Un hecho bien conocido de los sucesos del 11 de septiembre

por Anthony Lawson / 19 de marzo de 2010

No es una teoría, sino un hecho, bien conocido por el movimiento 9 / 11 Truth: la Comisión del 11 S no pudo asegurar que los organismos gubernamentales, como la NTSB, el FBI o la CIA, se hubiesen encargado de identificar a los aviones que estuvieron involucrados en los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

No se necesita estar graduado en Harvard para saber que el primer requisito y más importante en cualquier investigación criminal es determinar la causa de la muerte, lo que obliga a localizar e identificar el lugar del suceso, el arma utilizada, o en el caso del 11S las armas. No hay ninguna duda de que cada uno de los cuatro aviones que fueron secuestrados la mañana del 11S fueron utilizados como un arma homicida, tal y como presentaron los hechos el gobierno de los EE.UU y la Comisión del 11S, pero la verdad es que no hay nada que una a los cuatro aviones supuestamente secuestrados con los lugares donde se produjeron los impactos.

No es descabellado sugerir que si un abogado, incluso menos importante que Alan Dershowitz, se comprometió a defender a las empresas de seguridad de los aeropuertos que supuestamente permitieron el paso por todos los controles y llegar hasta los aviones a los 19 árabes, inmediatamente pediría la anulación de dicha prueba, porque los aviones que presuntamente impactaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el otro se estrelló cerca Shanksville, nunca fueron identificados como los aviones que al parecer habían sido secuestrados esa misma mañana.

la asimetría del 2º avión no encuentra parecidos con ningún otro avión de línea existente. Menos aún con un Boeing 767 de American Airlines.

Y esto no puede ser negado, como explicaré a continuación

Se dice que los aviones en cuestión fueron los siguientes: vuelo 11 de American Airlines (número N334AA), que se estrelló contra la Torre Norte; vuelo 175 de United Airlines (N612UA), contra la Torre Sur; vuelo 77 de American Airlines (N644AA), contra el Pentágono y el vuelo 93 de United Airlines (N591UA), que supuestamente se estrelló cerca de Shanksville, Pennsylvania. Pero la verdad es que podrían haber sido otros aviones que llegaron de lugares muy diferentes, ya que los restos recuperados en los cuatro lugares de los impactos nunca fueron objeto de un análisis forense para relacionarlos con los aviones que despegaron del aeropuerto Internacional Logan de Boston, Internacional Dulles de Washintong y Newark Internacional, en Nueva Jersey, y que fueron secuestrados poco después. Por lo tanto no hay vínculos, y sí dudas razonables, sobre una infracción a las normas de seguridad de los aeropuertos.

Es una ironía, una circunstancia única en los anales de la jurisprudencia estadounidense, si los supuestos motivos utilizados para iniciar guerras contra dos naciones soberanas, así como la denominada guerra contra el terror, no se utilizaron como prueba en un procesamiento criminal o en un pleito por daños civiles en los tribunales de justicia norteamericanos.

Siempre que se produce un accidente aéreo se realizan investigaciones por la NTSB, una oficina de investigación aérea, que emite un informe detallado de las causas de los accidentes. En estas investigaciones, aparecen los números de serie de las piezas recuperadas para ser cotejadas con las de la compañía aérea, que recibieron al comprar los aviones y como registro de mantenimiento. Se trata así de determinar la causa del accidente, como sospecha de un fallo mecánico como posible causa.

Podríamos citar los testigos del enviado de Fox News al World Trade Center, quien aseguró que no se trataba de un avión de línea, pues no tenía ventanillas, era completamente gris y presentaba una escrita azul en la parte delantera. Otros testigos afirmaron que era un bimotor gris y que "no era un vuelo de American Airlines

Sin embargo, la NTSB confirmó, por primera vez desde su creación en 1967, después de haber investigado más de 124.000 accidentes de aviación, que no participó en la investigación de los accidentes aéreos del 11S. Así que es cuestión de fe, y de los que nos dicen los medios oficiales, de que los cuatro aviones fueron secuestrados por terroristas árabes, algunos de los cuales siguen vivos.

Lo que es más inquietante es que la documentación existente, disponible en Internet, demuestra que el FBI, respaldado por una carta del Departamento de Justicia, se ha negado a revelar información sobre cualquier resto recuperado del lugar del accidente, incluyendo la Caja Negra, que es donde se registraron los datos de vuelo, y que fue encontrada cerca del accidente del vuelo 93 de United Airlines. Una transcripción hecha desde la grabación fue la base para varios dramas televisivos, obteniendo galardones de la Academia.

También una parte del motor a reacción de unos de los aviones, se observa en varios vídeos como cae por la cara norte de la Torre Sur del WTC, afectando a un edificio en su caída, siendo fotografiado y grabado en vídeo en el lugar del impacto, en el cruce de la calles Church and Murray, antes de que se enterrasen como relleno en Staten Island. Los investigadores de los asesinatos deben estar preocupados por la falta de custodia y de preservación de importantes pruebas, en espera de su identificación.

Se trata de un avión militar del ejército de EE.UU.. El que aparece en la foto presenta 4 motores, pero el modelo E-10 presenta 2 motores, como el avión que se estrelló en la Torre Sur.

Los acontecimientos de 11S tuvieron más consecuencias que la destrucción de vidas y bienes en los EE.UU, fue la razón para el inicio de tres guerras. Es obvio que un influyente editorialista del The Wasington Post no podía detenerse en investigar un asunto de tanta relevancia, que personas con muchos menos recursos han hecho, pero que sí ha lanzado un duro ataque a un miembro del Parlamento japonés y al movimiento World-Wide 9 / 11 que ponían en duda la versión oficial.

Es un hecho que la Comisión del 11S no hizo bien su trabajo, lo cual no es excusa para que los periodistas no hagan bien el suyo. Periódicos como el New York Times, Rhe Wall Street Journal, The Washington Post y Los Angeles Times, están jugando un papel importante dentro de una campaña que trata de impedir que se conozcan todos los sucesos de aquel día. Editores y propietarios de los periódicos son también responsables de un delito de encubrimiento.

La falta de identificación de los aviones no es la única razón por la que habría que declarar nulas las conclusiones de la Comisión del 11S, y sus miembros declararlos culpables, al menos por la omisión de graves irresponsabilidades en la recolección de pruebas que se utilizarían para la redacción del informe final. Incluso una mirada superficial al colapso del World Trade Center y las Torres del WTC 7, ponen en cuestión los resultados que los expertos del Instituto Nacional de Estándares Y Tecnología, NIST, divulgaron.

La no identificación de las armas utilizadas en los atentados rompe todas las reglas del libro más elemental sobre el arte de enseñar a resolver crímenes.

http://dissidentvoice.org/2010/03/a-little-known-fact-about-the-911-planes/