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“Aliens” en España: el teosinte ya se encuentra diseminado por los campos de maíz


Test Biotech, 8 de mayo de 2017

El análisis llevado a cabo por investigadores de la ETH de Zürich revelan que las plantas de teosinte que se han encontrado en España no pueden asociarse con ninguno de los taxones de teosinte actualmente conocidos. Parecen ser unas plantas cuya origen es el resultado de una hibridación, probablemente teosinte con maíz como plantas parentales. Los cruzamientos experimentales indican que se ha producido una hibridación entre las plantas de teosinte y el maíz cultivado. Estos hallazgos han sido publicados en la revista científica Scientific Reports, señalando que con toda probabilidad el maíz transgénico cultivado en España es capaz de transmitir su ADN transgénico a las plantas de teosinte. Esto ha podido dar como resultado unas plantas de teosinte transgénicas que producen toxinas insecticidas y se vuelven resistentes a los herbicidas. Es preciso realizar más investigaciones para determinar los riesgos reales.

El maíz transgénico cultivado en España

es capaz de transmitir su ADN transgénico

a las plantas de teosinte. Esto ha podido dar como resultado

unas plantas de teosinte transgénicas

que producen toxinas insecticidas

y se vuelven resistentes a los herbicidas.

El teosinte es una planta que procede de Mesoamérica y es el antepasado del maíz actual. Esta estrechamente relacionado con el maíz y por lo tanto es capaz de hibridarse con el maíz para producir una descendencia viable. Se sabe que por lo menos desde el año 2009 el teosinte está presente y se extiende con rapidez por los campos de maíz de España, el país de la UE donde se cultiva la mayor parte de las plantas modificadas genéticamente de Europa. El teosinte se ha extendido ya por varios cientos de hectáreas en España, provocando un importante daño económico. Aparentemente, el teosinte encontrado en España ya se ha hibridizado con las plantas de maíz, desconociéndose si también ha ocurrido en otros lugares.

Cómo se demuestra en el artículo recientemente publicado, las plantas de teosinte que se encuentran en los campos de maíz de España son de origen desconocido y en su mayoría todavía no se han definido sus características biológicas”, dijo Christoph Then para Test Biotech. “Existen muchas dudas de lo que podría ocurrir si se sigue produciendo una transferencia horizontal del ADN del maíz transgénico”.

El artículo publicado en Scientific Reports no evalúa los riesgos específicos de los transgenes introducidos en las plantas de teosinte. Más bien, los científicos se limitaron a identificar el origen de las plantas y obtuvieron unos resultados sorprendentes. Es la primera vez que se publican estos datos.

Las regulaciones actualmente en vigor en la UE requieren que se evalúe la transferencia de genes de plantas modificadas genéticamente a otras especies de plantas relacionadas con las que pueden cruzarse. Esta es una cuestión crítica en la evaluación de riesgos, ya que la hibridación puede llevar a una propagación incontrolada de transgenes, suponer una modificación en una hierba y afectar seriamente a los agricultores y el medio ambiente. En las solicitudes presentadas por Monsanto, DuPont y Syngenta, se excluye explícitamente la transferencia de genes a especies de plantas silvestres y otras adventicias relacionadas. Sin embargo, incluso después de que se supiera que el teosinte está creciendo y extendiéndose por los cultivos de maíz de España, estas empresas no han proporcionado datos.

Recientemente, los Estados miembros de la UE votaron sobre el cultivo de tres variantes modificadas genéticamente de maíz que producen toxinas insecticidas (MON810, Bt11 y Maíz 1507). Dos de ellas (Bt11 y Maíz 1507) están diseñadas para ser resistentes también a los herbicidas con glufosinato. No se alcanzó una mayoría durante la votación, por lo que se espera que la Comisión de la UE autorice su cultivo, como viene siendo habitual. Teniendo en cuenta los nuevos datos publicados en los informes científicos, TestBiotech espera que la Comisión Europea tome medidas para detener el cultivo de las plantas de maíz transgénico.

