Años antes de su uso en Vietnam, la Industria Química conocía los peligros de las dioxinas

Por Petra Sorge, 14 de noviembre de 2017

independentsciencienews.org

El 17 de noviembre de 1953 se produjo un grave accidente en una planta química alemana propiedad de BASF (Badische Anilin und Soda-Fabrik). Una pérdida de control en la producción causó que docenas de trabajadores estuvieran en contacto con los productos de la reacción, que contenían la sustancia química dioxina (principalmente 2,3,7,8-TCDD). Estos trabajadores desarrollaron cloracné, que un médico de Monsanto describió más tarde como «horribles erupciones cutáneas con irritaciones similares a ampollas y algunas ulceraciones donde se produjeron infecciones» (link p506). Estas ronchas se encontraron en «la cara, el cuello, los brazos y la mitad superior del cuerpo».

Los síntomas se propagaron de forma paulatina: una semana después del accidente, eran seis los trabajadores de BASF enfermos, dos meses después dieciséis, un año después 60 trabajadores mostraron los síntomas. Se quejaban no sólo de sus pústulas, sino también de insomnio, mareos, dolor articular y pérdida de la libido.

Diez días después del accidente, BASF colocó conejos enjaulados en la instalación durante períodos de «24 a 48 horas». Dos semanas más tarde, ni un solo animal seguía con vida. Una autopsia mostró que murieron por insuficiencia hepática aguda.

La industria mantiene en secreto los efectos de este producto tóxico

La dioxina es un compuesto químico clorado que se produce especialmente cuando ciertos productos químicos, como el triclorofenol, se sobrecalientan. Las compañías químicas han utilizado el triclorofenol durante décadas en la producción de pesticidas. Es esta forma de fabricación la que hizo que las dioxinas se conocieran mundialmente como un contaminante involuntario en el defoliante «Agente Naranja», que el ejército estadounidense utilizó en grandes cantidades en la guerra de Vietnam. Hasta el día de hoy, la población local y los soldados están sufriendo sus consecuencias.

Pero la carta del médico de Monsanto, sellada como «Confidencial», que data de 1956, mucho antes de la guerra de Vietnam, forma parte de una amplia correspondencia entre el fabricante químico alemán Boehringer Ingelheim y el grupo químico estadounidense Dow. De tal correspondencia se puede concluir que la industria química sabía «del extraordinario peligro de la tetraclorobenzodioxina», pero lo mantuvo en secreto.

Carta confidencial de Dow de junio de 1965

La larga historia de estos escándalos del cloracné está ahora disponible para que el mundo la descubra por primera vez.

Se puede encontrar en los Poison Papers, un archivo de datos que ahora es de dominio público que contiene más de 20.000 archivos sobre la industria química, y que sólo ahora ha sido publicado por activistas ambientales e investigadores estadounidenses.

Estos documentos de Poison Paper exponen, en particular, las relaciones entre la Industria, la Política y el Ejército Estadounidense.

20.000 documentos con escándalos de la industria química

Los Poison Papers datan de la década de 1920. Demuestran que las empresas químicas alemanas y estadounidenses sabían desde el principio lo extremadamente tóxicas que eran las dioxinas, pero mantuvieron este conocimiento bajo llave durante años. Sólo indemnizaron a los trabajadores lesionados. Aparentemente también probaron las dioxinas en seres humanos. Y aún así, se mantuvo en silencio a pesar de que el 2,4,5-T se fumigó en los campos de Estados Unidos hasta la década de 1980.

(La Agencia Medioambiental de los Estados Unidos, EPA, aún no ha respondido a Buzzfeed News. Bayer y BASF afirmó que no podía llevar a cabo una investigación tan exhaustiva sobre las actividades históricas con tan poca antelación. Boehringer Ingelheim respondió después de la publicación del artículo, pero sólo a las preguntas sobre el Agente Naranja. Sin embargo, BASF confirmó que se produjeron enfermedades cutáneas entre los empleados en el accidente con la dioxina de 1953, después del cual la empresa suspendió la producción de triclorofenol en Ludwigshafen).

Como muestran los archivos, el interés de Monsanto en el accidente de BASF surgió de su propia crisis de cloracné tras un accidente en Nitro, Virginia Occidental, en 1949.

Representantes de Monsanto y BASF se reunieron en Ohio, en 1956, con investigadores del Laboratorio Kettering de la Universidad de Cincinnati. El representante de Monsanto levantó actas, que envió directamente al director médico de Monsanto, el Dr. Emmet Kelly.

Cloracné en un trabajador de una empresa de producción de pesticidas

El Laboratorio Kettering, según estos informes, ya había realizado «experimentos con humanos y animales» para reproducir el cloracné en los sujetos experimentales. El problema, sin embargo, era que en ninguna de las pruebas realizadas en conejos, ratas, gatos, perros y cerdos se pudo observar cloracné. Por lo tanto, los participantes acuerdan «emplear voluntarios humanos» para correlacionar los síntomas animales y humanos.

 

Experimentos con dioxinas en humanos

De acuerdo con los informes, los sujetos humanos sometidos a los ensayos recibieron un ungüento con triclorofenol de los lotes de producción de Monsanto, y también de Diamond Chemical Company, aplicado repetidamente en sus brazos. El grupo de control fue tratado con Halowax 1014 (una sustancia ya conocida por estimular el acné). Los médicos que atendieron no pudieron detectar ningún cambio en la función hepática, pero algunos sujetos de prueba desarrollaron cloracné localizado.

BASF no confirmó a BuzzFeed Germany si por entonces había analizado también los residuos de triclorofenol o dioxina en humanos

En la reunión de Ohio, las actas de Monsanto señalan que el Dr. Oettel, de BASF, informó sobre las pruebas de cuatro sustancias tóxicas. Un contaminante – la dioxina 2,3,7,8-TCDD – comprobó que era el más potente. Según las actas, «el Dr. Oettel está convencido de que es el agente activo».

Los documentos muestran que otras empresas también tuvieron problemas con el cloracné entre los trabajadores. El Dr. Oettel informó que Boehringer Ingelheim también «tuvo muchos casos de cloracné durante muchos años». El informe señaló entre paréntesis: «También aprendí en Bayer que han experimentado el cloracné durante la producción de triclorofenol, pero’ ahora han resuelto el problema'».

Cuando y cuántos accidentes de este tipo se han producido, la oficina de prensa de Bayer no pudo comprobarlo antes de tiempo, pero ofreció a BuzzFeed News el acceso a los archivos de la empresa.

Un año más tarde -en 1957-, como el New York Times informó más tarde, Boehringer Ingelheim escribió a todos los fabricantes de triclorofenol acerca de sus investigaciones.

En Dow Chemical en Midland, Michigan, un nuevo brote importante de cloracné se produjo en 1964/65. Hasta 70 personas resultaron afectadas. Pero Dow Chemical aparentemente había olvidado o ignorado la carta de Boehringer de 1957. En cualquier caso, Boehringer Ingelheim, en respuesta a una solicitud de Dow, describió el 19 de diciembre de 1964 sus conocimientos sobre la dioxina.

Boehringer escribió: «Hasta ahora no hemos revelado el contenido de este informe a nadie de fuera de nuestra empresa, ya que le atribuimos un valor especial, porque el extraordinario peligro de la tetraclorobenzodioxina no se conoce en general».

Aparentemente, las empresas químicas no tenían ningún interés en compartir sus conocimientos sobre la alta toxicidad de las dioxinas.

Poco después, en enero de 1965, representantes de Dow Chemical y Boehringer Ingelheim participaron en una teleconferencia. Dow Chemical pregunta sobre un acuerdo de confidencialidad. Un representante de Boehringer prometió investigar esto inmediatamente. Estaba seguro de que los documentos ya habían sido «enviados». El colega estadounidense se mostró encantado de que los alemanes fueran tan «extremadamente cooperativos» y estuvieran «realmente preocupados por nuestro problema». Dos meses más tarde, ambas empresas firmaron un contrato para que Boehringer Ingelheim suministrara triclorofenol, que ambas empresas sabían que era muy tóxico, a los Estados Unidos de ahora en adelante.

Tan explosiva es la información sobre las dioxinas que Dow Chemical, Diamond Alkali, Hercules Power y Hercules Chemical Corporation se reunieron ese mismo mes, el 24 de marzo de 1965, para una «reunión sobre el problema del cloracné». Las actas redactadas cinco días después muestran que el representante de Hooker informa que sus empleados afectados habían desarrollado síntomas hasta treinta años después de un solo contacto con dioxina.

Una de las empresas participantes parece sentir remordimientos: Hércules cree que el Servicio de Salud Pública «estaría dispuesto a actuar», como escribió más tarde el Dr. Emmet Kelly, director médico de Monsanto. Él mismo prefiere que «primero reafirmemos nuestros métodos analíticos y luego busquemos formas de minimizar la presencia de este conocido agente que provoca el cloracné», ya que se trata obviamente de un «potente carcinógeno», es decir, una sustancia altamente cancerígena. Kelly agrega que «nunca sabremos lo cerca que estamos de que hubiese otra epidemia en Nitro, y ciertamente no queremos pasar por eso de nuevo».

Monsanto falsificó estudios sobre las dioxinas

Monsanto no sólo impidió que el público descubriera la toxicidad de las dioxinas. La empresa falsificó estudios sobre el tema. En 1985, el director médico de Monsanto, George Roush, declaró bajo juramento que sabía de tales manipulaciones, según un archivo de Poison Papers, en el que 27 casos de cáncer en trabajadores expuestos a dioxinas fueron excluidos de un estudio científico revisado por pares.

Este estudio amañado fue fundamental en la falta de regulación de las dioxinas por parte de la Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU., explican los editores de Poison Papers. La misma falsificación protegió también a los fabricantes en las demandas de las víctimas del Agente Naranja.

Ni la EPA ni Monsanto respondieron a las acusaciones en múltiples peticiones de BuzzFeed News.

Según los Poison Papers, el National Institute of Health (Instituto Nacional de Salud), dependiente del Departamento de Salud de los Estados Unidos, fue informado por primera vez en febrero de 1970 de los peligros de la dioxina. En una carta de agradecimiento a Dow Chemical, el Director de Investigación del Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social describió los datos sobre toxicidad como «bastante asombrosos e ilustrativos».

En 1979, Dow Chemical aún intentaba evitar la prohibición del 2,4,5-T, un componente del Agente Naranja. En su planificación interna anual, la empresa describe la cooperación con las autoridades ambientales. Según las actas, la empresa quiere apoyar a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) en, entre otras cosas, el análisis de dioxinas en la leche materna. La EPA ya había encontrado dioxinas en la leche materna, pero «desacreditó erróneamente sus propios estudios«, según los promotores del proyecto de Poison Papers.

Mientras tanto, en Europa se cerró una de las últimas fábricas a nivel mundial donde se producía el triclorofenol. Se produjo un fuga de dioxina en el norte de Milán, tras la explosión de una planta química en 1976, después de la cual unas 200 personas de Seveso y las comunidades vecinas enfermaron de cloracné.

En 1984, la desastrosa historia de la dioxina terminó también para Boehringer Ingelheim. Se cerró una planta química en Hamburgo que producía insecticidas. Un inspector había encontrado residuos de dioxinas en el plaguicida.

Una de las mayores filtraciones en la historia de la industria química

Los Poison Papers son una de las mayores filtraciones en la historia de la industria química. Fueron iniciados por la escritora y activista Carol Van Strum, de 76 años de edad. Desde mediados de la década de 1970 Van Strum ha estado presentando demandas para obtener acceso a los archivos de la EPA relacionados con las dioxinas y la fumigación de herbicidas. Como reportó The Intercept, ella acumuló alrededor de 100.000 páginas de papel con moho en un granero en el Bosque Nacional Siuslaw en Oregon.

En los años 70 y principios de los 80 se llevaron a cabo fumigaciones en el bosque y alrededor de la casa de Van Strum. Sus hijos desarrollaron hemorragias nasales, diarrea y dolores de cabeza. En el vecindario, los abortos espontáneos se volvieron comunes. Los guardabosques y el público informaron sobre la aparición de alces ciegos, patos con patas retorcidas y aves con pico torcido. Perros y gatos se desangraban por los ojos.

En 1977, Carol Van Strum presentó su primera demanda. Su casa se quemó y perdió a sus cuatro hijos en la tragedia. Aunque los bomberos consideraron que el incendio pudo ser provocado; el accidente nunca fue investigado. Sólo en 1983 la administración forestal nacional sustituyó los herbicidas.

Jonathan Latham, director de Bioscience Resource Project en Ithaca, Nueva York, y el Center for Media and Democracy han ayudado a rescatar grandes secciones de los archivos de Van Strum y digitalizarlos para Poison Papers.

En una conversación con Buzzfeed Germany, el Dr. Latham nos dijo: «Los documentos muestran claramente que las autoridades muchas veces no regulaban la industria, sino que la protegían». los documentos de Van Strum documentan, a menudo por primera vez, según Latham,«que los peligros de las sustancias altamente tóxicas han sido silenciados y minimizados durante décadas».

Traducido de un artículo aparecido en BuzzFeed Alemania, 24 de agosto de 2017, por EL Cobb.

Actualización 26 Agosto, 2017 07:09, por Daniel Drepper, Editor en Jefe, BuzzFeed Germany

El día después de la publicación, el responsable de relaciones públicas de Bayer, Christian Maertin, expresó su disgusto por correo electrónico (y en Twitter) sobre la redacción de este texto. Maertin criticó a BuzzFeed News por ofrecer sólo un período de respuesta de 24 horas sobre las actividades del pasado. Esto a pesar de que este artículo fue publicado 14 días después de que nos pusiéramos en contacto con Bayer.

En su crítica Maertin ignora el hecho de que en su investigación, BuzzFeed News ofreció, debido al corto plazo de respuesta, permitirle enviar respuestas más tarde, que BuzzFeed insertaría en consecuencia. Hasta ahora, Bayer no ha aprovechado esta oportunidad.

Además, es interesante que el portavoz de Bayer, Christian Maertin, se centre en nuestros intercambios, y no en el fondo de la investigación, los años de ocultación de los hallazgos de Bayer sobre las dioxinas altamente tóxicas.


Comentario:

14 de noviembre de 2017, a las 4:33 PM. RESPUESTA

Del profesor Steven Rose:

Hay todavía algo más.

En 1968, los médicos de Vietnam mostraron datos sobre los efectos de los defoliantes -en particular el Agente Naranja- en la conferencia CBW celebrada en Londres, publicados bajo mi dirección por Harrap el año siguiente. En 1970/71 Hilary Rose y yo entrevistamos a refugiados de Vietnam del Sur sobre los efectos de los defoliante en ellos. Mi informe de los efectos del Agente Naranja fue publicado – después de algunas reticencias – en Science, 177,710-712 1972. El testimonio de los vietnamitas fue rutinariamente minimizado en los EE. UU. -incluso por aquellos que se oponían al programa de defoliación en base a que era propaganda de Vietnam del Norte.

