Licencia para matar

¿Tienen los políticos unos privilegios especiales?

Por Jim McCluskey, 6 de diciembre de 2010

Si un ciudadano decide matar a otra persona, éste tiene que asumir su responsabilidad y por tanto, en virtud de delito cometido, el asesino es castigado.

Hasta ahora todo es correcto.

Pero si un político (que también es ciudadano) decide iniciar una guerra ilegal e injusta ( de la que sabe que mucha gente inocente morirá), no asume su responsabilidad, no es considerado un delito por la mayoría y el asesino no es juzgado ante los tribunales. No importa que sus actos causen muerte y más sufrimiento que el mayor de los asesinos en serie.

¿Por qué esta diferencia tan grande en cuanto a su responsabilidad? ¿ Qué tienen de especial los políticos?

Me gustaría dar unas explicaciones de esta consideración.

Si se logra clarificar la forma de evitar la responsabilidad por el sufrimiento causado por una guerra estaremos en mejores condiciones de entenderlo. Estaremos más cerca de la relación existente entre los niños muertos por la guerra y el político complaciente por esa misma guerra. Estaremos más cerca de comprender que las víctimas no son un distante espejismo, cadáveres anónimos, ni muertos secundarios e incontables. Son personas como nosotros, que se afligen por la pérdida de su hijo, de su cónyuge, de las personas que aman, tal y como nos afligiríamos nosotros por la muerte de un ser querido, brutalmente asesinado por un ejército invasor.

Tradición

Tradicionalmente a los reyes, líderes y políticos no se les ha hecho responsables de las muertes causadas por sus acciones voluntarias, imprudentes e irresponsables (recordemos por ejemplo a Enrique VIII, que cometió múltiples asesinatos). Una excepción es cuando los vencedores procesaron al final de la Segunda Guerra Mundial a los vencidos. Sin embargo, en materia de guerra, los juicios de Nuremburg nos muestran algunas directrices útiles. Se establecieron una serie de reglas para determinar lo que son los crímenes de guerra. Se incluyen delitos que pueden ser castigados por el derecho internacional, “los delitos contra la paz” planificados, preparados, dispuestos a emprender una guerra de agresión. Otro paso importante se dio con la modificación de la tradición en junio de 2010: el Tribunal Internacional definió el delito de agresión como un acto que implica el “uso de la fuerza armada por parte de un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia de otro Estado….”

Lentamente, la soga se aprieta alrededor del cuello de los traficantes de guerra. Los días con licencia para matar pueden estar contados.

Una responsabilidad compartida por muchos

En Gran Bretaña, cuando un individuo como el ex primer ministro Blair decide iniciar una guerra, tiene a muchos otros miembros del Gobierno y del Parlamento que le siguen, sin tener en cuenta la voluntad de la población.

Hay 650 representantes en la Cámara Baja. Se les consultó en septiembre de 2010 sobre la retirada de las fuerzas británicas de Afganistán. Sólo 14 diputados votaron a favor de la retirada. El fracaso del Gobierno para retirar las fuerzas implica que haya más muertes tanto de nuestros soldados, como soldados y civiles del país invadido. Esta votación de 14 contra 650 (el 2,2%) no representa el equilibrio existente en la opinión pública del país. Una encuesta de la BBC en febrero de 2010 decía que “el 74% de los británicos creían que la guerra en Afganistán no se podía ganar….”.

Pero el resultado de esta votación ¿no contribuye a más muertes? El periódico Independent decía entonces: “ el voto, y la forma en que se ejerce, es amplia prueba de que los gobiernos británicos y estadounidenses no están preocupados por la opinión pública sobre la ocupación”.

Contubernio de excusas posibles (?)

Cuando se decidió la guerra, algunas excusas se dieron como plausibles por algunos sectores en los medios, y también por una parte de la población. Estas excusas varían según el desarrollo de los acontecimientos. Al principio, la guerra en Afganistán era para impedir que los terroristas matasen a los ciudadanos del Reino Unido. Después de nueve años, las muertes en el Reino Unido a manos de terroristas ha sido de 52; muertes civiles en Afganistán, decenas de miles. Las excusas quedan claras.

En época reciente se han dado toda una serie de justificaciones de las injustas guerras de Iraq y Afganistán, justificaciones que cada vez se han más increíbles. ¡No hay nadie que crea, a parte de los políticos y los generales, que la invasión de un país y la matanza de una enorme cantidad de civiles es una forma de ganar sus corazones y sus mentes! ¿Es una razón válida para matar personas?

También resulta muy extraño lo que se dice de que realmente no hay una guerra en Afganistán, que en realidad lo hacemos para convertir a nuestro planeta en algo más seguro. El Sr. Arbutnohnot, presidente del Comité de defensa de la Cámara de los Comunes, dijo que era un error describir el conflicto de Afganistán como una guerra, que debía ser visto como “una misión de seguridad global en la amplia región de Oriente Medio”.

Esconder la verdad a los niños

Los submarinos Trident son máquinas de Armagedón. Cada submarino Trident puede incinerar a más de 40 millones de seres humanos (extrapolando los datos de Hiroshima). El Gobierno británico ha amenazado con usar armas nucleares si sus intereses vitales son amenazados ( sin especificar).

¿Hay alguna razón para no considerar esto como licencia que se autoconceden para matar a una escala enorme?

