Pruebas escolares, resultados pública-privada y recortes sociales

En Catalunya, como en el resto de comunidades autónomas y/o nacionalidades españolas si no ando errado, se realizan unas pruebas sobre “competencias básicas” -catalán, castellano, matemáticas e inglés- al final de la educación primaria. Poniendo el acento sólo en los insuficientes, los resultados de este curso 2010-2011 en la triple red escolar catalana (pública, privada concertada [1] y privada), han sido los siguientes [2]:

1. Catalán: Público, 26,3%; privada concertado: 16,5%; privada: 16,8%. Nueve puntos y medio más de insuficientes en la pública que en la privada.

2. Castellano: Público: 26,5%; privada concertada:15,4%; privada: 10,3%. Más de 16 puntos de diferencia esta vez entre la escuela pública y la privada de élite.

3. Matemáticas: Público 21,4%; Privado concertado: 13,8%; Privado: 10%. La diferencia es de más de 11 puntos.

4. Inglés: Público: 26,5%; privado concertado: 14,2%; Privado: 3,9%. Los puntos de diferencia, en este caso netamente significativo [3], superan la veintena.

¡Escándalo!, gritaría el cantante que encandilaba a doña Carmen Polo de Franco. Efectivamente, es un escándalo.

¿Hace falta indicar los futuros destinos de estos estudiantes? El grueso del primer grupo seguirán sus estudios en los institutos públicos. Unos 33 alumnos por clase en algunas asignaturas de la ESO y en algunos centros. Ha ido creciendo en los últimos años. Los segundos, y una parte de los primeros, los que tengan más medios y aspiren “a un mejor ambiente de estudio”, seguirán sus estudios en la privada concertada financiada con dinero público donde no existe ni se permite “la contaminación de la inmigración” que disminuye el nivel (así se vende a las familias, algunas de ellas obreras). Las élites catalanas seguirán su marcha triunfal en sus colegios privados sin conciertos. Los hijos del señor Mas, por ejemplo, fueron estudiantes de Aula. Un disparate mensual, más que el salario de muchos trabajadores/as. ¿Cuántos niños de clase obrera han asistido al colegio Aula de Barcelona desde que se fundó hace un porrón de años? ¿Qué base empírica tiene esa filosofía competitiva, inhumana y falsaria de la meritocracia? ¿No es la carrera de Aquiles y la tortuga con ventaja no para esta última sino para el primero?

¿Está en los genes las diferencias cognitivas? ¿En los memes quizás? ¿Dónde se sitúan las causas de estas notables diferencias? ¿En que el profesorado de la pública es peor por definición? ¿Las aulas de la pública son más feas y ruidosas? ¿No tendrá el asunto alguna relación con las condiciones sociales que enmarcan unas y otras familias? ¿Parte y está en las mismas condiciones el hijo o la hija de una familia que trabaja, si encuentra trabajo, 10 u 11 horas diarias más desplazamientos, envuelta en la crisis, en la desesperación muchas veces, en el maltrato empresarial, en las enfermedades laborales en frecuentes ocasiones, en la incapacidad para atender las demandas escolares de sus descendientes y con el hacha del despido colgando de un techo nunca firme, están en las mismas condiciones, decía, esos niños de origen obrero que los nietos o hijos del señor Alemany, del señor Millet, del señor Molins, del futuro alcalde Trías, o del president Mas y su dura mano derecha, el conseller Puig? ¿Qué lógica divergente (¿o será convergente?) subyace a los recortes sociales en educación, netamente dirigidos a las condiciones de las capas menos favorecidas, y las contrarreformas fiscales que aumentan los privilegios de los ya muy favorecidos? ¿Más para los que tienen más y menos para los que tienen menos? ¿Este es el punto?

Como suelen decir los indignados cargados de impecables razones: no es una crisis, es una estafa. Inconmensurable, diría el maestro Kuhn, pero con consecuencias medibles. ¿Está es la cruz con la que es señalado el precariado del capitalismo? ¿A esta discriminación se refería la diputada Tura?

Notas:

[1] La privada concertada, sabido es, tiene un trato muy especial, pero que muy especial, en Catalunya. No sólo, desde luego, por los gobiernos convergentes y unionistas. Ernest Maragall, “sector catalanista” del PSC pactó con CiU la ley general de educación y la protección juridica de la red concertada, una red que en los años de la transición se vendió como provisional: mientras no se construyeran escuelas públicas en los lugares donde no existían. El dominio del nacional-catolicismo catalán es abrumador en la red. Los jesuitas se dan la mano de las esclavas de María o de los escolapios.

[2] Dani Cordero, “L’escletxa entre escola pública i privada es manté a Catalunya”. Público, 21 de junio de 2011, pp. 1-2 (edició catalana).

[3] No hace falta ninguna investigación sociológica para darse cuenta del americanismo cultural-empresarial que rodea las decisiones de las capas dirigentes del país y el mimo con que cuidan y preparan a sus vástagos en este nudo. Mandar exige actualmente saber gritar en inglés.

http://rebelion.org/noticia.php?id=130874

 

 

 

 

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