Sólo cuando los veteranos estadounidenses comenzaron a sufrir los mismos efectos se tomaron en serio.

En los mismos años, un ingeniero químico que trabajaba para Shell se me acercó en secreto, hablándome de un accidente en una fábrica de Shell en el norte de Inglaterra, durante la fabricación de defoliantes. Los trabajadores enviados a limpiar el desastre se vieron afectados por los residuos de dioxinas, y sufrieron cloracné persistente e inerradicable. Los recipientes de acero contaminados fueron enterrados.

No sé si The Poison Papers cubre este episodio, pero no debería ser olvidado.

Steven Rose

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Disruptores endocrinos: el discreto regalo del lobby de los pesticidas

La Comisión Europea presentó el pasado día 21 una propuesta para la regulación de estas sustancias químicas. Una laguna legal podría mantener miles de toneladas de los peligrosos plaguicidas en el mercado de la UE

Por Stéphane Horel, 21 de diciembre de 2016

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

(Crédito: Richard Corfield / flickr )

Este artículo se publicó originalmente en el diario Le Monde el pasado 20 de diciembre.

Se trata de un párrafo desconectado del texto que le precede, agregado en la parte inferior del documento en el último minuto, con una redacción farragosa e impenetrable, que hace referencia a la introducción de una excepción para aquellos productos que impiden el desarrollo de organismos nocivos. Pero dicho con palabras llanas, no es ni más ni menos que una concesión de la Comisión Europea al lobby de los plaguicidas.

Con tres años de retraso, la Comisión Europea debe someter a votación su propuesta de regulación de los disruptores endocrinos, esas sustancias químicas capaces de interferir con el sistema hormonal de los seres vivos, incluso a dosis muy pequeñas. Se supone que esta propuesta debiera establecer una estricta normativa europea sobre plaguicidas, es decir, la del reconocimiento de los plaguicidas como disruptores endocrinos.

Por lo tanto, se trataría de establecer los criterios que la Comisión Europea ha elaborado y que permitirían identificarlos, y posteriormente los representantes de los Estados miembro deben adoptar o rechazar. La votación tendrá lugar en el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y Seguridad Animal, después de 6 meses de negociaciones.

Si el diablo se esconde en los detalles, ese párrafo insertado por la Comisión Europea en el último minuto es todo menos algo anecdótico. Mientras que la regulación de los plaguicidas exige la eliminación de los disruptores endocrinos del mercado, ese párrafo crea una excepción en todo un grupo de plaguicidas que tiene la particularidad de… ser disruptores endocrinos. De hecho algunos plaguicidas eliminan insectos o plantas que son considerados como plagas para los cultivos actuando sobre su sistema hormonal bloqueando su desarrollo o crecimiento. En otras palabras, se trata de plaguicidas que han sido diseñados para ser disruptores endocrinos. En lugar de utilizar estos conocimientos para identificarlos y prohibirlos, la Comisión Europea propone que se mantengan.

Solicitud del trío BASF, Bayer y Syngenta

Esta excepción es en realidad una antigua solicitud de la Industria de los Plaguicidas, ese trío de fabricantes de plaguicidas que sería el más afectado por la regulación: el gigante alemán BASF ( líder mundial en productos químicos), Bayer (que ha fusionado con Monsanto) y el grupo suizo Syngenta. En un documento fechado en 2013, los responsables de estos grupos abogan por introducir una excepción en lo que se refiere a los productos diseñados como disruptores endocrinos:

En sentido estricto, estos compuestos cumplen con la definición de lo que es un disruptor endocrino, ya que sus mecanismos endocrinos y sus efectos adversos relevantes en la población han sido mencionados y bien descritos (…) Por consiguiente, debe definirse una excepción a esta categoría de productos químicos…”.

El nuevo párrafo se parece de manera inconfundible a lo escrito por los responsables de los fabricantes de plaguicidas.

Pero el añadir esta excepción supone un problema para los seres vivos, que pueden verse afectos por estos pesticidas que alteran el sistema hormonal, desde las plantas hasta las mariquitas y las ardillas, es decir, aquellos seres vivos que la ley denomina no objetivo, pero que también disponen de un sistema hormonal susceptible de ser alterado por estos productos.

Entre ellos se encuentra

el herbicida 2,4-D, reconocido

como posiblemente carcinógeno

para el ser humano

No se ha realizado una evaluación de las consecuencias de esta cláusula sobre los ecosistemas, aunque sin duda tendrá un impacto positivo en la Industria. Según la información recogida por Le Monde, esta excepción afectaría a 15 insecticidas y un buen número de herbicidas, entre ellos el 2,4-D, un herbicida que ha sido clasificado como “posible carcinógeno para los seres humanos” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015.

De acuerdo con los cálculos realizados por la ONG Generaciones Futuras, esta excepción afectaría a 8.700 toneladas de productos al año, sólo en Francia. Francois Veillerette, portavoz de la ONG, se muestra indignado:

Se trata de una aberrante regulación, que pretende eliminar los disruptores endocrinos para proteger los ecosistemas.

Esta petición no proviene de nosotros, sino de las autoridades alemanas”, dijo Graeme Taylor, Director de asuntos públicos de la Asociación Europea de Protección de Cultivos (ECPA). Esta organización de presión de la Industria de los Plaguicidas rechazó la propuesta de la Comisión Europea en su conjunto por considerarla que “no va lo suficientemente lejos”.

Incierta mayoría, una propuesta cercenada en dos partes

Ante la perspectiva de una incierta mayoría, la Comisión Europea presenta su propuesta en dos parte. La primera parte contiene un componente medioambiental, en la que se incluye esta nueva excepción, y un componente relacionado con la salud humana, que también es objeto de fuertes críticas por parte de la comunidad científica, ONGs y algunos Estados miembro, incluida Francia.

Todos ellos han denunciado la insuficiencia del texto para proteger a la población de enfermedades relacionadas con la exposición a disruptores endocrinos (cáncer, problema en el desarrollo cerebral, infertilidad, diabetes, etc).

La segunda parte de la propuesta, que es sobre aspectos reglamentarios, también contiene una destacable excepción. De mantenerse, los riesgos planteados por los plaguicidas que son disruptores endocrinos serían evaluados caso por caso después de su comercialización, pero la ley exige su prohibición a priori. Esto ha sido considerado ilegal por el Parlamento Europeo, ONGs y algunos países, como Le Monde reveló a finales de noviembre, con la documentación que apoya dicha afirmación, señalando que se basaba en conclusiones redactadas de antemano por una agencia oficial europea.

Estas propuestas son inaceptables y no responden a la creciente preocupación y movilización pública a favor de actuaciones que reduzcan de verdad la presencia de disruptores endocrinos en nuestra vida cotidiana”, dijo la Coalición Europa Libre de Disruptores Endocrinos. Una petición en la red de SumOfUS, que solicitaba el rechazo de la propuesta, ha recogido más de 260.000 firmas.

sumofus

En las más altas instancias de la burocracia Europea se considera que se ha hecho un buen trabajo argumentando que había de por medio una controversia científica sobre los disruptores endocrinos que era preciso considerar. Sin embargo, un centenar de reconocidos científicos han advertido a los responsables de la toma de decisiones de que la Industria fabrica dudas para defender sus intereses comerciales que considera amenazados, del mismo modo que la Industria Petrolera hace con el cambio climático (Le Monde, 30 de noviembre). Sin embargo, un representante europeo ha dicho que no se puede hablar de teorías conspirativas.

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La alianza Monsanto-Bayer es sólo una de las siete grandes fusiones que amenazan la pérdida de control de las semillas y la seguridad alimentaria

Por el Grupo ETC,15 de septiembre de 2016

synbiowatch.org

Los Tribunales de Defensa de la Competencia todavía podrían bloquear esta fusión. Organizaciones de campesinos continuarán su lucha para asumir el control de sus semillas y por sus derechos.

Los Tribunales de Defensa de la Competencia todavía podrían bloquear esta fusión. Organizaciones de campesinos continuarán su lucha para asumir el control de sus semillas y por sus derechos.

La confirmación el pasado miércoles de que Monsanto y Bayer han acordado una fusión por un valor de 66 mil millones de dólares ( unos 59 mil millones de euros) sería solamente el último de los anuncios de fusiones y adquisiciones, ya que por lo menos hay otras tres fusiones que van a cambiar completamente las reglas del juego. Estas fusiones y adquisiciones no afectarían únicamente a las semillas y pesticidas, sino que se trataría de un control global de todos los insumos agrícolas y de la seguridad alimentaria mundial. Los Tribunales de Defensa de la Competencia podrían bloquear estas fusiones, sobre todo en los mercados emergentes del hemisferio sur, ya que las nuevas Megaempresas ampliarían considerablemente su poder y desplazarían a las empresas nacionales. Cuatro de los 10 principales países compradores de productos agroquímicos del mundo se encuentran en el Sur y representan el 28% del comercio mundial (1). Si alguno de estos países levantan las barreras, los accionistas se rebelarán independientemente de las decisiones de Washington y Bruselas.

Estas fusiones no afectan solamente a las semillas y los pesticidas, sino que también pretenden controlar los macrodatos de la agricultura mundial”, dijo Pat Mooney del Grupo ETC, una organización internacional con sede en Canadá, que supervisa la agroindustria y las tecnologías agrícolas. “Estas Empresas pretenden dominar los macrodatos sobre semillas, el suelo y el clima y avanzar hacia una nueva información genómica, con lo cual habrán establecido un control sobre los insumos agrícolas mundiales: semillas, pesticidas, fertilizantes y maquinaria agrícola”.

Neth Daño, Director de ETC para Asia, continúa diciendo: “Los agricultores y las Agencias de Regulación deberían tener cuidado con la próxima fusión o adquisición: John Deere y su oferta para adquirir la empresa de macrodatos propiedad de Monsanto Precision Planting LLD. Después de la fusión entre Bayer y Monsanto, no está claro si Precision Planting será adquirida por Deere & Co, o si Bayer dispondrá en exclusiva de los macrodatos agrícolas”. Daño, que reside en Filipinas, señala que “Deere estableció la conexión con su maquinaria agrícola mediante GPS en el año 2001 y desde entonces ha invertido mucho en sensores que pueden rastrear y evaluar las semillas, los pesticidas y los fertilizantes a utilizar, metro a metro. La compañía ya dispone de los datos recogidos durante 15 años, así como el acceso a gran cantidad de datos meteorológicos, de producción y de mercado. Literalmente, Deere y otras empresas de maquinaria agrícola ( las tres primeras ya representan la mitad del mercado mundial) administran el lugar donde otras empresas almacenan sus datos. Esto quiere decir que Deere también es propietaria de la información”.

Silvia Ribeiro, Directora de la Oficina de ETC para Latinoamérica, coincide en que las últimas noticias que confirman el acuerdo de Monsanto han “generado alarma en toda América Latina y plantean muchas preocupaciones sobre el aumento de los precios de los insumos agrícolas, la privatización de la investigación y la enorme presión que pueden ejercer estas Grandes Empresas para forzar leyes y normativa en nuestros países que les permitan dominar los mercados, pisotear los derechos de los agricultores y convertir en ilegal el intercambio de semillas”.

A pesar de que las fusiones sean impugnadas a nivel nacional en todo el mundo, Neth Daño en Filipinas y Silvia Ribeiro en México, creen que se va a producir una batalla en diferentes foros internacionales en las próximas semanas y meses. Daño estará en Indonesia del 27 al 30 de septiembre, cuando los Gobiernos, organizaciones de agricultores y de la sociedad civil se reúnan para discutir los derechos de los agricultores como parte de un tratado jurídicamente vinculante destinado a garantizar que los agricultores tengan acceso y puedan utilizar las semillas. “Es una reunión internacional sobre semillas, donde no se podrá evitar el hablar sobre estas fusiones. El tema más candente de la agenda es una propuesta sobre los macrodatos de que disponen las empresas sobre las semillas”.

17 al 21 de octubre: Pat Mooney y Silvia Ribeiro estarán en Roma para asistir al Comité de las Naciones Unidas sobre la Seguridad Alimentaria Mundial. “Prácticamente todos los Gobiernos del mundo estarán allí presentes durante una semana, con el tema de la seguridad alimentaria en la agenda oficial. Veremos a mucha gente enfadada que pretenderá frenar estas fusiones” insiste Ribeiro.

Del 4 al 17 de diciembre: Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en México, y donde los temas de la biodiversidad agrícola están presentes en la agenda. En la Convención se hablará del tema de las semillas ya que se quiere establecer una moratoria contra las semillas Terminator (semillas modificadas genéticamente para que no sirvan para la próxima cosecha y los agricultores se vean obligados a comprar nuevas semillas año tras año), y además se establecerá un protocolo sobre el movimiento transfronterizo de semillas transgénicas y otro protocolo que pronto entrará en vigor en relación con los daños y perjuicios por la contaminación transgénica. También se debatirán los riesgos de las nuevas biotecnologías, descritas como Ingeniería Genética Extrema (Biología Sintética) , algo que se está promoviendo por las empresas que se fusionan como una estrategia para eludir las regulaciones sobre Biotecnología. “Donde quiera que vayan estas empresas, se van a encontrar con una enconada lucha en su contra”, dice Silvia Ribeiro.

Fusiones y adquisiciones: algo público y no tan público

La fiebre de las adquisiciones comenzó en julio de 2014 cuando Monsanto ( número 1 del mundo en comercialización de semillas y número 5 en la venta de productos agroquímicos [2]) puso en marcha la primera de ellas con Syngenta ( número 1 en agroquímicos y 3º en comercialización de semillas [3]). Sin embargo todas las ofertas fueron rechazadas. No obstante, esto estableció una estrategia por parte de las Grandes Empresas y se iniciaron los movimientos…

Noviembre de 2015: ChemChina (que posee la 7ª mayor compañía mundial de productos agroquímicos, ADAMA [4]) presentó una oferta por valor de 42 mil millones de dólares para adquirir Syngenta [5]. La oferta ( que llegó hasta los 43 mil millones de dólares) fue aceptada en febrero de 2016 [6]. El acuerdo ha pasado varios obstáculos normativos en los Estados Unidos [7], pero se enfrenta a desafíos en otras numerosas jurisdicciones, incluyendo, al parecer, Canadá, Brasil y la UE. Se espera que el proceso se cierre a finales de 2016 [8]. Esta fusión permitirá a ChemChinauna diversificación más allá de los agroquímicos para entrar en la tecnología de las semillas transgénicas” [9].