Se trata de una nueva situación con nuevas pruebas. Los Estados miembro de la UE no fueron informados de estos hallazgos cuando votaron sobre el maíz modificado genéticamente. El cultivo del maíz transgénico en España no puede continuar en base a unas pruebas que ya han quedado obsoletas”, dijo Christoph Then.

El trabajo de la ETH de Zürich fue cofinanciado por TestBiotech con la ayuda de la Fundación GEKKO, la Fundación Software AG (SAGST) y la Fundación para el Futuro de la Agricultura (ZSL).

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Desigualdad y ansiedad

Por Graham Peebles, 5 de mayo de 2017

Dissident Voice

Dibujo de Eduardo Flores, Bayo.

La ansiedad y la depresión se encuentran más presentes que nunca en todo el mundo, y las cifras no paran de crecer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha descrito a estos dos fenómenos como de epidemia, y estima que 615 millones de personas sufren de una u otra de estas enfermedades debilitantes. Se trata sin duda de un número asombroso, que con toda probabilidad es un indicio de la gravedad del problema. La ansiedad, según dice la OMS, afecta sobre todo a las naciones desarrolladas. Los 800 millones de personas que viven en la India en una pobreza extrema están demasiado ocupadas en resolver sus problemas diarios de supervivencia como para preguntarse si están ansiosos o deprimidos. Lo mismo podemos decir de los 500 millones de personas que viven en el África subsahariana o en la China rural.

Asfixiantes expectativas

¿Cuáles son los factores que crean un ambiente hostil y que generan miedo? ¿Por qué tantas personas consideran el mundo como un lugar cruel, intolerante, la vida como algo a temer?

La cadena de radio BBC Radio 4 emitió recientemente un programa dedicado a la ansiedad. Se ofrecía la posibilidad de llamar a un número de teléfono para contar sus experiencias sobre la ansiedad o las de su familiares cercanos. Muchas de las personas que hablaron acabaron en un baño de lágrimas cuando contaban las historias personales de sus padres, de sus hijos que no podían ir a la escuela, de adolescentes que no salían de casa, hombres de mediana edad incapaces de enfrentarse al mundo y de mujeres que no salían de sus casas y participar de la vida social por temor al ridículo.

Era un tema recurrente esa falta de confianza en sí mismo y la incapacidad de estar a la altura de las expectativas, fueran reales o percibidas como tal. Las expectativas que se van construyendo en la escuela, donde gobierna la competencia y la conformidad, en la vida social, donde se considera que son necesarias una serie de cualidades y actitudes, y en el trabajo, donde se priman las reglas que hablan del imperativo del beneficio y de maximizar la rentabilidad. Un atenuante sentimiento de insuficiencia e inferioridad fluyen como ideas negativas, que limitan a uno mismo, provocando una inhibición de todo tipo: mental, emocional y física. O la misma ansiedad por comer. Tales efectos hacen que sea más difícil para las personas explorar áreas desconocidas, investigar, asumir riesgos, probar algo nuevo, solicitar un trabajo, atreverse a fallar, levantar la mano para dar una opinión o hacer una pregunta, desafiar a la autoridad, sean los padres, maestros, empresarios o el Estado.

La “angustia por el estatus” y la “angustia por la propia imagen” fue algo muy repetido por los expertos que escuchaban los testimonios, unos términos desconocidos para el profano. Son síntomas de nuestros tiempos, que tanta importancia dan a la imagen, algo que afecta a todos, pero especialmente a los jóvenes. En Gran Bretaña, el diario The Guardian informó que “los trastornos de ansiedad afectan a uno de cada ocho niños. Las investigaciones demuestran que los niños no tratados con trastornos de ansiedad corren mayor riesgo de tener un peor rendimiento en la escuela, de perderse experiencias sociales importantes y de caer en la adicción a ciertas sustancias”. Y en los Estados Unidos, la ansiedad arruina la vida del 25% de los adolescentes (30% de las chicas), sobre todo esas niñas que están sometidas bajo presión para cumplir con un ideal inalcanzable de belleza: la figura, aprobar los exámenes, obtener muy buenas calificaciones, ser deportiva, bailar bien, etc, etc.

