La resurrección de un muerto

por Linh Dinh, 2 de mayo 2011

Al enterarme de que Bin Laden ha sido declarado oficialmente muerto, pensé: 1) Dado que este hombre lleva muerto desde hace casi una década, quizás Estados Unidos haya matado a alguien de aspecto similar; 2) Tal vez los rumores anteriores sobre la desaparición de Bin Laden, publicados en el New York Times, The Guardian y Fox News, y otros muchos medios, fueran falsos, después de todo. Sin embargo, Estados Unidos siempre ha sabido dónde estaba, pero sólo ha decidido matarlo ahora por dos motivos: a) elevar el espíritu de Norteamérica cuando la desesperación económica se agudiza; b) como una ayuda a Obama en la reelección, ya que ésta es una herramienta válida. A pesar de que su política apenas difiera de la Bush, su encanto y color de piel ha atenuado las protestas de muchos sectores; c) Establecer atentados de bandera falsa, atribuyéndolos a “una venganza de Al-Qaeda, que renovaría el debilitado apoyo en la guerra contra el terror. En cualquier caso, sería interesante conocer todos los detalles de esta operación y observar las evidencias físicas. Por cada asesinato debe haber un cadáver, pero, por desgracia, no hay cadáver. Menos de 6 horas después del anuncio de la muerte de Bin Laden, nos enteramos que ya había sido enterrado en el mar. La explicación oficial: Estados Unidos debe respetar la tradición islámica de que un cadáver debe ser enterrado antes de 24 horas, y puesto que ningún país estaba dispuesto a aceptar a este huésped, ni siquiera Arabia Saudita, su tierra natal, Bin Laden tenía que ser enterrado en un lugar en el que nunca pudiera ser exhumado. ¡Qué bien! ¡Caso cerrado!

Es sorprendente este respeto por el cadáver de un musulmán por parte de un país que lucha contra los musulmanes en todas las partes del mundo, que mata, encarcela y tortura a musulmanes, cuyos soldados colocan su ropa interior manchada de mierda en la cabeza de los musulmanes, que violan a las mujeres musulmanas y coleccionan orejas de musulmanes como trofeos. Estados Unidos no ha sido tímido en abusar de los musulmanes, sean vivos o muertos. ¿Por qué esta delicadeza de repente? Recuerdo también que Uday y Qusay Hussein fueron asesinados por tropas estadounidenses el 22 de julio de 2003 y enterrados el 2 de agosto, 11 días después.

Si Bin Laden había sido capturado, y voy a insistir en el hecho de que nunca tuvieron la intención de capturar a este hombre vivo, tendría que ser juzgado ante un tribunal, pues su participación en los sucesos del 11 de septiembre tenía que ser demostrada, para acallar todas aquellas críticas que rodean los sucesos del 11 de septiembre. En resumen, era una repugnante lata de gusanos que había que evitar a toda costa.

Hace mucho tiempo, Bin Laden había sido muy útil como coco para el complejo militar-industrial estadounidense, pero esta artimaña ha quedado sin munición. Incluso con las falsas grabaciones de la CIA de vez en cuando, la marca de Bin Laden ya no vendía, y era el momento de cerrar esta línea de productos, no con una explosión, ya que no hay cadáver, pero sí haciendo mucho ruido.

Y ahora volvamos a nuestra programación regular.

Linh Dinh es autor de dos libros de historias y cinco de poemas, y una novela que acaba de aparecer, Love Like Hate (Amor como el odio). Rastrea nuestro deterioro social en su blog de fotografía, que actualiza con frecuencia: http://linhdinhphotos.blogspot.com/

http://dissidentvoice.org/2011/05/dead-man-rising/#more-32437