Diciembre de 2015: Dupont (número 2 en semillas y 6ª en plaguicidas [10]) y Dow (5ª en semillas y 4ª en plaguicidas [11]) anunciaron su fusión por un valor de 68 mil millones de dólares. Está aún pendiente y sometida a revisión por los Tribunales Antimonopolio [12], pero las empresas afirman con optimismo que el acuerdo estará resuelto a finales de este año.

Mayo de 2016: Bayer (número 2 en agroquímicos y 7ª en semillas [13]) anunció una oferta para adquirir Monsanto [14], llegando a un acuerdo por valor de 66 mil millones de dólares el 14 de septiembre y predicen el cierre de la operación a finales de 2017 [15].

Agosto de 2016: Potash Corp. (número 1 en fertilizantes sintéticos [16]) y 4ª en cuota de mercado [17]) comenzó la negociaciones con Agrium (número 2 en abonos por cuota de mercado [18]). El acuerdo fue pactado el 12 de septiembre de 2016, y fue valorado en 30 mil millones de dólares. Aparte de convertirse en el indiscutible número 1 en fertilizantes, también amplia la base de la empresa al incluir semillas y agroquímicos. Se espera que el acuerdo se cierre al mediados de 2017 [20].

Al observar estas cuatro negociaciones, otras importantes compañías de semillas, abonos y productos químicos han reaccionado con una mezcla de consternación y anticipación. Dado que es muy poco probable que estas cuatro fusiones se puedan realizar sin desinversiones (venta de activos), ETC predice que al menos otras dos opciones de fusión están preparadas en la recámara…

BASF (número 3 en productos químicos para la agricultura y modesta en la comercialización de semillas [21]) tiene que intentar la fusión con algunas otras empresas de semillas y plaguicidas más pequeñas que vayan quedando en el camino. Su segunda opción sería ir tras la estela de otras empresas alemanas, estadounidenses, holandesas y japonesas e intentar un acuerdo.

Otras empresas de segunda fila pueden estar pensando en hacer lo mismo, bien sea recogiendo las sobras o fusionándose entre ellas. Aunque es algo alarmante para las empresas más pequeñas, la fusión en Empresas Gigantes también les deja un nicho de mercado.

Sin embargo, las siete fusiones y adquisiciones se han realizado fuera del escenario y, siendo importantes en sí mismas, es un presagio de cambios mucho más profundos que afectarán a los insumos agrícolas mundiales en los meses y años venideros…

Noviembre de 2015: Deere y Co. (número 1 en maquinaria agrícola, y escasa en la comercialización de semillas y productos químicos [22]), acordó la compra de Precision Planting LLD de Monsanto [23]. En agosto de 2016, Deere ha sido demandada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos para bloquear el acuerdo [24], debido a que la fusión permitiría que Deere “dominase el mercado de los sistemas de siembra de precisión, aumentando los precios y una innovación más lenta, a expensas de los agricultores estadounidenses que dependen de estos sistemas” [25]. Deere y Precision Planting LLD representarían el 86% de este mercado [26]. Tanto Deere como Monsanto dijeron que recurrirían la decisión [27]. Bayer parece haber cambiado todo esto.

Para mayor información:

Pat Mooney, Executive Director, ETC Group: 1-613-240-0045 o mooney@etcgroup.org

Neth Daño, Asia Director, ETC Group: +63 917 532 9369 o neth@etcgroup.org

Silvia Ribeiro, Latin America Director, ETC Group: + 52 1 5526 5333 30 o silvia@etcgroup.org

Referencias:

[1] Brazil is the world’s largest agrochemical market at US$10 billion, China is the 3rd largest agrochemical market at US$4.5 billion, Argentina is 8th at US$1.5 billion and India is 9th at US$1 billion. Source: ETC Group, “Merge-Santo: New Threat to Food Security.” Briefing Note. March 22, 2016. http://www.etcgroup.org/content/merge-santo-new-threat-food-sovereignty

[2] 2014 data. ETC Group, “Breaking Bad: Big Ag Mega-Mergers in Play.” ETC Group Communique 115. December 2015. http://www.etcgroup.org/sites/www.etcgroup.org/files/files/etc_breakbad_23dec15.pdf

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Aaron Kirchfield, Ed Hammond, Dinesh Nair, “ChemChina Is in Talks to Acquire Syngenta.” Bloomberg News, Nov 12 2015 – 5pm EST. http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-11-12/chemchina-is-said-to-be-in-talks-to-acquire-syngenta

[6] Anonymous, “ChemChina Offers Over $43 Billion for Syngenta” Bloomberg News, February 3, 2016. http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-02-03/chemchina-offers-to-purchase-syngenta-for-record-43-billion

[7] Michael Shields and Greg Roumeliotis, “U.S. Clearance for ChemChina deal sends Syngenta stock soaring.” The Globe and Mail. August 22, 2016. http://www.theglobeandmail.com/report-on-business/international-business/european-business/us-clearance-for-chemchina-deal-sends-syngenta-stock-soaring/article31484832/

[8] Syngenta, “ChemChina and Syngenta receive clearance from the Committee on Foreign Investment in the United States (CFIUS),” Press Release, August 22, 2016. http://www4.syngenta.com/media/media-releases/yr-2016/22-08-2016

[9] Lindsay Whipp and Christian Sheperd, “Takeover green light sparks anger in US.” Financial Times. September 7, 2016. (printed edition).

[10] 2014 data. Anonymous, “Top 20 Global Agrochem Firms: Growth Slowing Down,” Agropages.com. 30 October 2015; company reporting.

[11] Ibid.

[12] Jacob Bunge, “DuPont CEO Says Merger With Dow Still on Track.” The Wall Street Journal. July 26, 2016. http://www.wsj.com/articles/dupont-profit-beats-as-costs-decline-1469529581

[13] 2014 data. Anonymous, “Top 20 Global Agrochem Firms,” Agropages.com

[14] Jacob Bunge and Dana Mattioli, “Bayer Proposes to Acquire Monsanto.” The Wall Street Journal. May 19, 2016. http://www.wsj.com/articles/bayer-makes-takeover-approach-to-monsanto-1463622691

[15] Greg Roumeliotis and Ludwig Burger, “Bayer clinches Monsanto with improved $66 billion bid” Reuters. September 15, 2016. http://www.reuters.com/article/us-monsanto-m-a-bayer-deal-idUSKCN11K128

[16] Reuters, “Agrium and Potash Corp Are Merging to Make a Giant Fertilizing Company.” Fortune. September 12, 2016. http://fortune.com/2016/09/12/agrium-potash-corp-merger/

[17] 2014 Data. ETC Group, “Breaking Bad”

[18] 2014 Data. ETC Group, from publicly available information.

[19] Guy Chazan and James Fontanella-Khan, “Bayer urged by Monsanto shareholders to raise bid further.” Financial Times. September 6, 2016. http://www.ft.com/cms/s/0/9219b46c-7422-11e6-b60a-de4532d5ea35.html#axzz4KGHWYNW5

[20] Rod Nickel and Siddarth Cavale, “Fertilizer majors Potash and Agrium to merge, face tough scrutiny.” Reuters. September 12, 2016. http://www.reuters.com/article/us-agrium-m-a-potashcorp-idUSKCN11I0Z0

[21] 2014 data. Anonymous “Top 20 Global Agrochem Firms.” Agropages.com

[22] ETC Group, compiled from company reports

[23]John Deere & Company, “John Deere and The Climate Corporation Expand Options for Farmers.” Press Release. November 3, 2015. https://www.deere.ca/en_US/corporate/our_company/news_and_media/press_releases/2015/corporate/2015nov03-corporaterelease.page

[24] United States Department of Justice, “Justce Department Sues to Block Deere’s Acquisition of Precision Planting.” Press Release. August 31, 2016. https://www.justice.gov/opa/pr/justice-department-sues-block-deere-s-acquisition-precision-planting

[25] Ibid.

[26] Ibid.

[27] Ibid.

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Transgelandia: el Congreso de AAPRESID por dentro

El gran encuentro anual del agronegocio transgénico expuso durante tres días y en Rosario su relato. Este año además inventaron un verbo: “resiliar”

Por Darío Aranda, agosto de 2016

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El salón es muy amplio, unos 50 metros de largo y 100 de ancho. Cinco pantallas gigantes, generoso escenario y todas las sillas ocupadas, a tope. Luz tenue, música épica y un locutor sobrio que propone: «Los invitamos a ponernos de pie. Entonaremos el Himno Nacional argentino». El público deja los asientos y comienza con un recitado tibio, pero finaliza con fuerza y la bandera argentina en las pantallas. El locutor retoma: «Damos inicios al vigésimo cuarto congreso de Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa)». Aplausos sostenidos. Bienvenidos al congreso anual de los empresarios rurales y engranaje fundamental de los agronegocios de Argentina. Durante tres días quedará aquí en claro que ellos se consideran la vanguardia técnica y moral del campo.Y que, aunque utilicen millones de litros de agroquímicos, en público hablan de «sustentabilidad» y «cuidado del ambiente».

El origen

Aapresid se presenta como una oenegé técnica » sin fines de lucro», nacida en 19S9 y promotora de la producción sin arar la tierra (siembra directa). Son usuales las palabras emprendedor, entusiasta, eficiencia, sustentabilidad. Desde sus orígenes se diferenció de las organizaciones tradicionales del agro porque no basa su importancia en la tenencia de tierras (llegaron a definirse «somos los Sin Tierra»), sino en el «conocimiento». Se trata de empresarios exitosos que aplican tecnología. Uno de ellos, quizás el más conocido, es Gustavo Grobocopatel, integrante del mayor pool de siembra.

Durante la crisis de 2001-2002 tuvieron una aparición masiva, mediante la «soja solidaria». De la mano de la iglesia católica, el Gobierno y diversas oenegés pusieron en marcha un plan de donación de soja para los comedores barriales y escuelas, daban cursos de cómo cocinada y publicitaban las supuestas bondades alimenticias. Recibió muchos cuestionamientos de organizaciones sociales y nutricionistas, que la acusaban de ofrecer a los chicos carenciados el alimento de los chanchos y aves de Asia y Europa: la soja transgénica. Incluso publicitaban como «leche de soja» al jugo de la oleaginosa, lo que generó toda una confusión respecto a si era equivalente a la leche de vaca. Finalmente, la leche de soja fue considerada no recomendable para menores de 5 años y contraindicada para menores de 2.

Durante «el conflicto del campo» por la resolución 125 (2008), Aapresid mantuvo un perfil propio. Mientras el Gobierno y las entidades tradicionales del campo (Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales y Coninagro-Mesa de Enlace) aumentaban en la escalada de confrontación, Aapresid no entraba al ring, pero fijaba posición: «Rechazamos por inconstitucionales las medidas adoptadas por el Gobierno y celebramos la manifestación espontánea de los ciudadanos del interior del país, con el apoyo de los centros urbanos, es una clara demostración de civismo y conciencia democrática». Llamaron a apoyar a la Mesa de Enlace «para continuar con este esfuerzo conjunto hasta lograr la indeclinable vuelta atrás de la Resolución 125».

Bienvenidos

Centro de Convenciones Metropolitano, parte del Alto Rosario Shopping. Las barreras de ingreso al estacionamiento, que suben y bajan como si fuera hora pico, tienen carteles publicitarios de empresas del agro. Autos último modelo y camionetas 4×4. Una calle interna y un gran arco de ingreso blanco: «Bienvenidos al 24 Congreso Aapresid». Y un auspicio en letras azules: Ministerio de Agroindustria de la Nación.

Un patio al aire libre con una decena de maquinarias. Cosechadoras, tractores («mosquitos») fumigadores gigantes (de unos tres metros de alto), tolvas. En la jerga, «los fierros».

Acreditación y la primera bolsa con folletería y publicidad. Al final del día, serán decenas de bolsas, carpetas, diarios, trípticos.

Cada sala tiene nombre de un auspiciante. La más importante es de Bayer. Le sigue Rizobacter. Tres salas llevan el nombre de productos de la empresa DuPont y otras tres de Basf.

El hall central es amplio, unos 200 metros de cada lado. Muy iluminado, estilo hipermercado. Los stand, de distintos tamaños. Todas las empresas: Syngenta, Bayer, Don Mario, DuPont, Nidera, Basf, YPF, Agrofina (Grupo Los Grobo), Rizobacter, Bioceres, Dow, entre otras. Y gobiernos: Ministerio de Agroindustria de Nación, gobiernos de Santa Fe y Córdoba, Banco Provincia de Buenos Aires. Folletería en abundancia y saturación de promotoras por metro cuadrado. Pantalones hiperajustados, sonrisas en abundancia.

Las mujeres asistentes son clara minoría: dos mujeres por cada ocho hombres. Se las ve poco en las charlas y la desproporción es más evidente en los pasillos.

Los hombres visten informal. Mucho jean, camisas, chalecos polar, zapatillas o zapatos informales. Muy poco traje y corbata. Los pasillos por momentos están saturados . Los organizadores señalan más de 4 000 inscriptos. El acceso tiene precio: 1.000 pesos los estudiantes, 2.600 pesos para las organizaciones amigas y 3.700 los no socios. En los intervalos se ofrecen gratis manzanas, jugo de naranja, café y magdalenas.

Para ingresar a las charlas primero hay que sortear a una joven (claro, promotora) con un lector láser en la mano. Ellas controlan el código de barras de la credencial y habilitarán el paso.

«Somos resilientes»

La inauguración es en la Sala Bayer. Luz tenue, símil cine. Larga fila de sillas. Unos 30 metros de largo y 100 de ancho. Un pasillo en el medio, desde la puerta de ingreso hasta el escenario. Cámaras como en un estudio de televisión, incluso una aérea. Cinco pantallas gigantes y, de un lado, tres publicidades móviles (como en las canchas de fútbol) con productos de Bayer.

La sala está colmada. No alcanzan las sillas. Baja la luz y sube el volumen de la música. Proyectan el video institucional del 24 Congreso. Muestran el proceso de una tortuga recién nacida, intentando desarrollarse, con dificultad. Sube aun más la música. La tortuga está dada vuelta, caparazón abajo, y sigue dando lucha. Intercalan las imágenes con las palabras «constancia», «adaptabilidad», «autoconocimiento», «estrategia», «recuperación». Hasta que la tortuga se sobrepone y se desarrolla. Patas al suelo, la tortuga camina, vive. El mensaje de Aapresid: «Somos sustentables, somos resilientes»

Crear sentido

Cada congreso tiene un eslogan o palabra guía. En 2013 fue «Otra tierra». En 2014 La misión. Y en 2015 Biosapiens, la era del suelo. Este congreso utilizó como verbo la palabra «resiliar». En el diccionario existe «resiliencia», entendida como «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos».