Claire dijo: “Todo comenzó cuando tenía 15 años, cuando me di cuenta de que no era tan bonita e inteligente como creía, o tan buena como pensaba que era”. Después de sufrir durante 11 años esta situación, entró a trabajar en la editorial Penguin en Londres. Los ataques de pánico que había sufrido desde que era adolescente dominaban su vida. “Pensé: tengo que hacer algo, porque cada vez los ataques de pánico son peores. Sientes que te vuelves loca, como si te fueras a morir. Te preocupas por todo, como si todo estuviera fuera de control, una voz en la cabeza que no puedes silenciar. Es algo agotador”.

La “angustia por la propia imagen” y por el estatus no están relacionados únicamente con la apariencia física, sino por la imagen condicionada de qué y quiénes somos, o pensamos que somos, en el contexto de una sociedad que juzga por el aspecto, por la posición, por la riqueza o la extracción social. El estatus, la condición que se ha alcanzado o que ya se tenía, condiciona cómo seremos vistos por los demás, y es algo que muchos consideran muy importante. En un entorno social de tanta superficialidad se da un excesivo énfasis a la acumulación de riquezas materiales. Lo necesario, el alimento, la vivienda, la salud y la educación, se sustituye por el cumplimiento de un deseo. Se pasa por alto la suficiencia, se fomenta el despilfarro y poco a poco se va erosionando la dignidad humana. Y como ocurre a la mayoría, que ceden ante las presiones del consumismo, la competencia y el dominio sobre los otros, de modo que la autoestima vacila, vuelve la angustia, la depresión amenaza y el suicidio se puede presentar a la vuelta de la esquina. Y para aquellos que son capaces de cumplir todos sus deseos, el peso de las expectativas y lo realmente conseguido también ejerce su propia presión.

Desigualdad económica y ansiedad

Una de las principales causas de ansiedad es la desigualdad en los ingresos y en la distribución de la riqueza. Las pruebas publicadas por Richard G. Wilkinson, autor de El impacto de la desigualdad, muestran que en los países desarrollados las enfermedades mentales “son tres veces más comunes en aquellas sociedades donde hay mayores diferencias de ingresos entre ricos y pobres”. Un estadounidense será más propenso a sufrir problemas de ansiedad o depresión que un japonés o alemán, donde las desigualdades no son tan extremas. La desigualdad alimenta una amplia variedad de cuestiones sociales negativas, una desconfianza hacia los demás. Y Wilkinson también dice: “Se trata en parte de un reflejo de la forma en que la angustia por el estatus nos preocupa cada vez más, sobre cómo somos valorados ( o devaluados) por los demás”.

Se está cultivando un estado continuo de inquietud,

inseguridad y temor para facilitar así un mayor control social,

permitiendo la manipulación de los comportamientos,

la explotación de millones de personas, o miles de millones,

y erosionando la dignidad humana”.

La división entre acomodados y los que luchan por sobrevivir con míseros salarios o bajos ingresos, está creciendo, y la brecha entre los ricos y los demás es mayor de lo que nunca lo ha sido. En enero de 2016, Oxfam UK informaba que sólo “62 personas poseen tanto como la mitad más pobre de la población mundial (3,6 mil millones de personas cuya magra riqueza se ha reducido en un billón de dólares desde 2010)… Este número (las 62 personas) va disminuyendo progresivamente, pasando de 388 del año 2010 a las 80 del año pasado”, algo que parece inevitable en un sistema inherentemente injusto, por su propio carácter. Estamos en la era de la desigualdad, una forma brutal de injusticia social, un crimen moral que provoca divisiones, que alimenta el resentimiento (algo comprensible) y que va en contra de la esencial unidad de la humanidad. Es imposible conseguir de este modo paz y armonía, siempre y cuando la pobreza extrema y la excesiva riqueza persistan. Esto es algo que conviene a la élite gobernante, a ese círculo privilegiado compuesto por ricos, corporaciones y bancos, que no quieren que la mayor parte de las personas tengan una seguridad económica, una estabilidad emocional y estén psicológicamente contentas. Se está cultivando un estado continuo de inquietud, inseguridad y temor para facilitar así un mayor control social, permitiendo la manipulación de los comportamientos, la explotación de millones de personas, o miles de millones, y erosionando la dignidad humana.

