpana Metha, Nalini Bhanot y el Dr. Rukmini Rao, informaron que las vacunas contra el VPH fueron traídas de forma ilegal a los Estados de Andhra Pradesh y Guajarat, y que posteriormente se administraron a miles de jóvenes, muy vulnerables, antes de que se supiese de la seguridad de estas vacunas.

Los tres demandantes declararon ante el Tribunal que aunque el Gobierno de la India y las Organizaciones antes mencionadas sabían que las vacunas contra el VPH eran de dudosa eficacia y se especulaba sobre sus beneficios, permitieron los ensayos con las vacunas Gardasil ® y Cervarix ®, sin tener en cuenta el peligro que suponían para la vida de las adolescentes.

La demanda describe cómo los organismos antes mencionados permitieron la vacunación de varios miles de niñas de edades comprendidas entre los 10 a 14 años, sin que informasen de posibles reacciones adversas, ni se estableciese un seguimiento o un tratamiento posterior a la vacunación.

Las vacunas fueron administradas en los servicios públicos de salud como un programa de ensayo, que incluía la vacunación de 16.000 niñas adolescentes, tanto en el Estado de Andhra Pradesh como el de Guajarat. Los demandantes consideran que la administración de las vacunas contra el VPH (Virus del Papiloma Humano) a la niñas sabiendo de los posibles riesgos, los organismos que participaron de forma consciente en el programa las pusieron en situación de riesgo, con potenciales graves reacciones adversas, incluso la muerte. Los demandantes señalan que la administración de las vacunas se hizo sin que éstas tuviesen una licencia previa, cosa que luego se hizo a medida que avanzaba el proyecto de ensayo:

Estas vacunas no habían sido evaluadas con respecto a su seguridad y eficacia para la población de la zona, donde las adolescentes en su mayoría están anémicas o desnutridas. No se tomaron medidas para no dañar su salud ni su seguridad. No fueron seleccionadas en función de ciertas contraindicaciones. Al contrario, se les dijo que la vacuna no tenía efectos adversos, ni siquiera aquellos reconocidos por el fabricante. No se planeó el tratamiento de los efectos adversos graves, de modo que los médicos privados como de los hospitales públicos no sabían a qué se debían aquellos síntomas ni los daños en la salud de las niñas objeto del ensayo. No hubo ningún programa de seguimiento de la vacunación, ni se hicieron cambios en el mismo a la vista de los resultados. Después de la vacunación, las niñas fueron olvidadas sin ninguna evaluación”.

Con el fin de apoyar su reclamación, los demandantes han emitido un comunicado en base a lo que aparece en el sitio web de la OMS:

Los períodos cortos de vigilancia (2-3 años) en la fase posterior a la vacunación no permiten una evaluación final de los posibles efectos adversos poco frecuentes o de larga duración.”.

Todas las niñas fueron vacunadas por una ONG con sede en los Estados Unidos y PATH (Programa para una Tecnología Apropiada para la Salud).

Como se indica en la demanda, el proyecto se suspendió sólo después de que varias organizaciones diesen la voz de alarma:

  • Muertes de niñas vacunadas

  • Administración entre una población vulnerable

  • Falta de consentimiento informado

Los demandantes acusaron a los líderes del proyecto de falsificación de registros y señalan una gran falta de control, indicando que PATH y el Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR), así como las autoridades estatales, encubrieron los efectos adversos y las muertes, lo cual se describe en la demanda:

Algunas niñas murieron; otras sufrieron graves efectos adversos. Algunas de las chicas desarrollan enfermedades autoinmunes que requieren cuidados de por vida. Los propios fabricantes reconocen efectos adversos, tales como shock anafiláctico, convulsiones y parálisis, enfermedad de la motoneurona, coágulos sanguíneos, problemas vasculares e incluso la muerte; problemas que afectan al sistema nervioso, el sistema inmunológico, el sistema músculo-esquelético, la sangre y el sistema linfático, el sistema respiratorio, el sistema gastrointestinal y el sistema vascular. PATH realizó una ocultación de estos efectos o no informó suficientemente. Se falsificaron registros. Otras veces se aseguró que los síntomas nada tenían que ver con la administración de la vacuna, describiéndose como muerte por suicidio, intoxicación pro plaguicidas o mordeduras de serpiente”.

En una entrevista, Kalpana Metha me dijo que se habían producido muchas anomalías en la documentación de registro de las muertes, lo que indica un encubrimiento, de modo que ni siquiera p
udo saber la edad de las niñas consultando los registros del proyecto:

Las fechas de las autopsias estaban mal documentadas o eran inexactas, y muchas estaban redactadas en papel corriente y no llevaban firma”

Los ciudadanos de la India tienen motivos para estar preocupados. Las autoridades gubernamentales han caído en las redes de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, como la Fundación Bill y Melinda Gates, PATH y la OMS. Han permitido que miles de jóvenes de zonas rurales, vulnerables, participen en un experimento de la vacuna contra el VPH, sin garantías. La señora Metha dice:

Incluso la Comisión de Investigación nombrada por el Gobierno encontró graves irregularidades en el proceso de consentimiento. La legislación india prevé una indemnización si se produce una violación del procedimiento de consentimiento informado, además de indemnizaciones por muerte o lesiones sufridas por los sujetos que participan en un ensayo clínico. Sin embargo, incluso después de dos años, el Gobierno ha dejado de llevar a cabo su propia investigación.