No existe el verbo, pero Aapresid la creó para su congreso anual y le impuso un sentido: «Reaccionar, rebelarse, sobreponerse a la adversidad, esforzarse, confiar en nosotros mismos, adaptarse modificarse. Seguir adelante. Interactuar con el entorno y recuperar el equilibrio. Afrontar situaciones que nos ponen a prueba, que nos obligan a dar el máximo y generan incertidumbre respecto del futuro. Confiar porque podemos transformarnos y volver a estar en condiciones de superar las adversidades. Entonces se revela el funcionamiento del sistema y su capacidad de recuperarse. Cuidamos, evolucionamos, seguimos aprendiendo, podemos resiliar».

La palabra aparecía en todos los espacios, folleterías, talleres, charlas y era repetida por la mayoría de los expositores, funcionarios incluidos.

Argentinidad

El1 locutor invita a entonar el Himno Nacional. Las pantallas muestran paisajes de las distintas provincias. De norte a sur. Comienzan a cantar el Himno de manera tímida, como en los actos escolares, pero va tomando fuerza con las estrofas. Terminan con pasión al momento de «juremos con gloria morir». En las cinco pantallas flamea la bandera nacional. Aplauso sostenido. Nacionalismo recargado.

En el panel de apertura están el presidente de Aapresid, Pedro Vigneau; el secretario de Valor Agregado del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet (faltó el ministro Ricardo Buryaile); el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; y la intendenta de Rosario, Mónica Fein.

Vigneau, de saco y corbata, pasa al atriL Enumera logros de los últimos meses:

El trabajo de la Red de Malezas Resistentes, espacio comandado por Aapresid que estudia las plantas no deseadas. También participan INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), universidades, Senasa y empresas de transgénicos.

Certificación de «buenas prácticas agrícolas (BPA)» junto a Casafe (cámara de las empresas de agroquímicos). «BPA» es un término que justifica el uso masivo de plaguicidas y culpa al «mal uso» (y no al modelo) de las consecuencias sanitarias y ambientales.

Un trabajo conjunto a las facultades de Agronomía y Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires con » nuevos conocimientos para la sustentabilidad».

El crecimiento de Aapresid,con un grupo incluso en Brasil.

Y no le escapó a la coyuntura política: «Se siente un ambiente distinto. Se respira esperanza. Por primera vez en muchas décadas, la pelota esta de nuestro lado». El auditorio le respondió con aplausos.

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En casa

La intendente señaló que es un «gran orgullo» que Aapresid haya elegido Rosario y, en sintonía con el discurso de los productores, celebró la «innovación, la ciencia, las buenas prácticas agrícolas, la sustenbilidad». Y, por si quedaban dudas: «Coincido en que existen aires de cambio, que espero fortalezcan el diálogo para plasmar políticas de Estado. Comparto también con Aapresid el espíritu de resiliencia». Y pidió que Aapresid se sienta «como en su casa».

Néstor Roulet, ex vicepresidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y actual secretario de Valor Agregado, recordó su participación como productor y como disertante en los congresos anteriores. «Es la primera vez que Argentina tiene política agroindustrial. Estamos trabajando en la presión impositiva (bajar impuestos) y mejorar el crédito», comenzó. Y arrancó las primeras señales de aprobación. Prometió que el país producirá más para llegar al «hambre cero», felicitó a Aapresid por ser parte de ese avance.

A tono con el congreso, reiteró la importancia de «cumplir en lo ambiental» y destacó que el país está en la vanguardia mundial de la biotecnología (transgénica).

Prometió avanzar en nuevas variedades de soja y en el «arroz dorado», transgénico muy cuestionado a nivel internacional.

El gobernador Lifschitz dio el discurso más largo, monocorde y complaciente. «Nuestra capital social es nuestra fortaleza. Y Aapresid es nuestro mejor ejemplo, que muestra la interacción privada, del Estado y científica»,celebró. Explicó que acortó su gira por Estados Unidos para estar presente en el panel de apertura. «Celebro esta nueva edición del congreso. Ustedes han sorteado todas las políticas y contratiempos (del gobierno anterior). Pero están acá, esta provincia es su casa. Compartimos sus metas de producir más alimentos, con menos recursos y con una agricultura sustentable». Y finalizó: «Celebro resiliar».

Aapresid crea conceptos y relatos. La clase política los hace propios, los repite e impulsa las políticas públicas sugeridas por la institución. Lo empresario se impone a lo público. Aapresid lo hizo.

Las críticas al agronegocios siempre fue catalogada por Aapresid como como «ideológicas» o «políticas». Por contraposición, Aapresid hizo (y hace) hincapié es su perfil técnico y no partidario. Pero llegó Cambiemos: Ignacio Garciarena, de la Regional Aapresid 25 de Mayo, asumió como Director Nacional de Agricultura. «Un orgullo para Aapresid», señaló la gacetilla de prensa de la entidad el 5 de enero. Muy activo en las redes sociales, el 17 de octubre twiteó: «Día de la lealtad clientelista».

Gran impacto produjo la designación de la saliente presidenta de Aapresid, María Beatriz Pilu Giraudo, en el Ministerio de Agroindustria. Se le creó un área especial –coordinadora de Políticas Públicas para el Desarrollo Sustentable- que depende directamente del ministro Ricardo Buryaile y tiene injerencia en todas las áreas de la cartera. Es la referente ambientaldel Ministerio.

Explicó que su principal tarea será implementar en todo el país las «buenas prácticas agrícolas» para fumigar a distancias mínimas de las viviendas y «sincronizar las diversas legislaciones». Las empresas del agro desean desde hace años una ley naciónal que legitíme las fumigaciones.

«Tenemos que enamorar a los argentinos, convencerlos de que no contaminamos», explicó Giraudo al sitio Agrovoz y explicó el objetivo en la función pública: «En definitiva, vamos a tomar lo que veníamos impulsando desde Aapresid como política pública y convertirlo en una marca país».

Lo no dicho

Durante los tres días se hizo eje en la agricultura sustentable, el cuidado del ambiente e, incluso, cómo el modelo agropecuario ayudaría a mitigar el cambio climático. Ningún dirigente de Aapresid, ni asociado ni expositor vinculó el modelo impulsado por la entidad con hechos menos publicitados:

Aumento de uso de agroquímicos. 70 millones de litros en 1996. Más de 300 millones de litros en 2012.

Desmontes. El agronegocios avanzó sobre zonas extra pampeanas, conocido como «corrimiento de la frontera agropecuaria». Más de 5 millones de hectáreas desmontadas.

Concentración de tierras en pocas manos: el 2% de las explotaciones agropecuarias concentran el 50% de la tierra cultivada. El 57% delaschacras sólo tienen el 3%

Desalojos y represión sobre campesinos y pueblos indígenas. Solo en el norte del país, donde más avanzó el modelo agropecuario, existen once millones de hectáreas en disputa. Relacionado: profundización del éxodo del campo a la ciudad. El propio INTA, brazo técnico-estatal del agronegocios, alertó en diciembre pasado: «El principal objetivo del modelo agropecuarioactuales maximizar la renta con una mirada de corto plazo, poniendo en situación crítica al sistema agroalimentario (…) No se ha tenido en cuenta que el uso excesivo de plaguicidas pone en serio riesgo al recurso suelo «.

Postales transgénicas

Resumen de la veintena de entrevistados en los pasillos. Asistentes: productores-empresarios de Bolívar, Totoras, Paraná, San Jorge, Río Cuarto, Marcos Juárez y Junín, entre otros. Conceptos recurrentes: sustenlabilidad, eficiencia, tecnología en el agro, producir para combatir el hambre del mundo. Al mismo tiempo que impulsan el uso masivo de transgénicos y agroquímicos (lo llaman «fitosanitarios»), niegan consecuencias del modelo. Ninguno vive en el campo, si en los pueblos o ciudades cercanas a la explotación agropecuaria. No se definen como empresarios, sí como productores o «emprendedores». Otra coincidencia: rechazo al kirchnerismo y apoyo a Macri.

El 6,7,8, agropecuario: stand de los diarios La Capital (Rosario), La Nación, Clarín; radios La Red, Continental, Mitre, Cadena 3; Agro TV, Infocampo y Chacra, entre otros. Medios de apoyo explícito al modelo agropecuario y con generosas pautas de las mismas empresas. Hubo un panel específico sobre periodismo: Desafíos en la comunicación del campo a la sociedad, a cargo de Casafe y Nidera. El eje: cómo comunicar mejor las bondades del agronegocios.

Uso correcto de fitosanitarios para el cuidado de las comunidades y el ambiente fue el nombre del panel donde Edda Vülaamil Lepori (Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA) y Olga Heredia (Facultad de Agronomía de la UBA) exhibieron parte de los resultados de un trabajo sobre agroquímicos en Pergamino y Chivücoy. Ambas científicas (junto a otros de la UBA), fueron cuestionadas por la Asamblea por la Protección de la Vida, la Salud y el Ambiente de Pergamino. Entre muchas críticas (detalladas en lavaca. org) demostraron que las académicas no buscaron los químicos más usados en la actualidad (glifosato, atrazina, 2-4-D), no realizaron estudios imprescindibles (de orina y de daño genético) y minimizaron los resultados. Fue un «estudio» para legitimar a los agroquímicos.

En el mismo panel, Ramiro Cid (INTA) y Eduardo Moavro (Ministerio de Agroindustria) celebraron el proyecto de ley con media sanción en Buenos Aires que permite fumigar hasta diez metros de las viviendas y despreciaron a los críticos: «Son malintencionados que carecen de fundamentos científicos-técnicos». El ministro de Agroindustria de Buenos Aires y ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís, adelantó que la Cámara de Diputados bonaerense transformará en ley este proyecto.

El ministro de Ambiente, Sergio Bergman, también estuvo presente. A tono con los dueños de casa, celebró las «buenas prácticas» agrícolas y pidió que «las iniciativas de la sociedad civil, como Aapresid, se transformen en políticas públicas».

En síntesis: el 24 Congreso de Aapresid emito un discurso técnico y supuestamente apolítico. Utilizó términos ambientales y relatos de superación. Exhibió su alianza con medios de comunicación, políticos, transnacionales y científicos. Expuso su darwinismo empresario, construcción de hegemonía e impulso de políticas públicas en favor de las empresas.

Tres jornadas en las que Aapresid ratificó por qué es un engranaje fundamental del agronegocios local, cómo acumula poder y promete ir por más.

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Disruptores endocrinos: cómo los científicos ligados a la Industria generan incertidumbres

En un momento en el que las autoridades europeas debaten la regulación de los disruptores endocrinos, científicos respaldados por la Industria parecen tener algo más que un lugar en la mesa.

Por Stéphane Horel, 8 de junio de 2016

environmentalhealthnews.org

Parte 1

Profesores Alan Boobis, Daniel Dietrich, Colin Berry, Wolfgang Dekant (de izquierda a derecha)

Profesores Alan Boobis, Daniel Dietrich, Colin Berry, Wolfgang Dekant (de izquierda a derecha)

Sin duda resulta algo fuera de lo normal que una delegación de científicos pida a un Comisario Europeo que rebaje las protecciones de salud pública. Pero si encima la razón alegada es la de bloquear un ataque pseudocientífico, entonces ya nos parecerá un paso sin precedentes.

A principios del mes de mayo, siete científicos realizaron una visita a Vitenis Andriukaitis, Comisario Europeo de Salud. Llegaron a advertirle, según un comunicado de prensa de la Universidad de Constanza, de la forma deliberada y selectiva que algunos científicos (que no se nombran) estaban presentando el problema de los disruptores endocrinos, tanto al público como a la Comisión Europea.

Ni el tema ni el tiempo transcurrido es algo inofensivo. La regulación de una clase entera de productos químicos ha tenido lugar durante estos últimos días en la Comisión Europea. La Dirección General de Salud y Seguridad de los Alimentos (DG SANTE), encabezada por el Comisario de Lituania, es la responsable de decidir el alcance de las medidas a tomar.

Aunque la Comisión tiene cuatro opciones recogidas en su hoja de ruta oficial, en realidad sólo se están considerando dos de ellas. Toda la tensión se concentra en torno a una pregunta: ¿Deberían los disruptores endocrinos clasificarse en función de la potencia de sus efectos o no ?

Esto de considerar el criterio de potencia no es más que un truco de los grupos de presión de las Industrias Químicas y de Plaguicidas, inventado allá por el año 2009. Dando cuenta de los disruptores endocrinos más evidentes, ello les permitía ganar terreno en los criterios de regulación, algo que ya parece inevitable.

Los expertos científicos en este campo rechazan rotundamente la idea. “El criterio de la potencia no tiene ninguna justificación desde el punto de vista científico. Es una desafortunada mezcla de intereses comerciales en la regulación, dejando la salud pública en un segundo plano”, dijo Andreas Kortenkamp, de la Universidad Brunel de Londres.

Este profesor de toxicología humana, al que la Comisión le ha pedido en varias ocasiones su consejo dada su independencia, no tiene vínculos con la Industria. Y no es el único que toma esta posición. También la tienen otros destacados investigadores en este campo, que recientemente publicaron un artículo en la revista líder en salud y medio ambiente: Environmental Health Perspectives.

El concepto de potencia es algo irrelevante para la identificación de los peligros, incluidos los de los disruptores endocrinos”, escribieron.

Grupos de presión

Esta misma conclusión también fue tomada en un documento de consenso discutido a mediados del mes de abril en Berlín por científicos artificialmente separados en dos campos. En 2013, la Comisión Europea señalaba la falta de consenso científico como pretexto oficial para posponer su decisión.

De hecho, la controversia ha surgido a raíz de las protestas de unas 60 personalidades que se quejaron de la utilización sin fundamento de los criterios de precaución establecidos por la Dirección General de Medio Ambiente, que desde entonces no se ocupa de este asunto.

La mayoría de estas personalidades nunca han publicado ningún trabajo sobre los disruptores endocrinos. Sin embargo, la gran mayoría (50 de 68) tiene vínculos con la Industria.

¿Podría ser que la reciente visita de siete científicos a Bruselas fuese la repetición de un episodio parecido? Una vez en la Oficina del Comisario de Salud, y apenas quince días después de los debates llevados a cabo en Berlín, en los que tres ellos participaron, ¿por qué esta delegación de científicos argumentó exactamente lo contrario de lo que se había acordado?

La pregunta clave sigue siendo: ¿En nombre de quién hablan estos científicos? Hicieron hincapié en la “importancia de la potencia y la exposición humana”. Mientras que un Informe del año 2013 de la Organización Mundial de la Salud habla de los disruptores endocrinos como una amenaza mundial, esta banda de los siete incluso pone en duda que estas sustancias tengan algún efecto sobre la salud. Hablan de la falta de “bases científicas sólidas”, de las “posturas dogmáticas”, se utilizan calificativos “ sin sentido”, y lo más sorprendente, lo que estos científicos denominan “competitividad de la economía europea”.