Si queremos abordar de manera decisiva

esta crisis mundial de salud mental,

necesitamos reemplazar esas actitudes destructivas

por valores que unan a las personas,

que fomenten la cooperación, el intercambio

y la comprensión mutua.

La desigualdad en la riqueza se traduce en desigualdad en la educación, en la salud y en las oportunidades de empleo, el acceso a las artes y la cultura, convirtiéndose el mundo en algo cada vez más elitista y al alcance de los ricos privilegiados. Se alimenta la división social, el miedo y la explotación, se cultivan las actitudes de superioridad e inferioridad, de dominio y sumisión. En un estudio dirigido por Sheri Johnson, de la Universidad de California, Berkeley, se encontró que condiciones tales como “las manías y el narcisismo están relacionadas con nuestra lucha por mejorar nuestro estatus, mientras que trastornos como la ansiedad y la depresión pueden ser respuestas ante una situación de subordinación”.

Bajo el actual modelo socioeconómico se promueven la ambición y la consecución de un estatus y una situación de dominio, bajo una competencia atroz, de modo que “las personas sólo se preocupan y concentran su atención sobre sí mismas”. Esta epidemia de ansiedad y depresión no es más que la consecuencia de un ambiente de egoísmo y violencia. Si queremos abordar de manera decisiva esta crisis mundial de salud mental, necesitamos reemplazar esas actitudes destructivas por valores que unan a las personas, que fomenten la cooperación, el intercambio y la comprensión mutua. Cuando prevalezcan tales principios, veremos una sociedad más sana, con mayor justicia social y mayor confianza, diluyendo las tensiones y haciendo posible una sociedad más pacífica.

Superando el miedo

Además de las presiones sociales, una amplia variedad de situaciones y requerimientos emocionales desencadenan ansiedad: incertidumbre y anhelo de seguridad, emocional, amorosa, económica, de salud; las reacciones de los demás, lo que decimos y lo que hacemos. La angustia ante la posibilidad de perder un ser querido, a otra persona, la posibilidad de un malentendido, de una disputa. La ansiedad es miedo, e inhibe y condiciona las acciones. La superación de la ansiedad también supone la pérdida del miedo. El miedo es algo complejo, algo sutil y difícil de entender, y se entrelaza con el deseo y el placer. De la superación de ese miedo y su efecto paralizante depende la superación del deseo y el placer. Esto fue lo que dijo Buda, en ese tesoro que es el Dhammapada (capítulo 16, versículo 212): “Del placer nace el sufrimiento; del placer nace el miedo. Para aquel totalmente libre de placer no hay dolor, y mucho menos miedo.”.

O como dijera el gran maestro J. Krishnamurti: “

El miedo y el placer son las dos caras de una misma moneda: no es posible liberarse de una sin liberarse también de la otra. Quiere tener placer toda su vida y, a la vez, liberarse del miedo, ese es todo lo que le interesa. Sin embargo, no se da cuenta de que si mañana no consigue placer se sentirá frustrado, enojado, ansioso y culpable, surgirá toda esa miseria psicológica. Por tanto, debe mirar al miedo y al placer juntos”.

El miedo psicológico es producto del tiempo, no del tiempo cronológico, sino del tiempo como pensamiento. Sentimos ansiedad no por lo que realmente está ocurriendo, sino por lo que pudiera suceder en un futuro, ya sea poco después, o días o años más adelante: esa entrevista, el pago del alquiler, conocer a una nueva persona, etc. Freud define la ansiedad como una amenaza que no tiene razón de ser, que se sitúa en un futuro: “ Colócate firmemente en el ahora y disminuirá el impacto del miedo psicológico (es más fácil hacerlo que decirlo). Muestra un compromiso total con lo que se esté haciendo en ese momento, sin pensar en los resultados, en el impacto, el éxito o no, etc.… esto ayudará a mantener firme nuestra mente, a detener ese impulso. Como enseñó Buda, cuando caminas, simplemente camina, y cuando comes, sólo come”.

