Taxonomía de un tiburón Capitalista

por Richard Greeman, 19 de noviembre de 2011

http://dissidentvoice.org/2011/11/a-taxonomy-of-capitalist-sharks/

 

 Tratar de reformar el capitalismo es tan inútil como predicar el vegetarianismo a un tiburón. Y tan peligroso. Manténgase alejado de sus mandíbulas abiertas si no quiere ser devorado vivo, que es el triste destino de tantos liberales idealistas y tanto socialdemócrata que anda suelto.

Es la triste historia de 500 años de “progreso” capitalista, llegando a la conclusión de que, por naturaleza, el Capitalismo no puede expandirse sin seguir devorando vidas de trabajadores y masticando el medio natural, al igual que los tiburones, que necesitan para sobrevivir carne fresca y abundante sangre.

El caldo de cultivo original de los tiburones capitalistas fue Europa Occidental, donde se pusieron a devorar los bienes comunes, derribando la agricultura del medio rural, calificando a las personas sin hogar como vagabundos, trasladando a los agricultores ya sin tierra a las fábricas, devaluando el trabajo de la mujer, y persiguiéndolas como brujas.

Los tiburones capitalistas fueron avistados frente a las costas de América ya en fecha tan temprana como 1492, haciendo estragos en el Caribe. En su hambre de plata y oro casi llegaron a exterminar a los pueblos nativos. Así que la codicia colonial se vio obligada a reemplazar a los nativos americanos por nuevos suministros de negros procedentes del continente africano, secuestrados y luego vendidos como esclavos. En las aguas de su tierra los voraces tiburones blancos europeos se fueron haciendo más grandes y tenían que saciar su hambre, después de generaciones enteras de hombres, mujeres y niños consumidas por el trabajo, en jornadas de catorce horas diarias, en condiciones extremas de insalubridad y sometidos al látigo en las plantaciones de América.

Naturalmente, al crecer los tiburones capitalistas aumentó su apetito, así que a finales del siglo XIX los voraces tiburones imperiales pululaban con frenesí en busca de nuevas víctimas, impulsados por una necesidad desesperada de devorar a las poblaciones que poseían fabulosas riquezas naturales tanto en Asia como en África.

A medida que transcurría el siglo XX, los tiburones imperiales empezaron a atacarse unos a otros ( como hacen los tiburones en un frenesí sanguinolento). Los más grandes tiburones capitalistas se comieron a los más pequeños y los supervivientes continuaban mordiéndose unos a otros alrededor de toda la Tierra, haciendo saltar la espuma teñida de sangre en los océanos. Pronto las especies nacionales aprendieron la táctica de la agresión mutua. La ictiología política distingue al menos cuatro escuelas de este tipo: el Omnivorus Feemarketus, el Viccioci Fascii, el Rapacea Stalinea y el Ferocius Theocraticus.

Después de cada orgía de destrucción mutua, las especies sobrevivientes disfrutaron unos años de próspera alimentación grasa, pero una nueva etapa de penuria les llevó a nuevas hecatombes. Sin embargo, durante el siglo XXI, la especie más antigua de Europa, el tiburón blanco, vio que le quitaban su fuente de alimentación otros jóvenes de rápido crecimiento que surgían en países como China, India, Irán, Rusia y Brasil, mejor adaptados para aprovecharse de las variedades locales de pescado y a un precio más competitivo. Los océanos de nuevo se vieron teñidos de sangre, pero con tantos tiburones en competencia, el suministro de pescado se agotó pronto, y ya sólo quedaban algunos peces pequeños que poco aprovechaban.

Los tiburones capitalistas que sobrevivieron moderaron aparentemente su ferocidad, pues a medida que escaseaba el pescado estos tiburones más inteligentes adoptaron una coloración protectora para estar al acecho en aguas poco profundas donde sorprender a los pocos peces que quedaban para devorarlos. Algunos tiburones capitalistas muy inteligentes se pintaron de verde, otros dijeron ser vegetarianos para así adormecer a sus presas.

El ictiólogo de la política Bertolt Brech, de Berlín, ya había predicho este fenómeno en los años 1930: ”Si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc.” (http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article2870)

Siguiendo los pasos de Herr Dr, Brecht, este humilde autor ha pasado los últimos cincuenta años recogiendo muestras del comportamiento vegetariano del tiburón entre las especies tanto de la izquierda como de la derecha, en todos los rincones del globo. (1). Estas descripciones anatómicas se han diseñado para ayudar al lector a reconocer las distintas especies, cuando aparecen en el acuario de su pantalla de televisión. Esta taxonomía de los tiburones capitalistas es una modesta contribución científica a la causa de los trabajadores y de la lucha de clases (lucha que los ricos están librando contra los pobres, como así viene siendo desde hace mucho tiempo).