El tono innecesariamente agresivo tiene como objetivo el de dar la impresión de que hay varios campos. Esto implica que los científicos independientes se vean manipulados por los grupos de presión, lo cual resulta difícil de aceptar cuando la mayoría de los investigadores no ocultan sus vínculos con la Industria”, lamentó Rémy Slama, epidemióloga del INSERM (Instituto Francés de Salud e Investigación Médica) y Presidenta del Comité Científico del Programa de Investigación de Francia sobre los disruptores endocrinos, sin vínculos con el sector comercial.

A pesar de la reunión del martes, el 3 de mayo, y de la reunión el Berlín del 4 de mayo, la pregunta permanece: ¿En nombre de quién hablan estos científicos?

El Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) se negó a proporcionar a Le Monde las declaraciones de los participantes en la reunión de Berlín, algo que podía ser de gran interés. Se trataría de todas formas de documentos públicos, incluyendo los de la BfR.

La investigación llevada a cabo por Le Monde muestra que seis de los siete científicos están estrechamente relacionados con la Industria y colaboran con empresas como BASF y Monsanto, o con Industrias del amianto y el tabaco.

Según nuestras fuentes, DG SANTE ya habría elegido la opción más favorable a la Industria y permanecerían la mayoría de los disruptores endocrinos en el mercado.

Conflictos de interés: 7 científicos bajo el microscopio

Incluso si hubieran decidido por su cuenta hacer esa excursión a Bruselas, los siete científicos tenían sus gastos pagados por el Foro Europeo de Riesgos (FER), un grupo de reflexión creado por la Industria del Tabaco en la década de 1990 para hacer frente a las prohibiciones de fumar en lugares públicos. En 2016, FER está financiado por 18 miembros. Del sector de los productos químicos y pesticidas: BASF, Bayer, Dow, Syngenta, CEFIC, IFAH-Europa (medicina veterinaria) y PlasticsEurope; de la Industria británica del tabaco: American Tobacco, Philip Morris International; metales: Nickel Institute, Norilsk Nickel Europe; y los grupos de presión de la Industria de los juguetes (TIE).

Seis de los siete científicos colaboran con industrias afectadas de una manera y otra por la regulación de los disruptores endocrinos:

Helmut Greim

Imagen:elsevier.com

Imagen:elsevier.com

Profesor Emérito de Toxicología de la Universidad Técnica de Munich (Alemania). Es el que propuso la reunión con el Comisario de Salud. Ha realizado estudios del epoxiconazol para BASF, un fungicida que está considerado que altera el sistema endocrino (2014). Miembro de un grupo de expertos de Monsanto sobre el glifosato (compensación: 3000 euros). Consultor para Unifrax (anteriormente St. Gobain), una empresa de comercialización de materiales aislantes de fibras de amianto (1250 euros al día). Miembro del Comité Científico de ECETOC, una organización de la Industria Química ( 1000 euros al día). Presidente de la Junta de Investigación de una organización de la Industria alemana del Automóvil (EUGT) desde el año 2007. Hasta hace poco, su esposa Heidrum era dueña de una empresa de consultoría sobre toxicología, EuroToxis, que tiene como clientes a la Industria.

Al mismo tiempo, el Sr. Greim es miembro del Comité Científico de la UE sobre los Límites de la Exposición Ocupacional (CCLEP), algunas de cuyas actividades no ha informado.

Colin Berry

colin_berry-235Profesor Emérito de Patología de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido). Miembro también del grupo de expertos sobre el glifosato de Monsanto (2015). Consultor pagado por horas de Syngenta (desde 2010). Consultor de la Industria del vinilo: con responsabilidad en el tema de los ftalatos (que son disruptores endocrinos) de la Agencia Europea de Sustancias Químicas en nombre de la Industria (2012). Miembro del grupo de expertos de CropGen, una organización pantalla de la Industria Biotecnológica creada por la firma de relaciones públicas Porter Novelli International. Asesor científico del Consejo Americano de Ciencia y Salud (ACSH), un grupo pantalla de la Industria financiado por Bayer CropScience, Syngenta (plaguicidas y biotecnología), Bristol Myers (medicamentos), Coca-Cola, Dr Pepper, etc. Como perito ha representado a Philip Morris (1197).

Alan Boobis

alan_boobis-214Profesor de Farmacología del Imperial College de Londres (Reino Unido). Presidente de la Junta Directiva del Comité Ejecutivo de HESI, un grupo de presión financiado por la Industria Alimentaria, de los Plaguicidas ( entre ellas Monsanto) y la Industria de fabricación de medicamentos, etc. a través del Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI), donde ocupa diversos cargos, como Vicepresidente de la rama europea, consultor de Coca-Cola y participa en la campaña “Sed de conocimiento” sobre los edulcorantes (2012-2014). Consultor para los laboratorios AstraZeneca y GSK, el bufete de abogados de Duane Morris y la empresa química Endura.

Ha colaborado en dos proyectos de investigación financiados por Research Initiative of the European Chemical Industry Council (CEFIC): uno sobre los factores de riesgo en el cáncer de mama, financiado con 72.250 euros (2010) y el otro sobre dosis sin efectos tóxicos observados en animales y seres humanos, financiado con 135.000 euros (2012-2014).

El 17 de mayo, el Dr. Boobis presidió la JMPR, un Comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en los que transmitió una opinión que minimizaba el riesgo carcinógeno del glifosato, un pesticida comercializado por Monsanto con el nombre de Roundup.

Wolfgang Dekant

WolfgangDekant-185Profesor de Toxicología de la Universidad de Würzburg (Alemania). Representante de la Industria de los retardantes de llama (BESF), que son neurotóxicos y perturban el sistema endocrino, en una reunión de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (febrero de 2016). Experto con responsabilidad en el tema de los ftalatos para la industria del vinilo (junto con Colin Barry, 2012).

Hasta hace poco ha sido miembro de varios comités científicos europeos, declarando 18 contratos de consultoría con clientes que no ha revelado.

Daniel Dietrich

Daniel_Dietrich-150Ex asesor de ECETOC, una organización de investigación de la Industria Química. Es coautor de varios artículos con los empleados de L’Oréal (“Perturbación endocrina: ¿Hecho o leyenda urbana?, 2013), Dow Europe y AstraZeneca, así como Bayer Healthcare.

 

pat_heslop_harrisonPat Heslop-Harrison

Profesor de Biología Vegetal y Citogenética Molecular de la Universidad de Leicester (Reino Unido). No se conocen vínculos con la Industria. No tiene ninguna publicación científica sobre los disruptores endocrinos.

 

 

Richard Sharpe

Richard_SharpeProfesor y director de un equipo de investigación sobre la salud reproductiva masculina de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido. Acciones en GSK. Consultor de Johnson & Johnson (2011-2012). Miembro de una junta científica de BASF (2011-2013) para llevar a cabo un estudio sobre el epoxiconazol, recibiendo en pago una cantidad que no recordaba. Moderador de un desayuno de trabajo patrocinado por BASF en el Parlamento Europeo (¿Quién regula las hormonas?, enero de 2015).

 

Le Monde se puso en contacto con Alan Boobis, Helmut Greim y Richard Sharpe; los demás no respondieron a nuestras solicitudes para que hiciesen los comentarios que creyesen pertinentes.

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Procedencia del artículo:

http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2016/june/endocrine-disrupters-final-maneuvers-by-brussels2019-industry-linked-scientific-community

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Disruptores endocrinos: la historia secreta de un escándalo

La próxima semana, según diversas fuentes, la Comisión Europea se va a ocupar de las directrices relacionadas con los disruptores endocrinos. Lástima que todo este asunto se vea envuelto en la más oscura de las negociaciones, digna de secretos de Estados.

Por Stéphane Horel, 8 de junio de 2016

environmentalhealthnews.org

Imagen: AUREL

Imagen: AUREL

Es uno de los secretos mejor guardados de Europa. Está encerrado en el laberinto de pasillos de la Comisión Europea, en un ambiente protegido al que sólo tienen acceso 40 burócratas acreditados. Y sólo con lápiz y papel. No se les permite el uso de teléfonos móviles.

Se trata de uno de los protocolos de seguridad más estrictos, mayor incluso que el de las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos: si los miembros del Parlamento Europeo quieren acceder a la documentación del TTIP sólo pueden hacerlo en la sala de lectura, comprobando con anterioridad el contenido de su bolsillos.

Es un Informe secreto de 250 páginas. Su título, en la jerga de la Comisión, es el de “Evaluación del Impacto”.

Se evalúa el impacto socieconómico de los reglamentos relacionados con un grupo de contaminantes químicos, conocidos como disruptores endocrinos. Estos productos químicos son capaces de interferir en el sistema hormonal de las especies animales, incluyendo los seres humanos, y se cree que es la causa de muchas enfermedades graves: cáncer, infertilidad, obesidad, diabetes, trastornos neurológicos.

Se encuentran en multitud de artículos de consumo, cosméticos, pesticidas y plásticos, tales como el bisfenol A (o BPA). Los sectores industriales se verán afectados por la regulación de estos productos químicos a medio plazo. Miles de millones de euros están en juego.

Una trama digna de una serie de televisión

La perspectiva de que haya restricciones, incluso tal vez prohibiciones, plantea serias preocupaciones entre los fabricantes. La Industria de los plaguicidas nunca ha ocultado su hostilidad a la aprobación de una normativa europea sobre los plaguicidas, con una serie de idas y venidas más propia de una serie de televisión.

El Parlamento se comprometió en el año 2009 a aprobar un texto en el que se diese tratamiento especial a los plaguicidas: los reconocidos como disruptores endocrinos no se permitirían en el mercado. Pero es algo que todavía no han llevado a buen término.

En concreto, el trabajo consistía en establecer unos criterios para identificar a estas sustancias. Sin estos criterios, la ley no puede ser aprobada. La Comisión tenía la obligación de que se pudiera discernir entre los disruptores endocrinos de otros productos químicos, es decir, los criterios para identificar estas sustancias.

Las autoridades nacionales de salud, la Industria y ONG están a la espera de una decisión sobre esos criterios de identificación, un instrumento que permita la regulación: restricciones en el uso de estas sustancias, o incluso la prohibición de determinados disruptores endocrinos.

De eso hace 7 años y todavía no se han redactado esos criterios.

Esta Evaluación de Impacto, con sus conclusiones tan extremadamente confidenciales (algo tan secreto como la ubicación de la Fuente de la Eterna Juventud) , es la responsable de este retraso. No formaba inicialmente parte del plan, pero la Industria la solicitó con objeto de debilitar las directrices de regulación.

Tuvieron éxito en el verano de 2013, después de las grandes presiones ejercidas por la Industria de los Plaguicidas y de los Productos Químicos, que trabajan en tándem. La actividades fueron coordinadas principalmente a través de sus organizaciones de presión con sede en Bruselas: European Crop Protection Association y European Chemical Industry Council.

Unos archivos hipersensibles

Las grandes empresas de producción de agroquímicos, los dos pesos pesados alemanes, BASF y Bayer, y la multinacional suiza Syngenta, están presentes en este campo de batalla.

La Secretaria General de la Comisión, Catherine Day, finalmente ha cedido a la petición de una Evaluación de Impacto en base a los opiniones divergentes dentro de la Comunidad Científica y los “potenciales impactos en los sectores de la Industria Química y del Comercio Internacional”, en referencia directa al TTIP, que está en fase de negociación.

En un Informe del 2 de julio de 2013, el entonces máximo responsable de la Unión Europea describía los criterios de regulación de los disruptores endocrinos como un “tema delicado”.

Un tema delicado era, y en un tema delicado se quedó.

El Parlamento Europeo dio una fecha límite para que la Comisión redactase los criterios: diciembre de 2013. Al ver que no se aprobaban, Suecia llevó a la Comisión ante los Tribunales. Este movimiento fue apoyado por Francia, Dinamarca, Finlandia y los Países Bajos, y también por el Parlamento Europeo y el Consejo, una configuración un tanto extraña dentro de Europa.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea no se retrasó en su respuesta.

Antes de Navidad de 2015, dictaminó que la Comisión, que es guardiana de los tratados, había violado “las leyes de la Unión Europea”. La sentencia decía que no veía esa “supuesta necesidad de evaluación de impacto de los criterios científicos” que la Comisión Europea había colocado en el centro de su defensa.

Pero ese mismo día, el portavoz de Lituania Vitenis Andriukaitis , Comisario Europeo de Salud, anunció sin rodeos que ese estudio de impacto se iba a realizar.

Es decir, que si ya de por sí el tema era hipersensible, se convirtió en inflamable.

¿Cuál es el coste de la enfermedad?

Los Parlamentarios europeos están indignados. Algunos de ellos han enviado cartas al Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Pero no tuvieron ningún efecto.

El pasado 13 de enero de 2016, el Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, escribió a Juncker: el retraso de la Comisión es inaceptable. Se continúa con la Evaluación de Impacto, agregó Schulz, “haciendo caso omiso de la sentencia” del más alto Tribunal de la UE, y solicitó a la Comisión que se “cumpliese sin demora”. Este mensaje fue repetido en una segunda carta fechada el 10 de marzo.

Algunos estudios elevan los costes en la salud por la exposición a los disruptores endocrinos entre 157.000 millones y 288.000 millones de euros

Suecia, por su parte, sigue haciendo presión. En un documento de fecha de 13 de mayo, al que Le Monde ha tenido acceso, Suecia recordaba a la Comisión que el Tribunal “prohíbe el uso de consideraciones económicas para definir los criterios”.

Entonces. ¿cuál es la naturaleza de las consideraciones económicas contenidas en las 250 páginas del Estudio de Impacto custodiado bajo siete llaves?

Además del impacto en la Industria, se tendrá en cuenta el coste de las enfermedades relacionadas con la exposición a los disruptores endocrinos en Europa, que ha sido estimado por estudios independientes de entre 157.000 millones y 288.000 millones de euros al año.

La trama se dará por concluida el próximo 15 de junio, de acuerdo con nuestras fuentes: la propuesta final sobre los criterios para la identificación de los disruptores endocrinos será presentada en una reunión del College of European Commissioners ese mismo día.

Más información:

Entrevista con la Ministra de Medio Ambiente de Francia, Ségolène Royal, sobre los contaminantes químicos.

Disruptores endocrinos: maniobras finales de la comunidad científica ligada a la Industria en Bruselas.

Parte 2

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Procedencia del artículo:

http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2016/june/endocrine-disrupters-the-secret-history-of-a-scandal

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Comisión Europea: la importación de nuevos cultivos transgénicos y la exposición a nuevos pesticidas

El TTIP ya está en marcha

GeneWacht Reino Unido, 25 de abril de 2015

 

El herbicida Dicamba se utiliza en la soja transgénica MON87708 de Monsanto, uno de los cultivos transgénicos aprobados para su importación por la Comisión Europea.