Las estrategias para recuperar el control a menudo resultan útiles: por ejemplo, la terapia congnitivo-conductual (TCC), que es recomendada por diversas organizaciones de salud mental, y puede resultar beneficiosa. Si bien todos tenemos la responsabilidad de cambiar la forma en que respondemos de manera individual ante la vida, ya que nos afecta, está claro que el actual ambiente socioeconómico fomenta cierto comportamiento y genera las circunstancias en las que el miedo no se puede evitar, sobre todo en aquellas personas con una naturaleza sensible y una predisposición a las preocupaciones. Un nuevo sistema más justo es algo que se necesita con urgencia para permitir que la gente tenga una vida sana y armoniosa, libre de angustias: unas persona que no tengan como miras en su vida la competencia, que no giren en torno al dinero, ni fomentan las comparaciones con el otro. Un modelo que, en lugar de fomentar el egoísmo y la codicia, fomente valores como la unidad y la fraternidad: tolerancia, comprensión y cooperación, unos principios que han sido enterados bajo un sofocante manto de codicia y sospecha.

Nuestros problemas individuales, sociales y ambientales están interconectados. La ansiedad, como muchas otras crisis a las que se enfrenta la humanidad, forma parte de las consecuencias que se vienen arrastrando de la manera de entender la vida. Hemos permitido que los sistema de gobierno y de control nos vayan separando cada vez más en contra de la unidad inherente de la humanidad, algo que es perjudicial para nuestra salud y el bienestar de la tierra.

Graham Peebles es un escritor independiente. Puede ponerse en contacto con él en: graham@thecreatetrust.org


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Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

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¿Son los alimentos biotecnológicos el futuro de nuestra alimentación?

Por Dana Perls, veterana en tecnología de la alimentación, de Amigos de la Tierra, 30 de marzo de 2017

medium.com

Laboratorio en el que se ha fabricado la llamada “hamburguesa imposible”. Imagen: El Confidencial.

Se ha celebrado en San Francisco la conferencia El futuro de los alimentos tecnológicos, a la que asistieron Corporaciones multinacionales de alimentos y productos químicos para la agricultura, inversionistas de Silicon Valley, empresas de relaciones públicas, grupos fabricantes de césped artificial y empresas de biotecnología, para trazar el futuro de nuestro sistema alimentario. Allí estuvieron empresas desde PepsiCo a Cargill, o la firma de relaciones públicas Ketchum, de la que fue cliente Vladimir Putin. Los expertos en agricultura regenerativa, grupos de consumidores, grupos a favor de la justicia alimentaria y otros, que tienen mucho que decir sobre el futuro de nuestro sistema alimentario, estuvieron ausentes de la lista de participantes.

¿Qué nos puede deparar ese futuro de alimentos tecnológicos? Según el sitio web de la conferencia, se trata de “ innovación e inversión en el proceso que va desde la explotación hasta la mesa”, pero basándose en una agenda. Lo que parece es que ese “futuro” hable más bien del camino desde “el laboratorio a nuestra mesa”.

Es posible que haya oído hablar de la nueva carne, la llamada “hamburguesa imposible”; la nueva stevia de Cargill desarrollada mediante Biología sintética, o la manzana transgénica propiedad de Intrexon.

Todos estos productos emplean nuevas

técnicas experimentales de Ingeniería Genética,

las cuales plantean muchas dudas a los consumidores,

agricultores y grupos ecologistas.

Estos nuevos alimentos modificados genéticamente, que algunos llaman “transgénicos 2.0”, están entrando con gran rapidez en nuestro sistema alimentario. Las nuevas técnicas de ingeniería genética implican la utilización de algas para reemplazar los ingredientes alimentarios procedentes de plantas y animales, o Ingeniería del ADN para activar o o desactivar genes, o incluso eliminarlos por completo. Se han podido escuchar expresiones como “fermentación”, Biología sintética o la edición de genes, pero todo ello implica técnicas de Ingeniería genética, aunque raras veces se etiqueten como tales.