Esta comisión de investigación también señaló que al recibir de forma gratuita las vacunas de manos de los fabricantes, el proyecto estaba sumido en un conflicto de intereses. También por parte de PATH hubo una dejación de funciones, abandonando a las niñas sin ningún tipo de apoyo y seguro”.

En este momento, 24 mil niñas ya han sido vacunadas, y según los demandantes, muchas de estas mujeres se vieron obligadas a aceptar la vacuna. Los padres no tenían ningún tipo de información y pensaban que las vacunas no afectarían a la fertilidad de sus hijas. Los demandantes señalan:

Hay noticias alarmantes de que en Australia una niña de 16 años se encuentra en la fase de menopausia, donde un médico ha indicado que la vacuna Gardasil ® es la única causa probable de este raro accidenteEnlace al artículo.

Dado que la demanda fue presentada para obtener más información sobre la situación, otros casos similares al de Australia han salido a la luz. The Sunday Telegraph ha publicado otro artículo que hace referencia a otro aparecido en el British Medical Journal, de que una niña de 16 años, previamente sana, presenta menopausia prematura, lo cual puede estar relacionado con la vacuna Gardasil ®.

Según The Telegraph, el Dr. Ward dijo a la prensa que la fertilidad de la mujer debe ser protegida a toda costa. La Sra. Botha se ha hecho eco de las palabras del Dr. Ward. Ha subrayado en numerosas ocasiones que la vacunación de las niñas en la menarquia, el inicio de la menstruación, es el período de reproducción más frágil en la vida de la mujer:

Como los niveles de hormonas femeninas, estrógenos y progesterona, disminuyen durante la fase premenstrual, en el cuerpo de la mujer se produce un proceso de liberación del revestimiento uterino en el acto de la menstruación. La disminución de hormonas en realidad afecta a los niveles de energía de la mujer y a sus emociones. El sistema inmune está más comprometido, lo que se traduce en un sistema de defensa con cierta debilidad para combatir las infecciones y toxinas extrañas”.

No hay indicios de que ninguna de las cuestiones cruciales señaladas anteriormente fueran consideradas por ninguna de las organizaciones que participaron en los ensayos de vacunación. Muchas de las vacunadas eran niñas que ni siquiera habían llegado a la pubertad, y no hay forma de saber si la vacuna ha afectado a su fertilidad.

Conclusión

Tres mujeres de la India han llamado la atención al mundo sobre los procedimientos poco éticos que llevan a cabo las Compañías Farmacéuticas, la Fundación Gates y los Gobiernos. El Tribunal Supremo de la India debe ser considerado al escuchar por lo menos su caso. Lo que estamos presenciando es algo histórico. Es raro que personas corrientes que buscan justicia para proteger a inocentes tengan la oportunidad de ser escuchados por un Tribunal Supremo.

El resto de la comunidad mundial debe apoyar a estas valientes mujeres. Esto podría sentar un precedente mundial, y que, en mi opinión, se pongan fin a los experimentos médicos sobre personas mal informadas o con desconocimiento. A la espera del resultado de esta audiencia, hay varios preguntas importantes que podemos hacernos: ¿Cómo es posible que se vacune a 24.000 niñas para realizar un ensayo sin dar información sobre los posibles efectos adversos o no se realice un seguimiento posterior? ¿Cómo pudo la organización PATH justificar sus acciones cuando se supo que no se había dado un consentimiento informado?… Creo que es hora de que las organizaciones den una detallada explicación pública.

Christina England fue acusada del Síndorme de Munchausen por poder (MSMP) y es una periodista de investigación de American Chronicle y The Weekly Blitz. Su desgarradora experiencia le ha llevado sin descanso a la búsqueda de una correlación entre los diagnósticos del síndrome de muerte súbita del lactante, síndrome del bebé maltratado y el síndrome de Munchausen por poder, intentando ayudar a los padres que cumplen prisión por presuntos malos tratos. Con muchos médicos siguiendo esta investigación, la verdad está descollando. Christina es autora de una larga lista de artículos sobre el tema de errores de diagnóstico o lesiones producidas por vacunas.

Este artículo apareció por primera vez en GeenMedInfo.

Fuente: http://www.activistpost.com/2013/04/supreme-court-suit-filed-over-hpv.html

Traducción: noticias de abajo

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