El herbicida Dicamba se utiliza en la soja transgénica MON87708 de Monsanto, uno de los cultivos transgénicos aprobados para su importación por la Comisión Europea.

GeneWacht UK reprueba la aprobación para la importación de un cultivo transgénico de segunda generación tolerante al herbicida dicamba, con lo que veremos un aumento en el uso de herbicidas tóxicos que también causan daños al medio ambiente. Se trata de la soja transgénica MON87708 de Monsanto, a la que se aplica el herbicida dicamba [según la revisión de Weichenthal et al., 2010 se asocia a diferentes tipos de tumores) modificada genéticamente para resistir al uso de este herbicida.

Cuando los herbicidas de primera generación comienzan a fallar debido a la resistencia de las plantas y se propagan las hierbas no deseadas, una nueva guerra química se pone en marcha y los agricultores recurren a productos cada vez más tóxicos. Los cultivos transgénicos tolerantes a dicamba aumentarán el uso de pesticidas, dañando el medio ambiente y destruyendo los hábitats de la vida silvestre en los lugares donde se introduzcan estos cultivos”, dijo el Dra. Wallace. “Con el tiempo las plantas desarrollarán también resistencia a este herbicida, y los residuos de su uso en los cultivos pasarán a la cadena alimentaria”.

La soja transgénica resistente a dicamba se ha utilizado por primera vez en Estados Unidos y en América del Sur en respuesta a la propagación de las llamada supermalezas resistentes al herbicida glifosato, que se ha utilizado con la primera generación de cultivos Roundup Ready. La expansión de los cultivos Roundup Ready ha dado lugar a una drástica reducción en la población de la mariposa monarca en Estados Unidos, debido a la pérdida de su hábitat (1). La Empresa alemana Agroquímica BASF espera aumentar la producción de dicamba en un 50% para su uso en los cultivos transgénicos (2). Este producto se utilizará junto a Roundup y 2,4-D, para su uso en la nueva generación del cultivos transgénicos. Algunos científicos han advertido que el empleo de dicamba, un herbicida más antiguo, de los más tóxicos, puede dañar a otros cultivos debido a su propagación a las tierras circundantes (3).

En la práctica, la mayoría de los comercios de Europa no tienen alimentos con ingredientes modificados genéticamente, ya que en caso contrario requiere su etiquetado (< 2%). Sin embargo, sí se importan piensos transgénicos, sobre todo soja Roundup Ready, que es muy utilizada para la alimentación del ganado para producir carne y productos lácteos, piensos que está permitido su empleo.

La UE no debe importar cultivos transgénicos que puedan dañar el medio ambiente y los comercios deben exigir a sus proveedores de carne y productos lácteos que no los empleen”, dijo el Dra. Wallace. “Necesitamos un etiquetado claro para la carne, la leche y los huevos procedentes de animales alimentados con piensos transgénicos, para que los consumidores sepan lo que están consumiendo”.

El cultivo transgénico de Monsanto tolerante a dicamba es uno de los 17 cultivos transgénicos aprobados o reautorizados para su importación por la Comisión Europea (4) [Los productos incluyen: maíz, soja, algodón, semillas oleaginosas de colza, y 2 claveles. Once de estos productos son fabricados por Monsanto]. La Comisión Europea también ha publicado nuevas propuestas para que los Estados miembros de la UE puedan prohibir la importación de cultivos transgénicos, aunque hayan sido aprobados por la UE (5) [6]. El proceso de aprobación de la UE no ha tenido en cuenta los daños en el medio ambiente en los países donde se cultivan estos transgénicos.

Para más información contactar con:

Dra. Helen Wallace: 01298-24300 (oficina); 07903-311584 (móvil)

Notas:

[1]. Monarcas en peligro: los cultivos resistentes a herbicidas y la decadencia de la Mariposa Monarca en Norteamérica. Centro para la Seguridad Alimentaria. 5 de febrero de 2015.

http://www.centerforfoodsafety.org/reports/3708/monarchs-in-peril-herbicide-resistant-crops-and-the-decline-of-monarch-butterflies-in-north-america#

[2]. BASF incrementa la producción de dicamba en un 50% para su empleo en los nuevos cultivos de Monsanto. Bloomberg Business. 12 de junio de 2014. http://www.bloomberg.com/news/articles/2014-06-12/basf-to-boost-dicamba-output-50-for-new-monsanto-crops

[3]. 2,4-D y dicamba y las implicaciones de su uso en los cultivos no objetivo. Universidad del Estado de Michigan. 7 de noviembre de 2013. http://msue.anr.msu.edu/news/24_d_and_dicamba_resistant_crops_and_their_implications_for_susceptible_non. Información sobre la toxicidad y los efectos adversos está disponible en: http://www.toxipedia.org/display/toxipedia/Dicamba

[4]La Comisión Europea autoriza la importación de 17 productos transgénicos, para alimentación o uso alimentario, y 2 claveles transgénicos. Bruselas, 24 de Abril de 2015. http://europa.eu/rapid/press-release_IP-15-4843_en.htm

[5] Más libertad de los Estados miembros para decidir sobre los transgénicos que utilizarán en alimentación y piensos. Comisión Europea. 22 de abril 2015. http://europa.eu/rapid/press-release_IP-15-4777_en.htm

([6]) En realidad, para que un Estado miembro de la UE pueda rechazar un producto transgénico aprobado previamente por la Comisión Europea debe alegar un impacto socio-económico negativo o por razones de interés público, no por motivos medioambientales.

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Procedencia del artículo:

http://www.genewatch.org/article.shtml?als[cid]=406259&als[itemid]=575675

Declaraciones del portavoz en materia de Seguridad Alimentaria de los Verdes en el Parlamento Europeo, Bart Staes

Dar el visto bueno a estos productos transgénicos es una afrenta a la Democracia: la mayoría de los Estados miembros de la UE han votado en contra de la autorización de casi todos los transgénicos en el Consejo y hay una mayoría clara y consistente de ciudadanos de la UE que dicen no a los transgénicos. Es el golpe más duro dado a la Democracia, pues estas aprobaciones se han hecho mediante un simple y opaco procedimiento escrito, más que por una decisión formal de la Comisión.

Los ciudadanos europeos no quieren transgénicos. La Comisión Europea no debe ignorar este sentir. Necesitamos un sistema de autorizaciones en la UE que tenga en cuenta esta oposición y nos preocupa que la Comisión se haya limitado a decir que los Estados miembros de la UE pueden rechazar los productos transgénicos, pero se trata de una “dudosa propuesta jurídica”.

Parece que la Comisión Europea está terminando de cerrar sus oídos y sigue sólo la voluntad de las Empresas de Biotecnología. Sin embargo, este entusiasmo de la Comisión Europea a favor de los transgénicos tiene que verse en el contexto de las negociaciones del tratado entre Estados Unidos y la Unión Europea, el TTIP, unas negociaciones que pretenden obligar a introducir los transgénicos en el mercado de la UE”.

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Envenenados: una bomba química nos extermina en silencio

Un libro de Patricio Eleisegui, primera investigación periodística sobre los efectos de los transgénicos y los productos químicos utilizados en la agricultura

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro. Descarga del libro en pdf

Portada y contraportada del libro de Patricio Eleisegui, con la imagen de Fabián Tomasi, cuyo testimonio se recoge en el libro.

«Lo que hace el libro es trazar una suerte de mapeo y análisis del ADN del modelo de producción que incluye la siembra directa, la semilla transgénica y los productos químicos utilizados en la agricultura»

Información enviada por Meche Mendez

El testimonio

Me llamo Fabián Tomasi, tengo 47 años, y soy de Basavilbaso, provincia de Entre Ríos. Tengo una hija de 18 años, Nadia. En el 2006 empecé a trabajar en una empresa de acá, Basavilbaso, que se llama Molina & Cia. SRL., y se dedica a fumigar. Entré a trabajar como apoyo terrestre, o sea que era el encargado de cargar los aviones fumigadores y de llevar la gente del campo hasta los productos que se echaban, que estaban al costado de una pista improvisada en el medio de los lotes.

Una vez ahí, destapaba los bidones y el piloto dividía la cantidad de producto que iba a echar por vuelo. Esto último no estaba basado en una cuestión de medida exacta, sino que el criterio pasaba por la efectividad del producto.

El dueño decía “Echa todo, que no sobre nada, porque con lo que me costó… más vale que sea efectivo”. Con lo erróneo de pensar que echando más se logra más efectividad.

En Molina & Cia. SRL trabajé en dos etapas. En la primera, estaba el dueño de la empresa, que fallece de cáncer a raíz del trabajo que hacíamos. La familia desmiente esto. En la segunda etapa, el que toma el mando es el hijo, que ahí me pide que dé una mano y paso a trabajar como programador de vuelo.

En ese momento venían aviones de Córdoba; de todos lados. Yo organizaba el trabajo sin tener ya tanto contacto con los productos, aunque igual me tocaba convivir con las pilas de veneno en la oficina.

Me tocó enfermarme en la segunda etapa. Como soy diabético, mi sistema inmunológico está de por sí deprimido, y haberle puesto encima la cantidad de productos químicos con los que tuve contacto en esos años me trajo las consecuencias con las que cargo ahora.

En mi trabajo hacían uso de todos los productos que están prohibidos por lo tóxicos que son. Endosulfan, por ejemplo. También gran cantidad de 2,4-D. Se tiraba principalmente en el arroz, porque en esa época la empresa fumigaba sobre arroceras. Muchos de estos productos se traían de contrabando de Uruguay. El mercado negro de plaguicidas es muy importante.

Se echaban también muchos fungicidas para los hongos del campo, que son productos tremendamente tóxicos. Cuando llegó la soja a Entre Ríos, ahí apareció el glifosato. Nunca nos protegimos con nada y mucho menos cuando se empezó a usar el glifosato, ya que viene con una franja en el envase que dice que es levemente tóxico.

Con la soja empezamos a echar camiones y camiones de glifosato. Igual es un error cargar contra un solo producto, porque los insecticidas también son potentes y efectivos a la hora de causar malformaciones y cáncer.

En ese caso, se fumigaba con endosulfan, cipermetrina y gramoxone, que es una sustancia derivada del gamexane y se echa en los cultivos la noche anterior a la cosecha y a la mañana siguiente las plantas amanecen secas pero con la humedad exacta para poder hacer ese trabajo.

El cultivo que recibe gramoxone, que es extremadamente tóxico y por eso viene con una franja roja, llevará dentro de la semilla que se cosecha, almacenado, el veneno que recibió la planta. Eso queda en el arroz, por ejemplo, y en todo lo que uno come.

Hoy no hay cultivo que se salve de estos productos químicos. ¿Por qué? Porque el modelo de producción es ése. Te obligan a comprar la semilla para que luego vayas y compres los químicos que producen los mismos que te dieron esa semilla. Pero nadie sabe los resultados de la modificación genética que le están haciendo a los cultivos para aguantar los químicos.

Mientras tanto, los del campo, la provincia, el Gobierno nacional, ganan millones.

Con la llegada de la soja empezamos a usar mucho glifosato e insecticidas como el clorpirifos. También el endosulfan, que está prohibido en el mundo pero acá el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) hasta hace poco permitía que se siga usando porque hay mucho stock en el país. Se lo aplica sobre todo para eliminar la chinche que ataca la soja.

Por mi trabajo, ahora tengo problemas en la parte motriz y el aparato digestivo. Empecé a tener problemas de salud a los seis meses de estar trabajando en Molina & Cia. SRL. Al principio sufrí problemas en la punta de los dedos. Se me empezaron a lastimar.

Eso derivó en una neuropatía que el doctor Roberto Lescano, de Basavilbaso, empezó a tratar como si fuera diabetes.

Un día, el doctor Lescano me dice que me saque la remera que llevaba puesta, que había algo raro. Ahí nota que me estaba secando. Tengo el cuerpo seco de la cintura para arriba. Casi no tengo ningún músculo, sólo piel y huesos. Cuando empecé a trabajar pesaba 80 kilos. En este primer semestre de 2013, peso 58. Lescano me deriva a Puiggari, también en Entre Ríos, donde me hace atender con un doctor holandés, Bernhardt. Ahí ese otro doctor, un toxicólogo, dice que lo mío es precisamente una intoxicación por agroquímicos.

También dice que se agravó mi diabetes. En Puiggari me detectan disminución de la capacidad pulmonar. Mucho tiempo después, cuando logré jubilarme por incapacidad en el PAMI, los veinte médicos que me revisaron para ese trámite me decretaron polineuropatía tóxica y enfermedad del zapatero, entre otros problemas.

Hoy subsisto porque pude jubilarme por incapacidad. En Molina & Cia. SRL trabajé en negro y sin ninguna protección. Me jubilé gracias a mis trabajos anteriores.

La enfermedad del zapatero se llama así porque el fabricante de calzado, al igual que el despachante de una estación de servicio, aspira los solventes de los productos químicos todo el tiempo. Eso produce problemas en el sistema nervioso periférico. Ese es uno de los tantos problemas que tengo. No puedo coordinar los músculos, dejas de caminar y pierdes el equilibrio.

De mis compañeros de trabajo en la empresa de fumigaciones, uno hoy tiene el mismo problema que yo para tragar. Y otro quedó estéril. En el 2007 ya no podía caminar por las lastimaduras en mis pies y sólo podía dormir sentado en una silla. Tiempo después, el médico Jorge Kaczewer, que es como un Dios para mí, me regaló un tratamiento extremadamente caro que consistió en la aplicación de procaína en diferentes partes del cuerpo. Eso me permitió una cierta recuperación. Volví a caminar y se me cerraron las heridas. Tengo una rodilla operada de la que me sacaron más de un litro de líquido blanco. Cuando hicieron la biopsia en el hospital público de Basavilbaso, los resultados se perdieron y nunca supe qué fue eso.

Me dijeron que nunca me voy a recuperar del todo. Y la primera vez que me revisaron completamente me dieron 6 meses de vida. La medicina no sabe a lo que se enfrenta.

En Basavilbaso y la zona hay muchísimos casos como el mío. Acá murió un nene de cuatro años, Jeremías, por un cáncer en el estómago. Esto fue hace muy pocos meses.

El nene estuvo en el hospital Posadas de Buenos Aires. Cuando vieron cómo estaba el nene, al padre le preguntaron si vivía cerca de una planta atómica o de una fábrica de químicos por el grado de contaminación que presentaba el chico. El padre respondió que era encargado de campo, y que al lado de la casa en la que vivía tenía un depósito de agroquímicos.

Ese nene murió con cuatro años, en pañales, con morfina y retorciéndose del dolor por el cáncer en el estómago.