Estos nuevos ingredientes transgénicos están comercializándose antes de que las Agencias de Regulación puedan ponerse al día mediante una evaluación o supervisión de su seguridad, incluida la ambiental. Mientras que la mayor parte de los productos modificados genéticamente de primera generación que ocuparon los estantes de los supermercados fueron el maíz, la soja y la colza transgénicos, que están diseñados para soportar tóxicos herbicidas, los bases de datos de productos biotecnológicos nos indican que ya son cientos de nuevos ingredientes transgénicos presentes en el mercado.

Pero antes de que estos nuevos alimentos tecnológicos inunden los mercados es necesario hacerse algunas preguntas importantes, ante esta nueva oleada de alimentos transgénicos.

¿De qué tipos de productos estamos hablando?

Superficialmente, el objetivo señalado de la hamburguesa imposible es la de reducir el consumo de carne, lo cual suena bastante bien. Hay problemas con la cría de animales. Pero en un momento en el que los consumidores están presionando para producir unos alimentos de una manera más sostenible, ¿son estos productos biotecnológicos la respuesta correcta?

Mientras que la hamburguesa imposible ha recibido mucha publicidad en los medios de comunicación, por estar fabricada a partir de plantas, los datos concretos de cómo se ha desarrollado realmente no están nada claros. El ingrediente clave de la hamburguesa imposible es una hemoproteína producida por una levadura modificada genéticamente, y de acuerdo con el Washington Post, es lo que da a la hamburguesa el sabor a carne. Pero cuando se habla de la hamburguesa imposible no se habla de “sangre vegetal”, el ingrediente clave de la hamburguesa, de modo que no se proporcionan datos claros sobre la evaluación de riesgos y el impacto ambiental. Esto es muy común entre muchas de las nuevas empresas de Biología sintética.

Mientras que muchos de nosotros y personas de grupos ecologistas y de bienestar animal, apoyamos la reducción del consumo de carne, en una época en la que los consumidores exigen cada vez más transparencia y alimentos “verdaderos”, alejándose de los productos procesados industrialmente, las alternativas de consumo de carne ecológica, o elaborada a partir de plantas, pero sin procesos de modificación genética, conllevan menos riesgos inherentes y una dirección más acertada.

¿Son seguros estos productos?

Cualquier modificación en los genes puede tener un impacto no deseado en los organismos, en las especies o los ecosistemas. Esta es la razón por la cual las evaluaciones de riesgo son importantes. Aunque se sugieren evaluaciones de riesgos y normas de regulación, hay muchas lagunas que permiten que muchos alimentos modificados genéticamente pasen a través de los filtros de las normas de regulación.

La Organización Mundial de la Salud dice que no es posible hacer afirmaciones generales sobre la seguridad de los transgénicos, es algo que se debe determinar caso por caso. Sin estos estudios, nos encontramos sin bases de apoyo para tomar decisiones importantes sobre nuestro sistema alimentario.

Las Empresas que introducen en el mercado estos nuevos transgénicos se autorregulan y piden a los consumidores que confíen ciegamente en ellos. Pero dada la experiencia con la primera generación de transgénicos, ¿realmente pueden los consumidores sentirse seguros y ser dignos de su confianza?

Dada la historia de problemas conocidos y promesas fallidas que han surgido con los transgénicos de primera generación, debemos tener cuidado de no introducir en la cadena alimentaria unos nuevos alimentos modificados genéticamente sin la debida diligencia en la realización de evaluaciones de riesgo, independientes y transparentes.

¿Son productos sostenibles?

Del mismo modo que hemos escuchado una y otra vez las promesas incumplidas por los transgénicos de primera generación, ahora estamos escuchando afirmaciones similares de los transgénicos 2.0, sin datos que apoyen esas afirmaciones. TerraVia, que produce el aceite para cocinar Thrive, fabricado con algas transgénicas que se desarrollan en recipientes con materias primas como la caña de azúcar o el maíz transgénico, asegura que es un producto sostenible.

Pero, ¿dónde están esos datos? ¿Cuál es impacto ambiental de la materia prima necesaria para alimentar a las algas transgénicas? ¿Cuál es el impacto general del ciclo de vida de este producto? ¿Cómo se impide la contaminación con los ingredientes transgénicos que contiene? Estas son algunas preguntas que deben ser respondidas de manera transparente antes de que estos productos puedan considerarse razonablemente sostenibles.