Estudios recientes en Ictiología política han identificado diecisiete nuevas especies de tiburones vegetarianos, incluyendo el oxímoron del tiburón de Carbón Limpio, el gran tiburón Verde del Petróleo, el escurridizo tiburón Destruye Economías Poquito a Poco, el tiburón Filantropicus-Multimillonarius, el tiburón Guerra Humanitaria, el tiburón Conservador Compasivo, y el Yes-We-Can.

Estos tiburones Corporativos dicen ser vegetarianos, pero no hay que olvidar que son devora- hombres, verdaderos tiburones capitalistas. No tiene sentido tratar de convencerles de que renuncien a la carne humana, o incluso que se pongan a dieta, como sugieren los reformistas liberales. No pueden. Es su propia naturaleza.

Hoy en día estos vegetarianos florecen por doquier, a pesar de la cada vez mayor desconfianza de los peces pequeños, algunos de los cuales ni siquiera pretender prohibir a los tiburones de todo tipo entrar en los bajíos. En efecto, a través de la selección natural, algunos han llegado a comprender la situación y también de por qué muchos todavía siguen siendo engañados por sus depredadores, aparentes vegetarianos, disfrazados de vegetarianos. La razón es que los tiburones Corporativos tienen los ojos brillantes y mediante los medios de comunicación son capaces de hipnotizar a sus presas. Las especies corporativas también son capaces de inyectar una sustancia letal llamada “Contribución a la Campaña”, que paraliza a muchos de los pequeños peces miembros.

También estos tiburones Corporativos engordan a algunas especies de peces para así engañar a los otros, Por ejemplo, estos peces de Judas dividen a los cardúmenes de peces pequeños para que luchen entre sí, sardinas contra sardinas, el arenque ahumado contra el salmón ahumado, una estrategia muy astuta. Al mismo tiempo, algunos salmonetes son criados para representar a los peces pequeños atrayéndoles hacia las fauces de los tiburones, que por supuesto se tragan todo, incluidas las escuelas donde los niños aprenden a nadar entre los otros peces. Hay muchos salmonetes que se esconden tras las ONG’s, grupos de presión, Universidades, burócratas sindicales, y en los partidos de izquierdas también.

Las mascotas de peces Judas lloran cada vez que algún liberal se atreve a pronunciar palabras prohibidas, tales como tributación y gasto. Sin embargo, los peces pequeños sospechan en secreto que los tiburones multimillonarios no quieren ver que sus enormes beneficios se dediquen para guarderías de los peces, ni para sus escuelas, ni para sus alimentos o el agua potable. Mientras tanto, los tiburones Neo-liberales ya casi han devorado lo poco de común que había en los llamados Océanos en Desarrollo, y con sus fauces abiertas se dirigen a los Bienes Públicos, dando grandes dentelladas.

Hoy en día, los tiburones capitalistas, que divisaron por primera vez América del Sur en 1492, siguen devorando el planeta, penetrando en los lugares más recónditos de la Tierra, privatizando el agua, contaminando el aire, cortando los bosques, extinguiendo especies y esclavizando a la gente, aumentando cada vez más su hambre de ganancias. Estas ganancias las depositan los tiburones capitalistas en bancos burbuja para el agua, aunque en 2008 uno de ellos explotó, sumiendo a los océanos del mundo en una oscura depresión.

 

 Mientras tanto, las aguas se van calentando como resultado de años de actividad frenética de los tiburones capitalistas, y el calor destruye los arrecifes de coral donde se alimentaban los peces más pequeños. Pronto no habrá suficientes peces pequeños para alimentar a estos tiburones, aunque esto no impide que siguen con su frenética labor de obtener beneficios. A partir de esta sombría visión de la Ictiología política no es nada probable que los tiburones Devora-Hombres abracen el vegetarianismo.

La lección que debemos aprender de todo esto es que hay que cambiar las tornas, que necesitamos la unión de todos los peces pequeños para librar una guerra de clases contra los tiburones que gobiernan el mundo. El nombre del juego es “millones frente a los millonarios”. El poeta Shelley ya escribió la célebre frase, “Somos muchos, son pocos”, anticipando el actual porcentaje del 99% con 200 años de anticipación. En cuanto a la estrategia, una posibilidad entre cien de ganar en este juego, es el de la auto-organización. No creo que sea la lucha contra la violencia capitalista por medio del terrorismo el mejor camino, combatir violencia con más violencia, sino el de la solidaridad y una resistencia militante y unida (2).

¿Es esto algo imposible? Recuerde que gracias a Internet una masa se puede organizar y resistir mediante la desobediencia civil. El día en el que despertemos y lancemos una gran Huelga General, será el día en el que el poder de los banqueros y de las corporaciones se disuelve como azucarillo en la leche. Ese día puede ser mañana mismo. (3).

http://dissidentvoice.org/2011/11/a-taxonomy-of-capitalist-sharks/

 

 

 

 

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