Acá hay muchas malformaciones, nenes que nacen con labio leporino. A dos casas de la mía vive una ingeniera agrónoma que secó el pasto de su casa con glifosato puro. Al glifosato lo usan para fumigar las vías del tren, los terrenos baldíos. Todo. Están haciendo de la agricultura un campo de concentración.

Molina & Cia. SRL sigue funcionando, aunque se fue de Basavilbaso por todo esto. La empresa se compró un campo entre Basavilbaso y la ciudad de Gilbert. Hoy hacen soja y todo lo que se les cruce. Fumigan, fertilizan, todo con equipos terrestres y aéreos.

Una de las dueñas, María Elena Spiazzi, viuda de Molina (fallecida días antes de ser impreso este libro), es la presidenta del ALCEC (Asociación de Lucha contra el Cáncer) de Undinarrain, un pueblo a 40 kilómetros de Basavilbaso. O sea que por un lado te mata y por el otro trata de curarte.

Hoy, con respecto a mi tratamiento, bueno, abandoné todo. Por una cuestión económica y de decisión. Abandoné todo el 3 de agosto de 2012. Ahora me duele otra vez todo el cuerpo y sufro una regresión muscular. Incluso, me volvieron los calambres en las piernas. A mí me tienen como un hito en todo esto porque los problemas y las enfermedades directamente se me notan.

Ahora estoy esperando, esperando que se termine todo.

Es una decisión que tomé. Mi hija ya está muy bien preparada. Tengo miles de problemas físicos, pero me siento mentalmente lógico y claro. Ya no tengo más fuerzas.

No le veo sentido a seguir peleando para vivir. “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer según establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y las Provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio Nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos y de los radioactivos.”

Constitución de la República Argentina. Artículo 41.

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Esto que acaba de iniciarse está hecho de nombres. De historias. Que bajo la pluma de este autor, la presión del tiempo –que corre, fatal, para muchos de los protagonistas de estas páginas–, y el peso de las circunstancias, tratarán de hacerse una sola.

Un relato común. Quien aquí escribe comienza esta investigación con dudas previsibles. Fluctuaciones lógicas de quien intentará llevar a cabo la difícil tarea de reflejar, desde los ángulos más incómodos, los aspectos de una problemática que afecta a millones de personas.

Con la intriga de no saber si, incluso, los mismos nombres que abarrotarán las páginas que siguen permitirán cumplir con una tarea que surgió así, espontánea, a la sombra de injusticias que cada vez se aceptan con mayor naturalidad.

Porque esta es una historia en la que muchos mueren Y aquellos que matan siguen, en su inmensa mayoría, gozando de todas las libertades conocidas para continuar una tarea avalada por quienes deben velar por la seguridad de todos.

Porque sobre esta práctica no sólo descansa un beneficio de unos pocos: paradójicamente, depende la supervivencia económica de todo un país. Las historias de este libro reflejan las contrariedades de un modelo que desde la retórica, desde el aspecto discursivo, se muestra contrario a lo que concreta en la práctica. Y renuevan la idea de que, a la hora de garantizar el rédito económico, poco importan las consecuencias negativas.

Aunque afecten a tantos.

Esta investigación se basa en nombres como Fabián Tomasi, Sofía Gatica, Estela Lemes, Jeremías Chauque, o Ailén Peralta. También de otras identidades: Monsanto, Syngenta, Bayer, Nidera, BASF, Du- Pont, Atanor y Dow, por citar algunas.

Está hecha de declaraciones como la concretada por la presidenta de la nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el 10 de diciembre de 2011 en lo que fue su discurso de reasunción: “No soy la Presidenta de las corporaciones”.

El trabajo que aquí exhibe sus primeros párrafos aborda un mal que ya afecta a más de 12 millones de argentinos distribuidos en 14 provincias.

Como quedará expuesto en páginas sucesivas, este escrito no dará lugar a las medias tintas. Sí habilitará espacios para expresiones malditas como cáncer de pulmón, malformación congénita, aborto espontáneo, diabetes, atrofia, intoxicación, alergia, leucemia.

Todo en derredor de un negocio que le asegurará a la Argentina, sólo durante 2013, ganancias superiores a los 34.000 millones de dólares. Y que en el último decenio aportó al proyecto político del kirchnerismo fondos por más de 170.000 millones de dólares.

Este autor tiene una identidad que no piensa ocultar. Mi nombre es Patricio Eleisegui. Soy periodista. Soy escritor.

La investigación que aquí se presenta habla de los que sufren hoy. De los que murieron, en su mayoría anónimos y acallados. Y de los que, de seguro, morirán mientras se escriben estas líneas. Esta historia tiene más de un punto de partida. El final, no lo sabemos…

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Entrevista con Patricio Eleisegui

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Envenenados: un abomba química nos extermina en silencio

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Escándalo en el proceso de aprobación del glifosato en la UE: censura, restricciones y favoreciendo a la Industria Química

Por las Dras. Nancy Swanson y Mae-Wan Ho, 7 de julio de 2014

ISIS

glifosato

El Estado miembro de la UE, Alemania, recomienda la reaprobación del glifosato, y  pretende aumentar el nivel máximo de ingesta diaria  en un 67%. La revisión fue realizada por Monsanto y un consorcio de empresas químicas europeas, basándose casi únicamente en los estudios de la Industria, algo que debe ser rechazado de forma contundente, dicen las Dras. Nancy Swanson y Mae-Wan Ho.

Alemania, en calidad de Estado miembro ponente de la Unión Europea, presentó un Informe de evaluación para la renovación de la aprobación del glifosato ante la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)en enero de 2014, recomendando que se renovase la aprobación de su uso en Europa, con un aumento de la ingesta diaria aceptable (IDA), pasando de 0,3 mg por kg de peso corporal y día a 0,5 mg por kg de peso y día (1).

Los resultados obtenidos de la reevaluación es que el glifosato no entraña excesivos riesgos: el glifosato no se metaboliza ni se acumula en el cuerpo, no es genotóxico, no es carcinógeno, no altera el sistema endocrino y no se considera persistente ni es bioacumulativo, no ofrece ningún problema en la reproducción, no tiene efectos tóxicos sobre el sistema hormonal o los órganos que secretan hormonas, y tampoco tiene efectos que se puedan considerar sobre las abejas. Por lo tanto, los riesgos se encuentran dentro de lo admisible. Los únicos riesgos observados es que el glifosato es un fuerte irritante de los ojos y que persiste en el suelo.

Algunas cuestiones no se pudieron dilucidar en la reevaluación: la importancia de la impurezas, su efecto sobre los microorganismos, los efectos sobre las plantas que no son objetivo del herbicida y los efectos indirectos sobre la biodiversidad (organismos no objetivo, especialmente las aves).

Las Propuestas de Decisión que aparecen al final del Vol. I no están nada claras.

Unas conclusiones escandalosas ante las abrumadores evidencias de su toxicidad

¿Cómo se llega a una conclusión tan absurda cuando existen pruebas de la toxicidad de los herbicidas a base de glifosato, lo que han reconocido varios países del mundo y se ha prohibido su uso? Dinamarca fue el primero en dar la espalda a estos herbicidas, en el año 2003 (2). El Parlamento holandés prohibió su uso comercial en abril de 2014 (3), entrando en vigor a finales de 2015. Francia está dispuesta a seguir el mismo camino. Brasil, uno de los mayores productores de transgénicos tolerantes al glifosato ha presentado una demanda judicial para prohibir el glifosato junto con otros 8 peligrosos pesticidas (4). El Salvador impuso una prohibición total en febrero de 2013, al comprobarse la existencia de una relación entre el herbicida glifosato y una enfermedad renal crónica que está afectando a toda la región (5). Científicos de Sri Lanka han aportado datos de la acumulación del glifosato en el cuerpo, sobre todo en presencia de aguas duras. Su capacidad para captar y retener el arsénico y los metales nefrotóxicos hace que actúe como vehículo para depositar toxinas en el riñón (6) ( véase [7] Sri Lanka Partially Bans Glyphosate for Deadly Kidney Disease Epidemic, SiS 62). El Gobierno de Sri Lanka había establecido una prohibición sobre su uso, pero dio marcha atrás bajo la presión de la Industria (8).

El glifosato también está relacionado con otros muchos problemas de salud, como el cáncer (véase [9] Glyphosate and Cancer, SiS 62), infertilidad (véase [10] Glyphosate/Roundup & Human Male Infertility, SiS 62), y también es neurotóxico, genera problemas reproductivos, defectos de nacimiento, genotoxocidad, y otros, así como ecotoxicidad (véase [11] Prohibir los transgénicos ahora, informe especial ISIS), y otros muchos han considerado la posibilidad de una prohibición en todo el mundo.

El proceso de comentarios mediante comunicación electrónica seguía un esquema muy rígido y con muchas restricciones

La EFSA había puesto a disposición pública los documentos para la consulta sobre la aprobación del glifosato, que terminó el pasado 11 de mayo de 2014. Los comentarios tenían que ajustarse a una plantilla muy rígida, con respuestas siguiendo unas categorías predeterminadas y con una gran limitación de espacio. No se aceptaban correos electrónicos, ni correo ordinario. Además, los que ponían un comentario tenían que aceptar un acuerdo por el que sus comentarios podían ser borrados si no se consideraban adecuados. Por lo tanto, todos los comentarios relacionados con Roundup fueron censurados, a pesar de que Roundup ( cuyo principal ingrediente activo es el glifosato) es el herbicida más ampliamente usado en Europa. La consulta sólo se refería al glifosato, sin ningún aditamento más. El Dr. Brian John de GM-Free Cymru presentó una denuncia ante el Defensor del Pueblo Europeo diciendo que la EFSA no tenía derecho a imponer estas condiciones, acusando de ser un proceso “sesgado y con clara inclinación hacia aquellos que quieren que el glifosato se siga usando y que se considere totalmente apto para su comercialización”. (12)

Todo el proceso de evaluación de riesgos ha carecido por completo de transparencia.

¿Quiénes han sido los autores del Informe de evaluación de riesgos?

El Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos ((BfR – Bundesinstitut für Risikobewertung) es el responsable del Informe. No hay información sobre los autores en ningún lugar de los 15 documentos que alcanzan un total de 3.744 páginas (13). Entre abril y junio de 2014, nos hemos puesto en contacto en cuatro ocasiones con el BfR solicitando información sobre los autores del Informe y qué comisión del BfR es la responsable del Informe. Hasta la fecha, no nos han respondido.

El Comité para Plaguicidas y Residuos del BfR (CPTR) quizás haya sido el encargado de redactar el Informe, en el que 3 de sus 12 miembros en 2014 y 4 de 16 miembros desde 2011 a 2013, pertenecían a BASF o a Bayer CropScience (14,15). Este grave conflicto de intereses en un organismo regulador no se limita al BfR, sino que es algo endémico a la misma Agencia de Regulación de la UE (EFSA).

La EFSA tiene una larga historia de conflictos de interés. El Informe de Corporate Europe Observatory, Unhappy Meal’, publicado en octubre de 2013 (16), revelaba que alrededor del 59% de los miembros del panel científico de la EFSA todavía tenían vínculos directos o indirectos con empresas cuya actividad estaba bajo la competencia de la EFSA. El Parlamento Europeo votó en abril de 2014 una resolución por la que se prohibía que los científicos ligados a la Industria Agrícola y Alimentaria trabajasen en la Agencia, y ha establecido un plazo de dos años para que cumpla con este compromiso (17).

Sin embargo, los conflictos de interés van más allá de lo que se podía imaginar. En realidad es Monsanto y un consorcio de empresas químicas europeas las que han llevado a cabo el proceso de evaluación de riesgos para una nueva aprobación del glifosato.

Monsanto y el consorcio de empresas químicas redactaron el Informe de evaluación de riesgos

El BfR declaró en un comunicado de prensa (18): “Además del BfR, otros Institutos han participado en la nueva evaluación del glifosato: la Agencia Federal de Medio Ambiente, el Instituto Julius Kühn y la Oficina Federal de Protección al Consumidor y de Seguridad Alimentaria, la segunda con más autoridad en la gestión de riesgos”. Todo esto para dar la impresión de respetabilidad y seriedad a la evaluación de riesgos.

Pero el BfR y sus socios de la Agencia Federal no revisaron los estudios de toxicología publicados. En vez de eso, se leyeron el resumen que les proporcionó el Grupo del Glifosato (GTF) (1). Y el GTF está formado por Monsanto y un consorcio de empresas químicas europeas, incluyendo Syngenta UK y Dow Italia, y otra de Taiwán (véanse las páginas 9 a 13 del vol. 1 de la RAR [13 ]). Aunque el BfR añadió algunos comentarios, todas las evaluaciones de los estudios toxicológicos eran del GTF. De ahí que Monsanto y al resto de empresas que se benefician de la venta del glifosato se les dé rienda suelta para decir que el glifosato es seguro, incluso más que antes, aumentando los niveles admisibles de ingesta diaria (ADI).

BfR

Seamos claros: incluso los estudios realizados por la Industria han encontrado efectos tóxicos agudos, subcrónicos (a corto plazo) y crónicos ( a largo plazo) por la exposición a diferentes dosis de glifosato. El truco consiste en variar las dosis y encontrar la dosis máxima a la que no se observan efectos adversos (NOAL). Luego divide ese resultado por 100 para obtener el ADI y entonces decir que es seguro. La Industria Química sabe que el glifosato es tóxico y que puede causar serios problemas de salud.

Un selectivo rechazo de los estudios que aportaban pruebas en contra

El GTF utilizó un esquema ideado por HJ Klimisch y otros científicos que trabajaban para BASF en 1997 para evaluar la fiabilidad de los estudios toxicológicos (20). El método tiene como objetivo clasificar los datos toxicológicos en cuatro categorías; confiables sin restricciones, fiable con restricciones, no confiable y no asignable. Sin embargo, las asignaciones se inclinan hacia los estudios de la Industria, y depende en gran medida de los toxicólogos involucrados y sus intereses. Es difícil evitar este sesgo humano.

En consecuencia, el Estado miembro ponente, Alemania, ha aceptado la práctica totalidad de los Informe no publicados que les ha entregado las empresas químicas. Gran parte de la información ha sido tachada ( autor, título del informe, laboratorio), pero la empresa patrocinadora, sea Monsanto, Syngenta, etc, los reconoce mediante un número.

Cuando los informes toxicológicos de la Industria entraban en contradicción, optaron por seleccionar al que señalaba menos efectos tóxicos, relegando a los demás a la condición de complementarios. Cuando los efectos tóxicos que se indicaban eran significativos en comparación con sus propios controles, utilizaron controles históricos ilícitos, para que así parecieran menos importantes.