¿Dónde está el etiquetado?

Los inversionistas y las empresas están entusiasmados por utilizar estas nuevas técnicas de Ingeniería Genética, pero están haciendo todo lo que pueden para poner una venda sobre los ojos de los consumidores. Algunos de estos nuevos productos incluso están mal etiquetados como no transgénicos o como naturales, a pesar de derivarse de transgénicos y haber sido desarrollados en laboratorios.

Estas empresas se han olvidado de la transparencia, centrando su atención en la comercialización de estos productos. ¿Se dirá a los consumidores que el ingrediente secreto de la hamburguesa imposible en una proteína obtenida mediante Ingeniería Genética? Las encuestas dicen una y otra vez que los consumidores quieren que los productos transgénicos estén etiquetados como tal en el envase, pero hasta el momento las empresas que venden estos nuevos productos transgénicos se mantienen en silencio, incluso sobre la Hamburguesa Imposible. ¿Confiarán los consumidores en empresas como PepsiCo, que gastaron enormes cantidades de dinero para evitar que los consumidores supiesen si estaban comiendo o no alimentos transgénicos? ¿Y las empresas que promueven la próxima generación de transgénicos aprenderán que no pueden ocultar la verdad sobre qué productos están dando a la gente?

¿Pero alguien quiere estos productos?

¿Los consumidores están pidiendo manzanas que no se pudren o hamburguesas con hemoproteínas elaboradas a partir de plantas modificadas genéticamente? Los datos de mercado muestran que los consumidores quien saber de dónde vienen los alimentos y cómo se producen. Como Beth Kowit escribió en la reviste Fortune en 2015:

Es bastante simple lo que la gente quiere ahora: sencillez… menos ingredientes, no más de aquellos que puedan contabilizar con su cabeza”.

¿Realmente queremos producir nuestros alimentos con hongos y algas patentados, editados genéticamente, alimentados con materias primas con gran cantidad de productos químicos y destructivas para el medio ambiente, como el maíz transgénico o la caña de azúcar, fabricados en laboratorios? ¿O queremos avanzar hacia un sistema alimentario basado en la transparencia y una agricultura ecológica regenerativa, sostenible y saludable para los agricultores, trabajadores agrícolas, nuestra tierra y los consumidores?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el daño ambiental causado por la Agricultura Industrial cuesta al mundo unos 3 billones de dólares: erosión de los suelos y agotamiento de los recursos hídricos, las zonas muertas en los océanos asociadas a la escorrentía de los fertilizantes sintéticos y la generación de grandes cantidades de gases de efecto invernadero. En lugar de invertir en nuevas tecnologías de riesgo que pueden suponer problemas potenciales disfrazados de soluciones, ¿no se debería invertir en una agricultura ya probada, beneficiosa, regenerativa y en alimentos ecológicos obtenidos de forma transparente, que es lo que los consumidores exigen? Muchas informes elaborados por expertos han afirmado que los enfoques basados en una agricultura ecológica son fundamentales para alimentar a todas las personas, ahora y en el futuro.

¿Cómo queremos que sea nuestra sistema alimentario en el futuro? ¿No deberíamos tener voz y voto en ello?

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Glifosato: ¿Herramienta inofensiva o un veneno oculto?

Por Claire Robinson, 27 de abril de 2017

GMWatch

El eurodiputado Pavel Poc será el anfitrión de una conferencia científica que se oficiará en el Parlamento Europeo sobre los riesgos para la salud de los herbicidas con glifosato, lo cual nos parece algo encomiable.

Entre los ponentes estará Helmut Burtscher, de la ONG Global 2000, quien hablará sobre el nuevo informe que revela que los fabricantes de los herbicidas con glifosato están haciendo una Ciencia a su medida para así mantener este producto químico en el mercado.

Sin embargo, consideramos que hay una importante omisión. Entre la lista de los convocados no se ha incluido a uno de los autores de un nuevo e importante estudio científico, que es el primero en establecer una relación causal entre la exposición al herbicida y una enfermedad grave: enfermedad hepática grasa.