El Departamento de Engaño trabaja horas extra en este asunto. Dicen que los ciudadanos no sabemos que hay que mantener una fuerza “disuasoria mínima independiente”. Sin embargo, lo nuestro ni es independiente, ni es mínima, ni es disuasoria. Ni siquiera nuestra. No es nuestra porque el pueblo británico ha dejado claro en las encuestas que no la quiere. No es independiente, ya que usa misiles diseñados y construidos en los EE.UU, y las armas que son diseñadas en los EE.UU sólo podrían ser lanzadas usando un sistema de satélites estadounidenses. No es mínima, porque puede incinerar en un momento a más de 40 millones de seres humanos. Y no es una fuerza disuasoria porque no desalienta las amenazas reales de calentamiento global, explosión demográfica, consumo de petróleo y banqueros ansiosos de más y más. ¿Tolerarían los ciudadanos británicos la amenaza de este asesinato en masa si se les dijera la verdad sobre nuestro arsenal nuclear?

Lo que la elite de poder del Reino Unido no quiere es que los ciudadanos sepan el poder real de muerte que el arsenal nuclear tiene, porque siente que esta es cosa del Estado.

Dispositivos desviados

La elite en el poder sabe que la mayor amenaza para mantener estas enormes máquinas de muerte es el hecho de que el país no puede permitirse un gasto total de 97 mil millones de libras ( según datos de Greenpeace), así que las acciones evasivas tienen que ser empleadas. Las acciones evasivas están a la orden del día en los medios, que dan el Okey. Acción evasiva número 1: Toma la decisión al final del periodo de elección. Acción evasiva número 2: lo compartimos con los franceses (ah, ah, muy hábil). Acción evasiva número 3: el argumento de los puestos de trabajo que serían destruidos. ¡26.000 empleos se destruirían si anulamos la renovación de los Trident! Nadie se da cuenta de que podríamos dar a cada uno de los 26.000 trabajadores 2 millones de libras y todavía sobrarían 43 mil millones de libras para gastar en alojamiento para los pobres y nuevas escuelas que son necesarias.

Doble rasero

Mentir al tribunal se considera una ofensa muy seria. Puede ser causa de encarcelamiento. Mentir a los británicos o engañar al Parlamento, aun siendo asunto más serio, se hace de manera impune ( armas de destrucción masiva, desconocidos expedientes…). Tenemos derecho a esperar un comportamiento moral equivalente por parte de los políticos comparable al del resto de los ciudadanos. Pero el doble rasero abunda a escala internacional. El ex primer ministro Blair mintió al pueblo británico y les llevó a una guerra cruel e ilegal, aun siendo un “enviado de paz” en el mundo. Existe un ultraje a nivel internacional en cuanto a lo que se dice del proyecto iraní de armas nucleares ( se está pidiendo otra guerra) y los mismos políticos apoyan el arsenal nuclear de Israel. Esta ostensible hipocresía desconcierta a muchos ciudadanos y pone enfermo a otros muchos. La tela moral de la clase política está llena de agujeros, haciéndose confusa.

Secreto

Cuando las decisiones políticas ponen la vida de los ciudadanos en peligro, los ciudadanos tienen derecho a saber. Y es deber de los políticos, nuestros representantes elegidos, asegurar los asuntos de interés vital y que no nos sean ocultados. Es por este motivo que las personas y las Organizaciones no Gubernamentales tienen que luchar con uñas y dientes en los asuntos civiles que son fundamentales para nuestra misma supervivencia.

Un ejemplo de esto viene recogido en un titular de The Guardian: “ Los expertos revelan los defectos en seguridad de las armas nucleares ( 17 de octubre de 2010). Docenas de defectos pueden ser potencialmente desastrosos en la seguridad de las armas nucleares, según lo expuesto en los informes secretos del Ministerio de Defensa, obtenidos por The Observer”.

“Defectos potencialmente desastrosos” significa que las vidas de los ciudadanos se ponen en peligro, seguramente que en gran cantidad. Esta información sólo salió a la luz después de una batalla de tres años, alegando la Ley de Libertad de Información. ¿Por qué no dijeron a los ciudadanos del Reino Unido los resultados de estos informes? ¿Quién prohibía su publicación? Seguramente que la ocultación de información también es un delito. El conocimiento de estos informes tan celosamente protegidos por las elites en el poder proporciona un silenciamiento sin precedentes de la bomba británica, ocultando una serie de problemas de seguridad en el programa de armas nucleares.

En el mismo artículo del mes de octubre, se cuenta que se produjo un incendio en un Establecimiento de Armas Nucleares en Aldermaston. ¡El departamento de explosivos de Aldermaston! ¡Aldermaston es el lugar donde el Gobierno británico fabrica sus armas nucleares! El cuerpo de bomberos tuvo que emplear 20 camiones y 95 equipos durante nueve horas para extinguir el resplandor producido por el fuego. Una información como ésta debería de haber sido hecha pública de modo inmediato. Si los ingenieros tenían información de que un puente era inseguro, se ocultó la información al público, que sería motivo de procesamiento e imposición de penas. ¿Por qué no son procesados los políticos y sus funcionarios de manera similar al resto por retener información sobre los peligros que acechan a los ciudadanos?

Coda

George Orwell dijo que que hay que repetir continuamente lo obvio. Y esta necesidad nunca ha corrido más prisa que hoy. Es obvio que matar a personas no es el camino para un mundo más pacífico. Es obvio que la guerra es un modo totalmente desacreditado para resolver los conflictos. Millones de personas de todo el mundo saben esto.

Este Gobierno ha metido a los ciudadanos de Gran Bretaña en dos guerras viciadas y vacías. Esto ha supuesto unos gastos de miles de millones de libras en la renovación de nuestro armamento militar, como los Trident, con el fin de mantener su ego a nivel internacional, poniendo nuestros políticos en peligro nuestra supervivencia, no sólo la de Gran Bretaña, sino la de toda la raza humana.

Nuestra tarea en encontrar y elegir a políticos que busquenn la paz, no el poder.

Jim McCluskey escribe desde Inglaterra.

http://dissidentvoice.org/2010/12/licence-to-kill/

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