De los Informes publicados, con excepción de los de genotoxicidad, sólo han considerado los que han probado el glifosato solo. El glifosato fue “suministrado por Monsanto, con un 99% de pureza”. Y eso a pesar de que la gente está utilizando sólo sus formulaciones, sobre todo Roundup.

El GTF consideró todos los estudios revisados por pares, pero buscó excusas para desechar los que no estaban de acuerdo con los estudios realizados por la Industria Química. Primero se desecharon todos los estudios que utilizaron el producto tal y como se usa en el campo (Roundup, Rodeo, Lasso, etc) ya que el porcentaje de ingrediente activo no es el mismo en un producto y otro, así como los tensoactivos utilizados varían de uno a otro, por lo que los resultados no pueden ser comparados, y no son por tanto concluyentes. Desecharon los estudios que consideraron que utilizaban una dosis muy alta, en comparación con los niveles considerados seguros, a pesar de que en sus propios estudios toxicológicos mostraron los mismos resultados que con dosis más altas. Desecharon como inaceptable cualquier estudio realizado con no mamíferos ( embriones de rana, larvas de insectos, etc) porque se les había administrado de forma no natural ( mediante inyección). También tuvieron en cuanta la cantidad de ratas, ratones, perros… que se utilizaron, así como la realización del proceso de evaluación.

Para los estudios en humanos, la GTF argumentó que no se puede determinar la relación entre dosis con la respuesta obtenida; que el efecto tóxico no se debía únicamente al glifosato; que las dosis de aplicación no eran las establecidas para Europa, o hubo notificaciones de deficiencias de algún tipo.

Para más detalles, vea el resumen de la sección de toxicología de la RAR preparado por Nancy Swanson (21)

Conclusión

Todo el proceso de evaluación de riesgos para la nueva aprobación del glifosato ha estado viciado y corrompido hasta la médula. No hay más que conflictos de interés, falta de transparencia y fuerte sesgo hacia los estudios no publicados de la Industria. La RAR es algo peor que inútil, y debe ser rechazada de plano. Todas las evidencias disponibles, incluyendo los estudios sobre formulaciones comerciales de herbicidas a base de glifosato, deben considerarse en cualquier evaluación de riesgos, y por un panel imparcial verdaderamente independiente, libre de cualquier conflicto de interés.

Agradecemos a Rosemary Mason que nos haya proporcionado información crucial para la preparación de este artículo.

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Referencias:

1. Announcement of RAR finalized on BfR website: http://www.bfr.bund.de/en/the_bfr_has_finalised_its_draft_report_for_the_re_evaluation_of_glyphosate-188632.html

2. Glyphosate, Wikibooks, 17 March 2013, http://en.wikibooks.org/wiki/Horticulture/Glyphosate

3. “Dutch Parliament bans Roundup, France and Brazil to follow”, The Healthy Home Economist, 12 April 2014, http://www.thehealthyhomeeconomist.com/roundup-banned-netherlands-france-brazil-likely-soon-follow/

4. Brazil’s Federal Public Prosecutor Requests Total Ban of Glyphosate Herbicides. SustainablePulse.com, accessed 26th March 2o14. http://sustainablepulse.com/2014/03/26/brazils-federal-public-prosecutor-requests-total-ban-glyphosate-herbicides/#.UzL_A_l_vTE

5. El Salvador Government Bans Roundup over Deadly Kidney Disease. Sustainablepulse.com, accessed 27th February 2014 http://sustainablepulse.com/2013/09/19/el-salvador-government-bans-roundup-over-deadly-kidney-disease/#.Uw94kfl_uSo

6. Jayasumana C, Gunatilake S, Senanayake P. Glyphosate, hard water and nephrotoxic metals: are they the culprits behind the epidemic of chronic kidney disease of unknown etiology in Sri Lanka? International Journal of Environmental Research and Public Health 2014, 11, 2125-2147; doi:10.3390/ijerph110202125

7. Sirinathsinghji E. Sri Lanka partially bans glyphosate for deadly kidney disease epidemic. Science in Society 62, 18-21, 2014.

8. “Sri Lanka lifts ban on sale of glyphosate”, Sustainable Pulse, 13 May 2014, http://sustainablepulse.com/2014/05/13/sri-lanka-lifts-ban-sale-glyphosate/#.U7p8znnjjIU

9. Ho MW. Glyphosate and Cancer. Science in Society, to appear. 2014

10. Ho MW. Glyphosate/Roundup and Human Male Infertility. Science in Society, to appear.

11. Ho MW and Sirinathsinghji E.Ban GMOsNow, ISIS, 2013,http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php

12.  “EFSA’s public consultation on glyphosate is “entire unfit for purpose””, GM-Free Cymru, 23 May 2014, http://www.gmfreecymru.org/news/Press_Notice23May2014.html

13. Renewal Assessment Report on glyphosate (2014). Vol. 1.  Report & proposed decision, 174 pages. Report and Proposed Decision. (Summary); Vol. 2 Annex A. List of tests & studies, 251 pages; Vol. 3 Annex B.1. Identity, 12 pages.  (Molecular structure and description); Vol. 3 Annex B.2. Physical & chemical properties, 41 pages; Vol. 3 Annex B.3. Data on application and further information, 30 pages. (Application rate, storage & handling); Vol. 3 Annex B.4.  Proposals for the classification and labelling, 3 pages; Vol. 3 Annex B.5. Methods of analysis, 103 pages. (Analytical methods for determination of active substance, impurities and residues); Vol. 3 Annex B.6.1. Toxicology and metabolism, 947 pages. (Animal and human toxicology); Vol. 3 Annex B.7. Residue data. 965 pages. (Crop residues); Vol. 3 Annex B.8. Environmental fate and behaviour, 361 pages; Vol. 3 Annex B.8 (Appendix). Evaluation of open literature regarding environmental fate and behaviour, 323 pages; Vol. 3 Annex B.9.  Ecotoxicology, 314 pages;  (Non-targeted plants, birds, fish and other creatures); Vol. 3 Annex B.9 (Appendix).  Evaluation of peer-reviewed literature on ecotoxicology, 201 pages; List of endpoints, 77 pages; List of information, tests and studies which are considered as relied upon by the RMS for evaluation, 143 pages. (This document has been taken down from the website after 11 May, but one of us has kept a copy.)

14. 2014 members of BfR Committee for Pesticides and Their Residues.  http://www.bfr.bund.de/en/members_of_bfr_committee_for_pesticides_and_their_residues-189322.html

15. 2011-13 members of BfR Committee for Pesticides and Their Residues. http://www.bfr.bund.de/en/members_of_bfr_committee_for_pesticides_and_their_residues-53534.html

16. “Unhappy meal. The European Food Safety Authority’s independence problem”, Corporate Europe Observatory, 23 October 2013, http://corporateeurope.org/efsa/2013/10/unhappy-meal-european-food-safety-authoritys-independence-problem

17. “The European Parliament demans stricter regulation of conflicts of interest at EU’s food safety authority”, Corporate Europe Observatory, 3 April  2014, http://www.corporateeurope.org/pressreleases/2014/04/european-parliament-demands-stricter-regulation-conflicts-interest-eus-food

18. Glyphosate: no more poisonous than previously assumed, although a critical view should be taken of certain co-formulants, BfR website: http://www.bfr.bund.de/en/press_information/2014/03/glyphosate__no_more_poisonous_than_previously_assumed__although_a_critical_view
_should_be_taken_of_certain_co_formulants-188898.html

19. Glyphosate facts. Transparency on safety aspects and use of glyphosate-containing herbicides in Europe, accessed 7 July 2014, http://www.glyphosate.eu/

20. Klimisch score. Wikipedia, 19 August 2012, http://en.wikipedia.org/wiki/Klimisch_score

21. Swanson N. Glyphosate re-assessment in Europe is corrupt, 8 July 2014, https://www.academia.edu/7595699/Glyphosate_re-assessment_in_Europe_is_corrupt_Toxicology

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Procedencia del artículo:

http://www.i-sis.org.uk/Scandal_of_Glyphosate_Reassessment_in_Europe.php

 

Nueva Visión para la Agricultura: los intentos de imponer los cultivos transgénicos a nivel mundial

Los que ahora se conocen como alimentos ecológicos no son otra cosa que los alimentos anteriores a la agricultura industrial

Por Aaron Dykes y Melissa Melton, 14 de septiembre de 2013

Activist Post

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Muchas personas están empezando a darse cuenta de que la proliferación de los alimentos transgénicos y tratados con productos químicos no sólo están causando estragos en el ambiente, sino también en nuestra salud. Más de 250 millones de hectáreas son cultivadas con transgénicos cada año. Las colonias de abejas siguen desapareciendo, lo que relaciona con el uso de plaguicidas.

Todas las promesas que se hicieron de que los cultivos transgénicos evitarían el uso de más plaguicidas son falsas; más bien se trata de lo contrario, apareciendo plantas resistentes a los herbicidas y nuevos patógenos. El uso de herbicidas sigue creciendo.

De acuerdo con el Instituto de Tecnología Responsable, los alimentos transgénicos están vinculados con 65 riesgos para la salud; se han realizado estudios científicos en animales que muestran los daños, algo que la investigación académica y la Industria no pueden pasar por alto. Entre las enfermedades, se ha observado un incremento de las alergias, la disfunción de órganos, trastornos digestivos, problemas autoinmunes, cáncer y disfunción reproductiva.

Por otro lado, los cultivos transgénicos contaminan los cultivos convencionales cercanos y van en contra de la biodiversidad. No sólo contaminan los cultivos, sino la misma cadena alimentaria.

La llamada Revolución Verde, impulsada desde 1940 por la Fundación Rockefeller, introdujo la agricultura industrial y el monocultivo a gran escala, las semillas híbridas y el uso de plaguicidas, controlando progresivamente el suministro de alimentos. Como señala Stephen Lendman: “Con la financiación por parte de la familia Rockefeller de la llamada Revolución Verde, se sentaron las bases de un revolución en el campo de la genética, lo que ha permitido que grandes empresas anglo-estadounidenses controlen el mercado mundial de los alimentos”.

Se allanó el camino para la introducción de los cultivos transgénicos en todo el mundo. En julio de 2006, la Fundación Rockefeller inició una nueva campaña, ahora en África: “Es el turno de África: una revolución verde para el siglo XXI. Es hora de una segunda Revolución Verde, ésta se dirige directamente a África”.

África es un entramado de naciones en vías de desarrollo y de crecimiento de su economía, y se ve sometida a los nuevos amos neocoloniales, las grandes empresas agrícolas de Biotecnología. No hace mucho, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anunciaba una nueva misión comercial “para promover el comercio agrícola e inversión estadounidense en el África Subsahariana… en la estrategia del Presidente Obama hacia esta parte de África”.

Esto supone un nuevo empuje de los cultivos transgénicos y el uso de pesticidas agrícolas en África, un negocio que se intenta consolidar entre los pequeños agricultores locales. Todo ello entra dentro de una iniciativa más amplia, la del Foro Económico Mundial para una Nueva Visión de la Agricultura, que “involucra a empresas, Gobiernos, sociedad civil, organizaciones de agricultores, y otros grupos, todos ellos para trabajar juntos en un crecimiento sostenible de la agricultura. Tiene estrecha relación con los países del G8 y del G20, y facilita la colaboración nacional en 11 países de África, Asia y América Latina”.

Haciendo mención específica de que la población mundial alcanzará los 9 mil millones de personas en el año 2050, el plan gira en torno a la idea del rendimiento agrícola, escasez de recursos y el cambio climático, todo lo cual justificaría el empleo de las técnicas de la agricultura moderna.

Los planes incluyen una hoja de ruta que marca los “pasos hacia la transformación de la agricultura a nivel nacional”.El Informe de 2012 reconoce que los cultivos transgénicos son objeto de controversia, pero aún así declara: “Un actuación de buena fe se requiere por todas las partes para asegurar que los asuntos controvertidos no perjudiquen la colaboración multisectorial más amplia”.

He aquí las expectativas de Nueva Visión de la Agricultura:

En 2010, la iniciativa por una Nueva Visión de la Agricultura trabajó con varios Gobiernos para establecer alianzas entre los sectores público y privado, orientadas a aprovechar las inversiones del sector privado y la experiencia técnica para que los Gobiernos pudiesen alcanzar un crecimiento en el sector de la agricultura sostenible. La reacción inicial a este modelo ha sido muy positiva entre los Gobiernos, los organismos donantes y el sector privado, por igual, ya que las tres partes reconocen que este enfoque potencia y multiplica las inversiones realizadas por cada parte”.

Las Empresas que están involucradas en el Proyecto Nueva Visión son las mismas de siempre:

AGCO Corporation (fabricante de equipos agrícolas)

AP Møller-Maersk A / S (sociedad matriz de comercialización de petróleo y gas)

BASF SE

Bayer CropScience AG

Bunge Limited (con sede en San Luis, exportador internacional de soja)

Cargill Incorporated

CF Industries Holdings Inc. (fabricante y distribuidor de fertilizantes agrícolas)

Diageo Plc (empresa internacional de bebidas alcohólicas)

DuPont

General Mills Inc.

HEINEKEN

METRO AG

Mondelez International (anteriormente Kraft Foods Inc.)

Monsanto Company

Nestlé SA

Novozymes A / S (compañía de biotecnología con sede en Dinamarca)

PepsiCo Inc.

Rabobank International ( banco internacional de alimentos / líder en agricultura)

Royal DSM NV (empresa internacional del sector de la nutrición)

SABMiller Plc (empresa cervecera / multinacional de bebidas)

Sinar Mas Agronegocios y Alimentos

Swiss Reinsurance Company Ltd.

Syngenta International AG

La Compañía Coca-Cola

The Mosaic Company (Fortune 500, empresa de fosfatos y potasio; vende subproductos de ácido hidrofluosilicílico a los municipios para fluorar el agua)

Unilever

United Phosphorus Ltd. (compañía química y de semillas)

Wal-Mart Stores Inc.

Yara International ASA (empresa noruega de productos químicos y fertilizantes)

Además de los representantes de estas empresas, en la revisión del Proyecto, asesoramiento y apoyo, se encuentran la Fundación de Bill y Melinda Gates, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la USDA y la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA).

New_Vision_Agriculturehttp://vimeo.com/24916201

También existen asociaciones público-privadas de New Vision a nivel nacional en México, Vietnam, Indonesia y la India.

Con tantas grandes empresas involucradas en el Proyecto está claro que su destino es ganar.

Aaron Dykes y Melissa Melton tienen el sitio web TruthstreamMedia.com , donde apareció este artículo por primera vez. Examina noticias en un contexto más amplio, descubriendo las mentiras, comprendiendo los factores subyacentes, señalando al que perjudica, imaginando un camino para retomar una nueva vida en la que podamos ser verdaderamente libres…

http://www.activistpost.com/2013/09/globalist-new-vision-for-agriculture.html#more