La enfermedad hepática grasa no alcohólica es un factor de riesgo para el cáncer de hígado, por lo que existe una conexión con la consideración del glifosato como probablemente carcinógeno para los seres humanos por la IARC, una organización perteneciente a la Organización Mundial de la Salud.

EUCheMs, abril de 2017

Patrocinado por: Pavel Poc, Vicepresidente del Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria; Coorganizado con: Asociación Europea de Ciencias Químicas y Moleculares (EuChems) y la Asociación European Chemical Chemistry Thematic Network (ECTN).

Fecha y lugar de celebración: 10 de mayo de 2017 de 14:30 a 18 horas en la sala ASP 5E2 del Parlamento Europeo.

El glifosato es la sustancia activa más utilizada en los herbicidas, tanto a nivel mundial como en la UE. Muchas instituciones han aportado su experiencia sobre el impacto del glifosato en la salud, entre ellos los resultados divergentes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Organismo Internacional de Investigación del Cáncer (IARC).

El 29 de junio de 2016, la Comisión Europea decidió modificar el Reglamento de Ejecución (UE) nº 540/2011 en lo que respecta a la prórroga del período de aprobación de la sustancia activa glifosato. Lo aprobó por un período adicional de 6 meses a partir de la fecha de la recepción de la clasificación del glifosato por parte de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos, o hasta el 31 de diciembre de 2017, el primero en llegar.

El Comité de Evaluación de Riesgos de la ECHA concluyó que las pruebas científicas disponibles hasta ahora no cumplían los criterios para clasificar al glifosato como carcinógeno, mutagénico o tóxico para la reproducción.

El diputado Pavel Poc, Vicepresidente de la Comisión ENVI del Parlamento Europeo, la Asociación Europea de Ciencias Químicas y Moleculares (EuCheMS) y la Asociación Europea de Redes Temáticas de Química (ECTN), han invitado a representantes de la ECHA y destacados expertos en la materia a participar en un debate basado en las pruebas científicas sobre el posible efecto negativo del glifosato sobre la salud humana, específicamente en relación con los procesos moleculares biológicos, el metabolismo, la genotoxicidad, como disruptor endocrino, resistencia a los antimicrobianos y otras preocupaciones relacionadas con la salud.

Proyecto de orden del día:

– 13:45-14:30: Inscripción

– 14:30-14:40 Pavel Poc, del Parlamento Europeo, palabras de apertura de la conferencia.

– 14:40-14:50 David Cole-Hamilton, Presidente de EuCheMS da la bienvenida a los participantes.

– 14:50-15:05 Pavel Drašar, UCT Praga, Presidente de ECTN y miembro de la Junta Ejecutiva de EuCheMS habla sobre la actual controversia en torno al glifosato.

– 15:05-15:20 Comité de la Agencia Europea de Sustancias Químicas para la Evaluación de Riesgos del Glifosato.

– 15:20-15:35 Silvia Lacorte, IDAEA-CSIC

– 15:35-15:50 John Coggins, Universidad de Glasgow. Perspectivas de un enzimólogo.

– 15:50-16:05 Kathryn Z. Guyton, Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Carcinogenicidad del glifosato.

– 16:05-16:10: Pausa para tomar un café.

– 16:10-16:25 Jack Heinemann, Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda). Glifosato y resistencia antimicrobiana (título provisional).

– 16:25-16:40 Tore Midtvedt, Instituto Karolinska, Departamento de Microbiología. Tumores y biología celular del glifosato y consecuencias eco-toxicológicas.

– 16:40-16:55 Monika Krueger, Universidad de Leipzig.

– 16:55-17:10 Helmut Burtscher-Schaden, GLOBAL 2000 / Amigos de la Tierra, Austria. Glifosato y cáncer: la Ciencia en venta.

– 17:10-17:25 Hartmut Frank, Universidad Bayreuth, Editor de la revista «Química Toxicológica y Ambiental», Presidente y Fundador del Grupo de Trabajo sobre Ética en Química. ¿Los químicos y los científicos necesitan una lección de ética?

17:25-17:55 Debate

– 17:55-18:00 Pavel Poc, Parlamento Europeo.

Conclusión

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