Una historia de represión: Cointelpro 101

Ron Jacobs / 9 de octubre de 2010

En las semanas anteriores, diversos artículos han aparecido en varias agencias de información detallando las actividades de vigilancia de la Brigada de Investigación Criminal y otras fuerzas de seguridad. Según estas noticias, vigilaban sobre todo a los grupos pacifistas y en contra de la guerra. El 24 de septiembre varias viviendas y oficinas de Minneapolis/St. Paul, Chicago y Carolina del Norte fueron asaltadas por la Brigada de Investigación Criminal. Se acusaron a varios activistas y tendrán que comparecer en un juicio ante jurado. La razón de estos asaltos era la de que algunos individuos eran sospechosos de proporcionar apoyo material a terroristas. Estas acciones se han presentado como que el Gobierno de los Estados Unidos estuviera por encima de esta intimidación policial y de sus prácticas.

El 10 de octubre de 2010, en el Centro Cultural Latino de San Francisco, Archivos por la Libertad va a presentar su último documental. Se titula Cointelpro 101, y viene a corroborar que el Gobierno estadounidense no está por encima de estas prácticas, y que además las lleva realizando desde hace mucho tiempo. Para los que no lo sepan, Cointelpro es el nombre abreviado de una operación de inteligencia emprendida contra múltiples organizaciones e individuos que se juzgaron como una amenaza para la seguridad nacional durante los años 1950, 1960 y 1970, por parte de la Brigada de Investigación Criminal (FBI). Cointelpro utilizó diversos métodos, incluido el asesinato en su cruzada por neutralizar a toda oposición al status quo de los Estados Unidos. A Martin Luther King, miembro de Weather Underground Organization, se le consideró enemigo de la seguridad nacional debido a su oposición a la guerra en Vietnam o por su apoyo a la autodeterminación de la gente de color, siendo objetivo potencial de Coentilpro.

Cointelpro 101 se inicia con el robo en abril de 1971 por parte de activistas pacifistas en las oficinas federales en Media, Pensilvania. Los activistas buscaban determinados archivos para destruirlos, cuando encontraron los marcados con la palabra Cointelpro. Después de una lectura rápida del contenido de los mismos, cogieron tanto como pudieron, hicieron copias y los entregaron a la prensa. Este programa era desconocido por la gente y la publicación de los archivos supuso una revelación para el país. Muchos políticos se sintieron ofendidos, y después del descubrimiento en 1972 de la unidad Plumbers dirigida por G. Gordon Liddy, bajo la dirección de Nixon, y las audiencias en el Congreso por el caso Watergate, el senador Frank Church pidió que se investigara el programa Cointelpro.

Como aclara el documental, Cointelpro estaba muy extendido. Comenzó en los años 1950 investigando al movimiento de independencia puertorriqueño y siguió en los años 1960 y 1970 atendiendo a la liberación negra, la de los chicanos y el movimiento amerindio, cometiéndose varios asesinatos, encarcelamientos sin delitos previos y sumergieron en la ruina a muchas personas. Ningún funcionario estatal fue castigado por las acciones emprendidas dentro de este programa. La película utiliza de forma ingeniosa fotos e vídeos de este periodo. Aparecen ataques de la policía y las protestas; fotos de líderes revolucionarios y asesinatos, lo que recuerda al espectador la buena voluntad de Washington para mantener el control. Las personas que comenzaron su actividad política en la época de Cointelpro recuerdan que el programa espiaba tanto a individuos como organizaciones en las que trabajaban. Varios de los entrevistados fueron objeto de investigación y permanecieron varios años en prisión ( con casos falsos como el Geronimo ji-Jaga Pratt). Uno de los entrevistados, Wesley Swearingen, un ex-agente del FBI, implicado en operaciones de Cointelpro en Los Ángeles, publicó un libro en el que exponía lo que conocía, revelando la naturaleza de esta guerra, contra la que el FBI luchaba.

La ex-miembro de los Pantera Negras, Kathleer Cleaver, declara al final de la película que Cointelpro representa los esfuerzos de una policía política que toma decisiones en lo que les está permitido políticamente como en lo que no. Lo que hicieron los funcionarios estatales o los investigadores privados que actuaban en nombre del gobierno no se percibió como ilegal o incorrecto. Como declara el abogado Bob Boyle: Cointelpo sigo vivo y bien vivo. La única diferencia es que la mayor parte de lo que era ilegal por entonces es legal ahora. La Acta Patriótica y otras leyes asociadas con la creación del Departamento de Seguridad por la Patria, han asegurado esta impunidad. Las incursiones del 24 de septiembre de 2010, anteriormente mencionadas, son una prueba fehaciente de lo dicho.

Cointelpro 101 es un documental bien hecho que cuenta la historia de las actuaciones de la policía estadounidense. Esta dirigido por personas que se han documentado perfectamente, tiene la autenticidad y la urgencia necesaria para atraer al espectador. Por tanto, una película que el estudiante, el ciudadano y el activista deben conocer.

http://dissidentvoice.org/2010/10/a-history-of-repression-cointelpro-101/

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